“La visita del Papa ha sido para las poblaciones africanas, una ocasión para hacer oír sus voces, para expresar la alegría de ser pueblo de Dios y la esperanza en un futuro mejor de dignidad para cada uno y para todos”. Así lo ha manifestado León XIV en la audiencia de este miércoles 29 de abril, fiesta de santa Catalina de Siena, a la que se ha referido el Pontífice al final de su catequesis.
El Santo Padre ha agradecido la visita, y ha dado “gracias al Señor por lo que ellos me han dado: una riqueza inestimable para mi corazón y mi ministerio”.
Además, al referirse a Argelia, país con amplia mayoría musulmana (Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial son de mayoría cristiana), se ha referido a san Agustín y a la consolidación de puentes para el mundo y para la Iglesia.
San Agustín: las raíces, y “puentes muy importantes”
Estas han sido sus palabras en la Audiencia:
“La Providencia ha querido que la primera etapa fuera precisamente el país donde se encuentran los lugares de san Agustín, es decir, Argelia. Así, por una parte, he podido comenzar desde las raíces de mi identidad espiritual. Y por otra parte, me ha sido posible atravesar y consolidar puentes muy importantes para el mundo y la Iglesia de hoy. El puente con la época fecundísima de los Padres de la Iglesia; el puente con el mundo islámico; el puente con el continente africano”.
Sobre el santo obispo de Hipona, ha señalado que el viaje “ha sido una ocasión propicia para entrar en la escuela de san Agustín. Con su experiencia de vida, sus escritos y su espiritualidad, él es maestro en la búsqueda de Dios y de la verdad. Su testimonio es hoy de gran importancia para los cristianos y para cualquier persona”.
«En Argelia he recibido una acogida no solamente respetuosa, sino también cordial. Hemos podido comprobar de primera mano y mostrar al mundo que es posible vivir juntos como hermanos y hermanas, incluso de religiones distintas, cuando nos reconocemos hijos del mismo Padre misericordioso”, ha afirmado el Papa.
Camerún, Angola, Guinea Ecuatorial
En cuanto a “los siguientes tres países que he visitado”, la población ha sido en cambio, “de mayoría cristiana. Por tanto, me he sumergido en un ambiente de fiesta de la fe, de acogida calurosa, favorecida también por el carácter típico de la gente africana”.
El Vicario de Cristo ha revelado que, “al igual que mis predecesores, también he experimentado un poco de lo que le sucedía a Jesús con las multitudes de Galilea. Él las veía sedientas y hambrientas de justicia, y les anunciaba: “Bienaventurados los pobres en el espíritu, bienaventurados los mansos, bienaventurados los que trabajan por la paz…”.
En síntesis del propio Papa, “en Camerún renové el llamado a la reconciliación, la justicia y el desarrollo integral, ante desafíos como la desigualdad y la violencia. En Angola contemplé una Iglesia viva, purificada por la historia, comprometida con la paz y la promoción humana. Finalmente, en Guinea Ecuatorial, fui testigo de una fe llena de esperanza, especialmente entre los jóvenes y los más necesitados”.
Colombia: rechazo de cualquier forma de violencia
En sus palabras a los peregrinos de lengua española, el Santo Padre ha revelado que “con dolor y preocupación, he tenido noticia de la trágica situación de violencia que aflige la región suroeste de Colombia, que ha causado graves pérdidas de vidas humanas”.
Expreso mi cercanía en la oración a las víctimas y a sus familiares, ha añadido, y “exhorto a todos a rechazar cualquier forma de violencia y optar decididamente por el camino de la paz”.
“Enamoraos de Cristo, como lo estuvo Catalina”
Al concluir, tras un saludo particular “a las familias del Movimiento de los Focolares, a los colaboradores del ‘Regnum Christi’, y a algunas parroquias e instituciones peregrinas, el Papa ha recordado que “la liturgia celebra hoy a Santa Catalina de Siena, virgen dominica y doctora de la Iglesia”.
“Queridos jóvenes, enamoraos de Cristo, como lo estuvo Catalina, para seguirlo con entusiasmo y fidelidad. Vosotros, queridos enfermos, sumergid vuestros sufrimientos en el misterio de amor de la Sangre del Redentor, contemplada con especial devoción por la santa de Siena”.
“Y vosotros, queridos recién casados, con vuestro amor recíproco sed signo del amor de Cristo por la Iglesia.
Polacos: liberación de Dachau, martirio del clero. Franceses: ‘feliz mes de María’
A los peregrinos de lengua polaca, el Papa les ha recordado el aniversario de la liberación del campo nazi alemán de Dachau”, fecha en que “celebráis la Jornada del Martirio del Clero Polaco durante la Segunda Guerra Mundial, e invocáis la protección de los obispos, los sacerdotes y los seminaristas, mártires de los totalitarismos del siglo XX”.
“Que intercedan especialmente por los jóvenes, para que respondan con valentía a la llamada de Dios”, les ha alentado.
Finalmente, al dirigirse a los de lengua francesa, se ha referido a la Virgen María: “¡Os bendigo y os deseo un feliz mes de María!”.





