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7 claves para experimentar mejor el perdón de Dios en la confesión

¿Qué aspectos ayudan a experimentar mejor el perdón de Dios en el sacramento de la Reconciliación? ¿Cuál es su dimensión psicológica? Un equipo de psicólogos, filósofos y teólogos lo ha estudiado, en el marco de un proyecto internacional de la Fundación John Templeton, con expertos de las universidades de Navarra, Comillas, San Dámaso y CEU Abat Oliba.

Francisco Otamendi·27 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 5 minutos
perdón confesión

©CNS/Gregory A. Shemitz

La experiencia del perdón de Dios en el sacramento de la Reconciliación no depende únicamente del confesor. También está profundamente influida por las características personales y la historia del penitente, y por la psicología, que hasta ahora ha prestado poca atención al perdón cuando hace referencia a Dios. 

El estudio que se presenta ahora se sitúa en el marco de un proyecto internacional de la Fundación John Templeton, liderado por Francis Fincham (Florida State University), que busca entender la dimensión psicológica de la experiencia del perdón divino.

Diez equipos de investigación: Harvard, Baylor, Navarra, etc.

El proyecto coordina a diez equipos de investigación independientes, decenas de investigadores de distintas universidades (Harvard, Baylor University o Navarra) y de distintos continentes (Sudamérica, Australia, Italia, EEUU y España). 

Uno de estos diez equipos se ha centrado en la experiencia del perdón en católicos a través de la confesión, con psicólogos, filósofos y teólogos como Martiño Rodríguez-González, María Calatrava o José María Pardo, que han liderado el proyecto desde la Universidad de Navarra, María Pilar Martínez (Universidad Pontificia Comillas), Juan de Dios Larrú (Universidad Eclesiástica San Dámaso) y Joan D.A. Juanola (Universidad CEU-Abat Oliba). 

En la investigación se ha entrevistado a veinticinco sacerdotes con una amplia y diversa experiencia pastoral, procedentes de distintos países y cercanos a diferentes realidades eclesiales, informa el estudio, titulado ‘Guía práctica para confesores. Claves psicológicas y pastorales para el Sacramento de la Reconciliación’, en adelante la guía.

Esquema

El sumario general del estudio abarca claves pastorales para el confesor, claves o aspectos para el penitente, que veremos ahora en síntesis, pecados que denomina “difíciles, y situaciones delicadas”, y algunos trazos de la “dimensión psicológica del sacramento”, que se abordarán próximamente. 

Factores del penitente que influyen en la experiencia del perdón

1. Autoconcepto e identidad. Autoimagen negativa.

Algunos penitentes presentan una autoimagen negativa, señalan los autores, llegando incluso a fusionarse con sus pecados, como si éstos definieran su identidad: “Soy malo”. Esta visión distorsionada puede dificultar que se abran al perdón y que separen su identidad de sus errores.

Diversos factores contribuyen a esta autoimagen negativa. Pueden ser la historia personal y familiar, no confesarse durante largos periodos de la vida, que puede reforzar la identificación con el pecado, dificultando la experiencia de la misericordia de Dios. Como se verá en la guía o consejos para confesores, paraacompañar a estas personas, lo primero y más esencial es ofrecer una acogida incondicional. 

Recordar que los santos se sabían pecadores, y que todos lo somos, puede ayudar a normalizar la experiencia de la confesión. Y también, dirigir la mirada más hacia Dios y menos hacia el pecado contribuye a romper la espiral de egocentrismo.

Recurso útil: ‘Dioses rotos. Los siete anhelos del corazón humano’, Gregory K. Popcak, un libro queexplora cómo los deseos humanos, incluso los más oscuros, pueden transformarse en medios de santificación. 

2. Imagen de Dios

La representación distorsionada de Dios está ligada en muchos casos a experiencias vitales previas, especialmente a las que dan figuras de apego de nuestra infancia y adolescencia (progenitores o cuidadores en la familia de origen), que pueden proyectarse inconscientemente en la relación con Dios. El penitente se ve a sí mismo como un culpable ante un juez implacable, lo que obstaculiza la reconciliación.

Sin embargo, la confesión puede convertirse en una experiencia liberadora cuando el penitente descubre que Dios no es ante todo un juez, sino un Padre cercano y misericordioso, siempre dispuesto a acoger y perdonar. La acogida cálida e incondicional del confesor desempeña aquí un papel decisivo, señala la guía.

3. Algunas dinámicas internas o heridas psicológicas

Ciertos rasgos psicológicos influyen de manera decisiva en cómo el penitente vive la confesión. Algunos de ellos actúan como obstáculos que dificultan acoger la misericordia. Entre los más frecuentes se encuentran:

– el perfeccionismo y la autoexigencia.

– los escrúpulos o la tendencia a la autoflagelación (círculo de miedo y desconfianza).

– el victimismo reduce la identidad de la persona a la herida sufrida.

– la frivolidad o los rasgos narcisistas, que dificultan reconocer los propios errores y el daño causado.

4. Circunstancias vitales y experiencias significativas

Momentos de ruptura, duelo o crisis -como la pérdida de un ser querido, enfermedades graves, decepciones profundas o la sensación de “tocar fondo”,  generan una vulnerabilidad que puede favorecer la acción de la gracia y predisponer a la persona a la confesión. También las experiencias de amor incondicional recibidas a lo largo de la vida abren al perdón.

El deseo de crecimiento espiritual o de responder a una vocación actúa como motivación poderosa para acercarse al sacramento de la Reconciliación. El entorno y la comunidad también juegan un papel importante. La “alegría del penitente” tiene un efecto contagioso.

Momentos clave o “tiempos fuertes” pueden ser las peregrinaciones, retiros, la preparación de ciertos sacramentos (primera Comunión, matrimonio, unción de los enfermos), o periodos litúrgicos como el Adviento y la Cuaresma. 

5. Formación y espiritualidad

Una espiritualidad consolidada, con práctica constante y experiencia de la gracia, permite acercarse al sacramento con mayor apertura y conciencia, dicen los sacerdotes. “No es lo mismo una persona con una espiritualidad superficial que una persona con vida de adoración, con una experiencia de la gracia en su vida. Eso influye”.

Asimismo, “comprender el significado de la confesión —qué es un sacerdote y qué misión tiene, etc.- facilita una vivencia más consciente y significativa”. 

6. Frecuencia: acompañamiento para discernir

Acercarse al sacramento de manera habitual permite que la confesión se convierta en un verdadero camino de conversión, favoreciendo una relación más profunda con Dios. 

Los sacerdotes destacan, según la guía, que no existe una frecuencia única adecuada para todos los penitentes; cada persona tiene su propio ritmo espiritual. Entre las frecuencias habituales se encuentran la confesión semanal, mensual o irregular/anual (generalmente en Cuaresma). 

Algunos recomiendan ajustarla cada quince días o una vez al mes, según la realidad de cada penitente. Consideran fundamental el acompañamiento del sacerdote para discernir este ritmo personal, evitando tanto la obsesión por la frecuencia —como puede ocurrir en casos de escrúpulos— como la imposición de un calendario rígido.

7. Experiencias pasadas de confesión

La confesión tras largos periodos sin acercarse al sacramento puede generar un efecto sorpresa y una alegría intensa por el perdón recibido. Recomiendan poner el foco en la alegría de Dios y en el regreso del penitente a la comunión con Él, más que en el tiempo transcurrido sin confesarse.

El recuerdo de encuentros severos o de confesores que infundieron miedo acentuó la culpa más que la reconciliación. La confianza y seguridad transmitidas por el sacerdote ayudan a “allanar el camino” para que el penitente vaya retomando la confesión, subrayan.

El autorFrancisco Otamendi

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