签名维克托·托雷·德·席尔瓦

El día que fui Guardia Suizo

La visita del Papa a España es una oportunidad para preparar el corazón y acoger al sucesor de Pedro como signo de unidad para la Iglesia.

3 de 6 月 de 2026·阅读时间: < 1 分钟

Para un país, es siempre un acontecimiento de gran relevancia recibir a un Papa. Su presencia tiene un efecto de unidad y fecundidad incalculable para la Iglesia del lugar que lo acoge. Muchos recordamos con emoción el último viaje de un Romano Pontífice a España: la Jornada Mundial de la Juventud de 2011. La vigilia de oración en Cuatro Vientos, el imponente Vía Crucis en la Castellana o los confesionarios en el parque de El Retiro son imágenes que permanecen vivas al pensar en aquellos días.

Además guardo en mi memoria un momento muy personal que tuve la suerte de vivir en esos días al participar en la “pequeña Guardia Suiza”. Esta iniciativa consistía en formar un grupo de jóvenes que esperaran al Santo Padre en el aeropuerto vestidos con el uniforme de su guardia personal. La misión era conseguir que el Papa se sintiera como en casa nada más aterrizar, al ver los coloridos trajes que le acompañan en su día a día.

Aquel instante fue preparado durante meses, en los que se confeccionaron los trajes y los integrantes nos reunimos para formarnos y rezar por los frutos del viaje. Por fin, alineados en la pista bajo el sol abrasador de Madrid en agosto, vimos aterrizar el avión y al Papa descender por la escalerilla saludando con alegría. Poco después pudimos saludarlo individualmente en un momento emocionante que guardaremos siempre con especial cariño.

En la próxima visita del Papa, solo unos pocos tendrán el privilegio de saludarle a pie de pista. Sin embargo, todos podemos formar parte de esa peculiar guardia de honor. Con nuestra oración y nuestra preparación interior podremos contribuir a preparar el terreno para que el sucesor de Pedro se sienta verdaderamente “como en casa” entre nosotros.

作者维克托·托雷·德·席尔瓦

《指南针》通讯 留下您的邮箱,即可每周收到我们精心挑选的、具有天主教视角的资讯。