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Juan María Sánchez Prieto: «La tensión entre revolución y tradición define al ser humano»

Juan María Sánchez Prieto propone la ‘transciencia social’, una nueva forma de unir historia, sociología y otras disciplinas para entender mejor la sociedad, la democracia y la resiliencia del ser humano.

José Carlos Martín de la Hoz·27 de febrero de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos
Juan María Sánchez Prieto

El catedrático de sociología de la Universidad Pública de Navarra, Juan María Sánchez Prieto (Madrid, 1958), ha publicado en ediciones Catarata, un interesante trabajo recopilatorio de artículos iluminadores de una nueva materia de investigación que ha surgido en las ciencias sociales y que ha ido fraguando silenciosamente a lo largo de estos últimos años.

Partiendo de la Escuela francesa de los “Annales”, de los años 80 del siglo pasado, el catedrático Sánchez Prieto delinea magistralmente el paso de la historia a la sociología y de la sociología a la historia, hasta cuajar en un sistema de pensamiento que va mucho más allá de la mera interrelación entre dos ciencias señaladas para convertirse en una nueva ciencia y en una nueva metodología: la “transciencia social” que ha trascendido a la “ciencia social histórica” (23).

Sociología y objetividad: límites del estudio ideologizado

Ciertamente, desde hace muchos años, la sociología tanto cuantitativa como social se ha ido abriendo camino y comienza a ser clave para interpretar la historia contemporánea y reciente, pues tener documentos no sirve para nada sino tenemos una clave adecuada para interpretarlos o, al menos, para acercarnos con la mayor objetividad posible a los mismos.

El ejemplo más claro (y esto pertenece a nuestra cosecha personal) lo tenemos en los estudios sociológicos que ha publicado en estos últimos años el famoso sociólogo español José Félix Tezanos que, indudablemente, son muy completos y están muy bien elaborados pero que están tan ideologizados que se apartan de la realidad y fracasan estrepitosamente como elementos válidos para la toma decisiones. 

La clave está en que la sociología debe unirse con la historia, el derecho, la política, la filosofía y la economía, sobre la base de una antropología común que nos ayudaría a entender la realidad social y la individualidad: eso es la “transciencia” que va a delinear magistralmente en este libro el profesor Sánchez Prieto.

Ante los análisis rápidos y sin fundamento acerca de que la sociología habría fracasado, ha emergido una nueva hermenéutica con la “transciencia”. Hace unos años parecía que la sociología eran los estudios clave del futuro pero, tras un tiempo de incertidumbre, parece que con la “transciencia” la sociología seguirá siendo una apuesta de futuro para ayudar a conocer al hombre y entender las carencias de nuestra sociedad democrática.

Es muy interesante la interrelación de ciencias pues con ellas y las transciencia se rompen cercos y fronteras. Por ejemplo, al hablar de libertad nos recordará Sánchez Prieto que: “la fuerza del hombre no proviene de estar desprovisto de un destino inexorable, sino de saberlo. Su destino es ser responsable de sí mismo” (47).

Pluralidad temporal y conceptos sociales

Paginas después, analizará el concepto de ideología que empapó la sociología histórica hasta hace muy pocos años, para evidenciar que se ha producido una “disolución del concepto de ideología dentro de la cultura política, aunque ya no se ajuste a su concepción original anclada en la tradición politológica de Almond y Verba que se ha mostrado, en cualquier caso insuficiente” (100).

Me ha parecido muy interesante traer, en esta reseña, estas conclusiones del historiador Braudel en su famosa obra sobre el Mediterráneo cuando subrayaba la pluralidad del tiempo social: “tiempos múltiples y contradictorios de la vida humana que no solo son la sustancia del pasado, sino también el tejido de la vida social actual. Una conciencia clara de esa pluralidad es esencial para una metodología común en las ciencias del hombre” (122).

Democracia y valores contemporáneos

Es muy interesante que, siguiendo a Lévi-Strauss y al repensar el mito, termine por afirmar Sánchez Prieto: “La tensión, en todo caso, entre revolución y tradición es algo consustancial a la dinámica de la modernidad: es tal vez lo que define propiamente la suerte del ser humano” (125). 

Es más, respecto al mito recordará que “La democracia exige fe en la razón -y en la persona y en la libertad-, pero también cierta confianza en el mito (por alargada que nos parezca su sombra): nadie ha dicho que la democracia sea el gobierno de los sabios, al contrario (precisamente por ello la democracia es sobre todo control: la capacidad de los gobernantes de controlar y cambiar a los gobernantes). No basta con tener razón, debe existir la percepción de que se trabaja con el mejor interés común y no en el propio” (127-128).

Es muy interesante, a nuestro modo de ver, el relanzamiento de los valores democráticos y de la propia democracia que realiza Sánchez Prieto. En primer lugar, señalará la sólida base de la que partimos: “la democracia es un sistema que no cesa de cuestionarse a sí mismo. La crítica permanente es fuente también de creatividad, aunque no por ellos las respuestas creativas que hayan podido o puedan darse deban resultar necesariamente satisfactorias. Los sujetos realmente creativos ignoran que lo son” (219).

Inmediatamente, tras señalar los indudables problemas y dificultades de nuestro tiempo, señalará las fortalezas de la democracia: “La democracia directa entonces no sería tanto una ingeniería para lograr la expresión de una voluntad social como el despertar de actitudes y comportamientos que generen dicha voluntad social: vivir una vida democrática de ideas y experiencias, cocreando y compartiendo un poder que beneficie a todos” (232).

El profesor Sánchez Prieto, recordarás la importancia de la Declaración Universal de Derechos Humanos y señala la “vertiente moral” de esos derechos que, en la práctica están actuando (esto lo afirmamos nosotros) como si fuera la ética universal de la que hablaba Habermas o Hans Küng o Ratzinger (236).

Resiliencia y transformación de la mirada

No podemos terminar sin señalar el valor que atribuye nuestro autor a la “resilencia” cunado afirmaba: “en el retrato de la resilencia, la importancia reside en la mirada. La dirección de la mirada del sujeto es la línea fundamental (…). La resilencia como poder transformador requiere una transformación de la mirada” (249).

Ensayos de transciencia social

Autor: Juan María Sánchez Prieto
Editorial: Los libros de la Catarata
Páginas: 304
Año: 2026
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