Ameryka Łacińska

León XIV consagra Uruguay a la Virgen de los Treinta y Tres, y llama a multiplicar la fe

Junto al Santuario de Nuestra Señora de los Treinta y Tres, el Papa ha urgido a madres y abuelas a que no se cansen de transmitir la fe. A padres y abuelos, para que recen. Ha consagrado Uruguay a la Virgen para que “quebrante las obras del demonio”, y le ha llamado a “multiplicar la fe” y llevar a Cristo a todos.

Francisco Otamendi-8 de listopad de 2026-Czas czytania: 6 minuty
Mias del Papa junto a la Virgen de los Treinta y Tres, en Uruguay.

El Papa León XIV celebró su última misa en Uruguay junto al Santuario de la Virgen de los Treinta y Tres, en Florida, el 8 de diciembre de 2026 (@Vatican Media).

En el tercer y último día de su estancia en Uruguay, antes de afrontar la segunda etapa de su viaje apostólico en Argentina, el Papa León XIV ha depositado la Rosa de Oro ante la imagen de la Virgen de los Treinta y Tres, patrona del Uruguay.

El Pontífice ha querido consagrar “de nuevo esta nación a María, Capitana y Guía de este pueblo, confiar a su amparo esta tierra y a cuantos viven en ella, y suplicar a Dios que, por su poderosa intercesión, quebrante las obras del demonio y preserve al amado Uruguay de cuanto quiera apartarlo de Cristo”.

Además, ha lanzado al país: “Uruguay, hay que ponerse en camino! ¡Hay que entrar de nuevo en las casas, acercarse a las personas, escuchar sus preguntas y llevarles a Cristo!”. A su juicio, ha tenido lugar lo que ha denominado “Las matemáticas de la fe: el gozo ha aumentado cada jornada”.

Misa del Papa León XIV junto al Santuario de la Virgen de los Treinta y Tres en Florida (Uruguay), con asistencia de numerosos peregrinos y fieles (@Vatican Media).

Peregrino para compartir la fe y el cariño a la Virgen

El Vicario de Cristo ha manifestado en la homilia de la última Misa en el país su “gran entusiasmo”, por estar hoy aquí con ustedes junto a Nuestra Señora de los Treinta y Tres, frente a la Catedral Basílica de Florida, Santuario Nacional de la Virgen de los Treinta y Tres. “Vengo como peregrino para compartir la fe y el cariño con que este pueblo ha mirado durante generaciones a la Madre de Dios”.

A quienes han venido desde distintos lugares, a quienes peregrinan hasta aquí desde hace años y a quienes hoy se acercan por primera vez, los abrazo con afecto y los encomiendo a la protección de María, ha subrayado al comenzar sus palabras.

Santa Isabel, Judit, mujeres de la Escritura

El Papa, al hilo de mujeres de la Escritura como Isabel, que recibió a la Virgen María en su casa exclamando: “Bendita tú entre las mujeres”, y Judit, que no dejó dominar por el miedo en momentos dificiles.

Estar ahí junto a la Patrona de Uruguay con ese referente, tiene una resonancia particular, ha dicho el Santo Padre.

Esta pequeña imagen está vinculada a una hora decisiva de la historia del Uruguay. En 1825, quienes luchaban por la libertad de esta tierra acudieron también a María, para poner aquel comienzo bajo su protección. 

“Uruguay, íntimamente ligada a una Madre”

“Aquel gesto nos recuerda que tampoco la historia de los pueblos se comprende del todo cuando se prescinde de Dios”, ha añadido el Papa. “Así, desde una de las horas fundacionales de la patria, Uruguay quedó íntimamente ligado a una Madre. Desde entonces han pasado distintas generaciones, han cambiado las circunstancias e incluso la relación de muchos uruguayos con la fe. Ella ha permanecido aquí”.

Esta tierra tiene también nombres de mujer inscritos en su historia de fe, ha dicho el Papa. Entre ellos está santa María Francisca Rubatto, que quiso quedarse entre ustedes y servir aquí a los más necesitados. Están también las beatas mártires Dolores y Consuelo Aguiar-Mella, dos hermanas nacidas en Montevideo.

El Papa recibe las ofrendas de una familia, en la Misa junto al Santuario de Nuestra Señora de los Treinta y Tres, patrona de Uruguay (@Vatican Media).

La fe vino a través de una mujer concreta

Son vidas muy distintas, pero en las tres encontramos una fidelidad llevada hasta el extremo. “Cuando uno se pregunta de dónde vino la fe que lleva dentro, muchas veces aparece el nombre de una mujer concreta: una madre, una abuela, una madrina, una religiosa, una catequista. Tal vez no recordamos todas las palabras que nos dijeron, pero sí cómo rezaban, cómo hablaban del Señor y con qué convicción vivían lo que nos enseñaban”, ha reflexionado León XIV.

El Papa ha recordado la insistencia de santa Mónica, madre de san Agustín, “Rezó durante años por un hijo que parecía cada vez más lejos de Dios, y no dejó de confiar en la gracia.  Por eso, no den por perdido aquello que sembraron. El Señor mismo nos enseñó que la semilla puede crecer sin que el sembrador sepa cómo (cf. Mc 4,27)”.

A las madres y abuelas: ¡no se cansen!

A continuación, el Papa ha lanzado una llamada a “madres y abuelas: ¡no se cansen de transmitir la fe! Prediquen con su vida y también con su palabra. Insistan en la oración, en el amor y en la esperanza: insistan a tiempo y a destiempo (cf. 2 Tm 4,2)”.

“Háganlo con paciencia, sin dureza y sin desaliento. Aunque sus seres queridos parezcan lejos de Dios, sigan poniéndolos ante Él. No dejen de bendecir, de acompañar, de recordarles con sencillez aquello que un día recibieron. Hay puertas que ustedes no pueden abrir, pero Dios sí”.

“Padres y abuelos: los jóvenes necesitan verlos rezar”

Quisiera dirigirme también a los varones, a los padres y a los abuelos, ha proseguido el Sucesor de Pedro. “Sus hijos y nietos necesitan ver que la fe ocupa un lugar verdadero en la vida de los hombres de su familia. Imiten a san José, quien asumió la tarea de formar a Jesús, llevándolo al templo, enseñándole a trabajar de manera honesta y mostrándole que Dios debe ocupar el primer lugar en la vida de la persona”.

“Queridos padres y abuelos, los jóvenes necesitan verlos rezar, acercarse a los sacramentos, tratar con respeto a sus esposas, pedir perdón y vivir con honradez también cuando hacerlo exige sacrificios”, ha dicho en la homilía. “Un hijo aprende mucho al ver que su padre puede arrodillarse delante de Dios sin sentirse menos hombre por ello”.

Apelación a sacerdotes y konsekrowany

También los obispos, los sacerdotes y las personas consagradas están llamados a sostener a las familias en esta tarea, ha subrayado el Papa, ejerciendo con generosidad su paternidad y maternidad espiritual, acompañando a quienes vacilan y ayudando a muchos a reencontrar el camino de Dios.

Transmitir la fe significa llevar a otros a Cristo, a quien nosotros mismos hemos recibido. María nos muestra precisamente cómo hacerlo. En el Evangelio, Isabel la recibe exclamando: «Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre» (Lc 1,42). 

Llamamiento: “¡Llevarles a Cristo!”

En las mentes de los peregrinos y fieles ha quedado el llamamiento final del Vicario de Cristo. 

“Uruguay: ¡hay que ponerse en camino! ¡Hay que entrar de nuevo en las casas, acercarse a las personas, escuchar sus preguntas y llevarles a Cristo! 

Cada uno sabe hacia quién debe dar ese paso: quizá un hijo, un amigo, un vecino, alguien que dejó de creer hace mucho tiempo o que nunca ha tenido cerca a una persona que le hablara de Dios.

Que la Reina del Cielo sostenga a quienes continúan sembrando la fe y nos enseñe a reconocer a Cristo en el pobre, en el enfermo y en quien está solo, y a llevarlo allí donde todavía no es conocido”.

El Papa León XIV saluda a una niña durante una visita a las casas recién construidas gracias a la financiación de la Fundación papal y la parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe en el barrio Casavalle de Montevideo, el 7 de noviembre de 2026. (Foto de CNS/Lola Gomez).

“Las matemáticas de la fe: el gozo ha aumentado cada jornada”

Al concluir la Celebración eucarística,” antes de despedirme de este querido país”, León XIV manifestó su agradecimiento a todas las personas que hicieron posible mi visita.

“Me habían dicho que, aunque Uruguay es un país relativamente pequeño, su pueblo tiene un corazón generoso y es capaz de cosas muy grandes. Eso quedó de manifiesto durante estos días. Han preparado todo muy bien. ¡Gracias de corazón!”.

El Pontífice de la Iglesia católica ha constatado que “hemos compartido jubilosos la alegría de la fe en Cristo, y somos testigos de que ese gozo ha ido aumentando en cada jornada”.

“Lo que vivimos en Montevideo, en Paysandú y aquí, en Florida, se irradia al resto del país y del mundo. Así son las matemáticas de la fe: lo que hemos recibido y ofrecemos gratuitamente, con la gracia de Dios, se multiplica, abre horizontes y enriquece nuestras vidas, dándoles un sentido nuevo”.

El resultado será “una vida plena y fecunda”

Éste fue su llamamiento final: “Sigan multiplicando la fe, la esperanza y la caridad, continúen viviendo y anunciando la alegría que brota del encuentro con nuestro Señor Jesucristo, y encontrarán como resultado una vida plena y fecunda”

Por intercesión de la Virgen de los Treinta y Tres, el Papa ha pedido a Dios “que bendiga al pueblo uruguayo y lo guíe por sendas de unidad y de paz. Los llevo en mi corazón y les pido que me sigan acompañando con sus oraciones. ¡Muchas gracias Uruguay!”.

Despedida de Uruguay. Argentina, segunda etapa

Tras el almuerzo con los obispos en la Casa de acogida Jesús Buen Pastor, la Ceremonia de despedida de las autoridades tiene lugar esta tarde en el aeropuerto de Montevideo-Carrasco “General Cesáreo L. Berisso.

La llegada a Buenos Aires (Argentina), en la segunda etapa de este ambicioso viaje papal a Sudamérica, está prevista a las 16.30 hora local. Tras la visita al monumento al general San Martín y a los Ejércitos de la Independencia, en la Plaza San Martín, tendrá lugar la Ceremonia de bienvenida en la Casa Rosada y la visita al presidente de la República argentina.

AutorFrancisco Otamendi

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