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La Escuela de Salamanca y la Revolución Francesa

El influjo del humanismo cristiano de la Escuela de Salamanca y las ideas de libertad de Francisco de Vitoria sirvieron de base teórica para las grandes revoluciones liberales, también de la Revolución Francesa.

José Carlos Martín de la Hoz·6 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos
Revolución Francesa

Francisco de Vitoria comenzó su andadura como catedrático de la Facultad de Teología de la Universidad de Salamanca en 1526 y, con ello, dio inicio a lo que se ha denominado la Escuela de Salamanca. Es decir, un estilo nuevo de afrontar el quehacer humanístico, literario y científico; de hecho, en este año se están celebrando muchos congresos internacionales sobre la materia.

En realidad, la Escuela de Salamanca ha pasado a la historia como el paso del humanismo renacentista al humanismo cristiano y, además, gracias a Grocio, fiel discípulo de Vitoria, se lograron internacionalizar los derechos humanos que había subrayado la Escuela de Salamanca.

La Ilustración pudo extenderse muy rápidamente pues el humanismo cristiano tenía como base al hombre y, en concreto, todo lo que atañía a la dignidad de la persona humana y al equilibrio entre fe y razón.

Raíces de las revoluciones liberales

Recordemos que ante los extremos siempre la tendencia del ser humano está en el equilibrio del punto medio: de esa manera, el luteranismo sería puro fideísmo y, en el otro extremo, Voltaire mostraría una Ilustración cientificista y profundamente anticlerical, desconfiada de Dios y de la Iglesia.

Ciertamente, el humanismo cristiano de la Escuela de Salamanca logró imponer su amor a la libertad y los derechos humanos para poder ofrecer cobertura teórica tanto a la Independencia de Estados Unidos como a la Revolución Francesa y, finalmente, desembocaría en un humanismo liberal que cristalizó en las Cortes de Cádiz de 1812 y en las Constituciones de otros países de Europa y de América.

Precisamente, la extensa obra de Robert Darnton (Nueva York, 1939), catedrático en Princeton y Harvard, nos ayudará a descubrir las ideas de Vitoria sobre la libertad en los antecedentes y en la época de la Revolución Francesa (1748-1789).

El «temperamento revolucionario»

De hecho, nuestro autor comenzará disertando acerca de la “conciencia colectiva” que se irá produciendo en París desde el comienzo de la guerra de sucesión en Austria en 1740 y en los sucesivos acontecimientos que convergerán en 1789 con el comienzo de la Revolución Francesa. Esto es lo que denominará nuestro autor “el temperamento revolucionario” (17). Lógicamente, el temperamento revolucionario que actuará en 1789 estará nutrido desde las ideas de la libertad que Francisco de Vitoria puso en marcha en Europa al enfrentarse al emperador Carlos V con su defensa de la libertad y del dominio de los indios de América. El apoyo a la independencia de América en Francia fue total y completo (245).

El poder de la opinión pública

Es interesante la relación de los medios de información que utilizaban los pensadores en los salones de París para crear opinión pública y magnificar o silenciar las noticias y los rumores en ideas operativas destinadas a cambiar el curso de los acontecimientos. También debe señalarse el origen de las opiniones públicas que debían sostenerse, pues obligaban al humanismo cristiano a dar conclusiones certeras y criterio a las personas que debían gobernar el país o las casas importantes. No podemos dejar de resaltar que también la música y la literatura eran medios de información y de formación de la opinión pública (22).

Llaman la atención las críticas exacerbadas a la nobleza y a la vida de la Corte que corrían por París, tanto provenientes de obras literarias, como las de Voltaire, como las de otros autores teatrales, de óperas o de géneros menores que, lógicamente, hacen exagerar a los parisinos, quienes deformarán los hechos que llegan de la Corte. Enseguida apareció la envidia mezclada con la crítica feroz contra los jesuitas, que eran los confesores de los reyes y sus capellanes de la Corte, y fueron acusados de estar permitiendo semejantes desvaríos de lujo y malas costumbres (51, 151). Gran parte de la culpa del odio a la monarquía proviene de las obras literarias y, sobre todo, del teatro de Voltaire (137).

Tensiones religiosas y agitación social

También hemos de añadir las luchas intestinas dentro de la Iglesia francesa entre los jesuitas, que perseguían a muerte a los “santones jansenistas” hasta el extremo de provocar que no fueran enterrados en cementerios y lugares sagrados por herejes, y, por otro lado, el pueblo cristiano, que veía a los “santones” jansenistas más coherentes con la fe y más fieles a la moral que los jesuitas, siempre partidarios del probabilismo y otros enredos morales (61). El odio a los jesuitas en el pueblo fue in crescendo (124).

Es interesante la descripción de la toma de la ciudad de París por el pueblo en 1750 ante los rumores de que la policía estaba capturando niños de 10 a 12 años solitarios, abandonados y mendigos de las calles de París para llevarlos en barcos a América (Mississippi) para trabajar en un falso negocio de sedas, como camino para limpiar las calles de menesterosos y ladronzuelos (73). Se habla de masas enfervorizadas de 15.000 personas (75). Parecía como un ensayo de la toma de la Bastilla (485).

Justicia fiscal y el impacto de la Enciclopedia

Respecto a la política fiscal, hemos de recordar las sabias recomendaciones de Francisco de Vitoria en sus relecciones sobre el poder civil acerca de los excesivos impuestos que los monarcas imponían no solo a los nobles del reino sino también al pueblo soberano. Una de las causas por las que Vitoria admitía la revolución civil se daba cuando los impuestos eran excesivos y redundaban no en el bien común, sino en el bien particular de los reyes y de la Corte: es precisamente el caso de Francia (80, 111).

Con respecto a la Enciclopedia y a la puesta en común de los nuevos conocimientos científicos y geográficos durante aquellos años de la Ilustración, se une una mentalidad anticlerical que acusaba a la Iglesia de haber mantenido al pueblo en la ignorancia con dogmas falsos y creencias erróneas. Como ha demostrado Blom, el éxito de la Enciclopedia no es la ciencia que describe, sino la mentalidad que transmite (97).

Merece la pena leer detenidamente los capítulos finales de este documentado trabajo, donde se narra el comienzo del gobierno del pueblo manipulado por unos desalmados que solo buscaban su enriquecimiento personal y salvar su vida.

El temperamento revolucionario

Autor: Robert Darnton
Editorial: Taurus
Año: 2025
Número de páginas: 630
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