Los abuelos, según cuentan nuestros amigos, son una especie en peligro de extinción. Prácticamente todos los grupos demográficos en edad fértil, excepto las mujeres mayores de 40 años, están teniendo menos hijos, si es que tienen alguno. Y seamos sinceros: los abuelos potenciales con hijos mayores de 40 años probablemente estén envejeciendo rápidamente y pasando de ser “abuelos divertidos” a ser “abuelos que viven en una habitación”.
Según las últimas estadísticas del gobierno, nuestra tasa de natalidad es ahora de 1,6, por debajo del nivel de reemplazo y cayendo hasta donde solían estar países como Italia. La tasa de natalidad de Italia ha caído aún más, hasta 1,18, lo que hace que los ‘nonno’ y las ‘nonna’ estén aún más en peligro de extinción que los abuelos y las abuelas.
Cómo abordar la cuestión
Los aspirantes a abuelos están abordando esta cuestión de diversas maneras. Preguntar con frecuencia a sus hijos cuándo piensan tener hijos es probablemente una de las estrategias menos eficaces.
Poner buena cara ante la decisión de los hijos de “criar” a un par de labradoodles (N. del ed.: perros originados en Australia en los años 80, resultado de cruces), tampoco sirve de nada, aunque pongas una pegatina en el parachoques de tu coche presumiendo de que “mi nieto tiene cuatro patas”.
Las medidas de los políticos
Los políticos quieren invertir dinero en este tema, por supuesto. Después de todo, los futuros abuelos votan. Durante los últimos cien años, los gobiernos han intentado sobornar a los futuros padres para que tengan hijos.
En realidad, esto no funciona, ya sea en China, Francia o Corea del Sur, porque una experiencia tan transformadora como la paternidad no se incentiva tan fácilmente con unos pocos miles de dólares y una desgravación fiscal.
Los desincentivos son importantes. Los más citados son los problemas relacionados con el coste de la vida, como los gastos de guardería y educación, pero también se pueden citar desde los tiroteos en las escuelas hasta la situación mundial.
Vivir para ver a los hijos de tus hijos
Los futuros abuelos lo entienden, por supuesto. Pero el deseo de “vivir para ver a los hijos de tus hijos”, como dice el Salmo 128, está profundamente arraigado en el corazón humano.
Queremos ver cómo los hijos que hemos criado con tanto esfuerzo dan a su vez a luz a la siguiente generación. Es un signo de esperanza y resiliencia que supera los titulares, las crisis y las preocupaciones interminables que tenemos por nuestro planeta y nuestra especie.
Tengo la suerte de tener un hijo que ahora es padre. Mis amigos que no son abuelos escuchan mis historias con un toque de envidia. No sabemos cuándo tendrán hijos nuestros hijos, dicen con nostalgia.
Lo que supone ser abuelos: sinceridad
Soy sincero con ellos sobre lo que supone ser abuelos. Hay buenas razones por las que la crianza de los hijos debe dejarse en manos de los jóvenes. ¡Cuidar de los niños es agotador! Nos lleva dos o tres días recuperarnos de un fin de semana leyendo libros, cambiando pañales y negociando comidas.
Al mismo tiempo, ser abuelos es una especie de experiencia de viaje en el tiempo, ya que nos recuerda lo que generalmente es un recuerdo borroso: lo que hacíamos y lo duro que trabajábamos cuando éramos padres más jóvenes.
Lloros en mitad de la noche…
Recientemente, en mitad de la noche, un niño de un año que lloraba nos despertó a mi hijo y a mí. Me quedé en la habitación a oscuras mientras mi hijo mecía al bebé y le daba el biberón. Eso me evocó tantas noches en las que yo hacía lo mismo por él. Sentí una gran oleada de afecto paternal por mi hijo. El amor que le había mostrado mucho antes de que él pudiera recordarlo, ahora él se lo transmitía a su hijo mientras lo mecía suavemente para que se volviera a dormir. Es un círculo de la vida del que tengo la suerte de formar parte.
Ser padre, el trabajo más gratificante
Ser padre no es fácil, pero es el trabajo más gratificante que existe. Probablemente nunca haya un momento perfecto para decidir tener hijos. Pero, en general, estamos a la altura de las circunstancias y nos convertimos en mejores personas por ello.
Momento perfecto para ser abuelo: ahora
En cuanto al momento perfecto para ser abuelo, creo que es ahora. Para los futuros abuelos que aún esperan ese privilegio, tal vez puedan rezar a Santa Ana y San Joaquín, que según la tradición fueron los abuelos de Jesús. Apuesto a que podrían contar muchas historias.
———————
Greg Erlandson es un galardonado editor y periodista católico. Su columna se publica cada mes en OSV News.
———————-



