– OSV News / Colleen Pressprich
Como católicos, estamos llamados a orientar constantemente nuestro corazón hacia el Señor. Como padres, nos corresponde enseñar a nuestros hijos a hacerlo. Eso puede parecer imposible, especialmente durante el verano.
Sé que para nosotros es una época incluso más ajetreada que el año escolar. Entre campamentos, deportes y el equipo de natación, estamos constantemente de un lado a otro y rara vez mantenemos el mismo horario de una semana a otra.
Esto puede dificultar encontrar un ritmo, sobre todo para el momento de la oración.
Pero es posible, y más fácil de lo que piensa, cultivar el hábito de la oración en las temporadas más ajetreadas, tanto para usted como para sus hijos.
Aquí tiene cinco momentos para introducir la oración en el día a día de su familia este verano, los cuales profundizarán su vida de oración y serán fáciles de mantener cuando comience de nuevo el curso escolar. De hecho, notará que todos estos son momentos “sobre la marcha”. Esto incluye una ventaja añadida: orar en el automóvil significa menos distracciones. El tiempo en el coche abre oportunidades para conversaciones significativas, para que nuestros hijos nos hagan preguntas y para que comprendamos mejor sus corazones.
Al pensar en integrar estos pequeños momentos de oración a lo largo del día, tenga presentes las palabras de san Pablo VI, quien escribió: “El hombre contemporáneo escucha más de buena gana a los testigos que a los maestros”.
¿Qué tiene que ver esto con la oración familiar? Significa que probablemente tendrá que salir un poco de su zona de confort. Sé que yo tuve que hacerlo. Orar en voz alta no suele resultarnos natural, pero es la mejor manera de enseñar a los hijos. Puede resultar incómodo al principio, pero le prometo que dará sus frutos.
Oración al pasar frente a una iglesia católica
Cada vez que nuestra familia pasa en coche o caminando frente a una iglesia católica, nos santiguamos y decimos esta breve oración: “Jesús, te amo”.
Reconocer a Cristo verdaderamente presente en el sagrario refuerza en nuestros hijos la idea de que la Eucaristía es la fuente y la cumbre de nuestra fe, y les ayuda a comprender la importancia y la centralidad de nuestra creencia en la Eucaristía. Aunque parezca algo sencillo, esta práctica ha dado pie a muchas conversaciones con nuestros hijos. Nos ha brindado la oportunidad de explicarles la teología eucarística, las diferencias entre las distintas denominaciones e incluso la importancia de persignarse con reverencia, lo cual es en sí mismo una poderosa oración.
Oración al escuchar sirenas
Cada vez que nuestra familia oye una sirena, hacemos una pausa en lo que estemos haciendo y decimos: “Querido Jesús, por favor ayuda a los paramédicos, a los agentes de policía, a los bomberos y a todas las personas a las que van a socorrer”.
Breve y sucinta, esta oración muestra a nuestros hijos la importancia de mirar más allá de sí mismos, de percibir las necesidades de los demás y de encomendarlos en la oración. Con los años, hemos comprobado que nuestros hijos se dan cuenta de cuándo otros pasan necesidad y nos piden que nos unamos a ellos en oración. A menudo me asombra lo que sus ojos ven y que yo podría haber pasado por alto. La intercesión se ha convertido en un hábito.
Oración cuando vemos a una persona sin hogar
Nuestra familia tiene la costumbre de orar por las personas sin hogar que vemos durante nuestros trayectos. Si es seguro hacerlo, nos detenemos y les preguntamos su nombre para poder orar por ellas de manera específica.
Como católicos, creemos en la dignidad y el valor inherentes a cada persona. Detenernos el tiempo suficiente para ver de verdad a las personas en los márgenes de la sociedad, tomar el tiempo para reconocerlas como individuos y ofrecer una oración por ellas ofrece a nuestros hijos un testimonio poderoso y moldea la manera en que tratan a los demás. Hemos mantenido conversaciones maravillosas con nuestros hijos sobre las obras de misericordia corporales y espirituales y sobre la doctrina social de la Iglesia, y hemos visto a nuestros hijos crecer en amor y respeto hacia todas las personas que encuentran.
Oración al pasar por un cementerio
Este hábito lo aprendí de mi propia abuela. Al pasar en coche junto a un cementerio, rezamos un avemaría por las almas de quienes están allí sepultados y que aún se encuentran en purificación en el purgatorio. Las almas del purgatorio no pueden orar por sí mismas, sino que dependen de las oraciones de los demás. Este sencillo hábito nos ha permitido explicar la comunión de los santos de una forma real y tangible a nuestros hijos, y les ha brindado la oportunidad de orar por quienes quizás ya no tienen a nadie que ore por ellos.
Oración al contemplar la belleza
El último momento en que intentamos integrar la oración en nuestra vida diaria es cuando contemplamos algo hermoso en el mundo natural. En esos instantes, ofrecemos una oración de gratitud en voz alta por lo que sea. “Gracias, Jesús, por esta puesta de sol tan impresionante”. “Gracias, Padre, por el olor a hierba recién cortada”.
Exprese en voz alta todo aquello por lo que se sienta agradecido. Este fue el aspecto que más me costó poner en práctica con comodidad, pero también ha dado tanto fruto en mis hijos que agradezco haber superado la incomodidad de mis primeros intentos.
Oración sobre la marcha
Cultivar una vida de oración en familia no tiene por qué ser complicado. Estos pequeños momentos sobre la marcha se transformarán en conversaciones más profundas, momentos de oración más prolongados y una comprensión más viva del don que representa nuestra fe católica.
Este artículo se publicó primero en OSV News. Se reproduce en Omnes con permiso. Puede leer el original en inglés AQUÍ.





