El Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, con el patrocinio de Universidade Catolica Portuguesa y Scalabrini International Migration Institute, acaba de presentar la Guía ‘Salud mental y acompañamiento pastoral en el contexto de crisis humanitarias’.
El subtítulo es ‘Cuidar a las personas y cultivar la esperanza en un espíritu de fraternidad’.
El Documento ha tenido su génesis en el work del Dicasterio cuya Prefecta es la Hermana Alessandra Smerilli, F.M.A, que ha difundido un Message con motivo del Día Mundial de la Salud Mental, en el que sitúa este tipo de salud “como una urgente prioridad pastoral”.
Guía para miembros del clero, religiosos, agentes laicos de pastoral….
– Supernatural Guía sobre Salud mental presenta nueve líneas de actuación en el contexto actual de crisis humanitarias que se prolongan en el tiempo, y está dirigida a miembros del clero, religiosos, agentes laicos de pastoral y demás personas comprometidas con el acompañamiento directo en contextos humanitarios.
Las crisis humanitarias que se refieren en la introducción son conflictos armados e inestabilidad política, desplazamientos forzados y migraciones, pobreza y desigualdad, así como las alteraciones ambientales y climáticas. La salud mental se ha convertido en estos entornos en una preocupación cada vez más presente en la vida de las personas, las familias y las comunidades, así como en la experiencia cotidiana de quienes les acompañan.
Situaciones de miedo, aislamiento, angustia
Y es en ese contexto en el que la Iglesia y en general, los agentes de pastoral, “se enfrentan a situaciones de dolor, miedo, desorientación, aislamiento y diversas formas de angustia que pueden ser prolongadas o intensas. Asimismo, afrontan las consecuencias de relaciones deterioradas, del debilitamiento del sentido de pertenencia y de la pérdida de fuentes habituales de sentido y apoyo”.
Estas experiencias rara vez se viven en soledad. Se desarrollan en el ámbito familiar y comunitario, a través de relaciones que, si bien pueden atravesar momentos de tensión, también constituyen importantes fuentes de solicitud, vínculo y apoyo, se señala.
Orientaciones, no una modalidad rígida de acompañamiento
Los argumentos y consejos, señala la Guía, no deben entenderse como una secuencia rígida ni como un modelo que deba aplicarse de manera uniforme. “Se trata de orientaciones interrelacionadas que han de interpretarse prestando atención a cada persona, comunidad y realidad concreta”..
En conjunto, buscan sostener “una modalidad de acompañamiento basada en la cercanía humana,” orientada por el conocimiento y atenta a la dignidad, las relaciones, las capacidades y las esperanzas ya presentes en la vida de quienes reciben acompañamiento.
9 líneas de acompañamiento
En síntesis, la propuesta de las 9 líneas es la siguiente:
1. Crear espacios de confianza y seguridad
2. Escuchar y acompañar
3. Fortalecer los vínculos comunitarios y de pertenencia
4. El bienestar psíquico se funda en las relaciones
5. Reconstruir el sentido y cultivar la esperanza
6. Reconocer y fomentar la resiliencia
7. Cuidar con conocimiento y discernimiento
8. Acompañar a personas con trastornos mentales graves y a sus familias
9. Fomentar el apoyo mutuo entre los cuidadores
Conclusiones: relaciones interpersonales, confianza, cuidado
En síntesis, el Documento/Guía sobre Salud Mental observa que “hemos observado que el cuidado de la salud mental radica en las relaciones interpersonales, en la confianza reconstruida y en las comunidades que preservan, integran y protegen la dignidad humana”,
Se manifiesta “a través de gestos silenciosos de acompañamiento, del sentido compartido que se reconstruye tras una pérdida, de los vínculos de cuidado recíproco y de la paciente tarea de restaurar el sentido de pertenencia allí donde se ha quebrado”.
En el centro de esta perspectiva “se sitúa la persona humana, cuya dignidad proviene de Dios y no depende de la salud, la fuerza, la autonomía o de la ausencia de sufrimiento”.
Elaboración y entidades colaboradoras
La elaboración de esta Guía ha sido dirigida y coordinada por Marcio Gagliato, Peter Hanenberg y Aldo Skoda. Para su desarrollo teológico, pastoral y técnico se contó también con las aportaciones de Joseph Jeyaraj Swaminathan, Cristina Castelli, Francesca Giordano y George Ehusani, informa la Guía.
Además, han participado como entidades colaboradoras: Brothers of Charity – Ruanda; Servicio Internacional de Desastres Camilianos (CADIS), Padres y Hermanos Camilianos; Cáritas Maiduguri – Nigeria; Cáritas Polonia; Catholic Relief Services; Orden de los Hermanos Menores (OFM) – Italia; Comisión Católica Internacional de Migración (CCIM); Servicio Jesuita a Refugiados (JRS); Lux Terra Leadership Foundation – Nigeria; Doctors with Africa CUAMM; Soberana Orden de Malta; Nuestra Señora de la Caridad del Buen Pastor; Salesianos de Don Bosco; Hermanas Misioneras Scalabrinianas – Sudáfrica y Missionary Sisters of Our Lady of Africa.





