Pocos minutos después de las 10 de la mañana, el Papa León XIV hacía aparición en el pabellón de Ifema en el que estaban reunidos los 12.000 voluntarios que le han acompañado en los actos de los tres días anteriores en Madrid.
Tras los gritos de emoción y el paseo en papamóvil por el recinto mientras resonaba el himno de la visita, «Alzo la mirada», el Papa escuchó el testimonio de dos voluntarios y fue despedido por unas palabras de agradecimiento del cardenal Cobo.

Las palabras de agradecimiento del Papa a los voluntarios han subrayado tres ideas:
1. La gratitud del Papa
León XIV abrió su intervención distinguiendo a los voluntarios con un agradecimiento singular, porque su servicio no fue una tarea profesional sino un acto de fe: «Los voluntarios os merecéis un ‘gracias’ muy especial, porque habéis ofrecido vuestra presencia y vuestro servicio, y lo habéis hecho por amor al Señor, a la Iglesia y al Papa. ¡Gracias de todo corazón!».
2. La levadura de la gratuidad
Frente a la cultura del beneficio y el crecimiento medido solo en términos económicos, el Papa propuso la lógica evangélica del crecimiento humano integral, citando a Lucas: «Los cristianos están llamados a llevar al mundo la levadura de la gratuidad (…) Es la lógica del Evangelio, que dice: ‘Y si hacéis bien solo a los que os hacen bien, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores hacen lo mismo. Y si prestáis a aquellos de los que esperáis cobrar, ¿qué mérito tenéis?’».
Con una evocación de los Hechos de los Apóstoles, el Papa reveló la raíz última del servicio gratuito: «Este es el secreto: el amor de Dios, que mueve el sol y los astros, y mueve los corazones de quienes han encontrado al Señor Jesús, que dijo: ‘Hay más dicha en dar que en recibir’».
3. El Evangelio como estilo de vida
León XIV subrayó que la misión cristiana se transmite más por el modo de vivir que por la predicación doctrinal. El voluntariado es esa encarnación visible del Reino: «Jesucristo vino a traer al mundo la levadura del Reino de los cielos… a través de un estilo de vida, una forma de pensar y de comportarse que es la del Evangelio».
Al finalizar el acto el Papa bendijo las primeras piedras de dieciocho parroquias que se construirán en las tres diócesis madrileñas y, finalmente regaló a la archidiócesis de Madrid un cáliz en recuerdo de su visita.





