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Léon XIV : “ Les saints font l’histoire ”

Durante una de las homilías pronunciadas el Jueves Santo, León XIV señaló que necesitamos el ejemplo de Cristo “para aprender a amar, no porque seamos incapaces de ello, sino precisamente para educarnos a nosotros mismos y a los demás en el verdadero amor”.

Paloma López Campos-2 avril 2026-Temps de lecture : 4 minutes

Pendant la Messe du Saint Chrême celebrada en la basílica de san Pedro en la mañana del Jueves Santo, el Papa León XIV ha comenzado la homilía señalando la importancia de revivir la Pasión, Muerte y Résurrection de Jesús. A través de las celebraciones del Triduo Pascual, el cristiano cae en la cuenta de que “la libertad de Jesús cambia el corazón, sana las heridas, perfuma y hace brillar nuestros rostros, reconcilia y reúne, perdona y resucita”.

Esta libertad es la que nos permite participar en “la misión cristiana, la misma de Jesús”. Cada uno forma parte de ella “según su propia vocación y en una obediencia muy personal a la voz del Espíritu, ¡pero nunca sin los demás, nunca descuidando o rompiendo la comunión!”.

Esta misión es la que da a la Iglesia su nombre de “apostólica”, pues es una “Iglesia enviada, no estática, impulsada más allá de sí misma, consagrada a Dios en el servicio a sus criaturas”.

La importancia de los orígenes

Para comenzar este “envío”, resalta el Papa, hace falta un “tipo de vaciamiento en el que todo renace”. Hay que encontrar el equilibrio, pues “nuestra dignidad de hijos e hijas de Dios no nos puede ser quitada, ni se puede perder, pero tampoco pueden borrarse los afectos, los lugares y las experiencias que están en el origen de nuestra vida”.

León XIV subraya la importancia del origen, donde reconocemos que “somos herederos de tanto bien y, al mismo tiempo, de los límites de una historia en la que el Evangelio debe llevar luz y salvación, perdón y sanación”.

Por ello, sigue diciendo el Papa, “la misión comienza por la reconciliación con nuestros orígenes, con los dones y los límites de la formación recibida”. Sin embargo, no debemos olvidar que “no hay paz sin el valor de partir, no hay conciencia sin la audacia del desprendimiento, no hay alegría sin arriesgar”.

Vaciarse para llenarse

La Iglesia muestra verdaderamente que es Cuerpo de Cristo cuando “nos ponemos en movimiento, saliendo de nosotros mismos, haciendo las paces con el pasado sin quedarnos prisioneros de él: todo se recupera y se multiplica si primero se deja ir, sin miedo”.

Esta “disponibilidad para perder, para vaciarse”, matiza el Santo Padre, “no es un fin en sí misma, sino una condición para el encuentro y la intimidad”. De hecho, el Papa afirma que “los grandes misioneros son testigos de acercamientos cuidadosos, cuyo método consiste en compartir la vida, el servicio desinteresado, la renuncia a cualquier estrategia calculadora”.

En esta misma línea, León XIV habla de la importancia de la inculturación: “Somos huéspedes: lo somos como obispos, como sacerdotes, como religiosas y religiosos, como cristianos. De hecho, para acoger debemos aprender a dejarnos acoger”.

El envío

Por último, el Papa señala otra parte esencial de la misión: “la cruz”. Es el momento en el que “el envío se vuelve más amargo y atemorizante, pero también más gratuito y revolucionario”. Sin embargo, esta cruz no puede llenarnos de temor, sino que el ejemplo de Cristo debe llenarnos de esperanza, pues “el Mesías pobre, prisionero, oprimido, se precipita en la oscuridad de la muerte, pero así saca a la luz una nueva creación”.

Concluye el Papa León XIV enviando a todos los católicos al mundo, pues “los santos hacen la historia” y “en esta hora oscura”, es el mismo Dios quien “ha querido enviarnos a difundir el perfume de Cristo donde reina el olor de la muerte”. El Santo Padre nos anima a que “renovemos nuestro ‘sí’ a esta misión que nos pide unidad y que trae la paz”.

Un Dios que sirve

Pendant la Misa vespertina de la “Cena del Señor”, celebrada el Jueves Santo por la tarde en la Basílica de san Juan de Letrán, citando al Papa Benedicto XVI, León XIV explica que “siempre estamos tentados a buscar un Dios que ‘nos sirva’, que nos haga ganar, que sea útil como el dinero y el poder”.

Sin embargo, la lógica de Dios es otra pues Él, “en efecto, nos sirve, sí, pero con el gesto gratuito y humilde de lavar los pies: he aquí la omnipotencia de Dios”. Con ese signo, “se cumple la voluntad de dedicar la vida a quien, sin este don, no puede existir”. Por eso “el Señor se arrodilla para lavar al hombre, por amor a él. Y el don divino nos transforma”.

El ejemplo de Cristo

Con el lavatorio de los pies, “Jesús no solo purifica las idolatrías y blasfemias que han mancillado la imagen que nos hemos hecho de Dios, sino que purifica también nuestra imagen del hombre, que se percibe poderoso cuando domina, que quiere vencer matando a quien es igual a él, que se considera grande cuando es temido”.

Señala el Santo Padre que necesitamos el ejemplo de Cristo “para aprender a amar, no porque seamos incapaces de ello, sino precisamente para educarnos a nosotros mismos y a los demás en el verdadero amor”. Ahora bien, el Obispo de Roma advierte que “aprender a actuar como Jesús, Signo que Dios imprime en la historia del mundo, es la tarea de toda una vida”.

Por ello, Cristo “es el criterio auténtico”. Tan solo hay que verlo en el gesto del lavatorio: “el Señor no nos ama si nos dejamos lavar por su misericordia; nos ama, y por eso nos lava, para que podamos corresponder a su amor”. “Dejarnos servir por el Señor es, por tanto, condición para servir como Él lo hizo”, insiste el Papa.

Évangélisation

César A. Díaz Narváez. “En la vuelta de los jóvenes a la fe, las cofradías son punta de lanza”

El Hermano Mayor de la Hermandad de la Yedra habla en esta entrevista sobre cómo vive su fe dentro de esta Hermandad, la importancia de la religiosité populaire en un mundo secularizado y la tarea de las hermandades más allá de la estación de penitencia.

Maria José Atienza-2 avril 2026-Temps de lecture : 6 minutes

Con 54 años, César Augusto Díaz Narváez tiene el honor, y el no poco difícil deber, de ostentar el título de Hermano Mayor de La Real Hermandad y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús de la Sentencia y Humildad, Santísimo Cristo de la Yedra, Nuestra Señora del Rosario y Nuestra Señora de la Esperanza Coronada, conocida más popularmente como Hermandad de la Yedra de Jerez. 

Este licenciado en derecho, casado y padre de tres hijas, lleva ligado a esta Hermandad desde su nacimiento. “Soy un niño de la Esperanza desde que nací”, apunta a Omnes, no en vano, su abuelo fue uno de los iniciadores de esta Hermandad sin la que hoy no se entiende la Madrugá jerezana.

Su cariño le ha llevado, además, a investigar sobre la historia de la Cofradía y escribir un libro con esas investigaciones titulado ‘Ilusiones de Esperanza, Hombres de Leyenda’.

La Hermandad de la Yedra

El origen de esta Hermandad, que realiza su estación de penitencia en la Madrugada del Viernes Santo jerezano, se remonta a finales del siglo XVII con la devoción al Santísimo Cristo de la Yedra, una imagen que originalmente recibía culto en una hornacina pública en la Plazuela de Orellana.

Esta devoción se unió a la piedad mariana y, el 1 de octubre de 1928, se funda oficialmente la corporación bajo el título de Hermandad del Santísimo Cristo de la Yedra y Nuestra Señora de la Esperanza.

En 1939, fue la primera salida procesional de la Virgen de la Esperanza aunque la fecha clave para entender esta cofradía hoy se sitúa en 1952 cuando la cofradía realizó por primera vez su Estación de Penitencia en la Madrugada del Viernes Santo, horario que mantiene hasta la actualidad y que le otorga su carácter distintivo en la ciudad.

A pocas horas de la estación de penitencia de 2026, César A. Díaz Narváez ha conversado con Omnes sobre cómo vive su fe dentro de esta Hermandad, la importancia de la religiosité populaire en un mundo secularizado y la tarea de las hermandades más allá de la estación de penitencia.

Una característica de las Confréries es su tradición familiar. ¿Con qué edad comenzó usted en la Hermandad? ¿Que supone en su vida la tarea de ser Hermano Mayor en una cofradía tan señera?

–Evidentemente, la tradición familiar forma parte importante del mundo de las cofradías. Yo, como dicen en mi familia, yo nací siendo un niño de la Esperanza.

Mi abuelo fue uno de los fundadores de la hermandad. Mi padre forma parte de ella, mis tíos, muchos familiares. Yo también, ya como tercera generación. Hermanos, primos míos están muy vinculados a la Hermandad. De hecho, mis tres hijas y mi mujer también son hermanas.

Uno de los retos más importantes que tengo es saber trasladar ese cariño por la institución y por la devoción a las imágenes del Señor de la Sentencia y Humildad y la Virgen de la Esperanza a mis hijas para que continúen este legado familiar.

La Esperanza de la Yedra es una de las imágenes más queridas y con mayor devoción en Jerez. ¿Cómo explica esa conexión emocional tan profunda que Jerez tiene con su Madre de la Esperanza?

–La devoción a la imagen de la Esperanza de la Yedra es un cúmulo de varias facetas. En primer lugar, es una imagen de un valor histórico artístico indudable. Está atribuida a Diego Roldán, a mitad del siglo XVIII, en torno a 1750-52. Y eso ya la hace una imagen con una unción especial, que atrapa a cada de los devotos que pasa por nuestra capilla. Pero también tiene una explicación, puesto que  siempre ha sido una imagen peregrina. 

Nosotros, por las circunstancias de nuestra pequeña capilla, no podíamos salir antaño desde ese lugar y tuvimos que estar saliendo de distintos puntos de la ciudad de Jerez: el convento de Madre de Dios, la parroquia de San Miguel, del Colegio Oratorio Festivo y después volvimos ya, a la capilla de la Yedra.

Además, la imagen de la Esperanza parece ser que formó parte de una antigua cofradía que se llamaba de los Dolores y estuvo en varios templos también. Después de la desamortización de Mendizábal, se trasladó, desde el convento donde se encontraba, a la iglesia de San Lucas y al asilo de San José. Y eso ha hecho que la imagen recorra los distintos rincones de la ciudad y ha podido ir robando corazones de muchos jerezanos lo que ha provocado que sea la imagen dolorosa de más devoción en la ciudad.

Uno de los pilares de toda Hermandad es su acción social y caritativa. En un entorno de contrastes socioeconómicos, como Jerez, ¿cómo se traduce esta acción a lo largo del año?

–Muchas veces, las cofradías son valoradas negativamente por aquellas personas que no conocen la profundidad de los 365 días y la labor que hacen las Hermandades durante todo el año. 

Uno de esos aspectos es la acción social. 

La Hermandad de la Yedra tiene un compromiso especial en este sentido. Nosotros, en su momento, tuvimos una cocina autogestionada que fue vanguardia en Cáritas a nivel nacional y que desarrolló una labor muy importante durante muchísimos años.  

Hoy día tenemos una colaboración directa con distintas instituciones de aquí de la ciudad, entre las que podemos destacar Cáritas Parroquial, donde tenemos una colaboración muy estrecha, y el Hogar San Juan, de aquí, de Jerez de la Frontera, donde siempre estamos llevando todo tipo de necesidades, de ropa, de alimento…, de cualquier circunstancia económica que necesite, está ahí la Hermandad de la Yedra para contribuir. 

También estamos colaborando con los niños de una asociación que hay aquí de niños con problemas oncológicos, y con una asociación de autismo Cádiz con la cual estamos colaborando directamente en muchos ámbitos. 

La labor de la Hermandad de la Yedra en cuanto a obras asistenciales es muy importante. Toda esta labor, no es bien conocida por el resto de la sociedad y las cofradías están a la vanguardia de la ayuda social.

Algunos llaman a las hermandades, los “diques de contención” ante el avance de la secularización. ¿Vive usted esta realidad en la sociedad jerezana? ¿Qué ofrece la Yedra a las nuevas generaciones?

–En estos últimos años, la Hermandad de la Yedra ha vivido una revolución importante con el acceso a la nómina de hermanos de muchísimas personas, entre las que destacan la gente joven. 

Los chavales hoy día viven en un mundo sin raíces, donde se les quiere despegar de la familia, de los valores cristianos, de la idea de España. Eso hace que las personas -como las plantas que no tienen raíces- sean fácilmente dominables. Sin embargo, en el seno de una hermandad, en la que lo que prevalece es la palabra de Jesucristo, la Iglesia; donde prevalece el valor y la tradición familiar, donde hay una serie de anclas donde poder agarrarse…,  son lugares muy importantes para los jóvenes, donde asentarse y desarrollarse como personas.

Por eso las cofradías, con esa capacidad de enganche de la juventud, se han convertido en ese un dique de contención para la secularización. Con la secularización se pretende aislar al individuo de todo este bagaje de tradición y de enseñanza familiares y cristianas que tenemos. Lo que hacen las cofradías es, precisamente, luchar contra esa tendencia.

Jerez atrae a miles de visitantes por su Semana Santa. ¿Cómo trabajan para que la estación de penitencia no se convierta en un simple espectáculo turístico y mantenga su sentido de fe?

– La cofradía tiene la virtud de hacer llegar o incluso “volver” a la Iglesia a través de distintos caminos. El camino puede ser el turismo, la música, la fotografía… Hay muchos, muchos aspectos que se concentran en el mundo de las cofradías, y cada uno puede llegar a ellas por distintos caminos. 

Lo importante es la formación que se realiza en las cofradías. Nosotros tenemos conferencias a través de las que intentamos formar, por ejemplo, litúrgicamente en el conocimiento de la Palabra de Jesucristo- Todo se hace para que el que llegue de una manera un poco más superficial, al final, vaya encontrando en esa formación el sentido de la fe.

Tenemos, todos los años, muchísimas personas, adultos ya incluso, que no fueron bautizados, hijos de padres que se alejaron por un anticlericalismo o por cualquier circunstancia de la Iglesia. Pues esos jóvenes que se están bautizando ahora, con cierta edad, con 20 años, con veintitantos, están volviendo a traer a estas familias que se separaron de la Iglesia.

Creo que es un valor que no se le está reconociendo todavía a las cofradías y, en ese impulso en la juventud que hay ahora mismo de volver a la religión y a la fe, creo que la punta de lanza son las cofradías.

Como cristiano que vive su misión apostólica dentro de una Hermandad. ¿Cómo explícita usted el testimonio de vida cristiana en su día a día y, especialmente en su estación de penitencia?

–Yo vivo la estación de penitencia de una manera especial. En un mundo donde todo es frenético, donde no hay momentos para reflexionar, donde todo está enfocado a un terminal de móvil, de tablet o de televisión, donde lo que hacen es contarnos lo que otros quieren…, la estación de penitencia es un momento ideal para estar uno consigo mismo. Yo la vivo detrás del antifaz, en el anonimato. Eso me permite, durante aproximadamente unas diez horas, rezar, reflexionar mucho y, al final, fortalecer mis valores cristianos.

Seamos vividores

Los Evangelios no solo invitan a “seguir a Cristo”, sino a vivir en Él, como recuerda la enseñanza de San Pablo y el impulso del Espíritu Santo tras Pentecostés.

2 avril 2026-Temps de lecture : 2 minutes

Hace poco tiempo, gracias al pódcast de Jeff Cavins, descubrí que en los Evangelios se habla más de 80 veces de “seguir a Cristo”. El propio Jesús lo repite en multitud de ocasiones, a veces de manera invitatoria, “Suivez-moi”, y otras de manera indirecta, “el que me sigue no andará en tinieblas…” (Jn 8, 12). 

Sin embargo, tras la venida del Espíritu Santo, después de Pentecostés, los relatos se centran en las palabras “vivir en Cristo”. Es la afirmación paulina de “no soy yo el que vive, es Cristo quien vive en mí”. Ése “en mí” no es sólo en Pablo, somos también cada uno de los cristianos, salvados al cien por cien por la pasión, muerte y resurrección de Cristo. 

Los cristianos no somos “seguidores" de Cristo, como podríamos ser seguidores de una filosofía o de un equipo de fútbol. Somos Cristo. Somos parte de su Cuerpo místico, pero de verdad, físicamente, con nuestra talla de pie y de pantalón. Cristo actúa a través de nosotros. Esta es la flipante realidad del cristiano. Seguir a Cristo pertenece al Kronos, al espacio temporal medible; vivir en Cristo pertenece al Kairós, al acontecimiento que supone cada encuentro con Cristo, como recordaba Benedicto XVI con esas inolvidables palabras en Deus Caritas Est.

Seguir a Cristo es parte de nuestra vida, pero no es suficiente. Ser cristianos no consiste en  dejarnos llevar, decir “amenes” más o menos conscientes, sino de ser discípulos activos, personas que actúan “en” Cristo y a través de los cuales “pasan cosas”. “Por Cristo, con Él y en Él”, dice el sacerdote en cada Misa en la que somos “enviados” así: con Él y en Él. 

En un mundo en el que son casi más quienes nunca oyeron hablar de Cristo, el Hijo de Dios puede hacerse el encontradizo en una carnicería, en un autobús o en una mesa de biblioteca a través de ese catoliquillo de medio pelo que se sienta a su lado.

En el Credo, apelamos al Espíritu Santo “vivificante”. En su Carta Apostólica In unitate fidei con ocasión del 1700 aniversario del Concilio de Nicea, el Papa León XIV recuerda la necesidad de que el Credo se haga vida en la vida de los cristianos, sirviendo como guía de testimonio: “La liturgia y la vida cristiana están, por tanto, firmemente ancladas en el Credo de Nicea y Constantinopla: lo que decimos con la boca debe venir del corazón, de modo que sea testimoniado en la vida. (…) El Credo de Nicea nos invita entonces a un examen de conciencia. ¿Qué significa Dios para  mí y cómo doy testimonio de la fe en Él?”. Es divertido pensar que Dios nos pide ser unos vividores. Quizás porque la alegría es también una de las características de quien quiere ser Cristo en este mundo.

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Évangélisation

El misterio del velo de la Verónica

Desde los comienzos del cristianismo se han venerado las reliquias de Nuestro Señor Jesucristo y de los santos. El V Domingo de Cuaresma, 22 de marzo, se repitió en San Pedro el antiguo rito del “Volto Santo”, con la ostensión del velo de la Verónica con el rostro del Señor, tal como recoge el Via Crucis que se vive el Viernes Santo.  

Francisco Otamendi-2 avril 2026-Temps de lecture : 3 minutes

La peregrinación cuaresmal por los lugares sagrados de Roma ha continuado estos días. Desde el siglo III, esta antigua costumbre ha congregado a peregrinos en las iglesias que albergan reliques de santos y mártires. Y cuanto más las reliquias del Señor Jesús.

El V Domingo de Cuaresma, los fieles se reunieron en la Basílica de San Pedro para participar en la exposición del Santo Rostro, en una ceremonia presidida por el cardenal Mauro Gambetti, incluida la celebración Eucarística. El velo de la Verónica, dijo el purpurado, “nos invita a dirigir nuestra mirada al Gólgota, donde Cristo crucificado manifestará su gloria”.

Según la tradición, porque el hecho no figura en ninguno de los cuatro Evangelios, pero sí en un evangelio apócrifo, conocido como evangelio de Nicodemo, una piadosa mujer enjugó el rostro del Señor en la subida hacia el Calvario. 

El Señor dejó impreso su rostro en el velo

Conmovida por los dolores de Cristo en su camino al Gólgota, Verónica se acercó a enjugar el sudor y la sangre que cubrían su rostro. De acuerdo a la tradición, ella utilizó el velo de su cabeza para este propósito, en el que quedó ‘impreso’ con sangre el rostro de Jesús, la Santa Faz, un hecho que Dante evoca en el canto XXXI del Paraíso, por ejemplo.

La Santa Faz, obra de El Greco y taller, Retablo de la iglesia del monasterio de Santo Domingo el Antiguo, (Museo del Prado, Wikimedia Commons).

Quizá san Lucas podía haber recogido el hecho en su evangelio, porque después de referirse expresamente a Simón de Cirene, el evangelista recoge que “le seguía una gran multitud del pueblo y de mujeres, que lloraban y se lamentaban por él” (Lc, 23, 27). Sin embargo, Lucas no cita a ninguna mujer en especial.

En la sexta Estación del Vía Crucis

Este hecho, la Santa Faz del Señor impresa en el velo de la Verónica, se recoge en la sexta estación del Via Crucis, cuya celebración romana en el Coliseo será presidida por el Papa León XIV este Viernes Santo. El año pasado, el Papa Francisco no asistió físicamente al Via Crucis debido a su grave estado de salud, que le llevaría a su fallecimiento tres días más tarde, el Lunes de Pascua, 21 de abril.

Aun así, el Papa Francisco había escrito las meditaciones, que fueron leídas durante la ceremonia. Y en la Sexta Estación, ‘La Verónica enjuga el rostro de Jesús’, se citaron dos textos de la Escritura. El de la Transfiguración (“mientras oraba, su rostro cambió de aspecto y sus vestiduras se volvieron de una blancura deslumbrante”). Y la conocida expresión del salmo 26, 8 (Vulgata), “Vultum tuum, Domine, requiram” (buscaré, Señor, tu rostro).

He aquí el motivo principal del seguimiento y la búsqueda durante siglos del velo de la Verónica: el rostro del Señor. Un Rostro objeto de extrema atención y análisis en la literatura (Paul Claudel, Dante, etc.), y desde luego en la teología y en la la spiritualité.

Joseph Ratzinger (Benedicto XVI) sostiene en ‘Jesús de Nazaret’ que el “rostro de Cristo” es la manifestación visible del Dios invisible, y que contemplarlo es el camino hacia el conocimiento de Dios. También señala que “el verdadero rostro de Jesús se revela en su entrega hasta la cruz”, y se refiere asimismo al salmo 26 (o 27), y a la búsqueda del rostro de Jesús.

Seguimiento, Manopello… 

¿Qué pasó con el velo de la Verónica?

Tras la Pasión del Señor, según la tradición, la Verónica se dirigió a Roma llevando consigo el velo con la ‘Santa Faz’. Este velo habría sido expuesto para la veneración pública, y fue calando en la fe del pueblo, hasta quedar plasmado, como decimos, en la sexta Estación del Via Crucis.

El velo de la Verónica ha atraído numerosos peregrinos a Roma. Parece que fue trasladado a lo largo de los siglos y se le había perdido el rastro. Sin embargo, en 1999, el jesuita alemán Heinnrich Pfeiffer, profesor de Historia del Arte de la Universidad Gregoriana (fallecido en 2001), anunció que lo había encontrado. El lugar era el Santuario de los Frailes Menores Capuchinos en Manoppello (Italia). El Papa Benedicto XVI visitó este santuario en 2006.

El hecho es que el último domingo de Cuaresma se ha repetido el antiguo rito del “Volto Santo” en la Basílica de San Pedro, con la exposición del Velo de la Verónica. ¿Ha sido el de Manoppello? El misterio continúa, aunque la devoción del pueblo sigue ahí.

Además de la información relatada en Vatican News, el religioso sacerdote y periodista Fernando Cordero Morales ss.cc., lo ha recogido en su cuenta de X (@FernandoCorder7), con un pequeño video.


L'auteurFrancisco Otamendi

Évangile

Le plus grand retournement de situation. Dimanche de Pâques (A)

Vitus Ntube commente les lectures du dimanche de Pâques (A) correspondant au 5 avril 2026.

Vitus Ntube-2 avril 2026-Temps de lecture : 2 minutes

Le Christ est vivant ! Voilà la bonne nouvelle ! C'est le plus grand retournement de situation de l'histoire !

Le jour de la résurrection du Christ est un jour de joie immense. Aujourd'hui est marqué par la joie du retour du Christ à la vie ; notre contemplation du Christ ne s'arrête pas au tombeau, mais le dépasse. Dans l'Évangile d'aujourd'hui, nous sommes placés devant un tombeau. Aujourd'hui, avec Marie-Madeleine, Pierre et Jean, nous nous tenons devant le tombeau du Christ lui-même. Nous trouvons le tombeau, mais pas le Christ. Elle déclare : « Ils ont enlevé le Seigneur du tombeau, et nous ne savons pas où ils l’ont mis. ».

Notre Seigneur est sorti du tombeau, et c'est la raison de notre joie. Le Christ a accompli le plus grand retournement de situation. Lazare est sorti du tombeau, mais il est mort ; le Christ est ressuscité et a vaincu la mort. Le mot « retournement de situation » est devenu un terme universel et populaire dans le monde du football. Certes, certains supporters s'approprient le terme, mais tout supporter a pu vivre un retournement de situation de son équipe. Chaque retournement de situation s'accompagne d'une joie immense. Je me souviens d'un commentateur sportif qui décrivait une victoire après un retournement de situation comme… « Le plus grand retour depuis l'époque de Lazare. ». Certains commentateurs ont décrit avec poésie et imagination certains retournements de situation, les immortalisant au point de les rendre célèbres. Pour tout chrétien, la référence à Lazare est évidente. Mais, en réalité, le plus grand retournement de situation depuis Lazare est la résurrection du Christ. C'est le retournement de situation par excellence (GOAT est un acronyme pour… « Le plus grand de tous les temps », "le meilleur de tous les temps").

Pâques est une bonne nouvelle éternelle. C'est un événement qui ne se démode jamais. La résurrection du Christ ne se démode jamais car le Christ est vivant. « Hier, aujourd'hui et toujours » (Hébreux 13:8). Vingt siècles se sont écoulés et la résurrection du Christ demeure d'actualité.

La nouvelle de la résurrection du Christ nous touche directement. Elle nous montre qu'un renouveau est possible dans nos vies. Ces situations qui nous semblent sombres – notre manque de foi, de confiance, nos déceptions, nos erreurs, nos défaites, etc. – la nouvelle de la vie du Christ nous montre que nous aussi pouvons renaître. Nous pouvons toujours recommencer ; nous sommes toujours vivants en Christ. Si le doute nous assaille, entrons dans le Seigneur comme Jean et nous retrouverons la foi. « Alors l’autre disciple, qui était arrivé le premier au tombeau, y entra aussi ; il vit et il crut. ». 

Aujourd’hui, nous sommes appelés à croire en la résurrection du Christ d’une manière qui nous transforme et donne un sens à notre vie. Comme l’a dit saint Josémaria Escrivá : « Le Christ est vivant. C’est la grande vérité qui donne un sens à notre foi. ».

Vatican

Léon XIV demande des prières pour les prêtres qui traversent des crises et pour qu'ils soient pris en charge.

El video con la intención de oración de León XIV para el mes de abril, difundido a través de la Red Mundial de Oración del Papa, invita a rezar por todos los sacerdotes, en especial por los que atraviesan momentos de crisis, y a acompañarles con cercanía y oración sincera.

Rédaction Omnes-1er avril 2026-Temps de lecture : < 1 minute

En su intención de oraciòn para este mes de abril, el Papa León XIV invita a rezar “por todos los sacerdotes, especialmente por quienes atraviesan momentos de crisis”, para que puedan experimentar la cercanía de Dios y de su pueblo, y redescubrir la esperanza y la alegría de su vocación.

“Señor Jesús, Buen Pastor y compañero de camino”, pide el Papa, “hoy ponemos en tus manos a todos los sacerdotes,especialmente a quienes atraviesan momentos de crisis, cuando la soledad pesa, las dudas oscurecen el corazón y el cansancio parece más fuerte que la esperanza”.

“La certeza de tu amor incondicional”

Tú que conoces sus luchas y heridas”, prosigue el Santo Padre, “renueva en ellos la certeza de tu amor incondicional. Hazles sentir que no son funcionarios ni héroes solitarios, sino hijos amados, discípulos humildes y queridos, y pastores sostenidos por la oración de su pueblo”.

El Papa reza también a nuestro “Padre bueno, para que nos enseñe como comunidad a cuidar de nuestros presbíteros, a escucharlos sin juzgar, a agradecer sin exigir perfección, a compartir con ellos la misión bautismal de anunciar el Reino con gestos y palabras, y a acompañarlos con cercanía y oración sincera”.

“Amistades sanas, redes de apoyo fraterno”

También pide que “sepamos sostener a quienes tantas veces nos sostienen”, y reza al Espíritu Santo: “aviva en nuestros sacerdotes la alegría del Evangelio”, “que nunca pierdan la confianza en Ti, ni el gozo de servir a tu Iglesia con corazón humilde y generoso”.

Asimismo, el Papa ruega por cuestiones tan humanas como la concesión de “amistades sanas, redes de apoyo fraterno”, y “sentido del humor cuando las cosas no salen como esperaban”, y la gracia de redescubrir siempre la belleza de su vocación”.

L'auteurRédaction Omnes

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Le pape relance la mission des laïcs dans l'Église et dans le monde.

León XIV han subrayado este Miércoles Santo la misión y el apostolado de los laicos en la sociedad, relanzando la llamada de san Juan Pablo II y de Francisco a mostrar la belleza de la vida cristiana. Lo ha hecho ante dos mil quinientos participantes en la Conferencia universitaria internacional UNIV 2026.  

Francisco Otamendi-1er avril 2026-Temps de lecture : 4 minutes

El Papa ha alentado en la Audiencia del Miércoles Santo la misión y el papel de los laicos en la Iglesia y en el mundo, para dar testimonio de fe, esperanza y caridad, de modo que “la belleza de la vida cristiana se extienda por diferentes lugares y ámbitos de la sociedad”.

Votre catéchèse se ha centrado en el cuarto capítulo de la Constitución dogmática Lumen gentium, dedicado a los laicos, en Padres de la Iglesia como san Agustín, y en el magisterio de los Papas san Juan Pablo II y Francisco.

“Un pasaje muy hermoso: la grandeza de la condición cristiana”

Justo al comenzar, el Papa agustino ha abierto su corazón, al comentar que  este capítulo de la Lumen Gentium explica “en positivo la naturaleza y la misión de los laicos, después de siglos en los que habían sido definidos simplemente como aquellos que no forman parte de los clérigos o de los consagrados”.

“Por esto me gusta releer con vosotros un pasaje muy hermoso”, ha comentado, “que habla de la grandeza de la condición cristiana: ‘Por tanto, el Pueblo de Dios, por Él elegido, es uno: ‘un Señor, una fe, un bautismo’ (Ef 4,5)”. “(…) Antes que cualquier diferencia de ministerio o de estado de vida, el Concilio afirma la igualdad de todos los bautizados”.

Saludo a los participantes en la conferencia UNIV 2026

Al dirigirse a los fieles de diversas lenguas, el Papa León XIV ha saludado en inglés, francés y español “a los jóvenes venidos de distintas partes del mundo que participan en la Conferencia Universitaria Internacional UNIV 2026”.

Vatican News ha informado de la calurosa respuesta de los jóvenes al saludo del Santo Padre, y ha señalado que en el Encuentro UNIV 2026 participan este año 2.500 jóvenes de 26 países, que desean pasar estos días de Semana Santa junto al Papa. 

UNIV Inspire nació en 1968, impulsado por san Josemaría Escrivá, que deseaba un encuentro internacional de jóvenes universitarios de los cinco continentes en la Semana Santa, en Roma, para buscar respuestas que ayudaran a mejorar el mundo.

Peregrinos de Haití, Nigeria, Filipinas, Estados Unidos…

Sur le public, el Papa ha saludado asimismo a los peregrinos procedentes de Haití y el Collège La Salle de Francia (lengua francesa), de Nigeria, Filipinas y los Estados Unidos de América (lengua inglesa), “a los enfermos, los pobres y las víctimas inocentes de las guerras, para que Cristo, con su Resurrección, conceda a todos la paz y el consuelo” (lengua árabe), o a las parroquias, asociaciones, centros educativos y fieles a título individual (lengua italiana).

San Juan Pablo II: “misión y responsabilidad de los fieles laicos”

Refiriéndose a san Juan Pablo II y a su Exhortación apostólica Christifideles laici (30 de diciembre de 1988), León XIV ha dicho: “De este modo, mi venerado predecesor relanzaba el apostolado de los laicos, a quienes el Concilio había dedicado un Documento específico, del que hablaremos más adelante”.

En aquella Exhortación, “él subrayaba que ‘el Concilio, con su riquísimo patrimonio doctrinal, espiritual y pastoral, ha reservado páginas verdaderamente espléndidas sobre la naturaleza, dignidad, espiritualidad, misión y responsabilidad de los fieles laicos.  Y los Padres conciliares, haciendo eco al llamamiento de Cristo, han convocado a todos los fieles laicos, hombres y mujeres, a trabajar en la viña’ (n. 2)”.

León XIV: “en los ambientes de trabajo, en la sociedad civil y en todas las relaciones humanas”

El amplio campo del apostolado laical, ha proseguido León XIV, “no se limita al espacio de la Iglesia, sino que se amplía al mundo.  La Iglesia, de hecho, está presente en todos los lugares donde sus hijos profesan y testimonian el Evangelio: en los ambientes de trabajo, en la sociedad civil y en todas las relaciones humanas, allá donde ellos, con sus elecciones, muestran la belleza de la vida cristiana, que anticipa aquí y ahora la justicia y la paz que serán plenas en el Reino de Dios”. 

El mundo necesita, ha dicho, que “se impregne del espíritu de Cristo y alcance su fin con mayor eficacia en la justicia, en la caridad y en la paz» (LG, 36). ¡Y esto es posible solamente con la contribución, el servicio y el testimonio de les laïcs".

Papa Francisco: “todos llamados a ser discípulos-misioneros”

“Es la invitación a ser esa Iglesia “en salida” de la que nos ha hablado el Papa Francisco”, ha continuado el Pontífice: “una Iglesia encarnada en la historia, siempre abierta a la misión, en la que todos estamos llamados a ser discípulos-misioneros, apóstoles del Evangelio, testigos del Reino de Dios, ¡portadores de la alegría del Cristo que hemos encontrado!”.

El Bautismo, San Agustín

Antes, el Sucesor de Pedro había recordado que “en virtud del Bautismo, los fieles laicos participan del mismo sacerdocio de Cristo. De hecho, ‘Cristo Jesús, supremo y eterno Sacerdote, quiere continuar su testimonio y su servicio por medio de los laicos, los vivifica con su Espíritu y los impulsa sin cesar a toda obra buena y perfecta’ (LG, 34). 

Y citando al santo obispo de Hipona, ha recordado que “el pueblo santo de Dios, por tanto, nunca es una masa informe, sino el cuerpo de Cristo o, como decía Agustín, el Christus totus: es la comunidad orgánicamente estructurada, en virtud de la relación fecunda entre sus formas de participación al sacerdocio de Cristo: sacerdocio común de los fieles y sacerdocio ministerial (cfr LG, 10)”.

Al final, el Papa ha invitado a que “¡la Pascua que nos preparamos a celebrar renueve en nosotros la gracia de ser, como María Magdalena, como Pedro y Juan, testigos del Resucitado!”.

L'auteurFrancisco Otamendi

Vatican

Léon XIV portera la croix aux 14 stations du Chemin de Croix au Colisée

Las meditaciones para el Vía Crucis papal de este año fueron escritas por el padre franciscano Francesco Patton, quien fue custodio de Tierra Santa de 2016 a 2025.

OSV / Omnes-1er avril 2026-Temps de lecture : 2 minutes

Courtney Mares, OSV News

El Papa León XIV llevará él mismo la cruz a través de las 14 estaciones del Vía Crucis en el Coliseo de Roma el primer Viernes Santo de su pontificado.

Será la primera vez que un papa lleve la cruz en todas las estaciones del Vía Crucis desde que se recuperó la tradición en ese lugar hace más de seis décadas.

Los predecesores del Papa, Benedicto XVI y san Juan Pablo II, solo cargaron la cruz al inicio y al final del Vía Crucis en el Coliseo. El Papa Francisco presidió el Vía Crucis desde el cercano monte Palatino y, en sus últimos años, no asistió en absoluto debido a su delicado estado de salud.

En 1756, el Papa Benedicto XIV dedicó el Coliseo a la memoria de la pasión de Cristo y de los primeros mártires cristianos, y el Vía Crucis se rezó regularmente en el Coliseo durante aproximadamente 100 años en los siglos XVIII y XIX. San Juan XXIII restauró la tradición del Vía Crucis en el Coliseo, y San Pablo VI la convirtió en una tradición habitual en Roma.

El autor del texto del Via crucis

Las meditaciones para el Vía Crucis papal de este año fueron escritas por el padre franciscano Francesco Patton, quien fue custodio de Tierra Santa de 2016 a 2025. Desde el Monte Nebo, en Jordania, el padre Patton ha sido una voz constante en defensa de quienes sufren en medio del conflicto y la inestabilidad en Oriente Medio. La Oficina de Prensa de la Santa Sede ha anunciado que los textos se publicarán la mañana del Viernes Santo, 3 de abril.

Las meditaciones del Vía Crucis del año pasado fueron escritas por el difunto Papa Francisco tras una prolongada hospitalización en el Hospital Gemelli de Roma, aunque finalmente no pudo asistir a la ceremonia del Coliseo debido a su estado de salud.

El Papa León también está recuperando otra tradición papal para la Semana Santa el Jueves Santo, celebrando una Misa pública de la Cena del Señor en la Basílica de San Juan de Letrán, que incluye el tradicional lavatorio de pies.

El Papa Francisco había roto con la práctica de la misa papal pública del Jueves Santo, optando en cambio por celebrar la liturgia en las cárceles y lavar los pies de los reclusos. El regreso del papa León XIII a San Juan de Letrán restablece las liturgias públicas del Triduo Pascual a su entorno tradicional por primera vez en años.

L'auteurOSV / Omnes

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Vocations

Où sont les citoyens ordinaires ?

En avril 1966, un article du journaliste et sociologue Joseph Folliet sur les laïcs a paru dans la revue Palabra (n° 270). Il y présente une brève phénoménologie des laïcs. Nous publions cet entretien à l'occasion du 60e anniversaire d'Omnes.

Joseph Folie-1er avril 2026-Temps de lecture : 21 minutes

Pour capter l'attention d'un auditoire, il faut le réveiller, et pour le réveiller, il faut faire du bruit. Je place cette présentation sous le patronage inattendu de Bourdaloue, prêtre, religieux et jésuite, prédicateur dont les contemporains disaient : « Chacun pour soi ; il crie comme un sourd. » J'essaierai moi aussi de crier comme un sourd et, par conséquent, je ferai beaucoup de bruit en énonçant certaines vérités faciles à dire, mais pas toujours faciles à entendre.

Malgré cela, au moment où je prends la parole, un scrupule me saisit : suis-je vraiment un laïc ? Ai-je le droit de parler aux laïcs en leur nom ? On a dit de moi, non sans humour, que j’étais « le laïc de l’Église en France », le seul laïc acceptable qu’ils aient pu trouver. Cette situation singulière m’intimide quelque peu. Heureusement, j’ai été détrôné à ma grande surprise par mon vieil ami Jean Guitton, le seul laïc admis au Concile Vatican II (1), qui devient ainsi le « laïc de l’Église universelle » – non pas un Père conciliaire, car ce titre ne sied pas à sa fonction, mais plutôt, si je puis m’exprimer ainsi, un grand-père du Concile.

Suis-je un véritable laïc ? Une récente controverse prétend que pour être un véritable laïc, il faut avoir des enfants. Ceux qui n'en ont pas ne sont pas considérés comme laïcs. De nature paradoxale, j'ai immédiatement pensé au clergé oriental, uni par le mariage et qui fonde généralement des familles nombreuses. Je me suis alors demandé si les prêtres orientaux n'étaient pas plus laïcs que moi – canoniquement et théologiquement laïcs, mais célibataires. Je n'oserais pas en tirer une conclusion affirmative, car une telle conclusion me paraît « répugnante », comme disent les théologiens.

Au final, cela importe peu : je pense que je dois être véritablement laïque quand

Je souhaitais le devenir après un choix mûrement réfléchi, après avoir hésité pendant une dizaine d'années entre l'état sacré des laïcs et d'autres états « encore plus sacrés ».

À LA RECHERCHE DES LAÏCS…

Je vais entreprendre quelques analyses visant à mettre en lumière les différentes dérives et distorsions de la condition laïque et à montrer comment, même inconsciemment, malgré nos intentions explicites, nous ne sommes pas toujours aussi laïcs que nous le croyons et que l'Église le souhaiterait. Considérons cela comme une brève phénoménologie du laïc tel que je le perçois, ou, si vous préférez, une typologie décrivant divers types humains que nous avons tous rencontrés.

Comprenez-moi bien : je n’entends pas décrire ni juger de l’extérieur avec un détachement critique qui suggérerait une quelconque supériorité. Je ne vois aucun abîme, pas même un gouffre, entre les sujets de mon observation et moi-même. Ces divers types de laïcs, avec toutes les distorsions que je soulignerai, je les retrouve en moi. Si différents, voire opposés, qu’ils puissent paraître, je les sens en moi, bouillonnants, agités, querelleurs et tourmentés, peut-être parce qu’au fond, le laïc n’existe pas à l’état chimiquement pur, tout comme le prêtre ou le religieux, car nous sommes tous, de par notre nature, enclins à sortir de nos rôles et à dépasser notre vocation.

Je classerai ces types de laïcs en trois grandes catégories.

Première catégorie, les hybrides ; c'est-à-dire les laïcs cléricalisés.

Deuxième catégorie, les laïcs qui ont été laïcisés, les laïcs « au carré ».

Troisième catégorie : éléments intermédiaires. Je les ai classés ainsi, peut-être parce que, finalement, je ne savais pas où les mettre ailleurs. Toute classification est illogique.

1. LES LAÏCS CLÉRALISÉS

Je donnerais des conseils à son prêtre…

Dans la première catégorie, celle des hybrides, je distingue un premier type que j'appellerai le prêtre frustré ou le sacristain laïc. Vous savez, ou vous apprendrez si vous ne le saviez pas déjà, que, selon certaines théories de l'évolution, le chien est un loup qui n'a pas encore atteint sa maturité. Le bon Azor est un grand loup, méchant et frustré. Si j'appliquais cette théorie aux laïcs tels que je les vois, j'aurais le sentiment que certains d'entre eux sont restés à un stade d'évolution qui devrait les mener à l'accomplissement du sacerdoce ou de la vie religieuse. Ils peuvent, de surcroît, se prévaloir d'un patronage illustre et royal, celui de Joseph II, empereur d'Autriche, que son collègue Frédéric le Grand surnommait « le roi sacristain » et qui avait la manie de réglementer le culte dans ses moindres détails. Parfois, en outre, ils proviennent d'une mystérieuse organisation, que je n'ose nommer l'Association des anciens séminaristes. Dans ce cas, la vocation frustrée est manifeste.

Le sacristain laïc me semble avant tout caractérisé par une certaine obsession pour le culte et la liturgie. Il est fasciné par l'encensoir et le chandelier. Il n'est nulle part aussi à son aise qu'autour de l'autel, tel le jeune Éliacine. Rien ne lui procure autant de joie que les hymnes. On pourrait d'ailleurs longuement parler des hymnes qu'il choisit, anciens ou nouveaux, mais ceci est une autre histoire.

Il apprécie les réunions paroissiales, organisées chez lui, dans un cadre familier, et a une propension à répéter des histoires puisées dans l'inépuisable répertoire du folklore presbytérien. Il ressent un besoin impérieux de prêcher, certainement à ses frères laïcs, mais aussi, lorsque c'est possible, aux prêtres, et sa conversation, voire son style habituel, est empreint de prédication. Il y a en lui quelque chose de Gros Jean, qui n'hésite pas à réprimander son curé, et s'il le pouvait, il animerait des retraites pour le clergé.

On perçoit, dans son subconscient, une quête de compensation – peut-être celle d'une vocation contrariée – et un désir secret de gérer, dans les moindres détails, le presbytère, la paroisse et l'Église. Ce type de laïc est le prêtre au sens précis, presque technique, du terme. Je n'ose citer l'expression employée par les agriculteurs de ma région pour les désigner, car elle est si cinglante qu'elle me brûlerait les oreilles et le papier.

On me dira que cette espèce est au bord de l'extinction ; je le croirai et je ne le regretterai pas.

Cependant, il n'a pas complètement disparu et ne mourra peut-être jamais, car il existe dans la vie de nombreux hommes un certain âge où le sacristain, longtemps contenu, réapparaît : l'âge de la retraite, où l'on pense à avoir une belle mort, où l'on a facilement le don des larmes et le temps de se mêler de ce qui ne nous regarde pas.

Une mauvaise touche de théologie

Un autre hybride, le théologien laïc. Notez l'ordre des mots : je ne dis pas « le théologien ».

Je suis laïc, car, hormis la tradition, je ne vois aucune raison valable pour que l'Église n'ait pas de théologiens laïcs. Si j'étais d'un avis contraire, je n'aurais pas étudié la théologie pendant quatre ans, même si, compte tenu de mes fonctions actuelles, je ne peux prétendre au titre de théologien, mais simplement à celui, peu glorieux aux yeux de nos contemporains, de moraliste. Je ne parle donc pas du théologien laïc qui peut exister et servir, mais du théologien laïc – ce qui est différent –, du laïc légèrement imprégné de théologie par des contacts avec l'Église, comme les paysans du Midi frottent de l'ail sur une croûte de pain, ou comme mes ancêtres bourguignons s'enduisaient de beurre rance les jours de fête.

Cette distorsion se rencontre particulièrement chez un certain nombre de militants de premier plan qui ont fréquenté les différents harems des mouvements catholiques et qui y ont été formés, si je puis dire, par des prêtres qui leur ont communiqué certaines de leurs obsessions intellectuelles et les ont inoculés de la fièvre théologique, parfois même… théologie de la rage.

Le théologien laïc emploie aisément la terminologie théologique sans toujours en saisir pleinement le sens, et applique avec justesse les problèmes théologiques aux préoccupations quotidiennes d'un laïc engagé. Cependant, ces problèmes découlent rarement de réalités et de faits concrets, comme il conviendrait à une démarche laïque, mais plutôt des hauteurs de la Révélation, de la Parole même de Dieu, telle que le théologien la comprend, l'appliquant à la réalité telle qu'il la perçoit et, parfois, la projetant sans discernement sur cette réalité. Cette méthode est dangereuse, même pour le théologien, car il existe un fossé entre la Parole de Dieu telle que Dieu la connaît et telle que le théologien la comprend, tout comme il existe un fossé entre la réalité telle qu'elle est et telle qu'il croit la percevoir. Cette méthode peut d'autant plus facilement mener à l'erreur ou, tout simplement, à une rhétorique vide, à la logomachie, à ce que nos contemporains appellent avec irrévérence « bla bla bla », les théologiens « hasardeux », ou, comme dirait Péguey, les « nouveaux théologiens ». La méthode produit alors des résultats très curieux pour l'amateur de tératologie, mais exaspérants tant pour le théologien professionnel que pour le profane.

L'enfant de chœur laïc

Troisième catégorie, toujours altérée et hybride : l’enfant de chœur laïc. Je parle avec tout le respect que je dois aux enfants de chœur, pour lesquels j’ai une double considération, car ils font partie de ces enfants dont les anges contemplent le Visage du Père et qui occupent une place dans le chœur, près du Saint des Saints. Seulement, comme le dit l’Ecclésiaste, il y a un temps pour tout.,

un âge pour être enfant de chœur et un âge pour être adulte.

Ce que je reproche à certains laïcs, c'est précisément d'être restés bloqués à l'époque des enfants de chœur.

Cette question n'est pas nouvelle. Mgr D'Hulst a dit, je crois, à propos de ses collègues catholiques :

« Nous avons demandé des hommes, et ils nous envoient des enfants de chœur ! » L’envoi d’enfants de chœur n’a pas totalement cessé à l’ère du courrier aérien.

L'enfant de chœur est un laïc de bonne volonté, capable d'agir, mais incapable de se diriger lui-même, toujours en quête d'un directeur spirituel autoritaire, prêtre ou religieux, car il ne peut prendre de décision par lui-même.

Les exemples de cette distorsion sont curieux, voire monstrueux. Entre les deux guerres mondiales, lors d'un scandale financier retentissant, l'un des accusés, catholique fervent mais piètre administrateur, expliqua aux juges que sa conscience était tranquille car il avait toujours agi selon les directives de son directeur spirituel. Ce saint conseiller, hélas, était dépourvu de toute compétence en matière financière. Je pense aussi aux spécialistes de l'assassinat politique qui ont éprouvé le besoin de faire apaiser leur conscience légitimement troublée par de véritables ou prétendus théologiens, ou encore à ces chefs militaires qui, confrontés au terrible problème de la torture, ont décidé d'y recourir après une consultation théologique, alors même que leur premier réflexe – rejeter la torture comme moyen d'obtenir des informations – était sain et, de surcroît, chrétien. Tous ces hommes, s'ils avaient été moins naïfs, auraient été non seulement plus mûrs, mais aussi plus chrétiens. Si je devais appliquer les catégories de la psychologie des profondeurs à ce type de laïc, je dirais qu'ils n'ont pas complètement résolu leur complexe d'Œdipe et qu'ils recherchent dans le prêtre — le « père », comme ils l'appellent — un substitut rassurant à l'image paternelle.

La redoutable « mère de l'Église »

Je vais maintenant évoquer les figures féminines hybrides : il y a la Mère de l’Église, aimable, imposante et redoutable, une protectrice active, voire une militante désintéressée, mais qui sait comment faire en sorte que son désintéressement soit récompensé au meilleur prix, à savoir l’autorité.

Le folklore ecclésiastique, peut-être plus perspicace sur les défauts féminins que masculins, ne reste pas silencieux à ce sujet. Il est à l'origine d'une histoire célèbre, celle du « Saint-Esprit de l'Échelle ».

Un prêtre, convoqué en urgence par son évêque, croise sur les marches de l'évêché une dame de sa paroisse avec laquelle il ne s'entend pas très bien. Elle descend tandis que lui monte.

Lorsqu'il arrive auprès de l'évêque, celui-ci lui déclare : « Mon cher fils, le Saint-Esprit m'a inspiré de vous muter dans une autre paroisse. » Le prêtre répond : « Bien sûr, je vous ai croisé par hasard dans l'escalier. »

Certes, un type de mécène est en voie de disparition : la femme bien conservée, vêtue d’une robe austère et ornée de dentelle blanche autour du cou. Les mécènes d’aujourd’hui ne vieillissent ni plus ni plus vite que les autres femmes, ou du moins elles rechignent tout autant à reconnaître leur âge, et le chanteur Jacques Brel mène une véritable croisade contre cette espèce quasi disparue lorsqu’il dénonce ce type de mécène.

Mais sous des formes plus subtiles et moins visibles, la Mère de l'Église, terrible, virile et impérieuse, existe toujours et existera peut-être toujours, si l'on en croit l'analyse du Dr Marañón sur la phase virile dans l'évolution des femmes.

La « fille de l'Église », moins redoutable mais tout aussi tyrannique» 

À l'extrême opposé se trouve ce que j'appelle la fille de l'Église, et pour être plus précis, il faudrait souvent l'appeler la vieille fille de l'Église.

Dieu me garde de médire des vieilles filles en général. Elles rendent trop de services à l'humanité et à l'Église pour qu'on se permette de plaisanter à leur sujet, ce qui est toujours un peu cruel. Et toutes, bien que pieuses envers l'Église, ne sont pas des filles de l'Église au sens où je l'entends.

Dans le sud de la France, on appelle « beata » une fille de l’Église. À l’origine, une beata était une femme aux rôles hybrides, à la fois religieuse et laïque, ancêtre de la gouvernante, de l’assistante sociale et de l’infirmière, au service du peuple. La catégorie de beata fut créée pour le Velay et le Vivarais par le génial saint François Régis.

Mais dans le langage paysan, le terme « beata », auparavant appliqué à cette catégorie particulière comme quelque chose d'estimable, en est venu à désigner la fille de l'Église, que le folklore ecclésiastique appelle la « catachresis », une expression dont l'origine m'a toujours intrigué avec angoisse.

Douces, voire mielleuses, gentilles, serviables, souvent utiles et en tout cas inoffensives, les filles de l'Église ne sont pas comme les mères de l'Église, mais, tout comme ces dernières, elles font payer cher à l'Église leurs services, car elles font perdre du temps aux prêtres dont elles veulent dépendre étroitement et constamment.

L’enfant de chœur, au masculin, et la fille de l’Église, au féminin, sont des êtres humains de même nature : des personnes qui n’ont pas encore achevé leur développement, qui n’ont pas atteint l’âge adulte ni la pleine réalisation de leur rôle et de leur statut. Le couvent aurait été la place naturelle de nombreuses filles de l’Église. Mais souvent, elles n’ont pas pu supporter l’idée de la règle ou de l’autorité d’une supérieure. En dehors du couvent, cependant, elles manifestent des traits de caractère propres à la vie conventuelle.

La nostalgie du cloître

Cette observation me permet d'aborder une dernière catégorie de laïcs cléricalisés : ce qu'on appelait, et qu'on appelle encore parfois, « le religieux dans le monde », ou plus souvent, « la religieuse dans le monde », puisque l'expression est plus courante chez les femmes que chez les hommes. Ce type nous vient de la Contre-Réforme, comme une sorte de sous-produit de l'« Introduction à la vie dévote ». Saint François de Sales, auteur de cet ouvrage célèbre et toujours pertinent, n'a sans doute pas prévu, lorsqu'il écrivit à Philothée, les conséquences que les générations futures tireraient de son enseignement spirituel.

Les tentatives de vie religieuse dans le monde, telles qu'elles sont apparues depuis la Contre-Réforme, doivent en réalité bien plus à saint François de Sales qu'à saint François d'Assise, fondateur toutefois du premier Tiers-Ordre.

Les premiers tertiaires franciscains n'étaient pas exactement paisibles. Ils manifestaient une sainteté fougueuse, parfois même agitée, mais authentique et inflexible. D'une certaine manière, saint François d'Assise y trouva une forme de réconfort et de consolation lorsque, sous la direction de frère Élie, le premier ordre ne se développa pas comme il l'avait souhaité.

Les formes de vie religieuse dans le monde, telles qu'elles se sont développées depuis le XVIe siècle, ne ressemblent que très vaguement à ce printemps franciscain : désordonné, vibrant et fécond. Elles ont engendré l'existence de types hybrides de chrétiens, canoniquement laïcs, qui s'efforcent de se comporter dans le monde comme s'ils étaient religieux, avec la fréquence des exercices spirituels et la régularité de vie qui caractérisent, et devraient caractériser, la vie religieuse.

Ne vous méprenez pas. Je ne dis pas que l'ascétisme est inutile dans la vie séculière ; la question est de savoir s'il peut être identique à celui des personnes religieuses. Je ne dis pas non plus qu'une certaine régularité est superflue dans la vie séculière, sous peine de s'égarer ; la question est de savoir si cette régularité peut être d'ordre religieux. À mon avis, compte tenu des différences de contexte, il est impossible d'assimiler les pratiques ascétiques à des règles. C'est pourquoi les tentatives de vie religieuse dans le monde se soldent généralement par un échec, laissant un sentiment de défaite spirituelle, ou ne sont possibles que pour certaines catégories de personnes dont l'emploi du temps est naturellement structuré ou facilement structurable ; par exemple, les célibataires, notamment les femmes, sans responsabilités professionnelles ou apostoliques excessives, ou les personnes âgées, qui ont toute liberté de gérer leur temps. Il n'est donc pas surprenant que parmi ceux qui souhaitent mener une vie religieuse dans le monde, on trouve de nombreuses femmes célibataires, salariées ou fonctionnaires, ayant un emploi stable et sans responsabilités accaparantes.

Je vous prie de bien vouloir comprendre mon propos. Je ne dis pas que l'esprit des conseils évangéliques – pauvreté, chasteté et obéissance – soit superflu dans la vie laïque, ni qu'il soit inutile, voire nécessaire, de regrouper et d'organiser les laïcs désireux de vivre selon cet esprit, de leur offrir le cadre d'une règle intérieure et le soutien d'une communauté fraternelle, comme le font certains instituts séculiers. Il n'y a rien d'anormal et de louable à cela, pourvu toutefois qu'on évite de renouer subrepticement avec une vie religieuse et qu'on ne cherche pas à concilier les deux. Mais cette conception de l'esprit des conseils évangéliques, vécu pleinement dans la condition laïque, est radicalement différente de la conception autrefois courante de la « vie religieuse dans le monde ».

Une fois de plus, nous sommes confrontés à la nécessité de choisir. Nous devons choisir : laïc ou prêtre, laïc ou religieux, et dans tous les cas, accepter fidèlement les conséquences de notre décision.

2. LES LAÏCS LACULÉS

« Le cléricalisme, voilà l'ennemi… »

Je fais maintenant référence à des types à symétrie inverse : les laïcs sécularisés.

Que personne ne s'y trompe, je ne prétends pas que ces laïcs ne soient pas de bons chrétiens ; ils sont peut-être même meilleurs que moi. Mais leur conception de l'Église et leur manière de vivre la vie ecclésiastique révèlent qu'ils ont été influencés par un esprit non plus séculier, mais séculariste, avec toutes les distorsions que cela implique.

Je distingue deux espèces principales : l'ancienne et la nouvelle.

Je connais bien la vieille garde, car elle est recrutée dans des cercles où j'ai beaucoup d'amis. Ces laïcs peuvent être profondément chrétiens, voire dévots, voire béatitude, avec une piété intérieure et personnelle, mais ils sont toujours réservés, et presque, pourrait-on dire,

«Il convient de rester vigilant face à l'Église, ou plus précisément à ses institutions et à son clergé, toujours farouchement soucieux de préserver leur autonomie. Ils ne se trompent pas toujours, car certaines institutions ecclésiastiques, qui dépendent non de l'essence de l'Église mais des circonstances, peuvent être obsolètes ou exercer un pouvoir excessif, et certains membres du clergé peuvent effectivement être abusifs.

Mais ils exagèrent leurs craintes et leurs scrupules, parfois jusqu'à devenir tatillons et pointilleux. Au fond, ils sont attachés à la tradition libérale, et c'est précisément dans les milieux où cette tradition perdure qu'on les retrouve.

Certains, confrontés au choix d'une école pour leurs enfants, les inscrivent d'emblée et par principe dans des établissements neutres. La question du choix de l'école ne leur pose pas plus de difficultés qu'à d'autres catholiques, mais dans un sens inverse. Ils vont même jusqu'à présenter leur choix comme une conséquence nécessaire, sinon du dogme et de la morale, du moins du zèle apostolique. D'autres s'abstiennent d'appartenir, même de façon minime, à toute organisation catholique officielle, et notamment à un mouvement d'Action catholique. Ils reçoivent fréquemment les sacrements.

Ils fréquentent régulièrement l'église et paient leur offrande pour le culte, mais c'est tout : n'en demandez pas plus ; ils tiennent trop à leur liberté. Certains préféreront toujours, d'emblée, la presse neutre, voire hostile, aux journaux catholiques, plus ou moins soupçonnés de cléricalisme ou, du moins, de conformisme. Sans plus d'informations, certains se méfieront des groupes, syndicats ou partis temporels se réclamant d'inspiration chrétienne et ne prêteront allégeance qu'à un groupe neutre, voire antichrétien. En cas de conflit entre les représentants du spirituel et ceux du temporel, ces laïcs sécularisés se rangeront presque automatiquement du côté du temporel, car il leur paraît évident que le spirituel est par définition dans l'erreur et se situe presque toujours hors de leur sphère d'influence.

Certains trouveront peut-être mon portrait caricatural. Je ne le crois pas. Je me contente de mettre en lumière les faits pour les faire ressortir davantage. L'idéal du laïc sécularisé n'est pas répandu, mais il n'est pas irréaliste, et il me semble qu'il ne correspond pas aux attentes de l'Église et du monde envers le laïc chrétien.

Il convient de noter que, dans ce groupe ancien, les catholiques de droite et de gauche – pour simplifier à l'extrême – étaient représentés en nombre à peu près égal. J'ai connu des laïcs, parmi les catholiques de droite, voire d'extrême droite, qui se méfiaient de tout ce qui était ecclésiastique, même de l'Église elle-même. Certains catholiques de gauche partageaient cette méfiance. C'est pour cette raison, et presque exclusivement pour cette raison, que les deux groupes semblaient fraternels !

Un « adulte » qui fuit ses responsabilités

Cette nouvelle génération de laïcs laïcisés est plus excentrique, mais peut-être plus attachante. Elle comprend les catholiques que j'appelle ainsi, qui se proclament, parfois assez haut et fort, « adultes, seniors et émancipés ».

J'ajouterais que ce type de catholique est rarement « de droite », presque toujours « de gauche », et souvent d'extrême gauche.

Il n'a pas peur du rouge, bien au contraire.

Il a raison de vouloir devenir adulte. Mais je ne peux m'empêcher de me poser la question. Est-il aussi mûr qu'il le croit ? J'ai au moins deux raisons d'en douter : d'abord, quand on est vraiment adulte, on n'éprouve pas le besoin de le crier sur tous les toits. L'âge adulte est un lourd fardeau à porter sans l'afficher bruyamment et constamment. Au contraire, cette affirmation de maturité est caractéristique de l'adolescent : « Alors, papa, quand est-ce que tu me laisses sortir le soir ? Alors, maman, quand est-ce que tu me laisses utiliser ton rouge à lèvres ? »

Ma deuxième raison de douter est que, lorsqu'on demande à un chrétien de se dire « adulte, mûr et émancipé », il a souvent tendance à se dérober à certaines responsabilités qui incombent légitimement à un adulte, toujours sous de faux prétextes. Or, un adulte est quelqu'un qui sait assumer ses responsabilités. Combien de laïcs affirmés, critiques et prophétiques ai-je connus qui, confrontés à la moindre responsabilité, l'évitaient ! Ils donnaient l'impression de refuser la participation active à la vie de l'Église qu'ils réclamaient sans cesse, car, dès lors qu'ils y participeraient réellement, ils ne pourraient plus savourer le doux plaisir de « râler », ce qui plaisait à tout le monde, et plus encore aux adolescents, un âge crucial à tous égards.

Dans un moment de mauvaise humeur et d'humour noir, j'ai défini les laïcs « adultes, âgés et émancipés » comme les fidèles qui se plaignent de leur évêque en se basant sur les dires d'une figure religieuse. C'est injuste et un peu malveillant : est-ce totalement faux ?

Cet homme, qui se prétend laïc adulte, est souvent plus proche qu'il ne le pense de l'enfant de chœur qui a grandi un peu trop vite pour sa soutane rouge.

3. « Ni viande ni poisson… »

La personne « réfléchie »

Il me faut aborder la question des classes intermédiaires entre le laïc cléricalisé et le laïc sécularisé. Je pense d'abord à la personne « bien pensante », sans pour autant occulter le fait que cette expression n'a rien de nouveau ni d'original.

D'un point de vue pastoral, il s'agit, si vous voulez, de la grande majorité de nos paroisses, et d'un point de vue sociologique, ce sont les paroissiens qui s'associent à la communauté.

en général, la majorité des paroisses de France, c'est-à-dire les classes moyennes, et, désormais, plus particulièrement les classes moyennes salariées, par opposition aux classes moyennes à revenus variables.

La personne « réfléchie » se caractérise par le fait qu'elle partage toujours la même opinion que ces personnes.

«des » messieurs « ecclésiastiques, à condition toutefois que ces messieurs partagent son opinion et ne » changent pas sa religion », car il est horrifié par les nouveautés.

Il ne s'engage quasiment jamais. Il se laisse toutefois guider jusqu'à un certain point, mais prend toujours soin de se ménager une porte de sortie. Il donne volontiers à l'Église un peu d'argent, moins de temps et beaucoup moins de cœur. Bien qu'il semble appartenir à l'Église, il en est en réalité extérieur. Il n'est ni un véritable laïc, qui assume ses responsabilités dans l'Église et dans le monde, ni même un laïc cléricalisé comme ceux que j'ai décrits, dont les difformités sont même attachantes car, au fond, elles découlent d'une générosité mal placée.

C'est un homme bon, honnête, respectable, sans charme particulier, sans odeur et d'une banalité affligeante. Pour lui, la religion semble avoir agi comme l'un de ces déodorants dont on fait la publicité dans les journaux américains pour les hommes et les femmes en quête d'un mariage réussi. Il semblerait que l'Église ait contribué à le dépouiller du peu de virilité que la nature lui avait accordée, ce qui, de toute façon, était déjà bien maigre.

L'inquiétant

À l'autre extrême, on trouve le laïc mal intentionné. On pense également qu'il existe au sein de l'Église, mais on le rencontre plus souvent dans nos mouvements que dans nos paroisses, ou, s'il fréquente ces dernières, c'est, pour ainsi dire, de manière superficielle, afin d'« entendre la messe là-bas », à la hâte, dans le peu de temps qu'il lui reste, avec la ferme résolution de ne pas écouter le sermon qui pourrait être prononcé pendant cette messe (peut-être n'a-t-il pas toujours tort d'endurcir, sinon son cœur, du moins son oreille, mais c'est une question qui ne me préoccupe pas pour le moment).

Il appartient généralement soit à une catégorie minoritaire au sein de la composition sociologique de l'Église, soit à une catégorie majoritaire, mais dans ce dernier cas, il est plus ou moins en rébellion contre son milieu d'origine. Ainsi, par exemple, ces ouvriers militants, ces étudiants, surtout les enseignants, ces intellectuels, ou même ces jeunes gens pour qui l'âge remplace la classe sociale. (Mais il est possible que ce jeune homme devienne un jour bien intentionné, car le passage de la bienveillance à la malveillance est parfois imperceptible, et il suffit parfois de conserver des idées qui pouvaient paraître « mal intentionnées » dans sa jeunesse pour devenir, à un âge avancé, bien intentionnées.) La personne mal intentionnée peut être active, altruiste et généreuse, mais son attitude générale est celle de la protestation et, pour employer un terme à la mode, de la rébellion. Il est, non pas au sens théologique, mais au sens étymologique du terme, un « protestant », puisqu'il ne cesse jamais de protester. Il ne s'accorde jamais a priori, et ne s'accorde que rarement a posteriori, avec la communauté chrétienne dans son ensemble. Par instinct, il s'y oppose, et son non-conformisme est parfois si systématique qu'il devient une sorte de conformisme inversé.

La personne bien intentionnée ne participe pas pleinement à la vie de l'Église par une résistance passive. La personne mal intentionnée ne participe pas non plus, mais par une résistance active. De plus, après avoir lu Bloy et Bernanos — d'excellentes lectures, soit dit en passant, mais sans toujours les comprendre pleinement et, surtout, sans les replacer dans leur contexte historique —, on se prend assez facilement pour un prophète, un prophète de second ordre qui se contente souvent de répéter, hors de propos et assez maladroitement, ce que d'autres chrétiens, de véritables prophètes, ont dit avant lui.

Le laïc de la chapelle

Une troisième catégorie, intermédiaire : le laïc pleinement engagé, mais membre d’un petit groupe indépendant. Cette personne est plus généreuse que le laïc bien intentionné et moins conflictuelle que celui qui est mal intentionné. Quant aux autres, ils se situent un peu entre les deux catégories : les mal intentionnés, car ils sont actifs et non conformistes vis-à-vis des groupes plus importants ; les bien intentionnés, car ils sont conformistes envers un groupe dont ils sont un membre actif et à part entière, et qu’ils confondent facilement avec l’Église dans son ensemble. Ce groupe peut être une famille spirituelle, un mouvement d’Action catholique ou toute autre organisation. Ce qui importe, en fin de compte, ce n’est pas tant la nature, la taille ou l’importance du groupe, mais plutôt la confusion que le laïc instaure entre son groupe et l’Église.

Avec ce dernier type, que je ne critique finalement que pour sa portée limitée, la typologie s'achève.

LA DÉCOUVERTE DU LAITOIRE : SA MISSION

Dans les portraits que je viens de dessiner, à la manière de La Bruyère, où est l'homme du peuple, le vrai homme du peuple ? À mon humble avis, il est introuvable, car il est tout autre chose.

Dans la mesure où nous cédons aux dérives que je viens d'analyser, nous ne serions pas de véritables laïcs, mais des caricatures du laïc authentique. Alors, où trouver les laïcs ?

Dans la « messe de masse », dans le tout articulé et vivant que constituent les fidèles qui ne sont ni prêtres ni religieux, et qui assument, dans, pour et par l’Église, leurs fonctions laïques propres, il n’y a pas lieu de comparer les laïcs à une pyramide avec les Instituts séculiers au sommet, les mouvements et organisations de l’Action catholique légèrement en dessous, et tout à la base, mêlés en masse, ce qu’un prêtre que je connais appelait « les vestiges de ma paroisse » en évoquant l’ordre de la procession de la Fête-Dieu. Les laïcs, au sein de l’Église, sont une réalité organique et ordonnée, avec des fonctions et des vocations diverses mais complémentaires, selon les charismes indiqués.

Saint Paul l’affirme dans son Épître aux Corinthiens. Opposer ces fonctions, ces vocations et ces charismes, ou établir entre eux des hiérarchies provisoires et toujours quelque peu artificielles, reviendrait à ignorer la vitalité et l’originalité de l’Esprit Saint, qui inspire les laïcs comme l’Église tout entière.

Plus précisément, où peut-on trouver le profane ?

L’énumération très concrète et pratique que je vais faire des lieux spirituels où il peut et devrait être trouvé m’épargnera peut-être un retour aux considérations théoriques.

Où trouver le profane ?

Dans sa paroisse, naturellement, comme il sied à son état, participer aussi activement que possible à la vie de l'Église, au sein d'une cellule élémentaire. Mais pas

pas nécessairement en tant que sacristain ou assistant de messe, ni même en tant que membre du conseil curial, lorsque ce conseil existe réellement, ce qui n'est peut-être pas le cas dans toutes les paroisses.

Où trouver le profane ?

Au sein des mouvements d’Action catholique, il est naturel de collaborer à l’apostolat de la hiérarchie. Mais, au risque de susciter un certain scandale, je tiens à préciser : ce n’est ni nécessairement, ni toujours le cas, car la vie et l’action nous obligent à choisir. L’adhésion aux organisations d’Action catholique, aussi répandue soit-elle, correspond à une vocation personnelle, révélée par les attirances, les aptitudes et les possibilités de chacun. Pour agir en chrétiens, pour accomplir leur mission catholique, il n’est pas nécessaire que tous les chrétiens appartiennent aux mouvements d’Action catholique, et ils n’en seront pas moins chrétiens si leur vocation les tient en dehors des structures officielles. Il peut même arriver, dans certains cas, que les activités d’Action catholique constituent des obstacles à d’autres activités plus en accord avec les possibilités et les responsabilités d’un chrétien donné, par exemple dans le domaine séculier.

Où trouver le profane ?

Dans les « groupes véritablement spirituels » et — pourquoi pas ? — dans les « instituts laïques ».

Le laïc a besoin de renouveler et de revitaliser constamment sa vie spirituelle. Il est donc normal qu'il appartienne à ce que l'on appelle parfois, avec une certaine condescendance, des organisations pieuses, voire à des instituts séculiers, pourvu que ceux-ci, étant pleinement laïcs, ne le transforment pas en un substitut religieux. Mais le choix du groupe relève de la vocation personnelle. Le chrétien laïc peut avoir une vie spirituelle profonde sans appartenir à un groupe organisé. Franciscains, Dominicains, Carmes, Oblats, Tiers-Ordres bénédictins – rien ne m'oblige à choisir parmi ces différents « conservatoires » de vie spirituelle, si ce n'est les préférences de ma raison et de mon cœur, c'est-à-dire ma vocation. Et si je ne souhaite pas choisir parmi eux, mais plutôt chercher autre chose, je suis libre de le faire.

Où trouver le profane ?

Je crois qu'il devrait être trouvé vivant et vivant, agissant en chrétien chez lui, « au sein de sa famille ». Si j'ai affirmé précédemment qu'il n'était pas indispensable d'être marié et père pour être laïc, je maintiens cette affirmation, mais je tiens à ajouter que l'expérience du laïc célibataire revêt toujours un caractère exceptionnel, quelle qu'en soit la raison, et que le laïc ordinaire, voire normal, est celui qui fonde une famille afin d'accroître le peuple de Dieu par l'amour conjugal et paternel.

Où trouver le profane ?

Il faut le trouver, agissant en chrétien, « à l’atelier », à l’instar de saint Joseph et du Christ adolescent. Par atelier, j’entends le travail qui ramène le monde à Dieu et à toutes les interdépendances et conséquences de cette transition, face aux formes d’action professionnelle.

Où trouver le profane ?

Dans son quartier, il trouve un prolongement de sa famille et découvre la vie citadine. Son rôle est d'y être présent et d'y agir en chrétien.

Où trouver le profane ?

Partout où se forme ou se construit la culture humaine, partout où s'édifie la civilisation, c'est là le rôle propre des laïcs. Non pas que les prêtres ou les religieux ne puissent contribuer à la vie culturelle du monde et à l'œuvre de civilisation, mais plutôt qu'ils n'ont pas choisi la vie sacerdotale ou religieuse dans ce but, de même que le missionnaire qui se rend en terre lointaine n'y va pas pour apporter la « civilisation », mais pour y établir l'Église visible du Christ, en attendant que l'Église locale puisse vivre pleinement sa vie. Lorsque les laïcs, en revanche, œuvrent au sein de la culture humaine et pour la civilisation en devenir, ils sont à leur juste place et remplissent leur fonction.

Où trouver le profane ?

Dans la ville, domaine de César. César, bien que désigné par Dieu et investi, par la consécration, de l'onction divine, est essentiellement séculier, puisqu'il incarne le pouvoir temporel.

Victor Hugo parlait de « ces deux moitiés de Dieu, le Pape et l'Empereur ».

Cette vision antithétique, un peu simpliste comme tout ce qu'a écrit Victor Hugo, recèle néanmoins une part de vérité. César, s'il n'est pas la moitié de Dieu, est néanmoins, parce qu'il porte la responsabilité du bien commun temporel, le symbole des laïcs.

Le laïc : le Christ et l'Église dans les questions temporelles

C’est là, dans tous les domaines, que le laïc chrétien et sa mission doivent être recherchés. C’est là qu’il doit agir avec la liberté d’une personne de bien, en enfant pleinement soumis de l’Église, qui n’attend pas d’elle ce qu’elle ne peut ou ne veut donner, par exemple des instructions précises et détaillées concernant ses actions temporelles, mais plutôt autre chose dont elle est essentiellement porteuse : une lumière et une chaleur, la lumière et la chaleur d’une flamme surnaturelle, selon les mots de saint Jean de la Croix, « la flamme vivante de l’Amour ».

La mission du laïc est la consécration du monde à Dieu par le Christ et l'Église, la présence de l'Église et du Christ dans le monde, dans le quotidien et dans le temporel, car ce quotidien recèle le temporel et, par une alchimie mystérieuse et sainte, crée l'éternel.

L'auteurJoseph Folie

Prêtre français, militant catholique, sociologue et écrivain, cofondateur de Compagnons de San Francisco et fondateur de La vie catholique illustrée.

Évangélisation

20 poèmes et textes sur l'Eucharistie pour le Jeudi Saint

Es imposible recoger el clamor y la devoción de los cristianos ante la Eucaristía, el Señor realmente presente en la Hostia Santa. Sin embargo, en la solemnidad del Jueves Santo, pueden ver aquí una breve síntesis de una veintena de poesías y frases conocidas.    

Francisco Otamendi-1er avril 2026-Temps de lecture : 7 minutes

Padres de la Iglesia como san Agustín, san Ambrosio, san Cirilo o san Juan Crisóstomo, y grandes místicos y santos de la edad moderna y contemporánea, como el joven san Carlo Acutis, han expresado su amor a la Sagrada Eucarística de diversos modos.

Quizá como preámbulo citemos uno que no es de los primeros siglos, pero de cuya pluma han salido algunas de las más bellas y profundas palabras que se han escrito sobre el misterio de amor de la Eucaristía. Se trata de santo Tomás de Aquino (1224/1225-1274).

La Eucaristía, “el sacramento de la Pasión de nuestro Señor”

La devoción eucarística del llamado doctor Angélico (ver Benedicto XVI, audiencias de los días 2 y 23 de junio de 2010), ocupa un lugar central en su vida y en su obra. Para él, la Eucaristía no era solo un tema teológico, sino el “sacramento de los sacramentos”, en el que Cristo está verdadera, real y sustancialmente presente. 

En su Suma Teológica desarrolla con profundidad la doctrina de la presencia real y la transubstanciación, pero esa claridad intelectual va unida a una intensa vida de oración: la tradición cuenta que celebraba la Misa con profundo recogimiento, y que pasaba largas horas en adoración ante el Santísimo.

Para la fiesta del Corpus Christi

Un momento clave de esta devoción se dio en el siglo XIII, cuando el Papa Urbano IV instituyó en 1264 la fiesta del Corpus Christi mediante la bula ‘Transiturus de hoc mundo’. El Papa encargó a Tomás de Aquino la composición de los textos oficiales para la nueva solemnidad. 

Y el Aquinate respondió con una obra extraordinaria que une precisión doctrinal y belleza espiritual. De su pluma nacieron himnos como Pange lingua, Lauda Sion, Adoro te devote (tradicionalmente atribuido) y Sacris solemniis (del que procede el Panis angelicus), que explican el misterio eucarístico —la presencia real, el sacrificio, el alimento espiritual—, e invitan a la adoración humilde.

Pero veamos algunos de estos poemas, y otros que han salido de grandes Padres de la Iglesia y santos, que siguen rezándose, o cantándose, especialmente en el Jueves Santo y en el Corpus Christi. 

Adoro te devote

(Santo Tomás de Aquino, s. XIII)

Te adoro con devoción, Dios escondido,
oculto verdaderamente bajo estas apariencias.
A Ti se somete mi corazón por completo,
y se rinde totalmente al contemplarte.

Al juzgar de Ti, se equivocan la vista, el tacto, el gusto;
pero basta el oído para creer con firmeza;
creo todo lo que ha dicho el Hijo de Dios:
nada es más verdadero que esta Palabra de verdad.

En la Cruz se escondía solo la Divinidad,
pero aquí se esconde también la Humanidad;
sin embargo, creo y confieso ambas cosas,
y pido lo que pidió el ladrón arrepentido.

No veo las llagas como las vio Tomás
pero confieso que eres mi Dios:
haz que yo crea más y más en Ti,
que en Ti espere y que te ame.

¡Memorial de la muerte del Señor!
Pan vivo que das vida al hombre:
concede a mi alma que de Ti viva
y que siempre saboree tu dulzura.

Señor Jesús, Pelícano bueno,
límpiame a mí, inmundo, con tu Sangre,
de la que una sola gota puede liberar
de todos los crímenes al mundo entero.

Jesús, a quien ahora veo oculto,
te ruego que se cumpla lo que tanto ansío:
que al mirar tu rostro cara a cara,:
sea yo feliz viendo tu gloria.
Amen.

Pange lingua gloriosi (Tantum ergo)

(Santo Tomás de Aquino, s. XIII)

Canta, lengua, el misterio
del Cuerpo glorioso
y de la Sangre preciosa
que el Rey de las naciones,
nacido de una madre fecunda,
derramó como rescate del mundo.
(...)
Adoremos, pues, postrados
tan grande Sacramento;
y que el antiguo rito
ceda el paso al nuevo.
Que la fe supla
la incapacidad de los sentidos.
Al Padre y al Hijo
alabanza y júbilo,
salud, honor, poder
y bendición;
y al que procede de ambos
igual gloria. Amén.

Lauda Sion Salvatorem

(Santo Tomás de Aquino, s. XIII)

Alaba, alma mía, a tu Salvador;
alaba a tu guía y pastor
con himnos y cánticos.
Pregona su gloria cuanto puedas,
porque él está sobre toda alabanza,
y jamás podrás alabarle lo bastante.
(...)
He aquí el pan de los ángeles,
hecho alimento de los peregrinos;
verdadero pan de los hijos,
que no debe darse a los perros.
(...)
Buen Pastor, pan verdadero,
Jesús, ten piedad de nosotros:
aliméntanos, defiéndenos,
haz que veamos los bienes
en la tierra de los vivos.

Ave verum corpus

(Tradicional medieval atribuido a veces al Papa Inocencio VI, s. XIV).

Salve, verdadero Cuerpo,
nacido de María Virgen,
que verdaderamente padeciste
y fuiste inmolado en la cruz por el hombre.

Cuadro de santo Tomás de Aquino (Francisco Zurbarán, Wikimedia Commons)

Panis angelicus

(autor, santo Tomás de Aquino, siglo: XIII)

El pan de los ángeles
se hace pan de los hombres;
el pan del cielo
pone fin a las figuras.
¡Oh cosa admirable!:
come al Señor
el pobre, el siervo y el humilde.

‘Anima Christi’, Alma de Cristo, santifícame

(Autor: Tradicionalmente atribuida al papa Juan XXII (siglo XIV), y también por lo que la impulsó, a san Ignacio de Loyola, s. XIV-XV).

Alma de Cristo, santifícame.
Cuerpo de Cristo, sálvame.
Sangre de Cristo, embriágame.
Agua del costado de Cristo, lávame.
Pasión de Cristo, confórtame.
¡Oh buen Jesús!, óyeme.
Dentro de tus llagas, escóndeme.
No permitas que me aparte de ti.
Del maligno enemigo, defiéndeme.
En la hora de mi muerte, llámame.
Y mándame ir a ti.
Para que con tus santos te alabe
por los siglos de los siglos. Amén.

O sacrum convivium

San Buenaventura (atribuido)

Oh sagrado banquete,
en el que se recibe a Cristo;
se renueva la memoria de su Pasión;
el alma se llena de gracia
y se nos da la prenda de la gloria futura.

Oración de san Buenaventura

(San Buenaventura)

Traspasa, dulcísimo Jesús y Señor mío,
la médula de mi alma con el suavísimo
y saludabilísimo dardo de tu amor;
con la verdadera, pura y santísima caridad apostólica,
a fin de que mi alma desfallezca
y se derrita siempre sólo en amarte y en deseo de poseerte:
que por ti suspire, y desfallezca por hallarse en los atrios de tu casa;
anhele ser desligada del cuerpo para unirse contigo.
Haz que mi alma tenga hambre de ti,
Pan de los ángeles, alimento de las almas santas,
Pan nuestro de cada día,
lleno de fuerza de toda dulzura y sabor,
y de todo suave deleite.

Bendición solemne durante la JEMJ de 2024 en Covadonga (Asturias) (@JEMJ).

Sobre la presencia real de Jesús 

Autora: Santa Teresa de Jesús, s. XVI
Poesías completas

No hay corazón que baste
a tanta maravilla:
que Dios esté en la tierra
y en tan pequeña hostia.

La Fonte 

Autor: San Juan de la Cruz, siglo XVI, (interpretado frecuentemente en clave eucarística: Cristo como fuente escondida y real)

Qué bien sé yo la fonte que mana y corre,
aunque es de noche…
(...)
Aquella eterna fonte está escondida,
que bien sé yo do tiene su manida,
aunque es de noche.
Aquesta eterna fonte está escondida
en este vivo pan por darnos vida,
aunque es de noche.
Aquí se está llamando a las criaturas,
y de esta agua se hartan, aunque a oscuras
porque es de noche.
Aquesta viva fuente que deseo,
en este pan de vida yo la veo,
aunque es de noche.

Padres de la Iglesia, santos 

Algunos tienen numerosos textos sobre la Eucaristía, como san Agustín, aunque su estilo es más bien teológico u homilético. En muchos casos son textos bellos, incluso poéticos. Se extraen algunos fragmentos.

San Agustín de Hipona

“Este pan que veis sobre el altar,
santificado por la palabra de Dios,
es el Cuerpo de Cristo.
Sed lo que recibís,
y recibid lo que sois:
el Cuerpo de Cristo”.

San Ambrosio de Milán

“Si la palabra de Cristo pudo hacer de la nada lo que no existía,
¿no podrá cambiar las cosas que existen en lo que no eran?

No es lo que la naturaleza ha formado,
sino lo que la bendición ha consagrado”.

Saint Cyrille de Jérusalem

“No consideres el pan y el vino como simples elementos,
pues son, según la declaración del Señor,
el Cuerpo y la Sangre de Cristo.

Aunque los sentidos te sugieran otra cosa,
que la fe afiance.”

Saint Jean Chrysostome

“¡Cuántos dicen: quisiera ver su rostro, sus vestidos, sus sandalias!
Pues bien, aquí lo ves, aquí lo tocas, aquí lo comes.

Él se te da no solo para que lo veas,
sino para que lo toques y lo recibas dentro de ti.”

San Alfonso María de Ligorio 

“Ten la seguridad de que de todos los instantes de tu vida,
el tiempo que pases frente al Divino Sacramento
será lo que te dará más fuerza durante la vida,
más consuelo en el momento de la muerte
y durante la eternidad”.

Saint François de Sales

“Dos clases de personas deben comulgar frecuentemente:
las perfectas para mantenerse perfectas
y las imperfectas para alcanzar la perfección”.

Sainte Thérèse de l'Enfant Jésus

“No es para quedarse en una ámbula de oro que
Jesús desciende todos los días del cielo,
sino para encontrar otro cielo,
el de nuestra alma, donde encuentra sus delicias”.

Saint Curé d'Ars

“Si supiéramos el valor del Santo Sacrificio de la Misa,
qué celo no tendríamos en asistir a ella”.

Sainte Thérèse de Calcutta

“Cuando miras el crucifijo,
ves cuánto te amó Jesús entonces.

Cuando miras la Sagrada Hostia,
ves cuánto te ama ahora”.

San Manuel González

“¡Ahí está! ¡Es Él! ¡Jesús en el Sagrario!
No está solo: ¡le falta tu compañía!”.

“Está Jesús en el Sagrario: todo un Dios que viene del cielo,
hace el milagro de sabiduría y amor,
se queda callado y quieto,
gustoso de ser amado, lo traten bien o mal…
y repite ese amor para siempre.”

Saint Josémaria Escriva de Balaguer

“Humildad de Jesús: en Belén, en Nazaret, en el Calvario…
Pero más humillación y más anonadamiento en la Hostia Santísima:
más que en el establo, y que en Nazaret y que en la Cruz.
Por eso, ¡qué obligado estoy a amar la Misa!
(“Nuestra” Misa, Jesús…)».

Saint Jean Paul II

(de la encíclica Ecclesia de Eucharistia, 2003).

“La Eucaristía no es sólo un signo o un símbolo:
en ella Cristo mismo se da a nosotros,
y por ello la Iglesia vive de la Eucaristía”.

“La Eucaristía es el sacramento del amor
que Cristo nos tiene:
en ella se nos da a sí mismo
para que podamos
vivir como Él y amar como Él”.

Tapiz con la imagen de san Carlo Acutis el día de su canonización en la plaza de San Pedro (Foto de CNS/Lola Gomez).

San Carlo Acutis

“La Eucaristía es mi autopista hacia el cielo”.

“Cuanto más recibamos la Eucaristía,
más nos haremos
semejantes a Jesús,
de modo que en la tierra
tendremos un anticipo del Cielo”.

L'auteurFrancisco Otamendi

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Les enseignements du Pape

Los cristianos en el encuentro de la fe con las culturas

León XIV, inspirado en la Virgen de Guadalupe, explica cómo la Iglesia propone una inculturación de la fe que no colonice las culturas, sino que las habite con amor para elevar sus valores y sanarlas desde su propia raíz.

Ramiro Pellitero-1er avril 2026-Temps de lecture : 7 minutes

¿Qué tiene que ver el mensaje del Evangelio con las culturas? ¿Qué luz nos ofrece sobre esto la vida de Cristo? ¿Qué criterios se deducen de ello para la misión de la Iglesia y el apostolado de los cristianos?

Nos situamos en medio de un profundo y vertiginoso cambio cultural, acompañado de un gran desarrollo tecnológico, y de no menores conflictos por motivaciones políticas, económicas e ideológicas. Esto nos interpela como cristianos, llamados a participar en la configuración del mundo, a la vez que anunciamos el mensaje del Evangelio como semilla de luz y de vida definitiva.

En este contexto, nos detenemos en un importante mensaje de León XIV sobre el acontecimiento de Guadalupe (en 2031 celebraremos los 500 años), así como en las enseñanzas del Papa durante algunas visitas pastorales a parroquias romanas. 

El Evangelio y las culturas

León XIV califica el acontecimiento guadalupano como “signo de perfecta inculturación” del Evangelio (cfr. Mensaje a un congreso sobre el acontecimiento guadalupano, 5-II-2026). Y se detiene a explicar en qué consiste esta inculturación.

Se trata del modo como ha sucedido la historia de la salvación, tal como se recoge en las Sagradas Escrituras,  comenzando por el Antiguo Testamento: la Alianza con el pueblo elegido. Poco a poco, Dios se fue manifestando mientras acompañaba las vicisitudes del Pueblo de Israel. Luego, “Dios se reveló plenamente en Jesucristo, en quien no sólo comunica un mensaje, sino que se comunica Él mismo”. Y, por eso, enseña san Juan de la Cruz que después de Cristo no queda otra palabra por esperar, no hay nada más que decir, pues todo ha sido dicho en Él (cfr. Subida al Monte Carmelo, II, 22, 3-5).

Está claro que evangelizar, como expresa el mismo término, es llevar la “buena noticia” (Evangelio) de la salvación por Jesús. Ahora bien, el anuncio del mensaje evangélico acontece siempre dentro de una historia y de una experiencia concreta. Esto comenzó con Jesús de Nazaret, en el que el Hijo de Dios asumió nuestra carne (hablamos de su “encarnación”): asumió nuestra condición humana con todo lo que comporta, también a través de una cultura concreta. 

Lo mismo debe seguir haciendo la evangelización: “Se sigue entonces que no puede ignorarse la realidad cultural de quienes reciben el anuncio y se comprende que la inculturación no es una concesión secundaria ni una mera estrategia pastoral, sino una exigencia intrínseca de la misión de la Iglesia". Si bien es cierto que el Evangelio no se identifica con ninguna cultura particular, es capaz de impregnarlas (iluminarlas y purificarlas) con la verdad y la vida que proceden de Dios. 

"Inculturar el Evangelio –explica León XIV– es, desde esta convicción, seguir el mismo camino que Dios ha recorrido: entrar con respeto y amor en la historia concreta de los pueblos para que Cristo pueda ser verdaderamente conocido, amado y acogido desde dentro de su propia vivencia humana y cultural”. Y observa: “Esto implica asumir las lenguas, los símbolos, las formas de pensar, de sentir y de expresarse de cada pueblo, no sólo como vehículos externos del anuncio, sino como lugares reales en los que la gracia desea habitar y actuar". 

Dicho esto, añade lo que “no es” la inculturación: no es una “sacralización de las culturas ni su adopción como marco interpretativo decisivo del mensaje evangélico”; ni una “acomodación relativista o una adaptación superficial del mensaje cristiano”. No se trata, pues de “legitimar todo lo culturalmente dado o justificar prácticas, visiones del mundo o estructuras que contradicen el Evangelio y la dignidad de la persona”. Eso equivaldría a “desconocer que toda cultura —como toda realidad humana— debe ser iluminada y transformada por la gracia que brota del misterio pascual de Cristo".

Por tanto y en síntesis condensada: “La inculturación es, más bien, un proceso exigente y purificador, mediante el cual el Evangelio, permaneciendo íntegro en su verdad, reconoce, discierne y asume las séminaire Verbi presentes en las culturas, y al mismo tiempo purifica y eleva sus valores auténticos, liberándolos de aquello que los oscurece o los desfigura. Estas semillas del Verbo, como huellas de la acción previa del Espíritu, encuentran en Jesucristo su criterio de autenticidad y su plenitud".

Guadalupe, lección de pedagogía divina

En esta perspectiva, señala el Papa, “Santa María de Guadalupe es una lección de la pedagogía divina sobre la inculturación de la verdad salvífica”. No canoniza una cultura, pero tampoco la ignora, sino que la asume, purifica y transfigura convirtiéndola en “lugar” de encuentro con Cristo. 

"La ‘Morenita’ manifiesta el modo de Dios para acercarse a su pueblo; respetuoso en su punto de partida, inteligible en su lenguaje y firme y delicado en su conducción hacia el encuentro con la Verdad plena, con el Fruto bendito de su vientre".

Lo sucedido en el Tepeyac, asegura León XIV, no es una teoría ni una táctica; sino que “se presenta como un criterio permanente para el discernimiento de la misión evangelizadora de la Iglesia, llamada a anunciar al Verdadero Dios por quien se vive sin imponerlo, pero también sin diluir la radical novedad de su presencia salvadora".

Pasando a la situación actual, observa el Papa que hoy la transmisión de la fe ya no puede darse por supuesta.  Vivimos en sociedades plurales con visiones del hombre y de la vida que tienden a prescindir de Dios. En este contexto, es necesaria “una inculturación capaz de dialogar con estas realidades culturales y antropológicas complejas, sin asumirlas acríticamente, de modo que suscite una fe adulta y madura, sostenida en contextos exigentes y a menudo adverso".

Esto implica que no cabe transmitir la fe “como una repetición fragmentaria de contenidos ni como una preparación meramente funcional para los sacramentos, sino como un verdadero camino de discipulado”; de modo que“la relación viva con Cristo forme creyentes capaces de discernir, de dar razón de su esperanza y de vivir el Evangelio con libertad y coherencia".

Concluye León XIV replanteando la prioridad de la catequesis: “la catequesis se vuelve una prioridad irrenunciable para todos los pastores (cfr. CELAM, Documento de Aparecida, 295-300)”. La catequesis –insiste– “está llamada a ocupar un lugar central en la acción de la Iglesia, a acompañar de forma continua y profunda el proceso de maduración que conduce a una fe realmente comprendida, asumida y vivida de manera personal y consciente, incluso cuando ello suponga ir a contracorriente de los discursos culturales dominantes".

La mirada de la fe

Este modo de enfocar la fe lo vive León XIV en su propio ministerio, como se comprueba en sus visitas pastorales durante las pasadas semanas. El domingo segundo de Cuaresma se presentó en la parroquia de la Ascensión de Nuestro Señor Jesucristo, en el Quarticciolo (Roma). En su homilía (1-III-2026) mostró la fuerza de la fe a partir del viaje de Abraham (cfr. Génesis 12, 1-4) y la escena de la transfiguración de Jesús (cfr. Mt 17, 1-9). 

De Abraham aprendemos la confianza en la Palabra de Dios que lo llama y le pide a veces dejarlo todo. También nosotros “dejaremos de temer perder algo, porque sentiremos que crecemos en una riqueza que nadie puede robarnos”. También los apóstoles se resistían a subir con Jesús a Jerusalén, sobre todo porque Él les había anunciado que allí padecería y moriría, aunque también resucitaría. Pero tenían miedo e incluso Pedro intentaba disuadirlo. Pero Jesús les animó permitiéndoles contemplar su Transfiguración, que disipó las tinieblas interiores de sus corazones. “Pedro se convierte en el portavoz de nuestro viejo mundo y de su desesperada necesidad de detener las cosas, de controlarlas".

En medio de las vicisitudes de la vida cotidiana con sus dificultades, oscuridades y desánimos –se dirige el Papa a los fieles de la parroquia–, también nosotros contamos con “la pedagogía de la mirada de fe, que lo transforma todo en esperanza, difundiendo la pasión, el compartir y la creatividad como remedio para las numerosas heridas de este barrio". 

Sed de agua viva

El domingo siguiente, el Papa visitó la parroquia romana de Santa María de la Presentación. En su homilía (cfr. 8-III-2026) contempló el pasaje evangélico del encuentro de Jesús con la mujer samaritana (cfr. Jn 4, 1-42), en cuanto que nos ayuda a mejorar nuestras relaciones con Dios. 

También nosotros tenemos “sed de vida y de amor”. En el fondo, deseo de Dios. “Lo buscamos como al agua, incluso sin darnos cuenta, cada vez que nos preguntamos por el sentido de los acontecimientos, cada vez que sentimos cuánto echamos de menos el bien que deseamos para nosotros y para quienes nos rodean". 

En este contexto encontramos a Jesús, como la samaritana. “Él quiere regalarle esa agua nueva, viva, capaz de saciar toda sed y calmar toda inquietud, porque esta agua brota del corazón de Dios, plenitud inagotable de toda esperanza”. Y le promete un don de Dios que la convertirá, a ella misma, en fuente de agua que salta hasta la vida eterna. De hecho, aquella mujer acepta lo que Jesús le ofrece y se convierte en misionera. 

Los cristianos hemos de continuar con la propuesta de Jesús: una vida justa verdadera y plena, partiendo de la Eucaristía. Hemos de ser “signo de una Iglesia que –como una madre– cuida de los propios hijos, sin condenarles, al contrario acogiéndolos, escuchándolos y sosteniéndolos ante el peligro”. Terminaba León XIV animando a los presentes: “¡Id adelante con fe!".

El rostro de Dios

Una semana más tarde, el sucesor de Pedro visitó la parroquia del Sagrado Corazón en Ponte Mammolo, donde celebró el domingo Laetare (15-III-2026). En el marco actual de conflictos violentos, el mensaje del Papa fue nítido: “Más allá de cualquier abismo en el que el ser humano pueda caer a causa de sus pecados, Cristo viene a traer una claridad más fuerte, capaz de liberarlo de la ceguera del mal, para que comience una vida nueva".

El encuentro de Jesús con el ciego de nacimiento (cfr. 9, 1-41) dio pie al Papa para plantear cómo nosotros también hemos de recuperar la vista. Esto “significa ante todo superar los prejuicios de quienes, ante un hombre que sufre, sólo ven a un marginado que despreciar o a un problema que evitar, encerrándose en la torre blindada de un individualismo egoísta". 

La actitud de Jesús es bien distinta: “Mira al ciego con amor, no como a un ser inferior o una presencia molesta, sino como a una persona querida y necesitada de ayuda. Así, su encuentro se convierte en una ocasión para que en todos se manifieste la obra de Dios”. En el milagro, Jesús se revela con su poder divino y el ciego, al recuperar la vista, se convierte en testigo de la luz. 

Por contraste, está la ceguera de los que se resisten a aceptar el milagro. Y más al fondo, a reconocer a Jesús como el Hijo de Dios, salvador del mundo. Rechazan ver el rostro de Dios que se muestra ante ellos, aferrándose a “la seguridad estéril que les ofrece la observancia legalista de una norma formal".

"Quizá, a veces –observa el Papa–, también nosotros podamos ser ciegos en este sentido, cuando no nos damos cuenta de los otros y de sus problemas".

Concluyó León XIV con una referencia a san Agustín. Al predicar a los cristianos de su tiempo, se pregunta cómo es el rostro de Dios, para decirles que ellos, que son la Iglesia, son el rostro de Dios si viven la caridad: “¿Qué rostro tiene el amor? ¿Qué forma, qué estatura, qué pies, qué manos? […] Tiene pies, que conducen a la Iglesia; tiene manos, que dan a los pobres; tiene ojos, con los cuales se reconoce al que está necesitado” (Comentario a la Primera Carta de Juan, 7, 10).

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Este dato sobre la Resurrección de Jesús cambiará tu forma de verlo todo

En las puertas del triduo pascual, cuando nos disponemos a celebrar el núcleo de la fe: la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús, recuperemos ese mensaje de salvación que es el que da sentido a nuestra Iglesia porque la Iglesia existe para evangelizar, para anunciar el “kerygma”.

1er avril 2026-Temps de lecture : 4 minutes

Cuando el otro día leí el mismo titular que acaba usted de pinchar para llegar hasta aquí, mi dedo luchó por no caer en el ciberanzuelo, pero el miedo a perderme alguna información relevante de la que luego todo el mundo hablaría, me hizo caer. Tras párrafos y párrafos de farfolla generada con IA explicando obviedades sobre cómo cada Evangelio narra el misterio de la Resurrección de forma distinta y decenas de anuncios, al fondo del todo, encontré el cogollo de la información: el dato que realmente cambia la perspectiva desde la que uno se enfrenta al acontecimiento histórico de la Resurrección de Cristo y que no todo el mundo conoce. Lo conseguí encontrar, pero costó.

Las noticias

En la facultad de Periodismo nos enseñaban aquello de la pirámide invertida, que decía que una buena pieza informativa debe concentrar al principio los datos más importantes –las respuestas a las preguntas de las famosas cinco uves dobles «Who», «What», «When», «Where» y «Why» (quién, qué, cuándo, dónde y por qué)–. De esta manera, nada más comenzar a leer, sin pérdida de tiempo, el lector podrá tener los datos fundamentales de lo que ha sucedido para pasar, poco a poco, a aspectos más secundarios que incluirían la sexta uve doble, el «How» (cómo), que ya solo el lector más interesado o con más tiempo disponible llegaría a leer.

Pero la pirámide invertida ha pasado a mejor vida porque de lo que se trata ahora es de que llegues al final de la información estando el mayor tiempo posible dentro del enlace, generando tráfico e impresiones de los anuncios, que es de lo que viven los medios digitales. La sensación de hastío, no obstante, que provoca la nueva «pirámide derecha» o «pirámide desinvertida», donde lo menos importante está arriba y el meollo, al fondo, hace que uno desconfíe cada vez más de determinados medios digitales, sobre todo cuanto más atractivo sea el titular.

Y esto que pasa con las noticias ordinarias pienso que, en cierta medida, pasa también con la mayor de las noticias jamás contada, la «Buena Noticia», que es lo que significa etimológicamente la palabra “evangelio”. ¿Encuentra la gente la buena noticia en la Iglesia cuando la conoce o hasta qué profundidad hay que llegar para encontrar ese tesoro que llevamos en vasijas de barro? El depósito de la fe que la Iglesia custodia está a menudo sepultado por toneladas de hojarasca que no valen sino para confundir y desanimar a quien de verdad pueda sentir curiosidad por la persona de Jesús o crea que Dios puede ser la respuesta a sus grandes preguntas sobre el sentido de la vida.

Kerygma

A veces, aburrimos con nuestra insistencia en proponer la moral cristiana (absolutamente incomprensible sin fe porque es consecuencia de ella); otras, nos empeñamos en dar una imagen de perfectos que cae como un castillo de naipes en cuanto los escándalos nos ponen en nuestra realidad de pecadores; predicamos más con palabras que con obras; nos llevamos mal entre nosotros, administramos sacramentos a gente que no ha sido iniciada en el misterio haciéndoles creer que eso es ser cristianos; nos metemos en política más de lo necesario o callamos cuando tendríamos que gritar confundiendo la pertenencia a la comunidad cristiana con tal o cual adscripción ideológica; asustamos con el infierno, cuando tantos viven ya en él; animamos a la gente a visitar nuestros templos como si fueran solo obras de arte, sin explicarles qué los motiva y qué están gritando al mundo; invitamos a liturgias dando por supuesto que la gente entiende lo que se está celebrando, y abajo, abajo del todo, nos queda el anuncio de la buena noticia, el «kerygma", el primer anuncio que a muchos nos hizo un día descubrir que el cristianismo no es una adscripción, no es una decisión ética o una gran idea sino, fundamentalmente, el encuentro real y certero, con un acontecimiento, con una Persona: Jesucristo, muerto y resucitado.

En "Evangelii Gaudium”, el Papa Francisco explicaba que el “kerygma” “debe ocupar el centro de la actividad evangelizadora y de todo intento de renovación eclesial” porque, decía, “nada hay más sólido, más profundo, más seguro, más denso y más sabio que ese anuncio. Toda formación cristiana es ante todo la profundización del ‘kerygma’”. Y es que, como el tema central de una gran sinfonía, el “kerygma” debería estar presente y repetirse de una u otra manera a lo largo de toda la acción cristiana.

En las puertas del triduo pascual, cuando nos disponemos a celebrar el núcleo de la fe: la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús, recuperemos ese centro, ese mensaje de salvación que es el que da sentido a nuestra Iglesia porque la Iglesia existe para evangelizar, para anunciar el “kerygma”. Luego ya vendrá todo lo demás. Pongamos primero, lo importante, las cinco uves dobles (qué, quién, cuándo, dónde, y por qué). Es decir, que Jesús de Nazaret, Dios hecho hombre, en el año 33, en Jérusalem, entregó su vida por amor y resucitó; y dejemos para el final todo lo demás (moral, doctrina, sacramentos, implicación social…) porque ahí quienes tienen que llegar son solo los que de verdad han encontrado interés en el anuncio central y quieren saber más.

Y si ha llegado usted hasta aquí abajo porque aún se pregunta cuál será ese dato de la Resurrección que, como prometía el titular, cambiaría la forma de verlo todo, ahí va: pues que todo esto de un Dios que se hace hombre, que muere y resucita es solo por usted. No «por la humanidad» o «por todos los hombres», que también, sino especialmente por usted. Y es que sabernos amados de forma «exclusiva» por Dios –como quiere una madre a cada uno de sus hijos, aunque tenga muchos– cambia realmente la vida, la forma de verlo todo. Así pues, enhorabuena por ser tan amado, tan amada, y feliz Semana Santa.

L'auteurAntonio Moreno

Journaliste. Diplômé en sciences de la communication et licencié en sciences religieuses. Il travaille dans la délégation diocésaine des médias à Malaga. Ses nombreux "fils" sur Twitter sur la foi et la vie quotidienne sont très populaires.

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Monde

Athos, la república de la oración

Me vienen a la mente las palabras de Karl Rahner: "El cristiano del tercer milenio o será un místico o no será". Y el Athos, con su república monástica, es una perla de misticismo y paz en un mundo cada vez más agitado.

Gerardo Ferrara-1er avril 2026-Temps de lecture : 7 minutes

El barco zarpa del pequeño puerto de Ouranoupoli. 

Estoy de pie en la cubierta y contemplo la costa de Calcídica. 

El agua es azul y cristalina. Ante nosotros aparecen incluso unos delfines que juegan cerca de la orilla, junto al embarcadero del primer monasterio del Monte Athos; la península se alza como un promontorio (uno de los tres en los que se divide la península de Calcídica, en el noreste de Grecia).

A bordo soy de los pocos que no son griegos y el único italiano.

La travesía es silenciosa y espectacular. Una vez superado un cabo rocoso, se tiene la impresión de adentrarse en un mundo de cuento de hadas, formado por construcciones —a veces imponentes, a veces discretas— que parecen surgir de la roca entre calas y ensenadas.

Nos detenemos en cada pequeño embarcadero para dejar o recoger visitantes, provisiones e incluso monjes, pasando junto a monasterios como Dochiariou y Xenophontos, casi a nivel del mar, y luego a monasterios situados en lugares espectaculares, como Simonopetra y Grigoriou, literalmente aferrados a la ladera de la montaña sobre el mar Egeo.

Lo que más me llama la atención, poco antes de llegar a Dafni, donde yo también desembarcaré, es el gran monasterio ruso de San Panteleimón, un complejo blanco con cúpulas verdes, visible ya desde lejos. Un poco más allá, en el mapa en papel (en 2011 todavía los usábamos), veo marcado también el único monasterio serbio.

Después de toda una semana en el bullicioso caos de Estambul, un viaje en tren nocturno a Tesalónica, unas horas de autobús y una noche en Ouranoupoli, donde recogí el “diamonitirion”, el permiso especial de entrada y estancia solicitado por fax desde Roma, las tres noches en la paz del Monte Athos me parecen un regalo.

Desembarco en Dafni y doy un pequeño paseo por los alrededores, a la espera de coger el minibús que llevará a los visitantes a sus respectivos destinos, los distintos monasterios. 

¿Qué es la «república monástica» del Monte Athos?

Desde el punto de vista geográfico, el Monte Athos es la punta más oriental de los tres «dedos» que se adentran en el mar Egeo desde la península de Calcídica: una península en cuyo extremo se encuentra la gran montaña llamada precisamente «Athos», «montaña sagrada».

Desde el punto de vista político, se trata de un territorio autónomo dentro del Estado griego, con su propio estatuto, una administración interna y normas de acceso muy estrictas: el número de visitantes está limitado, las mujeres no pueden desembarcar y cada visita requiere un permiso nominativo expedido por la administración monástica. La entrada está prohibida (“avaton”) incluso a los animales de sexo femenino (excepto a los gatos, útiles para mantener alejados a los roedores, y a algunas aves, entre ellas las gallinas) desde 1060, para proteger la clausura monástica: la única mujer admitida es, simbólicamente, la Virgen María.

Este estatuto especial es fruto de una historia que se remonta a más de un milenio. Ya en el siglo X, el Imperio bizantino reconocía a Athos un estatus especial: a los monjes de distintos orígenes se les confiaba un territorio autónomo en el que vivir dedicándose a la oración, al estudio y al trabajo manual.

En los siglos siguientes, bajo el dominio otomano y posteriormente en el Estado griego moderno, este estatuto fue cuestionado en varias ocasiones y luego confirmado, hasta llegar a incorporarse también al ordenamiento jurídico de la Unión Europea.

El corazón de esta república son los veinte grandes monastères (“monastíria”), comunidades cenobíticas estructuradas, dotadas de una iglesia principal (“katholikòn”), refectorio, bibliotecas, espacios comunes y una administración propia. Junto a ellos existen “monì” y “kellia”: casas y eremitorios dependientes de un monasterio principal pero diseminados por las laderas de la montaña, donde viven pocos o incluso un solo monje.

Desde el punto de vista litúrgico, en el Monte Athos se sigue utilizando el calendario juliano («calendario antiguo»), diferente del que se emplea hoy en día en la Iglesia ortodoxa de Grecia, con una diferencia de trece días en las fiestas de fecha fija. Los monasterios del Monte Athos no se adhirieron a la reforma del calendario de 1923, que consideraban una innovación innecesaria y demasiado ligada a exigencias estatales y «occidentales», prefiriendo mantener la continuidad con la tradición sin dejar de estar en comunión con el Patriarcado de Constantinopla y con la Iglesia de Grecia.

Megisti Lavra, el monasterio de los orígenes

Mi primer destino es el monasterio de Megisti Lavra, en el extremo de la península. En Dafni subo a una furgoneta que serpentea por callejuelas y senderos rocosos, siendo el único extranjero.

Al llegar al gran monasterio, tras registrarme y que comprueben mi permiso, me dicen unas pocas palabras, me dan un poco de agua y unos “lokum” (delicias turcas); luego me asignan una cama plegable en un gran dormitorio común, con camas alineadas y poco espacio personal. Pero somos pocos: yo y dos griegos. Ninguno de los dos habla inglés, pero intento hacerles entender que no me he traído una toalla para la ducha. Nos entendemos al descubrir que en griego usan una palabra italiana, «pezzetta», para decir toalla.

A continuación, empiezo a explorar Megisti Lavra, el monasterio athonita más antiguo y prestigioso, fundado a finales del siglo X por san Atanasio el Atonita.

De hecho, es una ciudadela fortificada, con torres, patios interiores, una gran iglesia central (“katholikòn”) y varios edificios añadidos a lo largo de los siglos. En sus bibliotecas y archivos se conservan manuscritos y códices iluminados. No puedo acceder a estas estancias, pero el igumen de Megisti Lavra habla francés (estudió en París) y me explica personalmente muchos detalles del lugar. Luego me acompaña al “katholikòn” para mostrarme unos frescos e iconos maravillosos. Poco después, sin embargo, al comienzo de la oración común, me hace salir: como católico, no se me permite participar en la liturgia ortodoxa y debo quedarme en el vestíbulo. Allí me encuentro con un francés que, solo durante la travesía de vuelta, me revelará que es un sacerdote católico, un sacerdote católico que, por discreción y respeto, ha optado por no llevar sotana ni alzacuellos durante su estancia.

Tras la oración, llega la hora de la comida. En el refectorio nos sentamos a la mesa reservada para los invitados y tomamos una comida frugal: verduras, pan, agua y poco más.

El tiempo se marca con el sonido de un instrumento de madera, el “semantron”, que se golpea rítmicamente: cuando deja de resonar, se retiran los platos, aunque no se haya terminado de comer. Yo, de hecho, no había terminado. De todos modos, el día continúa marcado por una secuencia de oficios litúrgicos que ocuparán también buena parte de la noche y de la mañana. 

Uno se levanta mucho antes del amanecer para asistir a la larga liturgia, de pie, mientras los primeros rayos del sol se cuelan por las puertas, las ventanas y las rendijas, iluminando los iconos. El aroma del incienso impregna el ambiente y uno se siente suspendido entre el cielo y la tierra, igual que estos monasterios.

Grigoriou, un balcón con vistas al Egeo

Al día siguiente llegué al monasterio de Grigoriou, situado picado sobre el mar. 

Desde el embarcadero se sube por un sendero de piedra que bordea el acantilado; a la espalda, el mar; delante, las murallas del monasterio que dan a un estrecho patio, rodeado de edificios apiñados unos contra otros.

Aquí también, tras la bienvenida con agua y delicias turcas al principio, me asignan, como a todos, una cama plegable en un dormitorio. Sin embargo, a diferencia de Megisti Lavra, aquí hay muchísimos jóvenes peregrinos (me explican que se trata de una especie de retiro).

Al pensar en otra noche en el dormitorio común, un joven monje se da cuenta claramente de mi desconcierto: me sonríe y me invita a seguirlo. Recorremos un pequeño sendero dentro de las murallas y me acompaña a la casa de huéspedes, donde me asigna una pequeña habitación individual, con un balcón que da directamente al mar. Debí de parecerle realmente desesperado.

En cualquier caso, aprovecho para pasar toda la tarde casi sin decir palabra, sentado en esa terraza improvisada, contemplando la costa y el azul del Egeo. A medida que pasan las horas, el azul se vuelve más suave, luego anaranjado, mientras el sol se pone tras este saliente rocoso de la península de Calcídica.

Para quien viene de fuera, el impacto que supone la vida en el Monte Athos no es nada fácil. Acostumbrados a una gran cantidad de palabras, gestos, iniciativas y proyectos, aquí uno se siente casi abrumado por el uso exclusivo de las palabras necesarias, los gestos necesarios y los proyectos necesarios. Incluso mis palabras de agradecimiento hacia el monje que se mostró tan amable conmigo me parecieron de más.

 «Juntos por el Athos»

He podido conocer y visitar el Monte Athos gracias a la asociación «Insieme per l’Athos«, que desde hace años promueve el conocimiento de la Montaña Sagrada organizando encuentros de estudio, peregrinaciones, traducciones y momentos de intercambio.

Gracias a su fundador y presidente, logré orientarme entre los trámites, las solicitudes de permiso y los tiempos de espera, obteniendo la autorización para alojarme tanto en Megisti Lavra como en Grigoriou. El mismo fundador me invitó después a moderar el congreso internacional de estudios sobre el Athos de 2026, que se celebrará en Roma, en la basílica de los Santos Doce Apóstoles.

Visitar el Monte Athos me ha permitido acercarme a la complejidad de la vida comunitaria monástica: una vida que, aunque aparentemente aislada del mundo, sigue siendo plenamente humana, con sus diferencias entre monjes y monasterios, sus tensiones, sus cambios, sus entradas y salidas, sus restauraciones y sus discusiones internas.

Y, sin embargo, si este entramado de construcciones y vidas se mantiene en pie desde hace más de mil años, debe de haber algo que lo mantiene unido: la espiritualidad, el misticismo.

Me vienen entonces a la mente, para concluir, las palabras de Karl Rahner: «El cristiano del tercer milenio o será un místico o no será». Y el Athos, con su república monástica, es una perla de misticismo y paz en un mundo cada vez más agitado.

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Ressources

Música para rezar el Vía Crucis

El Vía Crucis no se contempla únicamente a través de la lectura, sino que también puede cantarse o tocarse, como demuestran estas versiones musicales.

Rédaction Omnes-31 de mars de 2026-Temps de lecture : < 1 minute

El Vía Crucis es una devoción especialmente querida durante la Semana Santa. A través de sus 14 estaciones, el cristiano contempla la Pasión de Cristo.

Si bien lo más típico es seguir la meditación mediante unas lecturas, también es posible adentrarse en los sucesos del Vendredi saint à travers le musique.

Hakuna

El grupo español Hakuna tiene su propia versión del Vía Crucis, titulada “Pasión”. Las canciones del álbum son una oración sincera a varias voces que ayudan mucho a contemplar despacio la entrega de Cristo.

Luispo

El sacerdote Luispo hace su propia versión del Vía Crucis cantado, en una interpretación íntima que brota de una larga contemplación de la Pasión de Cristo.

Athenas

La famosa cantante Athenas versiona el Vía Crucis a partir de las meditaciones de san John Henry Newman. Las canciones mezclan la música con la oración guiada.

Franz Liszt

Para los amantes de lo clásico, el Vía Crucis de Liszt es la meditación perfecta para adentrarse en los misterios del Viernes Santo. Predominan el órgano y las voces del coro.

Marcel Dupré

La versión de Marcel Dupré también está interpretada con el órgano, pero tiene menos intensidad que el Vía Crucis de Liszt. Es otra opción para quienes prefieren adentrarse en la Pasión de Cristo a través de la música clásica.

Monde

La Journée de la Terre Sainte et la visite du pape Léon, un grand engagement

La tradicional Jornada por los Santos Lugares 2026 (Colecta Pontificia del Viernes Santo) en apoyo de los cristianos de Tierra Santa, que tiene lugar esta Semana Santa, y la visita del Papa a España del 6 al 12 de junio, constituyen un compromiso, también económico, para el 12 de abril.         

Francisco Otamendi-31 de mars de 2026-Temps de lecture : 5 minutes

La collecte 2026 pour la Terre Sainte, qui a lieu ce Vendredi saint, et la visite du pape Léon XIV en Espagne du 6 au 12 juin, sont une merveilleuse occasion de témoigner d'un engagement personnel et communautaire envers l'Église. Elles offrent également la possibilité de contribuer financièrement aux chrétiens de Terre Sainte et de soutenir les besoins liés au voyage du pape Léon XIV à Madrid, Barcelone et aux îles Canaries début juin.

Accord avec Israël 

L'événement survenu le week-end dernier en Terre Sainte, concernant l'impossibilité pour le cardinal Pizzaballa, patriarche latin de Jérusalem, et le père franciscain Francesco Ielpo, custode de Terre Sainte, d'entrer dans l'église du Saint-Sépulcre le dimanche des Rameaux, a provoqué de vives réactions dans les milieux chrétiens, y compris une condamnation sévère. communiqué.

Cependant, la situation est revenue à la normale. Israël a corrigé, Le Patriarcat latin de Jérusalem et la Custodie de Terre Sainte confirment que la police israélienne “ garantira l’accès aux représentants des Églises afin qu’ils puissent célébrer les liturgies et les cérémonies et préserver les anciennes traditions pascales dans l’église du Saint-Sépulcre ”.

“ La foi religieuse, valeur humaine suprême. Liberté de culte. ”

Le cardinal Pizzaballa et le Custode franciscain, le père Francesco Ielpo, ont souligné que la foi religieuse constitue une valeur humaine suprême, partagée par toutes les religions : juive, chrétienne, musulmane, druze et autres. En particulier en ces temps difficiles et de conflit, comme ceux que nous traversons actuellement, la sauvegarde de la liberté de culte demeure un devoir fondamental et partagé.

Journée du souvenir pour la Terre Sainte 2026

Le site Pape Léon XIV Dimanche, lors de l'Angélus, il a lancé un appel à la prière et au soutien pour les chrétiens du Moyen-Orient, au début de la Passion de Notre Seigneur.

Cette aide est nécessaire de toute urgence. Journée du souvenir pour la Terre Sainte 2026, qui a lieu le Vendredi saint et tout au long de la Semaine sainte avec la collecte pontificale dans les évêchés, paroisses, couvents, confréries, écoles religieuses, etc., des 48 diocèses qui couvrent le territoire de ce Commissariat de Terre sainte de l'Immaculée Conception en Espagne.

“ Terre sainte, patrie spirituelle de chaque chrétien ”

L’équipe du Commissariat de la Custodie de Terre Sainte, dirigée par le Commissaire Père Pedro González González, OFM, et le Commissaire adjoint Père Luis Quintana Giménez, OFM, exprime sa gratitude pour la “ précieuse collaboration de l'année dernière 2025” Et il souligne que, d’une certaine manière, la Terre sainte est la patrie spirituelle de chaque chrétien. “.

La collecte pontificale pour la Terre Sainte est prévue pendant les offices du Vendredi saint, mais ce jour n'est peut-être pas le plus approprié, soulignent-ils, car il n'y a qu'un seul office par église ou paroisse et, souvent, peu de fidèles. “ De nombreux diocèses et paroisses la célèbrent à un autre moment liturgique de la Semaine sainte. ”.

Les chrétiens en Terre sainte, en particulier ceux qui sont dans le besoin, attendent les pèlerinages

“ L’objectif est de recueillir des dons auprès des fidèles pour aider les chrétiens de Terre sainte, expliquent-ils, qui sont particulièrement dans le besoin après plus de deux ans de quasi-absence de revenus en raison de la guerre. Nous espérons que les pèlerinages reprendront, car ils constituent leur principale autre source de revenus. ”.

Informations pratiques pour la collection

L'équipe du Commissariat de Terre Sainte vous informe qu'une fois la collecte effectuée, elle pourra être déposée sur le compte que le diocèse a ouvert à cet effet ou sur le compte de notre Commissariat : 

– Banco Santander (Bizum 00771). IBAN ES30 0075 7007 8606 0673 3003 Titre : Province de l'Immaculée Conception de l'Ordre des Frères Mineurs OFM Franciscains

“ Si vous choisissez cette option, veuillez indiquer le nom de votre paroisse et de votre diocèse d’origine. ». Merci de votre collaboration. Que le Seigneur bénisse et récompense votre générosité.

La Custodie de Terre Sainte fut fondée par saint François d'Assise en 1217 lors du Chapitre des Matines et avec l'envoi des premiers frères en Terre Sainte, et confiée par le pape Clément VI aux Franciscains en 1342. 

Le cardinal Pizzaballa, patriarche latin de Jérusalem, après l'annulation de la procession traditionnelle du dimanche des Rameaux depuis le mont des Oliviers, le 29 mars 2026 (Photo par OSV News/Ammar Awad, pool via Reuters).

Activité du dépositaire

Les Franciscains protègent les sites évangéliques dans 55 sanctuaires, dont certains sont sous l'autorité de chrétiens orthodoxes, de musulmans ou d'hébreux, et exercent une action pastorale dans 24 paroisses et 79 églises.

Par ailleurs, elle gère des activités éducatives dans 15 écoles et 3 centres de formation professionnelle. Elle octroie 525 bourses d'études annuelles à des étudiants universitaires et soutient des programmes sociaux comprenant plus de 630 logements pour familles dans le besoin, 5 hôpitaux pour enfants malades et orphelins, 6 auberges pour pèlerins (d'une capacité de plus de 500 lits) et 1 100 autres emplois dans divers secteurs. En Syrie, elle a reconstruit 1 300 logements pour des familles nécessiteuses.

Cardinal Cobo : “ Nous accueillerons la visite du pape Léon XIV avec enthousiasme et espoir. ”

Par ailleurs, quelques jours plus tard, le 12 avril, deuxième dimanche de Pâques, l'archidiocèse de Madrid a lancé un appel à une collecte extraordinaire à l'occasion du voyage apostolique du pape Léon XIV.

“ Cette année, nous célébrerons Pâques avec une ferveur particulière ”, a écrit l’archevêque de Madrid, le cardinal José Cobo, aux Madrilènes. Après avoir évoqué le mystère de la mort et de la résurrection du Christ, source de notre espérance la plus vive (cf. 1 Pierre 1, 3), et le renouveau de la foi pour tous les baptisés, il explique dans un Lettre pastorale “ Nous accueillerons avec plaisir la visite du pape Léon, qui viendra nous rencontrer dans le cadre de son voyage dans différents diocèses d'Espagne. ”.

Collection spéciale à Madrid 

« Nombreuses sont les personnes qui œuvrent avec une grande générosité pour préparer cet accueil au Saint-Père, et nous préparons cette visite du Successeur de Pierre, ainsi que celle des fidèles qui arriveront dans notre ville, avec enthousiasme, espérance et un esprit de service », a ajouté le cardinal. 

Mais en parallèle, il faut répondre à d'autres besoins : logistique, infrastructures, sécurité, transport, développement technique, équipements audiovisuels et matériaux textiles, entre autres.

Par conséquent, le Délégation épiscopale pour l'économie et l'administration générale L'archidiocèse a envoyé une lettre à tous les curés de paroisse leur demandant de “ … » collection extraordinaire à l'occasion du voyage apostolique du pape Léon XIV, qui se rendra à Madrid depuis 6-9 juin”.

Les contributions peuvent désormais être effectuées

D'après les informations fournies, des contributions peuvent être apportées. désormais par les canaux suivants :

Bizum : 13884. IBAN : ES30 0049 6791 7222 1602 5571

Portail de dons‘Je fais un don à mon église'.

Remettre aux paroisses en indiquant que c'est pour la visite papale : Chaque communauté la déposera sur le compte bancaire susmentionné, ouvert à cet effet par l'archidiocèse.

L’archidiocèse souligne également que les dons faits aux entités couvertes par la loi sur le patronage bénéficient d’avantages importants. incitations fiscales:

Si vous donnez 250 €, vous pouvez déduire jusqu'à 200 € de vos impôts (au titre de l'article 80% de votre don). Pour les dons de 250 € ou plus, vous pouvez déduire jusqu'à 40%.

Les personnes morales ont un taux de déduction général de 40%.

Chaque donateur dûment identifié recevra un certificat en contrepartie de sa déclaration. Afin que cette invitation à collaborer parvienne à toutes les paroisses et communautés, le certificat peut être téléchargé. ici l'affiche promotionnelle et un dépliant d'information.

Pour toute demande, veuillez envoyer un courriel à : delegacioneconomia@archidiocesis.madrid Tél : 608324605.

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L'auteurFrancisco Otamendi

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Évangile

Silencio ante la cruz. Viernes Santo (A)

Vitus Ntube nos comenta las lecturas del Viernes Santo (A) correspondiente al día 3 de abril de 2026.

Vitus Ntube-31 de mars de 2026-Temps de lecture : 2 minutes

El Domingo de Ramos leímos la Pasión de Cristo, y vimos que era importante entrar en la Pasión como un personaje más de la historia. Hoy, después de leer la Pasión, será bueno guardar silencio. Las rúbricas de la celebración de hoy fomentan el silencio después de la Pasión. Se anima al sacerdote a invitar al pueblo a permanecer en silencio orante.

Las lecturas de la liturgia de hoy están cargadas de la intensidad de la pasión y de la emoción. Todas giran en torno al misterio de la Cruz. El pasaje del siervo de Dios en la profecía de Isaías está lleno de sufrimiento, con descripciones muy fuertes del padecimiento: «desfigurado no parecía hombre, ni tenía aspecto humano, … sin figura, sin belleza. Lo vimos sin aspecto atrayente, despreciado y evitado de los hombres, como un hombre de dolores, acostumbrado a sufrimientos, ante el cual se ocultaban los rostros, despreciado y desestimado».

En la Carta a los Hebreos, vemos a Cristo como el sumo sacerdote que se ofrece a sí mismo con fuertes clamores y lágrimas, aprendiendo la obediencia por medio del sufrimiento. En la Pasión de Cristo según San Juan, acabamos de presenciar la traición, el arresto, el sufrimiento, la muerte y la sepultura de Cristo en un corto período de tiempo. Ante lecturas tan intensas, no hacen falta más palabras, sino silencio. Necesitamos tiempo y silencio orante para asimilarlo todo. Hoy es un día marcado por el silencio. Dios ha muerto. Jesús murió. Murió libremente por amor a nosotros para redimirnos del pecado y de la muerte.

Silencio ante la Cruz. Contemplar en silencio el fruto del amor, un amor completo y total. Al mirar la cruz, siempre nos encontraremos con el amor, porque fue el amor el que llevó a Jesús a la cruz. Como escribe san Josemaría: «Es el Amor lo que ha llevado a Jesús al Calvario. Y ya en la Cruz, todos sus gestos y todas sus palabras son de amor, de amor sereno y Fuerte».

Un testigo ocular, al pie de la cruz, observó en silencio lo que le sucedía al cuerpo de Jesús en la Cruz. Después de que Jesús fuera traspasado en el costado y brotaran sangre y agua, leemos: «El que lo vio da testimonio, y su testimonio es verdadero, y él sabe que dice verdad, para que también vosotros creáis».

Recuerdo que un día vi un crucifijo en el que el clavo que sostenía a Jesús en la Cruz estaba diseñado con el emoji de amor, intentando mostrar que no son los clavos, sino el amor, lo que mantiene a Jesús en la cruz. Con un silencio orante ante la Cruz experimentamos el amor de un modo especial.

Monde

Israel permitirá a los líderes de la Iglesia celebrar la Semana Santa en los santos lugares

Tras la polémica, el presidente israelí, Isaac Herzog, llamó al cardenal Pizzaballa para expresarle su "profundo pesar por el desafortunado incidente".

OSV / Omnes-30 de mars de 2026-Temps de lecture : 6 minutes

Por Junno Arocho Esteves, OSV Noticias

El Patriarcado Latino de Jerusalén anunció que se ha llegado a un acuerdo con las autoridades israelíes para permitir que las celebraciones de la Semana Santa y la Pascua tengan lugar en la Iglesia del Santo Sepulcro, después de que inicialmente se les prohibiera celebrar el Domingo de Ramos.

En un comunicado publicado el 30 de marzo, el patriarcado latino afirmó que «se ha garantizado el acceso a los representantes de las Iglesias para la celebración de las liturgias y ceremonias y para la preservación de las antiguas tradiciones pascuales en la Iglesia del Santo Sepulcro».

«Naturalmente, y en vista del estado de guerra actual, las restricciones vigentes a las reuniones públicas se mantienen por el momento. Por consiguiente, las Iglesias garantizarán que las liturgias y oraciones se transmitan en directo a los fieles en Tierra Santa y en todo el mundo», reza el comunicado.

Contexto del problema

El acuerdo se alcanzó un día después de que la policía israelí impidiera la entrada a la iglesia al cardenal Pizzaballa y al padre Francesco Ielpo, custodio de Tierra Santa, el 29 de marzo, lo que provocó la condena mundial.

En un comunicado publicado poco después del incidente, el Patriarcado Latino de Jerusalén afirmó que impedir que los líderes católicos celebraran el inicio de la Semana Santa sentaba «un grave precedente y hacía caso omiso de la sensibilidad de miles de millones de personas en todo el mundo que, durante esta semana, miran hacia Jerusalén».

Tras la polémica suscitada, el presidente israelí Isaac Herzog declaró que llamó al cardenal Pizzaballa para «expresarle mi profundo pesar por el desafortunado incidente ocurrido esta mañana en la Ciudad Vieja de Jerusalén».

«Aclaré que el incidente se debió a preocupaciones de seguridad ante la continua amenaza de ataques con misiles por parte del régimen terrorista iraní contra la población civil en Israel, tras incidentes anteriores en los que misiles iraníes cayeron en la zona de la Ciudad Vieja de Jerusalén en los últimos días», explicó.

Agradecimiento de la Iglesia

Herzog también reafirmó el «compromiso inquebrantable de Israel con la libertad religiosa para todas las confesiones y con el mantenimiento del statu quo en los lugares sagrados de Jerusalén».

En su comunicado del 30 de marzo, el Patriarcado Latino de Jerusalén expresó su gratitud a Herzog «por su pronta atención y valiosa intervención».

«También extendemos nuestro agradecimiento a los Jefes de Estado y funcionarios que actuaron con rapidez para transmitir sus firmes posiciones, muchos de los cuales se comunicaron personalmente para expresar su cercanía y apoyo», decía el comunicado.

Reacción internacional

Líderes religiosos y políticos de todo el mundo denunciaron rápidamente a las autoridades israelíes después de que el 29 de marzo se difundiera la noticia de que se había prohibido la entrada a la iglesia a los dos líderes católicos .

El informe de la misión palestina ante las Naciones Unidas, publicado por X, afirmaba que las acciones de las autoridades israelíes contra los líderes religiosos no carecían de precedentes, ya que «durante décadas, Israel siempre ha negado a los cristianos palestinos el acceso a la Iglesia del Santo Sepulcro con total impunidad».

En una publicación posterior, las autoridades del gobierno palestino afirmaron que la prohibición a los líderes religiosos de realizar sus ritos religiosos «constituye un delito y una medida militar ilegal, y representa una violación flagrante de los derechos básicos del pueblo palestino, entre los que destaca la libertad de culto».

Las acciones de la policía israelí, añadió, demuestran un desprecio por «los sentimientos de cientos de millones de personas en todo el mundo, una afrenta a los sentimientos de cristianos y musulmanes que comparten la santidad de la ciudad de Jerusalén y su estatus religioso e histórico, y una violación del statu quo legal e histórico vigente».

Destacados líderes occidentales también recurrieron a las redes sociales para denunciar el incidente.

Entre las reacciones inmediatas se encontraban las de Italia, donde el ministro de Asuntos Exteriores del país, Antonio Tajani, calificó el incidente de «inaceptable» y anunció que había convocado al embajador de Israel en Italia «para recibir aclaraciones sobre la decisión de impedir que el cardenal Pizzaballa celebrara el Domingo de Ramos».

Mike Huckabee, embajador de Estados Unidos en Israel, emitió una inusual condena, reconociendo que si bien los lugares sagrados de la Ciudad Vieja de Jerusalén fueron cerrados por motivos de seguridad, impedir que los líderes Catholiques entraran a la iglesia fue «un desafortunado exceso (que) ya está teniendo importantes repercusiones en todo el mundo».

«Las directrices del Comando del Frente Interno restringen las reuniones a 50 personas o menos. Los cuatro representantes de la Iglesia Católica estaban muy por debajo de ese límite», escribió. «Que se le prohibiera al Patriarca la entrada a la iglesia el Domingo de Ramos para una ceremonia privada es difícil de comprender o justificar».

En mensajes publicados en francés, hebreo y árabe, el presidente francés Emmanuel Macron expresó su apoyo al cardenal Pizzaballa y a los cristianos de Tierra Santa, afirmando que «el libre ejercicio del culto en Jerusalén debe estar garantizado para todas las religiones».

«Condeno esta decisión de la policía israelí, que se suma a la alarmante proliferación de violaciones del statu quo de los Lugares Santos de Jerusalén», escribió.

El gobierno español

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, quien ha criticado la guerra contra Irán liderada por Estados Unidos e Israel, culpó directamente al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, por el incidente, afirmando que «impidió a los católicos celebrar el Domingo de Ramos en los Lugares Santos de Jerusalén. Sin ninguna explicación. Sin razones ni motivos».

«El gobierno de España condena este ataque injustificado contra la libertad religiosa y exige que Israel respete la diversidad de creencias y el derecho internacional. Porque sin tolerancia, la convivencia es imposible», escribió.

Kaja Kallas, jefa de la diplomacia de la Unión Europea, afirmó que impedir la entrada del cardenal Pizzaballa y del padre Ielpo a la Iglesia del Santo Sepulcro constituía «una violación de la libertad religiosa y de las protecciones vigentes que rigen los lugares sagrados».

«La libertad de culto en Jerusalén debe estar plenamente garantizada, sin excepción, para todas las religiones», escribió en X. «El carácter multirreligioso de Jerusalén debe ser protegido».

El presidente polaco, Karol Nawrocki, también utilizó el canal X para expresar su firme oposición a «la negativa a permitir la celebración de la Santa Misa en la Iglesia del Santo Sepulcro en Jerusalén».

«El Domingo de Ramos marca el comienzo de la Semana Santa, y los cristianos se preparan para la resurrección de Jesucristo», escribió el presidente polaco, que es Catholique .

«Las acciones de la policía israelí, que condeno, son una muestra de falta de respeto hacia la tradición y la cultura cristianas.»

Los aliados tradicionales de Netanyahu también expresaron críticas inusuales, incluido el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, quien calificó la situación de «dolorosa».

«Esto es inaceptable para nosotros como cristianos, incluso teniendo en cuenta la situación de guerra y las medidas de seguridad generales», escribió. «No debemos permitir que la guerra excluya a los seguidores de ninguna religión de nuestra ciudad santa común, Jerusalén».

Aliviando las tensiones

En respuesta al incidente, la oficina del primer ministro de Israel señaló en una serie de tuits que Irán «ha atacado repetidamente con misiles balísticos los lugares sagrados de las tres religiones monoteístas en Jerusalén» y que fragmentos de un misil procedentes de uno de los ataques se estrellaron cerca de la Iglesia del Santo Sepulcro.

Según explicó, la policía impidió la entrada a la iglesia del cardenal Pizzaballa y del padre Ielpo «por especial preocupación por su seguridad» y afirmó que «no hubo mala intención».

«Sin embargo, dada la santidad de la semana previa a la Pascua para los cristianos de todo el mundo, los servicios de seguridad de Israel están elaborando un plan para permitir que los líderes religiosos puedan rendir culto en el lugar sagrado en los próximos días.»

Varias horas después, en una publicación en su cuenta personal X, Netanyahu dijo que había dado instrucciones a las autoridades para que se le concediera al cardenal Pizzaballa «acceso pleno e inmediato a la Iglesia del Santo Sepulcro en Jerusalén».

«Si bien comprendo esta preocupación, tan pronto como me enteré del incidente con el Cardenal Pizzaballa, instruí a las autoridades para que permitieran al Patriarca celebrar los servicios religiosos como él deseara», escribió.

En respuesta a la publicación de Netanyahu, Huckabee dijo que se alegraba de que Netanyahu «interviniera personal y rápidamente para permitir que el Cardenal Pizzaballa tuviera acceso a la Iglesia del Santo Sepulcro».

«Todos los lugares sagrados tienen restricciones debido a los misiles iraníes y a problemas de seguridad, pero el acceso privado el Domingo de Ramos fue razonable y el problema ya está resuelto», tuiteó el embajador estadounidense.

El cardenal Pizzaballa también intentó calmar los ánimos tras el incidente. En una entrevista con TV2000, la cadena de televisión propiedad de la Conferencia Episcopal Italiana, el patriarca latino afirmó que el incidente fue resultado de un «malentendido».

«No hubo enfrentamientos; todo se desarrolló con mucha cortesía. No quiero forzar las cosas; queremos aprovechar esta situación para aclarar mejor en los próximos días qué hacer, respetando la seguridad de todos, pero también el derecho a la oración», dijo.

También señaló que, si bien el incidente del Domingo de Ramos fue importante, debe considerarse dentro de «un contexto más amplio».

«Hay personas que están en una situación mucho peor que la nuestra y que no pueden celebrar por razones muy diferentes», dijo. «Una vez más, celebramos una Pascua sobria».

L'auteurOSV / Omnes

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Les 10 messages les plus importants du Pape à Monaco

Esperanza, fe vivida y valentía para entregarse a Dios... Esas son algunas de las claves de los discursos del Papa León XIV en Mónaco.

Paloma López Campos-30 de mars de 2026-Temps de lecture : 4 minutes

Durante su visita breve a Monaco, el Papa León XIV se dirigió no solo a los católicos del país, sino a los de todo el mundo. Siendo el primer Pontífice de los tiempos modernos que visita este pequeño Estado, el Santo Padre mantuvo diversos encuentros y aquí recogemos algunos de sus mensajes más importantes.

“Es necesario confiar en la Providencia de Dios”

Dans le visita de cortesía al Príncipe de Mónaco, León XIV señaló que “es importante confiar en la providencia de Dios aun cuando predomina el sentido de impotencia o de insuficiencia, porque nosotros creemos que el Reino de Dios es semejante a una semilla minúscula que se convierte en árbol”.

A pesar de esta confianza, continuó el Papa, “esta fe solo cambia el mundo si no evadimos nuestras responsabilidades históricas”.

“La fe católica nos sitúa ante la soberanía de Jesús”

En ese mismo discurso, el Pontífice hizo referencia a la importancia de vivir como católicos en sociedad. Dijo que esta fe “nos sitúa ante la soberanía de Jesús, que compromete a los cristianos a ser en el mundo un reino de hermanos y hermanas, una presencia que no aplasta, sino que libera; que no separa, sino que une; dispuesta a proteger siempre con amor toda vida humana, en cualquier momento y condición, para que nadie sea excluido jamás de la mesa de la fraternidad”.

“Los desafíos sin precedentes se afrontan con un corazón libre”

En la misma línea, León XIV finalizó su intervención ante el Príncipe de Mónaco animando a todos a profundizar en esta “fe antigua”, que les hará “expertos en las cosas nuevas; no tanto persiguiendo los bienes que pasan, a menudo novedades que envejecen en una temporada, cuanto hallándose de frente a desafíos sin precedentes, que solo se afrontan con un corazón libre y con una inteligencia iluminada”.

“La Iglesia está llamada a ser en el mundo reflejo del amor de Dios que no hace acepción de personas”

Durante su encuentro con la communauté catholique de Mónaco, el Papa León XIV señaló a Cristo como “el justo” que “no viene para realizar un juicio condenatorio, sino para ofrecer a todos su misericordia que purifica, sana, transforma y nos hace parte de la única familia de Dios”.

El Santo Padre indicó que Jesús no hace esto con todos nosotros, “pobres” y “pecadores” “para secundar el mal, sino para liberarlos de la opresión y de la esclavitud y hacerlos hijos de Dios y hermanos entre sí”. Por ello, la Iglesia está “llamada a ser en el mundo reflejo del amor de Dios que no hace acepción de personas”.

“Anuncien el Evangelio de la vida, de la esperanza y del amor”

En ese reflejo del amor de Dios, continuó León XIV, el mensaje de la Iglesia tiene que “iluminar a la persona humana y a la sociedad para que, a la luz de Cristo y de su Palabra, descubran su propia identidad, el significado de la vida humana, el valor de las relaciones y de la solidaridad social, el fin último de la existencia y el destino de la historia”.

Por ello, el Papa anima a todos los católicos a que “anuncien el Evangelio de la vida, de la esperanza y del amor; lleven a todos la luz del Evangelio para que sea defendida y promovida la vida de todo hombre y de toda mujer desde su concepción hasta su final natural; ofrezcan nuevos mapas de orientación capaces de frenar aquellos impulsos del secularismo que corren el riesgo de reducir al hombre al individualismo y de fundar la vida social sobre la producción de la riqueza”.

“Una fe viva es siempre profética”

Por último, León XIV señaló que “una fe viva es siempre profética, capaz de suscitar preguntas y ofrecer provocaciones: ¿estamos realmente defendiendo al ser humano? ¿Estamos protegiendo la dignidad de la persona en la protección de la vida en todas sus fases? ¿Es realmente justo y está inspirado en la solidaridad el modelo económico y social vigente?”.

“Lo que da solidez a la vida es el amor”

Al mantener un encuentro con jóvenes, el Papa quiso recordar a todos que “lo que da solidez a la vida es el amor; la experiencia fundamental del amor de Dios, ante todo, y luego, por extensión, la experiencia iluminadora y sagrada del amor mutuo”.

En esta misma línea, el Pontífice explicó que “amarse recíprocamente, si por un lado requiere estar abiertos a crecer y, por lo tanto, a cambiar, por otro exige fidelidad, constancia y disposición al sacrificio en la vida cotidiana”.

“No tengan miedo de entregarse por completo al Señor y a los demás”

Al final de su discurso, el Santo Padre les dijo a los jóvenes que “no tengan miedo de entregarlo todo –su tiempo, sus energías– a Dios y a los hermanos, de entregarse por completo al Señor y a los demás. Solo así encontrarán un gozo siempre nuevo y un sentido cada vez más profundo en la vida”.

Además, el sucesor de san Pedro les recordó que “el mundo necesita de su testimonio para superar las derivas de nuestro tiempo y afrontar sus desafíos, y sobre todo para redescubrir el buen sabor del amor a Dios y al prójimo”.

“Dios no se olvida de la promesa que prepara al mundo para la salvación”

Dans le Masse celebrada durante su viaje a Mónaco, el Papa León XIV profundiza en la condena de muerte a Jesús tras la resurrección de Lázaro. Adentrándose en el pasaje, el Santo Padre señala que “si los hombres se olvidan de la Ley que ordena no matar, Dios no se olvida de la promesa que prepara al mundo para la salvación. Su providencia hace de ese veredicto homicida el modo de manifestar un supremo designio de amor; aunque malvado, Caifás profetizó ‘que Jesús iba a morir por la nación’”.

“Es la misericordia la que salva el mundo”

“En la historia de Jesús”, subraya León, “se resume la historia de todos nosotros, empezando por los más pequeños y oprimidos”. Pero el Santo Padre recuerda que “frente a la persistencia del mal, está la eterna justicia de Dios, que siempre nos rescata de nuestros sepulcros”.

A través de Cristo, “es la misericordia la que salva al mundo; se hace cargo de toda existencia humana, en cada una de sus fragilidades, desde que es concebida en el seno materno hasta que envejece”.

Espagne

El gobierno incumple su palabra y no atenderá a todas las víctimas de abusos

El nuevo protocolo no desarrolla uno de los puntos de acuerdo firmado el pasado mes de enero, en el que el gobierno se comprometía a investigar los abusos sexuales en todos los ámbitos de la vida civil.

Javier García Herrería-30 de mars de 2026-Temps de lecture : 4 minutes

En un movimiento calificado de «compromiso moral histórico», la Iglesia española, el Gobierno y el Defensor del Pueblo han sellado en la mañana del 30 de marzo de 2026, el protocolo definitivo para la reparación integral de las víctimas de abusos sexuales en el ámbito eclesiástico.

Este acuerdo desarrolla el pacto alcanzado el pasado 8 de enero y pone en marcha un engranaje institucional inédito para que el estado supervise si las reclamaciones atendidas por el plan PRIVA (el plan de reparaciones de la Iglesia) son adecuadas. También permitirá que las víctimas acudan directamente a la nueva plataforma creada por el gobierno para tramitar sus reclamaciones ante la Iglesia.

La postura del gobierno

El nuevo acuerdo no desarrolla el primer punto del acuerdo firmado el pasado mes de enero, en el que se aseguraba que el gobierno abordaría «la reparación integral de víctimas de abusos en cualquier ámbito de la vida social”. Esta exclusión de la base del acuerdo original supone, en la práctica, renunciar a una respuesta global y transversal que habría conferido a este paso un carácter plenamente histórico para todas las víctimas.

Durante la rueda de prensa posterior a la firma, al ser consultado sobre la extensión de estas medidas a la totalidad de los afectados, el ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, afirmó que el documento suscrito hoy se ciñe estrictamente a la hoja de ruta establecida el pasado 8 de enero. Sin embargo, esta declaración elude el primer punto de aquel compromiso original, en el que el Gobierno se obligaba expresamente a abordar la reparación integral de las víctimas de abusos en “cualquier ámbito de la vida social”.

Olvido de las recomendaciones del Defensor del Pueblo

Tras la firma del acuerdo, Bolaños destacó que el nuevo protocolo cumple con la recomendación central del informe del Defensor del Pueblo de 2023, que instaba a los poderes públicos a establecer un plan de reparación bajo una tutela institucional independiente de la Iglesia. El ministro celebró que, a través de este sistema, sea el Estado quien garantice una valoración objetiva y profesional del daño sufrido por las víctimas.

No obstante, el ejecutivo ha evitado pronunciarse sobre otra de las recomendaciones clave de dicha investigación: la necesidad de que las medidas de reparación y prevención no se limiten exclusivamente al ámbito eclesiástico. 

Por su parte, Ángel Gabilondo ha reiterado su deseo de que los estudios y las vías de reparación se aborden en el futuro en otros contextos sociales de la misma forma que se ha iniciado hoy con la Iglesia. Sin embargo, el Defensor del Pueblo no ha concretado plazos ni calendarios para la implementación de esta respuesta universal que su propio informe calificaba como una obligación de reparación del Estado.

¿Qué es lo nuevo respecto a la situación anterior?

Hasta hoy, la Iglesia operaba principalmente a través del PRIVA (Plan de Reparación Integral a Víctimas de Abusos), un sistema interno que desde febrero de 2025 ha gestionado 131 solicitudes. 

La gran novedad de este protocolo radica en que las víctimas que lo deseen podrán gestionar sus reclamaciones directamente a través del estado y, además, el estado supervisará las resoluciones del plan PRIVA. Ya no es solo la Iglesia quien evalúa y propone la reparación; ahora entra en juego un equipo de expertos independientes bajo el paraguas del Defensor del Pueblo, que tendrá la última palabra en caso de discrepancias.

Otra novedad importante es que el Gobierno ha blindado las indemnizaciones, de forma que el dinero recibido por las víctimas no tributará en el IRPF, asegurando que la reparación llegue íntegra a quienes sufrieron el daño.

Nuevo protocolo

  1. Se crea una ventanilla única estatal para que la víctima no tenga que acudir a la estructura eclesiástica si no lo desea. Por un lado, el Ministerio de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes  creará una «Unidad de Tramitación» que recibirá las solicitudes, ofrecerá orientación para la presentación de las mismas y se ocupará de la comunicación con las partes, la notificación de las propuestas y el recabado de los informes necesarios. El plazo de presentación de solicitudes se abre en dos semanas, el próximo 15 de abril.
  2. Por otro lado, El Defensor del Pueblo, constituirá la «Unidad de Víctimas» que se encargará de llevar a cabo -con un equipo de expertos profesionales independiente- la evaluación individualizada de las solicitudes.
  3. Por primera vez, en caso de desacuerdo entre la Iglesia y los evaluadores sobre un caso, la Conferencia Episcopal y la Confederación de religiosos se encargarán, a través de la comisión asesora del PRIVA, de emitir un informe sobre cada una de las valoraciones de reconocimiento de la condición de víctima y de reparación que formule la Unidad de Víctimas del Defensor del Pueblo. 
  4. En caso de discrepancia una comisión mixta estudiará el caso que, en última instancia será establecido por el Defensor del Pueblo tras escuchar al presidente de la CEE o de la CONFER, según el caso. Como ha señalado el ministro Bolaños en la rueda de prensa antes aludida, “la última palabra de las reparaciones la tendrá el estado”.

Tipos de Reparación

El documento suscrito esta mañana ofrece tres dimensiones para una sanación integral. Por un lado, una reparación simbólica, centrada en actos de reconocimiento público e institucional que validen el testimonio de las víctimas y dignifiquen su memoria. También ofrecerá acompañamiento humano y espiritual, incluyendo peticiones formales de perdón y el acceso a tratamientos especializados para abordar las secuelas físicas y psicológicas derivadas de los abusos.

Por último, también establece la reparación económica, que se determinará de forma individualizada, tomando como criterio la gravedad de los hechos y el impacto del daño causado en la vida del superviviente.

Este mecanismo tendrá una vigencia inicial de un año, con posibilidad de ser prorrogado por un periodo idéntico. 

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¿En qué consiste la costumbre romana de los siete Monumentos Eucarísticos?

La costumbre de visitar Monumentos Eucarísticos es una manera de compensar lo que no supieron hacer los 12 apóstoles: estar despiertos rezando con Él, la noche antes de su muerte.

30 de mars de 2026-Temps de lecture : 4 minutes

"Heridas que sanan” es el último libro de Erik Varden. Tiene como hilo conductor un poema de san Arnulfo de Lovaina, sobre las llagas de Cristo, que tiene un efecto sanador en el alma del lector. De una manera parecida actúa una costumbre de larga tradición, en la noche del Jueves al Viernes Santo, que también tiene una acción reparadora y que es una muestra de correspondencia al Amor de Cristo, como es la de visitar los siete Monumentos.

El Monumento Eucarístico es el nombre que recibe Jesús, hecho Eucaristía, después de la celebración de la Última Cena, en los oficios del Jueves Santo. Es decir que Jesucristo, con apariencia de pan, es expuesto en un lugar preparado con adornos florales y ornamentales, muy cuidados. En ese día se conmemora la institución de la Eucaristía, el Orden Sacerdotal y el mandamiento del amor, que se manifiesta mediante el lavatorio de los pies. Todo ello sucedió durante la conmemoración de la Pascua Judía en Jerusalén, en la cena pascual, que hicieron Jesús y sus apóstoles, la noche previa a su muerte.

Origen de la costumbre

El origen de la costumbre de visitar Monumentos Eucarísticos está en las idas y venidas de Herodes a Pilato, después de prender a Jesús en Getsemaní, que popularmente se denomina “traerte de Herodes a Pilatos”. Estos siete momentos salen en el evangelio, son:

  • Oración y agonía de Jesús en el Huerto de los Olivos.
  • Jesús es prendido y llevado a la casa de Anás.
  • De la casa de Anás lo trasladan al tribunal de Caifás.
  • Caifás ordena que lo lleven ante Pilato al Pretoria.
  • Pilato a su vez lo envía al palacio de Herodes.
  • De Herodes es llevado de nuevo ante Pilato, tras ser flagelado, para que lo crucifiquen.
  • Jesús carga con la Cruz camino del Calvario.

También se habla de los siete momentos en los que Jesús tuvo efluvios de sangre, en todo este agónico proceso. Pero la costumbre se cristalizó en visitas eucarísticas a monumentos expuestos en siete iglesias. San Felipe Neri, en el siglo XVI, puso de moda en Roma la costumbre de visitar los siete monumentos de las siete iglesias históricas, recordando esos siete momentos de “traerte de Herodes a Pilatos”. Estas son las cuatro Basílicas principales (San Pedro, Santa María la Mayor, San Pablo Extramuros y San Juan de Letrán), y las iglesias de San Lorenzo, Santa Cruz y San Sebastián. 

La costumbre del Monumento es una manera de compensar lo que no supieron hacer los 12 apóstoles: estar despiertos rezando con Él, la noche antes de su muerte. Lo que omitieron ellos, es decir rezar y acompañar a Jesús para que se haga la voluntad de su Padre, es lo que hacemos. Por lo que estas visitas a los Monumentos sirven para acompañarle, hablarle con intensidad, aumentar nuestro amor a Él y para sanar nuestras heridas.

¿En qué consiste la costumbre del Vía Crucis?

El Vía Crucis consiste en recordar los catorce momentos de la Pasión de Cristo, que sucedieron en sitios concretos de Tierra Santa (donde vivió, murió y resucitó Jesús), hace más de dos mil años. Los conocemos, casi todos, gracias a los cristianos que han ido guardando la ubicación de estos lugares santos. En especial gracias a los franciscanos, religiosos que desde el siglo XIII guardan estos sitios. 

Como no siempre se ha podido visitar estos lugares, se empezaron a dibujar y a hacer esculturas de lo que ocurrió en estas ubicaciones santas. Al principio, estas imágenes las colocaron en las iglesias de Jerusalén. Más tarde, las llevaron a otros países. El primero que empezó con esta piadosa costumbre fue España en 1419, gracias al beato Álvaro de Córdoba, que después de visitar Tierra Santa y quedar impactado al ver los lugares santos y las iglesias de allí, decidió llevar las imágenes a su país. A continuación, pasó a Cerdeña (hoy Italia) y luego al resto de Europa. Más tarde, san Leonardo de Puerto Mauricio, entre 1731 y 1751, se encargó de poner muchos Vía Crucis. ¿Y cuántos son muchos? ¡Puso quinientos setenta Vía Crucis en Italia! 

Se llama “estaciones” a estos catorce momentos del recorrido de Jesús, desde su condena a muerte hasta su sepultura. Seguidamente, indicaremos lo que ocurre en cada una de las estaciones nombrándolas con su título habitual.

• I Estación: Condenan a muerte a Jesús

• II Estación: Jesús carga con la cruz

• III Estación: Cae Jesús por primera vez

• IV Estación: Jesús encuentra a María, su Santísima Madre

• V Estación: Simón ayuda a llevar la cruz de Jesús

• VI Estación: Una piadosa mujer enjuga el rostro de Jesús

• VII Estación: Cae Jesús por segunda vez

• VIII Estación: Jesús consuela a las hijas de Jerusalén

• IX Estación: Jesús cae por tercera vez

• X Estación: Despojan a Jesús de sus vestiduras

• XI Estación: Jesús es clavado en la cruz

• XII Estación: Muerte de Jesús en la Cruz

• XIII Estación: Desclavan a Jesús y lo entregan a su Madre

• XIV Estación: Dan sepultura al cuerpo de Jesús

Para contemplar el Vía Crucis

De esas escenas se han escrito libros para contemplar la pasión, en una iglesia o en cualquier lugar, para aumentar así nuestro conocimiento del amor que Dios nos tiene y para hacer crecer nuestro aprecio a Jesucristo. Uno de ellos es el que escribió san Josemaría. Está en texto y audio, de manera gratuita en internet, en la web del Opus Dei. También hay una versión en papel en la editorial Rialp. Además, el texto del Vía Crucis de San Josemaría con imágenes de la Pasión de Mel Gibson está en el canal de Youtube de Eduardo Ares. https://www.youtube.com/watch?v=TiGVQcbf3LI&list=PLTTqO7YWK8G1vq_D_pvPf2HXzUoiSII66&ab_channel=EduardoAresMateos   

Por otro lado, para niños mayores de 10 años y adolescentes, está el libro de la editorial Casablanca: “Los momentos más top del mayor influencer de la historia” https://libreria.sanpablo.es/libro/los-momentos-top-del-mayor-influencer-de-la-historia_233920 

Ambas costumbres, la de los siete monumentos y el Vía Crucis, son dos maneras muy buenas de vivir la Semana Santa, uniéndonos a la cruz, sanando nuestras heridas y supliendo lo que no hicieron los apóstoles.

L'auteurÁlvaro Gil Ruiz

Professeur et collaborateur régulier de Vozpópuli.

Évangile

Aceptar o rechazar el Amor. Jueves Santo (A)

Vitus Ntube nos comenta las lecturas del Jueves Santo (A) correspondiente al jueves día 2 de abril de 2026.

Vitus Ntube-30 de mars de 2026-Temps de lecture : 2 minutes

«Habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo» (Jn 13, 1). En este momento sagrado de la Semana Santa —la madre de todas las semanas, la semana más importante del año litúrgico— entramos en el Triduo Pascual con la celebración de hoy. El Sagrado Triduo comienza con aquello que caracteriza más profundamente a Dios y al cristianismo: el amor. Esta noche celebramos la Misa de la Cena del Señor, la institución de la Sagrada Eucaristía.

La liturgia de hoy está marcada por el amor en acción. San Juan, en su relato de la última Cena, introduce la escena con una afirmación profunda: Jesús «los amó hasta el extremo». No se trata de un amor a medias. Es un amor llevado al extremo, un amor llevado a su plenitud y cumplimiento. Juan nos dice que Jesús sabía que había llegado su «hora» —la hora de su pasión. La Cruz sería la manifestación más radical de su amor, porque «nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos». Sin embargo, incluso antes de este acto supremo, el Señor ofrece a sus discípulos un signo concreto de ese amor: les lava los pies. Es, por así decirlo, una anticipación del misterio de la Cruz.

Dios nos ama tanto que desciende para encontrarnos a nuestros pies. Baja de la gloria divina, toma la condición de siervo y nos encuentra en nuestra fragilidad y miseria. En Cristo Jesús, Dios se arrodilla ante la humanidad. Realiza el trabajo de un esclavo, lavando nuestros pies sucios, purificándonos para que podamos sentarnos a su mesa y participar en el banquete eucarístico.

La primera lectura narra la comida del cordero pascual —la prefiguración de la Cena del Señor en el Antiguo Testamento. La segunda lectura, tomada de la primera carta de san Pablo a los Corintios, presenta el cumplimiento de esa prefiguración en el Nuevo Testamento y muestra cómo este misterio nos ha sido transmitido. En el Evangelio, sin embargo, vemos la actitud interior que lo mueve todo: el amor. El amor es la fuerza que impulsa a Cristo a entregarse completamente.

Ante un amor tan extremo y completo, podemos responder de dos maneras: como Pedro o como Judas. El amor de Jesús es tan abrumador que deja a Simón Pedro desconcertado. Cuando Jesús se acerca a él, Pedro protesta: «Señor, ¿lavarme los pies tú a mí?» Jesús responde: «Lo que yo hago, tú no lo entiendes ahora, pero lo comprenderás más tarde». Pedro inicialmente se resiste: «No me lavarás los pies jamás», pero Jesús le contestó: «Si no te lavo, no tienes parte conmigo».  Pedro lucha por comprender, pero al final se deja amar. Frente a tanta humildad y a un amor tan radical, duda, pero no cierra su corazón.

Judas, en cambio, responde de manera diferente. Jesús dice: «Vosotros estáis limpios, aunque no todos«. Juan explica que Jesús sabía quién lo iba a entregar. Judas no cuestiona ni protesta abiertamente. Más bien, rechaza en silencio un amor tan extremo y completo. Es el rechazo del amor —no querer ser amado, no amar— lo que hace impuro al hombre.

¿Somos capaces de aceptar un amor tan completo? ¿O lo rechazamos fácilmente porque no lo entendemos? Jesús ha permanecido en la Eucaristía por amor. Nos ama también de maneras radicales. La falta de comprensión no debería llevarnos al rechazo, sino a una comunicación más profunda con Dios. ¿Estamos abiertos al amor o cerrados a él?

Vatican

Le pape prie, le dimanche des Rameaux, pour les chrétiens du Moyen-Orient et pour la paix.

En la celebración del Domingo de Ramos e inicio de la Semana Santa, el Papa León XIV ha llamado a Jesús “Rey de la Paz”, y le ha rogado en especial por los cristianos de Oriente Medio y para que abra caminos concretos de reconciliación y paz.

Francisco Otamendi-29 mars 2026-Temps de lecture : 4 minutes

Ante más de cuarenta mil peregrinos y fieles reunidos junto al Papa para celebrar la solemne celebración del Domingo de Ramos y la Pasión del Señor, León XIV ha bendecido los ramos de olivo y las palmas junto al obelisco de la Plaza de San Pedro. 

Y en el Àngelus ha manifestado que “con nuestra oración estamos más cerca que nunca de los cristianos de Oriente Medio que sufren las consecuencias de un conflicto atroz y, en muchos casos, no pueden vivir plenamente los ritos de estos días santos”.

A continuación, tras la Eucaristía y antes del rezo del Ángelus, ha apelado a la unidad. “Precisamente, mientras la Iglesia contempla el misterio de la Pasión del Señor, no podemos olvidar a quienes hoy participan de manera real en su sufrimiento”. 

“La tierra, el cielo y el mar han sido creados para la vida y para la paz”

“La prueba que ellos atraviesan interpela la conciencia de todos”, ha proseguido el Pontífice. “Elevemos nuestra súplica al Príncipe de la paz, para que sostenga a los pueblos heridos por la guerra y abra caminos concretos de reconciliación y paz”.

Asimismo, el Papa ha encomendado al Señor “a todos los marineros víctimas de la guerra: rezo por los difuntos, por los heridos y por sus familiares. ¡La tierra, el cielo y el mar han sido creados para la vida y para la paz!”.

Y ha rogado también que “recemos por todos los migrantes fallecidos en el mar, en particular por aquellos que han perdido la vida en los últimos días frente a las costas de la isla de Creta”.

El Papa León XIV, en el acto de bendición de las palmas junto al obelisco de la Plaza de San Pedro, en el Domingo de Ramos el 29 de marzo de 2026. (Foto de CNS/Lola Gomez).

Jesús, Rey de la Paz

El Papa ha realizado su petición de la mano de la Virgen Maria, a quien se ha dirigido “confiando a su intercesión todas nuestras súplicas. Dejémonos guiar por ella en estos días santos, para seguir con fe y amor a Jesús, nuestro Salvador”.

Dans le homélie de la Misa del Dimanche des Rameaux, la apelación más frecuente del Papa ha sido ‘Jesús, Rey de la Paz’, y sobre Él ha dirigido su meditación. 

“Hermanos y hermanas, este es nuestro Dios: Jésus, Rey de la paz. Un Dios que rechaza la guerra, al que nadie puede utilizar para justificar el enfrentamiento, que no escucha la oración de quienes hacen la guerra y la rechaza diciendo: ‘Por más que multipliquen las plegarias, yo no escucho: ¡las manos de ustedes están llenas de sangre!’ (Est 1,15).

En Jesús “vemos a los crucificados de la humanidad”

“Al mirarlo a Él, que fue crucificado por nosotros, vemos a los crucificados de la humanidad. En sus llagas vemos las heridas de tantos hombres y mujeres de hoy”, ha subrayado el Papa.

“En su último grito dirigido al Padre escuchamos el llanto de quienes están abatidos, de quienes carecen de esperanza, de quienes están enfermos, de quienes están solos. Y, sobre todo, escuchamos el gemido de dolor de cada uno de los que están oprimidos por la violencia y de cada víctima de la guerra”.

“¡Dios es amor! ¡Tengan piedad! ¡Depongan las armas!”

Cristo, Rey de la paz, sigue clamando desde su cruz: “¡Dios es amor! ¡Tengan piedad! ¡Depongan las armas, recuerden que son hermanos!”, ha clamado el Papa León.

Al concluir, el Papa ha recordado “palabras del siervo de Dios, el obispo Tonino Bello”, para “confiar este clamor a María Santísima, que está bajo la cruz de su Hijo y llora también a los pies de los crucificados de hoy”.

El Papa León XIV celebra la Misa en el Estadio Louis II el 28 de marzo de 2026, en Montecarlo, Mónaco. Esta visita de un día marca el segundo viaje apostólico del Papa y la primera visita Papal al principado católico de Mónaco en la era moderna. (Foto OSV News/Simone Risoluti, Vatican Media).

¿Estamos realmente defendiendo el ser humano? 

En cuanto a su viaje al Principado de Mónaco de ayer, el Papa exhortó a la comunidad católica, entre otros mensajes, “a prestar un servicio apasionado y generoso en la evangelización. Anuncien el Evangelio de la vida, de la esperanza y del amor. Lleven a todos la luz del Evangelio para que sea defendida y promovida la vida de todo hombre y de toda mujer desde su concepción hasta su fin natural”.

Y enseguida, invitó a preguntarse: “¿estamos realmente defendiendo al ser humano? ¿Estamos protegiendo la dignidad de la persona en la protección de la vida en todas sus fases?”.

Ante la Iglesia de Santa Devota, patrona del Principado de Mónaco, León XIV se reunió con jóvenes y catecúmenos y les habló del ejemplo de la santa martyr y de San Carlo Acutis. “El testimonio de la fe es una semilla que puede alcanzar y fecundar corazones y lugares lejanos, mucho más allá de nuestras expectativas y posibilidades”, dijo.

L'auteurFrancisco Otamendi

Idées

7 idées pour interpréter correctement la violence de Dieu dans la Bible

Dieu se révèle progressivement aux hommes, et la plénitude de son message vient avec Jésus-Christ, et non dans les passages les plus sombres du Nouveau Testament.

Javier García Herrería-29 mars 2026-Temps de lecture : 7 minutes

Pour le lecteur contemporain, l'ouverture de l'Ancien Testament peut parfois être une expérience déconcertante. Au milieu des psaumes de louange et des récits saisissants, surgissent des histoires où le divin semble agir avec une violence qui s'oppose frontalement au “ Dieu est amour ” du Nouveau Testament. Comment concilier le Dieu qui ordonne l'extermination à Jéricho avec le Christ qui pardonne à ses bourreaux du haut de la croix ?

La solution ne réside pas dans la dissimulation de ces passages, mais dans l'apprentissage de leur lecture à la lumière de la grande Tradition de l'Église. Comme l'a souligné Benoît XVI dans son exhortation Verbum Domini, Ces “ pages obscures ” de la Bible renferment un mystère du salut qui requiert deux clés fondamentales pour être lues : la nature progressive de la révélation et l’interprétation de l’Ancien Testament à la lumière du Nouveau, c’est-à-dire de Jésus-Christ.

1. Scènes hors contexte

Les scènes bibliques les plus violentes sont régulièrement proclamées dans la liturgie, l'Église ne cachant ni n'omettant les textes difficiles. Il convient toutefois de noter que, souvent, seuls des fragments isolés sont lus, sans le contexte narratif plus large qui permet de comprendre les raisons des châtiments les plus sévères.

Dans de nombreuses cultures anciennes, des pratiques aujourd'hui considérées comme abominables étaient courantes : les sacrifices humains, l'infanticide ou des comportements sexuels profondément dégradants. Ce contexte nous aide à comprendre pourquoi, dans certaines occasions, Dieu ordonne aux Israélites d'exterminer totalement leurs ennemis (y compris les femmes, les personnes âgées et les enfants), comme dans le cas des Amalécites, la prise de Jéricho et de certaines villes cananéennes.

Une lecture attentive des textes révèle que Dieu fait preuve de patience et de miséricorde avant de recourir au châtiment, lequel n'intervient qu'en dernier recours. Néanmoins, la difficulté de justifier la mort d'innocents demeure, question qui sera abordée ultérieurement.

2. La pédagogie de Dieu est progressive

Dieu ne se révèle pas pleinement et immédiatement, mais par une pédagogie qui s'adapte à chaque époque. Il s'accommode du langage, de la culture et de la mentalité de l'humanité afin de l'élever progressivement.

Saint Augustin expliquait que les châtiments de l'Ancien Testament constituaient un remède nécessaire pour un peuple dont l'endurcissement du cœur l'aurait empêché de comprendre tout autre langage. Dieu entre dans l'histoire en revêtant les catégories de son temps afin, une fois la relation établie avec le peuple, de purifier sa compréhension de la justice.

Les sociétés anciennes vivaient avec une conscience accrue de leur vulnérabilité. Dans ce contexte, il est compréhensible qu'elles aient attendu une protection divine contre leurs ennemis. C'est ainsi qu'elles comprenaient des épisodes tels que les plaies d'Égypte ou la destruction de l'armée du pharaon en mer.

3. Justice médicale

Dans l'Écriture, on trouve des exemples où la justice divine se manifeste de manière extrême, mais avec une signification sous-jacente que la tradition chrétienne a interprétée comme miséricordieuse. Saint Ambroise et d'autres Pères de l'Église ont soutenu que ces actes ne relèvent pas d'une logique de vengeance, mais plutôt d'une volonté de correction.

En mettant fin aux situations de mal structurel, Dieu empêche l'humanité de continuer à accumuler une culpabilité qui compromettrait son destin ultime. En ce sens, le déluge ou la destruction de Sodome et Gomorrhe Elles sont présentées comme des interventions visant à stopper la progression du mal et à préserver la possibilité de conversion pour les générations futures.

Parfois, la manifestation de la puissance divine vise à réaffirmer l'autorité de ceux choisis comme médiateurs. C'est le cas de Moïse, dans des épisodes tels que… le châtiment après l'adoration du veau d'or, lorsqu'il leur ordonne de boire l'or fondu du veau exécuter 3 000 Israélites.

« Que chacun de vous prenne son épée et parcoure le camp d'une porte à l'autre, tuant son frère, son ami et son voisin. » Ainsi, l'Exode rapporte des paroles d'une sévérité particulière. Cependant, la lecture des chapitres précédents révèle que le châtiment divin survient après de nombreux avertissements au peuple l'appelant à la repentance. L'alternative aurait été de supprimer ou de limiter la liberté individuelle afin d'imposer la foi, une possibilité que nous aborderons plus loin.

Face à l'incrédulité du peuple concernant la libération opérée par Dieu par l'intermédiaire de Moïse, diverses punitions à caractère pédagogique sont infligées, visant à montrer l'origine du véritable salut. C’est ce qui se produit lors de la rébellion de Coré, lorsque la terre s’ouvre et engloutit les rebelles ; ou lors d’épisodes comme celui de Tabéra, où le feu punit les plaintes du peuple dans le désert, et où des fléaux de serpents venimeux causent de nombreuses morts..

4. Traitez le sacré avec respect.

Certains passages peuvent paraître disproportionnés d'un point de vue contemporain, mais ils soulignent une idée centrale : la sainteté de Dieu exige un respect absolu. Selon saint Augustin, ces signes extérieurs servaient à inculquer à un peuple encore immature la conscience de la majesté divine.

Il est donc entendu que Dieu commande Achan et sa famille furent lapidés pour avoir volé des objets sacrés. De même, Nadab et Abihu moururent pour avoir offert un feu étranger sur l'autel., violant ainsi le caractère sacré du culte.

L’exigence de respect du sacré est également soulignée dans la scène la plus “ violente ” de Jésus-Christ dans l’Évangile : l'expulsion des marchands du temple. Bien que le texte n'indique pas que le Christ ait frappé directement qui que ce soit, il raconte qu'il fit un fouet de cordes — probablement pour intimider ou effrayer les animaux — et qu'il renversa les tables des changeurs de monnaie.

Cette exigence de gloire due au Créateur seul n'est pas propre aux époques archaïques de l'Ancien Testament ; elle se manifeste avec la même force dans l'Église primitive. Le Nouveau Testament en témoigne dans le livre des Actes, en relatant la fin de… Hérode Agrippa (qui régna de 41 à 44 après J.-C.). En se laissant acclamer par la foule comme si sa voix était celle d'un dieu et non d'un homme, l'histoire nous montre que Il fut blessé par un ange et dévoré par des vers pour s'être laissé traiter comme un dieu.. Cet épisode souligne une continuité fondamentale : la majesté de Dieu et le caractère sacré du sacré ne changent pas avec le passage des Testaments, confirmant que le Dieu de Jésus-Christ est le même Seigneur de l'histoire qui revendique pour lui ce qui lui appartient.

L’épisode le plus frappant de “ violence divine ” est peut-être celui-ci : la mort d'Uzza, frappé lorsqu'il toucha l'Arche d'Alliance pour l'empêcher de tomber au sol. À première vue, mourir pour un acte apparemment bien intentionné peut sembler une punition extrême. Cependant, à la lumière du contexte, il apparaît clairement que son erreur remonte à bien plus loin. Selon le Livre des Nombres, l'Arche devait être transportée exclusivement par des Lévites du clan de Kehath, sur leurs épaules et à l'aide de barres de bois, sans que personne ne touche directement son corps, car tout contact avec le sacré pouvait entraîner la mort.

Dans le cas d'Uzza, David et son peuple transportaient l'Arche sur un chariot à bœufs, suivant une pratique philistine étrangère à la tradition israélite. En traitant l'Arche comme une marchandise, ils avaient perdu le respect rituel exigé par la loi divine. La leçon théologique de ce passage souligne que les bonnes intentions ne sauraient remplacer l'obéissance au sacré : Uzza considérait la terre plus impure que sa propre main, marquée par le péché, mais Dieu enseigne que le sacré ne peut être manipulé en dehors de ses commandements.

En conséquence, le récit biblique indique que David fut rempli de peur, réalisa qu'il ne pouvait pas déplacer l'Arche à Jérusalem comme un trophée politique, et attendit trois mois avant de la déplacer à nouveau, cette fois en se conformant strictement aux instructions divines.

5. Christ, plénitude de la révélation

La tradition chrétienne soutient que Il faut lire les Écritures dans une perspective christocentrique., Puisque le Christ en constitue le sens ultime, les passages les plus difficiles acquièrent une perspective nouvelle à la lumière du Calvaire.

Sur la croix, Dieu n'inflige pas sa justice à autrui, mais la prend sur lui. Le Dieu qui, dans l'Ancien Testament, apparaît punissant le pécheur, se révèle finalement comme celui qui porte le péché du monde. Dès lors, la réponse chrétienne au mal est orientée vers le pardon et le don de soi.

Le deuxième livre des Rois relate un épisode particulièrement impressionnant : Dieu entend la supplique du prophète Élisée contre un groupe de garçons qui le réprimandaient, et permet à deux ourses sorties de la forêt de mettre fin à la vie de quarante-deux d'entre eux. (Note importante : Élisée a été insulté parce qu'il était chauve, alors prenez note : méfiez-vous des hommes chauves).

Ce passage, apparemment déroutant au premier abord, a fait l'objet d'une réflexion constante dans la tradition théologique. De ce point de vue, le soi-disant “La ” colère » de Dieu, fréquente dans l’Ancien Testament, ne doit pas être interprétée comme une réaction vengeresse, mais comme l’expression du rejet radical que le péché, qui nuit aux êtres humains, produit en Dieu.. La théologie patristique souligne ce point, en comprenant ces récits sous un jour pédagogique et salvifique.

Dans cette perspective, saint Augustin affirmait que “ le Dieu de l’Ancien Testament est le même que le Dieu du Nouveau ; ce qui change, c’est la capacité de l’homme à comprendre sa justice et sa miséricorde ”. Cette affirmation nous permet de situer ces textes dans un horizon de continuité, où la révélation divine se déploie progressivement à travers l’histoire.

Les passages les plus difficiles de l’Écriture ne constituent donc pas une faille dans la révélation, mais bien le témoignage d’un Dieu pleinement engagé dans l’histoire humaine. Un Dieu qui, loin de rester indifférent, embrasse les contextes de violence et d’épreuves propres à chaque époque afin de les guider, de l’intérieur, vers leur transformation. Interprétées à la lumière de la tradition spirituelle, ces scènes révèlent que, même dans leur rigueur, Dieu agit comme un Père qui œuvre sans relâche à la conversion et au retour de l’humanité.

6. Dieu nous donne la liberté, mais la vraie liberté.

De ce point de vue, on pourrait se demander pourquoi Dieu permet le mal. Il aurait pu créer un monde sans possibilité d'erreur, mais cela aurait signifié éliminer la liberté humaine.

Une existence sans liberté réduirait la vie à un simple mécanisme dénué de mérite et d'amour véritable. En accordant le libre arbitre aux êtres humains, Dieu a accepté le risque que ce pouvoir soit utilisé contre lui et engendre le mal. Il n'est donc pas surprenant que l'un des ouvrages de saint Augustin, au début du Ve siècle, soit consacré à la question de savoir si Dieu a eu raison de nous créer libres, puisque l'humanité risque de l'offenser et d'être condamnée pour l'éternité.

7. Dieu, auteur de la vie

Enfin, la tradition théologique souligne que Dieu est l'auteur et le soutien de toute vie. Par conséquent, ses décisions ne sauraient être assimilées à de simples actions humaines. Dans cette perspective, les passages bibliques où Dieu ordonne la mort de certaines personnes ne poseraient de problème moral que s'ils impliquaient une réelle injustice envers ceux qui la subissent.

Cependant, le bien suprême de l'être humain ne se limite pas à la prolongation de la vie terrestre, mais consiste plutôt à obtenir la vie éternelle. À cela s'ajoute un élément décisif : l'impossibilité de connaître pleinement l'étendue des dons reçus par chacun, ni le degré de responsabilité qui lui sera demandé lors du jugement dernier.

En ce sens, la rigueur divine qui transparaît dans de nombreux textes bibliques ne se prête pas à un jugement simpliste fondé uniquement sur des catégories humaines. En effet, il est possible que ceux qui sont punis dans cette vie reçoivent miséricorde dans l'autre.

Des épisodes comme celui de La femme de Lot, transformée en statue de sel Après avoir désobéi au commandement divin en se retournant lors de la destruction de Sodome, ces événements peuvent également être compris sous cet angle double : comme un avertissement pédagogique pour les croyants, un appel à l’obéissance qui conduit au vrai bien, et comme un événement qui n’exclut pas en définitive l’action salvatrice de Dieu.

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Prêtre SOS

7 pratiques de coresponsabilité qui fonctionnent aux États-Unis

¿Son directamente transplantables las buenas prácticas de corresponsabilidad de un país a otro, de un continente a otro? ¿Qué hacen las parroquias de Estados Unidos para lograr que sus fieles sean discípulos agradecidos y comprometidos?

Diego Zalbidea-29 mars 2026-Temps de lecture : 3 minutes

En anteriores artículos de esta sección me he referido a la experiencia norteamericana que tiene un punto culminante en la Carta Pastoral de los Obispos de 1992 titulada La Corresponsabilidad: Respuesta de los Discípulos. Siempre que hablo de estas buenas prácticas me encuentro con ceños fruncidos y reticencia porque “ya sabemos que la cultura y las desgravaciones de las donaciones en aquel país son muy diferentes a las de Europa, de Hispanoamérica y del resto del mundo”. Tienen toda la razón esos “objetores” y por eso haré un intento de señalar aquellas prácticas que pueden ser transplantables independientemente de esa cultura y de su régimen fiscal. 

Creación de un grupo de fieles. Ya me detuve en la importancia de este pequeño grupo que impulse e inspire la corresponsabilidad en toda la parroquia. Su misión es básica porque esta espiritualidad, esta forma de ser discípulos agradecidos, no es fácil que surja sin el empeño y la dedicación de algunos fieles que ofrecen su tiempo y sus cualidades para guiar a la parroquia. 

Formación para los fieles y para los miembros del grupo de corresponsabilidad. Una vez formado ese grupo de fieles, conviene cuidar especialmente su formación. Hay numerosos materiales en la red, y algunas parroquias que llevan muchos años trabajando pueden ser una buena guía para recomendar textos y materiales que sirvan para conocer mejor todo lo que fundamenta la corresponsabilidad, sus raíces bíblicas, su fundamento teológico y su fecundidad pastoral. 

Homilías que abordan y profundizan en la corresponsabilidad. La corresponsabilidad no puede estar asociada en la imaginación de los fieles a los momentos en que se solicita su colaboración económica. Eso constituiría un verdadero lastre para su entrega y su compromiso. Por eso, sería muy bueno que durante todo el año las homilías hicieran referencia a la corresponsabilidad y al agradecimiento a Dios por los dones y bendiciones que hemos recibido de su generosidad. 

Testimonios de laicos sobre lo que la corresponsabilidad ha supuesto en sus vidas. Está demostrado que una de las cosas que más ayudan a las comunidades parroquiales es escuchar de primera mano a algunos laicos el impacto que ha supuesto la corresponsabilidad en su vida corriente. En concreto, cómo esta espiritualidad les ha ayudado a reconocer los dones y talentos que han recibido de Dios y cómo han aprendido a ponerlos al servicio de la misión de la Iglesia con alegría y gratitud. 

Plan de Corresponsabilidad anual. Para evitar que la corresponsabilidad sea una cuestión asociada a las campañas anuales o a determinadas necesidades económicas urgentes, es muy útil contar con toda una serie de actividades a lo largo del año que ayuden a los fieles a descubrir los dones que han recibido y les inspiren para convertirse en discípulos agradecidos. 

Informe anual de corresponsabilidad. A los fieles les resulta muy alentador comprobar cómo otros fieles ya están poniendo sus cualidades, su tiempo y su oración al servicio de la parroquia. Ese informe o memoria es una fuente de inspiración sobre posibilidades para involucrarse en la vida de la parroquia, más allá de sus muros, de las necesidades económicas y de sus actividades oficiales. 

Rendición de cuentas y transparencia. Todos los expertos coinciden en que la rendición de cuentas y la transparencia, no solo relativas a las cuestiones económicas, son dos piezas claves para inspirar a los fieles y lograr que adopten un estilo de vida corresponsable. Los modos para lograrlo son muy variados: creación de foros abiertos para sugerir y comentar el presupuesto y el balance de la parroquia, informes en el boletín de la parroquia, desglose de datos en la web de la parroquia, informes personalizados enviados por correo y comunicación de resultados en las Misas del domingo. Cuando se combinan varios de estos canales de rendición de cuentas, su eficacia se multiplica exponencialmente. 

Estas buenas prácticas están ya funcionando en comunidades parroquiales fuera de Estados Unidos. Es cierto que allí cuentan con una tradición muy consolidada y con una forma de vivir la corresponsabilidad muy desenfocada de lo económico. Pienso que ese es el principal reto que tenemos las parroquias para adaptar este estilo de vida que tantos frutos ha dado en servicio de la evangelización. Crear comunidades agradecidas no debería ser un privilegio local de ninguna Iglesia. Las experiencias que se están consolidando en otros países como Filipinas o España auguran un futuro de compromiso alegre y agradecido de los fieles que redescubren su papel insustituible en la edificación del Reino.

L'auteurDiego Zalbidea

Professeur de droit canonique, Université de Navarre

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Écologie intégrale

Diego Poole : « Si nous voulons voyager en toute sécurité à travers le monde, il est nécessaire de respecter le droit naturel. »

Fundada el pasado verano, la Iuris Naturalis Societas es una red de juristas dedicada a divulgar la importancia de la ley natural en todo el mundo.

Javier García Herrería-28 de mars de 2026-Temps de lecture : 8 minutes

En juillet 2025, Sociétés Iuris Naturalis, L'Association de droit naturel est une association internationale de juristes et de professeurs de droit dont l'objectif est de promouvoir la pertinence juridique et politique du droit naturel. Elle compte actuellement près d'une centaine de membres issus de nombreux pays. Nous avons interviewé Diego Poole, l'un de ces universitaires, basé en Espagne.

Pourquoi le droit naturel est-il nécessaire aujourd'hui ?

—La loi naturelle est aussi nécessaire que le soleil ou la loi de la gravité. Sa validité ne dépend pas de notre reconnaissance. La loi naturelle s’accomplit inexorablement, tout comme le soleil se lève chaque matin. Peut-être existe-t-il un politicien si ambitieux qu’il envisage de l’abroger. Comme s’il voulait interdire… la pluie. 

Si nous voulons vivre en harmonie avec la réalité et traverser ce monde en toute sécurité, nous devons comprendre et respecter cette loi. La loi naturelle, au sens le plus large, est la loi de la nature. Et la nature est ce que l'humanité n'a pas créé, c'est-à-dire presque tout ce qui nous entoure, y compris nous-mêmes, qui faisons aussi partie de la nature. 

Nous constatons que le monde obéit à un ordre, que les choses n'agissent pas au hasard, mais selon une intention prédéterminée. Les choses dépourvues de connaissance ne tendent pas vers leur fin sans la direction d'un être doté de connaissance et d'intelligence, de même qu'une flèche n'atteint sa cible que guidée par un archer. Dès lors, nous pouvons affirmer que toute la nature est comme une “ œuvre de Dieu ”. Ce sens, cette finalité, cette raison d'être, inscrits dans la nature par son créateur, s'expriment dans les lois de la nature. 

Il est vrai que, depuis saint Augustin, la tradition nomme « loi éternelle » la loi qui régit le cosmos et réserve le terme de « loi naturelle » à la participation de l’humanité à cette loi. Les êtres irrationnels (animaux, plantes, mer, cieux…), mus par Dieu directement par la loi de la nature (ou “ loi éternelle ”), participent “ passivement ” à cet ordre. Les êtres humains, en revanche, participent “ activement et de manière responsable ” à cette loi, qu’ils découvrent en se connaissant eux-mêmes et en contemplant le monde qui les entoure.

L’homme est la seule créature du monde matériel capable non seulement de comprendre la loi qui le régit, mais aussi de la rejeter ou de l’accepter. Cette acceptation est à juste titre appelée “ participation ”, car elle consiste non seulement à dire oui au plan de Dieu pour l’homme et le monde, mais aussi à coopérer activement avec Dieu à la gouvernance de la nature (de soi-même et du monde entier), à en découvrir les exigences et à les mettre en œuvre. Ainsi, pour saint Thomas d’Aquin, la loi éternelle se prolonge dans la loi naturelle, que l’homme découvre lorsqu’il participe au plan de Dieu. La loi naturelle est une véritable “ participation ” à la gouvernance du monde par Dieu ; une participation par laquelle l’homme devient, en un certain sens, colégislateur avec Dieu dans le cours de l’univers.

Le droit naturel est-il compatible avec le développement scientifique ?

Le droit naturel s'appuie sur le paradigme scientifique du « dessein intelligent », selon lequel la nature exprime et répond à une rationalité créatrice, car il est évident que le monde obéit à un ordre, que les choses n'agissent pas au hasard, mais selon une intention préalable. Ce paradigme n'est pas seulement l'apanage des philosophes et des théologiens, mais aussi des scientifiques, tels que Max Planck (prix Nobel de physique, 1918), Albert Einstein (prix Nobel de physique, 1921), Werner Heisenberg (prix Nobel de physique, 1932), Arthur Compton (prix Nobel de physique, 1927), Brian Josephson (prix Nobel de physique, 1973), et bien d'autres, dont le nombre ne cesse de croître. À ce propos, un excellent ouvrage récent, intitulé…“Dieu, la science, les preuves”Écrit par deux Français, Michel-Yves Bolloré et Olivier Bonnassies, et déjà traduit en plusieurs langues, cet ouvrage rassemble de nombreuses citations de scientifiques de renommée mondiale concernant la conception intelligente de l'univers par Dieu. Einstein affirmait que « les scientifiques sérieux sont les seuls hommes profondément religieux » et que « le hasard est Dieu sous une autre forme ».

Soyons clairs : l’acceptation du droit naturel est intimement liée à la reconnaissance de Dieu. Il n’y a pas de loi sans législateur. Il n’y a que deux possibilités : le hasard ou la causalité. Mais le hasard n’oblige personne. Accepter que la nature soit le fruit de processus aléatoires ou fortuits impliquerait l’absurdité et le non-sens du monde. C’était, entre autres, la position de l’existentialisme qui, en niant l’existence de Dieu, concluait de manière cohérente que la nature n’a pas plus de sens que celui que chacun choisit de lui donner. 

Le déni du sens véritable de la nature et, par conséquent, du droit naturel, constitue le postulat de base de la philosophie du genre, adoptée comme philosophie d'État par la plupart des pays occidentaux.

Le déni du sens intrinsèque de la nature, et donc du droit naturel, est le postulat fondamental de la philosophie du genre, érigée en philosophie d'État par de nombreux pays occidentaux. Ce n'est pas un hasard si l'une des figures de proue de l'idéologie du genre (Simone de Beauvoir) fut la compagne de Jean-Paul Sartre, précurseur de l'existentialisme.

La théorie du droit naturel que vous défendez est-elle une utopie dans un monde sécularisé et relativiste ?

Bien au contraire. C'est un engagement envers le réalisme. Respecter la nature et ses lois, c'est reconnaître la cohérence du monde, car les choses se définissent par leur finalité. Elles n'existent pas d'abord pour ensuite devenir bonnes ou mauvaises. Par exemple, un marteau en argile n'est pas vraiment un marteau. Ce n'est même pas un mauvais “ marteau ”. Ce n'est tout simplement pas un marteau, car il ne remplit même pas la fonction d'un marteau. Les choses existent, et sont bonnes ou mauvaises, par rapport à la fin pour laquelle elles ont été créées. Cela a d'innombrables conséquences. Par exemple, les réalités naturelles, y compris les êtres humains, progressent ou dégénèrent dans la mesure où elles se rapprochent ou s'éloignent de leur finalité propre. S'il n'y avait ni sens ni finalité, nous ne pourrions parler de “ meilleur ” ou de “ pire ”, de “ progrès ” ou de “ corruption ” (ni physique ni morale). Toute évolution ne serait rien de plus qu'un changement ou un mouvement. 

Par ailleurs, on ne peut parler de beauté ni de laideur, car les belles choses sont celles qui accomplissent leur forme et leur aspect (la beauté vient de “ formous ”, ce qui a « sa forme ») ; par conséquent, les êtres difformes sont aussi laids, précisément parce qu’ils n’ont pas la forme qui correspond à leur nature. La loi naturelle tente également d’expliquer pourquoi ce qui est naturel est bon et beau. 

Les gens ne s'indignent pas parce que la loi est violée, mais parce qu'une personne est lésée, elle qui existe avant et au-dessus de la loi.

Le droit positif vise à réguler la coexistence humaine, mais il ne définit pas ce qui est naturel. Le droit ne devrait pas définir l'humanité ni ses communautés naturelles, telles que la famille. Le droit découle d'une réalité préexistante, qui le précède et le lie. Si le droit contredit la nature, il contredit la réalité. Ce ne sont pas nous qui inventons le bien et le mal, et encore moins les politiciens. L'indignation ne provient pas de la violation de la loi, mais de la violation d'une personne – une personne qui existe avant et au-delà du droit. 

Le rejet du droit naturel découle moins du positivisme (qui, soit dit en passant, recouvre des réalités bien différentes) que du relativisme éthique. Or, le relativisme est l'expression de l'absurdité du monde. Le droit naturel, au contraire, est une invitation à la raison, au réalisme et au respect de la réalité. 

Quelles sont les activités promues par Iuris Naturalis Societas ? 

—À cette question Je répondrai dans une vidéo. que nous avons fait pour présenter l'association.

L’objectif principal de l’Association est de diffuser les initiatives, publications et événements relatifs au droit naturel, promus par des professeurs et des juristes du monde entier. Elle vise également à favoriser la compréhension mutuelle entre ses membres, en vue de projets communs, de publications et de propositions législatives. 

L'objectif principal de l'Association est de diffuser les initiatives, les publications et les événements liés au droit naturel, promus par des professeurs et des juristes du monde entier.

Le second objectif est de nous faire connaître auprès de la communauté universitaire internationale, en tant que vaste groupe de chercheurs défendant le droit naturel.  

Le troisième objectif est de proposer des ressources intellectuelles de qualité : livres, articles, tutoriels, vidéos, matériel pédagogique de toutes sortes, qu’ils soient produits par nous ou par d’autres, qui mettent en lumière la pertinence juridique et politique du droit naturel.

Un quatrième objectif est d'organiser et de promouvoir des conférences et des ateliers nationaux et internationaux sur le droit naturel. En peu de temps, nous avons déjà organisé plusieurs événements, que vous pouvez retrouver sur notre site web.

En quoi la conception de la dignité humaine selon l'Iuris Naturalis Societas diffère-t-elle du discours moderne sur les droits de l'homme que l'on observe dans les organisations internationales ?

On dit que le positivisme juridique est mort, ce qui est tout à fait vrai, mais il tente de revenir au sein de la science juridique sous les traits d'une grand-mère, tel le loup de la fable. Et quel est ce déguisement ? La rhétorique relativiste des droits de l'homme, des droits dénaturés, réduits à des intérêts collectifs. Nous assistons aujourd'hui à une crise de la compréhension des droits de l'homme, car lorsque la force normative de la nature humaine est niée, cette force se fonde sur le simple intérêt personnel. Aujourd'hui, par exemple, on revendique le droit à l'euthanasie, à l'avortement, au changement de sexe… Bientôt, avec l'arrivée imminente des Thériens, ce sera le droit de changer d'espèce, ou d'être traité comme un… feu tricolore. Sans aller plus loin, le droit aux relations sexuelles avec des enfants gagne progressivement du terrain, abaissant sans cesse l'âge du consentement sexuel. Je n'exagère pas, il existe un site web…, www.nambla.org, qui tente de justifier “intellectuellement” la pédophilie. 

Nous assistons aujourd'hui à une crise de la compréhension des droits de l'homme, car lorsque la force normative de la nature humaine est niée, cette force repose sur le simple intérêt personnel.

Si les droits humains ne sont que des manifestations de la capacité de maîtrise de soi, alors, en exerçant cette capacité, on pourrait renoncer à tous ses droits. Cette renonciation est présentée comme une autre manière d'exercer le droit. Par exemple, celui qui renonce à la vie ne renonce pas au « droit à la vie », mais exerce plutôt son droit de « disposer de sa vie », puisque l'essence de tous les droits serait la liberté en tant que pure autodétermination.

Si, comme le soutient la pensée libérale, les droits sont l'expression de la capacité d'autodétermination de chaque individu, alors la priorité accordée à un droit plutôt qu'à un autre dépendra des préférences individuelles. Il n'existera aucun critère objectif qui transcende les préférences subjectives, aucun critère permettant de déterminer la prévalence d'un droit sur un autre. Nous constatons aujourd'hui comment les droits “ entrent en conflit ” : le droit à la vie et le droit à l'avortement ; le droit à la liberté d'expression et le droit à la liberté de religion ; le droit à sa propre culture et le droit à l'asile ; le droit à la liberté de circulation et le droit à la santé… Et lorsque nous parlons d'“ équilibrer ” les droits, comme le fait fréquemment notre Cour constitutionnelle, nous ne saurons jamais vraiment comment cet “ équilibre ” est réalisé, mesuré ou comparé.

L’universalité dans une société plurielle : comment comptent-ils défendre l’existence de vérités « universelles » et « permanentes » dans une société qui tend vers le relativisme éthique ?

La question part du principe que l'universalité est incompatible avec le pluralisme, ce qui n'est pas forcément le cas. Il faut d'abord définir ce que l'on entend par pluralisme. D'un point de vue réaliste, le pluralisme ne se définit pas par la coexistence d'opinions également valables simplement parce que chacun les partage, mais plutôt par la coexistence de divers modes de vie, cultures et traditions au sein d'un cadre partagé de vérité et de bien. Je ne crois pas que le problème puisse être résolu uniquement par des règles de dialogue rationnel : il faut l'acceptation commune d'un bien substantiel qui permette le dialogue. Une communauté pluraliste ne peut exister que s'il existe un minimum partagé qui rende la coexistence possible. Aristote disait que l'on peut discuter de beaucoup de choses, mais face à quelqu'un qui prétend qu'il faut frapper sa propre mère, il n'y a ni débat, ni pluralisme pour justifier le respect d'une telle opinion. Si nous formons une communauté, c'est précisément parce que nous avons quelque chose en commun que nous voulons préserver.

Je ne crois pas que le problème puisse être résolu uniquement par des règles de dialogue rationnel : il requiert l’acceptation commune d’un bien substantiel qui permette le dialogue.

Le relativisme est souvent présenté comme une garantie de liberté et de respect de la diversité, mais en pratique, il tend à les saper. Si toutes les valeurs sont réduites à des préférences subjectives, tout critère rationnel de résolution des conflits de préférences disparaît, et il en résulte l'imposition du plus fort et, tôt ou tard, la rupture de l'harmonie sociale. 

Si un professeur explique la géographie et qu'un élève lève la main pour dire qu'il “ marginalise ” les platistes en ne leur proposant pas d'explication respectueuse de leur point de vue, le professeur n'aura d'autre choix que d'expliquer qu'il n'existe aucune autre explication pour ce groupe, car la Terre est ronde, et non plate. Le discours académique est jugé sur sa rigueur, et non sur sa conformité aux normes politiques. 

Le droit naturel a perdu de son importance dans les cursus universitaires. Quelles stratégies proposez-vous pour inciter les futurs juristes à reconsidérer ces fondements philosophiques ?

—Nous assumons une grande responsabilité, car sans connaissance du droit naturel, nous ne serons pas en mesure de juger le droit positif. Dans la plupart des cursus, les étudiants apprennent à juger “ selon le droit positif ”. Cependant, une solide formation en philosophie du droit leur permettra également de juger le droit positif. Sans connaissance de la philosophie du droit, les juristes deviennent de simples instruments au service du pouvoir et des intérêts dominants, et non de la justice.

La première stratégie pour redonner toute sa place au droit naturel est très simple : expliquer le droit naturel, sa justification et le danger de l’ignorer.

La première stratégie pour redonner toute sa place au droit naturel est très simple : expliquer le droit naturel, sa justification et le danger de l’ignorer. Lorsque les professeurs de philosophie du droit se contentent d’expliquer la théorie de l’interprétation et de l’argumentation, l’informatique juridique ou la bioéthique, sans rien dire de la justice ni du droit naturel, ils dévalorisent la discipline. Et lorsque la discipline est dévalorisée et que les programmes sont allégés, ce sont les disciplines dévalorisées qui disparaissent en premier.

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Cinéma

‘En busca del Mesías’: qué mueve a 9 destacados judíos a su conversión

El estreno el 10 de abril en España de la película ‘En busca del Mesías’, reunirá por primera vez en el cine a destacados judíos conversos de diversos países y sus profundas experiencias con Jesús y la Virgen María.

Francisco Otamendi-28 de mars de 2026-Temps de lecture : 3 minutes

Jesús el Mesías, el pueblo judío, y conocidos judíos que abren su alma y cuentan su historia de conversión, personalmente o de la mano de varios expertos, protagonizan el último reportaje documental de Goya Producciones, que distribuye la película junto a European Dreams Factory. 

El reportaje documental de Andrés Garrigó se pregunta si la conversión de Israel anunciada por San Pablo puede comenzar a hacerse visible hoy. El film, que se estrena el 10 de abril en las salas españolas, atrapa desde el minuto 1 al 81’ en una excelente muestra de storytelling, y llegará a Hispanoamérica y a Estados Unidos en los próximos meses.

La película explora la relación de judíos y católicos a lo largo de los siglos, sin connotaciones políticas, subraya Garrigó, a pesar de las coincidencias en el tiempo con la actual guerra en Oriente Medio, y comienza con una contextualización de la profesora Cayetana Heidi Johnson, especializada en arqueología bíblica y judaísmo. 

Testimonios inéditos y recreaciones

Con producción internacional y rodajes en Estados Unidos, Inglaterra, Francia, Suiza, Italia, Brasil y España, En busca del Mesías aborda por primera vez en el cine el delicado tema de la conversión de judíos al catolicismo. Utiliza para ello testimonios inéditos que revelan qué mueve a estos judíos a aceptar al Mesías rechazado por sus antepasados, y unas breves recreaciones. 

Fotograma de ‘En busca del Mesías’ (@En busca del Mesías).

Según el director, Andrés Garrigó, el proyecto busca responder a preguntas fundamentales sobre la identidad del esperado Mesías y el papel del pueblo elegido en los tiempos actuales y futuros. ¿Por qué el pueblo judío es el elegido por Dios, y por qué es el único que sigue existiendo después de más de tres mil años? ¿Qué papel les toca jugar a los judíos en estos tiempos tan convulsos? Sin embargo, el docudrama evita el enfoque político, y se sitúa exclusivamente en el terreno espiritual.

“Más que nunca vivimos tiempos de incertidumbre”, señala Garrigó, “en el que la gente anda sedienta de verdad y de una paz que solo Dios puede dar. Esta película podría ser la chispa que acerque a esas personas la fe que han descubierto los protagonistas de esta historia”.

Figuras fascinantes, búsqueda de la verdad

Algunos judíos conversos que cuentan sus historias en la película son los siguientes.

1. Roy Schoeman: fue profesor de la Harvard Business School. Su conversión nació de una doble vivencia mística.

2. Fabrice Hadjadj: filósofo y escritor francés, que pasó del ateísmo y el nihilismo a la fe católica. Hadjadj dice, por ejemplo, que “fue Nietzsche el que más me aproximó a Cristo”.

3. Robert Asch: crítico literario británico y experto en Chesterton, que halló en la música y la literatura la clave para acercarse a Cristo.

4. Dawn Eden: escritora y periodista estadounidense, conocida por su transición del mundo del rock a la enseñanza de teología y derecho canónico.

5. Edgar Leite Ferreira Neto: presidente de la Academia Brasileña de Filosofía. Fue rabino y un encuentro en la gruta de Lourdes lo cambió todo.

Además, el filme rinde homenaje a personajes emblemáticos del siglo XX, también conversos del judaísmo:

6. Eugenio Zolli, que fue Gran Rabino de Roma, defendió a los hebreos frente a las leyes antisemitas y en 1944 renunció a su cargo para convertirse al catolicismo. Lo explica el profesor Giovanni Maria Vian, ex director de L’Osservatore Romano. 

7. Edith Stein, filósofa alemana y luego religiosa carmelita y santa, según describe la profesora Milagros Muñoz, autora de la tesis “La pedagogía con sentido en el pensamiento de Edith Stein”.

8. Max Jacob, pintor y poeta francés asesinado en Auschwitz y gran amigo del pintor malagueño Picasso, como comenta la académica Patricia Sustrac.

9. Bernard Nathanson, médico ginecólogo que pasó de matar a decenas de miles de bebés en sus clínicas, según propia confesión, a ser líder provida mundial y finalmente converso en 1996 en la catedral de San Patricio, en Nueva York, según cuenta Terry Beatley.

Nostra Aetate:  judaísmo e Iglesia católica 

La declaración Nostra Aetate (1965), promulgada durante el Concilio Vaticano II, marcó un cambio profundo en la relación de la Iglesia católica con el pueblo judío. Algunas de sus ideas clave se reflejan en la película.

Por ejemplo, la condena del antisemitismo, o el hecho de que “no se puede responsabilizar a todos los judíos, ni de entonces ni de ahora, por la muerte de Jesús, corrigiendo una interpretación histórica que había causado mucho sufrimiento” (Goya Productions).

L'auteurFrancisco Otamendi

États-Unis

Le New York Times a été très surpris par le nombre de baptêmes aux États-Unis.

Dans un rapport exhaustif, il rassemble les témoignages d'une douzaine de personnes aux profils divers, sans porter de jugement ni remettre en question leurs motivations, donnant ainsi la parole directement aux protagonistes.

Javier García Herrería-27 mars 2026-Temps de lecture : 3 minutes

L'Église catholique aux États-Unis connaît une augmentation inattendue du nombre de ses fidèles. Selon un rapport surprenant du correspondant religieux du journal [nom du journal manquant], l'Église aux États-Unis connaît une forte hausse de ses effectifs. New York Times, Elizabeth Dias affirme que des milliers de personnes rejoignent l'Église dans différentes régions du pays, atteignant des chiffres qui n'avaient pas été vus depuis plus d'une décennie dans plusieurs diocèses.

À Pâques, “ l’archidiocèse de Détroit accueillera 1 428 nouveaux catholiques, un chiffre record depuis 21 ans. L’archidiocèse de Galveston-Houston enregistrera quant à lui son plus grand nombre de conversions depuis 15 ans. Dans le diocèse de Des Moines, ce nombre est en hausse de 51 % par rapport à l’année dernière, passant de 265 à 400 ”, indique l’article du journal américain.

À Washington, par exemple, 1 755 personnes devraient rejoindre l’Église, dépassant ainsi les 1 566 de l’année dernière, qui constituaient déjà le chiffre le plus élevé depuis au moins 15 ans. L’enthousiasme des évêques est manifeste, même si une certaine confusion règne quant aux raisons de cette augmentation. “ Quel est leur nombre ? ” “ Quel est leur nombre ? ”, a rapporté le cardinal McElroy, les entendant se poser la même question lors d’une récente conférence épiscopale.

Ce phénomène se produit au cours de la première année suivant l'élection du pape Léon XIV, premier pape américain, et coïncide avec une tendance générale observée dans de nombreux diocèses du pays. Les nouveaux fidèles seront officiellement accueillis lors de la veillée pascale, la nuit précédant le dimanche de Pâques, qui tombe cette année le 5 avril.

Les causes possibles de l'essor

Le site New York Times Il a recueilli des données auprès d'une vingtaine de diocèses, des plus grands – comme Los Angeles ou Phoenix – aux plus petits, plus ruraux, notamment Gallup (Nouveau-Mexique) et Allentown (Pennsylvanie). Bien qu'il n'existe pas d'explication unique, les responsables de l'Église évoquent plusieurs facteurs.

Parmi les problématiques soulevées figurent la recherche de liens communautaires dans une société de plus en plus fragmentée, l'instabilité sociale et politique, et l'impact de l'isolement causé par la technologie et la pandémie. “ La technologie nous a isolés les uns des autres, et la COVID-19 a amplifié cet isolement ”, ont noté certaines sources consultées par le journal.

Ce phénomène semble particulièrement marqué chez les jeunes adultes. Plusieurs diocèses ont constaté une augmentation notable chez les 18-35 ans, une tranche d'âge considérée par certains comme particulièrement touchée par la solitude.

Cependant, les données globales continuent de montrer que les conversions restent minoritaires parmi les fidèles. Selon une étude du Pew Research Center, les raisons les plus fréquentes de cette démarche sont le mariage, la recherche spirituelle et l'influence des amis ou de la famille.

Le processus d'adhésion à l'Église se fait généralement par le biais du Programme d'initiation chrétienne des adultes (PICA), un programme de formation qui accompagne les nouveaux croyants. Dans certains cas, le parcours est plus personnalisé, comme ce fut le cas pour le vice-président JD Vance, qui s'est converti au catholicisme en 2019 à l'âge de 35 ans.

L'essor des contenus religieux sur Internet a également eu une influence, notamment les podcasts comme ceux du père Mike Schmitz, qui ont permis de rapprocher la foi de nouveaux publics.

Une perspective journalistique différente

Contrairement à ce qui se passe dans de nombreux médias espagnols, l'article de New York Times Elle ne s'attache pas à développer des interprétations complexes pour minimiser ce phénomène ou le présenter comme un mirage.

Ce reportage exhaustif et détaillé comprend les témoignages d'une douzaine de personnes d'horizons divers, qui expliquent, avec leurs propres mots, ce qui les a amenées à embrasser la foi catholique. Sans porter de jugement ni remettre en question leurs motivations, le journal choisit de donner directement la parole aux personnes concernées.

Bien que d'autres sections du journal puissent contenir des analyses et des interprétations de toutes sortes, il est significatif qu'une publication de premier plan consacre un espace important à la présentation des faits et des expériences personnelles des convertis.

En définitive, il s'agit d'un exercice journalistique qui permet aux lecteurs de comprendre de visu les raisons de ce regain d'intérêt pour la foi catholique aux États-Unis.

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Ressources

Mentalidad pascual y prepascual

El Papa León XIV invita a pasar de una fe centrada en el sacrificio y el miedo a una vida cristiana que respira Pascua: alegría, libertad y confianza en el Cristo vivo.

Bernardo Hontanilla Calatayud-27 mars 2026-Temps de lecture : 9 minutes

El papa León XIV, en sus primeras homilías y en las catequesis del mes de octubre del año 2025, insiste frecuentemente en que «el misterio pascual es el eje de la vida cristiana». Su mensaje, aunque sencillo, contiene una revolución importante: “El anuncio pascual es la noticia más hermosa, alegre y conmovedora de la historia”. Sin embargo, muchos creyentes viven la fe mirando más al Viernes Santo que al Domingo de Resurrección. La cruz ocupa su horizonte, pero la luz del sepulcro vacío es demasiado tenue.

Esta observación abre una pregunta profunda: ¿vivimos como si Cristo hubiera resucitado o como si permaneciera aún en la tumba? En esa diferencia se juega toda la vida espiritual. Hay cristianos prepascuales, que viven la fe desde el miedo, la norma y la renuncia, y cristianos pascuales, que la viven desde el amor, la esperanza y la alegría. Es la misma fe, pero respirada de modo distinto.

Una anécdota nos va a ayudar a comprenderlo. En 1985, Prince compuso Nothing Compares 2 U, pero esta canción pasó desapercibida. Era muy buena la voz, pero estaba acompañaba con acordes un poco bruscos. Cinco años después, Sinead O’Connor interpretó la canción de Prince con una emoción tan profunda que se convirtió en himno mundial. La melodía y la letra eran la misma; el alma era distinta. Lo mismo podría suceder con el cristianismo: algunos lo viven en tono menor, sombrío y temeroso; otros lo cantan en tono mayor, alegre y esperanzado.

La fe antes de la Pascua: el peso del miedo

Los discípulos de Jesús antes de la Resurrección representan la mentalidad prepascual. Lo seguían, lo amaban, lo admiraban, pero no entendían su mensaje. Cuando les habló de su muerte y resurrección, solo escucharon la primera parte. La cruz les resultaba comprensible; la victoria sobre la muerte, no. Su forma de pensar delata muchas carencias: se pelean para ver quién es el mayor en el reino de los cielos, instan a echar fuego del cielo sobre un pueblo o impiden que los niños se acerquen a Jesús. Esta forma de creer es la de quien confía en Dios, pero aún no ha descubierto la fuerza transformadora de su amor. Psicológicamente, esta actitud se sostiene en el deseo de control que abarca incluso al propio camino de santidad. 

Para estos cristianos la sabiduría y la prudencia continúan siendo virtudes dianoéticas aristotélicas, dejando poco margen a la acción del Espíritu Santo quien dice tener todos los pelos de nuestra cabeza contados. Este creyente busca seguridad, necesita reglas y certezas. Su religión se convierte en un sistema de autoprotección y las normas le dan orden, pero no vida. La fe se reduce a esfuerzo, cumplimiento o mérito y se cumple la norma o la regla inconscientemente casi con una moral kantiana del “deber ser”. Se vive con tensión moral, como si el amor de Dios dependiera del rendimiento espiritual. Es una espiritualidad fatigada, que reza desde el temor y confunde la obediencia con la confianza. Y todo esto no es más que sucumbir a una sutil tentación contra la fe y la esperanza. Pide favores a Dios, pero negociando en modo mercantil: si me das te doy, y se impacienta si las cosas no salen como espera. Necesita pruebas y el misterio le desasosiega. Olvida lo que enseña el libro de la Sabiduría: “Dios se manifiesta a los que no le exigen pruebas y se revela a los que no desconfían de Él” (Sab 1,2).

Esta mentalidad genera también un modo de sufrir. Quien vive la fe como obligación interpreta el dolor como castigo. La cruz se convierte en deuda que hay que pagar, no en abrazo redentor. El creyente piensa que el dolor es garantía de santidad y desconfía del gozo, como si disfrutar de las cosas del mundo fuera casi un pecado. Piensan que cada vez que pecan sacrifican de nuevo a Jesús, recordando la actitud de Moisés que golpeó dos veces la roca en Merivá teniendo como consecuencia no entrar en la tierra prometida. A Dios solo se le golpea una vez, solo muere una vez. Una vez resucitado a Jesús se le habla, no se le golpea, como así indico Dios a Moisés que hablara a la roca antes de que saliera agua (Exodo, 20). San Pablo lo confirma: “hemos muerto al pecado en la cruz. Jesús solo muere una vez” (Romanos 6:5-16).

Pero, ¿puede un buen padre querer que sus hijos no disfruten de los dones que él mismo les da y querer quitárselos inmediatamente? ¿De verdad pensamos que Dios actúa así? La consecuencia emocional es evidente: ansiedad, rigidez y tristeza. Algunos cristianos viven en una especie de cuaresma permanente, esforzados, pero sin alegría. Les cuesta disfrutar de la vida, de su familia, del trabajo, incluso de la oración. Se comparan, se juzgan, se sienten siempre en falta. Han convertido la fe en una carga moral, cuando debería ser una experiencia de libertad. Así, la religiosidad se impregna de culpa y temor. El acostumbramiento con las cosas de Dios es una advertencia frecuente donde la mentira piadosa y el juicio temerario acampa a sus anchas en esta mentalidad mezquina. Y yo me pregunto ¿es posible acostumbrarse a estar con Dios? Si así fuera, entonces deberíamos aburrirnos cuando estemos en el Cielo. Si uno está realmente con Dios ¡no es posible aburrirse ni acostumbrarse! Con Dios no existe el acostumbramiento, existe la falta de fe y esperanza que lleva a la tristeza. 

El papa Francisco, en Evangelii Gaudium, advirtió: “Algunos cristianos viven una Cuaresma sin Pascua”. Es la espiritualidad del esfuerzo sin descanso, del deber sin gratitud. Quien vive así teme equivocarse más que dejar de amar. Mira la vida con desconfianza, teme los cambios, evita los riesgos y desconoce el “ama y haz lo que quieras”. El papa León XIV resumió la actitud prepascual con una frase de San Isaac de Nínive: “El mayor pecado es no creer en las energías de la Resurrección”. El gran enemigo de la vida espiritual es el desánimo y nada produce más desánimo que no apoyarse en Jesús resucitado y la esperanza del Cielo. La fe cristiana no nació para protegernos de la vida, sino para lanzarnos a vivirla con confianza.

La lógica de la Resurrección: la fe que libera

Frente a esta rigidez, la mentalidad pascual surge como una nueva forma de “respiración”. Es la fe de los mismos discípulos, pero después de la Resurrección, cuando comprendieron que la muerte no era el final, sino el comienzo. Su miedo se transformó en gozo; su culpa, en misión; su tristeza, en alabanza. El cristiano pascual ha experimentado el paso de Dios por su vida. Ha descubierto que la gracia no se negocia ni se merece: se recibe y deja de verse como siervo para reconocerse como hijo. Y esa conciencia cambia toda su psicología. Ya no se mide por lo que logra, sino por lo que ama. Ya no busca controlar, sino confiar. Desde el punto de vista humano, es el paso de la religión del esfuerzo a la fe del encuentro. En la primera, la persona vive pendiente de sus obras; en la segunda, descansa en el amor recibido. Esto no genera pasividad, sino libertad interior. Quien se sabe amado actúa mejor, no por miedo, sino por gratitud.

La fe pascual no ignora el dolor, pero lo interpreta de otro modo. Lo integra en la historia de salvación personal. Sabe que el sufrimiento no destruye, sino que madura y negarse a creer en el poder del amor de Dios es quedarse encerrado en la noche del Viernes Santo. El creyente pascual confía, ora sin ansiedad, agradece lo que tiene, se ríe de sí mismo. Vive con libertad espiritual, no porque no sufra, sino porque sabe que el mal no tiene la última palabra. El humor se convierte en signo de madurez cristiana: quien confía en Dios puede permitirse sonreír ante sus propias debilidades. En la vida cotidiana, esta mentalidad se traduce también en relaciones más humanas. El pascual no juzga tanto, no impone, no presiona, no coarta. Su fe se comunica por atracción, no por convicción porque vive con alegría y serenidad contagiosa. Como decía Von Balthasar, “el amor solo es creíble cuando se muestra hermoso”.

En la Misa, el pascual no se queda en el sacrificio, sino que celebra el encuentro con Jesucristo vivo. Reconoce que en la Eucaristía no asistimos a una tragedia repetida, sino a la presencia viva de Jesús que une el Cielo con la tierra. La comunión es el beso de Dios al alma como se cita en el Cantar de los Cantares. Parece que es el mismo encuentro entre Jesús resucitado y María Magdalena. Se repiten las mismas expresiones y el lugar y momento son los mismos: en un huerto, anochecido y en busca de su amado (Cantares 1, 2). La liturgia deja de ser un deber y se vuelve una cita amorosa y reconoce que la cena pascual no termina en la Cruz sino en el Cielo, cuando Jesús toma el vino nuevo, la cuarta copa, en el Reino de su Padre (Mt. 26, 29).

Del control a la confianza: una transformación interior

Unas diez mil cofradías en el mundo se centran en celebrar la Pasión de Jesús y unas quinientas en la Resurrección. Y me vuelvo a preguntar: alguien, de verdad, que se siente discípulo de Cristo, que pretenda atraer a otros y ser luz del mundo, pero que fundamentalmente solo predica a un Dios sufriente que ha muerto, ¿puede hacer atractiva la religión cristiana? El paso de la mentalidad prepascual a la pascual no se da de la noche a la mañana. Es un proceso vital, muchas veces doloroso. Ocurre cuando se derrumban las seguridades: una pérdida, una enfermedad, una crisis personal o profesional. En ese vacío, el creyente descubre que solo el amor de Dios importa. Entonces es cuando entiende con profundidad la Pascua. Desde el punto de vista psicológico, se trata de pasar del ego religioso al yo confiado. El ego espiritual necesita controlarlo todo, incluso la relación con Dios. Quiere ser perfecto, acumular méritos, dominar la fe como si fuera una técnica. El yo confiado, en cambio, se abandona, se sabe débil, pero sostenido y Dios quiere darnos precisamente la vida “y que la tengan en abundancia” (Juan 10, 10). No se trata de ir sobreviviendo o de ir tirando. Ir tirando no es cristiano.

Esa reconciliación produce serenidad, gratitud y sentido del humor. Quien vive la Pascua interior no se aferra al pasado ni teme el futuro. Ha aprendido a mirar la vida con ternura. Sabe que los errores no lo definen, que el dolor no lo anula y que el amor de Dios no depende de su rendimiento. Un ejemplo de esta madurez espiritual está en José, el hijo de Jacob. Vendido por sus hermanos, años después los perdona y les dice: “Vosotros pensasteis hacerme mal, pero Dios lo cambió en bien” (Gn 50,20). Esa frase resume toda una psicología pascual: descubrir el bien escondido en el mal, la luz en la herida. Esta actitud no solo tiene efectos espirituales, sino también psicológicos: quien vive confiado desarrolla mayor resiliencia, afronta el dolor sin hundirse, conserva la paz interior. No huye de la realidad, la abraza. Sabe que Dios no elimina los problemas, pero los transforma desde dentro. 

Sin embargo, para mantenerse con esta mentalidad la humildad se convierte en una virtud esencial. Sin ella se vuelve al desierto de forma inmediata, al continuo éxodo “cuaresmático” deseando volver a Egipto: “Por tanto el que se crea seguro, cuídese de no caer” (1 Corintios 10, 12). Se siente como un niño delante de Dios de manera que la infancia espiritual da mucha seguridad. Ahora bien, no se considera santo, pero “Todo para conocerlo a él, y la fuerza de su resurrección, […]. No es que ya lo haya conseguido o que ya sea perfecto: yo lo persigo, a ver si lo alcanzo como yo he sido alcanzado por Cristo” (Filipenses 3, 10-12).

La alegría de los pascuales

En las primeras comunidades cristianas, los creyentes pascuales se reconocían con facilidad. Eran alegres y serenos, pero no fríos. Irradiaban una paz que no dependía de las circunstancias. En ellos se cumple la exhortación paulina: "Réjouissez-vous toujours dans le Seigneur". (Flp 4,4). Su alegría nace de la gratitud. Viven de Jesús resucitado y el Espíritu Santo se lo recuerda frecuentemente. Ven la vida como un don, no como una carga. No hablan mucho de Dios porque lo transparentan con su vida. Disfrutan de lo sencillo: una comida, una conversación, el trabajo bien hecho y no tienen dificultad en reconocer a Dios en la creación. No separan lo sagrado de lo humano, porque saben que todo lo humano puede ser sagrado cuando se vive con amor. Finalmente, saben que Jesús no ha venido a decir “ama a tu prójimo como a ti mismo” descrito en el levítico 19,18, la clásica ley de oro, sino que Él ha venido a decirnos que nos amemos unos a otros como Él nos ha amado (Juan, 13,34), lo que podríamos definir como la ley de platino. 

Un sacerdote contaba, con sonrisa contagiosa, que no se casaba “porque tengo el corazón tan enamorado de Dios que no se lo puedo dar a una mujer”. Esa respuesta resume el secreto del cristiano pascual: un corazón lleno de amor a Dios no necesita más posesión y sabe amar sin retener. No niega la cruz, pero la atraviesa con esperanza y entiende que sin cruz no hay Pascua, pero también que sin Pascua la cruz carece de sentido. La vida espiritual entonces se parece al movimiento del corazón: contracción y expansión. Si solo nos quedamos en la renuncia o el esfuerzo, el alma se asfixia. La resurrección es la gran expansión del alma.

Vivir del sol, no solo de las raíces

La mentalidad pascual no es una teoría teológica, sino una forma de vivir. Significa mirar la existencia con confianza y aceptar la imperfección descubriendo a Dios en lo cotidiano. Es pasar de la culpa al agradecimiento, de la rigidez a la ternura, de la queja al asombro. El cristiano pascual no es ingenuo: conoce el dolor, pero no se queda en él. Sabe que todo sufrimiento, abrazado con amor, se transforma en fecundidad. Y por eso puede sonreír incluso en medio de las pruebas. Creer en la Resurrección no es aceptar un hecho pasado, sino dejar que su fuerza actúe hoy en la vida concreta. Es permitir que la esperanza en el Cielo se vuelva hábito y que la alegría sea el tono natural del alma. Esa alegría no ignora la cruz, pero la ilumina. Tiene algunas raíces en el dolor, pero la felicidad florece con la esperanza de la posesión del Cielo que nos da Jesús vivo.

Vivir en clave pascual es vivir reconciliados con la propia historia. Es abrir los ojos cada mañana y decir: “Hoy también Cristo ha resucitado en mí”. Es mirar el mundo con gratitud, aceptar la fragilidad como lugar de encuentro con Dios y dejar que el sol de la gracia ilumine cada rincón del alma. Quien vive así no necesita proclamarlo con palabras: su vida misma se vuelve anuncio porque el cristiano pascual no repite solo que Cristo ha resucitado: lo muestra.

L'auteurBernardo Hontanilla Calatayud

Académico de número en la Real Academia Nacional de Medicina de España.

Amérique latine

Romain de Chateauvieux : “ L’ADN de la miséricorde est christocentrique ”

Romain de Chateauvieux est architecte, père de famille et directeur de Fondation Mercy, Il développe des projets avec les populations les plus démunies en périphérie des villes en France, en Argentine, au Chili et aux États-Unis. Dans cet entretien, il revient sur sa vocation et son charisme d'évangélisation.

Francisco Otamendi-27 mars 2026-Temps de lecture : 7 minutes

L'architecte missionnaire français Romain de Chateauvieux fait actuellement la une de l'actualité car les pauvres sont au cœur des préoccupations de l'Église. Ils l'ont toujours été, mais il semble que ce soit encore plus vrai aujourd'hui. 

Son épouse, Reina, une Brésilienne, est née et a grandi dans une favela, au sein d'une famille très pauvre de Salvador de Bahia. Elle s'est convertie après avoir reçu la visite de missionnaires de sa paroisse, dirigée par un prêtre français très engagé dans le travail missionnaire, explique Romain de Chateauvieux. 

Saint Jean-Paul II visita cette même paroisse lors d'un voyage apostolique, car il désirait se rendre dans les endroits les plus pauvres du pays. L'un d'eux était la favela de Reina. Dans cette conversation, Romain raconte à Omnes son cheminement vocationnel, la vocation de sa femme et la sienne propre. Une famille de six enfants pleinement engagée dans… Mercy, une mission fondée un mois avant l'élection du pape François en 2013, qui les a reçus à Rome.

Nous parlons du cœur même du charisme fondateur de Mercy, leurs projets en périphérie des grandes villes : “ Leur action est centrée sur le Christ. Le Christ est au cœur de tout ce qui est fait. Le lien étroit entre le culte et la présence de Jésus dans les pauvres est une caractéristique commune aux différents projets de Miséricorde. ”.

Comment l'expliquez-vous ? Mercy, Qu'est-ce qui définit son charisme ?

-Mercy Elle se définit comme une œuvre de l'Église au service de l'évangélisation et des pauvres en périphérie des grandes villes du monde. Notre mission et notre vocation sont d'être le cœur de Jésus qui bat jour et nuit pour les plus démunis. À cette tâche de compassion au service des pauvres et de l'évangélisation, à la proclamation de l'Évangile, s'engagent principalement des laïcs – jeunes célibataires, couples, familles – venant pour six mois, un an, deux ans ou plus, comme missionnaires, et vivant cette vie radicale au service de l'Église et des pauvres.

Il est également possible de s'engager comme bénévole. Ces personnes, qui ont une vie en dehors de leur domicile, viennent une fois par semaine pour participer et soutenir un projet de Misericordia. On peut aussi travailler pour Misericordia sous contrat. Actuellement, une trentaine de personnes de six nationalités différentes travaillent dans les divers pays où Misericordia est présente.

Où a-t-il rencontré Reina, sa femme ? Parlez-nous de sa conversion, et de la vôtre…

Reina a vécu sa conversion à l'adolescence en lisant la Parole de Dieu dans une Bible trouvée chez elle après la visite des missionnaires de sa paroisse. En lisant le récit de la Passion, elle a découvert l'immensité de l'amour du Seigneur pour elle et a ressenti un appel à lui rendre cet amour. Elle s'est donc adressée à la paroisse. Elle a reçu les sacrements du baptême, de la première communion et de la confirmation, et a demandé à être accueillie dans cette petite communauté missionnaire fondée par un prêtre français pour servir la paroisse et la favela. Elle y a vécu pendant six ans.

Lors d'une visite chez cet ami prêtre français, j'ai moi aussi vécu cette conversion au contact des plus démunis. C'était le Vendredi saint, après avoir incarné Jésus lors du Chemin de Croix. En rendant visite à une personne très humble, j'ai pu ressentir la présence du Seigneur dans la pauvreté, et j'ai entendu une courte phrase qui disait : “ Romain, tu trouveras le bonheur que tu cherches en te mettant au service des plus pauvres. ”. Et c’est là que j’ai reçu cet appel à consacrer ma vie au service du Seigneur auprès des pauvres, par amour pour Lui et par amour pour l’Église.

Il vous fallait discerner si vous aviez la vocation du mariage. Comment l'avez-vous découverte ? Mercy?

-Reina et moi nous sommes rencontrés dans cette petite communauté missionnaire. Nous avons vécu ensemble pendant plusieurs mois, tissant une belle amitié, un lien profond. Après cela, je suis retourné en France. Là-bas, en discernant ma vocation, l'appel au mariage est devenu très clair, et un appel tout aussi clair à Reina. Alors, après avoir obtenu mon diplôme d'architecte, je suis retourné au Brésil. Nous avons pu ouvrir nos cœurs, discerner ensemble, et nous nous sommes mariés dans cette même paroisse où le Pape était venu visiter les pauvres.

Nous avons été envoyés en mission aux États-Unis pour deux ans par la Conférence épiscopale française, et nous avions demandé au Seigneur ces trois dons du mariage : la prière, la simplicité de vie et le zèle missionnaire. Forts de ces trois dons, nous sommes partis en mission aux États-Unis, dans un ghetto peuplé d’immigrants sans papiers et de migrants venus de tout le continent. 

Et là, pendant deux ans, nous avons bâti un beau projet missionnaire qui s'est concrétisé par un centre missionnaire devenu ensuite une paroisse. Puis, au contact de tant de personnes venues de tout le continent, nous avons ressenti un appel à la mission itinérante, l'appel de nos voisins qui nous demandaient d'aller dans leurs quartiers, dans leurs villes. 

Nous avons été envoyés par le Conseil épiscopal latino-américain dans seize pays du continent pour une durée de trois ans afin d'accomplir cette mission de compassion, de service des pauvres et d'évangélisation. Aller dans les endroits les plus reculés, les plus marginalisés, là où l'Église n'avait pas une présence aussi forte.

Plus tard, après avoir achevé ce voyage missionnaire, nous avons ressenti l'appel à partager cette expérience avec davantage de personnes, au-delà de notre cercle familial composé de Romain, Reina et les enfants. Des personnes souhaitaient vivre une mission de cette manière, et c'est ainsi que nous avons fondé Mercy Un mois avant l'élection du pape François, avec cette intuition des œuvres de miséricorde, tant corporelles que spirituelles, qui se trouvaient dans le service des pauvres, dans l'évangélisation au Cœur de Jésus, dans la miséricorde, et c'est là qu'elle a été fondée Mercy. 

¿Qu’est-ce qui sous-tend chaque projet social de Mercy au cœur des quartiers des grandes villes, comme Santiago du Chili, Paris, Nantes, Buenos Aires ou New York ? 

-Ce que les différents projets ont en commun, c'est l'ADN de MercyCe sont des projets centrés sur le Christ. En vérité, le Christ est au cœur de tout ce qui est fait et vécu, notamment par une vie de prière eucharistique, par la célébration de la Sainte Messe et par l'adoration eucharistique. Pour nous, l'adoration consiste véritablement à contempler Jésus présent dans l'Eucharistie et à continuer de le contempler, comme le disait Mère Teresa, dans les corps fatigués de nos pauvres.

Ce lien étroit entre l'Adoration et la présence de Jésus dans les pauvres est central et très fréquent dans les différents projets de Mercy dans le monde. Et aussi le fait qu'il s'agit de projets centrés sur le Christ, c'est-à-dire qu'ils fonctionnent autour de la chapelle d'Adoration, de la présence du Seigneur dans l'Eucharistie. 

Ce sont des projets sociaux novateurs et de grande qualité qui exercent une véritable fascination sur les quartiers, attirant les habitants car ils répondent précisément à leurs besoins. Les habitants participent à nos projets et, au sein de ceux-ci, l'évangélisation est un élément transversal, leur permettant de découvrir le grand amour du Seigneur, de s'intégrer à la vie de l'Église, notamment par les sacrements, et de devenir à leur tour des missionnaires. C'est le fil conducteur de tous ces projets. Mercy dans le monde.

En fait, c'est une annonce de l'Évangile… Vous parlez de cinq étapes.

-Comme je le disais, il s'agit de compassion et d'évangélisation. Et l'évangélisation, c'est la proclamation de l'Évangile, qui se fait en grande partie par l'amitié. On pourrait dire que ça se déroule en cinq étapes. 

1) Vivre avec le peuple ; venir habiter parmi nous, à l’image de l’Incarnation. Jésus est venu demeurer avec nous. Emmanuel, Dieu avec nous.

2) Le deuxième : écouter, écouter les souffrances, ce qui se trouve dans le cœur de nos voisins.

3) La troisième étape, après avoir vécu avec eux et les avoir écoutés, est la compréhension. Lorsque nous comprenons mieux la vie de nos voisins, nous saisissons plus aisément les raisons de leurs souffrances, de leurs difficultés et du péché qui peut se cacher derrière la drogue, la criminalité et la prostitution. Cette compréhension naît du fait d'avoir vécu avec eux et de les avoir écoutés.

4) La quatrième chose, c'est qu'une fois comprise avec la tête, elle descend jusqu'au cœur et c'est se laisser blesser, l'amour de la compassion, se laisser blesser par lui, par la douleur, par la croix de l'autre.

5) La cinquième étape consiste, de cette blessure, à pouvoir aimer et proclamer. C’est cet amour qui jaillit du cœur blessé du Christ, transpercé par la lance. C’est pourquoi notre amour aussi aspire à jaillir d’un cœur blessé, transpercé par la douleur et la souffrance de notre prochain.

L'évangélisation est donc empreinte de compassion ; elle s'appuie sur une amitié durable, vécue avec joie, prudence et respect. En amis, en frères et sœurs, nous partageons notre plus grand trésor : la foi. Ce qui m'est le plus cher, ce que j'ai de plus précieux, je veux le partager, car je vous aime et j'ai confiance en vous. Il ne s'agit donc pas de prosélytisme, mais de partager un trésor que l'autre est libre d'accueillir ou non.

Pourriez-vous nous dire comment les enseignements du pape François vous ont influencé ? 

-Le pape François a été une grande source d'inspiration pour nous, et pour toute l'Église. Il a confirmé ce que nous ressentions à travers Misericordia – cette intuition de proclamer l'Évangile, de servir les pauvres – était confirmé par ses exhortations et ses encycliques. C'était comme si l'Esprit Saint soufflait dans la même direction. Nous avons beaucoup apprécié ses enseignements, notamment sur la mission, en particulier pour les jeunes, qui sont très présents dans l'Église. Mercy, ainsi que le service aux pauvres, la présence de Jésus en ces lieux.

Et peut-être aussi le désir d'une Église pauvre pour les pauvres, une Église qui va à la rencontre du peuple ; ce sont là beaucoup de choses que nous vivons dans Mercy, Et cela a été confirmé par les paroles du Pape, Vicaire du Christ sur terre. C'était magnifique.

Nous avons également eu le privilège d'être avec lui à Rome, avec nos enfants. Ce fut une très belle rencontre. Le Pape a dit : “ Je suis très heureux de savoir que les périphéries de l’Église, à travers Mercy, Ils sont très bien soignés.”. Il y a eu une très profonde communion d'âme avec le Saint-Père. Et sa dernière encyclique sur le Sacré-Cœur de Jésus a été pour nous une grande lumière, et aussi une confirmation. Mercy Elle met l'accent sur le Cœur de Jésus, source de miséricorde, et sur notre vocation à être le cœur de Jésus pour les pauvres. Elle a été un don merveilleux du Saint-Esprit à travers les paroles et les enseignements du pape François.

Le pape Léon XIV a publié Dilexi te.

—En effet, la grande surprise est arrivée, qui réside peut-être dans la continuité du pape François, unie à la vision du pape Léon XIV. Pour nous, c’est une grande joie, que nous savourons dans la prière, cette centralité de l’amour des pauvres dans l’Église, dans la mise en pratique de notre foi, un lieu de fécondité renouvelée dans l’histoire de l’Église. De cette Église pauvre pour les pauvres ont émergé de grands saints. Pour nous, c’est un puissant appel à la sainteté, à la proximité des pauvres. 

Ce qui nous a profondément marqués, c'est le rôle central des pauvres dans la construction de l'Église d'aujourd'hui et de demain. Comme l'a dit le pape Léon XIV, les pauvres possèdent une intelligence spécifique et indispensable pour bâtir le Royaume de Dieu depuis les périphéries. Pour nous aussi, il est essentiel de leur accorder la place qui leur revient dans l'Église, non seulement comme sujets, mais aussi comme acteurs.

Le pape parle d'une très forte discrimination dont sont victimes les pauvres, une discrimination dans l'accompagnement spirituel, et pour nous, c'est essentiel. Mercy, Les œuvres caritatives sont le moyen d'atteindre notre but, qui est la proclamation de l'Évangile, le don de la foi, le partage de ce trésor que qu'est la certitude d'être aimé dès le commencement par le Seigneur pour toute l'éternité. Mercy C’est une exhortation très puissante à continuer d’être cette plénitude de l’Église dans les périphéries, afin de pouvoir donner aux pauvres la beauté, la plénitude de la liturgie, de l’évangélisation, de la formation, du magistère pour les pauvres.

L'auteurFrancisco Otamendi

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Monde

Anticonceptivos, pornografía, aborto, etc: así está la brújula moral de los estadounidenses

El último estudio de Pew Research revela que, el uso de anticonceptivos o la consumición de carne están plenamente aceptados, asuntos como el aborto y la pornografía mantienen al país en una profunda división interna.

Rédaction Omnes-26 mars 2026-Temps de lecture : 2 minutes

El prestigioso Pew Research Center ha publicado los resultados de su última encuesta sobre la moralidad en Estados Unidos, y los datos dibujan una sociedad que ha relajado sus juicios en temas históricos, pero que se mantiene firme frente a la ruptura del compromiso matrimonial.

Si hay algo en lo que los estadounidenses están de acuerdo es en que las aventuras extramatrimoniales son inaceptables. Un contundente 90% de los adultos considera que es «moralmente incorrecto» que una persona casada sea infiel. Es, con diferencia, el comportamiento con mayor reprobación social.

El estudio destaca que el país sigue partido por la mitad en dos frentes de la «guerra cultural». Por un lado, el consumo de pornografía no es aceptable para un 52%, mientras que el aborto es rechazado por el 47% de los encuestados.

La encuesta de Pew pregunta en cada cuestión no sólo si se considera moral o inmoral, también da como opción para responder si ese tema no es ni siquiera un asunto moral (lo que muestra el grado de aceptación que tiene para muchas personas, que ni siquiera consideran que debiera discutirse el tema).

En este sentido, pegar a los hijos o consumir marihuana se consideran bastante benignamente

La Moralidad en Estados Unidos

ComportamientoMoralmente IncorrectoMoralmente AceptableNo es un asunto moralTotal: «No es malo»
Infidelidad matrimonial90%7%2%9%
Ver pornografía52%15%32%47%
Avortement47%21%31%52%
Homosexualité39%23%37%60%
Eutanasia (ayuda médica)35%34%29%63%
Peine de mort34%38%26%64%
Juegos de azar29%20%50%70%
Pegar a los niños23%36%39%75%
Consumo de marihuana23%24%52%76%
Divorce23%31%45%76%
Ser muy rico18%18%63%81%
Beber alcohol16%29%55%84%
Fecundación in Vitro (FIV)9%42%47%89%
Uso de anticonceptivos8%40%51%91%
Comer carne4%41%54%96%

Entre las cuestiones morales controvertidas, la Fecundación in Vitro es la que más apoyo social tiene, un 42 %, superando incluso al hecho de comer carne en cuanto a aceptación moral explícita.

En temas como el alcohol, la marihuana o ser multimillonario, hay mucha más gente que dice «no es un asunto moral» que gente que dice «es aceptable».

Pena de muerte vs. aborto: Curiosamente, hay más personas que consideran «moralmente aceptable» la pena de muerte (38%) que el aborto (21%), a pesar de que este último tiene un apoyo total (sumando la indiferencia) algo mayor.

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La «compasión» de la guillotina

El mensaje como sociedad que transmitimos con la eutanasia es que no estamos dispuestos a gastarnos, ni lo mínimo, en cuidar al débil.

26 mars 2026-Temps de lecture : 3 minutes

Hace unos años, España pisó el acelerador de la muerte, con la aprobación de la Ley de euthanasie. Hoy, contemplamos como en una especie de serie de terror, el morbo mediático y social ante la aplicación de la «muerte asistida», o mejor, la liquidación compasiva, de una chica cuyos gritos de auxilio han sido, sistemáticamente, desoídos por la sociedad.

Por eso, traemos a colación, actualizada, esta reflexión sobre los límites de una sociedad cuya «compasión» ha dado luz a una guillotina inyectable que evidencia, sin embargo, la crueldad deshumanizada, el horror de la violencia institucionalizada y la negación del amor desinteresado a quien más lo necesita.

La apuesta desmedida por la muerte es uno de esos síntomas de nuestro camino destructivo como sociedad. No deja de ser paradójico que se quieran presentar como progresistas leyes en las que subyacen las mismas ideas y razones utilizadas por el gobierno nacionalsocialista de la Alemania de los años 30 del pasado siglo.

Porque no, Hitler no comenzó matando judíos y gitanos, empezó aplicando la muerte “por compasión” a un niño con minusvalía a inicios de 1939. A partir de ahí, se puso en marcha un programa que aplicase estos criterios a casos similares, poco después se amplió a enfermos mentales y luego…, pues ya sabemos todos la historia.

Con la euthanasie, lo que estamos diciendo a otras personas es: “lo mejor es que te mueras”.

Sí, tú… por viejo, por depresiva, por estar impedido, por tener tal o cual síndrome… “Lo mejor es que te mueras…, porque yo no voy a cuidarte”.

Más aún, la aprobación de esta ley, junto al escaso apoyo existente en España al desarrollo y universalización del acceso a los cuidados paliativos, conlleva un mensaje adicional: “Lo mejor es que te mueras…, porque yo no voy a cuidarte y no pienso ayudar a que otros lo hagan”.

Dieu merci, il y a les autres, les professionnels de la santé, nombreux et très bons, qui consacrent leur vie à soigner ceux que cette loi veut tuer parce qu'elle a décidé qu'une vie de telle ou telle manière est insupportable. 

La vie, quand il y a des moyens, pas de la cruauté, quand il y a des possibilités et, surtout, quand il y a de l'amour, mérite d'être vécue.

Les professionnels de la santé, les proches et les personnes se trouvant dans des situations pas vraiment idylliques sont unanimes pour souligner qu'une personne en phase terminale ne demande pas la mort : elle demande l'élimination de la souffrance, pas la vie.

La eutanasia no busca acabar con el problema, elimina a quien padece el problema, creando además una situación de retroceso médico limitando o evitando la búsqueda de nuevas soluciones a las dolencias planteadas.

Sí, efectivamente, hay vidas con mayor o menor dignidad y muertes realmente indignas, como las de quienes se quedan en el fondo del mar intentando llegar a una vida mejor. Lo que no existen son personas indignas.

Nuestro deber como sociedad es ayudarles es a vivir. Lo tenemos muy claro, por ejemplo, en la prevención del suicidio. Inducir la muerte, y más aún, querer obligar a los médicos a que certifiquen una muerte provocada como “natural”, hiere gravemente la médula espinal de una sociedad humana cuya característica habría de ser la de la atención, cuidado y promoción de los más débiles. Aunque sea más cómodo poner una inyección letal e irme de copas, que pasar una noche sosteniendo la mano de una persona casi inconsciente.

Sin embargo, ¿qué habría de ser lo propio del hombre, de la mujer? No creo equivocarme en la segunda opción, porque, en palabras del Dr. Martínez Sellés, “una sociedad que mata, aunque sea con una sonrisa, ha dejado de ser humana”.

L'auteurMaria José Atienza

Directeur d'Omnes. Diplômée en communication, elle a plus de 15 ans d'expérience dans la communication ecclésiale. Elle a collaboré avec des médias tels que COPE et RNE.

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Vatican

León XIV nombra al nuevo prefecto del Dicasterio para los Textos Legislativos

El Papa nombra prefecto del Dicasterio para los Textos Legislativos al arzobispo australiano Anthony Randazzo.

Agence de presse OSV-26 mars 2026-Temps de lecture : 2 minutes

– OSV News / Courtney Mares

El Papa León XIV ha nombrado al arzobispo australiano Anthony Randazzo prefecto del Dicasterio para los Textos Legislativos, el organismo vaticano encargado de interpretar el derecho canónico de la Iglesia católica.

El último nombramiento del Papa, realizado el 25 de marzo, cubre un puesto en la Curia Romana que llevaba vacante desde septiembre. El arzobispo Randazzo sucede al arzobispo Filippo Iannone, a quien el Papa León nombró prefecto del Dicasterio para los Obispos en septiembre.

Conferencias Episcopales de Oceanía

El arzobispo Randazzo, de 59 años, es obispo de Broken Bay (Australia) y presidente de la Federación de Conferencias Episcopales Católicas de Oceanía. Con motivo de este nombramiento, el Papa le ha concedido el título personal de arzobispo.

El Dicasterio para los Textos Legislativos, anteriormente conocido como Pontificio Consejo para los Textos Legislativos, actúa como autoridad de la Curia Romana en la interpretación del derecho canónico vigente. Colabora estrechamente con los tribunales de la Iglesia, pero no tiene autoridad legislativa independiente.

Nacido en Australia, el arzobispo Randazzo fue ordenado sacerdote en Brisbane en 1991 y posteriormente cursó estudios de Derecho Canónico en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. Aporta a este cargo una experiencia directa en la Curia, ya que trabajó durante cinco años en la Congregación para la Doctrina de la Fe a partir de 2004, cargo que le habría proporcionado experiencia en el departamento disciplinario del Vaticano encargado de los casos de abusos.

Un antiguo auxiliar de Sídney

El Papa Francisco lo nombró obispo auxiliar de la archidiócesis de Sídney en 2016, y posteriormente fue nombrado obispo de Broken Bay en 2019.

El embajador de Australia ante la Santa Sede, Keith Pitt, acogió con satisfacción el nombramiento y lo calificó de “un momento de orgullo para Australia y el Pacífico, ya que seguimos esperando con ilusión una visita papal a nuestra región en 2028”.

El arzobispo Randazzo permanecerá en Broken Bay durante tres meses como administrador apostólico antes de trasladarse a Roma para asumir sus nuevas funciones. En un comunicado publicado en las redes sociales, afirmó sentirse “profundamente agradecido al Papa León por la confianza que ha depositado en mí”.


Esta noticia se publicó primero en inglés en OSV News. Se reproduce aquí con permiso. Puede leer el artículo original ICI.

L'auteurAgence de presse OSV

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Évangélisation

Jésus vu par les enfants : l'explication hilarante de l'émission ‘ Bonjour Javi et Mar ! ’

Les plus jeunes membres de la famille expliquent la vie de Jésus à leur manière sur CADENA 100, laissant Javi Nieves et Mar Amate sans voix devant leurs bons mots.

Rédaction Omnes-26 mars 2026-Temps de lecture : < 1 minute

Ni théologiens, ni historiens, ni exégètes. Parfois, rien ne vaut l'explication des enfants sur la vie de Jésus. L'émission matinale de Cadena 100 a une fois de plus ému (et fait rire aux éclats) son public avec l'un de ses segments les plus emblématiques : des interviews de ses plus jeunes téléspectateurs.

Cette fois, le thème central est la figure de Jésus de Nazareth. Il en résulte une représentation de l'histoire sacrée filtrée par l'imagination d'un enfant, où logique et fantaisie se mêlent de façon surprenante.

Javi Nieves et Mar Amate forment l'un des duos radiophoniques les plus appréciés d'Espagne grâce à leur humour accessible, optimiste et bienveillant. Loin de toute intention blasphématoire, leur approche des entretiens avec les enfants sur Jésus est empreinte de tendresse et d'un profond respect pour les valeurs de la station, qui appartient au groupe COPE (lié à la Conférence épiscopale espagnole).

Son but n'est pas de ridiculiser le sacré, mais de célébrer l'innocence de l'enfance et cette logique spontanée qui permet aux plus petits d'établir un lien avec la foi de manière humaine et quotidienne.

Vous pouvez voir ici les réponses d'autres enfants concernant le déroulement de la Cène.

Espagne

“La Cruz no es un logo, es el precio de tu vida”, la campaña de la ACdP por Semana Santa

Esta iniciativa se suma a las otras cuatro campañas de Semana Santa con las que la ACdP ha buscado interpelar al público en los últimos años.

Rédaction Omnes-26 mars 2026-Temps de lecture : 2 minutes

La Asociación Católica de Propagandistas lanza esta Semana Santa la campaña nacional “La Cruz no es un logo”, una propuesta que busca devolver a la Cruz su sentido original, en un contexto en el que los símbolos se vacían de significado y se convierten en meras imágenes. Lejos de ser un elemento decorativo o un símbolo cultural vacío, la Cruz es –recuerda la campaña– la expresión del amor radical de Cristo y el precio de la salvación de cada persona.

El mensaje principal, “La Cruz no es un logo. Es el precio de tu vida”, busca interpelar tanto a creyentes como a no creyentes durante estos días santos, proponiendo una mirada más profunda: contemplar la Cruz no como una imagen habitual, sino como el acontecimiento que ha transformado la historia y continúa ofreciendo esperanza al mundo.

La creatividad, que podrá verse en marquesinas de distintos municipios de toda España, sitúa al espectador ante una realidad esencial: un Dios que entrega libremente su vida por cada hombre. Al contemplar la Cruz, la campaña recuerda que hay Alguien que ha pagado el precio de nuestra salvación.

Sin embargo, el mensaje no se detiene en el Viernes Santo. La ACdP subraya que la fe cristiana se sostiene en un anuncio que atraviesa los siglos y fundamenta la esperanza: “¡Jesucristo ha resucitado!”

Un signo vivo

Con esta iniciativa, la Asociación Católica de Propagandistas quiere acompañar a la sociedad durante la Semana Santa, llevando al espacio público un mensaje de profundidad, esperanza y sentido. Una propuesta que invita a redescubrir la Cruz como un signo vivo, capaz de interpelar, consolar y transformar hoy.

Las piezas estarán presentes en marquesinas de diversas localidades de toda España, en continuidad con las campañas públicas que la ACdP impulsa en momentos clave del calendario litúrgico. Desde el 24 de marzo y hasta el 6 de abril, la campaña podrá verse en el Metro de Madrid, además de en distintas localizaciones españolas.

La quinta campaña de Semana Santa

Esta iniciativa se suma a las otras cuatro campañas de Semana Santa con las que la ACdP ha buscado interpelar al público en los últimos años. Entre ellas destacan “¿Eres feliz?”, que conducía a un anuncio de esperanza a través de códigos QR; el mensaje directo “Murió por tus pecados. Aunque vivas como si no existiera.”; la campaña “¿Morirías por alguien que no te conoce? Él sí.”, centrada en la entrega total por amor y la historia del Héroe del Monopatín, Ignacio Echevarría; y la propuesta “Ten esperanza, un ladrón se salvó”, inspirada en la historia del Buen Ladrón. Con “La Cruz no es un logo”, la asociación completa así su tercera propuesta en estas fechas, reafirmando su compromiso de llevar el anuncio cristiano a la vida cotidiana y a las calles de toda España.

Évangélisation

6 veces en que Grace Kelly de Mónaco expresó su fe católica

Cuando falleció, san Juan Pablo II dijo estar "profundamente apenado por la muerte de la princesa Grace, quien siempre desempeñó su misión como soberana y como madre de familia con un gran espíritu de fe y de una manera que le granjeó el respeto y la simpatía de todos".

OSV / Omnes-26 mars 2026-Temps de lecture : 5 minutes

Par Maria Wiering, OSV News

Mientras el Papa León XIV se prepara para visitar Mónaco el 28 de marzo, los estadounidenses sin duda recordarán a otra monarca católica nacida en Estados Unidos : la actriz convertida en princesa Grace Kelly, quien vivió en Mónaco tras su matrimonio con el príncipe soberano Rainiero III en abril de 1956 hasta su prematura muerte en 1982.

La princesa Grace, un ejemplo de elegancia y serenidad, era también una católica devota . Aquí te mostramos seis maneras en que puso su fe en primer plano mientras fue princesa del segundo país más pequeño del mundo (después de la Ciudad del Vaticano, por supuesto).

1. Gran boda católica 

El 19 de abril de 1956, la estrella de cine de 26 años se arrodilló junto al príncipe Rainiero para recibir la Sagrada Comunión durante su Misa nupcial televisada en la catedral de Mónaco ante más de 600 invitados. La princesa Grace llevaba un pequeño ramillete de lirios del valle sobre un misal con bordes dorados titulado «Manual de la novia: Manual de devoción católica con Misa para la ceremonia matrimonial y la bendición nupcial», que posteriormente donó al Museo de Arte de Filadelfia, junto con su vestido de novia de seda y encaje. La Misa nupcial tuvo lugar un día después de la ceremonia civil, como lo exigía el Código Napoleónico.

La pareja fue casada por el obispo Gilles Barthe de Mónaco, y el papa Pío XII envió su bendición a través de su nuncio en París. Durante la ceremonia, el padre John Carton, párroco de la parroquia de la familia Kelly en Filadelfia, «les pidió a ambos que hicieran sacrificios ‘generosamente’ para preservar su unión», informó The New York Times.

Después de la ceremonia, el príncipe y la princesa recorrieron las calles de Mónaco, deteniéndose en la Capilla de Sainte-Dévote, donde la princesa Grace dejó su ramo como muestra de devoción a la mártir y patrona de Mónaco del siglo IV, Santa Devota. La pareja partió esa noche hacia su luna de miel en el Mediterráneo en un yate bautizado con un lema de la familia del príncipe: «Deo Juvante», en latín «Con la ayuda de Dios».

2. Modelo de maternidad

La pareja real tuvo tres hijos: la princesa Carolina (nacida en 1957), el príncipe Alberto II (nacido en 1958) y la princesa Estefanía (nacida en 1965). La princesa Grace era conocida por ser una madre cariñosa y atenta. En una convención de la Liga de la Leche en Chicago en 1971, la princesa Grace defendió la lactancia materna y la primacía de la relación madre-hijo sobre otras obligaciones. «Al principio, cuando ellos me necesitaban, y yo a ellos, no había concesiones. El Estado tenía que estar al servicio de la madre», dijo.

En agosto de 1976, la princesa Grace y el príncipe Rainiero hablaron sobre el matrimonio y la familia durante el 41.º Congreso Eucarístico Internacional en Filadelfia. «El papel de la esposa y la madre en la estructura familiar es probablemente más difícil hoy que nunca», dijo la princesa Grace ante una multitud de miles de personas. «Con cada vez más mujeres trabajando por necesidad o por deseo… su papel es más complejo, aunque esencialmente el mismo de siempre: mantener unida a la familia, al esposo y a los hijos como una unidad armoniosa y proporcionar un vínculo entre generaciones».

Cuando falleció, San Juan Pablo II dijo estar «profundamente apenado por la muerte de la princesa Grace, quien siempre desempeñó su misión como soberana y como madre de familia con un gran espíritu de fe y de una manera que le granjeó el respeto y la simpatía de todos».

3. Participación en películas devocionales

La actriz ganadora del Óscar se retiró de Hollywood tras su matrimonio, pero participó en tres películas de temática religiosa poco antes de su fallecimiento. Su amistad con el padre Patrick Peyton, de la Congregación de la Santa Cruz y fundador de la Cruzada del Rosario Familiar, la llevó a colaborar con su ministerio de Producciones Teatrales Familiares. En una producción de Pascua, rezó el rosario junto al padre Peyton, y en otras, narró reflexiones sobre la vida de Cristo.

En una entrevista de 1981, el padre Peyton dijo que la princesa Grace «siempre había anhelado hacer algo por el rosario». «Al principio, tuvo la idea de construir un jardín de rosas en honor al rosario en los terrenos del palacio real de Mónaco», dijo. Mientras filmaban los cortometrajes sobre el rosario, le dijo: «Este es realmente tu jardín de rosas».

4. Encuentros papales

La princesa Grace tuvo audiencias con tres papas. En abril de 1957, el papa Pío XII recibió a la princesa y al príncipe en una visita de Estado. Expresó su esperanza de que «siempre se pueda admirar en ustedes el esplendor de la fe cristiana».

La pareja también realizó visitas de Estado a San Juan XXIII en 1959, a San Pablo VI en 1974, y a los papas Juan Pablo I y Juan Pablo II, ambos en 1978. Sin embargo, ninguno de esos papas visitó Mónaco, un principado católico ; la visita del papa León XIII constituye el primer viaje papal al principado en la era moderna.

Grace Kelly con Juan Pablo II en 1978. ©OSV News photo/CPP

5. Humanitarismo hacia los refugiados

La princesa Grace utilizó su influencia para impulsar acciones que abordaran el problema internacional de los refugiados. En 1958, en un artículo publicado en America, la revista jesuita, afirmó que el problema no era «tan complejo que no tuviera solución». Como se relata en su obituario, ese ensayo destacó el exitoso reasentamiento de los refugiados húngaros desplazados por la fallida revolución de 1956 en ese país, y añadió: «Cuando nos proponemos de verdad brindar una solución al trágico problema de la falta de vivienda, podemos encontrarla».

Continuó diciendo: «Como individuos, nos sentimos impotentes para ayudar a estas personas desafortunadas, pero esto es un error, tan trágico para nuestra propia alma como para la vida de nuestros semejantes. Las acciones de los gobiernos y las organizaciones privadas deben tener su origen en el corazón y la mente de cada uno de nosotros». También dedicó su tiempo a otras organizaciones benéficas y causas humanitarias.

6. Sepelio en la catedral

Cuando la princesa Grace falleció a los 52 años tras un accidente automovilístico provocado por un derrame cerebral, fue sepultada en la cripta de la familia Grimaldi en la Catedral de Nuestra Señora Inmaculada, también conocida como Catedral de San Nicolás, donde se había casado y bautizado a sus hijos.

En la homilía de su Misa fúnebre, el arzobispo Charles Brand de Mónaco la describió como una persona excepcional en lo humano y en lo religioso. En Filadelfia, cerca de 2000 personas asistieron a una Misa conmemorativa en la Catedral Basílica de San Pedro y San Pablo, oficiada por el cardenal John J. Krol de Filadelfia. El príncipe Rainiero fue enterrado junto a ella tras su fallecimiento en 2005.

L'auteurOSV / Omnes

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Évangélisation

Javier Alonso: “Aconsejo a las parejas hablar sobre el papel de la pornografía en su vida”

"Una fe basada solo en experiencias es débil. Pero también es verdad que para mí esas experiencias han sido como oasis en el desierto".

Javier García Herrería-26 mars 2026-Temps de lecture : 4 minutes

Javier Alonso no encaja en el perfil tópico del testimonio prefabricado. Su relato combina crudeza, sentido práctico y una sorprendente capacidad de análisis sobre la experiencia interior. En Más allá del laberinto narra su proceso de superación de la pornografía y propone una lectura más amplia sobre la fragilidad masculina, la búsqueda de sentido y el modo en que la fe puede transformar -sin idealismos- la vida concreta. 

Lejos de ofrecer fórmulas simplistas, Alonso articula un itinerario en el que conviven psicología (carrera que estudió), experiencia personal y una vivencia espiritual que él reconoce como decisiva. Comparte su experiencia en centros educativos y retiros de Emaús, donde palpa de cerca el efecto de su testimonio.

En la parte final del libro introduces una idea muy sugerente: las “ocho trampas” del proceso cristiano. ¿De qué tratan exactamente?

—Descubrí que ser cristiano no consiste en cumplir una lista de cosas -ir a misa, rezar, portarse bien-, sino en recorrer un camino hacia una meta. Y como en cualquier camino, hay trampas. Son como los sesgos cognitivos en psicología: errores del cerebro que uno no detecta fácilmente y que pueden desviarte sin darte cuenta.

¿Puedes poner algún ejemplo?

—Una de ellas es la “trampa del fariseo”: creerte mejor que otros por el hecho de ser cristiano, entrar en una especie de competición moral por puntos. Otra es la del “aislado”, que consiste en centrarse obsesivamente en la propia perfección espiritual, olvidando a los demás.

También está la del “Aladino”, que es esperar que Dios te conceda todo, como si fuera un genio. Yo mismo caí en eso después de vivir experiencias muy fuertes. Pero la realidad es que muchas veces Dios no concede lo que le pides, y eso también es parte del camino.

Mencionas también la “trampa del taxista”, que llama la atención.

—Sí, tiene que ver con cómo miramos a los demás en lo cotidiano. A veces tratamos a las personas como obstáculos: el que molesta en el metro, el que retrasa la cola… Pero en realidad son personas con historias profundas. Cuando cambias la mirada, incluso te sorprendes: ello me ha llevado a conocer a gente que pasa desapercibida; una vez hablé largo y tendido con un vagabundo que no tenía nada y, sin embargo, vivía con una alegría que me descolocó.

Aunque el libro gira en torno a la pornografía, insistes en que el problema es más profundo.

—Claro. La pornografía es la punta del iceberg. Debajo hay inseguridades, heridas, cansancio, soledad… Y detrás de esa producción sistemática de emociones frágiles, hay una personalidad concreta que las produce. Y esa personalidad se forja desde la infancia. El problema es que a los hombres nos cuesta muchísimo reconocer esa fragilidad.

La pornografía es un problema generalizado. En los chicos jóvenes con los que hablo, diría que prácticamente el 100% ha tenido contacto con la pornografía. Y en adultos sigue siendo algo muy extendido, pero oculto. Es un tema tabú: muchas parejas ni siquiera lo hablan, y eso lo complica todo más.

¿Qué aconsejarías en ese sentido?

—Hablarlo. Sin dramatismos, pero con claridad. Evitar la conversación solo agranda el problema. Y además, hoy en día es imprescindible, porque tarde o temprano hay que educar a los hijos en esto.

En tu experiencia, ¿es posible salir de una adicción solo con herramientas psicológicas?

—Sí, es posible. Yo mismo lo conseguí durante un tiempo con ayuda profesional, autoconocimiento y disciplina. Pero en mi caso no fue definitivo. La diferencia definitiva fue un encuentro personal con Dios. Para mí fue un punto de inflexión real. Después de eso, en lo referente a la pornografía, desapareció la atracción. No fue un proceso gradual, fue algo radical.

¿Eso significa que ya no hay lucha?

—No exactamente. Sigo siendo humano y tengo otras tentaciones, claro. Pero en ese ámbito concreto sí hubo una liberación muy clara.

Hablas de un encuentro personal con Dios. ¿Qué le dirías a quien no ha vivido algo así?

—Que no se conforme. Muchas veces vivimos la fe de forma rutinaria, casi utilitarista. Yo le diría: pide más. Hay que ir a tope en este sentido. Pide a Dios experimentar su presencia, incluso aunque no sientas nada. Y lo mejor, es que este consejo no es solamente para gente que cree en Él, sino para todo el mundo. Y en cualquier lugar; no hace falta estar en una iglesia para animarse a ello. Y en cualquier momento; por ejemplo, ahora mismo.

¿No es peligroso basar la fe en experiencias?

—Sí, una fe basada solo en experiencias es débil. Pero también es verdad que, a mí particularmente , en momentos de sequedad, esas experiencias me han ayudado mucho. Para mí han sido como oasis en el desierto.

Después de ese punto de inflexión, ¿cómo ha sido tu proceso de crecimiento?

—He tenido una etapa de formación bastante intensa. Estuve dos años en un programa en Estados Unidos, con teoría y práctica, centrado en vivir la fe en lo cotidiano. También participo en iniciativas de formación y liderazgo.

¿Es importante ese equilibrio entre experiencia y formación?

—Fundamental… pero yo no me considero ejemplo de equilibrio. Hay gente súper constante. Yo lucho por formarme y llevar la fe a lo concreto. Pero luego me pasa de todo: me distraigo en Misa, me cuesta concentrarme cuando rezo, y muchas veces necesito moverme porque no puedo estar quieto.

Vienes de un entorno no especialmente religioso. ¿Cómo influyó eso en tu camino?

—Lo tenía todo para no acercarme a la fe. Tuve muchos prejuicios con respecto a ciertos entornos eclesiales. Pero con el tiempo me di cuenta de que no era yo quien buscaba a Dios, sino Él quien me estaba buscando a mí. Después de todo lo que he recorrido a lo largo de mi vida, diría que lo que ha cambiado es mi “mirada”. Antes estaba muy centrado en mí mismo: mis problemas, mis caídas, mi mejora. Ahora intento mirar más hacia fuera, hacia los demás y, por supuesto, hacia Dios.


Más allá del laberinto

Auteur: Javier Alonso
Editorial: Albada
Année: 2026
Nombre de pages: 143
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Évangile

Semana Santa, la madre de todas las semanas. Domingo de Ramos (A)

Vitus Ntube nos comenta las lecturas de domingo de Ramos (A) correspondiente al día 29 de marzo de 2026.

Vitus Ntube-26 mars 2026-Temps de lecture : 2 minutes

Entramos ahora en el tramo final de nuestro camino cuaresmal. Es una semana que contiene tres tiempos del año litúrgico: la Cuaresma, el Sagrado Triduo Pascual y la Pascua.

Este domingo es conocido como Domingo de Ramos o, en otros lugares, como Domingo de las Palmas. Ya sean ramas de olivos o palmas, en realidad no es lo más importante. Lo esencial es que se trata del Domingo de la Pasión del Señor. Este domingo es uno de esos días en los que las personas hacen una expresión visible de su fe, al igual que el Miércoles de Ceniza. Es un día en el que todos salen de la Iglesia con un signo visible de su participación: una rama de un árbol. En el Evangelio que se proclama durante la procesión leemos que «la multitud alfombró el camino con sus mantos; algunos cortaban ramas de árboles y alfombraban la calzada». Jesús hace su entrada en Jerusalén camino de la Pasión, y vemos a una gran multitud involucrada de diversas maneras.

La Pasión que leemos en la Misa es larga. La extensión misma del relato de la Pasión de Cristo es ya una homilía en sí y no necesita otro comentario que el silencio y una participación dócil y atenta en la narración. No basta con escucharla; se nos ofrece una gran oportunidad para participar plenamente en la Pasión de Cristo. La forma en que se proclaman las lecturas nos permite asumir distintos personajes. La mejor manera de entrar en la Semana Santa es siendo «como un personaje más» en la escena de la Pasión, como animaba san Josemaría Escrivá y tantos otros santos.

Antón Chéjov, en uno de sus cuentos cortos titulado El estudiante, narra la experiencia de un estudiante de teología llamado Iván en uno de los acontecimientos de la Semana Santa. Iván, caminando de regreso a casa en una fría tarde de Viernes Santo, se sentía miserable y desanimado, convencido de que la vida siempre ha sido dura y desesperanzada, desde los tiempos antiguos hasta los suyos. Sentía que la historia no era más que una interminable cadena de sufrimiento. En el camino, se detiene junto a una hoguera donde dos viudas, madre e hija, se calentaban. Para pasar el tiempo, les cuenta el relato evangélico de la negación de Pedro, cómo Pedro lloró amargamente al reconocer su debilidad. Mientras Iván habla, se da cuenta de que las mujeres están profundamente conmovidas; una de ellas comienza a llorar, claramente tocada por el dolor de Pedro. Esta reacción afecta hondamente a Iván. Comprende entonces que los sentimientos que Pedro experimentó siglos atrás —el miedo, el amor, el remordimiento— siguen vivos en las personas de hoy. En ese momento, Iván entiende que la verdad, la belleza y la bondad unen a todas las generaciones, formando una cadena ininterrumpida a lo largo del tiempo.

Al comenzar la Semana Santa, se nos invita no solo a llevar nuestras palmas, sino también a participar plenamente en la Pasión de Cristo. Cuando escuchemos la Pasión al iniciar esta semana, dejemos que nuestros corazones se conmuevan. No miremos el reloj, ni nos distraigamos. Leámosla con el corazón.

El pasado está unido al presente por una cadena ininterrumpida de acontecimientos que brotan unos de otros. Tocar un extremo de la cadena debería hacer que el otro se mueva. Escuchar la Pasión debería ser como tocar uno de los extremos de esa cadena: nos moverá si nos sumergimos en ella como un personaje más. La Semana Santa sigue siendo la madre de todas las semanas, la semana más importante del año litúrgico de la Iglesia.

Vatican

Misa tradicional, educación católica y abusos: la sorprendente carta del Papa a los obispos franceses

El cardenal Parolin ha enviado una carta a los obispos franceses de parte del León XIV. Un texto valiente y claro sobre temas muy candentes.

Rédaction Omnes-25 de mars de 2026-Temps de lecture : 2 minutes

El cardenal Parolin, Secretario de Estado Vaticano, ha enviado hoy -18 de marzo- una carta a los obispos franceses, reunidos en Lourdes para la celebración de su Asamblea Plenaria.

El texto es iniciativa del Papa León XIV que, además de enviarles sus oraciones por los frutos de esa reunión, toca muchos aspectos importantes con una claridad y valentía notables.   

Éducation

El Santo Padre muestra su interés por varios temas que abordarán los prelados estos días. En primer lugar, destaca la educación, “un tema que resonó especialmente con el Papa Francisco por su importancia crucial tanto para el futuro del mundo como para la proclamación del Evangelio”. 

En un contexto de “creciente hostilidad hacia las instituciones católicas y de cuestionamientos a su carácter distintivo”, el Pontífice “anima a defender con firmeza la dimensión cristiana de la educación católica, que, sin referencias a Jesucristo, perdería su propósito fundamental”.

Abuso a menores

Además de continuar con el proceso de reparación de reparación a las víctimas que han iniciado en Francia y continuar desarrollando las medidas de prevención, el Papa explica que la misericordia también debe alcanzar “a los sacerdotes culpables de abuso”, de modo que también “sean objeto de sus reflexiones pastorales”.

León XIV señala que tras “años de dolorosas crisis, ha llegado el momento de mirar con firmeza hacia el futuro y ofrecer un mensaje de aliento y confianza a los sacerdotes de Francia, que han sufrido enormemente”.

Liturgia tradicional

Finalmente, el Santo Padre pide prestar especial atención a las comunidades vinculadas al Vetus Ordo, que crecen numerosamente. Concretamente, Parolin señala que “es preocupante que una herida dolorosa en la celebración de la Misa, sacramento mismo de la unidad, siga abriéndose en la Iglesia”. 

“Para sanarla, es ciertamente necesaria una nueva perspectiva mutua, con una mayor comprensión de las sensibilidades de cada uno”, continúa diciendo la carta. Anima a tener “una perspectiva que permita a los hermanos, enriquecidos por su diversidad, acogerse mutuamente en la caridad y la unidad de la fe” y concluye animando con la esperanz de “que el Espíritu Santo les sugiera soluciones concretas que permitan la inclusión generosa de aquellos sinceramente adheridos al Vetus Ordo, de acuerdo con las directrices establecidas por el Concilio Vaticano II en materia de Liturgia”.

Ressources

Las claves de Jack Valero para entender las polémicas del Opus Dei

Jack Valero, director de la Oficina de Comunicación del Opus Dei en Gran Bretaña, aclara en un podcast algunas de las polémicas de la Obra, como las acusaciones de tráfico de personas o de influencia en el Vaticano.

Paloma López Campos-25 de mars de 2026-Temps de lecture : 4 minutes

Jack Valero, director de la Oficina de Comunicación del Opus Dei en Gran Bretaña, ha participado en el podcast de Catholic Unscripted para hablar sobre la situación del Opus Dei. La conversación tiene como origen el libro publicado por Gareth Gore, “Opus” y durante el episodio tratan temas como la influencia de la Obra en el Vaticano, el tráfico de personas y la coacción a menores de edad.

“El Opus Dei no tiene un programa para mejorar la sociedad”

En lo que respecta a las supuestas conexiones políticas que muchos achacan a la Obra, Jack Valero declara que el objetivo del Opus Dei es “mejorar a las personas”.

Basándose en la libertad de la que tanto hablaba san Josemaría, el Opus Dei deja a sus miembros que tengan sus opiniones políticas y no existen grupos de presión de extrema derecha que busquen controlar a los gobiernos, como algunos afirman.

“Gareth Gore sabe muchos datos, pero entiende muy poco”

Las correcciones al libro “Opus” que publicó la Oficina de Comunicación del Opus Dei no son un ataque personal al autor, sino clarificaciones ante la información incorrecta que brinda.

Estos errores, explica Jack Valero, no se limitan solo a datos biográficos de miembros de la Obra, sino que el autor tampoco entendía que una persona pudiera entregarse a Dios por motivos espirituales, sino que pensaba que siempre debe haber alguna otra motivación material.

“El Papa está intentando descubrir todo lo que está pasando”

La audiencia de Gareth Gore con el Papa, a ojos de Jack Valero, no es un modo de respaldar el libro “Opus”, sino una muestra de que el Santo Padre quiere escuchar tanto las críticas como las opiniones favorables al Opus Dei.

“Los aspirantes a ser miembros del Opus Dei no pueden entrar hasta los 18 años”

Jack Valero desmiente también la afirmación de Gareth Gore sobre los menores de edad a quienes se persigue para que entren a formar parte del Opus Dei. El director de la Oficina de Comunicación explica que aquellos que consideran que tienen vocación dentro de la Obra, si son menores de edad, deben acudir con sus padres para hablar con el director del centro.

“Negamos categóricamente que el caso de las numerarias auxiliares en Argentina fuera un caso de tráfico de personas o de explotación”

Valero hace referencia también al famoso caso de las ex numerarias auxiliares de Argentina, quienes afirman que sufrieron explotación y que existe tráfico de personas en los centros del Opus Dei.

El director de la Oficina de Comunicación de la Obra en Gran Bretaña explica que pudieron haber irregularidades en los pagos, pero que eso no es equivalente para nada a los delitos de los que se acusa a la Prelatura.

“El celibato, al igual que empezar a mantener relaciones sexuales, es una decisión propia”

Jack Valero habla también acerca de los prejuicios que hay alrededor del celibato apostólico que se vive en la Obra. Explica con claridad que si aceptamos que los adolescentes empiecen a mantener relaciones sexuales siendo menores de edad, también hay que aceptar la postura de aquellos que se abstienen, puesto que ambas posturas son decisiones sobre la propia sexualidad.

Alabar una perspectiva y condenar la otra no tiene mucho sentido, puesto que si hay madurez para comenzar las relaciones sexuales, hay que aceptar asimismo que existe esa madurez para decidirse por el celibato.

“Nuestro programa es ayudar a la gente a alcanzar la santidad”

La Obra quiere recordar a todo el mundo que “Dios se interesa mucho por cada uno de nosotros”, afirma Jack Valero. Como católicos, los miembros del Opus Dei desean cambiar el mundo, pero no a través de agendas políticas, sino con el bien que hacen en su vida ordinaria.

“No tenemos ningún poder en el Vaticano”

Ante las acusaciones de que el Opus Dei controla el Vaticano, Valero afirma que claramente no es así. “No pudimos parar a Gareth Gore y su visita al Papa, a pesar de que como interlocutor presenta una imagen que no es completa y que es inexacta”, declara.

“Tampoco queremos tener ningún tipo de influencia en el Vaticano», dice el director, “porque nuestro objetivo es llegar a todo el mundo y decirles que pueden alcanzar la felicidad y la santidad en la vida ordinaria porque Dios les ama y les ayudará a ser buenas personas allí donde están”.

“Al Opus Dei no le interesan los puestos de poder de sus miembros”

De nuevo, Jack Valero resalta que el hecho de que haya miembros del Opus Dei que tienen altos cargos no implica que ese sea el objetivo de la Obra. El interés del Opus Dei reside solo en si sus miembros “van a llegar al Cielo y si van a ser buenas personas”.

“El Opus Dei no tiene una postura oficial acerca de las madres de familia”

Los interlocutores del podcast mencionan que hay países en los que muchas madres de familia que forman parte del Opus Dei se convierten en amas de casa. Valero explica que esto no es porque la Obra tenga una “postura oficial” respecto al tema, sino que en cada país se siguen tendencias que dependen de la sociedad, no necesariamente de perspectivas religiosas.

De hecho, a pesar de que no puede dar números exactos, el director de la Oficina de Comunicación señala que muchas madres de familia que forman parte del Opus Dei tienen trabajos fuera del hogar.

“Los miembros del Opus Dei somos libres”

Valero insiste en la idea de que muchas afirmaciones de Gareth Gole acerca del Opus Dei nacen de su falta de entendimiento de la libertad. Gole está convencido de que al entrar en la Obra uno tiene que adherirse a un programa pero, como señala el director de Comunicación, esta agenda no existe y cada uno es libre.

“El Opus Dei solo te dice que sigas tu conciencia, que estés cerca de Dios, que reces mucho y que intentes ayudar a muchas personas con tu vida”, afirma Jack.

“Estamos dispuestos a participar en todo lo que el Papa nos pida”

Jack Valero afirma que el Opus Dei quiere colaborar en todo lo que el Papa pida para aclarar las polémicas de la Obra, así como en todo lo referente a los nuevos estatutos que todavía están en proceso.

“Queremos servir a la Iglesia en el modo en que la Iglesia quiere ser servida”, señala citando a san Josemaría. El Opus Dei no tiene un proyecto para la Iglesia, sino que forma parte de ella.

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Vatican

León XIV: “Toda vocación es un don inmenso para la Iglesia”

En su mensaje para la Jornada de Oración por las Vocaciones de 2026, el Papa León XIV afirma que "toda vocación surge de la conciencia y la experiencia de un Dios que es amor".

Paloma López Campos-25 de mars de 2026-Temps de lecture : 3 minutes

La vocación es “el descubrimiento del don gratuito de Dios que florece en lo profundo del corazón de cada uno de nosotros”, afirma el Papa León XIV en su message para la Jornada de Oración por las Vocaciones de 2026.

El Pontífice señala a Cristo, siguiendo el Evangelio de san Juan, como “pastor bello”, es decir “un pastor perfecto, auténtico, ejemplar, en cuanto está dispuesto a dar la vida por sus ovejas, manifestando de ese modo el amor de Dios”.

La belleza de la llamada

Cristo es, por tanto, un “Pastor que cautiva” y “quien lo mira descubre que la vida es realmente hermosa si lo sigue”. Sin embargo, aclara el Santo Padre, “para conocer esta belleza no son suficientes los ojos del cuerpo o criterios estéticos”, sino que son necesarias dos condiciones: “contemplación e interioridad”.

Por esto, “solo quien se detiene, escucha, reza y acoge su mirada” puede seguir a Cristo. Y en este seguimiento, dice el Papa, “convirtiéndonos en sus discípulos, a su vez nos volvemos ‘bellos’; su belleza nos transfigura”. En consecuencia, “el rasgo que distingue a los santos, además de la bondad, es la belleza espiritual deslumbrante que irradia quien vive en Cristo”. A través de ellos, afirma León XIV, “la vocación cristiana se revela en toda su profundidad: participar de su vida, compartir su misión y resplandecer de su misma belleza”.

Proyecto de amor

El Papa prosigue advirtiendo que la vocación “nunca es una imposición o un esquema prefijado al que simplemente hay que adherirse, sino un proyecto de amor y de felicidad”. En este sentido, son necesarios la oración y el silencio, es decir, “el cuidado de la interioridad”. Una preocupación que el Papa anima a todos que compartan pues “solo si nuestros ambientes brillan por la fe viva, la oración constante y el acompañamiento fraterno, la llamada de Dios podrá surgir y madurar, convirtiéndose en camino de felicidad y salvación para cada uno de nosotros y para el mundo”.

El obispo de Roma insiste en la importancia de la oración, pues “toda vocación, en efecto, surge de la conciencia y la experiencia de un Dios que es amor”. Es el Señor, dice el Papa, quien “ha pensado un camino único de santidad y de servicio para cada uno”, pues “nos conoce profundamente”. Sin embargo, afirma León XIV, “este conocimiento debe ser siempre mutuo; estamos llamados a conocer a Dios por medio de la oración, de la escucha de la Palabra, de los sacramentos, de la vida de la Iglesia y de la entrega a los hermanos y a las hermanas”.

Palabras a los jóvenes

Este conocimiento, prosigue, “no se trata de un saber intelectual abstracto o de un conocimiento académico, sino de un encuentro personal que transforma la vida”. Por eso, el Papa invita a los jóvenes a que “escuchen la voz del Señor que los invita a vivir una vida plena, realizada, haciendo fructificar los propios talentos y clavando en la cruz gloriosa de Cristo los propios límites y debilidades”.

Continúa el Pontífice aconsejando a los jóvenes que:

  • “Dediquen tiempo a la adoración eucarística”,
  • “Mediten asiduamente la Palabra de Dios para vivirla cada día”,
  • “Participen activamente en la vida sacramental y eclesial”.

A través de estas claves, asegura el Papa, “conocerán al Señor y, en la intimidad propia de la amistad, descubrirán cómo entregarse a los demás, en el camino del matrimonio, o del sacerdocio, o del diaconado permanente, o en la vida consagrada, religiosa o seglar”.

León XIV es muy claro señalando todas las llamadas, pues “toda vocación es un don inmenso para la Iglesia y para quien la acoge con alegría”.

El ejemplo de san José

Del conocimiento del padre “nace la confianza”, afirma el Papa. Esto es “esencial tanto para acoger la vocación como para perseverar en ella”. Como ejemplo de ello el Pontífice propone a san José, “icono de confianza total en el designio de Dios: confió incluso cuando todo a su alrededor parecía ser tiniebla y negatividad, cuando las cosas parecían andar en dirección opuesta a lo previsto”.

Además, León XIV advirtió que la vocación es “un proceso dinámico de maduración, favorecido por la intimidad con el Señor”. Un proceso en el que se avanza al:

  • “Estar con Jesús”,
  • “Dejar actuar al Espíritu Santo en los corazones y en las situaciones de la vida”,
  • “Releer todo a la luz del don recibido”.

El Santo Padre resalta también la importancia de “tener un buen guía espiritual que acompañe el descubrimiento y el desarrollo de nuestra vocación”.

León XIV concluye diciendo que “la vocación, por tanto, no es una posesión inmediata, algo ‘dado’ de una vez por todas; es más bien un camino que se desarrolla análogamente a la vida humana, en el cual el don recibido, además de ser cuidado, debe alimentarse de una relación cotidiana con Dios para poder crecer y dar fruto”.

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Vatican

León XIV explica la jerarquía de la Iglesia católica

El Papa León XIV continúa su catequesis durante la audiencia de los miércoles. En esta ocasión se adentra en la estructura jerárquica de la Iglesia, basándose en el capítulo tres de "Lumen Gentium".

Rédaction Omnes-25 de mars de 2026-Temps de lecture : < 1 minute

El Papa León XIV prosigue con las catequesis sobre “Lumen Gentium” durante las audiences de los miércoles. En esta ocasión, se ha adentrado en la forma jerárquica de la Iglesia, explicada en el capítulo tres de la constitución dogmática.

En primer lugar, el Pontífice señaló que “la Iglesia católica encuentra su fundamento en los apôtres, que Cristo quiso como columnas vivas de su Cuerpo místico”. Esta jerarquía, explicó, “obra al servicio de la unidad, de la misión y de la santificación de todos sus miembros”.

Pero este orden, según lo declarado en “Lumen Gentium”, “no es una construcción humana que sirve para la organización interna de la Iglesia como cuerpo social, sino que es una institución divina que tiene como finalidad perpetuar hasta el final de los tiempos la misión que Cristo dio a los apóstoles”.

El Santo Padre aclaró a continuación qué quiere decir la constitución dogmática cuando utiliza el adjetivo “jerárquica”. Esto hace referencia al “origen sacro del ministerio apostólico en la acción de Jesús, Buen Pastor, así como sus relaciones internas”. En este sentido, continuó, “los obispos, ante todo, y, a través de ellos, los presbíteros y los diáconos, han recibido encargos que los llevan a estar al servicio de ‘todos cuantos pertenecen al Pueblo de Dios’” (LG, 18).

León XIV señalo que “la ‘Lumen Gentium’ recuerda varias veces y de manera eficaz el carácter colegial y de comunión de esta misión apostólica”. Por ello, animó a todos los cristianos a pedir a Dios “que mande a su Iglesia ministros que sean ardientes en la caridad evangélica, estén entregados al bien de todos los bautizados y sean misioneros valientes en todos los lugares del mundo”.

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El elefante del que nadie habla de las indemnizaciones por abusos en España

La conversación pública y política se está delimitando en exceso a la responsabilidad de la Iglesia, dejando en segundo plano una investigación más amplia y compleja sobre las causas, los contextos y las responsabilidades compartidas.

25 de mars de 2026-Temps de lecture : 3 minutes

En las últimas semanas, diversos medios de comunicación en España han intensificado sus críticas a la Iglesia católica por su gestión de los casos de abusos sexuales, poniendo el foco especialmente en la cuestión de las indemnizaciones a las víctimas. Según esta narrativa, la institución eclesial no estaría respondiendo de forma adecuada a las demandas de reparación, lo que justificaría una intervención gubernamental para garantizar acuerdos satisfactorios.

Sin embargo, este debate público plantea interrogantes relevantes en términos de coherencia, memoria y enfoque que merecen un análisis más detenido.

¿El origen del problema está en la Iglesia?

Por un lado, resulta llamativo el contraste histórico en el tratamiento mediático de ciertos referentes culturales. En la década de 1970, más de 69 intelectuales franceses firmaron un manifiesto en el que solicitaban la despenalización de las relaciones sexuales entre adultos y menores. Entre los firmantes se encontraban figuras de enorme influencia como Jean-Paul Sartre, Simone de Beauvoir, Michel Foucault, Gilles Deleuze, Jean-François Lyotard, Jack Lang —quien posteriormente sería Ministro de Cultura— o Bernard Kouchner, fundador de Médicos Sin Fronteras.

Muchos de estos autores han sido posteriormente promovidos, celebrados y convertidos en referentes por los mismos espacios mediáticos que hoy denuncian con contundencia los abusos cometidos por una parte del clero. Sin cuestionar en absoluto la necesidad —indiscutible— de exigir responsabilidades a la Iglesia por los delitos cometidos en su seno, sí cabe señalar la ausencia de un escrutinio igualmente riguroso hacia quienes, en su momento, defendieron posiciones que hoy resultan social y moralmente inaceptables.

Más aún, los medios que contribuyeron a ensalzar a estas figuras rara vez han ejercido autocrítica sobre su propio papel en la legitimación cultural de ciertas ideas. Se da así una paradoja difícil de ignorar: quienes ayudaron a normalizar postulados problemáticos en el pasado, hoy condenan con firmeza sus consecuencias sin asumir responsabilidad alguna ni entonar el más mínimo “mea culpa”.

Esto abre una cuestión de fondo: ¿es adecuado atribuir de forma casi exclusiva la responsabilidad moral de los abusos a una única institución como la Iglesia católica, que doctrinalmente ha rechazado siempre estas prácticas? ¿O cabría también examinar el papel de determinados intelectuales, corrientes culturales y altavoces mediáticos que, en otros momentos históricos, contribuyeron a erosionar ciertos límites éticos?

El olvido de la mayoría de víctimas

A ello se suma otro dato relevante: según la Fiscalía General del Estado, solo el 0,45 % de los abusos a menores en la actualidad se producen en entornos eclesiales. Pese a ello, la cobertura informativa tiende a concentrarse de forma muy significativa en este ámbito concreto, generando una percepción pública que no siempre se corresponde con la distribución real del problema.

En paralelo, algunas propuestas políticas han planteado la necesidad de abordar el fenómeno de manera integral, investigando todos los contextos en los que se producen abusos —familiares, educativos, deportivos o institucionales— y estableciendo mecanismos de reparación para el conjunto de las víctimas. Sin embargo, estas iniciativas no han recibido una atención mediática equiparable, lo que refuerza la impresión de que el debate se encuentra parcializado.

Todo ello sugiere que la conversación pública y política se está delimitando en exceso a la responsabilidad de una institución concreta, dejando en segundo plano una reflexión más amplia y compleja sobre las causas, los contextos y las responsabilidades compartidas.

Y aquí emerge el verdadero “elefante en la habitación” de este problema: la ausencia de un enfoque verdaderamente universal en materia de reconocimiento e indemnización de las víctimas. Mientras el foco se concentra casi exclusivamente en los casos vinculados a la Iglesia, la inmensa mayoría de víctimas de abusos en otros ámbitos quedan sin el mismo nivel de visibilidad o propuestas de reparación. 

En este sentido, la tendencia a establecer “categorías” de víctimas desplaza selectivamente el foco hacia determinados victimarios, de modo que el interés deja de estar verdaderamente en las víctimas y en su reparación integral. El resultado es una injusticia añadida: quienes han sufrido el daño quedan además subordinados a un relato que prioriza a quién señalar antes que a quién reparar.

¿Se cumple lo acordado?

Y, en última instancia, queda en evidencia el escaso interés de buena parte de la prensa por el conjunto de las víctimas de abusos, erosionando gravemente su credibilidad moral y su pretendida profesionalidad. Y si no, preguntémonos por qué ningún medio está presionando para que se cumpla uno de los puntos que acordó el gobierno con la conferencia episcopal el pasado 8 de enero: 

“El desarrollo de este mecanismo de reparación a víctimas de abusos sexuales en el ámbito de la Iglesia católica se inscribe en el marco del compromiso del Gobierno de promover el cumplimiento de los fines previstos en la Ley Orgánica 8/2021, de 4 de junio, de protección integral a la infancia adolescencia frente a la violencia, para abordar la reparación integral de víctimas de abusos en cualquier ámbito de la vida social". 

¿Firmarán los obispos españoles un plan de reparaciones sin que el gobierno haya cumplido su palabra de reparar a las víctimas de otros ámbitos? ¿No es una buena ocasión para que la Iglesia refuerce su autoridad moral exigiendo al gobierno que investigue a todas las víctimas de abusos? 

L'auteurJavier García Herrería

Rédacteur en chef de Omnes. Auparavant, il a collaboré à divers médias et a enseigné la philosophie au niveau du Bachillerato pendant 18 ans.

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Éducation

5 ideas para proteger el hogar entre pantallas y educar familias santas

Las herramientas del mundo digital ofrecen numerosas oportunidades para aprender, crear y disfrutar en los hogares. Sin embargo, los avances tecnológicos no solo conllevan beneficios, sino también riesgos. Aquí van 5 ideas para educar entre pantallas.  

OSV / Omnes-25 de mars de 2026-Temps de lecture : 4 minutes

– Hermana Nancy Usselmann, OSV News

Los padres crían hoy a sus hijos en un mundo muy distinto al de cualquier otra generación. Los videojuegos, las redes sociales, las plataformas de streaming, los chatbots basados en inteligencia artificial y el acceso instantáneo a la información en las pantallas, han transformado la vida cotidiana. ¿Deseamos proteger el hogar y educar la familia?

Las herramientas del mundo digital ofrecen numerosas oportunidades para aprender, crear y disfrutar. Los medios de comunicación transmiten ideas, valores y formas de ver el mundo que van moldeando la manera de pensar de las personas. Si se utilizan correctamente, pueden abrir la mente y el corazón de los niños y enriquecer su imaginación.

Sin embargo, los avances tecnológicos no solo conllevan beneficios, sino que también implican riesgos. Los contenidos perjudiciales pueden afectar negativamente la salud emocional y espiritual de los niños. Sin orientación, los chicos pueden, de forma intencional o no, verse expuestos a espacios digitales peligrosos, donde el contenido puede debilitar su fe y su bienestar.

Por eso, los padres están llamados a supervisar el uso de la tecnología y a ayudar a sus hijos a desarrollar una mirada crítica frente a los medios. Esta responsabilidad no consiste solo en poner reglas o establecer límites: también tiene una profunda dimensión espiritual. He aquí 5 ideas.

1. Usar la tecnología, sin dejar que ella nos use

La tecnología en sí misma no es el enemigo. Las redes sociales, los videojuegos y la inteligencia artificial son fruto de la creatividad humana. Sin embargo, como cualquier herramienta, pueden utilizarse para el bien o para el mal.

El Papa León XIV subraya que la tecnología debe estar al servicio de la persona humana, y no reemplazar la sabiduría ni las relaciones humanas. Los padres, arraigados en la fe, son quienes tienen la misión de formar y guiar a sus hijos hacia lo bello, lo verdadero y lo bueno.

Como los jóvenes no tienen la madurez suficiente para comprender plenamente los mensajes que transmiten los medios, no siempre pueden distinguir entre contenidos útiles y perjudiciales que encuentran en internet. Sin embargo, son precisamente esos mensajes los que van moldeando su mente y su corazón. Por eso, la crianza de los hijos también debe incluir una guía espiritual en el mundo digital.

2. Formar el carácter digital de los hijos

Ser un padre responsable en lo que respecta a los medios no significa simplemente controlar el tiempo que los hijos pasan frente a las écrans. Si bien eso es importante, también es necesario jugar y ver contenidos juntos en familia. Acompañar a los hijos en el uso de la tecnología y compartir en familia permite conversar sobre lo que se ve y se escucha. Esto ayuda a los niños a interpretar esos contenidos a la luz de la fe. Hablar con los hijos sobre su experiencia digital también les permite desarrollar la capacidad de discernimiento, algo fundamental a medida que crecen.

Los padres deberían proponerse formar la conciencia de sus hijos, no solo asegurarse de que cumplan reglas. Es bueno animarlos a hacerse preguntas sobre lo que consumen en los medios. Por ejemplo: ¿Cómo me hace sentir esta historia? ¿Refleja algo bueno? ¿Me acerca más a Dios?

Cuando los padres ayudan a sus hijos a distinguir entre lo bueno y lo perjudicial en el mundo digital, les dan herramientas para cuidar su vida interior y crecer en su relación con Dios.

En una fotografía de archivo, se ve a una familia orando durante la Misa en la catedral de San Patricio en la ciudad de Nueva York. (Foto de OSV News/Gregory A. Shemitz).

3. Proteger a la familia mediante la oración

Ayudar a fortalecer la vida espiritual de los hijos es una de las maneras más eficaces de protegerlos en la era digital. Cuando las familias rezan juntas, invitan a Cristo a entrar en su hogar y a ocupar un lugar central en sus relaciones y actividades.

La oración fortalece interiormente a los niños y ayuda a formar su conciencia. Les recuerda que son hijos amados de Dios. Cuando una familia reza el rosario o bendice los alimentos, o cuando presenta al Señor sus intenciones relacionadas con el uso de la tecnología, la gracia de Dios fortalece los lazos familiares. Estos momentos enseñan a los niños que Dios está presente en todos los aspectos de la vida, incluso en su vida digital.

Quizás el factor más importante en la formación de los hijos sea el ejemplo de los padres, ya que los niños tienden a imitar lo que ellos hacen. Si los padres se distraen constantemente con los dispositivos, los hijos interiorizan ese comportamiento. Pero cuando los padres rezan juntos y guían a la familia en la oración, los niños aprenden el valor y la belleza de la fe.

4. Transformar la tecnología en un camino hacia la santidad

La tecnología no tiene por qué debilitar la fe. Las familias pueden fortalecer su vida de fe si usan la tecnología de forma consciente. Pueden ver juntos contenidos inspiradores y conversar sobre lo que ven, escuchar grabaciones de la Sagrada Escritura, aprender sobre la vida de los santos y utilizar herramientas digitales para profundizar su vida espiritual.

Educar a los hijos en la era digital supone un desafío. Sin embargo, al establecer límites claros, prohibir el uso de pantallas en los dormitorios, establecer momentos sin tecnología y fomentar otras actividades, incluida la oración, los padres pueden crear un ambiente de equilibrio y paz en sus hogares.

5. Ver alguna serie o guía con herramientas prácticas

Para más consejos e ideas sobre cómo formar hijos que se desenvuelvan con seguridad en el mundo digital y crezcan en santidad, se recomienda la serie Digital Age Family Safety, producida por Family Theater Productions y Pauline Media Studies, disponible en DigitalFamilySafety.org o en su canal de YouTube.

Los videos son breves y están pensados para ayudar a los padres católicos, que muchas veces tienen poco tiempo, a acompañar a sus hijos en la cultura digital con herramientas prácticas e ideas sencillas. Las guías descargables permiten acceder al contenido en cualquier momento.

Los padres buscan educar hijos que no le tengan miedo a la tecnología, sino que la utilicen con madurez y responsabilidad; hijos que sepan aprovechar las herramientas digitales sin ser dominados por ellas. Cuando las familias rezan juntas, disciernen juntas y usan los medios de manera consciente, el hogar se convierte en un espacio sagrado donde la fe se vive, los corazones se fortalecen y Cristo ocupa un lugar central. En hogares así, la santidad puede florecer.

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La hermana Paulina Nancy Usselmann es directora del Pauline Center for Media Studies en Los Ángeles y especialista en educación en alfabetización mediática.

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L'auteurOSV / Omnes

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Espagne

¿Puede el Estado imponer cofradías mixtas? Sagunto, el nuevo caso que divide a España

Un especialista explica los bienes y derechos que están en juego cuando el Estado obliga a que existan cofradías mixtas.

Javier García Herrería-24 de mars de 2026-Temps de lecture : 4 minutes

La decisión de la Cofradía de la Purísima Sangre de Sagunto de mantener la exclusión de mujeres en sus filas ha reabierto un debate que en España nunca termina de cerrarse: el difícil equilibrio entre igualdad y libertad religiosa. La votación interna, en la que una mayoría de cofrades volvió a rechazar la admisión femenina, ha tenido consecuencias inmediatas —como la posible retirada del reconocimiento turístico de la Semana Santa local—, pero sobre todo ha vuelto a colocar en el centro una cuestión de fondo: ¿puede el Estado imponer criterios de igualdad en la organización interna de una entidad religiosa?

El caso no es aislado. Remite directamente a la reciente doctrina del Tribunal Constitucional en el conflicto de la Cofradía del Cristo de La Laguna en 2024, una resolución que ha sido muy discutida en el ámbito académico. Entre las voces críticas destaca la de Santiago Cañamares, catedrático de Derecho Eclesiástico del Estado de la Universidad Complutense de Madrid, y autor de una publicación sobre la discriminación por razón de sexo en las entidades religiosas (Dykinson, 2026, pp 145-169).

Confusiones y equívocos

El problema no son tanto las sentencias emitidas, sino el enfoque adoptado por los tribunales. Desde esta perspectiva, el primer error es de calificación jurídica. «Las cofradías no son asociaciones civiles ni culturales, sino asociaciones públicas de fieles integradas en la estructura de la Iglesia», explica Cañamares. Esta diferencia «implica que las leyes que deben aplicársele no son las propias del derecho de asociación civil, sino las del eclesiástico». Sin embargo, afirma el catedrático, «el Tribunal Constitucional habría tratado estas entidades como si fueran asociaciones privadas ordinarias, aplicando categorías del derecho civil que no les corresponden».

Esta confusión se agrava cuando el tribunal justifica su intervención con la idea de que las actividades de las cofradías tienen una dimensión cultural. «Es cierto que las procesiones forman parte del patrimonio histórico y social, pero reducirlas a ese plano supone, en la práctica, despojarlas de su significado religioso», señala Cañamares. Y es que el hecho de que algo tenga impacto cultural no lo convierte en una entidad cultural. Las procesiones son culturales porque son religiosas, no al revés.

Un precedente importante

Como advierte esta línea crítica, el tribunal termina sustituyendo el criterio de la propia entidad religiosa por uno externo, lo que choca directamente con el principio de neutralidad del Estado.

En el fondo, lo que se produce es una reinterpretación de la libertad en clave expansiva. Se entiende que el derecho a la igualdad debe prevalecer incluso en ámbitos donde tradicionalmente se ha reconocido un amplio margen de autonomía, como el religioso. Pero esta visión plantea problemas evidentes. La igualdad, como ha señalado reiteradamente la jurisprudencia, no implica uniformidad absoluta ni prohíbe toda diferencia de trato, sino solo aquella que carece de justificación razonable.

Cañamares considera que «el precedente del Alarde de Irún resulta especialmente ilustrativo». Esta festividad, que conmemora una victoria militar de 1522, mantiene un modelo tradicional donde los hombres desfilan como soldados. A finales de los años 90, el conflicto por excluir a las mujeres llegó a los tribunales y acabó en el Tribunal Supremo (TS), que estableció en 2008 una distinción clave.

Según el TS, no toda exclusión por razón de sexo es ilícita si se produce en el ámbito de entidades privadas. La clave estaba en distinguir entre lo público y lo privado: cuando el evento es organizado por una administración, la igualdad es exigible en términos estrictos; cuando lo organiza una entidad privada, prevalece la libertad de asociación. Gracias a esta doctrina, hoy conviven modelos distintos sin que uno se imponga sobre el otro.

Aplicado al caso de las cofradías, el paralelismo es claro. La Iglesia no impide que existan cofradías mixtas o incluso exclusivamente femeninas. Obligar a una cofradía concreta a modificar sus estatutos no amplía derechos, sino que restringe la libertad de quienes la integran.

La opinión del TEDH

Aquí aparece uno de los argumentos más delicados pero también más reveladores. Si el Estado puede imponer la admisión de mujeres en una entidad religiosa, ¿qué impediría que en el futuro exigiera la admisión de personas no creyentes, excomulgadas o incluso contrarias a la doctrina que esa entidad pretende defender? La cuestión deja de ser de igualdad de género para convertirse en un problema estructural sobre quién define la identidad de las comunidades religiosas.

No es casual que este debate haya trascendido el ámbito nacional. El caso de Canarias ya ha sido llevado ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, cuya jurisprudencia ha sido tradicionalmente clara en la defensa de la autonomía de las confesiones. Este tribunal ha reiterado que las comunidades religiosas tienen derecho a organizarse según sus propias normas, la definición de su doctrina o la selección de sus miembros, como parte esencial de la libertad religiosa colectiva.

Desde esta óptica, la intervención del Tribunal Constitucional resulta más que problemática. Se le reprocha haber aplicado una lógica ajena al fenómeno religioso, haber confundido lo cultural con lo doctrinal y haber llevado el principio de igualdad más allá de sus límites razonables. En definitiva, haber intervenido en un ámbito donde el Estado debería mantener una posición de neutralidad.

La explicación de este fenómeno para Santiago Cañamares es clara, «el Tribunal Constitucional actualmente está muy politizado», lo que facilita una interpretación hegemónica y sesgada en algunas de sus sentencias.

El caso de Sagunto, por tanto, no es una simple controversia local ni una disputa interna de una cofradía. Es un episodio más de un debate mayor sobre los límites del poder público en una sociedad plural.

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Cinéma

“La última cena”, la película de Semana Santa en los cines españoles

En conjunto, La última cena se presenta como una película recomendable para quienes se acerquen a ella con disposición a valorar su intención y su mensaje.

Javier García Herrería-24 de mars de 2026-Temps de lecture : 2 minutes

El próximo jueves, 26 de marzo, llega a las salas españolas La última cena, una nueva aproximación cinematográfica a los momentos finales de la vida de Jesucristo. La película se presenta con un tono abiertamente positivo y un claro afán evangelizador. Los productores Michael Scott, David A.R. White, Troy Duhon y Shawn Boskie son los mismos que produjeron la exitosa película de Le cas du Christ.

Como ocurre con toda representación de la vida de Cristo en la gran pantalla, su recepción será necesariamente diversa. Ni siquiera producciones recientes de gran impacto como The Chosen han logrado unanimidad entre el público. En este sentido, La última cena no será una excepción: su propuesta concreta puede conectar profundamente con algunos espectadores, mientras que otros pueden encontrar aspectos con los que no conectan.

El filme opta por un enfoque narrativo bien definido: no pretende abarcar toda la Pasión, sino centrarse en el episodio de la última cena y su prolongación inmediata. Este recorte permite profundizar en un aspecto que no siempre recibe tanta atención en la gran pantalla: la vivencia de estos acontecimientos desde el punto de vista de los apóstoles, con especial protagonismo de San Pedro.

Uno de los aciertos de la película es su esfuerzo por contextualizar la última cena en su marco judío. La cinta explica con claridad qué significaba la celebración de la Pascua para el pueblo de Israel, subrayando tanto las continuidades como las novedades introducidas por Jesucristo. Este aspecto pedagógico aporta profundidad y puede ayudar al espectador a comprender mejor el sentido teológico del momento.

Asimismo, el relato pone un énfasis notable en el liderazgo de Pedro y en su primado, presentado como una elección explícita de Cristo. En paralelo, se construye un interesante contraste entre Judas Iscariote y el propio Pedro: dos figuras marcadas por la traición, pero diferenciadas por su actitud posterior. Mientras Judas queda definido por la desesperación, Pedro aparece como ejemplo de fragilidad humana abierta al perdón.

Desde el punto de vista técnico, la película ofrece una factura bastante buena. El rodaje, el montaje y la música acompañan con eficacia el tono del relato, sin grandes alardes pero con suficiente calidad como para sostener la narración y su carga emocional.

No obstante, también hay elementos que pueden suscitar discrepancias. (Atención, spoiler). La representación de Jesucristo es siempre un desafío complejo, condicionado por las expectativas personales de cada espectador. Además, el papel de la Virgen María aparece de un modo muy secundario. Este aspecto puede ser que responda al carácter de la producción, fruto de la colaboración entre sensibilidades católicas y protestantes, lo que lleva a adoptar un enfoque más neutro en cuestiones potencialmente controvertidas. Eso sí, no puede decirse que sea una película protestante ni nada parecido, pues muestra muy bien el primado de Pedro y la Eucaristía.

En conjunto, La última cena se presenta como una película recomendable para quienes se acerquen a ella con disposición a valorar su intención y su mensaje.

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Monde

Jerusalén: oración en el Santo Sepulcro a pesar del “acceso restringido”

La Iglesia del Santo Sepulcro en Jerusalén sigue siendo un lugar de oración continua a pesar del acceso restringido a los fieles, según un comunicado emitido el fin de semana por la Custodia franciscana de Tierra Santa, que también indicó que persiste la incertidumbre sobre las celebraciones de Semana Santa y Pascua.

OSV / Omnes-24 de mars de 2026-Temps de lecture : 4 minutes

– Paulina Guzik, OSV News

La Basílica del Santo Sepulcro de Jerusalén, el lugar donde Jesucristo fue crucificado, enterrado y resucitó, sigue siendo un lugar de oración continua a pesar del acceso restringido a los fieles, según un comunicado emitido el 21 de marzo por la Garde d'enfants de Tierra Santa, que señaló asimismo que persiste la incertidumbre sobre las celebraciones de Semana Santa y Pascua.

Los frailes, ahora sin fieles para rezar y sin saber cuánto durarán las restricciones, han realizado un llamamiento a los católicos de todo el mundo para que “se unan en oración para que cesen la guerra y la violencia”. Y “para que se sigan las vías del diálogo, la diplomacia y la acción política responsable, ya que son los únicos caminos capaces de construir una paz justa y duradera”, decía el comunicado, calificando los tiempos turbulentos como un “tiempo de prueba”.

Aclaraciones de la Custodia franciscana: la oración no cesa

“En los últimos días han circulado diversas informaciones sobre el cierre” de la Iglesia del Santo Sepulcro y “la celebración de las próximas liturgias de Pascua”, afirma el comunicado. “En este sentido, la Custodia de Tierra Santa considera oportuno ofrecer algunas aclaraciones”.

La comunidad franciscana responsable del lugar hace hincapié en que la vida religiosa dentro de la basílica no se ha interrumpido.

“La comunidad de frailes franciscanos presentes en el Saint Sépulcre nunca ha cesado, día y noche, de llevar a cabo las celebraciones programadas, los ritos, las procesiones diarias y las oraciones litúrgicas de acuerdo con lo estipulado en el Status Quo”, añade la nota.

«Incluso durante estos días, aunque el acceso a la Basílica está restringido a los fieles por razones de seguridad, la oración continúa sin cesar en los Lugares Santos”.

Miembros del clero rezan frente al Edículo, lugar tradicional del entierro y resurrección de Jesús, durante la ceremonia del lavatorio de pies el Jueves Santo en la Iglesia del Santo Sepulcro en la Ciudad Vieja de Jerusalén, el 17 de abril de 2025. (Foto de OSV News/Ammar Awad, Reuters).

Actividad litúrgica, un servicio a la Iglesia universal

La Custodia, que ha mantenido una presencia en lugares cristianos clave durante siglos, enmarcó su actividad litúrgica continua como un servicio a la Iglesia universal.

“Nuestra presencia centenaria en los Santos Lugares de la Redención y la oración que se eleva allí cada día se ofrecen en nombre de toda la Iglesia y por el bien de toda la humanidad”, según el comunicado.

Visibilizar la fe en los Lugares Santos en momentos dramáticos

“En momentos particularmente dramáticos como los que estamos viviendo ahora, esta presencia busca visibilizar la fe, la esperanza y la súplica de cada persona bautizada, para que desde estos Lugares Santos siga elevándose una oración por la paz y la reconciliación entre los pueblos”.

Las autoridades indicaron que aún es demasiado pronto para determinar cómo se llevarán a cabo las celebraciones de la Semana Santa.

Una mujer cristiana etíope reza ante la Iglesia del Santo Sepulcro en la Ciudad Vieja de Jerusalén el 4 de marzo de 2026, quinto día de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán. (Foto OSV News/Debbie Hill).


No es posible predecir las celebraciones

“Por el momento, no es posible hacer predicciones sobre las celebraciones de la Semana Santa”, indica el comunicado. “La Custodia de Tierra Santa mantiene un diálogo constante con las autoridades competentes y con las demás Iglesias responsables del Santo Sepulcro. Tan pronto como se disponga de información clara sobre las celebraciones, se emitirán comunicados oficiales a través de los canales institucionales”.

Decretado por las autoridades israelíes

El pasado 20 de marzo, OSV News informó que las autoridades israelíes habían decretado el cierre de la Iglesia del Santo Sepulcro de Jerusalén como parte de un conjunto de cierres más amplios por motivos de seguridad, a partir del 28 de febrero, cuando Israel y Estados Unidos lanzaron ataques contra Irán.

Un comunicado del jefe de la Administración Civil de Israel confirmó que “todos los lugares sagrados de la Ciudad Vieja de Jerusalén, incluido el Muro de las Lamentaciones, el Monte del Templo y la Iglesia del Santo Sepulcro, permanecerán cerrados… por razones de seguridad, a la luz de las tensiones actuales en la región”. 

Precauciones

Joseph Hazboun, director regional de la oficina de CNEWA/Misión Pontificia para Palestina en Jerusalén, dijo que la decisión se planteó como una precaución contra posibles ataques y para evitar concentraciones masivas durante un período de alerta máxima.

El Ministerio de Asuntos Exteriores israelí informó el 12 de marzo en X que un misil impactó a “unos cientos de metros de la Ciudad Vieja, el Muro de las Lamentaciones, la Mezquita de Al-Aqsa y la Iglesia del Santo Sepulcro. La protección de vidas y la seguridad de los fieles son primordiales”. señaló.

Hazboun dijo que espera que los servicios de Semana Santa y Pascua se celebren en la Iglesia del Santo Sepulcro solo con religiosos y clérigos, como sucedió durante la pandemia del Covid-19.

Medidas que afectan también a musulmanes

Joseph Hazboun añadió que el 15 de marzo, “el 27 de Ramadán y Laylat al-Qadr —una noche especialmente significativa para los musulmanes en Jerusalén y Palestina— los israelíes sellaron la Ciudad Vieja para impedir que los musulmanes entraran y llegaran a Al-Aqsa (la mezquita)”.

“Miles de personas terminaron pasando la noche cerca de las puertas de la Ciudad Vieja. Además, ni siquiera a los residentes de la Ciudad Vieja, incluidos los cristianos, se les permitió salir”, dijo.

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Paulina Guzik es editora internacional de OSV News. Pueden seguirla en X @Guzik_Paulina

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L'auteurOSV / Omnes

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Ressources

La Iglesia es santa. Aunque no lo sean sus miembros

La Iglesia es considerada el pueblo santo de Dios, y ya en la tierra se caracteriza por una verdadera santidad, aunque todavía está por alcanzar.

Alejandro Vázquez-Dodero-24 de mars de 2026-Temps de lecture : 3 minutes

Al ser Dios mismo el autor de la Iglesia –Cristo se entregó por Ella, fundándola– es santa. Y para preservar su santidad el Esprit Saint la vivifica en el día a día. La Iglesia, en sí misma, es santa: su santidad se encuentra en su unión con Cristo y la plenitud de los medios de salvación que posee, en particular los sacramentos.

Lo confiesa nuestra Fe, y así lo recoge el Catéchisme en su núm. 823, al señalar que la Iglesia no puede dejar de ser santa. El mismo, Cristo, a quien con el Padre y con el Espíritu se proclama “el solo santo”, amó a su Iglesia como a su esposa.

La Iglesia, según recogió el Concilio Vaticano II, es considerada el pueblo santo de Dios, y ya en la tierra se caracteriza por una verdadera santidad, aunque todavía está por alcanzar (Lumen Gentium 12 y 48). Sus miembros, según dice el mismísimo san Pablo en sus cartas, son llamados “santos”.

Así, la Iglesia es santa en su esencia divina y creadora –Cristo la funda– y sus medios. Aun cuando, según pasamos a ver, sus miembros, peregrinos en la tierra y encaminados al Cielo, pecan y están en un proceso constante de purificación y conversión.

Las limitaciones -y pecados- de los miembros de la Iglesia

Cada vez que recitamos el Credo afirmamos que la Iglesia es santa, y eso sorprende a muchos, cuando los defectos y pecados de sus miembros –podríamos decir que sobre todo los de sus dirigentes, más llamativos o “escandalosos”– son bien visibles: abusos de múltiples tipos, delitos financieros, etc., amén de otras desviaciones históricas como la convivencia con la esclavitud, o el consenso respecto a las guerras de religión.

En este punto quisiéramos subrayar el término “visibles”, ya que una cosa es lo que observamos, e incluso juzgamos –y con razón–, y la otra lo que pueda acontecer en el corazón de quienes representan a la Iglesia, o sea lo que pueda acontecer en el mismo corazón de la Iglesia.

Dicho de otra manera: ¿conviene centrarse en el error cometido, pecaminoso, o más bien en la capacidad del corazón humano de abrazar el perdón de Dios y sanar la herida infligida a la Iglesia de la que forma parte? Con el paso del tiempo hay quien aprecia una obra restaurada, que aunque haya perdido su condición inmaculada porque haya dejado de ser la obra perfecta inicial –en nuestro discurso, la Iglesia fundada por Cristo–, no por ello deja de mostrar belleza –en nuestro discurso, santidad–. Ésta, la santidad, lo sabemos, no está asociada a no equivocarse, sino a rectificar y pedir perdón.

¿Y quién es capaz de sostener la falta de arrepentimiento de los representantes de la Iglesia que han pecado? Nadie, solo ellos mismos pueden verificar su arrepentimiento y, por tanto, petición de perdón y sanación.

La seguridad espiritual de los fieles

De otro lado, refiriéndonos a la jerarquía de la Iglesia, observamos que la indignidad de sus miembros no obsta para que puedan desempeñar el ministerio que les ha sido confiado. Así, el ministro pecador puede dispensar los sacramentos a pesar de su pecado: ello es muestra de la santidad de la Iglesia a la que sirve. Naturalmente, a no ser que medie alguna sanción canónica que le prohíba desempeñar tal ministerio.

También a este respecto nos referiríamos al término “Ecclesia supplet” –la Iglesia suple–, principio jurídico referido al hecho de que la Iglesia convalida actos sacramentales o administrativos que podrían ser inválidos debido a un error de hecho o de derecho, o a falta de jurisdicción. De este modo se garantiza la seguridad espiritual de los fieles, que se deben precisamente a la santidad de la Iglesia, y no a las limitaciones de sus ministros.

Dossier

El sentido cristiano del sufrimiento humano

El sufrimiento es un misterio moral que la fe cristiana no busca ocultar, sino iluminar a través de la pasión y resurrección de Jesucristo. Aunque el dolor físico es inevitable, la “doctrina de la Cruz” permite transfigurarlo en una experiencia redentora de amor y esperanza.

Ignacio Serrada Sotil-24 de mars de 2026-Temps de lecture : 6 minutes

“El sufrimiento es en cierto modo el destino del hombre, que nace sufriendo, pasa su vida en aflicciones y llega a su fin, a la eternidad, a través de la muerte, que es una gran purificación por la que todos hemos de pasar. De ahí la importancia de descubrir el sentido cristiano del sufrimiento humano”. Estas palabras de san Juan Pablo II, pronunciadas el 2 de febrero de 1985, no perderán nunca su actualidad. A primera vista, podría parecer que transmiten una mirada pesimista sobre el hombre y su existencia. Pero, si somos sinceros con la realidad que vivimos tantas veces, reconocemos que iluminan de modo certero una parte ineludible de nuestra experiencia humana.

Todos queremos ser felices, tener una vida grande y gozar de ella. Sin embargo, la experiencia del sufrimiento en la vida es inevitable, y hemos de hacer cuentas con ella constantemente. También decía en otro lugar el Papa polaco: “El sufrimiento y la muerte forman parte de la experiencia humana, y es vano, además de equivocado, tratar de ocultarlos o descartarlos”. Y añadía: “Al contrario, se debe ayudar a cada uno a comprender, en la realidad concreta y difícil, su misterio profundo" (Evangelium Vitae, 97).

De modo que la perspectiva adecuada para situarnos en relación con esta realidad no es plantear cuestiones sobre el sufrimiento en sí mismo, o sobre si nos gustaría o no padecerlo, sino sobre los interrogantes profundos que se suscitan cuando lo experimentamos. Y estos, de un modo u otro, tienen que ver con la pregunta sobre su sentido. Como afirmaba Robert Spaemann: “El tema ‘sentido del sufrimiento’ es idéntico al tema: sentido de lo que no queremos, de lo que nadie puede querer para sí mismo”. La cuestión más bien se expresa de este modo: ¿qué buscamos realmente cuando nos preguntamos sobre el sentido del sufrimiento? La perspectiva adecuada, ante el misterio que supone para nosotros, no será tratar de dar con la solución a un problema, sino de abrirnos a una luz que se nos ha dado.

El carácter moral del sufrimiento

Para avanzar en esta perspectiva, puede ayudar ver la relación y la diferencia que existe entre dolor y sufrimiento. La vulnerabilidad constitutiva, propia de la persona, implica que la realidad nos “hiera”, nos afecte, y esto en todas las dimensiones y niveles de nuestro ser: biológico, afectivo, psicológico y espiritual. Pero no identificamos ni vivimos del mismo modo todas estas afecciones. En griego, para referirse al dolor físico se emplea la palabra αλγος (algos). De este término derivan gran variedad de palabras que actualmente son utilizadas en el ámbito médico relacionados con la semántica del dolor, como fibromialgia, neuralgia, lumbalgia, analgésico, etc. El término sufrimiento, por su parte, procede de παθος (pathos, en latín: passio), que abre el campo semántico relativo al padecer, a lo que identificamos como sufrir. 

En otras palabras, dolor y sufrimiento expresan experiencias profundamente humanas, siempre relacionadas, pero también distinguibles. El primero implica la reacción fisiológica a estímulos dañinos, mientras que el segundo se considera una reacción como consecuencia de una experiencia que afecta a la persona e implica la pregunta por su sentido en quien la padece. Dolor físico y sufrimiento moral, como se han denominado en ocasiones, aúnan sensibilidad y afectividad, conduciendo a la persona que sufre de una fase biológica a una fase ética: “La entidad física inicial desenvuelve la afectividad moral que conduce al individuo hacia una interiorización del propio dolor que lleva al sufrimiento, como momento de libre y consciente re-actividad que implica la voluntad” (Zucchi-Honings). La clave para identificar el sufrimiento está en la configuración del ámbito afectivo y moral de la persona que sufre.

Sufrir supone un paso más allá del hecho en sí de experimentar dolor. No nos basta con encontrar las causas de nuestras dolencias. Es aquí donde vemos surgir el carácter moral de la experiencia del sufrimiento, al motivar preguntas que implican para quien sufre la cuestión del sentido de lo que vive y padece: “Allí donde no se acierta a integrar una determinada situación dentro de un contexto de sentido, allí comienza el sufrimiento” (Spaemann). El sufrimiento tiene un carácter moral de primer orden en la vida de las personas porque nos pone en juego en la búsqueda del significado y del “para qué” de lo que vivimos. No podemos ahogar los interrogantes que hacen surgir en nosotros estas experiencias: ¿quién soy yo que sufro? ¿Qué sentido tiene, para qué sufro? ¿Qué he de hacer cuando el sufrimiento se presenta en el camino de la vida?

La respuesta a la pregunta sobre el misterio del sufrimiento

Como afirmaba el profesor Livio Melina: “El ser humano puede incluso soportar el dolor; lo que no puede soportar es un sufrimiento privado de sentido. Y el hombre sufre cuando experimenta la desproporción en relación con su deseo de plenitud”. Pero ¿cómo encontrar este sentido y la respuesta a las preguntas que suscita? El camino se nos facilita al reconocer que la palabra que mejor acompaña a la realidad del sufrimiento es “misterio”.

Este término nos suele remitir a algo que no podemos llegar a conocer, algo inalcanzable para nuestra capacidad de entendimiento. Sin embargo, lo que expresa en relación con el sufrimiento es que nos encontramos ante una realidad cuyo sentido está oculto para nosotros, y nos tiene que ser desvelado: “La solución a esta dramática cuestión no podrá jamás ofrecerse solo a la luz del pensamiento humano, porque en el sufrimiento está contenida la grandeza de un misterio específico que solo la Revelación de Dios nos puede desvelar” (Samaritanus Bonus, I).

Por tanto, no somos nosotros los que podemos desentrañar la respuesta a las preguntas que nos suscita la experiencia del sufrimiento, sino que más bien hemos de abrirnos a recibirla. Y desde la fe cristiana es posible ponerse a la escucha de esa respuesta que se nos ha dado a conocer en la persona de Jesucristo. Este es el camino para entrar en el sentido cristiano del sufrimiento humano, como expuso san Juan Pablo II en la Carta Apostólica Salvifici doloris (1984): “Cristo da la respuesta al interrogante sobre el sufrimiento y sobre el sentido del mismo, no sólo con sus enseñanzas, es decir, con la Buena Nueva, sino ante todo con su propio sufrimiento, el cual está integrado de una manera orgánica e indisoluble con las enseñanzas de la Buena Nueva. Esta es la palabra última y sintética de esta enseñanza: “la doctrina de la Cruz” (1 Corintios 1, 18)” (Salvifici Doloris, 18).

El núcleo de la redención no se encuentra en el sobrecogedor suceso de un dolor muy intenso o insoportable, sino que el punto esencial radica en quién es Jesús de Nazaret, y en el sentido salvífico y redentor que su padecer contiene. Jesucristo, siendo inocente, se acercó al mundo del sufrimiento humano zambulléndose voluntariamente en él de manera radical, hasta las últimas consecuencias. En la cruz, Cristo ha transfigurado el sufrimiento por su amor redentor. El misterio de su pasión y muerte está incluido en el misterio pascual. La elocuencia de la resurrección manifiesta la fuerza victoriosa de su entrega por amor, signo de la cual son las señales de la pasión que Jesús conserva en su cuerpo resucitado. La gloria, que en la cruz quedaba totalmente velada, brilla en plenitud por la resurrección, manifestando así “la fuerza victoriosa del sufrimiento” (Salvifici Doloris, 25). 

El sufrimiento no ha desaparecido tras la resurrección de Cristo, pero ahora podemos vivirlo unidos a Él con un sentido redentor, hasta que lleguen los cielos y la tierra nuevos, donde no habrá muerte, ni duelo, ni llanto, ni dolor, porque lo primero ha desaparecido (cfr. Apocalipsis 21, 4). De esto modo: “Aunque la victoria sobre el pecado y la muerte, conseguida por Cristo con su cruz y resurrección no suprime los sufrimientos temporales de la vida humana, ni libera del sufrimiento toda la dimensión histórica de la existencia humana, sin embargo, sobre toda esa dimensión y sobre cada sufrimiento esta victoria proyecta una luz nueva, que es la luz de la salvación” (Salvifici Doloris, 15). 

Hacer el bien a quien sufre

La respuesta de Dios al hombre sobre el sentido del sufrimiento nos hace partícipes de los sufrimientos de Cristo para la redención del mundo, y nos abre también un camino de acción en el don de sí mismo por amor a quien sufre. Tanto si somos los necesitados porque sufrimos, como si somos los llamados a no pasar de largo ante quien lo necesita, surge una dinámica de relacionalidad que nos implica en primera persona. Los tiempos de sufrimiento en la vida son también tiempos de relaciones, en los que surge una mirada nueva, la del “corazón que ve”, propia del Buen Samaritano (cfr. Samaritanus Bonus, II-III). 

El sentido cristiano del sufrimiento humano hace posible esta mirada que descubre al mismo Jesucristo en aquel que sufre, como se indica en la conclusión de la carta Samaritanus Bonus: “Esta vocación al amor y al cuidado del otro, que lleva consigo ganancias de eternidad, se anuncia de manera explícita por el Señor de la vida en esta paráfrasis del juicio final: recibid en heredad el reino, porque estaba enfermo y me habéis visitado. ¿Cuándo, Señor? Todas las veces que habéis hecho esto con un hermano vuestro más pequeño, a un hermano vuestro que sufre, lo habéis hecho conmigo (cfr. Mt 25, 31-46)”.

La realidad del sufrimiento seguirá siempre envuelta en un cierto misterio para nosotros, pero a la luz de la pasión, muerte y resurrección de Cristo se abre a un sentido y una esperanza nuevos a los que podemos abrirnos y de los que somos hechos partícipes. También inaugura un nuevo modo de actuar ante quien sufre. Es verdad que no se puede ocupar el lugar del que padece, pero sí podremos generar una relación de ayuda, escucha y consuelo, ofreciéndole todo el bien necesario para levantarlo de la herida de la desolación y abrir en su corazón hendiduras luminosas de esperanza. 

Es lo que, de algún modo, expresó Sam Sagaz en un momento crítico del épico relato de Tolkien, al final de aquel largo camino recorrido junto a su amigo Frodo Bolsón, cuando ante el tremendo peso que éste portaba y que le impedía seguir adelante hundido en la oscuridad de un terrible sufrimiento, le dijo, movido por el profundo amor que le tenía: “¡Venga, Señor Frodo! No puedo llevarlo por usted, pero puedo llevarlo a usted junto con él. ¡Vamos, querido señor Frodo!” (J.R.R. Tolkien).

L'auteurIgnacio Serrada Sotil

Facultad de Teología, Universidad de San Dámaso

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Ressources

El obispo de Oslo rompe una lanza en favor de la Confesión

El obispo de Oslo, monseñor Hansen, ha escrito una carta poniendo en valor la Confesión y explicando algunos puntos claves del sacramento.

Paloma López Campos-23 de mars de 2026-Temps de lecture : 3 minutes

El obispo de Oslo, Fredrik Hansen, ha escrito una lettre a todos los fieles de su diócesis poniendo en valor el sacramento de la Confesión. En su mensaje de Cuaresma animó a los cristianos a confesarse como preparación para la Semana Santa y, ahora que se acercan esos días tan cruciales, ha vuelto a insistir en los puntos claves de este sacramento.

Como punto de partida, el obispo Hansen declara que “todo pecado daña nuestra relación y nuestros lazos con Dios, con la Iglesia y con nuestros semejantes”. La consecuencia de esto es que “nos quedamos solos, como el hijo pródigo de la parábola de Jesús”. Recuerda entonces el obispo noruego las palabras de san Pablo: “La paga del pecado es la muerte” (Rm 6, 23), por tanto, “el pecado es mucho más destructivo en nuestras vidas de lo que a menudo pensamos”.

La esperanza de la misericordia

Sin embargo, el cristiano no puede perder la esperanza ante esta realidad, pues “en la confesión, Dios nos perdona en su misericordia, restaura la vida divina en nosotros y nos devuelve a la amistad con Él y a la unidad con la Iglesia”.

Y aquí introduce el obispo de Oslo un matiz muy importante: “no nos confesamos para obsesionarnos con nuestros errores, sino para encontrarnos con la misericordia insondable de Dios y recibir su perdón y paz”.

El camino de la confesión

Dada la importancia del sacramento, monseñor Hansen señala que “el camino hacia la confesión debe ser (…) breve y sin obstáculos”. Además, el cristiano tiene que recorrer esta senda “con regularidad”, incluso “debemos correr cada vez que hayamos cometido pecados graves”.

En este sentido, insiste el obispo, “el pecado debería más bien despertar en nosotros un celo por confesar nuestros pecados y recibir el perdón de Dios”.

Acudir con regularidad al sacramento

“Todo creyente debería confesarse con regularidad”, asegura el obispo de Oslo. Este hábito nos ayuda “a examinar nuestras vidas en busca de pecados de debilidad, a comprender cada vez más profundamente la ley de Dios y a buscar con fervor la santidad a la que el Señor nos llama”.

El prelado propone tres momentos del año en los que considera especialmente importante recorrer el camino de la Confesión: Cuaresma, Pascua y Adviento.

La preparación

Monseñor Hansen avisa también de la importancia de “prepararse bien para la confesión y cumplir así con los requisitos del sacramento”:

  • “Arrepentirnos sinceramente de nuestros pecados”
  • “Confesarlos con humildad”
  • “Cumplir fielmente con nuestra penitencia”.

Es necesaria, por tanto, “una reflexión profunda sobre nuestras vidas, en silencio y en oración, para así determinar qué pecados debemos confesar y qué debemos exponer concretamente en el confesionario”.

Para hacer el examen de conciencia, el obispo recomienda acudir entre otras cosas a “los Diez Mandamientos u otros textos bíblicos fundamentales”.

Ejemplo de los sacerdotes

El obispo dirige unas palabras a los sacerdotes de la diócesis, quienes saben “cuán grande es el sacramento de la confesión y cuán importante es en nuestras propias vidas y en la de los fieles”. Les anima a todos, incluyéndose a sí mismo, “a dar ejemplo y a acudir nosotros mismos a la confesión con regularidad y fidelidad”.

Asimismo, les exhorta a hacer “que la confesión sea aún más accesible, aún más fácil de acudir, aún más segura y, en mayor medida, un encuentro vivo con la infinita misericordia de Dios”.

El recordatorio de la Semana Santa

Concluye el obispo de Oslo señalando que “de los misterios de la Pascua, y sobre todo de la muerte de Jesús en la cruz por nuestros pecados, resplandece la victoria sobre la muerte y el pecado”. Una victoria que “se hace realidad en nosotros en el sacramento de la confesión”.

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Famille

Aquilino Polaino : « Personne ne peut vivre en paix avec soi-même s'il rejette son père. »

En el fondo del discurso de Polaino late una verdad incómoda: buscar una vida cómoda es contraproducente para la felicidad del ser humano.

Javier García Herrería-23 de mars de 2026-Temps de lecture : 8 minutes

Cincuenta años de práctica clínica y docencia dan para observar el alma humana en todas sus luces y sus sombras. Aquilino Polaino, referente de la psiquiatría en España y coautor de El arte de casarse y no arrepentirse, reflexiona sobre lo aprendido en estos años sobre la persona, los vínculos y la estructura de la familia en una sociedad que parece haber olvidado el manual de instrucciones del compromiso.

¿Cuáles son los cambios que más le han sorprendido en las cinco décadas en las que ha ejercido su profesión?

ーEn primer lugar, el cambio radical, y casi diría contrario, de lo que era la familia. Me parece que la familia, tal como la conocimos, se nos ha deshecho. En segundo lugar, la inmadurez de la generación de los padres. Me parece un cambio muy sustantivo, casi paradigmático. 

Y, en tercer lugar –aunque ya a más distancia– pondría la situación de la gente joven a partir de la adolescencia: la cantidad de problemas que tienen y la casi absoluta carencia de recursos personales para hacerles frente. Eso hace que se desplomen más todavía y se conviertan en objeto de una enorme incertidumbre, en un contexto donde además faltan políticas juveniles ilusionantes y entusiasmantes, pensadas de verdad para ellos.

A alguien podría parecerle que su diagnóstico se centra sobre todo en lo perdido.

ーNo todo tiempo pasado fue mejor. Yo, por lo menos, en las relaciones sociales que mantengo –con antiguos alumnos, con pacientes que tuve en su día– sigo encontrando puntos aislados, pero que son de un valor enorme. Si comparo a esos jóvenes con los de mi generación, en algunas cosas nos superan claramente.

No me gusta llamarlos “núcleos de resistencia”, pero en el fondo lo son. Abren una esperanza muy real de que el cambio se producirá antes o después. Puede tardar quince o veinte años, pero estoy convencido de que van a acertar. ¿Por qué? Porque son gente muy preparada, muy seria, que participa de valores antiguos, que ha sufrido mucho. Han descubierto un mundo en el que el joven estorba y se le relega al final de la fila ante unos depredadores económicos: mal pagados, con problemas de vivienda, con relaciones hombre–mujer que no funcionan. Y, sin embargo, son fuertes, tienen ilusiones y saben lo que quieren en la vida. Eso, antes o después, tiene que dar la vuelta a la tortilla.

¿Cómo interpreta el fenómeno del   “giro católico” en España?

ーHay muchos factores que han preparado este “giro” que ahora vemos. Uno de ellos es muy humano: la capacidad de hartarse. Llega un momento en que uno se harta, y entonces entra en crisis. El malestar es tan grande que ya no se puede tolerar.

Si a ese hartazgo le añadimos una mínima idea de justicia, la persona empieza a cambiar por sí misma. Ahí se produce el cambio radical. La vuelta a la fe y a los valores religiosos contribuye muy fuertemente a ese cambio, siempre que se cumpla una condición necesaria –aunque no suficiente–: distinguir entre religión y emotividad.

Si se confunden, el resultado será insatisfactorio, un tanto explosivo y lamentable para muchos jóvenes. Porque la religión no puede reducirse a un sentimiento. La fe necesita de la afectividad, la transforma y tiene mucho que ver con ella, pero no se puede identificar con mera afectividad.

¿Lo dice por situaciones concretas, por movimientos recientes, por documentos de la Iglesia?

No lo digo por un texto concreto sino por una dinámica de fondo. Muchos jóvenes que ahora se abren a lo religioso han visto y padecido cómo sus padres pasaban de ser creyentes a una postura agnóstica y de no práctica religiosa. En casos extremos, han visto a sus padres convertirse en apóstatas.

Cuando en ellos reverdece en lo religioso, se encuentran con que aquello que debió serles transmitido como ejemplo y educación no lo fue. Y ahí surge un problema de amor–odio hacia los padres. A veces está justificado, y hay que resolverlo acudiendo al perdón. Otras veces no está justificado, pero también hay que resolverlo, porque si no se cronifica la herida.

Hoy se ve, por ejemplo, en muchas chicas jóvenes: todo lo positivo que encuentran en sí mismas –inteligencia, deportividad, buen corazón– se lo atribuyen a ellas mismas. Lo negativo –pereza, consumismo, falta de laboriosidad– se lo cargan a los padres. Los padres se convierten en chivo expiatorio de todo lo malo. Lo bueno, en cambio, sería un fruto exclusivo del propio mérito. Es un error tremendo.

¿Qué consecuencias psicológicas tiene esa manera de leer la propia biografía?

ーLos padres aceptan a los hijos tal como vienen, sin saber quién va a ser su hijo. El padre no elige al hijo, ni el hijo elige a los padres. Ahí hay una aceptación recíproca apoyada en la psicobiología y en la naturaleza de la condición humana.

Sobre esa base, los padres deben volcarse en la educación humana y religiosa de los hijos, pasar tiempo con ellos y dar ejemplo en cien mil detalles. Y los hijos, por su parte, han de observar sus propios defectos y no proyectarlos en un chivo expiatorio falso que son los padres. Si no, muchos problemas psicológicos se cronifican.

Si una persona no acepta a su padre tal como es y solo lo ve rodeado de defectos que proyecta en sí mismo, cree que daña solo a su padre, pero el que más se daña es él mismo, porque procede de su padre. Si detesta a su padre o vive en una atracción–rechazo permanente hacia él, esa misma dinámica la reproduce consigo mismo. Y nadie puede vivir bien consigo mismo si, al mismo tiempo, se rechaza. 

Al escucharle hablar de heridas juveniles, de cómo se reelabora el pasado familiar, es inevitable recordar a Jordan Peterson. ¿Qué le parecen sus aportaciones y su influencia?

ーCualquiera que tenga experiencia profesional con jóvenes en psicología o psiquiatría habrá percibido fenómenos muy similares a los que describe Peterson. En sociedades donde aproximadamente la mitad de los jóvenes no ha tenido un buen apego con sus padres, crece una generación que nunca se ha sentido verdaderamente segura.

Muchos cuentan que su padre los corregía siempre en público, los humillaba, nunca les daba un gran abrazo, subrayaba solo lo negativo. Esa imagen no reconocida como valiosa genera resentimiento. Y una persona resentida es una persona amargada que busca el desquite mediante la agresividad.

Esa agresividad la emplea contra sí mismo y contra los demás. Puede insultarse a sí mismo y no pasa nada, pero cualquier cosa que le diga otro la vive como una agresión que obliga a pelear. De ahí se pasa a algo muy de moda, alimentado también por ciertas corrientes idéologique: la victimología. Muchos chavales han descubierto que, si se presentan como víctimas, la política les ofrece subvenciones. Se ha construido una vía de escape a través de la victimización subsidiada.

¿Qué consecuencias sociales tiene esa lógica de la victimización y la subvención?

ーSi yo me declaro víctima –con razón o sin ella– concluyo que la sociedad me debe justicia, y que debe compensar mi dolor con una subvención. Eso forma parte de un gran materialismo ambiental. Pero el victimista no saldrá nunca de esta falsa actitud extendiendo la mano y pidiendo subsidios.

Cuando la relación del ciudadano con la política se reduce a ser una clase subsidiada, dependiente del Estado, la libertad personal se erosiona gravemente. Cada vez hay más víctimas, más subvenciones y más resentimiento y amargura. La gente lo que quiere, en el fondo, es ser libre, y esta dependencia económica permanente no hace a las personas más libres sino más vulnerables a la manipulación.

Por primera vez en décadas, ciertos cambios antropológicos ligados a la transexualidad han encontrado frenos claros en el debate público –en cárceles, baños o deporte mixto–, con un choque entre activismo trans y feminismo. ¿Cree que estamos ante un “hasta aquí hemos llegado” o es solo un paréntesis?

ーCreo que todo estos son frenos lentos, todavía no pueden considerarse una tendencia consolidada. Estamos en una fase de autoconciencia: de darse cuenta de la realidad, de cómo muchas personas han sido manipuladas y llevadas por un camino equivocado, lleno de errores y de gran sufrimiento.

Las señales de cambio existen y vienen, en buena medida, de gente muy capacitada que ha sabido verlas. Eso significa que hemos salido del hermetismo ideológico y dogmático en que vivía casi toda la sociedad. Hay puntos de luz, más espíritu crítico, y lo que hoy son signos incipientes pueden convertirse en tendencia en unos años.

En el campo médico esto es muy claro: el tratamiento hormonal de adolescentes con disforia de género se ha restringido o prohibido en bastantes países, tras constatar que no estaba ayudando realmente a los pacientes.

¿Qué hechos concretos le parecen más significativos en ese cambio de rumbo médico?

ーMuchos equipos médicos han observado que quienes se sometieron a hormonación y cambios quirúrgicos de sexo seguían teniendo, obviamente, el mismo sexo celular biológica, y que sus problemas de fondo no se resolvían. Los seguimientos longitudinales han mostrado tasas elevadas de sufrimiento psíquico grave, incluidos esquizofrenia y el suicidio.

Esto ha actuado como un freno muy fuerte entre los propios profesionales. Un caso paradigmático es la Tavistock Clinic de Londres, durante años referencia mundial en el tratamiento de jóvenes con disforia de género, que ha tenido que cerrar su servicio tras las denuncias de padres de pacientes.

Que una clínica con más de siglo y medio de historia, pionera e influyente incluso para la psiquiatría infantil y juvenil norteamericana, haya dado ese paso, es un aldabonazo para toda la sociedad inglesa y más allá. El hecho de que la hormonización de menores esté hoy prohibida o muy restringida en Inglaterra y en numerosos estados de Estados Unidos indica que la cuestión está empezando a cambiar de fondo. Confío en que, con el tiempo, los colegas que se equivocaron pidan perdón por una mala práctica que muchas veces se ejerció con buena intención, pero con escasa conciencia de sus consecuencias.

Antes de terminar me sugería añadir un tema: el invierno demográfico. ¿Por qué le parece tan importante?

ーPorque es tremendo, y está estrechamente relacionado con mi último libro, El arte de casarse y no arrepentirse, escrito con un chico muy joven. Yo siempre he sostenido que los jóvenes pueden mucho más de lo que creen, y lo he visto empíricamente. El problema es que, como no se conocen, viven en una situación muy extraña.

Se sobreestiman en lo que valen poco y se subestiman en lo que vale mucho. Una chica puede considerarse guapísima (sobrestimación) y, sin embargo, esconder o no valorar que es muy inteligente (subestimación) porque teme ser etiquetada de “empollona”. El chico pone todo el acento en los músculos, cuando jamás será jugador del Real Madrid. Y al mismo tiempo se considera mediocre, estúpido, incapaz de alcanzar grandes metas. Infraestiman su capacidad de audacia, de valentía, de liderazgo, de orientar bien su vida, de tener un proyecto biográfico alto y luchar cada día por él.

¿Los padres comparten esa mirada distorsionada sobre sus hijos adolescentes?

ーMuchas veces sí. También ellos se dejan llevar por clichés y miedos. Creen que tener un hijo adolescente es casi una misión imposible, algo cercano a la supervivencia heroica. Y no es verdad.

La adolescencia es un periodo de transición difícil, porque se estrena la libertad y se multiplican las pulsiones, pero también es una etapa donde el joven se plantea cuestiones humanas y antropológicas que rozan la metafísica. Es un acelerador del cambio radical hacia la madurez.

Eso hay que aprovecharlo. Ni los padres pueden subestimar o despreciar a sus hijos adolescentes, ni los hijos descalificar a sus padres. Sin embargo, se ha extendido un estado de opinión muy erróneo que presenta al hijo adolescente casi exclusivamente como un problema.

¿Cómo conecta esto con el descenso de la natalidad y el miedo a la paternidad?

ーHoy muchos padres potenciales creen que tener un hijo es dejar de vivir bien para vivir mal. Solo ponen en la balanza el esfuerzo, la dedicación, el coste económico. No sitúan en el otro platillo todo lo que un hijo aporta a la familia.

Así, la balanza nunca se estabiliza y crece el temor a la filiación, que en el fondo es temor a la paternidad. Sin hijos no se puede ser padre. Y la paternidad tiene una dimensión biológica y humana, pero también una dimensión espiritual: es hacerse responsable de otra persona que no eres tú. Es precisamente esa responsabilidad la que hace que la gente se “estire”, que mejore, que madure mucho más.

En vez de ver a los hijos como una amenaza para la “buena vida”, habría que verlos como lo mejor que puede ocurrirle a una pareja: un don que se les regala para que lo eduquen, lo quieran, lo protejan, lo avalen y lo formen, sacando de él la mejor persona posible. Y, de paso, para que no se sientan solos nunca más. Cambiar este relato es esencial si queremos revertir el invierno demográfico.

Podría preguntárseles a los progenitores ¿qué sería de los padres sin los hijos? Pues, sencillamente, que trabajarían menos, consumirían más, retrasarían y obstaculizarían su desarrollo personal, entregados a un estilo de vida adolescente e individualista. Iniciarían un sendero hacia el individualismo, a cuyo final está el frío de la soledad y la perplejidad del aburrimiento.

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