España

El Papa anima a la sociedad civil a ser “hilos nuevos para tejer redes nuevas que armonicen todos los ámbitos de la vida”

El encuentro con representantes del mundo de la cultura, la empresa, el deporte y la sociedad civil ha sido quizás el evento más “novedoso” de la agenda papal en España.

Maria José Atienza·7 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 6 minutos
Movistar Arena

Decorado floral para recibir al Papa León XIV en el Movistar Arena (Marcos Nogales / EFE)

El Movistar Arena hoy acogía a 12.000 personas, pero no para un concierto o un partido. Para ver y escuchar al Papa. León XIV ha entrado acompañado de un aplauso que no ha cesado en todo su recorrido de saludos. El Papa se ha mostrado agradecido y emocionado, incluso con los ojos brillantes en algún momento.

Personalidades del mundo de la comunicación, el arte, la cultura o el deporte han sido los participantes en este acto que el Cardenal Arzobispo de Madrid ha destacado como “nuestro tiempo presenta una grieta peligrosa: la falta de preguntas y de sentido. Frente a esto, Santidad, somos llamados a buscar respuestas juntos”. 

Cristo, corazón del impulso creativo 

“La relación entre la Iglesia católica y el arte no ha sido solo fructífera: ha sido determinante. No tememos equivocarnos al decir que la iglesia ha sido el mayor productor de arte de la historia de la humanidad”, ha recordado el actor Antonio Banderas, que ha continuado, “en el corazón de ese impulso creativo esta quien atraviesa los siglos, los estilos y las culturas, y que con total seguridad ha sido la figura mas representada en la historia del arte: se trata de Jesucristo”. Un Cristo que, como ha querido señalar el actor malagueño, se trata de “una presencia constante. No como una imagen repetida, sino como un icono de paz, de amor y de sacrificio”.

El actor ha concluido defendiendo que “este encuentro entre la iglesia y la sociedad civil no es solo oportuno: es necesario. Necesitamos seguir creando y compartiendo.Seguir preguntando”. Y ha cerrado sus palabras parafraseando a san Agustín: “Decís vosotros que los tiempos son malos. Sed vosotros mejores y los tiempos serán mejores. Vosotros sois el tiempo”.

Por su parte, el Rector de la Universidad Complutense, José María Coello de Portugal, ha centrado sus palabras en la necesidad de salvaguardar una educación respetuosa “con la diversidad pero también con la verdad, con pleno respeto a la ética de la investigación” y ha abogado por unas universidades “académicamente excelentes pero socialmente inclusivos, entornos en los que se desarrolle la cultura del esfuerzo y la competitividad pero presididos por el pleno respeto a la dignidad de cada persona”.

Coello de Portugal ha agradecido al Papa “la reciente designación por Su Santidad por primera vez en la historia de un profesor universitario como doctor de la Iglesia, en la persona de John Henry Newman”, y ha planteado al Papa dos retos de las universidades en la actualidad: “como contribuir a edificar una sociedad pacífica y cómo liderar desde la educación y la investigación los cambios científicos propios de la revolución tecnológica en la que nos encontramos inmersos”. 

Tras la intervención del académico ha tenido lugar una emocionante y compleja actuación de la mano de la bailaora Sara Baras y su equipo. El Papa, que ha querido saludar a todos los integrantes del tablao, ha mostrado su cariño y admiración a las bailaoras. 

Necesidad de una visión transformadora y profundamente humanista de la empresa

Antonio Garamendi, presidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE); Unai Sordo, secretario general de las Comisiones Obreras ; Pepe Álvarez, secretario general de la Unión General de Trabajadores (UGT); y Ángela de Miguel, presidenta de la Confederación Española de la Pequeña y Mediana Empresa (CEPYME) han compartido con el Papa una amplia reflexión sobre el mundo de la empresa, la economía y el papel de la IA en el mundo laboral.

En este ámbito, han defendido que “en el diálogo social, la Inteligencia Artificial deja de ser una herramienta de sustitución laboral y se convierte en un proyecto colectivo, de valores compartidos, transparencia en los algoritmos y útil a la transición justa y respeto de la dignidad de las personas trabajadoras”.

Los sindicalistas y empresarios han apostado por  “afrontar lo que, sin duda, es un auténtico cambio de época. La transformación tecnológica, la inteligencia artificial y la competencia global están redefiniendo la forma de producir, de trabajar y de relacionarnos. Y, es por eso, que necesitamos reforzar una visión que sea transformadora y profundamente humanista de la empresa”.

Todos han coincido en la necesidad de un nuevo pacto social, en un entorno laboral inestable y fragmentado como el actual. 

“Aceptar nuestra fragilidad nos hace humanos”

Entre los más esperados estaban los testimonios de Carolina Marín y Teresa Perales. Ambas deportistas han llegado felices. Tanto Marín como Perales han declarado, con frecuencia, su fe, especialmente en momentos de victoria pero también de lesiones, o de retos, como en el caso de la paralímpica, Teresa Perales, quien ha afirmado que  “aceptar nuestra fragilidad y nuestros momentos difíciles no nos hace débiles, nos hace humanos. La verdadera victoria no es ser invencibles, sino aprender a levantarnos con la ayuda de los demás”.

En la misma línea, la campeona de bádminton, Carolina Marín ha explicado que  “adversario no es un enemigo; es un compañero de viaje indispensable que, al dar lo mejor de sí, nos obliga a dar lo mejor de nosotros mismos. Competir es crecer con el otro, nunca contra el otro”.

El Papa ha bajado las escaleras para saludar, con gran cariño, a Teresa Perales y a Carolina Marín, quien le ha regalado una raqueta de bádminton.

“La Iglesia quiere estar en dialogo con el mundo”

Tras las intervenciones de estas personalidades, ha llegado el momento más esperado y central de la tarde:la intervención de León XIV. 

El Papa, no ha ocultado, una vez mas, su aprecio por España destacando que en “este hermoso país es imposible no admirar la huella de creatividad que atraviesa su historia”. 

Haciendo referencia al rico patrimonio histórico español, el Papa se ha preguntado “¿qué herencia estamos dejando al futuro y por ende, qué tipo de comunidad estamos construyendo?”. Y ha subrayado cómo “nuestra sociedad, en efecto, posee una extraordinaria capacidad para producir, innovar y comunicar, sin embargo, parece que todavía necesitamos aprender a custodiar el alma de aquello que esta genera. De lo contrario, corremos el riesgo de ser expertos en los medios y eficaces para producir, pero inciertos acerca del porqué, para qué, con quién y para quién se produce. En este contexto, la Iglesia, consciente tanto de sus aciertos como de sus errores a lo largo de la historia, anhela permanecer en diálogo con el mundo contemporáneo”. 

Cristo responde a las grandes cuestiones 

La Iglesia, ha recordado el Papa, es experta en humanidad ante esa pregunta decisiva en nuestro tiempo “¿qué significa ser verdaderamente humano?”. Y lo es, ha desarrollado el Papa, porque “Jesucristo responde a las grandes preguntas sobre la vida humana y su plenitud”.

Para responder a esas preguntas de nuestro tiempo, el Papa ha defendido “ un diálogo social que podemos comparar con el arte de tejer redes, que implica encuentro, escucha, diálogo y respeto”.

Tejer redes: sus tres significados 

La imagen del tejido, título del encuentro, ha sido constante en el discurso del Papa, que ha querido explicar que “tejer redes es un diálogo entre instituciones centrado en la dignidad humana que “comporta, por ejemplo, que la universidad no viva de espaldas al mundo del trabajo ni renuncie a la verdad; que la actividad empresarial no vea al empleado como un factor más en la ecuación de sus intereses; que el arte no tenga como fin sólo a las élites; que el deporte no sea reducido a espectáculo o convertido en mero negocio; que el progreso tecnológico tome en cuenta a los ancianos, a los pobres y a quienes no tienen voz”.

“Nuestra aportación al diálogo, desde una visión cristiana de la vida, sabe que el Creador ha entramado al ser humano con hilos de amor”, ha subrayado el pontífice, que ha querido resaltar como “tejer redes significa crear juntos”. Y ha defendido la unión que realiza el arte “entre lo material y lo espiritual”. Por último, ha querido puntualizar el Papa, “tejer redes significa, en tercer lugar, servir de modo desinteresado. Y así el Papa ha recordado la importancia clave de la fe en la conformación de Europa.

Como hiciera en la Vigilia con los jóvenes, el Papa, ha recordado a sus predecesores con esa llamada a la audacia “¡No temáis! ¡Abrid de par en par las puertas a Cristo! Jesucristo no nos quita nada y nos da todo”, haciendo referencia a ese primer y reconocible discurso de Juan Pablo II, recuerdo acompañado por un gran aplauso entre los asistentes. 

Pero ha ido más allá, para preguntarse “¿Quiénes están siendo excluidos a pesar de sus virtudes y capacidades? No podemos ignorar que la condición de los pobres representa un grito que, en la historia de la humanidad, interpela constantemente nuestra vida”.

Hilos nuevos para tejer una nueva sociedad 

“Cristo le devuelve al bien común el lugar que le corresponde”  ha enfatizado el Santo Padre que ha finalizado su discurso con una llamada especial al deporte como “testimonio luminoso de cohesión, de paz”.

El Papa ha concluido con una llamada a los presentes a ser “hilos nuevos para tejer redes nuevas que armonicen todos los ámbitos de la vida, para entramar una sociedad renovada en donde el tiempo se impregne de eternidad, la cultura custodie la memoria y favorezca el diálogo, la educación promueva la búsqueda de la verdad con espíritu crítico, el arte despierte asombro y genere emociones nobles, la empresa reconozca la dignidad de la persona y el trabajo siga siendo motor de esperanza”.

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