Zasoby

Por qué la secularización explica la caída global de la natalidad

El reto demográfico de nuestra era, “la gran cuestión de nuestro tiempo”, no se resuelve con más subsidios o menos pantallas. Requiere recuperar un horizonte de sentido convincente, que haga que tener hijos valga la pena.

Joseph Gefaell-30 de maj de 2026-Czas czytania: 6 minuty

El largo artículo de Financial Times  «Why birth rates are falling everywhere all at once» ha causado un gran revuelo en las redes, con millones de visualizaciones de los post referenciándolo solo en X. La tesis central del artículo es que los smartphones y las redes sociales podrían ser uno de los factores o el factor clave de la caída global de la fertilidad.

El artículo plantea que la caída global de la natalidad no puede explicarse solo por factores económicos (vivienda, salarios, coste de vida o educación), porque el descenso se está produciendo simultáneamente en países ricos, emergentes y pobres, sino que ha sido provocada por el profundo cambio de hábitos sociales que han traído los smartphones.

Es una hipótesis interesante, pero en mi opinión equivocada en lo esencial. La caída de la tasa de fertilidad total (tasa de fecundidad, en español) comenzó mucho antes, como se puede comprobar en los gráficos adjuntos.

Las altas tasas de fertilidad de siglos pasados estaban correlacionadas con una elevada mortalidad infantil. Mientras que la tasa de fertilidad total tiene en cuenta todos los nacimientos, la tasa de fertilidad “efectiva” considera cuántos dzieci por mujer se espera que sobrevivan hasta la edad fértil. Dicha tasa de fertilidad efectiva ha sido estimada principalmente por los economistas Anup Malani y Ari Jacob, de la Universidad de Chicago. De acuerdo con esta nueva tasa de fertilidad efectiva, la caída de la natalidad a nivel mundial no ha sido tan dramática como lo que muestra la curva de la tasa de fertilidad total desde los años 60. Pero en 2023 se encontraba en torno de los 2,1 hijos por mujer a nivel global, por lo que es probable que en breve la tasa de fertilidad efectiva del mundo quede ya por debajo de la tasa de reposición.

Tiene que haber algún factor muy anterior a los smartphones y más poderoso que haya provocado esta caída de las tasas de fertilidad en muchos países desde hace unos sesenta años. Habitualmente se argumenta que ese factor ha sido la revolución sexual de los 60/70 y, específicamente, la liberación de la mujer y la adopción masiva de la píldora anticonceptiva. Pero el uso de la píldora no puede ser una causa, sino una consecuencia.

La principal razón

Mi tesis es que la principal razón por la que un gran porcentaje de la población ha dejado de “querer” tener hijos y ha comenzado a usar de forma generalizada los anticonceptivos es la secularización y la pérdida de fe en un Dios creador y protector y en el sentido trascendente de la vida. Esto está en línea con las grandes encuestas y estudios sociológicos a nivel mundial, como veremos a continuación.

Independientemente de que la paternidad responsable debe orientar a los matrimonios, una sociedad que trata a los hijos cada vez más como un lastre económico o una carga para el medio ambiente ha perdido la confianza en su propio futuro. Esta es la característica más preocupante de nuestra era, también desde el punto de vista económico.

Históricamente, la fe en Dios y en la trascendencia daba a la procreación un significado que superaba el coste individual — el hijo como don, como misión, como participación en la creación, como continuidad de algo que trasciende a uno mismo. Sin ese marco de sentido profundo, el cálculo coste-beneficio racional siempre va a perder frente a la comodidad, la libertad o el proyecto personal.

La píldora, los smartphones, el coste de la vivienda o el cambio de hábitos sociales pueden agravar el problema en los márgenes, pero no pueden ser su causa profunda. Son irrelevantes si el problema de fondo es que cada vez menos gente tiene un horizonte de sentido y propósito que justifique el sacrificio de tener hijos.

Es importante resaltar que el artículo de Financial Times no afirma categóricamente que los smartphones sean la única causa ni que esté demostrado de forma definitiva, sino que lo plantea como una hipótesis cada vez más estudiada y respaldada por correlaciones internacionales y cambios en la forma en que los jóvenes se relacionan.

  • Menos interacción presencial.
  • Menos formación de parejas.
  • Más aislamiento social.
  • Expectativas más irreales sobre relaciones.
  • Creciente división ideológica entre hombres y mujeres.

Disminución práctica religiosa

Cita entre otros al economista español Jesús Fernández-Villaverde, profesor de Economía en la Universidad de Pensilvania e investigador destacado en el ámbito de las consecuencias del cambio demográfico, que lleva tiempo alertando de que “la caída de la fertilidad es la gran cuestión de nuestro tiempo”, no solo sociológica, sino económicamente.

También cita distintos estudios como el de Nathan Hudson y Hernan Moscoso-Boedo, según el cual las regiones que recibieron antes el internet móvil rápido (≥G4) experimentaron antes y más intensamente la caída de nacimientos.

El artículo sitúa el inicio de la correlación entre los smartphones y el punto de inflexión de la tasa de fertilidad aproximadamente a partir de 2007-2010, con la adopción masiva de smartphones (medida mediante búsquedas relacionadas con apps móviles).

Sin embargo, como digo, este diagnóstico no concuerda con las series largas estadísticas. Tras la segunda guerra mundial la fertilidad (entendida como número de hijos por mujer) era relativamente estable a nivel global, subiendo hasta los años 60. A partir de los años 60/70/80 en muchos países comienza su fuerte caída.

Hay numerosas evidencias sociológicas de que precisamente desde los años 70/80 —especialmente en los países ricos, Europa, América del Norte, Asia oriental y parte de América Latina—, en paralelo con esa caída abrupta de la tasa de fertilidad, comenzó a disminuir la práctica religiosa, la afiliación religiosa, la idea de que la religión es central para el sentido de la vida, y la fe en Dios y la creencia en la transcendencia profunda de la vida. Todo ello mucho antes del uso generalizado de internet y por supuesto mucho antes de los smartphones.

Esta caída del sentido trascendente no es uniforme a nivel global (en Afryka subsahariana siguen siendo muy religiosos), pero la tendencia general desde hace ~60/50 años en sociedades desarrolladas y urbanizadas es claramente hacia una fuerte secularización de la sociedad (entendida no como separación entre Iglesia y Estado, sino como el proceso por el cual la religión pierde influencia en general en las distintas esferas de la vida personal y social).

Encuestas y estudios

Las encuestas y estudios sociológicos más importantes que avalan esto son:

Por ejemplo, según Gallup y Pew, en EEUU en 1999 el 70 % de estadounidenses pertenecían a una iglesia/sinagoga/mezquita. Hoy es menos del 50 %. Los que se declaran “sin afiliación religiosa” pasaron del 5 % en los años 70/80 a más del 30 % actualmente. También ha caído la proporción que dice que “la religión es muy importante en mi vida”, o que “cree con certeza en Dios y en la trascendencia”.

Pew documenta que en muchos países, incluidos los otrora fuertemente católicos como España, Italia, Polonia o muchos países de América Latina, las generaciones jóvenes son radicalmente menos religiosas que las mayores.

A nivel global aún hay mayoría creyente, pero no entre las generaciones młodzi ludzie. El mundo no se ha vuelto “ateo” de la noche a la mañana, pero sí mucho más secular y agnóstico en muchos lugares y segmentos de la sociedad. Especialmente los jóvenes de países ricos o de grandes urbes son sistemáticamente menos creyentes.

Asia oriental (Japón, Corea del Sur, China urbana) es desde hace años especialmente secular. África subsahariana y algunos países del sur de Asia siguen siendo religiosos.

Espiritualidad difusa

La gran transición sociológica es que se ha pasado de “religión organizada” a una “espiritualidad difusa”. Muchos estudios detectan algo importante: No siempre desaparece el sentido de “trascendencia”, sino que lo que se ha diluido es la religión tradicional e institucional. Es decir: menos fe, menos iglesias, menos dogma, menos práctica regular, y en general menos compromiso.

Pero esos estudios muestran que muchas personas todavía mantienen creencias en “algo más allá de lo material”, en la astrología, en la energía o en la espiritualidad individual. La creencia en la transcendencia sigue existiendo, pero es mucho más ambigua y sin una base clara.

Pew 2025 indica precisamente eso: muchas personas no religiosas siguen creyendo en “algo espiritual más allá de lo que podemos ver y tocar”, pero de una forma muy débil que no los lleva a tener una esperanza fundada. Y por supuesto no los lleva a tener más hijos.

Los smartphones llegaron a una sociedad que ya había perdido el sentido trascendente y aceleraron los síntomas (aislamiento, pornografía, comparación constante). Pero diagnosticar la causa en la tecnología es confundir el acelerador con el motor.

El gran reto demográfico de nuestra era, “la gran cuestión de nuestro tiempo”, no se resuelve con más subsidios o menos pantallas. Requiere recuperar un horizonte de sentido convincente, que haga que tener hijos valga la pena. La historia demuestra que las sociedades que olvidan el porqué de ese sacrificio acaban desapareciendo, cultural y literalmente.

El uso generalizado de los anticonceptivos, los smartphones, las redes sociales, la caída de relaciones presenciales, la creencia en el cambio climático antropogénico apocalíptico y que el mundo está superpoblado son solo consecuencias del proceso de secularización y pérdida de esperanza y fe en un Dios creador y protector (para los cristianos, la pérdida de fe en un Dios padre que nos quiere con locura).

Książki

El feminismo a análisis

El libro de María Caballero "¿Qué es el feminismo?" ordena el confuso panorama actual sobre este tema y nos ayuda a entender qué es ser mujer hoy.

Luis Fernández Navarro-30 de maj de 2026-Czas czytania: < 1 minuta

“¿Qué es el feminismo?” es un compendio muy bien realizado de todo lo que es preciso conocer en la actualidad sobre el feminismo. Recoge toda la historia de este movimiento en favor de la równość entre los sexos, informa sobre las distintas «olas» que lo han constituido, elabora una crítica de las derivas últimas, ofrece una muy sensata respuesta a la pregunta «¿qué es ser kobieta en el siglo XXI?», nos regala un conmovedor testimonio sobre la mujer mayor, propone varios caminos para mejorar nuestra sociedad con acento femenino y, finalmente, proporciona una bien escogida bibliografía comentada, para seguir avanzando en el estudio de estas cuestiones.

Tres cosas fundamentales nos dice su autora: que el feminismo es esencialmente positivo y necesario; que ha enriquecido el mundo, al hacerlo más justo y equilibrado; y que en su origen no fue una ideología, sino el reclamo de un derecho.

Si bien tiene sentido distinguir entre los aspectos biológicos y culturales de la seksualność, no cabe duda de que ciertas derivaciones han convertido esto en una ideología radical. El feminismo “queer”, ahora hegemónico, al que otros feminismos hacen responsable del «borrado de la mujer», sostiene que tanto el género como el sexo son construcciones determinadas por el poder. Un poder social abstracto, impersonal, siguiendo la estela de Foucault, algo misterioso, tal vez algo fantasioso. Así, desde esta óptica, se defiende no a la mujer, sino a un “continuum” inestable de muchos géneros, uno casi para cada deseo o estado de ánimo. 

El libro de María Caballero ordena este confuso panorama y nos ayuda a entender qué es ser mujer hoy.

¿Qué es el feminismo?

Autor: María Caballero Wangüemert
Redakcja: Senderos
Lugar de edición: Sevilla
Liczba stron: 181
JęzykAngielski
ISBN: 978-8412687194

AutorLuis Fernández Navarro

Watykan

La santidad de la vida muestra la belleza de la fe, afirma el Papa

Ante la indiferencia religiosa generalizada en países occidentales, pero con una creciente demanda de espiritualidad, especialmente entre los jóvenes, el Papa León XIV ha manifestado hoy que “la santidad de la vida sigue siendo siempre la forma más convincente de la belleza de la fe cristiana”.

Francisco Otamendi-29 de maj de 2026-Czas czytania: 3 minuty

En una audiencia concedida al Dicasterio para la Evangelización, el Papa León XIX les ha dado las gracias por el gran esfuerzo organizativo del Jubileo del año pasado, que atrajo a más de 33 millones de personas. Además, el Pontífice ha querido compartir alguna reflexión sobre la vida de la Iglesia cara a los años venideros.

El mundo tiene más sed que nunca de esperanza, la evangelización debe seguir siendo la motivación fundamental de toda acción de la Iglesia universal y de las comunidades locales. Solo así se podrá redescubrir la fe en toda su belleza y expresar mejor su credibilidad», ha dicho el Papa en la Publiczność.

Sin embargo, “especialmente en los países occidentales, la crisis de fe, junto con otros factores socioculturales, ha dado lugar a una indiferencia religiosa generalizada. Para muchos, la fe ya no parece relevante en sus vidas”.

“Creciente demanda de espiritualidad, especialmente entre los jóvenes”

Junto a este hecho, “la creciente demanda de espiritualidad, especialmente entre los jóvenes, merece una atención especial, como quedó claramente expresada durante el Jubileo de la Juventud. La nueva generación no está excluida del Evangelio; al contrario, muchos, al redescubrirlo, desean conocerlo mejor, pues perciben que en él reside la clave de la verdadera felicidad”.

En este sentido, “la evangelización actual, en particular, debe abordar las condiciones y dinámicas cambiantes de la transmisión de la fe de generación en generación. En algunas regiones del mundo, esta transmisión prácticamente se ha interrumpido, lo que exige la capacidad de afrontar nuevos retos”.

Afortunadamente, ha añadido, “en todo el mundo existen numerosas y variadas experiencias a través de las cuales las comunidades, asociaciones, movimientos y grupos eclesiales cristianos se encuentran con los jóvenes, los escuchan y se relacionan con ellos”, ha mencionado el Santo Padre.

La transmisión de la fe, en este contexto, “se produce necesariamente a través del encuentro con personas y comunidades que expresan la alegría de la fe cristiana y la coherencia de un estilo de vida evangélico”.

¿Cómo afrontar esta transmisión de la fe? 

El Papa se ha apoyado en Benedicto XVI y ha manifestado que “no es diluyendo su contenido ni suavizando sus exigencias como se puede hacer atractivo el cristianismo. Sino dando testimonio con humildad y valentía del “camino, la verdad y la vida” que ha convertido y santificado a tantos. 

“Como afirmó Benedykt XVI: ‘Lo que necesitamos en este momento de la historia son hombres que, mediante una fe iluminada y vivida, hagan creíble a Dios en este mundo. […] Necesitamos hombres que mantengan la mirada fija en Dios, aprendiendo de él la verdadera humanidad. 

Necesitamos hombres cuyos intelectos estén iluminados por la luz de Dios y cuyos corazones Dios les abra, para que sus intelectos puedan hablar a los intelectos de los demás y sus corazones puedan abrir los corazones de los demás. Solo a través de hombres tocados por Dios puede Dios volver a los hombres’ (Benedicto, Europa en la crisis de las culturas, Siena 2005, 63-64).

Y ha sintetizado: “Por lo tanto, la santidad de la vida sigue siendo siempre la forma más convincente de la belleza de la fe cristiana, que trasciende el tiempo y se ofrece a todas las culturas”.

Evangelii gaudium, catecúmenos, Confirmación

En sus palabras finales, el Papa se ha referido a tres cuestiones:

– ha citado la Exhortación programática del Papa Francisco, “que sigue siendo un punto de referencia decisivo”. Y ha invitado “a que incorporéis ‘Evangelii Gaudium’ a vuestro trabajo en todos los niveles, para promover una misión “cristocéntrica y kerigmática, nacida de un encuentro con Cristo capaz de transformar vidas”.

 – Prestar especial atención a los catecúmenos, puesto que cada vez son más los que solicitan el Bautismo.

– Debe brindarse una atención similar a los niños y niñas que reciben el sacramento de la Confirmación.

León XIV ha encomendado su trabajo “a la Virgen María, discípula perfecta y misionera del Evangelio”.

AutorFrancisco Otamendi

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Juan Luis Lorda: “El reto de la teología es conseguir que sea apasionante”

Entrevista con Juan Luis Lorda, sacerdote, doctor en Teología y autor de diversos libros que han ayudado a los cristianos a entender mejor su fe.

Paloma López Campos-29 de maj de 2026-Czas czytania: 9 minuty

Juan Luis Lorda es sacerdote y doctor en Teologia. Ha pasado gran parte de su vida enseñando Teología Dogmática y es autor de muchos libros de espiritualidad que han ayudado a muchas personas a conocer mejor la fe católica.

En esta entrevista con Omnes habla sobre la Teología, hace un análisis del Sobór Watykański II y cita algunos de los autores que más han influido en su obra.

¿Qué es la Teología?

– La teología es la reflexión sobre la fe. Teología es: creemos en algo, pero creer no significa aceptar sin más; significa aceptar sabiendo lo que uno acepta, entendiéndolo hasta donde se puede, resolviendo las cuestiones que pueda haber.

¿Cuál es el papel de la teología hoy en la Iglesia?

– La teología es y siempre ha sido muy grande. Se desarrolla con cuatro aspectos que no son nada más que la aplicación de lo que he dicho:

Primero, uno tiene que entender lo que cree. Eso es un tema famoso que, por ejemplo, trata san Anselmo de Canterbury y que también pertenece a la tradición de la teología. “Fides quaerens intellectum” (viene de san Agustín también): la fe que busca entender.

El segundo punto es cuando yo tengo que explicar esa fe; la tengo que poner en orden. Todo el mundo sabe que cuando tiene que enseñar aprende mucho más que cuando simplemente aprende por su cuenta. Si tiene que enseñar, tiene que hacer un esfuerzo con el cual profundiza. Por eso se hace teología también, porque se enseña.

Hay un punto tercero que lleva a pensar, que son las dificultades externas e internas. Cuando alguien dice: “pues esto me parece que es imposible”, “esto no lo creo” o “esto es de otra manera”, eso me obliga a mí a resolver esa cuestión. Es uno de los puntos incluso históricos de crecimiento de la teología. Se crece porque hay que pensar, se crece porque hay que enseñar y se crece porque hay que resolver.

Y luego también se crece porque es necesario interpretar la Escritura. Siempre es necesario interpretar la Pismo Święte.

Históricamente esas cuatro actividades han hecho crecer la teología. Es interesante tenerlo presente: las afirmaciones cristianas son reales, son históricas, no son simbólicas; o mejor dicho, no son sólo simbólicas. Yo cuando digo “Cristo se hizo hombre”, no es que de alguna manera se hizo hombre o una manera de hablar. Si yo lo reduzco a un símbolo, a una poética, pues entonces ya todo flota y se puede decir de cualquier manera.

Pero el cristianismo hace afirmaciones rigurosas, quiero decir, rigurosamente históricas y, entonces, compromete mucho la verdad de las cosas. Dice: “Dios ha creado el mundo”. Dios ha creado el mundo, no es una manera de hablar. “Jesucristo es Dios y hombre verdadero”. “La Eucaristía es una presencia real de Jesucristo”. Todo eso exige que las cosas se expliquen.

Hoy que hablamos tanto del lenguaje, y parece que es casi un arma política, ¿cómo se relacionan el lenguaje y la teología? ¿Qué nivel de precisión hay que exigir a los tratados teológicos y a los estudiantes?

– Todo humanamente es deficiente porque en realidad, como pasa en toda la vida de la Iglesia y en todos los aspectos, hay una distancia enorme entre la categoría de lo que se habla y lo que puedes decir. 

Nosotros somos pobres hombres y hablamos de Dios, que es mucho más que nosotros. Entonces siempre hay una especie de desproporción brutal.

Sin embargo, precisamente porque las afirmaciones cristianas son reales —hay una encarnación de verdad, Cristo se ha encarnado—, las palabras humanas son capaces de transmitir el mensaje de Dios porque lo ha hecho así.

Seguramente ninguna cosa se ha estudiado tanto como esto o ha recogido tantos esfuerzos. Aunque hay mucha investigación en muchas ramas de las ciencias y muchos investigadores, históricamente ha ocupado un lugar que no tiene parecido en ninguna religión; no hay nada parecido. Los rabinos no se dedican a estudiar la fe en ese sentido, sino simplemente a decir cómo se vive. Y los expertos musulmanes también se dedican a cómo hay que vivirla, pero no a la teoría, porque piensan que eso está en el misterio y que no hay que tocar.

¿Qué autores y qué obras han influido especialmente en sus trabajos?

- Primero, san Josemaría Escrivá. Él ha influido mucho en mi vida y mentalidad espiritual, y también en la manera de comprender el cristianismo. Mucho de la manera de pensar en lo que es la vida espiritual y el cristianismo vivido se lo debo a él. Después hice la tesis sobre santo Tomás de Aquino, entonces también estoy formado con él.

Yo viví el pontificado de Jan Paweł II y, como enseñaba antropología en la Facultad de Teología, aprendí mucho de él. Juan Pablo II me llevó a autores que él usa y de los que depende: todo el ámbito de la fenomenología y el personalismo. Durante unos años me dediqué a autores personalistas como Martin Buber (filosofía del diálogo), Ferdinand Ebner, y autores de la fenomenología como Max Scheler, Edith Stein o Dietrich von Hildebrand. También autores del personalismo francés como Jacques Maritain y quizá Gabriel Marcel. Todo esto para mí ha sido un mundo interesante.

Después, un poco literariamente por así decir, me influyó mucho C.S. Lewis. Me llamó mucho la atención la capacidad que tenía de decir cosas importantes de una manera breve y suelta; como estilo y como objetivo de exposición.

Durante muchos años he dado un repaso por la teología de los siglos XIX y XX. Ahí estoy cada vez más interesado en John Henry Newman. En cuanto al siglo XX, he trabajado los teólogos importantes y hago una actividad en relación con esto todavía importante.

En esta línea, quizá la figura que va a quedar como más representativa del siglo XX va a ser Joseph Ratzinger, que va ganando terreno porque ha ocupado lugares importantes en la vida de la Iglesia. Como Papa, fue una persona lúcida, barre mucho campo, es muy buen representante, estaba muy bien situado y tiene aportaciones personales.

Pero bueno, hay otros importantes como los jesuitas franceses Henri de Lubac y Jean Daniélou. Aprecio muchísimo también a Romano Guardini. Y luego, por ejemplo, es muy importante Yves Congar (dominico francés) y ocupa un lugar relevante Hans Urs von Balthasar. Hay muchos más, pero Louis Bouyer, por ejemplo, que es un oratoriano francés, es muy interesante y ha crecido en mi consideración por el volumen e interés de su obra.

Por supuesto, también san Agustín y los Ojcowie Kościoła. En la historia de la teología, Agustín ocupa un lugar muy grande.

Por dos motivos (las asignaturas que daba sobre la gracia y la teología del siglo XX), he tenido contacto con lo que es la teología ortodoxa. Sobre todo con un grupo de teólogos ortodoxos rusos relacionados con el Instituto San Sergio de París, como Vladimir Lossky o Paul Evdokimov, que tiene un libro precioso sobre la teología del icono. También me han gustado mucho otros autores protestantes, por ejemplo Oscar Cullmann, o del ámbito de la exégesis, gente muy buena y creyente como Martin Hengel y Joachim Jeremias.

En realidad, tengo una percepción de una riqueza de pensamiento enorme en el siglo XX. Es un poco paradójico, porque el siglo XX ha sido un siglo de mucha y muy buena teología, pero también un siglo de crisis. Hubo crisis teológica; un caso paradigmático es Hans Küng, por ejemplo, o el caso anterior de la problemática del Catecismo Holandés. Eso han sido puntos muy determinantes de la evolución de la crisis de la Iglesia en el siglo XX. Pero en realidad ha habido una renovación teológica muy rica. Estoy muy motivado con eso porque me parece que es necesario sintetizarla, transmitirla y darle salida para la enseñanza.

Ha mencionado precisamente la enseñanza en la universidad. ¿Qué cree usted que hay que pedir a las universidades para recuperar el nivel teológico que había en el siglo XX, y que da la sensación que ahora en el XXI estamos perdiendo?

– Cada época tiene su sitio y ahora mismo el siglo XX es inimitable. El siglo XX coincidió con una gran expansión de las órdenes religiosas y de la religiosidad: muchas vocaciones jóvenes, mucha gente formándose, muchos teólogos jóvenes con muchas ganas de evangelizar y de renovar. Ahora no estamos en esa situación.

Ahora estamos pasando en toda Europa, de una manera bastante acelerada, de una situación de mayoría cristiana a una minoría de conversos. Esto puede durar un par de siglos (lleva en realidad ya dos siglos). Está desapareciendo el esquema antiguo de naciones cristianas. Políticamente ya desapareció; pero culturalmente, las naciones tradicionales de Europa están dejando de ser cristianas por motivo de pérdida de fe y también por un motivo demográfico. Europa está en un proceso casi de una cierta extinción demográfica. Es un proceso lento que se plantea en tres o cuatro generaciones.

En España ahora mismo la tasa de natalidad es bajísima desde hace muchos años y no tiene posibilidad ninguna de recuperación. La población va a cambiar muy fuertemente; ahora mismo hay un 2 0% de población extranjera, lo que cambia la cultura, las costumbres y el pensamiento. Las instituciones eclesiásticas tienen mucha inercia, pero mira: cuando empezó la facultad de teología en la que he estado yo 42 años, en los años 70 se ordenaban 770 sacerdotes al año; el año pasado se ordenaron 62. Pasas de 770 ordenados a 62; habiendo 11 o 12 facultades de teología, esto es insostenible.

La situación es muy distinta porque pasamos de un cristianismo de mayorías que a veces se vivía un poco por inercia. No lo denigro, porque yo lo he visto y sé que la gente no sabía mucho, pero procuraba ser cristiana y no era falsa. Sin embargo, las generaciones anteriores no han sabido transmitir la fe a los hijos. ¿Por qué? Porque entre otras cosas no sabían cómo era la fe, no la podían explicar. Sabían que había que ir a Misa y que convenía estar cerca de la Iglesia, pero no eran capaces de explicárselo a sus hijos. Y al no explicarlo, claramente se perdió la transmisión.

¿Cuál considera usted que es el mayor desafío espiritual o teológico en la actualidad?

– Creo que precisamente es el pasar a una Iglesia de conversos. En España son todavía números pequeños, pero crecerá dentro de unos límites. Tampoco me parece que las mayorías que dejan de ser cristianas vayan a ser sustituidas por mayorías de conversos; no da esa impresión.

Pero sí que da lugar a que haya unos centros cristianos vivos, renovados. A los que somos cristianos por tradición y no venimos de conversiones personales (aunque siempre hay que estar convirtiéndose), nos puede ayudar ver que tenemos que tener un planteamiento mucho más testimonial. Esto está pasando al ritmo de una generación, se verá en unos 30 años.

Uno de los grandes problemas que ha habido con el Concilio Vaticano II es su aplicación. ¿Puede hablarnos sobre esto?

– Cuando vino el Concilio, habiendo como había tantísima gente joven en toda Europa, despertó muchísima expectación y muchísimas ganas de renovarlo todo. En principio eso es bueno. Pero también generó tensiones.

Suelo poner el ejemplo de la habitación en la que estoy: ¿qué se podría mejorar? Si lo pienso de una manera sensata, hay unas cuantas cosas; mañana van a llegar unas estanterías y unos armarios que van a mejorar la habitación. Eso es muy bueno. Pero si a mí me entrara un nerviosismo, una especie de crítica constante y mirara la habitación con poco amor, me parecería horrible e insoportable. Al final, lo que podía ser una mejora acabaría en una pira destructiva; podría acabar quemando la habitación.

Eso pasó, porque la Iglesia es muy defectuosa, no en Jesucristo, sino en nosotros. Siempre lo ha sido. No significa que no haya que procurar mejorar, porque tenemos que mejorar cada uno, pero hace falta un poco de paciencia. Si no se tiene paciencia y falta criterio de qué es lo importante y cómo hacerlo, se falla.

La misma expectación se convirtió a veces en un fenómeno destructivo porque fue cambiar por cambiar, escogiendo a veces cualquier cosa sin criterio. Y luego provocó un tema delicado: la falta de confianza en la Iglesia, en el magisterio y en los obispos. Lo que era ilusión por mejorar a veces se convirtió en crítica y en cambios poco pensados. Siendo la Iglesia una institución tan grande, hubo mucho desorden y mucho daño.

Esto no siempre se ha reconocido porque hay una especie de buenismo cristiano comprensible (somos optimistas y gente de fe), y también una lógica defensa intelectual del gobierno eclesiástico.

A pesar de todo, la vida cristiana vive con esperanza, mira al futuro y confía en el Señor. Aunque hayan pasado crisis, ha habido muchas cosas buenas y, por supuesto, el Concilio ha sido una cosa muy buena.

En el plano teológico, ¿qué avances positivos ha habido gracias al Concilio Vaticano II?

– Muchísimos, porque se ha enriquecido un montón. La misma riqueza supone una dificultad porque requiere ser asimilada y ordenada para poderla transmitir, pero hemos recuperado mucho conocimiento directo de los Padres de la Iglesia. Hemos mejorado temas inmensos de liturgia y de eclesiología (qué es la Iglesia); se ha enriquecido una barbaridad.

Sí es verdad que eso también lleva a veces a la confusión o a la dificultad de discernir qué es lo que hay que escoger, y se crean fenómenos de moda. Además, la Iglesia está sometida a tensiones externas. Por un lado, en el siglo XX y ahora, sigue sometida a una presión mundanizante o modernizante que critica la fe en el fondo. Eso ejerce sobre las personas y sobre la teología un efecto de disolución. Parece que eres más moderno o aceptable si no crees en nada más que en la materia. Esa presión es muy grande y genera una teología mundanizada, dispuesta por ósmosis a decir lo que la gente quiere oír.

Por otro lado, aunque hoy sea un tanto marginal en nuestro entorno cultural, el siglo XX estuvo marcado por una presencia y presión comunista enorme (propagandística y estratégica) que afectó mucho a la vida de la Iglesia. Creó un clima utópico donde parecía que con dos patadas y una revolución llegábamos al mundo feliz. Generó una crítica basada en una economía y visión política simplificadas. Todo ese ambiente golpeaba a gente cristiana idealista pero con falta de discernimiento. El comunismo y su máquina propagandística influyeron mucho.

¿Hay alguna cuestión que esté abierta hoy que le parezca un reto teológico especialmente interesante?

– Se puede pensar que lo más importante son las novedades, pero aquí lo más importante no son las novedades, sino los centros. Evangelio significa “buena nueva”, lo que implica una perenne novedad. Y siempre es buena porque significa que existe Dios, que hay una manera de vivir de cara a Dios, que este mundo tiene sentido y que hay una salvación de la muerte y de nuestras propias limitaciones y miserias. Esa es la buena nueva cristiana, que siempre es apasionante.

El gran reto de la teología es conseguir que sea apasionante, porque a veces se consigue convertirlo todo en un rollo. El verdadero reto es que sea lo que tiene que ser: algo muy apasionante.

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“Magnifica humanitas”: optimismo y «fidelidad creativa»

El Santo Padre ha aprovechado su primera Encíclica para hacer un análisis de la situación cultural, antropológica y sociológica del mundo donde faltan ilusiones grandes y a la vez tenemos por delante debates importantes y problemas que resolver o encauzar.

José Carlos Martín de la Hoz-29 de maj de 2026-Czas czytania: 4 minuty

El pasado 25 de mayo, se presentó en Roma la primera encíclica de León XIV, que había sido firmada el 15 de mayo, por tanto, a muy pocos días de su próxima visita a España donde se espera que levante los corazones y los ánimos de los cristianos y de todos los hombres de buena voluntad a mirar hacia delante y afrontar el futuro con entusiasmo e ilusión.

Como ha afirmado varias veces Mons. Luis Argüello, arzobispo de Valladolid y Presidente de la Conferencia Episcopal Española, el Santo Padre su ya próximo viaje a nuestro país elevará nuestra mirada más allá de las ideologías y de los sistemas caducos del pensamiento.

El deseo de todos es que haga como Jan Paweł II en su visita a Santiago de Compostela cuando reavivó las raíces cristianas de nuestro país y nos lanzó a ser fecundos en el amor y meter decididos el hombre en la construcción de un país democrático, abierto y lleno de confianza en el hombre: “Yo desde Santiago, te lanzo, vieja Europa, un grito lleno de amor: vuelve a encontrarte. Sé tú misma. Descubre tus raíces. Aviva tus raíces” (Santiago, 9-XI-1982).

Orientación para todos

Descendiendo a la encíclica “Magnificat humanitas” de León XIV, comencemos por recordar que una encíclica es un documento de valor universal dirigido a cristianos del mundo entero y a hombres y mujeres de buena voluntad que desean una orientación para sus vidas y luces para entender el mundo dónde están viviendo.

Se llama técnicamente Magisterio ordinario de la Iglesia pues atañe a cuestiones de fe y de moral de ordinaria administración. Por eso pueden servir para los no cristianos, pues no apela a la fe ni dilucidan cuestiones graves que están en discusión.

Indudablemente, ha pasado suficiente tiempo desde su elección como para tranquilizar a todos los que temían bandazos o actitudes extremas. El Papa continuará con la tradición de siglos de la Iglesia para vivir lo que se denomina fidelidad creativa. Por tanto, “gobernará” la Iglesia inspirado por el Espíritu Santo que es quien realmente gobierna la Iglesia.

Con esta Encíclica nos ayudará a caer en la cuenta de que el misterio de la Encarnación del hijo de Dios es el dogma clave de la vida de la Iglesia y desde él se ilumina el horizonte magisterial.

Análisis de la actualidad

Asimismo, señalemos que el Santo Padre ha aprovechado su primera Encíclica para hacer un análisis de la situación cultural, antropológica y sociológica del mundo donde faltan ilusiones grandes y a la vez tenemos por delante debates importantes y problemas que resolver o encauzar.

En primer lugar, nos ha mostrado el camino para afrontar los retos de nuestro tiempo: acudir a la Pismo Święte, a los Padres de la Iglesia y al Magisterio, es decir al Evangelio de siempre para encontrar a Jesucristo, al Verbo Encarnado, y en Él las respuestas a los problemas y a las incertidumbres.

La solución siempre pasa por el mandamiento de la caridad: “Un nuevo mandamiento os doy, que os améis unos a otros como yo os he amado” (Jn 13, 34-35). Basta con mirar el escudo papal para encontrar el corazón en llamas de san Agustín y volver a poner el amor de Dios y el amor a los demás en el medio del tablero.

Enseguida, llama la atención la gran confianza del Santo Padre en el hombre y en la capacidad creativa del hombre para salir de los problemas más complicados. Siempre es cuestión de amar, de buscar el bien común, lo que lleve al desarrollo de la dignidad de la persona humana, de toda persona humana. Por eso el Santo Padre León XIV desea reunirse en Wyspy Kanaryjskie en su próximo viaje, con esos miles y miles de emigrantes que llegan a nuestras costas jugándose la vida porque en sus tierras el horizonte ya estaba cerrado. Asimismo, se nota la precisión teológica y jurídica con la que están expresados los asuntos, propios de un hombre de derecho y también buen teólogo que sabe que solo la verdad configura la libertad como ya hemos comentado.

Las necesidades del hombre

Es interesante, que la Doctrina Social de la Iglesia que renovó y estructuró León XIII en su famosa Encíclica “Rerum Novaroum” (1891), vuelva al primer plano en su primera Encíclica, y vuelva a renovarla, recuperando el concepto de Dios encarnado, misterio central de nuestra fe, pues ahí radica la dignidad de la persona humana; somos imagen y semejanza de Dios e hijos en el Hijo.

Precisamente, en ese marco sitúa la cuestión de la Inteligencia Artificial, un instrumento de la tecnología que, como cualquier otro, debe estar al servicio del hombre, del progreso integral de la dignidad de la persona humana. Por tanto, aprenderemos a aplicarlo, pues la libertad y sus obras han de estar configuradas por la verdad.

En ese sentido, parece como si el Romano Pontífice hubiera recordado la importancia del diálogo fe y ciencia, como el Papa Benedykt XVI puso el acento en el diálogo entre la fe y la razón. Al fin y al cabo, ambos tienen su origen en el misterio de la creación. Además, el Papa es de ciencias y Benedicto era de letras.

Lógicamente, en los temas y estilo propio del mensaje del Santo Padre en una Encíclica se contienen suficientes pruebas para constatar la continuidad con el pontificado anterior, por tanto, manifiesta un corazón misericordioso y atentos a las necesidades espirituales y materiales de todos los hombres, sobre todo los desfavorecidos, y principalmente por la paz en el mundo. Es lógico el dolor del Papa por el aumento de las guerras y, sobre todo, por la intensidad de los daños materiales y espirituales.

Asimismo, a lo largo de las páginas de la nueva Encíclica se remarcan las líneas de su pontificado que están ya señaladas en su primer discurso pronunciado en el balcón de la plaza de san Pedro el 8 de mayo de 2025, cuando nos habló de seguir trabajando por la paz en el mundo y en las conciencias; de cultivar la unidad de la Iglesia y el afán pastoral por todos los hombres y especialmente por los más necesitados y, enseñarnos a amar con el corazón vibrante de Święty Augustyn y de la Virgen Santísima.

Ewangelizacja

Varón y mujer: una diferencia para el amor

En el artículo anterior vimos que la soledad no es un dolor estéril, sino un recordatorio: estamos hechos para la comunión. Pero entonces surge la pregunta: ¿cómo se realiza? El Génesis nos lleva al origen y propone una respuesta clara: el encuentro de comunión y amor se da entre el hombre y la mujer.

Hugo Elvira-29 de maj de 2026-Czas czytania: 4 minuty

Las relaciones entre hombres y mujeres hoy día parecen tensas, desconfiadas. Hay una sensación de que la diferencia es un problema, la fidelidad en las relaciones es imposible… Parece que amar es sólo perder. Por eso, volvemos al Génesis, donde la historia humana comienza diciendo exactamente lo contrario.

Leemos en el primer libro de la Biblia: “El Señor Dios se dijo: ‘No es bueno que el hombre esté solo…’” (Génesis 2, 18). Y no está describiendo solo una necesidad afectiva. Está revelando algo más profundo: la identidad misma del ser humano. Porque el hombre ha sido creado por Dios “a Su imagen, a imagen de Dios lo creó…” (Génesis 1, 27). Y eso no solo significa que es más “valioso” o “superior” al resto de la creación, significa que, si el hombre quiere entender quién es, debe mirar a Dios. ¿Y quién es Dios? Dios es Trinidad. Dios no es soledad. Padre, Hijo y Espíritu Santo: una comunión de Personas en el amor.

Como enseñaba Święty Jan Paweł II, siguiendo la Gaudium et Spes n.22, el hombre solo se comprende plenamente a la luz de ese “principio”, es decir, mirando el designio original de Dios sobre él. Por eso, después de la soledad originaria, aparece la unidad originaria, no como algo añadido, sino como expresión de lo que el hombre es desde el principio: un ser humano hecho para la comunión porque Dios mismo es comunión.

Nacidos para hacer familia

La comunión no es una opción bonita. Es una vocación. Podríamos decirlo así: el hombre está hecho para hacer familia.

Esa vocación se expresa de muchas formas: en la amistad, en la fraternidad, en la vida de la Iglesia. Pero si queremos comprender su origen, el Génesis nos lleva a una experiencia primera y decisiva: "mężczyznę i kobietę stworzył ich". (Génesis 1, 27). Y, aunque no es la única forma de comunión, sí es una forma originaria que —como subraya san Juan Pablo II— revela algo esencial sobre la persona humana y su vocación al amor. Y, por tanto, todas las demás formas de comunión —cada una según su modo— participan de esta lógica: unidad, complementariedad y don. ¿Cómo es esta lógica?

Si contemplamos el Misterio de la Trinidad, descubrimos algo sorprendente: Dios es Uno…, pero no es uniforme. El Padre es Padre. El Hijo es Hijo. El Espíritu Santo es Espíritu Santo. No hay confusión ni intercambio de “roles”. Y por esto, aunque son Uno en la Divinidad, también son distintos en su modo de ser-relación —ser en comunión—, para ser Uno por el Amor.

Y esto nos revela una verdad clave para entender la comunión humana: la unidad verdadera no elimina la diferencia, la necesita. Sin diferencia, no hay comunión. Solo hay uniformidad. Por eso, en el Génesis, la respuesta a la soledad no es “otro igual”. Sino alguien distinto, pero semejante: “¡Esta sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne! Su nombre será “mujer”, porque ha salido del varón” (Génesis 2, 23). Como puede notarse: igual en dignidad, distinto en su modo de ser. Esto es lo que san Juan Pablo II llamó la unidad originaria: la primera experiencia de comunión verdadera entre personas.

La complementariedad que hace posible el amor

La diferencia entre hombre y mujer no es un accidente. Es una necesidad para la complementariedad verdadera. Una estructura inscrita en el cuerpo mismo que dice: “no estás hecho para cerrarte en ti, estás hecho para aceptar el amor y dar amor”.

Por tanto, la complementariedad no es solo biológica. Es personal. Es la posibilidad real de donarse. Por eso el Génesis añade: “serán los dos una sola carne” (Génesis 2, 24). No es confusión. No es pérdida de identidad. Es unidad en la diferencia. Como se contempla en la Trinidad: unidad sin confusión. 

Esta lógica no es solo teoría. Se ve de forma concreta en la historia de la salvación: Dios quiso que su Hijo viniera al mundo…,  en una familia: Jesús nace de una madre y crece con un padre. No porque Dios no pudiera darle todo ese amor directamente, sino porque el amor humano tiene esa forma propia de manifestarse. 

El amor materno se recibe de una mujer. El amor paterno se recibe de un hombre. Y ambos son necesarios para el corazón humano. Por eso, en esa complementariedad —María como madre, José como padre putativo—, Jesús experimenta un verdadero hogar: una comunión real de personas, una familia.

Cuando se rompe la armonía de la complementariedad

Es verdad que, a pesar de la belleza de todo lo dicho hasta ahora, todos sabemos que esta visión no es la que más triunfa. ¿Por qué? Porque el corazón del hombre está herido por el pecado. Y, desde ahí, también se hiere su capacidad de vivir en comunión.

Es verdad que la comunión se rompe, sin duda, cuando el otro deja de ser un don y se convierte en un objeto. Cuando el cuerpo se usa en lugar de ser manifestación visible del amor. Pero hay otra forma más silenciosa —y quizá más peligrosa— en la que esa armonía también se debilita: cuando la diferencia deja de ser acogida, cuando el hombre y la mujer dejan de reconocerse en su modo propio de ser, cuando se pierde la riqueza de lo distinto. Aquí se evidencia cómo la masculinidad y la feminidad son modos concretos de ser persona. Y, en ambos, está inscrita una llamada a amar de forma fecunda: a vivir una paternidad y una maternidad. Todos podemos vivirla: en algunos, esa vocación se expresa también biológicamente, en la familia. En otros, se vive de manera espiritual y sobrenatural, como es el caso de la vida célibe o, como la llama san Juan Pablo II, virginidad por el Reino de los Cielos. 

Esa capacidad de acoger, de dar, de generar vida —de muchas maneras— forma parte de la verdad del amor humano. Y cuando esta riqueza se rechaza, se confunde o se desdibuja, la relación pierde algo de su claridad original. No porque la persona pierda su dignidad —que nunca se pierde—, sino porque se aleja, a veces sin darse cuenta, de esa imagen de Dios que lleva inscrita. Entonces, incluso con las mejores intenciones y elucubraciones, aparece una cierta desorientación en el corazón. Con esta, la dificultad para amar, para entregarse, para ser fiel, para construir esa comunión. Porque el amor necesita verdad. La verdad del amor humano incluye la diferencia, la reciprocidad, la complementariedad posible y auténtica. Cuando eso se cuida, la comunión crece. Cuando se pierde, la relación se vuelve frágil.

Una aventura posible

Aun así, la verdad permanece. El hombre y la mujer no están llamados a competir,
ni a desconfiar, ni a usarse. Están llamados a encontrarse, a ser fieles por la gracia del sacramento del matrimonio, a descubrir en el otro no un límite, sino un don. La diferencia no es una guerra. Es una aventura. Una llamada a amar mejor, a salir de ellos mismos, a construir algo que, sólo es posible, si lo hacen juntos, en comunión.

Watykan

El Papa León XIV convoca un Rosario por la paz el 30 de mayo

El Rosario, promovido por el Dicasterio para la Evangelización, reunirá espiritualmente a los principales santuarios marianos del mundo en una oración conjunta con el Papa desde los Jardines Vaticanos.

Redakcja Omnes-28 de maj de 2026-Czas czytania: < 1 minuta

La insistencia del Papa León XIV por la pokój en el mundo continúa manifestándose también a través de su constante exhortación a la oración. Así, el próximo sábado 30 de mayo, a las 19.00 horas, el Santo Padre presidirá el rezo del Santo Rosario en la Gruta de Nuestra Señora de Lourdes, situada en los Jardines Vaticanos.

En esta ocasión, todos los santuarios del mundo estarán invitados a unirse en oración junto al Santo Padre con sus respectivos peregrinos y fieles.

Entre los principales santuarios que ya han confirmado su adhesión a la iniciativa se encuentran el Santuario de la Madre de Dios de Zarvanytsia (Ucrania), el Santuario Internacional de Nuestra Señora de la Paz y del Buen Viaje de Antipolo (Filipinas), el Santuario de la Beata Virgen del Rosario de Fátima (Portugal), el Santuario de Nuestra Señora Reina de la Paz de Medjugorje (Bosnia y Herzegovina), el Santuario de Nuestra Señora de Lourdes (Francia), el Santuario de San Charbel Annaya de Byblos (Líbano) y el Santuario Pontificio de la Santa Casa de Loreto (Italia).

La iniciativa está promovida por el Dicasterio para la Evangelización —Sección para las cuestiones fundamentales de la evangelización en el mundo—. Será posible participar presencialmente hasta completar el aforo, previa recogida de entradas en Via della Conciliazione 7 durante los días 28, 29 y 30 de mayo, en horario de 9.30 a 17.30 horas.

Asimismo, los fieles podrán unirse al rezo desde la Plaza de San Pedro a través de las pantallas gigantes instaladas en la plaza.

Świat

Somalia, al borde de una catástrofe humanitaria

Somalia se acerca una vez más a la catástrofe, advierten las agencias, mientras el país afronta una de las crisis humanitarias más graves del mundo.

OSV / Omnes-28 de maj de 2026-Czas czytania: 5 minuty

– Fredick Nzwili, OSV News

Las agencias de ayuda internacional, incluidas las vinculadas a la Iglesia Católica, advierten que millones de personas carecen en Somalia de acceso a servicios básicos que salvan vidas y necesitan urgentemente un apoyo global sostenido. 

“Casi 6,5 millones de personas en Somalia sufren altos niveles de inseguridad alimentaria aguda, mientras que más de 1,8 millones de niños padecen desnutrición aguda”, declaró un grupo de organizaciones humanitarias, entre ellas Save the Children International y Aldeas Infantiles SOS Internacional, en un comunicado conjunto del 20 de mayo. 

“Entre ellos, cientos de miles se enfrentan a una desnutrición aguda grave que requiere tratamiento urgente”.

No solo cifras, sino personas en crisis

Según las organizaciones, no se trata simplemente de cifras, sino que representan a niños que se acuestan con hambre, a familias obligadas a abandonar sus hogares por la sequía y los conflictos recurrentes, y a madres que luchan por tomar decisiones imposibles para mantener a sus hijos con vida.

Estas cifras coinciden con los datos más recientes de abril a junio de la iniciativa de Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria por Fases, un marco global estandarizado que se utiliza para clasificar, medir y comunicar la magnitud de la inseguridad alimentaria y la malnutrición.

Somalia y países del Cuerno de África (@Wikimedia commons).

La solidaridad y el apoyo internacional, esenciales

El obispo Jamal Boulos Sleiman Daibes de Yibuti, quien también es el administrador apostólico de Mogadiscio, hace un llamamiento para que se mantenga la atención y la solidaridad internacionales, señalando la frágil y compleja realidad humanitaria del país.

“La situación humanitaria es realmente muy grave”, declaró el obispo Daibes a OSV News, señalando que la magnitud de la crisis es enorme, provocada por sequías recurrentes, desplazamientos forzosos, inseguridad alimentaria y crisis climáticas, mientras que los recursos disponibles siguen siendo insuficientes. “Por ello, la solidaridad y el apoyo internacionales continuos siguen siendo esenciales”.

Una familia somalí desplazada internamente prepara el desayuno frente a su refugio improvisado en Mogadiscio, el 7 de mayo de 2026. (Foto de OSV News/Feisal Omar, Reuters).

Millones de personas carecen de servicios básicos

Millones de personas carecen de servicios esenciales como atención médica y agua potable, a pesar de que la Iglesia, a través de Caritas Somalia y en colaboración con organizaciones humanitarias y socios internacionales, continúa brindando asistencia.

“También se puede observar la resiliencia y la dignidad del pueblo somalí, así como los esfuerzos continuos de las autoridades locales y los socios internacionales para fortalecer la estabilidad y promover la recuperación”, dijo el obispo. 2Sin embargo, las necesidades humanitarias siguen siendo inmensas y requieren atención y solidaridad internacionales constantes”, declaró el obispo Daibes a OSV News. 

En un comunicado emitido a finales de marzo, Caritas Somalia afirmó que “las mujeres, los niños y los ancianos, ya afectados, están sufriendo las peores consecuencias de esta crisis cada vez más grave”, y advirtió que solo se había recibido el 11 % de los fondos necesarios de los donantes. 

“Hacemos un llamamiento a los donantes para que movilicen los fondos que se necesitan con urgencia para proporcionar servicios vitales a las personas más vulnerables, especialmente a las mujeres y los niños”, declaró Caritas.

Los responsables de las organizaciones humanitarias afirman que la crisis se está agravando a medida que las presiones económicas aumentan las necesidades humanitarias. 

Una mujer somalí desplazada internamente sostiene a su hijo desnutrido en el hospital de Baidoa, Somalia, el 29 de abril de 2026. (Foto de OSV News/Feisal Omar, Reuters).

Cierre de Ormuz: los precios del combustible suben hasta un 150%

Mohammed Abdi, director para Somalia del Consejo Noruego para los Refugiados, afirmó que el país está sufriendo un importante impacto económico, además de una hambruna generalizada, con precios del combustible que han aumentado hasta un 150 % y alimentos básicos que han subido un 50 % desde el cierre del estrecho de Ormuz.

“Solo el 15% de la respuesta humanitaria recibe financiación. Estamos viendo cómo la situación se deteriora en tiempo real, mientras que no existen los recursos para detenerla”, dijo Abdi. 

La situación en Somalia ya era precaria cuando la administración Trump clausuró la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) en 2025, y la guerra con Irán agravó los problemas de las organizaciones de ayuda humanitaria.

Transporte marítimo casi paralizado

“Somalia depende en gran medida de las importaciones de alimentos, fertilizantes y combustible. Con el transporte marítimo prácticamente paralizado en el estrecho de Ormuz, los precios de estos productos esenciales se han duplicado. En decenas de países pobres e inestables, el hambre aumenta a medida que sube el precio de los alimentos”, informó The New York Times, 

Y añadió: “Estamos presenciando la primera prueba real de cómo se desarrollará una crisis global como la guerra en lo que un funcionario de ayuda humanitaria describió como ‘la era posterior a la ayuda’”.

Además, insurgencia de Al-Shabab, afiliado a Al-Qaeda

“En más de tres décadas de periodismo, he presenciado numerosas tragedias, desde el tsunami del Océano Índico hasta las guerras en Irak y Camboya. Pero lo que vi y escuché recientemente en Somalia me impactó profundamente”, informó Peter Goodman para el New York Times.

La prolongada inestabilidad de Somalia complica aún más las labores de ayuda humanitaria. El país sigue enfrentándose a una insurgencia de Al-Shabab, un grupo afiliado a Al-Qaeda en África Oriental, que ha perpetrado atentados e impone una interpretación estricta de la ley islámica en las zonas bajo su control.

Mayoritariamente mulsumán, y discreta presencia católica

A pesar de estos desafíos, la Iglesia católica mantiene una presencia discreta pero significativa. Somalia es mayoritariamente musulmana (99,9%), y las comunidades cristianas son pequeñas y se concentran principalmente en zonas urbanas, a menudo formadas por conversos. 

Gran parte de la infraestructura física de la Iglesia ha sido destruida; la catedral principal de Mogadiscio, construida entre 1925 y 1928 por misioneros de la Consolata, está en ruinas desde 2008 y sus terrenos se han utilizado como asentamiento para personas desplazadas por décadas de conflicto.

El obispo Daibes afirmó que su ministerio se lleva a cabo con prudencia y discreción, pero que se mantiene estrechamente vinculado a la gente a través de la ayuda humanitaria y la colaboración.

Labor social y humanitaria de la Iglesia

“Aunque no siempre es posible tener presencia directa en el país, mantengo un contacto regular con la realidad de Somalia, especialmente a través de Caritas Somalia, que representa el servicio social y humanitario de la Iglesia”, afirmó.

Añadió que la presencia de la Iglesia es necesariamente limitada y respetuosa de las condiciones locales, y que se mantiene un contacto permanente con el clero en Somalilandia —una región autoproclamada independiente en el norte— y con los capellanes en Mogadiscio.

“La misión de la Iglesia se lleva a cabo principalmente a través del testimonio, el servicio humanitario, el acompañamiento y la promoción del diálogo y la fraternidad humana”, dijo el obispo Daibes.

Esperanza cautelosa

A pesar de la magnitud del sufrimiento, el obispo expresó una esperanza cautelosa por el futuro de Somalia, señalando la importancia de la reconciliación, la construcción de instituciones y la inversión en los jóvenes.

“Construir una paz duradera requiere no solo medidas de seguridad, sino también inversión en oportunidades para los jóvenes, desarrollo social y el fortalecimiento de la confianza y la cooperación dentro de la sociedad”, afirmó.

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– Fredrick Nzwili escribe para OSV News desde Nairobi, Kenia.

AutorOSV / Omnes

Książki

“Tengo la corazonada de que León XIV va a ser un Papa gigante”

Uno de los principales vaticanistas, Juan Vicente Boo, publica un estudio biográfico sobre el Santo Padre cumplido un año de Pontificado.

José María Navalpotro-28 de maj de 2026-Czas czytania: 2 minuty

Lo llama “El Papa de la nueva era”. Juan Vicente Boo, uno de los vaticanistas con mayor prestigio y experiencia, acaba de presentar un ensayo biográfico -publicado por Espasa- sobre León XIV, quien el 18 de mayo cumplió su primer año de pontificado. La nueva era que menciona Boo es la marcada por la Sztuczna inteligencja (IA).

El autor explica que al tomar como nombre el de Leon XIV ya decía mucho. Así, si León XIII afrontó “la cuestión social” durante la Revolución Industrial; su sucesor se sitúa en una nueva era marcada por la Inteligencia Artificial, en lo que califica como una “Rerum Novarum 2.0”, en referencia a la Encíclica que inició la doctrina social de la Iglesia.

Juan Vicente Boo (A Pobra do Caramiñal, La Coruña, 1954) ha sido corresponsal del diario ABC en el Watykan desde hace veinte años. En la presentación del libro en Madrid, aseguró: “Tengo la corazonada de que León XIV va a ser un Papa gigante”. Una afirmación para tener en cuenta. Su libro, “El Papa de la nueva era”, de Espasa, es fruto de un profundo estudio sobre Robert Prevost, partiendo de un detenido examen de su pasado, como superior agustino, como misionero, como Prefecto del Dicasterio para los Obispos, los méritos que le llevaron a ser una de las personas de máxima confianza del Papa Francisco. “Hay que descubrir la persona del Papa”, afirma el autor. Él lo transmite al lector.

Boo subraya la continuidad entre el Papa Francisco y León XIV y, en este sentido, señala como otro de los ejes del pontificado actual al Concilio Vaticano II.

El ensayo aporta consideraciones incisivas y asequibles sobre geopolítica, en un contexto internacional donde León XIV se preocupa por la paz en Ucrania, en Palestina, en Irán, entre otros puntos hoy en conflicto, en “un mundo que arde”.

Especial peso tiene en el libro el análisis de la IA: “va a ser una piedra miliar de su magisterio”, afirmó Boo. Comentó que “el Papa es tan metódico y reflexivo que llega la encíclica casi en un año de su inicio”. Explicó que el Papa matemático, teólogo y canonista empezó a trabajar el tema desde hace años y en su año de Pontificado ha dedicado al tema una intervención pública cada mes.

León XIV: el Papa de la nueva era

Autor: Juan Vicente Boo
RedakcjaEspasa
Lugar de edición: Madryt
Długość druku: 304
JęzykAngielski
ISBN: 978-8467081992

Rodzina

Fernando Mairata, ekspert ds. cyberbezpieczeństwa: “Kontrola rodzicielska nie służy do kontrolowania naszych dzieci, lecz do zapewnienia im bezpieczeństwa”.”

Fernando Mairata habla con Omnes sobre la importancia de la ciberseguridad en la familia, aportando herramientas para que la seguridad en el ámbito tecnológico se convierta en una realidad.

Paloma López Campos-28 de maj de 2026-Czas czytania: 7 minuty

Fernando Mairata es el CEO de DLTCode, una empresa española de ciberseguridad. Es además el presidente del Grupo Armora, grupo empresarial al que pertenece dicha empresa, y de PETEC, la Asociación de Peritos de Nuevas Tecnologías. También es el presidente de la Comisión de Ciberseguridad de CINTAC, la Asociación por las Tecnologías Accesibles.

Como parte de su trabajo también colabora con las Fuerzas y Seguridades del Estado en temas de ciberseguridad e imparte charlas de concienciación en instituciones educativas y empresas.

¿Por qué decidió escribir este libro?

– Un buen día, un amigo Guardia Civil me propuso escribir este libro para hablar de la ciberseguridad desde la familia y me gustó el reto. Nos reunimos con la editorial Palabra, y solo hubo una condición: donar todos los derechos del libro a la Asociación Pro-Huérfanos de la Guardia Civil.

A partir de ahí me puse a escribir ya se ha hecho realidad este libro. La verdad es que estamos muy contentos con el avance de las ventas y la gran acogida que está teniendo.

El libro no es tremendista, pero sí que se nota que hay cierta urgencia en tratar esta cuestión. ¿A qué se debe esa urgencia?

– La urgencia se debe a que todavía no hemos visto las consecuencias de las primeras generaciones a las que hemos dejado solas con las nuevas tecnologías y con las media społecznościowe. Pensamos que los chavales están acostumbrados, que conocen todo sobre la technologia y las redes sociales, pero no han tenido ese acompañamiento necesario por parte de los padres y de los profesionales, para saber cómo utilizarlas de forma responsable.

Todavía no estamos viviendo las consecuencias de haberles dado un arma tan potente y no haberles explicado cómo utilizarla bien. Por eso por eso hay urgencia, porque al final tenemos muchas generaciones que se están formando con las ekrany, que están utilizando las nuevas tecnologías, las redes sociales, y que en ningún momento se les ha explicado los problemas que puede haber, igual que las ventajas del buen uso.

La tecnología avanza muy rápido, porque de hecho el primer smartphone es de 2007, como quien dice, de antes de ayer. Ya viene la IA y después viene la computación cuántica, entonces cuanto antes empecemos a tratar estos temas en familia y que no sean un tabú, mucho mejor.

Todavía estamos a tiempo de evitar los grandes problemas que hay mucha gente que pronostica.

Además de esta falta de comunicación en la familia, ¿qué otros errores comunes existen a la hora de enfrentarse a esta seguridad digital?

– Lo primero es la brecha que hay entre los dziadkowie y los nietos. ¿A nuestros hijos quién los está cuidando actualmente? Normalmente los abuelos. Cuando uno de nuestros hijos pequeños se queda con los abuelos y se pone con el ordenador o con la pantalla que está conectada a internet, se pone a hacer cosas que los abuelos no tienen control y para ellos también es una inseguridad y un malestar el decir “pueden estar haciendo cosas que yo no me entero y con las que tampoco puedo ayudarles”.

Pero luego estamos los padres, que tampoco estamos dando ejemplo de un buen uso de las nuevas tecnologías. Estamos mucho tiempo delante de las pantallas, publicamos demasiadas cosas en redes sociales, y al final estamos dejando un poco de lado la familia y lo que es el trato humano entre nosotros.

Tú vas a un restaurante y antes veías a la gente que se miraba a los ojos; ahora todo el mundo está mirando para abajo y contestando a los WhatsApp, o jugando. Estamos perdiendo la humanidad y perdiendo ese contacto personal que es tan importante.

¿Qué medidas podemos adoptar entonces?

– Ante todo, los padres tenemos que ser ejemplo para nuestros hijos. Porque si yo le digo a mi hijo que tiene que cruzar en verde y me ve cruzar en rojo todos los días, está claro cómo van a cruzar: en rojo. Por lo tanto, luego no me puedo enfadar con ellos porque hayan cruzado en rojo.

Lo segundo, fomentar mucho el diálogo en familia y ver que todos somos parte de la solución, que nuestros hijos pueden ayudar a sus abuelos a tener más confianza en esas nuevas tecnologías y a conocer un buen uso de estas. Nosotros, como hijos y como padres, podemos ayudar a nuestros hijos y podemos ayudar a nuestros padres, pero también tenemos mucho que aprender de nuestros hijos.

Y sobre todo es fomentar la confianza en rodzina, el que se pueda hablar de cualquier tema sin que sea tabú para que —y Dios no lo quiera— el día que tengamos un problema, sepamos reaccionar y sepamos cómo pedir ayuda para que nos puedan ayudar o nuestros padres, o nuestros abuelos, o nuestro entorno, y que podamos afrontar el problema sin mayores consecuencias.

Hay una delgada línea entre la supervisión y la invasión de la privacidad de lo que están haciendo nuestros hijos en internet. ¿Cómo podemos alcanzar un equilibrio?

– El equilibrio es muy fácil, es a base de diálogo. Si tú das confianza a tus hijos, si tú explicas a tus hijos lo que haces, ellos te van a explicar lo que hacen y te lo van a enseñar. Si yo navego junto a mi hijo cuando estoy navegando yo, no va a tener ningún problema en que esté a su lado cuando él navega.

Tenemos que navegar juntos y tenemos que trabajar juntos y hablar de ciberseguridad. Porque no es una cosa que de repente ha aparecido en este mundo, es que tenemos que implementarlo en nuestro ADN, implementarlo en nuestras vidas.

Si pensamos primero en las cosas y luego en aplicarles ciberseguridad, ya vamos mal; si pensamos en las cosas de una manera ya segura, pues estaremos triunfando. Y ojo, que eso no significa no caer, que todos vamos a acabar cayendo. Pero lo importante es saber tener esa reacción para cuando caigamos o para cuando el de al lado caiga, poder ayudarle.

Yéndonos un poco al lado negativo, ¿qué tipo de amenazas se encuentran actualmente niños, pero sobre todo adolescentes, en el entorno digital?

– El uso de las imágenes que suben a las redes sociales, que tú cuando sacas una imagen la estás sacando de contexto, con lo cual esa imagen se puede volver contra ti y puede producir acoso.

Nos encontramos también con las inteligencias artificiales, que se están utilizando para el lado del mal, porque se utiliza para desnudar a compañeras del centro educativo y empezar a distribuir las imágenes, ya hemos visto muchísimas noticias de estas cosas. Hay que tener mucho cuidado y sobre todo hay que saber reaccionar.

Y lo importante, todos tenemos a nuestra disposición el teléfono 017 de INCIBE, que es el Instituto Nacional de Ciberseguridad, para ayudarnos con estos casos.Es importante saber que podemos denunciar, algo esencial. Lo que no se denuncia no existe, por lo tanto, si no denunciamos estamos ayudando a los criminales, no estamos ayudando a los profesionales de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

Tenemos que saber que podemos contar siempre con Policía Nacional y con Guardia Civil; constantemente están actualizando sus conocimientos, están muy implicados en los temas de las nuevas tecnologías y están muy al día de los delitos y los ciberdelitos, y no tenemos que tener ninguna duda de que acudiendo a ellos nos van a ayudar.

Ha mencionado los centros educativos. ¿Qué papel cree que debería jugar la educación para la ciberseguridad?

– Es un papel primordial, pero tenemos que partir de la base de que la educación viene de casa y en los centros educativos nos forman. Y dentro de esa formación, sí es verdad que desde pequeñitos ya están metiendo las pantallas, pero no se habla de ciberseguridad o de seguridad hasta los 9 o 10 años, con lo cual ya vamos tarde.

Si un alumno entra al colegio con 3 años, ya tenemos 6 años que ha estado utilizando las nuevas tecnologías, seguramente antes porque los padres, para que los niños no molesten, les dejamos los dispositivos para que vean dibujos, se entretengan y demás.

Pero son muchos años con pantallas y además son años en los que es muy importante su formación, porque es cuando son esponjas, y ahí estamos perdiendo el tiempo al no hablarles de seguridad y al no explicarles el buen uso de las nuevas tecnologías.

Con respecto a los padres, ¿a qué señales de alerta deberían prestar atención los padres para darse cuenta de que hay algo sucediendo en el entorno digital en el que se mueven sus hijos?

– Exactamente lo mismo que hacían nuestros padres cuando no existía el entorno digital, con la diferencia de que cuando nosotros éramos pequeños no existía este entorno. El acoso, por ejemplo, en los colegios, cuando salías a las 5 de la tarde se terminaba hasta el día siguiente. Hoy en día no, hoy el acoso es 24/7, 365 días del año.

Cuando vemos que nuestros hijos no se despegan de las pantallas, de repente les notamos extraños, nerviosos, esas son pautas para decir “aquí pasa algo”. Y si vemos que están muy reservados, que no quieren hablar con nosotros, también hay un problema.

Insisto en que es clave educar a nuestros hijos en casa para que tengan esa confianza y que cuando vean que tienen un problema sean capaces de avisarnos y no pensar que les vamos a echar la bronca. Lógicamente, si han hecho algo mal, les regañarás, pero a lo mejor no es el momento cuando te lo cuentan, sino un poco después.

Tenemos que ser pacientes, tenemos que ayudarles a salir de los problemas y después ya veremos responsabilidades, castigos o lo que queramos, pero lo primero es actuar. Porque además en el mundo digital todas las evidencias desaparecen a una velocidad asombrosa, por lo tanto hay que ser muy rápidos para poder salvaguardarlas y poder presentar esa denuncia.

Con respecto a las redes sociales, ¿cómo podemos gestionar tanto su uso como  lo que se comparte?

– Trabajando con ellos. ¿Hay controles parentales? Sí. ¿Nos pueden ayudar? Sí. Pero también tenemos que enseñar a nuestros jóvenes qué es lo que hace un control parental y qué es toda la porquería que les está quitando. Porque un control parental no es para controlar lo que hacen mis hijos, es para ayudarles a estar seguros, para que vean que cuando tú tienes el control parental activado toda la porquería de anuncios y demás no te va a aparecer porque está bloqueada, toda la porquería que hay de contenidos no adecuados para tu edad tampoco te van a aparecer porque está bloqueado. Eso no es espiar, eso es acompañar.

Y si les demostramos a nuestros hijos el funcionamiento y todo lo que les estamos evitando, va a ayudar a que entiendan que estamos ahí para ayudarles, no para espiarles. Porque los mensajes no hay que leerlos, hay que tener esa confianza para que ellos nos digan cuándo tienen un problema.

¿Hay herramientas o recursos que pueda recomendar a los padres para que les ayuden a mejorar esta seguridad digital?

– Hay muchísimas herramientas. Yo lo que les recomiendo es hablar mucho. Hay cosas que propongo en el libro como ver una película de Disney con palomitas, disfrutar de la película y luego aprovechar para hablar qué enseñanzas de ciberseguridad nos da la película de Disney, que son muchas. El que tenga el libro puede tener algunos ejemplos, pero si trabajamos con los chavales veremos que hay infinidad.

Por otro lado, está el minuto digital, que también lo menciono en el libro. Consiste en que todos los días nos vamos a sentar y durante un minuto vamos a hablar de lo que hemos hecho a través de las redes, de las nuevas tecnologías.

Otro ejercicio es buscar en internet meteduras de pata de famosos, porque han subido fotos o han subido vídeos a sus redes sociales con prisas por aquello de “tiene que ser todo inmediato”, no han comprobado lo que había alrededor y han metido la pata.

En resumen: hay que buscar cosas sencillas para jugar con ellos y para aprender juntos.

Y luego, en el 017 y en la página web de INCIBE, la que abrió especialmente para jóvenes, que es is4k.es —Internet Segura for Kids—, ahí tenemos un montón de herramientas, tenemos juegos y mucho material para poder trabajar en familia y no solo con nuestros menores, sino con los mayores.

Gospel

No es bueno que Dios esté solo. Santísima Trinidad (A)

Vitus Ntube nos comenta la lecturas de la Santísima Trinidad (A) correspondiente al día 31 de mayo de 2026.

Vitus Ntube-28 de maj de 2026-Czas czytania: 2 minuty

El primer domingo después de Pentecostés está dedicado a la Solemnidad de la Santísima Trinidad. Con la conclusión del tiempo pascual, la liturgia vuelve al Tiempo Ordinario, y lo hace invitándonos a contemplar a Dios en su realidad más profunda.

La solemnidad de hoy, en cierto sentido, resume toda la revelación de Dios tal como se ha desplegado a través del misterio pascual: la muerte y resurrección de Cristo, su ascensión a la derecha del Padre y el descenso del Espíritu Santo. Es como si la Iglesia nos condujera, paso a paso, hasta el mismo corazón de Dios. Al llegar al misterio de la Trinidad, profundizamos en lo que significa decir: «tanto amó Dios al mundo».

Las lecturas de hoy trazan un camino de esta revelación. En la primera lectura, Moisés se encuentra con el Señor en el monte Sinaí, donde Dios se revela: “Señor, Señor, Dios compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia y lealtad”. Aquí Dios aún no se revela como Trinidad, pero ya vislumbramos algo de su vida interior: una riqueza, una plenitud, un amor que desborda.

Este amor divino alcanza su expresión plena en el Evangelio: “Porque tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito, para que todo el que cree en él no perezca, sino que tenga vida eterna”. El Padre envía al Hijo; el Hijo entrega su vida; el Espíritu es derramado en nuestros corazones. Dios no es soledad, sino comunión.

Esta es la profunda sencillez de nuestra fe: hay un solo Dios, y sin embargo este único Dios es Padre, Hijo y Espíritu Santo, tres Personas distintas, unidas en un amor perfecto. El amor, por su propia naturaleza, no puede permanecer cerrado en sí mismo. De manera sugestiva y casi lúdica, G. K. Chesterton comentó una vez que “no es bueno que Dios esté solo”, evocando las palabras del Génesis sobre el hombre: “no es bueno que el hombre esté solo”. Aunque, por supuesto, Dios es perfecto en sí mismo, el misterio de la Trinidad revela que en Dios hay una comunión eterna, un intercambio vivo de amor.

Somos introducidos en esta vida divina por el Bautismo. Somos bautizados en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. La vida de la Trinidad no solo nos ha sido revelada, nos ha sido dada. Cada vez que hacemos la señal de la cruz, invocamos ese nombre, el nombre de Dios que es amor. Ese gesto sencillo marca toda nuestra existencia: desde el inicio de nuestra vida en Cristo hasta su plenitud, nos acompaña recordándonos quiénes somos y a quién pertenecemos.

San Pablo expresa esto bellamente al final de su segunda carta a los Corintios: “La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo estén siempre con todos vosotros”. No es solo un saludo; es un resumen de la vida cristiana.

Si es cierto, en cierto sentido, que “no es bueno que Dios esté solo”, entonces ciertamente no es bueno que el hombre esté solo sin Dios. Hemos sido creados para la comunión con Dios y entre nosotros. La Trinidad revela tanto nuestro origen como nuestro destino: venimos del amor y estamos llamados a entrar plenamente en ese amor.

Kino

‘San Jorge’: Una notable ración de épica histórica para la cartelera

La cinta, que se estrena este 29 de mayo, cumple con creces su objetivo: ofrecer entretenimiento y la leyenda clásica del santo sin complejos.

Redakcja Omnes-27 de maj de 2026-Czas czytania: < 1 minuta

En una cartelera a veces saturada de propuestas idénticas, siempre se agradece cuando una película sabe exactamente qué quiere ofrecer y lo entrega sin rodeos. Este es el caso de ‘San Jorge’, la producción que llega a los cines de España este viernes 29 de mayo. La película se presenta como lo que realmente es: un drama de acción histórica entretenida y honesto con su público.

La trama nos traslada a la última gran persecución del emperador Diocleciano, un marco histórico potente para situar el conflicto de Jorge, un capitán romano atrapado entre el deber militar y sus profundas convicciones. Es cierto que el guion no busca revolucionar el género ni meterse en laberintos psicológicos; apuesta por una narrativa clásica de toda la vida, con un héroe de valores claros y un conflicto moral directo. Funciona, la historia avanza con buen ritmo y se apoya en una dirección que sabe cuándo ponerse seria y cuándo dar paso a la acción.

W skrócie, ‘San Jorge’ no necesita ser una obra maestra para ser una buena película. Es una propuesta muy disfrutable que cumple con nota en el apartado visual, entretiene de principio a fin y dignifica la leyenda del santo con respeto y espectacularidad. Una opción más que recomendable para volver a las salas de cine este fin de semana.

Watykan

León XIV insta a respetar los textos y las normas de la liturgia

En la catequesis de la Audiencia de este miércoles, el Papa León XIV ha animado “a todos los sacerdotes a respetar los textos y las normas de la liturgia”, que ha sido “durante siglos, un motor de evangelización”.

Redakcja Omnes-27 de maj de 2026-Czas czytania: 4 minuty

Tras una amplia cita de Benedicto XVI, en su reflexión sobre la Constitución “Sacrosanctum Concilium” del Concilio Vaticano II,  el Papa León XIV ha manifestado en la Audiencia de esta mañana que “contemplamos la liturgia desde la perspectiva de la tradición y la evolución”.

El papa Pío XII definió a la Iglesia como un “organismo vivo” que necesita crecer, madurar y adaptarse a las circunstancias. Y de hecho, “deseando que la vida cristiana prosperara y creciera, el Concilio Vaticano II reconoció que era el momento de ajustar algunos elementos adaptables de la liturgia por el bien de la salud y la vitalidad de la Iglesia, para fortalecer y rejuvenecer a los cristianos, y para fomentar la unidad y evangelizar a hombres y mujeres”.

Sin embargo, como ha precisado el Papa al dirigirse a los peregrinos de lengua inglesa, y a todos los fieles, “el Concilio afirmó que el progreso legítimo en la liturgia debe preservar también la sana tradición, y que ‘ciertos elementos de la liturgia nunca pueden cambiar porque son de institución divina’.

“De manera particular, animo a todos los sacerdotes a respetar los textos y las normas de la liturgia con apertura, humildad, confianza en la grandeza de Dios y con sincera fidelidad a la comunión eclesial”, ha dicho el Pontífice.

“Conservar la tradición y apertura al legítimo progreso”

W jego katecheza, el Papa ha profundizado en aquella intención de los padres conciliares: "Para favorecer el acceso de los fieles a la riqueza de los dones de gracia dispensados por la sagrada liturgia, la Constitución Sacrosanctum Concilium indica, por lo tanto, con una fórmula muy eficaz la dirección a seguir: ‘Conservar la tradición y apertura al legítimo progreso’ (SC, 23). 

Benedicto XVI acogió en esta declaración de intenciones el ‘programa de reforma’ de los Padres conciliares, ha proseguido el Papa León, que ha citado textualmente unas frases del Papa alemán.

Benedicto XVI: tradición y progreso se integran

“No pocas veces se contrapone de manera torpe tradición y progreso. En realidad, los dos conceptos se integran: la tradición es una realidad viva y por ello incluye en sí misma el principio del desarrollo, del progreso. Es como decir que el río de la tradición lleva en sí también su fuente y tiende hacia la desembocadura” (Discurso a los participantes en el Congreso por el 50° aniversario de la fundación del Instituto litúrgico pontificio de San Anselmo, 6 de mayo de 2011). (Hasta aquí la cita de Benedicto XVI).

El Papa León XIV preside la Santa Misa de la Solemnidad de Pentecostés en la Basílica de San Pedro, en el Vaticano, el 24 de mayo de 2026. (Foto de OSV News/Matteo Minnella, Reuters.

Una parte inmutable, y otras sujetas a cambio

El Concilio afirma la legitimidad de ese proceso, ha proseguido León XIV, “arraigado en la auténtica Tradición, distinguiendo dentro de la liturgia ‘una parte que es inmutable por ser la institución divina’ de ‘otras partes sujetas a cambio, que en el decurso del tiempo pueden y aún deben variar, si es que en ellas se han introducido elementos que no responden bien a la naturaleza íntima de la misma Liturgia o han llegado a ser menos apropiados’ (SC, 21). 

Luego, en palabras a los peregrinos de lengua española, ha añadido que “esta necesidad (de una adaptación a las exigencias actuales, renovando por ende las formas rituales de la Sagrada Liturgia”, la podemos constatar a lo largo del caminar de la Iglesia, pues bien, el culto se ha “encarnado” en las formas culturales de cada época y ha sido capaz de influir en ellas e incluso de transformarlas.

“La liturgia ha sido así, durante siglos, un motor de evangelización”, ha reiterado en Trybunał Sprawiedliwości.

No compromete la comunión eclesial

“El Magisterio conciliar, de este modo, invita a evitar desorientar a los fieles, disuadiendo a cualquiera de añadir o quitar o modificar algo, en materia litúrgica, por iniciativa propia (cf. SC, 22)”, ha señalado el Sucesor de Pedro, aclarando que “el progreso evocado por la Constitución conciliar no compromete en absoluto la comunión eclesial: más bien pretende confirmarla y favorecerla”.

El papa León XIV saluda a un niño desde el papamóvil mientras recorre la Plaza de San Pedro en el Vaticano antes de su audiencia general semanal el 20 de mayo de 2026. (Foto de CNS/Lola Gómez).

Que María, Madre de la Iglesia, cuide a los fieles de Líbano

En sus saludos a romanos y peregrinos de diversos países, el Papa se ha referido de modo especial a invocar la protección de María, Madre de la Iglesia -la ha denominado así, “Madre”, en varias ocasiones-, en particular a los de lengua portuguesa y árabe.

“Saludo a los fieles de lengua árabe, en particular a los procedentes del Líbano. María, Nuestra Madre, está siempre presente entre nosotros, reza por nosotros y nos cuida con amor maternal. ¡Que el Señor os bendiga a todos y os proteja siempre de todo mal!”.

Y proteja la vida de cada persona, desde la concepción hasta la muerte natural

Luego, al dirigirse a los polacos, ha recordado el Día de la Madre, y les ha pedido que “protejan en su patria la vida de cada persona, desde la concepción hasta la muerte natural”.

Éstas han sido sus palabras: “Saludo cordialmente a los polacos. Ayer celebraron el Día de la Madre. Doy las gracias a todas las madres que, con generosidad, han transmitido el don de la vida y cuidan de sus hijos, enseñándoles el amor a Dios y al prójimo”. 

Que la Santa Madre de Dios interceda por ellas para que obtengan la gracia de un vínculo duradero con Jesús, ha concluido el Santo Padre, “y con su ayuda, protejan en su patria la vida de cada persona, desde la concepción hasta la muerte natural”.

En su resumen en inglés, que pronuncia el mismo Papa, hoy ha saludado de modo expreso “a los grupos de Inglaterra, Irlanda, Camerún, Kenia, Nigeria, India, Pakistán, Filipinas, Corea del Sur, Canadá y los Estados Unidos de América”.

AutorRedakcja Omnes

Watykan

Babel, algoritmo, desarme…: Diccionario de términos en la encíclica papal

¿Qué tienen en común la Torre de Babel, la figura bíblica de Nehemías, los algoritmos y la realpolitik? Todos estos temas se abordan -junto con el desarrollo humano integral, el desarme o la doctrina social católica-, en la primera encíclica del Papa León XIV, 'Magnifica Humanitas'.  

OSV / Omnes-27 de maj de 2026-Czas czytania: 10 minuty

— Gina Christian, OSV News

El texto de la encíclica ‘Magnifica Humanitas’, firmada por el Papa el 15 de mayo y publicada el 25 de mayo, invoca la sabiduría de la doctrina social de la Iglesia como marco para dar forma a la IA, en medio de rápidos avances tecnológicos, un panorama global fragmentado y las crecientes amenazas a la vida y la dignidad humanas.

Aquí tienes una guía de algunos de los términos que se tratan en la encyklika.

– 1) Inteligencia artificial: término general para la tecnología que emula la inteligencia humana. La capacidad de aprender de los datos, reconocer patrones, resolver problemas, tomar decisiones y generar contenido original a partir de indicaciones humanas son características de la IA.

En “Magnifica Humanitas”, el Papa León XIV escribe que “no es posible ofrecer una definición única y completa de IA”.

“Lo que sí se puede afirmar es que debemos evitar la idea errónea de equiparar este tipo de ‘inteligencia’ con la de los seres humanos”, continuó. “Estos sistemas simplemente imitan ciertas funciones de la inteligencia humana. Al hacerlo, a menudo superan la inteligencia humana en velocidad y capacidad computacional, ofreciendo beneficios tangibles en muchos campos. Sin embargo, este poder sigue estando totalmente ligado al procesamiento de datos”. 

La IA se programa en varios lenguajes de programación, entre ellos Python, C++, Java y R. Ejemplos cotidianos de IA en acción incluyen diversos tipos de chatbots como ChatGPT de OpenAI y Claude de Anthropic, recomendaciones de productos en línea y asistentes personales virtuales como Alexa de Amazon y Siri de Apple. La IA tiene una amplia gama de aplicaciones empresariales en casi todos los sectores del mercado, incluidos la sanidad, la educación, la energía y la seguridad.

– 2) Algoritmo: En esencia, un proceso rutinario y secuencial para realizar una tarea. Los algoritmos de IA, más complejos, están diseñados para contemplar múltiples escenarios hipotéticos en una situación dada y para aprender de los datos con los que se entrenan. El Papa León XIV advierte en su encíclica que los algoritmos de IA pueden utilizarse para ejercer dominio sobre los vulnerables y sobre la humanidad misma, erosionando la responsabilidad y la empatía.

“De esto se desprende una consecuencia simple pero contundente: no podemos considerar que la IA sea moralmente neutral”, escribe. “En realidad, toda herramienta técnica incorpora decisiones y prioridades a través de lo que mide, ignora y optimiza, y de cómo clasifica a las personas y las situaciones”.

¿Dominio sobre la humanidad?

– 3) Alineación: En el desarrollo de la IA, el proceso de asegurar que la tecnología se ajuste a los valores humanos, de modo que los modelos de IA sirvan de forma segura a los intereses humanos. La “desalineación emergente”, donde la IA se desvía de dichas normas y se comporta de manera perjudicial, es una preocupación creciente entre los expertos en ética y teología de la IA. 

El Papa León XIV insiste en que la alineación conlleva una condición adicional: “la posibilidad de debatir abiertamente los marcos éticos implicados y someterlos a estándares compartidos de justicia social. De lo contrario, quienes controlan la IA impondrán su propia visión moral, que se convertirá en la infraestructura invisible de estos sistemas”.

– 4) Babel, la Torre de Babel: Descrita en Génesis 11:1-9 , la ciudad y la torre construidas por las naciones de la tierra en el valle de Sinar, después de que Noé y su familia sobrevivieran al diluvio. Debido a que las naciones, que hablaban el mismo idioma, emprendieron el proyecto con orgullo humano, el Señor confundió su lenguaje, lo que provocó división y dispersión por toda la tierra. En la sección 7 de su encíclica, el Papa León XIV utiliza este ejemplo para mostrar “los límites de cualquier esfuerzo que, por grandioso que sea, surja de la autoafirmación, sacrifique la dignidad humana por la eficiencia y aspire a alcanzar el cielo sin la bendición de Dios”.

– 5) Doctrina social católica (doctrina social): La enseñanza de la Iglesia -que se basa en documentos papales, conciliares y eclesiásticos- sobre los medios para construir una sociedad justa y vivir la santidad en la vida moderna. Como explica el Papa León XIV en su encíclica, el término fue acuñado por el Papa Pío XII en 1950, pero debe su desarrollo a “una larga tradición de reflexión eclesial sobre la vida en sociedad, arraigada en la Sagrada Escritura, los Padres de la Iglesia y los desarrollos teológicos y legales de la Edad Media y la era moderna”. El Papa León XIV señala también que su “amado predecesor”, León XIII, impulsó esa tradición hacia aplicaciones modernas en su encíclica “Rerum Novarum” de 1891.

Principios de la Doctrina social católica

Los principios clave de la katolicka doktryna społeczna son: el bien común; el destino universal de los bienes, que sostiene que los bienes de la creación están destinados a todos (incluso cuando la propiedad privada se adquiere justamente). Subsidiariedad, que enfatiza que las instituciones más grandes de la sociedad, incluido el Estado, no deben abrumar ni interferir con las más pequeñas (incluidas las familias y las comunidades eclesiales). La solidaridad sostiene que la humanidad, aun con sus diferencias, es una familia. Y la justicia, que según el Catecismo de la Iglesia Católica “consiste en la voluntad constante y firme de dar lo que corresponde a Dios y al prójimo”.

En su encíclica, el Papa León XIV subraya que la IA y su poder inherente deben evaluarse conforme a los principios de la doctrina social católica.

– 6) Ciudad de Dios, ciudad del hombre: símbolos, respectivamente, de la fe en Dios y la incredulidad. San Agustín contrasta ambas en su obra más conocida como ‘La Ciudad de Dios’. 

En su encíclica, el Papa León XIV (miembro de la Orden de San Agustín, quien invoca con frecuencia el pensamiento del santo) cita esta imagen y la observación de San Agustín: “Dos amores han construido dos ciudades: la ciudad terrenal, el amor propio hasta el desprecio de Dios; la ciudad celestial, el amor a Dios hasta el desprecio de uno mismo”. 

El Papa León XIV reflexiona entonces: “Como a lo largo de la historia, estos dos amores siguen compitiendo por el dominio en nuestros corazones hoy. La era de la IA no es una excepción: la construcción de Babel o la reconstrucción de Jerusalén comienza dentro de cada uno de nosotros».

– 7) Ecología de la comunicación: Un modelo para comprender la dinámica entre la comunicación y el orden social. Este concepto, a veces denominado ‘ecología de los medios’, tiene sus raíces en los estudios de comunicación de la década de 1960. 

En su encíclica, el Papa León XIV utiliza este término para abogar, entre otras cosas, por la transparencia en las comunicaciones de la Iglesia, la protección de datos personales y la selección de contenidos; la alfabetización digital y mediática; el periodismo serio; la verificación de la información; y el fomento del pensamiento crítico. 

El Papa señala que estas acciones reflejan “el principio fundamental” de que “la verdad es un bien común y no propiedad de quienes detentan el poder y la influencia”.

Foto: ©Caritas Polonia. Niños en una tienda de refugiados en Kroscienko.

Mirada en las generaciones presentes y futuras

– 8) Desarrollo humano integral: término que aparece en la encíclica de San Pablo VI de 1967, ‘Populorum Progressio’. En este texto se concibe el florecimiento de las personas y los pueblos de forma holística, teniendo en cuenta las preocupaciones espirituales, culturales, morales y relacionales, con la mirada puesta no solo en las generaciones presentes, sino también en las futuras. 

El concepto es fundamental para la doctrina social católica (véase más arriba), y el Papa Francisco estableció en 2016 el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral del Vaticano. 

En su encíclica, León XIV describe el desarrollo humano integral como “el marco a través del cual podemos interpretar los cambios de nuestro tiempo, incluidos los provocados por la revolución digital”.

– 9) Modelo de lenguaje a gran escala: Un tipo de modelo de IA capaz de ser entrenado para comprender y generar lenguaje de forma similar a la humana, con contexto y matices.

– 10) Multilateralismo: En las relaciones internacionales, el concepto de cooperación entre naciones diversas. Originalmente un término geométrico que significa “multilateral”. El multilateralismo es fundamental para entidades como las Naciones Unidas y para los acuerdos internacionales sobre un orden basado en normas que salvaguarde la vida y la dignidad humanas. 

En su encíclica, el Papa León XIV señala una crisis en el sistema multilateral actual, no solo debido a “limitaciones estructurales”, sino también a “una frecuente falta de voluntad compartida para apoyarlo y reformarlo, o para reconocer su autoridad moral”.
Observa que la globalización económica posterior al colapso de los regímenes comunistas europeos en 1989 dista mucho de ser un “multilateralismo genuino”. En cambio, escribe que la “fe casi ciega en los mercados” de la globalización ha “provocado reacciones fundamentalistas, identitarias y nacionalistas”, y ha degenerado en “un multipolarismo desordenado y conflictivo con una sensación generalizada de desconfianza”. 

Se sustituye el derecho internacional por ‘la fuerza hace el derecho’

Los esfuerzos conjuntos por el bien común se ven aún más amenazados por los intentos resurgentes de “forjar una identidad colectiva en oposición a un enemigo”, donde cada bando se declara “víctima con derecho a represalias” y sustituye el derecho internacional por la idea de que “la fuerza hace el derecho”. 

Como resultado, advierte el Papa León, la política de poder está relegando a un segundo plano las iniciativas de consolidación de la paz y comprometiendo “los logros del derecho humanitario”, y la protección de los civiles, y “especialmente de los niños”, en medio de los conflictos se considera “una ingenua reliquia del pasado”.

– 11) Nehemías: Nombre tanto del gobernador de Judá como del książka bíblico. Hacia el año 444 a. C., el rey persa Artajerjes I concedió permiso a Nehemías para regresar a Jerusalén —donde algunos judíos, tras el exilio babilónico del siglo VI a. C., habían comenzado a reasentarse— con el fin de reunir y guiar al pueblo en la restauración conjunta de su antigua ciudad. 

A diferencia de Babel, según afirma el papa León XIV en su encíclica, este esfuerzo liderado por Nehemías (y posteriormente por Esdras) puso a Dios en el centro y priorizó la comunión y la reconstrucción de las relaciones por encima de la uniformidad.

– 12) Realismo político, realpolitik: El realismo político es una teoría política que pone por delante el poder sobre la moral y la ética, sosteniendo, en efecto, que “la fuerza hace el derecho”. 

En las relaciones internacionales, la realpolitik (término popularizado en el siglo XIX) también privilegia el poder, así como el interés nacional, sobre otros principios y consideraciones, enmarcándola como una política pragmática. 

En su encíclica, el Papa advierte que ambas filosofías —la segunda la condena como “verdaderamente irresponsable”— contribuyen a presentar la guerra como inevitable, impidiendo así una paz genuina basada en la justicia y la caridad.

– 13) Paradigma tecnocrático: término también utilizado por el Papa Francisco en su encíclica de 2015, ‘Laudato Si’’, para describir una cosmovisión en la que la humanidad emplea la tecnología con el objetivo principal de “posesión, dominio y transformación”, en lugar de la administración humilde y agradecida de los abundantes dones de Dios.

El Papa León XIV escribe que este “paradigma tecnocrático generalizado… amplificado por la revolución digital y la IA, amenaza con normalizar una visión antihumana. En esa visión, la plenitud de la vida se equipara con tener más, reducir la debilidad, eliminar la incertidumbre y ejercer un control total. Cuando la eficiencia se convierte en la medida última del valor, los seres humanos se ven tentados a verse a sí mismos como un proyecto a optimizar en lugar de como personas llamadas a la relación y la comunión”.

Ameca, humanoidalny robot Engineered Arts, wchodzi w interakcję z uczestnikami przy wejściu do pawilonu Wielkiej Brytanii podczas targów CES 2022 w Las Vegas 6 stycznia 2022 r. (Zdjęcie OSV News/Steve Marcus, Reuters).

– 14) Transhumanismo y posthumanismo: El transhumanismo sostiene que los seres humanos pueden trascender sus limitaciones, especialmente mediante avances científicos como la informática, la criogenización, la biomedicina y otras intervenciones tecnológicas. El posthumanismo, por su parte, contradice esta visión de la centralidad humana, y algunos posthumanistas abogan por una hibridación entre humanos, máquinas y el medio ambiente.

“Aunque estas ideas sigan siendo en gran medida especulativas, adquieren relevancia al alterar el imaginario colectivo y, por ende, influyen en las decisiones sociales, económicas y políticas”, escribe el Papa León XIV en su encíclica.

Contrastan estas perspectivas con la concepción cristiana de la humanidad como creación de Dios, señalando que las limitaciones humanas constituyen oportunidades vitales para “reconocer la dignidad inviolable de cada persona”, vivir con compasión y “encontrar la presencia del Señor”.

– 15) «Desarmar» la IA

El Papa León XIV ha hecho un llamado a la vigilancia en la conferencia de prensa del Vaticano. Sus conversaciones con líderes de la industria, incluyendo “voces muy preocupantes” que le advirtieron sobre sistemas de armas autónomas más allá de la gobernanza humana efectiva, le habían llevado a la “convicción inquietante”, expresada en Magnífica Humanitas”, de que la Inteligencia artificial (IA) debe ser desarmada”. dijo el Papa León. 

Al presentar “Magnifica Humanitas”, el Papa reveló que el documento “nació de escuchar” a científicos, educadores, padres y líderes tecnológicos, incluyendo aquellos que expresaron preocupaciones sobre algoritmos que niegan atención médica, empleos y seguridad utilizando “datos contaminados por prejuicios e injusticias”.

Comparando la IA con la energía nuclear, el Papa León dijo que la tecnología debe servir al bien común, no a la dominación o la exclusión. 

- 16) Y “construir” la ciudad 

León XIV ha señalado que desarmar la IA no es suficiente, sino que “debemos construir”. Destacó la primera frase de su encíclica, en la que escribió que la humanidad se enfrenta hoy a “una elección crucial: o construir una nueva Torre de Babel o construir la ciudad en la que Dios y la humanidad convivan”.

En la rueda de prensa, el Papa recurrió a su experiencia misionera en Perú, recordando las inundaciones de 2017 que devastaron comunidades en el norte del país y la ardua labor de reconstrucción que siguió.

“Reconstruir no significa simplemente reemplazar lo que ha sido destruido”, dijo. “Significa reparar los lazos, restaurar la confianza y reavivar la esperanza en el futuro”.

Christopher Olah, y respuesta del Papa

Chris Olah, cofundador de Antropiczny, advirtió que la IA podría desplazar el trabajo humano “a gran escala”,  y señaló que era fundamental que personas sin los incentivos financieros de los ejecutivos tecnológicos prestaran mucha atención al desarrollo de la IA como “críticos serios y reflexivos”. 

Olah definió la encíclica como “profundamente oportuna” y señaló la necesidad de un control externo y moral sobre el desarrollo de la IA. Hacen falta “voces morales que los incentivos no puedan doblegar” y “críticos informados”.


Papież Leon XIV aceptó la propuesta en nombre de la Iglesia, e invitó a todos a abordar con seriedad los desafíos que presenta la IA, afirmando que la Iglesia “aporta una sabiduría sobre lo humano que nuestra época necesita desesperadamente”. 

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Gina Christian jest reporterką multimedialną w OSV News. Obserwuj ją na X @GinaJesseReina

AutorOSV / Omnes

Powołania

P. Antony Mwituria: “Si hay algo que se necesita, es un sacerdote bien formado”

Omnes entrevista al sacerdote Antony Mwituria, director del Fondo de Dotación para Seminarios (SEF, por sus siglas en inglés), una entidad dedicada a garantizar la sostenibilidad financiera de los seminarios nacionales de Kenia.

Francis Nyatundo-27 de maj de 2026-Czas czytania: 6 minuty

El padre Antony Mwituria es un ksiądz keniano. Es el director del Fondo de Dotación para Seminarios (SEF, por sus siglas en inglés), una entidad dedicada a garantizar la sostenibilidad financiera de los seminarios nacionales de Kenia. Omnes le entrevistó sobre la experiencia de su creación, sus perspectivas y sus retos.

A lo largo de los años, ha desempeñado diversas funciones. ¿De qué manera le ha preparado esa experiencia para el cargo que ocupa actualmente?

– Fui vicario parroquial durante muy poco tiempo. No diría que eso tuviera una gran influencia.Pero el hecho de haber sido administrador financiero (procurador) de la Archidiócesis de Nairobi durante casi dos décadas me ha marcado profundamente.

Uno de los grandes retos de aquella época era la sostenibilidad financiera de la Iglesia en África. Poco después de mi nombramiento como procurador en 1999, recuerdo que el arzobispo Ndingi Mwana ‘a Nzeki me entregó un folleto elaborado por la conferencia de la AMECEA (Asociación de Conferencias Episcopales de África Oriental) de 1999, titulado “Sobre la autosuficiencia”.

En aquel momento era evidente que la financiación de los donantes internacionales estaba disminuyendo, mientras que las necesidades financieras de la Iglesia iban en aumento. Mi misión en la oficina del procurador era lograr que la Arquidiócesis de Nairobi fuera autosuficiente. Creo que logramos un buen grado de sostenibilidad financiera.

Quizás lo que más ha influido en lo que hago ahora fue mi destino en el Seminario Mayor de San Agustín, en Bungoma, como profesor y formador. En Bungoma me encontré con unas instalaciones en muy mal estado. El edificio nunca se construyó para ser un seminario, por lo que hay mucho por hacer para adaptarlo a las necesidades de un seminario.

Era evidente que el seminario atravesaba dificultades económicas. Las necesidades más básicas —reparaciones y compras— suponían un reto. La pregunta era: ¿de dónde se sacaba el dinero para eso?

Así que la idea del fondo surgió cuando trabajabas en el seminario…

– Sí. Pronto nos dimos cuenta de que no solo el seminario de San Agustín estaba pasando por dificultades. Otros seminarios nacionales, como el de Santa María en Molo, el de Santo Tomás de Aquino en Nairobi y el de San Matías Mulumba en Tindinyo, se encontraban en una situación similar.

Así es como se nos ocurrió la idea del Fondo de Dotación para los Seminarios (SEF). Básicamente, todos los fondos recaudados se invierten de forma adecuada. Solo se utilizan los intereses que genera el dinero para el funcionamiento y la mejora de los seminarios. La Conferencia Episcopal de Kenia (KCCB) apoyó plenamente la idea y puso en marcha el fondo en noviembre de 2018.

¿Cómo se financiaban históricamente los seminarios de Kenia?

– Durante mucho tiempo, Kenia se consideró un territorio de misión. Eso significaba tener acceso a financiación procedente del extranjero. Cada año, los seminarios recibían una subvención. Si se quería construir algo, bastaba con redactar una propuesta, conseguir el dinero y construir.

Nos hemos vuelto dependientes de los donantes. Kenia ya no es un territorio misionero. Ahora se espera lo contrario: deberíamos ser nosotros quienes ayudemos a otros territorios misioneros. La respuesta a este reto ha sido muy positiva. El lema que nos une ahora es la autosuficiencia.

¿Cuáles son las perspectivas más prometedoras del fondo de dotación?

– Nuestro mayor activo son los 15 millones de católicos de Kenia (las estimaciones varían). El mensaje clave es que, a diferencia de antes, cuando eran otros quienes financiaban la formación de nuestros sacerdotes, ahora esa responsabilidad recae sobre nosotros. Animamos a los fieles a que hagan aportaciones al fondo.

Con la ayuda de un consejo de administración competente, intentamos ser lo más prudentes posible a la hora de invertir los fondos. En estos momentos, invertimos en instrumentos financieros. Además, organizamos actividades y eventos —torneos deportivos y una cena anual— para complementar las contribuciones de los fieles y difundir el mensaje.

Por ahora, el fondo es bastante reducido, ya que asciende a unos 50 millones de chelines kenianos (387 000 dólares). Esperamos duplicar esa cantidad antes de que termine el año.

¿Cuál es el tamaño objetivo del fondo?

– Mil millones de chelines kenianos (7,73 millones de dólares). Cuando empezamos, éramos muy ingenuos. Pensábamos que podríamos recaudar mil millones en un año. El razonamiento era muy sencillo: si 200 000 de los 15 millones de católicos donaran 5000 chelines cada uno, se obtendrían mil millones. Descubrimos que no era tan sencillo.

Mucha gente no conoce la SEF. Hemos visitado 22 de las 28 diócesis de Kenia. Hemos hablado con los sacerdotes sobre la SEF. El año pasado abrimos cuentas en TikTok, YouTube y Facebook. El esfuerzo está empezando a dar sus frutos. El año pasado, por primera vez, las contribuciones individuales superaron las recaudaciones de los torneos y la cena.

Has mencionado algunos de los retos a los que te has enfrentado. ¿Qué otros retos hay?

– En primer lugar, enviar mensajes a todas las personas que contribuyen al fondo (más de 4.000 personas) resulta muy costoso. Nos esforzamos por dar las gracias y animar a nuestros colaboradores. Seguimos trabajando con Excel, y es una pesadilla. Pero, de alguna manera, el equipo ha logrado mantener el ritmo. El software adecuado para ello es bastante caro; aún no lo hemos comprado.

En segundo lugar, el país es sencillamente enorme. Hay mucha gente a la que llegar, pero nuestro equipo es bastante reducido.

En tercer lugar, las parroquias y las diócesis ya organizan numerosas campañas de recaudación de fondos para construir iglesias, escuelas, hospitales y otras obras de caridad. Es comprensible que la gente no esté muy dispuesta a oír hablar de otra contribución más. Nos espera una ardua tarea para convencer a la gente de que, si hay algo que necesitan, es un sacerdote bien formado. Sería una verdadera lástima construir una iglesia y no tener un sacerdote que celebre la Misa. Por el momento, no contamos con suficientes sacerdotes.

¿Hay falta de vocaciones en Kenia?

– No, de hecho, estamos viviendo un auge de vocaciones. En este momento contamos con 1.100 seminaristas, pero, lamentablemente, cada año tenemos que rechazar a muchos aspirantes al seminario porque no tenemos capacidad para acogerlos. Este año vamos a rechazar a 200 aspirantes. El año pasado rechazamos a 64. Se podría decir que es un “buen problema”.

Además de mejorar el estado de los seminarios, debemos ampliar su capacidad. También debemos velar por la formación de los seminaristas.

Nuestros seminarios suelen sufrir escasez de personal. Por ejemplo, el seminario de San Agustín en Mabanga cuenta con 269 seminaristas y una plantilla de tan solo ocho sacerdotes, que desempeñan a la vez funciones de profesores y formadores. Además, este personal, ya de por sí sobrecargado, tiene que hacer frente a la falta de equipamiento.

Tenemos que fijarnos metas ambiciosas. Hoy en día, se exige a los sacerdotes que se especialicen: por ejemplo, como capellanes de hospital, capellanes escolares, formadores, etc. La sociedad contemporánea nos plantea cada día nuevos retos —como la inteligencia artificial y las redes sociales—, que influyen en la forma en que se vive el sacerdocio hoy en día. Los seminaristas deben estar debidamente preparados para todo esto. Esto requiere una inversión.

La necesidad de aumentar la capacidad de nuestros seminarios no podría ser más urgente, ya que las iglesias del mundo desarrollado nos están pidiendo sacerdotes. Ya hemos enviado a algunos sacerdotes a América, Australia y algunas zonas de Europa.

¿Ha habido alguna historia conmovedora en estos seis años al frente del fondo?

– Muchas. El año pasado fuimos a Narok para animar a la gente a contribuir al fondo. Les dijimos: lo único que tienen que hacer es aportar un chelín al día. Si todos los católicos de Kenia dieran un chelín al día, eso supondría 15 millones de chelines al día; superaríamos nuestro objetivo en seis meses. Ese mensaje tuvo muy buena acogida. La gente sigue enviándonos un chelín cada día. Algunas personas piensan que un chelín es muy poco, así que envían cinco o diez chelines en su lugar. Al terminar la presentación ese día, algunas personas enviaron 365 chelines (unos 3 dólares); un chelín por cada día del año por adelantado.

Ha sido muy emotivo. Es algo que nos gustaría repetir en otras parroquias que visitamos. A menudo, cuando se pide a la gente que colabore, piensan: “No puedo daros diez chelines, ni cien chelines, es muy poco”. Pero cuando oyen que nos alegramos mucho de recibir un solo chelín, eso cambia todo. Empiezan a colaborar.

Hay un tipo que empezó a colaborar en 2019. Cada semana enviaba cantidades variables. Una semana te mandaba 23 chelines, otra 45 chelines, y así sucesivamente. Pero ha sido muy constante. Además, ha ido aumentando la cantidad que envía. Ahora no envía menos de cien chelines a la semana.

Además, hay dos mujeres, una de Bungoma y otra de Nairobi. Ambas vivieron experiencias similares. Nos contaron: “No sé cómo explicarlo, pero desde que empecé a aportar, mi negocio va muy bien”.

También celebramos cada año una Misa en honor a san Carlos Borromeo, patrón de la SEF. Los fieles siguen la celebración de la Misa desde los seminarios a través de diversas retransmisiones en directo. Envían sus intenciones para la Misa. La primera vez que celebramos la Misa, tardamos casi 30 minutos en leer todas las intenciones. La segunda vez, recibimos miles de intenciones. No las leímos durante la Misa. Habría llevado demasiado tiempo; solo pudimos asegurar a los fieles que rezábamos por sus intenciones. La gente desea que se celebre una Misa por sus intenciones. Realmente quieren apoyar la formación de los seminaristas, pero al mismo tiempo les gustaría que alguien rezara por ellos.

Los seminaristas también se han organizado en lo que se conoce como el Fondo de Dotación de los Amigos de los Seminarios. Rezan a diario por quienes contribuyen al fondo.

¿Cómo pueden los lectores contribuir al fondo?

– Los lectores de Kenia pueden hacerlo de forma muy cómoda a través de M-PESA. También es posible dar de alta una orden permanente en su banco para realizar aportaciones periódicas. Además, contamos con una solución para las aportaciones internacionales. Encontrará toda la información al respecto en nuestra página web. También puede ponerse en contacto directamente con la oficina a través de info@sef.or.ke.

¿Alguna última reflexión?

– Lo he dicho una o dos veces y la gente me ha mirado un poco sorprendida: el Fondo de Dotación para los Seminarios (SEF) es, en estos momentos, la iniciativa más importante de la Iglesia en Kenia.

AutorFrancis Nyatundo

TribuneCardenal José Cobo

Visita del Papa León XIV: Una oportunidad para responder a Jesucristo que le amamos

La Iglesia que peregrina en Madrid se prepara para acoger al Santo Padre. La llegada del Papa León XIV, que estará en nuestra diócesis del 6 al 9 de junio, dentro de una visita a España que se prolongará hasta el día 12 de ese mes, es una invitación a alzar la mirada.

27 de maj de 2026-Czas czytania: 3 minuty

Na stronie viaje del Papa a España exige superar la tentación de hacer un gran espectáculo, aun sabiendo que algunos de los actos que se llevarán a cabo pueden ser vistos de ese modo. La llamada a alzar la mirada puede ser entendida como el contrapunto a no quedarnos en lo espectacular.No podemos continuar mirando a ras de suelo, enredados en lo que ocurre cada día o absortos en nuestras propias soledades. Somos desafiados a reunirnos, escuchar, acoger y alzar juntos la mirada, como nos propone el lema de la visita. Podremos mirar este acontecimiento como un evento más dentro de un calendario apretado. Pero también podremos ayudarnos unos a otros a contemplarlo con más profundidad.

El Santo Padre nos ayudará a ir más allá de lo que simplemente “se ve” para dirigirnos hacia Dios. Y desde Dios podremos viajar al corazón de nuestra vida y la de tanta gente buena que está a nuestro alrededor. La presencia del Papa León XIV nos ayudará a vislumbrar el sentido de la vida, anunciará una esperanza trascendente a nuestros jóvenes y a nuestra sociedad cansada y nos situará ante el regalo de la vida eterna que celebramos en la Pascua. 

Un mirar más alto, con los pies en la tierra, que nos permitirá redescubrir el significado de la dignidad humana y de la ética del amor como piedra angular imprescindible para nuestro tiempo.

Abrazar al sucesor de Pedro

Estamos ante una oportunidad para responder a Jesucristo. Cada uno de nosotros somos invitados, con Pedro delante, presente en su sucesor, a responder a la pregunta que Pedro escuchó junto al lago: “¿Me amas?”. Una pregunta que desde entonces atraviesa la historia de la Iglesia, resuena en cada generación de creyentes y llega también hasta nosotros. Hoy somos nosotros quienes tenemos la oportunidad de ponernos delante de Jesús, con todos sus discípulos y con toda su Iglesia, participar de ese coloquio, y así responder a esa pregunta que Jesucristo nos hace. Una respuesta que debe dar cada uno, pero que también podemos y debemos hacer juntos, como comunidad cristiana.

Una respuesta que sea expresión de comunión, que muestre la armonía presente en nuestra Iglesia. Más allá de la tentación del individualismo, somos llamados a manifestar en nuestra respuesta que la Iglesia es una gran armonía. La visita del Santo Padre nos ofrece la oportunidad de volver a escuchar aquella pregunta y de responder, personal y comunitariamente, desde lo más profundo de nuestro corazón. Una expresión de comunión con aquel que viene a confirmar la fe y a hacernos ver la necesidad de profundizar más en el sentido de la Iglesia.

Una visita que se produce pocos días después de finalizar el tiempo pascual. Durante la Pascua tenemos la ocasión de renovar la fe de todos los bautizados, fortalecer la esperanza y reavivar la caridad de cada uno de nosotros y de todas nuestras comunidades. Junto con la Iglesia universal, por la que nos sentimos abrazados en la figura del sucesor de Pedro, somos desafiados a responder a ese abrazo, alargando los brazos de nuestra diócesis y uniendo nuestro corazón al suyo.

La ilusión, esperanza y espíritu de servicio se han convertido en una tónica en la vida de nuestra diócesis que prepara este acontecimiento. De hecho, la visita del Santo Padre, que hemos venido preparando en las últimas semanas con gran generosidad por parte de mucha gente, es una oportunidad para fortalecernos en la fe como Iglesia que camina unida y que mira a nuestro mundo como campo de misión.

Asumir la misión

Este viaje del Papa León XIV a nuestro país y nuestra diócesis viene a sacar de nosotros el compromiso cristiano para decir que tenemos una responsabilidad delante del mundo de cómo hacemos crecer el Reino de Dios en medio de esta realidad. Puede ser un momento para ponernos en el horizonte la misión de la Iglesia y ver cómo cada uno desde su realidad podemos responder.

Un testimonio que pueda ofrecer respuestas en medio de una situación social y mundial compleja. La humanidad sufre ante el drama de la violencia y de las muchas guerras abiertas en distintas regiones del mundo. Siguiendo el eco de las palabras pascuales del Señor Resucitado: “Paz a vosotros” (Jn 20, 19), el Santo Padre, que, desde el inicio de su pontificado asumió la prioridad de la paz, de “una paz desarmada y desarmante”, llega a nosotros para confiarnos la misión de ser artesanos de la paz.

Esta es una tarea que somos llamados a acometer con responsabilidad. Es una misión común. Todavía más ante una visita en la que el sucesor de Pedro vendrá a recordarnos que nuestro mundo tiene futuro y que los cristianos tenemos mucho que ofrecer desde la espiritualidad, el encuentro y la fraternidad. Que este viaje, cada día más cercano, sea oportunidad para dar un mensaje fundamental, que es que la fe está por encima de otras individualidades, que la fe nos une y nos pone al pie de la Cruz, nos pone en la Resurrección.

AutorCardenal José Cobo

Arcybiskup Madrytu

Ewangelizacja

San Felipe Neri y el secreto de la felicidad: una elección de amor

Monseñor Edoardo Cerrato, de la Congregación del Oratorio, reflexiona en esta entrevista sobre el carisma filipino, el desafío educativo y la verdadera alegría sacerdotal.

Lorenzo Iorfino-26 de maj de 2026-Czas czytania: 3 minuty

Hoy, 26 de mayo, con motivo de la fiesta de San Felipe Neri, la redacción de «Omnes» tiene el placer de ofrecer a sus lectores una entrevista exclusiva a Mons. Edoardo Aldo Cerrato, de la Congregación del Oratorio de San Felipe Neri, obispo emérito de Ivrea (Italia).

En este diálogo, el obispo repasa, junto con el periodista Lorenzo Iorfino, la actualidad del carisma filipino, el gran desafío educativo hacia los jóvenes y el profundo secreto de la alegría cristiana y sacerdotal.

Excelencia, la obra iniciada por San Felipe Neri ha atravesado los siglos. ¿Cuál es el corazón de su mensaje espiritual y de la experiencia del Oratorio?

La obra de San Felipe, instituida y dirigida directamente por él, era el Oratorio, es decir, una escuela de espiritualidad en la que Cristo es el centro absoluto. Felipe decía siempre que quien quiere otra cosa que no sea Cristo, no sabe lo que quiere. Quien se esfuerza tanto pero no busca a Cristo, no sabe lo que hace, porque Él no es una referencia vaga o el recuerdo de un grande del pasado, sino el verdadero centro de la vida. Como recuerda San Pablo, la vida es Cristo.

Habiendo vivido durante años la misión de la enseñanza, ¿cuál es, en su opinión, el mayor desafío al que se enfrenta un educador con los jóvenes de hoy?

La escuela y la sociedad han cambiado mucho, pero lo que nunca cambia es el corazón del hombre. Los jóvenes de hoy no están tan ideologizados como en el pasado, y esto los sitúa en una actitud de espera y de apertura hacia la búsqueda de lo que hay más allá. Ciertamente, hoy hay una gran fragilidad, pero el verdadero reto del profesor es responder de manera clara y amistosa a sus aspiraciones profundas: la aspiración a la libertad, al amor y al saber, hablando no solo a su inteligencia, sino directamente a su corazón.

Las distintas Congregaciones del Oratorio están unidas en una Confederación. ¿Cómo se expresa este paralelismo y cómo se concilia la unidad con la pluralidad y las características locales de vuestras comunidades?

Existe un paralelismo muy fuerte con la relación que existe entre la Iglesia universal y las diócesis, las cuales no son una simple parte de la Iglesia universal, sino la Iglesia misma que vive en un lugar determinado. Del mismo modo, la Congregación del Oratorio no es una filial de una casa madre o de una casa generalicia, sino que ha sido erigida directamente por la Santa Sede como domus sui iuris, es decir, como una casa autónoma dentro de una relación de fraternidad que es la Confederación. Así se entra a formar parte de una gran familia, pero permaneciendo uno mismo con sus propias características, determinadas por las situaciones y las necesidades locales. Desde los orígenes, nuestras Constituciones definen la comunidad como un Familiaris coetus, un grupo familiar basado en la ayuda mutua y en el afecto que permite superar las dificultades. La Confederación representa el gran abrazo que la Iglesia universal da a estas familias individuales para que vivan plenamente su vocación.

Al contemplar la misión universal de la Iglesia, ¿podemos decir que esta centralidad de Cristo sigue siendo la única respuesta verdadera para orientarnos en el mundo contemporáneo?

Sin duda, bastaría con partir de los Hechos de los Apóstoles: los primeros fieles fueron llamados cristianos por los paganos de Antioquía precisamente porque seguían a Cristo. El cristianismo abraza y acoge a todos aquellos que escuchan esta palabra de salvación. La historia de la Iglesia se caracteriza por la diversidad de épocas y personalidades de los pontífices, pero existe una unidad sustancial en su tarea suprema: anunciar y dar testimonio de que Jesús es el Cristo, el Hijo del Dios vivo. Esta es la realidad de siempre dentro de la Iglesia.

Muchos hoy huyen de la vocación por miedo a renunciar a su propia felicidad. ¿Cuál es el secreto para que un sacerdote, y más en general un cristiano, pueda decirse verdaderamente feliz?

Ser feliz no significa que todo vaya siempre bien o estar exultante en todo momento. La felicidad es esa paz, serenidad y confianza profunda que se siente incluso en los momentos más duros de la vida. San Felipe Neri, de hecho, es el profeta de la alegría cristiana profunda, más que de la alegría pasajera. El secreto es la conciencia de haber sido elegidos antes incluso de haber elegido: se nos llama el Señor del cosmos y de la historia no para desempeñar un papel de funcionario, sino para vivir una vida de servicio y de amor hacia las personas.

AutorLorenzo Iorfino

periodista y estudiante de la Pontificia Universidad de la Santa Cruz.

Watykan

Magnifica Humanitas o la vulnerabilidad humana en tiempos de la IA

Encyklika Wspaniała ludzkość reivindica la vulnerabilidad no como un defecto a superar, sino como el núcleo de una humanidad capaz de cuidar, amar y resistir frente a la lógica tecnocrática de la optimización absoluta.

Jorge Martín Montoya Camacho-26 de maj de 2026-Czas czytania: 5 minuty

La gran pregunta de nuestra época quizá ya no sea si las máquinas llegarán a pensar como nosotros. La verdadera cuestión es otra: si nosotros seguiremos comprendiendo qué significa ser humanos.

La reciente encíclica Wspaniała ludzkość de León XIV ha sido presentada, con razón, como el gran documento del Magisterio sobre inteligencia artificial. Sin embargo, una lectura más atenta permite descubrir algo todavía más profundo: el verdadero centro del texto no es la tecnología, sino la pregunta antropológica que se esconde detrás de ella.

La cuestión decisiva de la encíclica no es únicamente qué puede hacer la inteligencia artificial, sino qué idea de humanidad estamos comenzando a asumir en una cultura dominada por la lógica tecnológica.

Y precisamente ahí emerge una de las intuiciones más originales y provocadoras del documento: la rehabilitación filosófica y espiritual de la vulnerabilidad humana.

Porque el problema de nuestra época quizá no sea solamente que la técnica pueda deshumanizarnos. El problema más profundo es que empezamos a considerar la humanidad misma ‒al menos en su dimensión vulnerable‒ como algo que debería ser superado.

El sueño de una humanidad sin límites

Buena parte de la cultura contemporánea interpreta el límite como un fallo. La enfermedad, el sufrimiento, la ancianidad, la dependencia o la fragilidad aparecen fácilmente como realidades negativas que deben ser corregidas cuanto antes.

No es casual que hoy vivamos rodeados de lenguajes obsesionados con la optimización permanente: mejorar el rendimiento, maximizar la eficiencia, eliminar la vulnerabilidad, controlar el propio cuerpo, evitar cualquier forma de dependencia. Incluso el cansancio cotidiano parece haberse convertido en algo casi moralmente sospechoso.

En ese contexto, la técnica se presenta como promesa de liberación: más control sobre la propia vida y destino, más eficiencia para nuestro trabajo, más autonomía para nuestros deseos, menos necesidad de los demás. El horizonte cultural dominante parece empujarnos hacia una humanidad cada vez menos vulnerable.

Por eso resulta tan significativa esta afirmación de Wspaniała ludzkość:

“Todo lo que representa un ‘límite’ ‒incapacidad, enfermedad, ancianidad, sufrimiento, vulnerabilidad‒ tiende a ser leído principalmente como un defecto que hay que corregir, más que como un espacio en el que el ser humano madura y se abre a la relación. En cambio, debemos recordar que el ser humano no florece a pesar del límite, sino a menudo a través del límite” (Wspaniała ludzkość, n. 118).

Estas palabras contienen una auténtica crítica antropológica de la modernidad tardía.

Porque la encíclica no se limita a pedir cuidado para los vulnerables. Tampoco presenta la fragilidad únicamente como un problema moral que exige compasión. Va mucho más lejos: afirma que el límite puede ser un lugar de verdad sobre el ser humano. Y esto cambia completamente nuestra visión sobre la vulnerabilidad.

La vulnerabilidad no es un accidente

Durante siglos, gran parte del pensamiento moderno ha identificado la plenitud humana con la autosuficiencia. El ideal dominante ha sido el individuo autónomo, capaz de construirse a sí mismo sin depender radicalmente de otros.

La inteligencia artificial y el imaginario transhumanista parecen radicalizar esta lógica. El cuerpo aparece como algo optimizable, la dependencia se muestra como una deficiencia, y la fragilidad es vista como una limitación que la técnica acabará neutralizando.

Jednak, Wspaniała ludzkość propone una antropología distinta. El ser humano no es plenamente humano cuando deja de necesitar a los demás, sino precisamente cuando reconoce que su vida está tejida de relaciones, cuidados y dependencias mutuas.

En uno de los pasajes más importantes del documento, León XIV advierte contra: “el riesgo de la deshumanización ‒construir el futuro excluyendo a Dios y reduciendo al otro a un medio‒” (Wspaniała ludzkość, n. 10).

La frase es especialmente lúcida porque identifica el verdadero peligro del paradigma tecnocrático: no sólo producir máquinas más poderosas, sino terminar interpretando al ser humano desde criterios puramente funcionales. Y esto viene ocurriendo cada día sin darnos cuenta de ello.

Cuando la eficiencia se convierte en el valor dominante, inevitablemente algunas vidas comienzan a parecer menos valiosas. Se pone en duda el lugar mismo de quienes son improductivos, dependientes, ancianos o frágiles, de quienes no responden a la lógica del rendimiento. Poco a poco, la vulnerabilidad deja de ser una experiencia humana compartida para convertirse en algo que debe ocultarse, minimizarse o incluso eliminarse.

El problema ya no es sólo tecnológico. Es cultural y profundamente espiritual. La técnica contemporánea no quiere únicamente ayudarnos a vivir mejor, comienza también a redefinir, poco a poco, qué significa vivir humanamente.

Babel o Jerusalén

Wszystkie encyklika está estructurada sobre una gran oposición simbólica: Babel y Jerusalén.

Babel representa la pretensión de autosuficiencia, el sueño de una humanidad que quiere alcanzar el cielo mediante su propio poder. Una civilización fascinada por la uniformidad, el dominio y el control: una clausura en el deseo de poder que termina volviendo todo manipulable.

Jerusalén, en cambio, simboliza algo muy distinto: una comunidad que se reconstruye desde la cooperación, la responsabilidad compartida y el reconocimiento del propio límite, una apertura a la trascendencia del amor que conduce hacia Dios.

Por eso resulta tan significativa la imagen de Nehemías reconstruyendo la ciudad. León XIV subraya que no impone soluciones desde arriba, sino que convoca a todos, escucha, coordina esfuerzos y hace posible una obra común.

La verdadera reconstrucción humana no nace del poder absoluto, sino de la interdependencia reconocida.

Y quizá aquí aparece una de las intuiciones más profundas de la encíclica: el gran desafío contemporáneo no consiste en elegir entre tecnología o antitecnología. La verdadera elección es otra: construir una nueva Babel tecnocrática o reconstruir Jerusalén, es decir, una convivencia humana capaz de reconocer el valor del límite, del cuidado mutuo y de la apertura a una verdad que trasciende al propio ser humano.

La vulnerabilidad como resistencia

Quizá aquí se encuentre la aportación más provocadora de Wspaniała ludzkość.

En una cultura obsesionada con la optimización permanente, aceptar la vulnerabilidad se convierte casi en un acto de resistencia antropológica. Resistencia ante una lógica del rendimiento que mide el valor de las personas según su productividad, ante la creciente mercantilización de la vida humana, ante la ilusión de autosuficiencia absoluta que domina buena parte del imaginario contemporáneo y, finalmente, frente a una cultura que acaba interpretando toda dependencia como una forma de fracaso.

La encíclica no idealiza el sufrimiento ni glorifica la precariedad. Lo que afirma es algo mucho más profundo: que la fragilidad humana puede abrir espacios de humanidad que una lógica puramente técnica nunca puede producir.

Sólo quien reconoce que necesita de otros puede aprender verdaderamente la solidaridad. Sólo quien experimenta el límite descubre la importancia del cuidado. Sólo quien deja de pensarse como absolutamente autosuficiente puede abrirse a la gratuidad, la amistad y la misericordia.

Por eso León XIV insiste: “Ninguna mano, por sí sola, basta para sostener el peso de los desafíos que atraviesa el mundo” (Wspaniała ludzkość, n. 13).

En el fondo, la encíclica recuerda algo que nuestra cultura había comenzado a olvidar: no florecemos eliminando toda dependencia, sino aprendiendo a habitar humanamente nuestra condición vulnerable.

Permanecer humanos

Quizá haya llegado también el momento de dejar de identificar lo peor de nosotros con aquello que llamamos “demasiado humano”, una expresión que arrastra todavía ciertos ecos reductivos de la modernidad. Con frecuencia la utilizamos para referirnos a la mezquindad, la debilidad moral o la banalidad. Y, sin embargo, la intuición más profunda de Wspaniała ludzkość parece apuntar en la dirección contraria: lo más plenamente humano ‒la capacidad de cuidar, de amar, de reconocer el propio límite y abrirse al otro‒ no nos aleja de Dios, sino que puede conducir precisamente hacia Él.

Por eso, el reclamo más profundo de Wspaniała ludzkość aparece probablemente condensado en una de las frases más importantes del actual Magisterio social: “Tenemos el deber urgente de permanecer profundamente humanos” (Wspaniała ludzkość, n. 15).

La frase impresiona porque señala exactamente el problema de fondo de nuestra época. El auténtico riesgo no es únicamente que las máquinas se parezcan cada vez más a nosotros. El riesgo es que nosotros mismos terminemos aceptando una idea de humanidad cada vez más parecida a una máquina: eficiente, calculable, optimizable, incapaz de asumir el límite.

Frente a ello, León XIV propone recuperar una verdad elemental y radical, afirmando que la vulnerabilidad no es una deficiencia que la técnica deba abolir, sino una dimensión constitutiva de la vida humana. Porque, aunque la realización del bien no esté necesariamente reñida con el poder en este mundo, nunca puede surgir únicamente de él, sino de una verdad más profunda sobre el ser humano: la de una vida que necesita ser cuidada, acogida y amada.

Y quizá precisamente ahí ‒en la capacidad de cuidar, de depender, de sufrir con otros y de amar desde la fragilidad‒ siga habitando aquello más profundamente humano que ninguna inteligencia artificial podrá reemplazar jamás.

AutorJorge Martín Montoya Camacho

Universidad de Navarra. Línea de investigación Antropología y ética de la vulnerabilidad. Facultad Eclesiástica de Filosofía / Grupo Ciencia, Razón y Fe (CRYF).

Ewangelizacja

Saiz Meneses alienta la comunión de obispo y movimientos, como Ratzinger

El arzobispo de Sevilla, Mons. Saiz Meneses, recordó en el Vaticano hace unos días, que los movimientos son “una respuesta suscitada por el Espíritu Santo a los desafíos del presente”, como dijo el cardenal Ratzinger, y que la relación del obispo con ellos “tiene un nombre teológico preciso: comunión”.

Francisco Otamendi-26 de maj de 2026-Czas czytania: 3 minuty

En el mismo encuentro en el que el Papa León XIV se dirigió a los responsables de las asociaciones de fieles, movimientos eclesiales y nuevas comunidades, el arzobispo de Sevilla, José Ángel Saiz Meneses, impartió la ponencia titulada ‘Relación entre moderadores y obispos. La conciliación como estilo de gobierno’.

Saiz Meneses partió de su experiencia personal, cuando a los diecisiete años se incorporó al Movimiento de Cursillos w chrześcijaństwie -ahora es asesor espiritual de su organismo mundial-. Y compartió su convicción de que los movimientos, asociaciones y comunidades “son, para la Iglesia diocesana, una forma privilegiada mediante la cual el Espíritu Santo renueva, una y otra vez, la vida de la Iglesia”.

El Pastor de la Iglesia en Sevilla añadió que “el obispo debe contemplar a los movimientos no con la sospecha del administrador ante algo que no controla, sino con la gratitud del pastor ante lo que el Espíritu suscita”. 

Dicho de otra manera, “el obispo no es el propietario del Espíritu en su diócesis”; al contrario, “es su primer servidor y primer garante de discernimiento”. 

Cardenal Ratzinger: los movimientos, respuesta del Espíritu Santo

El arzobispo de Sevilla recordó la ponencia que el cardenal Ratzinger dirigió en 1998 a los miembros de las asociaciones de fieles, movimientos eclesiales y nuevas comunidades.

En esa intervención, se refirió a la dimensión institucional y la dimensión carismática de la Iglesia, y “no las presentó como polos en tensión, sino como dos dimensiones co-esenciales de un único misterio”.

El entonces prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, luego Benedicto XVI, dijo que los movimientos son “una respuesta suscitada por el Espíritu Santo a los desafíos del presente”. Por tanto, “su aparición en la historia de la Iglesia no es fruto de planificaciones humanas, sino el signo de que el Espíritu sigue siendo el protagonista de la misión”. 

Dicho esto, añadió también que todo carisma auténtico necesita purificarse, necesita la mediación del discernimiento eclesial. Esto último, su integración eclesial, “no siempre resulta fácil”. 

A continuación, Saiz Meneses destacó las tres tareas fundamentales del obispo en su relación con las asociaciones, movimientos y comunidades: discernimiento, integración y misión.

Conciliación: comunión y sinodalidad

A su juicio, la relación que el obispo está llamado a mantener con los responsables de asociaciones, movimientos y comunidades “tiene un nombre teológico preciso: comunión”.

En alusión al magisterio de san Juan Pablo II, Saiz Meneses afirmó que esta comunión y “conciliación (entre el obispo y los responsables de movimientos) no es un ejercicio de habilidad diplomática ni un equilibrio de fuerzas en tensión”. 

Es, más bien, el “reconocimiento mutuo, anclado en la fe, de que ambos son servidores de un mismo Espíritu que los precede a ambos y que actúa de un modo inagotable”

Recordando el magisterio del papa Francisco, el arzobispo de Sevilla afirmó que la comunión, en su forma histórica, tiene hoy un nombre: “sinodalidad”. De hecho, “el mismo encuentro del obispo con los responsables de movimientos es un acto sinodal”.

“Gramática de la escucha”

El arzobispo de Sevilla aludió asimismo al magisterio del Papa León XIV, quien desde su elección, ha insistido en que “la sinodalidad es una categoría espiritual y misionera”. 

En su intervención ante alrededor de doscientos responsables de asociaciones de fieles y movimientos, convocados por el Dykasteria de los Laicos, la Familia y la Vida, Monseñor Saiz Meneses destacó lo siguiente. “No basta con que coexistan en paz (el obispo y los movimientos), ni siquiera con que colaboren en proyectos comunes, es preciso que sean capaces de engendrarse mutuamente en la fe, de corregirse con caridad, de interpelarse con la verdad”. 

Además, el arzobispo aludió a lo que el Papa León denomina “gramática de la escucha” para explicar “la disposición a ser sorprendido, a descubrir que el Espíritu habla por las voces que no habíamos previsto”. Esta conciliación entre obispo y movimientos es, a juicio del ponente, “un proceso dinámico que necesita ser renovado con realismo continuamente”.

Experiencia pastoral en Sevilla. El obispo, “acoger y discernir”

Monseñor Saiz Meneses concluyó volviendo la mirada a su experiencia pastoral en Sevilla. “Allí conviven asociaciones, movimientos y comunidades de orígenes y espiritualidades muy diversos junto con las hermandades y cofradías, las cuales -señaló- constituyen un tejido de pertenencia religiosa que no puede ser ignorada y que reclama, también ella, un discernimiento pastoral permanente”.

Como arzobispo de Sevilla, recordó que su tarea consiste en acoger y discernir, reconociendo los dones e integrándolos en “un proyecto común de evangelización”, sin temer la diversidad. 

Por último, subrayó que el obispo que acoge a las asociaciones, movimientos y comunidades en su diócesis, “no está gestionando recursos pastorales”. Su labor consiste, según el sitio web del arzobispado sevillano, en reconocer que “el don del Espíritu es más grande que cualquier programa diocesano; que la Iglesia que él preside no es suya, sino de Cristo. Y que su tarea no es limitar la acción del Espíritu, sino servirle con todo el amor y toda la lucidez de que es capaz”.

AutorFrancisco Otamendi

PodpisyRafael Sanz Carrera

“Magnifica humanitas”: la dignidad humana ante la inteligencia artificial

La encíclica "Magnifica humanitas" propone una idea de fondo: el desarrollo tecnológico solo es auténticamente humano cuando sirve a la persona y no la sustituye.

26 de maj de 2026-Czas czytania: 2 minuty

La nueva encíclica “Wspaniała ludzkość” sitúa el debate sobre la inteligencia artificial en un horizonte que va más allá de lo técnico. No se trata solo de una reflexión sobre innovaciones disruptivas, sino de una pregunta de fondo: qué significa ser humano en un mundo mediado por algoritmos.

El documento se inscribe claramente en la tradición de la doctrina social de la Iglesia, especialmente en la estela de “Rerum Novarum”. Si entonces la cuestión social se articulaba en torno a la revolución industrial, hoy el desafío se formula en torno a la revolución digital y la expansión de la inteligencia artificial.

Tecnología con rostro humano

Na stronie analiza de la encíclica subraya un punto clave: la tecnología no es neutral en sus efectos culturales. La IA no puede entenderse únicamente como una herramienta eficiente, sino como un fenómeno que reconfigura la manera de trabajar, relacionarse y decidir.

En este contexto, el texto magisterial insiste en un principio decisivo: la dignidad humana no se deduce del progreso tecnológico, sino que lo precede y lo juzga. Este criterio actúa como eje de discernimiento ético ante cualquier desarrollo digital.

Una cuestión antropológica

Más allá de los riesgos laborales o económicos, la encíclica plantea una cuestión más profunda: la transformación de la imagen del hombre. La automatización de decisiones, la mediación algorítmica de la vida cotidiana y la creciente delegación de tareas cognitivas plantean interrogantes sobre la libertad, la responsabilidad y el sentido del trabajo humano.

No se trata, por tanto, de una postura tecnófoba, sino de una llamada a reubicar la técnica dentro de una visión integral de la persona.

Continuidad y novedad

El documento se presenta, además, como un ejercicio de continuidad histórica. Del mismo modo que la Iglesia acompañó críticamente el nacimiento del mundo industrial, ahora asume el reto de iluminar el mundo digital. La clave no es la oposición al progreso, sino su orientación hacia el bien humano.

En este sentido, la encíclica propone una idea de fondo: el desarrollo tecnológico solo es auténticamente humano cuando sirve a la persona y no la sustituye.

Una pregunta abierta

El diagnóstico no es meramente teórico. La expansión de la sztuczna inteligencja plantea ya hoy decisiones concretas en educación, trabajo, economía y comunicación. La cuestión que deja abierta el texto es si la sociedad contemporánea será capaz de mantener un criterio humano estable en medio de una aceleración tecnológica sin precedentes.

La respuesta, sugiere la encíclica, no dependerá solo de la tecnología, sino de la capacidad de la cultura para seguir reconociendo la dignidad irreductible de cada persona.

AutorRafael Sanz Carrera

Doktor prawa kanonicznego

Ewangelizacja

Rod Dreher: de la arrogancia intelectual a la fe encarnada

Rod Dreher, escritor americano, reflexiona sobre su recorrido vital, su amistad con J.D. Vance y la necesidad de recuperar una fe vivida, no solo intelectual

Niepokalany Sancho-26 de maj de 2026-Czas czytania: 5 minuty

Rod Dreher no habla de la fe desde la comodidad. Periodista y escritor americano afincado en Europa, autor de tres “bestsellers” en el New York Times, ha pagado un precio alto por sus convicciones: una crisis que sacudió sus cimientos, un matrimonio roto, el distanciamiento de su familia. Su último libro, “Vivir en el asombro”, del que hablaba en la entrevista publicada por Omnes, es el intento de quien ha perdido mucho de encontrar a Dios en lo que queda. Entre sus interlocutores más cercanos está J.D. Vance, el vicepresidente americano quien entró en la Iglesia Católica gracias, entre otros, al propio Dreher.

Rod Dreher aprendió a diferenciar el pensar en Dios de tener un verdadero encuentro con Él tras perder la capacidad de creer en la fe católica. Cuenta a Omnes que cuando empezó a interesarse por el catolicismo, en 1991, trabajaba como periodista en Louisiana. Una compañera de más edad le animó a trabajar como voluntario en el comedor de las Misioneras de la Caridad: la obra de la Madre Teresa. Aceptó y, aunque no era lo que él esperaba, se puso el delantal y comenzó a fregar ollas y pelar patatas: “Recuerdo que pensé: soy un intelectual; mi tiempo estaría mejor empleado leyendo libros de teología. Nunca volví al comedor”.

Muchos años después, con su fe católica en ruinas, se preguntó si no habría sido más sólida su fe de haber dedicado al comedor tanto tiempo como a los libros de teología: “Fue una lección importante sobre la trampa de vivir demasiado en la cabeza. No creo que haya nada malo en leer teología —es importante conocer la fe—, pero hay otras formas de conocer”, asegura. “Puedes conocerla intelectualmente, que es importante, pero creo que la religión no se trata fundamentalmente de un concepto sino de una percepción: lo que aprendemos a través de los sentidos. Por eso la liturgia es tan importante. Por eso las devociones son tan importantes. Trabajar en un comedor o encarnar la fe en el cuerpo es más importante que vivirla solo en la cabeza. Ambas cosas importan, pero una importa más que la otra. Porque cuando vives la fe en el cuerpo, la historia sagrada y la religión penetran hasta los huesos de una manera que no ocurre mientras te quedas en la abstracción intelectual”, sostiene.

A los jóvenes que dicen ser cristianos pero viven como si no lo fueran, no les da opción: “No se pueden tener las dos cosas a la vez. O Cristo es el Señor de tu vida, o no lo es. No hay término medio”. Él mismo quiso rebelarse contra este pensamiento en sus años universitarios, cuando quiso poner condiciones a Dios —entre ellas, que le permitiese vivir su libertad sexual—, hasta que comprendió la contradicción. Se convirtió formalmente al catolicismo en 1993 y abrazó una vida de czystość: “Es muy difícil tener poco más de veinte años en Washington y de repente ser casto. Pero supe que ese era el precio de seguir a Jesús”. Añade: “No os mintáis a vosotros mismos. O estáis con Cristo, o no lo estáis. Pero al mismo tiempo, no es solo un mensaje duro: hay una vida en Cristo que el mundo no puede ofreceros. Y cuanto más muráis a vosotros mismos —yendo a confesaros, a Masa, intentando vivir una vida cristiana en todos los ámbitos—, más cambiará la manera en que os veis a vosotros mismos y al mundo. Empezaréis a ver el gran don que es la fe. Y es infinitamente más poderoso que lo que el mundo ofrece”.

Crisis de fe

Dreher describe su paso del metodismo al catolicismo y luego a la ortodoxia oriental como un proceso de desaprender el hábito de intelectualizar a Dios. Durante años fue un católico convencido: conocía la doctrina a fondo y creía que, mientras tuviera los dogmas claros en la cabeza, su fe era inexpugnable. Pero no resultó así. Nueve años después de su conversión, empezó a investigar el escándalo de los abusos sexuales en la Iglesia americana. Un sacerdote que le ayudó en esa investigación le advirtió desde el principio: “Rod, veo que eres un católico serio. Quiero advertirte: si sigues por este camino de investigación, te llevará a lugares más oscuros de lo que imaginas”. Dreher respondió que sentía que debía hacerlo para que las víctimas obtuvieran justicia. El sacerdote le dijo: “Bien. Te ayudaré en todo lo que pueda, pero prepárate”.

No estaba preparado. El caso que más le marcó fue el del cardenal McCarrick, a quien Jan Paweł II puso al frente de la lucha de los obispos americanos contra los abusos. Dreher sabía desde 2002 que el propio McCarrick era un abusador de seminaristas, pero sin declaraciones públicas ni documentos no podía publicarlo: “Tenía que soportar ver a McCarrick aparecer en televisión diciendo: ‘Estamos tan conmocionados por lo que está pasando, nos entristece tanto’, sabiendo que él lo era. De hecho, su abogado llamó a mi editor para pedirle que detuviera mi investigación. Tuve que llevar en mi interior, como católico, el peso de saber que era un mentiroso mientras todos le creían. Vi esa actitud en tantísimos obispos de aquella época: les importaba más proteger la imagen de la institución que a las víctimas y sus familias. Vi familias arruinadas por los juicios. La Iglesia ponía abogados a trabajar para hundir a esas víctimas”.

Con todo, Dreher reconoce que no toda la Iglesia miraba para otro lado. Está de acuerdo en que el Papież Benedykt XVI hizo mucho por enfrentarse a esos escándalos: “Sí, lo hizo. Amo a Benedicto. Y aunque años después, la Iglesia expulsó a McCarrick del estado clerical, lo que yo había visto y aprendido fue simplemente devastador. Es como si coges una sartén de hierro con las manos desnudas sobre el fuego: al final tienes que soltarla. Y eso fue lo que me pasó”.

En su caso intentó salir de la crisis intelectualmente, leyendo libros sobre el catolicismo y la autoridad papal, luego libros ortodoxos, sin poder decidirse. Entonces, un día, en oración, llegó a una certeza que lo cambiaría todo: “Si alguno de nosotros se salva, es porque tiene una relación transformadora con Jesucristo. La verdad no son proposiciones; la verdad es ese hombre encarnado, Dios hecho carne”. Y le dijo al Señor: “No sé si estoy tomando la decisión correcta al hacerme ortodoxo, pero si me equivoco, ten misericordia de mí, porque no puedo encontrarte en la Iglesia católica. No porque Cristo no esté en la Iglesia católica —creo que está, incluso hoy—, sino por mi propia fragilidad y por la de la Iglesia en aquel momento. Había un muro”, explica.

En la ortodoxia admite que encontró un camino más místico, más cercano al cuerpo y a la oración. Y una lección de humildad que no esperaba: “Como católico había sido intelectualmente arrogante. Eso es culpa mía, no de la Iglesia. Fue una gran gracia que Dios me quebrara en esa arrogancia. Ahora amo la ortodoxia, pero veo mi trabajo como un intento de ayudar a todos los cristianos —católicos, protestantes y ortodoxos— a conocer y amar más a Jesús. Tenemos mucho más en común de cara al mundo poscristiano que lo que nos separa”. Lo aprendió estudiando a los cristianos encarcelados por los comunistas: cuando llegaban a prisión, comprendían que no estaban allí por ser católicos u ortodoxos, sino por confesar a Jesucristo.

Fe y política

Hay una historia que Dreher cuenta con una mezcla de afecto y preocupación. Fue él quien buscó al sacerdote que instruyó al vicepresidente J.D. Vance en la fe católica. Le conoce bien. Y precisamente por eso reza por él: “Le conozco lo suficiente como para saber que se toma la fe en serio, y debe estar atormentado por dentro por lo que está ocurriendo. Ningún vicepresidente puede ir nunca contra el presidente. Pero creo que, en última instancia, las personas tienen que elegir, y deben elegir la fe por encima del poder mundano”.

El pasado noviembre, Dreher estuvo en casa de Vance. En aquel momento, el antisemitismo y el racismo crecían entre algunos “influencers” de la derecha americana —un sector que odia a Vance precisamente porque se casó con una mujer de origen indio—. Dreher le suplicó directamente: “Como amigo mío, como hermano en Cristo, eres católico: tienes que pronunciarte contra esto”. Todavía no lo ha hecho. “No creo que haya nada racista ni antisemita en J.D. Vance, pero creo que le preocupa su futuro político. Recuerdo cuando tuvo un desacuerdo con el Papa Francisco sobre la migración: discrepó con el Santo Padre, pero lo hizo con inteligencia, usando argumentos de Święty Augustyn, de manera respetuosa. Trump no tiene respeto por el Papa ni por nadie. Y por eso creo que debe ser muy doloroso para J.D. vivir con esa tensión”. Solo puede esperar y rezar, concluye, para que comprenda que su lealtad primera es hacia Jesucristo: “Al final, como dice la Biblia, no se puede servir a dos señores”.

AutorNiepokalany Sancho

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Que el Espíritu de paz, misión y unidad abra las puertas, invoca el Papa

El Papa León XIV ha rezado este domingo, en la solemnidad de Pentecostés, para que “el Espíritu del Resucitado”, que es el Espíritu de la paz y de la misión, abra las puertas de Dios, de la Iglesia y de nuestros corazones. En el Regina caeli ha orado por la Iglesia en China y la gracia de la unidad.

Francisco Otamendi-25 maja 2026 r.-Czas czytania: 4 minuty

El Papa León XIV ha definido esta mañana en Roma, en la Santa Misa de la solemnidad de Pentecostés, celebrada en la Basílica de San Pedro, la identidad del “Espíritu del Resucitado”. Es “el Espíritu de la paz”, al que pedimos que “nos salve del mal de la guerra, que es vencida no por una superpotencia, sino por la omnipotencia del amor”.

En su Pascua, “Cristo reconcilia a Dios y a la humanidad, y el Espíritu Santo infunde la paz en los corazones y la difunde en el mundo”, ha dicho.

Además, “la santa ley de Dios se inscribe en nuestros corazones, grabada por el Espíritu con caracteres de amor en la carne de Cristo y en su cuerpo, que es la Iglesia”. Y “esta ley es el código de la paz; es el doble mandamiento del amor, que el Espíritu nos recuerda en cada latido del corazón”.

El papa León XIV en la procesión de la Santa Misa de la Solemnidad de Pentecostés en la Basílica de San Pedro, en el Vaticano, el 24 de mayo de 2026. (Foto de OSV News/Matteo Minnella, Reuters).

Espíritu de misión, de verdad

En segundo lugar, ha manifestado el Pontífice en homilia, “el Espíritu del Resucitado es el Espíritu de la misión: ‘Como el Padre me envió a mí’, dice el Señor, ‘yo también los envío a ustedes’. Somos así partícipes en la misión de Jesús; la de Aquel que sale de Dios y vuelve a Dios con el poder del Espíritu, que procede del Padre y del Hijo, con ellos es adorado y glorificado, único Dios. 

El Espíritu Santo es la caridad viviente de Cristo, y mientras da a los apóstoles el poder de expresarse en la variedad de las lenguas, enseña a la humanidad la palabra de la salvación, ha señalado el Papa León.

Unidad para su Iglesia, que promueve el Espíritu

Esta misión, ha añadido el Sucesor de Pedro, “comienza afirmando la verdad de Dios y del hombre, porque el Espíritu del Resucitado es el ‘Espíritu de la verdad’ (Jn 14,17). 

“El Señor mismo nos lo ha prometido, pidiendo unidad para su Iglesia, una unidad fundada en el amor de Dios, fuente de nuestro amor”, ha subrayado León XIV. “El Espíritu, que habló por medio de los profetas, promueve siempre la unidad en la verdad, porque suscita en nosotros comprensión, concordia y coherencia de vida”.

Al concluir, el Papa ha rezado para que el Espíritu “libere a la humanidad de la miseria, para “que nos sane del flagelo del pecado, para la redención anunciada a todos los pueblos en el nombre de Jesús. Esta es la gracia que infunde valentía a los apóstoles; que lo infunda también a nosotros, hoy y siempre, por intercesión de María, Madre de la Iglesia”.

Regina caeli: oración por la Iglesia en China, por Líbano, Oriente Medio

W Regina caeli, tras la alocución relativa a la solemnidad de Pentecostés, el Papa ha recordado que hoy, fiesta de María, Auxilio de los cristianos, es la jornada de oración por la Iglesia en China.

“En la memoria litúrgica de la Virgen María Auxiliadora, venerada por grandísima devoción en el santuario de Sheshan, en Shanghai, unimos nuestras oraciones a las de los católicos en China, como signo de nuestro afecto por ellos, y de su comunión por la Iglesia universal y con el Sucesor de Pedro”.

Que la intercesión de la Reina del Cielo obtenga para la comunidad creyente en China “la gracia de la unidad y conceda a todos la fuerza para dar testimonio del Evangelio en las dificultades cotidianas, para ser semilla de esperanza y de paz. En particular, invoco la paz eterna para las víctimas del accidente ocurrido en días pasados en una mina en el norte de China”, ha rogado el Papa León XIV.

“A María Santísima, Auxilio de los cristianos, confiamos también», ha concluido, «las comunidades cristianas de Tierra Santa, del Líbano y de todo Oriente Medio, que sufren a causa de la guerra”.

Invocar la ayuda del Espíritu Santo para que abra las tres puertas

Antes de rezar la oración mariana con los romanos y peregrinos en la Plaza de San Pedro, el Papa se ha referido a “las puertas que abre el Espíritu Santo”.

La primera puerta es la del mismo Dios, en el sentido en que nos abre el acceso al misterio de Dios, así como se ha revelado en Jesucristo. Con el don de su Espíritu, Dios nos concede la verdadera fe, y el Espíritu Santo nos ayuda a tener una experiencia de Dios personal; a encontrarlo en Jesús y no sólo en la observancia de una ley; a reconocerlo en nosotros y a descubrir los signos de su presencia en la vida ordinaria”.

La segunda puerta “es la del cenáculo, es decir de la Iglesia. Sin el fuego del Espíritu, la Iglesia permanece prisionera del miedo, temerosa ante los desafíos del mundo, cerrada en sí misma y por tanto también incapaz de entrar en diálogo con los tiempos que cambian. El Espíritu abre las puertas de la Iglesia para que pueda acoger y recibir a todos, incluso a aquellos que le han cerrado las puertas a Dios, a los demás, a la esperanza, a la alegría de vivir”, tal como recordaba el Papa Francisco.

Por último, “el Espíritu Santo abre las puertas de nuestros corazones, ayudándonos a vencer las resistencias, los egoísmos, las desconfianzas y los prejuicios, y haciéndonos capaces de vivir como hijos de Dios y hermanos entre nosotros”.

El Papa ha pedido que “en este día de Pentecostés, debemos invocar al Duch Święty para que abra todas las puertas que aún permanecen cerradas. Necesitamos redescubrir a Dios como Padre que nos ama; edificar una Iglesia en donde todos se sientan en casa; y hacer crecer un mundo fraterno en el que reine la paz entre todos los pueblos”.

AutorFrancisco Otamendi

Watykan

Co Magnifica Humanitas mówi dzisiejszym katolikom? 

La primera encíclica del Papa León XIV, Wspaniała Humanitas, realiza una lectura contemporánea de la Doctrina social de la Iglesia y los retos de la sociedad en un tiempo marcado por la absolutización de la Inteligencia Artificial y las nuevas pobrezas.

Maria José Atienza-25 maja 2026 r.-Czas czytania: 16 minuty

El magisterio de los Papas recientes, en especial, san Pablo VI, san Juan Pablo II y Francisco, santos padres de la Iglesia como san Agustín o el Aquinate se hace presente en una encíclica que también cita a Guardini, documentos magisteriales y hasta “El señor de los anillos”. 

Wspaniała ludzkość se presenta como una encíclica que aborda los retos de la sociedad en tiempos de la IA, no como una encíclica sobre la Inteligencia Artificial, una época calificada por algunos como la cuarta revolución industrial. En efecto, la referencia a la Rerum Novarum, la encíclica de León XIII, de quién el Papa Prevost toma su nombre, es una constante en este documento.

Si con Rerum Novarum se inicia lo que conocemos como la sistematización de la Doctrina Social de la Iglesia, el cambio socio laboral, relacional y cultural que la humanidad está experimentando, especialmente con la irrupción y universalización del uso de la Inteligencia Artificial, es la clave de lectura para la primera encíclica del León XIV que comienza afirmando que: “el poder y la omnipresencia de las tecnologías emergentes se entrelazan con el tejido de la vida cotidiana, moldean los procesos de toma de decisiones e inciden profundamente en el imaginario colectivo”

El Papa comienza su primera encíclica con un resumen rápido de todos los aspectos que irá desarrollando en este documento: la historia del desarrollo de la Doctrina social de la Iglesia, la labor magisterial en el camino de acompañamiento y guía de los hombres en las diferentes situaciones de su existencia, la denuncia profética de los peligros que entraña un “avance sin Dios” y la llamada a “edificar una ciudad centrada en el bien común” que “exige, ante todo, edificar sobre la roca de la relación con Dios (…),  aceptar los límites y la fragilidad de la humanidad sin considerarlos un error que haya que corregir (…) y edificar un mundo en el que todos puedan ‘florecer’”. 

El papel de la Doctrina Social de la Iglesia

“La IA debe entenderse no como un apéndice temático, o como una emergencia que hay que gestionar, sino como una transformación que interpela desde dentro las categorías de la Doctrina social y exige un mayor desarrollo de la misma, en fidelidad al Evangelio”, subraya el Papa en el primer capítulo de la encíclica, en el que recorre el camino de la Iglesia en el desarrollo de la Doctrina Social. 

Aquí, el Papa recuerda, con palabras del  Papa Francisco, que, “en muchas cuestiones específicas, la Iglesia no pretende ofrecer «una palabra definitiva», pero reconoce la importancia de prestar atención a la investigación científica y de fomentar un diálogo serio y leal entre los académicos, aceptando la diversidad de opiniones”.

Robert Prevost afirma, con claridad la naturaleza de la Doctrina social, “que no pretende sustituir las responsabilidades de la política y de las instituciones, sino que se ofrece como apoyo al discernimiento común, ayudando a reconocer y promover lo que contribuye a la dignidad de las personas, a la vitalidad de las comunidades y al bien de todos”.

León XIV realiza, en las primeras páginas de esta encíclica un recorrido amplio y profundo sobre los documentos clave del Magisterio eclesial sobre la Doctrina Social de la Iglesia, comenzando por Rerum Novarum, a la que siguen documentos como Quadragesimo anno de Pío XI, publicada en 1931, lo mensajes radiofónicos de Pío XII, Mater et Magistra y Pacen in Terris, de Juan XXIII; la importante constitución apostólica Gaudium et Spes, y posteriormente al Concilio Vaticano II, Populorum Progressio, de Pablo VI, autor también de Octogesima adveniens, escrita con motivo del 80° aniversario de la Rerum novarum, y más cercano al tiempo presente, la Encíclica Laborem exercens, escrita noventa años después de la publicación de Rerum novarum, por san Juan Pablo II, Sollicitudo Rei socialis y Centessimus annus. De Benedicto XVI, el Papa recuerda la aplicación política y social clave en su Caritas in veritate y, por último, Evangelii Gaudium, Laudato Si’, Fratelli tutti y Dilexit te del Papa Francisco.

Todo ello conforman, a  ojos del Papa, una clara y armónica pedagogía: “Cada uno, asumiendo los retos de su época e interpretando los cambios históricos a la luz del Evangelio, ha puesto de relieve diferentes aspectos de un patrimonio único: la dignidad de la persona, el valor del trabajo, el destino universal de los bienes, la solidaridad y la subsidiariedad, el cuidado de la creación, la centralidad de la paz y la fraternidad. El resultado es un desarrollo armonioso, aunque no siempre lineal, marcado por diferentes acentos, por profundizaciones progresivas y, a veces, por cambios de perspectiva que no rompen con lo anterior, sino que hacen madurar sus implicaciones”. 

Godność ludzka

En el segundo capítulo, el Papa se detiene en los fundamentos de la Doctrina Social de la Iglesia, recordando que “la Doctrina social de la Iglesia nos conduce al corazón mismo de nuestra fe: el misterio del Dios viviente, revelado en Jesucristo como comunión de personas”. 

En este sentido, destaca que la dignidad de la persona “no depende de las capacidades que posee, de las riquezas o del rol que desempeña, ni de las decisiones justas o equivocadas que toma, sino que es un don que la precede y la excede, dado por Dios”, denunciando las ideologías que consideran a las personas como meros medios para obtener resultados. 

El Papa advierte del peligro de que la tutela de los derechos humanos se quede en una mera declaración formal y que, además, se evite su fundamento de universalidad al no estar fundado en los principios sólidos. Aquí el Papa hace una especial denuncia a las condiciones de muchas mujeres en el mundo, recordando que “doblemente pobres son las mujeres que sufren situaciones de exclusión, maltrato y violencia, porque frecuentemente se encuentran con menores posibilidades de defender sus derechos” (…) “Mientras exista esta disparidad”, destaca el Papa Prevost, “no podremos decir que la sociedad reconoce realmente y en profundidad que las mujeres tienen la misma dignidad que los hombres”. 

El Papa, recorre en este capitulo las implicaciones de la búsqueda del bien común en el ámbito político recordando que “cuando la política renuncia a una visión a largo plazo y se reduce a cálculos de corto plazo o a polarizaciones estériles, los discursos sobre el bien común pierden credibilidad, y al mismo tiempo crecen las desigualdades y las fracturas sociales”. Aquí, invita el pontífice a “pensar en formas de cooperación y de instituciones internacionales más eficaces, capaces de cuidar el bien común global sin anular la legítima pluralidad de los pueblos y de los estados”. 

En esta línea, actualiza esta llamada hecha desde hace décadas por la Iglesia para destacar que “donde la riqueza de las naciones depende cada vez más de conocimientos y tecnologías, cuando estos bienes quedan concentrados en las manos de unos pocos, sin adecuadas formas de intercambio y de acceso, se crea un nuevo desequilibrio que contradice el destino universal de los bienes y alimenta la brecha entre incluidos y excluidos, entre quienes pueden participar en la revolución digital y quienes permanecen al margen”.

El Papa se detiene, específicamente, en el principio de solidaridad, explicando que la fraternidad es “una forma social y política que se ha de encarnar en decisiones e itinerarios compartidos. La solidaridad, pues, es el reconocimiento concreto de que el destino de cada uno está ligado al destino de todos; realmente «nadie se salva solo»” y destacando que “la solidaridad es al mismo tiempo un principio y una virtud. En cuanto principio, expresa el orden objetivo de las relaciones entre personas, grupos y pueblos, y alude a la conciencia de una interdependencia, por lo que el bien de cada uno pasa a través del bien de los demás. En cuanto virtud, requiere en cambio una «determinación firme y perseverante»102 de trabajar por el bien común”. 

“La justicia social debe confrontarse con las tecnologías digitales”

Recuerda en este capítulo las enseñanzas de san Juan Pablo II y de su inmediato predecesor al explicar el concepto de justicia social: “el Magisterio reciente ha insistido en el hecho de que la justicia social exige una mirada cuyo punto de partida sean los últimos. San Juan Pablo II habló de una opción preferencial por los pobres que debe marcar las decisiones personales y sociales, mientras el Papa Francisco denunció una «cultura del “descarte” (…) La idea de “justicia social” ayuda a reconocer que las injusticias no nacen sólo de decisiones equivocadas de los individuos, sino también de estructuras, mecanismos, sistemas económicos y culturales que producen desigualdad casi automáticamente. San Juan Pablo II habló en este sentido de estructuras de pecado que se oponen a la voluntad de Dios y requieren un esfuerzo de conversión personal y social”. 

Para el Papa León XIV “en este tiempo, la justicia social debe confrontarse también con el ambiente creado por las tecnologías digitales. La difusión de redes globales, plataformas y sistemas de IA cambia el modo de informarse, de comunicar y de acceder a los servicios. (…) Un orden social justo en la era digital es aquel que garantiza a todos un acceso igualitario a las oportunidades, protege a los más pequeños y a los más frágiles, se opone al odio y a la desinformación, y somete a control público el uso de los datos y de las tecnologías, de modo que el criterio no sea sólo el beneficio sino la dignidad de cada persona y el bien de los pueblos”.

Acogida a migrantes

Una actualización del concepto de justicia social que, por supuesto, remite directamente a los migrantes hacia los que se debe “proteger el derecho a la esperanza de quien está obligado a partir, garantizándole vías seguras y legales, condiciones de acogida dignas y procesos reales de integración. Por otra, promover también el derecho a permanecer en la propia tierra en paz y seguridad, afrontando las causas profundas que obligan a migrar, incluidas las causas vinculadas a las injusticias económicas y a la crisis climática”.

El verdadero desarrollo social

León XIV aborda en este capítulo el concepto de Desarrollo Humano Integral. En este punto, explica que “ no es humano un desarrollo que aumenta el consumo de algunos a expensas de costos y heridas en otros, o que relega regiones enteras a roles subordinados impidiéndoles expresar sus propias potencialidades”. Por el contrario, afirma el Papa, “La calidad del desarrollo, de hecho, se mide por su capacidad de mantener unidos, sin separar, la justicia hacia las personas y la custodia de la Casa común, favoreciendo condiciones de vida digna, acceso a los bienes necesarios, relaciones sociales justas”. 

En esta línea, afirma con rotundidad “las innovaciones tecnológicas —incluida la inteligencia artificial— no son neutrales; pueden aumentar la participación y la justicia, o ampliar las desigualdades, el control y la exclusión. Por eso, han de ser examinadas con una pregunta decisiva: ¿contribuyen realmente a hacer crecer a las personas y a los pueblos en humanidad y fraternidad, en el respeto a la Casa común y a las generaciones futuras?. 

Un poder orientado al servicio, también en la Iglesia 

En la que es su primera encíclica, el Papa no ha querido eludir la responsabilidad y , por tanto, la necesidad del examen y la petición de perdón de la Iglesia por sus errores a lo largo de la historia. 

En este punto, defiende el Papa además una autoridad al servicio de la comunidad: una diaconía: “Han de promoverse formas regulares de evaluación del ejercicio de las responsabilidades ministeriales, que no sean un juicio sobre las personas, sino instrumentos de formación y de corrección orientados a la misión”. 

Construir Jerusalén, no una nueva torre de Babel

El Papa utiliza dos poderosas imágenes para ilustrar las posibles maneras de progreso humano: el egoísmo e incomunicación que supone Babel “donde la obra común está. guiada por un proyecto de dominio que termina por deshumanizar (cf. Gn 11,1-9); por otro lado, las ruinas de Jerusalén, que con Nehemías se reconstruyen pieza por pieza, como una labor de responsabilidad compartida (cf. Ne 2-6)”.

“El peligro de que la humanidad sea víctima de sus propias conquistas había sido ya percibido con lucidez por san Pablo VI, cuando advertía que «los progresos científicos más extraordinarios, las proezas técnicas más sorprendentes, el crecimiento económico más prodigioso, si no van acompañados de un auténtico progreso social y moral, se vuelven, en definitiva, contra el hombre”, destaca el Papa en este tercer capítulo de la encíclica.

El Papa aboga por “un discernimiento sobre la visión antropológica” del progreso tecnológico. “Si el desarrollo tecnológico avanza sin una adecuada maduración ética y social, puede suceder que aumenten los medios sin que crezca en la misma medida la humanidad: se “tiene más”, pero no se “es más”, y la persona corre el riesgo de ser valorada principalmente en base al rendimiento que ofrece”. 

La Inteligencia Artificial 

Como ya se había anunciado, Magnifica Humanitas no es una encíclica sobre la Inteligencia Artificial, y así lo afirma el Papa en este tercer capítulo. “Me limito a recordar algunos elementos esenciales para un discernimiento moral y social que proteja el primado de la persona, con el fin de que sea siempre la inteligencia humana, con su conciencia y su libertad, la que guíe las innovaciones técnicas y establezca con responsabilidad su uso y sus límites”, destaca León XIV. 

El Papa apunta, con claridad, en el punto 99 de esta encíclica que “no es posible dar una definición única y completa de la IA. Lo que podemos decir es que hay que evitar el equívoco de equiparar esta “inteligencia” a la humana”. En esta línea, recuerda el Papa: “la IA se base en el tratamiento de datos pero “no pasan por la alegría y el dolor, no maduran. Tampoco tienen una conciencia moral: no juzgan el bien y el mal. Pueden imitar lenguajes, comportamientos, valoraciones; pueden simular empatía o comprensión, pero no conocen lo que producen, porque no residen en el horizonte afectivo, relacional y espiritual en el que el ser humano se vuelve sabio”. 

Algunos peligros de la IA

No esconde el pontífice los ámbitos por los que podemos otorgar una especie de criterio absoluto a la Inteligencia Artificial. En este sentido, se detiene en tres aspectos, “en particular, deben ser tenidos en especial consideración: la facilidad para lograr el resultado, la impresión de objetividad y la simulación de la comunicación humana”. La primera, “pueden acostumbrarnos a delegar demasiado y a buscar respuestas rápidas”, la segunda “corre el riesgo de hacernos olvidar que estas reflejan los parámetros culturales de quienes las han proyectado” y la tercera “puede ser peligrosa cuando se introduce en un contexto pobre de relaciones y de afectos reales”. 

El Papa pide una gobernanza ética y una especial transparencia a los mecanismos de esta Inteligencia Artificial: “Para que la IA respete la dignidad humana y sirva realmente al bien común, es esencial que las responsabilidades estén claras en todas las etapas: desde quienes diseñan y programan los sistemas hasta quienes los utilizan y quienes resuelven confiarles las decisiones concretas (…) Pedir prudencia, controles rigurosos y, en ocasiones, también una ralentización en la adopción de la IA no significa estar en contra del progreso, sino ejercitar un cuidado responsable hacia la familia humana”.

Nuevas riquezas y nuevas pobrezas

En este nuevo contexto social de los datos, “hablar de destino universal de los bienes significa encontrar modos de asegurar el acceso universal a las tecnologías y a la formación. Hablar de subsidiariedad exige proteger la capacidad de las comunidades de decidir y corregir, sin relegar su intervención a una vigilancia posterior, una vez que los estándares hayan sido establecidos en otro sitio”. 

Desarmar la IA y custodiar la humanidad

El Papa habla de “desarmar” la IA, que “no significa renunciar a la tecnología, sino impedirle el dominio sobre lo humano. Significa sustraerla a los monopolios, hacerla discutible, refutable, y por tanto habitable, restableciendo en ella la pluralidad de las culturas humanas”. 

En esta línea, el Papa realiza un “vehemente llamamiento a quienes desarrollan sistemas de IA. La innovación tecnológica puede ser, en cierto modo, una forma humana de participación en el acto divino de la creación”, por ello, para el Papa, estos desarrolladores tienen un “peso ético y espiritual, ya que cada elección de proyecto expresa una visión de la humanidad”.

León XIV anima a no perder la humanidad. A tener claro que “la calidad de una civilización se mide no por el poder de sus medios, sino por el cuidado que sabe ofrecer, por la capacidad de reconocer un rostro en el otro y no una función”. 

Transhumanismo y posthumanismo 

En esta encíclica, en la que el Papa recoge documentos magisteriales, el magisterio de los últimos pontífices y referencias externas, se hace además una interesante reflexión sobre dos “narrativas de fondo”, presentes en nuestra sociedad: el transhumanismo y el posthumanismo. “El transhumanismo”, explica León XIV, “imagina una potenciación del ser humano por medio de las tecnologías —biomedicina, ingeniería del cuerpo, dispositivos, algoritmos—, con la aspiración de incrementar el rendimiento y las capacidades. El posthumanismo, sobre todo en sus versiones más radicales, va más allá: critica el antropocentrismo y plantea una forma de hibridación entre el ser humano, la máquina y el ambiente, hasta imaginar que atravesará el umbral en el que la humanidad se superará a sí misma, entrando en una nueva etapa evolutiva”. 

Ambos sistemas intelectuales atacan directamente a la dignidad humana llevando incluso a “aceptar que algunos sean considerados menos útiles, menos deseables, menos dignos. En nombre del progreso se puede llegar a pensar en “sacrificios necesarios”, y hacer pagar a los más vulnerables el precio de una presunta optimización de la especie”. 

En este punto, el Papa considera “necesario distinguir con claridad: una cosa es integrar las tecnologías en una visión humana y relacional; otra es dejarse guiar por un imaginario que desprecia el límite y promete una “salvación” puramente técnica”.

Aquí, recuerda el pontífice, tenemos que recordar que el ser humano “no florece a pesar del límite, sino a menudo a través del límite”. Puesto que es en los límites en los que ejercemos los actos claramente humanos: el cuidado, la compasión, el amor. En este punto, el Papa realiza una esperanzada mirada a la historia en la que encontramos cómo el compromiso de un hombre o mujer puede cambiar la sociedad, haciendo referencia a figuras como Luther King o Dorothy Day, pero también a san Maximiliano María Kolbe, san Óscar Romero o Francois-Xavier Nguyễn Văn Thuận. 

Nuestro “más humano” es Cristo

Así, concluye el Papa “la humanidad —magnífica y herida— no debe ser sustituida ni superada; puede acoger los progresos de la técnica para aliviar los sufrimientos y abrir posibilidades nuevas, siempre que no reniegue de aquello que la hace ser ella misma, es decir, la capacidad de relación y de amor. A este punto se impone una pregunta decisiva: si existe un auténtico “más que humano”, ¿dónde se encuentra? La fe cristiana responde indicando una plenitud que no deriva de una divinización tecnológica, sino de aquella que produce la gracia de Dios, recibida en Cristo.

Ecología de la comunicación: transparencia también en la Iglesia

El cuarto capítulo se centra en la naturaleza del trabajo y su papel en el desarrollo y libertad del hombre. 

Un capítulo en el que Robert Prevost pone su mirada en la polarización, muchas veces creada y alimentada a través de los algoritmos, que impregna nuestra sociedad. “La

desinformación”, afirma el Papa, “no surge con la IA, pero encuentra hoy en ella un potente multiplicador”. En este sentido, recuerda que “quienes controlan las plataformas digitales y los medios de comunicación tienen una notable capacidad para influir en el imaginario colectivo y presentar como deseable una determinada visión de la realidad”. Un escenario que hace deseable, para el pontífice,”una ecología de la comunicación”, que establezca reglas que hagan más transparentes los criterios con los que se seleccionan y amplifican los contenidos.

También la Iglesia, apunta el Papa, debe “comprometerse con una comunicación transparente y con la búsqueda honesta de los hechos. Lamentablemente, no siempre ha sido así. Hemos sido testigos, con vergüenza, del arduo descubrimiento de verdades dolorosas incluso sobre miembros de la Iglesia y sobre realidades eclesiales. En particular, algunos periodistas comprometidos con la verdad han desempeñado un papel fundamental a la hora de sacar a la luz injusticias y abusos”.

Educar en no usar la IA

Asimismo el Papa realiza una interesante llamada a “educar en el uso de la IA implica, por tanto, educar para decidir cuándo y para qué no utilizarla”. 

En este sentido, anima a una tarea educativa que enseñe a “prescindir de la IA y proteger a nuestros jóvenes de la promesa de la máquina perfecta, de esa sutil seducción que hace parecer inútil el pensamiento humano precisamente cuando más se necesita”.

La educación es una de las claves de lectura de este documento papal en el que se aboga por un cuidado del acceso a la educación y el derecho de las familias a una educación acorde a sus creencias. 

Fomentar el trabajo, no el asistencialismo

En cuanto al tema laboral, el Papa recuerda que “el trabajo no es un simple instrumento, sino que expresa y acrecienta la dignidad de nuestra vida” y por ello, “las ayudas económicas a los pobres siguen siendo a veces necesarias en situaciones de emergencia, pero no pueden convertirse en la única respuesta, ya que el objetivo es ofrecer a cada persona las condiciones para vivir dignamente a través de su propio trabajo”. 

En este campo, el pontífice es además especialmente claro cuando recuerda la necesidad de impulsar un trabajo digno y accesible y evitar el “capitalismo exacerbado” que lleva a “justificar decisiones que sacrifiquen sistemáticamente el empleo” en orden a unos mayores beneficios. Además hace una singular llamada a las organizaciones sindicales para “abrirse a las nuevas formas de trabajo y a los nuevos trabajadores, para representarlos y defenderlos”.

Los verdaderos parámetros de la riqueza

León XIV se hace eco en esta carta del crecimiento de la riqueza mundial, señalando, sin embargo, que “la riqueza mundial ha crecido en términos absolutos, pero su concentración en pocas manos ha aumentado y los desequilibrios se han acentuado, tanto entre países como dentro de un mismo país”. Una realidad que toma nuevas perspectivas en tiempos de IA y que hacen necesarios unas dinámicas “económico-tecnológicas hacia el bien común, promoviendo el trabajo digno, la inclusión social y una distribución equitativa de los beneficios de la innovación”. 

La familia, centro de la sociedad

Aunque pudiera parecer una digresión dentro del texto, el Papa centra la mirada en la familia como “bien social primario. Fundada en la unión estable entre un hombre y una mujer, es el primer entorno en el que cada persona desarrolla su potencial, toma conciencia de su dignidad y aprende las primeras formas de verdad y bondad”. 

Aqui se enmarca la llamada a los estados a promover y alentar modelos sociolaborales que ayuden a las familias, permitiendo la conciliación, su formación y el mantenimiento de estas familias. “Hay que apoyar los vínculos sociales: redes y comunidades educativas que acompañen las elecciones de vida e impidan que la incertidumbre genere soledad y dependencias”, termina el Papa. 

Nuevas esclavitudes y nuevos colonialismos

En época de la Inteligencia Artificial,  el Papa hace una reflexión especial sobre las nuevas esclavitudes, ya sea las esclavitudes generadas por unos algoritmos que atrapan y “deciden” la vida de muchas personas como el hecho de “en el mundo de la IA nada es inmaterial o mágico. Cada respuesta que parece inmediata y perfecta proviene de una larga cadena de mediaciones, de una extensa red de recursos naturales, de infraestructuras energéticas y, sobre todo, de personas. Una parte significativa del funcionamiento de la economía digital se sustenta en el trabajo silencioso de millones de seres humanos, empleados en actividades poco visibles”, con poca remuneración y, sobre todo, mujeres. 

En este sentido, resalta el poder de las redes en las nuevas esclavitudes como la trata de personas o la aparición de “nuevos colonialismos”: “informaciones vitales que, una vez correlacionadas, pueden utilizarse para entrenar modelos predictivos, orientar estrategias de inversión, anticipar crisis y, sobre todo, seleccionar quién y qué importa”.

“Es aquí”, destaca el Papa, “donde se juega una de las cuestiones morales más urgentes de nuestro tiempo: transformar el conocimiento compartido en bien común, no en herramienta de dominio; devolver a los pueblos no sólo los datos que los describen, sino también la posibilidad de decidir cómo se utilizarán, quién los utilizará y para quién”.

El Papa León XIV cierra esta primera encíclica con una llamada a la construcción de la civilización del amor. En este sentido, vuelve a traer la imagen de la torre de Babel como “el paradigma tecnocrático globalizado, sino también el enfrentamiento a distancia entre imperialismos contrapuestos, entre potencias que quieren conservar su primacía y potencias que aspiran a conquistarla, con una multiplicidad de conflictos locales”. Frente a esto, emerge una gran parte de la humanidad que quiere seguir custodiando esa naturaleza humana fundada en la filiación divina. 

La IA no puede actuar como agente moral 

El Papa no elude la evidencia de que “asistimos a un verdadero cambio de paradigma en el discurso público y en las decisiones de rearme, con una preocupante rehabilitación de la guerra como instrumento de política internacional”, un pensamiento belicista que se alimenta de la polarización social y del crecimiento de la propia industria bélica. 

En este sentido, explica el Papa, la IA no puede tener el control de la decisión moral ya que “el juicio moral no se puede reducir a un cálculo, implica conciencia, responsabilidad personal y reconocimiento del otro como persona”.

Cinco campos de responsabilidad personal

Aqui, y para cerrar este diagnóstico de la sociedad actual y sus implicaciones morales, el papa hace una fuerte llamada a la responsabilidad personal proponiendo “cinco vías de responsabilidad cotidiana y pública: desarmar las palabras, construir la paz en la justicia, asumir la mirada de las víctimas, cultivar un sano realismo y relanzar el diálogo y el multilateralismo”. 

León XIV recuerda como “el poder de las palabras es enorme y lo experimentamos en nuestra comunicación cotidiana, cuando alguien nos dice algo que cambia nuestro estado de ánimo, ya sea para bien o para mal” y anima a “dar espacio, en la información y en la educación, a la mirada y a la voz de las víctimas ayuda a tomar verdadera conciencia del abismo de maldad que encierra la guerra y, en general, toda forma de violencia; a no aceptar como normal la lógica del conflicto; a no apartar la mirada cuando se comete una afrenta contra la dignidad humana; y a devolver a las personas afectadas la dignidad de ser reconocidas y escuchadas”.

Cómo ha ido haciendo desde el inicio de su pontificado, Robert Prevost, apela ala necesidad de un diálogo real: desde las circunstancias cotidianas hasta la alta diplomacia y en el que “el diálogo entre las religiones tiene un papel decisivo, porque en el centro de los grandes caminos espirituales se encuentra un mensaje de paz. Quien utiliza el nombre de Dios para legitimar el terrorismo, la violencia o la guerra traiciona su rostro; luchar en nombre de la religión significa, en realidad, golpear a la religión misma”.

Espiritualidad eucarística

Como conclusión, subraya el Papa que “no hay un momento ni una condición humana que no sea digno de Dios”. Una afirmación que desarrolla posteriormente en la invitación a “contemplar en el rostro del Hijo una magnífica humanidad que también ilumina la época de la IA. En Cristo comprendemos que el hombre está llamado a ser colaborador en la obra de la creación”.

El Papa subraya que “la espiritualidad que necesitamos es una espiritualidad eucarística, es decir, una espiritualidad de la unidad eclesial en el amor. (…) Este don permanece presente y operante en la Eucaristía, en la cual el Señor se comunica y reúne a la Iglesia, para que su entrega se convierta en principio de unidad y fuente de vida nueva. De esta comunión nace también la solidaridad cristiana” puesto que “la Eucaristía nos mueve a la justicia y al compartir, con una atención preferencial hacia quienes sufren el peso de la pobreza y de la marginación”. 

La encíclica termina con una profunda reflexión mariológica en la que la Madre de Dios se nos muestra como “poetisa y profetisa de la redención” que canta en el Magníficat a pesar de que nada había cambiado, aparentemente en su mundo. 

Watykan

«Magnifica humanitas». Pełny tekst pierwszej encykliki Leona XIV

"Magnifica humanitas", pierwsza encyklika papieża Leona XIV poświęcona sztucznej inteligencji, została dziś zaprezentowana w Watykanie.

Redakcja Omnes-25 maja 2026 r.-Czas czytania: 132 minuty

Zaledwie rok po wyborze na papieża Kościoła katolickiego Leon XIV opublikował Wspaniała Humanitas, jego pierwsza encyklika na temat ochrony osoby ludzkiej w epoce sztucznej inteligencji.

Encyklika została podpisana przez Ojca Świętego 15 maja, w 135. rocznicę jej ogłoszenia Rerum Novarum z Papież Leon XIII. Jeśli ten ostatni stanowił refleksję Kościoła nad epoką rewolucji przemysłowej, to pierwszy ważny dokument magisterialny papieża Leona XIV skupiał się na nowej rewolucji społecznej, w której pogrążony jest świat i w której cyfryzacja oraz sztuczna inteligencja zmieniają podstawowe paradygmaty.

Pełny tekst «Magnifica humanitas», pierwszej encykliki Leona XIV

Wstęp

1. Wspaniałe człowieczeństwo, które Bóg stworzył, stoi dziś przed decydującym wyborem: zbudować nową Wieżę Babel czy miasto, w którym Bóg i ludzkość zamieszkają razem. Każde pokolenie dziedziczy zadanie kształtowania własnego czasu: kształtowania historii w miejsce, w którym godność każdego człowieka będzie chroniona, sprawiedliwość będzie promowana, a braterstwo będzie możliwe. Jednak w każdej epoce istnieje ryzyko zbudowania nieludzkiego i jeszcze bardziej niesprawiedliwego świata. Tam, gdzie ludzkość jest zagrożona utratą twarzy, my, chrześcijanie, wznosimy oczy ku Bogu, który stał się człowiekiem, wiedząc, że «tajemnica człowieka objawia się prawdziwie dopiero w tajemnicy Słowa Wcielonego». [1] W Jezusie Chrystusie ta wspaniała ludzkość odnajduje drogę, prawdę i życie, otwierając każdemu z nas ścieżkę rozwoju ku pełni.

2. Zakorzenieni w Chrystusie, żywym kamieniu, doświadczamy potężnego i tajemniczego działania Ducha Świętego i wierzymy, że każdy autentyczny ludzki wysiłek współpracy z Nim dla dobra będzie błogosławiony przez Ojca Niebieskiego, w którym pokładamy naszą nadzieję. Dlatego możemy z determinacją wspierać wszelkie inicjatywy budujące bardziej sprawiedliwy świat i zapraszać innych do współpracy z nami w promowaniu integralnego rozwoju każdego człowieka. Pragniemy nawiązać dialog ze wszystkimi mężczyznami i kobietami naszych czasów, z którymi dzielimy wydarzenia, pytania i aspiracje ludzkości. [2] Razem z nimi pragniemy wyznaczać nowe drogi do dobra wspólnego i promować godność życia dla wszystkich. Ta postawa dialogu jest integralną częścią powołania Kościoła, który, ustanowiony «w Chrystusie jako sakramencie, […] głębokiego zjednoczenia z Bogiem i jedności całej ludzkości», [3] Rozpoznaje w historii miejsce, w którym Ewangelia rzuca wyzwanie ludzkiemu doświadczeniu i mu towarzyszy.

3. W tym duchu w 1891 r. Leon XIII opublikował encyklikę Rerum novarum, którego 135. rocznicę obchodzimy w tym roku z głęboką wdzięcznością. Tym dokumentem mój ukochany Poprzednik zainicjował refleksję nad społeczeństwem, gospodarką i polityką, którą dziś nazywamy “Nauką Społeczną Kościoła”. A gdy niektórzy sprzeciwiali się, że Kościół nie powinien marnować energii na sprawy doczesne, lecz skupić się na głoszeniu orędzia życia wiecznego, odpowiedział z realizmem i mądrością, że głoszenie Ewangelii nie może ignorować konkretnego życia ludzi. [4] Od tamtej pory minęło wiele dziesięcioleci, a Magisterium, pasterze, teologowie i wierni nadal podejmują refleksję nad zagadnieniami społecznymi w świetle Ewangelii. Dziś nauka społeczna Kościoła jest dziedzictwem mądrości, w którym odnajdujemy zasady myślenia, kryteria rozeznania i osądu oraz konkretne wytyczne działania. Opiera się ona na Piśmie Świętym i Tradycji, a w dialogu z naukami pomaga nam jasno odczytywać wyzwania współczesności, wskazując właściwe drogi do życia jasnym świadectwem chrześcijańskim, z radością i w służbie światu. Nie jest to statyczny zbiór pojęć, lecz żywy zbiór prawd, który chroni i interpretuje powołanie ludzkości do pełnego i sprawiedliwego życia. Pragnę zatem dołączyć do tej żywej tradycji mój głos, prosząc o pomoc Ducha Mądrości, który zamieszkuje w świecie od jego stworzenia (por. Pr 8,22-31).

“Nowe rzeczy” naszych czasów

4. Jeśli w tym czasie Leon XIII mówił o “nowych problemach” ( rerum novarumDziś nie możemy po prostu powtarzać jego cennych nauk; musimy prosić Boga o mądrość w interpretacji głównych trendów naszych czasów, zwłaszcza postępu technologicznego. W ostatnich latach staje się coraz bardziej oczywiste, jak szybko i głęboko cyfryzacja, sztuczna inteligencja (AI) i robotyka przekształcają nasz świat. Technologii nie należy postrzegać samej w sobie jako siły antagonistycznej wobec osoby ludzkiej; wręcz przeciwnie, jest ona zakorzeniona w naszej historii od samego początku, ponieważ jest «zjawiskiem głęboko ludzkim, związanym z autonomią i wolnością człowieka». [5] Na przestrzeni wieków rozwój technologiczny przyczynił się do znaczącej poprawy warunków życia ludzkości; jednocześnie każdy etap postępu ujawniał niejednoznaczną stronę narzędzi, które mogą wyrządzić krzywdę, jeśli nie są wykorzystywane w dobrym celu. Dziś jednak stoimy w obliczu nowej sytuacji, w której potęga i wszechobecność nowych technologii splatają się z tkanką codziennego życia, kształtując procesy decyzyjne i głęboko oddziałując na zbiorową wyobraźnię: «Nigdy wcześniej ludzkość nie miała tak wielkiej władzy nad sobą». [6]Nowe technologie otwierają horyzont, który rozciąga się w kierunkach, które, choć intuicyjne, nie są jeszcze w pełni przewidywalne. To utrudnia ocenę ich wpływu i długoterminowych skutków dla godności człowieka i dobra wspólnego.

5. Teraz od nas zależy, czy z jasnością i odpowiedzialnością stawimy czoła wyzwaniom naszych czasów. Konieczne jest przyjęcie odpowiednich instrumentów regulacyjnych, zdolnych do ochrony sprawiedliwości i ograniczenia destrukcyjnego wpływu potęgi technologicznej. Problem nie ogranicza się jednak do regulacji. Papież Franciszek, Musimy realistycznie zadać sobie pytanie, kto dziś sprawuje tę władzę i do jakich celów jest ona skierowana: «Nie możemy ignorować faktu, że energia jądrowa, biotechnologia, technologia informacyjna, wiedza o naszym własnym DNA i inne możliwości, które zyskaliśmy […] dają tym, którzy mają wiedzę, a przede wszystkim siłę ekonomiczną, by ją wykorzystać, imponującą władzę nad całą ludzkością i całym światem». [7] W przeszłości to przede wszystkim państwa promowały i kierowały innowacjami. Dziś jednak głównymi motorami rozwoju są podmioty prywatne, często korporacje transnarodowe, dysponujące zasobami i większymi możliwościami działania niż wiele rządów. Władza technologiczna zyskuje w ten sposób niespotykane, w przeważającej mierze “prywatne” oblicze, przez co jest jeszcze trudniejsza do dostrzeżenia, zarządzania i ukierunkowania na dobro wspólne.

6. Z tego powodu niezbędne jest zainicjowanie wspólnego rozeznania, zdolnego do sięgnięcia do duchowych i kulturowych korzeni dokonujących się przemian. Ograniczając się do okoliczności, narażamy się na ryzyko, że kolejne kryzysy zadecydują o kierunku naszej drogi. Żyjemy w szybkiej fazie transformacji, “zmianie epoki”, w której – podczas gdy jedni walczą o przyszłość nowych technologii, a inni poświęcają się ich refleksji – większość ludzi pozostaje na uboczu, obserwując z dystansu i licząc jedynie na to, że wszystko dobrze się ułoży. Właśnie dlatego nasze sumienia nasuwają kluczowe pytania, których nie da się już uniknąć: Dokąd zmierzamy? Jaki cel chcemy realizować? Jaki kierunek powinniśmy obrać jako wspólnota ludzka i jako narody?

Dwa obrazy biblijne

7. Aby odpowiedzieć na te pytania i rozeznać, jak żyć odpowiedzialnie w epoce sztucznej inteligencji, chciałbym przywołać dwa obrazy biblijne: budowę wieży Babel (por. Gn 11,1-9) i odbudowa murów Jerozolimy (por. Nie 2-6). W Księdze Rodzaju historia wieży Babel umiejscowiona jest u początków ludzkości, tuż po genealogiach synów Noego. Ludzie, osiedliwszy się na równinie Szinear, postanawiają zbudować miasto i wieżę, «której szczyt sięgałby nieba» (Gn (11:4). Chcą w ten sposób zapewnić sobie stabilność i władzę, a przede wszystkim “utrwalić swoje imię”, obawiając się rozproszenia po całej ziemi. Przedsięwzięcie wydaje się imponujące: jeden język, jedna technologia, jeden kierunek. Projekt kryje jednak głębokie oszustwo: jest dziełem pomyślanym bez odniesienia do Boga, podtrzymywanym przez jednolitość, która eliminuje różnorodność i która zamiast wspólnoty wybiera homogenizację. Kiedy miasto budowane jest na pysze i pretensjach do samowystarczalności, komunikacja załamuje się, języki się mieszają, a ludzie przestają się rozumieć. Rezultatem nie jest jedność, lecz rozproszenie. Babel obnaża zatem granicę każdej konstrukcji, która, jakkolwiek wzniosła, wynika z absolutyzacji ludzkości i jej pretensji do samowystarczalności, poświęca godność ludzi w imię wydajności i dąży do osiągnięcia nieba bez Bożego błogosławieństwa.

8. Księga Nehemiasza z kolei rozpoczyna się w okresie wielkiej słabości starożytnego Izraela. Po niewoli babilońskiej część ludu powróciła do Jerozolimy, ale miasto wciąż leży w ruinie, mury się zawaliły, a bramy zostały spalone (por. Nehemiasz 1:10). Nie 1-2). Nehemiasz, Żyd na służbie perskiego króla Artakserksesa, otrzymuje wieści o katastrofalnym stanie miasta swoich przodków. Przed podjęciem działań pości, modli się i wstawia za ludem; następnie prosi króla o pozwolenie na powrót do Jerozolimy, a po dotarciu na miejsce w milczeniu bada zniszczone miejsca. Nie narzuca rozwiązań z góry. Zwołuje rodziny, powierza każdej z nich fragment muru do odbudowy, wysłuchuje ich obaw, koordynuje ich wysiłki i stawia czoła ich sprzeciwom. Opowieść ukazuje, jak miasto odradza się nie z inicjatywy jednej osoby, lecz dzięki wspólnej odpowiedzialności całego ludu: kapłanów, rzemieślników, głów rodzin, kobiet i młodzieży. To dzieło, które stawia Boga w centrum i odbudowuje więzi jeszcze przed położeniem kamieni. Starożytna Jerozolima odzyskuje w ten sposób wspólny język, nie język jednolitości, lecz język komunii: harmonię, która powstaje, gdy każdy człowiek przyjmuje swoją rolę, a cały lud uznaje, że jego siła pochodzi od Pana.

9. W świetle tych dwóch obrazów Duch Święty wzywa nas dzisiaj do refleksji nad naszą relacją z technologią i trwającą rewolucją cyfrową. Odkrycia naukowe to talent powierzony ludzkości, aby go owocował (por. Mt (25:14-30). Technologia może uzdrawiać, łączyć, edukować i troszczyć się o nasz wspólny dom; ale może też dzielić, odrzucać i generować nowe niesprawiedliwości. W teorii technologia sama w sobie nie jest rozwiązaniem problemów ludzkości, ani nie jest z natury zła; w rzeczywistości jednak nie jest neutralna, ponieważ przybiera oblicze tych, którzy ją tworzą, finansują, regulują i używają. Dlatego pierwszy wybór nie leży między “tak” a “nie” dla technologii, ale między budowaniem Babel a odbudową Jerozolimy: między potęgą, która dąży do panowania nad niebem, a ludem, który w obecności Boga współpracuje, aby odbudować mury braterskiego współistnienia.

10. Unikajmy zatem “syndromu Babel”: bałwochwalstwa zysku, które poświęca słabych, jednolitości, która spłaszcza różnice, pretensji do jednego języka – nawet cyfrowego – zdolnego przełożyć wszystko, nawet tajemnicę osoby, na dane i zwroty. To ryzyko dehumanizacji – budowania przyszłości wykluczając Boga i sprowadzając Innego do środka – starożytnej i wciąż nowej pokusy, która dziś przybiera również formę techniczną. Wybierzmy raczej “drogę Nehemiasza”, która podkreśla wartość wspólnej pracy w czynieniu Miasta Bożego bezpieczną przystanią dla powracających wygnańców. Odbudowa oznacza dziś uznanie, że w wielości głosów i wizji, która niekiedy przypomina rozproszenie języków, istnieje jednak świetlana możliwość: budowania razem, przekształcania różnorodności w zasób i czynienia ze słuchania i dialogu wspólnej płaszczyzny, na której można pielęgnować sprawiedliwość i braterstwo. W tym wspólnym dziele chrześcijanie odnajdują swój własny sposób budowania: ukierunkowując działania ku Bogu, aby w Jego świetle pluralizm nie rozproszył się w chaosie, lecz, w praktyce synodalności, stał się przestrzenią, w której ludzkość odzyskuje solidne fundamenty i swój ostateczny cel. W Apokalipsie Jan widzi nowe Jeruzalem «zstępujące z nieba od Boga» (Apokalipsa św. Jana).Ap 21.2) jako dar dla całej ludzkości. Ta wizja łaski jest dla nas, chrześcijan, wezwaniem do współpracy, pielęgnowania pokojowego, sprawiedliwego i godnego życia wspólnego w dzisiejszych “miastach”.

Budować na dobrym

11. Budowanie miasta skoncentrowanego na dobru wspólnym wymaga przede wszystkim budowania na skale naszej relacji z Bogiem. Oznacza to uznanie, że prawda Jego miłości wzywa nas do życia «w obfitości» ( Jn 10,10) i komunii z Nim. Razem ze św. Augustynem i my możemy powiedzieć: «Stworzyłeś nas bowiem dla siebie i niespokojne jest nasze serce, dopóki nie spocznie w Tobie». [8] Bóg bowiem wpisał w nasze serca pragnienie szczęścia, które obejmuje wszystkie wymiary życia, a Kościół, prowadząc dialog z mężczyznami i kobietami naszych czasów, czuje pilną potrzebę ochrony tego pragnienia i ukierunkowania go ku jego najgłębszej prawdzie.

12. Po drugie, budowanie na dobru oznacza akceptację ograniczeń i kruchości ludzkości bez traktowania ich jako błędu, który należy naprawić. Ludzkie pragnienie spełnienia grozi dziś skierowaniem ku zwodniczym celom: iluzji technologii, która obiecuje uwolnić nas od wszelkiej kruchości, lub modeli dobrobytu, które “pozostawiają w tyle” całe populacje. Nierzadko pokładamy nadzieję w nieograniczonym potencjale, w formach postępu, które mogą pogłębiać nierówności, w natychmiastowych rozwiązaniach, które nie są w stanie uleczyć ran narodów. Tak więc, podczas gdy niektórzy gonią za chimerą nieograniczonej autoafirmacji, wielu brakuje tego, co niezbędne. Kościół przypomina nam pokornym, lecz stanowczym głosem, że prawdziwe spełnienie nie wynika z eliminacji kruchości, lecz z harmonijnego rozwoju: gdzie wolność i odpowiedzialność przeplatają się z wzajemną troską i prawdziwą solidarnością, a postęp mierzy się godnością każdego człowieka i dobrem wszystkich narodów.

13. Po trzecie, budowanie świata, w którym każdy może “rozkwitać”, wymaga odważnej współodpowiedzialności. Żadna pojedyncza ręka nie wystarczy, by unieść ciężar wyzwań stojących przed światem; i nikt nie jest zbyt słaby, by wnieść swój wkład: «Moja moc zwycięża w słabości» (2 Co 12.9). Każda grupa ma swój własny fragment muru: naukowcy i badacze, przedsiębiorcy i pracownicy, edukatorzy i ustawodawcy, społeczeństwo obywatelskie, ruchy społeczne i wspólnoty wyznaniowe. Taka jest logika subsydiarności, która ceni współpracę między pokoleniami, między narodami, a także między dyscyplinami i kulturami jako uprzywilejowaną drogę do wspierania stabilności, dobrobytu i pokoju. Napięcia i różnice nie powinny onieśmielać; mogą stać się twórczą energią, gdy kieruje nimi wspólna odpowiedzialność.  

14. Wreszcie, budowanie na dobru wymaga języka ewangelicznego. Unikajmy słów, które upokarzają lub rodzą konflikty. Wybierajmy jasność, która oświeca, i otwartość, która otwiera drogi. Nie błogosławimy naiwnemu entuzjazmowi ani nie podsycajmy jałowych lęków. Wskazujmy raczej kryteria rozeznania – godność osoby, powszechne przeznaczenie dóbr, preferencyjną opcję na rzecz ubogich, troskę o wspólny dom, pokój – i przekładajmy je na praktykę: odpowiedzialne planowanie, ocenę wpływu na ludzi i społeczeństwo, integrację najsłabszych, kompetencje cyfrowe oraz badania i przemysł nastawione na sprawiedliwość i pokój.

Pozostać człowiekiem

15. W niedawnym Jubileuszu Zwyczajnym 2025 roku, pielgrzymowaliśmy jako pielgrzymi nadziei i zostaliśmy napełnieni łaską. Umocnieni tymi darami, możemy iść naprzód z ufnością w obliczu trudnych zadań i wymagających wyzwań, które przed nami stoją. W dobie sztucznej inteligencji, gdzie godność ludzka jest zagrożona przez nowe formy dehumanizacji, mamy pilny obowiązek pozostać głęboko ludzkimi, z miłością chroniąc to wspaniałe człowieczeństwo, dane nam i objawione w pełni w Chrystusie, którego żadna maszyna nigdy nie zastąpi w całej swojej okazałości. Prawdziwy postęp zawsze wypływa z serca otwartego na innych, z intelektu gotowego do słuchania, z woli, która szuka tego, co łączy, a nie tego, co dzieli.

16. Do wszystkich wiernych katolików, do wszystkich chrześcijan, do wszystkich mężczyzn i kobiet dobrej woli, zwracam się z gorącym apelem: nie lękajmy się ubrudzić sobie rąk w pracy naszych czasów. Jak Nehemiasz, módlmy się, planujmy mądrze i pracujmy wytrwale, stawiając Boga w centrum naszych działań, a człowieczeństwo w centrum naszych decyzji. Wtedy odrzucone kamienie – ubodzy, chorzy, migranci, osoby bezbronne – staną się kamieniami węgielnymi, a na ziemi powstanie solidny i gościnny wspólny dom, gdzie miłość i prawda w końcu się spotkają, a sprawiedliwość i pokój się ugoszczą (por. Sól 85,11). Oto błogosławieństwo, o które prosimy Boga, i zadanie, które przed nami stoi: być budowniczymi komunii, a nie architektami Babel; sługami nadchodzącego Królestwa, a nie właścicielami wież skazanych na zawalenie. I z sercem pasterza i ojca proszę wszystkich, aby wstrzymali budowę kolejnej Babel i połączyli siły, by budować na dobru, aby ludzkość nigdy nie zatraciła swojego piękna, a świat mógł na nowo rozpoznać w ludzkim sercu miejsce, w którym Bóg pragnie zamieszkać.

ROZDZIAŁ PIERWSZY

DYNAMICZNE MYŚLENIE WIERNE EWANGELII

17. W tym pierwszym rozdziale zamierzam w zwięzły sposób prześledzić drogę, jaką ukształtowała się nauka społeczna Kościoła w niedawnym Magisterium Papieży i Sobór Watykański II, aby podkreślić jego dynamiczny charakter. W każdej epoce, w istocie, nowele Zachęcają oni do tego, by w tym nauczaniu zmierzyli się z pytaniami historii w świetle Prawdy objawionej. Dlatego też działania społeczne należy rozumieć nie jako dodatek tematyczny czy stan wyjątkowy, którym trzeba zarządzać, lecz jako transformację, która kwestionuje kategorie doktryny społecznej od wewnątrz i domaga się jej dalszego rozwoju, w wierności Ewangelii.

18. Jednakże ta podróż nie byłaby w pełni zrozumiała, gdybyśmy przed przeanalizowaniem wkładu każdego Papieża i najważniejszych dokumentów nie wyjaśnili pewnych fundamentalnych przekonań na temat tego, jak Kościół żyje w historii i odnosi się do świata. Bez tego wyjaśnienia doktryna społeczna grozi postrzeganiem jej jako nieuprawnionej ingerencji w sprawy doczesne lub jako zewnętrzny, arbitralnie stosowany kodeks etyczny. W rzeczywistości wyrasta ona z Kościoła, który podąża wraz z ludzkością, uznaje autonomię rzeczywistości ziemskich oraz rozróżnienie między wspólnotą kościelną a polityczną i właśnie z tego powodu dąży do służenia dobru wspólnemu.

Kościół w podróży przez historię ludzkości

19. Kościół, obecny w świecie jako znak jedności całej rodziny ludzkiej, dostrzega w pytaniach i wyzwaniach naszych czasów przestrzeń, w której może realizować swoje powołanie do słuchania, dialogu i służby, pozwalając, by wyzwaniem było dla niego wszystko, co dotyczy życia współczesnych mężczyzn i kobiet. To splecenie życia z narodami prowadzi go do coraz głębszego zrozumienia, że jego misja ma wymiar historyczny i pociąga za sobą odpowiedzialność za sposób, w jaki układają się relacje społeczne. Dlatego nie może on czuć się oderwany od dynamiki kształtującej oblicze społeczeństwa. Przeciwnie, z zaangażowaniem uczestniczy w procesach, poprzez które ono samo się rozwija i organizuje, wnosząc swój wkład w budowanie bardziej sprawiedliwego i braterskiego współistnienia. Papież Franciszek Mocno przypomniał ten historyczny wymiar misji Kościoła, zauważając, że «nikt nie może żądać, abyśmy relegowali religię do tajemnej intymności jednostek, bez żadnego wpływu na życie społeczne i narodowe, bez troski o kondycję instytucji społeczeństwa obywatelskiego, bez wyrażania naszej opinii na temat wydarzeń, które dotyczą obywateli». [9]

20. Wezwanie i zobowiązanie do towarzyszenia ludzkości w konkretnych realiach historii prowadzą Kościół do uznania, że ziemska rzeczywistość ma swoją własną spójność i porządek. Sobór Watykański II Zasadę tę wyraził ze szczególną precyzją w Konstytucji duszpasterskiej Gaudium et spes, którego 60. rocznicę obchodziliśmy z sentymentem 7 grudnia 2025 r.: «Jeśli przez autonomię rzeczywistości rozumiemy, że rzeczy stworzone i samo społeczeństwo cieszą się własnymi prawami i wartościami, to [...] to żądanie autonomii jest absolutnie uzasadnione». [10]To podkreślenie podkreśla, że stworzenie nosi w sobie wrodzoną dobroć, którą ludzkość musi chronić, pielęgnować i pielęgnować. W tych ramach Kościół oferuje się jako obecność, która pomaga nam głębiej zrozumieć rzeczywistość, pokornie i stanowczo podtrzymując decyzje, które promują godność każdego człowieka, spójność wspólnot i dobro wspólne. W ten sposób stoi u boku świata, nie narzucając mu się, aby w każdym ludzkim wydarzeniu mogła zakorzenić się obietnica sprawiedliwości i pokoju, którą Duch Święty nieustannie wzbudza w sercach ludzkości.

21. Uznając, że Bóg towarzyszy wolności człowieka w rozwoju historii, Sobór Watykański II Potwierdził on rozróżnienie między wspólnotą kościelną a wspólnotą polityczną, podkreślając, że każda z nich musi działać z pełną autonomią. Obecność Kościoła w świecie wyraża się zatem również w jego relacjach ze społeczeństwem obywatelskim i instytucjami publicznymi. Angażując się z nimi w dialog, Kościół uznaje wartość rzeczywistości społecznych i politycznych oraz szanuje własną odpowiedzialność, wspierając wszystko, co chroni ludzkie życie i wzmacnia fundamenty tkanki społecznej. Nie dąży do przejęcia funkcji należących do państwa; wręcz przeciwnie, ceni jego służbę na rzecz dobra wspólnego i z przekonaniem uznaje odpowiedzialność, jaką instytucje cywilne ponoszą w społeczeństwie. Jednocześnie powierzona mu misja każe mu nie pozostawać z dala od konkretnych cierpień mężczyzn i kobiet naszych czasów. Jego bliskość nie wynika z zamiaru zastąpienia instytucji, a tym bardziej z ukrytej krytyki ich działalności, lecz z ewangelicznej miłości, która skłania go do zbliżania się do ran ludzkości w momentach, gdy są one najdotkliwsze. Kiedy interweniuje, czyni to naśladując Dobrego Samarytanina, z rozwagą i bliskością, świadomy, że to, co wynika z bezpośredniej potrzeby, nie może stać się normą ani zastąpić instytucjonalnej odpowiedzialności wspólnoty obywatelskiej.

22. Z tego podwójnego uznania – autonomii rzeczywistości ziemskich i rozróżnienia kompetencji między wspólnotą kościelną a polityką – wynika orientacja, że Sobór Watykański II dał Kościołowi w jego relacjach ze światem. Gaudium et spes Pamiętajmy, że «właściwością całego Ludu Bożego, a zwłaszcza pasterzy i teologów, jest słuchanie, rozeznawanie i interpretowanie, z pomocą Ducha Świętego, licznych głosów naszych czasów i docenianie ich w świetle Słowa Bożego, aby objawiona Prawda mogła być lepiej postrzegana, lepiej rozumiana i wyrażana w sposób bardziej właściwy». [11] Słuchanie “różnych języków” nie jest jedynie obserwacją socjologiczną, lecz wymaga duchowego rozeznania, w którym, z pomocą Ducha Świętego, Lud Boży rozpoznaje w kulturowych i społecznych przemianach zarówno znaki obecności Chrystusa, który przychodzi i prowadzi historię ku jej pełni, jak i te odchylenia, które przesłaniają Jego oblicze. W ten sposób Prawda objawiona nie ulega zmianie w swojej istotnej istocie, lecz zostaje ujawniona i przyjęta jako żywe kryterium, by kierować konkretnymi wyborami, inspirować drogi osobistego i wspólnotowego nawrócenia, promować reformy struktur i wspierać nowe formy ewangelicznego świadectwa w życiu publicznym. Historia jest zatem jedną z aren, na których Kościół pozwala się pouczać Duchowi Świętemu o humanizującym wymiarze Ewangelii i uczy się dostosowywać swoje nauczanie do służby godności każdego człowieka i dobru wszystkich narodów.

Mądrość Słowa i dialog z naukami humanistycznymi

23. Kościół uważa za towarzyszy drogi wszystkich, którzy szczerze szukają «prawdy, dobra i piękna», uważając ich za «cennych sprzymierzeńców» [12] w obronie godności każdego człowieka i w trosce o stworzenie. Przyjmując duszpasterski styl Sobór Watykański II, Zachęcając nas do słuchania, rozeznawania i interpretowania znaków czasu, Kościół, oświecony mądrością Słowa, nie boi się konfrontacji z ludzką wiedzą. Słowo Boże oferuje wiarygodne kryteria, które wskazują drogi sprawiedliwości i otwierają drogi pojednania i pokoju między ludźmi. W zastosowaniu tych kryteriów do złożonych sytuacji naszych czasów, wkład filozofii oraz nauk humanistycznych i społecznych jest niezbędny, ponieważ pomagają nam one głębiej zrozumieć i analizować dynamikę kulturową, ekonomiczną i polityczną. Święty Jan Paweł II Przypomniał, że Kościół docenia wkład nauk społecznych, «które mogą mu pomóc w wypełnianiu jego misji Magisterium». [13] Dialog z tą wiedzą nie umniejsza mocy Ewangelii; wręcz przeciwnie, pozwala nam wyraźniej rozpoznać, co naprawdę sprzyja życiu jednostek i wspólnot. Papież Franciszek, Zgodnie z tą perspektywą podkreślił, że w wielu konkretnych kwestiach Kościół nie zamierza wypowiadać się «definitywnie»., [14] Jednak uznaje on, że ważne jest, aby zwracać uwagę na badania naukowe i wspierać poważny i uczciwy dialog między akademikami, akceptując różnorodność opinii.

24. Ożywiony tym owocnym dialogiem między Ewangelią a wiedzą ludzką, Kościół stopniowo pogłębiał swoją naukę społeczną, dojrzewając z czasem w dziedzictwo mądrości, obdarzone spójnością teologiczną i antropologiczną, zakorzenioną w chrześcijańskiej wizji człowieka. Właśnie dlatego, że wypływa z wiary i jej rozumienia rzeczywistości, dziedzictwo to nie przekłada się na repertuar rozwiązań technicznych ani na model ekonomiczny czy polityczny, który jest przeciwstawny innym: ma swój własny, odrębny charakter., [15] Zasady, które kierują interpretacją wydarzeń i leżą u podstaw ewangelicznego rozumienia procesów historycznych i decyzji, które one pociągają za sobą. Z tego wynika specyficzna funkcja nauki społecznej, która nie dąży do zastąpienia odpowiedzialności polityki i instytucji, lecz służy jako wsparcie dla wspólnego rozeznania, pomagając w rozpoznawaniu i promowaniu tego, co przyczynia się do godności osób, żywotności wspólnot i dobra wspólnego.

Nauka społeczna jako rozeznanie wspólnotowe

25. Postrzeganie prawdy jako daru, którym należy się dzielić, a nie jako własności, którą należy sobie przywłaszczyć, uwalnia Kościół od pokusy tęsknoty za formami obecności opartymi na władzy. Święty Jan Paweł II Zachęcał nas do uczciwego spojrzenia na czasy, w których «w służbie prawdy stosowano metody nietolerancji, a nawet przemocy»., [16] aby na nowo odkryć ewangeliczną drogę łagodnego głoszenia i prawdy, której się nie narzuca. W tym samym duchu powtórzyłem, że Kościół «nie chce wznosić sztandaru posiadania prawdy»., [17] Bo prawda nie jest terytorium, którego należy bronić, lecz dobrem, którym należy się dzielić. Tę samą perspektywę podsumował... Papież Franciszek według jego słynnych słów, zgodnie z którymi «czas jest lepszy od przestrzeni»: [18] Ważne jest przede wszystkim nie zajmowanie pozycji władzy czy kontrolowanie kulturowych bastionów, lecz inicjowanie procesów dobra i pozwalanie im dojrzewać. W ten sposób prawda Ewangelii nie jest narzucana z góry, lecz rozwija się z czasem, w konkretnej tkance życia, wspólnot i kultur. Jest to prawda, która nie boi się różnorodności, lecz ją obejmuje i porządkuje; która nie eliminuje konfliktów, lecz je przemienia; która na nowo komponuje to, co historia ma tendencję do rozpraszania. Stąd też obraz wielościanu, wielopłaszczyznowej figury, odzwierciedlającej z różnych punktów widzenia tę samą prawdę Ewangelii. [19]

26. Ta postawa otwarcia na prawdę, jedyna w swoim rodzaju, a zarazem wielowymiarowa, wyraża w najgłębszym sensie powszechność Kościoła, który obejmuje całą rodzinę ludzką, a zarazem żyje zanurzony w konkretnych warunkach narodów i kultur. Sobór Watykański II Pamiętajcie, że właśnie na mocy tej katolickości «każda ze stron współpracuje z pozostałymi stronami i z całym Kościołem, wykorzystując własne dary», [20] I w ten sposób, zarówno jako całość, jak i w każdej z osobna wspólnocie, wzrasta ona poprzez wzajemną wymianę i wspólny wysiłek ku coraz pełniejszej komunii. Wynika z tego, że Lud Boży nie tylko składa się z wielu narodów, ale jest także wewnętrznie spleciony przez różnorodne role, powołania, kultury i tradycje, wszystkie powołane do wzajemnego wspierania się i wzbogacania. W tej perspektywie św. Paweł VI Przyznał, że biorąc pod uwagę ogromną różnorodność sytuacji historycznych, nierealistyczne jest myślenie, że nauka społeczna może «wypowiedzieć jedno słowo», [21] jedna odpowiedź, ważna dla wszystkich kontekstów; dlatego wezwał każdą wspólnotę chrześcijańską do jasnego i odpowiedzialnego odczytywania rzeczywistości własnego kraju. Owocne napięcie między powszechnością misji a lokalnymi korzeniami jest nieodłączną częścią życia Kościoła: niesie on w swoim oddechu horyzont całego świata, ale obejmuje pytania każdego kontekstu jako prawdziwego miejsca, w którym Ewangelia ożywa.

27. W świetle tego, co dotąd powiedziano, nauka społeczna Kościoła jawi się w swojej najbardziej autentycznej formie: nie jest podręcznikiem zasad i reguł do zastosowania, lecz drogą wspólnotowego rozeznania. Rodzi się ze spotkania odwiecznej prawdy Ewangelii z pytaniami historii, poddaje się wyzwaniom znaków czasu; karmi się wkładem nauk, kultur i ludzkich doświadczeń. Dlatego, gdy godność naszych braci i sióstr ulega wypaczeniu, gdy polityka nie potrafi odpowiedzieć na tragedie ludzkości, gdy gospodarka zwraca się przeciwko człowiekowi lub gdy nauka przekracza granice swojej metody, [22] Kościół – wraz z innymi wyznaniami chrześcijańskimi i wyznawcami innych religii – musi zabierać głos nie po to, by dominować, lecz by służyć wspólnocie. Tak rozumiana nauka społeczna staje się teologią komunii; miejscem, w którym Słowo, które stało się ciałem, nieustannie staje się dialogiem, pamięcią i proroctwem.

Rozwój nauki społecznej od Leona XIII do czasów współczesnych

28. Przypomniawszy sobie, jak Kościół sytuuje się w historii i prowadzi dialog ze światem, pragnę teraz skupić się na rozwoju doktryny społecznej w Magisterium, która od XIX wieku do dnia dzisiejszego towarzyszyła wielkim przemianom społecznym. Oczywiście, nie będę w stanie opisać całego bogactwa tego nauczania, którego fundamentalne zasady zostały przedstawione w… Kompendium Nauki Społecznej Kościoła i są one szerzej omawiane w najnowszym Magisterium. Nie będę też w stanie systematycznie omówić tego, co zostało rozwinięte w encyklikach moich niedawnych czcigodnych Poprzedników, zwłaszcza w Laudato si' i w Fratelli tutti. Chciałbym jednak przypomnieć kilka istotnych punktów, aby pokazać, że to, co piszę, jest kontynuacją tej tradycji, a jednocześnie podkreślić, jak w jej obrębie trwały rdzeń prawd objawionych o osobie ludzkiej i współistnieniu międzyludzkim splata się z wciąż odnawianą zdolnością wsłuchiwania się w sytuacje historyczne i poddawania się wyzwaniom stawianym przez pytania, które nasuwają się w teraźniejszości. Prześledzę zatem kilka decydujących etapów tego rozwoju, począwszy od etapu zainaugurowanego przez Encyklikę. Rerum novarum.

Pierwsze kroki Społecznej Nauki Kościoła

29. To, co dziś nazywamy “Nauką Społeczną Kościoła”, nie narodziło się nagle w epoce współczesnej, lecz gromadzi i porządkuje długą tradycję kościelnej refleksji nad życiem społecznym, zakorzenioną w Piśmie Świętym, Ojcach Kościoła oraz opracowaniach teologicznych i prawnych średniowiecza i epoki nowożytnej. Określenie “Nauka Społeczna Kościoła” zostało po raz pierwszy użyte przez Pius XII w 1950 roku, [23] Jednak zawarta w niej treść, rozumiana jako organiczny zbiór nauk społecznych, zaczęła nabierać kształtu wraz z encykliką Rerum novarum z Leon XIII. W obliczu “nowych problemów” swoich czasów – konfliktu między kapitałem a pracą, kwestii pracy, przemian ekonomicznych i społecznych –, Leon XIII Nie ograniczał się do obserwowania niepokojów, lecz traktował te sytuacje jako część duszpasterskiej misji Kościoła, poddawał je wnikliwemu rozeznaniu, oświetlał ich przyczyny i możliwe rozwiązania w świetle Ewangelii i integralnej wizji człowieka stworzonego na obraz Boga. Święty Jan Paweł II Widział w tym sposobie postępowania «stały paradygmat» [24] Nauka społeczna jest wzorcową praktyką, poprzez którą Kościół, stając w obliczu wyzwań, realizuje swoje prawo i obowiązek badania rzeczywistości społecznej, wypowiadania się na jej temat i wskazywania dróg do sprawiedliwego rozwiązania. W ten sposób odwieczne treści wiary i starożytnej mądrości Kościoła wyrażają się w żywej doktrynie, która, pozostając wierna Ewangelii, rozwija się w dialogu z “nowymi problemami” każdej epoki.

30. Encyklika Rerum novarum z Leon XIII Stanowi kamień milowy w ewolucji nauki społecznej. Dokument stawia godność pracy i pracownika w centrum swojej refleksji, potwierdza prawo do godziwej płacy dla siebie i swojej rodziny, uznaje w człowieku istotną wartość, która góruje nad kapitałem i zyskiem, broni własności prywatnej wraz z jej nieodzowną funkcją społeczną, ceni stowarzyszenia pracownicze i proponuje formy współpracy między różnymi komponentami społeczeństwa jako alternatywę dla logiki “walki klas”. Nic więc dziwnego, że Pius XI zdefiniował to jako « Wielka Karta Swobód" [25] społecznej działalności chrześcijan: w Rerum novarum, Starożytna mądrość Kościoła na temat osoby i życia w społeczeństwie przybiera nową formę, zdolną do konfrontacji z epoką przemysłową i oferującą pierwsze główne ramy systematyczne dla tej doktryny społecznej, którą w kolejnych dekadach rozwinięto. Chociaż wiele historycznych uwarunkowań opisanych przez Leon XIII Choć uległy one zmianie, co najmniej dwie z ich zasad pozostają niezwykle aktualne: prymat pracy ludzkiej nad jakąkolwiek logiką czysto produkcyjną czy finansową, z wynikającą z tego troską o jednostki i rodziny najbardziej narażone na wyzysk, oraz nierozerwalny związek między przesłaniem Ewangelii a dążeniem do bardziej sprawiedliwego porządku społecznego. Zatem, Rerum novarum Przypomina nam nieustannie, że nie ma autentycznej ewangelizacji, która nie dotykałaby także struktur współżycia ludzkiego.

31. Encyklika Quadragesimo anno z Pius XI, Opublikowano w 1931 roku z okazji 40. rocznicy Rerum novarum W szczytowym momencie wielkiego globalnego kryzysu gospodarczego uczynił kolejny krok w rozwoju swojej nauki społecznej. Nie ograniczył się do ponownego rozpatrzenia “kwestii pracy”, lecz poszerzył swoją perspektywę, obejmując nią ogólną konfigurację porządku gospodarczego i politycznego. Potępił koncentrację władzy ekonomicznej w rękach nielicznych; krytykował zarówno nieskrępowaną konkurencję, jak i kolektywistyczne projekty, które niweczą indywidualną wolność i odpowiedzialność; stanowczo przypominał o prawie pracowników do zrzeszania się i ponawiał żądanie, aby płace były proporcjonalne nie tylko do wydajności, ale także do potrzeb pracownika i jego rodziny. W tych ramach systematycznie formułował zasadę pomocniczości, która miała stać się jednym z kamieni węgielnych katolickiej nauki społecznej, zgodnie z którą to, co może zostać osiągnięte przez jednostki, rodziny, organizacje pośredniczące i społeczności lokalne, nie powinno być przejmowane przez władze wyższego rzędu. Oprócz tych wkładów, Pius XI Wyraźnie przypomina o społecznej funkcji własności i poprzez różne interwencje swojego Magisterium – od encyklik Non abbiamo bisogno y Mit brennender Sorge aż do Divini Redemptoris—, potępia reżimy totalitarne, które depczą ludzką godność, tłumią życie społeczne, wywyższają państwo ponad jego prawdziwą wartość i przyjmują dyskryminującą kategorię rasy. Dla naszych czasów co najmniej trzy spostrzeżenia z jego nauk społecznych pozostają szczególnie aktualne: świadomość, że niesprawiedliwości dotyczą nie tylko zachowań jednostek, ale także struktur ekonomicznych i instytucjonalnych; wartość zasady pomocniczości, która sprzyja wzmacnianiu więzi stowarzyszeniowych i wspólnotowych, zapobiegając nowej koncentracji władzy; oraz związek między godnością pracy, godziwym wynagrodzeniem a rzeczywistą możliwością prowadzenia przez rodziny godnego życia.

32. W dramatycznym kontekście II wojny światowej i lat odbudowy Magisterium Kościoła Pius XII Wnosi on znaczący wkład w rozwój katolickiej nauki społecznej, zwłaszcza poprzez swoje bożonarodzeniowe orędzia radiowe, w których nakreśla ogólne zasady porządku międzynarodowego opartego na uznaniu godności człowieka, sprawiedliwości i pokoju. Przy tych okazjach Papież proponuje dialog ze społeczeństwem, oparty na wymagającym odwołaniu się do prawa naturalnego, rozumianego jako zbiór obiektywnych zasad, które mają pierwszeństwo przed interesami jednostek i państw i powinny regulować wewnętrzne życie narodów oraz ich wzajemne relacje. Pius XII Przypisuje również decydującą rolę stowarzyszeniom zawodowym, związkom zawodowym i różnym pośrednikom życia gospodarczego i społecznego, uznając w tych zorganizowanych formach społeczeństwa niezbędną ostoję równowagi obywatelskiej i ochrony dobra wspólnego. Podkreśla konieczność silnych rządów prawa w celu zapobiegania nadużyciom władzy i uznaje demokrację za odpowiedni instrument sprzyjający właściwemu sprawowaniu władzy. Jednocześnie ostrzega przed wszelkimi próbami opierania prawa na interesie własnym lub sile, przypominając, że porządek międzynarodowy rządzony interesami najsilniejszych naraża słabsze narody na ucisk i fundamentalnie podważa zaufanie między krajami. Wreszcie, identyfikuje głębokie nierównowagi gospodarcze między krajami jako jeden z czynników napędzających konflikty. [26] W naszych czasach, naznaczonych nowymi formami globalnej władzy i rosnącymi nierównościami, trzy zasady pozostają szczególnie istotne: wymóg pierwszeństwa prawa nad interesem własnym, świadomość, że nierówności ekonomiczne są żyznym gruntem dla napięć i przemocy, oraz wartość struktury stowarzyszeniowej zdolnej do mediacji między jednostką a państwem. Zasady te nadal stanowią ważne kryteria doktryny społecznej dla interpretacji dynamiki globalizacji i promowania bardziej sprawiedliwego i pokojowego porządku międzynarodowego.

Lata Soboru Watykańskiego II

33. Z święty Jan XXIII Rozpoczyna się nowy etap w nauczaniu społecznym, charakteryzujący się wyraźniejszym zwróceniem uwagi na globalny wymiar problemów społecznych i na język praw. Matka i nauczycielka Ukazuje wiarę chrześcijańską jako światło zdolne zjednoczyć niebo i ziemię, przypominając nam, że Kościół, chociaż jego główną misją jest uświęcanie i głoszenie dóbr wiecznych, nie zaniedbuje konkretnych potrzeb codziennego życia ludzi, ale jest zainteresowany każdym autentycznym dobrem człowieka. [27]  Wychodząc od tej zjednoczonej wizji człowieka, podkreśla, że życie społeczne wymaga równowagi między inicjatywą obywateli i grup, powołanych do samoorganizacji i współpracy, a działaniem państwa, które musi koordynować i wspierać, nie tłumiąc wolności i odpowiedzialności jednostek; dlatego zwraca uwagę na sprawiedliwe wynagrodzenie za pracę, partycypację pracowników i rosnące dysproporcje między krajami. Kilka lat później, wraz z Pacem in terris, zwracając się po raz pierwszy nie tylko do wiernych, ale do wszystkich ludzi dobrej woli, święty Jan XXIII Łączy ona organicznie godność osoby z uznaniem podstawowych praw i obowiązków oraz proponuje porządek współistnienia – także na płaszczyźnie międzynarodowej – oparty na prawdzie, sprawiedliwości, miłości i wolności. [28] W naszych czasach, naznaczonych powszechnymi konfliktami i nowymi formami globalnej współzależności, uniwersalny zasięg jego apelu, odniesienie do praw człowieka jako wspólnego języka i przekonanie, że trwały pokój wymaga instytucji i relacji między narodami inspirowanych godnością każdej osoby, pozostają szczególnie znaczące.

34. Ten Sobór Watykański II Stanowiło punkt zwrotny w sposobie, w jaki Kościół rozumie siebie we współczesnym świecie. W Konstytucji duszpasterskiej Gaudium et spes Przedstawił nam obraz Kościoła bliskiego ludzkości, zaangażowanego w sprawy świata i oddanego refleksji nie nad abstrakcyjnymi koncepcjami, lecz nad konkretną rzeczywistością sytuacji historycznych. Tekst porusza ważne kwestie małżeństwa i rodziny, życia gospodarczego i społecznego, wspólnoty politycznej, wojny i pokoju, podkreślając, że struktury ekonomiczne i instytucjonalne są sprawiedliwe tylko o tyle, o ile służą integralnemu rozwojowi człowieka i sprzyjają odpowiedzialnemu uczestnictwu wszystkich. [29] Znaczenie tego dokumentu soborowego dla społecznej nauki Kościoła polega nie tylko na otwarciu nowych dróg refleksji tematycznej, ale także na tym, że dostarczył on metody rozeznania, która zachęca do interpretowania historycznych przemian z perspektywy ewangelicznej i ludzkiej kompetencji. To podejście pokazuje, że dialog ze światem nie jest dla Kościoła opcją taktyczną, lecz konkretną formą jego misji, ponieważ Ewangelia, niczym zaczyn, może przemieniać struktury współżycia od wewnątrz i otwierać drogi ku większemu człowieczeństwu. Deklaracja również wpisuje się w te ramy. Dignitatis humanae, W którym to Sobór uznaje, że wolność religijna jest prawem podstawowym, zakorzenionym w godności osoby, które powinno być gwarantowane przez system prawny, tak aby nikt nie był zmuszany do działania wbrew swojemu sumieniu ani uniemożliwiany mu szukanie i głoszenie prawdy prywatnie i publicznie. [30] Zasada ta, niezwykle aktualna w naszych czasach, nadal stanowi decydujące kryteria dla nauki społecznej w zakresie ochrony osoby ludzkiej i budowania pluralistycznych i pokojowych społeczeństw.

35. W pontyfikacie św. Paweł VI Pojawia się koncepcja pokoju, która nie jest po prostu brakiem wojny, lecz raczej realizuje się jako droga do integralnego rozwoju człowieka. Populorum Progressio, Opisuje rozwój jako przejście od mniej humanitarnych do bardziej humanitarnych warunków życia i rozumie go jako proces, który dotyczy «wszystkich ludzi i całego człowieka»., [31] To znaczy, do wszystkich wymiarów człowieka i do wszystkich ludzi, bez wyjątku. Na tej podstawie, Paweł VI można stwierdzić, że taki rozwój sytuacji jest w rzeczywistości «nową nazwą pokoju», [32] Ponieważ jego celem jest wyeliminowanie źródeł niesprawiedliwości i konfliktów oraz stworzenie przestrzeni dla bardziej godnego życia dla wszystkich. Również utworzenie Papieskiej Komisji Sprawiedliwość i pokój Należy to interpretować w tym sensie jako próbę nadania tej intuicji trwałej formy na szczeblu kościelnym i międzynarodowym, podtrzymując świadomość rosnącej przepaści między krajami bogatymi i biednymi oraz potrzeby polityki promującej prawdziwie bardziej humanitarne warunki życia dla wszystkich.

36. Z Octogesima adveniens, napisane z okazji 80. rocznicy Rerum novarum, Paweł VI Tę perspektywę stosuje się do społeczeństwa postindustrialnego, charakteryzującego się przekształceniami miejskimi, nowymi formami ubóstwa, zmianami w świecie pracy i szybkimi przemianami kulturowymi, które podważają przyszłość jednostek i społeczności. Paweł VI, Ewangelia, mimo że została zwiastowana, napisana i przeżywana w kontekście historyczno-kulturowym bardzo różnym od naszego, nie jest przesłaniem “przestarzałym”, ale wizją osoby ludzkiej, relacji, władzy i dobra wspólnego, która może wpływać na decyzje ekonomiczne, polityczne i kulturalne również dzisiaj. [33] Innymi słowy, Ewangelia pozostaje aktualna, ponieważ dostarcza kryteriów rozpoznawania tego, co humanizuje lub dehumanizuje, co wyzwala lub uciska, w coraz to nowych sytuacjach. Dla nauki społecznej Kościoła, najbardziej wymagającym dziedzictwem Paweł VI Właśnie o to chodzi: dopóki na świecie będą istniały narody wykluczone z rozwoju godnego człowieka, wspólnota chrześcijańska nie może zadowolić się głoszeniem pokoju abstrakcyjnego, lecz musi pozwolić, aby Ewangelia osądzała, zaczynając od tych, którzy pozostają na marginesie, od tych struktur ekonomicznych i politycznych, które – jak przypomina nam Jan Paweł II – mogą stać się autentycznymi «strukturami grzechu»., [34] tak aby żadna osoba ani żadne osoby nie były traktowane jako zbędne w procesach rozwoju.

Najnowsze Magisterium

37. Owocna nauka społeczna Święty Jan Paweł II Znajduje się na skrzyżowaniu kryzysu wielkich systemów ideologicznych XX wieku i początku globalizacji gospodarczej. W encyklice Laborem exercens, napisane dziewięćdziesiąt lat po publikacji Rerum novarum, Otwiera to nowy kierunek refleksji nad pracą. Sprawiedliwa płaca jest przedstawiana jako konkretny dowód sprawiedliwości całego systemu społeczno-gospodarczego, ponieważ pokazuje, czy pracownik jest traktowany jako osoba, czy jedynie jako koszt produkcji. [35] Praca nie jest postrzegana jedynie jako problem do rozwiązania lub sposób na uzyskanie dochodu, ale jako fundamentalne dobro jednostki, zasada działalności gospodarczej i klucz do całej kwestii społecznej. W niej ludzie realizują swoją wolność, kreatywność i zdolność do współpracy, przyczyniając się do rozwoju kulturalnego i moralnego społeczeństwa. [36] W związku z tym różnorodnych form prekaryzacji, fragmentacji ścieżek kariery i automatyzacji nie można oceniać wyłącznie pod kątem efektywności, ale raczej biorąc pod uwagę godność pracownika, prawo do odpowiedniego wynagrodzenia i rzeczywistą możliwość uczestnictwa w życiu społecznym.

38. W 20. rocznicę Populorum Progressio, z encykliką Sollicitudo rei socialis, Jan Paweł II ponownie podejmuje kwestię zacofania gospodarczego i przyznaje, że liczne próby zmniejszenia zacofania ekonomicznego ubogich narodów oraz towarzyszenia ich industrializacji zakończyły się niepowodzeniem, zwracając uwagę na utrzymującą się, a czasami pogłębiającą się, przepaść między Północą i Południem świata. [37] W dokumencie potępiono również mechanizmy ekonomiczne, finansowe i handlowe, które – zarządzane przez najsilniejsze państwa – strukturalnie faworyzują ich interesy, a jednocześnie tłumią najsłabsze gospodarki; apeluje się o to, aby podlegały one rygorystycznej ocenie etycznej, a nie tylko technicznej. [38] W tym kontekście solidarność rozumiana jest jako konkretna współodpowiedzialność między ludźmi, narodami i narodami, forma przyjaźni społecznej lub miłości politycznej ukierunkowanej na “cywilizację miłości”, do której odwołuje się Paweł VI. [39]

39. W setną rocznicę Rerum novarum, encyklika Centesimus annus Na koniec podejmuje refleksję nad upadkiem systemu sowieckiego oraz konsolidacją demokracji i gospodarki rynkowej. Święty Jan Paweł II podejmuje przesłanie Pius XII Według niego Kościół może cenić demokrację w takim stopniu, w jakim gwarantuje ona efektywny udział obywateli, pozwala na pokojowe wybory i zmianę rządzących oraz zapobiega temu, aby władza była monopolizowana przez małe elity, kierujące się partykularnymi lub ideologicznymi interesami. [40] Podobnie uznaje pozytywny potencjał rynku i prywatnej przedsiębiorczości tylko wtedy, gdy pozostają one podporządkowane prawu moralnemu i kierują się zasadą solidarności, nie poświęcając najsłabszych w imię zysku. [41] Dla Społecznej Nauki Kościoła stanowi to dziedzictwo o szczególnym znaczeniu: potwierdzenie związku między godnością pracy, solidarnością między narodami a krytyczną oceną demokracji i gospodarki rynkowej nadal dostarcza kryteriów oceny nowych form wyzysku, wykluczenia i kryzysów reprezentacji politycznej.

40. Papież Benedykt XVI, w swojej encyklice społecznej Caritas in veritate, Chciał powrócić do koncepcji rozwoju przedstawionej w książce i głębiej ją przeanalizować. Populorum Progressio, reinterpretując go w kontekście globalizacji. Przypomina, że taki rozwój powinien przełożyć się na «prawdziwy wzrost, dostępny dla wszystkich i szczególnie zrównoważony»., [42] Chodzi tu o prawdziwie inkluzywny postęp gospodarczy, który szanuje granice stworzenia. Zauważa się jednak, że w krajach bogatych pojawiają się nowe kategorie ubóstwa i mnożą się bezprecedensowe formy wykluczenia, podczas gdy w najbiedniejszych regionach niewielkie grupy żyją w konsumpcyjnym dobrobycie, który współistnieje z sytuacjami nieludzkiej nędzy. [43] Zauważa również, że nowy globalny system gospodarczy i finansowy, charakteryzujący się dużą mobilnością kapitału i środków produkcji, ograniczył władzę polityczną państw i ich zdolność do kierowania procesami gospodarczymi. [44] Dlatego też powtarza, że działalność gospodarcza nie może mieć na celu rozwiązywania problemów społecznych poprzez samo rozszerzenie logiki rynkowej, ale musi być zorientowana na dobro wspólne, za które wspólnota polityczna ponosi niezastąpioną odpowiedzialność. [45]

41. W centrum tej reinterpretacji znajduje się, Benedykt XVI Umiejscawia miłosierdzie w centrum, stwierdzając, że jest to «główna droga społecznej nauki Kościoła»., [46] pod warunkiem, że jest powiązana z prawdą; i z niepokojem zauważa, że właśnie w sferze społecznej, prawnej, politycznej i ekonomicznej istnieje tendencja do deklarowania jej moralnej nieistotności. Nowość jego wkładu polega na wykazaniu, że rozwój, sprawiedliwość, instytucje i rynek nie są neutralnymi rzeczywistościami, lecz przestrzeniami, w których dobroczynność w prawdzie musi przybrać historyczną formę. Dziś – naznaczona rosnącymi nierównościami, presją rynków finansowych, kryzysem ekologicznym i nieufnością do polityki – nauczanie to pozostaje aktualne, ponieważ wymaga oceny każdego modelu rozwoju pod kątem jego zdolności do inkluzywności i zrównoważenia, przekształcenia relacji między ekonomią a polityką wokół dobra wspólnego oraz uznania kluczowej i twórczej roli dobroczynności w życiu publicznym.

42. Nauczanie społeczne Papież Franciszek Rozwija się wzdłuż linii Gaudium et spes, która zaprasza nas do kontemplacji historii, wychodząc od ran i nadziei ludzi, i do nawiązania z nimi dialogu z Ewangelią. Ta orientacja jest szczególnie widoczna w Evangelii gaudium, gdzie stwierdza się, że przesłanie chrześcijańskie ma swój wewnętrzny wymiar społeczny i odnosi się do Kościoła zdolnego do słuchania wołania ubogich, migrantów i ofiar nowych form niewolnictwa. W tej perspektywie mieści się również nacisk Francisco w Kościele synodalnym, Kościele, w którym “kroczymy razem”, który stara się odczytywać znaki czasu w świetle Ewangelii i pozwala się ewangelizować ubogim, z którymi dzieli historię. [47]

43. W Laudato si', Francisco Oferuje pierwszą w encyklice społecznej poważną systematyczną analizę kryzysu ekologicznego, dowodząc, że nie jest to kwestia sektorowa, lecz raczej ekologiczny wymiar współczesnego kryzysu społeczno-gospodarczego. Jej propozycja «ekologii integralnej» łączy troskę o nasz wspólny dom z preferencyjną opcją na rzecz ubogich i z przekonaniem stwierdza, że «zarówno wołanie ziemi, jak i wołanie ubogich…» [48] Nie da się ich rozdzielić. W tym sensie na znaczeniu zyskują: uniwersalne przeznaczenie dóbr, krytyka technokratycznego paradygmatu, który dąży do sprowadzenia wszystkiego do przedmiotu dominacji, obrona pracy ludzkiej zagrożonej logiką marnotrawstwa, żądanie sprawiedliwości międzypokoleniowej oraz wezwanie do autentycznego dialogu między polityką a ekonomią, aby żadna z nich nie popadła w pułapkę własnego autoreferencyjności.

44. W obliczu rozpadu tkanki społecznej, “wojny światowej w kawałkach”, globalizacji indywidualistycznej i skutków pandemii dla więzi społecznych, Francisco ponownie uruchomić w Fratelli tutti Marzenie o ludzkości zdolnej do wyboru przyjaźni społecznej i powszechnego braterstwa. Proponuje kulturę spotkania, “lepszą politykę” zdolną do dążenia do dobra wspólnego, drogi pojednania oraz świat, który gwarantuje «ziemię, schronienie i pracę dla wszystkich». [49] Z Dilexit us, Na koniec pokazuje, że tych wielkich zobowiązań społecznych nie można oddzielić od osobistej relacji z Chrystusem: powracając do Słowa Bożego, przypomina, że najprawdziwszą odpowiedzią na miłość Serca Jezusowego jest konkretna miłość do naszych braci i sióstr, i potwierdza, że «nie ma większego gestu, jaki możemy Mu ofiarować, aby odwzajemnić miłość za miłość». [50]

Odczytanie historii w świetle wiary

45. Gdy spojrzymy na tę drogę całościowo, staje się jasne, że społeczna nauka Kościoła nie jest produktem projektu opracowanego przy biurku, lecz wynikiem cierpliwego procesu, w którym każdy Papież – wraz z innymi Papieżami – Sobór Watykański II— wniósł oryginalny wkład w świetle “nowych problemów” swoich czasów. Każdy z nich, podejmując wyzwania swojej epoki i interpretując historyczne zmiany w świetle Ewangelii, uwypuklił różne aspekty niepowtarzalnego dziedzictwa: godność osoby ludzkiej, wartość pracy, powszechne przeznaczenie dóbr, solidarność i pomocniczość, troskę o stworzenie oraz centralne miejsce pokoju i braterstwa. Rezultatem jest harmonijny, choć nie zawsze liniowy, rozwój, naznaczony różnymi akcentami, stopniowym pogłębianiem, a niekiedy zmianami perspektywy, które nie zrywają z tym, co było, lecz pozwalają, by jego implikacje dojrzały. Jeśli dziś możemy mówić o zespole wspólnych zasad i kryteriów, to dlatego, że ta lektura historii w świetle wiary nigdy nie została przerwana i pozwoliła sobie stawić czoła pytaniom każdego pokolenia. To właśnie na tym podstawowym sednie – na wielkich zasadach Nauki Społecznej, które kierują rozeznaniem wierzących w życiu osobistym i publicznym – pragnę teraz skupić swoją uwagę, aby lepiej pojąć ich wewnętrzną spójność i ich twórczy potencjał dla naszych czasów.

ROZDZIAŁ DRUGI

PODSTAWY I ZASADY NAUKI SPOŁECZNEJ KOŚCIOŁA

46. Nauka społeczna Kościoła jest żywą rzeczywistością, pozostającą w dialogu z historią, kulturami i naukami, a jednocześnie zachowuje rdzeń prawdy, który nie słabnie. Z tego powodu można ją postrzegać jako formę mądrości, która może kierować życiem osobistym i społecznym wierzących również dzisiaj. W tym drugim rozdziale chciałbym skupić się na niektórych fundamentach i zasadach nauki społecznej, które pomagają nam interpretować “nowe problemy” naszych czasów w świetle fundamentalnej godności osoby ludzkiej. Wierzę, że dzisiaj, aby chronić osobę ludzką w epoce inteligencji społecznej, musimy na nowo zastanowić się nad dobrem wspólnym, powszechnym przeznaczeniem dóbr, subsydiarnością i sprawiedliwością społeczną. Jestem przekonany, że harmonijny związek między tymi zasadami wymaga ich łącznej analizy, aby stało się jasne, jak wzajemnie się one wzmacniają i oświetlają.

47. Przedstawiając te refleksje, pragnę przede wszystkim pomóc wiernym świeckim oraz wszystkim ludziom dobrej woli na nowo odkryć swoje zadanie uobecniania w życiu codziennym – w relacjach rodzinnych, w pracy i w życiu społecznym – zasad, które zamierzam nakreślić, dając się zainspirować celem ucieleśniania miłości Boga w konkretnej tkance historii. Jednocześnie pragnę zachęcić akademie i uniwersytety do ożywienia tych zasad, ich ponownego przemyślenia, aby były dostosowane do naszych czasów i skuteczne w stawianiu czoła rewolucji cyfrowej. W ten sposób badania teologiczne i filozoficzne mogą pogłębiać i wspierać duszpasterską drogę Kościoła, przyczyniając się do misji Magisterium, jaką jest oświecanie sumień wierzących i ukierunkowywanie ich zaangażowania na rzecz uczynienia życia naszych społeczeństw bardziej sprawiedliwym i braterskim. 

Podstawy doktryny społecznej

Ludzie, obraz Boga Trójjedynego

48. Nauka społeczna Kościoła prowadzi nas do samego serca naszej wiary: tajemnicy Boga żywego, objawionego w Jezusie Chrystusie jako komunia osób: Ojca, Syna i Ducha Świętego: miłości w relacji, która udziela się wzajemnie i przekazuje światu. [51] Jak wspomina Rada, Ludzie są powołani do wspólnoty z Bogiem i «nie mogą znaleźć swego spełnienia inaczej, jak tylko w szczerym oddaniu siebie»; [52] Jego najgłębszym powołaniem jest włączenie się w trynitarny ruch miłości przyjmowanej i dzielonej.

49. Jeśli tajemnica Boga-Miłości jest źródłem nauki społecznej, to jej najbardziej konkretne oblicze kontemplujemy w Jezusie Chrystusie, Słowie Wcielonym. Stając się człowiekiem, Syn Boży wkracza w historię i w nasze ciało, przynosząc nam miłość, która jednoczy Go z Ojcem i Duchem Świętym. «Tajemnica człowieka objawia się prawdziwie dopiero w tajemnicy Słowa Wcielonego»., [53] Ponieważ Jego człowieczeństwo jest w pełni wolne, otwarte na innych, zdolne do budowania cennych i wspierających relacji oraz oddane całkowitemu darowi z siebie. Każdy, kto w Niego wierzy, uczestniczy w wielkim dziele odnowy, zapoczątkowanym tajemnicą Jego męki, śmierci i zmartwychwstania, i współpracuje w budowaniu Królestwa Bożego, ucząc się przyjmować każdą kobietę jak siostrę, a każdego mężczyznę jak brata, dzieci tego samego Ojca. W ten sposób zarówno głoszenie, jak i doświadczenie chrześcijańskie, kierowane działaniem Ducha Świętego, mają na celu generowanie społecznych konsekwencji w świecie. [54]

50. W centrum chrześcijańskiej wizji człowieka znajduje się wielkie stwierdzenie, że mężczyzna i kobieta zostali stworzeni “na obraz i podobieństwo” (por. Gn (1 Kor 1,26-27) Trójjedynego Boga. Każda osoba, konstytutywnie stworzona do relacji, została poczęta i chciana przez Boga, aby wejść w historię komunii z Nim, z innymi i ze stworzeniem. Jej godność nie zależy od jej zdolności, bogactwa czy roli, ani od dobrych lub złych decyzji, lecz jest darem, który ją poprzedza i przewyższa, danym przez Boga jako wyraz Jego nieskończonej miłości. Dlatego osoba ludzka zawsze pozostaje «pierwszą i podstawową drogą Kościoła».» [55] i sercem każdej autentycznej drogi integralnego rozwoju człowieka. [56]

Równa godność wszystkich ludzi

51. Święty Jan Paweł II Stwierdził, że «głębsze poczucie godności osoby ludzkiej i jej wyjątkowości, a także szacunek należny drodze sumienia, są z pewnością pozytywnym osiągnięciem współczesnej kultury». [57] To oświadczenie podąża ścieżką już wytyczoną przez Sobór Watykański II, w którym zauważono wzrost świadomości wzniosłej godności każdej osoby, jej wartości wyższej od rzeczy materialnych oraz jej powszechnych i nienaruszalnych praw i obowiązków. [58] Ważne jest, aby zachować czujność, aby rosnąca świadomość godności ludzkiej nie została przyćmiona przez presję nowych ideologii lub pewnych potężnych interesów współczesnego świata. Spośród tych ideologii uważam za szczególnie podstępną tę, która sugeruje, że każdy człowiek musi wypracować sobie lub uzasadnić swoją wartość, aż do przypisywania większej wartości tym, którzy są bardziej wydajni i produktywni. Z takiej perspektywy osoba zostaje sprowadzona do roli środka do osiągania rezultatów, zasobu, który można wykorzystać i eksploatować, i nie jest uznawana za cel sam w sobie, nigdy nie do instrumentalizacji. Wartość osoby nie zależy jednak od tego, co robi lub wytwarza; istnieją prawa, które przysługują każdemu z samej tylko racji bycia człowiekiem. Żadna ludzka władza nie może ich zasadnie negować ani arbitralnie ograniczać. [59]

52. Mówiąc o godności, nie zawsze używamy tego słowa w ten sam sposób. Czasami mamy na myśli godność moralną, czyli sposób, w jaki człowiek kieruje się własnymi decyzjami i działaniami. Innym razem myślimy o godności społecznej, czyli o warunkach życia człowieka i konkretnym szacunku, jaki społeczeństwo mu okazuje. W innych przypadkach mówimy o godności egzystencjalnej, która odnosi się do sposobu, w jaki człowiek postrzega wartość siebie i swojego życia. Te wymiary godności mogą się zwiększać lub zmniejszać. Ale poza tymi znaczeniami istnieje głębszy, ważniejszy poziom: godność ontologiczna. Jest to godność, która przysługuje każdej istocie ludzkiej po prostu z racji istnienia, bycia chcianym, stworzonym i kochanym przez Boga.; [60] Żaden grzech, żadna porażka, żadne upokorzenie, żadne wykluczenie nie może naruszyć głębokiej wartości ludzkiego życia, którego Bóg chciał i powołał do istnienia. [61]

53. Dlatego fundamentalna godność każdej osoby nie jest czymś, co się nabywa, na co nie trzeba sobie zapracować ani czego nie trzeba okazywać. Niedawna Deklaracja Dignitas infinita Przedstawił podsumowanie przekonań Kościoła na ten temat: «Każdej osobie ludzkiej przysługuje nieskończona godność, nienaruszalnie zakorzeniona w samej jej istocie, niezależnie od wszelkich okoliczności i niezależnie od stanu czy sytuacji, w jakiej się znajduje»., [62] To znaczy zawsze i nieuchronnie. Tę godność każdej istoty ludzkiej można zdefiniować jako nieskończoną, jak powiedział Święty Jan Paweł II, [63] Z dwóch powodów: ponieważ miłość Boga, która wzywa nas do przyjaźni z Nim, jest nieskończona, a także ponieważ jest ona absolutnie bezwarunkowa – w tym sensie, że nawet gdybyśmy szukali jej w nieskończoności, nie znaleźlibyśmy niczego, co mogłoby ją stłumić lub zanegować.

Niezwykle wysoka wartość praw człowieka

54. Kościół z wdzięcznością uznaje, że «ruch zmierzający do identyfikacji i proklamowania praw człowieka jest jednym z najważniejszych wysiłków na rzecz skutecznego zaspokojenia podstawowych potrzeb ludzkiej godności». [64]I jak stwierdził Święty Jan Paweł IIthe Powszechna Deklaracja Praw Człowieka, Powszechna Deklaracja Praw Człowieka, proklamowana przez Organizację Narodów Zjednoczonych 10 grudnia 1948 r., do dziś pozostaje jednym z najwspanialszych wyrazów ludzkiej świadomości. [65]To «kamień milowy na drodze moralnego postępu ludzkości». [66]Zatem z perspektywy chrześcijańskiej prawa człowieka nie są zewnętrznym dodatkiem do osoby, ale historycznym wyrazem jej wewnętrznej godności, którą społeczność międzynarodowa jest powołana chronić i promować.

55. Prawa człowieka są nienaruszalne, ponieważ są «nieodłącznie związane z osobą ludzką i jej godnością». [67]Dlatego też są one uniwersalne i niezbywalne. [68] Właśnie dlatego, że opierają się na wspólnej godności każdego mężczyzny i każdej kobiety, prawa te pociągają za sobą praktyczne konsekwencje i skutki prawne, gdyż «próżne byłoby proklamowanie praw, gdyby jednocześnie nie uczyniono w praktyce wszystkiego, co konieczne, aby zapewnić ich poszanowanie przez wszystkich, wszędzie i dla wszystkich». [69]Pierwszym z nich jest prawo do życia od poczęcia do naturalnej śmierci., [70]Bez tego nie można korzystać z żadnego innego prawa. Kiedy to podstawowe prawo jest negowane – jak to się dzieje w przypadku aborcji, zabójstw niewinnych i eutanazji – stajemy przed decyzjami, które Kościół uznaje za głęboko niegodziwe. [71]

56. Patrząc na nasze czasy, nie możemy ignorować faktu, że ochrona praw człowieka stoi dziś w obliczu dwóch szczególnie poważnych zagrożeń. Pierwszym z nich jest czysto formalna deklaracja, podczas gdy wraz z postępem technologicznym naruszenia godności ludzkiej nasilają się zarówno w sposób subtelny, jak i rażący. Drugim, który w istocie leży u podstaw pierwszego, jest niezdolność do rozpoznania fundamentu ich uniwersalności, ponieważ zaniechaliśmy poszukiwania najsolidniejszych fundamentów, na których opierają się nasze wybory, a także nasze prawa. [72]Na stronie Papież Franciszek Apelował, abyśmy nie lekceważyli tego ostatniego problemu. Przypomniał nam, że gdy rozum jest poważnie kwestionowany w odniesieniu do natury ludzkiej, jest on zdolny do odkrycia wartości obowiązujących wszystkich, ponieważ z niej wynikają. Gdyby zaniechano tych poszukiwań, mogłoby się zdarzyć, że prawa uważane dziś za nienaruszalne mogłyby zostać zakwestionowane lub zanegowane w przyszłości przez osoby sprawujące władzę, być może po uzyskaniu jedynie powierzchownego konsensusu ze strony przerażonych lub zmanipulowanych społeczeństw. [73]

57. Wraz z rosnącą świadomością wartości każdej osoby ludzkiej i jej praw, wzrosło również uznanie praw mniejszości. Wciąż jednak daleka droga przed nami, zanim prawa znacznej części populacji, na przykład kobiet, zostaną rzeczywiście zagwarantowane na całym świecie. Faktem jest, że «kobiety, które doświadczają wykluczenia, złego traktowania i przemocy, są podwójnie zubożałe, ponieważ często mają mniej możliwości obrony swoich praw». [74]Dlatego nie wystarczy samo stwierdzenie, że mężczyźni i kobiety mają taką samą godność i takie same prawa; musi to znaleźć odzwierciedlenie w konkretnych decyzjach, przepisach prawnych, dostępie do zatrudnienia, edukacji, obowiązkach społecznych i politycznych oraz sposobie, w jaki społeczeństwo słucha i docenia wkład kobiet. Dopóki ta dysproporcja będzie istnieć, nie możemy twierdzić, że społeczeństwo prawdziwie i głęboko uznaje, że kobiety mają taką samą godność jak mężczyźni.

58. Liczą się jednostki, każda z nich i ich rodziny. Ruchy społeczne, wielkie deklaracje polityczne na rzecz ludu i ideologie komunitariańskie są bezużyteczne, jeśli nie są ukierunkowane na rozwój ludzi – mężczyzn i kobiet – i ich niezbywalne prawa. Podobnie, nie wystarczy wychwalać wolności jednostki czy prywatnej przedsiębiorczości, jeśli zaakceptujemy fakt, że rzesze ludzi nadal żyją bez godnej pracy, bez ochrony i bez dostępu do podstawowych potrzeb.

Zasady doktryny społecznej

Zasada dobra wspólnego

59. Uznanie, że każda kobieta i każdy mężczyzna posiadają niezbywalną godność i prawa, których żadna ludzka siła nie może naruszyć ani pozbawić, wymaga ukształtowania sposobu, w jaki żyjemy razem, naszych decyzji ekonomicznych i politycznych oraz konkretnego oblicza naszych miast. Z tego wynika pierwsza wielka zasada Katolickiej Nauki Społecznej, do której pragnę się odnieść: dobro wspólne. Możemy je opisać jako społeczny wyraz godności uznanej w każdej osobie. Kiedy Benedykt XVI Nawiązał do niezbywalnych wartości, których Kościół zawsze musi bronić, do których należy «popieranie dobra wspólnego». [75]Dla chrześcijanina wyjście poza mały świat własnych interesów i zaangażowanie się w dobro wspólne — w granicach własnych możliwości — jest wartością nie podlegającą negocjacjom, podobnie jak promocja życia.

60. Ten Sobór Watykański II Stwierdził, że dobro wspólne to «suma warunków życia społecznego, które umożliwiają zrzeszeniom i poszczególnym ich członkom pełniejsze i łatwiejsze osiągnięcie własnej doskonałości». [76] Definicja ta oferuje nam cenną orientację wyjściową, ponieważ dobra wspólnego nie da się sprowadzić do prostej listy warunków czy instytucji. Nie pokrywa się ono z sumą zasług indywidualnych osób ani ze zjednoczeniem ich partykularnych interesów; jest większym dobrem, należącym do wszystkich, które możemy budować, pomnażać i chronić jedynie wspólnie. Można powiedzieć, że działanie społeczne osiąga pełnię, dążąc do tego wspólnego dobra, tak jak moralne działanie człowieka znajduje spełnienie w wyborze prawdziwego dobra. [77]

61. W tym sensie możemy stwierdzić, że «całość jest większa niż suma jej części» [78] i że właśnie z tego powodu «sama suma indywidualnych interesów nie jest w stanie stworzyć lepszego świata dla całej ludzkości». [79] To złudzenie sądzić, że samo dążenie do własnego rozwoju wystarczy, by przyczynić się do dobra wspólnego, bez autentycznej troski o innych. Pogląd ten ignoruje wewnętrzną i specyficzną wartość dobra wspólnego; dobro wspólne jest produktem współzależności.« [80] która tworzy sieć dobra społecznego, która rozprzestrzenia się i oddziałuje na ludzi. Dobro wspólne to plus, Jest to wynik interakcji i wzajemnego wpływu, który łączy różne działania, inicjatywy, wysiłki i decyzje. Samo zsumowanie poszczególnych zasobów nie wyjaśniłoby jego istnienia. plus który ich przewyższa i jednocześnie ich wzbogaca.

62. Dążenie do dobra wspólnego jest tym, co daje życie ludziom, pojmowanym nie jako zwykła suma jednostek, ale jako żywa rzeczywistość, w której ludzie uczą się dostrzegać siebie jako powiązanych ze sobą i współodpowiedzialnych za dobro wspólne. res publica. W tym sensie każda osoba przyczynia się do budowania własnej wspólnoty, podejmując «powolne i żmudne zadanie, które wymaga chęci integracji i nauczenia się, jak to robić, aż do rozwinięcia kultury spotkania w wielowymiarowej harmonii». [81] Współpraca dla wspólnego dobra oznacza realizację wspólnego projektu. Oczywiste jest, że między różnymi ludźmi istnieją liczne różnice ideologiczne i pragmatyczne, różnorodne interesy i częste nieporozumienia, ale to nie oznacza, że proces dialogu jest niemożliwy, aby zbudować podstawę konsensusu, który pozwoli nam stworzyć projekt dla wszystkich i wspólnie iść naprzód.

63. Obowiązkiem państwa jest zapewnienie spójności, jedności i sprawiedliwej organizacji społeczeństwa obywatelskiego, tak aby dobro wspólne mogło być rzeczywiście osiągane dzięki wkładowi wszystkich. Oznacza to w szczególności, że władze publiczne mają delikatne zadanie «harmonizowania ze sprawiedliwością».» [82]Należy rozważyć różne interesy, dążąc do równowagi między interesami indywidualnymi a zbiorowymi, nie pomijając najsłabszych. Kiedy polityka porzuca długofalową wizję i sprowadza się do krótkoterminowych kalkulacji lub jałowych polaryzacji, dyskursy o dobru wspólnym tracą wiarygodność, a jednocześnie narastają nierówności i podziały społeczne.

64. Dotyczy to również polityki międzynarodowej. Wraz ze wzrostem dystansu między narodami, do głosu dochodzą logiki konfrontacji i agresji, a trudna droga do bardziej zjednoczonego i braterskiego świata napotyka nowe i bolesne trudności. W tym kontekście mówienie o wspólnej drodze do bardziej sprawiedliwego rozwoju dla całej rodziny ludzkiej «brzmi jak złudzenie». [83]Nie możemy jednak tracić nadziei. Zachęcam wszystkich do rozważenia skuteczniejszych form współpracy i instytucji międzynarodowych, zdolnych do ochrony globalnego dobra wspólnego bez negowania prawowitej wielości narodów i państw. W istocie, wspieranie dobra wspólnego nigdy nie może być oderwane od poszanowania prawa narodów do istnienia, do ochrony własnej tożsamości i do wnoszenia swojego unikalnego charakteru do rodziny narodów. [84]Wszelkie próby lub projekty mające na celu wyeliminowanie lub podporządkowanie sobie narodu są głęboko niemoralne i dlatego niedopuszczalne.

Zasada powszechnego przeznaczenia dóbr

65. «Wśród wielu implikacji dobra wspólnego, zasada powszechnego przeznaczenia dóbr na pierwszy plan wysuwa się sama». [85] Zasada ta przypomina nam przede wszystkim, że dobra ziemi – gleba, woda, powietrze i zasoby naturalne – zostały dane przez Boga całej rodzinie ludzkiej, aby podtrzymywać życie wszystkich, zarówno obecnie, jak i w przyszłych pokoleniach, a każda osoba ma pierwotne prawo do korzystania z tych dóbr. Święty Jan Paweł II Przypomniał, że «Bóg dał ziemię całej ludzkości, aby mogła utrzymać wszystkich swoich mieszkańców, nie wykluczając i nie uprzywilejowując nikogo». [86] Dlatego «nie jest zgodne z zamysłem Bożym używanie tego daru w taki sposób, aby jego dobrodziejstwa dotyczyły tylko nielicznych». [87]Dziś jesteśmy wezwani do uznania, że to powszechne przeznaczenie odnosi się nie tylko do dóbr materialnych, ale także do dóbr niematerialnych i kulturalnych.

66. Istnieje prawo do własności prywatnej, które ma swój własny sens i funkcję, ale jest zawsze podporządkowane powszechnemu przeznaczeniu dóbr. Zgodnie z Święty Jan Paweł II, Podporządkowanie to jest złotą zasadą zachowań społecznych i «pierwszą zasadą całego porządku etyczno-społecznego». [88] Tradycja Kościoła postrzegała własność jako środek ochrony i zarządzania zasobami, aby lepiej służyły dobru wspólnemu. Ponieważ «tradycja chrześcijańska nigdy nie uznała prawa do własności prywatnej za absolutne i nienaruszalne», [89] Jego funkcji społecznej nie należy uważać za zwykłą opinię teologiczną, lecz za pewną doktrynę Kościoła, obecną już w Piśmie Świętym i u Ojców. Dlatego Papież Franciszek Przypomniał, że solidarność, przeżywana głęboko, oznacza również «oddawanie ubogim tego, co im się prawnie należy». [90]

67. Dziś, wśród dóbr powszechnie dostępnych dla każdego, musimy uwzględnić również nowe formy własności: patenty, algorytmy, platformy cyfrowe, infrastrukturę technologiczną i dane. W kontekście, w którym bogactwo narodów w coraz większym stopniu zależy od wiedzy i technologii, gdy dobra te koncentrują się w rękach nielicznych, bez odpowiednich środków wymiany i dostępu, powstaje nowa nierównowaga, która zaprzecza powszechnemu przeznaczeniu dóbr i pogłębia przepaść między włączonymi a wykluczonymi, między tymi, którzy mogą uczestniczyć w rewolucji cyfrowej, a tymi, którzy pozostają na marginesie. Ponadto troska o nasz wspólny dom i nasza odpowiedzialność wobec ubogich i przyszłych pokoleń wymagają, aby korzystanie z dóbr stworzenia i nowe możliwości oferowane przez technologię były regulowane w sposób zapewniający poszanowanie środowiska oraz zapobiegający marnotrawstwu i nowym formom eksploatacji.

Zasada pomocniczości

68. Zasada pomocniczości wywodzi się z tej samej wizji osoby, która kierowała naszą refleksją nad godnością i dobrem wspólnym. Skoro każda kobieta i każdy mężczyzna są powołani do bycia protagonistą własnego życia i do udziału w budowaniu społeczeństwa, to organizacja społeczna również musi szanować i pielęgnować tę odpowiedzialność. Nauka społeczna Kościoła nazywa “pomocniczością” zasadę, zgodnie z którą to, co mogą zrobić jednostki, rodziny, wspólnoty lokalne i organizacje pośredniczące, nie powinno być przejmowane przez władze wyższego szczebla. Instytucje wyższego szczebla muszą uznawać, chronić i promować wolność i kreatywność niższych szczebli, koordynując ich wkład, aby skutecznie współdziałały dla dobra wspólnego. [91]

69. Od początku nowoczesnej nauki społecznej, począwszy od Leon XIII, Kościół podkreślał, że ani jednostka, ani rodzina nie powinny być wchłaniane przez państwo, ale powinny działać swobodnie, w miarę możliwości, nie szkodząc dobru wspólnemu. [92]  Święty Jan Paweł II Ponownie rozważył i pogłębił tę perspektywę, przypominając, że wspólnota polityczna służy społeczeństwu obywatelskiemu, a państwo musi dbać o dobro wspólne, interweniując, gdy jest to konieczne, ale nie zastępując na stałe odpowiedzialności instytucji pośredniczących i podmiotów społecznych. [93]Zasada pomocniczości nie usprawiedliwia obojętności państwa, lecz kieruje jego działaniami; interwencja publiczna jest niezbędna właśnie po to, by umożliwić wszystkim podmiotom społecznym realizację ich celów bez poczucia przytłoczenia. Obowiązkiem wspólnoty politycznej jest stworzenie warunków, w których jednostki, rodziny, stowarzyszenia i podmioty pośredniczące będą mogły realizować swoje powołanie społeczne, nie będąc zastępowanymi ani sprowadzonymi do roli wykonawców. [94]

70. Zasada ta zachęca do przezwyciężania wszelkich form paternalistycznego lub opartego na zasadzie dobrobytu zarządzania życiem społecznym, promując styl współodpowiedzialności: państwo, które ceni inicjatywę swoich obywateli i społeczeństwo obywatelskie zdolne do budowania więzi i mobilizowania energii w służbie dobru wspólnemu. Zgodnie z logiką pomocniczości, decyzje podejmowane są na szczeblu najbliższym zaangażowanym osobom, ceniąc życie wspólnotowe, tak aby ludzie nie musieli podejmować decyzji z góry, lecz mogli uczestniczyć w ich kształtowaniu. Tam, gdzie rodziny, stowarzyszenia, społeczności lokalne, organizacje wolontariackie i tzw. “trzeci sektor” są uznawane i wspierane, życie społeczne staje się bliższe ludziom, usługi są świadczone z większą uwagą na rzeczywiste potrzeby, a reakcje są bardziej kreatywne i szanują godność każdej jednostki. [95]

71. Zasada pomocniczości jest szczególnie istotna w kontekście rewolucji cyfrowej. W tym przypadku najwyższym szczeblem nie jest państwo, lecz dowolny znaczący podmiot gospodarczy i technologiczny, który de facto sprawuje władzę nad warunkami codziennego życia. Szczebel, który absorbuje kompetencje, dane i zdolność decyzyjną, tworzą firmy i platformy, które określają warunki dostępu, zasady widoczności, formy interakcji, a nawet możliwości ekonomiczne. Pomocniczość wymaga, aby procesy te nie były narzucane w sposób nieprzejrzysty i jednostronny z góry, lecz ukierunkowane na dobro wspólne poprzez przejrzystość, rozliczalność i rzeczywiste formy uczestnictwa (niezależne audyty, przejrzystość algorytmów, równy dostęp do danych i mechanizmy odwoławcze). [96]

72. W tym kontekście państwa i instytucje ponadnarodowe są wezwane do zagwarantowania sprawiedliwych reguł i skutecznych mechanizmów ochrony, aby społeczności lokalne, instytucje pośredniczące, szkoły i uniwersytety, a także podmioty kościelne i stowarzyszeniowe, mogły zabrać głos i przyczyniać się do podejmowania przemyślanych decyzji, które wpływają na życie ludzi: pracę, dostęp do usług, zarządzanie danymi i środowiska cyfrowe. W decyzjach dotyczących przepływów gospodarczych, platform cyfrowych, zarządzania danymi i algorytmów, procesy nie mogą być pozostawione jedynie kilku podmiotom; konieczne jest raczej budowanie form współpracy, które szanują różne poziomy wspólnoty globalnej i czynią je współodpowiedzialnymi za dobro wspólne. [97]

Zasada solidarności

73. Rozważając dobro wspólne i zasadę pomocniczości, pragnę skupić się na zasadzie solidarności. Zasada ta wypływa z wizji osoby poczętej przez wiarę; każdy człowiek jest stworzony na obraz Boga i włączony w sieć relacji, które łączą go z innymi, z narodami i ze stworzeniem. Św. Paweł VI Przypomniał, że obowiązki solidarności, sprawiedliwości i miłosierdzia mają swoje korzenie w ludzkim i nadprzyrodzonym braterstwie, które jednoczy między sobą ludzi i narody. [98] Braterstwo to nie tylko wewnętrzne dążenie wierzącego, ale rzeczywistość społeczna i polityczna, która musi być ucieleśniona we wspólnych decyzjach i ścieżkach. Solidarność jest zatem konkretnym uznaniem, że los każdego człowieka jest powiązany z losem wszystkich; zaprawdę, «nikt nie zbawia się sam». [99] To wyraźnie dowodzi ścisłego związku między zasadą pomocniczości a solidarnością. Gdy pomocniczości nie towarzyszy solidarność, staje się ona jedynie ochroną interesów prywatnych; gdy solidarność nie jest wspierana przez pomocniczość, przeradza się w paternalizm, który nie sprzyja odpowiedzialności. [100] Te ramy wskazują również na odpowiedzialność prawdziwego uczestnictwa; solidarność wyraża się, gdy każda osoba, osobiście i wspólnie z innymi, bierze udział w życiu wspólnoty — informując się, zrzeszając, dając wyraz swojemu głosowi, przyczyniając się do decyzji i wyborów publicznych — podejmując się prawdziwej odpowiedzialności, aby dobro wspólne przełożyło się na wspólne podejmowanie decyzji.

74. W wielu dziedzinach doświadczamy już swoistej “solidarności de facto”; nasze życia są ze sobą splecione, globalne gospodarki i komunikacja sprawiają, że to, co dzieje się w jednym miejscu, ma dalekosiężne skutki, a sieci cyfrowe łączą w czasie rzeczywistym ludzi i społeczności z całego świata. Jednakże ta sieć relacji nie jest jeszcze solidarnością w pełnym tego słowa znaczeniu, dopóki nie stanie się świadomą decyzją. Wiara zachęca nas do odczytywania tej rzeczywistości jako wezwania; nie jesteśmy po prostu bliźnimi, ale jesteśmy sobie nawzajem powierzeni, aby każdy z nas mógł wziąć na siebie odpowiedzialność, w miarę możliwości, za życie i cierpienia naszych braci i sióstr. Solidarność rodzi się właśnie wtedy, gdy postanawiamy nie pozostawać obojętni na to, co dzieje się z naszym bliźnim, i przekształcamy nieuniknione więzi – ekonomiczne, kulturowe i technologiczne – w ścieżki wymiany, współpracy i wzajemnej troski, ucząc się «myśleć i działać w kategoriach wspólnoty». [101]

75. Magisterium Społeczne podkreśla, że solidarność jest zarówno zasadą, jak i cnotą. Jako zasada wyraża obiektywny porządek relacji między osobami, grupami i narodami oraz nawiązuje do świadomości współzależności, zgodnie z którą dobro każdego człowieka przenika dobro innych. Jako cnota wymaga natomiast «mocnego i trwałego postanowienia».» [102] pracować na rzecz dobra wspólnego, ze szczególną uwagą poświęcać się najsłabszym. Papież Franciszek Przypomniał, że solidarność to «sposób tworzenia historii» [103] Buduje społeczności, a nie tylko masy jednostek. Oznacza to prosty, wspólny styl życia, umiejętność rezygnacji z doraźnych korzyści na rzecz tworzenia możliwości dla innych oraz gotowość do kwestionowania nawyków i przywilejów – w tym tych związanych z konsumpcją cyfrową i korzystaniem z technologii – gdy uniemożliwiają one innym godne życie.

76. W świecie, w którym zacieśniają się relacje między ludźmi, społecznościami i narodami, solidarność nabiera również wymiaru globalnego. Benedykt XVI Podkreślił silnie związek między rozwojem, sprawiedliwością i odpowiedzialnością wobec przyszłych pokoleń, przypominając, że prawdziwy postęp wymaga solidarności międzypokoleniowej. [104] oraz dbałość o więzi łączące nas ze środowiskiem naturalnym. Dziś odpowiedzialność ta obejmuje również infrastrukturę cyfrową i informacyjną; podobnie jak środowisko naturalne, “ekosystem cyfrowy” również może być przedmiotem troski, eksploatacji, współdzielenia lub monopolizacji. Solidarność wymaga, aby decyzje dotyczące danych, algorytmów, platform i sztucznej inteligencji uwzględniały nie tylko bezpośrednie korzyści dla nielicznych, ale także wpływ na wszystkich ludzi i przyszłe pokolenia. 

Zasada sprawiedliwości społecznej

77. Dla wspólnoty chrześcijańskiej sprawiedliwość społeczna jest konkretnym sposobem naśladowania Jezusa i wierności Jego Ewangelii. W Nowym Testamencie Jezus głosi «Dobrą Nowinę ubogim» ( Lc 4,18) i utożsamia się z maluczkimi, chorymi, więźniami i obcokrajowcami (por. Mt 25, 31-46). Uczy nas zatem, że sprawiedliwość rodzi się i realizuje w braterstwie, ponieważ sposób, w jaki zbliżamy się do najmniejszych spośród nas i odnosimy się do nich, staje się w istocie miarą naszej relacji z Bogiem i z naszymi braćmi. Sprawiedliwość nie odnosi się jednak wyłącznie do zachowania jednostek, ale także do sposobu, w jaki pojmowane i organizowane są struktury współistnienia. W tym względzie Sobór Watykański II Pamiętajmy, że każda instytucja jest powołana do służenia osobie ludzkiej i jej godności. [105] Sprawiedliwość społeczna objawia się zatem w takim porządku społecznym, ekonomicznym i politycznym, który pozwala każdemu – a w szczególności najbardziej bezbronnym – żyć w prawdziwie ludzki sposób, nie pomijając nikogo.

78. Najnowsze nauczanie podkreśla, że sprawiedliwość społeczna wymaga perspektywy, która zaczyna się od najmniejszych spośród nas. Święty Jan Paweł II Mówił o preferencyjnej opcji dla ubogich [106] który powinien wpływać na decyzje osobiste i społeczne, podczas gdy Papież Franciszek Potępił «kulturę jednorazowości“ [107] Co prowadzi do coraz to nowych form wykluczenia. Z tej perspektywy sprawiedliwość społeczna wymaga spojrzenia na ludzi i społeczności, zaczynając od najsłabszych: ubogich, migrantów, uchodźców, osób wewnętrznie przesiedlonych, ofiar przemocy oraz osób żyjących na peryferiach miejskich lub egzystencjalnych.

79. Idea “sprawiedliwości społecznej” pomaga uświadomić sobie, że niesprawiedliwości nie wynikają jedynie z błędnych decyzji jednostek, ale także ze struktur, mechanizmów, systemów ekonomicznych i kulturowych, które niemal automatycznie wytwarzają nierówności. Święty Jan Paweł II Mówił w tym sensie o strukturach grzechu [108] które sprzeciwiają się woli Bożej i wymagają wysiłku osobistego i społecznego nawrócenia. Z tej perspektywy sprawiedliwość nie dotyczy jedynie sprawiedliwego podziału dóbr czy naprawy istniejących niesprawiedliwości, ale nabiera także wymiaru naprawczego. Ma na celu naprawienie zerwanych więzi i reintegrację wykluczonych, biorąc pod uwagę rany zadane przez niesprawiedliwości: wojny, kolonializm, dyskryminację rasową lub płciową, przemoc wobec całych narodów i wyzysk. Może to oznaczać przywrócenie godności i głosu tym, którzy zostali zignorowani, wspieranie procesów uzdrawiania pamięci zbiorowej, zwalczanie dyskryminacyjnych praw i praktyk oraz zapewnienie konkretnego wsparcia tym, którzy wciąż ponoszą konsekwencje dawnych krzywd.

80. W tej epoce sprawiedliwość społeczna musi również zmierzyć się z otoczeniem stworzonym przez technologie cyfrowe. Rozprzestrzenianie się globalnych sieci, platform i systemów sztucznej inteligencji zmienia sposób, w jaki uzyskujemy dostęp do informacji, komunikujemy się i korzystamy z usług. Sprawiedliwość wymaga, abyśmy zapobiegali pojawianiu się nowych form wykluczenia i pozbawienia wolności: jednostkom i społecznościom odmawianym lub utrudnianym dostępu do podstawowych technologii, społecznościom poddawanym inwazyjnej inwigilacji oraz grupom społecznym poszkodowanym przez nieprzejrzyste algorytmy utrwalające uprzedzenia i dyskryminację. Sprawiedliwy porządek społeczny w erze cyfrowej to taki, który gwarantuje równy dostęp do szans dla wszystkich, chroni najsłabszych i marginalizowanych, sprzeciwia się nienawiści i dezinformacji oraz poddaje wykorzystywanie danych i technologii nadzorowi publicznemu, dbając o to, aby naczelną zasadą był nie tylko zysk, ale także godność każdego człowieka i dobro wspólne. 

81. Istotnym testem sprawiedliwości społecznej jest dziś los migrantów, uchodźców i wszystkich tych, którzy zmuszeni są opuścić swoje domy z powodu ubóstwa, przemocy, zmian klimatycznych i klęsk żywiołowych. Sposób, w jaki społeczeństwo ich traktuje, ujawnia, czy jego idea sprawiedliwości kieruje się strachem, czy braterstwem. Papież Franciszek Zachęcał nas, byśmy dostrzegali w migrantach nie tylko problem do rozwiązania, ale «żywy obraz Ludu Bożego w drodze»; [109] Ludzie z godnością, zasobami i marzeniami, którzy mają prawo do szacunku i którzy proszą o możliwość aktywnego uczestnictwa w życiu przyjmujących ich społeczeństw. Sprawiedliwość społeczna w tym kontekście oznacza co najmniej dwa uzupełniające się zobowiązania. Z jednej strony, ochronę prawa do nadziei osób zmuszonych do opuszczenia kraju, zagwarantowanie im bezpiecznych i legalnych dróg, godnych warunków przyjmowania oraz autentycznych procesów integracyjnych. Z drugiej strony, promowanie prawa do pozostania na swoim terytorium w pokoju i bezpieczeństwie, a także zajęcie się podstawowymi przyczynami migracji, w tym tymi związanymi z niesprawiedliwością ekonomiczną i kryzysem klimatycznym. Gdy prawa te są przestrzegane, migracja może być okazją do spotkania i wzajemnego wzbogacenia się między narodami.

Integralny rozwój człowieka 

82. W encyklice Populorum Progressio, święty Paweł VI Twierdzi, że rozwój jest autentyczny tylko wtedy, gdy jest “integralny”, to znaczy skierowany na «rozwój wszystkich ludzi i całego człowieka». [110] W kolejnych dekadach nauka społeczna Kościoła przyjęła i pogłębiła to sformułowanie, wskazując konkretny sposób, w jaki wielkie zasady – godność, dobro wspólne, powszechne przeznaczenie dóbr, pomocniczość, solidarność i sprawiedliwość społeczna – znajdują zastosowanie w historii. Przez “integralny rozwój człowieka” rozumiemy proces, w którym wzrost jednostek i narodów obejmuje wszystkie wymiary bytu i otwiera przyszłość dla przyszłych pokoleń.

83. Rozwój, zarówno dla jednostek, jak i narodów, jest zarówno zadaniem, jak i prawem; wymaga minimalnych warunków, które umożliwiają każdej osobie i każdemu narodowi dojrzewanie zgodnie z własną godnością, bez uzależnienia od nich ani wykluczenia z dostępu do niezbędnych dóbr. Rozwój jest humanitarny, gdy w centrum stawia ludzi, a nie gromadzenie dóbr, i gdy odnosi się zarówno do ludzi, jak i do jednostek. Sprawiedliwość wymaga uznania praw społecznych i praw narodów oraz obejmuje odpowiedzialność wobec przyszłych pokoleń. Dlatego rozwój, który zwiększa konsumpcję jednych kosztem innych lub który spycha całe regiony do roli podrzędnej, uniemożliwiając im realizację własnego potencjału, nie jest humanitarny. [111] Rozwój jest integralny, gdy nie ogranicza się do sfery ekonomicznej, lecz promuje jakość życia w wymiarze duchowym, kulturalnym, moralnym i relacyjnym, z poszanowaniem wspólnego domu, różnorodności narodów i ich sposobów życia. [112]

84. Idea integralnego rozwoju człowieka znajduje dziś decydujące kryterium weryfikacji w ekologii integralnej, która stała się istotnym wymiarem społecznej nauki Kościoła. Jakość rozwoju mierzy się bowiem jego zdolnością do łączenia, bez rozdzielania, sprawiedliwości wobec osób i troski o nasz wspólny dom, tworzenia warunków godnego życia, dostępu do dóbr podstawowych, sprawiedliwych relacji społecznych, troski o stworzenie i troski o przyszłe pokolenia. Wynika z tego, że to, co zwiększa dobrobyt niektórych poprzez degradację ekosystemów, przerzucanie kosztów na społeczności najbardziej narażone lub zagrażanie warunkom życia tych, którzy przyjdą po nas, nie jest prawdziwym postępem. 

85. Tak rozumiany, integralny rozwój człowieka stanowi horyzont, w którym należy interpretować przemiany naszych czasów, w tym przemiany rewolucji cyfrowej. Innowacje technologiczne – w tym sztuczna inteligencja – nie są neutralne; mogą zwiększać uczestnictwo i sprawiedliwość, ale mogą też pogłębiać nierówności, kontrolę i wykluczenie. Dlatego należy je rozpatrywać, stawiając sobie kluczowe pytanie: czy rzeczywiście przyczyniają się one do rozwoju jednostek i narodów w człowieczeństwie i braterstwie, w poszanowaniu naszego wspólnego domu i przyszłych pokoleń? To właśnie w tym kontekście zasady katolickiej nauki społecznej stają się konkretnymi kryteriami rozeznania w obszarach, którymi zajmiemy się w kolejnych rozdziałach.

Egzamin dla Kościoła

86. Na zakończenie pragnę poruszyć kwestię, która mnie szczególnie nurtuje. Nauka społeczna to nie tylko orędzie skierowane do społeczeństwa; to także rachunek sumienia dla Kościoła, domu i szkoły komunii, zawsze powołanego do tego, by zasady zawarte w tym rozdziale były realizowane przede wszystkim w nim samym. Dobro wspólne w wymiarze kościelnym przybiera formę synodalnego podejścia do misji w służbie Królestwa. Kościół jest bowiem «wspólnotowym i historycznym podmiotem synodalności i misji». [113] Wymaga to zwrócenia uwagi na to, w jaki sposób podejmowane są decyzje i w jaki sposób realizowana jest odpowiedzialność. Dokument końcowy Synod wskazał, że do najważniejszych praktyk transformacji misyjnej należy kultura przejrzystości, odpowiedzialności i oceny. [114]

87. Z tej perspektywy pomocniczość staje się kryterium zarządzania i życia duszpasterskiego, uznając i wspierając odpowiedzialność wiernych i pośrednich ciał kościelnych, doceniając charyzmaty i kompetencje oraz unikając wszelkiego paternalizmu, który tłumi ewangeliczną wolność. W szczególności udział ochrzczonych w procesach decyzyjnych i ich współodpowiedzialność za misję są realizowane poprzez rzeczywiste, a nie tylko nominalne, ciała partycypacyjne. [115]

88. Dla wspólnoty chrześcijańskiej solidarność ma swoje źródło w tajemnicy Chrystusa i karmi się Eucharystią. Rodzi się z komunii w wierze i sakramentach: chrzest i bierzmowanie jednoczą nas w Chrystusie, abyśmy byli jednym ciałem i jednym duchem, jednym sercem i jedną duszą (por. Ef 4,4; Akty 4.32). Eucharystia, sakrament jedności, umacnia naszą przynależność do Ciała Chrystusa i uczy nas dzielenia się. Różnorodne wrażliwości obecne w Kościele, silne przekonania, które inspirują każdego człowieka, są skarbem, jeśli pozostają zakorzenione w pewności jedności jako otrzymanego daru i jako zadania do podjęcia.

89. Życie sprawiedliwością w Kościele oznacza oczyszczanie relacji i struktur kościelnych z wypaczeń, które rodzą nierówności, brak jasności i nadużycia. W tym kontekście słuchanie ofiar nadużyć duchowych, ekonomicznych, instytucjonalnych, seksualnych, władzy i sumienia stanowi integralną część drogi do sprawiedliwości, która obejmuje uznanie krzywdy, sprawiedliwe zadośćuczynienie i zapobieganie jej. Wszelka władza służy komunii i misji. Wszelka władza służy Ludowi Bożemu. Ta diakonia przejawia się nie tylko w wierze celebrowanej i przeżywanej w sakramentach oraz w przyjęciu stylu synodalnego, ale także w konkretnym dzieleniu się dobrami. Na wzór Kościoła pierwotnego, zasoby kościelne są powołane do bycia prawdziwie wspólnymi, aby nie było wśród nas potrzebujących (por. Akty 4.34) i aby jego administracja wspierała misję głoszenia Ewangelii najuboższym. Należy promować regularne formy oceny wykonywania obowiązków duszpasterskich, które nie są osądem ludzi, lecz narzędziami formacji i korekty ukierunkowanymi na misję. [116] Te zasady katolickiej nauki społecznej ucieleśniają się w życiu Kościoła w takim stopniu, w jakim jesteśmy otwarci na działanie Ducha Świętego. W ten sposób Kościół może dać społeczeństwu wiarygodny znak: ponieważ wspólne poszukiwanie dobra wszystkich, we współodpowiedzialności i braterstwie, nie jest utopią, lecz realną możliwością. [117]

ROZDZIAŁ TRZECI

TECHNIKA I MISTRZOSTWA.
WIELKOŚĆ OSOBY LUDZKIEJ
W STOSUNKU DO OBIETNIC SZTUCZNEJ INTELIGENCJI

90. Przypomniawszy zasady, które oświetlają naukę społeczną, pragnę skupić uwagę na niektórych wyzwaniach, które wpływają na nasz sposób życia w obecnych czasach. Biblijny obraz, który towarzyszy tym stronicom, to obraz pewnej konstrukcji: z jednej strony Wieży Babel, gdzie wspólnym dziełem kieruje projekt dominacji, który ostatecznie prowadzi do dehumanizacji (por. Gn 11,1-9); z drugiej strony ruiny Jerozolimy, które za sprawą Nehemiasza są odbudowywane kawałek po kawałku, jako dzieło współodpowiedzialności (por. Nie 2-6). Jesteśmy wezwani do postawienia sobie pytania o wielki projekt naszych czasów: co budujemy? Podczas gdy rozwój technologiczny szybko zmienia języki, relacje, instytucje i formy władzy, my, jako wierzący, musimy i możemy wybrać, nad którym projektem pracować i w jakim stylu, aby chronić i doceniać wspaniałą ludzkość, która została nam dana w darze. To nie jest decyzja dotycząca naszej przyszłości, ale naszej teraźniejszości, ponieważ sztuczna inteligencja i inne nowe technologie są już częścią naszego codziennego życia.

91. Jestem przekonany, że specyficzny sposób przeżywania relacji społecznych w świetle Ewangelii nie jest raz na zawsze ustalony, lecz pozostaje zadaniem powierzonym z pokolenia na pokolenie wspólnocie chrześcijańskiej. Pod kierownictwem Ducha Świętego Kościół pozwala się oświecić Słowu, odczytywać znaki czasu i twórczo poszukiwać nowych dróg, aby relacje między ludźmi i narodami były coraz bardziej zgodne z wymogami Królestwa Bożego. [118]Dlatego też zachęcam wszystkich, a zwłaszcza wiernych świeckich, aby nie bali się wyzwań stawianych przez rzeczywistość, aby słuchali się nawzajem i aby zdecydowanie przyjęli na siebie odpowiedzialność za budowanie bardziej ludzkiego i braterskiego społeczeństwa.

Paradigmat technokratyczny i władza cyfrowa

92. W encyklice Laudato si' na stronie Papież Franciszek Potępił rosnącą konsolidację paradygmatu technokratycznego. [119] W zglobalizowanym świecie: tendencja do tego, by logika wydajności, kontroli i zysku rządziła wyłącznie decyzjami osobistymi, społecznymi i ekonomicznymi. To coraz wyraźniej pokazuje, że technologia nie jest jedynie narzędziem i że gdy staje się kryterium, ostatecznie decyduje o tym, co się liczy, a co można odrzucić, redukując kreację do przedmiotu eksploatacji, a ludzi do trybików w coraz bardziej wydajnym systemie.

93. Paradygmat ten szybko się rozpowszechnił w ostatnich latach, również w wyniku upowszechnienia się sztucznej inteligencji, nauk kognitywnych, nanotechnologii, robotyki i biotechnologii. Same w sobie innowacje te mogą być ogromną pomocą dla integralnego rozwoju człowieka i troski o nasz wspólny dom. Jednak właśnie ze względu na swoją siłę mogą one działać jak akcelerator paradygmatu technokratycznego, a zatem wymagają nowych ram duchowych, etycznych i politycznych. Większa moc niekoniecznie oznacza lepsza. W tym sensie słowa Romano Guardiniego pozostają aktualne: «Współczesny człowiek nie jest przygotowany do mądrego korzystania z władzy». [120]

94. Niebezpieczeństwo stania się przez ludzkość ofiarą własnych podbojów było już wyraźnie dostrzegane przez św. Paweł VI, ostrzegając, że «najbardziej niezwykły postęp naukowy, najbardziej zaskakujące osiągnięcia techniczne, najbardziej niesamowity wzrost gospodarczy, jeśli nie towarzyszy im prawdziwy postęp społeczny i moralny, ostatecznie obrócą się przeciwko człowiekowi». [121] Dlatego postęp technologiczny, sam w sobie cenny, wymaga rozeznania w odniesieniu do antropologicznej wizji, która nim kieruje, oraz celów, do których dąży. Jeśli rozwój technologiczny postępuje bez odpowiedniej dojrzałości etycznej i społecznej, może się zdarzyć, że zasoby wzrosną bez równoczesnego wzrostu człowieczeństwa: “mamy więcej”, ale “jesteśmy bardziej”, a człowiek ryzykuje, że będzie oceniany przede wszystkim na podstawie tego, co dostarcza. [122]

95. W tym miejscu należy zwrócić uwagę na kluczowy aspekt, o którym już wspomniałem: w wielu przypadkach, w kontekście cyfrowym, kontrola nad platformami, infrastrukturą, danymi i mocą obliczeniową nie jest prerogatywą państw, lecz dużych podmiotów gospodarczych i technologicznych, które w rzeczywistości określają warunki dostępu, zasady widoczności, a nawet możliwości uczestnictwa. Skoncentrowanie tak wielkiej władzy w rękach nielicznych prowadzi do jej nieprzejrzystości i wymykania się spod kontroli publicznej, a ryzyko deformacji rozwoju wzrasta, prowadząc do nowych zależności, wykluczeń, manipulacji i nierówności.

96. W obliczu tej koncentracji władzy w świecie cyfrowym, fundamentalne zasady katolickiej nauki społecznej stają się kryteriami oceny i rozeznania tego nowego scenariusza: niezbywalna godność osoby ludzkiej, dobro wspólne, powszechne przeznaczenie dóbr, pomocniczość, solidarność i sprawiedliwość społeczna. Zasady te wymagają zbadania, czy potęga infrastruktur cyfrowych i algorytmów rzeczywiście sprzyja uczestnictwu i odpowiedzialności, chroni najsłabszych, zapewnia równy dostęp do szans i jest ukierunkowana na dobro wspólne. Mając te przesłanki na uwadze, możemy następnie bliżej rozważyć, czym jest sztuczna inteligencja, jakie otwiera możliwości i jakie niesie ze sobą zagrożenia. 

Sztuczna inteligencja

97. Nie zamierzam tu przedstawiać rozprawy na temat sztucznej inteligencji ani omawiać obszernej bibliografii; obecnie istnieją ważne opracowania, także w sferze kościelnej, do których można się odwołać. [123] Przypomnę tylko kilka podstawowych elementów rozeznania moralnego i społecznego, które chroni prymat osoby, aby to zawsze rozum ludzki, z jego sumieniem i wolnością, kierował innowacjami technicznymi i odpowiedzialnie ustalał ich zastosowanie i granice.

98. Istotne są dwie kwestie: po pierwsze, każde stwierdzenie dotyczące sztucznej inteligencji grozi dezaktualizacją w krótkim czasie, biorąc pod uwagę imponujące tempo rozwoju tych systemów. Po drugie, my wszyscy, w tym ci, którzy je projektują, wiemy bardzo niewiele o tym, jak one faktycznie działają. Współczesne sztuczne inteligencje są bardziej “hodowane” niż “budowane”: programiści nie projektują bezpośrednio każdego szczegółu, lecz tworzą architekturę, na której “rozwija się” sztuczna inteligencja. W konsekwencji fundamentalne aspekty naukowe – takie jak wewnętrzne reprezentacje i procesy obliczeniowe tych systemów – pozostają nieznane. Dlatego pilnie potrzebne jest podwójne zaangażowanie: z jednej strony pogłębienie badań naukowych, z drugiej – ćwiczenie się w moralnym i duchowym rozeznaniu.

99. Nie da się podać jednej, pełnej definicji sztucznej inteligencji. Możemy jedynie powiedzieć, że musimy unikać błędu utożsamiania tej “inteligencji” z inteligencją ludzką. Systemy te naśladują pewne funkcje inteligencji ludzkiej. Czyniąc to, często przewyższają ją szybkością i mocą obliczeniową, oferując konkretne korzyści w wielu dziedzinach. A jednak ta moc pozostaje wyłącznie związana z przetwarzaniem danych: tak zwane sztuczne inteligencje nie doświadczają życia, nie posiadają ciała, nie doświadczają radości i bólu, nie dojrzewają poprzez relacje, ani nie wiedzą od wewnątrz, co oznacza miłość, praca, przyjaźń i odpowiedzialność. Brakuje im również sumienia moralnego: nie osądzają dobra i zła, nie pojmują ostatecznego sensu sytuacji ani nie ponoszą ciężaru konsekwencji. Potrafią naśladować języki, zachowania i wartości; potrafią symulować empatię lub zrozumienie, ale nie wiedzą, co wytwarzają, ponieważ nie mieszczą się w horyzoncie uczuciowym, relacyjnym i duchowym, w którym ludzie stają się mądrzy. Nawet jeśli takie narzędzia są przedstawiane jako zdolne do “uczenia się”, robią to inaczej niż ludzie. Nie jest to doświadczenie kogoś, kto pozwala, by życie go kształtowało i rozwija się z czasem poprzez decyzje, błędy, wybaczanie i wierność; jest to raczej adaptacja statystyczna oparta na danych i sprzężeniu zwrotnym, która może być bardzo skuteczna, ale nie oznacza rozwoju wewnętrznego.

Cenna pomoc, która wymaga uwagi

100. W świetle tego, co zostało powiedziane, możemy lepiej zrozumieć, dlaczego sztuczna inteligencja może być cenną pomocą, a jednocześnie wymaga ostrożnego i rozważnego podejścia. W ostatnich latach jej prywatne wykorzystanie znacznie wzrosło, a różne sektory zastanawiają się nad szansami i zagrożeniami związanymi z jej szybkim rozprzestrzenianiem się. W przypadku użytku osobistego należy zwrócić szczególną uwagę na trzy aspekty: łatwość osiągnięcia pożądanego rezultatu, wrażenie obiektywizmu oraz symulację komunikacji międzyludzkiej. Szybkość i prostota, z jaką można uzyskać wskazówki, złożone obliczenia, treści medialne i konkretne formy pomocy, upraszczają nasze życie, ale mogą również przyzwyczaić nas do delegowania zbyt wielu zadań i szukania szybkich odpowiedzi, osłabiając osobisty osąd i kreatywność. Wrażenie obiektywizmu, jakie mogą stwarzać odpowiedzi i propozycje tych systemów, grozi zapomnieniem, że odzwierciedlają one kulturowe uwarunkowania tych, którzy je zaprojektowali i wyszkolili, ze wszystkimi ich mocnymi i słabymi stronami. Sztuczna imitacja pozytywnej komunikacji międzyludzkiej – rady, empatii, przyjaźni i miłości – może być satysfakcjonująca, a nawet pożyteczna, ale dla mniej świadomych użytkowników może być zwodnicza i sprawiać fałszywe wrażenie związku z autentyczną osobą. Symulowane słowa nie budują relacji, lecz raczej pozory. Sztuczna imitacja troski lub koleżeństwa może być niebezpieczna, gdy zostanie wprowadzona w kontekst pozbawiony autentycznych relacji i uczuć; wówczas ryzyko nie polega na tym, że dana osoba uwierzy, że rozmawia z inną osobą, ale na tym, że straci pragnienie prawdziwego poszukiwania tej drugiej osoby.

101. Poszerzając perspektywę wykorzystania sztucznej inteligencji w naszych społeczeństwach, odkrywamy, że jest ona już obecna w procesach decyzyjnych we wszystkich sektorach i na różnych poziomach: w komunikacji, zarządzaniu i kontroli. Korzyści w zakresie efektywności i potencjał poprawy niektórych usług są oczywiste; jednak szybkie i bezkrytyczne wdrożenie naraża nas na różne ryzyka, takie jak niedoszacowanie wpływu na środowisko. Obecne systemy sztucznej inteligencji wymagają dużych ilości energii i wody, znacząco przyczyniają się do emisji dwutlenku węgla i są zasobochłonne. Wraz ze wzrostem złożoności, zwłaszcza w przypadku dużych modeli lingwistycznych, rośnie również zapotrzebowanie na moc obliczeniową i pojemność pamięci masowej, wspierane przez sieć maszyn, kabli, centrów danych i energochłonną infrastrukturę. Dlatego kluczowe jest opracowanie bardziej zrównoważonych rozwiązań technologicznych, aby zmniejszyć wpływ na środowisko i dbać o nasz wspólny dom. [124]

Odpowiedzialność, przejrzystość i zarządzanie sztuczną inteligencją

102. Wykorzystanie sztucznej inteligencji nigdy nie jest kwestią czysto techniczną: kiedy wkracza ona w procesy wpływające na życie ludzi, wpływa na ich prawa, możliwości, reputację i wolność. Wrażliwe decyzje, które wpływają na zatrudnienie, dostęp do kredytów i innych usług, a także na reputację ludzi, ryzykują, że zostaną w całości powierzone zautomatyzowanym systemom, którym brakuje «współczucia, litości, przebaczenia, a przede wszystkim otwartości na nadzieję na zmianę w jednostce»., [125] Może to prowadzić do nowych form wykluczenia. Mogą występować wyraźnie antyludzkie zastosowania, takie jak manipulacja informacjami czy naruszenia prywatności, ale może również występować mniej oczywiste oszustwo, gdy systemy sztucznej inteligencji, prezentując się jako neutralne i obiektywne, odzwierciedlają i wzmacniają stereotypy lub poglądy ideologiczne osób, które je zaprojektowały i zaprogramowały.

103. Powierzenie algorytmowi w praktyce władzy wyboru godnych i niegodnych, bez ponoszenia przez kogokolwiek ciężaru decyzji, oznacza powierzenie mu zadania redefiniowania granic ludzkiego potencjału. W tym procesie maleje nie tylko empatia dla wykluczonych, którą można sztucznie naśladować, ale także odpowiedzialność polityczna, ponieważ odrzucenie słabych jest okryte neutralnością i obiektywizmem, przeciwko którym nie sposób protestować. W ten sposób niesprawiedliwość dokonuje się w milczeniu, a współczucie, miłosierdzie i przebaczenie – nie jako pozory, lecz gesty polityczne – znikają z horyzontu.

104. Wynika z tego prosta, ale pilna konsekwencja: nie możemy uważać sztucznej inteligencji za moralnie neutralną. W rzeczywistości każdy artefakt techniczny niesie ze sobą decyzje i priorytety: co mierzy, co ignoruje, co optymalizuje i jak klasyfikuje ludzi i sytuacje. Jeśli system jest konstruowany lub wykorzystywany poprzez traktowanie niektórych istnień jako mniej wartościowych lub wykluczanie ich bez możliwości odwołania, nie jest on jedynie narzędziem, które “musi być używane prawidłowo”; wprowadza już kryterium sprzeczne z niezbywalną godnością osoby. Dlatego rozeznanie etyczne nie może ograniczać się do pytania, czy wykorzystujemy dany system w dobrym, czy złym celu, ale musi również zbadać, jak został on zaprojektowany i jaka idea osoby i społeczeństwa jest zapisana w danych i modelach, którymi się kieruje. [126]

105. Aby sztuczna inteligencja szanowała godność człowieka i rzeczywiście służyła dobru wspólnemu, konieczne jest, aby odpowiedzialność była jasna na każdym etapie: od tych, którzy projektują i programują systemy, po tych, którzy ich używają, i tych, którzy decydują się powierzyć im konkretne decyzje. W wielu przypadkach jednak wewnętrzne procesy prowadzące do rezultatu mogą być niejasne, co utrudnia przypisanie odpowiedzialności i korygowanie błędów. Właśnie tutaj to, co nazywamy “rozliczalnością”, nabiera kluczowego znaczenia. odpowiedzialność): możliwość określenia, kto powinien ponosić “odpowiedzialność” za decyzje, motywowania ich, kontrolowania, a w razie potrzeby kwestionowania i naprawiania szkód z nich wynikających. [127]

106. Apel o roztropność, rygorystyczne kontrole, a niekiedy nawet spowolnienie wdrażania sztucznej inteligencji (AI) nie oznacza sprzeciwu wobec postępu, lecz raczej odpowiedzialne dbanie o rodzinę ludzką. Potrzeba ta jest tym pilniejsza, że często występuje brak równowagi między tempem rozwoju technologicznego a tempem dojrzewania świadomości, norm, mechanizmów kontroli i instytucji zdolnych do kontrolowania jego skutków. Nie wystarczy ogólne odwoływanie się do etyki; potrzebne są odpowiednie ramy prawne, niezależny nadzór, edukacja użytkowników i polityka, która nie uchyla się od odpowiedzialności. W przeciwnym razie zmiany będą dyktowane wyłącznie przez logikę technokratyczną i przedstawiane jako konieczne i niezbędne, ostatecznie narzucając zasady dyktowane przez tych, którzy dysponują danymi, infrastrukturą i mocą obliczeniową.

107. Nie możemy po prostu powoływać się na moralizację maszyny, tak zwane “dopasowanie” sztucznej inteligencji do wartości ludzkich, nie mając odwagi postawić kolejnego warunku: możliwości dyskusji o kodeksie etycznym, który powinien być stosowany, poddając go kryteriom wspólnej sprawiedliwości społecznej. W przeciwnym razie, ktokolwiek kontroluje sztuczną inteligencję, narzuci swoją własną wizję moralną, która stanie się niewidzialną infrastrukturą systemów. Bardziej moralna sztuczna inteligencja byłaby bezużyteczna, gdyby o tej moralności decydowała garstka. Potrzebujemy bardziej aktywnej polityki, zdolnej do spowolnienia tam, gdzie wszystko przyspiesza, i ochrony przestrzeni, w których społeczności mogą nadal uczestniczyć i kwestionować.

108. Rzeczywiście, jak w przypadku wszystkich znaczących postępów technologicznych, sztuczna inteligencja (AI) ma tendencję do zwiększania władzy tych, którzy już posiadają zasoby ekonomiczne, wiedzę specjalistyczną i dostęp do danych. W świetle dobra wspólnego i powszechnego przeznaczenia dóbr, zjawisko to budzi poważne obawy: małe, wysoce wpływowe grupy mogą kształtować informacje i konsumpcję, wpływać na procesy demokratyczne i dynamikę gospodarczą dla własnej korzyści, co jest sprzeczne ze sprawiedliwością społeczną i solidarnością między narodami. Dlatego niezwykle ważne jest, aby wykorzystywaniu AI – zwłaszcza w odniesieniu do dóbr publicznych i praw podstawowych – towarzyszyły jasne kryteria i skuteczne mechanizmy kontroli, oparte na partycypacji i zasadzie pomocniczości. Społeczności i podmioty pośredniczące nie mogą być sprowadzone do roli zwykłych odbiorców decyzji podejmowanych gdzie indziej, lecz muszą być w stanie przyczyniać się do rozeznania i nadzoru. Co więcej, własność danych nie może być powierzona wyłącznie sektorowi prywatnemu, lecz musi być regulowana. Dane są produktem wkładu wielu osób i nie mogą być sprzedawane ani powierzane nielicznym. Potrzebujemy kreatywności, która będzie w stanie zarządzać nimi jako jednym ze wspólnych lub zbiorowych dóbr, w logice dzielenia się, jak już wspomniano. Święty Jan Paweł II W sprawie dóbr zbiorowych. [128]

109. Zasady katolickiej nauki społecznej pomagają nam zrozumieć tę nową rzeczywistość. W świecie, w którym nieliczni koncentrują dane, moc obliczeniową i możliwości regulacyjne, mówienie o dobru wspólnym oznacza demaskowanie tej nowej asymetrii epistemicznej, ekonomicznej i politycznej, a także wskazywanie na nowe monopole sztucznej inteligencji. Mówienie o powszechnym przeznaczeniu dóbr oznacza znalezienie sposobów na zapewnienie powszechnego dostępu do technologii i szkoleń. Mówienie o subsydiarności wymaga ochrony zdolności społeczności do podejmowania decyzji i korygowania, bez relegowania ich interwencji do nadzoru po wdrożeniu, gdy standardy zostaną już ustanowione gdzie indziej. Mówienie o solidarności zmusza nas do uznania niewidzialnej, często wyzyskiwanej pracy, która napędza modele algorytmiczne. Mówienie o sprawiedliwości wymaga zakwestionowania geografii władzy, która definiuje, kto może programować modele, a kto jest jedynie przedmiotem tego programowania, oraz uznania, że sprawiedliwość społeczna to nie tylko cel, który należy chronić po wdrożeniu technologii, ale warunek, który musi być realizowany od samego początku ich projektowania.

110. Na koniec chciałbym użyć słowa, które jest dla mnie bardzo ważne: “rozbroić”. Rozbrojenie sztucznej inteligencji oznacza wyrwanie jej z logiki wyścigu zbrojeń, który dziś nie jest już tylko militarny, ale także ekonomiczny i poznawczy. To wyścig o najefektywniejszy algorytm i największą bazę danych, aby umocnić przewagę geopolityczną lub handlową nad wszystkimi innymi. Rozbrojenie oznacza zerwanie z tą równoważnością między potęgą technologiczną a prawem do rządzenia. Rozbrojenie nie oznacza wyrzeczenia się technologii, ale uniemożliwienie jej dominacji nad ludzkością. Oznacza wyrwanie jej z monopoli, uczynienie jej dyskusyjną, podważalną, a zatem zdatną do zamieszkania, przywracając w niej wielość ludzkich kultur i stylów życia. Zadaniem, które dziś stoi przed nami, nie jest tylko etyka czy technika; jest ono ekologiczne w najbardziej radykalnym sensie, ponieważ stanowi wyzwanie dla nowego wymiaru naszego wspólnego domu. Sztuczna inteligencja jest już środowiskiem, w którym jesteśmy zanurzeni, i potęgą, której musimy się przeciwstawić. Dlatego nie wystarczy ją regulować; trzeba ją rozbroić i uczynić gościnną.

111. Zwracam się z gorącym apelem do twórców systemów sztucznej inteligencji. Innowacje technologiczne mogą być w pewnym sensie ludzkim sposobem uczestnictwa w boskim akcie stworzenia. Twórcy ponoszą zatem istotną odpowiedzialność etyczną i duchową, ponieważ każdy wybór projektu wyraża wizję człowieczeństwa. Tak jak autor dzieła artystycznego lub literackiego jest zobowiązany do uwzględniania wartości, które wyraża, tak samo jest on powołany do traktowania z należytą powagą wartości, które wpaja w swoich projektach: z przejrzystością, odpowiedzialnością wobec zaangażowanych społeczności i dbałością o to, aby to, co kultywuje, było prawdziwym dobrem.

Czego nie możemy stracić

112. Po przeanalizowaniu kwestii odpowiedzialności i zarządzania sztuczną inteligencją (AI), musimy powrócić do naszego głównego tematu: co oznacza ochrona ludzkości. Ryzyko polega nie tylko na tym, że niektóre technologie zostaną nadużyte, ale także na tym, że technokratyczny paradygmat, w którym jesteśmy zanurzeni, wzmocniony przez rewolucję cyfrową i AI, sprawi, że antyludzka wizja wyda się sprawiedliwa i normalna – wizja, zgodnie z którą pełnia życia polega na posiadaniu więcej, ograniczaniu podatności na zagrożenia, eliminowaniu nieprzewidzianych zdarzeń i kontrolowaniu wszystkiego. Kiedy efektywność staje się miarą wartości, ludzie są skłonni postrzegać siebie jako projekty do optymalizacji, a nie istoty powołane do relacji i komunii.

113. W rzeczywistości absolutyzowanie jednego wymiaru istoty ludzkiej jest zawsze błędem. W istocie nie tylko brak generuje nieporządek. To, co rośnie bez miary, może również stać się formą ubóstwa. W ekosystemie harmonia zostaje zerwana, gdy jeden gatunek rozmnaża się kosztem innych; w życiu ludzkim dzieje się to samo, gdy jedna zdolność udaje, że jest miarą wszystkiego. Zatem inteligencja, jeśli jest absolutyzowana, ostatecznie przesłania inne istotne wymiary życia: uczucie, wolę, poświęcenie i relacje. Władza techniczna, jeśli nie jest zrównoważona, nie czyni nas bardziej zdolnymi; izoluje nas i jeszcze bardziej naraża na logikę dominacji i wykluczenia. Z pewnością nie chodzi o przeciwstawianie sobie inteligencji, ale o pamiętanie, że zwracając się do wewnątrz, zapomina, że została stworzona, by służyć życiu i osobie ludzkiej. 

114. Jakość cywilizacji mierzy się nie potęgą jej zasobów, lecz opieką, jaką oferuje, zdolnością do rozpoznawania w drugiej osobie twarzy, a nie tylko funkcji. Zdolność do troski o siebie nawzajem jest ważnym wymiarem naszego człowieczeństwa. Zdolność ta jest nabywana i doskonalona poprzez doświadczenie. Czytanie dziecku bajek, towarzyszenie osobie starszej czy tworzenie przyjaznej przestrzeni to gesty, które mają miejsce w kontekście rodzinnym, ale pomagają nam uczyć się i uwewnętrzniać znaczenie opieki na poziomie społecznym oraz uczą nas rozpoznawać innych jako osoby godne uwagi. Technologia może również wspierać wzajemną opiekę między ludźmi, na przykład oferując narzędzia, które pomagają nam planować i organizować, nie pozbawiając ludzi wolności i osądu jako podmiotów relacji i odpowiedzialnych decydentów.

Narracje tła: transhumanizm i posthumanizm

115. Starając się naświetlić kulturowe założenia towarzyszące trwającej rewolucji cyfrowej, chciałbym teraz zwrócić uwagę na pewne nurty interpretujące postęp jako transcendencję istoty ludzkiej, które możemy określić mianem transhumanizmu i posthumanizmu. Nurty te stanowią ideologiczne tło rezydujące w niektórych ośrodkach potęgi technologicznej i w uproszczony sposób kolonizują zbiorową wyobraźnię, zwłaszcza w mediach i sieciach społecznościowych, wzbudzając entuzjazm dla nowych technologii z futurystyczną wizją “ulepszonego człowieczeństwa” lub “ludzi zhybrydyzowanych” z maszynami.

116. Transhumanizm i posthumanizm obejmują wielość nurtów i wrażliwości, co utrudnia ich jednoznaczny opis. Można je porównać do archipelagu różnych wysp konceptualnych, zjednoczonych tymi samymi założeniami: centralną rolą technologii i marzeniem o przekroczeniu granic kondycji ludzkiej. Ogólnie rzecz biorąc, transhumanizm zakłada udoskonalenie istot ludzkich za pomocą technologii – biomedycyny, inżynierii ciała, urządzeń, algorytmów – z dążeniem do zwiększenia wydajności i możliwości. Posthumanizm, zwłaszcza w swoich bardziej radykalnych odmianach, idzie dalej: krytykuje antropocentryzm i proponuje formę hybrydyzacji między ludźmi, maszynami i środowiskiem, wyobrażając sobie nawet, że ludzkość przekroczy próg, w którym przewyższy samą siebie, wkraczając w nowy etap ewolucji. Choć hipotezy te pozostają w dużej mierze spekulatywne, zyskują na znaczeniu, ponieważ modyfikują zbiorową wyobraźnię i w konsekwencji kierują decyzjami społecznymi, ekonomicznymi i politycznymi. [129]

117. W świetle społecznej nauki Kościoła punktem krytycznym nie jest samo wykorzystanie technologii, lecz wizja, która się za tym kryje; jeśli traktuje się ludzi jak materię, którą należy udoskonalić lub przewyższyć, łatwiej jest zaakceptować, że niektórzy mogą być uznani za mniej użytecznych, mniej pożądanych, mniej godnych. W imię postępu można dojść do wniosku o “koniecznych poświęceniach” i sprawić, by najsłabsi zapłacili cenę za rzekomą optymalizację gatunku. Wspomniane ostrzeżenie św. Paweł VI Nadal istnieje silna intuicja: zdobycze nauki i techniki w oderwaniu od postępu moralnego i społecznego obracają się przeciwko człowiekowi. [130] Dlatego konieczne jest wyraźne rozróżnienie: jedno to integrowanie technologii w wizję ludzką i relacyjną, a drugie to kierowanie się wyobraźnią, która ignoruje ograniczenia i obiecuje czysto techniczne “zbawienie”.

Granica, serce, wielkość istoty ludzkiej

118. Nasza relacja z życiem zdaje się dziś być w kryzysie. Wszystko, co stanowi “granicę” – niepełnosprawność, choroba, starość, cierpienie, wrażliwość – jest zazwyczaj interpretowane przede wszystkim jako defekt, który należy naprawić, a nie jako przestrzeń, w której człowiek dojrzewa i otwiera się na relacje. Zamiast tego musimy pamiętać, że człowiek nie rozkwita. mimo limitu, ale często Poprzez granicy. Wizja rzeczywistości w świetle wiary pomaga nam dostrzec to, co nazywamy “przygodnością” rzeczy na tym świecie. Z jednej strony konieczne jest dążenie do wyeliminowania cierpienia, które naznacza ludzkie życie, z drugiej strony mądrze jest uznać naszą wrodzoną skończoność, wiedząc, że «doświadczenie religijne, a zwłaszcza wiara chrześcijańska, proponuje, bez uproszczeń, przeżywać tę ambiwalencję między wielkością a granicą człowieczeństwa, interpretując ją w świetle pierwotnej i fundamentalnej relacji z Bogiem». [131]

119. To właśnie w naszej ograniczonej istocie znajduje swoje miejsce współczucie, szczera troska o potrzeby innych, zaskakująca hojność nawet pośród ciemności i niepowodzeń, duchowe doświadczenie i uwielbienie Boga. Widzimy to w wielu momentach, gdy ograniczenia stają się namacalne w naszym życiu: gdy jesteśmy odrzuceni, gdy cierpimy z powodu choroby lub śmierci bliskiej osoby, gdy doświadczamy niedoskonałości lub popełniamy błędy. W tajemniczy sposób, to właśnie w takich chwilach możemy znaleźć nową mądrość, poczuć miłość innych i doświadczyć obecności Pana.

120. Nawet gdy ograniczenia manifestują się jako wewnętrzny ból, ludzka mądrość uczy nas, by ich nie negować ani nie eliminować, lecz je integrować. Całkowite wyeliminowanie bólu ostatecznie wymagałoby również wygaszenia miłości i pożądania. Ci, którzy kochają i pragną, nie mogą uniknąć prób i cierpienia, dlatego przez lata przechowujemy w sobie lekcje, które pozostają wyryte jak blizny, wspomnienie podróży przez wolność i niepowodzenia, marzenia i rozczarowania. Tylko poprzez wzajemne oddziaływanie tych elementów te wewnętrzne cuda realizują się w sercu, pozwalając nam delektować się najsłodszym smakiem naszego człowieczeństwa. [132] Porzucenie tej przygody, zarazem dramatycznej i wspaniałej, w imię rzekomego pokonania wszelkich ograniczeń mogłoby być czymkolwiek, ale nie oznaczałoby bycia człowiekiem.

121. Moralne zepsucie naszych stworzeń – zło, które tak wyraźnie porusza ludzkie serce – rujnuje społeczeństwo i życie, sięgając nawet skrajności nieludzkich. A jednak nawet ta bolesna forma ograniczenia otwiera drogę do dobra. Nawet gdy ludzie zostają odczłowieczeni i powodują tragedie, w ludzkości wciąż płonie małe światełko, które z Bożą łaską może rozpalić się na nowo, podążając drogami nawrócenia i pojednania. Viktor Frankl słusznie powiedział, że w chwilach grozy «poznajemy człowieczeństwo w jego najczystszej postaci: człowieczeństwo to istota zdolna do wynalezienia komór gazowych Auschwitz, ale to także istota, która weszła do tych samych komór z podniesioną głową i Modlitwą Pańską lub Szema Jisrael na ustach». [133]

122. Skończoność, przyjęta w prawdzie, nie zubaża człowieka, lecz otwiera go na rozpoznanie oblicza Boga i drugiego człowieka. Co więcej, właśnie dlatego, że doświadcza on ograniczeń – kruchości, bólu, porażki – potrafi on uznać godność swoją i innych za nienaruszalną. A w samym doświadczeniu ograniczeń pozostaje zdolny do wyczucia braterstwa większego od niego samego i do rozpoznania niesprawiedliwości jako skandalu. Kultura i sztuka, gdy są autentyczne, chronią tę iskrę, zapobiegając normalizacji zła. W ten sposób niektóre dzieła nabrały niemal proroczego znaczenia: Dziewiąta Symfonia Pragnienie jedności Beethovena; Guernica jako potępienie dehumanizacji; Na stronie Lista Schindlera jako zaproszenie do tego, by nie skazywać przeszłości na zapomnienie.

123. Historia jawi się nie tylko jako katalog naszych aktów przemocy, ale także jako dowód na to, że ludzie potrafią tworzyć instytucje zdolne chronić wspólne życie. W ciągu ostatnich dwóch stuleci widzimy to w kilku symbolicznych wydarzeniach: narodzinach Międzynarodowego Komitetu Czerwonego Krzyża (1863), którego neutralność operacyjna gwarantuje wszystkim troskliwą opiekę; długim procesie, który doprowadził do zniesienia niewolnictwa, co nie było jedynie zmianą prawną, ale przemianą świadomości; powstaniu Organizacji Narodów Zjednoczonych (1945); oraz Powszechna Deklaracja Praw Człowieka (1948), które ustanowiły wspólny język, aby powiedzieć, przynajmniej jako wspólny ideał, że godność jest uniwersalna; Konwencja o uchodźcach (1951), który uznaje obowiązek ochrony osób uciekających przed prześladowaniami i groźbami. W tych przykładach pragnienie dobra znajduje konkretne przełożenie na formy publiczne – normy, instytucje, praktyki – zdolne do ograniczania siły i obrony bezbronnych. Jednak nic z tego nie powstało bez napotkania oporu, egoistycznych interesów i kulturowej inercji. Zdobycze moralne niemal zawsze noszą znamiona długiej i żmudnej drogi, naznaczonej również niepowodzeniami; weźmy pod uwagę przerwane procesy pokojowe czy powolną realizację zobowiązań środowiskowych. Mimo to, to właśnie kruchość tych rezultatów pokazuje, jak cenna jest odpowiedzialność tych, którzy je inicjują i podtrzymują.  

124. Niektóre wydarzenia pomagają nam dostrzec, że historia może się zmienić, gdy przynajmniej jeden mężczyzna lub jedna kobieta naprawdę poważnie traktuje godność wszystkich: ruch na rzecz praw obywatelskich w Stanach Zjednoczonych Ameryki, powiązany ze świadectwem Martina Luthera Kinga Jr., czy koniec apartheid W Republice Południowej Afryki, po uwolnieniu Nelsona Mandeli i jego decyzji, by nie oddawać przyszłości w ręce nienawiści, w różnych kontekstach wyróżniły się również odważne i hojne kobiety, takie jak Święta Laura Montoya, Święta Teresa z Kalkuty, Dorothy Day, Maria Skłodowska-Curie, Maria Montessori, Elisabeth Elliot, Wangari Maathai, Benazir Bhutto i wiele innych z każdego kontynentu, które dzięki swoim wysiłkom przyczyniły się do uczynienia historii bardziej ludzką.

125. Obok tych znaków publicznych istnieje sieć bardziej dyskretna, ale zdecydowana: wspólnoty zakonne, które wybierają miejsca ubogie i niebezpieczne; męczennicy braterstwa i sprawiedliwości, tacy jak św. Maksymilian Kolbe, św. Óscar Romero i bł. Enrique Angelelli, a także świadkowie, którzy w trudnych i często nieludzkich warunkach ucieleśniali nadzieję Ewangelii i godność człowieka, jak Czcigodny François-Xavier Nguyễn Văn Thuận. A nade wszystko “męczennicy dnia codziennego”, którzy w ciszy leczą, edukują, towarzyszą i pocieszają, jak rodzice, pielęgniarki, lekarze, wolontariusze i ci, którzy opiekują się osobami starszymi lub wykluczonymi. Ich świadectwo pokazuje, że dobro nie rozwija się automatycznie, ale wymaga wytrwałości, pamięci i nawrócenia, które pozwala zaczynać od nowa nawet po porażkach.

126. To właśnie ta zbieżność sprawiedliwych instytucji, wiarygodnego świadectwa i codziennej wierności podtrzymuje nadzieję i wskazuje kierunek: wspierać postęp technologiczny bez umniejszania ludzkiego serca. Dlatego ludzkość – wspaniała i zraniona – nie może być zastąpiona ani przewyższona; może przyjąć postęp technologiczny, aby ulżyć cierpieniom i otworzyć nowe możliwości, pod warunkiem, że nie wyrzeknie się tego, co ją czyni: zdolności do relacji i miłości. W tym momencie pojawia się kluczowe pytanie: jeśli istnieje prawdziwe “coś więcej niż człowiek”, gdzie się ono znajduje? Wiara chrześcijańska odpowiada, wskazując na pełnię, która nie pochodzi z technologicznego ubóstwienia, ale z tego, co jest dziełem łaski Bożej, otrzymanej w Chrystusie.

Prawdziwe “więcej niż ludzkie”: łaska i humanizm chrześcijański

127. Wyrażenie “bardziej niż ludzki” nie należy wyłącznie do języka obietnic technicznych. Tradycja chrześcijańska od wieków głosi, że człowiek nie jest zamknięty w granicach własnej natury, lecz powołany do przekraczania siebie; nie do ucieczki od rzeczywistości ani do pogardy dla ograniczeń, lecz do odnajdywania spełnienia w miłości. Wiara uznaje “poza”, które wypływa z daru Bożego. Ta przemiana jest dziełem Ducha Świętego. Jak nauczał św. Tomasz z Akwinu, ten proces uniesienia i przemiany «przekracza możliwości natury ludzkiej».» [134], ponieważ istnieje nieskończona odległość [135] między naszą naturą a życiem Boga. Jednakże możliwe jest wciągnięcie w serce tego niegasnącego życia, nawet gdy poruszamy się w granicach tego świata. A tym, kto umożliwia tę drogę, może być jedynie Nieskończoność, która się ofiarowuje: to sam Bóg przekracza tę “nieskończoną” dysproporcję. [136] W ten sposób dokonuje się nowe stworzenie ludzkości: «Jeśli ktoś żyje w Chrystusie, jest nowym stworzeniem: stare przeminęło, oto wszystko stało się nowe» ( 2 Co 5,17).

128. Akceptując tę możliwość przekroczenia siebie dzięki łasce Bożej, nie negujemy siebie, nie stajemy się mniej ludzcy. Wręcz przeciwnie, jak wyjaśnia Papież Franciszek, «Stajemy się w pełni ludźmi, gdy jesteśmy czymś więcej niż ludźmi, gdy pozwalamy Bogu poprowadzić nas poza siebie, byśmy dotarli do naszego najprawdziwszego »ja”. [137] W tym tkwi radykalna różnica w porównaniu z prometejskimi marzeniami: tym, co ratuje ludzkość, nie jest zwiększona samowystarczalność, lecz wyzwalająca relacja, transformująca wspólnota. Natomiast technologia, która klasyfikuje i optymalizuje to, co już istnieje, może nieświadomie stać się przeszkodą dla zmian i rozwoju. Dla algorytmu błąd jest czymś, co należy naprawić; dla człowieka może to być początek głębokiej zmiany. Przyszłość człowieka nie jest przewidywalna, lecz powierzona jego wolności – uwznioślonej niewyczerpaną łaską boską – i relacjom, które pielęgnuje.

Dwa miasta i dwie miłości

129. Humanizm chrześcijański nie odrzuca nauki ani technologii, lecz przyjmuje je z wdzięcznością i realizmem, osadzając je w wyższym powołaniu. Twórcza inteligencja człowieka jest darem, który może złagodzić cierpienie i otworzyć nowe możliwości, ale musi pozostać ukierunkowana na dobro wspólne, sprawiedliwość, troskę o słabszych i o stworzenie. W tym sensie prawdziwy wybór nie leży między entuzjazmem a strachem, ale między dwoma sposobami budowania: postępem, który służy jednostkom i społecznościom, a postępem, który podporządkowuje je dynamice władzy. Ostatecznie, kluczowe pytanie pozostaje to, które stawia Święty Jan Paweł IICzy sztuczna inteligencja «czyni życie człowieka na Ziemi, we wszystkich jego aspektach, bardziej “ludzkim”? Czy czyni je bardziej “godnym człowieka”?. [138] Jeśli odpowiedź brzmi “tak”, to możemy dostrzec w tym pozytywną szansę, którą należy wykorzystać odpowiedzialnie, na drodze wspólnej i cierpliwej odbudowy, zgodnie z modelem odrodzenia Jerozolimy opisanym w Księdze Nehemiasza. Jeśli natomiast moc rośnie, podczas gdy serce więdnie, a więzy pękają, to stoimy w obliczu nowej wersji Babel: monumentalnej, lecz nieludzkiej budowli.

130. Kwestionowanie tej alternatywnej drogi postępu oraz sposobu, w jaki ją interpretujemy i przeżywamy, ostatecznie oznacza badanie naszych własnych serc. W istocie sposób, w jaki myślimy o relacjach, pracy i instytucjach oraz jak je konstruujemy, ujawnia nasze fundamentalne wartości i ostatecznie wynika z tego, co leży w naszych sercach. To miłość nas prowadzi: to, co naprawdę kochamy, jako jednostki i jako społeczeństwo, kształtuje nasze życie i działania. Święty Augustyn opisuje historię ludzkości jako pole bitwy między dwiema miłościami, które dały początek dwóm sposobom zamieszkiwania świata i współistnienia, dwóm “miastom”: z jednej strony miłości Boga i bliźniego; z drugiej – miłości samego siebie. «Dwie miłości dały początek dwóm miastom: miłości siebie aż do pogardy Boga, miastu ziemskiemu; i miłości Boga aż do pogardy siebie, miastu niebieskiemu». [139] Jak w całej historii ludzkości, te dwie miłości wciąż walczą o dominację w naszych sercach. Era sztucznej inteligencji nie jest wyjątkiem od tej reguły: budowa Babel, czyli Jerozolimy, zaczyna się w każdym z nas.

ROZDZIAŁ CZWARTY

OCHRONA LUDZKOŚCI W TRAKCIE TRANSFORMACJI.
PRAWDA, PRACA, WOLNOŚĆ

131. Po nakreśleniu krajobrazu, w którym rozgrywa się wyzwanie transformacji technologicznej, zwłaszcza związanej ze sztuczną inteligencją oraz nurtami transhumanistycznymi i posthumanistycznymi, nie możemy ograniczyć się do prostych, ogólnych analiz. Wraz ze zmianą języków i narzędzi zmieniają się również codzienne gesty i relacje społeczne. Dlatego konieczne jest skupienie się na pewnych obszarach, w których te przemiany mają bardzo konkretne, a niekiedy dramatyczne, reperkusje. W świetle zasad społecznej nauki Kościoła, transformacja cyfrowa wzywa nas do ponownego odkrycia prawdy jako dobra wspólnego, do ochrony godności pracy i do ochrony wolności przed wszelkimi formami zależności i komercjalizacji.

Prawda jako dobro wspólne

Prawda i demokracja

132. Wykorzystanie platform cyfrowych i systemów sztucznej inteligencji (AI) przyspiesza głębokie zmiany w komunikacji publicznej i politycznej. Narzędzia, które mogłyby sprzyjać debacie i partycypacji, są często wykorzystywane do konstruowania stronniczych narracji i zacierania granic między prawdą a fałszem, mieszając dane z opiniami. Dezinformacja nie narodziła się wraz ze sztuczną inteligencją, ale obecnie znajduje w niej potężny czynnik wzmacniający. Możliwość manipulowania treściami, obrazami i filmami naraża obywateli na stronnicze lub wprowadzające w błąd perspektywy. Problem ten ma wymiar kulturowy i moralny, ponieważ jakość komunikacji publicznej zależy bezpośrednio od zaufania społecznego i na nie wpływa. Prawdziwa informacja nie powstaje w wyniku scentralizowanej lub zautomatyzowanej kontroli. W dyskursie publicznym prawda faktów ma wymiar racjonalny, ponieważ wymaga weryfikacji, porównywania źródeł i odpowiedzialności argumentacyjnej; ale jest jeszcze bardziej relacyjna: buduje się ją poprzez więzi zaufania i wspólne praktyki, w uczciwym dialogu z innymi i ze światem. Tylko wspólne poszukiwanie prawdy faktów, traktowane jako dobro wspólne, może położyć podwaliny pod uczciwą komunikację.

133. Ci, którzy dysponują potężnymi zasobami technicznymi i ekonomicznymi – a wraz z nimi licznymi zasobami ludzkimi, by interweniować – mają ogromną zdolność do dokonywania zmian kulturowych i ostatecznie do przekonania znacznej liczby ludzi o prawdzie o człowieku, świecie, sensie istnienia, rodzinie, a nawet o Bogu. Jest to czysta, pozbawiona prawdy władza, która subtelnie lub otwarcie narzuca innym to, co chce, by uważali za prawdę. U podłoża tego wszystkiego leży chora, trudna do rozpoznania przyczyna: fakt, że «człowiek współczesny żywi błędne przekonanie, że jest jedynym autorem samego siebie, swojego życia i społeczeństwa. To przypuszczenie wynika z egoistycznego zapatrzenia w siebie». [140] Dlatego wierzy, że może konstruować rzeczywistość i że słuszne jest to, co najlepiej odpowiada jego celom. Święty Jan Paweł II Zastanawiał się nad konsekwencjami “kryzysu otaczającego prawdę”, idąc tak daleko, że stwierdził, iż «wraz z porzuceniem idei uniwersalnej prawdy o dobru, którą może poznać ludzki rozum, nieuchronnie zmieniła się także sama koncepcja sumienia». [141]W ten sposób słabnie uznanie prawd uniwersalnych, które nas poprzedzają i które świadomość musi zaakceptować. Doprowadziło to do Papież Franciszek realistycznie zapytać: «Czymże jest prawo bez przekonania, osiągniętego po długiej drodze refleksji i mądrości, że każda istota ludzka jest święta i nienaruszalna?» i podsumować: «Aby społeczeństwo miało przyszłość, musi przyjąć głęboki szacunek dla prawdy o ludzkiej godności, której się podporządkowujemy. Wtedy zabijanie kogoś będzie unikane nie tylko po to, by uniknąć społecznej pogardy i ciężaru prawa, ale z przekonania. Jest to niezbywalna prawda, którą rozpoznajemy rozumem i przyjmujemy z sumieniem. Społeczeństwo jest szlachetne i godne szacunku również ze względu na kultywowanie poszukiwania prawdy i przywiązanie do najbardziej fundamentalnych prawd». [142]

134. Poszukiwanie prawdy jest istotnym elementem demokracji, która sama w sobie jest narzędziem uczestnictwa w dobru wspólnym. Gdy pytanie o to, co jest prawdą, traci na znaczeniu, a dominuje pragmatyzm, który zadowala się tym, co wydaje się użyteczne lub skuteczne, życie demokratyczne słabnie. W istocie demokracja nie opiera się wyłącznie na regułach i procedurach, ale przede wszystkim na wiernej relacji z faktami i autentycznym ukierunkowaniu na dobro jednostek i społeczeństwa jako całości. Brak zainteresowania prawdą powoli, lecz nieubłaganie prowadzi do totalitaryzmu, dla którego, jak pisała filozofka Hannah Arendt, idealnymi podmiotami są nie tyle ci, którzy są przekonani ideologicznie, co raczej «ludzie, dla których nie ma już rozróżnienia między faktem a fikcją (tj. rzeczywistością doświadczenia) ani między prawdą a fałszem (tj. normami myślenia)». [143]

Komunikacja i wyobraźnia zbiorowa

135. W tym kontekście ważne jest, aby pamiętać, że komunikacja «to nie tylko przekazywanie informacji, ale także tworzenie kultury». [144] Treści krążące w środowiskach cyfrowych wpływają na sposób, w jaki ludzie postrzegają świat, i wprowadzają do zbiorowej świadomości obrazy i narracje, które kształtują pragnienia i wpływają na codzienne decyzje. «To nie jest świat równoległy ani czysto wirtualny»., [145] Ponieważ to, co pojawia się w Internecie, staje się częścią życia ludzi, zwłaszcza młodych.

136. Z tego powodu osoby kontrolujące platformy cyfrowe i media mają niezwykłą zdolność wpływania na zbiorową wyobraźnię i prezentowania określonej wizji rzeczywistości jako pożądanej. Siła ta musi być nieustannie kierowana dążeniem do prawdy i poszanowaniem godności człowieka, aby kultura tworzona w sieci nie stała się narzędziem nadmiernego rozproszenia, homogenizacji i dominacji, lecz przestrzenią, w której może rozkwitnąć wewnętrzna wolność i krytyczne myślenie.

W stronę ekologii komunikacji

137. Naszym pierwszym zadaniem nie jest demonizowanie ani ubóstwianie mediów, lecz zarządzanie nimi z ustalonego punktu widzenia: prawda jest dobrem wspólnym, a nie własnością tych, którzy mają władzę lub są widoczni. Dlatego konieczne jest promowanie ekologii komunikacji: w sferze polityki publicznej oznacza to ustanowienie reguł, które uczynią kryteria selekcji i rozpowszechniania treści bardziej przejrzystymi oraz chronią dane osobowe; w sferze społecznej i kulturalnej oznacza to wzmocnienie organizacji pośredniczących, poważnego dziennikarstwa i przestrzeni debaty, w których argumentacja i weryfikacja mają pierwszeństwo przed natychmiastową reakcją; w sferze szkół i rodzin – rosnącą potrzebę nowej świadomości edukacyjnej i szkolenia w zakresie prawidłowego i krytycznego korzystania z narzędzi cyfrowych, sztucznej inteligencji oraz platform zakupowych i inwestycyjnych; w sferze uniwersytetów – ogromne wyzwanie integracji wiedzy, szkolenia zarówno w zakresie umiejętności łączenia i scalania różnych dziedzin wiedzy w celu interpretacji złożoności, jak i w zakresie technik weryfikacji faktów.

138. Wspólnoty chrześcijańskie również muszą zaangażować się w transparentną komunikację i uczciwe poszukiwanie faktów. Niestety, nie zawsze tak było. Z zażenowaniem obserwowaliśmy mozolne odkrywanie bolesnych prawd, nawet dotyczących członków Kościoła i kościelnych realiów. W szczególności niektórzy dziennikarze oddani prawdzie odegrali kluczową rolę w ujawnianiu niesprawiedliwości i nadużyć. Do nich pragnę powtórzyć słowa… Papież Franciszek Zwracając się do ekspertów watykańskich, powiedział: «Dziękuję wam również za to, co ujawniacie na temat tego, co nie działa w Kościele, za to, że pomagacie nam nie zamiatać spraw pod dywan, a także za głos, jaki użyczyliście ofiarom nadużyć». [146] Jednakże czujność i przejrzystość są przede wszystkim poważną odpowiedzialnością samego Kościoła i nie powinniśmy czekać, aż inni zmuszą nas do skonfrontowania się z niewygodną prawdą o nas samych.

Sojusz edukacyjny dla ery cyfrowej

139. W epoce, w której prawda jest często podporządkowana interesom i strategiom komunikacyjnym, świat edukacji nabiera kluczowego znaczenia. Jednak gwałtowne przemiany technologiczne ujawniają, jak bardzo jesteśmy nieprzygotowani w dziedzinie edukacji. Wszechobecność mediów cyfrowych sprzyja kulturze bezpośredniości i nadmiernej stymulacji, co potęguje zmęczenie, nudę i apatię wobec wysiłku niezbędnego do poszukiwania prawdy.

140. Z drugiej strony, procesy edukacyjne wymagają czasu na dojrzewanie, konfrontacji z rzeczywistością wykraczającą poza pozory oraz cierpliwego podejścia. Jest to fundamentalna kwestia, ponieważ każda technologia edukuje tych, którzy jej używają. Edukacja w zakresie korzystania ze sztucznej inteligencji oznacza zatem edukację ludzi, aby decydowali, kiedy i w jakim celu z niej korzystać. nie Wykorzystaj to. Szybkość i łatwość, z jaką uzyskuje się odpowiedź lub streszczenie, grozi zgaśnięciem chęci zadawania pytań, które owocują dopiero z czasem. Jak pisze Platon, najgłębsze i najważniejsze rzeczy poznajemy dopiero po długim czasie i wysiłku, angażując się w dyskusje z innymi, by “pocierać” koncepcje i doświadczenia niczym krzemień, aż iskra zrozumienia w nas zapłonie. [147] Musimy nauczyć się żyć bez sztucznej inteligencji i chronić naszą młodzież przed obietnicą doskonałej maszyny, przed subtelną pokusą, która sprawia, że ludzkie myślenie wydaje się bezużyteczne dokładnie wtedy, gdy jest najbardziej potrzebne.

141. W ostatnich latach literatura psychologiczna i psychiatryczna coraz częściej dokumentuje, jak wczesna i nienadzorowana ekspozycja na urządzenia cyfrowe i media społecznościowe może negatywnie wpływać na sen, uwagę, regulację emocji i relacje, zwłaszcza w wieku najbardziej wrażliwym, niekiedy z dramatycznymi konsekwencjami. Sytuację tę pogłębia łatwy dostęp do scen przemocy lub okrucieństwa, które uwłaczają wrażliwości, treści pornograficznych i hiperseksualizowanych, komunikatów trywializujących ciało i emocje oraz propozycji normalizujących ryzykowne zachowania. W Internecie rekrutacja, szantaż i wykorzystywanie seksualne nieletnich nie są rzadkością, a zjawiska te stają się jeszcze bardziej podstępne dzięki stosowaniu fałszywych profili, algorytmów wzmacniających niebezpieczne kontakty oraz narzędzi sztucznej inteligencji zdolnych do manipulowania obrazami i filmami. Zbyt wczesne posiadanie telefonu komórkowego i korzystanie z niego bez nadzoru osoby dorosłej może nasilać kruchość i sprzyjać uzależnieniom u młodych ludzi, narażając ich na izolację, nękanie i cyberprzemoc, a także presję związaną z udostępnianiem intymnych zdjęć lub wrażliwych danych.

142. Rodzicom trudno jest samodzielnie przeciwstawić się uwarunkowaniom modeli biznesowych, które monetyzują uwagę i czas. Dlatego niezbędny jest sojusz między decydentami, instytucjami edukacyjnymi i rodzinami, aby zapewnić konkretne wsparcie dorosłym w ich roli. Konieczne jest przeciwstawianie się, poprzez dalekosiężne decyzje publiczne, doraźnym interesom platform – skoncentrowanym w rękach nielicznych – gdy stoją one w sprzeczności z dobrem dzieci. W tym kontekście interwencje legislacyjne, które ustanawiają ograniczenia wiekowe, pociągają dostawców usług do odpowiedzialności – bez obciążania nimi rodzin – oraz zapewniają konkretne zabezpieczenia przed wszelkimi formami wykorzystywania seksualnego i przemocy w internecie, są aktualne, aby dzieciństwo i okres dojrzewania były naprawdę chronione jako cenne dobra powierzone naszej opiece. [148] Jednocześnie należy edukować dzieci, młodzież i młodzież, aby nauczyli się rozpoznawać manipulację, bronić własnej godności i szanować godność innych, także w środowisku cyfrowym. [149]

Centralna rola szkoły

143. Szkoła jest miejscem, w którym nowe pokolenia mogą uczyć się poszukiwania i umiłowania prawdy, kwestionowania sensu życia i godności każdego człowieka. Dlatego wielu rodziców, pragnąc, aby ich dzieci dorastały zdolne do nawiązywania relacji z innymi, krytycznego myślenia i kierowały się silnymi wartościami, pokłada wielkie nadzieje w szkole jako cennym sojuszniku w edukacji swoich dzieci. Rodzice mają bowiem podstawowe i niezbywalne prawo do wyboru rodzaju edukacji i kształcenia, jakie otrzymają ich dzieci, zgodnie z własnymi przekonaniami moralnymi, kulturowymi i religijnymi. Świat edukacji stoi dziś przed pilnymi wyzwaniami.

144. Pierwsze wyzwanie ma charakter społeczno-polityczny. Zarówno w obrębie krajów, jak i między różnymi regionami świata, utrzymują się znaczne nierówności w dostępie do edukacji podstawowej i wyższej. W wielu krajach państwo nie zainwestowało jeszcze niezbędnych środków, aby zagwarantować wszystkim wysokiej jakości edukację, ani poprzez odpowiednie wsparcie publicznego systemu szkolnictwa, ani poprzez wspieranie prywatnych instytucji świadczących tę niezbędną usługę. Gdy znaczna część edukacji, na różnych poziomach, jest powierzana instytucjom prywatnym, może się zdarzyć, że przy braku odpowiedniego wsparcia publicznego dostęp do szkoły stanie się nadmiernie zależny od środków finansowych rodzin. W obliczu tego ryzyka należy jednak docenić i wesprzeć wkład wielu katolickich instytucji edukacyjnych. Choć są to instytucje prywatne, gwarantują one środowisko integracyjne dla dzieci i młodzieży ze wszystkich środowisk, nawet jeśli sytuacja ekonomiczna ich rodzin w inny sposób na to nie pozwala.

145. Drugim poważnym wyzwaniem jest wyzwanie pedagogiczne. Wiele systemów edukacyjnych z trudem nadąża za zmianami i wspiera holistyczny rozwój uczniów. Rozwój technologii informatycznych i sztucznej inteligencji (AI) oznacza, że programy nauczania zaprojektowane z myślą o innej epoce szybko stają się przestarzałe, a organizacja szkoły, przestrzeń, metody oceniania, a nawet sama rola nauczyciela muszą zostać przemyślane na nowo w celu stworzenia prawdziwie holistycznej edukacji, otwartej na wszystkie wymiary człowieka. Niezbędne jest promowanie ciągłego rozwoju zawodowego nauczycieli przez cały okres ich kariery, aby mogli oni pozytywnie angażować się w nowe technologie, pomagając uczniom korzystać z nich w sposób odpowiedzialny, krytyczny i kreatywny, zamiast biernie wchłaniać ich wpływ.

146. Trzecie wielkie wyzwanie ma charakter intelektualny i wiąże się z mądrością. Jeśli nie będziemy czujni, może powstać system edukacyjny pozbawiony umiłowania prawdy, w którym nieustanny przepływ informacji zastępuje praktykę badań, refleksji i rozeznania. Mnoży się wiedza fragmentaryczna, ale coraz trudniej jest uchwycić rzeczywistość jako całość, zadawać pytania o sens rzeczy i rozwijać autentyczne myślenie krytyczne i twórcze. Wielu pedagogów dostrzega już oznaki możliwej dehumanizacji, w której ludzie “wiedzą wiele rzeczy”, ale z trudem nadają sens swojemu życiu – również z powodu niezdolności do łączenia informacji z wiedzą – i utrzymywania horyzontu sensu w zasięgu wzroku. Konieczne jest promowanie prawdziwej higieny uwagi: rytmów obejmujących ciszę, refleksyjną naukę, czytanie i przemyślaną analizę; bez tych elementów wolność wewnętrzna może zostać naruszona.

147. Nauka społeczna Kościoła zachęca rodziny, szkoły, wspólnoty chrześcijańskie i instytucje publiczne do odnowionego sojuszu edukacyjnego. Sojusz ten staje się rzeczywistością, gdy fundamentalne zasady przekładają się na cele edukacyjne: wychowywanie do umiaru i poczucia ograniczeń; wychowywanie do uznania prawa innych i tych, którzy przyjdą po nas, do korzystania z dóbr, które zostały nam dane lub które ludzka pomysłowość oddaje nam do dyspozycji; wychowywanie do wolności i odpowiedzialności; wychowywanie do poczucia transcendencji i dobra wspólnego. Szkoły nie są powołane do podążania za tempem świata cyfrowego, ale do oferowania tego, czego sam świat cyfrowy nie jest w stanie zapewnić: wspólnego czasu na naukę i relacji opartych na zaufaniu.

Godność pracy w dobie transformacji cyfrowej

Wartość pracy

148. Od momentu narodzin Doktryny Społecznej, wraz z Rerum novarum, Kościół zwrócił uwagę na ochronę pracowników i potrzebę zwalczania wszelkich form wyzysku. Przede wszystkim jednak Magisterium uznało pracę za «niezbędny klucz».» [150] Aby w pełni zrozumieć kwestię społeczną, musimy uświadomić sobie, że to właśnie poprzez pracę jednostki rozwijają wiele wymiarów swojego istnienia. Z tej perspektywy możemy również zrozumieć głęboką intuicję świętego Benedykta z Nursji, który łączył modlitwę z pracą, podkreślając codzienną aktywność jako część odpowiedzi człowieka na Boże powołanie. Stworzeni na obraz Stwórcy, poprzez nasze działania, w pewien sposób, rozszerzamy Jego dzieło: przyczyniamy się do postępu społeczeństwa i budowania dobra wspólnego, wykorzystujemy w praktyce otrzymane umiejętności, ulepszamy i upiększamy świat, wspieramy nasze rodziny, nawiązujemy relacje oparte na współpracy i uczymy się budować razem, poprzez słuchanie i dialog, coś, czego nikt nie mógłby osiągnąć sam.

149. Z tych powodów praca nie jest jedynie środkiem do celu, lecz wyraża i ubogaca godność naszego życia. Jest ona wrodzoną potrzebą kondycji ludzkiej, wspólną drogą do dojrzałości, rozwoju i samorealizacji. Z tej perspektywy pomoc finansowa dla ubogich jest nadal niekiedy niezbędna w sytuacjach kryzysowych, ale nie może stać się jedyną odpowiedzią, ponieważ celem jest zapewnienie każdemu warunków do godnego życia poprzez własną pracę. [151]

150. Obecnie połączenie automatyzacji, robotyki i sztucznej inteligencji (AI) szybko przekształca samą strukturę pracy. Reklamuje się to jako przynoszące ogromne korzyści wszystkim. W rzeczywistości “nowe sposoby” pracy niekoniecznie są lepsze, ponieważ «chociaż AI obiecuje zwiększyć produktywność poprzez przejęcie zwykłych zadań, pracownicy często są zmuszeni dostosowywać się do prędkości i wymagań maszyn, a nie maszyn projektowanych z myślą o wspomaganiu tych, którzy pracują. Zatem, wbrew reklamowanym korzyściom AI, obecne podejście do technologii może paradoksalnie osłabiać umiejętności pracowników, poddawać ich zautomatyzowanemu nadzorowi i skazywać na sztywne i powtarzalne zadania. Konieczność dotrzymywania kroku technologii może podkopywać poczucie sprawczości pracowników i tłumić innowacyjne możliwości, które powinni wnosić do swojej pracy». [152] Aby uniknąć tego typu rozbieżności, konieczne jest projektowanie systemów skoncentrowanych na człowieku, a nie wyłącznie na wynikach.

Problem bezrobocia

151. Święty Jan Paweł II Przypomniał, że bezrobocie jest poważnym problemem i że zwłaszcza, gdy osiągnie masowe rozmiary, może stać się prawdziwą katastrofą społeczną, co szczególnie uwypukla odpowiedzialność państwa. [153] Obecnie, w dobie “czwartej rewolucji przemysłowej”, obawy te są jeszcze większe, gdyż innowacje są często podejmowane wyłącznie w celu redukcji kosztów i zwiększenia zysków. [154]W niektórych kontekstach realne są obawy przed znacznym i gwałtownym spadkiem liczby dostępnych miejsc pracy, co będzie miało głęboki wpływ na rodziny, młodzież i lokalne gospodarki. W wielu sektorach przekłada się to już na nowe formy niepewności i nierówności, z bardzo wysokimi pensjami dla wysoko wykwalifikowanej mniejszości i coraz niższymi płacami dla znacznej części ludności pracującej.

152. Niewątpliwie pożądane jest, aby technologia uwalniała ludzi od szczególnie uciążliwej, powtarzalnej lub niebezpiecznej pracy i oferowała inteligentne wsparcie dla ludzkiej działalności, ale ogólną zasadą musi pozostać ochrona miejsc pracy i niezastąpiona rola człowieka. Cel osiągania większych zysków nie może usprawiedliwiać decyzji, które systematycznie rezygnowałyby z zatrudnienia, ponieważ osoba ludzka jest celem, a nie środkiem, a porządek gospodarczy musi pozostać podporządkowany godności ludzkiej i dobru wspólnemu.

153. Jednocześnie musimy uznać, że każda prawdziwa transformacja dokonuje się poprzez nieciągłość: jest nierówna, fragmentaryczna, a czasem konfliktowa. Dlatego nie ma jednego modelu zmiany ani globalnego rozwiązania; istnieją terytoria i historie, które wymagają różnych reakcji. Biorąc pod uwagę nierówności charakteryzujące nasz świat, rozprzestrzenianie się sztucznej inteligencji i systemów komputerowych wywołuje odmienne skutki w każdym miejscu. Zamożne społeczeństwa automatyzują się szybko i chaotycznie, zmniejszając zapotrzebowanie na siłę roboczą i generując obszary bezrobocia oraz tarcia instytucjonalne. Z kolei rozległe regiony świata pozostają uwięzione w hybrydowych gospodarkach, gdzie nisko opłacana praca ludzka i niepełnowartościowe technologie współistnieją bez rzeczywistej transformacji. Terytoria te stają się rezerwuarami niepewnej pracy oraz siedliskami niestabilności i przymusowej migracji. Rozwiązania muszą zatem zostać znalezione na poziomie krajowym i lokalnym, z udziałem społeczności pośredniczących. Potrzebujemy elastycznych narzędzi: konkretnych modeli, lokalnych eksperymentów, progresywnych redystrybucji i nowych praw dostępu do podstawowych dóbr. Nie dążąc do abstrakcyjnej harmonii, celem jest budowanie konkretnych form ludzkiego współistnienia w ramach tej transformacji.

154. Praca pozostaje fundamentalnym wymiarem ludzkiego doświadczenia; jest nie tylko środkiem utrzymania, ale także przestrzenią ekspresji, relacji i wkładu we wspólnotę. Dlatego problemy związane z pracą nie ograniczają się wyłącznie do dochodów niezbędnych do przetrwania rodzin. Społeczeństwo, które gwarantowałoby pracę jedynie niewielkiej części populacji, naraziłoby wielu na sytuację wymuszonej bierności, braku obowiązków, zaangażowania i codziennej stymulacji, z konsekwencjami w postaci zubożenia ludzkiego i kulturowego w przeciwieństwie do wysokiego poziomu rozwoju technologicznego. Znaleźlibyśmy się w obliczu paradoksu postępu materialnego i regresu antropologicznego, w którym zanikłyby warunki sprawiedliwego i stabilnego pokoju społecznego. Z tego powodu Nauka Społeczna Kościoła podkreśla, że dostęp do pracy dla wszystkich musi pozostać priorytetowym celem polityk publicznych i procesów gospodarczych, kryterium oceny ludzkiej jakości modelu rozwoju. [155]Z drugiej strony, w tych częściach świata, w których zatrudnienie ma tendencję do zmniejszania się lub radykalnych przekształceń w wyniku procesów technologicznych i organizacyjnych wymykających się demokratycznej kontroli, konieczne jest przemyślenie samej koncepcji pracy i jej związku z obywatelstwem, aby brak zatrudnienia nie osłabiał uczestnictwa społecznego.

155. W świetle tego przekonania możemy także na nowo zinterpretować historię społecznej nauki Kościoła po Rerum novarum. Inicjatywy powstałe w tym kontekście – stowarzyszenia, związki zawodowe, spółdzielnie, organizacje zajmujące się opieką społeczną – przyczyniły się w decydującym stopniu do poprawy przepisów prawa pracy, ochrony osób najsłabszych i promowania bardziej humanitarnych warunków pracy. [156]Dziś jednak same w sobie instrumenty te nie wystarczają w obliczu transformacji spowodowanych przez sztuczną inteligencję, nową organizację rynków i konkurencyjność, która rzadko uwzględnia zrównoważony rozwój społeczny. Potrzebny jest nowy, wspólny wysiłek decydentów, organizacji pracowniczych, świata biznesu i środowiska naukowego, aby szybko opracować odpowiednie i uzgodnione standardy oraz środki ochronne, również na szczeblu międzynarodowym. [157]Związki zawodowe, które Kościół zawsze wspierał, są powołane do otwarcia się na nowe formy pracy i nowych pracowników, do reprezentowania ich i obrony w kontekście, w którym bez odważnych decyzji pojawia się więcej ubóstwa i więcej nierówności, a rzesze wykluczonych ludzi są otoczone maszynami i zautomatyzowanymi systemami, które zajęły ich miejsce.

156. W tej transformacji nie wystarczy reagować na zniknięcie miejsc pracy; konieczne jest raczej proaktywne zarządzanie transformacją. Jednym z możliwych podejść jest, po pierwsze, ustanowienie społecznych kryteriów innowacji: każdemu wprowadzeniu automatyzacji i sztucznej inteligencji powinny towarzyszyć weryfikowalne środki ochrony miejsc pracy, przekwalifikowania i partycypacji pracowników, tak aby technologia była ukierunkowana na uwalnianie ludzkiego czasu i możliwości, a nie generowanie wykluczenia. Po drugie, potrzebna jest aktywna polityka, aby zapewnić wszystkim dostęp do kształcenia ustawicznego i zmian zawodowych, bez obciążania jednostek całym kosztem dostosowania się do tych transformacji. Wreszcie, potrzebna jest odpowiedzialność korporacyjna, która uwzględnia jakość i godność pracy wśród wskaźników sukcesu. Gdy te warunki są spełnione, innowacja może stać się sojusznikiem bezpieczniejszej, bardziej kreatywnej i godnej pracy; gdy ich brakuje, sprzyja ona pogłębianiu się niesprawiedliwości.

Gospodarka, która ceni godność

157. Rynek pracy jest jednym z obszarów, w których zagrożenia związane z nowymi technologiami są najbardziej widoczne. Dlatego należy pamiętać, że wolność gospodarcza nie jest absolutna i zawsze musi być mierzona dobrem wspólnym i godnością każdego człowieka. Przedsiębiorczość może być prawdziwym powołaniem, zdolnym do generowania bogactwa i poprawy życia każdego, pod warunkiem, że uznaje tworzenie godnych i wartościowych miejsc pracy za istotny element swojej służby społeczeństwu, a nie za zmienną zależną wyłącznie od zysku. [158]

158. Z duchem proroczym, Papież Franciszek Ostrzegał przed wolnością gospodarczą, o której mówi się tylko na głos, podczas gdy rzeczywiste warunki nie pozwalają wielu osobom na rzeczywiste z niej skorzystanie. [159]Modele ekonomiczne, które kładą nacisk na efektywność i indywidualny sukces, często uznają inwestowanie w ludzi, którzy zaczynają z pozycji defaworyzowanych lub podążają wolniejszymi ścieżkami wzrostu, za bezcelowe lub nieopłacalne, tak jakby ich los zależał wyłącznie od ich zdolności dotrzymania kroku zwycięzcom. W rzeczywistości sprawiedliwe społeczeństwo wymaga silnego państwa i instytucji obywatelskich zdolnych do przekroczenia samej logiki efektywności, wyraźnie kierujących zasoby, kreatywność i regulacje z korzyścią dla najsłabszych. [160]Zamiast czekać na korzyści ze wzrostu, które “ostatecznie” dotrą do ubogich, potrzebujemy decyzji, które sprawią, że wzrost gospodarczy będzie inkluzywny od samego początku. Doświadczenia ostatnich dekad pokazują, że w kryzysach gospodarczych i finansowych to zawsze najbiedniejsi płacą najwyższą cenę, a teorie obiecujące automatyczny powszechny dobrobyt często okazują się iluzoryczne.

159. Istnieje wyraźna potrzeba wyjścia poza obecne parametry pomiaru poziomu rozwoju – zakorzenione od ponad osiemdziesięciu lat w koncepcji Produktu Krajowego Brutto – które niemal systematycznie pomijają istotne aspekty ogólnego dobrobytu ludzi i środowiska. Jednocześnie parametry te oceniają działania mające krótko- lub długoterminowy wpływ na życie naszej planety. Opracowanie parametrów i wskaźników uzupełniających PKB ma kluczowe znaczenie dla poprawy danych bazowych wykorzystywanych do analiz, podejmowania decyzji politycznych i gospodarczych oraz wyboru priorytetów regionalnych, krajowych i międzynarodowych. Wprowadzenie nowych parametrów umożliwi kompleksową i aktualną ocenę wpływu rozważań legislacyjnych i regulacyjnych na godność pracy, wspólny dobrobyt, zmniejszanie nierówności i ochronę środowiska. Będzie to miało wpływ na samą koncepcję rozwoju, na procesy edukacyjne, na mentalność i opinię publiczną, a także na pokój, który jest prawdziwy tylko wtedy, gdy opiera się na sprawiedliwości.

160. Finanse zyskały na znaczeniu w ostatnich latach i przeszły znaczącą innowację, nawet po wprowadzeniu kryptowalut. Refleksje i wytyczne zawarte w Magisterium moich Poprzedników, a zwłaszcza w ich encyklikach, uwypukliły funkcjonowanie pośrednictwa finansowego, «którego funkcjonowanie, oderwane od właściwych fundamentów antropologicznych i moralnych, nie tylko doprowadziło do oczywistych nadużyć i niesprawiedliwości, ale okazało się również zdolne do wywoływania kryzysów systemowych na całym świecie». [161] Prawdą jest również, że dochody kapitałowe ryzykują zastąpienie dochodów z pracy, które często spychane są na dalszy plan w porównaniu z głównymi interesami systemu gospodarczego. Jednak oszczędności przekształcane w kredyty dla gospodarki realnej, a tym samym na tworzenie miejsc pracy zarówno dla pracowników etatowych, jak i osób samozatrudnionych, pozostają fundamentalne dla rozwoju i inwestycji, które muszą towarzyszyć trwającym transformacjom. Społeczna funkcja kredytu pozostaje niezastąpiona. Finansowanie dla samego finansowania znacznie różni się od finansowania rozwoju oraz tworzenia i rozwoju miejsc pracy.

161. Tę perspektywę należy rozpatrywać w szerszym kontekście dynamiki globalnej. Globalne bogactwo wzrosło w ujęciu bezwzględnym, ale jego koncentracja w rękach nielicznych wzrosła, a nierównowagi stały się wyraźniejsze, zarówno między krajami, jak i wewnątrz nich: «nieliczni mają za dużo, a zbyt wielu ma za mało – taka jest logika współczesności». [162] Postęp naukowy i technologiczny, nawet w dziedzinie medycyny, nie jest łatwo dostępny dla zdecydowanej większości społeczeństwa, co dramatycznie pokazała niedawna pandemia. Podczas gdy niektóre regiony inwestują w zbędne interwencje lub w marzenia o rozwoju osobistym, na które niewielu może sobie pozwolić, w innych częściach świata wciąż brakuje niezbędnego sprzętu, który mógłby uratować miliony istnień ludzkich. Myślenie, że nowe technologie automatycznie przyniosą korzyści wszystkim, oznacza ignorowanie fundamentalnej prawdy: jeśli transformacje nie będą zarządzane z priorytetem zapobiegania nowym i pogłębiającym się nierównościom już na etapie planowania, postęp technologiczny automatycznie generuje nierówności strukturalne. Dziś sprawiedliwość zależy również od dostępu do korzyści płynących z innowacji: opieki, wiedzy, narzędzi i możliwości.

162. Nie ma wątpliwości, że sprawiedliwe prawa i instrumenty redystrybucyjne są potrzebne do korygowania nierównowag, w tym poprzez systemy podatkowe, które zmniejszają obciążenia najsłabszych i wymagają więcej od osób dysponujących większymi zasobami. Dążenie do sprawiedliwości społecznej nie powinno być jednak traktowane jako odrębna kwestia, następująca po tworzeniu bogactwa, tak jakby gospodarka miała ograniczać się do tworzenia wartości, a polityka miała interweniować dopiero później, aby ją dystrybuować. Wręcz przeciwnie, sprawiedliwość wpływa na wszystkie fazy działalności gospodarczej, od pozyskiwania zasobów po finansowanie, od produkcji po konsumpcję, a każdy wybór ma konsekwencje moralne. [163]

163. Co więcej, w dobie sztucznej inteligencji i robotyki nie można już polegać wyłącznie na “niewidzialnej ręce” rynku: [164] Polityka ma za zadanie kierować dynamiką gospodarczą i technologiczną w kierunku dobra wspólnego, promując godną pracę, integrację społeczną i sprawiedliwy podział korzyści płynących z innowacji. Ponieważ wiele decyzji gospodarczych wykracza poza granice państwowe, współpraca międzynarodowa jest również niezbędna do określenia wspólnych strategii, zwłaszcza dla krajów i grup najbardziej narażonych na zagrożenia, aby promować rozwój i wyjść poza zwykłą pomoc. Logika stojąca za tymi decyzjami leży w ogromnej godności każdego człowieka, dobru wspólnym i świecie prawdziwie zaprojektowanym dla każdego. Współzależność między pokojem a rozwojem, jak proroczo napisał święty Jan Paweł II, jest niezbędna. Paweł VI w 1967 roku, [165] Dziś można by je zaktualizować w następujący sposób: dobrobyt może przyczynić się do budowania i umacniania pokoju tylko wtedy, gdy będzie powszechny, inkluzywny i trwały.

164. Konkretnie rzecz ujmując, ukierunkowanie gospodarki na godność oznacza przyjęcie pewnych stabilnych kryteriów operacyjnych, nawet w dobie sztucznej inteligencji. Po pierwsze, przejrzystość i rozliczalność: gdy dane i algorytmy wpływają na udzielanie pożyczek, dobór personelu lub dostęp do usług lub możliwości, decyzje muszą być zrozumiałe, otwarte na wątpliwości i podlegać nadzorowi, aby jednostki nie były sprowadzane do roli jedynie profili. Po drugie, inkluzja i dostęp: korzyściom płynącym z innowacji muszą towarzyszyć inwestycje w umiejętności, infrastrukturę i niezbędne usługi, aby technologia nie pogłębiała przepaści między bogatymi a biednymi. Wreszcie, środki równości: podatki, zabezpieczenia społeczne i polityka przemysłowa muszą korygować nierównowagę stworzoną przez koncentrację bogactwa i władzy. Kryteria te nie stanowią przeszkody dla innowacji; wręcz przeciwnie, czynią je wykonalnymi i humanitarnymi.

Rodzina i młodzież: społeczne warunki nadziei

165. Rodzina jest podstawowym dobrem społecznym. Zbudowana na trwałym związku mężczyzny i kobiety, jest pierwszym środowiskiem, w którym każdy człowiek rozwija swój potencjał, uświadamia sobie swoją godność i uczy się pierwszych form prawdy i dobra, internalizując nawyki przygotowujące go do życia w społeczeństwie. [166]Rodzina, pierwsza naturalna społeczność obdarzona pierwotnymi prawami, jest podstawową i niezastąpioną komórką każdej organizacji społecznej. [167]W konsekwencji, gdy projekty polityczne i ważne decyzje gospodarcze spychają go na margines lub do roli drugorzędnej, autentyczny rozwój całego organizmu społecznego zostaje zagrożony. [168]

166. Rodzina jest jednak kruchym dobrem społecznym, bezpośrednio dotkniętym przemianami gospodarczymi i technologicznymi, które zmieniają świat pracy, i wymagającym wsparcia kulturowego, prawnego i ekonomicznego. Niszczycielski wpływ bezrobocia i niestabilnego zatrudnienia na tkankę rodzinną jest powszechnie znany. W perspektywie krótkoterminowej obniżanie kosztów pracy lub maksymalizacja efektywności finansowej mogą wydawać się korzystne, ale w dłuższej perspektywie podważają same podstawy współistnienia: podczas gdy postęp technologiczny jest chwalony, struktura społeczna jest stopniowo niszczona niczym przez ukrytego wirusa.

167. Dla młodych ludzi niepewność zatrudnienia jest szczególnie dotkliwa. Jak przypominają nam biskupi Stanów Zjednoczonych Ameryki, praca to nie tylko źródło dochodu, ale kluczowa sfera, w której kształtuje się tożsamość, nawiązuje przyjaźnie i relacje, uczy się konkretnych obowiązków i rozpoznaje się powołanie. [169] Gdy dostęp do zatrudnienia jest utrudniony przez wysokie bezrobocie, niewystarczające systemy szkoleń lub bariery strukturalne, wielu młodych ludzi ma trudności z osiągnięciem osobistej i zawodowej satysfakcji. Konieczność wielokrotnej zmiany pracy w ciągu życia wymaga ciągłego doskonalenia zawodowego i programów doszkalających, które umożliwiają nowym pokoleniom kompetentne i samodzielne radzenie sobie z ryzykiem zmieniającego się i często nieprzewidywalnego otoczenia gospodarczego. [170]

168. Rodzi to szczególną odpowiedzialność publiczną. Państwo ma obowiązek wspierać działalność gospodarczą poprzez tworzenie korzystnych warunków zatrudnienia, promowanie pracy tam, gdzie jest ona trudno dostępna, oraz jej ochronę w czasach kryzysu, ponieważ zatrudnienie jest podstawowym dobrem dla rodzin i społeczeństwa. [171] Zwłaszcza w epoce głębokich zmian technologicznych potrzebujemy politycznej kreatywności sprzyjającej zatrudnieniu, która w centrum uwagi stawia rodziny i młode pokolenia, jeśli nie chcemy, aby postęp gospodarczy przełożył się na nowe formy niepewności i wykluczenia.

169. Wspieranie rodzin i młodzieży w okresie transformacji wymaga środków zapewniających stabilność. Jak wspomniano wcześniej, potrzebne są polityki pracy promujące ciągłość i jakość zatrudnienia, zwalczające niestabilność jako normalny stan życia i wspierające realistyczne ścieżki dostępu do pracy i rozwoju zawodowego. Po drugie, potrzebne są środki gwarantujące rytmy zorientowane na człowieka: bez równowagi między pracą, czasem wolnym i odpoczynkiem, jednostka rodzinna słabnie, a młodzi ludzie mają trudności z rozwijaniem poczucia odpowiedzialności. Ponadto niezbędne jest inwestowanie w dostępne szkolenia i edukację zawodową, aby mobilność zawodowa, wymagana przez gospodarkę cyfrową, nie stała się okrutnym procesem selekcji między tymi, którzy potrafią się dostosować, a tymi, którzy nie. Wreszcie, należy wspierać więzi społeczne: sieci edukacyjne i społeczności, które wspierają wybory życiowe i zapobiegają powstawaniu niepewności, która prowadzi do samotności i zależności. W ten sposób transformacja technologiczna będzie mogła przebiegać bez podważania tego, co czyni społeczeństwo twórczym: zdolności do budowania przyszłości.

Ochrona wolności przed zależnością i komercjalizacją

Zależności i kontrola społeczna

170. Po przeanalizowaniu prawdy i edukacji, pracy i rodziny, musimy teraz omówić wpływ rewolucji cyfrowej na wolność człowieka, zastanawiając się nad tym, jak stawić czoła zarówno zagrożeniom związanym z psychologią jednostki, jak i poważnym tragediom społecznym. Nie należy lekceważyć subtelniejszych form zależności związanych z cyfrową gospodarką uwagi, gdzie platformy i usługi są projektowane tak, aby przyciągnąć czas i uwagę użytkowników, wykorzystując ich słabości i osłabiając ich wewnętrzną wolność. Kiedy modele biznesowe opierają się na ludzkiej słabości, osoba jest traktowana jako środek, a nie cel, a ci, którzy projektują lub finansują te systemy, ponoszą moralną odpowiedzialność, od której nie mogą się uwolnić. Pilnie konieczne jest promowanie wykorzystania technologii wzmacniających wewnętrzną wolność: edukacji w zakresie cyfrowej trzeźwości, ochrony nieletnich i walki z modelami, które opierają się na wrażliwości.

171. Dodatkowym, mniej widocznym, lecz nie mniej poważnym ryzykiem jest kontrola społeczna, możliwa dzięki masowemu gromadzeniu danych i wykorzystaniu systemów algorytmicznych. Kiedy każdy gest pozostawia ślad – ruchy, zakupy, relacje, preferencje – rodzi się nowa władza: władza profilowania, przewidywania i kierowania zachowaniami, często bez pełnej świadomości ludzi. Jeśli dane te są wykorzystywane do podejmowania decyzji wpływających na konkretne możliwości (dostęp do kredytów, selekcja personelu, usługi), istnieje ryzyko podważenia wolności i dyskryminacji osób najbardziej bezbronnych. Co więcej, kontrola jest sprawowana nie tylko poprzez wyraźne zakazy, ale także poprzez architekturę widoczności: to, co jest wzmacniane lub ukrywane, co jest nagradzane lub karane, ostatecznie kształtuje opinie i wybory, generując konformizm i autocenzurę. Dlatego wolność w erze cyfrowej nie jest jedynie sprawą wewnętrzną; Jest to również sprawa publiczna, która wymaga jasnych zasad, przejrzystości, dróg odwoławczych i proporcjonalnych ograniczeń w stosowaniu inwazyjnych technologii, tak aby technologia służyła jednostkom, a nie stała się formą dominacji nad sumieniami.

172. Źródłem tych problemów jest mentalność technokratyczna i posthumanistyczna, która ma tendencję do postrzegania człowieka jako przedmiotu, którym można manipulować, lub zasobu, który należy zoptymalizować, [172]Eliminacja wszystkiego, co ogranicza maksymalizację zysku: liczy się efektywność, a nie poszanowanie wolności i godności ludzkiej. Niektóre nurty posthumanistyczne idą nawet tak daleko, że postulują istnienie ludzi “drugiej kategorii”, służących interesom elit, które postrzegają siebie jako lepsze: niepokojąca perspektywa, tym poważniejsza w połączeniu z narzędziami technologicznymi, które wykładniczo zwiększają władzę kontroli i selekcji. Pewne logiki długu strukturalnego, utrzymujące całe populacje w warunkach zależności, ujawniają również tę samą mentalność, która akceptuje, w nowych formach, relacje podporządkowania graniczące z niewolnictwem.

Zerwanie łańcuchów nowych form niewolnictwa

173. To wypaczone postrzeganie ludzkości przekłada się dziś na różne formy zniewolenia bezpośrednio związane z gospodarką cyfrową. W świecie sztucznej inteligencji nic nie jest niematerialne ani magiczne. Każda pozornie natychmiastowa i idealna reakcja wynika z długiego łańcucha pośredników, rozległej sieci zasobów naturalnych, infrastruktury energetycznej, a przede wszystkim ludzi. Znaczna część funkcjonowania gospodarki cyfrowej opiera się na cichej pracy milionów ludzi, zatrudnionych w niewidocznych, ale niezbędnych czynnościach: etykietowaniu danych, moderowaniu treści – często niskiej jakości – i szkoleniu modeli. W wielu przypadkach są to młodzi ludzie, głównie kobiety, którzy ciężko pracują za minimalne wynagrodzenie. Do tej żmudnej, niewidocznej pracy dochodzi jeszcze bardziej brutalne zadanie pozyskiwania zasobów niezbędnych do produkcji urządzeń i mikroprocesorów, na których opiera się sztuczna inteligencja. W niektórych regionach świata nastolatki i dzieci pracują w niebezpiecznych warunkach, krusząc materiały, z których pozyskuje się pierwiastki ziem rzadkich. Ciała są znakowane, okaleczane, konsumowane, aby nie zakłócić przepływu obliczeń. Co więcej, sieci przestępcze wykorzystują platformy internetowe, systemy wiadomości, anonimowe płatności i techniki profilowania, aby rekrutować, kontrolować i transportować ofiary handlu ludźmi, często nieletnich, zamieniając mężczyzn i kobiety w “dane” do śledzenia i “paczki” przesyłane w tych samych cyfrowych obiegach, które leżą u podstaw znacznej części globalnej gospodarki. Ta rzeczywistość stanowi poważne wyzwanie dla moralnego sumienia naszych czasów. Nie wystarczy powoływać się na wydajność ani chwalić korzyści płynące z innowacji, jeśli opierają się one na łańcuchu wyzysku, który jest celowo ukrywany. Jeśli technologia obiecuje emancypację, ale jednocześnie tworzy nowe formy globalnego podporządkowania, jest sprzeczna z fundamentalną zasadą godności człowieka.

174. Walka z nowymi formami niewolnictwa stanowi kluczowy test etycznego rozeznania sztucznej inteligencji i transformacji cyfrowej. Podążając za tradycją zapoczątkowaną przez Leon XIII, Kościół ponawia swoje zdecydowane potępienie wszelkich form niewolnictwa, handlu ludźmi i komercjalizacji ludzi, podkreślając pilną potrzebę szerokiego ruchu refleksji i działania, który w centrum stawia niezbywalną godność każdego człowieka i dobro wspólne, jako cele społeczeństwa i kryteria każdej decyzji osobistej, społecznej i politycznej. Bez tej etycznej i humanizującej refleksji rosnąca potęga systemów cyfrowych grozi nam poprowadzeniem ku nowym okrucieństwom, nie mniej haniebnym niż te z przeszłości, nad którymi dziś ubolewamy, podczas gdy nadal prezentujemy się jako społeczeństwa “zaawansowane” i “cywilizowane”.

175. Handel niewolnikami należy uznać za współczesną formę niewolnictwa i poważne naruszenie godności człowieka. Brak zdecydowanej reakcji lub brak jakiejkolwiek tolerancji dla tych praktyk oznacza, że w pewnym stopniu stajemy się dziś współwinni grzechów popełnionych wczoraj, gdy niewolnictwo było usprawiedliwiane lub przemilczane. [173]

176. W miarę dojrzewania doktryny Kościół stopniowo uświadamiał sobie powagę tych realiów. Prawdą jest, że wydarzeń minionych nie można oceniać ahistorycznie, tak jakby wszystkie kryteria, które rozwinęły się z biegiem czasu, były zawsze dostępne. Nie możemy jednak zaprzeczyć ani zminimalizować opóźnienia, z jakim Kościół i społeczeństwo potępiły plagę niewolnictwa. Podczas gdy w starożytności i średniowieczu wiele osób i instytucji kościelnych posiadało niewolników, w epoce nowożytnej Stolica Apostolska, na prośbę władców, wielokrotnie interweniowała, aby uregulować i zalegalizować formy podporządkowania, a w niektórych przypadkach zniewolenie “niewiernych”. [174] Dopiero w XIX wieku pojawiło się formalne, absolutne i powszechne potępienie niewolnictwa, zwłaszcza w Leon XIII. [175] To wyraźny przykład postępu Kościoła w rozumieniu odwiecznych prawd Objawienia, których strzeże. Chociaż nie znajdujemy jednolitości w samej kwestii – długo tolerując niewolnictwo, a dopiero później je definitywnie potępiając – istnieje ciągłość w historii w odniesieniu do przekonania o godności każdego człowieka, stworzonego na obraz Boga, mimo że w ciągu osiemnastu wieków Kościół oficjalnie nie ogłosił całkowitej niezgodności niewolnictwa z tą godnością. To rana w chrześcijańskiej pamięci, wobec której nie możemy pozostać obojętni. [176] Nie sposób nie odczuwać głębokiego smutku, myśląc o ogromie cierpienia i upokorzenia, jakie niewolnictwo przyniosło tak wielu ludziom, w kontraście do bezgranicznej godności każdego z nich, nieskończenie umiłowanego przez Pana. Dlatego w imieniu Kościoła szczerze proszę o przebaczenie.

177. Właśnie dlatego pamięć o dawnym współudziale i ślepocie na niesprawiedliwość niewolnictwa staje się dla nas wezwaniem do czujności: to, czego się nauczyliśmy, musi przełożyć się na rozeznanie i odpowiedzialność w teraźniejszości. Jeśli nie chcemy prosić w przyszłości o przebaczenie za to, że nie byliśmy wierni skarbowi ludzkiej godności zawartemu w naszej wierze, to dziś naszym obowiązkiem jest otwarcie i stanowczo potępić handel ludźmi w jego licznych formach i wspierać krok po kroku, wraz ze wszystkimi zaangażowanymi w tę sprawę, realne drogi do zapobiegania, ochrony, wyzwolenia i rehabilitacji.

178. Kolonializm przybiera obecnie niespotykaną dotąd postać. Nie tylko dominuje nad ciałami, ale także przywłaszcza sobie dane, przekształcając życie osobiste w informacje nadające się do wykorzystania. Całe terytoria, zwłaszcza te o mniejszym znaczeniu geopolitycznym i większej kruchości strukturalnej, są obecnie przemierzane przez nową logikę ekstrakcji: przepływów zdrowotnych, profili epidemiologicznych, map genetycznych i danych demograficznych. To nowe “pierwiastki ziem rzadkich” władzy: kluczowe informacje, które po skorelowaniu mogą być wykorzystane do trenowania modeli predykcyjnych, kierowania strategiami inwestycyjnymi, przewidywania kryzysów, a przede wszystkim do wybierania, kto i co jest ważne. Ktokolwiek posiada dane dotyczące zdrowia całych populacji, często gromadzone dziś pod pretekstem pomocy, badań lub innowacji, w rzeczywistości ma strukturalny wpływ na przyszłość: może kształtować potrzeby i rynki. I może decydować, przed kimkolwiek innym, kto otrzyma leki, inwestycje i ochronę. To właśnie tutaj pojawia się jedno z najpilniejszych pytań moralnych naszych czasów: przekształcenie wspólnej wiedzy w dobro wspólne, a nie narzędzie dominacji; Zwracając ludziom nie tylko dane, które ich opisują, ale także dając im możliwość decydowania o tym, jak będą one wykorzystywane, kto będzie je wykorzystywał i dla kogo. W przeciwnym razie era cyfrowa nie będzie postkolonialna, lecz kolonialna w innej formie.

179. Nowe formy niewolnictwa rozwijają się w oparciu o łańcuchy ekonomiczne i infrastrukturę cyfrową. Dlatego konieczne są działania na kilku frontach: po pierwsze, należy domagać się większej przejrzystości w łańcuchach dostaw, które leżą u podstaw branży technologicznej i gospodarki cyfrowej, aby żadna przewaga konkurencyjna nie była budowana na niewidzialnej eksploatacji. Po drugie, firmy i inwestorzy muszą przyjąć jasne kryteria prewencyjnej weryfikacji etycznej (należyta starannośćObejmuje to priorytetowe traktowanie ochrony pracowników, zwalczanie pracy przymusowej oraz reagowanie na społeczne skutki modeli biznesowych opartych na danych. Ponadto platformy cyfrowe muszą być zobowiązane do odpowiedzialnej współpracy z władzami i społeczeństwem obywatelskim, aby zapobiec przekształcaniu się narzędzi komunikacji, płatności i profilowania w kanały rekrutacji i kontroli ofiar. Połączenie tych decyzji pozwoli przekształcić środowisko cyfrowe z przestrzeni drapieżnictwa w przestrzeń ochrony, prewencji i promowania godności.

Wspólna odpowiedzialność

180. Rozważane obszary – poszukiwanie prawdy w życiu publicznym, edukacja w środowisku cyfrowym, przemiany świata pracy, kruchość rodzin i nowe formy niewolnictwa – nie są zjawiskami odizolowanymi. Wszystkie dotyczą tego samego problemu: jeśli technologia stanie się kryterium absolutnym, człowiekowi grozi traktowanie jak dane, trybik w maszynie czy towar; jeśli natomiast technologia zostanie wpisana w horyzont mądrości, może stać się szansą na rozwój, sprawiedliwość i braterstwo.

181. Z tej perspektywy nauka społeczna Kościoła proponuje współodpowiedzialność. Wzywa do zarządzania tymi procesami z wizją przyszłości: przez instytucje zdolne do regulowania bez tłumienia i ochrony bez wypierania; przez przedsiębiorstwa, które uznają pracę i godność za kryteria sukcesu; przez organizacje pośredniczące i wspólnoty edukacyjne, które odbudowują zaufanie i relacje; oraz przez obywateli, którzy pielęgnują odpowiedzialność, umiarkowanie, rozeznanie i poczucie prawdy. Tylko w ten sposób innowacja może stać się prawdziwie integralnym rozwojem człowieka, a nie czynnikiem wykluczenia i dominacji; i tylko w ten sposób obietnica postępu może zostać uznana za autentyczną, ponieważ będzie mierzona nienaruszalną godnością każdego mężczyzny i każdej kobiety.

ROZDZIAŁ PIĄTY

KULTURA WŁADZY I CYWILIZACJA MIŁOŚCI

182. Po przeanalizowaniu, jak sztuczna inteligencja przekształca pewne aspekty życia i społeczeństwa, niosąc ze sobą poważne konsekwencje dla godności ludzkiej, należy zwrócić uwagę na jeszcze bardziej dramatyczny obszar: wojnę. W tym przypadku problemem nie jest jedynie skuteczność nowych narzędzi, ale ryzyko, że technologia, oderwana od etyki i odpowiedzialności, będzie podejmować decyzje o życiu i śmierci szybciej i w sposób bardziej bezosobowy, a użycie siły będzie postrzegane jako natychmiastowa i realna opcja. W coraz bardziej współzależnym świecie pokój nie jest jedynie kolejnym problemem, lecz warunkiem powszechnego dobra wspólnego i sprawdzianem dojrzałości moralnej narodów, a zwłaszcza tych, którzy pełnią odpowiedzialne funkcje w rządzie.

183. Rewolucja cyfrowa zmienia gramatykę konfliktu. Oprócz widocznej wojny pojawiają się formy hybrydowe: cyberataki, manipulacja informacją, kampanie wpływu i automatyzacja decyzji strategicznych. Sztuczna inteligencja wkracza w te procesy jako czynnik przyspieszający, w kontekście, w którym wiele technologii jest z natury ambiwalentnych: to, co narodziło się z myślą o ochronie, może szybko stać się atakiem, a granica między ochroną a agresją ma tendencję do zacierania się. Sztuczna inteligencja może wzmocnić obronę i ochronę ludności cywilnej, ale może również obniżyć próg użycia siły, zaciemnić odpowiedzialność i promować kulturę, w której wróg jest sprowadzony do statystyki, a ofiara do “strat ubocznych”. W obliczu tych przemian musimy odwołać się do zasad Katolickiej Nauki Społecznej – godności osoby ludzkiej, dobra wspólnego, powszechnego przeznaczenia dóbr, pomocniczości, solidarności i sprawiedliwości – jako kryteriów oceny, czy technologie rzeczywiście służą ludzkości, czy też ostatecznie ją podporządkowują, i traktować je jako wytyczne dla naszych decyzji.

184. W tym rozdziale zamierzam zatem porównać dwie przeciwstawne logiki, które już przywołałem za pomocą obrazów biblijnych: z jednej strony pokusę zbudowania wieży Babel, ufność we władzę i pychę, z drugiej zaś cierpliwość w odbudowie Jerozolimy, jak za czasów Nehemiasza, “kawałek po kawałku”, dbając o ludzkość i dobro wspólne.

185. Obserwując globalną dynamikę, coraz częściej dostrzegamy ekspansję kultury władzy, charakteryzującej się polaryzacją i przemocą. Współczesna wieża Babel to nie tylko zglobalizowany paradygmat technokratyczny, ale także odległa konfrontacja między przeciwstawnymi imperializmami, między mocarstwami dążącymi do utrzymania prymatu a tymi, które aspirują do jego podboju, z mnóstwem lokalnych konfliktów. To także wyścig o rozwój coraz potężniejszych technologii lub o zapewnienie sobie kontroli nad nimi, zgodnie z dehumanizującą dynamiką, która zdaje się nie znać granic. A jednak, pośród tego dryfu, dostrzegamy znaczną część ludzkości dążącą do pozostania człowiekiem i zbudowania miasta współistnienia i pokoju. Wszyscy często jesteśmy nieświadomymi budowniczymi i rozproszonymi architektami tego miasta, zdolnymi do hojnych gestów, ale pozbawionymi całościowej wizji: jest to konstrukcja wolniejsza, mniej widoczna i mniej rzucająca się w oczy, czekająca na lepsze zrozumienie i lepszą koordynację, aby mogła stać się świadomym i wyrażonym zobowiązaniem każdej społeczności, od rodziny po rządy państw i ich relacje. To właśnie temu horyzontowi zaangażowania, temu dziełu nadziei nadajemy nazwę “cywilizacji miłości”.

Cywilizacja miłości w erze cyfrowej

186. Kiedy święty Paweł VI Wprowadził pojęcie “cywilizacji miłości”, [177] Świat naznaczony był zimną wojną, wyścigiem zbrojeń i poważnymi nierównościami ekonomicznymi. W tym kontekście Kościół wskazywał na alternatywną drogę do ideologicznej opozycji między systemami, wyobrażając sobie porządek społeczny, w którym sprawiedliwość i miłość są ze sobą splecione, a miłość staje się zasadą organizującą życie gospodarcze, polityczne i kulturalne. Dziś musimy zdecydowanie odzyskać tę wizję: cywilizacja miłości nie jest naiwną utopią, lecz wymagającym projektem. Polega ona na przełożeniu miłości bliźniego na struktury sprawiedliwości, nadaniu braterstwu instytucjonalnej formy i uznaniu drugiego człowieka – osoby czy narodu – za niezbędnego sojusznika w budowaniu dobra wspólnego. Jak przypomniała nam Encyklika. Fratelli tutti, Tylko taka miłość społeczna, zdolna stać się kulturą i normą, może stworzyć stabilny porządek międzynarodowy, przekształcając proste, zbrojne współistnienie we wspólnotę przeznaczenia. [178]

187. Dziś, w kontekście rewolucji cyfrowej, ta intuicja jest jeszcze ważniejsza. Sieci cyfrowe, globalna gospodarka i rozwój sztucznej inteligencji tworzą coraz bliższe powiązania, łącząc w czasie rzeczywistym decyzje podejmowane w jednym miejscu z ich skutkami w innym. Dlatego słowa… Sobór Watykański II Jeśli chodzi o rosnącą współzależność między narodami: dobro wspólne nabiera coraz bardziej wymiaru uniwersalnego, a jego prawa i obowiązki dotyczą całej rodziny ludzkiej. [179] Projekt cywilizacji miłości podejmuje tu kluczowe zadanie przekształcenia tej trwałej współzależności w pożądaną i wybraną solidarność. To jest kryterium kierujące procesami technologicznymi: nie wystarczy, aby sztuczna inteligencja czyniła nas bardziej wydajnymi i połączonymi; musi służyć budowaniu uniwersalnej ludzkiej rodziny, z wspólnymi prawami i obowiązkami, gdzie cyfrowa bliskość staje się realną okazją do spotkania i wzajemnej opieki.

Kultura władzy

188. W naszych czasach umacnia się kultura władzy, w której dostępność zasobów i zdolność do dominacji dyktują program i kryteria decyzyjne, spychając dobro wspólne ludzkości na drugi plan i redukując konkretną tragedię narodów w stanie wojny do drugorzędnej zmiennej w porównaniu z interesami strategicznymi. Ta kultura władzy przenika społeczeństwo, zmienia relacje i zachowania, rozszerza się poprzez normalizację wojny, dąży do coraz większej siły militarnej, wykorzystuje kryzys multilateralizmu i podsyca fałszywy realizm, który powtarza, że nie ma alternatyw.

Normalizacja wojny

189. W 1965 roku wywołało to silny oddźwięk Krzyk Świętego Pawła VI przed Zgromadzeniem Ogólnym ONZ"Nigdy więcej wojny, nigdy więcej wojny!". [180] Musimy przyznać, że pomimo pragnień i deklaracji pokoju, ostatnie sześćdziesiąt lat naznaczone było konfliktami o zapierającej dech w piersiach brutalności, które często masowo dotykały ludność cywilną, powodując niewinne ofiary, fale uchodźców, destabilizację społeczną i długotrwałe rany. Jednak w debacie publicznej dominowało przekonanie, że wojna powinna pozostać… ekstremalny stosunek, podlega rygorystycznym ograniczeniom etycznym i prawnym, a w każdym razie horyzontowi politycznemu ukierunkowanemu na pokój. W wyniku wydarzeń, które miały miejsce w okresie międzywojennym, po II wojnie światowej nastąpiła zmiana: pokój został umieszczony w centrum porządku międzynarodowego, o czym świadczy w szczególności Karta Narodów Zjednoczonych, której celem jest «ochrona przyszłych pokoleń przed plagą wojny». [181] Podobnie wiele konstytucji państwowych ograniczało użycie broni do skrajnych i ściśle określonych przypadków. Nawet w okresie zimnej wojny, pomimo poważnych konfliktów, panowało przekonanie, że nowej wojny światowej należy za wszelką cenę uniknąć.

190. Dziś jednak jesteśmy świadkami prawdziwej zmiany paradygmatu w dyskursie publicznym i decyzjach dotyczących zbrojeń, z niepokojącą rehabilitacją wojny jako instrumentu polityki międzynarodowej, podczas gdy właśnie te kryteria etyczne, które ograniczały jej użycie, ulegają erozji. Przedłużające się konflikty regionalne, narastające napięcia i wzajemne zagrożenia stają się niemal powszechne, a formy konfliktów napędzane ekspansją terytorialną, które uważano za przezwyciężone, powracają. Opinia publiczna jest coraz bardziej zorientowana i przyzwyczajona do spolaryzowanych narracji medialnych, często wzmacnianych przez algorytmy ceniące konfrontację i sprzeciw.

191. Jesteśmy również świadkami niepokojącego zaniku pamięci historycznej. Stopniowe zanikanie relacji z pierwszej ręki o Holokauście i dwóch wojnach światowych ułatwia wybiórcze lub zniekształcone przepisywanie przeszłości w klimacie, w którym fałszywe wiadomości i manipulacja narracją zaciemniają wyciągnięte wnioski. Bez żywej pamięci o okrucieństwach wojny istnieje ryzyko, że decyzje polityczne będą podejmowane w oparciu o kalkulacje władzy, bez uwzględnienia długoterminowych konsekwencji.

192. Do tego wszystkiego dochodzi nowy i decydujący element: media i wymiar cyfrowy. Sieci komunikacyjne, rozdrobnione środowiska informacyjne i algorytmy nagradzające konfrontację mogą wzmacniać polaryzację i resentymenty, przyspieszać propagandę i utrudniać wspólne rozeznanie. W ten sposób wojna jest nie tylko prowadzona, ale także kulturowo przygotowywana poprzez uproszczone narracje, logikę przyjaciel-wróg, dezinformację i strach. Gdy pamięć historyczna zanika, a kryteria etyczne chroniące ludność cywilną i osoby najsłabsze ulegają osłabieniu, łatwiej jest przedstawiać przemoc jako konieczną, nieuniknioną, a nawet “czystą”. To właśnie w tym klimacie ludzkość popada w przemocową kulturę władzy, w której pokój nie jest już przedstawiany jako zadanie do podjęcia, lecz jako niepewny okres między konfliktami. Dziś, bardziej niż kiedykolwiek, ważne jest, aby podkreślić potrzebę przezwyciężenia teorii “wojny sprawiedliwej”, przywoływanej zbyt często, by usprawiedliwić jakąkolwiek wojnę, bez uszczerbku dla prawa do samoobrony, rozumianego w najściślejszym sensie. [182] Ludzkość dysponuje o wiele skuteczniejszymi narzędziami, takimi jak dialog, dyplomacja i przebaczenie, aby promować ludzkie życie i rozwiązywać konflikty. Użycie siły, przemocy i broni świadczy o braku więzi społecznych, który zawsze ma katastrofalne skutki dla ludności cywilnej.

Nieograniczona siła

193. Decydującym elementem obecnego krajobrazu jest rozwój przemysłu zbrojeniowego, który w niektórych krajach stał się kluczowym sektorem gospodarki. Ścisły związek między interesami gospodarczymi, aparatem wojskowym i decyzjami politycznymi tworzy “naród uzbrojony”, w którym wojna wydaje się niemal naturalnym przedłużeniem polityki, a rynek zbrojeniowy staje się autonomicznym motorem decyzji wojskowych. Nie możemy ignorować ogromnych interesów ekonomicznych stojących za wojną. Przemysł zbrojeniowy i kraje dostarczające broń korzystają z rynku, który prosperuje właśnie dzięki konfliktom. W tym sensie istnieje również logika ekonomiczna, która przyczynia się do podsycania napięć w różnych regionach świata.

194. Arsenały wojskowe znajdują się w centrum uwagi. W przeszłości uznanie zagrożenia, jakie stanowi broń zdolna zniszczyć całą ludzkość, sprzyjało rozwojowi odprężenia i negocjacjom rozbrojeniowym. Niestety, przekroczyliśmy ten horyzont, a ewolucja arsenałów nuklearnych – w tym perspektywa ich “taktycznego” wykorzystania – sprawia, że uciekanie się do takiej broni wydaje się coraz bardziej realną możliwością. W tym kontekście wejście w życie w 2021 r. Traktat o zakazie broni jądrowej, Traktat, poparty przez ponad siedemdziesiąt państw, stanowi ważny sygnał, ale istnieje ryzyko, że pozostanie w dużej mierze symboliczny, ponieważ główne mocarstwa nuklearne nie przystąpiły do niego. Doprowadziło to do rozpowszechnienia błędnego przekonania, że odstraszanie nuklearne jest niezbędnym warunkiem bezpieczeństwa, napędzając nowy i trudny do opanowania wyścig zbrojeń, któremu towarzyszy stopniowy demontaż porozumień o redukcji zbrojeń jądrowych i rozwój “zminiaturyzowanej” broni, która sprawia, że jej użycie wydaje się bardziej realne.

195. Tę samą logikę obserwuje się w konfliktach konwencjonalnych: siła militarna, słabość inicjatyw dyplomatycznych i złożoność interesów, o które toczy się gra, sprzyjają konfliktom, które mają tendencję do przeradzania się w chroniczne, z niezwykle wysokimi kosztami ludzkimi i środowiskowymi. Znacznie łatwiej jest rozpocząć wojnę niż ją powstrzymać, a jednak refleksja nad zapobieganiem konfliktom pozostaje dramatycznie marginalna.

196. Sytuację dodatkowo destabilizuje obecność nowych aktorów zbrojnych – grup dżihadystycznych, prywatnych milicji, sieci przestępczych – które sygnalizują koniec monopolu państwa na siłę. Często aktorzy ci przeplatają niejasne motywacje ideologiczne z bardzo konkretnymi interesami ekonomicznymi, przekształcając wojnę w sposób na życie całych pokoleń młodych ludzi i dzieci: celem nie jest już zdecydowane zwycięstwo, lecz utrwalenie konfliktu jako źródła władzy i zysku.

Broń i sztuczna inteligencja

197. Do tego obrazu przyczynia się nieustanny rozwój systemów uzbrojenia, a w szczególności broni opartej na sztucznej inteligencji. Stolica Apostolska niedawno wskazała, że rosnąca łatwość, z jaką można wykorzystać systemy uzbrojenia o autonomii operacyjnej, czyni wojnę bardziej “opłacalną” i mniej podatną na kontrolę człowieka, co jest sprzeczne z zasadą, że uciekanie się do siły zbrojnej powinno być ostatecznością w przypadkach uzasadnionej samoobrony. [183] Dlatego też rozwój i wykorzystanie sztucznej inteligencji w walce musi podlegać najsurowszym ograniczeniom etycznym, a także szanować godność człowieka i świętość życia, aby uniknąć wyścigu zbrojeń. [184]

198. Czasami mówimy o “sztucznych agentach moralnych”, jakby maszyna mogła zagwarantować, z większą spójnością niż człowiek, rozróżnienie dobra od zła. Osądu moralnego nie można jednak sprowadzić do kalkulacji: obejmuje on sumienie, osobistą odpowiedzialność i uznanie drugiego człowieka za osobę. Dlatego nie wolno powierzać systemom sztucznym decyzji śmiertelnych, a w każdym razie nieodwracalnych. Nie ma algorytmu, który mógłby uczynić wojnę moralnie akceptowalną. Sztuczna inteligencja nie uwalnia konfliktu od jego wewnętrznej nieludzkości: może jedynie uczynić go szybszym i bardziej bezosobowym, obniżając próg uciekania się do przemocy i przekształcając obronę w operacyjną dalekowzroczność, a ofiary sprowadzając do zwykłych danych. W ten sposób przyzwyczaja nas do idei, że przemoc jest nieunikniona i należy ją jedynie optymalizować. Dlatego niezwykle ważne jest wpajanie wartości i roztropnego osądu w programowaniu tworzonych przez nas sztucznych systemów; mogą one przyczynić się do stworzenia ekosystemu moralnego, w którym ludzie będą lepiej przygotowani do słuchania własnego sumienia, a modele sztucznej inteligencji ustanowią odpowiednie granice.

199. Nie wystarczy powoływać się na etykę w sposób ogólny: konieczne jest wskazanie precyzyjnych kryteriów rozeznania. Pierwsze dotyczy odpowiedzialności osobistej. Gdy decyzja o ataku jest zautomatyzowana lub staje się niejasna, wzrasta ryzyko utraty poczucia odpowiedzialności. Dlatego łańcuch odpowiedzialności musi pozostać identyfikowalny i weryfikowalny: osoby planujące, szkolące, autoryzujące i rozmieszczające muszą ponosić odpowiedzialność za swoje decyzje. Drugie kryterium dotyczy czasu potrzebnego na ocenę moralną. Sztuczna inteligencja ma tendencję do skracania czasu podejmowania decyzji; jednak na wojnie nieodwracalne decyzje nie mogą być podejmowane pod wpływem szybkości i skuteczności jako kryteriów nadrzędnych. Trzecim kryterium jest rozróżnienie i ochrona ludności cywilnej. Każda technologia, która umożliwia atak bez widzenia drugiej strony, obniża próg moralny konfliktu. Wybór celów i użycie siły nie mogą dezorientować walczących i cywilów, ani też nie mogą ignorować wpływu na bezbronną ludność.

200. Z tych kryteriów wynika kilka zasadniczych wymagań. Po pierwsze, dla każdego systemu wykorzystywanego w działaniach wojennych należy zagwarantować identyfikowalność i możliwość rekonstrukcji decyzji, aby odpowiedzialność i potencjalna wina nie rozpłynęły się “w maszynie”. Po drugie, decyzja o użyciu śmiercionośnej siły nie może być delegowana do nieprzejrzystych lub zautomatyzowanych procesów, lecz musi pozostawać pod skuteczną, świadomą i odpowiedzialną kontrolą człowieka. Wreszcie, konieczne jest ustanowienie wspólnych zasad, w tym na szczeblu międzynarodowym, które powstrzymają technologiczny wyścig zbrojeń i zapewnią szczególną ochronę ludności cywilnej oraz infrastruktury niezbędnej do jej przetrwania.

Kryzys multilateralizmu

201. Kultura władzy wynika również z kryzysu systemu wielostronnego. Instytucje stworzone w celu ochrony idei wspólnego losu wszystkich narodów i globalnego dobra wspólnego wydają się osłabione nie tylko przez ograniczenia strukturalne, ale także dlatego, że często brakuje wspólnej woli wspierania, reformowania i uznawania ich autorytetu moralnego. Zamiast iść naprzód, cofamy się od historycznego punktu zwrotnego XX wieku. Po 1989 roku upadkowi reżimów komunistycznych w Europie towarzyszyła globalizacja o charakterze głównie ekonomicznym, pozbawiona odpowiedniej architektury politycznej, zdolnej do podtrzymywania dialogu i pokoju. Zdolność do tworzenia dobrobytu, demokracji i stabilności została niemal bezkrytycznie powierzona rynkom, podczas gdy w rzeczywistości globalizacja nie wygenerowała automatycznie jedności i pokoju, lecz wywołała reakcje fundamentalistyczne, tożsamościowe i nacjonalistyczne. Rezultat jest daleki od prawdziwego multilateralizmu: jawi się raczej jako nieuporządkowana i konfliktowa wielobiegunowość, w której dominuje nieufność wobec drugiego.

202. Pokusa budowania zbiorowej tożsamości przeciwko wrogowi powraca, podsycając narracje, w których każdy przedstawia się jako prawowita ofiara, gotowa do zemsty. Uproszczenie tych ram – “najpierw ja”, “przyjaciel-wróg”, “my-wy” – ułatwia podejmowanie często nieodpowiedzialnych decyzji, podważających wzajemne zaufanie między narodami. Siła prawa międzynarodowego zostaje w ten sposób zastąpiona rzekomym “prawem najsilniejszego”, a jego instrumenty – od właściwych trybunałów ds. zbrodni wojennych po sądy powołane do rozstrzygania sporów między państwami – są często pomijane lub osłabiane, co ma katastrofalne konsekwencje dla kultury politycznej i współistnienia. [185]

203. W tym kontekście budowanie pokoju zeszło na dalszy plan: współpraca rozwojowa, rozbrojenie, zapobieganie konfliktom i budowanie wzajemnego zaufania schodzą na dalszy plan w imię dynamiki władzy. Osłabia to również osiągnięcia prawa humanitarnego: zasada proporcjonalności w reagowaniu na agresję, ochrona dostępu do wody, żywności i dóbr pierwszej potrzeby oraz poszanowanie życia ludności cywilnej i dzieci są traktowane jako naiwne relikty przeszłości.

Rzekomy realizm polityczny

204. Żyjemy w epoce niezwykłej duchowej i kulturowej ślepoty. Fałszywy pragmatyzm zachęca do odcinania się od korzeni pamięci, jakby można było zainaugurować rodzaj “nowego stworzenia” oderwanego od przeszłości; nawet ci, którzy powołują się na wielkie zasady moralne, mogą popaść w ten historyczny nihilizm, łudząc się, że okrucieństwa XX wieku nie mogą się już powtórzyć. W rzeczywistości ta sama dynamika powraca w nowych formach. Logika równowagi zbrojnej i odstraszania zdaje się umacniać. Jednak w przeciwieństwie do dwubiegunowego scenariusza zimnej wojny, dziś mnożenie się aktorów i frontów konfliktu sprawia, że logika ta staje się coraz bardziej krucha. Zaostrzający się konflikt popycha w stronę wojen asymetrycznych i “hybrydowych”, prowadzonych również na arenie gospodarczej, finansowej i informacyjnej, z wykorzystaniem dezinformacji i kampanii straszenia, by wpływać na opinię publiczną. W wielu krajach, w tym na Globalnym Południu, zwiększone wydatki na armię przedstawiane są jako jedyne rozwiązanie niepewnej przyszłości lub postrzeganych zagrożeń, podczas gdy prawdziwe koszty ponoszą najbiedniejsi, którzy odczuwają zmniejszenie środków na opiekę zdrowotną, edukację i usługi socjalne.

205. Za tym wszystkim kryje się fałszywy “realizm”, oparty nie tylko na zakorzenionej logice siły, ale także na przekonaniu kulturowym i antropologicznym, jakby wojna była nieuchronnie wpisana w naturę ludzką. Zawsze tak było – mówi się – z nielicznymi wyjątkami i zawsze tak będzie! Problemem nie jest zatem już pokój, który zaginął jako punkt odniesienia na arenie międzynarodowej, ale to, jak i kiedy działać militarnie, utrzymując jednocześnie, że nieodpowiedzialne byłoby nieprzygotowanie się do konfrontacji. Wręcz przeciwnie, prawdziwą nieodpowiedzialnością jest Realpolitik, Ta forma politycznego “realizmu” sieje rezygnację w umysłach i kulturze z powodu nieuchronnej wojny i określa pokój i dialog jako utopijne lub irracjonalne stanowiska, ignorujące związane z tym ryzyko. Wręcz przeciwnie, pokój nie jest naiwną nadzieją ani jedynie brakiem wojny: jest wszechobecną możliwością sprawiedliwości i miłości bliźniego.

206. W tym klimacie nihilizm i pragmatyzm splatają się ze sobą, normalizując poważne błędy: ekstremizm religijny i fanatyzm oparty na tożsamości sprzymierzają się z irracjonalnym ekonomizmem, podczas gdy polityka chętnie ucieka się do dezinformacji, ośmieszania przeciwnika i systematycznego budowania lęków i resentymentów. W ten sposób różnorodność innych jest coraz częściej postrzegana jako zagrożenie, podsycając pragnienie posiadania, wolę dominacji, ambicje hegemoniczne, nadużycia władzy i lęk przed odmiennością, przygotowując grunt pod nowe konflikty, które mogą rozwijać się niemal niezauważalnie. [186]

207. To żyzny grunt dla nowych wojen, być może nawet bardziej niebezpiecznych niż poprzednie, ponieważ tracą one wszelkie granice etyczne. To, co kiedyś uważano za niedopuszczalne, teraz można realizować niemal bez wahania, a reakcja międzynarodowa jest dostosowywana do wygody każdego rządu, a nie do obiektywnej wagi faktów. Decyzje zdają się być obecnie podejmowane niemal wyłącznie na podstawie kalkulacji ekonomicznych, bronionych medialnymi iluzjami, sztuczną euforią i “marzeniami”, które nieuchronnie bledną, rodząc frustrację i nową przemoc. Kiedy człowiek przekonuje się, że nic nie jest naprawdę realne, a “zasady” to tylko pusta skorupa, w samym sercu ludzi zapala się lont dla nowych wybuchów nietolerancji i agresji.

208. W tym scenariuszu kwestia realnych gwarancji przed dalszą przemocą pozostaje otwarta. Kiedy kultura normalizuje i usprawiedliwia konflikt, otwiera się niebezpieczna ścieżka: to, co dziś wydaje się nie do pomyślenia, jutro może stać się akceptowalne w oparciu o kalkulacje użyteczności lub bezpieczeństwa. W krajach naznaczonych poważnymi napięciami społecznymi nie można wykluczyć, że ktoś może uznać konflikt zbrojny za skuteczny sposób odwrócenia uwagi od problemów wewnętrznych i cyniczne narzędzie radzenia sobie z trudnościami.

209. Szczególna odpowiedzialność spoczywa na tych, którzy pracują w świecie badań. Wszyscy kluczowi gracze w tej dziedzinie – naukowcy, przedsiębiorcy, inwestorzy, autorytety akademickie, politycy i inni – są wezwani do działania w sposób przejrzysty i odpowiedzialny, zachowując pełną świadomość szerszego kontekstu, w jakim osadzone są postępy technologiczne, do których się przyczyniają, w tym te związane ze sztuczną inteligencją. Skupiając się wyłącznie na własnym sektorze, oszukujemy samych siebie, wierząc, że wykonujemy zadanie neutralne moralnie i unikamy pytań o ostateczne cele, które kierują pewnymi eksperymentami: w ten sposób ryzykujemy współpracę, być może nieświadomą, w podejrzanych projektach, które napędzają nowe formy przemocy, manipulacji i dominacji.

Budowanie cywilizacji miłości

210. Budowanie świata w stanie permanentnej wojny jest złem i trzeba je nazwać po imieniu. Ten sposób opisywania rzeczywistości, w której żyjemy, może wydawać się ponury lub pesymistyczny, ale uważam go za konieczne potępienie. Perspektywa chrześcijańska nie wyczerpuje się jednak na potępieniu zła. Patrzymy na historię w świetle Ukrzyżowanego i Zmartwychwstałego, któremu Ojciec dał «wszelką władzę w niebie i na ziemi» (Mt 28,18). Nie interpretujemy teraźniejszości jako zamkniętego przeznaczenia, lecz jako pole otwarte na osobiste i zbiorowe nawrócenie. Wierzymy w moc Królestwa, które rozwija się z maleńkiego ziarnka gorczycy, jak ziarno, które raz zasiane, kiełkuje i rośnie (por. Mc 4:26-32). Podczas gdy wokół nas panuje zgiełk zamętu, dobroć cicho wyrasta z ziemi. Słowami proroka: «Oto czynię coś nowego; już kiełkuje, czyż tego nie dostrzegacie?» (Czy 43,19).

211. Uważna lektura historii to potwierdza. Nawet w najciemniejsze noce Pan wzbudza mężczyzn i kobiety zdolnych do niepoddawania się i wytrwania w dobru: ludzi, którzy strzegą kruchych i otwartych dróg pojednania. Pamięć o świętych i sprawiedliwych, o często zapomnianych budowniczych pokoju, pokazuje, że łaska nie eliminuje konfliktu magicznym gestem, ale raczej rodzi czynny opór wobec zła i zaskakującą kreatywność w czynieniu dobra. Chrześcijanin widzi ciemność i nazywa ją po imieniu, ale nie pozostaje sparaliżowany kontemplacją: zna światło i wie, że ciemność go nie przyjęła i nie może go pokonać (por. Jn 1.5). Służą zatem dobru nawet tam, gdzie wydaje się, że ostatnie słowo należy do bólu, wspierani teologiczną nadzieją, która nadaje rzeczywistości horyzont i kierunek.

Wszyscy możemy wnieść swój wkład

212. W tym momencie pojawia się jednak subtelna pokusa: myślenie, że problemy są zbyt duże, a my zbyt mali, i że w związku z tym nasze decyzje niczego nie zmieniają. To elegancka forma kapitulacji, często przebrana za realizm. Oczywiście, nie wszyscy mają taką samą moc wpływania na rzeczywistość: są ci, którzy rządzą, ci, którzy decydują o inwestycjach, ci, którzy zarządzają instytucjami, ci, którzy prowadzą badania, ci, którzy edukują, ci, którzy informują, ci, którzy produkują; i są i tacy, którzy zdają się mieć tylko swoje codzienne życie. Nikt jednak nie jest zwolniony z odpowiedzialności. Każdy ma swoją własną sferę działania i tam – i nigdzie indziej – jest powołany do wyboru, czy karmić logikę siły – choćby tylko obojętnością, cynizmem, kłamstwem i nienawiścią – czy też krzewić logikę pokoju – prawdą, umiarem, bliskością i troską.

213. XX-wieczny pisarz katolicki, John Ronald Reuel Tolkien, głosem jednego z bohaterów jednej ze swoich powieści, opisał naszą odpowiedzialność w następujący sposób: «Nie do nas należy kontrolowanie wszystkich fal świata, lecz czynienie tego, co w naszej mocy, dla dobra czasów, w których żyjemy, wykorzeniając zło na znanych nam polach i pozostawiając tym, którzy przyjdą po nas, czystą ziemię do uprawy». [187] Cywilizacja miłości nie rodzi się z pojedynczego, spektakularnego gestu, lecz z sumy drobnych, wytrwałych aktów lojalności, które stawiają czoła dehumanizacji. Dlatego warto zatrzymać się i zastanowić nad tym, jak każdy z nas, w swojej własnej sferze, może przyczynić się do jej budowy. Nie wyczerpując tematu, proponuję pięć ścieżek codziennej i publicznej odpowiedzialności: rozbrajanie słowami, budowanie pokoju poprzez sprawiedliwość, przyjmowanie perspektywy ofiar, pielęgnowanie zdrowego realizmu oraz ponowne ożywienie dialogu i multilateralizmu.

Rozbroić słowa

214. Pierwszym wkładem, jaki możemy wnieść w bardziej humanitarną cywilizację, jest zwracanie uwagi na nasze słowa. «Rozbrojmy słowa, a przyczynimy się do rozbrojenia Ziemi». [188] Siła słów jest ogromna i doświadczamy jej w codziennej komunikacji, gdy ktoś mówi coś, co zmienia nasz nastrój, na lepsze lub gorsze. «Pokój zaczyna się od każdego z nas, od sposobu, w jaki patrzymy na innych, słuchamy innych i mówimy o innych; i w tym sensie sposób, w jaki się komunikujemy, ma fundamentalne znaczenie. Musimy powiedzieć “nie” wojnie słów i obrazów; musimy odrzucić paradygmat wojny». [189] Musimy zatem wszyscy dokonać rachunku sumienia, analizując słowa, których używamy, uprzedzenia, jakie niosą, oraz agresję, jawną lub ukrytą, która nimi kieruje. Mamy realną szansę przyczynić się do dobra wspólnego za każdym razem, gdy mówimy prawdę, udzielamy mądrych rad, wspieramy potrzebujących pocieszenia, potępiamy niesprawiedliwość lub dajemy głos tym, którzy go nie mają.

Budowanie pokoju poprzez sprawiedliwość

215. Każdy, na każdym poziomie, może przyczynić się do budowania fundamentu pokoju, jakim jest sprawiedliwość. W rzeczywistości nie dążymy do byle jakiego pokoju, do braku konfliktów za wszelką cenę, ale do prawdziwego pokoju, który wypływa ze sprawiedliwości. «Istnieje ścisły związek między sprawiedliwością jednostki a pokojem dla wszystkich». [190] Komentując werset z psalmu: «sprawiedliwość i pokój ucałują się wzajemnie» ( Sól (85,11b) św. Augustyn pisze: «Nie ma nikogo, kto nie pragnie pokoju, ale nie każdy chce czynić sprawiedliwość. […] Ale ty musisz czynić sprawiedliwość, ponieważ pokój i sprawiedliwość całują się wzajemnie, nie są w sprzeczności. A ty, dlaczego nie zgadzasz się ze sprawiedliwością? Na przykład sprawiedliwość mówi ci: nie kradnij, a nie słuchasz; nie cudzołóż, a jesteś głuchy; nie czyń innym tego, czego nie chcesz, aby tobie czyniono; nie mów o innych tego, czego nie chcesz, aby o tobie mówiono. […] Chcesz znaleźć pokój? Czyń sprawiedliwość». [191] Nie ustawajmy więc w poszukiwaniu sprawiedliwości!

Przyjęcie perspektywy ofiar

216. Są sytuacje, w których, aby pozostać człowiekiem, musimy porzucić wahanie i zająć stanowisko. Są konflikty, w których nie należy zachowywać neutralności i nie wystarczy myśleć “nie bądź współwinny”. [192] Kiedy stajemy w obliczu bombardowań ludności cywilnej, ataków na szpitale, szkoły lub kluczową infrastrukturę oraz nadużyć wobec dzieci, stajemy w obliczu skandali, które ranią samą ludzkość. Dlatego nie możemy pozostać na poziomie abstrakcyjnej analizy. Jak nam przypomniał… Papież Franciszek, Musimy “dotknąć ciała” tych, którzy cierpią: [193] Patrzenie na twarze, słuchanie opowieści, rozpoznawanie ran. Bolesne wydarzenia potrzebują zarówno historii, jak i pamięci: tej pierwszej, by spróbować opowiedzieć fakty, tej drugiej, by dać świadectwo temu, czego doświadczono.

217. Uwzględniając w informacji i edukacji perspektywę i głos ofiar, przyczyniamy się do rzeczywistego uświadomienia sobie otchłani zła, jakie niesie ze sobą wojna i w ogóle wszelkie formy przemocy; nie akceptujemy logiki konfliktu jako czegoś normalnego; nie przymykamy oczu na zniewagę godności ludzkiej; przywracamy osobom dotkniętym przemocą godność bycia rozpoznanymi i wysłuchanymi. [194] Zwrócenie uwagi na te głosy wzmacnia przekonanie, że poza przemocą mniejszości, ludzkość nie pragnie wojny. Kościół może być w szczególny sposób miejscem żywej pamięci ofiar. Jak mówi św. Paweł VI, Czuje, że musi uczynić swoim głos zarówno tych, którzy zginęli w minionych wojnach, jak i głos żyjących, którzy wciąż noszą rany, aby jej wołanie stało się wołaniem o pokój i harmonię, a nie zapowiedzią nowych konfliktów. [195]

Kultywuj zdrowy realizm

218. Potrzebujemy zdrowego realizmu, który unika zarówno politycznego idealizmu, jak i cynizmu. Istnieje bowiem idealizm, który, aby zachować własny światopogląd, selekcjonuje fakty, manipuluje nimi, zmienia ich nazwy i ostatecznie zamieszkuje rzeczywistość skonstruowaną zgodnie z własnymi przekonaniami. Z drugiej strony istnieje również zdegradowany realizm, który myli obserwację z rezygnacją: skoro dominuje siła, dochodzi do wniosku, że to siła musi dominować. Prawdziwy realizm nie rezygnuje ze zmiany świata: zaczyna od jasnego dostrzeżenia interesów, lęków, ograniczeń i relacji władzy, właśnie po to, by obliczyć, co można osiągnąć i jakimi krokami. Nie redukuje polityki do moralności, ale też nie poddaje jej przemocy: poszukuje realnych sposobów, aby pokój był czymś więcej niż tylko słowem – to znaczy wiarygodnych instytucji, weryfikowalnych gwarancji, cierpliwych negocjacji, zapobiegania konfliktom i ochrony ludności cywilnej.

Ponowne rozpoczęcie dialogu

219. Aby zbudować cywilizację miłości, musimy praktykować dialog. To główny instrument współistnienia między ludźmi i narodami, a także alternatywa dla otwartego konfliktu. Już ci o tym przypominałem. Pius XII W przededniu II wojny światowej stwierdził, że pokój nie oznacza utraty niczego, podczas gdy wojna może oznaczać utratę wszystkiego i że ludzie muszą powrócić do dialogu, gdyż szczery i wytrwały dialog zawsze otwiera możliwość honorowego rozwiązania. [196]

220. Dialog jest zwyczajnym wymiarem ludzkiego życia i nie odnosi się wyłącznie do relacji między państwami. Chodzi o przyjęcie postawy budowania więzi braterstwa, opartej na słuchaniu, szczerych spojrzeniach, poświęconym czasie, a nawet wspólnie straconym czasie. Bo jeśli doświadczymy autentycznego spotkania z drugim, odmiennym, obcokrajowcem, migrantem, tym trudniej wyobrazić sobie wojnę.

221. Na płaszczyźnie politycznej pilnie konieczne jest przejście od “kultury siły” do autentycznej “kultury negocjacji”, w której dialog i stosunki dyplomatyczne staną się powszechnym sposobem rozwiązywania konfliktów, zgodnie z życzeniem Giorgio La Piry: «Metodę wojny należy zastąpić metodą pokoju: metodą negocjacji, spotkania, konwergencji; to znaczy metodą autentycznie ludzką!». [197] Świadomość wspólnego losu narodów wymaga, aby kultura negocjacji stawała się coraz bardziej wspólnym zobowiązaniem politycznym i kulturowym, zdolnym stopniowo uwolnić ludzkość od spirali przemocy.

222. Tym, którzy mają zaszczyt i odpowiedzialność rządzenia, pragnę powtórzyć słowa, które wypowiedziałem na początku mojego pontyfikatu: «Lud pragnie pokoju, a ja, z sercem na dłoni, mówię tym, którzy są za niego odpowiedzialni: spotkajmy się, nawiążmy dialog, negocjujmy! Wojna nigdy nie jest nieunikniona; broń może i musi zamilknąć, ponieważ nie rozwiązuje problemów, lecz je zaostrza; ponieważ do historii przejdzie ten, kto sieje pokój, a nie ten, kto zbiera ofiary; ponieważ inni nie są przede wszystkim wrogami, ale ludźmi: nie są złymi istotami, których należy nienawidzić, ale ludźmi, z którymi można rozmawiać. Odrzućmy manichejskie poglądy typowe dla narracji przemocy, które dzielą świat na dobro i zło». [198]

223. Odrzucając logikę przemocy, dialog między religiami odgrywa decydującą rolę, ponieważ w sercu wielkich dróg duchowych leży przesłanie pokoju. [199] Ktokolwiek posługuje się imieniem Boga, aby uzasadnić terroryzm, przemoc lub wojnę, zdradza Jego oblicze; walka w imię religii tak naprawdę oznacza atak na samą religię. [200] “Duch Asyżu”, promowany przez Święty Jan Paweł II i kontynuował zaangażowanie Papież Franciszek —na przykład w dialogu z Wielkim Imamem Al-Azharu — pokazuje, że wierzący mogą na nowo czerpać z najbardziej autentycznych źródeł swoich tradycji duchowych, w których nie ma miejsca na sakralizowaną nienawiść.

Potrzeba dyplomacji i multilateralizmu

224. W stosunkach międzynarodowych dialog jest niezastąpionym narzędziem dyplomacji służącym zapobieganiu konfliktom i odbudowie zaufania. W przeciwieństwie do impulsywnej komunikacji, agresywnej retoryki i dynamiki władzy, które charakteryzują nasze czasy, «powołaniem dyplomacji jest wspieranie dialogu ze wszystkimi, w tym z rozmówcami uważanymi za mniej “komfortowych” lub nieuznawanymi za uprawnionych do negocjacji»., [201] wykorzystując pokorę i cierpliwość w stopniu najwyższym, aby odzyskać najmniejsze oznaki dobrej woli od stron konfliktu, w celu zainicjowania procesu pokojowego.

225. Cyberprzestrzeń stała się również polem bitwy: cyberataki, manipulacja danymi i kampanie wpływu organizowane z wykorzystaniem sztucznej inteligencji mogą zdestabilizować całe kraje, jeszcze zanim wybuchnie otwarty konflikt zbrojny. Co więcej, na tym polu przypisanie odpowiedzialności jest często niepewne: gdy nie wiadomo, kto zaatakował, wzrasta ryzyko nieproporcjonalnych reakcji, błędnych ocen i eskalacji konfliktu. Dlatego potrzebna jest dyplomacja, która będzie działać w tym nowym środowisku, negocjując wspólne zasady dotyczące wykorzystania technologii cyfrowych oraz chroniąc ludność cywilną i osoby najbardziej narażone przed niewidocznymi, ale nie mniej realnymi formami przemocy.

226. Organizacje międzynarodowe, a zwłaszcza ONZ, pozostają niezbędnymi narzędziami promowania cywilizacji miłości poprzez wspieranie dialogu między narodami, pokojowego rozwiązywania konfliktów, integralnego rozwoju narodów, ochrony najsłabszych, rozbrojenia i troski o stworzenie. Za pośrednictwem tych instytucji społeczność międzynarodowa może dążyć do zmniejszenia nierówności, obrony praw uchodźców i mniejszości, uwolnienia środków obecnie przeznaczanych na zbrojenia na rzecz rozwoju człowieka oraz ochrony naszego wspólnego domu. Stolica Apostolska popiera i towarzyszy temu zaangażowaniu, uznając jednocześnie, że obecna słabość ONZ i międzynarodowego systemu politycznego uwidacznia potrzebę głębokich reform: nie chodzi tu jedynie o dostosowania techniczne, ponieważ kryzys przekonań i wartości dotyka również etycznych podstaw życia narodów i utrudnia ukierunkowanie multilateralizmu na prawdziwe dobro wspólne. [202]

227. W kontekście międzynarodowym dyplomacja Stolicy Apostolskiej przyjmuje ewangeliczną zasadę miłosierdzia jako konkretne kryterium działań politycznych. Jest to jeden ze sposobów, w jaki Stolica Apostolska służy ludzkości, wzywając sumienia do miłości i prawdy, broniąc godności każdego człowieka i stając się głosem ubogich, migrantów i ofiar wojny. W ten sposób dyplomacja papieska wyraża katolickość Kościoła i przyczynia się do budowania cywilizacji miłości, w której nowe technologie są również ukierunkowane na dobro wspólne.

Módl się i czekaj

228. Te ścieżki zaangażowania karmią się modlitwą i ją podtrzymują. Dla nas bowiem pokój przede wszystkim «pochodzi od Boga, Boga, który kocha nas wszystkich bezwarunkowo». [203] To dar, który Jezus dał swoim uczniom w dniu Wielkanocy: «Pokój wam! To jest pokój zmartwychwstałego Chrystusa, pokój bezbronny i pokój rozbrajający, pokorny i wytrwały». [204] Tymi słowami pozdrowiłem Kościół i świat w dniu mojego wyboru na Stolicę Piotrową i pragnę je powtórzyć, aby zachęcić wszystkich do proszenia o ten dar. Nie ustawajmy w modlitwie o pokój i angażujmy się w jego urzeczywistnianie w naszych relacjach i w społeczeństwie.

WNIOSEK

229. «Niech każdy uważnie zwróci uwagę na to, jak buduje» (1 Co 3,10): Oto słowa św. Pawła, który wzywa chrześcijan w Koryncie do zachowania jedności. Moi drodzy bracia i siostry, zastanawialiśmy się nad światem, który budujemy, zadając sobie pytanie, co znaczy chronić osobę ludzką w dobie postępu intelektualnego. Na zakończenie tej drogi pragnę zaproponować wam trzeźwy i wymagający szlak życia chrześcijańskiego, którym można przeżyć tę epokową zmianę w świetle Ewangelii. Jest to droga, która wypływa z kontemplacji planu Bożego, przeżywania jedności Kościoła karmionej Słowem i Eucharystią, budowania dobra w świecie i modlitwy razem z Maryją Panną.

Słowo stało się ciałem

230. W świecie pełnym manewrów mających na celu podbój rynków i stref wpływów, często ukrytych pod maską uspokajającej retoryki i uwodzicielskich konstrukcji ideologicznych, nasze serca pragną odkryć inny, mądry i dobroczynny projekt, podobny do tego, który Maryja rozważa w Magnificat, gdy głosi, że miłosierdzie Boże rozciąga się z pokolenia na pokolenie na tych, którzy się Go boją. [205] Ten projekt miłosierdzia przewija się przez historię aż do dziś, pośród najszybszych i najbardziej gorączkowych zmian naznaczonych algorytmami i globalnymi sieciami, i staje się kompasem, który wskazuje drogę ewangelicznemu życiu w erze cyfrowej.

231. W centrum wszystkiego znajduje się tajemnica Wcielenia: Słowo stało się ciałem i zamieszkało wśród nas. Ciało Syna, ubogie i bezbronne, przywołuje na myśl ciało tak wielu braci i sióstr, pozbawionych godności i zmuszonych do milczenia. [206] A poprzez tę bliskość, dar pokoju w paradoksalny sposób wkracza w świat: jako siła stawania się dziećmi Bożymi, która na nowo się odradza, gdy pozwalamy się wzruszyć płaczem małych, kruchością osób starszych, milczeniem ofiar, wysiłkiem tych, którzy walczą ze złem, którego nie chcieliby uczynić. [207] W tym zranionym i umiłowanym ciele Ojciec ukazuje nam prawdziwe człowieczeństwo życia, które realizuje się w otwartości i komunii, do tego stopnia, że budzi w nas pragnienie, aby Jego wola wypełniła się na ziemi, tak jak w niebie. [208]

232. W obietnicach transhumanizmu i niektórych nurtów posthumanistycznych, dążących do człowieczeństwa udoskonalonego i niemal bezcielesnego, dostrzegamy pragnienie, które stanowi dla nas wyzwanie: potrzebę pełniejszego życia, mniej narażonego na kruchość i cierpienie. Wcielenie otwiera jednak inną drogę. Podczas gdy stare i nowe ideologie popychają ludzkość ku technicznemu pokonywaniu ograniczeń i wznoszeniu się ponad innych, aby umocnić dominację, tajemnica Syna Bożego wkraczającego w naszą kondycję opowiada o ruchu przeciwnym: żywym Bogu zstępującym w naszą historię, aby wyzwolić nas z wszelkich form niewolnictwa., [209] On bierze na siebie naszą słabość i przemienia ją w miejsce zbawienia. Nie ma chwili ani kondycji ludzkiej, która nie byłaby godna Boga: «Mamy więc, jak nas uczy nasza wiara i jak objawiamy w naszych tajemnicach, Boga, który narodził się w kolebce, Boga, który żyje i wędruje po Judei, Boga, który umiera na krzyżu, i Boga, który umarł i został pogrzebany». [210] Przyszłość ludzkości znajduje zatem swoje kryterium w zdolności przyjęcia tej boskiej drogi zbliżania się, dzielenia ciężaru świata, przemieniania relacji od wewnątrz. Jakże to cudowne! «Ten człowiek jest Bogiem, a Bóg-Człowiek przechodzi przez te kroki, uświęcając je i ubóstwiając w sobie!». [211] Człowieka ratuje miłość boska, która zstępuje do najdelikatniejszego punktu jego historii i odradza go z głębi.

233. Dlatego jako wierzący wśród wierzących, zapraszam was do kontemplacji w obliczu Syna wspaniałe człowieczeństwo Co rzuca również światło na erę sztucznej inteligencji. W Chrystusie rozumiemy, że człowiek jest powołany do współpracy w dziele stworzenia, a nie do bycia zrezygnowanym obserwatorem w obliczu procesów technologicznych, które ograniczają jego wolność i odpowiedzialność. [212] Godność, którą Duch Święty wlewa w każdego z nas, przejawia się również w zdolności krytycznej refleksji, w wolnym wyborze i miłości oraz w budowaniu autentycznych relacji. Żaden system kalkulacyjny, nawet najbardziej wyrafinowany, nie zrodzi serca, które się oddaje, ani sumienia zdolnego do rozeznawania dobra. Nawet gdy maszyny górują wydajnością, centrum historii pozostaje ludzkie oblicze, które domaga się kontemplacji. To ludzkie oblicze jest pełnią, ku której zmierza historia. Jest to tajemnica rekapitulacji, pewność, że Ojciec ustanowił rekapitulację w Chrystusie – jedynej Głowie – wszystkiego, co w niebie, i tego, co na ziemi (por. Ef 1,10). W tym planie nic, co prawdziwie ludzkie, nie zostanie utracone, ale wszystko zostanie oczyszczone i zebrane w Nim, który zbiera każdy fragment życia, każdą łzę i każdy autentyczny ludzki sukces, aby wydobyć je z nicości i przekazać odkupionym Ojcu.

Jedno ciało w Chrystusie

234. Duchowość, której potrzebujemy, to duchowość eucharystyczna, czyli duchowość kościelnej jedności w miłości. Wcielenie i Tajemnica Paschalna objawiają Boga wkraczającego w naszą ludzką kondycję i przemieniającego ją w darze z siebie. Dar ten pozostaje obecny i aktywny w Eucharystii, w której Pan komunikuje się z Kościołem i go gromadzi, aby Jego dar z siebie stał się zasadą jedności i źródłem nowego życia. Z tej komunii wypływa również chrześcijańska solidarność, ponieważ «zjednoczenie z Chrystusem jest jednocześnie zjednoczeniem z wszystkimi, którym On się oddaje». [213] Jak wyjaśnia św. Augustyn nowym chrześcijanom swojego Kościoła, chleb i wino na ołtarzu są sakramentem jedności wiernych w Chrystusie: «To, co widzimy, ma aspekt cielesny; to, co rozumiemy, owoc duchowy. Dlatego jeśli chcesz zrozumieć Ciało Chrystusa, posłuchaj Apostoła, który mówi do wiernych: Jesteście ciałem Chrystusa i jego członkami ( 1 Co 12:27). Zatem, jeśli jesteście Ciałem Chrystusa i Jego członkami, to tajemnica, którą sami jesteście, zostaje umieszczona na stole Pańskim: otrzymujecie tajemnicę, którą jesteście. Na to, czym jesteście, odpowiadacie “Amen” i odpowiadając (w ten sposób) przypieczętowujecie to. Słyszycie zatem: “Ciało Chrystusa” i odpowiadacie: “Amen”. Bądźcie członkami Ciała Chrystusa, aby wasze “Amen” odpowiadało prawdzie». [214]

235. “Amen”, które wypowiadamy w liturgii, Ciało, które spożywamy, i Krew, którą pijemy, nadają kształt całemu naszemu życiu. Eucharystia «jest najbardziej osobistym spotkaniem z Panem, a jednak nigdy nie jest jedynie aktem indywidualnej pobożności». [215] Wyraźnie pokazuje, że «jesteśmy Kościołem Chrystusa, jesteśmy Jego członkami, Jego ciałem. Jesteśmy braćmi i siostrami w Nim. A w Chrystusie, choć jest nas wielu i różnimy się, stanowimy jedno“:“ In Illo uno unum”». [216]Eucharystia prowadzi nas ku sprawiedliwości i dzieleniu się, z priorytetową uwagą skierowaną do tych, którzy cierpią z powodu ubóstwa i marginalizacji. I choć nowe sieci ekonomiczne i technologiczne mogą generować wykluczenie, izolację i zależność, Kościół, karmiony Eucharystią, jest powołany do uwidocznienia innego rodzaju miary, chroniąc relacje, dając głos temu, co niewidzialne, i kierując procesami ku godności wszystkich ludzi.

Praca naszych czasów

236. Pragnę przekazać duchowość “mądrego architekta”, który ożywiony nadzieją Królestwa Bożego, angażuje się w budowanie dobra na świecie (por. 1 Co 3.10). Jak napisałem na początku tej refleksji, [217] Dzisiaj nasza budowla musi opierać się na relacji z Bogiem, kierując się akceptacją ludzkich ograniczeń jako naturalnej i pozytywnej rzeczywistości, a także nacechowana współodpowiedzialnością i językiem Ewangelii. U kresu drogi projekt cywilizacji miłości nabiera większej jasności, a praca jest już w toku, przede wszystkim dzięki tak wielu żywym kamieniom, solidnie zjednoczonym w Chrystusie, kamieniu węgielnym (por. 1 P 2,4-6). W tym dziele jesteśmy wezwani do aktywnego udziału, nie uciekając się do duchowości ani do własnych, zamkniętych światów: musimy być wierni prawdzie, inwestować w edukację, dbać o relacje, miłować sprawiedliwość i pokój.

237. Pozostańmy wierni prawdzie! Żyjąc zanurzeni w nieustannym strumieniu informacji, opinii i obrazów, wiemy, jak łatwo jest wpływać na decyzje i preferencje za pomocą coraz bardziej zaawansowanych algorytmów. [218] W tym kontekście ważne jest, aby pielęgnować serce, które kocha prawdę, pragnie sprawiedliwości bardziej niż najbardziej atrakcyjnej treści, szuka mądrości bardziej niż natychmiastowego efektu. Prawda, której nie wolno nam stracić z oczu, to prawda Boga i ludzkości, objawiona nam przez Chrystusa. Konieczne jest porzucenie indywidualistycznego i technicznego spojrzenia na ludzkość, tak jakby rzeczywistość była jedynie surowcem, który można kształtować zgodnie z egoistycznymi interesami, zarówno indywidualnymi, jak i zbiorowymi. [219] Zamiast tego pielęgnujmy to, co Papież Franciszek zdefiniował to jako «antropocentryzm usytuowany», [220] która uznaje człowieka za istotę osadzoną w sieci relacji z innymi istotami żywymi i z całym stworzeniem. Wierność prawdzie wymaga zintegrowania możliwości oferowanych przez technologię z drogą mądrości, zdolną do wspólnego zabezpieczenia godności każdej osoby i przyszłości naszego wspólnego domu.

238. Inwestujmy w edukację, która zaczyna się od nas samych! Wszyscy musimy być formowani do życia w świecie cyfrowym w sposób humanitarny, jako integralnej części wychowania do wiary i do cnotliwego życia Ewangelii. Musimy się wychowywać, aby postrzegać świat cyfrowy jako nowy kontynent do ewangelizacji, co wymaga hojnych i dojrzałych misjonarzy. W szczególności potrzebni są dorośli, którzy na nowo odkryją swoje powołanie jako twórcy edukacji, gotowi do angażowania się w codzienną, cierpliwą pracę, wspieraną szerokimi i wspólnymi partnerstwami edukacyjnymi. Towarzyszenie dzieciom i młodzieży, aby wykorzystywali technologię jako przestrzeń odpowiedzialnej interakcji, pomagając im rozpoznawać zagrożenia i wybierać to, co sprzyja wewnętrznej wolności, stanowi dziś konkretną formę miłości i ochronę ich godności. Wychowywanie nowych pokoleń w przekonaniu, że ewolucja technologii nie podąża nieuchronną ścieżką, ale może być kierowana przez osobistą i zbiorową odpowiedzialność, jest jedną z najcenniejszych posług na rzecz dobra wspólnego.

239. Pielęgnujmy relacje! W epoce, która zmierza ku przyspieszeniu i fragmentacji, ludzkie ciało wciąż pragnie troski i uznania ze strony czułych rąk, uważnych umysłów i życzliwych słów. Kultura cyfrowa mnoży więzi i oferuje nowe możliwości spotkania; jednak ludzkie serce wciąż odczuwa niezaprzeczalną potrzebę bliskości. Zachęcam nas do dbania o przestrzenie i chwile, w których fizyczna obecność pozostaje kluczowa: wspólny stół, spotkanie wspólnoty chrześcijańskiej, odwiedziny osób samotnych, służba ubogim. Są to znaki człowieczeństwa, które wciąż wierzy, że każde ciało jest świątynią Ducha i domem Bożym, i to właśnie ten sojusz chwały i kruchości staje się kryterium oceny modeli antropologicznych proponowanych przez współczesną kulturę.

240. Kochajmy sprawiedliwość i pokój! Te same technologie, które ułatwiają komunikację i dostęp do zasobów, mogą podtrzymywać modele, które wykorzystują najsłabszych, napędzają nowe formy niewolnictwa i przekształcają konflikty w okazję do zysku. Każda decyzja techniczna lub ekonomiczna staje się punktem duchowego rozeznania, okazją do zbadania, czy sztuczna inteligencja rozwija otwarte przestrzenie sprawiedliwości i partycypacji, czy też koncentruje bogactwo i władzę w rękach nielicznych. Zachęcam do jasnego spojrzenia na cyfrowe sieci produkcyjne, warunki pracy ukryte za naszymi urządzeniami, mechanizmy wykorzystujące manipulację i wojnę, a jednocześnie do poszukiwania konkretnych sposobów wspierania równości, partycypacji i troski o stworzenie. «Nadzieja, którą głosimy […] z nieba pochodzi, ale po to, by tu, na ziemi, stworzyć nową historię»: właśnie dlatego ci, którzy wierzą, angażują się w zapewnienie, aby zamiast nierówności, było więcej sprawiedliwości i aby «zamiast przemysłu wojennego, ustanowiono rzemiosło pokoju». [221]

241. Patrząc w przyszłość, pragnę przywołać obraz Nehemiasza, którego wybraliśmy na początku tej podróży jako naszego towarzysza i przewodnika. Nehemiasz słyszy wołanie zranionego miasta, zanosi ten ból na modlitwę, rozeznaje przed Bogiem, prosi o pomoc, uzyskuje pozwolenie na wyruszenie, organizuje pracę, stawia czoła wewnętrznemu i zewnętrznemu oporowi i, cegła po cegle, odbudowuje mury Jerozolimy z ludem. Dostrzegam w nim świetlaną przypowieść o naszym powołaniu, by w dobie cyfrowej transformacji nie być zrezygnowanymi obserwatorami społecznych i kulturowych pęknięć ani zwykłymi komentatorami ruin, ale kobietami i mężczyznami, którzy wkraczają w dzieła historii – laboratoria badawcze, firmy technologiczne, szkoły, media, instytucje, społeczności lokalne – aby odbudować to, co upadło, i chronić to, co jest wrażliwe. Podobnie jak Nehemiasz, my również jesteśmy wezwani do łączenia słuchania i odwagi, modlitwy i odpowiedzialności, aby miasto ludzi stało się bardziej przyjazne dla mieszkańców, nawet jeśli zdają się brać górę technokratyczna logika i interesy partyjne.

242. Obraz odbudowy Jerozolimy przywołuje nowotestamentową obietnicę świętego miasta, danego nam przede wszystkim jako dar. W Apokalipsie nowe Jeruzalem zstępuje na nas jako dar dla całego ludu Bożego, «przygotowane jak oblubienica zdobna w klejnoty dla swego męża» (Ap 1, 16).Ap 21:2). Mury Jerozolimy nie są już fortyfikacjami obronnymi, lecz drogocenną ozdobą Oblubienicy Baranka. Jej bramy, których Nehemiasz strzegł z taką troską, pozostają na zawsze otwarte dla wszystkich narodów. Obecność Boga ofiarowuje światło i życie wszystkim. Miasto jest nowym Edenem, z żywą wodą daną spragnionym i drzewem życia, którego liście służą «do uzdrawiania narodów» (1 Mojż. 1:10).Ap 22,2). Wizja ta, czekając na swoją pełnię, stoi przed nami jako napomnienie, wezwanie do przezwyciężenia podziałów i wspólnej pracy: to jest droga Jezusa Chrystusa wczoraj, dziś i na wieki.

Pieśń nadziei: “Magnificat”

243. Czwartym punktem tego programu życia chrześcijańskiego – po wierze, która kontempluje pełen miłości plan Ojca; miłości, która jednoczy nas w jedno ciało kościelne; i nadziei, która podtrzymuje nasze działanie w świecie – jest modlitwa. Pieśń Maryi towarzyszy naszemu zaangażowaniu. Przed Elżbietą, która ogłasza, że została Matką Pana, Maryja wybucha hymnem uwielbienia i radości: jej dusza wychwala wielkość Pana, a jej duch raduje się w Bogu, swoim Zbawicielu, ponieważ wybrał dla swojego planu zbawienia ubogą i pokorną młodą kobietę. Nagle Maryja widzi całą historię oczami tego odkrycia. Nic się wokół niej nie zmieniło: sytuacja społeczno-polityczna jej czasów pozostaje ta sama: Rzymianie panują nad jej krajem, a jej lud jest podzielony i upokorzony. Jednak wszystko zmieniło się w niej samej, co pozwala jej dostrzec to, co niewidzialne. Boga. teraz Dokonał czynów siłą swego ramienia, teraz Rozproszył pysznych, poniżył potężnych, wywyższył pokornych, głodnych nasycił dobrami, a bogatych odprawił z niczym. teraz Pomógł swojemu słudze Izraelowi. Bóg «staje po stronie najmniejszych. Jego plan jest często ukryty pod nieprzeniknionym zasięgiem ludzkich losów, w których triumfują “dumni, możni i bogaci”. Jednak jest przeznaczone, że Jego ukryta moc zostanie ujawniona na końcu». [222]

244. Maryja Panna nie tylko uczy nas dostrzegać niewidzialne dzieło Boga, ale także kieruje nasze spojrzenie «w punkty pęknięć ludzkości, gdzie dokonuje się deformacja świata, w kontraście między pokornymi a potężnymi, między biednymi a bogatymi, między sytymi a głodnymi», ucząc nas «nabywać innego punktu widzenia, patrzeć na świat z dołu, oczami cierpiących, a nie oczami możnych; patrzeć na historię oczami maluczkich, a nie z perspektywy możnych; interpretować wydarzenia historyczne z perspektywy wdowy, sieroty, cudzoziemca, zranionego dziecka, wygnańca, uciekiniera». [223] W ten sposób Najświętsza Maryja Panna staje się «poetką i prorokinią odkupienia», ponieważ z jej ust wypływa «najsilniejszy i najbardziej nowatorski hymn, jaki kiedykolwiek wygłoszono – Magnificat; to Ona objawia przemieniający zamysł chrześcijańskiej gospodarki, jego historyczne i społeczne skutki, które do dziś czerpią swoje źródło i siłę z chrześcijaństwa». [224]

245. Z tą samą wiarą, jaką miała Maryja, stańmy się tkaczami nadziei w naszym świecie, dzieląc się tym, kim jesteśmy i co posiadamy, aby obecność Jezusa wzrastała wśród nas i aby Jego Królestwo mogło się ukształtować. W pokornej wierności każdego dnia, nawet epoka sztucznej inteligencji może być krokiem, w którym Duch Święty wprowadza w nasze życie cywilizację miłości; Pan nieustannie odnawia wszystko i otwiera przed każdym wiekiem możliwość stania się historią zbawienia w świetle Wcielenia. Powierzam to pragnienie Matce Chrystusa, Niewieście Magnificat, aby towarzyszyła naszym krokom w zmieniającej się teraźniejszości i chroniła w każdym z nas ufność w Ewangelię, byśmy mogli dawać świadectwo pięknu wspaniałego człowieczeństwa, w którym mieszka Bóg.

Dano w Rzymie, niedaleko Bazyliki Świętego Piotra, dnia 15 maja 2026 roku, w drugim roku mojego Pontyfikatu.

LEÓN PP. XIV

Nauczanie papieża

Czym właściwie jest encyklika?

Una encíclica es una carta pastoral dirigida por el Papa a toda la Iglesia. Las encíclicas suelen tratar temas de fe o moral, o sociales, animan a realizar una conmemoración o devoción particular, o abordan cuestiones de disciplina de la Iglesia que deben observarse universalmente.

OSV / Omnes-25 maja 2026 r.-Czas czytania: 3 minuty

– Padre Joseph L. Parisi

Los apóstoles utilizaron cartas para dirigirse a los fieles de las diversas iglesias que habían ayudado a fundar. En particular, San Pablo escribió varias cartas (epístolas), 21 de las cuales forman parte del canon del Nuevo Testamento. Evidentemente, durante muchos siglos no se llamaron encíclicas.

Los sucesores de los apóstoles, los obispos, siguieron esta práctica y solían enviarse cartas entre sí y a los miembros de las iglesias a su cargo pastoral para asegurar la coherencia en la fe y la práctica, especialmente en lo referente a la celebración de la liturgia. 

El propio obispo de Roma escribía cartas que se hacían circular entre todos los obispos. También recibía cartas de los obispos, las cuales, a su vez, hacía llegar a otros obispos.

Declive y resurgimiento

Durante la Edad Media, la práctica de enviar estas cartas cayó en desuso. En aquella época, los Papas solo enviaban cartas a obispos individuales sobre asuntos específicos de sus diócesis. Los obispos respondían por escrito únicamente al Papa.

El Papa Benedicto XIV (1740-1758), haciendo uso inteligente del poder de la recién inventada imprenta, revivió la antigua práctica del Papa de escribir cartas a todos los obispos del mundo. 

Fue el Papa Gregorio XVI quien aplicó el término “encíclica” a estas cartas, del latín ‘encyclicus’, o circular, porque estaban dirigidas a toda la Iglesia.

Desde 1740, los papas han publicado cerca de 300 encíclicas que abordan diversos temas relacionados con la vida y el ministerio de la Iglesia.

“Quien te escucha a ti, me escucha a Mí”

Las encíclicas no se consideran de inspiración divina ni contienen revelaciones nuevas. Sin embargo, se consideran instrumentos del magisterio ordinario que contienen la enseñanza autorizada del Vicario de Cristo.

En cuanto a la cuestión de la autoridad vinculante de la enseñanza contenida en una encíclica, el Papa Pío XII afirmó lo siguiente en su encíclica «Humani generis», del 12 de agosto de 1950:

“Tampoco debe pensarse que lo que se contiene en una encíclica no exige por sí mismo asentimiento, con el pretexto de que los Papas no ejercen en ellas la suprema potestad de su magisterio. Más bien, tales enseñanzas pertenecen al magisterio ordinario, del cual es cierto decir: “El que os oye a vosotros, me oye a Mí” (Lc 10,16)”.

“Además, en su mayor parte, lo que se expone e indica en las encíclicas ya pertenece a la doctrina católica por otras razones”.

Magisterio del Romano Pontífice, aunque no sea ‘ex cathedra’

El Concilio Vaticano II declaró en «Lumen gentium»: “La sumisión religiosa de la voluntad y del pensamiento debe manifestarse de manera especial a la auténtica enseñanza del Romano Pontífice, incluso cuando no habla ex cathedra”. 

“Es decir, debe manifestarse de tal forma que se reconozca con reverencia su Magisterio supremo y se acaten sinceramente sus juicios, según su manifiesta voluntad y pensamiento. Su voluntad y pensamiento en la materia pueden conocerse principalmente por el carácter de los documentos, por su frecuente repetición de la misma doctrina o por su manera de hablar”.

Fuentes de alegría y desafío

En ocasiones, la Iglesia ha recibido con alegría las encíclicas papales, pues abordaban temas de piedad o devoción popular. 

En otras, los Papas han escrito encíclicas sobre las grandes cuestiones morales de su tiempo. Estas cartas han sido a menudo objeto de intensos debates entre diversos eruditos y teólogos.

Las encíclicas no se consideran, en sí mismas, pronunciamientos infalibles del pontífice. Y si bien las enseñanzas que contienen pueden resultar a veces difíciles de aceptar y seguir para algunos, los católicos de buena voluntad de todo el mundo están obligados a reconocer su autoridad apostólica y a esforzarse por aceptar humildemente su enseñanza.

¡Qué bendecida ha sido la Iglesia al recibir la enseñanza del Señor y la guía del Espíritu Santo que se encuentran en las encíclicas de los Papas a lo largo de los siglos!

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– El padre Joseph L. Parisi recibió su maestría en teología pastoral de la Universidad de Santo Tomás de Aquino en Roma en 1974 y la licenciatura en derecho canónico de la Universidad de San Psblo en Ottawa, Canadá, en 1986. Es un sacerdote jubilado de la Arquidiócesis de San Luis.

AutorOSV / Omnes

Dossier

Mi experiencia del diaconado desde la vida familiar

Manuel López narra su diaconado permanente como una vocación compartida con su esposa e hijos, destacando el apoyo familiar y la entrega conjunta como pilares esenciales de su ministerio.

Manuel López-25 maja 2026 r.-Czas czytania: 4 minuty

Para hablar del diaconado permanente es imprescindible comenzar por la familia. La llamada de Dios no se recibe en soledad, sino en el seno de un hogar concreto, con nombres, rostros y una historia compartida. En nuestro caso, podemos decir con sencillez que Dios ha llamado a la puerta de nuestra casa y que, hasta el día de hoy, hemos intentado responderle con fidelidad y generosidad. Le pedimos al Señor que nos mantenga firmes en la entrega a los hermanos y en la fidelidad a la Iglesia.

Nada de lo vivido habría sido posible sin la presencia de la magnífica mujer que Dios ha puesto en mi camino. Su confianza, su disponibilidad y su acompañamiento constante han sido un verdadero pilar en este proceso vocacional. Su testimonio de fe viva, de amor a la Iglesia y de entrega silenciosa ha sostenido nuestro caminar común. Junto a ella, el Señor nos ha bendecido con dos hijos, verdadero reflejo de su amor y signo de su gracia derramada en nuestra familia.

El origen de la vocación

La primera vez que se nos planteó la posibilidad del diaconado permanente fue en el año 1998. Nuestro párroco nos habló de la opción de solicitar la admisión como aspirante al diaconado. Tras un tiempo de reflexión compartida en familia, decidimos aceptar la propuesta. Sin embargo, el posterior cambio de párroco hizo que aquella decisión quedara aplazada y no llegara a concretarse en ese momento.

En el año 2006, un nuevo párroco volvió a plantear la cuestión. De nuevo, lo reflexionamos en familia, compartiendo dudas, inquietudes y esperanzas. Un paso particularmente significativo fue el consentimiento explícito de mi esposa, quien, con alegría y plena disposición, firmó el documento en el que aceptaba mi disponibilidad para ser admitido al diaconado. Su apoyo fue, una vez más, una confirmación clara de la llamada compartida.

El día de san Juan, el 24 de junio de 2006, nuestro párroco recibió la citación para una audiencia familiar con don Antonio Ceballos, entonces obispo de Cádiz y Ceuta. Aquella jornada quedó grabada para siempre en nuestra memoria. En esa audiencia, el obispo recibió, por una parte, la solicitud de admisión al Seminario Conciliar de Cádiz de nuestro hijo Antonio Jesús y, por otra, mi admisión como aspirante al diaconado permanente. Como solemos decir, el Señor no se deja ganar en generosidad y, cuando se entrega a Él, siempre devuelve el ciento por uno.

En febrero de 2008 fui ordenado diácono permanente, y en octubre de 2013 nuestro hijo mayor fue ordenado presbítero. Resulta profundamente conmovedor vivir la experiencia de pedir la bendición a tu propio hijo sacerdote para proclamar el Evangelio. Recuerdo que, en tono de broma, le decía que el día de su primera Eucaristía, antes de proclamar el Evangelio, le diría: “Hijo, dame la bendición”, en lugar del habitual “Bendígame, padre”. Finalmente, la escena quedó solo en la anécdota, pero expresa bien la hondura y la belleza de este misterio vocacional compartido.

El día a día

La vida de un diácono permanente en familia está llena de momentos de profunda alegría y satisfacción, especialmente cuando la fe se vive y se celebra en común. También en los momentos de dolor y dificultad, la experiencia de la fe compartida se convierte en una fuente de unidad, consuelo y fortaleza.

Hay un momento que suele llamar la atención cuando acudimos a la Eucaristía. Mi esposa suele sentarse sola en el banco, mientras yo, como diácono, asisto al celebrante en el altar. En ocasiones, algunas personas le preguntan: “¿Siempre estás sola en Misa?”. Ella suele responder con serenidad que, cuando su esposo, como diácono, eleva el cáliz en la doxología, ambos están unidos de manera especial, sellados por la alianza matrimonial, que también es un signo visible de la gracia de Dios.

Nuestro hijo menor, junto a su esposa y su hija, forma hoy una familia con profundas convicciones cristianas y una vida de fe coherente. Compartimos con gratitud la alegría de sentirnos bendecidos por Dios y elevamos una sincera acción de gracias por los dones que nos concede cada día para ser, en medio de la sociedad, presencia suya y anuncio de que Dios nos ama más allá de nuestros fallos y pecados. Los amigos ante el bautizo de nuestra nieta preguntan “¿Quién la bautizará?” y algunos se sorprenden de que el tío de la sobrina celebró la Eucaristía y el abuelo es el que bautizó. 

En el camino del diaconado permanente no faltan las anécdotas que ponen de manifiesto el desconocimiento que aún existe sobre este ministerio, a pesar de que en alguna plegaria eucarística se menciona expresamente a los diáconos junto al Papa, los obispos y los presbíteros. En las celebraciones de la Palabra en ausencia de presbítero, no es raro que alguien se acerque al finalizar y diga: “Padre, se le ha olvidado consagrar”. O que, al ver llegar al diácono acompañado de su esposa, alguien se escandalice comentando: “¿Y esa señora quién es?”.

Normalización de la realidad diaconal

Aun así, desde la propia experiencia puedo afirmar que el diaconado permanente va abriéndose camino de manera constante y esperanzadora. Poco a poco se van incorporando nuevos diáconos y se percibe cómo este ministerio comienza a ser valorado y acogido en la vida diocesana. También es motivo de alegría constatar que las diócesis donde hasta ahora no se había restaurado el diaconado permanente están dando pasos decididos para hacerlo realidad. Así ha sucedido recientemente en archidiócesis como Granada o Mérida‑Badajoz, signo elocuente de que el Espíritu sigue suscitando servidores y mostrando nuevos caminos de servicio a la Iglesia.

Y aunque no exista una pastoral vocacional específicamente orientada al diaconado permanente, siguen apareciendo hombres dispuestos a servir. Son pocos, pero de una calidad humana, familiar y eclesial admirable. Cada aspirante es motivo de auténtico asombro: hombres con una vida ya entregada a la familia, al trabajo y a la comunidad cristiana, que desean ofrecerse todavía más a la Iglesia. En ellos se percibe con claridad que la vocación no nace de la planificación, sino de la fidelidad de Dios y de una respuesta generosa al servicio. Cada uno de estos candidatos es un regalo y una confirmación de que el diaconado permanente es, ante todo, obra del Espíritu Santo en la Iglesia.

AutorManuel López

Diácono permanente de la diócesis de Cádiz y Ceuta

Kultura

El Panteón: un templo para todos

El Panteón: cuatro funciones, cuatro épocas, cuatro sistemas de valores que han convivido a lo largo de los siglos en armonía bajo una cúpula abierta al cielo.

Gerardo Ferrara-24 de maj de 2026-Czas czytania: 6 minuty

Pasé por el Panteón hace solo unos días. En realidad, es casi imposible no pasar por allí si se frecuenta el centro de Roma. Y, ante las increíbles colas de turistas, recordaba lo bonito que era, hace años (antes de la invasión turística), entrar por la mañana temprano, cuando la luz del óculo dibujaba un círculo casi perfecto en el suelo; o por la tarde, para la Misa, cuando las naves se llenaban de una penumbra dorada y el ir y venir de los visitantes daba paso al silencio de los fieles. Ahora…

Antes de continuar, una pequeña aclaración: ¡en Roma tenemos el Panteón, no el Partenón! ¡Y me da risa pensar que un cómico estadounidense ha hecho un vídeo precisamente sobre este malentendido en el que caen muchos turistas!

Un abrazo milenario

En los artículos que hemos dedicado a las basílicas de San Clemente y San Sebastian hemos definido ciertos edificios de Roma —si no toda la ciudad— como una “lasaña arqueológica”, debido a las diferentes capas artísticas e históricas que caracterizan las construcciones de la ciudad, desde lo arcaico, en las profundidades, hasta llegar al barroco y lo moderno en la superficie. Pues bien, el Panteón es una excepción, ya que hoy se presenta exactamente como era hace dos mil años: un monumento romano convertido en iglesia cristiana y mausoleo renacentista sin que la capa más antigua quedara sepultada bajo las más recientes.

El templo de todos los dioses

El Panteón deriva del griego “pan” (“todo”) y “theòs” (“dios”). Era, de hecho, el templo de todos los dioses, incluso de los menos conocidos de los rincones más recónditos del Imperio romano. Roma, de hecho, era como una esponja: conquistaba, sí, pero absorbía los usos, costumbres y tradiciones religiosas de los territorios sometidos: una auténtica globalización “ante litteram”.

El edificio actual no es el más antiguo. El primero fue construido por Marco Vipsanio Agripa entre los años 27 y 25 a. C., pero fue destruido por un incendio. Adriano lo reconstruyó entre los años 118 y 125 d. C., conservando en el frontón la inscripción original de Agripa: M·AGRIPPA·L·F·COS·TERTIVM·FECIT.

Lo que llama la atención de inmediato del Panteón es su sencilla perfección, o su perfecta sencillez: un pórtico con dieciséis columnas de granito rosa y blanco, y a continuación la rotonda (la plaza que se encuentra frente a ella se llama Piazza della Rotonda), es decir, un cilindro coronado por una cúpula hemisférica de 43,3 metros de diámetro, lo que equivale exactamente a la altura interior del edificio: una esfera ideal. 

En el centro de la cúpula, el óculo: un orificio circular de 8,7 metros, única fuente de luz. El óculo carece de cristal. Cuando llueve, el agua entra pero se escurre a través de los orificios del suelo de mármol, sin inundar el interior. Cuando hace sol, en cambio, un círculo de luz se desplaza lentamente por las paredes a lo largo del día como un gigantesco reloj de sol. Se ha calculado que, el día del Natale di Roma, el 21 de abril, el círculo ilumina con precisión la entrada principal.

Cuando hay poca gente, el ambiente es increíble: la tenue luz que se filtra por el óculo crea una penumbra amortiguada, casi palpable, y la acústica refuerza esa sensación de protección, casi como un abrazo en el que el sonido y la luz se unen en perfecta armonía para acoger a quienes desean disfrutar de un momento de tranquilidad en medio del bullicio de la ciudad.

609: de templo pagano a iglesia cristiana

En el año 609 d. C., el emperador Foca donó el Panteón al Papa Bonifacio IV, quien lo consagró como iglesia cristiana: Santa María ad Martyres. Probablemente a esto se deba que el edificio haya llegado intacto hasta nuestros días, a diferencia de tantos otros monumentos de la antigua Roma.

De hecho, no se le tocó: simplemente, los nichos que antes habían albergado las estatuas y efigies de los dioses romanos se convirtieron en capillas de los santos cristianos. 

Foca también donó al papa un icono bizantino de la Virgen con el Niño, que probablemente ya se encontraba en el interior del Panteón, adorado al igual que otras figuras sagradas y que aún hoy se conserva allí

Al ser época de Pentecostés, podemos recordar lo que sigue siendo hoy una tradición secular en Roma: el Domingo de Pentecostés, los bomberos suben a la cúpula del Panteón y lanzan, a través del óculo, miles de pétalos de rosas rojas sobre los fieles reunidos en el templo, para simbolizar las llamas del Espíritu Santo que descendieron sobre los apóstoles reunidos en el Cenáculo. Esta tradición se remonta a la más antigua de las ceremonias florales romanas, las Rosalia, que se celebraban en primavera con motivo de las fiestas de los difuntos.

El panteón árabe convertido en templo del monoteísmo

Incluso la Kaaba de La Meca, es decir, el cubo de piedra en torno al cual se celebran los ritos de la oración islámica y del Hayy, la peregrinación, era, en la época preislámica, un santuario politeísta que albergaba estatuas y efigies de numerosas deidades tribales, entre ellas Alá, considerado en aquella época como una más de ellas. A La Meca, y a la Kaaba, acudían peregrinos y fieles de toda Arabia, especialmente con motivo de los certámenes poéticos, en los que famosos poetas locales, en representación de las diferentes tribus, se reunían en la ciudad para competir con versos y composiciones maravillosas: ¡unas auténticas olimpiadas poéticas árabes!

En el año 630, Mahoma conquistó La Meca y ordenó destruir las estatuas de las deidades paganas, pero no la estructura que las albergaba, es decir, la Kaaba, y ordenó también preservar la Piedra Negra y el rito de la circunvalación alrededor de la estructura cuadrangular. Las fuentes islámicas medievales, entre ellas Al-Azraqi, transmiten además una importante anécdota: en el interior de la Kaaba se habría encontrado, en el momento de la conquista islámica, también la efigie de una Virgen con el Niño, que Mahoma no destruyó, sino que mandó cubrir con un paño. La veracidad histórica de este episodio es objeto de debate, pero resulta del todo verosímil si tenemos en cuenta que el cristianismo ya se había arraigado en diversas zonas de la península arábiga, al igual que el judaísmo, que la Kaaba era precisamente un panteón para todas las deidades conocidas y veneradas en aquellos lugares y que, sobre todo, la veneración a María se habría mantenido en la época islámica, hasta el punto de que la madre de Jesús fuera la única figura femenina mencionada explícitamente en el Corán.

Ese Panteón árabe estaba destinado a la misma continuidad que su homólogo romano, y precisamente en el mismo siglo, ya que Bonifacio IV, unos años antes de Mahoma, había dejado en el nuevo templo cristiano únicamente la imagen de la Virgin, tras haber retirado los ídolos paganos.

Para quienes vivimos en nuestra época, marcada lamentablemente, como ya se mencionó en un artículo anterior, por fundamentalismos de toda tradición, las sociedades politeístas, Roma en primer lugar, pueden parecer más inclinadas a la tolerancia religiosa. La base teológica del politeísmo, de hecho, es la de la coexistencia de muchas divinidades. Es más, en la llamada “interpretatio romana”, ¡siempre era mejor tener una más! La divinidad extranjera, por tanto, se integraba y se asimilaba (desde las griegas hasta Mitra y otros cultos orientales, entre ellos el propio cristianismo).

El monoteísmo, en cambio, parte del supuesto contrario: existe un solo Dios, todos los demás son falsos. Tal sería, según diversos estudiosos, la causa de la deriva monoteísta de la intolerancia religiosa: no una patología cultural, sino la consecuencia de una revelación exclusiva. De ello estaban convencidos David Hume y otros pensadores como el filólogo Maurizio Bettini, quien, en su Elogio del politeísmo, define el politeísmo no como “más primitivo” que el monoteísmo ni menos complejo, sino simplemente diferente.

Obviamente, no se trata de hacer una apología del politeísmo, entre otras cosas porque cada forma de politeísmo y cada forma de monoteísmo deberían analizarse por separado y en profundidad.

La cúpula y el mundo

La cúpula del Panteón mantuvo, durante más de mil trescientos años, un récord imbatido: la mayor cúpula de hormigón sin armar (aligerada hacia la cima con toba y piedra pómez) jamás construida y que se conservara intacta.

En ella se inspiraron los constructores de Santa Sofía en Constantinopla, Isidoro de Mileto y Antemio de Tralles, entre los años 532 y 537, con la diferencia de que la cúpula del Panteón cubre un círculo, mientras que la de Santa Sofía cubre un cuadrado, lo que provocó el derrumbe de la primera cúpula de Constantinopla en el año 558, posteriormente reconstruida.

El Panteón solo fue superado, como ya escribimos, por Filippo Brunelleschi en 1436, con la cúpula de Santa Maria del Fiore en Florencia, pero el modelo siguió siendo imitado en todo el mundo: Villa Capra en Vicenza (Palladio), la Rotonda de la Universidad de Virginia (Jefferson), el Capitolio de Washington, el Panteón de París y la basílica de San Francisco de Paula en la plaza Plebiscito, en Nápoles, y su forma se convirtió en un símbolo arquitectónico no solo religioso, sino también político y cultural.

Rafael, los reyes y el memorial de una nación

El propio Panteón romano, además de ser un antiguo templo pagano y una basílica cristiana, es un monumento conmemorativo de la cultura y la historia de Italia. En 1520 fue enterrado allí Rafael Sanzio, cuyo epitafio, atribuido a Pietro Bembo, reza: “Aquí yace Rafael: de él, cuando vivió, la naturaleza temió ser vencida; ahora que ha muerto, teme morir con él”. 

En 1878 fue enterrado allí Vittorio Emanuele II, primer rey de Italia, y después de él Umberto I, en 1900. Esto permitió que el Panteón se convirtiera también en santuario civil de la joven nación italiana.

El Panteón: cuatro funciones, cuatro épocas, cuatro sistemas de valores que han convivido a lo largo de los siglos en armonía bajo una cúpula abierta al cielo.

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Rodzina

Arcybiskup Minnesoty zachęca do patrzenia w twarze naszych bliskich

“¿Cómo serían nuestras familias y nuestra sociedad si dedicáramos tan solo una fracción de lo que gastamos en pantallas a mirar los rostros de nuestros familiares?”, ha escrito el arzobispo de Minnesota, Bernard A. Hebda tras diez años al frente de la arquidiócesis de St. Paul y Minneapolis.

OSV / Omnes-24 de maj de 2026-Czas czytania: 7 minuty

– Rebeca Omastiak (St. Paul, Minnesota), OSV News 

“Lo primero es la vida familiar, las familias», declaró el arzobispo de Minnesota a ‘The Catholic Spirit’, el periódico arquidiocesano, en una entrevista el 26 de mayo de 2016, con motivo de su toma de posesión el 13 de mayo, hace diez años.

“En la medida en que podamos ayudar a nuestras familias o a nuestras parejas casadas a ver la vida que están viviendo como una vida vocacional, en la medida en que podamos lograr que oren para que sus hijos puedan responder de la manera en que Dios los llame a servir”, dijo, “creo que eso tendrá un impacto positivo en las vocaciones”.

Ésta era entonces la reflexión del arzobispo Bernard A. Hebda en la arquidiócesis de St. Paul y Minneapolis. Ahora, diez años después de su investidura en la fiesta de Nuestra Señora de Fátima, el arzobispo ha publicado su más reciente carta pastoral, titulada “Solo una cosa es necesaria”, dirigida a las familias.

Matrimonios y familias alegres

El hecho de que el arzobispo haya hablado del apoyo a las familias desde el momento de su toma de posesión hasta la publicación de su última carta pastoral demuestra “que ésa es la prioridad del arzobispo”, afirmó Corey Manning, director ejecutivo de la Oficina de Discipulado y Evangelización de la archidiócesis.

“Él realmente desea que los matrimonios y las familias se llenen de alegría, de esa vida divina y de ese amor”, declaró Manning, miembro de la parroquia de San Miguel en Stillwater, a ‘The Catholic Spirit’. El deseo del arzobispo “no ha cambiado en 10 años: acompañar y caminar junto a” las familias fieles.

El título de la carta se inspira en el Evangelio de Lucas, en el que Jesús le dice a Marta que, en medio de su angustia, “solo hay una cosa necesaria” (Lc 10:42). “Jesús mismo es esa única verdad”, escribió el arzobispo.

En un vídeo del 4 de mayo titulado “Juntos en el camino”, el arzobispo Hebda dijo que “Nuestro Señor es el camino a través del cual las familias católicas pueden unirse en esta vida y en la venidera”.

Ejemplo de los santos Zélie y Luis Martín

A lo largo de la carta, el arzobispo se remite al ejemplo de los santos Zélie y Louis Martin –padres de Santa Teresa de Lisieux, doctora de la Iglesia- para guiar a las familias.

“He sido constante en mis oraciones para que intercedieran por las familias de esta arquidiócesis”, escribió el arzobispo Hebda en el prefacio de la carta.

Basándose en su propia experiencia familiar, el arzobispo escribió: “Mis hermanos y yo hablamos a menudo de lo mucho que les debemos a nuestros padres su testimonio de fe y su disposición a sacrificarse por la familia. Siempre estaremos agradecidos por cómo nos introdujeron al amor de Dios y se aseguraron de que encontráramos un hogar en nuestra Iglesia”

El arzobispo Hebda escribió que ha visto a muchos padres expresar este mismo fervor durante las sesiones de oración y escucha que dieron lugar al Sínodo Arquidiocesano de 2022. “Escuché una y otra vez el amor y la preocupación que residen en los corazones de tantos padres de esta Iglesia local, que no desean nada más que guiar a sus familias hacia Jesús”, escribió.

Fieles oran durante una misa en la Basílica de Santa María en Minneapolis el 1 de febrero de 2026, para celebrar el centenario de la ordenación de la iglesia como basílica menor por el Papa Pío XI (Foto de OSV News/Dave Hrbacek, The Catholic Spirit).

‘Los padres, primeros maestros de sus hijos en los caminos de la fe’

Un elevado número de votos durante el Sínodo Arquidiocesano de 2022 indicó interés en la propuesta de que “los padres sean los primeros maestros de sus hijos en los caminos de la fe”.

Los siguientes pasos incluyeron la formación de una Comisión de Alto Nivel, integrada por clérigos, religiosos, educadores, padres y abuelos, para asesorar al arzobispo sobre cómo apoyar a los padres.

En respuesta al Sínodo Arquidiocesano y a la carta pastoral del arzobispo de 2022, “Seréis mis testigos”, una de las recomendaciones de la comisión fue la que finalmente se convirtió en la carta pastoral “Solo una cosa es necesaria”. El arzobispo escribió que la nueva carta es “una expresión de aliento a los padres y a todos aquellos que los apoyan pastoralmente”.

Una batalla cuesta arriba

El arzobispo Hebda reconoció lo que las familias le han expresado como “lo que puede parecer una batalla cuesta arriba”, vivir en medio de “un declive social generalizado en la práctica religiosa y la afiliación a la iglesia”.

Según el Estudio sobre el Panorama Religioso 2023-24, publicado en 2025 por el Centro de Investigación Pew, los cristianos -que representan la mayor parte de los adultos con afiliación religiosa en Estados Unidos-, “han ido disminuyendo como porcentaje de la población adulta estadounidense, mientras que la proporción de personas sin afiliación religiosa ha ido en aumento».

La proporción de católicos en la población adulta de EE. UU. disminuye

Mientras tanto, la proporción de católicos en la población adulta de EE. UU. también había disminuido en los últimos años, según investigadores de Pew. Del 24 % en 2007 al 20 % en 2014 y al 19 % en el estudio de 2023-24. Sin embargo, según informaron los investigadores de Pew, estos descensos parecían haberse estabilizado con los datos más recientes del estudio RLS de 2023-24.

Junto con los cambios en la afiliación y la práctica religiosa, el arzobispo señaló los desafíos que enfrentan las parejas modernas, incluyendo que “(e) hay una disminución significativa en el número de parejas que buscan el Sacramento del Matrimonio o incluso que eligen casarse por lo civil”.

El arzobispo Bernard A. Hebda de St. Paul y Minneapolis, el 27 de febrero de 2026 en la Universidad de St. Thomas en St. Paul, Minnesota. Junto a él, de izquierda a derecha, el padre jesuita Christopher Collins, vicepresidente saliente de misión de la Universidad de St. Thomas en St. Paul; el cardenal Robert W. McElroy de Washington; el cardenal Christophe Pierre, nuncio apostólico en Estados Unidos; y el cardenal Joseph W. Tobin de Newark, Nueva Jersey (Foto de OSV News/Dave Hrbacek, The Catholic Spirit).

Tendencias

Según los datos de la Oficina del Censo de EE. UU. publicados en 2025, el 47 % de los hogares estadounidenses en 2025 estaban formados por parejas casadas, lo que la oficina calificó como «un cambio significativo» con respecto a hace 50 años, cuando el 66 % lo estaban en 1975.

En su carta, el arzobispo incluyó las palabras del difunto Papa Francisco, según las cuales «el ritmo frenético de hoy, los temores sobre el futuro, la falta de seguridad laboral y de políticas sociales adecuadas, y los modelos sociales cuya agenda está dictada por la búsqueda de beneficios en lugar de la preocupación por las relaciones» podrían considerarse factores que contribuyen al descenso de las tasas de natalidad.

Disminución del número de hogares formados por parejas casadas en Estados Unidos

Los datos del censo indicaron que la proporción de hogares estadounidenses formados por parejas casadas con hijos menores de 18 años había disminuido del 54% en 1975 al 37% en 2025.

El arzobispo también reconoció que muchas familias se enfrentan a problemas propios de la época actual.

En 2023, el Cirujano General de los Estados Unidos, Vivek Murthy, relacionó una “epidemia de soledad y aislamiento” con la disminución de la conexión social durante la pandemia de COVID-19, así como con una disminución general de la participación social. 

También la disminución durante décadas del tamaño de las familias y las tasas de matrimonio; las tendencias decrecientes en la participación comunitaria, “incluidos los grupos religiosos, los clubes y los sindicatos”; y las tecnologías en auge, incluidas “las redes sociales, los teléfonos inteligentes, la realidad virtual, el trabajo remoto, la inteligencia artificial y las tecnologías de asistencia”, que «han cambiado rápida y drásticamente la forma en que vivimos, trabajamos, nos comunicamos y socializamos».

En su carta, el arzobispo Hebda reconoció tanto los “desafíos perennes” como los “desafíos particulares de nuestro tiempo” que experimentan los católicos modernos. Y abogó por dedicar tiempo a participar en dinámicas presenciales.

Mirar los rostros de los miembros de la familia

“¿Cómo serían nuestras familias y nuestra sociedad si dedicáramos tan solo una fracción de lo que gastamos en pantallas a mirar los rostros de nuestros familiares?”, escribió.

El arzobispo Hebda animó a las familias a “tener ánimo”, citando, entre otras cosas, las palabras de San Juan Pablo II en su carta: “El futuro de la humanidad pasa por la familia2.

El arzobispo sugirió que las familias deben abrazar el “camino angosto” que Jesús menciona en Mateo 7:13-14. “Sin duda, perseverar en el camino angosto requiere la gracia que brota de nuestra profunda amistad con Jesucristo. Solo dentro del contexto de esa relación esencial pueden nuestras demás relaciones orientarse hacia nuestra más alta vocación: la vida eterna con Dios”.

Llamados a acompañar a las familias

“Ustedes, queridas familias, están hechos para la vida eterna”, escribió. En el vídeo sobre “Solo una cosa es necesaria”, el arzobispo Hebda dijo que “cada uno de nosotros, independientemente de nuestro estado de vida, está llamado a rodziny towarzyszące".

“¿Cómo sabemos que las familias son tan importantes? Nuestro Señor eligió la familia como el medio por el cual entró en nuestra experiencia humana”, dijo, animando a los fieles a leer la carta y a orar con ella.

Cultura de la vida familiar

Junto con la publicación de la carta pastoral, se ofrecen herramientas para que todos los fieles participen en el esfuerzo por “fortalecer la cultura de la vida familiar en la Iglesia y en las comunidades locales”.

Las oficinas arquidiocesanas de Discipulado y Evangelización y de la Misión de la Educación Católica elaboraron una serie de pasos para la implementación de la carta pastoral.

Recomendaciones a padres y familias, sacerdotes, consagrados

Los pasos ofrecen recomendaciones a padres y familias; clérigos; personal parroquial; grupos pequeños parroquiales; personal de escuelas católicas; seminaristas; mujeres y hombres consagrados; y miembros de ministerios y apostolados católicos; entre otros en la arquidiócesis, al leer y reflexionar sobre la carta.

Alison Dahlman, directora asociada de calidad y excelencia educativa de la Oficina para la Misión de la Educación Católica, destacó los pequeños grupos parroquiales como una vía para leer y reflexionar sobre la pastoral.

“Si cada pequeño grupo utiliza esto como contenido para el año, ¡qué poder unificador tendría!”, dijo.

———————

– Rebecca Omastiak es la editora de noticias de ‘The Catholic Spirit’, periódico de la arquidiócesis de St. Paul y Minneapolis. Este artículo fue publicado originalmente por ‘The Catholic Spirit’ y distribuido en colaboración con OSV News.

AutorOSV / Omnes

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Świat

Sviatoslav Shevchuk: “Me convertí en la voz de la vida desde una ciudad asediada”

El líder de la Iglesia greco-católica ucraniana, ofrece a Omnes su testimonio sobre la resistencia espiritual y humanitaria en Kiev frente a la invasión rusa.

Maria José Atienza-24 de maj de 2026-Czas czytania: 10 minuty

Cuando las sirenas antiaéreas rompieron el silencio de Kiev la madrugada del 24 de febrero de 2022, Su Beatitud Sviatoslav Shevchuk no salió de la ciudad. Se quedó en la cripta de la Catedral de la Resurrección, convertida de la noche a la mañana en un búnker para miles de civiles. Hoy, tras años de una invasión a gran escala que ha dejado cicatrices profundas en el alma de Ukraina, el Primado de la Iglesia greco-católica ucraniana comparte su testimonio de lo que define como un «milagro de resistencia» y un «nuevo Holodomor».

Nacido en Stryi (región de Leópolis) en 1970, Szewczuk fue formado en el seminario durante la clandestinidad de su Iglesia bajo el régimen soviético, su vocación es tanto espiritual como científica: es médico de formación y doctor en Teología Moral por la Universidad Pontificia de Santo Tomás de Aquino en Roma.

Tras una etapa como obispo en Argentina —donde forjó una estrecha amistad con el entonces cardenal Jorge Mario Bergoglio—, fue elegido en 2011, con apenas 40 años, como el jefe más joven de su Iglesia. Esta combinación de rigor clínico y compasión pastoral es la que hoy utiliza para diagnosticar el estado de una nación que, según sus palabras, ha aprendido a «vencer al miedo con la esperanza». En esta entrevista con Omnes, Shevchuk analiza el recrudecimiento de los ataques rusos contra civiles, el papel heroico de las madres ucranianas y el poder de la palabra en una ciudad asediada.

El próximo 25 de mayo, Su Beatitud Sviatoslav Shevchuk  presentará su “Crónica de una guerra sacrílega”, con Omnes en el Salón de Grados de la Universidad CEU San Pablo en un encuentro único.

El 24 de febrero de 2022 Ucrania despertó invadida, ¿qué recuerda de esas primeras horas? 

–Efectivamente. Llevamos ya casi 5 años lo que llamamos guerra en plena escala. En realidad el conflicto empezó en 2014, con la anexión de Crimea y la ocupación del territorio de Dombás por parte de Rusia.

Pero fue el 24 de febrero de 2022 cuando realmente empezó una guerra a plena escala. Eso quiere decir que más de 200.000 soldados rusos invadieron el país. El objetivo era Kiev. Rusia quería un ataque rápido, destruir el país. Destruir el país como sujeto del derecho internacional. Ocupar la capital y, después, dominar todo el territorio. 

Nos despertamos ese día con una realidad completamente distinta, que seguimos viviendo. Cada día, en la parte ucraniana recibimos noticias de los caídos de las tropas rusas. Unos mil al día. Esto significa que las tropas rusas no han podido con Ucrania. Hemos sobrevivido y eso ha sido un milagro. Lo puedo testimoniar. Los rusos pensaron que iban a conquistar un territorio y se encontraron con una nación. Ucrania es, realmente, un gran país. 

En aquel momento, en Ukraina vivían unos 36 millones de habitantes. No se esperaba un ataque de este tipo. No hubo un diálogo diplomático. Nuestro gobierno tampoco creyó que Rusia iba a llevar a cabo una invasión de este tipo militar. 

Recuerdo la gran perplejidad que produjo el ataque porque, en unas horas, la ciudad de Kiev fue rodeada por los rusos. Sólo había un pequeño camino para salir de la ciudad. Yo me quedé, obviamente. Pero fue realmente un éxodo en masa.

Kiev contaba con unos 4 millones de habitantes. Y después de estos primeros días, se quedó en 800.000. La ciudad se convirtió en un desierto. 

… y la Iglesia se convirtió en un refugio improvisado.

–Desde el primer momento, las iglesias se convirtieron en el refugio principal de la gente. Nuestra catedral está situada a la izquierda del río Dniéper. Con los ataques, se cerraron los puentes. Los rusos avanzaban por la parte oriental y el río mismo fue una barrera natural.

Nosotros estábamos en el “paso”, como en una trampa, y vinieron a refugiarse casi 3000 personas a la catedral. Escuchábamos los helicópteros rusos sobrevolar la catedral; la tierra temblaba. 

Recuerdo cómo veía, desde las escaleras de la catedral, la ciudad en llamas al otro lado del río Dniéper (donde se encuentran, por ejemplo, la catedral ortodoxa de Santa Sofía de Kiev o la sede del gobierno) y tenía la sensación de estar viendo lo que contempló Jeremías cuando tuvo la visión de Jerusalén arrasada por los babilonios.

Yo me preguntaba,”Señor, ¿por qué? ¿Por qué me trajiste de Buenos Aires aquí?¿Por qué me eligieron jefe de la Iglesia en Ukraina? ¿Me pusiste aquí para ver esto?¿Qué significado tiene todo?” ¡Pero supimos resistir!

Hemos salvado tantas vidas…, y hemos perdido tantas otras. Todavía no sabemos con certeza cuántas personas han perdido la vida estos años. Se habla de millones. No sólo militares sino también civiles. 

La guerra de Ucrania ya no ocupa portadas extranjeras, ¿cómo es la situación hoy?

–En los últimos ocho meses la situación ha ido empeorando. Vivimos en una paradoja: cuanto más se habla de que Estados Unidos está negociando con Rusia, peor estamos. La línea del frente está más o menos estable, aunque la intensidad del enfrentamiento es muy alta. Lo peor lo está sufriendo la población civil, sistemáticamente golpeada por Rusia.

Según han constatado en su monitorización las Naciones Unidas, en el año 2025, justamente cuando se empezó a hablar mucho sobre la paz en Ucrania, el número de las víctimas civiles aumentó en un 35% con respecto al año anterior. No pasa un sólo día sin que las principales ciudades sufran bombardeos: no sólo Kiev, sino también Járkov y Odesa, o más al sur, Dnipro, Donetsk o Zaporiyia. Son ataques que no tienen objetivos militares sino que atacan bloques de apartamentos, civiles. 

Este invierno en Ucrania hemos vivido un invierno muy difícil, muy duro. El año que empezó la guerra, el río no se congeló. Fue un milagro. Pero este año no ha sido así. Al contrario, la capa de hielo del río medía más de 25 centímetros. Las temperaturas bajaron por debajo de los 20 grados bajo cero… 

Los rusos iniciaron entonces una destrucción sistemática de la estructura de la calefacción, convirtiendo la ciudad de Kiev en una trampa fría para congelar y matar a la gente. Yo lo puedo testimoniar porque vivo aquí. Cada barrio de la ciudad de Kiev tiene un sistema de calefacción que parte de una central que manda el agua caliente a las casas.

Estas centrales fueron construidas en tiempo soviético. Moscú tiene todas las cartas. Imaginen la situación. Con 25 grados bajo cero, destruyeron centrales de calefacción y, en cuestión de horas, todo el barrio se congelaba. Más aún, cuando en estos tubos el agua se congela, revientan. Eso quiere decir que, ahora, hay que reconstruir todo el sistema de calefacción en muchos lugares. 

Ha sido realmente un desastre humanitario. Nosotros lo llamamos un nuevo holodomor, como aquella hambruna artificial que Stalin provocó en Ucrania y que mató a 12 millones de personas. Ahora están matando a gente por el frío. En este contexto, la Iglesia volvió a ser el centro de salvación para mucha gente. A pesar de la situación, no hubo un gran éxodo. 

Enero de 2026. Varios vecinos se calientan las manos en una estufa ante la falta de calefacción en las casas por los ataques rusos. © OSV News photo/Thomas Peter, Reuters

¿Cómo ha podido sobrevivir la población a una situación cada vez más complicada?

–Le cuento dos historias para que vea cómo han sobrevivido. Vino a la catedral un niño de unos cinco años. Traía un abrigo muy pesado, muy gordo. Le pregunté ¿Hace mucho frío en tu casa? y me respondió: “Si: Hace mucho frío. Pero yo voy a vencer al frío, y Ucrania va a vencer”. No se me olvidará nunca esta imagen, de este niño que tenía frío, pero que se enorgullecía de tener el coraje de vencerlo. 

Otra de las imágenes las hemos vivido en los centros de resistencia: unos campamentos que se han instalado frente a estos edificios en los que han reventado las tuberías y están congelados. Allí, con generadores podíamos ofrecer lugares un poco más calientes y las personas venían a tomar un té, recargar los móviles…

Allí, hemos experimentado muchas muchas veces, que la gente comenzaba a cantar, a bailar.

Rusia quería acabar con el ánimo, con el espíritu de los ucranianos, y no lo ha conseguido. 

En este tiempo, como pastor, ¿qué le resulta más duro?

–Como pastor, obispo, tengo que decir que la cosa más difícil es enterrar nuevas víctimas. Todos los días lloramos con tantas madres que están perdiendo a sus hijos. Estamos descubriendo un nuevo tipo de pastoral de la Iglesia: la pastoral del luto, o de duelo. 

Yo soy médico y recuerdo que la pastoral de duelo era la propia de los capellanes de hospitales: los sacerdotes tenían que conocer la psicología, el estado de ánimo para ofrecer una cura pastoral adecuada a estas personas. A día de hoy, este tipo de pastoral nos toca a todos nosotros: ya sea en las parroquias, en los monasterios, en las ciudades, en los pueblos pequeños. Somos una nación sufrida y sufriente. Pero somos un pueblo creyente. La fe nos da esperanza, y la esperanza nos da la fuerza.

¿Cómo se vive, desde la fe, este tiempo de prueba?

–Según las estadísticas recientes, el 52 % de la población ucraniana se profesa ortodoxa. Entre los ortodoxos, en Ucrania, hay dos confesiones:la Iglesia autocéfala ucraniana y otro grupo que pertenece a la Iglesia ortodoxa del patriarcado de Moscú. Los católicos somos una minoría. Dentro de los católicos estamos los de rito bizantino, que somos la mayoría de los ucranianos, los grecocatólicos, un 12 % de la población, y por otra parte, los católicos de rito latino que son un 1 % aproximadamente.

También hay presencia de grupos protestantes: bautistas, pentecostales…, eso entre los cristianos. Además tenemos una población judía importante y grupos islámicos en el sur, sobre todo. Así que, cuando hablamos del papel de la Iglesia en Ucrania, siempre hablamos de una cooperación interconfesional e interreligiosa. Hoy, la Iglesia está jugando un papel clave en la resistencia de Ucrania y la atención a las víctimas de la guerra. donde no llegan las organizaciones internacionales, llega la Iglesia. 

Quiero subrayar que estos momentos de dolor, están siendo también momentos de conversión. Las iglesias, sobre todo las de la parte oriental, que vivió más duramente el comunismo, están llenas de gente. ¿Por qué? Porque el dolor hace emerger las grandes preguntas. Y están encontrando la respuesta en la Palabra de Dios que les transmiten sus sacerdotes. 

Soy sacerdote desde 1994. Y he de decir que, nunca hasta ahora, había experimentado, con tanta fuerza, el poder de la Palabra de Dios. No son simplemente conceptos, tampoco es una ideología humana, es la fuerza de Dios que te salva. 

En Crónica de una guerra sacrílega, usted recoge los mensajes que, casi diariamente, dirigía por vídeo, ¿Cómo nacen estos mensajes? 

–Cuando empezó la guerra, ante la visión de una ciudad en llamas, los gritos…, lo último que podrías plantearte era escribir algo. Sin embargo, tras uno de los primeros ataques a Kiev, el móvil no dejaba de sonar con la misma pregunta “¿Cómo están?”. No me daba tiempo a responder a todos. Le dije a mi secretario que teníamos que grabar un vídeo para decir a la gente como estábamos. Una especie de “prueba de vida”. 

No podíamos comprometer la seguridad nuestra ni de las personas que se refugiaban con nosotros, por lo que escogimos un fondo muy “neutral”, una cortina. Frente a ella fuimos grabando todos esos mensajes que conforman el libro. El “éxito” del vídeo fue impresionante: millones de personas en todo el mundo compartieron esas palabras. Al día siguiente pidieron otro; y otro,… Así fue como empezó este servicio de la Palabra, del testimonio, de un decir que estamos vivos. 

Me convertí en la voz de la vida que hablaba al mundo desde una ciudad asediada. 

A las dos semanas aproximadamente pensé en dejarlo. Pero entonces fui a visitar a la comunidad de una ciudad que está a unos 100 kilómetros de Kiev. Allí, una señora mayor me agarró de la mano y me dijo: “Monseñor, estamos aterrorizados, tenemos mucho miedo pero gracias por esos vídeos”. Yo le dije “Ya no sé qué más decir, ¿qué puedo decir?” y ella me respondió: “Lo importante es que nos habla. No tanto lo que nos diga”.

Recordé entonces un suceso que me ocurrió cuando ejercía como médico: un hombre ingresó tras un atropello de tren. Tuvimos que amputarle las dos piernas y no teníamos los calmantes necesarios para su dolor. Vino su esposa y él le rogó “María, háblame”. Ella cogió un libro y comenzó a leerlo. Y esa voz amada hizo de calmante para el dolor de aquel hombre. 

Entendí que la Iglesia tenía que hablar a aquellas personas que sufrían. Y comencé, cada día, a transmitir el Evangelio a través de estos mensajes. El libro muestra cómo estos mensajes eran al mismo tiempo, un diario del dolor y una palabra de esperanza. Expliqué todo el Catecismo de la Iglesia católica. Hablé también de la ecología, porque Ucrania vive una catástrofe ecológica con la guerra.

En sus mensajes, se refiere en muchas ocasiones a esos sacerdotes que viven la guerra junto a sus comunidades y las alientan 

–La presencia del sacerdote para la gente supuso la presencia viva y visible de Dios. Si veían que un sacerdote empezaba a prepararse para huir, la gente abandonaba la ciudad. Para nosotros supuso una pregunta dolorosa y complicada “¿Qué debemos hacer?”. 

Una tercera parte de mi diócesis fue ocupada, pero estoy muy orgullosos de que ninguno de mis pastores abandonó a sus fieles. Ellos han sufrido, también psicológicamente, pero han estado junto a su pueblo. 

El Papa León XIV con el Arzobispo mayor Sviatoslav Shevchuk el 15 de mayo de 2025.

También habla con frecuencia del papel de la mujer, de las madres, en este tiempo

–En estos años he podido ser testigo de la maternidad heroica de muchas mujeres ucranianas. En el metro, convertido en refugio, veías a tantas madres protegiendo, intentando alimentar a sus hijos. 

Le cuento una historia. Uno de nuestros sacerdotes, casado (en el rito grecocatólico existen los sacerdotes casados), vive en una zona que se halla cerca de Chernóbil, a unos 20 kilómetros de Bielorrusia. Esta zona fue asediada rápidamente ya que, al estar casi despoblada, las tropas rusas apenas encontraron resistencia.

Yo sabía que ese sacerdote esperaba su tercer hijo para poco después. Le llamé para “animarle” a evacuar la ciudad junto a su familia y me dijo: “Frente a mi parroquia tengo 40 mujeres con niños pequeños. Estamos cocinando para esos niños porque estas jóvenes madres dejaron de producir leche a causa del estrés de la guerra”.

Su esposa no quiso dejar a estas chicas. Dio a luz el quinto día de ocupación, en un hospital en el que no había electricidad, los médicos alumbraban con velas. Pude visitar a esta familia poco después y abracé a esa mujer diciéndole “usted es realmente imagen de la maternidad heroica”.

En el contexto de la muerte más grande, las madres siguen siendo fuentes de la vida. Con su coraje protegen a sus niños. ¡Nos hemos encontrado con tantos cadáveres de madres que habían intentado cubrir a sus hijos con su cuerpo entre escombros! 

La mayor parte de las personas que se han ido de Ucrania son mujeres con hijos pequeños. La joven madre es hoy el rostro del emigrante ucraniano. 

¿Ve cercano el fin de la guerra? 

–Es una pregunta difícil. La guerra de Ucrania concluirá como cuando cayó ese gigante de pies de barro que era la URSS. La guerra va a terminar, pero no sabemos cuándo. Pero hay un feeling, una sensación espiritual que indica que la guerra terminará cuando menos lo “esperemos”.

La victoria de Ucrania es la resistencia. Resistimos porque no tenemos otro modo de actuar. Es muy fácil decir “hay que hacer acuerdos”, pero la verdad es esta, la guerra puede terminar en dos minutos, cuando los rusos paren de matarnos. Porque entonces Ucrania parará su defensa.

En cierto modo, es una experiencia ascética de la vida monástica. ¿Cómo podemos vencer al diablo cuando nos ataca? Porque no podemos vencerlo de manera total, pero podemos resistir sus ataques. Si uno resiste el mal, el mal termina por huir. Creo que eso va a ser una imagen de nuestra victoria. 

Świat

Eduardo Roca: «Chrześcijanie w Mozambiku mają godną podziwu zdolność stawiania oporu»

A pesar de las dificultades, hay grandes alegrías y razones para la esperanza. El año pasado se celebraron cerca de trescientos bautismos de jóvenes y adultos. Estos hechos constatan que la Iglesia sigue siendo edificada por Dios, independientemente de los intentos externos por destruirla.

Javier García Herrería-23 de maj de 2026-Czas czytania: 6 minuty

La Iglesia católica en Mozambik opera en un contexto de extrema complejidad, marcado fuertemente por la inestabilidad humanitaria y la violencia en el norte del país, especialmente en la región de Cabo Delgado.

En estas zonas, la institución se ha convertido en un actor clave de resistencia y ayuda de emergencia, asumiendo la acogida de miles de familias desplazadas por el terrorismo y coordinando la reconstrucción de viviendas tras el paso de devastadores ciclones.

En el contexto de la diócesis de Pemba y la provincia de Cabo Delgado, la misión de San Luis Gonzaga sufrió unos enormes ataques, en los que se incendiaron los lugares de culto, las residencias de los misioneros y el convento de las religiosas, además de destruir las infraestructuras sociales y sanitarias asociadas a la Iglesia que daban servicio a toda la comunidad de la zona. Este ataque provocó una nueva oleada de miles de desplazados internos hacia el sur y hacia la propia ciudad de Pemba.

Conversamos con Eduardo Roca, un sacerdote español de la diócesis de Zaragoza enviado como misionero hace 14 años a la diócesis de Pemba. Llegó de la mano de Mons. Ernesto Magengue, con quien coincidió estudiando en Roma. Asumió la dirección de un proyecto de ética, ciudadanía y desarrollo vinculada a la universidad católica de la diócesis. También atiende una pequeñísima comunidad en la periferia de Pemba, de mayoría musulmana, y donde ha levantado una gran iglesia. 

¿En qué consiste su trabajo en Pemba?

–Como a todo misionero, me corresponde asumir múltiples funciones. En mi condición de sacerdote y pastor, presido los sacramentos e intento hacer accesible la Palabra de Dios a la comunidad. Sin embargo, en un entorno tan complejo, uno también se convierte en un referente para la población; un guía que debe transmitir seguridad y la certeza de que el Señor no los abandona. Afirmar esto es sencillo, pero experimentarlo en un contexto de persecución, bajo la constante amenaza del extremismo islámico, resulta sumamente difícil.

Además de mis funciones pastorales, ejerzo como profesor y gestiono las instituciones educativas de la parroquia. Contamos con un centro infantil para niños de dos a cinco años y con un complejo que abarca educación primaria y secundaria, el cual supera los dos mil alumnos. Es una institución de la misión, aunque la mayoría del alumnado es de confesión musulmana. Asimismo, dedico gran parte de mi tiempo al diálogo interreligioso y a la mediación en conflictos para la construcción de la paz, que es una de mis líneas de acción prioritarias.

¿Qué labores destacaría de la Iglesia en esa región?

–Nuestra labor en Pemba y en toda la provincia de Cabo Delgado constituye una respuesta directa al sufrimiento de las comunidades. Esta asistencia se ha materializado en diversas áreas. Por ejemplo, tras el paso de dos ciclones que causaron una profunda destrucción debido a la precariedad de las construcciones locales, nos centramos en la reconstrucción de viviendas. A través de Caritas, de la parroquia, de mi archidiócesis de origen y de varias congregaciones, hemos logrado restituir los techos de numerosas familias que lo habían perdido todo.

Por otro lado, gestionamos la emergencia alimentaria. Al ser una zona afectada por el conflicto, las opciones de empleo son casi inexistentes. La mayoría de la población es campesina y depende de los ciclos agrícolas; cuando estos fallan a causa de las inclemencias climáticas, el desabastecimiento es crítico. El centro infantil, por ejemplo, atiende a cerca de doscientos niños diarios, garantizando que regresen a sus hogares habiendo recibido, al menos, un plato de comida.

Finalmente, la Iglesia asume la acogida humanitaria. Hemos recibido a miles de familias que se han refugiado aquí huyendo de los ataques terroristas del norte, los cuales se han intensificado notablemente; hace apenas una semana se registró una agresión a solo cincuenta kilómetros que destruyó por completo una misión. Esta realidad nos exige un discernimiento constante y una relectura teológica sobre cómo manifestar la presencia de Jesús Resucitado en medio del dolor.

El padre Roca junto a un grupo de niños y jóvenes.

¿Qué es lo que más admira de la fe de los mozambiqueños?

–Sintetizaría su actitud en un concepto de la lengua macúa: ulipe, que se traduce como la capacidad de resistir, pero que implica, fundamentalmente, el acto de levantarse de la herida y de la destrucción.

Es conmovedor observar a un pueblo que, en medio de la cruz y de la miseria más absoluta, es capaz de entonar cantos de alabanza. Con el sonido de los tambores parecen quebrar la realidad del sepulcro y convocar de nuevo a la Resurrección. Esa fortaleza espiritual es lo que más me impresiona.

¿Cuáles han sido los momentos más difíciles que le ha tocado vivir?

–El periodo más complejo coincidió con una de las primeras oleadas de ataques terroristas, cuando los insurgentes alcanzaron el distrito de Metuge, justo al otro lado de la bahía de Pemba. Nos encontrábamos desprotegidos y carecíamos de seguridad. La incertidumbre sobre si irrumpirían en nuestra zona generó una angustia tremenda. En esos momentos, ante la preocupación por el destino de los niños y de las familias, la única opción viable era la oración y el abandono en la misericordia divina. Esa experiencia supuso un quiebre emocional importante, un impacto psicológico del que requería reconstruirme, debido al temor a que se repitiesen las atrocidades que ya sabíamos que ocurrían en el norte.

El otro momento crítico estuvo ligado a los factores climáticos. La noche del segundo ciclón, con la incertidumbre de no saber qué destrucción hallaríamos al amanecer o si nuestra propia estructura resistiría, albergamos en la casa parroquial a numerosos niños y mujeres cuyos hogares ya habían sido arrasados por el viento y la lluvia. Son situaciones límite donde la fe y la resistencia humana son puestas a prueba de manera extrema.

¿Le ha tocado vivir de cerca la violencia en su misión?

–Sí, la violencia ha marcado de forma definitiva nuestra realidad. Aunque nuestra comunidad de San Carlos Lwanga de Mahate fue erigida canónicamente como parroquia hace solo tres años, llevo casi quince trabajando en la zona, dedicando los últimos tiempos a la acogida de miles de refugiados.

El inicio del éxodo de estas familias representó un fuerte impacto para mi conciencia. Los relatos que transmitían eran desoladores; describían ejecuciones sumarias de familiares directos presenciadas por los propios niños. Nos vimos en la necesidad de organizar de inmediato la acogida de numerosos menores huérfanos, labor que iniciamos en colaboración con las misioneras benedictinas que residen en la misión.

A pesar del trauma y del dolor con el que llegan estas personas, muestran una asombrosa capacidad de recuperación y resiliencia, muy superior a la que solemos tener los europeos. Actualmente, nuestra misión se ha expandido para dar soporte a este flujo migratorio interno; de las siete comunidades que atiendo, cuatro están integradas exclusivamente por familias desplazadas por el conflicto del norte. Es un entorno de pérdida y vulnerabilidad donde se aprende el verdadero sentido del sacerdocio.

Iglesias así de bellas son posibles gracias a Ayuda a la Iglesia Necesitada.

¿Cómo valora la evolución y el futuro de la Iglesia en Mozambique?

–La Iglesia mantiene su compromiso asistencial a través de iniciativas habitacionales y de comedores comunitarios gestionados por Cáritas y la parroquia. Sin embargo, más allá de la asistencia material, la coyuntura actual ha generado un notable fortalecimiento espiritual. Históricamente, estas comunidades han estado muy desatendidas por la escasez de clero, dependiendo casi exclusivamente de la valiosa labor de catequistas y animadores locales con una formación limitada. Por ello, profundizar en la vida sacramental y eclesial requiere un esfuerzo constante en catequesis y formación litúrgica.

Este trabajo nos reporta grandes alegrías y fundadas razones para la esperanza. El año pasado se celebraron cerca de trescientos bautismos de jóvenes y adultos. Estos hechos constatan que la Iglesia sigue siendo edificada por Dios, independientemente de los intentos externos por destruirla.

Por último, considero fundamental consolidar el diálogo interreligioso como una prioridad pastoral diocesana. Tras mi experiencia previa en Angola, donde el islam no era una realidad cercana, aquí me encuentro inmerso en comunidades musulmanas, algunas de ellas con tendencias fundamentalistas.

Esto ha supuesto para mí un proceso de conversión interior y de aproximación al misterio que encierran las distintas religiones, siempre desde la perspectiva del Concilio Vaticano II y del magisterio de los últimos pontífices. Al final, se trata de descubrir los valores más profundos de la condición humana en los entornos más inverosímiles. Tal como solía afirmar un hermano sacerdote ya fallecido: «Las flores más hermosas crecen, a veces, en los lugares más insospechados». Esa capacidad de asombro ante la bondad humana y la necesidad de mantenernos firmes ante las dificultades resumen nuestra experiencia actual aquí.

Watykan

Czym jest Anthropic? Firma prezentująca encyklikę papieża o sztucznej inteligencji

Cuando León XIV publique el lunes su esperada primera encíclica, “Magnifica Humanitas”, estará presente él mismo en la rueda de prensa, algo atípico en este tipo de anuncios. Además, acompañará al Papa, entre otros, un ejecutivo del sector de la IA, Christopher Olah, cofundador de Anthropic. ¿Qué es Anthropic?

OSV / Omnes-23 de maj de 2026-Czas czytania: 6 minuty

– Gina Christian, OSV News

El lunes 25 de mayo habrá al menos dos novedades en la presentación de la primera encíclica, «Magnifica Humanitas», del Papa. Una, León XIV estará presente. Además, estará acompañado, entre otros, por un ejecutivo del ámbito de la inteligencia artificial: Christopher Olah, cofundador de Anthropic.

Anthropic es la empresa de investigación y desarrollo de inteligencia artificial responsable del asistente virtual Claude, que ha proporcionado un incremento a sus ventas, debido a la capacidad de su agente Mythos para detectar vulnerabilidades informáticas.

En un comunicado de prensa del 19 de mayo, Anthropic afirmó que “durante los últimos meses” había estado “organizando diálogos con grupos cuyo trabajo y tradiciones guardan relación con las cuestiones que plantea la IA”.

La compañía informó que su “primera ronda de conversaciones ha sido con tradiciones de sabiduría, incluyendo académicos, clérigos, filósofos y especialistas en ética de más de 15 grupos religiosos e interculturales, y esperamos colaborar con un abanico más amplio de personas en el futuro».

‘Seguridad en la frontera’

El ascenso de Anthropic, desde ser una startup disidente de OpenAI en 2021,  hasta una posible valoración de 900.000 millones de dólares (pendiente del resultado de las negociaciones en curso con los inversores), ha sido meteórico.

Pero lo que ha diferenciado a la empresa de sus competidores de Silicon Valley es, como señala la página web de Anthropic, un compromiso declarado y reiterado de “poner la seguridad en primer plano»”en su investigación y sus productos.

Se trata de un compromiso sobre el que el fundador de Anthropic, Dario Amodei, ha insistido durante mucho tiempo, llegando incluso a abandonar su puesto de alto nivel en OpenAI debido a desacuerdos sobre su énfasis en la seguridad y la moderación. Y puede ser una razón clave para que Olah esté presente cuando el Papa León presente su encíclica al mundo.

Alianza Anthropic-Vaticano 

Algunos analistas han descrito la presencia de Anthropic en la presentación oficial del documento como una astuta jugada empresarial, con la que la compañía, actualmente enfrentada a la administración Trump, busca ganar terreno tanto moral como cuota de mercado, particularmente en los países europeos.

Sin embargo, la alianza entre Anthropic y el Vaticano se inscribe en el contexto de un diálogo continuo que se remonta a varios años atrás, anterior a la elección del papa León. Un diálogo en el que responsables eclesiásticos, profesionales del sector tecnológico, teólogos y especialistas en ética han reflexionado sobre el auge de la tecnología de la inteligencia artificial en un mundo en el que los derechos humanos y la dignidad se ven cada vez más amenazados.

Diálogos de Minerva

Bajo el pontificado del papa Francisco, el Vaticano puso en marcha en 2016 los Diálogos de Minerva –llamados así por Santa María sopra Minerva, la basílica romana donde se inauguraron–, que se convirtieron en debates anuales entre responsables de la Iglesia y líderes tecnológicos sobre la ética de la IA.

En 2020, la Academia Pontificia para la Vida, con sede en el Vaticano, celebró un congreso sobre IA titulado «RenAIssance: Por una inteligencia artificial centrada en el ser humano”. El encuentro culminó con la firma del Llamamiento de Roma para la Ética de la IA, un documento que recoge seis principios fundamentales —transparencia, inclusión, rendición de cuentas, imparcialidad, fiabilidad, seguridad y privacidad— que deben regir la IA. Firmaron el documento la Academia Pontificia, Microsoft, IBM, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Ministerio de Innovación de Italia.

Ese mismo año se creó el Grupo Norteamericano de Investigación en IA, convocado por el obispo Paul Tighe, secretario del Dicasterio para la Cultura y la Educación del Vaticano. En 2023, el grupo publicó “Encuentro con la Inteligencia Artificial: Investigaciones Éticas y Antropológicas”.

Elegido en mayo de 2025, el Papa León XIV ha dado a entender que la inteligencia artificial es una cuestión prioritaria de su pontificado.

Logo de Anthropic en esta ilustración tomada el 1 de marzo de 2026. En un comunicado de prensa del 19 de mayo, Anthropic afirmó que, “durante los últimos meses”, había estado “organizando diálogos con grupos cuyo trabajo y tradiciones guardan relación con las cuestiones que plantea la IA”. (OSV Newsillustration/Dado Ruvic, Reuters).

Revolución tecnológica

El propio nombre de Antropiczny –un adjetivo que designa lo humano– reafirma sus prioridades en el desarrollo de la IA, las cuales coinciden significativamente con las expresadas por el Vaticano. En su sitio web, la compañía declara que su propósito es “el desarrollo y mantenimiento responsable de la IA avanzada para el beneficio a largo plazo de la humanidad».

“Nos tomamos muy en serio la tarea de guiar al mundo de forma segura a través de una revolución tecnológica que tiene el potencial de cambiar el curso de la historia de la humanidad, y estamos comprometidos a ayudar a que esta transición se desarrolle sin problemas”, señala la compañía.

Anthropic, con sede en San Francisco, es una corporación de beneficio público, un tipo de entidad con fines de lucro que equilibra la rentabilidad con una misión beneficiosa para las partes interesadas y las comunidades. (En mayo de 2025, la organización sin fines de lucro OpenAI, competidora de Anthropic, transformó su filial de responsabilidad limitada con fines de lucro en una corporación de beneficio público).

Anthropic ha elaborado un “documento fundamental” para su asistente de IA, Claude (llamado así, según algunos informes, en honor al matemático estadounidense del siglo XX Claude Shannon, a menudo llamado el “padre de la teoría de la información”).

La Constitución de Claude, como se titula el texto, “expresa y da forma» al asistente de IA, que Anthropic pretende que sea “útil sin dejar de ser, en general, seguro, ético y conforme a nuestras directrices”.

Influencia católica 

La constitución refleja las aportaciones de expertos católicos, entre ellos el padre Brendan McGuire, antiguo ejecutivo de Silicon Valley, y otros líderes religiosos.

En una entrevista concedida en marzo al Observer, el padre McGuire, cuya parroquia en Los Altos, California, alberga a varios profesionales de la tecnología, relató cómo Olah se había puesto en contacto con él para hablar sobre el desarrollo de la ética de la IA.

El padre McGuire declaró al Observer que los miembros del equipo de Anthropic “básicamente estaban pidiendo ayuda directa al Vaticano para reunirse y ayudar a la industria, porque la industria estaba avanzando muy rápido por este camino”.

Los contactos

El sacerdote había contribuido a la creación del Instituto de Tecnología, Ética y Cultura en el Centro Markkula de Ética Aplicada de la Universidad de Santa Clara, una colaboración entre el Centro Markkula y el Dicasterio para la Cultura y la Educación del Vaticano. El instituto brindó apoyo para el libro del Grupo Norteamericano de Investigación en IA sobre ética y antropología de la IA.

Según el Observer, el obispo Tighe también dio su opinión sobre la Constitución de Claude, junto con Brian Patrick Green, director de ética tecnológica de Santa Clara.

Green se unió a varios académicos católicos para presentar un escrito de amicus curiae en nombre de Anthropic, después de que la administración Trump ordenara en febrero a todas las agencias estadounidenses que dejaran de usar la tecnología de inteligencia artificial de Anthropic, argumentando que representaba un riesgo para la seguridad nacional en la cadena de suministro.

Disputa entre el Pentágono y Anthropic

Anthropic replicó que había sido vetada por negarse a permitir que su tecnología se utilizara para la vigilancia masiva interna o en armas autónomas. En los meses transcurridos desde entonces, la disputa ha derivado en un litigio continuo entre el Pentágono y Anthropic, en el que el primero afirmó en documentos judiciales presentados este mes que las preocupaciones éticas de Anthropic eran “ideológicas”.

La empresa respondió que la justificación del Pentágono para designarla como zona de riesgo en su cadena de suministro, una designación que normalmente se reserva para adversarios extranjeros, ha cambiado.

La pasión de Amodei, fundador de Anthropic, por garantizar que la IA siga siendo una fuerza para el bien se remonta a años atrás, y es muy profunda, según una extensa entrevista que concedió en julio de 2025 al periodista tecnológico Alex Kantrowitz.

‘Un fuerte sentido de responsabilidad’

Amodei, biofísico de formación, señaló en la entrevista que busca moldear la propia industria de la IA. La mayor parte de los ingresos de Anthropic no provienen de Claude, sino de la venta de su interfaz de programación de aplicaciones (API) a empresas que luego utilizan los modelos de IA para sus productos.

Recordó a Kantrowitz (cuyo artículo fue el resultado de más de dos docenas de entrevistas con Amodei, además de varios conocidos personales y profesionales) que sus padres lo criaron con “un sentido del bien y del mal y de lo que era importante en el mundo”, un sentido que le inculcó “un fuerte sentido de la responsabilidad”.

Según la entrevista de Kantrowitz, la pérdida de su padre a causa de una enfermedad rara –para la cual se descubrió un avance médico tan solo unos años después– impulsó a Amodei a creer que la ciencia puede salvar vidas.

Aunque se le ha acusado de tener una visión pesimista sobre la IA, dijo Kantrowitz, el plan de Amodei “es acelerar”.

“La razón por la que advierto del riesgo es para que no tengamos que bajar el ritmo”, dijo Amodei en la entrevista. “Comprendo perfectamente lo que está en juego. En cuanto a los beneficios, en cuanto a lo que puede lograr, las vidas que puede salvar. Lo he visto con mis propios ojos”.

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Gina Christian es corresponsal multimedia de OSV News. Síguela en Twitter: @GinaJesseReina. Contribuyeron a este reportaje Courtney Mares, editora del Vaticano para OSV News (en Twitter: @catholicourtney), y Kate Scanlon, reportera de OSV News en Washington (en Twitter: @kgscanlon).

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AutorOSV / Omnes

Świat

Líderes cristianos de Tierra Santa condenan la idea de continuar la guerra “hasta la victoria”

El patriarca de Jerusalén, el cardenal Pizzaballa, denuncia en una importante carta pastoral que la violencia se haya aceptado como el modo de resolución de conflictos

José María Navalpotro-23 de maj de 2026-Czas czytania: 4 minuty

“Hoy escuchamos amenazas de que la guerra continuará ‘hasta la victoria’. Nos preguntamos, ¿qué tipo de victoria? ¿La muerte, la destrucción, la desolación? A quienes promueven la guerra como el único camino, les decimos: la guerra no es el camino. Reiteramos nuestro llamado a poner fin al derramamiento de sangre y a la destrucción”. Un conjunto de líderes religiosos de diferentes Iglesias cristianas en Tierra Santa ha hecho pública una carta en la que exigen el fin de la guerra que afecta Israel, Estados Unidos, Líbano, Irán y Palestina.

La carta se ha hecho pública con motivo del aniversario de la Nakba palestina (el fin del Mandato británico en 1948) el 15 de mayo, y la firma un destacado grupo de líderes cristianos, entre los cuales está el patriarca emérito de Jerusalén Michel Sabbah, el arzobispo greco-ortodoxo, y el obispo luterano emérito, entre otros.

El texto recuerda que “si realmente buscamos el fin de la guerra en el Medio Oriente, debemos enfocarnos en el problema central: la difícil situación del pueblo palestino, que viene sufriendo desde 1948. Después de octubre de 2023, la catástrofe que enfrentan se ha intensificado en medio de una guerra en curso en Gaza, librada para borrar a Palestina y a los palestinos. Y la guerra se ha extendido a Cisjordania, el Líbano y más allá”.

“Nuestra Tierra Santa anhela igualdad, justicia y paz. La paz de la que hablamos es una paz que garantiza la libertad y la dignidad de cada ser humano”, subrayan los líderes cristianos.

Pastoral del patriarca Pizzaballa

El texto coincide con algunas de las consideraciones expresadas hace unas semanas, el 25 de abril, por el actual patriarca católico de Jerusalén, el cardenal Pizzaballa en una extensa y clara carta pastoral en la que insistía igualmente en la necesidad de la paz: “Rechazamos toda complicidad con la cultura de la violencia. Venga de donde venga, la violencia nunca es un camino evangélico”.

La larga carta del cardenal, titulada “Volvieron a Jerusalén con gran alegría”, de impacto entre los católicos de Tierra Santa, supone una revisión del estado actual de la Iglesia Católica allí. Sin análisis políticos, el cardenal se muestra firme al condenar la guerra, que obliga a “replantear formas y tiempos de nuestro ministerio” y se pregunta, más allá de “análisis y denuncias necesarias”, “qué nos pide el Señor en este momento”.

El texto señala que el 7 de octubre de 2023 y la posterior guerra en Gaza han cerrado una época. Según el patriarca, para los palestinos este periodo representa “la última y dramática fase de una larga historia de humillaciones y éxodos», mientras que para los israelíes ha supuesto “algo inédito: una violencia que ha revivido los horrores ocurridos en Europa hace ochenta años”. 

El Patriarca denuncia que el uso de la fuerza se haya consolidado como el método principal de resolución de disputas: «Estamos asistiendo al resurgimiento del uso de la fuerza como instrumento considerado decisivo para la resolución de los conflictos… La guerra se ha convertido en objeto de un culto idólatra».

Factores de la crisis actual

Na stronie Kardynał Pizzaballa señala algunas consecuencias principales de lo que califica como “caos” que hoy reina en Tierra Santa:

  • Dolor, odio y desconfianza: La carta habla de una “dolorosa deshumanización del otro: cuando este se convierte solo en ‘el enemigo’, todo se vuelve lícito”. “La violencia no ha destruido solo ciudades y hogares, personas y esperanzas: ha marcado las conciencias, ha envenenado el lenguaje público”. Se crea una desconfianza entre todos que hace difícil la reconciliación.
  • Fragmentación y miedo: el cardenal señala un fenómeno preocupante: “la creciente polarización. No solo entre israelíes y palestinos -que conocemos bien-, sino en el interior de ambos tejidos sociales, donde solo se encuentran personas que piensan del mismo modo, que hablan el mismo lenguaje”.
  • Desgaste del lenguaje: para el patriarca, ahora, términos como “diálogo”, “justicia” o “dos Estados” han perdido vigencia en el discurso público.
  • Dificultad del diálogo interreligioso: a consecuencia del conflicto, “los Lugares Santos, que deberían ser espacios de oración, se convierten en campos de batalla identitarios. Se invocan los textos sagrados para justificar la violencia, las ocupaciones y el terrorismo”. Sentencia el cardenal: “Creo que este abuso del nombre de Dios es el pecado más grave de nuestro tiempo”. 

Sin embargo, señala, “el diálogo es nuestra vocación y nuestro destino. Es una de las formas en que nuestra fe se manifiesta y se alimenta”.

Gaza, Palestina e Israel

El patriarca latino pasa revista al estado de diferentes territorios del patriarcado: Gaza, “en una situación de extrema tribulación” y en Palestyna, donde “la situación se deteriora día a día”; así como en Israel, donde “la sociedad está traumatizada desde el 7 de octubre, y este trauma ha generado recelo hacia todo lo relacionado con el mundo árabe, con la consiguiente desconfianza creciente entre ambas poblaciones”.

Un aspecto relevante de la carta es la mención al uso de la Inteligencia Artificial en el conflicto. El cardenal plantea las implicaciones éticas de la automatización de la guerra: “¿Qué sucede cuando quien decide quién vive y quién muere es una máquina? ¿Qué responsabilidad le queda al hombre?”

El documento concluye con una llamada a la convivencia. «No hay alternativa. Esta Tierra es el hogar de todos», afirma el Cardenal, quien sostiene que la misión de la Iglesia allí debe ser convertirse en espacio de reconciliación.

“Redimir las consecuencias del conflicto – el odio, el miedo, la ‘memoria tóxica’- es la tarea específica y sublime de la Iglesia de Jerusalén para el mundo entero”, apunta. Advierte que “los cristianos de Tierra Santa no son un tercero incómodo, ni un amortiguador neutral entre israelíes y palestinos, ni un grupo separado de sus hermanos no cristianos. Son, más bien, sal, luz y levadura dentro de las sociedades a las que pertenecen de pleno derecho. Comparten la historia, la lengua, las heridas y las aspiraciones de sus pueblos. No están llamados a encerrarse en un enclave protegido, ni a huir, sino a vivir hasta el fondo su vocación: permanecer dentro de la sociedad, compartiendo su destino, para fermentarla desde dentro con una visión del hombre -y de la sociedad- arraigada en el Evangelio”.

El cardenal hace finalmente un llamamiento a la comunidad internacional: “tiene el deber y el derecho de interesarse por Jerusalén, porque es de todos. El corazón del mundo está en Jerusalén y lo que allí ocurre afecta a miles de millones de creyentes”.

“La Iglesia de Jerusalén, pequeña y resiliente, se encuentra viviendo aquí y ahora el estilo de la Jerusalén celestial: ser un lugar acogedor, luz pascual que ilumina las tinieblas del rencor; ser una casa de puertas abiertas, instrumento de sanación en el mundo. Este es su sueño, su misión, su don a la humanidad”, concluye.

Watykan

10 puntos del Papa a los líderes laicos de movimientos y asociaciones

León XIV se ha reunido este jueves con “los responsables, a nivel internacional, de diversas realidades laicales”, como les ha llamado el Papa, movimientos y asociaciones de fieles convocados por el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida. Se resumen aquí diez indicaciones del Santo Padre.

Francisco Otamendi-22 de maj de 2026-Czas czytania: 3 minuty

Con el precedente de alguna gran Vigilia de Pentecostés celebrada en Roma con movimientos y realidades eclesiales de laicos, impulsadas por san Juan Pablo II (1998), y Benedicto XVI (2006), el Papa León se ha reunido este jueves con doscientos responsables de movimientos y asociaciones de fieles. El encuentro ha sido promovido por el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida.

Entre las realidades que ahora se han dado cita -también entonces- se encuentran el Movimiento de los Focolares, Camino Neocatecumenal, Comunión y Liberación, Comunidad de Sant’Egidio, Renovación Carismática, el Movimiento de Schoenstatt, etcétera.

Entre los mensajes que ha transmitido el Papa León XIV, y que pueden encontrar íntegramente en su Mowa, se encuentran los siguientes, necesariamente sintetizados, y prácticamente textuales. Comenzamos por el final.

Un don inestimable para la Iglesia

1) Queridísimos, les agradezco todo lo que son y lo que hacen. Las asociaciones de fieles y los movimientos eclesiales son un don inestimable para la Iglesia. Hay una gran riqueza entre ustedes, muchas personas bien formadas y muchos buenos evangelizadores; muchos jóvenes y diversas vocaciones a la vida sacerdotal y matrimonial.

2) La variedad de carismas, dones y métodos de apostolado desarrollados a lo largo de los años les permite estar presentes en los ámbitos de la cultura, el arte, lo social y el trabajo, llevando a todas partes la luz del Evangelio. ¡Cuiden y, con la gracia de Dios, hagan crecer todos estos dones! La Iglesia los sostiene y los acompaña.

3) Gobernar: se trata de marcar un rumbo seguro, de modo que la comunidad sea un lugar de crecimiento para las personas que la integran. Así, también en la Iglesia hay quienes están encargados del gobierno. Aquí el gobierno se confía generalmente a los laicos (…). Se pone al servicio de los demás fieles y de la vida asociativa, y es fruto de elecciones libres.

El gobierno, don del Espíritu Santo

4) El gobierno es un don particular del Espíritu Santo, que los miembros de una comunidad reconocen presente en algunos de sus hermanos en la fe, de ello se derivan al menos tres consecuencias. 

5) La primera es que debe ser para el bien de todos (…). La segunda es que nunca puede ser impuesto desde arriba, sino que debe ser un don reconocible en la comunidad y libremente acogido. La tercera consecuencia es que, como todo carisma, también el gobierno de una asociación está sujeto al discernimiento de los Pastores, quienes velan por la autenticidad y el ejercicio razonable de los carismas.

6) Queridísimos, quienes dirigen sus asociaciones y movimientos asumen una tarea delicada: por un lado, están llamados a custodiar y valorizar la memoria de un patrimonio vivo; por otro, tienen un papel “profético”, que implica estar atentos a las urgencias pastorales actuales para comprender de qué manera responder a los nuevos desafíos y a las sensibilidades culturales, sociales y espirituales de nuestro tiempo. 

7) Una parte de la tarea profética de quienes gobiernan consiste, por lo tanto, en favorecer la apertura de la asociación o del movimiento, y de cada uno de sus miembros, a las situaciones históricas. 

Komunijne

8) Otro elemento de vital importancia  es la comunión. Quisiera subrayar la importancia de la dimensión de la comunión con toda la Iglesia. A veces encontramos grupos que se encierran en sí mismos y piensan que su realidad específica es la única o es la Iglesia, pero la Iglesia somos todos nosotros, ¡es mucho más! 

9) Por lo tanto, nuestros movimientos deben buscar verdaderamente cómo vivir en comunión con toda la Iglesia, a nivel diocesano. Y por eso el obispo es una figura de referencia muy importante. Debemos tratar de vivir en comunión con toda la Iglesia, tanto a nivel diocesano como a nivel universal.

10) Desde esta perspectiva podemos comprender mejor el sentido de la fidelidad al carisma fundacional, que constituye una referencia imprescindible para el gobierno de una realidad eclesial. Gobernar de manera fiel al carisma fundacional significa, por lo tanto, encontrar en él la inspiración para abrirse al camino que la Iglesia recorre en el presente (…), dejándose interpelar por nuevas realidades y desafíos, en diálogo con todos los demás componentes del cuerpo eclesial.

AutorFrancisco Otamendi

Ewangelizacja

Ramiro Pellitero: “Ewangelizacja nie jest debatą nad ideami, ale spotkaniem z osobą Jezusa Chrystusa”.”

Ramiro Pellitero, profesor de Teología Pastoral en la Universidad de Navarra, habla con Omnes sobre la evangelización hoy, sus retos y conceptos esenciales para esta misión que interpela a todos los católicos.

Redakcja Omnes-22 de maj de 2026-Czas czytania: 4 minuty

A juzgar por el lema (“Alzad la mirada”) y el logo de la visita pastoral de León XIV a España, el mensaje que desea transmitir gira en torno a la uroda, la unidad y la acogida. Por otra parte, vivimos, en España como en muchos otros países y ambientes, tiempos de polarizaciones y conflictos, que pueden desanimar a quien intenta compartir su fe. En este contexto, entrevistamos al profesor Ramiro Pellitero, profesor de Teología pastoral en la Uniwersytet Nawarry.

¿Cómo podemos entender la evangelización (el anuncio de la fe cristiana) hoy, para que sea una fuente de luz y no un motivo de disputa?

– Una clave está en comprender que la ewangelizacja no es una mera transmisión de información intelectual o un debate de ideas, sino un encuentro vivo con la persona de Jesucristo, que transforma la existencia humana.

Ante los conflictos, el discernimiento eclesial actúa como brújula para leer los «signos de los tiempos» y realizar el anuncio de la fe, teniendo en cuenta la realidad concreta de las personas y de las culturas.

Para evangelizar al mundo de forma auténtica, la Iglesia en su conjunto y cada uno debemos primero dejarnos evangelizar continuamente por el Espíritu Santo.

Cuando nos enfrentamos a desafíos sociales o divisiones internas, ¿qué papel juega ese discernimiento que usted menciona?

– El discernimiento eclesial no es una técnica de organización, sino una práctica espiritual compartida que permite a cualquier comunidad cristiana (ya sea una familia, una escuela o una parroquia) reconocer lo que el Espíritu está diciendo en relación con los problemas o los proyectos que surgen. Se puede ver como ejercicio cristiano de la virtud clásica de la ostrożność, en su verdadero significado de guía de la acción.

En una Iglesia sinodal, este diálogo ayuda a interpretar la vida y la realidad humana a la luz del “kerygma” (el anuncio de Cristo), ayudando a tomar decisiones que realmente impulsen la misión.

¿Qué actitudes personales ayudarían a rebajar la tensión en estos ambientes tan polarizados?

– Se requieren actitudes fundamentales como la humildad para la conversión personal y una disposición sincera para la escucha. Debemos escuchar primero a Dios en la modlitwa y a la Iglesia en su magisterio, también es vital escucharnos a nosotros mismos y a los demás.

Esta «pedagogía del discernimiento» nos recuerda que Dios se comunica con nosotros de forma gradual, con lo que los Padres de la Iglesia llaman la «condescendencia» divina, adaptándose a nuestra capacidad humana.

Hay quienes se sienten alejados de la Iglesia por verla como un conjunto de normas rígidas. Por el contrario, otros tienen miedo de que se diluya la doctrina cristiana. ¿Cómo podemos mostrarles que el mensaje del Evangelio es verdad y amor, y que pide la cercanía a las personas?

– ¡Absolutamente! Debemos privilegiar el «camino de la belleza» (Via Pulchritudinis). La educación de la fe es eficaz cuando atrae el corazón humano mostrando el resplandor y la bondad de la verdad cristiana. Además, debemos superar la dicotomía entre doctrina y vida, reconociendo que la existencia cotidiana es «lugar teológico» donde Dios sigue hablando, a través de los acontecimientos de la vida y la oración, también con la ayuda de los criterios luminosos de la tradición eclesial y el lenguaje propio de la fe.

Una formación de estilo catecumenal, como se hacía en los primeros siglos (es decir, con estilo iniciático), no solo instruye la mente, sino que ayuda a madurar la identidad y el sentido de pertenencia.

En el entorno digital, donde las discusiones son a veces agresivas, ¿cómo podemos ser heraldos de paz?

– La cultura digital es un nuevo «areópago» que nos desafía a ser comunicadores de fe. En esta comunicación, la primacía la tiene el testimonio (“martyria”), que es más elocuente que las palabras y que se puede ofrecer en medio de las actividades cotidianas, sin la actitud de dar lecciones, a través de la amistad y las tareas culturales y sociales, con serenidad y sentido positivo.

Es célebre la expresión de san Pablo VI: “el hombre contemporáneo escucha más a los testigos que a los maestros”. Como repetía el Papież Franciszek, debemos usar el «lenguaje vivo» de la misericordia, actuando como un «hospital de campaña» que cura heridas y se hace asequible a los más alejados, centrando todo en el amor salvífico de Dios. Por otra parte, nada de esto quita valor a los razonamientos y a la formación intelectual.

Finalmente, ¿cómo mantenemos el equilibrio entre ser fieles a la doctrina cristiana y ser sensibles tanto a los problemas actuales como a las situaciones personales, sin caer en extremos que nos sacan de la realidad?

– Podemos visualizar la misión cristiana como una elipse con dos focos: uno es la wierność al plan salvífico de Dios (la voluntad divina revelada) y el otro, la atención a la condición concreta y compleja de la historia. Esta tensión es fecunda y pide una formación integral que una la solidez doctrinal con la madurez humana y la sensibilidad social.

Como he señalado antes, es importante tener en cuenta las condiciones de las personas, tantas veces vulnerables, y de las culturas, con sus luces y sus sombras. También para fomentar el diálogo que nos puede enriquecer, a la vez que nos da nuevas luces y nos ayuda a profundizar en las cuestiones –escuchando cómo las ven otros– y a purificar nuestras intenciones.

Además, muchas cuestiones no tienen una solución única y pueden enfocarse de modos diversos. En una autopista se puede ir más o menos deprisa, en un lado u otro de nuestro carril, pero sin estorbar la marcha ni poner en peligro la vida propia o la de los demás.

La vida cristiana es una autopista que puede estar muy bien iluminada. Al unir la Palabra de Dios, cuya plenitud es Cristo, con la acción del Espíritu Santo (Palabra y Espíritu forman la “misión doble” que viene de Dios Padre), la fe se convierte en una realidad interior o «connaturalidad», que nos permite ver con más claridad, juzgar mejor los acontecimientos, elegir hacer el bien con sabiduría y vivir con mayor plenitud. Anuncio de la fe y experiencia cristiana, doctrina y vida, se unen así en nuestra existencia. Y participar en la evangelización es un servicio a todos para que puedan descubrir que la vida en Cristo es un camino de plenitud y belleza.

Świat

Obispo Barron: 250 años de Estados Unidos, hijos de Dios con igual dignidad

Mientras la nación se prepara para celebrar su 250 aniversario, debería reflexionar sobre cómo la comprensión estadounidense de la igualdad se basa en la creencia de que todas las personas son igualmente hijos de Dios, dijo el obispo Robert E. Barron, de Winona-Rochester (Minnesota), el 17 de mayo.

OSV / Omnes-22 de maj de 2026-Czas czytania: 5 minuty

– Kate Scanlon, Washington, OSV News

“Al reflexionar sobre nuestra historia, desde la fundación del país, pasando por las tribulaciones de la Guerra Civil, hasta la lucha por los derechos civiles, podemos observar un hilo conductor constante. La convicción de que la dignidad humana, la igualdad, los derechos, la libertad y el estado de Derecho tienen su fundamento en Dios”, afirmó el obispo Robert E. Barron, en una concentración de oración en el National Mall, previa a los 250 años de Estados Unidos.

Los organizadores del evento, “Rededicate 250: A National Jubilee of Prayer, Praise & Thanksgiving”, declararon su objetivo. Conmemorar el próximo 250 aniversario de la nación “con pasajes bíblicos, testimonios, oración y la reafirmación de la dedicación de nuestro país como una sola nación a Dios”. El acto fue organizado por Freedom 250, una colaboración público-privada con la Casa Blanca para celebrar el 250 aniversario de Estados Unidos.

El acontecimiento contó principalmente con la presencia de líderes religiosos protestantes. Intervinieron además el obispo Barron, el cardenal Timothy Dolan, arzobispo emérito de Nueva York, por videoconferencia, y el rabino Meir Soloveichik, en persona. La directora de Inteligencia Nacional, Tulsi Gabbard, quien se identifica como hindú, también se dirigió a través de un mensaje en video.

Participantes en el acto “Rededicate 250: A National Jubilee of Prayer, Praise & Thanksgiving”, en el National Mall de Washington, el 17 de mayo de 2026. (Foto de OSV News/Eric Lee, Reuters).

Todas las personas son igualmente hijos de Dios

Aludiendo al uso que hizo Abraham Lincoln de la expresión «bajo Dios»en el discurso de Gettysburg, el obispo Barron argumentó que lo hizo porque sabía “que Dios es esencial para cualquier explicación coherente de la democracia, la libertad y la igualdad”.

Según señaló, ese sentimiento de libertad también se remonta a la fundación del país, citando la frase de la Declaración de Independencia: “Dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables, entre los cuales se encuentran la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad”.

“Lo que los fundadores sabían gracias a su formación cristiana es que todas las personas, a pesar de sus enormes desigualdades, son igualmente hijos de Dios y, por lo tanto, iguales en dignidad”, dijo el obispo Barron.

Intervención de políticos de la administración

El vicepresidente JD Vance y el secretario de Estado Marco Rubio, ambos católicos, así como el secretario de Defensa Pete Hegseth y Tulsi Gabbard, figuraban entre los funcionarios de la Administración que intervinieron en el evento mediante mensajes de vídeo. 

“Siempre hemos sido, y seguimos siendo, una nación de oración, y le damos gracias a Dios por ello”, dijo Vance en un mensaje de vídeo. Rubio afirmó en otro vídeo que la nación fue “moldeada por esta idea cristiana”.

Señaló a los astronautas del Apolo 8 —Frank Borman, Jim Lovell y Bill Anders— leyendo el libro del Génesis durante su histórica misión de 1968 para orbitar la luna.

El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, en una pantalla durante el evento “Rededicate 250: A National Jubilee of Prayer, Praise & Thanksgiving”, en el National Mall de Washington, el 17 de mayo de 2026. (Foto de OSV News/Eric Lee, Reuters).

“Así somos”, dijo Rubio. “Así hemos sido siempre. Estados Unidos sigue siendo una nación joven, si lo comparamos con su historia, y desde sus inicios hemos creído que nuestro país representa algo nuevo en el mundo. Pero el alma de nuestra nación siempre ha estado arraigada en una fe ancestral”. 

Los organizadores reprodujeron un mensaje en vídeo que Trump había grabado previamente en abril para un evento llamado “Estados Unidos lee la Biblia”, en el que leyó 2 Crónicas 7:11–22. Usó la Biblia King James Easy Read de Whitaker House Publishers, una traducción protestante. “Espero que todos en la reinaguración 250 lo estén pasando bien”, publicó Trump en su sitio web de redes sociales, Truth Social. 

Los críticos: separar iglesia y estado

Los críticos del evento argumentaron que el nivel de participación de la administración Trump mezclaba indebidamente la iglesia y el estado.

Rachel Laser, presidenta y directora ejecutiva de Americans United for Separation of Church and State, declaró: “Si al presidente Trump y a sus aliados les importara realmente el legado de libertad religiosa de Estados Unidos, estarían celebrando la separación entre la iglesia y el estado como el invento estadounidense único que ha permitido que la diversidad religiosa florezca en nuestro país”.

Personas oran durante un servicio religioso el día del “Rededicate 250: A National Jubilee of Prayer, Praise & Thanksgiving” en el National Mall de Washington, el 17 de mayo de 2026. (Foto de OSV News/Seth Herald, Reuters).

Arraigados en nuestra identidad como pueblo de Dios

El cardenal Dolan afirmó en su mensaje de vídeo que “en cada capítulo de la historia estadounidense, nuestra fe en Dios ha sido la base de nuestra grandeza, la fuente de nuestro éxito”.

“Desde los tiempos de la Guerra de Independencia, nuestra forma de vida se ha definido en parte por algunos principios clave. La oración, la confianza, el culto, el sábado, la lealtad a la familia, la libertad religiosa, el poder y la fortaleza de la democracia, el principio de subsidiariedad y la devoción al bien común”, dijo el cardenal Dolan. 

“En otras palabras, nuestros valores más profundos como país siempre han estado arraigados en nuestra identidad como pueblo de Dios. Y están anclados en la realidad de que no solo somos ciudadanos estadounidenses —por supuesto que lo somos, y estamos agradecidos por ello— sino que algún día seremos ciudadanos del cielo”.

El cardenal Dolan señaló que los obispos católicos estadounidenses planean dedicar la nación al Sagrado Corazón de Jesús el 11 de junio.

“Religiosamente vibrante, políticamente sana”

Además del obispo Barron y el cardenal Dolan, otros miembros de la Comisión de Libertad Religiosa de Trump que hablaron en el evento fueron Ben Carson, la reverenda Paula White-Cain, el reverendo Franklin Graham, Eric Metaxas y el rabino Soloveichik. 

Durante una oración en el evento, el obispo Barron dijo: “Una América religiosamente vibrante es una América políticamente sana”.

“Ésa es también la razón por la que valoramos tanto la libertad religiosa, una convicción que nos ha convertido en un refugio para personas que huyen de la persecución religiosa en todo el mundo”, afirmó.

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– Kate Scanlon es reportera nacional de OSV News y cubre la actualidad de Washington. Síguela en X @kgscanlon.

AutorOSV / Omnes

Kultura

Sara Barrena: Los abrazos de Dios

Merece la pena repensar una y otra vez nuestra relación con Dios para, con la gracia, ahondar en su ternura. Los escritores, quizá por su especial sensibilidad, nos adelantan a menudo en ese camino y pueden enseñarnos a ser con audacia más creativos.

Sara Barrena i Jaime Nubiola-22 de maj de 2026-Czas czytania: 4 minuty

La escritora y filósofa Sara Barrena abre su corazón a los lectores de Omnes. Por mi parte me limito a transcribir con emoción lo que me escribe:

Dicen que vuelve a estar de moda lo católico: Rosalía, con lo que llaman estética “christiancore", y Hakuna, con cientos de jóvenes llenando los auditorios de canciones religiosas, son solo algunos ejemplos. Ojalá fuera verdad que Dios está de moda, pero muchas veces, por desgracia, todavía le tratamos a patadas.

Agradezco lo que mi familia me regaló en mi infancia. Recuerdo a mi madre planchando mientras en la radio sonaba el rezo del Santo Rosario; el “Jesusito de mi vida”, los tebeos del domingo por la mañana en el quiosco antes de ir a Misa. Recuerdo a mi abuela agarrándose a Dios para sobrellevar la pérdida de dos de sus hijos; a mi abuelo diciendo a sus nietos -yo tenía nueve años- que esta vida es un valle de lágrimas. Íbamos en el coche camino de Irún, donde pronto enterraría a su hijo pequeño. Quizá ahí es donde se nota la grandeza de un hombre, en la forma que tiene de sobrellevar los golpes que te da la vida. En el valle de lágrimas, mis abuelos encontraron, a pesar de todo, las fuerzas para enseñarme a rezar y a reír, para quererme con desmesura. Fueron probablemente lo mejor de mi infancia.

Antes pensaba que ser católica era un asunto complicado. Ahora, sin embargo, tengo una nueva lucidez, y eso que estoy entrando en esa edad que dicen que es difícil para las mujeres. A veces, desde la atalaya de los cincuenta, miro atrás y veo los enormes fracasos de mi vida, las veces en las que he estado perdida o he equivocado el camino, los cuatro hijos que se me pidió enviar directos desde mi vientre hasta el Cielo, las preocupaciones inevitables por los dos hijos que quedan a mi lado, los sinsabores en el trabajo, los amores imposibles, las crisis extraordinarias y las ordinarias, el matrimonio nulo y el que saqué adelante con muchas dificultades, los amigos que desaparecieron, los libros que no conseguí publicar y los que publiqué y pocas personas leyeron. El enorme cansancio que a veces te da vivir. Lo agotador que es a veces cuidar. Las cosas que no salen como uno quiere, como espera o como se las imagina. “Todo el mundo tiene una misión en la vida”, dice el cura en la iglesia, y aquí estoy yo con un montón de años y las manos vacías, sin saber todavía qué es lo que se espera de mí.

Sin embargo, el otro día entendí, ahora lo sé, que los aparentes fracasos no son tales. Son más bien las ocasiones en las que Dios se te hace presente y te da un abrazo. Él no ha sido indiferente a una sola de mis lágrimas, aunque a veces me haya enfadado y no le haya querido ni hablar. Cuando más perdida estás, es precisamente cuando Dios se hace el encontradizo. Aparece por sorpresa a la vuelta de la esquina o al doblar un recodo. En cada uno de los fracasos viene con un abrazo reanimante, que reconforta y consuela.

Ahora entiendo que Dios incide directamente en nuestra sensibilidad. Que somos amados por Él no es algo racional; no hacen falta grandes disquisiciones para entenderlo. Para querer a Dios con amor de hijo, de madre, de hermano, de amante, tampoco. Basta con dejarse abrazar. A veces nos quedamos con lo externo, con lo más feo, con lo más duro. Lo que puede hacerse y lo que no. No nos acordamos de extender la mano y rozar apenas el manto de Jesús, como aquella mujer del Evangelio.

    En medio de una multitud, con todas las cargas, pesadumbres y obligaciones, a veces se nos olvida tocarle. Alarga tu mano, sólo Él y tú lo sabréis, en lo más hondo del corazón, y rózale una vez y otra, hasta dejarle la túnica deshilachada. 

Dios nos regaló la sensibilidad, aunque a veces la anestesiemos. Ir a Misa ya no es aburrido, es el contacto físico que necesitamos. Sangre, cuerpo, alma y divinidad —como me enseñaron— que se pegan a tu vida. El corazón que se repara y el cuerpo que se alivia. Das un paseo y Dios te hace una señal. Los nubarrones se abren por un instante y aparece una estrella. Siempre hay una de guardia. “Yo estoy contigo”, te dice. Todo lo pegado que se puede estar. No solo con nosotros, sino en nosotros. Dios nos regala una sonrisa, una mirada, como esas de otras personas que nos quieren y que atesoramos. Un abrazo de alguien a quien amas sin que tenga que acabar. Un “te quiero” que miramos y remiramos, que un día cualquiera se nos queda grabado a fuego, sin saber por qué ese y no otro. 

No significa que el camino no sea duro a veces. Se sufre. Pero León XIV nos dio hace poco el secreto de la verdadera alegría: la vida entregada, el amor que no hace ruido. 

Hay algo tan reconfortante en entrar en una iglesia, en arrodillarse ante un Sagrario, como quien apoya la cabeza en las rodillas de Cristo; en la frase de un salmo que se te repite dentro como un mantra. La luz, el refugio, la salvación. Mi pastor. Mi nombre, que repites. Me doblo y me enderezas. Con amor eterno te quiero. Hay algo tan consolador en recibir la Comunión y marcharse, aunque sea un poco más sonriente, de la mano del mismo Dios. Rezar un padrenuestro, persignarse y seguir adelante. No hacen falta grandes acciones, ni es un conjunto de normas. Se trata, simplemente, de recibir los regalos que nos llegan. Y, aunque siempre me enseñaron que rezar es hablar con Dios, ahora he comprendido que quizá la forma mejor de oración es dejarse abrazar por Él.

AutorSara Barrena i Jaime Nubiola

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Hiszpania

Alvaro Moreno y Patricia Trigo «Pati.te» se unen para celebrar los 100 años del DOMUND con una camiseta muy especial

La marca textil Alvaro Moreno y la ilustradora Pati.te han sido los artífices de una camiseta especial conmemorativa del I Centenario del DOMUND, cuyo importe íntegro será donado a Obras Misionales Pontificias (OMP) para apoyar esta labor misionera.

Maria José Atienza-21 de maj de 2026-Czas czytania: 2 minuty

Una camiseta «misionera». Así han querido celebrar y hacer celebrar el primer centenario del DOMUND, Álvaro Moreno y la ilustradora Patricia Trigo.

La camiseta, diseñada por Patite, muestra al Papież Leon XIV rezando sonriente sobre un mundo que está sostenido por las manos de la Virgen María.

En una inscripción pone “María, Reina de las Misiones, estamos en tus manos”.

El diseño de la prenda es de Alvaro Moreno e incluye esta ilustración en la espalda, con el signo de las llaves de San Pedro, las banderas de España y del Vaticano y el título “Domund 100”.

La camiseta, a la venta en las tiendas de Álvaro Moreno, cuesta 12,95 euros y su importe íntegro –descontado el 21% de impuestos–  será donado a Obras Misionales Pontificias (OMP) para apoyar la labor misionera del DOMUND.

A pocos días de la llegada de León XIV a España, OMP anima a recibir al Papa, que ha sido misionero en Perú y es el responsable de estas Obras que sostienen las misiones, con esta camiseta solidaria.

Colaboración desinteresada

Esta original y moderna manera de unirse al centenario de la labor del DOMUND, que lleva a cabo Obras Misionales Pontificias, quiere celebrar estos «cien años en los que los cristianos de todo el mundo dedicamos un día a rezar, todos juntos, y a concienciarnos que… ¡la Iglesia es misionera!”, como ha querido resaltar José María Calderón, director de OMP en España. 

Tanto Álvaro Moreno como la diseñadora han realizado esta colaboración de manera completamente desinteresada: Patricia ha donado la ilustración, y Alvaro Moreno ha asumido el diseño y los costes de producción, fabricación y logística.

100 años del Domund

El Domund (Domingo Mundial de las Misiones) fue instituido por el Papa Pío XI en 1926. Con esta iniciativa, el pontífice quería que la misión no fuera solo un asunto de los misioneros, sino que toda la Iglesia se uniera un domingo al año (el penúltimo de octubre) en oración y cooperación económica con ellos.

El Papa encomendó a OMP encauzar la generosidad de todos los fieles para ayudar en su nombre de una forma equitativa cada año a las diócesis que habían sido creadas por los misioneros, conocidas como Territorios de Misión.

Desde entonces, el DOMUND se ha vivido con intensidad en la sociedad española, siendo uno de los países que, anualmente, más dinero aporta a esta labor. Además, España cuenta en la actualidad con cerca de 9.000 misioneros repartidos por el mundo. El centenario del Domund rinde homenaje a su entrega y servicio silencioso.

Watykan

El Vaticano lanza la implementación del Sínodo en las diócesis en 2027-2028

Con un documento de 18 páginas titulado ‘Hacia las Asambleas 2027-2028’, la Secretaría general del Sínodo ha lanzado la fase de implementación o puesta en marcha en dos años en las diócesis. Se trata de un camino lanzado por el Papa Francisco, y confirmado por León XIV.

Francisco Otamendi-21 de maj de 2026-Czas czytania: 5 minuty

El documento de la Secretaría General del Sínodo sobre las Asambleas que se van a celebrar en 2027 y 2028, precisa en su subtítulo de lo que se trata en esta fase de implementación del Sínodo: “Etapas, criterios e instrumentos para la preparación” de estas fases.

Los encabezamientos de cada una de las cuatro fases de estos dos próximos años, definen el ámbito y las personas:

Se trata sucesivamente de:

  • 'Hacer memoria’ (etapa de las iglesias locales o eparquías, primer semestre de 2027); 
  • 'interpretar’ (etapa de las Iglesias locales de una Conferencia Episcopal, segundo semestre de 2027); 
  • 'orientar’ (etapa de las Iglesias locales de cada continente, primer cuatrimestre de 2028).
  • y ‘celebrar’ (octubre de 2028). Es el punto culminante de la asamblea eclesial en el Vaticano, “donde la Iglesia toda está llamada a reconocer, celebrar y revitalizar los frutos alcanzados en el camino de implementación del Sínodo».

Pregunta clave

A la luz del camino recorrido desde la conclusión del Sínodo 2021-2024, señala el texto de la Secretaría general que dirige el cardenal Mario Grech, y “con vistas a ofrecer sus frutos como un don a las demás Iglesias y al Santo Padre”, la pregunta clave es la siguiente:

“¿Qué rostro concreto de Iglesia sinodal misionera y qué nuevos caminos de sinodalidad están surgiendo en su comunidad?”

La pregunta se plantea en la introducción, y también al final del texto, al referirse a la dimensión celebrativa: “Cada grupo será invitado a ofrecer su propia contribución basada en la pregunta que anima todo el proceso”.

Raíz evangélica

La Secretaría general ancla su introducción en el Evangelio, en textos de san Lucas y de los Hechos de los Apóstoles.

De este modo, recuerda que “reunir a la Iglesia para reflexionar comunitariamente sobre lo sucedido y compartir las maravillas obradas por el Señor es una práctica arraigada en la experiencia del regreso de la misión relatada en el Evangelio: después de ser enviados de dos en dos, “los setenta y dos regresaron llenos de alegrı́a” (Lc 10,17), contando lo que el Señor habı́a realizado por medio de ellos.

Posteriormente, añade, “la Iglesia apostólica también retomó esta misma práctica, como leemos en el libro de los Hechos de los Apóstoles: ‘Cuando llegamos a Jerusalén, los hermanos nos recibieron. Al dı́a siguiente, Pablo fue con nosotros a ver a Santiago, junto con todos los ancianos. Después de saludarlos, comenzó a contarles con detalle lo que Dios había hecho entre los gentiles por medio de su ministerio» (Hch 21,17-19; cf. Hch 14,27 y 15,4.12)”.

Sesja robocza drugiej sesji Synodu na temat synodalności pod przewodnictwem papieża Franciszka w 2024 r. (zdjęcie CNS, Lola Gómez).

Tercera etapa del proceso, tras la consulta y las dos sesiones en Roma

El documento señala textualmente que “las Asambleas de 2027-2028, a cuya preparación se dedica este texto, forman parte de la fase de implementación del Sínodo, que constituye la tercera etapa del proceso delineado por la constitución apostólica Episcopalis communio, tras la consulta y escucha del Pueblo de Dios (2021-2023) y la fase de celebración, finalizada en las dos sesiones de la XVI Asamblea General Ordinaria del Sinodo de los Obispos en octubre de 2023 y octubre de 2024”.

Documento final, y etapa confirmada por el Papa León

Con la entrega del Dokument końcowy, el Papa Francisco inauguró esta nueva etapa, posteriormente confirmada y promovida por el Papa León XIV, recoge el texto.

Na stronie Utwory para la Fase de Implementación del Sínodo (del 29 de junio de 2025 y disponibles en el sitio web www.synod.va) “delimitaron con mayor precisión el horizonte y el estilo de este camino, ofreciendo criterios y orientaciones iniciales”.

Ahora, “las reflexiones aquı́ presentadas buscan dar forma más concreta al proceso en curso, clarificando la participación de las Iglesias locales y los diversos ámbitos de la comunión eclesial”.

Papel de las Asambleas: paso decisivo, maduración

Las Asambleas previstas para los próximos años “constituyen un paso decisivo en la implementación del Synod”, dice el documento preparatorio.

Como ya se destacó en las Pistas, “no se trata de añadir un paso formal ni de repetir lo vivido en fases similares del Sı́nodo 2021-2024, sino de ayudar a las Iglesias a transformar su experiencia en sabidurı́a compartida”. 

“Lo que está en juego no es simplemente la continuidad de un proceso, sino su maduración”, añade.

El propósito es “a la vez sencillo y exigente: reconocer lo que el Espı́ritu Santo ha realizado, comprender los retos que aún marcan el camino e identificar, con realismo y confianza, los pasos a seguir.”

En este sentido, aclara el texto, “las Asambleas no son una verificación técnica, sino oportunidades de discernimiento, de corresponsabilidad y de acción de gracias, dentro de un proceso compartido por toda la Iglesia”.

Miembros del Sínodo junto al Papa, en la primera sesión de la Asamblea general, en el aula Pablo VI (©CNS photo/Lola Gomez).

Más precisiones: no es repetir la fase de consulta

Las Asambleas y su preparación “no consisten en repetir la fase de consulta del Sı́nodo, sino en aprender de la experiencia vivida, reconocer los frutos y las dificultades, reajustar las prioridades y los procesos a la luz de un discernimiento cuidadoso, fortalecer la corresponsabilidad entre las entidades eclesiales y fomentar un auténtico intercambio de dones entre las Iglesias”.

Escuchar la voz del Espíritu Santo

En todo esto, prosigue el texto, “sigue siendo crucial mantener una escucha atenta a la voz del Espı́ritu Santo a la luz de la Palabra de Dios: las Asambleas no son una consulta sociológica ni un dinamismo deliberativo. 

La calidad de la oración, de la escucha y del compartir es más importante que la cantidad de materiales producidos, que deben ser esenciales y con objetivos bien enfocados”.

Responsabilidad: el obispo diocesano, clave

Como podía imaginarse, la mayor responsabilidad del proceso recae en el obispo diocesano o eparquial, para las Asambleas diocesanas y eparquiales, en el presidente de la Conferencia Episcopal para las Asambleas nacionales o regionales, y en los responsables de las instancias continentales para las Asambleas a ese nivel, señala el documento.

También se aclara que los equipos sinodales “no son simples estructuras operativas, sino organismos que han desarrollado una experiencia de escucha y corresponsabilidad que debe preservarse y desarrollarse”.

Por lo tanto, “donde aún no se haya hecho, es fundamental reactivar y apoyar a los equipos sinodales diocesanos, nacionales y continentales, comunicando su composición a la Secretarı́a General del Sı́nodo”.

Como nota a pie de página, el texto indica que “el registro para la inscripción de equipos sinodales diocesanos, nacionales y continentales está disponible” tutaj.

Composición de las asambleas

El texto subraya que “la composición de las Asambleas debe ser coherente con su propósito. No se trata simplemente de representar a una diócesis o a la Iglesia de un paı́s o región, sino de asegurar la presencia de personas conocedoras de los procesos en curso y capaces de interpretarlos teológica y pastoralmente”. 

La selección de participantes, añade, “debe garantizar una atención adecuada a las relaciones entre hombres y mujeres y entre diferentes generaciones, la diversidad cultural y eclesial -incluidos sacerdotes, diáconos, consagrados y consagradas, miembros de asociaciones, movimientos y nuevas comunidades, ası́ como fieles no integrados en estructuras organizadas –y a la presencia de personas en situación de vulnerabilidad o marginación”.

Se debe prestar especial atención a la participación de los párrocos, precisa asimismo, y es importante valorar “las voces que no proceden directamente de estructuras eclesiales y, cuando sea el caso, incluir la participación de representantes de otras Iglesias y comunidades cristianas o de otras religiones”.

Sobre la Asamblea eclesial de 2028

Más que un punto de llegada, “la Asamblea Eclesial es el momento en el que el camino recorrido se reconduce a la unidad, se abre a nuevos desarrollos y se confía al discernimiento de la Iglesia toda, bajo la responsabilidad del Santo Padre”

Un Instrumentum laboris específico propondrá el contenido y el método de trabajo a la luz del camino emprendido.

En esta etapa, por lo tanto, “la acción eucarística y el discernimiento se entrelazan: lo vivido se reconoce como un don, se comparte con alegría y se confía a la responsabilidad de toda la Iglesia, para que continúe generando vida bajo la guía del Santo Padre”.

AutorFrancisco Otamendi

Zasoby

La resurrección del cuerpo en el centro de la pascua

La pascua nos llama a contemplar la vida como una realidad a la que la muerte no pone fin: nuestra alma es inmortal y nuestro cuerpo resucitará.

Valle Rodriguez Castilla-21 de maj de 2026-Czas czytania: 6 minuty

Parece que esta realidad del cuerpo resucitado en su destino final no resuena con mucha contundencia y claridad en nuestros tiempos, tampoco en este tiempo litúrgico de la Pascua en el que es aun más propio.

En Navidad, por ejemplo, la fe, la liturgia y la cultura se dan la mano y no hay quien dude de lo que estamos celebrando. Algo parecido sucede en Semana Santa. Los misterios del nacimiento, la pasión y la muerte de nuestro Señor Jesucristo se desbordan de la liturgia y se expresan en una nutrida y enraizada cultura de tradiciones que la piedad popular secunda: luces, belenes, árboles de Navidad, cabalgatas, cenas, villancicos y regalos, procesiones, nazarenos, mantillas, penitencias, morados y negros, y velas. Todos estos signos y otros más son parte de los mismos significados que la Iglesia rememora en estos tiempos litúrgicos. 

Por otro lado, el Domingo de Resurrección abre la Pascua y, dentro de las iglesias, se estrena el cirio pascual, el blanco se erige en protagonista y se canta el Aleluya. Mas allá de estos signos de la liturgia, llega el final de la Pascua con el Domingo de Pentecostés y los pueblos —en sus calles y en sus gentes— apenas han expresado la alegría de la resurrección. Bueno, sí, quizás con escaso conocimiento del sentido, lo hacen los huevos de Pascua.

No cabe duda que, para aumentar la resonancia de la resurrección de Jesucristo (y la nuestra), faltan tradiciones (y catequesis) en la vida de la Pascua. Para poder poner la resurrección de los cuerpos en el centro de la Pascua, se echa en falta una verdadera y experiencial pedagogía de la Pascua.

La luz de la Teología del Cuerpo sobre la resurrección del cuerpo.

Hoy por hoy, las catequesis de san Juan Pablo II sobre el amor humano son una onda antropológica expansiva que alcanza y enfoca con más luz la resurrección de nuestros cuerpos.

Si nuestros cuerpos son teológicos, si —como descubrimos en la Teologia ciała— el cuerpo es una vía de conocimiento de Dios, si se puede hacer teología desde el cuerpo… el cuerpo no puede llegar y topar con el límite de la muerte, el cuerpo ha de resucitar, ha de llegar hasta Dios y poder permanecer en Él para la vida eterna.

Para ello, la primera lámpara que enciende el Papa polaco es la de la Revelación. Juan Pablo II da al ON en aquel «caso práctico» que los saduceos plantearon al Señor sobre la ley del levirato, sobre aquella mujer que había sido esposa de siete maridos que eran hermanos: «Después de todos ellos, murió la mujer. Entonces, en la resurrección, ¿de cuál de los siete será esposa?, porque la tuvieron todos» (Mt 22, 27-28; Mc 12, 22-23; Lc 20, 32-33).

Desde la respuesta del Señor (te animo a meditarla en el pasaje de Lc 20, 34-38), Juan Pablo II inicia el tercer ciclo de su Teología del Cuerpo sobre la resurrección de la carne y, a través de nueve catequesis, hace una «reconstrucción teológica» de lo que será el «hombre escatológico», el varón y la mujer resucitados en sus cuerpos para la vida eterna. Resumimos en doce, algunos de sus rasgos:

1. La resurrección como estado del todo nuevo de la misma vida humana.

La resurrección, a pesar de que significa la recuperación de la corporeidad y el restablecimiento de la vida humana en su integridad mediante la unión del cuerpo con el alma, es un estado del todo nuevo de la misma vida humana. (Por eso, los discípulos no reconocían al Señor resucitado)

2. La resurrección como perfección de lo personal.

En la futura resurrección, los hombres reasumirán sus cuerpos en «la plenitud de la perfección propia de la imagen y semejanza de Dios». La resurrección consistirá en la perfecta realización de lo que en el hombre es personal, propio y exclusivo de cada uno.

3. La resurrección de la masculinidad y la feminidad.

En la resurrección se mantendrá la peculiaridad masculina o femenina: resucitaremos como varones o como mujeres. Aunque el sentido de ser en el cuerpo varón o mujer será constituido y entendido en el «otro mundo» de un modo nuevo y diferente a como lo fue «desde el principio» y en toda la dimensión de la existencia en la tierra.

4. El matrimonio y la procreación no son parte de este futuro de resurrección.

Por eso, «cuando resuciten de entre los muertos, no tomarán mujer ni marido» (Mc 12, 25). El matrimonio pertenece exclusivamente a «este mundo», es una realidad histórica. En el «mundo de Dios», Dios lo llenará «todo en todos» (1 Cor 15, 28).

La procreación tampoco es parte del futuro escatológico del hombre. El «otro mundo» es el cumplimiento definitivo del género humano, el cierre definitivo de los seres que fueron creados a imagen y semejanza de Dios.

Puede ser complicado de entender, pero así es: el matrimonio y la procreación en sí mismos no determinan definitivamente el significado originario y fundamental de ser cuerpo ni del ser, en cuanto cuerpo, varón y hembra —lo que Juan Pablo II llama en su Teología del Cuerpo el «significado esponsal» del cuerpo. El matrimonio y la procreación dan solamente una realidad concreta a aquel significado en las dimensiones de la historia. La resurrección indica el final de la dimensión histórica.

Por tanto, las palabras «cuando resuciten de entre los muertos, no tomarán mujer ni marido» (Mc 12, 25) no solo expresan qué significado no tendrá el cuerpo humano en el mundo futuro; sino que nos permiten también deducir que el significado esponsal del cuerpo en la resurrección corresponderá de modo perfecto tanto al hecho de que el hombre, como varón-mujer, es persona creada a «imagen y semejanza de Dios», como al hecho de que esta imagen se realiza en la comunión de las personas: el significado esponsal del cuerpo como un significado perfectamente personal y comunitario a la vez.

5. La perfecta espiritualización del hombre resucitado.

El ser «como ángeles en el cielo» nos permite deducir una espiritualización del hombre según una dimensión diferente a la de la vida terrena (y a la del mismo «principio»). Esto no significa que la naturaleza humana se transforme en una naturaleza angélica (puramente espiritual). Seguiremos conservando nuestra naturaleza psicosomática pero con otro grado de espiritualización: nuestro cuerpo será un «cuerpo espiritual»: sin oposición recíproca del espíritu y el cuerpo, con la perfecta participación de todo lo que en el hombre es corpóreo en lo que en él es espiritual; siendo un cuerpo impregnado de espíritu; con una perfecta armonización de la actividad del espíritu con la del cuerpo; en una perfecta sensibilidad de los sentidos… Las cotas más altas y perfectas de todo lo humano en el cuerpo, una verdadera trans-humanización por la supremacía de las fuerzas del espíritu en el cuerpo.

6. La fundamental divinización de la humanidad.

La divinización de lo humano tiene raíces de filiación divina. Los hijos de la resurrección son hijos de Dios. Por ello, la divinización en la vida eterna es incomparablemente superior a la de la vida terrena, no solo en grado sino también en género. Esto es un fruto de la gracia, del comunicarse de Dios a todo el hombre (alma, cuerpo y espíritu), en el más personal donarse de Dios al hombre.

7. La glorificación del cuerpo:

El fruto en la otra vida de esta espiritualización divinizante es la simplicidad y el esplendor del cuerpo glorioso, la glorificación del cuerpo: toda la alegría y la paz y la luz de los cuerpos como signos distintivos de haber sido creados en el mundo visible; de haber experimentado nuestros cuerpos como medios para el recíproco comunicarnos entre las personas, como expresión auténtica de la verdad y del amor con que hemos construido la comunión de las personas.

8. La comunión con Dios, «la visión cara a cara».

La comunión con Dios es la plena participación en la vida interior de Dios, en la misma realidad trinitaria. Así, del don de sí mismo por parte de Dios al hombre y el recíproco don de sí del hombre a Dios nacerá en el hombre un amor de tal profundidad y fuerza de concentración sobre Dios mismo que absorberá completamente su entera subjetividad psicosomática, todo su yo, también su cuerpo (estado virginal del cuerpo).

9. La comunión de los santos.

Tal concentración del conocimiento y del amor sobre Dios será la fuente del redescubrimiento de sí mismo por parte del hombre (de la subjetividad de cada uno); y, desde ella, el redescubrimiento de esa unión que es propia del mundo de las personas y que es una unión de comunión (la intersubjetividad de todos), la comunión de los santos.

10. La vida en el Espíritu.

Cada uno, con la Resurrección del cuerpo, participaremos plenamente del don del Espíritu vivificante, es decir, del fruto de la Resurrección de Cristo.

11. Todos llevamos la imagen de Adán y la imagen de Cristo resucitado.

Lo que el cuerpo humano es en la experiencia histórica del hombre no está totalmente desligado de las otras dos dimensiones de su existencia: el origen y el destino final. El hombre lleva, en cierto sentido, estas dos dimensiones en lo profundo de la experiencia del propio ser. 

La humanidad del primer Adán lleva en sí una particular potencialidad para llegar a ser el segundo Adán, Cristo. Nuestra humanidad corruptible lleva en sí la potencialidad de la incorruptibilidad. La experiencia terrena (incluida la muerte y la destrucción del cuerpo) son el substrato y la base del nuevo estado de la existencia en el «otro mundo».

En este sentido, el filósofo y teólogo ruso Solovyev decía que el artista cristiano es el que ve en lo que tiene delante lo que será cuando resucite y transmite la intuición de la resurrección. 

12. Las llagas de los cuerpos resucitados.

La nueva plenitud de la humanidad en el otro mundo no es solo restitución, no es sin más una vuelta al principio. Esto dejaría de lado la experiencia del pecado (y su huella).

La plenitud del otro mundo contará con toda la historia del hombre: una historia formada por el drama del Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal y, al mismo tiempo, impregnada por el misterio de la redención. La redención es camino a la resurrección. Por eso nuestras llagas prevalecerán como las de Cristo, y pasará por ellas la luz de la Gloria Eterna.

Ewangelizacja

La causa de don Giussani va de Milán a Roma: “un hombre de Dios”

Miles de personas acompañaron en la basílica de San Ambrosio de Milán la clausura diocesana de la causa de beatificación y canonización de don Luigi Giussani, fundador de Comunión y Liberación. El arzobispo Mario Delpini le calificó como “un hombre de Dios que guió a muchos al encuentro con Cristo”.

Francisco Otamendi-21 de maj de 2026-Czas czytania: 3 minuty

La basílica de San Ambrosio de Milán y su pórtico exterior acogieron el pasado jueves a más de diez mil personas que no quisieron perderse un nuevo paso eclesial de la causa de beatificación y canonizaciòn del siervo de Dios Luigi Giussani (Desio, 1922 – Milán 2005), fundador del movimiento Comunión y Liberación.

Se trató de la clausura de la fase diocesana del proceso, presidida por el arzobispo de Milán, Mario Delpini, ante personas de edades, historias y procedencias muy diversas, unidas por el encuentro con don Giussani y con el movimiento.

La documentación relativa a la fase diocesana ocupa miles de páginas reunidas en 27 cajas, selladas y lacradas, que serán enviadas estos días a Roma, al Dicasterio de las Causas de los Santos de la Santa Sede, donde el proceso continuará su camino.

Tres motivos de alegría

“Es un momento de alegría que nace de la experiencia de una gracia”, afirmó el arzobispo Mario Delpini.

“Un primer motivo de alegría es reconocer en Luigi Giussani a un hombre de Dios, es decir, un sacerdote que con su vida, sus palabras y su carisma guió a otros hacia el encuentro con Cristo”.

Un segundo motivo se debe al reconocimiento de don Giussani como un hombre de Iglesia, como han recogido la propia Fraternidad de Komunia i wyzwolenie (CL), y la Agencja Watykańska. El proceso, por tanto concluye en Milán, y pasa al discernimiento de la Iglesia,.

El tercer motivo de gracia es el reconocimiento de la historia que a través del carisma de don Giussani “os hace protagonistas”, manifestó el arzobispo.

Un mensaje que tocaba lo más profundo de su humanidad

“Mediante su carisma, muchas personas de todas las edades y de todos los países han reconocido una palabra dirigida personalmente a ellos, un mensaje que tocaba lo más profundo de su humanidad, una apertura de horizontes que llegaba a su corazón”, añadió el arzobispo Delpini.

Davide Prosperi, presidente de la Fraternidad de CL, manifestó la gratitud y alegría de todo el movimiento. “Quiero expresar la inmensa alegría de todos los miembros de CL por este paso fundamental en el recorrido con que la Iglesia reconoce la bondad del testimonio de vida cristiana de don Giussani, para la propia Iglesia y para el mundo”.

El agradecimiento llegó también al arzobispo Delpini, a monseñor Apeciti, a la postuladora Chiara Minelli y a todos los miembros de la diócesis ambrosiana que han trabajado en la causa de beatificación y canonización.

Ahora hay que mirar adelante, hacia el camino trazado por don Ciussani. “Queremos continuar con más decisión aún en comunión con el Papa y con toda la Iglesia”, dijo en presencia de la Dra. Linda Ghisoni, Subsecretaria del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, así como representantes de otros movimientos.

Al acto asistieron autoridades civiles de Milán y la Región de Lombardía, y varios obispos. Entre ellos, Andrea Bellandi, arzobispo de Salerno-Campagna Acerno; Massimo Camisasca, obispo emérito de Reggio Emilia-Guastalla; Ivan Maffeis, arzobispo de Perugia-Città della Pieve y consejero espiritual de la Fraternidad de CL; Giovanni Paccosi, obispo de San Miniato; Corrado Sanguineti, obispo de Pavía; y Filippo Santoro, Arzobispo Emérito de Taranto.

Libros de don Giussani

El 15 de octubre de 2022 se cumplieron 100 años de su nacimiento, y miles de miembros de CL llenaron la Plaza de San Pedro en un encuentro con el Papa Francisco. El Santo Padre manifestó, entre otras cosas, su “personal gratitud por el bien que me hizo, como sacerdote, meditar algunos libros de don Giussani, cuando era un joven sacerdote; y lo hago también como Pastor universal por todo lo que él supo sembrar e irradiar en todas partes por el bien de la Iglesia”.

AutorFrancisco Otamendi

Gospel

Corazones que comprenden. Domingo de Pentecostés (A)

Vitus Ntube nos comenta la lecturas del Domingo de Pentecostés (A) correspondiente al día 24 de mayo de 2026.

Vitus Ntube-21 de maj de 2026-Czas czytania: 2 minuty

El tiempo de Pascua culmina con el envío del Espíritu Santo, que desciende sobre María y los Apóstoles en el Cenáculo. Este acontecimiento poderoso marca, no solo el comienzo de la misión de la Iglesia en el mundo, sino también un nuevo inicio en la vida de cada creyente.

A primera vista, la primera lectura y el Evangelio parecen presentar dos relatos distintos de la venida del Espíritu Santo, casi como si hubiera dos Pentecostés. En el Evangelio de Juan, Jesús resucitado se aparece a los apóstoles y sopla sobre ellos, diciendo: “Recibid el Espíritu Santo”. En los Hechos de los Apóstoles, en cambio, el Espíritu desciende con viento y fuego en Pentecostés. No se trata de relatos contradictorios, sino complementarios. Juan nos muestra la fuente del Espíritu -Cristo resucitado-, mientras que Lucas nos muestra la dirección de la acción del Espíritu, que conduce a la Iglesia hasta los confines de la tierra.

En la primera lectura escuchamos que judíos de todos los pueblos bajo el cielo se encontraban en Jerusalén. Esta reunión ya señala la dimensión universal de la Iglesia y de la misión cristiana. El pueblo está confundido, pero no como en Babel. En Babel, la confusión condujo a la división y a la dispersión de los pueblos. Aquí, en cambio, la confusión da paso al asombro y a la admiración. Se preguntan: “¿No son galileos todos esos que están hablando? Entonces, ¿cómo es que cada uno de nosotros los oímos hablar en nuestra lengua nativa?”. Lo que experimentan no es división, sino unidad en la diversidad. La división que comenzó en Babel ahora es deshecha por el Espíritu Santo.

A los Apóstoles se les concede el don de lenguas: la capacidad de hablar de modo que todos puedan comprender. Pero Pentecostés no trata solo de hablar; también trata de escuchar. Junto al milagro del habla está el igualmente importante milagro de la comprensión. La gente es capaz de escuchar, acoger y entender. Así como vemos lenguas de fuego posarse sobre los Apóstoles, también podemos imaginar corazones encendidos entre quienes escuchan: corazones abiertos para oír y comprender las maravillas de Dios.

San Pablo, en la segunda lectura, nos recuerda que hay muchos dones, pero un mismo Espíritu. Entre estos dones está el de la comprensión, la capacidad de captar el sentido de la acción de Dios en nuestras vidas. Esta es la obra del Espíritu: no solo hablar, sino hacernos comprender.

Hoy, entonces, pedimos al Espíritu Santo este don de la comprensión: reconocer la presencia de Dios en nuestras vidas, conocer más profundamente a Jesucristo y permitir que nuestros corazones ardan dentro de nosotros al escuchar su palabra. Pedimos corazones que puedan ser tocados, incluso traspasados, por la verdad del Evangelio.

Pero este don no es solo para nuestra relación con Dios. También necesitamos comprensión en la vida cotidiana, en nuestras familias, en nuestros trabajos, en nuestras comunidades. La capacidad de escuchar verdaderamente, de comprender a los demás y de entrar en su experiencia es también obra del Espíritu Santo.

La misión de la Iglesia es anunciar a Cristo a todas las naciones. Esto requiere el don de lenguas. Pero, con la misma importancia, requiere el don de la comprensión: que quienes escuchan puedan realmente recibirlo. Por eso, no pedimos sólo el don de lenguas para nosotros, sino también el don de la comprensión para quienes nos escuchan, y para nosotros mismos cuando escuchamos a los demás.

Watykan

El Papa comienza un ciclo sobre liturgia y prepara Pentecostés del domingo

El Santo Padre León XIV ha comenzado esta mañana un ciclo de catequesis sobre la liturgia, y ha implorado al Espíritu Santo, al dirigirse a los peregrinos de diversas lenguas, que les colme con sus dones.

Francisco Otamendi-20 de maj de 2026-Czas czytania: 3 minuty

La próxima Pentecostés, que la Iglesia celebra este domingo 24 de mayo, ha impregnado casi todas las palabras del Papa León XIV a peregrinos de diversas lenguas. Pero la noticia está en que el Santo Padre ha comenzado una catequesis sobre la Sagrada Liturgia, que desarrollará en las próximas semanas.

“Hoy comenzamos una serie de catequesis sobre el primer documento promulgado por el Concilio Vaticano II: la Constitución sobre la sagrada liturgia Sacrosanctum Concilium (SC)”, ha dicho el Pontífice.

Al elaborar esta Constitución, “los Padres conciliares quisieron no solo emprender una reforma de los ritos, sino también llevar a la Iglesia a contemplar y profundizar en ese vínculo vivo que la constituye y la une: el misterio de Cristo”. 

Armenia, y oración por la paz en Líbano y Oriente Medio

En la Audiencia ha estado presente, en lugar preeminente junto al Santo Padre en la Plaza de San Pedro, Aram I, Catolicós de la Iglesia Apostólica Armenia de Cilicia, que fue recibido el lunes en el Vaticano por el Papa.

Hoy, León XIV ha manifestado el deseo de que esta visita constituya “un paso más hacia la plena unidad”.

Asimismo, el Sucesor de Pedro ha pedido que recemos “también por la paz en el Líbano y en Oriente Medio, nuevamente asolados por la violencia y la guerra”.

A los de lengua inglesa, española, portuguesa, polacos…

En sus palabras a los fieles y peregrinos de diversas lenguas, el Papa se ha referido a la próxima fiesta de Pentecostés, con diversos matices. A los de lengua inglesa ha dicho que “invoca la alegría y la paz de Jesús Resucitado”. A los de lengua española, ha invitado a pedir “al Espíritu Santo que nos ayude a dejarnos formar intensamente por la liturgia, para que toda nuestra vida sea una continua acción de gracias”.

A los de lengua portuguesa, ha animado a pedir “una renovada efusión del Espíritu Santo sobre la Iglesia”. Y a los polacos, les ha recordado que “hace cuarenta años, san Juan Pablo II publicó la encíclica ‘Dominum et vivificantem’». En ella recordaba que el Espíritu Santo es la ‘Luz de los corazones’ y nos permite ‘llamar por su nombre al bien y al mal”.

Ética en el deporte: el verdadero objetivo, el respeto del adversario

El Papa ha saludado también, en lengua italiana, al movimiento de la ética en el deporte. Les ha dicho: “ustedes tienen una misión noble, custodiar el alma del deporte. Recuerden que el verdadero objetivo no es la victoria material sino el respeto del adversario, la lealtad del juego, y la inclusión de todos”.

En la santa liturgia, con el poder del Espíritu, Él sigue actuando 

En la catequesis de Trybunał Sprawiedliwości, el Papa ha comenzando diciendo que la liturgia “toca el corazón mismo de este misterio (el misterio de Cristo). Es a la vez el espacio, el tiempo y el contexto en el que la Iglesia recibe de Cristo su propia vida. En la liturgia, de hecho, «se ejerce la obra de nuestra Redención» (SC, 2), que nos convierte en linaje elegido, sacerdocio real, nación santa, pueblo adquirido por Dios (cf. 1Pt 2,9)”.

Cristo mismo es el principio interior del misterio de la Iglesia, el pueblo santo de Dios, nacido de su costado traspasado en la cruz, ha continuado el Papa. “En la santa liturgia, con el poder de su Espíritu, Él sigue actuando. Santifica y asocia a la Iglesia, su esposa, a su ofrenda al Padre. Ejerce su sacerdocio absolutamente único, Él que está presente en la Palabra proclamada, en los sacramentos, en los ministros que celebran, en la comunidad reunida y, en grado sumo, en la Eucaristía (cf. SC, 7)”.

En la Eucaristía, la Iglesia se convierte en lo que recibe

Aquí ha citado a San Agustín, quien escribió que al celebrar la Eucaristía, la Iglesia “recibe el Cuerpo del Señor y se convierte en lo que recibe”: se convierte en el Cuerpo de Cristo, “morada de Dios en el Espíritu” (Ef 2,22). Esta es “la obra de nuestra redención”, que nos configura a Cristo y nos edifica en la comunión. 

La ritualidad de la Iglesia expresa su fe —según el célebre dicho lex orandi, lex credendi— , ha proseguido León XIV. Y al mismo tiempo, “plasma la identidad eclesial: la Palabra proclamada, la celebración del Sacramento, los gestos, los silencios, el espacio, todo ello representa y da forma al pueblo convocado por el Padre, Cuerpo de Cristo, Templo del Espíritu Santo. Cada celebración se convierte así en una verdadera epifanía de la Iglesia en oración, como recordó san Juan Pablo II”.

Queridísimos, ha alentado el Papa, “dejémonos moldear interiormente por los ritos, por los símbolos, por los gestos y, sobre todo, por la presencia viva de Cristo en la liturgia, que tendremos ocasión de profundizar en las próximas catequesis”.

AutorFrancisco Otamendi

Książki

Historia de la alegría

El historiador Alain Corbin traza un viaje al interior de la intimidad humana para analizar la evolución y el impacto de la alegría a lo largo de los siglos. Desde las fuentes bíblicas hasta el pensamiento ilustrado y la filosofía de Spinoza.

José Carlos Martín de la Hoz-20 de maj de 2026-Czas czytania: 4 minuty

El profesor de la Universidad de la Sorbona, Alain Corbin, realiza en este trabajo un viaje al interior de la intimidad que resulta de una gran actualidad, pues aborda en directo la importancia y la historia de la alegría.

Es muy interesante que Corbin no tenga ningún reparo en reconocer que la mejor fuente para conocer la verdad y la sustancia de la alegría está en la Sagrada Escritura y, por supuesto, en el Nuevo Testamento y, especialmente, en las palabras directas de María Santísima, en el maravilloso canto del Magnificat: canto de alegría y de agradecimiento infinito al Creador: “Mi espíritu se estremece de alegría en Dios, mi Salvador” (Lc 1,47).

El camino hacia la visión beatífica

Después de un recorrido por el Medievo llega a la inolvidable figura de Chateaubriand en su Genio del cristianismo, para describir bellamente el increíble paraíso que nos tiene preparado Dios, nada menos que la visión beatífica (35).

Efectivamente, Bossuet afirmará que, como dice el mandato bíblico, si amamos a Dios con todo corazón, con toda nuestra inteligencia y con todas nuestras fuerzas, regocijándonos en Su gloria, la alegría no nos puede ser arrebatada, pues es “la alegría que tenemos del Ser de Dios” (40).

Tiempo después, Pascal hablará de la fuerza del amor de Dios y de la alegría del converso: “Así el alma se regocija por haber encontrado un bien que no le puede ser arrebatado mientras lo desee: ella se aniquila, adora y bendice a Dios en silencio” (42).

Liturgia y festividades comunitarias

Enseguida, traerá nuestro autor a colación la liturgia y los tiempos destinados a la alegría por la Iglesia: “La autoridad religiosa prescribe entonces varios momentos en los que se invita al fiel a experimentar la alegría en lo más profundo de su ser, al tiempo que el conjunto de los fieles manifiesta colectivamente una gran alegría” (43). En concreto, se detendrá a hablar de las fiestas personales: “desde la Edad Moderna, la celebración solemne de la primera comunión es una gran alegría, en primer lugar, para el comulgante, pero también para toda su familia” (46).

Como contraste fuerte, se referirá a continuación a la alegría “satánica” y pone como ejemplo la envidia, presente en la historia humana desde Caín y Abel: “¿Quién no ha experimentado alguna vez en su vida un sentimiento de alegría, más o menos oscuro, ante los reveses de un competidor o de una persona que había despertado envidia, o incluso temor?” (51).

Intrigas y ambiciones de poder

La obtención del capelo cardenalicio por parte de Retz en 1652, en franca y abierta competencia con el cardenal Mazarino, es narrada con tanto detalle que hace sospechar al lector una crítica mordaz a las envidias y a las peleas tanto en la Curia romana como en la corte francesa: “este episodio de la vida del nuevo cardenal, cuya alegría se adivina a pesar de su reserva, demuestra la tenacidad de las intrigas en el seno de la Corte y del Vaticano, ya sea para impedir o para obtener el tan deseado ascenso” (58).

Cambiando de tercio se referirá a Baruch Spinoza, un autor actualmente de moda y muy cotizado, pues cada semana hay novedades editoriales que lo ensalzan, que editan sus textos y los comentan. Siempre siguiendo la estela de Hegel, quien lo tenía como el pensador clave de la historia.

La perspectiva filosófica de Spinoza

En primer lugar, recordará que, para Spinoza, Dios no se ve afectado por ningún sentimiento de alegría o de tristeza y por tanto deberíamos eliminar de la Escritura toda veleidad al respecto, como todo milagro. Por eso, para Spinoza, la Escritura debe ser interpretada de manera racional y no literal.

Enseguida aportará estos textos de Spinoza: “Todos los atributos de Dios son eternos y Dios es la causa de la existencia y de la esencia de las cosas”. Es más, afirmará Spinoza: “el hombre ya no es la unión del alma y del cuerpo, sino parte del universo homogéneo, parte que tiene su estructura singular” (61).

También afirmará que el hombre está dominado por la pasión de la alegría y de la tristeza. Además, las definirá así: “la alegría es la pasión por la cual el espíritu alcanza una mayor perfección; por tristeza, por el contrario, entiendo la pasión por la cual alcanza una menor perfección”. Por tanto, afirmará que conviene esforzarse por vivir con alegría y evitar la tristeza (61).

Lógicamente, añadirá poco después que “entender es entender a Dios, por quien todo existe, Dios que es la verdad y, por tanto, la fuente viva de la alegría más elevada (…). Amar a Dios no implica ninguna reciprocidad”. Pero señala Corbin: “Dios, según Spinoza, no ama ni odia a nadie. Se ama a sí mismo” (62). Aquí radica el gran error de Spinoza, que prescinde de la Escritura, la Tradición y el Magisterio de la Iglesia y por tanto de la experiencia vital de millones de cristianos que creemos que “Dios es Amor” y que nos lo ha revelado y nos ha concedido experimentarlo.

Terminará recogiendo el profundo subjetivismo de Spinoza: “Cuanto mayor es la alegría que nos embarga, mayor es la perfección a la que nos elevamos y, por consiguiente, más participamos de la naturaleza divina” (63).

Del deísmo a la familia cristiana

Al adentrarse en la Ilustración alemana, traerá el interesante testimonio de Schiller con su oda a la alegría de 1785, “donde hablará de la alegría íntima que nos anima bajo la égira de un Dios creador dotado de personalidad. Esta referencia al deísmo se aleja radicalmente del Dios de Spinoza y solo toma prestada una parte del Dios de los cristianos” (69).

No queremos terminar este breve comentario a la historia de la alegría de Alain Corbin sin hacer una referencia a la alegría en el seno de la familia cristiana, es decir, la de siempre, la de toda la vida, donde los hijos crecen en el amor y en la seguridad de unos padres que viven volcados en una esmerada educación y amplia cultura y a quienes procuran formar con muchas dosis de ternura y de confianza (97).


Historia de la alegría. Viaje al corazón de nuestra intimidad

Autor: Alain Corbin
Redakcja:Sojusz redakcyjny
Rok: 2026
Liczba stron: 179

PodpisyMaría Paz Montero

La tierra sagrada

Los padres a menudo prefieren aferrarse a versiones superficiales o cómodas de la realidad de sus hijos, priorizando los logros visibles y el rendimiento por encima de las verdaderas e íntimas batallas que se libran en el interior del hogar.

20 de maj de 2026-Czas czytania: 4 minuty

Una amiga organizó el cumpleaños de su hijo adolescente en su casa. En algún momento de la noche, uno de los invitados bebió de más y terminó vomitando en un baño. Entre varios adultos lo limpiaron un poco, lo dejaron durmiendo en una habitación y llamaron a sus padres para avisarles que el chico no estaba bien.

Del otro lado hubo un pequeño silencio y después una respuesta inmediata, casi aliviada:

—Uy, sí… yo sabía. Debe haberle caído mal la comida.

Mi amiga me lo contaba entre divertida y desconcertada. Porque no estamos hablando de padres ingenuos. Son adultos inteligentes, razonables, perfectamente conscientes del mundo en que viven sus hijos. Han escuchado infinitas veces conversaciones sobre alcohol adolescente, han ido a charlas, han leído correos del colegio. Y, sin embargo, prefirieron otra versión de la historia; una versión menos incómoda. 

La escena da un poco de risa porque todos reconocemos el mecanismo. Hay cosas que intuimos, pero que preferimos no mirar de frente. Y no ocurre solo con el alcohol.

El mecanismo de la negación

Pasa también cuando un profesor intenta mostrarnos algo incómodo sobre nuestro hijo y, antes de terminar de escuchar, empezamos interiormente a defenderlo. Pasa cuando una adolescente cambia de grupo una y otra vez y concluimos demasiado rápido que “le tienen envidia”. Pasa cuando vemos a una niña consumida por las notas, obsesionada con el peso o pendiente de manera enfermiza de la aprobación social, y reducimos todo a perfeccionismo, inseguridad o “presión de esta generación”, como si bastara nombrar las cosas para haberlas entendido.

Vivimos mirando lo visible porque lo visible tranquiliza. Las notas pueden medirse; las medallas se exhiben con facilidad. El rendimiento permite comparaciones rápidas, y las fotos felices en Instagram ayudan a construir la impresión de que todo está bien.

El corazón no tolera ser mirado con liviandad.

Y, sin embargo, el cristianismo siempre ha insistido justamente ahí. Cristo vuelve una y otra vez al corazón: ese lugar misterioso e inaccesible donde una persona decide qué ama, a qué le tiene miedo, cuánto necesita la aprobación de otros para sentirse valiosa, hasta dónde está dispuesta a ceder para pertenecer y qué clase de vínculos termina construyendo. 

El verdadero valor de una persona

“Donde está tu tesoro, allí estará también tu corazón.”

No parece casualidad que el Evangelio insista tanto ahí, precisamente en una cultura obsesionada con lo visible. Porque cuando uno vive mirando solo lo superficial, termina dejando al hijo bastante solo justamente en el lugar donde más necesita compañía.

Y es ahí donde se juega lo importante: no en las calificaciones escolares ni en el podio deportivo. Tampoco únicamente en la universidad a la que logrará entrar o en esa cuenta de Instagram donde parece siempre feliz y rodeado de amigos.

Asómate ahí. Con inmenso cariño y con respeto, porque la tierra que pisas es tierra sagrada. Asómate para mirar qué está pasando realmente en ese corazón: qué cosas lo entusiasman y cuáles lo paralizan. Qué tipo de aprobación necesita desesperadamente. Cuánto miedo tiene a quedarse fuera. Qué dolor intenta esconder detrás de la obsesión por el rendimiento o por un cuerpo perfecto. Qué tan capaz es de sostener una amistad, sacrificarse por otro o reconocer un error sin derrumbarse.

Y también —porque no todo consiste en detectar heridas— asómate para maravillarte.

Conexiones en momentos cotidianos

Asomarse al corazón de un hijo rara vez ocurre en las grandes conversaciones planificadas. Ocurre muchas veces en momentos laterales: en el auto, tarde en la noche, mientras se lavan los platos, cuando el adolescente dice algo aparentemente pequeño y el adulto resiste la tentación inmediata de corregir, explicar o tranquilizar.

A través de muchos años impartiendo clases y tutorías a adolescentes, pocas veces me he encontrado con jóvenes convencidos de que sus padres están profundamente orgullosos de ellos porque luchan por hacer lo correcto, porque son honestos, porque intentan ser leales con sus amigos o porque tuvieron la humildad de reconocer una falta.

En cambio, suelen tener bastante claro cuándo generan orgullo por sus notas, por un triunfo deportivo o por esos logros visibles que cualquier adulto puede comentar delante de otros.

La mirada de la aceptación real

Y no se trata de que los padres sean frívolos o malos. Muchas veces ocurre algo más triste: nosotros mismos hemos aprendido a medir nuestro valor de esa manera. También nosotros vivimos agotados intentando demostrar que merecemos amor a través del rendimiento, del control o del éxito.

Quizá por eso nos cuesta tanto creer —de verdad— que Dios no nos ama principalmente por nuestros triunfos. Que lo que conmueve sus entrañas es otra cosa: el corazón real, frágil y a veces bastante desordenado de sus hijos.

Una de las cosas más decisivas que un niño aprende en su casa es precisamente qué aspectos de sí mismo despiertan amor, alegría, admiración o esperanza en quienes lo quieren. Los hijos terminan intuyendo con gran precisión qué cosas entusiasman a sus padres y cuáles apenas merecen atención. Descubren rápido si el amor parece expandirse con el éxito y retraerse con el fracaso, o si existe algo más estable debajo de todo eso.

Los hijos aprenden cómo mira Dios a partir de cómo son mirados en su casa. Aprenden lentamente –y mucho antes de comprenderlo intelectualmente- si el amor depende de cumplir ciertas expectativas o si puede permanecer incluso cuando aparecen la torpeza, la lentitud o el fracaso. 

Abrazar la imperfección

Quizá una parte importante de educar consista en renunciar al hijo impecable, brillante, equilibrado y siempre exitoso para encontrarse con este otro: más vulnerable, más contradictorio, a veces difícil, pero infinitamente digno de ser amado. 

En el pequeño duelo de abrazar al hijo real y no solamente al hijo imaginado aparece algo muy parecido al corazón de Cristo.

Un amor que no es ciego ni ingenuo, pero sí misericordioso. Un amor capaz de mirar la verdad sin retirar por eso la cercanía. Un amor magnánimo, que no reduce a la persona a su peor momento ni a su mejor rendimiento.

Tal vez eso sea, en el fondo, acompañar el corazón de un hijo: entrar ahí con suficiente delicadeza como para enseñarle —muy lentamente— a amar y también a dejarse amar.

AutorMaría Paz Montero

Periodista y profesora de Lenguaje y Literatura. Combina su trabajo docente con proyectos de difusión cultural. Recomienda libros en el Instagram @milesdebuenoslibros

Świat

Vietnam, el nuevo pulmón de la Iglesia en Asia

Vietnam es, junto con Corea del Sur y Filipinas, uno de los grandes “motores” del cristianismo en Asia. Su situación actual es fascinante, pues tiene el reto de acompañar el crecimiento espiritual de muchos creyentes y la delicada relación con un gobierno comunista.

Francisco Otamendi-20 de maj de 2026-Czas czytania: 5 minuty

Mientras en no pocas partes del mundo la secularización avanza, la Iglesia católica en Vietnam muestra signos de enorme vitalidad en un contexto marcado por un gobierno comunista y una religión budista que sigue aproximadamente la mitad de la población, según Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN) y otras fuentes como Pew Research Center.

Los fieles, la mayoría familias católicas, muestran una fe profunda en la vida cotidiana, y mantienen una presencia activa y creciente distribuida en 27 diócesis, con más de 3.400 parroquias y alrededor de 5.000 sacerdotes diocesanos y otros 2.000 religiosos.

En un momento en que en Europa se cierran conventos o parroquias, Vietnam vive una primavera de fe. Con una población de 102 millones de habitantes, el país cuenta ya con más de 7 millones de católicos, lo que le convierte en la quinta comunidad católica más grande de Asia.

¿Cómo se ha llegado hasta aquí? En 1960 la población de Vietnam era de 34 millones, y ahora (2026) se ha triplicado, incluso con una guerra de por medio, que terminó en 1975. Si entonces los católicos eran más o menos 2 millones, y ahora son más de 7, el “secreto” son en gran parte las familias católicas que tienen hijos y la difusión de una fe creciente.

En estas líneas veremos una breve radiografía sobre estos aspectos: “fiebre” constructora, vitalidad sacramental, el “milagro” de las vocaciones, los hitos diplomáticos, y lo que la religiosa vietnamita Tham, de la Congregación de las Misioneras de Cristo Jesús, explica a Omnes: “La Iglesia en Vietnam tiene una historia profundamente marcada por el sufrimiento y la fidelidad. Durante las persecuciones, muchos cristianos dieron su vida por la fe. Es el testimonio de los mártires”, sin el cual no se entiende apenas nada.

200 nuevas iglesias en 2025

El dinamismo católico se traduce en iniciativas pastorales constantes y en un compromiso misionero que trasciende las fronteras. Uno de los fenómenos más visibles es la intensa actividad edificadora.

Vietnam construye una media de 200 iglesias al año, algunas de ellas auténticas catedrales con capacidad para miles de personas. Estas construcciones responden a la demanda de espacio para el culto y reflejan el crecimiento de la comunidad.

Uno de los ejemplos más llamativos es la iglesia de Lang Van, en Ninh Binh, inaugurada en diciembre de 2025. Con estilo neogótico, capacidad para 5.000 personas y un campanario de más de 100 metros, es ya el templo católico más grande del sudeste asiático.

Sorprende que esta “fiebre” constructora, acompasada al crecimiento de la comunidad católica, tenga lugar con un gobierno comunista. Pero esta ha sido la apuesta gubernamental, en especial desde la pandemia.

Avance de relaciones diplomáticas 

En publicaciones oficiales como vietnam.es se ha recogido la audiencia en abril del Papa León XIV al presidente de la Asamblea Nacional de Vietnam, Tran Thanh Man, y su esposa, considerada de “gran importancia". "Ambas partes buscan establecer relaciones diplomáticas plenas entre Vietnam y la Santa Sede, y facilitar una visita del Papa a Vietnam”, dice la información.

En este contexto, ambas partes “expresaron su satisfacción por los importantes y sustanciales avances logrados en las relaciones entre Vietnam y la Santa Sede, desde las reuniones entre altos dirigentes de ambos países hasta el establecimiento de la Oficina del Representante Permanente de la Santa Sede en Vietnam”. Se trata del arzobispo Marek Zalewski, primer Representante Papal residente en Hanoi (la capital) desde 1975, quien asegura que “la Iglesia en Vietnam está viva porque su gente está viva".

El sacerdote David Rolo (Toledo, 1974), misionero del Verbum Dei que reside en Roma tras trabajar 6 años en el país vietnamita, ofrece a Omnes un dato: “en tiempos de la pandemia, la Conferencia Episcopal vietnamita hizo una llamada a todos los fieles, para atender las necesidades de las personas que estaban sufriendo”. Y el gobierno reconoció el beneficio social de la Iglesia católica en el país.

Vida sacramental

La vida sacramental muestra igual dinamismo, con más de 100.000 bautizos anuales y una asistencia a Misa dominical que alcanza entre el 64 % y el 90 % en zonas rurales y comunidades dedicadas, donde familias enteras participan en celebraciones litúrgicas de carácter comunitario.

Por experiencia propia, la Hermana Tham asegura que “la fe vivida en las familias y en las parroquias sigue siendo fundamental”. El P. David Rolo añade que “las familias católicas siguen teniendo un buen número de hijos, y hay muchos jóvenes, hombres y mujeres, provenientes de familias católicas, que desean seguir a Jesús en la vida consagrada o en la vida sacerdotal".

El “milagro” de las vocaciones

Quizá el aspecto más llamativo del crecimiento sea el florecimiento vocacional. Los 11 seminarios mayores del país funcionan a plena capacidad con más de 2.800 seminaristas, a los que se suman unas 31.000 religiosas y religiosos entregados al servicio de la Iglesia. El sacerdote Joseph Dinh Quang Hoan, de la diócesis de Thai Binh y actualmente en Roma estudiando gracias a una beca de la Fundación CARF, dice: “En Vietnam hay muchos jóvenes dispuestos a servir a la Iglesia. El número de vocaciones en la Iglesia vietnamita es muy elevado. En mi diócesis de Thai Binh, una diócesis pequeña, tenemos actualmente cerca de 100 seminaristas y muchos religiosos, monjas y hermanos".

Este abundante número de vocaciones ha permitido a la Iglesia vietnamita comenzar a exportar sacerdotes y religiosos a Europa y Estados Unidos, donde apoyan comunidades con escasez de clero. El propio Hoan explica su vocación formativa: “Venir a Roma a estudiar no es sólo mi sueño, sino el sueño de muchos creyentes vietnamitas. Quiero estudiar todo lo que pueda para poder volver a servir a la formación intelectual en mi diócesis”. Hoan también menciona que en su diócesis se está construyendo el seminario mayor del Sagrado Corazón, por lo que se necesitan profesores cualificados para acompañar este crecimiento sostenido.

Raíces históricas: la sangre de los mártires

El beato Andrés Phú Yên, primer mártir del país nacido en 1625, sigue siendo referente para la Iglesia en Vietnam. Con ocasión del 400 aniversario de su nacimiento, el Papa León XIV dirigió un mensaje a los más de 64.000 catequistas vietnamitas recordando que Andrés “recibió el bautismo, colaboró con los misioneros jesuitas, fue arrestado por su fe y asesinado a los 19 años tras negarse a renunciar a Cristo. Murió diciendo: ‘Jesús’”. El Pontífice agradeció a los catequistas su entrega: “Con vuestra enseñanza y vuestro ejemplo, atraen a los niños y a los jóvenes a la amistad con Jesús".

Vietnam cuenta además con 117 mártires canonizados, entre ellos san Andrés Dung-Lac y compañeros, cuyo testimonio en tiempos de dura represión sigue inspirando a las nuevas generaciones. Estos mártires, canonizados por san Juan Pablo II en 1988, corresponden a un período de persecuciones entre 1745 y 1862, durante el cual miles de cristianos vietnamitas fueron ejecutados por su fe. Fides, OMP Press o Asia News han señalado que los catequistas desempeñan un papel clave en la evangelización en áreas remotas donde el acceso a sacerdotes es limitado.

El legado de cardenales vietnamitas

La Iglesia vietnamita también ha dado a la Iglesia figuras cardenalicias de gran relieve. El cardenal François Xavier Nguyen Van Thuan, detenido 13 años en cárceles comunistas entre 1975 y 1988, se convirtió en símbolo de resistencia pacífica al celebrar Misa en secreto con tres gotas de vino y un poco de agua sobre la mano y escribir Droga nadziei, compuesto por 1001 pensamientos dedicados a sus fieles durante su cautiverio.

AutorFrancisco Otamendi

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Hiszpania

Cuenta atrás para la llegada del Papa León XIV a España

La organización del viaje ha presentado una campaña comunicativa que preparará el terreno para la llegada del pontífice.

Redakcja Omnes-19 maja 2026 r.-Czas czytania: 3 minuty

Dos spots, algo más largos de lo habitual, uno referido a la amistad y el encuentro a pesar de las diferencias y otro, sobre la necesidad de conocer y tratar a los demás “alzando la mirada” serán los dos relatos audiovisuales con los que España prepara la visita del Papa León XIV. 

Rafael Rubio, Coordinador de Comunicación Nacional de la visita; Gabriel González Andrío, Responsable de Marketing y Campañas de la visita; Marcos Tejeiro, Director General de UM (Omnicom Media España) y Sara de la Torre, Directora de Comunicación de la Archidiócesis de Madrid, han compartido con la prensa algunas novedades y avances de los preparativos de la visita del pontífice a España. Durante tres semanas, los martes, se darán a conocer estos avances en las diversas sedes. 

Los spots: “Metro” y “Nuevos (viejos) amigos””

“Metro” y “Nuevos (viejos) amigos” son las dos cápsulas de vídeo, que se proyectarán fundamentalmente en televisiones y redes sociales, con las que la organización de la visita papal “aspira a interpelar tanto a creyentes como a no creyentes”.

La campaña ha contado con Omnicon Media para la planificación estratégica; con Ábside Media para la producción y con TheCyranos para la creatividad. Sobre este aspecto, Gabriel González Andrío ha querido agradecer a los voluntarios, no actores, que protagonizan estos spots y cómo quieren reflejar esta necesidad de superar la polarización y especialmente, a establecer relaciones personales superando las diferencias y prejuicios, como preparación a la llegada del Papa y en consonancia con los mensajes que, en este sentido, ha ido lanzando el Papa León XIV desde el inicio de su pontificado. 

Los actos de Madrid

Sara de la Torre ha avanzado algunos aspectos de los actos y celebraciones que presidirá León XIV en Madrid. 

En este sentido, ha explicado el recorrido de la procesión del Corpus Christi, presidida por el pontífice que partirá desde Cibeles, donde se celebrará la Santa Misa, por la calle Alcalá hasta la altura de la parroquia de San José. Allí dará la vuelta, regresando al punto de partida.  

De la Torre ha querido puntualizar además que “para la distribución de la comunión en la Santa Misa de Cibeles se ha establecido un plan estratégico para evitar que alguien quede sin comulgar. En este sentido, “500 sacerdotes y 1.800 ministros extraordinarios de la comunión, estarán distribuidos a lo largo de todo el espacio y además, 6 parroquias del entorno: San José, la basílica de Jesús de Medinaceli, San Jerónimo, San Manuel y San Benito, Santa Bárbara y el centro cultural de la villa, serán ‘parroquias eucarísticas’, a las que se puede acudir a comulgar en el caso de no llegar a uno de estos ministros”. Hay que apuntar que, a día de hoy, hay 250.000 personas registradas para esta celebración de la Santa Misa en Cibeles. 

La directora de Comunicación de la Archidiócesis de Madrid ha desvelado, además que, en todo el entorno de Castellana se establecerán diversos “puntos de escucha”. Una iniciativa pastoral que se lleva a cabo en la Archidiócesis madrileña hace tiempo y que tendrá su expresión visible en estos días, con el objetivo que cualquier persona que quiera y lo necesite, pueda ser escuchado por agente de esta pastoral, formados para ello, e iniciar un proceso de acompañamiento. 

La participación

Además se han dado a conocer algunas de las cifras de participación de las que se teine constancia. Además del cuarto de millón de asistentes a la Misa y procesión del Corpus, Rafael Rubio ha dado a conocer que hay unos 160.000 inscritos para la Vigilia del sábado; 36.000 en la Santa Misa de Gran Canaria y 25.000 para la de Tenerife. No se han dado los datos correspondiente a los actos en Barcelona. 

Equipaciones de voluntarios y merchandising

La rueda de prensa ha servido para dar a conocer, además, las equipaciones de los voluntarios y la organización de estas celebraciones. Los voluntarios y organización irán equipados con camisetas y gorras de diferente color, según su labor: 

Rojo para el staff general, naranja para los voluntarios, azul para voluntarios de accesibilidad y verde para los voluntarios de información. Junto a esto, el merchandising de esta visita ya está disponible en la tienda online de El Corte Inglés y en la web Conelpapa.es.  Los beneficios irán íntegros a sufragar los gastos del viaje y además gracias a la colaboración de la Fundación Oto, también están a la venta productos religiosos elaborados por distintos conventos de clausura de España.

Ewangelizacja

¿Por qué tengo que ir a un sacerdote para que Dios me perdone en Confesión?

Jesús así lo estableció, instituyendo uno de los siete sacramentos, y confiriendo a los apóstoles el poder de perdonar los pecados. Los sacerdotes, sucesores de esos apóstoles, actuarían en nombre de Jesús.

Alejandro Vázquez-Dodero-19 maja 2026 r.-Czas czytania: 3 minuty

La Confesión –o sacramento de la Alegría, Reconciliación, Perdón de Dios– es el sacramento de curación. Sana el alma, cura algo que hice mal e hirió a Dios mismo, porque contravino mi naturaleza y la voluntad del Señor. Vuelve a posibilitar la inhabitación de Dios en mi alma si cometí un pecado mortal y por ello  le “expulsé” de mi interior; o la purifica más si le ofendí leventemente. 

Para poder confesarme debe haber materia, o sea consciencia de haber pecado u ofendido a Dios por inobservancia de cualquiera de los Mandamientos que señalan cuál debe ser la actitud del hombre frente a Dios, la del hijo frente al Padre.

Significado de la Confesión

Es un tesoro de valor incalculable, al significar el encuentro con la misericordia infinita de Dios, que me ama y siempre quiere perdonarme y darme la oportunidad de comenzar y recomenzar, una y mil veces. En definitiva, se trata de volver a ser nosotros mismos, reencontrándonos nuevamente con Dios, con quien nuestra naturaleza desea –porque necesita– estar. Por esta simple razón encontraría su justificación que la Iglesia obligue al menos a confesar los pecados mortales, si es el caso, una vez a año.

El pecado mortal debe ser confesado obligatoriamente a un sacerdote para recibir el perdón, mientras que los pecados veniales se recomienda confesarlos para fortalecer la vida espiritual. Porque hay otros modos de purificar esos pecados leves, como la propia recepción de Cristo en la Eucaristía.

¿Por qué no puedo pedir perdón a Dios directamente?

Na stronie Katechizm Kościoła Katolickiego en el núm. 1441 recuerda que “sólo Dios perdona los pecados (Mc 2,7). Jesús es el Hijo de Dios, y dice de sí mismo: ‘El Hijo del hombre tiene poder de perdonar los pecados en la tierra’ (Mc 2,10)y ejerce ese poder divino: ‘Tus pecados están perdonados’ (Mc 2,5; Lc 7,48)”.

De otro lado subraya que, al atardecer del día de la Resurrección, el Señor se presentó en medio de los discípulos y les dijo: “Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les son perdonados; a quienes se los retengáis, les son retenidos” (Jn 20, 21).

Así, en virtud de su autoridad divina, Jesús confiere este poder a los hombres para que lo ejerzan en su nombre, de modo que los sacerdotes –o mejor, Él a través de los estos– puedan perdonar los pecados y devolver la paz a la conciencia.

Se trata de un contenido sagrado, que pertenece a Dios y al corazón de cada persona. De ahí que el sacerdote esté obligado a guardar el denominado sigilo sacramental o secreto de oficio de lo escuchado en Spowiedź.

Razones para confesarse

En síntesis, estas serán las razones por las que según la Fe Católica uno debe confesarse con un sacerdote:

  • Jesús así lo estableció, instituyendo uno de los siete sacramentos, y confiriendo a los apóstoles el poder de perdonar los pecados. Los sacerdotes, sucesores de esos apóstoles, actuarían en nombre de Jesús.
  • La Confesión significa un encuentro directo con la Gracia divina del sacramento, con el mismo Señor, porque el sacerdote en el instante de absolver o conferir el perdón de los pecados actúa en la persona del mismo Cristo.
  • Significa asimismo una medicina para el alma, que cura el pecado y la fortalece para próximos encuentros con la tentación de pecar. El sacerdote actúa de este modo como médico y guía espiritual, aliviando la carga de la culpa toda vez que expresa el perdón que ha conferido el mismo Dios.
  • El pecado rompe lazos con Dios, y, en consecuencia, con la Iglesia. El sacerdote, representando a la Iglesia, manifiesta además la restauración de esa unidad del fiel católico con la Iglesia. 
  • Reconocer el pecado ante otra persona, el sacerdote, en este caso alguien cualificado por su condición de persona consagrada, ayuda a lograr una conversión real a través de la humillación que pueda conllevar la acusación del pecado.

Para alcanzar el perdón del ofendido –Dios mismo en este caso– hay que verificar que existe arrepentimiento cierto por el daño causado, y eso lo hace el sacerdote en Confesión.

  • Por último, nos referiríamos a la certeza del perdón, que alcanza quien escucha las palabras de absolución. Se logra así la seguridad teológica de que los pecados han sido perdonados, han desaparecido, y uno ha vuelto a la comunión con Dios, abrazando su amor misericordioso, recuperando la paz interior.
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Ewangelizacja

Jacek Magiera, trener piłki nożnej, święty?

Wielu z tych, którzy trenowali pod okiem Jacka Magiery, mówi to samo: «Pomógł mi stać się lepszym człowiekiem».

Stanisław Urmański-19 maja 2026 r.-Czas czytania: 5 minuty

10 kwietnia Jacek Magiera, asystent selekcjonera reprezentacji Polski w piłce nożnej, zmarł niespodziewanie w wieku 49 lat. Jego nazwisko może nie być znane kibicom największych klubów piłkarskich, ale w ostatnich latach był ważną postacią w kraju. Magiera nie tylko osiągał dobre wyniki na boisku, ale także pomógł wielu piłkarzom w rozwoju osobistym. Trener nigdy nie ukrywał, że jeśli osiągnął cokolwiek dobrego, to dlatego, że odpowiedział na dar, jaki dał mu Bóg. 

Rzadko się zdarza, aby przymiotnik pojawił się w Przeglądzie Sportowym, najważniejszym polskim dzienniku sportowym. święty. Oczywiście, wraz z rozwojem Internetu jako źródła najświeższych wiadomości, takich jak wyniki meczów, gazeta ewoluowała, pozostawiając więcej miejsca na wywiady i artykuły publicystyczne, które głębiej wyjaśniają powody tego, co dzieje się na boiskach piłkarskich czy innych arenach sportowych.

Święty?

Wracają więc tematy takie jak ciężka praca, pokonywanie przeciwności losu i nieustępliwość po porażkach. Ale co ze świętością? Znamienne, że w swoim komentarzu do śmierci Jacka Magiery, jego kolega z młodzieżowej reprezentacji Polski, Kamil Kosowski, opisał go następująco: “Nie chciałem opisywać Jacka tylko jako trenera czy piłkarza, bo niezależnie od roli, zawsze będzie dla mnie tym samym kolegą: pełnym ciepła, pomocnym, inteligentnym i empatycznym. Człowiekiem wiary, głęboko religijnym, zapalonym czytelnikiem, spragnionym wiedzy i rozumiejącym, że rozwój piłkarski to nie wszystko. Człowiekiem bez nałogów, krystalicznie czystym; można by rzec, że był świętym”.

Ciekawe, że jego kolega, zamiast skupiać się na sukcesach jako piłkarza i trenera, podkreśla jego ludzką stronę i głęboką wiarę. Jego zwyczajna, prosta relacja z Bogiem wpływała na wszystko, co robił. Fakt, że nawet ludzie, którzy nie podzielali jego wiary, dostrzegali w nim coś więcej, jest niezwykle znaczący.

Kim był Jacek Magiera?

Urodzony w Częstochowie, niedaleko sanktuarium na Jasnej Górze, Magiera rozpoczął karierę w lokalnym klubie Raków, ale wkrótce przeniósł się do Legii Warszawa, stołecznej drużyny, która z 15 tytułami mistrzowskimi zajmuje pierwsze miejsce w rankingu polskich klubów. Grał w Legii przez 10 sezonów i dwukrotnie zdobył mistrzostwo kraju. Już w czasach gry w piłkę nożną rozważał karierę trenerską. W wieku 32 lat zakończył karierę piłkarską i rozpoczął pracę trenerską. Wśród jego osiągnięć wyróżnia się mistrzostwo Polski z 2017 roku z Legią Warszawa. Siedem lat później poprowadził Śląsk Wrocław do wicemistrzostwa. Wniósł również wkład w reprezentację Polski na różnych stanowiskach, ostatnio jako asystent trenera.

Ale bardziej niż tytuły, liczy się praca, jaką wykonał z zawodnikami. Lata, które naznaczyły go najbardziej, to 2014 i 2015, kiedy to prowadził rezerwy Legii Warszawa. Był tam mentorem utalentowanych młodych zawodników w wieku 17, 18 i 19 lat, którzy mieli przed sobą całą przyszłość, a którzy musieli zmierzyć się z przejściem w dorosłość i ryzykowali zbłądzenie. Wtedy właśnie pojawił się Magiera, ze swoją wymagającą naturą i kompleksowym wsparciem.

Wielu z tych, którzy z nim trenowali, mówi to samo: «Pomógł mi stać się lepszym człowiekiem». W jednym z wywiadów wyjaśnił, że jego podejście do trenowania polegało na dostrzeżeniu w młodym zawodniku czegoś, czego inni nie dostrzegali, aby go rozwinąć i dać mu możliwość zdobycia doświadczenia.

Co mówią ich gracze

I to nie tylko jego słowa; potwierdzają je zawodnicy. Szczególnie wymowne są wypowiedzi Jakuba Rzeźniczaka. Zaczynał swoją zawodową karierę w Legii, gdy Magiera kończyła swoją, a później był jego trenerem: “Był jednym z moich mentorów, zawsze wspierał młodych zawodników. Pomógł mi zdać maturę i pożyczał pieniądze, kiedy ich potrzebowałem”.

Rzeźniczak opowiada, jak nawet gdy Magiera pracował w innym klubie, dzwonił do niego w trudnych chwilach, także w sprawach osobistych: “Wielokrotnie mi pomagał: kiedy przechodziłem trudny okres w piłce nożnej, kiedy zmarł mój syn, czy kiedy w moim życiu działo się coś złego; zawsze mogłem na niego liczyć. Po telefonie do trenera Magiery człowiek w jakiś sposób się odradzał; potrafił zaszczepić w nim bardzo pozytywnego ducha w trudnych sytuacjach”.

Przekazał tym młodym zawodnikom, i nie tylko im, potrzebę sumiennego działania. W pewnym momencie natknął się na książkę Álexa Roviry i Fernando Tríasa de Besa:, Powodzenia. Książka, napisana w formie baśni, wyjaśnia, że prawdziwy sukces – czy to w biznesie, piłce nożnej, czy życiu – nie jest kwestią przypadku, lecz trafnych decyzji i uczciwości. Magiera był tak zafascynowany tą pracą, że kupił pozostałe 700 egzemplarzy polskiego wydania, aby przekazać je swoim zawodnikom i wyjaśniać im to podczas treningów. Dawał młodym piłkarzom do myślenia, zachęcając ich do dbania o siebie i niemarnowania wysiłku treningowego na szkodliwe rozpraszacze.

Jego podejście do zarządzania zespołem świadczyło również o głębokim zrozumieniu problemów. Na przykład, odnosząc się do dyscypliny w szatni, wyjaśnił w wywiadzie, że nie próbował jej narzucać, krzycząc na zawodników, żeby robili to, czego on od niego oczekuje, ale wierzył, że dyscyplina powinna pochodzić z ich wnętrza. Dobrzy zawodnicy chcą robić to, co każe im trener, ponieważ już to przyswoili.

Piłka nożna na swoim miejscu

W wywiadach nie ukrywał, że piłka nożna nie była dla niego najważniejsza. Rodzina była dla niego najważniejsza, oczywiście. Ożenił się później, z Małgorzatą, która podzielała jego pasję do futbolu, i mieli dwóch synów. Co znamienne, przywiązywał dużą wagę do tego, by nie zmieniać drużyn zbyt często. Wiedział, że jego synowie potrzebują ojca i stabilizacji, by budować trwałe więzi, o czym, jak przyznał, zawsze mu przypominała żona.

A przede wszystkim jego relacja z Bogiem. W wywiadzie powiedział: “Dla mnie wiara jest fundamentem, na którym buduję wszystko. Buduję rodzinę, drużynę i każdego zawodnika z osobna (…). Wiem, że bez Boga nie istniałbym, nic, co robię, nie istniałoby. Całkowicie ufam, że boska ścieżka jest moją ścieżką”.

Okoliczności śmierci

Jego śmierć była nieoczekiwana: zasłabł podczas treningu indywidualnego w parku we Wrocławiu z powodu zawału serca. Zaledwie kilka tygodni wcześniej przeszedł szczegółowe badanie lekarskie, które nie wykazało żadnych nieprawidłowości.

Jego śmierć była szeroko komentowana w mediach. Prezydent RP Karol Nawrocki wziął udział w jego pogrzebie. Polski Związek Piłki Nożnej zarządził minutę ciszy przed wszystkimi meczami Ekstraklasy w tygodniu jego śmierci. Kibice Legii Warszawa przygotowali transparent z jego dużym portretem, aby towarzyszyć klubowi na meczu ligowym. W kolejnym meczu Śląska, jego ostatniego klubu po jego śmierci, gra została przerwana w 19. minucie i 47. sekundzie, nawiązując do roku założenia klubu (1947).

Półtora roku wcześniej odwiedził sanktuarium w Gietrzwałdzie w północnej Polsce, miejsce objawień maryjnych w drugiej połowie XIX wieku. Od tamtej wizyty rodzina Magierów codziennie odmawiała różaniec. Jan, jego dwunastoletni syn, spontanicznie powiedział w dniu swojej śmierci, widząc panującą tam ciężką atmosferę smutku: “Hej, może odmówimy różaniec? Tak by zrobił tata”.

AutorStanisław Urmański

Polski ksiądz.

Inicjatywy

¿Hay vida extraterrestre inteligente? Opinan pensadores católicos

Si existen seres extraterrestres racionales, ¿cuál sería la relación de Dios con ellos? La reflexión era antes puramente especulativa, pero podría adquirir un nuevo significado al divulgarse datos del Departamento de Defensa de Estados Unidos sobre supuestos encuentros con “fenómenos anómalos no identificados” o FANI.

OSV / Omnes-19 maja 2026 r.-Czas czytania: 7 minuty

– María Wiering, OSV News

Los UAP -antes conocidos como ‘objetos voladores no identificados’ u OVNIs- y la inteligencia detrás de su existencia han sido durante mucho tiempo motivo de fascinación pública, incluso antes de que se afirmara el hallazgo de restos de OVNI en Roswell, Nuevo México. 

Pero teólogos y científicos católicos también han reflexionado sobre sus implicaciones en la forma en que la humanidad se percibe a sí misma en relación con su Creador.

Entre los estudiosos que investigan este tema, el consenso general parece ser que la existencia de seres inteligentes extraterrestres no trastoca la teología de la creación de la Iglesia.

Christopher Baglow, director de la Iniciativa de Ciencia y Religión del Instituto McGrath para la Vida de la Iglesia en la Universidad de Notre Dame en Indiana, abordó esta cuestión en una conferencia impartida en 2021 para la Conferencia Anual de la Sociedad de Científicos Católicos, cuya versión publicó en Church Life Journal. 

Humanos y extraterrestres comparten a Dios como su creador

Su punto de partida fue que los humanos y los extraterrestres comparten a Dios como su creador, lo que otorga a los extraterrestres “la capacidad de una relación especial con Dios en la que pueden conocerlo y responderle con libertad y amor”.

“Dios los amaría y querría compartir su vida con ellos”, dijo.

Se dice que San Juan Pablo II expresó una idea similar cuando un niño le preguntó si los extraterrestres eran reales. “Recuerden siempre”, habría dicho el difunto pontífice , “ellos son hijos de Dios, igual que nosotros».

El Papa León XIV visita el Observatorio Vaticano en Castel Gandolfo, Italia, el 20 de julio de 2025, para conmemorar el aniversario de la primera misión tripulada que alunizó en 1969. (Foto de CNS/Vatican Media).

¿Podría la Iglesia bautizar a seres extraterrestres?

Si bien la Iglesia Católica no ofrece una enseñanza definitiva sobre la vida extraterrestre, a lo largo de los siglos los intelectuales católicos han reflexionado sobre el tema. En el siglo XV, el cardenal alemán Nicolás de Cusa, filósofo y teólogo, especuló que la creatividad de Dios hacía probable la existencia de vida inteligente en otros planetas. 

Mucho más recientemente, el astrónomo jesuita Hermano Guy Consolmagno planteó una pregunta clave sin rodeos en el título de su libro de 2014: “¿Bautizarías a un extraterrestre?”. 

Escrito en colaboración con el padre jesuita Paul Mueller, el libro aborda diversas cuestiones de fe y ciencia mediante un formato de preguntas y respuestas. En cuanto a la pregunta que da título al libro, responde afirmativamente, pero solo si el extraterrestre lo solicita, ya que se trata de un sacramento que debe darse y recibirse libremente.

El hermano Consolmagno, oriundo de Detroit, es presidente de la Fundación del Observatorio Vaticano y fue director del Observatorio Vaticano durante una década, de 2015 a 2025. “Cualquier entidad, por muchos tentáculos que tenga, tiene alma”, declaró a The Guardian en 2010, añadiendo que estaría “encantado” si se descubriera vida extraterrestre inteligente.

El Papa León XIV saluda al hermano jesuita Guy Consolmagno, director del Observatorio Vaticano, durante una audiencia con estudiantes de la escuela de verano del observatorio, en el Vaticano, el 16 de junio de 2025. (Foto de CNS/Vatican Media).

¿Existen en el universo otros “hijos de Dios”?

El actual director del observatorio, el padre jesuita Richard D’Souza, comparte una opinión similar. 

“Serían hijos de Dios”, dijo D’Souza refiriéndose a los seres extraterrestres en 2025. “Creo en un Creador benevolente. Él está detrás de todo”.

El padre jesuita José Funes, otro exdirector del Observatorio Vaticano, lidera el Proyecto OTHER, que reúne a científicos, teólogos y filósofos en la Universidad Católica de Córdoba, Argentina, para estudiar la posibilidad y el impacto potencial de la existencia de seres extraterrestres inteligentes.

“Así como existe una multiplicidad de criaturas en la Tierra, puede haber otros seres, incluso inteligentes, creados por Dios. Y esto no contradice la fe, porque –y es importante entenderlo–, no podemos poner límites a la libertad creativa de Dios”, afirmó en un artykuł de 2023 publicado por el Observatorio Vaticano. 

Ni necesaria, ni excluida

“La existencia de vida inteligente en planetas distintos de la Tierra no es ni necesaria ni excluida por ningún argumento teológico. Los teólogos, como el resto de la humanidad, deben esperar y ver”.

W entrevista de 2021 con Catholic News Service, el padre Funes instó a los católicos y a otros a considerar el tema desde una perspectiva académica, no desde teorías de la conspiración.

Entre las preguntas que los teólogos —incluido el célebre teólogo jesuita del siglo XX, el padre Karl Rahner— se han planteado está si la Encarnación se habría repetido en otros planetas para otras especies inteligentes. Tanto el padre Funes como el padre dominico Thomas F. O’Meara, profesor de teología jubilado de la Universidad de Notre Dame y autor de “Vast Universe: Extraterrestres and Christian Revelation”, declararon a CNS que la encarnación de Jesús fue un acontecimiento “único” que no necesariamente tendría lugar más allá de la Tierra.

Se trata de una cuestión que el apologista cristiano C.S. Lewis, autor anglicano más conocido por su serie “Las crónicas de Narnia”, exploró a través de la ficción a finales de la década de 1930 y en la década de 1940 con su “Trilogía espacial”. Los libros —”Fuera del planeta silencioso”, “Perelandra” y “Esa fuerza espantosa”— abordaban el tema de los extraterrestres, popularizado en la cultura por otros escritores como H. G. Wells, más conocido por “La guerra de los mundos”, una novela publicada por primera vez en 1898 y tristemente famosa por su adaptación radiofónica de 1938.

¿Necesitarían los seres extraterrestres la Redención?

La obra de Lewis plantea la posibilidad de que seres racionales de otros planetas puedan seguir viviendo en una relación con Dios que no se haya visto afectada por la caída y, por lo tanto, no necesiten la redención de la misma manera que los seres humanos.

La trilogía de Lewis también fue un punto de referencia en un documental de 31 minutos titulado “¿Qué deberían creer los católicos sobre los ovnis?”, del Instituto McGrath de Notre Dame. Producido por Brett Robinson, del mismo instituto, el documental reunió a varios científicos, teólogos y otros académicos para debatir sobre la pregunta que da título al mismo.

En el documental, el estudioso de Lewis, Michael Ward, señala las propias dudas de Lewis sobre si el modelo cosmológico actual podría verse desmoronado por nuevos descubrimientos. Tras señalar que la antropología cristiana ha dado cabida a otros avances científicos, como el sistema copernicano y la biología darwiniana, Ward afirmó: “No hay nada nuevo bajo el sol que no pueda integrarse en el marco existente”.

Sabiduría para lidiar con inteligencia no humana

Entre los expertos entrevistados se encuentra Diana Walsh Pasulka, profesora de estudios religiosos en la Universidad de Carolina del Norte en Wilmington y autora de «American Cosmic», publicado en 2019 por Oxford University Press, que explora el fenómeno de la creencia en la vida extraterrestre inteligente.

“Mucha gente piensa que reconocer la existencia de inteligencias no humanas cambiaría la religión, la erradicaría o la desacreditaría por completo, pero yo no lo creo en absoluto”, dijo Pasulka en el documental. “Dentro de las principales religiones existe sabiduría sobre cómo lidiar con la inteligencia no humana”.

Pasulka, católica practicante, ve una conexión entre los informes contemporáneos de fenómenos aéreos no identificados y las descripciones medievales de fenómenos celestes, y su trabajo la ha llevado a mantener correspondencia con ingenieros aeroespaciales y miembros de la Fuerza Espacial de Estados Unidos que buscan explicaciones para sus propias experiencias o investigaciones.

¿Los UAP son ángeles? ¿Demonios? ¿O algo más?

En una entrevista publicada en marzo en el periódico español ‘El País’, Pasulka dijo: “En el gobierno de Estados Unidos ahora mismo hay mucha gente que cree en los ovnis, en los fenómenos aéreos no identificados. Eso es un hecho. Usan el dinero de los contribuyentes para estudiarlo. Pero tienen diferentes interpretaciones.

“Por cierto, hay un alto porcentaje de católicos devotos en el ejército que estudian esto”, añadió. “Creen que probablemente existen diversos fenómenos. Algunos los clasificarían como causados ​​por ángeles y demonios. Y luego están los que consideran una amenaza, proveniente de una civilización extraterrestre desconocida. Solo saben que están aquí, y los tratan como una amenaza porque son militares: si hay algo en su espacio aéreo, quieren saber qué es”.

En marzo, el vicepresisdente J.D. Vance, católico, llamó la atención sobre la teoría de que los extraterrestres son ángeles caídos, diciendo en una entrevista de podcast que pensaba que los supuestos extraterrestres son demonios, y que la guerra espiritual es la explicación más fácil para los «fenómenos extranaturales».

Paul Thigpen, teólogo fallecido a principios de este año, también exploró esa posibilidad en su libro de 2022 , “Inteligencia extraterrestre y la fe católica: ¿Estamos solos en el universo con Dios y los ángeles?”. Pero concluyó que el ámbito espiritual era una explicación improbable para todos los fenómenos aéreos no identificados (FANI). Y expresó su preocupación de que el contacto humano con extraterrestres pudiera llevar a algunos a sustituir su realidad por la de Dios o a considerarlos erróneamente como una fuente de salvación.

En una fotografía de archivo, se ve a personas usando gafas de visión nocturna para observar el cielo durante una excursión para avistar objetos voladores no identificados (OVNI) en el desierto a las afueras de Sedona, Arizona. (Foto de OSV News//Mike Blake, Reuters)

“La Iglesia podría acoger este nuevo conocimiento científico”

“La Iglesia podría acoger este nuevo conocimiento científico, al igual que lo hizo con la revolución científica del siglo XVI que demostró que la Tierra no es el centro del sistema solar”, afirmó en una entrevista de 2022 con el National Catholic Register. 

“Si nos encontráramos directamente con una especie alienígena, con la posibilidad de comunicarnos, la Iglesia, por supuesto, tendría muchas preguntas sobre su condición espiritual y moral. Las respuestas a esas preguntas determinarían la respuesta de la Iglesia ante tales criaturas”.

“Al examinar las cuestiones implicadas, nos vemos obligados a profundizar mucho más en el significado de la enseñanza católica tradicional sobre la omnipotencia y la creatividad de Dios, la imagen de Dios en la humanidad, la caída del género humano, la naturaleza de la Encarnación, los medios y el alcance de la redención y la realidad de los ‘últimos tiempos’”.

Los extraterrestres no son algo imposible para los católicos, pero implican una forma diferente de pensar

El 5 de mayo, Will Rahn de The Free Press publicó un episodio de podcast titulado “Estos dos católicos ven señales de Dios en los ovnis”, en el que participaron Pasulka y el columnista de opinión del New York Times, Ross Douthat, para una serie titulada “¿Qué deberían pensar las personas inteligentes sobre los ovnis?”.

Douthat no se adhirió a ninguna teoría en particular sobre la naturaleza de la vida extraterrestre, en caso de que existiera. Sin embargo, sí reconoció la tensión que podrían sentir los católicos si se demostrara su existencia.

“La mayoría de los católicos se sienten bastante cómodos con un conjunto de categorías que son reales pero invisibles”, dijo Douthat. “Y sería un cambio, digamos, si la Iglesia dijera: ‘Por cierto, algunos de estos seres sobrenaturales pueden aparecer en las cámaras de la Fuerza Aérea’. Eso no sería imposible, pero supondría una forma diferente de pensar sobre estas cosas respecto a la que tienen la mayoría de los católicos actualmente”.

– María Wiering es la editora jefe de OSV News.

AutorOSV / Omnes

Watykan

León XIV: el camino de la Ascensión es Jesús, la Virgen María y los santos

León XIV ha indicado este domingo el camino para nuestra Ascensión: Jesús, la Virgen María y los santos. Los que la Iglesia ofrece como modelo universal, y los de al lado. En el Día Mundial de las Comunicaciones Sociales, ha animado  al compromiso “con formas de comunicación que respeten la verdad humana”.

Redakcja Omnes-18 de maj de 2026-Czas czytania: 2 minuty

En la Solemnidad de la Ascensión del Señor, que celebran muchos países este domingo, el Papa León XIV ha manifestado en el Regina caeli en la Plaza de San Pedro, que “estamos unidos a Jesús, como miembros a la cabeza, en un solo cuerpo, y su ascensión al cielo nos atrae también, junto con él, hacia la plena comunión con el Padre”. 

En este sentido, ha recordado a san Agustín, quien afirmó: ‘El hecho de que la cabeza avance constituye la esperanza de los miembros’”.

La Ascensión, pues, “no nos habla de una promesa lejana, sino de un vínculo vivo que también nos atrae hacia la gloria celestial, expandiendo y elevando nuestros horizontes incluso en esta vida y acercando cada vez más nuestra forma de pensar, sentir y actuar a la medida del corazón de Dios”, ha añadido.

“Conocemos el camino de esta ascensión”, ha subrayado el Santo Padre, mencionando a Nuestra Señor, a la Virgen y a los santos, los ya fallecidos y los que viven junto a nosotros. Así lo ha dicho:

Santos de altar, y los de ‘la puerta de al lado’

 “Lo encontramos en Jesús, en el don de su vida, en sus ejemplos y enseñanzas, así como lo vemos reflejado en la Virgen María y en los santos: aquellos a quienes la Iglesia nos ofrece como modelo universal y aquellos —como le gustaba llamarlos al Papa Francisco, ‘los de al lado’‘, con quienes compartimos nuestros días: padres, madres, abuelos, personas de todas las edades y condiciones, que con alegría y compromiso se esfuerzan sinceramente por vivir según el Evangelio”.

Con ellos, con su apoyo y gracias a sus oraciones, también nosotros podemos aprender a ascender día a día hacia el Cielo, ha subrayado, (…), “haciendo crecer, en nosotros y a nuestro alrededor, la vida divina que recibimos en el Bautismo y que constantemente nos atrae hacia arriba, hacia el Padre, y esparciendo en el mundo preciosos frutos de comunión y paz”.

Que María, Reina del Cielo, que en cada momento ilumina y guía nuestro camino, nos ayude, ha concluido su alocución antes de rezar la oración mariana del Regina caeli.

Comunicaciones Sociales: “Preservar las voces y los rostros humanos” en la IA

Después del Regina caeli, el Pontífice ha recordado que hoy,  en varios países, se celebra el Día Mundial de las Comunicaciones Sociales, “al que este año he decidido dedicar el tema ‘Preservar las voces y los rostros humanos’. 

En esta era de sztuczna inteligencja, el Papa ha animado “a todos a comprometerse con la promoción de formas de comunicación que siempre respeten la verdad humana, que es el principio rector de toda innovación tecnológica”.

“Cuidar la paz es cuidar la vida”

Desde hoy hasta el próximo domingo, se celebra la Semana Laudato Si', dedicada al cuidado de la creación e inspirada en la encíclica del Papa Francisco, ha señalado también el Papa.

En este Año Jubilar de San Francisco de Asís, “recordamos su mensaje de paz con Dios, con nuestros hermanos y hermanas, y con todas las criaturas. Lamentablemente, en los últimos años, debido a las guerras, el progreso en este ámbito se ha visto muy ralentizado”.

Por ello, “animo a los miembros del Movimiento Laudato Si’ y a todos aquellos que trabajan por una ecología integral a renovar su compromiso. ¡Cuidar la paz es cuidar la vida”, ha finalizado, antes de saludar a peregrinos y fieles de diversas partes del mundo, e impartir la Bendición.

AutorRedakcja Omnes