Por Cindy Wooden, OSV.
Incluso en los países con la más estricta separación entre Iglesia y Estado, ser cristiano significa vivir y actuar como tal, dijo el Papa León XIV a un grupo de políticos y líderes cívicos de Francia.
«El cristianismo no puede reducirse a una mera devoción privada, pues implica una forma de vivir en sociedad marcada por el amor a Dios y al prójimo, que en Cristo ya no es enemigo sino hermano», dijo el papa el 28 de agosto a los miembros del grupo de la diócesis de Créteil, que peregrinaban con su obispo, monseñor Dominique Blanchet.
El Papa León comenzó la audiencia diciéndole a la delegación que, aunque suponía que muchos de ellos hablaban inglés, «intentaré hablar francés, contando con su benevolencia».
La fe en todos los ámbitos de los cristianos
La fe en Jesús tiene implicaciones en «todas las dimensiones de la vida humana, como la cultura, la economía y el trabajo, la familia y el matrimonio, el respeto a la dignidad humana y a la vida, la atención sanitaria, junto con la comunicación, la educación y la política», afirmó el Papa.
«Únanse cada vez más a Jesús; vivan en él y den testimonio de él», dijo el Papa León al grupo. No debe haber «una división en la personalidad de una figura pública; no está el político por un lado y el cristiano por el otro. Más bien, está el político que, bajo la mirada de Dios y guiado por su conciencia, vive sus compromisos y responsabilidades como cristiano».
El Papa animó a los políticos y líderes cívicos a crecer en su fe y a estudiar la doctrina católica , particularmente la enseñanza social de la Iglesia, y a «aplicarla en el ejercicio de sus funciones y en la elaboración de leyes».
Mención de la Ley Natural
«Sus fundamentos están en profunda armonía con la naturaleza humana y la ley natural que todos pueden reconocer, incluidos los no cristianos y no creyentes», dijo. «Así que no tengan miedo de proponerla y defenderla con convicción: es una doctrina de salvación que busca el bien de todo ser humano y la construcción de sociedades pacíficas, armoniosas, prósperas y reconciliadas».
El Papa León rezó para que la peregrinación del Año Jubilar ayudara a los peregrinos a «regresar a sus compromisos cotidianos fortalecidos en la esperanza, más firmemente arraigados para trabajar en la construcción de un mundo más justo, más humano, más fraterno, que sólo puede ser un mundo más profundamente imbuido del Evangelio».