La Audiencia general de este miércoles, con un recorrido previo del Santo Padre en el papamóvil para saludar a miles de romanos y peregrinos presentes en la Plaza de San Pedro, ha tenido una impronta familiar. Varios de los lectores en diversas lenguas han felicitado al Papa por su cumpleaños, y por su onomástica de mañana jueves 17, en el que la Iglesia celebra a san Roberto Belarmino.
Peregrinos de Nazaret, de París…
Además, si el miércoles pasado hubo traducción al croata, esta vez se ha incorporado el eslovaco. El Papa ha saludado en particular al grupo de peregrinos de París, y a los procedentes de la parroquia de la Anunciación en Nazaret.
Y se ha referido a santos de otros países, como san Estanislao de Kostka. “Saludo cordialmente a los polacos, en particular a los peregrinos y a los seminaristas de la diócesis de Płock, junto con su obispo, que han seguido los pasos de San Estanislao Kostka desde Viena, pasando por Dillingen, hasta Roma”
“En el año del tercer centenario de su canonización junto con Luis Gonzaga”, ha dicho el Santo Padre, “no dejemos de rezar por los jóvenes, para que, por intercesión de estos santos patronos, no tengan miedo de tomar decisiones valientes en su vida, poniéndose al servicio de Dios y del prójimo”.
Una sola familia humana
En su catequesis, el Pontífice ha continuado reflexionando sobre la Constitución pastoral Gaudium et spes, diciendo: “quiero proponer el tema de la comunidad humana. El Concilio nos recuerda que Dios “ha querido que los hombres constituyan una sola familia y se traten entre sí con espíritu de hermanos” (GS 24).
Riesgo de delegar en los algoritmos
El desarrollo tecnológico, la difusión de los medios de comunicación y de las redes sociales, el siempre creciente recurso a la inteligencia artificial, abren nuevas posibilidades, derribando barreras y distancias, ha continuado el Papa.
Pero por otro lado, las relaciones tienden a convertirse en cada vez menos personales, más virtuales, y “se corre el riesgo de acostumbrar a delegar en los algoritmos decisiones que corresponden solo a la conciencia humana”.
En este contexto, el Papa recordaría después que “estos días, muchos países latinoamericanos celebran su fiesta nacional. Pidamos al Señor que, valorando la identidad de nuestra patria, el Evangelio nos abra la mente y el corazón para reconocer que somos parte de un proyecto divino más grande, que somos parte de la familia humana creada por Dios”.
Que las relaciones sociales tengan profundidad personal
Con estas premisas, el Santo Padre ha subrayado: “Hacer que las relaciones sociales tengan sustancia real y profundidad personal es, en este sentido, la contribución que la comunidad cristiana se propone ofrecer”.
Más adelante, siguiendo con el hijo de la familia humana, León XIV ha recordado en la Audiencia el magisterio de Gaudium et Spes: la diversidad de las personas y de los pueblos en el mundo no debe ser considerada como un peligro o una amenaza, sino como potencialidad de enriquecimiento y de crecimiento.
Abrirse a compartir y al cuidado
Es necesario, por tanto, “abrirse cada vez más a la lógica de la reciprocidad, del compartir y del cuidado, como sucede también entre los diferentes miembros del cuerpo humano (cfr 1 Cor 12,21-25)”.
Al mismo tiempo, recordando la definición sintética de “bien común” (“condiciones de la vida social que hacen posible a las asociaciones y a cada uno de sus miembros el logro más pleno y más fácil de la propia perfección” ”, ha insistido el Papa en algunas “consecuencias prácticas de máxima urgencia”.
El respeto a la persona humana
Es el primer aspecto que ha recordado León XIV, según Gaudium et spes: el respeto de la persona humana.
– “Cuanto atenta contra la vida -homicidios de cualquier clase, genocidios, aborto, eutanasia y el mismo suicidio deliberado”;

– “cuanto viola la integridad de la persona humana, como, por ejemplo, las mutilaciones, las torturas morales o físicas, los conatos sistemáticos para dominar la mente ajena”;
–” cuanto ofende a la dignidad humana, como son las condiciones infrahumanas de vida, las detenciones arbitrarias, las deportaciones, la esclavitud, la prostitución, la trata de blancas y de jóvenes; o las condiciones laborales degradantes, que reducen al operario al rango de mero instrumento de lucro, sin respeto a la libertad y a la responsabilidad de la persona humana: todas estas prácticas y otras parecidas son en sí mismas infamantes» (ibid.)”.
Respeto a los adversarios y a los que piensan o actúan de forma diferente
La segunda consecuencia es, ha señalado el Papa, “el respeto y el amor también por los adversarios o por los que tienen formas de pensar y de actuar diferentes de los propios (cfr GS, 28).
Y en tercer lugar: la igualdad fundamental de todos los hombres que exige justicia social. Dice el Documento: “Toda forma de discriminación en los derechos fundamentales de la persona, ya sea social o cultural, por motivos de sexo, raza, color, condición social, lengua o religión, debe ser vencida y eliminada por ser contraria al plan divino”
Finalmente, como ha recordado en lengua inglesa, los padres conciliares exhortan a superar la mentalidad individualista y a asumir una actitud de responsabilidad y participación (cfr GS, 30-31).
La humanidad es una “comunidad de personas”
Queridos hermanos y hermanas, ha concluido este punto el Sucesor de Pedro, esta visión de la humanidad como “comunidad de personas” es un legado valioso que nos ha dejado el Concilio Vaticano II.
Valorar los proyectos sociales y políticos en base a la dignidad de la persona
Esta concepción de “familia humana” y de “comunidad de personas”, nos “ayuda a todos nosotros a realizar un discernimiento personal y comunitario, para valorar con responsabilidad los proyectos sociales y políticos de hoy, en base a los criterios de la dignidad de la persona humana, de la justicia social y de la libre participación en la construcción del bien común”, ha señalado el Papa en sus palabras finales.
Porque el futuro de la humanidad, ha concluido, “depende del compromiso de cada uno para colaborar con Dios y con los hermanos a construir un mundo más humano (cfr GS, 30)”.





