La Comisión para los Nuevos Mártires – Testigos de la Fe, establecida en el Dicasterio para las Causas de los Santos, continúa recabando información sobre los cristianos que han dado la vida por el Evangelio en todo el mundo en este siglo XXI.
Si el 14 de septiembre del año pasado (fecha de cumpleaños del Papa León XIV: este año cumple 71), la Comisión vaticana habló de casi 1.700 “nuevos mártires y testigos de la fe”, este año, la misma Comisión sitúa la cifra a más de 1.700 testimonios documentados.
La Comisión está presidida por el arzobispo Fabio Fabene, secretario del Dicasterio para las Causas de los Santos, y por el profesor Andrea Riccardi, vicepresidente, que han presentado esta semana, junto al cardenal Semeraro, Prefecto del Dicasterio, un encuentro especial el próximo martes, 15 de septiembre, en el Instituto Patrístico Augustinianum de Roma, sobre el tema “El siglo XXI: ¿Una nueva era de mártires?”.

Cardenal Semeraro: “No todos los santos son canonizados”
Una pregunta habitual que surge en esta cuestión es si todos los nuevos mártires que figuran en el Catálogo que se está elaborando y documentando en la Comisión serán canonizados.
“La gracia de la santidad en la Iglesia se manifiesta, aunque no se agota, en las canonizaciones”, dijo el cardenal Marcelo Semeraro, prefecto del Dicasterio para las Causas de los Santos en su Discurso.
Poner de relieve la ‘medida alta de la vida cristiana ordinaria’
“Obviamente, no se excluye”, añadió el cardenal, que “para algunos de los que figuran en el Catálogo, se inicien los procedimientos de beatificación y canonización, dadas las condiciones requeridas. Sin embargo, lo que se pretende destacar es el ‘alto nivel de la vida cristiana ordinaria’, que señala san Juan Pablo II en Novo Millennio Ineunte, n.º 30, y la santidad ‘al alcance de la mano’ que recuerda el Papa Francisco en Gaudete et Exsultate, n.º 6-8”.
“Valor antropológico de la santidad cristiana”: capacidad de sufrir por la verdad
El cardenal Prefecto Marcello Semeraro se refirió también al “valor antropológico de la santidad cristiana”, sintetizada en “la capacidad de sufrir por la verdad”.
Lo hizo con una amplia cita de Benedicto XVI: “Sufrir con los demás, por los demás; sufrir por la verdad y la justicia; sufrir por amor y para llegar a ser una persona que ama de verdad: estos son elementos fundamentales de la humanidad, cuyo abandono destruiría al hombre mismo. Pero surge de nuevo la pregunta: ¿somos capaces de ello?…”
“Para esto también necesitamos testigos, mártires, que se hayan entregado totalmente, para que nos lo demuestren día tras día” (prosigue la cita de Benedicto XVI). “Los necesitamos para que prefieran, incluso en las pequeñas alternativas de la vida cotidiana, el bien a la comodidad, sabiendo que así es precisamente como vivimos la vida de verdad. Repitámoslo: la capacidad de sufrir por la verdad es la medida de la humanidad» (Spe Salvi , n. 39)”.
Valor ecuménico
Finalmente, el cardenal concluyó destacando el valor ecuménico de la iniciativa, deseada desde el principio por san Juan Pablo II para la Comisión. Ya en su encíclica Ut unum sint (1995), escribió: ‘En una visión teocéntrica, los cristianos ya tenemos un martirologio común. Este muestra cómo, en un nivel profundo, Dios mantiene la comunión entre los bautizados en la exigencia suprema de la fe, manifestada por el sacrificio de la vida’ (n. 84)”.
El cardenal prefecto mencionó en este punto de nuevo al Papa Francisco, quien al establecer la Comisión dentro del Dicasterio para las Causas de los Santos, subrayó que su labor “permitirá que los mártires, reconocidos oficialmente por la Iglesia, se sitúen junto a los testimonios documentados —y son muchos— de estos hermanos y hermanas nuestros, dentro de un vasto panorama en el que resuena la única voz del martirio cristiano”.
Conferencia la próxima semana
La Conferencia citada al principio tendrá lugar en el Pontificio Ateneo Augustinianum el 15 de septiembre de 2026, en dos sesiones, cuyo programa pueden consultar aquí.
El día 16, los ponentes y participantes serán recibidos en audiencia especial por el Papa León XIV, quien ha afirmado: “[…] no podemos, no queremos olvidar. Queremos recordar. Lo hacemos con la certeza de que, como en los primeros siglos, también en el tercer milenio, “la sangre de los mártires es semilla de nuevos cristianos” (Tertuliano)”.





