León XIV, a través de un video-mensaje, ha invitado vivamente a los jóvenes a participar en la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) de Seúl, en 2027, con motivo de la apertura de las inscripciones. En su mensaje, el Papa ha subrayado que no se trata solo de conocer una ciudad nueva, sino de emprender una «peregrinación de fe, amistad y esperanza».
El Papa anima a los jóvenes a llevar a la Jornada Mundial de la Juventud sus «sueños, deseos y esperanzas», pero también sus «heridas y dificultades», y recuerda el lema de este encuentro, «Tengan valor: Yo he vencido al mundo».
El Pontífice ha explicado que esta peregrinación permitirá descubrir lugares cristianos en otra región y encontrar el tiempo y el espacio para encontrarse con Dios más profundamente, tanto en la vida personal como en la vida de la Iglesia.
Además, ha destacado la oportunidad de conocer a jóvenes de todo el mundo, con sus diferentes lenguas y culturas. «A pesar de esas diferencias, y precisamente gracias a la diversidad que Dios les ha dado, vivirán una unidad aún mayor, porque todos somos miembros del único Cuerpo de Cristo», ha afirmado.
León XIV ha señalado que la JMJ será una ocasión especial para profundizar en la fe y encontrarse con otros hermanos en Cristo. También ha expresado su deseo de que los participantes puedan «crear recuerdos felices y amistades que duren toda la vida».
«¡No tengan miedo! ¡Abran de par en par las puertas a Cristo!»
El Papa ha recordado el lema de la Jornada Mundial de la Juventud de Seúl: «Tengan valor: Yo he vencido al mundo» (cf. Jn 16,33). En este contexto, ha aludido a san Juan Pablo II, cuya memoria litúrgica se celebra hoy y que proclamaba continuamente a los pueblos: «¡No tengan miedo! ¡Abran de par en par las puertas a Cristo!».
León XIV ha subrayado que estas palabras también se dirigen a cada uno de los jóvenes y les ha animado a llevar a la peregrinación «todo lo que son y todo lo que tienen en su corazón: sus sueños, deseos y esperanzas, así como sus heridas y dificultades».
«El Señor los espera allí, en ese lugar de encuentro y comunión. Los llama a cada uno por su nombre», ha afirmado el Pontífice. Dios, ha añadido, desea reavivar su esperanza y darles «la plenitud de la vida y la alegría».
«Espero verlos en Seúl» concluye el Papa.





