Gospel

El amor como principio. Domingo XXX del tiempo ordinario (A)

Vitus Ntube nos comenta las lecturas del Domingo XXX del tiempo ordinario (A) correspondiente al día 25 de octubre de 2026.

Vitus Ntube-22 de październik de 2026-Czas czytania: 2 minuty

Seguimos viendo a Jesús enfrentándose a sus adversarios. Parece que Jesús está pasando por otra serie de pruebas, por otra especie de tentación. El domingo pasado, los fariseos, aliados con los herodianos, intentaron ponerle una trampa, y Jesús los despachó con aquella ingeniosa y aguda respuesta: dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. 

Hoy, los fariseos vuelven, después de que Jesús hubiera dejado sin respuesta a los saduceos. Esta vez regresan acompañados de un doctor de la ley. Anteriormente habían enviado a sus discípulos; ahora piensan que un experto en la ley estará a la altura del desafío. Pero quienes pensaban que aquel doctor sería capaz de poner a Jesús en aprietos no habían juzgado bien la situación. La belleza del diálogo con Jesús, sin embargo, es que Él siempre lo convierte en una oportunidad para enseñar. La prueba se transforma en una ocasión que Jesús aprovecha para enseñar acerca de sí mismo y de su doctrina.

Hoy, Jesús resume toda la ley divina en el amor. El doctor de la ley le pregunta: “Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la ley?”. No era una pregunta sencilla, teniendo en cuenta que la ley de Moisés contiene 613 preceptos y prohibiciones.

En lugar de limitarse a escoger una regla de aquella extensa lista, Jesús hace lo que solo Él puede hacer. Proporciona el principio unificador que está detrás de todos ellos. Ni la Inteligencia Artificial ni la inteligencia humana podrían sintetizar las leyes con una claridad tan divina.

Toda la ley divina se resume en el amor. Jesucristo, que es el amor mismo, resume toda la ley en este principio rector del amor. No se limita a escoger uno de los muchos preceptos, sino que ofrece el principio que unifica toda la Ley. Jesús responde: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente. Este mandamiento es el principal y primero".

Pero el resumen de esta ley no termina aquí. Jesús añade algo más: “El segundo es semejante a él: ‘Amarás a tu prójimo como a ti mismo'». Jesús establece una semejanza entre el primero y el segundo mandamiento y, finalmente, sitúa toda la ley sobre estos dos.

Podemos resumirlo todo en una sola idea: hacer todo con amor; amar a Dios y a los demás en todas nuestras acciones. Amar es, por así decirlo, el mandamiento. La paradoja es que se nos manda amar; realizar todas nuestras acciones con amor, hacerlo todo con amor. Todos los preceptos y prohibiciones deben cumplirse con amor. Estamos llamados a resumir todas nuestras acciones en el amor, de modo que nuestras acciones con respecto a Dios y a los demás estén motivadas por este principio fundamental: el amor.

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