“Hoy conmemoramos la festividad de Nuestra Señora de Fátima. En este día, hace cuarenta y cinco años, se atentó contra la vida del papa Juan Pablo II, y por ello he dedicado mi catequesis de hoy a la Santísima Virgen María”, ha dicho el papa León XIV en la Audiencia a los peregrinos de lengua inglesa, y a todos, en la Plaza de San Pedro.
El recuerdo especial se ha producido también, como es lógico, al dirigirse a los fieles y peregrinos de lengua portuguesa, a los que el Papa se ha dirigido así.
“Hoy, festividad litúrgica de la Santísima Virgen María de Fátima, dirigimos nuestra mirada hacia el Santuario, donde la Virgen entregó a los tres pastorcitos un mensaje de paz.
En ese lugar, tan querido para la cristiandad, se reúnen hoy, procedentes de los cinco continentes, numerosos peregrinos: su presencia es señal de la necesidad de consuelo, de unidad y de esperanza de los hombres de nuestro tiempo.
Confiemos al Corazón Inmaculado de María el grito de paz y de concordia que se eleva desde todas las partes del mundo, especialmente de los pueblos afligidos por la guerra. A todos mi bendición”.
Que nos conceda este don
El Santo Padre ha retomado este miércoles el ciclo de catequesis sobre ‘Los Documentos del Concilio Vaticano II’, centrando su reflexión en el tema ‘Constitución dogmática Lumen gentium. La Virgen María, modelo de la Iglesia’ (Hch 1,13-14).
Las reflexiones sobre la Virgen María recogidas en la Lumen gentium, nos enseñan a amar a la Iglesia, ha señalado. Y antes de la bendición final, su petición a la Virgen ha sido que “pidamos a la Virgen que nos conceda este don: que crezca en todos nosotros el amor por la Santa Madre Iglesia”.
La Virgen María, “modelo perfecto de lo que toda la Iglesia está llamada a ser”
En su catequesis, el Pontífice ha recordado que “el Concilio Vaticano II quiso dedicar el último capítulo de la Constitución dogmática sobre la Iglesia a la Virgen María (cfr Lumen gentium, 52-69). Ella “proclamada como miembro excelentísimo y enteramente singular de la Iglesia y como tipo y ejemplar acabadísimo de la misma en la fe y en la caridad” (n. 53).
“Estas palabras nos invitan a comprender cómo en María, que bajo la acción del Espíritu Santo ha acogido y generado al Hijo de Dios hecho carne, se puedan reconocer tanto el modelo, como el miembro excelente y la madre de toda la toda la comunidad eclesial”.
“Al dejarse moldear por la obra de la Gracia, venida a cumplirse en Ella, y al acoger el don del Altísimo con su fe y su amor virginal, María es el modelo perfecto de lo que toda la Iglesia está llamada a ser: criatura de la Palabra del Señor y madre de los hijos de Dios, generados en la docilidad a la acción del Espíritu Santo”.
La Virgen María en la obra de la redención, según el Concilio Vaticano II
“El Concilio nos ha dejado una clara enseñanza sobre el lugar reservado a la Virgen María en la obra de la Redención (cfr Lumen Gentium, 60-62), ha añadido el Papa en la Audiencia general.
“(El Concilio) Ha recordado que el único Mediador de salvación es Jesucristo (cfr 1 Tm 2,5-6) y que su Madre Santísima “no oscurece ni disminuye en modo alguno esta mediación única de Cristo, antes bien sirve para demostrar su poder” (LG, 60).
Al mismo tiempo, “la Santísima Virgen, predestinada desde toda la eternidad como Madre de Dios juntamente con la encarnación del Verbo, […] cooperó en forma enteramente impar a la obra del Salvador con la obediencia, la fe, la esperanza y la ardiente caridad con el fin de restaurar la vida sobrenatural de las almas. Por eso es nuestra Madre en el orden de la gracia” (ibid., 61).
Franceses, de lengua inglesa, alemanes, portugueses…
En sus palabras a los peregrinos de diversas lenguas, como es habitual, el Papa ha subrayado algunas ideas, aunque la catequesis se dirige también a los romanos, italianos y a toda la Iglesia.
Por ejemplo, al dirigirse a los de lengua francesa, ha saludado de modo especial a los de Bélgica y Francia, y ha rogado que “pidamos al Señor que envíe su Espíritu Santo sobre cada uno de nosotros, para que nos renueve cada vez más y nos haga conscientes de que somos miembros de la Iglesia, responsables de su misión”.
Pronto, la Ascensión del Señor
A los de lengua inglesa ha alentado: “Pidamos a María que nos ayude a ser fieles discípulos de su Hijo”.
Y ha saludado de modo particular a los grupos procedentes de Inglaterra, Irlanda, Tanzania, India, Indonesia, Canadá y los Estados Unidos de América. Les ha recordado, además de la festividad de Nuestra Señora de Fátima y el atentado contra la vida del papa Juan Pablo II, que “pronto celebraremos la Ascensión del Señor, que marca la entrada de su humanidad en el cielo”.
A los de lengua alemana les ha transmitido que “María, ‘imagen y principio de la Iglesia, que alcanzará su plenitud en la era futura’ (LG 68), nos ayude a amar cada vez más a Cristo y a la Santa Iglesia, y a servir en ella a la realización del Reino de Dios que ha de venir. Santa María, Madre de la Iglesia, ruega por nosotros”.
Y tras dirigirse a los de lengua árabe y china, ha recordado a los polacos que en estos días en los que los niños se acercan en Polonia por primera vez al Sacramento de la Reconciliación y a la Primera Comunión, que “los padres, los catequistas y los educadores sean para ellos un ejemplo al recurrir a menudo a la gracia de los Sacramentos”.
En lengua italiana, el Papa León XIV ha animado a rezar por la comisión mixta internacional para el diálogo teológico entre la Iglesia católica y la Iglesia ortodoxa oriental, presente en Roma para un encuentro de estudio.





