Según un comunicado del Dicasterio para la Comunicación, el Papa León XVI ha elegido el tema de “la conversión de la mirada, con atención y amor”, para la LXI Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales del año que viene.
La economía de la atención, en su lucha por captar unos instantes de atención en medio del rápido e interminable flujo de contenidos, señala la nota, “está transformando no solo nuestras capacidades cognitivas, sino también la profundidad de nuestra comunicación interpersonal”.
Estamos llamados, en consecuencia, “a una conversión de la mirada: a mirar de nuevo, con atención y con amor”. Solo así “lograremos ver el mundo, a los demás e incluso a nosotros mismos como nos ve Cristo: llamados por nuestro nombre y amados”, añade el texto. “Nuestra comunicación cambia cuando nuestra mirada opta por acercarse a los demás en lugar de juzgarlos”.
Falta de verdadera atención
La falta de verdadera atención, alimentada por la cultura digital, nos ha acostumbrado a una rutina de reacciones inmediatas, a la superficialidad en las relaciones, a la facilidad con la que etiquetamos y rechazamos a los demás.
“La atención, en cambio, es una valiosa forma de generosidad: “atención” viene de “ad-tendere”, tender hacia el otro y hacia la verdad. La comunicación cristiana puede volver a descubrir la atención como un don y como un modo de ver, el de Jesús, que vio y se conmovió”, según el comunicado.
La comunicación afecta a la persona en su totalidad
Ante los clickbait (señuelos o forma de hacer que buscan cazar clicks),” estamos llamados a ‘prestar atención’ y a redescubrir una higiene de la atención”.
La nota subraya asimismo que “comunicar no es capturar la atención, ni tampoco venderla, sino custodiarla como un valioso recurso para las relaciones. Para comunicar en la era del clickbait, estamos llamados a “prestar atención” y a redescubrir una higiene de la atención (cf. MH, 146)”.
La comunicación no está hecha solo de palabras, concluye la nota. “Afecta a la persona en su totalidad, y requiere que volvamos a mirar, escuchar y sentir para poder responder a la llamada que Cristo nos dirige”.





