Evangelización

Bonhoeffer, Bartolomé I y Carlos III, tres aliados cristianos del Papa

En su tarea ecuménica por la unidad de los cristianos, el Papa León XIV ha tenido el pasado año varias figuras aliadas entre los cristianos no católicos. Entre ellas, el teólogo y pastor luterano, Dietrich Bonhoeffer, víctima del nazismo, el Patriarca Ecuménico Bartolomé I o el rey Carlos III de Inglaterra.

Francisco Otamendi·3 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos
Dietrich Bonhoeffer

Dietrich Bonhoeffer, en Vidrieras de la iglesia de San Cristóbal de Breslavia, ahora Wroclaw, Polonia, antes Breslau, Alemania, hasta 1945 (Tomasz Kmita-Skarsgård, Creative Commons, Wikimedia Commons).

Desde los primeros meses de su pontificado, el Papa León XIV ha imprimido a su magisterio una clara orientación ecuménica (unidad de los cristianos), como se refleja en su lema papal tomado de san Agustín, ‘In Illo Uno Unum’ (En Él que es el Único somos Uno), aunque se refiere a varios aspectos, tal como ha ido desarrollando el Pontífice.

No hay listados oficiales de teólogos cristianos, no católicos, que León XIV haya citado como Papa de la Iglesia católica. Sin embargo, se han producido menciones a algunos, como Dietrich Bonhoeffer (1906-1945) teólogo luterano y pastor alemán, figura de la resistencia contra el nazismo, y víctima de los nazis con 39 años. Desde luego, el Patriarca Ecuménico Bartolomé I, con el que se reunió en varias ocasiones en Estambul, y el rey Carlos III, de Inglaterra, lider de la Iglesia anglicana, entre otros.

Dietrich Bonhoeffer

En la felicitación navideña a la Curia Romana del 22 de diciembre, al final del discurso, el Papa citó al teólogo luterano Dietrich Bonhoeffer. Ésta fue la referencia íntegra: “Eminencias, Excelencias, queridos hermanos y hermanas, el Señor desciende del cielo y se abaja hacia nosotros.

Como escribía Bonhoeffer, meditando sobre el misterio de la Navidad, ‘Dios no se avergüenza de la bajeza del hombre, entra en él […]. Dios ama lo que está perdido, lo que nadie considera, lo insignificante, lo marginado, débil y abatido’ (cf. D. Bonhoeffer, Riconoscere Dio al centro della vita, Brescia 2004, 12). Que el Señor nos dé su misma condescendencia, su misma compasión, su amor, para que cada día seamos sus discípulos y testigos”, dijo el Sucesor de Pedro.

La referencia no pareció casual. León XIV evocaba la figura de Bonhoeffer como ejemplo de una fe cristiana que no se repliega en lo privado, sino que asume precisas responsabilidades.

Voz de la resistencia cristiana

Dietrich Bonhoeffer nació en 1906 en Breslavia y se formó como teólogo luterano en un ambiente intelectual exigente. Desde joven destacó por su profundidad bíblica y su preocupación por la vida concreta de la Iglesia. Para él, la teología no era solo un ejercicio académico, sino una reflexión al servicio de la comunidad cristiana y de su testimonio en el mundo.

Durante el ascenso del nazismo, Bonhoeffer se convirtió en una de las voces más claras de resistencia cristiana. Participó activamente en la oposición a instrumentalizar la fe por parte del régimen. Sostenía que el seguimiento de Cristo implicaba asumir riesgos y comprometerse con la verdad, incluso cuando ello tuviera consecuencias personales graves.

Fe coherente, testigo

Sus escritos, especialmente ‘El costo del discipulado’ y sus cartas desde la prisión, desarrollan la idea de una “gracia costosa”, una fe que exige coherencia y responsabilidad. Ejecutado en 1945, Bonhoeffer es hoy reconocido como testigo cristiano por católicos, protestantes y ortodoxos, también por sus escritos desde la prisión.

Puede interpretarse de varias maneras el mensaje que deseaba transmitir el Papa León XIV al citar al pastor luterano. Una de ellas puede ser que el ecumenismo también se construye reconociendo la santidad y la profundidad espiritual más allá de las fronteras confesionales.

Patriarca Bartolomé I

Esta misma visión se hizo visible durante el viaje apostólico del Papa a Turquía y Líbano. En Estambul, León XIV se reunió con el Patriarca Ecuménico de Constantinopla, Bartolomé I. En su discurso, el Papa recordó que católicos y ortodoxos comparten una misma raíz apostólica y una responsabilidad común ante los desafíos actuales. Destacó, además, que la unidad no se impone, sino que madura en la paciencia del diálogo y en la caridad.

El Patriarca Bartolomé I, por su parte, insistió en la necesidad de un testimonio cristiano común frente a la crisis ecológica y social. Conocido por su compromiso con el cuidado del medio ambiente, subrayó que la defensa de la creación es un espacio privilegiado de colaboración ecuménica. Ambos líderes coincidieron en que la oración y la acción conjunta son inseparables del diálogo teológico.

Vean aquí una síntesis de dos o tres ideas expresadas por el Papa León XIV en la visita, y también alguna de Patriarca ortodoxo Bartolomé I, con el que impartió una bendición final.

León XIV: “superar el escándalo de las divisiones”

“Estamos todos invitados a superar el escándalo de las divisiones que lamentablemente aún existen y a alimentar el deseo de unidad por el que el Señor Jesús oró y dio su vida”, dijo el Papa . “Cuanto más nos reconciliemos, más podremos los cristianos dar un testimonio creíble del Evangelio de Jesucristo, que es un anuncio de esperanza para todos”.

Bartolomé I: “recorrer la carrera” de la unidad cristiana 

El patriarca Bartolomé dijo a los líderes que con “el fervor de la fe de Nicea ardiendo en nuestros corazones”, deben “recorrer la carrera” de la unidad cristiana en cumplimiento de la oración de Jesús por la unidad de sus discípulos. “Amémonos unos a otros para que con un solo corazón podamos confesar: Padre, Hijo y Espíritu Santo, Trinidad consustancial e indivisible. ¡Amén!”.

“La conmemoración de Nicea es un testimonio de la profunda unidad de todos los cristianos en la fe”, escribió en Vatican News el cardenal Kurt Koch, Prefecto del Dicasterio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos.

Carlos III de Inglaterra

Antes de este viaje, el Papa León XIV había protagonizado otro gesto ecuménico significativo, al orar en Roma con el rey de Inglaterra, Carlos III, máxima autoridad de la Iglesia anglicana. El histórico encuentro, sobrio pero cargado de simbolismo, puso el acento en la reconciliación histórica y en la misión común de los cristianos en sociedades cada vez más secularizadas.

La dimensión ecuménica del pontificado se expresó también en la oración celebrada en la Basílica de San Pablo Extramuros junto a un representante anglicano, el arzobispo de York, Stephen Cottrell, el prelado más antiguo de la Iglesia de Inglaterra.

De fondo, san John Henry Newman

El himno inicial, compuesto por san Ambrosio de Milán, doctor de la Iglesia, fue interpretado en una traducción inglesa de san John Henry Newman, anglicano durante la mitad de su vida y católico durante la otra. Newman, figura del siglo XIX, fue proclamado Doctor de la Iglesia el 1 de noviembre por el Papa León XIV. En su canonización, el 13 de octubre de 2019 en la Plaza de San Pedro, estuvo presente el propio rey Carlos.

Ante la tumba del apóstol Pablo, el Papa recordó que la unidad de la Iglesia fue una preocupación central del cristianismo primitivo y sigue siendo hoy un llamado urgente.

El autorFrancisco Otamendi

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