Foco

Cómo regular la IA aprendiendo de los Estados Unidos

La inteligencia artificial ya forma parte de la vida cotidiana y plantea desafíos éticos y legales que exigen una regulación multinivel.

Gonzalo Meza·10 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 5 minutos
IA Estados Unidos

© Immo Wegmann

La inteligencia artificial evoca imágenes diversas: desde humanoides robóticos hasta las escenas de ‘Tiempos Modernos’ de Chaplin, pasando por herramientas como ChatGPT que usamos a diario. Pero la IA ya es una realidad cotidiana en Estados Unidos, presente en múltiples aspectos de nuestra vida. Andrew Ng señaló que la inteligencia artificial es “la nueva electricidad”, un instrumento que permeará todas las áreas humanas. Esta promesa ha captado la atención de los inversionistas: se estima que para 2026 la inversión en IA superará los 500,000 millones de dólares. Esto plantea desafíos éticos y la urgencia de establecer marcos legales apropiados por sectores y desde las bases: local, estatal, nacional e internacional.

Mencionaré cuatro áreas donde la IA se integra a la vida cotidiana en Estados Unidos para después señalar las regulaciones propias en esos sectores.

Transporte: Vehículos autónomos

    En varias ciudades californianas operan los robotaxis, vehículos autónomos que transportan pasajeros sin conductor. Equipados con cámaras, radares y sistemas de aprendizaje, estos vehículos son cada vez más comunes en Los Ángeles y otras zonas del país.

    Comercio: Mercados sin cajeros, “Just Walk Out” (tómalo y listo)

      En ciudades como Washington DC y Los Ángeles existen mercados gestionados por Amazon bajo el concepto “Just Walk Out”. Los usuarios entran identificándose con la palma de la mano, toman sus productos (pan, leche, arroz, etc.) directamente poniéndolos en sus bolsas o cestos y un sistema de multicámaras y sensores registra automáticamente las compras. Al salir, el cliente recibe la factura por correo electrónico. No hay cajas ni filas. Naturalmente, esto requiere un pre-registro en el sistema con datos personales y financieros.

      Logística: Centros de distribución

        Los megacentros de distribución de Amazon representan quizá la interacción más espectacular entre IA y humanos. El más grande, ubicado en Ontario, California, abarca más de 400 mil metros cuadrados. Estas bodegas funcionan como “organismos vivos” con miles de robots móviles que se desplazan en carreteras para ir y venir entre estanterías llevando y trayendo productos a los operadores (humanos). Este sistema de IA en los centros de distribución predice el tráfico, optimiza inventarios y colabora con el personal. Esto me parece interesante y no hay que perder de vista: un directivo de Amazon señalaba que el objetivo de la IA no es reemplazar el trabajo humano sino facilitarlo y crear nuevos puestos integrados al sistema. 

        Educación

          La IA ha penetrado profundamente las prácticas educativas estadounidenses. Gran parte del profesorado, desde educación básica hasta superior, utiliza herramientas de inteligencia artificial para el diseño de clases, la gestión administrativa, la planificación didáctica, el análisis del desempeño y el desarrollo de recursos pedagógicos. En el contexto universitario, el 90% de los estudiantes la incorpora en sus procesos de aprendizaje.

          Salud y bienestar

            En el sistema sanitario norteamericano, las instituciones emplean IA para apoyar diagnósticos —especialmente de imágenes—, refinar análisis, procesar datos masivos y automatizar tareas administrativas. Para los pacientes, existen aplicaciones cotidianas: chatbots de salud, sistemas de triaje en línea y “wearables” para monitorear actividades físicas o signos vitales.

            Los desafíos

            Aunque estas aplicaciones son positivas, también existen usos peligrosos de la IA: desarrollo de armas letales autónomas, ciberataques, manipulación de información y violación de la privacidad.

            La necesidad de una normativa ética y legal

            Ante estas realidades, es necesario establecer normativas legales y directivas éticas para el uso de la inteligencia artificial, desde el nivel local hasta el internacional. Aunque sería ideal contar con legislación internacional vinculante, para países como Estados Unidos —principal desarrollador y usuario de IA— un tratado de tal envergadura resulta poco plausible. En todo caso, sería solo una pieza del engranaje normativo emanado a nivel local y nacional.

            Ejemplos de regulación actual en Estados Unidos

            Reglamentación de vehículos autónomos

            Existen reglas específicas para los robotaxis. Cuando uno de estos vehículos sufre un accidente, la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico y el Departamento de Transporte exigen notificación inmediata en un registro a nivel nacional. Asimismo, en estados como California, Arizona, Texas o Nueva York hay marcos jurídicos que regulan permisos, términos del servicio y responsabilidades en accidentes de los robotaxis. ¿A quién se responsabiliza en caso de accidente? A la compañía que gestiona los vehículos. En California existe un protocolo para reportar incidentes directamente a la agencia. Estas reglas se extienden también a las aseguradoras. Los costos de las pólizas para vehículos autónomos son elevados, lo que obliga a las empresas a evitar infracciones. Como es IA, las máquinas van registrando lo permitido y lo prohibido.

            Educación

            En el ámbito educativo estadounidense existen guías orientadoras y reglamentaciones estatales. El Departamento de Educación publicó en 2025 una guía sobre el uso de IA que exige respetar la privacidad, los derechos civiles y las normas de integridad académica. Muchos estados han emitido guías oficiales. Cabe mencionar que, a diferencia de muchos países, los distritos escolares son entidades independientes que elaboran sus propias políticas en coordinación con leyes estatales y federales.

            Las universidades californianas operan bajo el mismo principio: cada una define su marco normativo. Sin embargo, existe consenso nacional: las regulaciones contra el plagio se extienden al uso de IA. Las instituciones han adoptado herramientas avanzadas que detectan textos generados íntegramente por inteligencia artificial. Su uso es generalizado.

            Salud

            Aunque no hay una única norma legal específica sobre IA en salud, existe un mosaico regulatorio que implican a la IA, por ejemplo, la Ley de Portabilidad y Responsabilidad del Seguro Médico (HIPAA por sus siglas en inglés), que protege los datos médicos de los pacientes y exige a las entidades que los manejan (hospitales, aseguradoras, clínicas) cumplir con estrictas reglas de privacidad y seguridad.

            El camino regulatorio de la IA apenas comienza. Pero considero que este debe darse en cada sector (educación, salud, finanzas) y partiendo de la base: local, estatal, nacional e internacional. Pensar en una ley universal supranacional que regule la IA es impensable, pues muchos marcos jurídicos —particularmente el norteamericano, que es uno de los mayores inversionistas y desarrolladores de IA. EU controla los modelos, el hardware (chips de compañías como NVIDIA) y la infraestructura (Google Cloud, AWS) que hacen posible la IA, por ende, los posibles marcos regulatorios de la IA deben venir de EUA para después, en otro nivel, engranarse con acuerdos no vinculantes a nivel internacional. En ese sentido ¿Qué papel puede tener la Iglesia en dicho esfuerzo normativo? 

            Hacia la creación, desarrollo y aplicación de un marco ético de uso de la IA en la Iglesia

            La Iglesia ha sido pionera en la elaboración, promoción y uso de un marco ético para el uso de la inteligencia artificial. Esto ya se da desde hace al menos dos años. Destacan algunos documentos como “Antiqua et Nova”, nota sobre la relación entre la inteligencia artificial y la inteligencia humana del Dicasterio para la Doctrina de la Fe y el Dicasterio para la Cultura y la Educación del 14 de enero de 2025.

            También destacan las intervenciones de los pontífices, el Papa Francisco y el Papa León XIV sobre IA, tales como el mensaje para la Jornada Mundial de la Paz de 2024 del Papa Francisco y los diversos discursos del Papa León XIV sobre el tema, notablemente su mensaje en la Segunda Conferencia sobre Inteligencia Artificial del 17 de junio de 2025.

            Estas intervenciones recientes se fundamentan en los principios de la Doctrina social de la Iglesia los cuales deben aplicarse al uso de la inteligencia artificial, especialmente en temas de dignidad humana, bien común y solidaridad. Estas normas éticas sobre uso de IA podrían también desarrollarse y aplicarse a nivel de cada jurisdicción eclesiástica especialmente en los sectores donde la Iglesia ejerce sus funciones como las escuelas u hospitales católicos, seminarios, centros de formación, etc.  Hay algunas diócesis que ya cuentan con guías al respecto, por ejemplo, las diócesis de Biloxi (Mississippi), Orange (California), y los obispos de la Conferencia Católica de Maryland que abarca Baltimore, Washington y Wilmington.

            Hacia la creación de marcos legales multisectoriales y multiniveles

            A nivel internacional, la Santa Sede puede contribuir decisivamente a la construcción de un marco normativo sobre inteligencia artificial a nivel de las Naciones Unidas. Es importante notar este marco debería ser un acuerdo no vinculante ya que un tratado vinculante enfrentaría obstáculos significativos —tanto por la incompatibilidad con sistemas jurídicos como el estadounidense, como por la necesidad de respuestas diferenciadas según sectores y niveles jurisdiccionales—. De esa forma me parece más viable y efectivo promover uno o varios acuerdos no vinculantes en el seno de la ONU que orienten la regulación de la IA a escala global, respetando así la autonomía normativa de cada país.

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