Hace ahora un siglo el Papa Pío XI instituyó el DOMUND el penúltimo domingo de octubre. Este año es el 18 de octubre. En ese día toda la Iglesia reza especialmente por la causa misionera y organiza una colecta para cooperar con ella. Con estos fondos se sostiene la Iglesia en los 1.133 territorios de misión en el planeta. El P. Tadeusz J. Nowak, secretario general de la Obra Pontificia de Propagación de la Fe, explica cuál es el significado de la misión hoy.
La organización del DOMUND está encargada a Obras Misionales Pontificias (OMP). En 2025, el fondo de la Obra de Propagación de la Fe, el DOMUND, recogió 69,8 millones de euros en todo el mundo, que se repartieron en proyectos. De esta cantidad, 10,7 millones de euros proceden de España, segundo país que más aporta. Los frutos de esta labor no son solo económicos, de ayuda a las misiones, sino también de concienciación entre los fieles, como subraya el P. Nowak.
Desde 2017, el P. Tadeusz Jan Nowak es Secretario General de la Sociedad para la Propagación de la Fe, que depende de Obras Misionales Pontificias. Nacido en Cracovia, Polonia, en 1956, es religioso de los Misioneros Oblatos de María Inmaculada. Ha ejercido como sacerdote en Canadá, y ha desempeñado cargos de gobierno en su congregación. Desde 2010 trabaja en la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, en Roma.
Posee una visión universal de la misión. ¿Cuál es la prioridad de la misión hoy en día? ¿La evangelización de los pueblos indígenas, de las regiones desarrolladas sin presencia católica, de las zonas fuertemente islamizadas…?
-Al ascender al Padre, Cristo Resucitado encomendó a sus discípulos que “fuesen y hiciesen discípulos a todas las naciones”. Esta es la prioridad de la Iglesia, que es misionera por su propia naturaleza. En este sentido, el mundo entero es la prioridad, porque los bautizados están llamados a cumplir este mandato, estén donde estén.
Sin duda, hay zonas del mundo donde el Evangelio aún no se ha proclamado ampliamente. En otras, la gente ha escuchado el Evangelio y la Iglesia se ha implantado recientemente. Por último, hay zonas donde la Iglesia cuenta ya con cientos de años de antigüedad, pero hoy en día muchos de los bautizados se han desanimado y se ven muy afectados por la secularización. En todas estas zonas existe una gran necesidad de una primera evangelización y de una evangelización continua.
¿Hay territorios que dejen de ser de misión debido al crecimiento de la Iglesia?
-No hay ninguna zona del mundo que no necesite evangelización. Sin embargo, en algunas partes la Iglesia es bastante joven, como en Asia, África, las islas del Pacífico y pequeñas zonas de Sudamérica. Estas Iglesias siguen necesitando ayuda para fortalecer y consolidar sus infraestructuras eclesiales. Estas son las que reciben el apoyo material de Obras Misionales Pontificias.
También añadiría que los bautizados en Iglesias que ya no dependen del Dicasterio para la Evangelización siguen necesitando una evangelización continua. Y eso forma parte igualmente de la tarea de las OMP: reavivar y renovar el espíritu misionero en los fieles, también en Iglesias de antiguas raíces cristianas.
“Territorios de misión”
¿Qué criterios se aplican para designar un territorio de misión? ¿Se está revisando actualmente este concepto?
-Los territorios que dependen del Dicasterio para la Evangelización, de la sección de primera evangelización e iglesias nuevas o jóvenes, son lo que se podría llamar “territorios de misión”. Lo son porque las Iglesias de esas regiones siguen dependiendo de la ayuda de la Iglesia universal, tanto para la construcción de infraestructuras eclesiales como para llevar a cabo con eficacia sus planes pastorales. Como he mencionado anteriormente, entre ellas se incluyen las Iglesias de Asia, África, Oceanía (excluida Australia) y algunos vicariatos apostólicos de América Latina.
Cuando las Iglesias particulares que dependen del Dicasterio para la Evangelización alcanzan la autosuficiencia, solicitan pasar a depender del Dicasterio para los Obispos. Esto es lo que ocurrió históricamente con las Iglesias de Australia, Brasil, Canadá, Estados Unidos, etc.
Al repasar este siglo de existencia de las Obras misionales Pontificias (OMP), ¿cuáles son sus principales logros?
-Han contribuido a que los fieles sean más conscientes de su responsabilidad misionera. Han despertado en sus corazones el deseo de participar en la tarea misionera de la Iglesia universal mediante sus oraciones, sacrificios y ofrendas materiales. El compromiso de los fieles de todo el mundo es uno de los logros más importantes de Obras Misionales Pontificias.
Otro logro importante es su participación en la construcción de miles de iglesias, capillas, presbiterios, conventos, clínicas, escuelas y centros pastorales, así como en la adquisición de vehículos para misioneros. De este modo hemos contribuido a impulsar la misión de Cristo en todo el mundo.
Otro logro importante es la gestión de cuatro colegios romanos y un centro de animación misionera, donde se acoge a cientos de sacerdotes y religiosas procedentes de países de misión para que completen sus estudios superiores. Tras obtener títulos superiores en teología y pastoral, regresan a su Iglesia local en los territorios de misión.
El principal reto
¿Cuál es el principal reto de OMP en la actualidad?
-Hay muchos. El primero es dar a conocer mejor las OMP en toda la Iglesia universal y en cada Iglesia local. Dado que el dinero que los fieles ofrecen a Obras Misionales Pontificias no lo destinamos a publicidad, nuestro reto consiste en involucrar más a los directores y a su red de voluntarios para dar a conocer la labor de las Obras.
Este reto conduce a otro: el de fomentar una participación y un apoyo más enérgicos a las Obras Misionales Pontificias a través de las oraciones, los sacrificios y las ofrendas materiales de los fieles. Las OMP se dedican a prestar apoyo al Santo Padre en su preocupación por la misión de la primera evangelización y el cuidado de las Iglesias jóvenes. Hoy en día, sin embargo, hay miles de ONG y otras organizaciones que solicitan fondos para diversos fines caritativos. Esto hace que fomentar las ofrendas en apoyo de las Obras Misionales Pontificias suponga un reto importante.
En los territorios de misión, ¿hay vocaciones al sacerdocio y a la vida religiosa?
-La Iglesia en África y en muchas partes de Asia rebosa vida y ha sido bendecida con numerosas nuevas vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada. De hecho, muchos sacerdotes de estos países han sido enviados a naciones de Europa y América del Norte para ayudar a revitalizar iglesias con raíces más antiguas. Esta es la belleza de la Iglesia universal y del intercambio mutuo de recursos.
Hoy en día, con la globalización, muchos de los territorios de misión son más fácilmente accesibles, e incluso son destino profesional de laicos que acuden allí a trabajar y a formar una familia. ¿Es perceptible este cambio —esta “evangelización informal” — a través de la labor de los laicos?
-La participación de los laicos enviados desde zonas de antiguas raíces cristianas a países donde la Iglesia es joven es un verdadero don del amor de Dios. Muchos católicos jóvenes, de mediana edad e incluso mayores, procedentes de América del Norte y Europa, se encuentran en estos momentos en África y Asia, dedicados a la enseñanza, a la asistencia sanitaria, a la catequesis y al apoyo a centros misioneros y parroquias. Muchos institutos de vida consagrada y sociedades de vida apostólica cuentan con asociados laicos que viajan a países de primera evangelización para realizar labores misioneras.
También hay movimientos laicales en la Iglesia que han enviado a sus miembros para apoyar a las iglesias en los territorios de misión. La misión es una tarea de todos los bautizados: obispos, sacerdotes, hombres y mujeres consagrados y fieles laicos.






