Ecología integral

Santiago Portas: «Es posible ejercer autoridad sin perder humanidad»

El director de Instituciones Religiosas y Tercer Sector del Banco Sabadell ha publicado "70 veces 7: Liderar desde el perdón, la verdad y la reconciliación", un libro escrito para quienes lideran personas y saben que las decisiones importantes no se resuelven solo con técnica.

Maria José Atienza·19 de febrero de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

El director de Instituciones Religiosas y Tercer Sector del Banco Sabadell, el sevillano Santiago Portas, ha publicado recientemente «70 veces 7: Liderar desde el perdón, la verdad y la reconciliación», un libro en el que reflexiona sobre algunas de las características más importantes en el liderazgo y gestión de las personas desde una clave evangélica.

A lo largo de siete breves capítulos, el autor establece una relación entre diversos pasajes del Evangelio con situaciones reales del mundo profesional y propone, ademas, una serie de ejercicios prácticos a través de los que el lector puede evaluar y reconocer actitudes y decisiones en su vida diaria.

Con motivo de esta publicación, Omnes ha hablado con Portas sobre esta concepción del liderazgo, la importancia de la coherencia cristiana en el mundo profesional y el reto del perdón y la reconciliación en un mundo de «tiburones».

¿Por qué y cómo nace un libro como «70 veces 7»?

– El libro nace de la experiencia concreta de liderar personas en contextos reales. Como explico en el prólogo, no surge de un plan editorial, sino de años acompañando equipos, tomando decisiones difíciles y aprendiendo —a veces a través del error— que el liderazgo es una responsabilidad con consecuencias humanas.

Con el tiempo comprendí que categorías como el perdón, la corrección o el discernimiento no eran solo nociones espirituales, sino competencias profundamente prácticas. El libro intenta ordenar ese aprendizaje y mostrar que es posible ejercer autoridad sin perder humanidad.

Liderar es acompañar personas. ¿Cómo hacerlo hoy?

– Acompañar no es controlar ni invadir, sino dedicar tiempo real. En el capítulo 1 hablo del tiempo como medida del amor: el liderazgo no se sostiene solo con decisiones, sino con presencia.

Acompañar significa ayudar a crecer, escuchar antes de corregir y distinguir siempre entre la persona y su error. En una sociedad fragmentada, esta forma de liderazgo se vuelve especialmente necesaria.

¿Cómo se distingue un líder con valores declarados de uno que los vive realmente?

– La diferencia se ve en la coherencia cotidiana. Los valores se notan cuando hay presión, conflicto o riesgo. Se notan en el tono de una corrección, en la forma de distribuir el mérito, en la capacidad de asumir el propio error. Al inicio del libro, cito una frase de san Josemaría Escrivá de Balaguer que resume bien esta idea: “No tengas una vida estéril. —Sé útil. —Deja poso.” Esa invitación a “dejar poso” conecta directamente con el liderazgo del que habla el libro: no buscar protagonismo, sino fecundidad.

Los ejercicios prácticos, ¿nacen de la experiencia?

– Sí. No son teóricos. Nacen de situaciones reales: heridas no resueltas, correcciones mal planteadas, exceso de control, decisiones tomadas desde la prisa. Son pausas de conciencia. El liderazgo se empobrece cuando dejamos de revisar desde dónde actuamos.

¿La decisión correcta es la que da paz?

– En el capítulo 2, explico que la paz no es comodidad ni ausencia de dificultad. A veces la decisión correcta incomoda, pero deja serenidad interior. Esa paz se construye con silencio, escucha y rectitud de intención. No siempre es inmediata, pero cuando aparece, sostiene incluso decisiones exigentes.

¿Cuál es la diferencia entre perdón y reconciliación?

– El perdón es una decisión interior, unilateral. Libera al líder del resentimiento. La reconciliación requiere condiciones: verdad, cambio y reparación. No siempre es posible. Perdonar no elimina la responsabilidad; permite ejercerla sin rencor.

El perdón no es permitir indefinidamente lo mismo. ¿Cómo aplicarlo en la gestión?

– Perdonar no es tolerar sin intervenir. Significa no dejar que la reiteración del error destruya la relación ni el propósito común. Esto implica nombrar el error, corregir con claridad, establecer límites y decidir desde la misión, no desde la herida.

70 veces 7: Liderar desde el perdón, la verdad y la reconciliación

Autor: Santiago Portas
Editorial: Autoeditado por Amazon
Páginas: 54
Año: 2026

Corregir en una sociedad hipersensible, ¿es posible?

– Es más necesario que nunca. La corrección sana protege la dignidad. Se hace a solas, con claridad y desde una intención limpia. No humilla, no ironiza, no expone. Corregir bien no solo mejora resultados; construye personas.

¿Nos cuesta pedir perdón también en la Iglesia?

– Nos cuesta en cualquier lugar donde haya autoridad. Pero pedir perdón no debilita la autoridad; la humaniza. La autoridad moral no nace de la infalibilidad, sino de la coherencia.

¿Hemos caído en una espiral de productivismo?

– Existe una presión fuerte por resultados inmediatos. Cuando el liderazgo se mide solo por métricas externas, el interior se vacía. Sin silencio no hay discernimiento. Sin discernimiento no hay liderazgo sostenible. La pregunta no es cuánto hacemos, sino desde dónde y para quien lo hacemos.

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