Ecología integral

DiegoPoole: «Si queremos ir seguros por el mundo es necesario respetar la ley natural»

Fundada el pasado verano, la Iuris Naturalis Societas es una red de juristas dedicada a divulgar la importancia de la ley natural en todo el mundo.

Javier García Herrería·28 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 8 minutos
Poole ley natural

En julio de 2025 se creó la Iuris Naturalis Societas, una asociación internacional de juristas y profesores de Derecho cuyo objetivo es difundir la relevancia jurídica y política de la ley natural. Actualmente cuenta con casi cien miembros de muy diversos países. Entrevistamos a Diego Poole, uno de esos académicos, afincado en España.

¿Por qué es necesaria la ley natural hoy?

ーLa ley natural es tan necesaria como el sol o como la ley de la gravedad. Su vigencia no depende de nuestro reconocimiento. La ley natural se cumple inexorablemente, lo mismo que el sol sale todas las mañanas. Quizá haya algún político tan ambicioso que pretenda derogarla. Como si quiere prohibir… la lluvia. 

Si queremos ajustarnos a la realidad, y caminar con seguridad por este mundo, es necesario conocer esa ley y respetarla. La ley natural, en su sentido más amplio, es la ley de la naturaleza. Y la naturaleza es aquello que el hombre no ha creado, que es casi todo lo que nos rodea, incluidos nosotros mismos, que somos también naturaleza. 

Vemos que el mundo tiene un orden, que las cosas no obran al azar, sino conforme a una intención previa. Las cosas que no tienen conocimiento no tienden al fin sin ser dirigidas por alguien con conocimiento e inteligencia, como una flecha no se dirige hacia su objetivo sino es por el arquero que la guía. Por eso, podemos decir que toda la naturaleza es como el “artefacto de Dios”. Ese sentido, finalidad o razón de ser, impreso en la naturaleza por su artífice, se expresa en la ley de la naturaleza. 

Es cierto que, desde San Agustín, la tradición llama «ley eterna» a la ley que gobierna el cosmos, y reserva el nombre de «ley natural» a la participación del hombre en dicha ley. Los irracionales (los animales, las plantas, el mar, los cielos…), al ser movidos directamente por Dios mediante la ley de la naturaleza (o “ley eterna”), participan “pasivamente” en esta orden. Los hombres, en cambio, participan “activa y responsablemente” en dicha ley, que conocen al conocerse a sí mismos y al contemplar el mundo que les rodea.

El hombre es la única criatura del mundo material que tiene capacidad no sólo para comprender la ley que le gobierna, sino también para rechazarla o aceptarla. Una aceptación que se llama “participación” en sentido propio, porque no sólo consiste en decir que sí al designio de Dios sobre el hombre y el mundo, sino también en cooperar activamente con Dios en el gobierno de la naturaleza (de uno mismo y del mundo entero), descubriendo sus exigencias y promulgándolas. Por eso, para Santo Tomás, la ley eterna se prolonga en la ley natural, que es la que descubre el hombre cuando se hace partícipe del plan de Dios. La ley natural es una “participación” real en el gobierno de Dios sobre el mundo; una participación en la que el hombre se hace en cierta manera colegislador con Dios en la marcha del universo.

¿El iusnaturalismo es compatible con el desarrollo científico?

ーEl iusnaturalismo asume el paradigma científico del «diseño inteligente», según el cual la naturaleza expresa y responde a una racionalidad creadora, porque es evidente que el mundo tiene un orden, que las cosas no obran al azar, sino conforme a una intención previa. Un paradigma que no es sólo cuestión de filósofos o de teólogos, sino también de científicos, como Max Plank (Nobel de Física en 1918), Albert Einstein (Nobel de Física en 1921), Werner Heisenberg (Nobel de Física, 1932), Arthur Compton (Nobel de Física, 1927), Brian Josephson (Nobel de Física, 1973) y muchos más, y cada vez más. Por cierto, hay un libro reciente maravilloso que explica esto muy bien, titulado “Dios, la ciencia, las pruebas” escrito por dos franceses: Michel-Yves Bolloré y Olivier Bonnassies, traducido ya a varios idiomas. En ese libro hay muchas citas de científicos de primer nivel mundial relativas al diseño inteligente del universo por parte de Dios. Einstein decía que «los científicos serios son los únicos hombres que son profundamente religiosos» y que «el azar es Dios que se pasea de incógnito».

Seamos claros, la aceptación de la ley natural va íntimamente ligada al reconocimiento de Dios. No hay ley sin legislador. Sólo hay dos posibilidades: casualidad o causalidad. Pero la casualidad a nadie obliga. Aceptar que la naturaleza es resultado de procesos casuales o aleatorios, supondría el sinsentido y el absurdo del mundo. Esta fue, entre otras, la postura del existencialismo, que, al negar la existencia de Dios, concluyó, de forma coherente, que la naturaleza no tiene más sentido que el que cada uno quiera darle. 

La negación del sentido propio de la naturaleza y, por tanto, de la ley natural es el presupuesto básico de la filosofía de género, asumida como filosofía de Estado por la mayoría de los países occidentales.

La negación del sentido propio de la naturaleza y, por tanto, de la ley natural es el presupuesto básico de la filosofía de género, asumida como filosofía de Estado por muchos países occidentales. No es casualidad que una de las precursoras de la ideología de género (Simone de Beauvoir) fuera amante de Jean-Paul Sartre, precursor del existencialismo.

¿El iusnaturalismo que defendéis es una utopía en un mundo secularizado y relativista?

ーTodo lo contrario. Es una apuesta por el realismo. Respetar la naturaleza y sus leyes es reconocer la consistencia del mundo, porque las cosas se definen por sus fines. Las cosas no son primero, y luego son buenas o malas. Por ejemplo, un martillo de plastilina no es propiamente un martillo. Ni siquiera es un “martillo” malo. Sencillamente no es un martillo, porque no cumple mínimamente el sentido de un martillo. Las cosas son, y son buenas o malas, por referencia al fin para el cual fueron creadas. Esto tiene muchísimas consecuencias. Por ejemplo, las realidades naturales, incluidos los seres humanos, progresan o se corrompen en la medida en que se acercan o se alejan de su fin propio. Si no hubiera sentido o finalidad, no podríamos hablar de “mejor” ni de “peor”, ni de “progreso” ni de “corrupción” (ni física ni moral). Toda evolución no sería más que cambio o movimiento. 

Dicho sea de paso, pero tampoco podríamos hablar de belleza ni de fealdad, porque las cosas hermosas son aquellas que realizan su forma y figura (hermosura viene de “formosa”, de lo que tiene «su forma»); por eso, a lo seres deformes son también feos, precisamente por no tener la forma que les corresponde según su naturaleza. El iusnaturalismo también trata de explicar por qué lo natural es bueno y hermoso. 

La gente no se indigna porque se viole la ley, sino porque se viola a una persona, que existe antes y por encima de la ley.

El derecho positivo trata de regular la convivencia humana, pero no define qué es lo natural. El derecho no debe definir al hombre ni a sus comunidades naturales, como la familia. El derecho parte de una realidad que ya está definida, que le precede y le vincula. Si el derecho contradice la naturaleza, contradice la realidad. No somos nosotros quienes inventamos lo bueno y lo malo, y menos, los políticos. La gente no se indigna porque se viole la ley, sino porque se viola a una persona, que existe antes y por encima de la ley. 

La negación del iusnaturalismo no procede tanto del positivismo (que, por otra parte, significa cosas muy diferentes) como del relativismo ético. Y el relativismo es la expresión del sinsentido del mundo. El iusnaturalismo, por contraste, es una invitación a la sensatez, al realismo y al respeto por la realidad. 

¿Qué actividades promueve la Iuris Naturalis Societas? 

ーA esta cuestión respondo en un vídeo que hemos hecho para presentar la asociación.

El primer objetivo de la Asociación es difundir iniciativas, publicaciones y eventos relacionados con el iusnaturalismo, promovidos por profesores y juristas de todo el mundo.

El primer objetivo de la Asociación es difundir iniciativas, publicaciones y eventos relacionados con el iusnaturalismo, promovidos por profesores y juristas de todo el mundo. Asimismo, la Asociación busca fomentar el conocimiento mutuo entre sus miembros, de modo que dé lugar a proyectos comunes, publicaciones conjuntas y propuestas normativas. 

El segundo objetivo es darnos a conocer ante la comunidad académica internacional, como un amplio colectivo de investigadores que defendemos el iusnaturalismo.  

El tercer objetivo es ofrecer recursos intelectuales de calidad: libros, artículos, tutoriales, vídeos, material docente de todo tipo, ya sea producido por nosotros o por cualquier otra persona, que ponga de manifiesto la relevancia jurídica y política de la ley natural

Un cuarto objetivo es organizar y publicitar congresos y talleres, nacionales e internacionales, sobre el iusnaturalismo. En el poco tiempo que llevamos, hemos organizado ya varios eventos, que pueden consultarse en nuestra web.

¿En qué se diferencia la visión de la Iuris Naturalis Societas sobre la dignidad humana de la narrativa moderna de los Derechos Humanos que vemos en organismos internacionales?

ーSe dice que el positivismo legalista ya está acabado, lo cual es bastante cierto, pero trata de volver a la casa de la ciencia jurídica disfrazado de abuelita, como el lobo del cuento. ¿Y cuál es ese disfraz?: La retórica relativista de derechos humanos, derechos desnaturalizados, reducidos a intereses colectivos. Asistimos ahora a una crisis de la comprensión de los derechos humanos, porque cuando se niega la fuerza normativa de la naturaleza humana, dicha fuerza se fundamenta en el mero interés. Ahora, por ejemplo, se reclama el derecho humano a la eutanasia, al aborto, al cambio de sexo… Dentro de poco, con los Therians llamando a la puerta, será el derecho al cambio de especie, o a ser tratado como un…semáforo. Sin ir más lejos, poco a poco se está abriendo camino el derecho al sexo con niños, bajando cada vez más la edad del consentimiento sexual. No exagero, hay una web, www.nambla.org, que trata de justificar “intelectualmente” la pedofilia. 

Asistimos ahora a una crisis de la comprensión de los derechos humanos, porque cuando se niega la fuerza normativa de la naturaleza humana, dicha fuerza se fundamenta en el mero interés.

Si los derechos humanos son solo manifestaciones de la capacidad de autodominio, en ejercicio de esa capacidad, uno podría «renunciar» a todos sus derechos. Esta renuncia se presenta como una «manera diferente» de ejercer el derecho. Por ejemplo, quien renuncia a la vida no está renunciando al “derecho a la vida”, sino que está ejerciendo su derecho a “disponer de su vida”, ya que la esencia de todo derecho sería la libertad como pura autodeterminación.

Si como defiende el pensamiento liberal, los derechos son manifestaciones de la capacidad de autodeterminación de cada uno, la prioridad de un derecho sobre otro vendrá determinada por las preferencias de cada cual. No habrá un criterio objetivo que trascienda las preferencias subjetivas, no habrá criterio que sirva de medida para determinar la prevalencia de un derecho sobre otro. Vemos cómo hoy en día “entran en conflicto” unos derechos con otros: derecho a la vida y derecho al aborto; derecho a la libertad de expresión y derecho a la libertad religiosa; derecho a la propia cultura y derecho al asilo; derecho a la movilidad y derecho a la salud… Y cuando se hable de “ponderación” de derechos, lo cual hace con frecuencia nuestro Tribunal Constitucional, no sabremos realmente cómo se “ponderan”, se miden ni se comparan.

Universalidad en una sociedad plural: ¿Cómo proponen defender que existen verdades «universales» y «permanentes» en una sociedad que tiende al relativismo ético?

ーLa pregunta parte del supuesto de que la universalidad es incompatible con el pluralismo, pero esto no es necesariamente así. Primero hay que definir qué entendemos por pluralismo. Desde una perspectiva realista, el pluralismo no se define como la coexistencia de opiniones igualmente válidas por el mero hecho de ser sostenidas por cada uno, sino como la coexistencia de formas diversas de vida, culturas y tradiciones dentro de un marco común de verdad y de bien. No creo que sólo con reglas de diálogo racional se solucione el problema: hace falta la común aceptación de un bien sustantivo, que permita el diálogo. Solo puede haber una comunidad plural si existe un mínimo compartido que haga posible la convivencia. Decía Aristóteles que se puede dialogar acerca de muchas cosas, pero con quien defienda que hay que golpear a la propia madre, no hay debate, ni pluralismo que justifique el respeto a semejante opinión. Si formamos una comunidad, es precisamente porque tenemos algo en común que queremos preservar.

No creo que sólo con reglas de diálogo racional se solucione el problema: hace falta la común aceptación de un bien sustantivo, que permita el diálogo.

El relativismo suele presentarse como una garantía de libertad y de respeto a la diversidad, pero en la práctica tiende a socavar la libertad y el respeto. Si todos los valores se reducen a preferencias subjetivas, desaparece cualquier criterio racional para resolver los conflictos de preferencias, y el resultado es la imposición de los más fuertes, y tarde o temprano, la ruptura de la convivencia. 

Si un profesor está explicando geografía y levanta la mano un alumno para decir que está “marginando” al colectivo de alumnos terraplanistas, por no darles también una explicación que respete su “sensibilidad” como alternativa de estudio, el profesor no tendrá más remedio que explicarle que no tiene un discurso alternativo para ese colectivo, porque la tierra es redonda, y no es plana. El discurso académico mide su corrección por su veracidad, no por su corrección política. 

El Derecho Natural ha perdido peso en los planes de estudio universitarios. ¿Qué estrategias plantean para que los futuros juristas vuelvan a considerar estas bases filosóficas?

ーAsumimos una gran responsabilidad, ya que sin el conocimiento del derecho natural, no estaremos en condiciones de juzgar al derecho positivo. En la mayoría de las asignaturas de la carrera, los alumnos aprenden a juzgar “según el derecho positivo”. Sin embargo, con una buena formación en filosofía del derecho, también podrán juzgar al derecho positivo. Sin conocimientos de filosofía del derecho, los juristas se convierten en meros instrumentos al servicio del poder y del interés dominante, pero no de la justicia.

La primera estrategia para recuperar el protagonismo del derecho natural es muy sencilla: explicar el derecho natural, su justificación y el peligro de su desconocimiento

La primera estrategia para recuperar el protagonismo del derecho natural es muy sencilla: explicar el derecho natural, su justificación y el peligro de su desconocimiento. Cuando los profesores de Filosofía del Derecho se limitan a explicar solo la teoría de la interpretación y de la argumentación, informática jurídica o bioética, sin decir nada sobre la justicia ni sobre la ley natural, están devaluando la asignatura. Y, cuando la asignatura se devalúa y los planes de estudio se reducen, lo primero que se elimina son las asignaturas devaluadas.

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