La hija de Ed Shoener y de su esposa, Ruth, murió por suicidio en 2016. Se llamaba Katie. El obituario de Katie se viralizó porque reflejaba las necesidades e inquietudes de las personas que viven con enfermedades mentales. Millones de personas lo leyeron y decenas de miles de personas de todo el mundo contactaron con el diácono Ed.
Una y otra vez, afirma Ed Shoener, escuchó a personas que lamentaban que la Iglesia católica ofreciera poco apoyo pastoral a quienes sufren enfermedades mentales y a sus seres queridos. En respuesta, el diácono Ed cofundó la Asociación Internacional de Ministros Católicos de Salud Mental, y estos días está en Roma, desde donde el Papa León XIV ha invitado a rezar este mismo mes “para que la pastoral de la salud mental se integre en toda la Iglesia”.
Un encuentro romano
Además, estos días tiene lugar en Roma un encuentro titulado “Una presencia que sana: la llamada de la Iglesia al ministerio de la salud mental”. Organizan el encuentro la Asociación Internacional de Ministros Católicos de la Salud Mental (International Association of Catholic Mental Health Ministers), en colaboración con la Fundación Internacional Don Luigi Di Liegro y con la Red Mundial de Oración del Papa, con el patrocinio de la Pontificia Academia para la Vida.
Éstas son algunas respuestas de Ed Shoener. León XIV contribuye a romper el estigma social, Jesús es el mayor psicólogo que ha existido, y ser comprendidos y amados es la prevención más duradera, ha declarado a Omnes.
La salud mental ha adquirido un papel central en la sociedad actual, dice usted. ¿Podría ofrecernos más detalles como presidente de la Asociación Internacional de Ministros Católicos de Salud Mental?
– La salud mental es un desafío global en todos los países. Desde el trauma que está sufriendo la población de Ucrania hasta los abrumadores desafíos sociales y económicos de muchos países africanos, pasando por el aislamiento y la tristeza que se dan en los países occidentales. Las causas pueden ser distintas, pero, en última instancia, las personas sufren y anhelan recibir apoyo. Por eso, este ministerio de salud mental ha crecido tan rápidamente en tan solo unos años. Lo pusimos en marcha hace apenas siete años y ahora contamos con más de 9.000 miembros en más de 70 países.
El estigma y el autoestigma
Estos trastornos llevan aparejado un estigma social. Por otra parte, cada vez más personas acuden a las parroquias en busca de una mano amiga. ¿Qué se han propuesto en el Encuentro?
– Esperamos concienciar sobre la oración del Papa por el ministerio de salud mental, porque aborda directamente las necesidades de las personas que afrontan problemas de salud mental y el estigma que se ven obligadas a soportar.
El estigma social general da lugar a lo que se denomina autoestigma: cuando padecemos un problema de salud mental, no recibimos el tratamiento que sabemos que deberíamos recibir porque nos sentimos avergonzados o nos da reparo que puedan pensar que tenemos una enfermedad mental.
Esperamos contribuir a romper ese estigma para que las personas que viven con una enfermedad mental dejen de sentirse solas. También queremos acabar con los prejuicios para que nadie tenga miedo de buscar la ayuda que necesita.

También afirma que apoyar a quienes sufren problemas de salud mental se ha convertido, para los católicos, en un servicio cada vez más necesario en nuestras comunidades de fe.
– Nuestra Iglesia puede ofrecer apoyo espiritual y social para que las personas no se sientan aisladas ni incomprendidas. Nuestras parroquias pueden brindar oportunidades para educar a la comunidad, invitando a expertos a participar en actos sobre salud mental. También podemos incluir referencias a la salud mental en nuestras celebraciones litúrgicas y oraciones, así como promover una mejor atención a la salud mental en el conjunto de la sociedad.
Quizá en las parroquias, del mismo modo que existen servicios sociales de Cáritas, podrían ofrecerse también servicios médicos atendidos por voluntarios.
– En el ámbito del ministerio de salud mental no ofrecemos atención médica. Proporcionamos apoyo espiritual y social. Nuestra asociación ofrece programas de formación en línea para que las personas adquieran la confianza necesaria para acompañar a quienes afrontan estos desafíos.
Por ejemplo, ofrecemos programas para mejorar los conocimientos sobre salud mental y para enseñar primeros auxilios psicológicos. Estos ayudan a las personas y las animan a buscar atención especializada en salud mental cuando la necesitan.
Dejamos claro que se puede ser un buen católico y, al mismo tiempo, acudir a un terapeuta y tomar medicación psiquiátrica.
Hablar de ello y apoyarnos
¿Tiene alguna propuesta sobre la necesidad de “superar el estigma y la discriminación que sufren las personas con enfermedades mentales, tal como ha señalado el Papa?
– Lamentablemente, muchas familias tienen miedo de hablar de los problemas de salud mental que puede estar atravesando uno de sus miembros, porque les preocupa lo que los demás puedan pensar de esa persona y de la familia.
Prácticamente todas las familias afrontan algún tipo de dificultad relacionada con la salud mental, y necesitamos poder hablar de ello abiertamente y apoyarnos unos a otros.
Creo que el Papa León está abriendo camino y ayudando a nuestra Iglesia a comprender la necesidad de este tipo de apoyo familiar. Al hablar abiertamente de los problemas de salud mental y de la prevención del suicidio, el Papa está contribuyendo a romper el estigma.
Por último, quizá sería posible profundizar más en la prevención. ¿Cómo lo ve?
– Acercarnos a Jesucristo y a su Iglesia nos ayudará a todos a encontrar paz y comprensión. Jesús es el mayor psicólogo que ha existido. Podemos llevarle nuestras preocupaciones y aflicciones. Él comprende las enfermedades mentales y los desafíos que afrontamos en materia de salud mental.
Esa es la forma de prevención más duradera: saber que somos comprendidos y amados.





