El primer saludo al Papa, cuyo avión de la compañía aérea ITA Airways A321 aterrizó en París/Orly a las 9,56 am del viernes 25 de septiembre, fue el de las campanas. Campanas de las iglesias francesas que repicaron durante siete minutos para celebrar la llegada de León XIV a suelo francés. Y algunas sonaron también cuando se acercaba a Notre Dame por la tarde.
El afecto se pudo percibir tras cada acto del Pontífice en París. La gente quería estar con el Papa, hablarle, saludarle. Benedicto XVI estuvo en 2008, hace 18 años, y si se puede hablar coloquialmente, muchos franceses tenían “ganas” de ver sonreir y tocar a un Sucesor de Pedro.
Y asi sucedió en el Palacio del Elíseo, con el presidente Emmanuel Macron (y su mujer) que presentaban al Santo Padre, casi uno a uno, a las autoridades, sociedad civil y diplomáticos. Todos querían saludar al Papa. También en la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), donde apenas nadie pestañeó durante un amplio discurso de más de 20 minutos, aplaudido largamente.
Se pudo apreciar en el trayecto en papamóvil hasta la bella y restaurada catedral de Notre Dame, donde tanta gente agitó banderolas, vitoreó y saludó al Papa, lejos de frialdades laicas.

Los parisinos querían ver al Papa
Lo dijo el arzobispo de París, monseñor Laurent Ulrich, poco antes de la homilía del Papa en la catedral de Notre Dame: ‘los parisinos querian que viniera usted’. Y León XIV vino a verles. Unidad.
Por la noche, no se engañen con Saint Denis. En la Vigilia de los jóvenes sólo cabían 80.000, entre 17 y 35 años. Sin excepciones. Muchos se quedaron sin entrada hace tiempo, y lo están viendo (al escribir estas lineas), por medios digitales, televisión, etc.
Proteger toda vida humana
A priori, había cuatro platos fuertes en esta primera jornada de la visita del Papa León XIV a Francia. Y todos en Paris: autoridades, UNESCO, Notre Dame con la Iglesia local, y la Vigilia de los jóvenes.
El lema de la visita de León XIV, propuesto al Papa por el cardenal Jean-Marc Aveline, presidente de la Conferencia Episcopal francesa, es “Para que el mundo tenga vida”, expresión inspirada en el Evangelio de san Juan.
No es extraño que el Papa hablara de ello en el acto con el presidente Macron y las autoridades. El Pontífice trasladó a los líderes franceses no olvidar su deber de “proteger toda vida humana” en su discurso en el Palacio del Elíseo, condenando la “‘muerte asistida’, el aborto y la gestación subrogada”, como ha informado OSV News.
Fundamento de todos los demás derechos humanos
“La protección del derecho a la vida constituye el fundamento indispensable de todos los demás derechos humanos», dijo el Papa, que expresó su preocupación por «las tendencias en la sociedad que corren el riesgo de convertir la ciencia y la tecnología en empresas impulsadas por el lucro que promueven la manipulación genética, la gestación subrogada, el comercio de órganos humanos o la posibilidad de organizar la propia muerte».
León XIV subrayó la necesidad de “acoger la vida incondicionalmente, brindar apoyo a la fragilidad con amor, acompañar cada etapa de la vida con respeto y confianza mutua, y defender con valentía y compasión a quienes no pueden hacerse oír y a quienes se sienten ignorados o olvidados”.

Defensa de la Iglesia y “profundas raíces cristianas de Francia”
Además, el Sucesor de Pedro destacó el cuidado de santos franceses en favor de los desfavorecidos. Mencionó, entre otros, el testimonio de las obras de caridad de San Vicente de Paúl en el París del siglo XVII y las numerosas instituciones católicas que continúan ese legado en la actualidad.
“La Iglesia católica en Francia ha demostrado una constante preocupación por el bienestar de los pobres y desfavorecidos, y ha procurado ser el rostro vivo de la misericordia y la compasión de Dios”, señaló.
Además, León XIV destacó la importancia central de la fe católica en la cultura francesa durante muchos siglos, al describirla como “una tierra con profundas raíces cristianas”, desde San Ireneo de Lyon en el siglo II hasta el bautismo de Clodoveo, rey de los francos, en el año 496, cuya conversión llevó a que Francia fuera conocida como la “Hija Primogénita de la Iglesia”.

UNESCO: promoción de la dignidad y de la paz
En 2027 celebraremos el 75 aniversario de la presencia de la Santa Sede en la UNESCO: una presencia que surge de la convicción de que el futuro depende, ante todo, del respeto y la promoción de la dignidad inalienable de cada ser humano creado a imagen de Dios, manifestó el Papa en la UNESCO, donde fue recibido y acompañado por el director general, Khaled Ahmed El-Enany.
La Santa Sede considera a esta organización “como un interlocutor privilegiado al servicio del bien común, que es la ‘forma social de la dignidad’ que todos compartimos de manera original e igualitaria (cf. Carta enc. Magnifica humanitas, 59)”.
No la dominación de Babel, sino la paz de Pentecostés
En su discurso, el Papa subrayó que “no es la dominación de Babel, sino la paz de Pentecostés, la que hace posible esta comunión entre todos los pueblos.
Cada cultura, por tanto, alcanza su más alta sabiduría cuando busca la paz y el bien de todos, dando testimonio del auténtico significado de nuestra humanidad”.
Piedras de toque de nuestro compromiso
Como piedra de toque del compromiso de cuidado de la persona y de la creación es, aseguró el Papa, “el cuidado que prestamos a los más pequeños y a los pobres: los niños en el vientre de sus madres y en los distintos escenarios de guerra; las personas con discapacidades físicas e intelectuales; los adultos mayores; los migrantes y los refugiados; y todos aquellos a quienes la arrogancia excluye por considerarlos improductivos”.
“Ellos son la verdadera prueba de nuestras afirmaciones sobre el respeto a la dignidad humana, y su protección y promoción se extienden también a la creación”, añadió. Por eso, “la actual crisis ecológica es también una crisis antropológica, subrayó.

Notre Dame, centro vital de una civilización
A continuación, el Papa se dirigió en el papamóvil a la catedral de Notre Dame parta rezar las Vísperas, donde abrió su corazón de nuevo, y dejó algunos mensajes a Kościół que peregrina en Francia.
En primer lugar, la referencia a que “han pasado siete años desde que el mundo entero, conteniendo el aliento, vio cómo la catedral era devorada por un terrible incendio”, y al dolor de todos.
“Notre-Dame es mucho más que un monumento”, ha dicho el Papa. “La participación de todos en su reconstrucción y, hoy, el esplendor del resultado, muestran que en este lugar late el corazón de un pueblo; que nos encontramos en el centro vital de una civilización; que aquí el pasado y el futuro se abrazan y el cielo y la tierra se encuentran”.
“La comunidad cristiana no es un refugio en el que replegarse”
En otro momento de la homilía, el Papa pidió a obispos, sacerdotes, diáconos, consagrados y seminaristas de Francia: “¡déjense inspirar por lo que ha sucedido aquí! Den prioridad a la Evangelii gaudium, es decir, a esa conversión misionera de la que el Papa Francisco nos dio testimonio desde su primera Exhortación apostólica”.
“Como discípulos de Cristo, saben bien que la comunidad cristiana no constituye un refugio en el que replegarse para protegerse de su época”, alentó a todos.
Al contrario, se ofrece, como las antiguas catedrales, como un espacio de acogida, respeto, revelación y sentido para todos. (…) Sean una Iglesia viva, multiforme y cercana”
Además, el Santo Padre les pidió que “valoren con confianza la presencia misionera de los fieles laicos, que son la avanzada viva de la Iglesia en las encrucijadas de la vida cotidiana”.
“Un amor auténtico por la liturgia”
Casi al final, León XIV dijo: “a ustedes, que celebran diariamente la Eucaristía, les pido que velen para que las celebraciones litúrgicas se vivan siempre con dignidad y decoro, también allí donde se reúnen comunidades más pequeñas. Sean herederos conscientes de los Padres y de los Santos de la Iglesia que, a lo largo de los siglos, nos han transmitido el significado profundo y la belleza de la liturgia, dando siempre testimonio de una gran humildad ante el Misterio celebrado.
“Les exhorto, por tanto, a todos ustedes, obispos, sacerdotes, diáconos y consagrados, a cultivar un amor auténtico por la liturgia”.
Al anochecer, al cierre de estas líneas, tenía lugar la Czuwanie de los jóvenes con el Papa en el olímpico Stade de France, con cerca de 80.000 jóvenes y unos cuantos testimonios, como los de Chloé y Francois, que fueron contestados por el Santo Padre.





