FirmasAlberto Sánchez León

En torno a Habermas: más filosofía y menos líderes

Gran parte del mundo se ha creado la necesidad de antidepresivos, que en el fondo puede ser una huida de la propia verdad, o una huida del dolor no físico, sino del dolor que provoca no saber vivir bien, pero el gran fármaco es la verdad, la belleza y el bien.

16 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos
Habermas

Ha fallecido recientemente, el pasado 14 de marzo de 2026, Jürgen Habermas. Renombrado en lo social por su contribución a la teoría de la acción comunicativa, famoso, en lo económico, por sus reflexiones acerca de la “colonización del mundo de la vida”, incansable luchador por hacer más presente la filosofía en el ámbito social, su teoría del bienestar, su gran capacidad de diálogo, sus innumerables obras… Se nos ha ido con 96 años un intelectual, un filósofo.

Llama la atención un afán desmesurado en la sociedad, especialmente en el mundo de la educación, de sacar líderes debajo de las piedras. Parece que todos tenemos vocación de líderes. No sé… oigo hablar tanto de líderes…y después, ¿qué veo? Veo muchas cosas, pero no veo líderes, ni en la política, ni en la vida social, ni en el mundo de la cultura, … Quizás se nos ha llenado la boca de esa palabra que cada vez me suena más hueca: liderazgo. Pienso que los que tengan que serlo que lo sean, pero, me parece que no es una vocación, una misión que todos tengamos que seguirla, por muchos cursillos de liderazgo que se hagan. Siento decirlo, así lo pienso: no todos podemos ni estamos llamados a ser líderes. Creo que es una vocación minoritaria. Pues ¡ánimo! a los que reúnan las condiciones.

Necesitamos pensadores, filosofía, pensar más y rendir menos, como sugiere el coreano Byung-Chul Han en casi todas sus obras. Necesitamos amar más nuestro mundo, contemplarlo, pararnos a verlo, bajar velocidad y marchas, desacelerar, “perder más el tiempo” mirándolo, apreciándolo, embelleciéndolo y no sólo rindiendo productividad y eficacia. Nos sobran líderes que dicen serlo, y nos faltan pensadores, filósofos que rescaten el ideal de la verdad en una era de dicen que es de la postverdad.

Hace unos años Lou Marinoff escribió Más Platón y menos prozac. A mi juicio dio en la clave. Gran parte del mundo se ha creado la necesidad de antidepresivos, que en el fondo puede ser una huida de la propia verdad, o una huida del dolor no físico, sino del dolor que provoca no saber vivir bien, pero el gran fármaco es la verdad, la belleza y el bien.

Otro sustituto de la verdad, el bien y de la belleza podría ser (no pontifico sino que sugiero una reflexión) los gimnasios, lugares donde uno cultiva el cuerpo en soledad, escuchando música, y en el fondo aislándose de la sociedad, de los amigos, de la familia.  A veces el yoga también intenta sustituir el dolor de la vida. Y la nueva oleada enfermiza de búsqueda de líderes en todos los rincones del planeta, o sea de gente altamente eficaz para resolver problemas es como una esperanza que no llega, ni llegará. ¿Por qué? Porque los problemas son el condimento de la vida humana. No hay que eliminarlos, eso sería ingenuo, hay que saber vivir con ellos, aceptarlos, aprender a manejarlos, crecer con ellos. 

La filosofía, el amar la verdad y buscarla y vivirla es insustituible. El líder busca éxito, el filósofo la verdad y la belleza. Pero, como decía Leonardo Polo, “todo éxito es prematuro”. 

¡Cómo atrae el éxito y qué pereza da buscar la verdad! Porque la verdad no renta, para muchos. Éxito… ¿quién puede rechazar cualquier propuesta que lleve al éxito? No olvidemos de donde viene la palabra éxito. Viene de salida. Y es así, nos saca de la realidad, nos aísla porque nos pone en un supuesto pedestal, nos eleva en la nube triunfal.

Fíjate por un momento en estos personajes que sí que han cambiado la historia, algunos para bien otros para mal. Sócrates, Jesucristo, Platón, Aristóteles, San Agustín, Santo Tomás, Descartes, Kant, Nietzsche, Marx, Edith Stein, Heidegger, Ratzinger, … el bueno de Habermas… Y ahora…  busca en sus escritos (aunque ni Sócrates ni Jesucristo escribieron nada, más a mi favor) la palabra éxito, y haber si tienes éxito en la búsqueda. 

Ojalá vayamos sacando conclusiones…

El autorAlberto Sánchez León

Newsletter La Brújula Déjanos tu mail y recibe todas las semanas la actualidad curada con una mirada católica