En una declaración oficial, el cardenal Victor Manuel Fernández, Prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, reitera la postura de la Santa Sede respecto a las ordenaciones episcopales anunciadas para el 1 de julio por la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, cuyos miembros se conocen como “lefebvrianos”.
El Vaticano advierte que tales nombramientos carecen del correspondiente mandato pontificio, lo que sitúa a la Fraternidad en una posición de ruptura con la autoridad eclesiástica.
Consecuencias canónicas y teológicas
La nota del Prefecto subraya la gravedad de esta acción. Señala que este gesto constituirá “un acto cismático”, amparándose en lo establecido por el Papa Juan Pablo II en el documento “Ecclesia Dei”.
Las repercusiones para quienes participen en este movimiento son severas según el derecho de la Iglesia:
- Ofensa divina: Se considera que la “adhesión formal al cisma constituye una grave ofensa a Dios”.
- Excomunión: El acto conlleva la “excomunión establecida por el derecho de la Iglesia”, tal como se indica en la citada carta “Ecclesia Dei” y en la Nota explicativa del Pontificio Consejo para los Textos Legislativos fechada el 24 de agosto de 1996.
El llamado del Santo Padre
Ante lo que se califica como una “gravísima decisión”, la declaración indica que el Santo Padre continúa orando para que el Espíritu Santo ilumine a los responsables de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X con el objetivo de que “den marcha atrás” en sus planes actuales y eviten la consumación de la fractura con la Iglesia católica.
La última advertencia
La nota del Dicasterio para la Doctrina de la Fe no llega por sorpresa. En febrero de 2026 el cardenal Víctor Manuel Fernández se reunió con el superior general de la institución, el sacerdote Davide Pagliarani, tras el anuncio de las ordenaciones episcopales que la Fraternidad quiere celebrar el 1 de julio.
Después de recibir la noticia, el Prefecto mantuvo una audiencia con Pagliarani, en la le advirtió de las consecuencias que dichas ordenaciones tendrían. Por ello, sugirió que entre la Santa Sede y la Fraternidad se inicie “un camino de diálogo específicamente teológico” que ayude a los miembros de la institución lefebvriana a recuperar la comunión con la Iglesia católica, señalando unos “requisitos mínimos”.
La respuesta de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X
Tras la reunión, el Consejo General de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X publicó una carta afirmando que “el diálogo doctrinal siempre ha sido –y sigue siendo– deseable y útil”, incluso si no se llega a un consenso.
Sin embargo, los “lefebvrianos” rechazan mantener esta conversación pues la Santa Sede ha solicitado como condición necesaria que se suspendan las ordenaciones episcopales. Además, el Consejo General de la Fraternidad afirma en su carta que no ve probable alcanzar un acuerdo con la Santa Sede para restaurar la comunión con Roma.
Entre los argumentos esgrimidos por la Fraternidad Sacerdotal San Pío X se encuentran:
– El desacuerdo de los “lefebvrianos” con el Concilio Vaticano II “no se deriva de una mera diferencia de opinión, sino de un auténtico caso de conciencia, que surge de lo que ha resultado ser una ruptura con la Tradición de la Iglesia”.
– No puede haber un diálogo sobre la interpretación del Concilio Vaticano II pues esta “ya ha quedado claramente establecida en el período posconciliar y en los documentos sucesivos de la Santa Sede”. La Fraternidad afirma que los documentos posconciliares firmados por los Papas “muestran que el marco doctrinal y pastoral en el que la Santa Sede pretende situar cualquier debate ya está firmemente establecido”.
– La Fraternidad Sacerdotal San Pío X ha pedido la apertura del diálogo en varias ocasiones. Sin embargo, “solo cuando se mencionan las consagraciones episcopales se hace una oferta para reanudar el diálogo, que por lo tanto parece dilatoria y condicional”. Según los “lefebvrianos”, “esta amenaza es ahora pública, lo que genera una presión difícilmente compatible con un deseo genuino de intercambios fraternos y de diálogo constructivo”.
– Los “lefebvrianos” afirman que no puede existir un diálogo para establecer los requisitos mínimos para la comunión con Roma “sencillamente porque esta tarea no nos corresponde”. Consideran que estos criterios no pueden “ser objeto de un discernimiento conjunto a través del diálogo”.
– La Fraternidad advierte que todos los intentos de diálogo han acabado siendo infructuosos, pues la última vez que se abrió el proceso “todo terminó finalmente de manera drástica, con la decisión unilateral del cardenal Müller, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, quien, en junio de 2017, estableció solemnemente, a su manera, ‘los requisitos mínimos para la plena comunión con la Iglesia católica’, incluyendo explícitamente todo el Concilio y el período posconciliar. Esta situación, continúan, muestra que “si se persiste en un diálogo doctrinal demasiado forzado y carente de la suficiente serenidad, a largo plazo, en lugar de lograr un resultado satisfactorio, solo se empeora la situación”.
Llamada a la caridad
Por todas estas razones, la Fraternidad Sacerdotal Pío X hace una llamada a “la caridad hacia las almas y hacia la Iglesia”. Subrayan que “la Sociedad es una realidad objetiva: existe” y piden que a la Fraternidad “se le permita seguir haciendo este mismo bien a las almas a las que administra los santos sacramentos”.
En la carta, el Consejo General afirma que no piden “ni privilegios, ni siquiera una regularización canónica que, en la situación actual, resulta inviable debido a las divergencias doctrinales”. Aseguran estar cumpliendo una misión para lograr “la supervivencia de la Tradición, al servicio de la Santa Iglesia Católica”.
Finalmente, los “lefebvrianos” aluden a la actitud de escucha promovida por el Papa Francisco y agradecen la atención brindada por el Prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe.





