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«Prefirieron la muerte»: los mártires de los Carmes que visitará León XIV

El sábado 26 de septiembre, León XIV visitará el Instituto Católico de París. Antes de hablar a la Asamblea sinodal provincial, recorrerá el lugar donde en 1792 fueron asesinados más de cien hombres por negarse a prestar un juramento contrario a la fe.

冈萨洛·梅萨·24 de 9 月 de 2026·阅读时间: 5 分钟
mártires Carmes Francia

Los parisinos la llaman «la Catho»: el Instituto Católico de París (ICP). El sábado 26 de septiembre recibirá al Papa León XIV, que se reunirá allí con los miembros de la Asamblea sinodal provincial, con catecúmenos y con neófitos para escuchar y hablar sobre el fenómeno del incremento exponencial de adultos (mayoritariamente jóvenes) que piden ser bautizados en Francia.  

Antes del encuentro, el pontífice acudirá a la iglesia Saint-Joseph-des-Carmes, fundada en 1613 por María de Médici y dedicada a san José en 1625. El Papa rezará brevemente junto a estudiantes, profesores y seminaristas. Después hará el recorrido de los mártires del 2 de septiembre de 1792 hasta el auditorio Georges Bernanos.

La iglesia Saint-Joseph-des-Carmes perteneció al antiguo convento donde, el 2 de septiembre de 1792, fueron asesinados los mártires des Carmes, entre ellos san Salomon Leclercq. En la cripta de esta iglesia está también la tumba del beato Frédéric Ozanam.

La historia del convento de los Carmes

En 1610 llegaron a París tres frailes carmelitas descalzos: Tomás de Jesús, Denys de la Mère de Dieu y Bernard de Saint Joseph. María de Médici tomó la fundación bajo su protección y en 1611 quedó inaugurado el convento de la calle Vaugirard. 

Aquí cayeron (Hic ceciderunt)

El 17 de agosto de 1792, los frailes carmelitas recibieron la orden de abandonar el convento. La iglesia ya se había convertido en prisión para los sacerdotes que se negaban a jurar la Constitución civil del clero, aprobada por la Asamblea Nacional francesa en 1790. Eran 160 presos.

Los guardias dormían dentro de la iglesia y los presos no podían celebrar misa. Aun así, organizaron su vida religiosa en tres grupos dirigidos por los obispos: mientras unos hacían oración, otros rezaban el oficio y los demás descansaban.

El 2 de septiembre, hacia las cuatro de la tarde, entraron hombres armados y organizaron un simulacro de juicio. Uno a uno, los eclesiásticos fueron invitados a prestar el juramento que habían rechazado. Quienes se negaban eran condenados a muerte. En unas dos horas había alrededor de 115 cadáveres. Al día siguiente, los cuerpos fueron arrojados a un pozo o llevados al cementerio.

Hoy, la escalera del martirio, dentro del jardín del antiguo convento, una placa recuerda esto: Hic ceciderunt, «aquí cayeron». En la cripta, otra inscripción resume el motivo de su muerte: «Habiendo preferido la muerte a la violación de la santa ley de Dios, fueron masacrados».

Del convento a la universidad

Tras la masacre de 1792 el convento de los Carmes fue vendido como bien nacional. En 1797 lo adquirió la carmelita Camille de Soyécourt y en 1845 las religiosas lo cedieron al arzobispo de París, Mons. Denys Affre, que fundó allí la Escuela de Altos Estudios Eclesiásticos. En 1875 la casa acogió los primeros cursos del Instituto Católico. En 1919 se abrió el Seminario de los Carmes, que acogía a seminaristas de diversas diócesis de Francia. Funcionó hasta 2026, cuando sus seminaristas se trasladaron al nuevo seminario universitario de Issy-les-Moulineaux cerca de París.  

Salomon Leclercq: «Firmes en la fe»

Entre los presos de la masacre de 1792 estaba Salomon Leclercq, secretario del superior general de los Hermanos de las Escuelas Cristianas (Lasallistas). De él se conservan cerca de 130 cartas, escritas a su familia entre 1768 y 1792. Desde muy joven quiso vivir solo para Dios.

Hijo de un comerciante de Boulogne-sur-Mer, fue enviado a París para aprender el oficio. La ciudad lo desconcertó. En 1767 entró en el noviciado de los Hermanos. Fue maestro, formador y administrador y en 1787 pasó a ser secretario del superior general.

En 1791, cuando los Hermanos fueron obligados a abandonar sus casas, se vistió de civil y se quedó a custodiar la sede del consejo general. El 15 de agosto de 1792 escribió a su hermana: «Las tribulaciones que sufrimos aquí abajo son pasajeras, y la recompensa que esperamos será eterna». Esa misma noche, los guardias entraron en la casa de la rue Neuve y lo llevaron a los Carmes.

El 2 de septiembre de 1792 fue ejecutado en los escalones del jardín interior del convento de los Carmes, por haberse negado a jurar fidelidad a la Constitución civil del clero. Décadas después, en 1831, su hermana Rosalie entregó aquellas cartas a la familia con una advertencia: «Guárdenlas con cuidado, son las cartas de un santo».

El 1 de octubre de 1926, un decreto pontificio reconoció el martirio de 191 víctimas de septiembre de 1792. Pío XI los beatificó el 17 de octubre de ese año. Habían muerto en cuatro lugares de París: los Carmes, la abadía de Saint-Germain-des-Prés, el seminario Saint-Firmin y la prisión de La Force. El 16 de octubre de 2016, el papa Francisco canonizó a Salomon Leclercq.

Frédéric Ozanam: «el camino de la santidad»

Frédéric Ozanam nació en Milán el 23 de abril de 1813 y creció en Lyon. Se trasladó a París para estudiar y allí fue abogado, doctor en Derecho y profesor en la Sorbona.

En 1833, con 20 años, reunió a un grupo de compañeros de estudios para ayudar a los pobres. Una Hija de la Caridad, sor Rosalie Rendu, los guió hacia las familias del barrio Mouffetard. De aquella primera Conferencia de Caridad nació la Sociedad de San Vicente de Paúl, que pronto se extendió por Europa y por el mundo. Ozanam impulsó también las Conferencias de Cuaresma de Notre-Dame, para ofrecer a los jóvenes una formación religiosa a la altura de sus preguntas.

Se casó con Amélie Soulacroix y tuvo una hija, Marie. Vivía en el barrio y rezaba a menudo en la iglesia de los Carmes, entonces atendida por los dominicos, donde visitaba a su amigo Lacordaire. En 1848 pidió al arzobispo de París, Mons. Affre, que acudiera a las barricadas para intentar calmar los enfrentamientos; el arzobispo murió allí por una bala perdida.

Ozanam murió en Marsella el 8 de septiembre de 1853, con 40 años. El 28 de septiembre su cuerpo fue depositado en la cripta de los Carmes, donde reposa hoy. Juan Pablo II lo beatificó en Notre-Dame el 22 de agosto de 1997, durante la Jornada Mundial de la Juventud de París.

En una de las cartas de Ozanam a su amigo Louis Janmot, habla de los pobres: «Ustedes son para nosotros las imágenes sagradas del Dios a quien no vemos y, no sabiéndolo amar de otro modo, lo amamos en ustedes».  El Papa Juan Pablo II lo presentó como un precursor de la doctrina social de la Iglesia, porque entendió que la caridad debía llevar a trabajar contra las injusticias y como modelo para profesores y estudiantes. Al final de la homilía se dirigió a él directamente: «Federico, tu camino ha sido verdaderamente el camino de la santidad».

El ICP hoy

El antiguo convento conforma hoy una de las secciones del campus principal del ICP. Tiene seis facultades: Derecho Canónico; Filosofía; Ciencias Sociales, Economía y Derecho; Letras; Educación; y Teología. Cuenta con unos 10.000 estudiantes repartidos en tres campus: París, Reims y Rouen. El ICP otorga tres títulos canónicos: bachillerato, licenciatura y doctorado; asimismo otorga diplomas de Estado en convenio con la Universidad de Estrasburgo.

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