La convocatoria del Papa en octubre de 2026 a las conferencias de obispos tiene como objetivo proceder, “en un clima de escucha recíproca, a un discernimiento sinodal sobre los pasos a dar para anunciar el Evangelio a las familias de hoy, a la luz de Amoris laetitia (AL) y teniendo en cuenta lo que se está realizando en las Iglesias locales”.
En su Mensaje, diez años después de la Amoris laetitia, el Papa es consciente de “los cambios antropológico-culturales” (AL 32), que se han acentuado a lo largo de treinta y cinco años”, y que “siguen afectando a las familias”, y de que el Papa Francisco “quiso comprometer aún más a la Iglesia en el camino del discernimiento sinodal”.
“La familia es el fundamento de la sociedad, un don de Dios”
Y precisa que no es posible “hablar de la familia sin interpelar a las familias, escuchar sus gozos y esperanzas, sus tristezas y angustias”. En consecuencia, el Sucesor de Pedro desea continuar profundizando en las enseñanzas de Amoris laetitia, y subraya que “las dos Exhortaciones apostólicas Familiaris consortio ―publicada por san Juan Pablo II en 1981— y Amoris laetitia han estimulado el compromiso doctrinal y pastoral de la Iglesia al servicio de los jóvenes, los cónyuges y de las familias”.
Además, el Papa recuerda brevemente las enseñanzas del Concilio Vaticano II -la familia es ‘el fundamento de la sociedad’, un don de Dios y ‘escuela del más rico humanismo’-, y acentúa que “mediante el sacramento del matrimonio, los esposos cristianos constituyen una especie de ‘Iglesia doméstica’, cuyo papel es esencial para la educación y la transmisión de la fe”.
En Tor Vergata
El Pontífice recuerda asimismo el Jubileo de los jóvenes el verano del año pasado. Allí “tuve ocasión de decir a los jóvenes reunidos en Tor Vergata durante el Jubileo de la Esperanza, ‘la fragilidad […], forma parte de la maravilla que somos’. No fuimos hechos ‘para una vida donde todo es firme y seguro, sino para una existencia que se regenera constantemente en el don, en el amor’”.

“Evocar la belleza de la vocación al matrimonio”
El Papa recuerda, como se ha mencionado al principio, que “para cumplir con la misión de anunciar el Evangelio de la familia a las jóvenes generaciones, debemos aprender a evocar la belleza de la vocación al matrimonio precisamente en el reconocimiento de su fragilidad, a fin de despertar «la confianza en la gracia (AL 36) y el deseo cristiano de santidad”.
También debemos sostener a las familias, señala León XIV, “particularmente a aquellas que sufren tantas formas de pobreza y violencia presentes en la sociedad contemporánea”.
En su Mensaje, fechado en la solemnidad de san José del día de hoy, el Papa da “gracias al Señor por las familias que, a pesar de las dificultades y los desafíos, viven «la espiritualidad del amor familiar […] hecha de miles de gestos reales y concretos» (n. 315).
Expresa su “gratitud a los pastores, a los agentes de pastoral, a las asociaciones de fieles y a los movimientos eclesiales comprometidos con la pastoral familiar”.
Compromiso de la Iglesia con los que llama el Señor al matrimonio y a la familia
Y afirma con contundencia que “nuestra época está marcada por rápidas transformaciones que, incluso hoy más que hace diez años, hacen necesaria una especial atención pastoral a las familias, a las que el Señor confía la tarea de participar en la misión de la Iglesia de anunciar y dar testimonio del Evangelio”.
De hecho, añade, el Pontífice, “hay lugares y circunstancias en los que la Iglesia ‘sólo puede llegar a ser sal de la tierra’ a través de los fieles laicos y, en particular, de las familias.
Por eso, el compromiso de la Iglesia en este ámbito debe renovarse y profundizarse, para que aquellos a quienes el Señor llama al matrimonio y a la familia puedan vivir su amor conyugal en Cristo y los jóvenes se sientan atraídos por la intensidad de la vocación matrimonial en la Iglesia”.



