Evangelización

Sor Marta, la monja que comunica cómo vivir en un convento

Sor Marta, monja benedictina e influencer, usa Instagram y TikTok para acercar la vida monástica y la fe a los jóvenes con vídeos semanales sobre oración, vocación y Sagrada Escritura. Gestiona sola su contenido y busca tocar corazones más allá de las cifras.

Javier García Herrería·26 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos
Sor Marta influencer

Desde un monasterio benedictino en Sahagún, León, una joven monja de 28 años ha conseguido algo sorprendente: convertir la vida monástica en un fenómeno viral. Su nombre es Marta González Cambronero, aunque en redes es conocida simplemente como Sor Marta, y con su teléfono móvil, una buena conexión a internet y una enorme ilusión por su vocación, se ha convertido en apoyo espiritual de miles de personas.

Sor Marta no solo predica con el ejemplo: lo hace también con cámara, guión y edición. “Empecé en YouTube en 2019 creando contenido largo cada 15 días”, recuerda. Sus primeros pasos digitales fueron modestos, pero firmes. Con vídeos de reflexión y espiritualidad, su canal atrajo a creyentes y curiosos por igual. Sin embargo, la verdadera explosión llegaría años después, cuando decidió dar un giro a su estrategia digital.

Estrategia digital y evangelizadora

“Hace aproximadamente un año, tras realizar un curso sobre evangelización digital, sentí esa llamada a migrar hacia el contenido corto y a plataformas como Instagram y TikTok. El objetivo era claro, llegar a un público más joven y ampliar el alcance del mensaje”. Así, dejó atrás la cadencia bimensual en YouTube y se sumergió en un nuevo ritmo de producción: “Este cambio me permitió pasar de un único vídeo quincenal centrado en un solo tema a publicar cuatro vídeos semanales, cada uno abordando una temática diferente”.

El cambio de formato no solo trajo más visibilidad, sino también mayor conexión. Hoy, sus cuentas tienen más de 100.000 seguidores y sus vídeos acumulan millones de visualizaciones. Pero más allá de las cifras, para Sor Marta lo que importa son las almas: “Para mí lo más importante de esta labor en redes, y especialmente en Instagram, no son sólo las cifras, sino cada corazón que se deja tocar a través de este medio”.

Su contenido, asegura, se basa en cuatro pilares fundamentales: “la vida cotidiana de la comunidad, la oración, la vocación y la Biblia”. Cada semana, se encarga de que esos ejes estén presentes en su perfil, mostrando el día a día en el convento, momentos de espiritualidad profunda, reflexiones vocacionales y pasajes bíblicos explicados con un lenguaje cercano.

A pesar del éxito y el alcance, ella misma gestiona todo el proceso creativo: “Actualmente gestiono sola el contenido para Instagram, desde el guión hasta la edición”. Esta dedicación artesanal a la comunicación le ha valido el respeto de muchos, tanto dentro como fuera de la Iglesia.

Contacto directo con los seguidores

Los mensajes que recibe, dice, son una fuente de inspiración constante. “Muchos de ellos cargados de gratitud, dudas vocacionales o búsquedas espirituales”, comenta. Personas que encuentran en sus palabras no solo consuelo, sino orientación, motivación y, en algunos casos, respuestas. “Con mi presencia en redes sociales, especialmente en Instagram, busco acercar la vida monástica a los más jóvenes, desmitificar la figura de la monja y mostrar que seguimos siendo personas reales, cercanas y con inquietudes como las suyas”.

Ese es, precisamente, uno de sus grandes logros: romper estereotipos. En lugar de un hábito lejano y una vida en silencio, sus vídeos muestran a una mujer alegre, reflexiva y comprometida con su fe. En una era en la que la fe parece relegada a lo privado o lo institucional, Sor Marta propone una espiritualidad visible, accesible y profunda.

“Quiero invitarles a plantearse su vocación con seriedad y a descubrir la belleza de la vida consagrada y sobre todo acercarse más a las Escrituras”. Es una invitación directa que habla más fuerte que nunca en el mundo digital. 

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