El Papa León XIV, con su petición a la Virgen de Lourdes en la gruta de los Jardines Vaticanos esta mañana, tras la Audiencia general. Y la solemne celebración en el santuario de Nuestra Señora de la Paz de Chiclayo (Perú), en la Jornada Mundial del Enfermo, centran este día 11 la oración de la Iglesia por los enfermos y por sus familiares.
En la Audiencia general, el Papa León XIV ha rezado por los enfermos y por todos los romanos y peregrinos presentes en el Aula Pablo VI, pidiendo “que la Virgen de Lourdes, a quien hoy celebramos, os acompañe maternalmente, interceda por vosotros ante Dios y os obtenga las gracias que os sostengan en vuestro camino”.
Después, ha anunciado: “Al término de la audiencia, me dirigiré a la gruta de Lourdes en los Jardines Vaticanos y encenderé una vela, signo de mi oración por todos los enfermos, a quienes hoy, Jornada Mundial del Enfermo, recordamos con especial afecto”.
“Me uno espiritualmente a cuantos hoy se reúnen en Chiclayo, Perú”
Al dirigirse a los peregrinos de lengua española, una de las nueve lenguas en las que el Papa ofrece los miércoles su catequesis, el Papa León ha dicho: “Me uno espiritualmente a cuantos hoy se reúnen en Chiclayo, Perú, para celebrar solemnemente la Jornada Mundial del Enfermo y confío a todos, especialmente a los enfermos y a sus familiares, a la protección maternal de la Santísima Virgen María”.
Al mismo tiempo, ha encomendado” a las víctimas y a todos los afectados por las graves inundaciones en Colombia, “mientras exhorto a toda la comunidad a sostener con la caridad y la oración a las familias damnificadas. Que Dios los bendiga. Muchas gracias”.
Perú: que los enfermos ofrezcan “los malestares de su vida” por la paz
En la Carta enviada por el Pontífice al enviado especial a Chiclayo, cardenal Czerny, prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, el Papa se refirió el 21 de enero a la “querida tierra del Perú, cuyos fieles, guiados por la piedad y el amor, buscan con confianza refugio bajo la protección de la Santísima Virgen María”.
León XIV confió a los fieles que desde hace doce años, cuando “en la catedral dedicada a Santa María Madre de Dios, fuimos elevados al sagrado orden del episcopado para la diócesis de Chiclayo, tan querida para nosotros”, “hemos encomendado incesantemente con solicitud a la Santísima Virgen no solo nuestra misión apostólica, sino también el progreso en la fe cristiana del santo pueblo de Dios y, ahora de manera especial, de toda la Iglesia”.
“Pedimos humildemente por ellos”
Y formuló su petición: “en especial unión de oración con la Iglesia extendida por todo el mundo por todos los fieles enfermos afectados por enfermedades, patologías o dolores, pedimos humildemente que ellos, sostenidos por esta maternal intercesión, quieran ofrecer benignamente a Dios misericordioso, por medio de María, por la paz de este mundo, todos los malestares de su vida”.
“De hecho, como muy acertadamente enseña san Agustín, el ánimo humano es inquieto, y solo en la caridad inefable de Dios y en su aplicación a la vida cotidiana y espiritual puede encontrar la paz verdadera y duradera (cfr. S. Agustín, Confesiones, I, 1, 1)”.
El miércoles próximo comienza la Cuaresma
En la Audiencia, al dirigirse a los peregrinos de lengua inglesa, el Santo Padre ha recordado que “el próximo miércoles día 18 comienza el tiempo de Cuaresma. Es un tiempo para profundizar en nuestro conocimiento y amor al Señor, para examinar nuestros corazones y nuestras vidas, así como para volver a centrar nuestra mirada en Jesús y en su amor por nosotros.”.
“Que estos días de oración, ayuno y limosna”, ha alentado, “sean una fuente de fortaleza en nuestro esfuerzo diario por tomar nuestra cruz y seguir a Cristo. Sobre vosotros y vuestras familias invoco la alegría y la paz de nuestro Señor Jesucristo. ¡Que Dios os bendiga!”.
De Tierra Santa, polacos, santos Cirilo y Metodio, unidad europea
El Papa ha saludado a los “fieles de lengua árabe, en particular a los procedentes de Tierra Santa, de la escuela de las Hermanas de Nazaret de Haifa”. Y al referirse a los polacos, ha dicho que “estos días recordamos a los santos Cirilo y Metodio, apóstoles de los eslavos y patrones de Europa, padres del cristianismo, de la lengua y de la cultura de los pueblos eslavos”.
“Volvamos a su obra apostólica —como exhortaba San Juan Pablo II— en la construcción de una nueva unidad del continente europeo, para superar tensiones, divisiones y antagonismos religiosos y políticos (cf. Slavorum Apostoli). ¡Mi bendición a todos!”, ha saludado.
En sus palabras a los de lengua italiana, el Papa ha saludado “a los participantes en el curso de formación sacerdotal promovido por la Pontificia Universidad de la Santa Cruz, la parroquia del Sagrado Corazón de Andria y la Comunidad de la Resurrección de Roma”.
“Vínculo profundo entre la Palabra de Dios y la Iglesia”. Leer con frecuencia la Biblia
En su catequesis, el Sucesor de Pedro ha señalado que “la Constitución dogmática Dei Verbum reflexiona sobre el vínculo profundo que existe entre la Palabra de Dios y la Iglesia. La Biblia tiene su origen en el Pueblo de Dios, y a él va dirigida; esto significa que su fuerza y su significado se manifiestan plenamente en la vida y en la fe de la comunidad cristiana”.
En esta línea, tras citar a Benedicto XVI y a san Jerónimo, ha dicho a los peregrinos y fieles de lengua alemana: “Queridos hermanos y hermanas de lengua alemana, a la Iglesia se le ha confiado la misión de custodiar y anunciar la Palabra de Dios para que llegue a todos los hombres y alimente la vida de los creyentes. Por eso, os invito a leer con frecuencia la Biblia para crecer en el conocimiento de Jesucristo y para dar testimonio de la Palabra viva de Dios con vuestra vida”.
Amor y familiaridad a las Sagradas Escrituras
Antes, en su discurso, el Papa había manifestado que “Cristo es la Palabra viva del Padre, el Verbo de Dios hecho carne, nuestro Salvador.
Por eso, todos los fieles están llamados a acercarse con amor y familiaridad a las Sagradas Escrituras, especialmente en la celebración de la Eucaristía y de los otros sacramentos”.
León XIV ha concluido afirmando que “todas las Escrituras anuncian su Persona y su presencia que salva, para todos nosotros y para toda la humanidad. Abramos, entonces, el corazón y la mente para acoger este don, siguiendo a María, Madre de la Iglesia”.




