Familia

Paloma y Juan Luis, padres de un hijo con diversidad funcional: “Sergio es nuestro ángel»

Paloma y Juan Luis descubren en Sergio, su hijo con discapacidad, un «ángel» que les ha enseñado a vivir el presente, agradecer lo que tienen y crecer en el amor familiar.

Álvaro Gil Ruiz·19 de agosto de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos
diversidad funcional

La familia de Paloma y Juan Luis

Paloma y Juan Luis son padres de cuatro hijos. Uno de ellos, dicen, es un “ángel». Cuando vienen del Cielo, no vienen con las instrucciones debajo del brazo, hay que irlos conociendo, y se tarda un tiempo, pero al final todos suelen mostrar un gran afecto y se convierten en algo muy especial para la familia, en este caso, Sergio. 

Todo comenzó en 1997, cuando esperaban su tercer hijo. El embarazo fue bien, pero el parto se complicó, y el bebé se quedó sin oxígeno por un tiempo, lo que provocó un retraso madurativo severo y un trastorno de conducta. Entonces, ¿por qué llamarle “ángel” si la perspectiva no era nada halagüeña? Todo tiene su explicación. Al principio no fue nada fácil, ya que suponía una gran responsabilidad, algo de culpabilidad y mucha incertidumbre, pero con el tiempo todo se colocó en el sitio previsto para este “ángel” y ahora es una gran alegría para esta feliz familia. Hemos podido entrevistar a los dos protagonistas de esta maravillosa y entrañable historia, que a continuación mostramos. 

Paloma y Juan Luis, ¿cómo empezó a crecer la familia?

–Los  dos queríamos tener familia aunque en el número no nos poníamos de acuerdo, Juan Luis quería una familia numerosa pero yo no lo tenía tan claro 

Cuando nuestra 1ª hija se acercaba a la edad escolar la llevamos a Senara (obra corporativa del Opus Dei) y allí Juan Luis descubrió su vocación como supernumerario.

A los 5 años llegó nuestra 2ª hija y después Sergio y un cuarto hijo después de Sergio.

En la parte económica nos iba muy bien, buen trabajo y buena casa, además con buena salud.

Paloma, ¿Cómo fue la llegada de Sergio? ¿Qué supuso para vosotros? ¿Cómo os quedasteis al principio?

–La llegada de Sergio fue una alegría porque era nuestro tercer hijo y varón después de dos niñas y estábamos muy ilusionados, pero al nacer nos dimos cuenta que algo no iba bien. Luego supimos que hubo sufrimiento fetal durante el parto, y eso llevó a que Sergio estuviera ingresado 12 días en la UCI.

El primer año fue muy duro, visitas continuas a diferentes pediatras, sabíamos que algo no iba bien, pero ningún médico nos decía el que.

Yo me sentí totalmente superada solo me preguntaba por qué y qué iba a ser de él me sentía muy frustrada y sobretodo muy impotente, y al borde de una depresión, a esto se le unía que no admitía la comida y estaba desnutrido, hubo que hacerle una gastrostomía provisional para seis meses, que la mantuvo 10 años.

Yo estaba tan preocupada por el futuro que no vivía el presente, durante mucho tiempo no lo disfruté. Es más, cuando alguien me decía que era un regalo me hervía la sangre.

Pero gracias a Dios un día algo hizo click en mí y me di cuenta que no podía seguir así, que no ayudaba en nada a mi hijo ni al resto de mi familia y todo cambió ya no me sentía en un pozo oscuro

Y tú, Juan Luis, ¿cómo te lo tomaste? ¿Qué pensaron vuestros hijos?

–Yo pensaba que Dios me quería poco, porque todo nos iba muy bien y cuando llegó Sergio fue un regalo el darnos esta responsabilidad para cuidar de un ángel.

Durante ese primer año, hice lo que hacía Santa Mónica, con su hijo, hablarle a Dios más de Paloma y a Paloma menos de Dios

Nuestras hijas en ese periodo eran pequeñas, no sabían muy bien lo que pasaba, pero sí comparaban la evolución de su hermano con otros niños o con sus primos y veían que no hacía las mismas cosas.

Paloma, ¿qué habéis aprendido en este tiempo? ¿Qué os ha aportado vivir con un ángel?

–En este tiempo hemos aprendido a disfrutar el momento, no hacemos planes a largo plazo, vivimos día a día y damos gracias a Dios  por lo que tenemos y no miramos lo que nos falta. 

Vivir con él nos ha hecho crecer y ser mejor personas, nos ha cambiado la forma de ver la vida y de vivirla.

Juan Luis, ¿por qué es un ángel para vosotros Sergio?

–Su llegada iluminó nuestra vida de una forma única, su discapacidad no marca límites, sino que nos abre caminos hacia una mayor sensibilidad, y un amor más profundo, con él aprendemos a celebrar cada pequeño avance, a mirar el mundo con otro prisma y a descubrir la fuerza que nace del cariño. Por eso es nuestro ángel, porque sin proponérselo nos hace mejores cada día.

Juan Luis, ¿cómo es vuestra familia ahora? ¿Qué alegrías os ofrece Sergio?

–Somos una familia muy unida, todos giramos en torno a Sergio. La alegría de que cada día está en que tienes que ocuparte de él y estar a su servicio, porque por sus necesidades especiales, hay muchas cosas en las que no se vale por sí mismo

Paloma ¿qué consejo darías a todos los que se llevan una sorpresa como la vuestra, pero están menos preparados a todos los niveles?

–Es muy difícil dar un consejo a alguien porque cada uno afronta  lo que le pasa de manera distinta.

A mí me ayudó mucho ver cómo lo afrontaba Juan Luis y el ir acercándome a Dios me dio más seguridad y mucha paz interior

Creo que la clave está en buscar amor familiar en tu núcleo más cercano y apoyo profesional con los especialistas que correspondan, y con el paso del tiempo todo encuentra su ritmo.

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