Cultura

Científicos católicos: Martín de Rada

Martín de Rada, nació en Pamplona, estudió griego, matemáticas, física, ciencias naturales, geografía y astronomía.

Ignacio del Villar·8 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

Martín de Rada (20 de julio de 1533 – 8 de junio de 1578), nació en Pamplona en el seno de una familia noble que lo mandó a formarse con su hermano en la Universidad de París, donde estudió griego, matemáticas, física, ciencias naturales, geografía y astronomía. De Rada demostró ser un alumno aventajado y continuó después sus estudios en Universidad de Salamanca. Sin embargo, finalmente optó por ingresar en el convento de los agustinos (1554). Fue un gran cambio de rumbo, aunque volvió a recalar en la propia Universidad de Salamanca, esta vez para estudiar Teología.

Después se alistó en las misiones. México y Filipinas fueron sus destinos. En este último lugar fue donde demostró su saber científico. No había abandonado del todo lo aprendido antes de entrar a fraile. Se llevó consigo el libro de Nicolás Copérnico, De revolutionibus orbium coelestium, que le sirvió para dirimir una cuestión muy importante entre España y Portugal, la pertenencia de las islas Filipinas. Los españoles ya las habían conquistado y comenzado su labor evangelizadora, pero llegaron los portugueses reclamando su jurisdicción de acuerdo con el tratado de Tordesillas. Entonces Martín de Rada, ayudándose de la obra del astrónomo polaco, dedujo que las Filipinas, las Molucas y Japón caían en territorio español.

Con la astronomía actual, de mayor precisión, se sabe que esto no es así, pero aquella demostración científica sirvió entonces y dejaba patente los grandes conocimientos del fraile agustino. De hecho, una de sus obras se titula “De latitudine et longitudine locorum invenienda”, “Sobre cómo encontrar la latitud y la longitud de los lugares”. Martín de Rada destacó también como defensor de los derechos de los pueblos indígenas frente a los abusos de algunos colonizadores, llegó a ser elegido provincial de los agustinos en Manila, e incluso formó parte de la primera embajada española a China en 1575, donde fue recibido con honores y redactó una célebre Relación del Reino de la China, en la que describía sus provincias, riquezas, costumbres y religión. Esta obra fue la primera en identificar a la China contemporánea con el Catay de Marco Polo. Además, a él se le deben también intentos pioneros de crear vocabularios de las lenguas cebuana y china.

El autorIgnacio del Villar

Universidad Pública de Navarra.

Sociedad de Científicos católicos de España

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