El Dicastero para la Doctrina de la Fe ha emitido un comunicado oficial tras el encuentro mantenido este 12 de febrero de 2026 entre el Prefecto, el cardenal Víctor Manuel Fernández, y el superior general de la fraternidad sacerdotal San Pío X (FSSPX), el Rev. D. Davide Pagliarani. La reunión marca un punto de inflexión en las relaciones entre la Santa Sede y el grupo tradicionalista.
Un diálogo teológico bajo una «metodología precisa»
Según el documento, el encuentro fue “cordial y sincero” y buscó abordar cuestiones que han tensado la relación durante años. El cardenal Fernández ha propuesto formalmente un “percorso (recorrido) de diálogo específicamente teológico”, estructurado bajo una “metodología bien precisa”.
Este diálogo se centrará en temas de alta complejidad dogmática que, según Roma, aún carecen de una suficiente precisión. Entre los puntos clave a discutir se encuentran:
- La distinción técnica entre el “acto de fe” y el “obsequio religioso de la voluntad y del entendimiento”. El acto de fe es la adhesión plena y teologal a las verdades reveladas por Dios, mientras que el obsequio religioso de la voluntad y del entendimiento es el asentimiento interno que se presta a las enseñanzas del Magisterio auténtico que no han sido definidas de modo infalible.
- Los “diferentes grados de adhesión que requieren los diversos textos del Concilio Ecuménico Vaticano II y su interpretación”.
- La controvertida cuestión de la “voluntad divina respecto a la pluralidad de las religiones”.
El «freno» a las ordenaciones: El riesgo de cisma
El Vaticano ha sido explícito sobre la finalidad de este acercamiento. El objetivo último es “evidenciar, en los temas debatidos, los mínimos necesarios para la plena comunión con la Iglesia católica”. Una vez alcanzados estos mínimos, el plan contempla “delinear un estatuto canónico de la Fraternidad”, resolviendo así su situación jurídica tras décadas de irregularidad.
Sin embargo, la Santa Sede ha trazado una línea roja infranqueable. Roma advierte que cualquier ordenación de obispos sin mandato pontificio —el cual goza de una “potestad ordinaria suprema, que es plena, universal, inmediata y directa”— supondría una “decisiva ruptura de la comunión eclesial (cisma)”.
El comunicado subraya que tales actos tendrían “graves consecuencias para la Fraternidad en su conjunto”. Por ello, el Vaticano ha condicionado el inicio de las conversaciones a un gesto concreto:
“La posibilidad de desarrollar este diálogo presupone que la Fraternidad suspenda la decisión de las ordenaciones episcopales anunciadas”.
Expectativa por la respuesta de la Fraternidad
El futuro de este proceso recae ahora en manos de la FSSPX. El Superior General, Don Davide Pagliarani, “presentará la propuesta a su Consejo y dará su respuesta al Dicastero”. Solo en caso de una “respuesta positiva”, ambas partes procederán a establecer “de común acuerdo los pasos, las etapas y los procedimientos a seguir”.
El comunicado concluye con un llamamiento a los fieles para rezar al Espíritu Santo, a quien define como el “principal artífice de la verdadera comunión eclesial querida por Cristo”, en lo que parece ser un último esfuerzo por evitar una ruptura definitiva.



