La Iglesia celebra este día a la inglesa Margarita Ward, quien se negó a revelar escondites de sacerdotes en el Londres del siglo XVI, en el periodo isabelino. Se le arrestó y ahorcó junto a los beatos Ricardo Leigh, presbítero, y los laicos Eduardo Shelley y Ricardo Marti, Juan Roche, irlandés, y Ricardo Lloyd, de país de Gales.
También conmemora hoy la liturgia a la beata catalana Maria Rafols. Nacida en Barcelona en 1781, continuó su apostolado en Zaragoza en el hospital de Nuestra Señora de Gracia con enfermos, niños abandonados y personas discapacitadas.
Durante los sitios de Zaragoza en la Guerra de la Independencia, la Madre Rafols ayudó con un grupo de jóvenes a mucha gente. También acudió a las autoridades francesas y a las españolas para interceder por enfermos, heridos y prisioneros.
Defensor de la libertad, denunció persecuciones
El beato cardenal Schuster nació en Roma en 1880 e inició el noviciado en el monasterio benedictino de San Pablo Extramuros de Roma. Se ordenó sacerdote en 1904 y cultivó el estudio de la liturgia, el arte sagrado, la arqueología y la historia cristianas y la tradición monástica benedictina. En 1918 fue elegido abad de su monasterio.
Pío XI le nombró arzobispo de Milán en 1929, y le creó cardenal. Reclamó que los Estados renunciasen a pretensiones totalitarias sobre la juventud y la enseñanza, y denunció las persecuciones religiosas y legislaciones racistas de su tiempo. En la II Guerra Mundial ayudó a las víctimas y llevó vida austera y penitente. Murió en el seminario de Venegono el 30 de agosto de 1954. Fue beatificado por san Juan Pablo II en 1996.