Con motivo de la XI Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación, el Papa León XIV ha hecho público su mensaje para el próximo 1 de septiembre, en el que exige redirigir los recursos destinados a las guerras hacia la protección del planeta y el desarrollo humano integral.
El impacto ecológico de los conflictos armados
Bajo el lema inspirado en el profeta Isaías, «Con sus espadas forjarán arados» (Is 2, 4), el Pontífice denuncia que el mundo actual vive sumido en esfuerzos dirigidos a la violencia mientras la alteración del equilibrio de la naturaleza se acelera.
En el documento, firmado el 15 de agosto, León XIV advierte que la guerra deja una «destrucción social y ecológica que perdura por generaciones». Según explica, los conflictos armados y el deterioro ambiental crean círculos viciosos que contaminan recursos esenciales como el aire y el agua, minando la seguridad alimentaria y perpetuando la pobreza. Por ello, afirma que la guerra constituye «un antitestimonio del Evangelio de la paz» y representa un fracaso no solo político, sino «también moral y espiritual».
La raíz interna de la crisis ambiental
El Santo Padre enfatiza que las discordias, la violencia y el daño ecológico no se deben simplemente a estructuras imperfectas, sino que son el «síntoma de una profunda dicotomía arraigada en la misma humanidad».
Evocando a Benedicto XVI, el Papa recuerda que «los desiertos exteriores se multiplican en el mundo, porque se han extendido los desiertos interiores». En este sentido, sostiene que una paz duradera y una auténtica conversión ecológica exigen una transformación profunda del corazón humano, lugar donde se debate la lucha «entre el amor y la indiferencia, la verdad y la ilusión, la justicia y la injusticia».
Redirigir la energía bélica
León XIV hace un llamamiento a la comunidad internacional para imaginar un mundo donde los esfuerzos dedicados a la destrucción bélica se canalicen al «combate de la pobreza, a la protección de la dignidad humana y a la reconciliación de la gente que está dividida».
Asimismo, recalca que los verdaderos instrumentos para construir la paz no son las armas, sino «la verdad, el diálogo, la paciencia, la bondad, la justicia, la misericordia, la comprensión, el cuidado y el amor».
«Avanzaremos despacio pero firmes, desde el desierto hacia el jardín, de la división a la comunión y de la violencia a la paz», concluye el Pontífice en su mensaje.





