El pasado dos de marzo, en el arzobispado de Madrid tuvo lugar el acto de entrega de la documentación preparada por la Comisión Histórica al delegado episcopal de las Causas de los Santos del Arzobispado de Madrid, Ilmo. Sr. D. Alberto Fernández.
El Postulador de la Causa, Dr. D. Charlie Metola y los doctores miembros de la Comisión histórica juraron haber cumplido fielmente con el mandato recibido del Emmo. Sr. Cardenal José Cobo, arzobispo de Madrid. Finalmente, los profesores fueron interrogados uno a uno por el tribunal nombrado al efecto por el Sr. Cardenal tal y como prescribe el derecho canónico.
Finalmente, en el hall del Arzobispado de Madrid, se hicieron unas fotografías para inmortalizar el momento donde aparecen los miembros del tribunal mencionado y el postulador de la Causa junto a los cinco historiadores, todos ellos buenos profesionales y muy conocedores de la cofundadora del Camino Neocatecumenal.

Las señales de identidad de Carmen Hernández
La pregunta que uno se hace después de revisar y preparar los 30.000 folios de documentos, recogidos, trascritos y presentados ante el Tribunal diocesano, sería cuáles fueron las señales de identidad de la Sierva de Dios Carmen Hernández. Esta pregunta es la que intentaré resumir en las siguientes líneas.
En primer lugar, me ha impresionado conocer el itinerario vocacional a través del cual Carmen Hernández recibió de Dios la misión de trabajar codo a codo con Kiko Arguello toda su vida, siendo ambos de formación y mentalidad tan diferentes, para responder a la invitación divina de construir comunidades cristianas en el mundo entero y una verdadera espiritualidad en la que varios millones de personas, la mayoría familias cristianas, han alcanzado ya, con la gracia de Dios y la libertad, la santidad y han vivificado países y diócesis enteras.
Formación teológica y providencia en su preparación
Inmediatamente, hemos de reconocer la Providencia de Dios que hizo que Carmen realizara estudios de teología hasta alcanzar la licenciatura en la Facultad de Teología de Valencia que puso en marcha e impulsó D. Antonio Rodilla una de las personalidades más importantes de la diócesis de Valencia y fiel colaborador del arzobispo Marcelino Olaechea.
Precisamente Carmen pudo enriquecerse de la riqueza doctrinal, teológica y litúrgica de la Facultad y después aplicarla a los catequistas del camino, de modo que supieran por el grado de profundidad de la teología, aplicarla a personas, familias, de toda clases y condición y de todas las razas. Los guiones que preparaba y que se han conservado y entregado en la Comisión Histórica explicitan el ambiente teológico de los años cincuenta y de la renovación del Concilio Vaticano II.
Carmen conocía muy bien la Biblia
Es especialmente llamativo el gran conocimiento de las Sagradas Escrituras que muestra todo el trabajo catequético de Carmen Hernández así como de la Tradición viva de la Iglesia y del magisterio pontificio. Es muy fácil descubrir las relaciones de aquella teología viva con el texto del Catecismo de la Iglesia Católica que se publicaría en el año 1992 y que vemos reflejado en tantos guiones elaborados por Carmen.
Hay un detalle que merece la pena resaltar a la luz del reciente Documento elaborado por la Comisión de Doctrina de la fe de la Conferencia Episcopal Española. En ese documento se desea llamar la atención de la importancia de proporcionar al pueblo cristiano una formación solida en materia doctrinal y de piedad popular, evitando tanto el emotivismo como la fría racionalidad lejana de la verdadera vida de oración y sacrificio de los cristianos corrientes. En esa dirección es muy llamativo el sólido fundamento de la teología bíblica y de la teología de comunión que recorre la vida y los escritos de Carmen Hernández.
Una maternidad espiritual al servicio de las familias
Ciertamente, la vida de Carmen Hernández y la del camino Neocatecumenal y la de Kiko Arguello corren en paralelo y cada uno de ellos será un verdadero instrumento de los dones del Espíritu Santo, por tanto, en lo que voy a decir ahora, me ceñiré a lo que pienso que es propio de Carmen. En concreto, Carmen como mujer y “madre” del Camino, va a aportar todos los elementos de su feminidad y especialmente el don de una maternidad desbordarte con las familias del camino.
Con el paso de los años y se estudie desde el ángulo de la teología espiritual las características de este camino de santidad que se abrió en el mundo, seguramente los teólogos, con la necesaria perspectiva histórica y los indudables frutos de santidad que estamos ya contemplando, subrayarán lo que podríamos denominar ahora de modo provisional: “las facetas de una espiritualidad familiar y laical”.
La expansión del cristianismo
Ciertamente, la realidad del Camino es que se trata de comunidades que contienen otras comunidades y dentro de ellas un buen grupo de familias que saben hacer comunidad en todo momento y que a la vez evangelizan el mundo porque se relacionan con otras familias de su entorno y así se iluminará el mundo desde dentro. En ese sentido se estudiarán las migraciones de familias enviadas a construir comunidades cristianas donde no había o casi habían desaparecido de modo que conectarán con los primeros cristianos y la expansión de la fe por todo el imperio tal y como ha historiado Rodney Stark en su famoso tratado “La expansión del cristianismo”.
Entre las anécdotas que se podrían contar, he seleccionado una que, por su sencillez, denota el carácter de madre de familia, fuerte, recia, castellana y navarra, a la que vez que llevada de una comprensión y misericordia infinitas. Me refiero a la conversación directa y espontánea con un grupo de seminaristas a los que deseaba formar y lanzar por el mundo entero. En un momento de intensa seguridad en ellos les decía: “la virtud es cuestión de fe”.
Ciertamente, quien conoce y ha tratado con gente joven, sabe que hay que ser siempre animante, positivo y alentador y, a la vez, que no hay fórmulas mágicas, ni atajos pero, también, que solo desde la hondura se puede construir un edificio sólido. La fe, la esperanza y el amor son tres virtudes teologales que Dios concede a manos llenas a quienes desean seguirle en su servicio. Todos los problemas espirituales, por tanto, se arreglan pidiendo ayuda a Dios para que nos de las virtudes que nos está pidiendo.
La expansión del cristianismo




