En una sociedad que aboga por el empoderamiento de la mujer, la ilustradora Carlota Santos (@carlotydes en Instagram) realiza un contrapunto con su nuevo libro Santas. Tras explorar el esoterismo y el New Age, Carlota comenzó una «búsqueda intelectual» y encontró verdad en el cristianismo. Es por ello que dedica su nuevo libro a referentes femeninas de santidad. Trata así de mostrar que la Iglesia siempre ha valorado a la mujer, desmitificando la idea de que el catolicismo no reconoce su importancia.
A través de sus ilustraciones y relatos, la artista celebra vidas de santidad y virtud, ofreciendo referentes históricos que inspiran tanto a creyentes como a quienes se acercan por curiosidad cultural.
En esta entrevista, la ilustradora y arquitecta Carlota habla sobre su conversión, su nuevo libro y por qué considera que las santas siguen siendo ejemplos universales de virtud.
¿Cómo ha sido tu paso del esoterismo al cristianismo?
–Yo fui a un colegio católico, pero nunca llegué a conectar del todo con el mensaje de Jesús en ese momento. Hice la confirmación por tradición, no por convicción. Pero siempre he sido una persona que le ha llamado mucho la atención el arte clásico y lo simbólico.
A raíz de un interés visual en el tarot, me fui adentrando en semejantes como la astrología y las cartas. Todo desde un punto de vista artístico. Pero, al explorarlo desde un punto de vista artístico, es inevitable contaminarse desde un punto de vista espiritual.
Acabé muy desencantada con todo lo relacionado con el New Age, porque me parecía que, en el fondo, se reduce a una promesa de sentirte bien. Entonces empecé a plantearme, a nivel personal, si además de esas herramientas para el bienestar habría alguna verdad, algo objetivamente bueno que realmente existiera.
A partir de ahí comencé a investigar distintas religiones y, en paralelo, surgió la idea de hacer un libro sobre el cristianismo. Fue en ese momento cuando empecé a explorar de verdad las diferentes tradiciones religiosas. Y conecté de una manera muy profunda con el mensaje de Jesús, como nunca antes lo había hecho, ni en el colegio ni en otras etapas de mi vida. Me impactó muchísimo.
Quise hacer Santas desde un punto de vista femenino para reivindicar que la mujer en la Iglesia ha tenido un reconocimiento desde el inicio.
¿De qué forma intentas expresar en «Santas» que la mujer en la Iglesia es perfectamente valorada?
–A lo largo de más de dos mil años de historia, ha habido más de tres mil santas. Lo que intento mostrar con esta selección de cincuenta mujeres, presentadas en orden cronológico, es que la Iglesia siempre las ha reconocido y valorado.
Son mujeres que aunque todas comparten un mismo fin —el bien y Jesús—, cada una lo ha expresado de manera diferente, con sus propios dones y su propia personalidad. Y, sin embargo, todas han sido reconocidas por la Iglesia.
Hay desde las primeras mártires, que sufrieron persecución y muerte, muchas veces por defender sus ideas y mantenerse firmes en sus principios, hasta mujeres con inquietudes intelectuales que pudieron desarrollar su talento en entornos como los monasterios, donde encontraron el espacio para dedicarse plenamente al estudio y al pensamiento.
En un día como el 8M, ¿qué crees que pueden aportar hoy las santas al debate sobre el feminismo, la dignidad y el papel de la mujer en la sociedad?
–Las santas no son modas, ni algo pasajero como una actitud. El feminismo de ahora defiende mucho la actitud de «empoderarse». En cambio, el modelo de las santas es más universal porque cada una de ellas defiende virtudes que trascienden el tiempo. Son referentes eternos en su defensa radical del bien y el servicio a los demás.
¿Ha habido alguna santa que te haya llegado especialmente?
–Una figura que ya conocía, pero en la que he podido profundizar y aproveché para leerme también su propio libro y sus memorias, es Santa Teresita de Lisieux. Su idea principal es que se llega a la santidad con las pequeñas obras de cada día, que no hace falta hacer grandes gestos, sino vivirla en lo cotidiano. Y eso me llegó mucho.
En el libro cuentas tu redescubrimiento del cristianismo, ¿cual fue el punto de inflexión?
–Tuve un pequeño acercamiento muy repentino con Dios antes de profundizar en el cristianismo, que fue un detalle totalmente absurdo.
Yo recuerdo estar tomando algo con mis amigos cuando de pronto empecé a ver unos pajaritos que había allí, y me parecieron tan bonitos que me dije «¿cómo no va a existir Dios si la naturaleza es tan bella?». Vi a Dios en la naturaleza, y a partir de entonces empecé a leer e investigar sobre diferentes religiones, sobre cómo ve a Dios cada religión, y yo identifiqué bien el cristianismo desde el primer momento, y así reconecté plenamente con el catolicismo.
En tu búsqueda intelectual, ¿desmontaste algún prejuicio?
–Si, por ejemplo, el concepto de pecado. Cuando era adolescente y me explicaban lo que era el pecado lo veía más como una serie de prohibiciones que la Iglesia imponía. Y sin embargo, ahora entiendo que los pecados son cosas que te van a hacer mal, que te perjudican. Y Dios, en su amor infinito, ha querido advertirnos sobre ellas.
Tengo la suerte de ser una persona curiosa y cada duda que me ha ido surgiendo en cuanto a lo que dice la Iglesia he investigado sobre ello y he ido comprendiendo así el porqué de muchas cosas. Evidentemente siempre hay un factor de fe, porque no todo es cien por cien intelectual. Es más bien la razón iluminada por la fe. Pero llega un momento en que tienes que confiar.
Tras haber explorado el esoterismo ¿crees que un cristiano puede recurrir al yoga, el tarot o explorar ese tipo de prácticas?
–Mi opinión personal es que no. Simplemente porque un cristiano debe tener una confianza radical en Dios. Si tú te apoyas en otras cosas, ya no estás confiando plenamente en Él. No es compatible.
De hecho, el tarot y el echar las cartas, la Iglesia lo dice, es peligroso. Puedes generar una dependencia con saber qué va a pasar, con intentar controlar todo. Y no hay nada menos acorde al cristiano que estar en perpetua preocupación por controlar lo que va a pasar. Estamos en manos de Dios y debemos confiar en sus planes.
En la sociedad de hoy se puede palpar una búsqueda de espiritualidad que esconde una búsqueda de Dios sin saber identificarlo. Desde tu experiencia personal, ¿cómo animarías a los jóvenes a no quedarse en las modas espirituales superficiales?
–Cada uno tiene su propio recorrido. San Agustín, por ejemplo, pasó por etapas alejadas de Dios y exploró otros temas antes de encontrar a Cristo. Lo importante es buscar de verdad, porque, como dice la Biblia, quien busca encontrará y quien llama será recibido.
También es un proceso activo: Dios extiende la mano, pero depende de nosotros dar el paso. Si la búsqueda es sincera, aunque sea difícil, llevará a Jesús; quedarse en la superficie puede llevar a caminos más esotéricos. No hay fórmulas mágicas, pero la clave es la sinceridad y la constancia en esa búsqueda.
Has ilustrado a 50 santas, ¿qué aprendes de haber hecho este libro?
–Por una parte, he investigado muchísimo en el arte occidental y cómo se han representado las santas a lo largo de la historia y eso a nivel cultural y como artista me ha enriquecido mucho.
También he ganado mucho en profundidad. Con este libro he podido comprobar, al explorar vidas tan distintas, que no se define un solo modelo de santidad. Y eso inspira mucho, porque vas viendo cómo puedes aplicar sus virtudes a tu vida o cómo te ayuda a reflexionar también qué haces bien y qué haces mal. Este libro me ha acercado mucho también al Evangelio. A explorarlo de una forma más íntima.
Hablando de Evangelio… En tu blog de YouTube cuentas que pretendes ilustrar la Biblia. Cuéntanos sobre este proyecto
–Todo empezó cuando una editorial me contactó para ilustrar un clásico de la literatura. Al principio pensé en Shakespeare, porque me gusta mucho y encaja con mi estilo, y empecé con Sueño de una noche de verano, mi obra favorita.
Después de unos meses, me dije: “¿por qué no proponer la Biblia?” Llevaba tiempo con esa idea y, al comentárselo a mi editora, aceptaron. Como la Biblia es mucho, decidimos enfocarnos en el Evangelio.
Ahora estoy en la etapa inicial de planificación. Es un proyecto enorme, con muchas ilustraciones, y quiero definir bien los ejes para hacerlo con cuidado.
Santas




