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José María Calderón: “No se fomenta la vocación misionera entre los laicos ‘porque no haya curas’”

El director de OMP España, José María Calderón, habla con Omnes con motivo del centenario de la instauración del penúltimo domingo de octubre como el Domingo Mundial de las Misiones.

Maria José Atienza-9 de octobre de 2026-Temps de lecture : 9 minutes
jose maria calderon omp

El sacerdote José María Calderón lleva casi 10 años al frente de las Sociétés missionnaires pontificales en España. Unos años en los que ha vivido, en primera persona, el 200 aniversario de la fundación de la Obra de la Propagación de la Fe, la beatificación de Pauline Jaricot, o el 150º aniversario del nacimiento del Beato Paolo Manna. 

Este 2026, las Obras Misionales Pontificias celebran otro aniversario redondo con el centenario de la instauración del penúltimo domingo de octubre como el Domingo Mundial de las Misiones en favor de la Obra Pontificia de la Propagación de la Fe. Una jornada que España vive desde sus inicios y que, gracias al acrónimo DOMUND, que inventó en 1943 el sacerdote Ángel Sagarmínaga, director de OMP en aquel momento, es una de las jornadas claves del calendario católico español. 

En esta entrevista con Omnes, José María Calderón recuerda cómo la vocación misionera es inherente al hecho del Bautismo y la permanente actualidad de la misión ad gentes ya que “la misión, además, no es hablar de Jesucristo, es acercar a Jesucristo, es llevar de la mano a una persona y ponerla delante el Señor”.

¿Cómo se resumen 100 años de historia?

–Cien años del Domund son cien años en los que la Iglesia quiere hacer consciente que la misión es responsabilidad de todos los bautizados. 

¿Se ha logrado esa conciencia? 

–Nos queda mucho, porque nunca se termina, pero se ha conseguido mucho. Ahora hay una conciencia muy grande en los bautizados de que todos somos misioneros. 

En España se respira un ambiente de admiración grande por las misiones, por los misioneros, porque atrae mucho el testimonio de un hombre o una mujer que ha entregado la vida al Señor para hablar del Señor; que ha abandonado sus seguridades para mostrar el camino del cielo. Es un camino que se está haciendo, tenemos que seguir sembrando, porque todavía hay muchos cristianos que no se han enterado o que aunque se enteren, no lo viven.

Ahora se habla mucho de los misioneros digitales ¿Cómo convive la misión ad gentes con estos “misioneros”? ¿Qué tienen en común y qué tienen de diferente? 

–Creo que son distintos conceptos y son complementarios. A la misión digital no podemos renunciar puesto que existe este ámbito. Por lo tanto, abandonarlo sería dejar un campo de la vida de los hombres sin evangelizar. Está claro: hay que predicar a Jesucristo por todos los medios. Pero no sustituye lo anterior, la misión ad gentes. 

Entre otras cosas, porque la misión digital es para los que vivimos aquí. El misionero digital, que está trabajando en Madrid o en Barcelona, está hablando principalmente a los de su ámbito, es decir, a los de su cultura, a los de su lengua. Es una misión en territorios “no de misión”. No podemos prescindir de lo otro. 

Estuve hace poco en San Luis, en Estados Unidos, en la beatificación de Fulton Sheen, que llegó a tener 30 millones de oyentes semanales en su programa de radio. Él sí que era un influencer, un tío que está evangelizando… De hecho las conversiones que hubo, gracias a su programa, en Estados Unidos son muy conocidas: gente del cine, del arte… O sea, que es verdad que hoy hace falta la evangelización digital. No podemos dejar de estar en ese ámbito, pero no podemos reducirlo sólo a eso. 

La misión, además, no es hablar de Jesucristo, es acercar a Jesucristo, es llevar de la mano a una persona y ponerla delante el Señor, como hizo Felipe con su compañero Natanael. Eso hay que hacerlo físicamente, es un encuentro personal con el Señor.

El DOMUND es la jornada misionera más conocida en España pero, ¿lo es también en todo el mundo? 

–La Jornada Misionera Mundial, lo que conocemos en España como DOMUND, es la jornada más potente, no sólo en España, sino en el mundo entero. Es la jornada que el Papa Pio XI instauró y que él quiso que todas las naciones del mundo vivieran. 

Por lo tanto, es la principal fuente que tiene la Iglesia para hablar de la misión, para propagar el espíritu misionero, para promover las vocaciones misioneras y para recaudar dinero para los territorios de misión.

Hay otra serie de campañas más pequeñitas, mucho más reducidas también en el aspecto publicitario y de conocimiento de la gente. Nosotros nos apoyamos mucho en el Domund y el mes misionero.

Es verdad que, por ejemplo, en Hispanoamérica la L'enfance missionnaire es muy potente, y aquí en España no se ha conseguido. En Hispanoamérica hay muchísimos grupos de Hispanoamérica, de hecho, hay catequesis de Infancia Misionera y se les crea ese ambiente a los chavales de ser misioneros siendo niños, pero es un caso muy particular.

Junto a esto, en la sociedad española tenemos un problema y es que se ha perdido el espíritu misionero ad gentes. Quizá influido por lo que hemos hablado de la misión digital.

La labor social de los misioneros es consecuencia de ese amor que quieren llevar a Jesucristo a los hombres

José María Calderón. Director OMP españa

En este sentido, ¿ha decaído la conciencia misionera ad gentes? 

–Hay tres factores que hacen que demos menos importancia a la misión ad gentes: El primero, esa idea de que “todo el mundo se salva». ‘Si todo el mundo se salva, ¿por qué voy a irme yo a África o a Burkina Faso a predicar a Jesucristo, Nuestro Señor? Pues que se salven’.  

La siguiente idea es confundir la labor de la Iglesia con una labor social que se basa en construir pozos, puentes y orfanatos. Si es así, yo no me voy con la Iglesia, me voy con una ONG, que tiene mucho más dinero, me cubre la seguridad social y me da todo tipo de facilidades. 

La última idea que hace que se pierda el espíritu misionero: “Todo es territorio de misión”. Entonces, no me muevo de aquí, de mi ciudad porque ‘necesitamos misioneros’. Estas tres ideas han fastidiado enormemente la mentalidad misionera.

Yo no sé si todo el mundo se salva. No lo sé, porque no he estado en el cielo todavía. Cuando vaya al cielo, lo veré. Pero si se salvan, se salvan por Jesucristo. No se salvan por sus méritos. Se salvan por los méritos de Jesucristo. Lo que más me horrorizaría encontrarme en el cielo es encontrarme a un vecino mío, un tío con el que me haya cruzado 50.000 veces aquí en Madrid y que me puede echar en cara: ‘yo me he salvado, aunque no era cristiano, pero tú nunca me hablaste de Dios y tú nunca me dijiste que había un Dios que me amaba y un Dios que me perdonaba los pecados. Jesucristo me ha salvado, pero también es verdad que yo, en la tierra, viví sin la alegría de la fe, sin la alegría de sentirme perdonado y amado por Dios y gracias a ti nunca lo llegué a conocer’.

Claro que España es territorio misión y, en España, hay que hacer misión, pero para eso tenemos millones de cristianos en España ¿Cuántas iglesias se llenan todos los domingos? ¿Qué hacen esos cristianos? ¿Dónde están los bautizados que se quedan aquí durante toda su vida? 

Si España tiene 47 millones de habitantes, vamos a poner que 30 millones sean católicos. ¿Dónde están esos 30 millones que no evangelizan, que no remueven la tierra, que no hacen que esto cambie? Si no lo estamos haciendo es porque no nos estamos tomando en serio nuestra vocación cristiana. 

Lo que hay que hacer es espabilar para que los curas, los religiosos y los laicos nos tomemos en serio nuestra vocación y seamos misioneros aquí.  

Evidentemente, los misioneros hacen labores sociales y construyen puentes, pero ellos se van a predicar a Jesucristo, a llevar la esperanza y el amor de Dios a los hombres y no es confundible con la labor social.

La labor social de los misioneros es consecuencia de ese amor que quieren llevar a Jesucristo a los hombres. Cuando ven la necesidad de las personas, intentan ayudar pero evidentemente las ONGs pueden tener más medios y mejores personas, personas más preparadas para hacerlo y para hacerlo mejor.

Entonces, ¿cómo reavivamos esa vocación misionera ad gentes? 

–Es cierto que el número de envío de misioneros está bajando. Aún somos la primera potencia en esto, pero la edad media de nuestros misioneros es 75 años lo cual quiere decir que, dentro de 20 años, si esto sigue así, la mitad de la mitad no estarán. Por lo tanto, hay que animar a la vocación misionera y hay que hacer conscientes a las personas. 

¿Sabes una de las cosas que más me gusta de mi trabajo? Que me ha dado el sentido de lo que significa Catholique. Somos católicos, es decir, universales.  Es una forma de romper con esa mentalidad pobre, paupérrima que no ve más allá de mi casa, mi grupo, mi movimiento, mi parroquia… 

La Iglesia es mucho más grande que todo eso, la Iglesia es universal.

 A mí no me puede ser indiferente la situación de los cristianos en la India, que haya habido un ataque contra una iglesia en Nigeria o que haya hombres y mujeres que estén muriéndose ahora mismo en Burkina Faso sin la posibilidad de confesar sus pecados y de recibir al Señor porque no hay ningún sacerdote. Es terrible.

Hace falta fomentar en los cristianos la vocación misionera. Que descubran que es una vocación que tienen que plantearse porque es importante, porque la Iglesia ha nacido para evangelizar: “Id por todo el mundo y predicad el Evangelio” y ese “Id por todo el mundo” no era solo a los curas, a las monjas,… Jesucristo se lo decía a todos. Toda la Iglesia tiene que ser consciente de que tenemos que ser misioneros.

El laico tiene su función en el mundo y en la Iglesia. No es sustituto de nada, ni de nadie. No suple “la ausencia de”.

José María Calderón. Director OMP España

Cada vez vemos más laicos misioneros ¿Es una tendencia en alza? 

–Evidentemente va creciendo el número de laicos. A día de hoy, el 12 % de nuestros misioneros españoles son laicos y laicas. Hay algunos que son laicos solteros y que se van con alguna institución misionera y hay otros que van con sus familias y llevan con sus hijos, etc.

Hace algunos años, cuando aún no era director de OMP España, un sacerdote me echó en cara que cómo se permitía que fueran familias a la misión porque, para él, era “terrible, lo que se hacía con los hijos condenándolos a una mala educación, o exponerlos a enfermedades.. y yo pensaba en lo terrible que era que un sacerdote me dijera eso cuando yo tenía un hermano que fue destinado a Brasil por su empresa y todo el mundo le felicitó porque se llevaba a sus hijos a aprender una nueva lengua, una nueva cultura… Aunque él iba a vivir muy bien y pensaba qué era más importante entonces, el dinero o la fe. 

Qué alegría que haya hombres que, incluso son capaces de sacrificar las seguridades que les da este mundo por llevar a Jesucristo a otros. Es mucho más importante que construir una situación de vida sin problemas físicos o sin problemas económicos. 

Si los mismos cristianos, no te digo nada sacerdotes, no valoramos eso, entonces, ¿qué estamos haciendo?  

Evidentemente, yo no puedo forzar a ningún matrimonio que opte por eso. Es una cosa que tienen que descubrir en su vida de oración, en su relación con el Cristo. Ver que el Señor les llama a eso -que es un compromiso que conlleva mucho-. Y es verdad que los laicos tienen más problemas que los sacerdotes o las religiosas y religiosos, porque una familia que se va a África o se va a Asia tiene que vender una casa, o cerrarla unos años; dejar su trabajo profesional… Pero, gracias a Dios, ahí está también la Iglesia, que colabora y que ayuda, y  que intenta salir al paso de las necesidades que tienen los misioneros.

Además, con respecto a esto, hay que borrar una idea completamente falsa: que el misionero laico es sustituto del cura. Es decir, no se fomenta la vocación misionera entre los laicos porque no haya curas. No. El laico tiene su función en el mundo y en la Iglesia. No es sustituto de nada, ni de nadie. No suple “la ausencia de”. Ellos van a cumplir su vocación laical en donde están y van a ser testigos de Cristo allí donde vivan. 

El laico tiene la vocación misionera como un don de Dios y lleva la fe desde su vocación como hombre, como mujer, soltero o casado con hijos mostrando al mundo la luz de Cristo sin suplir a nadie, sintiéndose, perfectamente, artífice de la misión.

Ese “Id por todo el mundo” no era solo a los curas, a las monjas,… Jesucristo se lo decía a todos. Toda la Iglesia tiene que ser consciente de que tenemos que ser misioneros.

José María Calderón. Director OMP España

Ante un centenario, volver la vista atrás es muy bonito, pero también tiene que pensar en el futuro.  ¿Cómo ve el futuro las OMP?

–Podría decir que, con subsistir ya es bastante, pero no. El primer director de las OMP españolas, el sacerdote  Ángel Sargarmínaga, quien inventó el acrónimo DOMUND, extendió la conciencia misionera por toda España de una forma espectacular. Se pateó toda España, fue a todos los seminarios, dando retiros a todos los curas, encuentros, charlas, conferencias.

La mentalidad de España es misionera gracias a lo que él sembró y luego otros continuaron. Yo espero seguir sus pasos en ese sentido y que los que vengan detrás de mí que lo sigan haciendo.  

No podemos dejar de ser ese “pepito grillo” en la sociedad española para que no olvidemos que la Iglesia es más grande que mi diócesis, mi parroquia o mi grupo. Recordar a todos los bautizados que la misión no es algo ajeno a ellos o que es algo que está en manos de otros que son muy buenos y admirables. No, no, no.

Tú eres también parte de esa misión y, si no lo vives, estás haciendo dejación del compromiso que Dios te ha querido poner en tus manos.

Lo vivirás de una forma o de otra: a través de la oración como lo hacen los conventos de clausura; a través del sacrificio y ofrecer tus enfermedades, como hacen los enfermos misioneros; a través de la animación misionera; de tu aportación económica o a través de tu medio de comunicación.

Nosotros queremos que esto no se acabe nunca. Que no dejemos de hacer cumplir con nuestra obligación como obras misionales pontificias de ser el recordatorio de la vida de los cristianos, empezando por los obispos y terminando con el último de los bautizados.

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Cumplen ustedes 100 años con un Papa misionero al frente. ¿Tiene León XIV una especial sensibilidad hacia la misión? 

Una cosa antes de nada: Todos los Papas son misioneros por hecho de ser Papas, puesto que, bajo su responsabilidad, caen los territorios de misión aunque no los hayan pisado en su vida y su función es evangelizar el mundo entero, por lo cual, son misioneros.  

Es verdad que León XIV tiene un ‘plus’: él ha vivido la misión.  Tiene una sensibilidad muy clara y, de hecho,  la primera vez que nos recibió a los directores de las OMP mundiales, al poco de ser elegido Papa, nos decía que sus predecesores habían hablado de la misión y de las Obras Misionales Pontificias por lo que ellos sabían, pero él hablaba por su experiencia y daba gracias a Dios porque las OMP eran el instrumento de la Iglesia para llevar a cabo su misión. Yo creo que sí, que León XIV tiene un amor muy grande a la tarea evangelizadora de la Iglesia de los misioneros .

La misión, además, no es hablar de Jesucristo, es acercar a Jesucristo, es llevar de la mano a una persona y ponerla delante el Señor

José María Calderón. Director OMP España
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