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León XIV alienta a una educación que contemple a toda la persona

El Papa invitó ayer a los educadores de Uruguay a superar visiones dualistas y recordó que “el ser humano es unidad de cuerpo y alma”. Les animó a redescubrir cada día el entusiasmo y la belleza del Evangelio, a través de los cinco sentidos, a la contemplación y a recuperar la atención y la profundidad.

Editorial Staff Omnes-8 de November de 2026-Reading time: 5 minutes
El Papa en la Universidad Católica de Montevideo.

El Papa León XIV, en la Universidad Católica del Uruguay, el 7 de noviembre de 2026 (@Vatican Media).

Poco antes de la Vigilia de oración con más 70.000 jóvenes, el Papa León XIV mantuvo ayer un encuentro en la Universidad Católica de Montevideo, en el que les propuso un recorrido por los cinco sentidos para reflexionar sobre la misión de educar y evangelizar.

El Papa recordó que san Juan Pablo II había visitado esta universidad hacía poco más de 38 años, cuando daba sus primeros pasos. Agradeció a profesores, estudiantes y responsables educativos su trabajo “en favor del anuncio del Evangelio y de la dignidad de la persona humana”. 

Para León XIV, el objetivo de la misión pastoral en el ámbito educativo es que estudiantes, profesores y responsables de los centros puedan “escuchar, ver, gustar, tocar, oler la Buena Noticia”, de modo que quienes forman parte de la comunidad educativa fortalezcan “su inalienable dignidad de persona humana”. 

Esta tarea, añadió, no se limita a las escuelas y universidades, sino que alcanza también a los ámbitos de educación extraescolar, reinserción social y terapéutica, donde cuenta especialmente “la presencia atenta y el testimonio de vida de adultos creíbles, competentes y que cooperan entre sí”..

Una educación que integre cuerpo y alma

El Pontífice consideró necesario “superar las visiones dualistas” del ser humano y recordó la enseñanza del Concilio Vaticano II: “El ser humano es unidad de cuerpo y alma”. La reducción del cuerpo a un objeto del que se puede disponer arbitrariamente, advirtió, constituye “una negación de la dignidad de la persona”.

El Papa León XIV saluda a la comunidad educativa de la Universidad Católica de Uruguay (Montevideo), el 7 de noviembre de 2026 (@Vatican Media).

Un “paseo” por los cinco sentidos

A partir de este fundamento, el Pontífice invitó a realizar un breve “paseo” por los cinco sentidos para redescubrir “la belleza del Evangelio y la magnificencia de nuestra humanidad”. 

La vista: contemplación, mirar con atención

Comenzó por la vista, evocando el salmo 8: “Cuando contemplo el cielo”. La contemplación, explicó, permite mirar con atención y admiración la creación, reconocer la presencia de Dios y tomar conciencia de la responsabilidad personal y colectiva en su cuidado.

Esta mirada tiene también una aplicación educativa. El Papa pidió que la contemplación ocupe un lugar privilegiado en la formación de niños y jóvenes, porque contribuye a recuperar la atención y a desarrollar la profundidad, el silencio y el discernimiento. Así, señaló, “crecen en la familiaridad del diálogo con la conciencia y con Dios”.

La vista nos permite descubrir el mundo, pero también nos invita a ir más allá de lo evidente. Ir a la contemplación significa mirar con atención, admiración y profundidad, reconociendo la presencia de Dios en la creación y nuestra responsabilidad en el cuidado de la vida.

El tacto: las manos, al servicio de la paz

El segundo sentido fue el tacto, representado por las manos y los dedos. El salmista habla de “los dedos” de Dios, que dejan su huella en la creación. Las manos humanas, por su parte, pueden trabajar, producir frutos, saludar, acariciar y abrazar. Sin embargo, León XIV recordó que también están produciendo “la más terrible de las obras humanas: la guerra”.

Por ello, la educación católica está llamada a enseñar a utilizar las manos para fomentar la paz. El Papa relacionó esta tarea con el abrazo bautismal recibido de Dios y con el abrazo del Padre misericordioso que espera a cada persona. “Quien se siente abrazado por el Padre es, inevitablemente, un constructor de paz”, afirmó.

El gusto: colocar a “la persona antes que al algoritmo”

El tercer sentido fue el gusto. A partir de las palabras de san Pedro –“Han gustado qué bueno es el Señor”–, León XIV explicó que la sabiduría nace de experimentar, reflexionar y discernir. No basta con reunir información: “No puede ser considerado sabio aquel que reúne información, sin discernir, sin reflexionar, sin conocer el contexto”.

En este punto se refirió expresamente a los desafíos de las nuevas tecnologías y de la inteligencia artificial. El Papa pidió que la educación escolar y universitaria contribuya al “uso sabio de las tecnologías y la IA, colocando a la persona antes que al algoritmo y armonizando las inteligencias técnica, emocional, social, espiritual y ecológica”.

La formación, por tanto, no puede limitarse a enseñar el manejo de herramientas tecnológicas, sino que debe ayudar a discernir y a orientar su utilización. León XIV invitó a que los jóvenes aprendan a reconocer “lo bueno, lo que agrada, lo perfecto”, según la expresión de san Pablo en la carta a los Romanos.

El Papa León XIV en la Universidad Católica de Uruguay, en Montevideo, el 7 de noviembre de 2026 (@Vatican Media).

El olfato: “el valor de cada ser humano”

El cuarto sentido, el olfato, llevó al Sucesor de Pedro al episodio evangélico de la unción en Betania, cuando “la casa se llenó de la fragancia del perfume”. 

Citando a san Agustín, recordó que “olor bueno es la buena fama”. Frente a una sociedad en la que el rechazo, el menosprecio y el descarte de las personas se han convertido en realidades preocupantes, pidió defender el valor de cada ser humano.

“Al mundo le cuesta reconocer la dignidad de las personas”

León XIV advirtió de la paradoja de un mundo que atribuye inteligencia a los sistemas computacionales, mientras le cuesta reconocer la dignidad de las personas. Recordó que muchas vidas son juzgadas según criterios de eficiencia y que quienes dejan de ser considerados productivos corren el riesgo de ser rechazados y descartados.

Proclamar de nuevo que “la vida humana se respeta en todas sus fases y estados”

Ante esta situación, afirmó: “Es indispensable que defendamos el buen olor de la persona humana, fundamentados en el buen olor del Mesías». Y subrayó: «Necesitamos proclamar de nuevo que la vida humana se respeta en todas sus fases y estados. Nadie puede ser rechazado”.

El oído: escuchar a las familias y a la sociedad

El recorrido del Vicario de Cristo concluyó con el oído. A partir de la frase del Evangelio de Mateo, “El que tenga oídos, que oiga”, el Papa Leçon destacó la importancia de aprender a escuchar y discernir. Recordó que, para san Agustín, el maestro auténtico «suscita el deseo de la verdad, educa la libertad para leer los signos y escuchar la voz interior».

La educación católica, añadió, no puede permanecer encerrada en un circuito cerrado. Debe escuchar a las familias, a la sociedad civil, a las autoridades políticas y administrativas, así como a los representantes de los sectores productivos y de las categorías laborales. También valoró la participación de niños y jóvenes en el voluntariado, la misión y los proyectos comunitarios, experiencias que les permiten reconocer al otro «como un bien, no como una amenaza».

El Pontífice pidió que la sabiduría, la prudencia y la justicia orienten los proyectos educativos, teniendo en cuenta los rápidos cambios generacionales y la necesidad de mantenerse al día “sin abandonar la sana tradición”.

“Caminando, evangelizando y contemplando a toda la persona”

Al concluir su discurso, León XIV resumió su petición a los educadores: “Les pido que sigan caminando, evangelizando y contemplando a toda la persona: cuerpo y alma, corazón y conciencia, inteligencia y voluntad». No se trata, añadió, de detenerse, sino de seguir caminando en Jesucristo, “que se hizo Camino, Verdad y Vida”.

Vivir con

Vivir con “entusiasmo cada día”: “La voz que Uruguay necesita”

En un saludo improvisado al término del encuentro, el Papa expresó su deseo de que el entusiasmo vivido durante la jornada acompañe a los participantes cada día. Les pidió que sean “esa voz que Uruguay necesita para descubrir de verdad cuánto es importante la fe en Dios, cuánto es valiosa la vida humana y cuánto valor tiene la vida de cada uno de ustedes”.“Que sigan viviendo con este entusiasmo, con esta alegría. La alegría les anuncia el gran Don”, concluyó el Papa.

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