Familia

El perdón en la pareja: lo que la psicología revela sobre volver a confiar

Un estudio publicado en una revista científica Q1 (Scopus) valida en España una herramienta clave para medir el perdón en la pareja. La investigación desmonta mitos y muestra que perdonar es un proceso interior, libre y complejo.

Javier García Herrería·7 de febrero de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos
perdón pareja

El perdón no es olvidar ni reconciliarse automáticamente, sino un proceso interior, complejo y profundamente humano. Así lo demuestra una investigación reciente liderada por la psicóloga Agata Kasprzak y María Pilar Martínez-Díaz, que acaba de ser publicada en Journal of Marital and Family Therapy, una revista científica de referencia internacional en terapia familiar y de pareja.

El estudio valida en población española la Marital Offense-Specific Forgiveness Scale (MOFS), un instrumento internacional que permite medir de forma rigurosa cómo las personas afrontan el perdón tras una ofensa específica dentro de la relación de pareja. El trabajo ha sido realizado por investigadoras de la Universidad Francisco de Vitoria y la Universidad Pontificia Comillas, y supone un avance relevante tanto para la investigación psicológica como para la práctica clínica.

Medir el perdón para comprenderlo mejor

Lejos de reducir el perdón a una actitud superficial o a una fórmula bienintencionada, la escala validada permite analizarlo como un cambio motivacional profundo. Según explica Agata Kasprzak, “desde la psicología entendemos el perdón como un cambio en la motivación hacia el otro: cuando hay perdón, disminuyen la evitación, el rencor y el deseo de venganza, y puede aparecer una disposición distinta hacia el encuentro y la reparación”.

La herramienta evalúa dos grandes dimensiones. Por un lado, la evitación y el resentimiento, que reflejan la tendencia a alejarse emocionalmente, rumiar el daño o mantener viva la herida. Por otro, la benevolencia, entendida no como ingenuidad ni justificación de lo ocurrido, sino como “una disposición interna a volver a mirar al otro sin hostilidad, una vez que la herida ha sido reconocida y elaborada”.

El perdón no es olvidar ni negar el daño

Uno de los principales aportes de la investigación es ayudar a desmontar ideas simplistas sobre el perdón, muy extendidas socialmente. “Perdonar no es olvidar lo que ha ocurrido, ni hacer como si no hubiera pasado, ni reconciliarse automáticamente”, subraya Kasprzak. “El perdón es ante todo una respuesta libre al daño. No nace del hecho en sí, sino de la posición que yo adopto frente a lo que me ha pasado”.

En este sentido, la psicóloga insiste en que perdonar no implica minimizar la herida: “Perdonar no significa negar el dolor, sino reconocerlo sin dejar que esa herida me defina”. Por eso, añade, el perdón puede darse incluso cuando la relación no continúa: “Es un acto interior. Yo puedo perdonar incluso cuando no hay reconciliación”.

Un proceso lento, incómodo y no exigible

La investigación, apoyada en años de trabajo clínico con parejas, pone de relieve que el perdón es un proceso largo y, en ocasiones, incómodo. “Es una experiencia humana muy compleja”, explica Kasprzak. Frente a la idea de que el tiempo lo cura todo, advierte: “El tiempo puede aliviar la intensidad del dolor, pero no sustituye el proceso del perdón, que solo es posible desde la libertad de quien ha sido herido”.

Por eso, recalca, el perdón no puede exigirse. “El perdón pertenece siempre a la libertad de quien ha sido herido; por eso no puede reclamarse como un derecho, sino recibirse como un don”. En muchos casos, cuando las relaciones quedan bloqueadas en dinámicas de silencio, distancia o reproche mutuo, la intervención de un tercero, como un terapeuta, puede ser clave para desbloquear el proceso.

Rigor científico y aplicación clínica

El estudio se realizó con más de 700 personas en relaciones de pareja estables, a las que se pidió recordar una ofensa específica y responder a los ítems de la escala a partir de esa experiencia real. Además de validar estadísticamente el instrumento en España, las investigadoras comprobaron su equivalencia con muestras estadounidenses, lo que permite comparar resultados a nivel internacional.

La publicación en una revista Q1 (Scopus) refuerza el valor científico del trabajo y su impacto en el campo de la psicología de la pareja. Pero, más allá de los indicadores académicos, el estudio ofrece una aportación de fondo: ayudar a comprender mejor qué es —y qué no es— el perdón, y por qué resulta tan decisivo para la salud de los vínculos humanos.

Como concluye Kasprzak, “el perdón no es sumisión ni ingenuidad; es un proceso activo que permite decidir qué hago yo con lo que me pasó y cómo quiero seguir viviendo”.

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