En el Evangelio, las parábolas de Jesús describen “la novedad de lo que Dios tiene reservado para nosotros”, pero por lo general “también revelan la resistencia que estamos inclinados a objetar a una justicia más generosa y a un amor más grande,” ha comenzado diciendo el Santo Padre antes de rezar la oración mariana del Ángelus este domingo XXV del tiempo ordinario, en la Plaza de San Pedro.
Hoy, en particular, escuchamos la historia de los trabajadores llamados a trabajar en la viña, ha explicado el Papa: unos trabajaron todo el día, otros sólo unas horas, y otros desde el atardecer.
“Pero el punto central de la parábola está en el momento de la retribución, cuando el propietario, cumpliendo con su palabra, les paga según lo acordado a los trabajadores de la primera hora, pero quiere que vean su generosidad y, ante sus ojos, trata a los últimos de la misma manera”.
Hay un detalle que no debemos dejar que pase desapercibido, ha añadido el Pontífice. “El propietario le da al administrador una orden precisa que debe seguir: hay que pagar a los trabajadores ‘empezando por los últimos y acabando por los primeros’ (Mt 20,8).”.
Los caminos de Dios: es una gracia trabajar en su viña
Dios tiene caminos diferentes y pensamientos nuevos incluso para aquellos que se consideran los primeros y creen haberse ganado lo que son, haber merecido los resultados que han alcanzado, ha continuado.
Todos, por el contrario, “ganamos alegría, inteligencia y futuro cuando la ley del amor interrumpe la del cálculo, la experiencia de la misericordia extiende la del mérito, el don de la paz detiene las rivalidades y nos hace cercanos en la gratitud”.
León XIV ha llegado en este punto a uno de sus mensajes principales esta mañana: “Hermanos y hermanas, es una gracia ser colaboradores de Dios, trabajar en su viña, servir a su Reino de justicia y de paz. No hay lugar para la envidia y la división allí donde irrumpe la novedad de Dios”.
Busquemos al Señor, invoquémoslo mientras está cerca
“Busquemos, pues, al Señor mientras se deja encontrar; invoquémoslo mientras está cerca; abandonemos los caminos torcidos y los pensamientos inicuos (cf. Is 55,6-7)”.
Miremos a nuestra Santísima Madre, ha invitado el Santo Padre. “Es una criatura como nosotros, pero está libre de toda mancha; por eso nos ayuda a tener esperanza en Dios y a confiar en su misericordia, para que sus caminos se conviertan en nuestros caminos y sus pensamientos se conviertan en nuestros pensamientos”.
Benedicto XVI al ser elegido Papa
No lo ha mencionado León XIV, pero es muy probable que tuviera en la mente el saludo de Benedicto XVI desde el Balcón central de la Basílica de San Pedro, el 19 de abril de 2005, al ser elegido Papa:
“Queridos hermanos y hermanas: después del gran Papa Juan Pablo II, los señores cardenales me han elegido a mí, un simple y humilde trabajador de la viña del Señor. Me consuela el hecho de que el Señor sabe trabajar y actuar incluso con instrumentos insuficientes, y sobre todo me encomiendo a vuestras oraciones”.

Crisis humanitaria Somalia
Tras el rezo del Ángelus, el Papa León XIV ha manifestado que sigue “con gran preocupación la crisis humanitaria en algunas zonas de Somalia”, donde “episodios de violencia y fenómenos climáticos extremos están agravando las ya precarias condiciones de vida de la población”.
Deseo una generosa implicación de la comunidad internacional, para que no falten a estos hermanos y hermanas nuestros la asistencia necesaria, ha alentado el Papa para un país de mayoría musulmana.
Aprender de los errores del pasado
Asimismo, el Papa ha enviado su bendición a la población de Pescantina, cercana a Verona, que hoy se reúne en torno al Monumento a los ex internati, para recordar a cuantos fueron deportados y estuvieron prisioneros durante la Segunda Guerra Mundial.
“Lo hago para evidenciar que no debemos olvidar, sino aprender de la historia para no volver a caer en los errores del pasado”, ha dicho al concluir, y desear, como hace siempre, un feliz domingo a romanos y peregrinos que han acudido al rezo del Ángelus.





