Google Meet。.这是谷歌为企业和教育机构推出的免费和付费服务。它允许您创建群组视频通话,用于会议、研讨会或网络研讨会。根据付费套餐的不同,参会人数从 100 人到 250 人不等。它还允许您录制会议,录制内容将自动保存。 Google 云端硬盘 以及聊天记录文件。使用时只需一台连接互联网的电脑、移动设备或手机即可。.
在 Fratelli tutti 正如我们在本系列文章中所讨论的,教宗方济各重申,政治不应受经济支配,经济也不应受任何指令和范式的支配。技术官僚体制以效率为导向的方式已不再适用。我们需要一种新型政治,一种能够革新制度、克服将经济利益置于人类尊严之上的压力的政治。这不能强加于经济之上,也不能接受经济在国家中占据实权。.
与此同时,教宗方济各继续推动该部门的工作。据周刊《阿尔法与欧米茄》(Alfa y Omega)报道,梵蒂冈正在筹备一场跨宗教和科学活动,以推动定于10月4日举行的格拉斯哥气候峰会。此次会议的主题为“信仰与科学:迈向COP26”,几天前在罗马由教廷外交关系国务卿保罗·R·加拉格尔总主教、英国驻圣座大使萨莉·简·阿克斯沃西和意大利驻圣座大使彼得罗·塞巴斯蒂亚尼共同宣布。.
特立尼达·桑切斯·莫雷诺, 特里尼达修女昨日在罗马逝世,她自1993年起便居住于此。她出生于塞维利亚的杜斯埃尔马纳斯,1946年12月7日,她经历了«上帝的真正降临»,正如她自己所回忆的那样。她当时的回应是:«我将永远属于您。»第二天,她在圣玛利亚·玛格达莱纳堂区,在圣母像前虔诚地奉献自己,以此作为她完全奉献于上帝的第一步,也是最终的一步。她在家乡广为人知,深受爱戴。多年来,她与三个兄弟中的一位共同经营着位于瓦尔梅圣母街的家族企业“Calzados La Favorita”。1955年,她搬到了马德里。四年后,即1959年,上帝再次降临,使她成为自己经历的见证人,以便她能与所有人分享,成为«教会的回响»。.
b) 剥离此类内衣的非理性, 他觉得贵族的外在装束令人不适,甚至适得其反,那些所谓的«尊贵»服饰试图展现他并不具备的内在高贵。他悄悄地接近一个乞丐,脱下自己华贵的衣裳,用它们为这个被世人遗弃的“最后之人”穿上了荣耀的衣裳。而他自己,内心却无比平静,穿上了«一种通常用来做麻袋的布料……上面长满了刺……长到脚踝»。他穿上了贫穷的衣裳,让自己跻身于世间那些一文不值之人之中。.
c) 他拿剑的样子应该像卡通人物一样。, 他,一个«贫穷»的人,一个和解的人,没有敌人,也没有任何征服的欲望。他不再需要抵御任何事物;他不再需要那把咄咄逼人的剑。凭借着这份令人惊讶的内心自由,他将像骑士一样«解除»武装,以一种带有«反文化»意味的举动,以他想象中的骑士精神为准则。在圣母领报节前夜,他整夜祈祷,跪在圣母的祭坛前。他解除武装,将剑留在黑圣母的脚下。他改变了他的思维模式、他的兴趣、他的未来……他的主。朝圣者会在这些话语中找到自己的影子。 维罗莱 向圣母歌唱:«Amb vostre nom comença nostra història»。.
2006年,著名喜剧演员哈佩(汉斯-彼得)·克尔克林出版了自传体小说《我出发了:我的圣地亚哥朝圣之路》(Ich bin dann mal weg – Meine Reise auf dem Jakobsweg),该书极大地提升了圣地亚哥朝圣之路在德国的知名度。该书发行量超过七百万册,连续103周(2006年至2008年)位居德国最负盛名的周刊《明镜周刊》畅销书排行榜榜首。2015年,该书被改编成电影上映。克尔克林试图探寻生命的意义,但他避开了“传统的”基督教朝圣者(“他们最终会和出发时一样”),转而寻找“奇特而充满异域风情”的朝圣之旅。这本书的成功表明,大多数德国人并非出于传统朝圣的愿望而踏上圣地亚哥朝圣之路。所有这些因素共同促成了2007年德国圣地亚哥朝圣之路徒步人数增长74%的现象。.
该特刊的其他杰出撰稿人包括圣地亚哥德孔波斯特拉总教区的校长 Elisardo Temperán Villaverde;安赫尔·玛丽亚·莱拉·法拉尔多 (Ángel María Leyra Faraldo),使徒雅各历史专家; Ramón Yzquierdo Peiró,圣地亚哥大教堂博物馆;巴里基金会的迭戈·罗德里格斯;圣地亚哥大教堂院长何塞·费尔南德斯·拉戈;大教堂朝圣委员会主席 Segundo Pérez López;旧金山修道院院长兼圣地博物馆馆长弗朗西斯科·J·卡斯特罗·米拉蒙特斯 (Francisco J. Castro Miramontes); 《Omnes》驻法国记者 José Luis Domingo;德国,José M. García Pelegrín;瑞典,安德烈斯·伯纳尔;还有那位神父、记者兼圣地亚哥朝圣者哈维尔·佩尼奥·伊格莱西亚斯。.
回顾历史,除了极少数例外,我们发现,除非从它在玛利亚和耶稣的光环下所扮演的角色来看待,否则它尚未迎来属于它的诗意时刻。我们所知的最早也是最稀少的文学记载见于贡萨洛·德·贝尔塞奥(13世纪)的著作中,他记录了玛利亚关于她与约瑟关系的叙述: “Io so donna Maria de Josep esposa” (圣母玛利亚在她儿子耶稣基督受难日所作的哀歌)。.
旅人啊,路是由行走铺成的……而如今,在我们每日的行走中,我们却发现生活已然截然不同,仿佛一场梦,一场噩梦。我们正经历着艰难的时期,我们生活的轨迹似乎正在动摇,而正是在此时,圣地亚哥朝圣之路与我们生活之间的相似之处对我而言显得尤为明显。朝圣者满怀希望地踏上朝圣之旅,途中会遭遇诸多磨难,但他凭借着坚韧不拔的毅力和强大的力量,最终克服了所有困难,并坚信自己终将抵达荣耀之门(Pórtico de la Gloria)。.
朝圣之路沿着古老的圣略伦特街延伸,这条街如今对应于费尔南·冈萨雷斯街的第一段,在中世纪和近代早期的大部分时间里,这里是城市生活的真正中心。几个世纪以来,这座城市的许多商业活动都围绕着朝圣之路和朝圣者展开。圣略伦特罗马式教堂的遗址在如今的栗子广场(Plaza de los Castaños)下方被发现。–, 它被一条新的中世纪街道——科罗内里亚街——所取代。.
马拉托斯桥建于1165年,至今仍是朝圣者跨越阿尔兰松河、继续前往圣地亚哥的必经之路。桥边便是著名的圣拉萨罗德洛斯马拉托斯麻风病疗养院。沿着这条路线前行,便会抵达圣地亚哥朝圣之路上最具历史意义的圣雅各时期地标之一:国王医院(Hospital del Rey)。该医院由阿方索八世于12世纪末建立,并拥有众多圣雅各时期的遗迹,当时隶属于拉斯韦尔加斯雷亚莱斯修道院院长管辖。医院附近便是古老的朝圣者墓地;墓地内有一座简朴的17世纪小教堂,纪念圣阿马罗。.
Una gran variedad de culturas han ido conformando el catolicismo en América del Norte, y no pueden entenderse sin ellas: anglosajones, afroamericanos, asiáticos, hispanos y nativos americanos.
El catolicismo en América del Norte no se puede entender sin tener en cuenta todas las culturas que la han enriquecido a lo largo de la historia. Anglosajones, Afroamericanos, Asiáticos, Hispanos y nativos americanos han enriquecido con sus tradiciones y carismas propios la fe de este país. Sin embargo, hasta hace unas décadas la historia del catolicismo en Norteamérica se presentaba como visiones fragmentadas: la visión anglosajona, la hispana, la afroamericana, etc.
Se trataba de una historiografía inconexa, como si se tratara de la historia de diversos países. Recientemente han habido iniciativas no solo para conjugar la narrativa histórica de la fe en EUA, sino para presentar los aportes que cada cultura tiene en el catolicismo. Entre estos esfuerzos recientes se encuentra el documental: “Una fe duradera: la historia del catolicismo nativo norteamericano”, producido por los Caballeros de Colón, el cual desde el 16 de mayo se transmite los domingos por algunos canales de la televisión pública.
Hay cerca de 4.5 millones nativos norteamericanos, pertenecientes a 574 tribus reconocidas por el gobierno federal de los EU, entre ellas: los Apache, los Pies Negros, Cheyenne, Chickasaw, Comanche, Pueblo, Sioux entre otros. La gran parte de ellos viven en “reservas” (“Indian reservations”, por su acepción en inglés): territorios que gozan de jurisdicción propia y que a pesar de estar dentro de un estado de la Unión Americana, son autónomos. En EUA hay 326 territorios con estas características, siendo el más grande la Reserva de la “Nación Navajo”, ubicada dentro de los estados de Arizona, Nuevo México y Utah. Muchos nativos profesan la fe católica. Al 2015 se estimaba que la población nativa católica era de 708,000 personas.
Hay poco más de 100 parroquias dedicadas exclusivamente a servir a dichas comunidades, estando la mayoría de ellas en California, Nuevo México y Texas. De hecho, en la Conferencia Episcopal Americana existe un Subcomité de Asuntos Indígenas Americanos que tiene entre sus objetivos atender las necesidades de dicha población y contribuir a la sanación de las heridas y los conflictos históricos del pasado: “Nosotros, como comunidad diversa en la Iglesia, abrazamos esta misión con todos los santos que nos han precedido, especialmente con Santa Kateri Tekakwitha, a través de la educación católica, el liderazgo parroquial y el ministerio de evangelización de la Iglesia desarrollamos la confianza mutua y el respeto cultural”.
El documental “Una fe duradera” comienza en el siglo XVI con las apariciones de Santa María de Guadalupe a San Juan Diego en el Tepeyac. Luego explora la vida de Santa Kateri Tekakwitha y la de Nicholas el Alce Negro, cuya vida en pro de la Evangelización de los pueblos Lakota inspiró a otros misioneros a llevar el mensaje de salvación a esas comunidades; su causa de canonización está siendo analizada.
El film también habla de los dones espirituales y culturales de los nativos norteamericanos y aborda los dramas de su historia provocados por las políticas injustas de los gobiernos británico y estadounidense. “Sabemos que hay mucha historia negativa entre los pueblos nativos y los que vinieron de Europa. Pero una de las cosas positivas es que también llegó el Evangelio y desde su llegada ha estado presente entre la gente de los pueblos nativos”, dice uno de los entrevistados. “Cuando me preguntan si soy indio cristiano o cristiano indio, les digo que me da igual. Lo importante es que yo sepa que Dios está en mi corazón y que soy su hijo”, señala un nativo americano. El cortometraje pone de realce los valores fundamentales de esas culturas y se destacan entre ellos la sacralidad de la vida humana, el respeto a la creación y también la justicia restaurativa. Los nativos norteamericanos fueron los primeros pobladores de este territorio, sin embargo su historia a partir de la colonización estuvo llena de tragedias, engaños, e injusticias.
Este documental sin duda contribuirá a tener una historiografía más completa y unitaria del catolicismo en Norteamérica. Una visión no fragmentada, la cual contribuya a resaltar que la fe católica en los EUA se ha enriquecido antes y ahora con los aportes de las culturas anglosajonas, afroamericanas, asiáticas, hispanas, y nativas norteamericanas.
Es la riqueza de nuestra fe. Como señala la Conferencia Episcopal Americana “para aquellos a quienes Cristo ha llamado, hay alegría y asombro al encontrar a Cristo en las personas y familias que forman un tapiz tan vasto de cultura, espiritualidad y gracia. El avance (preview) del documental se puede ver en inglés:
Juan Álvarez Quevedo, Delegado de Patrimonio de la diócesis de Burgos nos introduce de manera espléndida en la maravillosa catequesis de piedra de 800 años de historia.
Juan Álvarez Quevedo·21 de 7 月 de 2021·阅读时间: 9分钟
Hace un año, con motivo del VIII Centenario de la Catedral de Burgos, la entonces revista Palabra dedicó un número especial en el que recorre, detalladamente, todos los aspectos de esta celebración que se cumplía el 20 de julio de 2021 y que puedes leer completo en este enlace si eres suscriptor de nuestra revista.
Con este motivo, ofrecemos el texto de Juan Álvarez Quevedo, Delegado de Patrimonio de la diócesis de Burgos que nos introduce de manera espléndida en la maravillosa catequesis de piedra de 800 años de historia a través de sus elementos más significativos.
Cuando una persona se acerca a la Catedral de Burgos lo hace por un motivo muy concreto; pero éste puede ser tan diverso que la conjunción de todos ellos puede servir para formular un tratado de sociología. A lo largo de las celebraciones y eventos que tienen lugar con motivo del VIII Centenario de la colocación de la primera piedra, se han acercado muchas personas, que han quedado impactadas por el acto celebrado, por lo contemplado en relación con el Patrimonio o por el recuerdo de un acontecimiento que sigue siendo historia viva en la vida de la Iglesia, tanto diocesana como de la sociedad burgalesa.
Turistas, fieles de la Iglesia diocesana, peregrinos que van a Santiago, amantes del Patrimonio, estudiosos de la arquitectura, devotos del Cristo de Burgos, amantes de la música y del teatro, celosos colaboradores de los diálogos, representantes de organismos públicos y privados…, toda esta variedad de personas son las que se han acercado a la catedral de Burgos en estos últimos meses.
Otros muchos han participado en este templo de diferentes actividades por otra serie de motivos. Es muy difícil hallar una motivación uniforme que les haya movido a todos a acudir a este lugar emblemático. En breve habrá una motivación más que llenará las capillas y las naves de esta Catedral; es la celebración del jubileo, que a lo largo de todo un año va a permitir contemplarla con unos ojos de fe, con una motivación distinta. Seguramente que cuando algunos de los protagonistas mencionado han acudido a este templo no ha olvidado esta motivación: es un edificio que sirve para contemplar a Dios en la tierra.
Una anécdota sobre los canteros
Cuando un grupo de niños o jóvenes se acerca a la catedral, a la puerta del Sarmental, cuando tienen ante sus ojos unas puertas abiertas para acceder al interior les suelo preguntar: ¿dónde estamos?
Las respuestas son muy diversas, por ello aprovecho para decirles: es un lugar muy importante, sagrado, y lo hago contándoles una anécdota, real o ficticia. Es la siguiente: Cuando estaban construyendo esta catedral, allá por el siglo XIII, un vecino muy inquieto veía a los canteros subidos en los andamios; el primer día que pasa le pregunta a un trabajador “¿qué hacéis, ahí, buen hombre?” Este le contesta: “Aguantando el calor del día y las duras horas de trabajo”. El visitante ocasional se fue a su casa, pensando en el trabajo duro de los canteros. Pasa el segundo día y pregunta a otro trabajador: “¿Se da bien el trabajo?” Le contesta: “Aquí estoy ganando el pan para mis hijos, que tanto lo necesitan”. Finalmente volvió al tercer día y con los andamios un poco más altos le pregunta a un tercero: “¿En qué consiste la obra que os traéis entre manos?” Y le contesta: “Estoy haciendo una catedral”. Con ello les digo a los jóvenes: ahí tenemos las puertas abiertas; se nos invita a entrar en una catedral, a ser protagonistas de ella, como lo fueron aquellos artistas del siglo XIII.
Para descubrir el verdadero motivo de nuestra entrada en la Catedral hemos de comprender qué es un templo católico, qué se nos enseña en él, para qué se hizo. De esta manera hallaremos no una motivación más o diferente para acudir a la Catedral, sino que esa será la base o el porqué de nuestra visita o de nuestra entrada a este lugar.
Para ello me voy a fijar brevemente en unos pequeños detalles del arte de nuestra catedral y de cómo todos somos testigos del mensaje que encierra y así nos convertiremos en protagonistas de este templo. Estos pequeños y extraordinarios detalles nos hacen descubrir ese protagonismo y el mensaje religioso del templo. El resto de estudios sobre la historia, el arte o las restauraciones de la Catedral ya son analizados por otras personas que conocen a la perfección estos detalles técnicos.
Santa María y la portada del Perdón
La Catedral de Burgos vista desde el exterior tiene tres portadas muy significativas que nos introducen en unos misterios que se celebran en el interior.
Juan Álvarez Quevedo
La riqueza de los templos se muestra en todos los elementos que la integran, pero se duplica cuando ese valor artístico sale al exterior; por ejemplo, si un ábside está decorado con un retablo de primera calidad o con unas vidrieras que permiten descubrir los misterios a través de la luz y, además, luce una especie de retablo exterior en la portada, nos hallamos ante un conjunto de doble valor, que muestra los misterios de la Salvación desde dentro, pero prepara desde el exterior ese impacto para invitar al visitante a adentrarse en la contemplación.
La Catedral de Burgos vista desde el exterior tiene tres portadas muy significativas que nos introducen en unos misterios que se celebran en el interior, es un resumen de una Historia de la Salvación escrita en piedra en tres capítulos, y que invitan a los que las contemplan a introducirse en el mensaje.
La fachada de Santa María que se abre a la plaza del mismo nombre es la portada del Perdón, lugar por donde acceden los peregrinos y jubilares que desean lograr esta gracia. Es la que sirve de referencia para toda la Catedral: María es la titular del templo, alberga en su interior una serie de capillas dedicadas a sus misterios y nos adentra en la Historia de la Salvación, porque son los inicios de este gran proyecto de Dios, que desea contar con María, su Madre, para dar la plenitud a este plan.
Como el centro de esta historia está enraizado en el Pueblo de Israel, que es presagio de la Iglesia, tenemos en el centro de la fachada la estrella de David, que sirve para enmarcar el rosetón. María y su Pueblo son el marco inicial de esta historia, son los protagonistas de esta primera portada que se completa con ocho estatuas de diferente tamaño; según algunos autores representan a personajes del pueblo de Israel y están relacionados con la Virgen.
Pero en el remate de centro hallamos la imagen y el texto explicativo de la portada: la imagen de la Virgen con el Niño y con la luna bajo sus pies; a sus lados aparece el texto a ella referido: “Pulchra es et decora” (Eres bella y hermosa). El añadido de las agujas, realizado en el siglo XIV con los lemas de los obispos Alonso de Cartagena y Luis de Acuña, “Pax vobis” 和 “Ecce agnus Dei”, ayuda a vincular la fachada a otro momento de la Historia de la Salvación, que es la Iglesia, pero que se concreta en la obra y la labor de los obispos en la Iglesia local.
El Sarmental, Cristo
La siguiente fachada nos descubre otro momento de esta historia y se accede a ella desde la Plaza de san Fernando. Se trata de la Portada del Sarmental, donde Cristo es el protagonista central; en ella y en un espacio muy reducido, pero con una riqueza inigualable se describen cuatro momentos, el último prolongado en la Historia. Son los siguientes. En el centro, Cristo, el protagonista de esta portada, aparece sentado, bendiciendo con la mano derecha y con el libro de los evangelios abierto; es el Verbo Encarnado, que trae y predica la Salvación a través de su Palabra. Junto a Él los evangelistas, en sus pupitres de época y con sus atributos, están recogiendo ese mensaje por escrito; es su Palabra transmitida.
Debajo de este grupo se hallan los doce apóstoles con su libro de los Evangelios, que se deciden a predicarlo; y finalmente el cuarto momento, la figura del obispo, como sucesor de los apóstoles, que trae el mensaje de Salvación a esta tierra; este mensaje está representado para que la Palabra se extienda en la historia a lo largo de los siglos. La liturgia de la Iglesia se muestra en las arquivoltas de esta fachada, con ángeles, músicos y ancianos, y en el remate superior también con ángeles que portan cirios y candelabros.
La Coronería, los apóstoles
La tercera portada importante del exterior es la de la Coronería, situada en el extremo norte del crucero y denominada de los Apóstoles, para así dar a entender que estos nos acompañan en este proceso de Salvación. Se halla en la calle Fernán González. Es el tercer capítulo de este proceso en el que todos los creyentes nos convertimos en protagonistas. Se trata del examen final, ya que, si en la bancada se hallan los doce apóstoles, en el tímpano se representa el Juicio final, o sea, el análisis de la vida de los creyentes previo a la participación de la vida de Dios. Cristo aparece como Juez, acompañado de la Virgen y san Juan Evangelista y en el tramo inferior, bajo dosel, la puerta estrecha por donde es necesario pasar, con unos a la derecha y otros a la izquierda, siguiendo el texto de Mt. 25, 41. Se trata de toda una Historia que envuelve a los protagonistas de la misma y nos hace a todos partícipes de ella.
El primer coro de la Catedral de Burgos estaba situado en la cabecera de la nave central, pero ya a finales del siglo XV surge la idea de ampliarle y sustituirle por otro de la calidad artística propia del momento. Por ello es retirado el primitivo, y ya a partir de 1506 se trabaja en el nuevo, una obra que se extiende hasta el año 1610, trabajando en él varios y destacados autores.
Lo que interesa en este momento es la descripción de una parte del mismo, de acuerdo con la finalidad del presente estudio. El número de sitiales asciende a 103 y, ya que se halla en centro de la catedral para elevar las alabanzas a Dios, se desarrolla en tres niveles: el inferior presenta relieves con temas bíblicos y hagiográficos de la vida diaria; en el superior, en base a los relatos del Génesis, se hallan relieves de escenas del Génesis intercaladas con imágenes de santos y personajes bíblicos. Pero lo que más destaca es el conjunto de relieves de la sillería superior, donde se relata la vida de Cristo, desde la Anunciación hasta la Resurrección.
Es el Evangelio en escenas, que se ofrece a todos los visitantes de la Catedral, especialmente a los jóvenes, para que descubran los personajes más importantes del centro de la Historia de la Salvación.
JuanÁlvarez Quevedo
Es el Evangelio en escenas, que se ofrece a todos los visitantes de la Catedral, especialmente a los jóvenes, para que descubran los personajes más importantes del centro de la Historia de la Salvación y que se asocian con ella sentándose en estos sitiales. Tanto estos visitantes como las personas que acuden a las celebraciones o a otros actos culturales o religiosos, se asocian a los momentos más brillantes y destacados de la vida evangélica. Pueden hacer una fotografía retrospectiva de los lugares que han ocupado a lo largo de su vida en este coro.
El cimborrio
“In medio templi tui laudabo te et gloriam tribuam nomini tuo qui facis mirabilia”: en medio de tu templo te alabaré y daré gloria a ti porque haces maravillas. Esta es la inscripción que aparece en la base de la última obra que, entre otras muchas, se puede analizar para entender el significado de las representaciones de los testigos. Esta frase es la que podrían dejar escrita los artistas con letras de molde para dar a entender que, cuando realizan esta actividad, están continuando con la obra de Dios en la creación.
Por encargo del obispo Acuña, Juan de Colonia levantó en el crucero un cimborrio en forma de tercera torre hacia 1460-1470. Llamativa, elegante y suntuosa, y con una atrevida estructura, estaba adornada con muchas columnas y coronada por ocho chapiteles. Al estar construida sobre la estructura primitiva, que solamente mantenía una cubierta sencilla, la noche del 3 al 4 de marzo de 1539, tras ceder sus pilares del lado norte, se derrumbó totalmente arrastrando también las bóvedas cercanas.
El cabildo decidió reconstruir el cimborrio ese mismo día encargándoselo a Juan de Vallejo, que se inspiró en un diseño de Juan de Langres, discípulo de Felipe Bigarny. En 1555 estaba casi rematado, pero no se finalizó hasta 1568. Este diseño actual presenta una elevada estructura de prisma octogonal dividida en dos cuerpos, con cuatro torres adosadas y rematadas por esbeltas agujas que refuerzan el impacto visual del tambor central.
En el corazón de la Catedral
El artista quiere devolver a Dios lo que ha recibido, desea continuar con la obra del creador y por ello se eleva hacia arriba y le alaba y da gloria desde el templo.
Juan Álvarez Quvedo
Nos encontramos en el corazón de la catedral. La imaginación se dirige hacia lo alto y ve la luz que irradia todo el cimborrio, desde el amanecer hasta el ocaso. Ya dijo Felipe II que ésta parecía más obra de ángeles que de hombres. La mano de Dios se cierne sobre estos relieves, sobre los ventanales y, como obra también humana, desciende hasta el pavimento del templo, lugar destinado al reposo de los humanos.
El artista quiere devolver a Dios lo que ha recibido, desea continuar con la obra del creador y por ello se eleva hacia arriba y le alaba y da gloria desde el templo; así ha continuado con esta obra del Creador. Si en un principio dijo que exista la luz, y brilló todo el universo, ahora el hombre le glorifica con su mano de artista, cumpliendo el mandato del trabajo. Los talentos que Dios ha puesto en la mente del hombre le convierten en el artista del universo, que completa la creación y se hace amigo de Dios. La bóveda calada, típicamente burgalesa, abre los huecos para la oración y el incienso abre los sentimientos de divinidad. El hombre y Dios trabajan en esta maravilla artística.
结论
Puestos a soñar, podemos ver unas catedrales llenas de luz, blancas como el primer día, porque se han restaurado en su integridad; podemos imaginarnos unos templos muy bien consolidados y llenos de turistas; podemos contemplar una orfebrería maravillosa detrás de las vitrinas, y soñamos con unas rutas llenas de ensueño y plagadas de joyas que llenan la geografía y el paisaje. Si es solamente esto, aún no hemos descubierto la plenitud de la luz, aún no hemos visto las maravillas de Dios que encierran esas joyas.
La verdadera gloria de Dios es, además, que las catedrales sirvan como puntos de encuentro para el Pueblo cristiano, que las iglesias sean centros de reunión parroquial y comunitaria, que las custodias, las cruces procesionales y los cálices con sus brillos luminosos nos lleven hacia Dios.
No importa que nuestros museos sean visitados por muchos o pocos turistas, es más urgente que sean un itinerario de fe y de interrogantes, que el arte preste un servicio al mundo de la cultura y sirva pastoralmente a los turistas; que cada uno de los templos sea un hervidero de paz y de solidaridad para un mundo que sigue necesitando y buscando a Dios.
Todos los protagonistas de la Catedral, reflejados en imágenes y en relieves, se convierten hoy en hombres y mujeres del siglo XXI, que siguen escribiendo su historia, para así ser protagonistas de su momento estelar en este Camino de Salvación.
作者Juan Álvarez Quevedo
Delegado de Patrimonio de la diócesis de Burgos.Vicepresidente del Cabildo de la Catedral.
Siguiendo con el Evangelio de Marcos, habríamos leído la multiplicación de los panes en beneficio de la multitud, a la que Jesús veía “como ovejas sin pastor” y que no tenía qué comer. La elección de la liturgia es, en cambio, ampliar la reflexión teológica sobre ese episodio; y por eso durante cinco domingos leemos el capítulo sexto de Juan, donde tras la multiplicación de los panes se abre el discurso sobre el pan de vida, revelación que nos hace Jesús sobre el misterio de su presencia en el pan que nos dará y, con él, la vida eterna. Que la multiplicación de los panes y los peces sea el único milagro contado por los cuatro evangelios, y que Mateo y Marcos lo relaten dos veces, revela un sentido profundo: es un signo decisivo para entender a Jesús en su compasión por el sufrimiento humano, y también en su proyecto de entrar en comunión con toda la humanidad, a lo largo de los siglos, a través de la Eucaristía.
En el relato de Juan notamos que la multitud sigue a Jesús porque sana a los enfermos. Que él sube al monte y se sienta allí. La montaña fue el lugar donde Dios dio a Moisés la ley, escrita en tablas de piedra. Cuando Jesús sube a una montaña se está preparando para darnos algo de la nueva ley que escribe en los corazones. La Pascua está cerca: lo que Jesús está a punto de hacer está íntimamente relacionado con la Pascua de su futura redención. Jesús levanta la mirada, como cuando reza: mirar hacia la pobreza de los hombres con su corazón, es como orar, y el Padre lo escucha. Quiere involucrar a Felipe, y le pregunta cómo alimentar a esas personas, aunque ya sabe cuál será la solución. Jesús es maestro también de la capacidad de colaborar. Felipe y Andrés ven las cosas desde el punto de vista de la fuerza humana: doscientos denarios, o cinco panes de cebada y dos peces, no son suficientes para nadie.
El recurso proviene de un niño que renuncia espontáneamente a su comida: da todo lo que es suyo. La Iglesia necesita el entusiasmo y la locura de la juventud. Necesitamos la novedad del pan de cebada, que en primavera es el primero de los cereales en dar fruto. El lugar que Jesús ha elegido es hermoso en el paisaje, es cómodo en la hierba donde todas esas personas pueden sentarse. Según Juan, es el mismo Jesús quien distribuye el pan después de dar gracias, la oración que da nombre a la Eucaristía. Quizás los discípulos le ayuden: hay cinco mil hombres, sin contar a mujeres y niños. Pero es bueno ver que es el mismo Jesús quien nos da el pan. Seguramente los doce recogen las sobras: una canasta cada uno. Así sienten cuánto pesa: así queda grabado para siempre en su memoria que la generosidad de Dios es sobreabundante, que la Eucaristía es inagotable.
El momento ha llegado. El domingo 25 de julio tendrá lugar por primera vez la Jornada Mundial de los Abuelos y los mayores -anunciada por el Papa Francisco en el último Ángelus de enero-, justo antes de la fiesta de los santos Joaquín y Ana, los «abuelos» de Jesús.
Este año formará parte de las iniciativas del Año de la Familia «Amoris Laetitia» coordinado por el 圣座平信徒、家庭及生命部 y se celebrará en todas las diócesis del mundo, que dedicarán una de sus misas dominicales a la celebración de la Jornada.
Los jóvenes -los «nietos»- también se movilizarán con visitas a hospitales o residencias de ancianos, sin olvidar un recuerdo de los que no superaron el Covid-19, quizás con un momento de oración leyendo sus nombres y encendiendo una vela.
En el Mensaje escrito para esta primera Jornada mundial, el Papa Francisco destacó la importancia de la vocación de la «Tercera Edad», llamada a «custodiar las raíces, transmitir la fe a los jóvenes y cuidar a los pequeños». Él mismo propuso «la visita de un ángel» en este día para cada abuelo y cada persona mayor, «sobre todo los que están más solos».
El Papa también recordó que toda la Iglesia está cerca de las personas que van cumpliendo años: «¡se preocupa por ti, te quiere y no te quiere dejar solo!», y subrayó que «no hay edad en la que puedas retirarte de la tarea de anunciar el Evangelio, de la tarea de transmitir las tradiciones a los nietos».
Lo que importa al Pontífice es construir el mundo del mañana «en la fraternidad y la amistad social» y, por eso, son fundamentales los ancianos, los únicos que pueden ayudar a colocar los tres pilares fundamentales de esta construcción: «los sueños, la memoria y la oración».
Lo que importa al Pontífice es construir el mundo del mañana «en la fraternidad y la amistad social» y, por eso, son fundamentales los ancianos
乔瓦尼·特里登特
En resumen, debemos primero «soñar» con un mundo de justicia, paz y solidaridad, y debemos transmitir estos sueños a los jóvenes. Esto no sería posible sin la «memoria», que sólo puede ser compartida por quienes la han vivido -como los «abuelos» que han sufrido las tragedias de la guerra y la destrucción-. Por último, la «oración», y la de los ancianos, «es un pulmón del que la Iglesia y el mundo no pueden privarse», como escribió Francisco en Evangelii gaudium.
Indulgencia plenaria
A petición del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, la Penitenciaría Apostólica ha emitido un Decreto por el que se concede la indulgencia plenaria a quienes participen de algún modo en la Jornada. Además de las condiciones habituales (confesión sacramental, comunión eucarística y oración según las intenciones del Sumo Pontífice), la indulgencia se concede también a quienes «dediquen un tiempo adecuado a visitar presencial o virtualmente a sus hermanos mayores en situación de necesidad o dificultad: enfermos, abandonados, discapacitados…».
El punto culminante de la jornada será la misa en la Basílica Vaticana presidida por el Papa Francisco, en la que participará una representación de abuelos y ancianos de la Diócesis de Roma. Mientras tanto, puedes estar presente en las redes sociales a través de la campaña #yoestoysiemprecontigo, inspirada en el tema del evento, con la que contar las distintas iniciativas.
El profesor de la 圣十字宗座大学 destaca en esta segunda parte de la entrevista cómo "la Iglesia tiene una identidad que no puede cambiar. Ella misma es creyente: basa su fe en Dios. Al mismo tiempo, tiene una misión que cumplir, por eso tiene que ser creíble. Pero aun así no basta: además, tiene que ser “querible”.
Ofrecemos la segunda parte de la 面试 que ha concedido a Omnes Juan Narbona, profesor de Comunicación Digital en la Pontificia Universidad de la Santa Cruz. Si en la primera parte, publicada hace unos días, explicó que la desconfianza en las instituciones debilita a la sociedad, ahora se centra en el ámbito de la Iglesia.
¿Se puede afirmar que la falta de confianza es algo más que un problema de comunicación?
– La comunicación sirve para tender la mano cuando uno considera que merece la confianza, y para poner en marcha los mecanismos que nos hacen merecedores de ella. En una organización, el departamento de comunicación tiene la misión de recordar el papel inspirador de los valores, de crear una cultura corporativa al servicio de las personas (por ejemplo, escuchando) y de mostrar con palabras e imágenes entendibles la propia propuesta. Pero quien utilice la comunicación para maquillar el propio comportamiento incoherente, egoísta o incapaz, fracasará antes o después.
Por ejemplo, si una realidad de la Iglesia, por acercarse a los lejanos, defendiera verdades contrarias a la fe, quizá aparentaría una mayor capacidad –“ellos sí que son cercanos a la gente”– o benevolencia –“tienen una mentalidad moderna y abierta”–, pero dejarían de ser íntegros y, por lo tanto, antes o después perderían la confianza de quien desea un testimonio de fe. Como decía Groucho Marx: “Estos son mis principios, y si no le gustan tengo otros…”. Alguien así no nos inspira mucha confianza, ¿verdad?
En algunos lugares preocupa la pérdida de credibilidad de la Iglesia a la que puedan conducir las informaciones sobre abusos sexuales. ¿Hay una relación directa entre ambas cuestiones?
– Sin duda esos escándalos han erosionado la credibilidad de la Iglesia. Donde se han producido esos casos, se ha dado la imagen de una institución que se ha defendido a sí misma y no a las personas a las que tenía que proteger. Y en muchos casos ha sido así.
Inspirar confianza de nuevo es un proceso largo que exige paciencia, porque antes de recuperar la confianza hay que cambiar las dinámicas que permitieron aquellos delitos y mentiras.
A veces se afirma que recuperar la credibilidad exigiría cambiar el contenido propuesto a los fieles para creer…
– Un sano deseo de reforma es muy positivo si genera cambios acordes con la propia identidad y misión. No se trata de dejar de ser quien eres con tal de recuperar el aplauso del público. Ese sería un falso cambio.
Las crisis son una ocasión para volver a las propias raíces, para desempolvar el por qué se puso en marcha una organización o iniciativa. Son, además, una oportunidad para liberarse del peso inútil adquirido con el tiempo, de las malas prácticas o modos de hacer que sirvieron durante una época, pero de los que tenemos que ser capaces de desprendernos si no ayudan a la misión, que en el caso de la Iglesia es la salvación de las almas.
Discernir qué se puede cambiar y qué no es un ejercicio que requiere grandes dosis de prudencia y coraje. Como decía al principio, los límites en los que nos podemos mover están marcados por quién soy y cuál es mi función. Estas orientaciones sirven para la Iglesia, para cualquier organización y para cada uno de nosotros.
Decía usted que merecer confianza requiere demostrar integridad, benevolencia (desear el bien del otro) y capacidad. ¿Cómo comunicar la “incoherencia”, en cierto sentido es inevitable pues la Iglesia está integrada por pecadores, además de santos?
– Comunicar la propia vulnerabilidad es un tema delicado, pero necesario. Por ejemplo, pedir perdón puede costar, pero es una acción que ayuda a devolver al primer plano los valores que uno ha traicionado. Si una organización donde se ha gestionado mal el dinero pide disculpas, está admitiendo que desea guiarse en adelante con honestidad financiera.
Suelo repetir que el perdón debe seguir la regla de las tres r: “reconocer” el mal ocasionado, “reparar” en la medida de lo posible el daño causado a la otra parte y “rectificar” las circunstancias que pudieron propiciar ese mal. No siempre resulta fácil, pero pedir disculpas –admitir que el propio comportamiento se ha distanciado de los valores que deberían guiarnos– es el grito del pecador que aún confía en poder ser santo. Reconocer la propia fragilidad es, paradójicamente, la base sobre la cual se puede trabajar sólidamente para recuperar la confianza de los demás.
Pedir perdón, -es la pregunta del Evangelio- ¿cuántas veces? Además, también se espera que algunos en la Iglesia se disculpen y asuman las consecuencias de los errores de otros.
– La Iglesia siente la responsabilidad de pedir perdón por las ofensas cometidas por algunos de sus ministros, y tendrá que hacerlo mientras haya personas heridas. Pero me remito a las tres “r” de antes: demuestran que pedir perdón es un acto importante, serio, profundo. Es importante no banalizarlo, ni utilizarlo como una herramienta de márquetin.
Igualmente serio es reclamar perdón: hay que explicar los motivos, y no exigirlo simplemente para humillar a la otra parte o para vengarse por el daño sufrido. Si se busca justicia, sí, es perfectamente legítimo. Es más, la Iglesia está llamada a ir más allá de la justicia y ser maestra de caridad.
En cuanto a la “benevolencia”, ¿podría plantearse la duda sobre si la Iglesia quiere el bien de los fieles?
– Como dijo el Papa, “el poder es servicio”, algo que a veces no ha sido entendido ni por quien ejerce la autoridad ni por quien la sigue. Por eso, vemos con sospecha a los dirigentes de muchas instituciones, no solo de la Iglesia. La crisis de confianza actual hacia aquellas organizaciones que se rigen por un sistema estructurado tiene que hacernos pensar. No se trata de eliminar las jerarquías –que son necesarias–, sino de encontrar nuevos modos de participación. Más diálogo puede ayudar a que cada persona sienta la responsabilidad por el futuro y la buena salud de la propia organización –la Iglesia, también–; serviría para encontrar propuestas creativas a los retos de una sociedad en continuo cambio, para comprender las dificultades de quien dirige la organización, para conocer las necesidades y expectativas de quien forma parte, para tener una visión más completa y realista del contexto en el que se trabaja…
En mi opinión, la sinodalidad que propone Papa Francisco –que es un bien de raíz teológica y no una simple técnica de participación democrática– es un ejemplo, pero cada realidad tiene que encontrar los propios métodos para aumentar la escucha y la participación. El sentido crítico que todos tenemos puede convertirse en algo positivo si logramos un sistema que lo oriente a la obtención de soluciones constructivas.
Aludamos ahora a la capacidad. ¿En qué sentido puede ser la Iglesia “competente”? Los católicos tenemos siempre la posibilidad de obrar bien, pero no siempre lo hacemos.
– Siempre tendremos en la Iglesia esa impresión de no ser capaces de ofrecer al mundo plenamente la maravilla del mensaje cristiano. Eso no quita para que en cada época nos tengamos que esforzar por renovar el lenguaje, vistiendo nuestro anuncio de palabras nuevas que despierten interés de la gente. Para lograrlo, es importante aprender a escuchar. Como dijo el poeta Benedetti: “Cuando teníamos las respuestas, nos cambiaron las preguntas”. Esa es la impresión que podemos tener en la Iglesia.
¿Qué preguntas se hace hoy la gente? ¿Por qué la propuesta cristiana no siempre intercepta sus interrogantes? Tampoco podemos olvidar que, en un mundo polarizado con poco espacio para el diálogo, y en el que las emociones a veces tienen demasiado peso, el testimonio sereno y constante de los cristianos –en las obras de caridad, por ejemplo– seguirá siendo una enorme fuente de confianza.
Las obras demuestran que somos capaces de hacer el bien. Me gusta citar lo que decía san Francisco a sus discípulos para recordarles el valor del testimonio: “Salgamos a predicar, si es necesario incluso con las palabras”. A veces, basta confiar en la enorme fuerza de una vida coherente. Las acciones comunican solas cuando están bien hechas.
¿Dónde anclar la fidelidad, si se percibe falta de coherencia en las acciones?
– Recordar con frecuencia que no tenemos que ser fieles a una institución, sino a una Persona. Cristo y su Iglesia son inseparables, por eso estamos seguros de que en la Iglesia encontramos a Cristo. Pero cada hombre realiza en contextos culturales, sociales o intelectuales diferentes esa búsqueda del tesoro de la fe 在 la Iglesia. Por eso, a veces para continuar siendo fieles es necesario cambiar lo accesorio. La fidelidad no es inmovilismo, sino amor en movimiento.
Por perder “confianza” de una parte de la gente, ¿pierde la Iglesia “credibilidad”?
– Como decíamos al principio, la confianza tiene relación con las expectativas de los demás. A veces, algunas personas pueden tener expectativas hacia la Iglesia que ésta no puede cumplir. Ser coherentes con la fe, aunque nos cueste perder la confianza de algunos, puede reforzar la confianza de otros.
La Iglesia tiene una identidad que no puede cambiar. Ella misma es creyente: basa su fe en Dios. Al mismo tiempo, tiene una misión que cumplir, por eso tiene que ser creíble. Pero aun así no basta: además, tiene que ser “querible”. No se puede amar aquello que te produce miedo o sospecha; sí, en cambio, puedes querer a quien desea tu bien, es coherente y sabe ayudarte, aunque se equivoque. Por tanto, diría que los cristianos y la Iglesia tenemos que adquirir estas tres características consecutivas: estamos llamados a ser creyentes, creíbles y “queribles”.
La opinión pública se mueve tan deprisa, que casi no tiene tiempo para pensar. En este contexto, ¿cómo se pueden comunicar asuntos como la fe o la Iglesia, que requieren una consideración pausada?
-Internet ha acelerado las comunicaciones, aumentando el volumen de información y disminuyendo, a la misma velocidad, nuestra capacidad de análisis. Whatsapps, mails, series, posts, stories… invaden cada uno de nuestros espacios de atención. Si uno no se protege, simplemente pierde la capacidad de reflexionar –que es un hábito maleable, como cualquier otro–.
Sherry Turkle, una pionera del análisis del impacto social de internet, sostiene que para que la red no nos aleje de los demás es necesario promover el diálogo físico: en casa, con los amigos, en el trabajo… ¡Pero también con uno mismo! Ese espacio interior es imprescindible para cultivar nuestra fe –que es también una relación personal–: en la reflexión, en la oración, en el estudio continuado. En una aparente paradoja, en una sociedad acelerada, la Iglesia puede ganar atractivo como espacio serio de reflexión y equilibrio, también para los no creyentes. Para que confíen en nosotros, primero nosotros necesitamos confiar en que la fe es poderosamente atractiva.
Leyendo la Sagrada Escritura vemos que los hombres y mujeres de Dios tenían más motivos para ser miembros del club de los fracasados que para ser oradores de TEDx.
Me contaron hace poco una anécdota curiosa: una chica, buena católica, quería a toda costa acercar a su novio a la fe, dado que él no es creyente pero muy respetuoso.
Un día, a la salida de la misa, hablando con unas amigas y un sacerdote del grupo de jóvenes en el que participa, comentó que tenía la idea de “meter” a su novio en una Adoración al Santísimo pero sin decirle nada. Le comentaría que iban a recoger una cosa que no podía cargar ella sola y así le acompañaba… su intención no era buena, era estupenda. “Seguro que se convierte” decía; a lo que el sacerdote le respondió: “o no”.
Comprendió entonces esta chica que era ridículo imponer el momento de la conversión de su novio, aun más, con una mentira de por medio…. Si me preguntas si fue o no a la adoración, sí, fue… pero no hubo conversión milagrosa… por el momento.
Con la mejor de nuestras intenciones, no lo dudo, muchas veces podemos actuar así: intentando marcarle los tiempos y los modos a Dios, sin contar con el activo más importante en este “negocio”: la libertad de cada uno. A la mayoría de nosotros el Señor no nos llama a ser coachs del catolicismo, exitosos hombres y mujeres de la fe, cuyo amor de Dios se mida en la cotización de aquellos que se convierten gracias a nuestros estupendos modos, palabras e ideas. No.
Es cierto que, especialmente en nuestra sociedad «de guapos, ricos y famosos», no parece especialmente agradable trabajar a destajo sin tener algo de lo que presumir en el Instagram de nuestra vida de fe. Caemos en el desánimo interior, mientras miramos al resto haciéndose selfies en entornos «que manan leche y miel». Pero es lo que hay. Sólo tenemos que leer detenidamente la Sagrada Escritura para ver que los hombres de Dios, esos profetas, apóstoles tenían más motivos para ser miembros del club de los fracasados que para ser oradores de TEDx hablando de sus hazañas. Y la Salvación se hizo así, con piedras angulares desechadas, con fracasadillos de medio pelo, con esos que pusieron todos los medios para llevar a Dios a los hombres, pero que quizás murieron sin ver ni medio muro de la tierra prometida.
Dios nos pide poner todos los medios, nos pide invitar a nuestro novio o novia a la Adoración al Santísimo, pero, sobre todo, rezar por él o ella en cada uno de nuestros encuentros con el Señor, aunque nos hayan mandado a ese sitio maloliente en el que todos conocemos a mucha gente. Poner los medios teniendo en cuenta que el fin no es que tu y yo saboreemos el éxito.
No hay cosa menos evangélica que la “Teología del mérito” – si lo hago bien Dios me premiará con frutos, si no veo frutos es que lo estamos haciendo mal-.
Evidentemente, cuando hacemos nuestro trabajo por amor a Dios, bien, entregadamente, los frutos vendrán, tarde o temprano. Como nos decían siempre en la Universidad: “un buen guión puede dar lugar a una mala película pero, con un mal guión, nunca se podrá realizar una buena película”. Nuestro guión será bueno si no lo firmamos nosotros sino el propio Dios, quizás por eso, no tiene mucho sentido imponerle las formas o los tiempos a quien es Dueño del tiempo. Nosotros, a lo que llegamos es a poner los medios humanos como si no existieran los sobrenaturales, y –al mismo tiempo– llamar a Dios con todo el corazón, como si no hubiera medios humanos.
Dr. Carlos Tornero: «hemos de explicar que hay soluciones para el dolor»
Una cátedra puesta en marcha por la Universidad Francisco de Vitoria y Fundación Vithas impulsará el desarrollo de actividades de investigación, docencia y divulgación que permitan mejorar el abordaje y tratamiento de los pacientes con dolor crónico.
“La principal causa por la que acude un paciente a un centro sanitario es el dolor. Es necesario una formación adecuada en el dolor para poder detectarlo correctamente, diagnosticarlo y, por supuesto, tratarlo”, subraya el doctor Carlos Tornero, director de la cátedra centrada en el dolor puesta en marcha por la Fundación Vithas y la Universidad Francisco de Vitoria.
El dolor físico, pero también mental, es una de las realidades con la que toda persona ha de convivir de un modo u otro. Como destaca para Omnes el Dr. Tornero: “la cátedra nace del deseo de profundizar en el conocimiento del dolor tanto desde un punto de vista de investigación básica o aplicada y, también, en relación a la difusión y formación a los profesionales sanitarios que en su carrera profesional tendrán que atender a pacientes con dolor”. El director de esta nueva cátedra considera que es necesaria “una formación adecuada en el dolor para poder detectarlo correctamente, diagnosticarlo y por supuesto tratarlo”.
Para decidir hay que estar informado
Investigar en el dolor es clave en una sociedad en la que la media de edad supera los 40 años y en la que, cerca de 17,5 millones de personas (cuatro de cada 10) conviven con dolor en nuestro país. “El dolor puede ser entendido como una respuesta a una agresión externa pero también es una enfermedad en si misma”. Por eso, ante leyes como la recientemente ley de la Eutanasia aprobada en España, que incluye entre sus supuestos el que una persona considere imposible vivir sin una patología determinada, detrás el doctor Tornero destaca la necesidad imperiosa de “explicar que hay soluciones para el dolor. Por supuesto la libertad individual prevalece y pero se necesita información de las opciones que podemos ofrecer a los pacientes que tanto sufren cada día”.
La pandemia y el dolor
Desde marzo de 2020, en Europa, según datos de la OMS, los niveles de ansiedad y estrés han aumentado de manera exponencial. Alrededor de un tercio de las personas adultas adultos reporta niveles de angustia derivados de los meses de confinamiento. Para el doctor Tornero “es realmente duro ver cómo ha afectado a muchos pacientes esta pandemia. Estamos viviendo situaciones en nuestras unidades del dolor que son realmente duras ya que un tema fundamental para la mejora del dolor osteomuscular, que es la principal causa de dolor, es el movimiento, la actividad… Y el confinamiento las ha limitado muchísimo. Ahora los pacientes acuden con un empeoramiento de su calidad de vida. Sin embargo, con el apoyo de las unidades multidisciplinares del dolor que cuentan con médicos intervencionistas del dolor, psicólogos, fisioterapeutas, nutricionistas, farmacéuticos, se consigue grandes mejoras en la calidad de vida de los pacientes”.
La cátedra del dolor
La cátedra, impulsada por la Fundación Vithas y la Universidad Francisco de Vitoria fomentará los estudios tanto en dolor agudo como crónico, favoreciendo la realización de ensayos clínicos centrados en el tratamiento integral del dolor. Así mismo, se impulsará la difusión y el conocimiento de las investigaciones realizadas mediante publicaciones y otras acciones de comunicación. Una labor de divulgación que el doctor Tornero califica de importante porque es necesario “que todo el mundo sepa que hay soluciones al dolor, que no solo pasan por la farmacología sino que tienen en cuenta las técnicas intervencionistas del dolor, el componente psicológico y la parte social”.
Los tres evangelios sinópticos (Mateo, Marcos y Lucas) recogen un breve episodio en el que unos niños son llevados a Jesús.
何塞普·博伊拉·2021年7月19日·阅读时间: 4分钟
Los tres evangelios sinópticos (Mateo, Marcos y Lucas) recogen un breve episodio en el que unos niños son llevados a Jesús. Así lo relata Marcos: “Le presentaban unos niños para que los tomara en sus brazos; pero los discípulos les reñían. Al verlo Jesús se enfadó y les dijo: ‘Dejad que los niños vengan conmigo, y no se lo impidáis, porque de los que son como ellos es el Reino de Dios. En verdad os digo: quien no reciba el Reino de Dios como un niño no entrará en él’. Y abrazándolos, los bendecía imponiéndoles las manos” (Mc 10, 13-16). Otra escena muy parecida muestra a Jesús tomando a un niño y poniéndolo como ejemplo para sus discípulos, pues disputaban sobre quién era el mayor entre ellos: “Pues todo el que se humille como este niño, ése es el mayor en el Reino de los Cielos” (Mt 18, 4).
Jesús y los niños
No pocas veces aparecen los niños como protagonistas en el Evangelio. Son un ejemplo para “esta generación” incrédula, que se parece a los que no responden a la invitación a cantar de unos niños (cfr. Mt 11, 16-17; Lc 7, 32). La alabanza de los niños cuando Jesús entra en el Templo indigna a los príncipes de los sacerdotes y a los escribas, y Jesús sale en defensa de esa sincera y sencilla alabanza de los pequeños (cfr. Mt 11, 25), recordándoles las Escrituras: “¿No habéis leído nunca: ‘De la boca de los pequeños y de los niños de pecho te preparaste la alabanza’?” (Mt 21, 16; cfr. Sal 8, 2).
También a los niños Jesús ha alimentado en la multiplicación de los panes y los peces (cfr. Mt 14, 21; 15, 38). Es el Maestro su más valiente defensor ante quien los maltrate, también con el mal ejemplo: “Al que escandalice a uno de estos pequeños que creen en mí, más le valdría que le colgasen al cuello una piedra de molino, de las que mueve un asno, y lo hundieran en el fondo del mar” (Mt 18, 6). En fin, Jesús exulta en acción de gracias, porque los pequeños son los destinatarios de la revelación de Dios Padre (cfr. Mt 11, 25).
Jesús y los padres
El episodio que comentamos, en Mateo y en Marcos, viene a continuación de la enseñanza de Jesús sobre la indisolubilidad del matrimonio. Es significativa esta secuencia: una vez unidos para siempre el hombre y la mujer en el matrimonio, aparecen en escena los niños, fruto de esa unión.
Aunque el evangelista no indique quiénes llevan a esos niños cerca de Jesús, parece indicarlo el episodio anterior: los padres.
Son varios los relatos de milagros en que vemos a los padres suplicando a Jesús que cure a sus hijos. Jesús curó al hijo del funcionario real (cfr. Jn 4, 46-54); expulsó el demonio de la hija de la mujer sirofenicia (cfr. Mc 7, 24-30); y el demonio mudo del muchacho cuyo padre acudió a Jesús casi desesperado suplicando que lo curara (cfr. Mc 9, 14-29); resucitó a la hija de Jairo (cfr. Mc 5, 21-42). En todos estos episodios, en algún momento de la narración, se usan los términos que indican “niño” o “niña” (en griego, paidíon, thygátrion): con ellos no se pretende indicar la edad precisa (solo en el caso de la hija de Jairo se dice que tenía doce años), sino cómo los ven sus padres: son “sus niños” que están muriéndose.
Y así crecía la fama de Jesús que curaba a los más débiles, entre ellos a los niños. Es fácil imaginar, por lo tanto, a los padres que llevaban a Jesús a sus hijos pequeños, todavía débiles, para que los bendijera, para que, con la imposición de las manos, o con solo tocarlos, los proteja de las enfermedades y del poder del maligno.
Jesús y los discípulos
La enseñanza de Jesús a sus discípulos en este contexto es de gran trascendencia. Jesús llega a “enfadarse” (v. 14) porque los discípulos rechazan a los niños que se acercaban a Él. Nos puede sorprender esta actitud del Maestro. ¿Qué sentido puede tener?
Jesús es el verdadero Rey y Mesías de Israel. Él inaugura el Reino de los cielos y pide a sus discípulos que proclamen su llegada (cfr. Mt 10, 7). Una señal de que este Reino ha llegado son los niños, vistos en su condición esencial: son pequeños, débiles, dependen en todo del cuidado de sus padres. En ese sentido, Jesús se identifica con ellos: “El que reciba en mi nombre a uno de estos niños, a mí me recibe; y quien me recibe, no me recibe a mí, sino al que me ha enviado” (Mc 9, 37). Jesús se dirige al Padre llamándole Abbá (Mc 14, 36), con el balbuceo del niño que llama a su padre. Podríamos decir que Él es el más pequeño en el reino de los Cielos (cfr. Mt 11, 11). La condición esencial del niño es la de Jesús en su relación íntima con su Padre. Se puede entender mejor la gravedad de impedir que los niños se acerquen a Jesús. Es como impedir que se acerquen a Dios. Es más todavía: es como separar al propio Jesús de su Padre Dios. En el fondo, sin darse cuenta, los discípulos estaban rechazando a Jesús al impedir que los niños se acercaran a Él.
Es conmovedor fijar la mirada en Jesús rodeado de niños, jugando con ellos, sonriéndoles, preguntándoles sus nombres, su edad…; instruyéndoles para que sean buenos hijos de sus padres, buenos hermanos…; y hablándoles de su Padre del Cielo. Una escena terrena y celestial a la vez: aquel momento fue una clara manifestación de lo que ha de ser en la tierra el Reino de los Cielos, y un reflejo de cómo será ese reino en el más allá para aquellos que en la tierra se han comportado como niños delante de Dios.
Tener un paquete pendiente de recibir es algo bastante común en la actualidad. Desde los últimos años es costumbre comprar muchas cosas por internet, y llegan a nuestra casa con una agencia de envíos. Hoy toca hablar de los SMS de envío falsos.
La mayoría de las agencias de transporte utilizan el SMS para notificar una recogida o una entrega próxima, algo que muchos hackers están utilizando para timar de forma fraudulenta. En efecto, a muchos nos ha llegado un SMS con el aviso de un paquete y un enlace para realizar el seguimiento, pero se trata de un timo, por el que unos criminales quieren conseguir tus datos e instalar malware (virus) en tu dispositivo. Lo que parece un aviso de llegada de un paquete, en realidad destruye o se apodera de datos del teléfono. Esto es lo que debes saber y lo que puedes hacer…
—¿Qué está pasando? Avisos falsos de envíos: “Su envío está de camino. Pulse sobre el siguiente enlace para realizar el seguimiento…”. Este mensaje, o diferentes versiones con un texto similar, es lo que recibes en los SMS falsos, que se envían de forma masiva. Los enlaces que contienen son diferentes en cada caso, al igual que los números del remitente.
El truco que hay detrás es siempre el mismo, al menos en todos los mensajes que he visto: o bien se piden los datos de acceso de diversos servicios de internet, o bien aterrizas en una página que quiere instalar malware en el dispositivo. Así que, si recibes un mensaje de este tipo, bórralo directamente y, sobre todo, bajo ningún concepto pulses sobre el enlace, ya que no suele haber un verdadero paquete a la espera. Puedes reconocer este tipo de spam o basura por la dirección a la que remite el enlace adjunto al mensaje. Porque no suele ser de Correos, DHL o similar, sino que apunta a páginas desconocidas.
—¿Ya has picado?Si ya has caído en la trampa y has pulsado en el enlace, debes conservar la calma. En el peor de los casos, se te ha convencido para instalar apps (aplicacines) de fuentes desconocidas, que siguen esparciendo los mensajes falsos. Eso no solo da mucha rabia, sino que también puede causarte gastos.
Lo mejor es que instales una app antivirus en el móvil, y actives el modo avión. A continuación, analiza el dispositivo en busca de malware. Si encuentras algo sospechoso, informa a tu operador. Es posible que te anulen los cargos por los SMS enviados. También deberías poner una denuncia en la Policía, por si debes involucrar a una aseguradora.
—¿Está tu número móvil en peligro?La ola actual de spam utiliza un conjunto de datos que se le extravió a Facebook, entre ellos los números de teléfono de más de 500 millones de usuarios de esta red social. El sitio web https://haveibeenpwned.com/ puedes averiguar de forma rápida si tu número es parte de los que fueron robados de Facebook. Escribe allí tu número en formato internacional, por ejemplo +34 123 456 789, y te dirá si estás en peligro.
—Impide la instalación de cualquier app.Para minimizar el peligro que pueda venir, puedes modificar los ajustes de tu teléfono Android para impedir que se instalen apps de fuentes desconocidas. En los iPhone, este paso no resulta necesario. Y, en general, sería conveniente bloquear los mensajes de terceros en tu operador de telefonía, si no lo has hecho ya.
—Bloquea la recepción de SMS falsosEn los ajustes de muchas apps de mensajería puedes establecer que solo quieres recibir SMS de contactos de tu agenda. Si usas servicios como recordatorios o informaciones del banco, te debes almacenar esos números. Muchos móviles o apps de seguridad ofrecen filtros de spam. Estos te pueden ayudar a reducir la frecuencia de SMS no deseados. Si no te libras de la ola de SMS de ninguna forma, quizás hasta debas cambiar de número.
—¿Quién va a cubrir los daños?Si se te han generado costes desorbitados por el envío masivo de SMS, podrías consultar con tu seguro de responsabilidad civil por si cubre este tipo de eventos. Muchos contratos modernos pueden tener cláusulas que cubran daños por 网络钓鱼. Si se han realizado compras en internet, habla con tu banco, ya que muchas tarjetas mantienen seguros contra estas eventualidades. Y también existen ciberseguros específicos, que cubren todos los problemas que se pueden generar en este tipo de situaciones cuando haces uso de la red.
—Otros muchos timos.Hay numerosas variaciones de este timo, y otra de las más comunes es que te soliciten un pago para entregarte el paquete, porque está “bloqueado” en la mensajería. Suele tratarse de cifras muy pequeñas, 3 o 5 euros a lo sumo, así que picas con facilidad y procedes al proceso del pago. Pero, en realidad, a la hora de realizar el pago te pueden cobrar hasta 1.200 euros si no te das cuenta, o si no tienes activada la doble autenticación del banco. Gracias a este último sistema, el banco te envía un mensaje de confirmación al móvil donde puedes ver la cantidad real que vas a pagar si finalmente aceptas.
Al final de la gran epopeya narrada por J.R.R. Tolkein en El Señor de los anillos, asistimos a este conmovedor diálogo de despedida entre los dos héroes “medianos” o hobbits, Frodo y su fiel compañero:
“-Pero -dijo Sam, mientras los ojos se le llenaban de lágrimas-, yo creía que también usted iba a disfrutar en la Comarca, años y años, después de todo lo que ha hecho.
-También yo lo creía, en un tiempo. Pero he sufrido heridas demasiado profundas, Sam. Intenté salvar la Comarca, y la he salvado; pero no para mí. Así suele ocurrir, Sam, cuando las cosas están en peligro: alguien tiene que renunciar a ellas, perderlas, para que otros las conserven. Pero tú eres mi heredero: todo cuanto tengo y podría haber tenido te lo dejo a ti. Y además tienes a Rosa, y a Elanor; y vendrán también el pequeño Frodo y la pequeña Rosa, y Merry, y Rizos de Oro, y Pippin; y acaso otros que no alcanzo a ver. Tus manos y tu cabeza serán necesarios en todas partes. Serás el alcalde, naturalmente, por tanto tiempo como quieras serlo, y el jardinero más famoso de la historia; y leerás las páginas del 红皮书, y perpetuarás la memoria de una edad ahora desaparecida, para que la gente recuerde siempre el gran peligro, y ame aún más entrañablemente el país bien amado. Y eso te mantendrá tan ocupado y feliz como es posible estarlo, mientras continúe tu parte de la historia”.
La entrega de la vida siempre engendra vida. La generosidad al final produce frutos. La fidelidad esforzada y perseverante en el cumplimiento de la propia vocación y misión encuentra noble recompensa, pues difunde el bien y embellece el mundo.
El don de los esposos: fecundidad de la carne
El amor conyugal es el arquetipo del amor humano, puesto que contiene la concreción del servicio en la vida en común y la especial fecundidad de la unión de los esposos en la intimidad sexual. El don mutuo del marido y la mujer -que “dan al cónyuge en exclusiva la semilla de sí mismos”- lleva al don divino de la persona del hijo, a quien el Dios ama e infunde el alma espiritual e inmortal.
Como enseñaba Juan Pablo II, “en su realidad más profunda, el amor es esencialmente don y el amor conyugal, a la vez que conduce a los esposos al recíproco ‘conocimiento’ que les hace ‘una sola carne’ (cf. Gén 2, 24), no se agota dentro de la pareja, ya que los hace capaces de la máxima donación posible, por la cual se convierten en cooperadores de Dios en el don de la vida a una nueva persona humana. De este modo los cónyuges, a la vez que se dan entre sí, dan más allá de sí mismos la realidad del hijo, reflejo viviente de su amor, signo permanente de la unidad conyugal y síntesis viva e inseparable del padre y de la madre” (exhortación Familiaris consortio, n. 14).
El amor conyugal auténtico se abre a las fuentes divinas de la vida. Es una especial participación en la obra maravillosa del Creador. Los padres son procreadores, partícipes del poder divino infinito de dar vida humana, transmisores de la bendición originaria de la fecundidad. Ellos descubren con estupor agradecido el valor generativo de su comunión de amor. Están llamados a vivir su alianza nupcial en la verdad de una entrega recíproca plena, abierta a la vida, de forma consciente, libre y responsable; con esfuerzo y con gozo.
El “nosotros” conyugal -remedo y destello del “Nosotros” de la Comunión trinitaria- se amplía en el “nosotros” familiar con la llegada del hijo: de “nuestro hijo”, como ellos dicen. La dignidad irreductible de cada hijo -que lleva el sello de la imagen y semejanza divina, y se halla orientado a un destino eterno- confiere relieve y trascendenciade gloria celestial al amor terreno de los esposos.
No se pierde ningún acto de amor
La paternidad y maternidad se prolongan en la gravosa carga de las tareas de la crianza y de la educación. Los esposos normalmente se sacrifican con amor gustoso por su progenie. Por su parte, la vocación del celibato evangélico ilumina el sentido espiritual del engendrar al que están llamados los padres, como maestros y guías de sus hijos: se trata de una prolongación de la paternidad y de la maternidad, que tiene lugar mediante el ejemplo y la formación humana; y también en toda la vida de gracia y de oración, en la que se comunican méritos por la acción misteriosa del Espíritu Santo, y contribuyen al alumbramiento de la vida del Espíritu en sus hijos.
Con frecuencia, ese esfuerzo comunicativo ha de mantenerse en el tiempo, superando dificultades: con tesón, sin ver los frutos de modo inmediato. Las promesas divinas -que anidan en los deseos del corazón cuando se ordenan a la verdad de la entrega- fundamentan la esperanza sobrenatural inquebrantable.
En este sentido, el Papa Francisco recordaba que quien se esfuerza en la misión evangelizadora “tiene la seguridad de que no se pierde ninguno de sus trabajos realizados con amor, no se pierde ninguna de sus preocupaciones sinceras por los demás, no se pierde ningún acto de amor a Dios, no se pierde ningún cansancio generoso, no se pierde ninguna dolorosa paciencia” (exhortación 福音的喜乐, n. 279). Y concluía con palabras de aliento: “Aprendamos a descansar en la ternura de los brazos del Padre en medio de la entrega creativa y generosa. Sigamos adelante, démoslo todo, pero dejemos que sea Él quien haga fecundos nuestros esfuerzos como a Él le parezca” (ibíd.).
En definitiva, el don de amor es irrefrenablemente expansivo: siempre puede más que cualquier dificultad. Pues Dios no falla: “es fiel quien hizo la promesa” (Heb 10,23). De modo que “la esperanza no defrauda” (Rm 5,5).
“Roy, ¿te sientes identificado con la fe cristiana o es un capricho?»
A los 16 años, Roy Oliveira comienza una investigación sobre las religiones por pura curiosidad. Lo que no esperaba encontrar era a Dios y, menos aún, la fe católica ante la que sostenía lo que él llama "típicos tópicos agnósticos".
La historia de fe de Roy Oliveira, es poco menos que sorprendente y también, por qué no, esperanzadora. Este chico vigués de 17 años que, en el futuro, quiere servir a su país a través de la política, creció en un ambiente alejado de la fe. Aunque, como él cuenta, durante unos años asistió a un colegio católico, la educación en la fe que percibió fue algo escasa.
Hasta los 16 años su vida transcurre de manera similar a la de muchos jóvenes de nuestra sociedad, que crecen en familias “post cristianas”, cuyo contacto con la Iglesia es más superficial que otra cosa y su idea del católico es la imagen que de ellos se da en series y películas.
Dios que sale al encuentro
A Roy, Dios se le presentó gracias a un sincero afán de conocimiento, a través del razonamiento y del estudio. Así cuenta él su historia de conversión:
“Yo siempre he investigado sobre muchos temas: historia, lenguas, filosofía… y llegó el turno de las religiones. Es cierto que yo sabía de antemano lo que la cristiandad había supuesto para nuestra civilización occidental y, llegado el momento, me centré en las tres religiones abrahámicas: judaísmo, islamismo y cristianismo.
Mientras investigaba llegó el confinamiento y aproveché para seguir indagando sobre el tema. En ese tiempo, me centré en el cristianismo: adquirí una Biblia, libros sobre el tema… y comencé a darme cuenta que, al contrario de los típicos “tópicos escépticos”, la Biblia no era el cúmulo de contradicciones o fantasías que yo creía.
Me sorprendió porque yo iba preparado para encontrarme con un libro vago, lleno de errores y, por el contrario, leyendo la Biblia comprobé que era muy coherente, que todo lo escrito entraba en concordancia con hechos históricos acaecidos paralelamente a lo narrado en las Escrituras; acontecimientos que, además, se justifican a la luz de la fe y la razón, mientras que sólo con la razón quedaban opacos. Eso fue el inicio de mi acercamiento a la fe.
Anteriormente, tenía una concepción de Dios un poco vaga… Es cierto que nunca negué la existencia de “algo”- llámalo Dios, llámalo energía- pero, a través de este estudio le di rostro a Dios. Empecé a darme cuenta que quizás Dios sí se podía haber manifestado a la humanidad y que era el cristianismo la religión que concordaba con esa manifestación. Todo era muy coherente.
A comienzos de mayo de 2020 me pregunté, realmente, si el estudio estaba moldeando mi forma de ver el mundo o si era una impresión pasajera. Decidí darme un tiempo y pensar. Pasó ese tiempo y lo único que conseguí es estar más en comunión con Dios y la Fe… así que me interpelé a mí mismo: “Roy, llegado este punto, ¿te sientes de verdad identificado con la fe cristiana o es un capricho? Caí en la cuenta que no era una fase, sino que, aquello que hace tres meses parecía una pantomima ahora se me presentaba como una verdad que podía respaldar perfectamente. Fue entonces cuando me planteé la conversión. En el Evangelio, Cristo envía a sus apóstoles a hacer “discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”; así que decidí seguir las palabras de Cristo y bautizarme.
He de confesar que, inicialmente, no pensé en la fe católica, de hecho, estudié la iglesia ortodoxa, las distintas ramas protestantes… y, en última instancia, la Iglesia católica. No en vano, estuve cercano al calvinismo, sin embargo, leer la confirmación de Cristo a Pedro como primer papa, me confirmó en la fe católica: en la Biblia se encuentra la justificación del papado, de la sucesión apostólica y la tradición que niegan las confesiones protestantes. Fue esta coherencia de la Iglesia Católica con la Biblia la que me confirmó en que era esa verdad.
Aquello que hace tres meses parecía una pantomima ahora se me presentaba como una verdad que podía respaldar perfectamente.
Roy Oliveira
Francamente empecé a estudiar todo esto de la religión sin buscar nada en especial. Fue a través del razonamiento y la conexión con Dios cuando descubrí que, en el fondo, estaba buscando algo casi sin saberlo. Encontré ‘lo que no buscaba’ y es el tesoro más preciado que tendré en mi vida”.
«Me imaginaba la Iglesia como en ‘El Padrino’”
A pesar de su madurez, Roy es, evidentemente, “hijo de su tiempo”. Él mismo afirma divertido que, en el momento de dar el paso e ir a la parroquia a poner patas a su conversión, se imaginaba la Iglesia Católica “tal y como la veía en películas o series. De hecho, pensaba que me iba a encontrar algo parecido a lo que veía en la película del Padrino, con los ritos en latín…, etc.”
Una vez tomó contacto con su parroquia, el sacerdote “me prestó un 天主教教理 que devoré en unas semanas. Al principio estaba perdidísimo, tenía todos los prejuicios típicos, pero he de decir que, a pesar de todo, fui confirmando mi fe de manera muy fluida. Gracias al Catecismo comprendí mucho más la Iglesia y la doctrina y todo iba encajando”.
Evidentemente, su acercamiento a la fe no pasó desapercibido en su entorno. Como destaca Roy “las personas más cercanas a mí no se sorprendieron tanto, debido a que fueron viendo como experimentaba un acercamiento a la religión. Lo que sí recibí fueron algunas advertencias de que me lo tomase con calma y prudencia porque es un asunto serio y, a mi edad, este tipo de cosas pueden ser consideradas ‘fases’”.
Gracias al Catecismo comprendí mucho más la Iglesia y la doctrina y todo iba encajando.
Roy Oliveira
Mis amigos, acostumbrados a mi agnosticismo, si se sorprendieron. Cuando me preguntan por esto siempre les contesto que había investigado sobre la religión, me parecía mucho más coherente de lo que esperaba y gracias a ella logré establecer la conexión con “eso” que en el fondo pensaba que había de existir”.
«En el fondo, envidio a quienes han crecido con fe»
Es frecuente, en las historias de conversión de adultos, encontrar cierta sorpresa ante la naturalidad o incluso la minusvaloración de los sacramentos, la tradición o las verdades de fe por parte de quienes han crecido en entornos católicos. Una especie de ‘acostumbramiento’ malo que choca con el entusiasmo de quien descubre la riqueza de la fe como Roy, que destaca que “quizás puede ser que, como he descubierto la fe de manera reciente, la valoro más; aunque en el fondo, envidio a quienes han crecido toda su vida con fe, porque para ellos es algo natural y yo no tuve esa suerte”.
Envidio a quienes han crecido toda su vida con fe, porque para ellos es algo natural y yo no tuve esa suerte.
El diálogo enriquecedor en las redes sociales sólo es posible haciendo un esfuerzo personal por evitar las confrontaciones directas y con el espíritu abierto para asumir opiniones ajenas.
17 de 7 月 de 2021·阅读时间: 3分钟
Todos los días, y esto no es nuevo, tenemos experiencia de conversaciones polémicas en la red en las que cada uno trata de imponer su punto de vista sobre cada tema que se debate en la opinión pública, desde las vacunas hasta el partido de la selección nacional de fútbol de cada uno, desde cuestiones delicadas, que pertenecen a la esfera espiritual, hasta opciones políticas que, a menudo, son contraproducentes. Todo se atribuye, como leemos, al contenedor de la incitación al odio.
Esto se debe a que cada uno de nosotros tiene una capacidad innata de persuasión (querer convencer al otro de la «bondad» de nuestras ideas) pero priorizamos el resultado en lugar del camino para llegar a él. Olvidamos que el espíritu del debate es precisamente el de no poner nunca un «punto final» a la discusión, sino el de alimentarla continuamente con nuevas opiniones, puntos de vista y estímulos, en un proceso de contra argumentación constante y fructífero para cada uno de los contendientes.
Cada uno de nosotros tiene una capacidad innata de persuasión pero priorizamos el resultado en lugar del camino para llegar a él.
乔瓦尼·特里登特
¿Cómo es posible entonces disentir en una conversación, generar un debate que pueda ser realmente persuasivo para los interlocutores y la audiencia, sin caer en las “desviaciones» de la argumentación? La propuesta del filósofo italiano Bruno Mastroianni, contenida en su libro La disputa feliz Cómo disentir sin pelearse en las redes sociales, en los medios y en público (Rialp) tiene como principio rector «mantener la atención, la energía y la concentración en las cuestiones y los temas en cuestión, sin romper la relación entre los dos contendientes, precisamente para nutrirse de la diferencia que surge», subraya Mastroianni.
La disputa feliz implica actuar en tres niveles para crear un clima propicio a la confrontación y a la buena persuasión. El primer nivel es superar la mentalidad de confrontación a la que nos han acostumbrado los medios de comunicación. El segundo nivel consiste en elegir, conscientemente, formas específicas de expresión en la conversación con el otro, evitando, por ejemplo, la disociación («esto no es así», «esto está mal», «esto es falso»), la indignación («no voy a tolerar que se diga esto», «esto es inaudito»), los juicios ad hominem («estás equivocado», «no lo entiendes»), las generalizaciones («esto es típico de vosotros, los católicos/ateos/extranjeros/profesores») o el discurso de odio… ya que todos éstos son enfoques de confrontación que tienen un efecto beligerante en el oyente.
Por último, hay que aprender a dejar de lado las expresiones que provocan una reacción hostil en el otro ejerciendo, cuando sea necesario, un saludable «poder ignorar», conscientes de que, a menudo, y especialmente en la red, la “no respuesta” es, en sí misma, un mensaje, probablemente incluso más eficaz que una reacción explícita a la provocación recibida.
En un libro posterior –Litigando si impara, por el momento sólo en italiano-, Mastroianni va más allá y resume las principales virtudes de la argumentación en los dedos de la mano, con una imagen que consideramos exitosa, sugiriendo que la disputa feliz es algo «al alcance de la mano» y que cualquiera puede ponerla en práctica.
El dedo meñique recuerda la humildad, el valor de los límites, para decir que «somos capaces de sostener sin pelearnos sólo lo poco que somos y lo que sabemos»; el dedo anular, el del anillo de bodas, recuerda el vínculo, por lo tanto el valor de la confianza para no dispersarse mientras se disiente, conscientes de que hay que «cuidar ante todo la relación entre las personas»; el dedo corazón recuerda, en cambio, la necesidad de rechazar la agresión, desactivando los insultos y las provocaciones para mantenerse en el tema de la disputa; el dedo índice es el que elige en qué centrarse y, por tanto, está estrechamente vinculado al tema, siempre que sea objetivo, concreto, relevante y coherente; por último, el dedo pulgar, el dedo del “like” en las redes sociales, es valorado realmente cuando en la disputa, el dedo se orienta hacia uno mismo, como una forma de autoironía, es decir, tener la capacidad de vivir las cosas con desapego sin tomarse demasiado en serio las opiniones propias y ajenas, en definitiva.
Todo ello a sabiendas de que la disputa, para ser verdaderamente feliz, debe ser continua, porque no hay temas que no puedan ser discutidos y no hay verdad que no pueda ser encontrada por medios retóricos, siempre susceptibles de nuevos acuerdos y nuevas reformulaciones.
El Papa Francisco ha anulado las concesiones hechas por Juan Pablo II y Benedicto XVI para la celebración de la Misa con los libros anteriores a la reforma del Concilio Vaticano II. Ese es, en sustancia, el contenido del 莫图普里奥 Traditionis Custodes 以及 Carta explicativa para todos los obispos, publicados el 16 julio de 2021. Juan José Silvestre, profesor de Liturgia en la Universidad Pontificia de la Santa Cruz, explica a los lectores de Omnes qué significa esta decisión.
La decisión del Papa Francisco sigue el mismo esquema que se utilizó al publicarse en 2007 el Motu Proprio Summorum Pontificum, de Benedicto XVI. Entonces se publicaron tanto el Motu Proprio propiamente dicho, como una Carta en la que el Papa explicaba y motivaba las decisiones contenidas en aquel documento. Lo mismo se ha hecho ahora, y también el Motu Proprio de Francisco, llamado Traditionis custodes, es más concreto y normativo, mientras que la Carta dirigida a todos los obispos y publicada conjuntamente con él explica con un poco más de detalle, y desde un punto de vista práctico y pastoral, las indicaciones del Motu Proprio.
Si queremos ser muy sencillos y esquemáticos, podemos decir que, en lo litúrgico, con esta decisión del Papa Francisco volvemos a la situación de 1970, cuando fue aprobado el Misal reformado. En cuanto a los libros litúrgicos anteriores a la reforma de 1970, su utilización queda a la decisión del obispo en cada diócesis, que ha de tener en cuenta las indicaciones precisas recogidas en el Motu Proprio de Francisco. No están prohibidos ni abrogados, pero se eliminan las concesiones que habían dado Juan Pablo II y Benedicto XVI en 1984, 1988 y 2007 para poder celebrar la liturgia con ellos. Sólo podrá hacerse si el obispo lo considera oportuno: precisamente la situación que existía en 1970. La diferencia es que, en estos cincuenta años, y especialmente desde Summorum Pontificum en 2007, las personas que seguían la celebración según los libros litúrgicos anteriores han seguido creciendo, también entre los jóvenes, como recuerda el mismo Papa Francisco, pero esta situación genera conflictos que han tratado de resolver tanto Benedicto XVI como ahora el Papa Francisco.
En lo litúrgico, con esta decisión del Papa Francisco volvemos a la situación de 1970, cuando fue aprobado el Misal reformado.
胡安·何塞·西尔维斯特
Las líneas fundamentales de la decisión hecha pública el 16 de julio de 2021 podemos resumirlas en tres puntos, a los que conviene añadir algunos comentarios.
首先, desde ahora la única forma ordinaria de la liturgia de rito romano es el Misal de Pablo VI, que es la única expresión de la “lex orandi” del rito romano. Ya no hay dos formas, una ordinaria y una extraordinaria, sino una única forma, que es precisamente el Misal de 1970. Desde el punto de vista litúrgico, esta es la afirmación fundamental.
En segundo lugar, la posibilidad de celebrar con los libros litúrgicos anteriores a la reforma conciliar ya no queda en manos del sacerdote cuando celebra individualmente, ni de un grupo que pida esta manera de celebración, sino que vuelve al obispo, que es el supremo liturgo de la diócesis. Él es quien ha de determinar cuándo es posible hacerlo y cuándo no, ateniéndose a unas indicaciones bastante restrictivas, semejantes a las que había en 1970; por tanto, esa posibilidad se contempla de manera más restrictiva de la establecida por Juan Pablo II y Benedicto XVI. Relacionado con este punto está el hecho de que la Congregación para el Culto Divino, y para algunos aspectos, la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada, vuelve a ser competente en este campo; puede recordarse que en la regulación de Summorum Pontificum la forma extraordinaria y el uso de los libros litúrgicos anteriores a la reforma dependían de una comisión ad hoc, que era la Comisión Ecclesia Dei, y de la Congregación para la Doctrina de la Fe.
En tercer término, sobre todo en la Carta a los obispos, el Papa Francisco valora y considera la generosidad de Juan Pablo II y Benedicto XVI en su objetivo de fomentar la unidad en el seno de la Iglesia, finalidad que orientaba la concesión y permisión de la celebración con los libros litúrgicos anteriores a la reforma.
El Papa Francisco señala que, después de catorce años desde Summorum Pontificum y de un estudio realizado entre todos los obispos del mundo, ha podido constatar con disgusto que esa unidad no se ha conseguido. Al contrario, en cierto modo se ha ahondado la separación y se puede haber producido alguna arbitrariedad. Por ese motivo, sin afirmar en absoluto que lo que hicieron Juan Pablo II y Benedicto XVI no haya sido bueno y generoso, Francisco considera que sus medidas no han producido el resultado esperado, y retira las concesiones que estos dos Pontífices habían hecho para fomentar la unidad y salvaguardar el Concilio Vaticano II. Queda también anulado Summorum Pontificum. Insisto en que no se dice que el Misal anterior fuera erróneo o haya quedado prohibido; Traditionis Custodes es un Motu Proprio que busca fomentar la unidad litúrgica con unas disposiciones nuevas que recuerdan las de Pablo VI cuando fue publicado el Misal de 1970.
Tres puntos clave:
1. Desde ahora la única forma ordinaria de la liturgia de rito romano es el Misal de Pablo VI
2. La posibilidad de celebrar con libros anteriores a la reforma conciliar queda en manos del obispo diocesano
3. Al constatar que no se ha logrado la unidad, objetivo del Motu Proprio Summorum Pontificum, se deroga éste.
胡安·何塞·西尔维斯特
Conviene apuntar que, aunque se haya afirmado así en algunos medios, este Motu Proprio del Papa Francisco no restringe el uso del latín en la Misa o la celebración “versus absidem” o de espaldas al pueblo. Aquí se está hablando de una cosa muy precisa, que es el uso del Misal de 1962. Puede recordarse, por ejemplo, que la edición típica del Misal de Pablo VI, y de todos los libros litúrgicos, es en latín; y la Misa de espaldas no está prohibida por el Misal de 1970.
Por consiguiente, la decisión sobre la posibilidad de utilizar los libros de 1962 queda en manos del obispo, que puede permitir su uso o no hacerlo, y todas las decisiones otorgadas en su momento por Juan Pablo II o Benedicto XVI habrán de ser confirmadas por los obispos en cada lugar. Como principio general, el obispo no debe aceptar nuevos grupos de personas para las que se celebra conforme a los libros litúrgicos anteriores ni crear nuevas parroquias personales.
De lo que se trata es de celebrar bien con los libros litúrgicos emanados por el Concilio Vaticano II y publicados en tiempos de Pablo VI y de Juan Pablo II.
胡安·何塞·西尔维斯特
La Carta subraya asimismo un punto importante: de lo que se trata es de celebrar bien con los libros litúrgicos emanados por el Concilio Vaticano II y publicados en tiempos de Pablo VI y de Juan Pablo II. El Papa Francisco alude también en su Carta a las diversas expresiones de “creatividad salvaje” que oculta y mancha el rostro de la verdadera liturgia, y señala que lo que buscan los amigos de la antigua tradición pueden encontrarlo en el rito reformado contenido en estos libros, y especialmente en el Canon romano pueden encontrar el testimonio de la tradición.
Los libros litúrgicos actuales, en definitiva, cuando son bien celebrados, fomentan lo que quiere el Concilio Vaticano II, que es una participación consciente, piadosa y activa.
Cursos de verano de la HOAC: la reconstrucción social tras la pandemia
Con el título “Trabajo decente y amistad social en la era poscovid”, la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) ha realizado, del 12 al 17 de julio, una nueva edición de sus Cursos de Verano, un espacio de reflexión, profundización y diálogo que, por primera vez, se han desarrollado íntegramente de manera telemática y que han contado con cerca de 300 personas entre militantes y simpatizantes.
Este año, el curso se ha centrado en el análisis de las consecuencias de la pandemia que estamos sufriendo y los retos que esta situación plantea para la sociedad y para la Iglesia así como el modo de recorrer caminos de fraternidad y búsqueda de la justicia, especialmente en el mundo obrero y del trabajo.
Cada ponencia, desde sus diferentes prismas, ha intentado subrayar que la irrupción de la COVID-19, que aún se muestra con crudeza, ha empeorado la situación del mundo del trabajo golpeando mucho más a aquellos trabajadores y trabajadoras con peores empleos y situaciones de precariedad y vulnerabilidad.
Como destaca HOAC en la nota final de estos cursos, las jornadas se han desarrollado de la siguiente manera:
La jornada de reflexión de consiliarios y animadores y animadoras de la fe, realizada el 12 de julio con la ponencia Cultivar una espiritualidad del cuidado de José García Caro, consiliario de la HOAC de Sevilla, desde la clave teológica del cuidado y en la propuesta del papa Francisco para “que el Espíritu Santo nos enseñe a ver el mundo con los ojos de Dios y a cuidar de nuestros hermanos y hermanas con la suavidad de su corazón”, nos emplaza a un cambio interior y sanar “todas las relaciones básicas del ser humano” y nuestra relación con el planeta.
Las jornadas de profundización y diálogoRetos y esperanzas del mundo del trabajo en la era poscovid, desarrolladas del 13 al 15 de julio con las ponencias de Sebastián Mora, profesor de Ética de la Universidad Pontificia de Comillas. De Jordi Mir-García, doctor de Humanidades de la Universidad Autónoma de Barcelona y de María José “Coqui” Rodríguez, presidenta de la HOAC de Granada. Además se realizó una mesa de experiencias de militantes en acompañamiento, a trabajadores y trabajadoras en conflictos laborales; con víctimas de siniestralidad laboral; y personas migrantes.
Sebastián Mora destacó algunos de los elementos que nos ha dejado la pandemia, como la necesidad de repensar la flexibilidad como sinónimo de precariedad; la revalorización de los trabajos esenciales, que como sociedad hemos reconocido durante esta crisis, y la vivencia de que necesitamos cobertura social ante los riesgos sistémicos. Mora pidió a HOAC continuar el camino de la denuncia profética que integre una economía de los cuidados y la necesidad de retomar el debate de los tiempos de trabajo unido al de la renta básica universal.
Por su parte, Jordi Mir-García quiso centrarse en los aprendizajes que la pandemia nos ha traído para contribuir a construir un mundo con mayor justicia social. Una idea compartida por Maria José “Coqui” Rodríguez, presidenta de la HOAC de Granada que instó a la búsqueda de nuevos estilos de vida a través de la senda del encuentro fraterno y de la comunión, practicando la solidaridad y la amistad social.
De lo escuchado y dialogado en estas jornadas de profundización y diálogo surge, entre tanta riqueza compartida:
Una llamada a que la HOAC y toda la iglesia se haga eco de la vulnerabilidad en la que se encuentran los sectores más empobrecidos del mundo obrero.
La necesidad de tender puentes entre organizaciones del mundo obrero que anhelan una utopía de fraternidad y justicia, desde lo particular a lo más universal.
Cultivar la caridad política y hacer vida los principios de la Doctrina Social de la Iglesia (DSI) para favorecer que las instituciones velen por el bien común y el cuidado de la Creación.
Los cursos finalizarán el sábado 17 de julio, con las jornadas de oración con una intervención sobre La mística que nos sostiene en la propuesta de Rovirosa que permitirá discernir este planteamiento con nuestra vida y en nuestros compromisos.
Pubblicato alla fine della seconda guerra mondiale (1944), il lucido saggio Il dramma dell'umanesimo ateo rappresentava un'analisi cristiana dei fermenti che avevano allontanato la cultura moderna dal cristianesimo e che erano stati, in parte, responsabili della catastrofe.
Non era difficile vedere come sia il nazismo che il comunismo traessero origine dalla componente anticristiana dell’età moderna. In entrambi, in modi diversi, si mescolavano presupposti filosofici (di Feuerbach in un caso, di Nietzsche in un altro, e in entrambi, di Hegel) e false pretese scientifiche sul materialismo (dialettica) o sulla biologia (razzismo). Ed entrambi intendevano costruire una nuova città con una cultura senza Dio in favore di un uomo nuovo. Ma caddero durante la costruzione della torre di Babele, che è anche l’apocalittica Babilonia, assetata di sangue cristiano.
Il libro è composto da diversi articoli che De Lubac scrisse durante la Seconda guerra mondiale e l’occupazione della Francia da parte dei tedeschi. In origine erano articoli distinti. Così ci racconta l’autore con la sua caratteristica modestia nel prologo. Ma avevano l’unità dell’analisi: «Sotto le innumerevoli correnti che affiorano sulla superficie esterna del nostro pensiero contemporaneo, ci sembra che ci sia […] qualcosa come un’immensa deriva: per l’azione di una parte considerevole della nostra pensante minoranza, l’umanità occidentale rinnega le sue origini cristiane e si separa da Dio» (p. 9). E prosegue: “Non stiamo parlando di un ateismo volgare, che è tipico, più o meno, di tutti i tempi e che non offre nulla di significativo […]. L’ateismo moderno diventa positivo, organicamente costruttivo. Non si limita a criticare, ma ha la volontà di rendere inutile le domande per fornire direttamente la soluzione. «L’umanesimo positivista, l’umanesimo marxista, l’umanesimo nietzschiano sono, più che un ateismo propriamente detto, un antiteismo e più precisamente un anticristianesimo, per la negazione che ne è alla base» (El drama del humanismo ateo. Encuentro, Madrid 1990 , pp. 9-10).
Il saggio è diviso in tre parti. Nella prima tratta di Feuerbach e Nietzsche sulla morte di Dio e la dissoluzione della natura umana e paragona Nietzsche a Kierkegaard. La seconda parte è dedicata al positivismo di Comte e al suo ateismo sostitutivo. Il terzo dal titolo espressivo di Il profeta Dostoevskij mostra come lo scrittore russo, sensibile a ciò, avesse intuito la problematica: «Non è vero che l’uomo non può organizzare la terra senza Dio. Quel che è certo è che senza Dio, alla fine, può solo organizzarlo contro l’uomo. L’umanesimo esclusivo è un umanesimo disumano. (pag. 11). Come tutta l’opera di De Lubac, questo libro è pieno di citazioni e riferimenti e si può intuire uno sforzo di lettura serio e intenso. E una vasta cultura. Va anche notato che tratta sempre i pensieri degli altri in modo equilibrato, con grande discernimento e irreprensibile onestà intellettuale.
Feuerbach e Nietzsche
De Lubac descrive l’idea cristiana dell’essere umano e del suo rapporto con Dio come una grande forma di liberazione che avvenne nel mondo antico: «Il Fatum è finito!» (p. 20), la tirannia della fatalità: dietro c’è un Dio che ci ama. «Ora questa idea cristiana che era stata accolta come una liberazione comincia a esser percepita come un giogo». Non vuoi essere soggetto a niente, nemmeno a Dio. I socialisti utopisti, da Proudhon a Marx, vedono in Dio la scusa che sanziona l’ordine ingiusto della società: “per grazia di Dio”, come si conia sulle monete reali.
Feuerbach e Nietzsche infrangono questo ordine. Feuerbach lo farà postulando che l’idea di Dio è stata generata sublimando le aspirazioni degli esseri umani, che si sono privati della pienezza a cui aspirano, e quindi non può più essere la loro. Per Feuerbach, la religione cristiana è la più perfetta e, quindi, la più alienante. Questa idea è stata come una rivelazione per Engels o Bakunin. E Marx aggiungerà, nella sua analisi economica, che l’alienazione originaria è ciò che genera le due classi fondamentali, chi possiede i mezzi di produzione (proprietari) e chi non li possiede (lavoratori) e questo crea nella storia quella struttura sociale che finisce per essere accettata dalla religione. Gli darà anche una svolta pratica e politica: non si tratta più di pensare, ma di trasformare. Serve una rivoluzione più radicale di quella francese.
Secondo de Lubac, Nietzsche non simpatizzava con Feuerbach, ma fu influenzato da Schopenhauer e Wagner. Il mondo come volontà e rappresentazione di Schopenhauer è influenzato dalla tesi di Feuerbach e incanta Wagner. La Volontà di potenza di Nietzsche è mossa dall’indignazione per l’alienazione cristiana e dal desiderio di riconquistare la piena libertà: «Nel cristianesimo, questo processo di espropriazione e svilimento dell’uomo raggiunge l’estremo», dice. E questa indignazione è presente fin quasi dall’inizio del suo lavoro. È necessario espellere l’errore di Dio. Non si tratta di dimostrare che è falso, perché sarebbe un processo senza fine ma lo dobbiamo espellere dal pensiero come un male, una volta smascherato perché sappiamo come si è formato. Occorre proclamare come in una crociata, la “morte di Dio”, compito colossale e tragico, perfino spaventoso, come appare in Così parlò Zarathustra. Di conseguenza, tutto va rifatto e soprattutto l’essere umano: ci troviamo di fronte a un umanesimo ateo. “Non vede, commenta De Lubac, che Colui contro il quale bestemmia ed esorcizza è proprio Colui che gli dà tutta la sua forza e grandezza […], non si rende conto del servilismo che lo minaccia”(pag.50). De Lubac non manca di sottolineare che Nietzsche può deridere la menzogna cristiana perché nel cristianesimo moderno, così confortevole, non c’è quasi traccia della vibrazione dei cristiani che hanno trasformato il mondo antico.
Kierkegaard ha molte cose in comune con Nietzsche: la lotta solitaria contro i borghesi, l’avversione per Hegel e la sua astrazione, la coscienza di combattere da soli con grande sofferenza. Ma Kierkegaard è un uomo di fede radicale, un “araldo della trascendenza”, di quella dimensione senza la quale l’essere umano chiuso in sé stesso non può che soccombere ai suoi limiti e bassezze.
Comte e il cristianesimo
Il lungo Corso di Filosofia Positiva di Comte fu pubblicato lo stesso anno de L’essenza del cristianesimo di Feuerbach (1842). E come fece notare un commentatore dell’epoca: “L. Feuerbach a Berlino, come Auguste Comte a Parigi, propone all’Europa il culto di un nuovo Dio: la ‘razza umana’» (p. 95).
De Lubac analizza con lucidità la famosa “legge dei tre stadi”, che Comte formulò all’età di 24 anni. «Costituisce la cornice in cui riversa tutta la sua dottrina» (p. 100). Si passa da una spiegazione soprannaturale dell’universo con gli dei e Dio («stato teologico»), a una spiegazione filosofica per cause astratte («stato metafisico») e, infine, a una spiegazione pienamente scientifica e «naturale» (» fase positiva”). Non si torna indietro. Tutto quanto sta al di sopra è «fanatismo», un modo di pensare in voga all’epoca. Comte non si considerava un ateo ma un agnostico: crede di aver dimostrato che l’idea di un Dio era stata falsamente raggiunta e che questa domanda non aveva senso in una società scientifica. Ma è necessario colmare il vuoto, perché «ciò che non viene sostituito non viene distrutto»(pag.121). E vuole organizzare il culto dell’Umanità. Questo porterà a una serie di iniziative piuttosto stravaganti. De Lubac commenta: “In pratica porta alla dittatura di un partito, per meglio dire, di una setta. Nega all’uomo ogni libertà, ogni diritto» (p. 187). Siamo nella linea dei «fanatismi dell’astrazione» che poi denuncerà V. Havel, o dei progetti di «ingegneria sociale» che i marxisti realizzeranno, ma in questo caso, fortunatamente, furono quasi innocui.
Dostoevskij profeta
È interessante notare che la terza parte del libro è intitolata Il profeta di Dostoevskij. De Lubac riprende un’osservazione di Gide: in molti romanzi vengono descritti i rapporti tra i protagonisti, ma quello di Dostoevskij tratta anche del rapporto «con se stesso e con Dio»(p. 195). In questo lavoro interiore, Dostoevskij ha saputo rappresentare i cambiamenti che l’opzione per il nichilismo e la vita senza Dio comporta in una persona. Dostoevskij è un profeta in questo senso: ci fa vedere cosa accade nelle anime nelle quali si formano nuove idee. Ci permette persino di immaginare cosa sia successo nell’anima dello stesso Nietzsche, l’anima di un ateo in fuga da Dio.
È interessante notare che De Lubac racconta che, nei suoi ultimi anni di lucidità, Nietzsche conobbe l’opera di Dostoevskij (Memorie dal sottosuolo), con cui si sentì identificato: «È l’unico che mi ha insegnato qualcosa sulla psicologia» (200 ), Incontrò anche L’idiota, dove intravide i lineamenti di Cristo, ma percepì presto Dostoevskij come un amico: “completamente cristiano nel sentimento”, conquistato dalla “morale degli schiavi”. E commenterà: «Gli ho concesso uno strano riconoscimento, contro i miei istinti più profondi […] la stessa cosa accade con Pascal» (p. 200).
Quando Dostoevskij stava progettando, alla fine della sua vita, una grande opera con un background autobiografico, annotava: «Il problema principale che si presenterà in tutte le parti dell’opera sarà quello che mi ha torturato consciamente o inconsciamente per tutta la mia vita: l’esistenza di Dio. L’eroe sarà, per tutta la sua esistenza, ora ateo, ora credente, ora fanatico o eretico, ora ancora ateo» (p. 205). Non l’ha scritto in prima persona, ma attraverso i vari personaggi che ha creato e ci ha rivelato i diversi stati della sua anima credente, atea, nichilista o rivoluzionaria.
E’ passato il tempo per questo libro?
Sì lo è. Il confronto tra Nietzsche e Kierkegaard resta attuale, ancora più attuale l’analisi di Dostoevskij che resta commovente. Ma altre cose sono cambiate. Il nazismo è scomparso con la guerra. Il comunismo, come un miracolo, è caduto con il 20° secolo (dal 1989). Feuerbach o Comte sanno di antico, sebbene siano insegnati nelle Facoltà di Filosofia prima di Foucault e Derrida (senza alcuna menzione dei loro critici). Le ideologie politiche sono scomparse, lasciando ferite culturali.
Tuttavia, il background positivista come unica fede nella scienza sopravvive e si diffonde, senza le eccentricità di Comte. Non c’è culto e sacerdozio positivista, anche se c’è il Magistero quasi pontificio di alcuni “oracoli della scienza”, come li chiamava Mariano Artigas. Ma sì, c’è un presunto materialismo, che, in realtà, ha poco fondamento, dato quello che sappiamo dell’origine e della costituzione del mondo. Ogni giorno sembra sempre più un’enorme esplosione di intelligenza, tanto che è più improbabile difendere la tesi che esiste solo la materia e che tutto è stato fatto da sé.
Il marxismo è caduto, dicevamo, ma l’immenso vuoto ideologico viene riempito con le stesse dimensioni planetarie e le stesse tecniche di propaganda e pressione sociale come l’ideologia sessuale, sviluppatasi dopo il 1968. E ciò è dovuto, in gran parte, al fatto che una sinistra, privata di un programma politico (marxista) e di un orizzonte per il futuro (la società senza classi), ne ha fatto una pretesa morale che riscatta o almeno copre il duro passato. De Lubac, come la maggior parte dei suoi contemporanei, compresa l’intera sinistra classica, rimarrebbe perplesso. Dalla sinistra rivoluzionaria siamo passati alla sinistra libertaria (su ispirazione di Nietzsche) e da lì a una nuova macchina ideologica che, sconvolgendo le basi della nostra democrazia, fa della sua intolleranza una virtù. Dalla fine del Settecento le intolleranze non sono cristiane, ma anticristiane. E su questo nuovo umanesimo vale la diagnosi che De Lubac trova in Dostoevskij: si può ipotizzare un mondo senza Dio, ma non si può farlo senza andare contro l’essere umano. Dostoevskij, il profeta, non ha immaginato questa deriva, ma l’ha annunciata «Solo la bellezza salverà il mondo. «
Recuerdo cuando la chica del mar me animó diciéndome que había mucha gente rezando por mí, y me uno yo también a ese clamor: "Salve, Estrella de los mares"
16 de 7 月 de 2021·阅读时间: 3分钟
–«¡No te duermas! Aguanta un poco, Cheikh, ya están llegando».
La voz de la muchacha sonaba a la vez dulce y enérgica en aquel cayuco a la deriva, en la oscuridad de la noche.
Me recordaba a la de mi hermana Fatou cuando me despertaba por las mañanas para ir al colegio. Llegaba tarde a menudo, pero ella no permitió que faltara un solo día. «La escuela es nuestra salvación –me repetía–. No sabes lo afortunados que somos. Que las misioneras hayan abierto una escuela a solo media hora de camino de nuestra casa es una suerte que no podemos desaprovechar».
Mi pobre hermanita Fatou, ¡cuánto me quería! Se hizo cargo de mí cuando murió mamá y procuró que no me faltara de nada vendiendo pescado en el mercado. La mataron a machetazos los mismos que destruyeron luego la escuela y quemaron nuestras casas. Luego vino la sequía, el abuso de las compañías que acapararon el negocio de la pesca, la bajada del precio del oro por parte de los contrabandistas que hacía insostenible el trabajo en la mina…
Lo intenté todo para sobrevivir y ahora me veo aquí, perdido en mitad del océano, cayendo en la trampa de la muerte en mi intento de huir de ella. Después de 20 días en esta pestilente barca, sin agua y sin víveres, casi todos han muerto. Y yo estoy a punto de hacerlo. De hecho, estoy deseando que termine esta tortura.
–«¡Cheikh, espabila, que ya vienen! –me volvió a gritar la chica–. Ánimo, hay mucha gente rezando por ti.
Con mucho esfuerzo –cuando se está deshidratado, hasta mover las pestañas se parece a un ejercicio de halterofilia–, pude abrir los ojos y verla. ¡Qué sorpresa me llevé! No era tan joven como parecía por su voz y tenía un niño en brazos. Estaba agitada, nerviosa. No hacía más que mirar al horizonte con preocupación. No me sonaba que hubiera embarcado con nosotros y, además, su aspecto no era el de quien acaba de pasar más de dos semanas sin comer ni beber; pero la cara del niño sí me resultaba familiar…
El cansancio me vencía y, cuando estaba a punto de volver a cerrar los ojos, el pequeño se me acercó y tocó con su mano mis labios. Un torrente de agua fresca pareció correr de repente por mi garganta, mis labios y mi lengua seca como una suela de zapato, a la vez que un resplandor me los quitó de la vista.
El destello resultó provenir del potente foco del buque de salvamento marítimo que acababa de encontrarnos. Varios miembros de la tripulación bajaron a comprobar el estado de mis compañeros, me subieron a bordo y confirmaron que era el único superviviente. ¿Qué habría pasado con aquella madre y el niño? Los había tenido a mi lado hacía solo unos minutos.
Ya en el hospital, pregunté a través del intérprete por aquella extraña pareja que me ayudó a resistir. Nadie sabía darme explicación. Una doctora me dijo que es normal sufrir alucinaciones en el estado en el que estaba; pero uno de los enfermeros, se sacó una especie de estampa que llevaba colgada al cuello con una imagen de una mujer y su hijo. «Es un escapulario de la Virgen del Carmen –me dijo–. Es la patrona de las gentes del mar que la invocan en los momentos de peligro. Quizá fue ella quien te salvó».
Yo no sé si fue real o fue un sueño, pero sí sé que, desde entonces, cada noche me acuerdo de quienes pueden estar sufriendo en medio de una travesía como la mía. Recuerdo cuando la chica del mar me animó diciéndome que había mucha gente rezando por mí, y me uno yo también a ese clamor a la vez que le doy gracias con las palabras que me enseñó el enfermero y que fueron las primeras que aprendí en español, cantándole: ¡Salve, Estrella de los Mares!
Stella Maris, voz de humanidad para las gentes del mar el día de su Patrona
No estáis solos, no estáis olvidados, es el lema del Día de las gentes del mar, que celebran el 16 de julio coincidiendo con la festividad de su Patrona, la Virgen del Carmen. Omnes recoge mensajes del obispo de Tui-Vigo, Mons. Luis Quinteiro, promotor de Stella Maris, y de los delegados en Vigo, Mariel Larriba, y Barcelona, Ricardo Rodriguez-Martos.
Fue precisamente el obispo de Tui-Vigo, promotor del Stella Maris en España, Monseñor Luis Quinteiro, quien presidió el fin de semana pasado la Ofrenda del mar en el Templo Votivo de Panxón, un homenaje de fe y devoción que, cada año, realizan las cuatro marinas —la Armada, la mercante, la flota pesquera y la deportiva— a la Virgen del Carmen. Pueden ver 这里 al final el canto de la Salve marinera y la Ofrenda, tras la celebración de la Eucaristía.
En esta ocasión, el Centro Stella Maris de Atención al Marino escogió a Edelmiro Ulloa, nuevo gerente de la Cooperativa de Armadores de Vigo (ARVI), como oferente en representación de toda la flota pesquera, a la que correspondía hacer la ofrenda en este año marcado por la Covid-19. Edelmiro Ulloa agradeció a la Virgen su presencia como “luz permanente y guía a puerto para nuestros marinos, alegría en el reencuentro de los nuestros y apoyo en su ausencia, su compañía en la soledad que conlleva a veces la vida abordo, consuelo para los que sufren la amargura de la pérdida definitiva”.
El obispo de Tui-Vigo, Mons. Luis Quinteiro Fiuza, bendice los mares desde la puerta del Templo Votivo de Panxón.
Como es habitual, el obispo Mons. Luis Quinteiro respondió a la ofrenda realizada exhortando a todos los fieles a poner en valor, tanto social como espiritualmente, el mundo del mar, que “tiene una importancia decisiva en nuestra vida laboral, económica y social. La pesca configura sociedades que tienen una fuerza increíble en sus costumbres y tradiciones, en sus creencias y en su solidaridad, convirtiéndose en un ejemplo para toda la sociedad”.
Finalmente, Mons. Luis Quinteiro bendijo los mares desde la puerta del templo con el Santísimo, que recorrió las naves con los fieles sentados en sus lugares para cumplir de este modo las recomendaciones de la vicaría de Pastoral para los lugares de culto. La Ofrenda del mar, que se celebra en Panxón desde el año 1939, se ha convertido en una oportunidad para revalorizar el papel de los marineros y visibilizar los graves problemas que afectan a sus familias.
Caminos de dignidad y justicia
En sintonía con el lema de la Jornada, el obispo de Tui-Vigo y promotor de Stella Maris (Apostolado del Mar) destacó que “en estos tiempos difíciles para todos, y de una manera muy especial para los marineros, el Apostolado del Mar quiere estar cerca de cada uno de los hombres y mujeres del mar para deciros que no estáis solos, que no estáis olvidados”. El prelado recordó que Stella Maris “cumplió 100 años con todos vosotros, y todos los que formamos esta gran familia queremos que sigáis sintiendo cerca el corazón y el compromiso de la Iglesia. Seguiremos remando juntos en los caminos de la dignidad y de la justicia, de la libertad y de la solidaridad”.
Con esta finalidad, “la Iglesia está presente de un modo muy cercano en las parroquias marineras, en los puertos de mar atendiendo a los marineros y a sus familias, visitando los barcos cuando llegan con marineros que no conocen la lengua y que necesitan cosas urgentes y la compañía de gente amiga. Stella Maris, el Apostolado del Mar, quiere impulsar cada día la presencia de la Iglesia en cada puerto, en cada pueblo marinero, en todas nuestras parroquias cercanas al mar, porque la luz de la fe es el mejor camino para luchar por la dignidad de la vida de nuestras gentes del mar”, sintetizó Mons. Quinteiro.
La mayor parroquia de Barcelona
Es posible que algunos de los que lean estas líneas no estén al tanto de la tarea de evangelización y apostolado de Stella Maris con las gentes del mar. En consecuencia, van aquí unas pinceladas hoy, fiesta de la Patrona, la Virgen del Carmen. Ricardo Rodriguez-Martos (Barcelona), y Mariel Larriba (Vigo), han conversado con Omnes.
A finales de junio, la Subcomisión Episcopal para las Migraciones y la Movilidad Humana de la Conferencia Episcopal Española (CEE), presentó el libro El apostolado del mar, una pastoral de Iglesia en salida (EDICE), del que es autor el ex capitán de Marina Mercante y profesor de la Facultad de Náutica de Barcelona, Ricardo Rodríguez-Martos Dauer (Barcelona, 1948).
Ricardo Rodriguez-Martos es delegado diocesano del Apostolado del Mar del arzobispado de Barcelona desde 1983, año en que fue ordenado diácono por el cardenal Narcís Jubany, que le puso al frente del Apostolado del Mar en la Ciudad Condal. Lleva, por tanto, casi 40 años pilotando la actividad de Stella Maris en el Puerto de Barcelona, está casado, y tiene 3 hijos y 8 nietos. Una institución.
在 推介会 del libro, Rodriguez-Martos se refirió al final “a las miles de personas involucradas en el Puerto de Barcelona, a las miles de personas que pasan al año a bordo de los barcos, y a la actividad pastoral que se desarrolla en el anuncio de la fe (celebraciones, bendición de barcos ̶ una tradición muy marinera ̶ , entierros, bodas, Misas, una actividad pastoral importante”.
Y contó la siguiente anécdota: “recogiendo todo esto, en la última asamblea que tuvimos antes de la pandemia, el cardenal de Barcelona, arzobispo Juan José Omella, dijo: “Después de lo que he escuchado, llego a la conclusión de que Stella Maris es la parroquia más grande de Barcelona”.
A continuación, refiriéndose a algunas ideas expresadas en la presentación, señaló: “Todo esto son elementos de Iglesia en salida, y creo que el Apostolado del Mar, Stella Maris, en cualquier puerto en que trabaje, tiene que intentar ir por este camino. Meterse con gestos y obras en la vida cotidiana de los puertos y de los barcos”.
El autor catalán explicó también cómo surgió la iniciativa de escribir un libro sobre el Apostolado del Mar, Stella Maris, de la Iglesia: “La idea de este trabajo salió del siguiente modo. Hace unos años, en una asamblea en Barcelona donde presentamos la memoria anual, presidió la asamblea el entonces obispo auxiliar de Barcelona, Sebastiá Taltavull, hoy obispo de Palma de Mallorca. Tras escuchar las distintas intervenciones donde se explicaba en qué consistía nuestra actividad, dijo: ‘Esto que hacéis es exactamente Iglesia en salida’.
Desde entonces, aseguró Rodriguez-Martos, “creció en mí una inquietud por profundizar en ese concepto. Me pareció que toda la actividad que se desarrolla en el Apostolado del Mar valía la pena centrarla a la luz del Magisterio, de los fundamentos bíblicos, de la pastoral, para que realmente pueda verse enriquecida con esta reflexión y ayudar a progresar e ir hacia adelante. Empecé a estudiar la 福音的喜乐, y me entusiasmé. Soy un entusiasta de la Evangelii gaudium y de los documentos del Papa Francisco”.
Un Papa del que el veterano marino, desde hace tantos años en tareas evangelizadoras, destaca esta frase, por citar un ejemplo: “Prefiero una Iglesia accidentada y manchada por salir a la calle, antes que una Iglesia enferma por el encierro y la comodidad de aferrarse a las propias comodidades. Esto inspira mucho. Ir a las periferias, meterse con obras y gestos, esto es imprescindible en el Apostolado del Mar”.
Imágenes de Iglesia en salida
Rodríguez-Martos habla de imágenes que considera “clarificadoras de la Iglesia en salida” en Stella Maris: el visitador de barcos que deja su comodidad en casa para atender a las tripulaciones; la conocida furgoneta con letras grandes STELLA MARIS ó las reuniones en el Puerto. Son “imágenes de Iglesia en salida. Como cuando la Iglesia se sienta a formar parte de grupos de trabajo”.
“Nosotros estamos allí para representar la sostenibilidad social de la gente de mar. No hay que olvidar que la sostenibilidad económica y la medioambiental están recogidas en la Laudato si’. Implicarse en eso también es labor de Iglesia. Lo importante es, para mí, estar como Stella Maris y aportar lo que queremos aportar. Y se nos escucha. La Iglesia tiene, en el ámbito social y civil, el derecho y el deber de hacerse escuchar. Sentados como uno más. Y la Iglesia comparte los problemas de todos. Es una faceta muy importante de la Iglesia en salida”.
En el Puerto de Vigo
Mariel Larriba Leira es la otra cara de la moneda de Rodriguez-Martos. Pero sólo en la cronología, porque ha tomado el relevo hace unos meses. Es delegada de Apostolado del Mar de la diócesis de Tui-Vigo desde enero. Sus predecesoras fallecieron el año pasado, eran muy mayores. Y don Luis [obispo de Tui-Vigo] me dijo: te ha tocado. Es un honor. Las personas que llevaban el Apostolado del Mar en estas décadas eran personas de vida consagrada, que se dedicaron a atender a los huérfanos de los marinos, y a toda la gestión de la construcción y mantenimiento del Tempo votivo del Mar, que lo construyó el arquitecto Palacios, y del colegio de huérfanos”.
“Tengo contacto con el mundo del mar desde hace años”, explica Mariel Larriba. “He llevado temas de pesca, he estado en la elaboración del último plan estratégico del Puerto de Vigo. He sido portavoz de Pesca en el Senado, he tenido que llevar iniciativas legislativas de calado. Una de ellas ha sido la reclamación del voto del marino, “un asunto que está sin resolver”. Le pedimos que nos lo cuente.
“Recuerdo que en el año 2011, en el Senado, fui senadora por la provincia de Pontevedra, y habíamos presentado un informe: en la flota de pesca, censados, había unos 16.000 pescadores, de los que apenas votaban doscientos. Y eran una media muy elevada. Los marineros tienen muy limitado su derecho al voto, no votan, no pueden votar, porque están faenando. Choqué de frente con la Junta Electoral Central. En España seguimos arrastrando esto, somos muy garantistas, y tiene que ser la persona quien meta la papeleta en la urna. No hay delegación de voto, ni voto virtual, por correo… En otros países, sí”.
Perfil de Stella Maris
“Stella Maris es una organización mundial, que lleva más de cien años a sus espaldas, trabajando en favor del marino. Dependemos del Dicasterio para el Desarrollo Humano, y estamos divididos en el mundo por áreas geográficas. Hay más de 300 centros de Stella Maris. España es un país litoral, y estamos divididos en dos áreas, una que engloba todos los puertos del Mediterráneo y Canarias; y lo que podemos llamar la fachada cantábrica y atlántica estamos coordinados por los más antiguos, que es Stella Maris Reino Unido. Stella Maris nace en Glasgow, y es Reino Unido quien nos coordina”.
Mariel Larriba continúa: “Yo me he encontrado con esta tremenda red, y además integrados en organizaciones de mayor espectro. En Stella Maris estamos los centros de la Iglesia católica, pero como este Apostolado del Mar se desarrolló mucho en Inglaterra, en la iglesia anglicana, como en otras confesiones cristianas, existe una asociación internacional, ICMA, donde estamos los centros de auxilio, de acogida a los marinos en todo el mundo, de todas las iglesias cristianas. Hay un ambiente ecuménico extraordinario, una colaboración total”.
Vigo: el reto de la digitalización
El centro de Stella Maris en Vigo lleva más de 30 años dentro del puerto, en las oficinas, y la nueva delegada de Stella Maris habla de dos retos en “la labor de acogida y acompañamiento a los marinos”. El primero es la digitalización.
“El mayor número de marineros que vemos circular por los muelles son los de la flota pesquera, porque en la marina comercial apenas bajan de los barcos, o bajan unas horas, cargan y se van. Cada puerto es un mundo. Por ejemplo, nuestro puerto no es de buques de granel, que tardan varios días en cargarse, es sobre todo de mercancía en contenedores. Por eso nos tenemos que anticipar. Y uno de mis retos es llegar digitalmente a esas tripulaciones, a través de internet, para poder atenderles antes de que lleguen a puerto, para optimizar el tiempo que están en tierra. La empatía es fácil cuando hay presencia física. Cuando no la hay, es más difícil. Por eso, nos hemos puesto en contacto con el Centro de Escuchas San Camilo, de Madrid, para atender telefónicamente a esas tripulaciones”.
A esto se une que “las tripulaciones que tenemos ahora son multiculturales. Por eso también el reto de la digitalización. En otros países lo tienen avanzado. En España nos tenemos que poner las pilas para llegar de manera virtual. La pandemia ha hecho que no podamos llegar a las tripulaciones. Su situación de aislamiento se ha acentuado de manera tremenda”.
En cuanto a las condiciones del trabajo en la flota pesquera, “han sido tan duras y tan injustas que apenas hay españoles que quieren trabajar en el mar”, señala Mariel Larriba. “Exceptuando mandos, oficiales, en las tripulaciones casi nadie es español. En el caso de la flota pesquera, los países costeros africanos son los que están alimentando nuestra flota: senegaleses, mauritanos, marroquíes. La convivencia en esas tripulaciones donde no hablan el mismo idioma, ni son de la misma cultura, tiene que ser sumamente difícil. Las tecnologías, por los datos que vamos obteniendo, permiten que tras la jornada de trabajo, se metan con su tablet o lo que sea, y se aíslan cada vez más, y los problemas de orden psicológico aumentan. Las condiciones de soledad son enormes”.
El desafío de la Iglesia en salida
En perfiles similares a los expresados más arriba por Rodriguez-Martos, Mariel Larriba se refiere “a otro reto: el concepto de Iglesia en salida, que se aplica cien por cien al ámbito portuario, porque casi todas las ciudades marítimo-portuarias viven de espaldas al mar. Aquí en Vigo, somos una ciudad alargada, pegada al litoral, y el puerto es toda la fachada de la ciudad que da al mar, era una parte de la que la ciudad no tenía ni idea de lo que pasaba más allá”.
“Nosotros no somos un movimiento político ni un movimiento sindical, sino que es una labor caritativa y social de la Iglesia, que ayuda a las personas. Cuando se habla en términos de sostenibilidad, se está pensando en sostenibilidad medioambiental. Y se piensa en sostenibilidad social en términos socioeconómicos solamente. Nosotros, que formamos parte del consejo del Puerto, y estamos en distintas mesas de trabajo, de seguimiento, nos damos cuenta de que en las reuniones se habla de toneladas pescadas, etc., pero no sale la palabra tripulante, la persona, en toda la reunión. Las personas no son, en general, objeto de atención. Solamente hay una preocupación por su capacitación profesional”.
Sostenibilidad social y humana
“Pero si viven alejados de sus familias, si están buscando un reagrupamiento familiar, si hace meses que no ven a sus familias, si resulta que se quedan aquí internados porque han tenido una apendicitis, están en el hospital solos, si han estado en algún apresamiento porque llevan alguna carga ilegal y acaban en prisión, están en prisión ellos solos, a siete mil o nueve mil kilómetros de sus casas. Esos aspectos humanos no tienen cobertura”, añade Mariel Larriba.
A su juicio, “la sensibilidad especial hacia este colectivo, porque es singular su ámbito de trabajo, esa cercanía, esa especificidad, se está perdiendo, y la cobertura es cada vez más pobre. Tenemos la oportunidad de ser esa voz de humanidad en el ámbito marítimo y portuario. Creo que Stella Maris tiene una gran oportunidad de hacer esa labor”.
Esa expresión, “voz de humanidad”, refleja una realidad viva. Concluimos charlando de la Virgen del Carmen. “En el ámbito marítimo hay una devoción a la Virgen del Carmen muy grande. Y los puertos también son espacios para la evangelización. Hay muchísimos marineros que no tienen formación espiritual de ningún tipo, más allá de cuatro o cinco ritos que hayan vivido en sus países de origen”.
“En el ámbito portuario no hay oratorio ni capilla. Sí hay sacerdotes, diáconos, que trabajan en Stella Maris. Me encantaría que se abriera una pequeña capilla en el puerto de Vigo. En el puerto de Almería, que tenía mezquita, el delegado de Stella Maris consiguió que se abriera un oratorio”, añade la delegada viguesa. “Me gustaría transmitir ese interés por una sostenibilidad social y humana necesaria, que Stella Maris viene haciendo, y puede desarrollarla mucho más”.
Publicado al terminar la segunda guerra mundial (1944), el lúcido ensayo El drama del humanismo ateo representó un análisis cristiano de los fermentos que habían llevado a la cultura moderna a apartarse del cristianismo, y que eran, en parte, responsables de la catástrofe.
No era difícil ver que tanto el nazismo como el comunismo eran hijos de la vertiente anticristiana de la época moderna. En los dos, de distinta manera, se mezclaban presupuestos filosóficos (de Feuerbach en un caso, de Nietzsche en otro, y en los dos, de Hegel) y pretensiones científicas falsas sobre el materialismo (dialéctica) o la biología (racista). Y ambos pretendían construir una ciudad nueva con una cultura sin Dios en favor de un hombre nuevo. Pero recaían en la construcción de la torre de Babel, que es también la Babilonia apocalíptica, sedienta de la sangre cristiana.
El libro está compuesto de varios artículos que De Lubac escribió durante la segunda Guerra Mundial y la ocupación de Francia por los alemanes. En su origen, eran artículos separados. Así lo cuenta el autor con su modestia característica en el prólogo. Pero tenían la unidad del análisis: “Bajo las innumerables corrientes que afloran en la superficie externa de nuestro pensamiento contemporáneo, nos parece que existe […] algo como una inmensa deriva: Debido a la acción de una parte considerable de nuestra minoría pensadora, la humanidad occidental reniega de sus orígenes cristianos y se separa de Dios” (p. 9). Y sigue: “No hablamos de un ateísmo vulgar, que es propio, más o menos, de todas las épocas y que no ofrece nada significativo […]. El ateísmo moderno se torna positivo, orgánico constructivo”. No se limita a criticar, sino que tiene la voluntad de hacer inútil la pregunta y sustituir la solución. “Humanismo positivista, humanismo marxista, humanismo nietzscheano son, más que un ateísmo propiamente dicho, un antiteísmo y más concretamente, un anticristianismo, por la negación que hay en su base” (El drama del humanismo ateo, Encuentro, Madrid 1990, pp. 9-10).
El ensayo se divide en tres partes. En la primera, trata de Feuerbach y Nietzsche sobre la muerte de Dios y la disolución de la naturaleza humana, y compara a Nietzsche con Kierkegaard. La segunda parte está dedicada al positivismo de Comte y su ateísmo sustitutorio. La tercera con el expresivo título de Dostoyevski profeta muestra cómo el escritor ruso, sensible a esto, había adivinado el argumento: “No es verdad que el hombre no pueda organizar la tierra sin Dios. Lo cierto es que sin Dios no puede, a fin de cuentas, más que organizarla contra el hombre. El humanismo exclusivo es un humanismo inhumano” (p. 11). Como sucede con el conjunto de la obra de De Lubac este libro está cuajado de citas y referencias y se adivina un serio e inmenso esfuerzo de lectura. Y una cultura amplísima. También hay que notar que siempre trata con justicia el pensamiento de los demás, con un gran discernimiento y una honestidad intelectual irreprochable.
Feuerbach y Nietzsche
De Lubac describe que la idea cristiana del ser humano y su relación con Dios fueron una gran liberación en el mundo antiguo: “¡Se acabó el Fatum!” (p. 20), la tiranía de la fatalidad: detrás hay un Dios que nos quiere. “Ahora esta idea cristiana que había sido recibida como una liberación comienza a sentirse como un yugo”. No se quiere estar sometido a nada, a Dios tampoco. Los socialistas utópicos, de Proudhon a Marx, ven en Dios la excusa que sanciona el orden injusto de la sociedad: “por la gracia de Dios”, como se acuñaba en las monedas reales.
Feuerbach y Nietzsche van a romper este orden. Feuerbach lo hará postulando que la idea de Dios se ha generado al sublimar las aspiraciones de los seres humanos, que se han desposeído de sí mismos poniendo fuera la plenitud a la que aspiran, y así ya no puede ser suya. Para Feuerbach, la religión cristiana es la más perfecta y, por eso, la más alienante. Esto fue como una revelación para Engels o Bakunin. Y Marx lo sumará a su análisis económico: la alienación original es la que genera las dos clases básicas, los que poseen los medios de producción (propietarios) y los que no los poseen (trabajadores), y ésta crea en la historia la estructura social que acaba sancionada por la religión. Pero le dará un giro práctico y político: ya no se trata de pensar, sino de transformar. Se necesita una revolución más radical que la francesa.
Según De Lubac, Nietzsche no simpatizó con Feuerbach, pero recibió su influencia por Schopenhauer y Wagner. El Mundo como voluntad y representación, de Schopenhauer, está marcado por la tesis de Feuerbach y encanta a Wagner. La Voluntad de poder, de Nietzsche, está movida por la indignación ante la alienación cristiana y por el deseo de reconquistar la plena libertad: “En el cristianismo, este proceso de despojamiento y envilecimiento del hombre llega hasta el extremo”, dice. Y esta indignación está presente casi desde el principio de su obra. Es necesario expulsar la falacia de Dios. No se trata de demostrar que es falsa, porque no acabaríamos nunca, hay que expulsarla del pensamiento como un mal, una vez que la hemos desenmascarado porque sabemos cómo se ha formado. Hay que proclamar con el brío de una cruzada, la “muerte de Dios”, tarea descomunal y trágica, incluso espantosa, como aparece en Así habló Zarathustra. En consecuencia, hay que rehacer todo y especialmente al ser humano: es un humanismo ateo. “No ve, comenta De Lubac, que Aquel contra el que blasfema y exorciza es precisamente el que le da toda su fuerza y su grandeza […], no se apercibe del servilismo que le amenaza” (p. 50). De Lubac no deja de señalar que Nietzsche puede burlarse de la falsedad cristiana porque en el cristianismo moderno tan acomodado apenas queda rastro de la vibración de los cristianos que transformaron el mundo antiguo.
Kierkegaard tiene bastantes cosas en común con Nietzsche: la lucha solitaria contra lo burgués, la aversión a Hegel y a la abstracción, la conciencia de combate en solitario con un gran sufrimiento. Pero Kierkegaard es un hombre de fe radical, un “heraldo de la trascendencia”, de esa dimensión sin la que el ser humano encerrado en sí mismo solo puede sucumbir a sus límites y bajezas.
Comte y el cristianismo
El extenso Curso de Filosofía positiva, de Comte, se publicó el mismo año que 基督教的本质, de Feuerbach (1842). Y como señalaba un comentarista del momento: “L. Feuerbach en Berlín como Auguste Comte en París, propone a Europa la adoración de un nuevo Dios: el ‘género humano’” (p. 95).
De Lubac analiza lúcidamente la famosa “ley de los tres estadios”, que Comte formuló con 24 años. “Constituye el cuadro en el que vierte toda su doctrina” (p. 100). Pasamos de una explicación sobrenatural del universo con los dioses y Dios (“estado teológico”), a una explicación filosófica por causas abstractas (“estado metafísico”), y, finalmente, a una explicación plenamente científica y “natural” (“estadio positivo”). No cabe vuelta atrás. Todo lo anterior es “fanatismo”, adjetivo entonces de moda. Comte no se consideraba ateo sino agnóstico: cree haber demostrado que se había llegado falsamente a la idea de un Dios y que esa cuestión no tenía sentido en una sociedad científica. Pero hace falta rellenar el hueco, porque “no se destruye lo que no se reemplaza” (p. 121). Y quiere organizar el culto a la Humanidad. Esto le llevará a una serie de iniciativas bastante delirantes. Comenta De Lubac: “En la práctica desemboca en la dictadura de un partido, mejor dijo, de una secta. Niega al hombre toda libertad, todo derecho” (p. 187). Estamos en la línea de los “fanatismos de la abstracción” que denunciará más tarde V. Havel, o de los proyectos de “ingeniería social”, que llevarán adelante los marxistas, pero en este caso afortunadamente casi inocuo.
Dostoyevski profeta
Llamativamente, la tercera parte del libro se titula Dostoyevski profeta. De Lubac recoge una observación de Gide: en muchas novelas se describen las relaciones entre los protagonistas, pero las de Dostoyevski también tratan de la relación “consigo mismo y con Dios” (p. 195). En ese trabajo interior, Dostoyevski ha sido capaz de representarse los cambios que suponen en una persona la opción por el nihilismo y la vida sin Dios. Dostoyevski es profeta en este sentido: nos permite ver lo que pasa en las almas con las nuevas ideas. Nos permite incluso imaginar lo que pasó en el alma del propio Nietzsche, el alma de un ateo que huye de Dios.
Curiosamente, cuenta De Lubac, en sus últimos años de lucidez, Nietzsche llegó a conocer la obra de Dostoyevski (Memorias del subsuelo), con la que se sintió identificado: “Es el único que me ha enseñado algo de psicología” (200), También conoció 那个白痴, donde entrevió los rasgos de Cristo, pero pronto advirtió a un amigo que Dostoyevski es: “completamente cristiano de sentimientos”, ganado por “la moral de esclavos”. Y considerará. “Le he concedido un reconocimiento extraño, en contra de mis más profundos instintos […] sucede lo mismo con Pascal” (p. 200).
Cuando Dostoyevski planeaba, al final de su vida, una magna obra de fondo autobiográfico, anotaba: “El problema principal que se planteará en todas las partes de la obra será el que me ha torturado consciente o inconscientemente durante toda mi vida: la existencia de Dios. El héroe será, a lo largo de su existencia, unas veces ateo, otras creyente, otras fanático o hereje, y otras de nuevo ateo” (p. 205). No la escribió, pero en las que escribió, con múltiples nombres, está ese personaje descubriéndonos los distintos estados de su alma creyente, atea, nihilista o revolucionaria.
¿Ha pasado el tiempo por el libro?
Sí que ha pasado. Sigue siendo actual, incluso más actual, la comparación entre Nietzsche y Kierkegaard. Sigue siendo conmovedor el tratamiento de Dostoyevski. Pero han cambiado otras cosas. El nazismo desapareció con la guerra. El comunismo, como un milagro, cayó con el siglo XX (desde 1989). Feuerbach o Comte suenan a antiguallas, aunque se enseñan en las Facultades de Filosofía antes de Foucault y Derrida (sin ninguna mención de sus críticos). Las ideologías políticas han desaparecido, dejando heridas culturales.
Sin embargo, el fondo positivista como fe única en la ciencia pervive y se extiende, sin las excentricidades de Comte. No hay culto y sacerdocio positivista, aunque sí el Magisterio cuasipontifical de algunos “oráculos de la ciencia”, como los llamó Mariano Artigas. Pero sí que hay un materialismo asumido, que, en realidad, tiene poco fundamento, habida cuenta de lo que sabemos sobre el origen y constitución del mundo. Cada día se parece más a una descomunal explosión de inteligencia, de forma que resulta más inverosímil defender que solo hay materia y que todo se ha hecho solo.
El marxismo cayó, decíamos, pero el inmenso vacío ideológico, lo va ocupando con las mismas dimensiones planetarias y las mismas técnicas propagandísticas y de presión social, la ideología sexual, desarrollada a partir del 68. Y se debe, en gran parte, a que una izquierda, privada de programa político (marxista) y de horizonte de futuro (la sociedad sin clases), lo ha convertido en una reivindicación moral que redime o por lo menos tapa el duro pasado. De Lubac, como la mayoría de sus contemporáneos, incluyendo toda la izquierda clásica, se quedaría perplejo. De la izquierda revolucionaria hemos pasado a la izquierda libertaria (con inspiración de Nietzsche) y de allí a una nueva maquinaria ideológica que, trastocando los fundamentos de nuestra democracia, convierte su intolerancia en virtud. Desde finales del XVIII, las intolerancias no son las cristianas, sino las anticristianas. Y sobre este nuevo humanismo, vale el diagnóstico que De Lubac encuentra en Dostoyevski: se puede hacer un mundo sin Dios, pero no se puede hacer sin que vaya contra el ser humano. Dostoyevski, el profeta, no imaginó esta deriva, pero si anunció que “solo la belleza salvará el mundo”.
«La Biblia ha de ser nuestro principal libro de oración»
El sacerdote Josep Boira es uno de los autores que, cada mes, acerca a los lectores de Omnes, la riqueza de la Sagrada Escritura. Una sección especialmente valorada que acerca la interpretación de la palabra divina a la vida cotidiana de cada persona.
La primera cuestión, evidentemente, se centra en el objetivo de la sección Razones, una de las más valoradas de Omnes y de la que usted es autor. ¿Cómo plantea la sección? ¿qué puntos destacaría de ella?
-La sección ha pasado por distintas etapas y perfiles a lo largo de bastantes años. Actualmente, más en particular desde marzo de este año, el perfil de la sección es semejante a una breve lectio divina. S
e presenta un texto de la Escritura (a menudo un solo versículo), se ofrece su contexto, y algún otro pasaje bíblico que apunte hacia la misma dirección del texto presentado.
El objetivo final es ofrecer una posible actualización del fragmento para que el lector se sienta interpelado con las palabras de la Escritura. A eso contribuyen unas sencillas preguntas que invitan a la reflexión sobre el asunto tratado y unas breves citas tomadas de la tradición viva de la Iglesia que comentan el texto.
La sección de Omnes quiere acercar la Escritura a los fieles católicos, con un lenguaje asequible y con una mirada sapiencial hacia el texto sagrado.
何塞普·博伊拉
¿Cuál es la organización interna de la sección y sus objetivos?
-En esta etapa, son dos los autores que se encargan de la sección, alternando cada mes. Lógicamente, cada autor tiene su estilo propio, pero la sección tiene como objetivo común acercar la Escritura a los fieles católicos, con un lenguaje asequible, con una mirada sapiencial hacia el texto sagrado que ayude a comprender y descubrir su perenne novedad, y por lo tanto su actualidad para comprender mejor el mundo en el que vivimos.
En su carta Apostólica «Scriptura Sacrae Affectus», el Papa recordaba, con palabras de la Dei Verbum que «si la Biblia es «como el alma de la sagrada teología» y la columna vertebral espiritual de la práctica religiosa cristiana, es indispensable que el acto interpretativo de la misma esté sostenido por competencias específicas» ¿Cómo se aborda, desde estas competencias, el estudio y la explicación de la Sagrada Escritura?
-En la misma exhortación del Concilio Vaticano II Dei Verbum se dan las pautas para una recta interpretación: «Como la Sagrada Escritura hay que leerla e interpretarla con el mismo Espíritu con que se escribió para sacar el sentido exacto de los textos sagrados, hay que atender no menos diligentemente al contenido y a la unidad de toda la Sagrada Escritura, teniendo en cuenta la Tradición viva de toda la Iglesia y la analogía de la fe». Estos criterios resumen el modo de abordar el estudio de la Biblia. Es maravilloso descubrir las analogías dentro de la Biblia, las interconexiones, los cumplimientos de las figuras.
¿Cómo no admirarse al descubrir que ya el profeta Eliseo multiplicó los panes, prefigurando de algún modo lo que hizo Jesús? Más todavía: después de la multiplicación de los panes, vemos a Jesús que ora y luego camina sobre las aguas agitadas por el viento.
El lector atento puede ir más allá de Eliseo y ver en Jesús al Dios creador, que se cierne sobre las aguas y salva a los hombres de las aguas tenebrosas. Me decía un profesor con gran acierto que la Biblia es el primer hipertexto, milenios antes de que existiera la tecnología de enlazar (link), textos entre sí.
En ocasiones, a los católicos se nos recrimina por parte de nuestros hermanos protestantes, por un «desconocimiento» de la Sagrada Escritura. ¿Es esto cierto? ¿Somos realmente conscientes de la importancia de la Palabra de Dios y de aplicarla en nuestra vida?
-Gracias a Dios, desde hace mucho tiempo son muchísimas las iniciativas en la Iglesia Católica que favorecen en sus fieles el conocimiento amoroso de la Escritura, a nivel parroquial, académico; las nuevas tecnologías también han abierto la Biblia a muchas personas. Algunas de las iniciativas proceden de los Romanos Pontífices. Recientemente el Papa Francisco nos ha escrito una preciosa Carta Apostólica, que usted acaba de citar: Scrupturae Sacrae Affectus, (cuya lectura aconsejo) con ocasión del XVI centenario de la muerte de San Jerónimo. Anteriormente, estableció el Domingo de la Palabra de Dios.
Quizá algunas de esas iniciativas han surgido siguiendo el ejemplo de nuestros hermanos de las Iglesias evangélicas. Sin duda, hay mucho por hacer, y nunca podremos decir que ya lo hemos hecho todo, pues la Escritura seguirá siendo siempre el alma de la teología y «la columna vertebral espiritual de la práctica religiosa», según dice la citada Carta del Papa.
Los santos son los mejores intérpretes de la Escritura porque trascienden el texto escrito y llegan, a través de él, a un encuentro con Jesucristo.
何塞普·博伊拉
Usted recoge, en la sección, además de su explicación y reflexión, la tradición de la Iglesia de los pasajes de la Escritura que aborda ¿Cree que ahora, que podemos acceder con facilidad a los textos de santos y padres de la Iglesia, podemos aprovechar especialmente este legado para adentrarnos en la Sagrada Escritura e incorporarla a nuestra oración?
– Podríamos decir que los santos son los mejores intérpretes de la Escritura, pues, con la ayuda del Espíritu Santo, han sabido trascender el texto escrito y llegar, a través de él, a un encuentro con Jesucristo. Son nuestros maestros para que la Biblia se convierta en nuestro principal libro de oración.