Evangelización

4 historias del obispo Raimo Goyarrola, y un ictus en Finlandia

Un momento impactante de la nueva temporada de Rebeldes Podcast es el relato inédito del obispo de Helsinki, Raimo Goyarrola, sobre el día que tuvo un ictus a las 3 de mañana, siendo vicario general, y su oración esa noche. Aquí van algunas reflexiones suyas en una entrevista con los sacerdotes Ignacio Amorós y Pablo López para el Podcast.

Francisco Otamendi·2 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 5 minutos
RaimoGoyarrolaPodcast

Mons. Raimo Goyarrola, obispo de Helsinki (Finlandia). (@Se buscan rebeldes, Rebeldes Podcast).

¿Qué hace un sacerdote a las 3 de mañana en su habitación en Helsinki (Finlandia), cuando es médico e identifica en su cuerpo los síntomas inequívocos de un ictus: una migraña fulminante seguida de la pérdida de movilidad y fuerza en el lado derecho?

Haremos un spoiler de este video de Rebeldes Podcast. Hablamos del obispo bilbaíno Raimo Goyarrola quien, frente a un crucifijo, en la soledad de su habitación, siendo vicario general de la Diócesis, diagnostica su propio ictus, entabla una conversación llena de audacia y fe con Dios (1 h. 02′ 18″). y decide seguir trabajando por la Iglesia antes de acudir al hospital, y reza.

El ictus: “Jesús, ¿me estás llamando ahora?”

“Yo he tenido migrañas toda mi vida. Y esa noche me dio una muy fuerte, una especie de puñal en el ojo. Y pensé: estoy teniendo un infarto, quizá me quede paralítico, quizá me muera, no lo sé. Yo recé, que es lo que suelo hacer, enfrente tengo un crucifijo, con Jesús, y le dije cara a cara:  

“Jesús, ¿me estás llamando ahora? La oración es decir lo que uno tiene dentro”, dice el obispo Goyarrola.

“Mira, Jesús, no me llames. Si me llamas ahora, ¿para qué? ¿Para ir al purgatorio? Yo no me veo en el cielo, yo no soy santo, yo al cielo no puedo…, yo si voy al cielo quiero darte un abrazo; cuando muera, yo quiero darte un abrazo, darte un beso, ¿dónde está María?, ¿donde está José? (para mí la Virgen siempre está con san José ), los santos, san Josemaria, san Ignacio de Loyola, todos mis santos favoritos, y ese abrazo a Jesús es abrazo a Dios Padre.

Me levanté, fui al baño como pude, a mirar el ojo, el ojo ya es cerebro…, estaba fatal, pero no iba a despertar a la gente, el obispo estaba en Roma, y al día siguiente había una inspección del Estado, yo era el vicario general, y tenía que estar defendiendo a la Iglesia”.

Cuatro horas rezando

Fueron 4 horas de oración. Y le dije al Señor, ¿quién soy para decirte….? Lo que quieras, Señor. Si me quieres llamar, pues ya está… Y si no me llamas… Hay mucho que hacer, Jesús, somos muy pocos católicos, muy pocos sacerdotes, los amigos, los proyectos… ¡Déjame ayudarte aquí! No lo hagas Tú todo, déjame ayudarte…

Le convencí. 

Llegó la hora de despertarme, cojeaba, y fui a celebrar la Misa. 

No dije nada a nadie. Esto es un mal ejemplo… “

Y Dios le dejó vivir. 

Raimo Goyarrola celebró Misa ocultando su parálisis -utilizando trucos manuales con la mano izquierda para elevar el cáliz-, decidió que su responsabilidad con la pequeña comunidad católica de Finlandia era prioritaria a su emergencia médica, y mantuvo una larga reunión de dos horas con funcionarios del Estado para defender los intereses de la Iglesia. 

Solo tras cumplir con su deber acudió al hospital, donde la resonancia confirmó un infarto en el tronco del encéfalo, una zona vital del cerebro donde podría haber muerto tranquilamente.

El obispo admite con total sinceridad en el podcast que su comportamiento fue una imprudencia técnica: “esto es un mal ejemplo, ¿eh? (…) Si te da un infarto o un derrame cerebral, vete al médico. Yo lo hice mal, lo hice mal. Explica que no cuenta esta anécdota para que otros la imiten, sino para ilustrar hasta dónde puede llegar el deseo de servir”.

1. Su madre, con cáncer. Estudia Medicina y cuidados paliativos

Monseñor Goyarrola habla en el largo podcast, que se pasa bien rápido, de su vocación de médico, cómo pasó de querer curar el cáncer del cuerpo a sanar «el cáncer del alma», que es la desesperanza, de la realidad de Finlandia y la soledad, de la paz y la felicidad….

Aquí tan solo rememoramos brevemente dos apartados más. El cáncer por el  que falleció su madre, y las veces que que ha estado con el fallecido Papa Francisco y el Papa León XIV.

La madre de Raimo Goyarrola enfermó de cáncer cuando él tenía 15 años. “Vi la evolución, el tratamiento, la pérdida del cabello, el gorrito que usaba. Fue duro y doloroso, pero también sentí mucha paz, porque mi madre daba mucha paz. Tenía 18 años cuando falleció”.

La enfermedad de su madre (4’ 13”), impulsó a Raimo Goyarrola a especializarse en Cuidados Paliativos, a incorporarse a un grupo de investigación en paliativos, y a realizar la tesis doctoral en la misma especialidad.

2. El testamento de mi madre a mi padre: ‘Enseña a los hijos a amar a Jesús’.

“Yo estudiaba primero de Medicina en Navarra, imaginaos el nivel académico , de estudios… Trasladamos a mi madre de Bilbao a Navarra… En Bilbao nos dijeron: ‘no hay nada que hacer’. Perdone, hay algo que hacer, pensaba. Es acompañarla. Y le dije a mi aita (padre en euskera). Te propongo llevarla a Pamplona, y por lo menos la van a acompañar, no la van a dejar en un rincón. Efectivamente, duró varios meses, y todas las tardes yo iba a verla, cuenta el obispo Goyarrola a Ignacio Amorós y a Pablo López.

“Veía que iba perdiendo fuerza, vitalidad. Y un día vino mi padre, que trabajaba en Bilbao, y venía el fin de semana. Mi madre estaba ingresada, escribía en tablilla, no podía hablar, y le escribió a mi padre: ‘Enseña a los hijos a amar a Jesús’ (9’ 30”). Fue el testamento de mi madre. Y eso me ha ayudado toda mi vida. Una madre que nos ha dado la vida, y que también nos ha transmitido la fe”.

3. Oraciones para el ‘diálogo internacional entre luteranos y católicos”.

En febrero ha comenzado una fase de diálogo internacional entre luteranos y católicos, y el cardenal Koch le ha elegido para presidir este comité internacional. La Santa Sede está interesada en que en 2030 se consiga un documento de unidad. 

El podcast responde a varias preguntas sobre las claves de este diálogo, y se centra en dos: “El ecumenismo es humano y es divino, cuerpo y alma. La clave es: “rezar juntos, y la amistad, querernos. Soy super amigo de los obispos luteranos, ortodoxos, quedamos. ¿Y qué es amistad? Confianza, de nuevo, cariño. Cuando hay confianza, el ecumenismo es fácil. Oración y amistad.” (1h 16’ 10”).

4. “He estado con los 4 últimos Papas”

“Dios me quiere mucho y he estado con los 4 últimos Papas”, responde cuando se le pregunta por las 5 veces que ha estado con el Papa León XIV.

“Con Juan Pablo II, dos veces. Con el Papa Benedicto, 3. Con el Papa Francisco, 10. Y ahora, con el cardenal Prevost estuve 3 veces, y con el Papa León, 2”. Y comenta sonriendo: “Tenemos tiempo por delante, a ver si supero las diez veces del Papa Francisco”.

“El Papa León es un hombre muy bueno, tranquilo, pausado, es un hombre analítico, es matemático. Para el Papa León, dos más dos son cuatro. Ha estudiado Derecho Canónico. Es de Chicago, de Estados Unidos, americano del norte, pero también americano del sur, ha estado en Perú 20 años, y ha dos años en la Curia romana, tres años con éste. Me parece una mezcla maravillosa”.

“Cuando fue elegido y salió por el balcón, me llevé una alegría inmensa. Doy gracias a Dios todos los días. Es un hombre que está repitiendo: unidad y Jesús en el centro” (1h 19’).

Rebeldes Podcast informa que pueden encontrar el libro ‘Romper el hielo. Historias de un sacerdote católico en Finlandia’, aquí o aquí.

El autorFrancisco Otamendi

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