Evangelización

Santa Lucía, joven virgen y mártir de Siracusa

Santa Lucía nació a finales del siglo III en Siracusa (Sicilia), y es una de las mártires más veneradas de la Antigüedad cristiana. Su martirio tuvo lugar en la persecución de Diocleciano, al mantenerse firme en la fe. Es patrona de la vista y de la ceguera espiritual por su nombre, Lucía, derivado de lux (“luz”), y la liturgia la celebra el 13 de diciembre.

Francisco Otamendi·13 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: 2 minutos

El patronazgo de la vista de santa Lucía, joven virgen y mártir nacida en Siracusa (Sicilia), deriva de lux (“luz”), símbolo cristiano por excelencia, y su nombre se menciona en la Plegaria Eucarística I del Canon de la Misa junto a Felicidad y Perpetua, Águeda, (Lucía), Inés, Cecilia, Anastasia”…

Lucía provenía de una familia noble de tradición cristiana o al menos favorable a la fe. Su padre murió cuando ella era aún niña, por lo que quedó bajo el cuidado de su madre, Eutiquia. La tradición cuenta que Lucía ofreció su virginidad a Cristo, entregándose a la oración y a la caridad.

Su martirio se sitúa en la persecución de Diocleciano, alrededor del año 304. Según los relatos hagiográficos, un joven pagano que pretendía casarse con ella la denunció a las autoridades cuando descubrió su decisión. Lucía fue arrestada y se le exigió renunciar a su fe, pero se mantuvo firme. Finalmente fue  decapitada. Pueden ver aquí con más amplitud rasgos biográficos 

El viaje a Catania y la curación de su madre

Antes, en el año 301, cuenta el santoral vaticano, Lucía y su madre se dirigieron en peregrinación a Catania, para visitar el sepulcro de Santa Águeda, joven mártir de Catania, y pedirle la curación de Eutiquia, que tenía hemorragias y no mejoraba. Al llegar a las laderas del Etna, participaron en la celebración eucarística, y oyeron el episodio del Evangelio de la hemorroísa. 

Lucía pidió a su madre que tocara con confianza el sepulcro, y quedaría curada (Pasión de Santa Lucía). Fueron madre e hija a la sepultura de santa Águeda, quien en sueños dijo a Lucía: “Tu fe ha sido de gran ayuda para tu madre, ella está ya curada”. Santa Águeda le dijo que la ciudad de Siracusa sería preservada por ella, “porque ha agradado a Nuestro Señor Jesucristo que hayas conservado tu virginidad”. Al volver en sí, Lucía narró la visión a su madre, y le reveló su propósito de renunciar a un esposo terreno.

Pueden ver aquí rasgos biográficos y de la devoción popular a Santa Lucía.

El autorFrancisco Otamendi

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Libros

Diego Saavedra Fajardo, una vida en Roma

Publicada la mejor biografía sobre Diego Saavedra Fajardo (1584-1648), importante diplomático español, que especialmente prestó servicio en el entorno de la Santa Sede.

José Carlos Martín de la Hoz·13 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: 4 minutos

María Victoria López-Cordón Cortezo, catedrática de Historia Moderna de la Universidad Complutense de Madrid, acaba de unir su nombre y su trayectoria científica con una colección de “Españoles eminentes”, que sigue creciendo en intensidad y en extensión, pues son ya diez las grandes biografías que ha publicado Taurus con la Fundación March, bajo la dirección de Ricardo García Cárcel y Juan Pablo Fusi y, por supuesto, Javier Gomá.

En esta ocasión, tenemos ya a nuestra disposición la mejor biografía que se ha escrito sobre Diego Saavedra Fajardo (Algezares, Murcia 1584 – Madrid 1648), agente de Preces del rey de España ante la Santa Sede, secretario y colaborador de cardenales, embajadores de España y hombre de la diplomacia tanto en Madrid, Roma, Nápoles, como en Centroeuropa para poder llevar a cabo tareas de engranaje y coordinación en un mundo muy complicado como fue el que terminó con la Paz de Westfalia de 1648, fecha de su muerte.

Es interesante este siglo de consolidación de las grandes monarquías europeas tras la debacle de la atomización luterana de parte de Europa y la ruptura del Reino Unido con la Santa Sede. 

La influencia salmantina

A la vez, no olvidemos que Diego Saavedra Fajardo había estudiado en Salamanca utriusque iuris y se había empapado del espíritu de la Escuela de Salamanca, pues Vitoria, Soto y Cano no solo lograron una reforma y actualización de la Teología que se vertió en las sesiones del Concilio de Trento y en sus constituciones dogmáticas, sino también en las grandes decisiones pastorales del Concilio, como la residencia episcopal, la constitución de los seminarios conciliares o la reforma de la espiritualidad que produjo una pléyade de santos en toda la Europa católica.

En Salamanca, Diego Saavedra Fajardo descubrió la dignidad de la persona humana que subrayaba Francisco de Vitoria y su aplicación al derecho de gentes, al derecho natural, tanto en el ámbito de la economía como del derecho.

Finalmente, no podemos olvidar que de Diego de Covarrubias -discípulo de Vitoria y de Martín de Azpilcueta- había dejado su cátedra salmantina y la Audiencia de Granada para ser obispo de Segovia y Presidente del Consejo de Castilla.

Gran versatilidad

El nombramiento de clérigos, tonsurado solamente en el caso de Saavedra Fajardo, para altos cargos de la administración del estado que desarrolló Felipe II, fue continuada por Felipe III y Felipe IV, en el tiempo de vida y actividad diplomática de nuestro humanista Saavedra.

Asimismo, Saavedra Fajardo era escritor y poeta, lo que se nota en sus composiciones que realizaba a ratos y que publicaba periódicamente, pero sobre todo en sus informes, que presentaba regularmente tanto en la Corte, como en la Santa Sede, en la embajada de España o en la secretaria del Cardenal Borja, a quien sirvió fielmente durante tantos años.

Diego Saavedra Fajardo fue un representante de “una generación” que leyeron a Tácito, Seneca y a Maquiavelo, para poder conocer lo que pensaban los antiguos de la ciencia política y, por supuesto, a los Boccalini, Lipsio, Mazarino, Quevedo y tantos otros contemporáneos que estaban preparando el despotismo ilustrado tras el final de las guerras de religión.

Periodo pre-ilustrado

Estamos en el momento de la pre-Ilustración europea, que suele situarse con la muerte de Descartes en 1650 y, por tanto, con el comienzo del racionalismo y su crítica a la filosofía realista que imperaba en Europa y su consecuencia inmediata, la desconfianza en la Iglesia y en Dios que se hará fuerte en el siglo de las luces.

Asimismo, la obra de Saavedra Fajardo, estará en relación con el final de las guerras de religión que tuvo lugar con la paz de Westfalia de 1648 y el asentamiento de la ruptura de la unidad de la fe cristiana en el concierto de las naciones.

Dentro de ese tratado de paz estaría el tratado de Münster, del mismo año en el que España reconocería la independencia de la República de los Países Bajos, que terminaría por convertirse en una potencia naval del comercio con la China y Japón.

No podemos olvidar que, desde la batalla de Lepanto coordinada por Felipe II, 1571, el peligro otomano se había alejado y los intereses europeos estaban más centrados en el mundo comercial con América y Asia que con las tradicionales rutas del mediterráneo.

Situación de España

En el siglo XVII, España habría perdido parte de su imperio en Europa, Países Bajos y Alemania, pero se mantenía fuerte con el monopolio del comercio con América y con Filipinas. La pugna con Francia seguía siendo habitual y tiene su punto de distensión con la paz de los Pirineos (1659), que proporcionará un respiro económico a Luis XIV y a su regente y a Mazarino.

Bien es verdad que para Felipe II y sus sucesores la presencia de España en el mundo significaba servir a la Iglesia católica y defender la verdadera fe frente a los reformados o a los infieles.

Es interesante como María Victoria López-Cordón Cortezo se ha detenido ampliamente a considerar la presencia de las obras de Tácito, el clásico historiador romano partidario del imperio. Tácito respetaba la libertad de los súbditos y la obediencia a las leyes del imperio romano y, mientras tanto, España deseaba ser firme defensora de los ideales del imperio y de la fe cristiana y del derecho romano.

En ese sentido hemos de resaltar que las obras de Tácito fueron editadas en aquellos años en todas las lenguas importantes europeas y leídas y comentadas en la cristiandad. Especialmente Lipsio (1547-1606), el humanista flamenco, cuando se convirtió al catolicismo promovió al pueblo junto a su monarca, según los dictámenes de la Paz de Westfalia de 1648 y los ecos clásicos del ilustre Tácito. Tomó del clásico latino el pragmatismo, el análisis frio y la razón de Estado.

Traemos a colación, finalmente, el trabajo de Boccalini (1556-1613) acerca de los comentarios a Tácito que circularon en manuscritos, algunos de los cuales se pueden consultar en la Biblioteca Nacional de España o en la edición impresa en italiano de 1677. Boccalini fue muy crítico con España como recuerda María Victoria López-Cordón Cortezo, pero admitía la legalidad de la presencia de España en Milán y Nápoles y, sobre todo, era partidario de la unidad de la cristiandad junto al Romano Pontífice.

Diego Saavedra Fajardo

Autor: María Victoria López Cordón
Editorial: Taurus
Año: 2025
Número de páginas: 656

La patada en el culo al elfo travieso

Si ven aparecer por su casa un elfo travieso, no lo dejen actuar ni una sola noche en casa. Denle, de mi parte, una patada en el culo que lo haga volar de vuelta hasta el trineo de Papá Noel y que, con él, viaje hasta la muy fría y muy desagradable Laponia para poder seguir allí dando por saco a los suyos.

12 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: 3 minutos

¿Se acuerdan de cuando, hace apenas unos años, Halloween era solo una curiosa fiesta anglosajona que contemplábamos pensando que jamás llegaría a nosotros? Pues atentos, porque ya está aquí la nueva costumbre importada que llega para sustituir nuestras tradiciones: el elfo travieso.

Quizá todavía ni siquiera conoce de su existencia, pero las redes sociales se han llenado desde el comienzo del Adviento de las trastadas que los elfos traviesos han ido haciendo cada noche en todas aquellas casas que les han abierto las puertas. 

El origen de esta reciente tradición –valga la paradoja– se encuentra en la publicación hace 20 años del libro “The Elf on the Shelf” (El elfo en el estante), un cuento que relata el envío por parte de Papá Noel de un elfo doméstico que vigila el comportamiento de los niños para informarle cada noche. Su principal entretenimiento, no obstante, es crear travesuras nocturnas, moviéndose de sitio y generando, por tanto, expectación en los peques, quienes cada mañana deben encontrarlo y descubrir sus fechorías y siempre sin tocarlo para que no pierda su magia. El cuento se hace realidad en miles de hogares, cada día, gracias a la complicidad de los padres y al bajo precio del muñeco que se puede adquirir por unos pocos euros en cualquier chino o tienda digital.

Los profesores dicen que los niños no hablan de otra cosa en los recreos: 

–¿Qué trastada ha hecho hoy tu Elfo?

–El mío ha espolvoreado de harina la encimera de la cocina y se ha tumbado encima haciendo la figura de un ángel como se hace en la nieve ¡Cómo lo ha dejado todo de sucio! ¿Y el tuyo?

–Pues el mío ha desemparejado hoy todos los calcetines de mi cajón, pero ayer pintó caras con rotulador a los huevos que había en la nevera. ¡Qué gracioso!

Desde el 1 de diciembre hasta la víspera de la Navidad, cada noche, el muñeco aparece en un sitio distinto de la casa dejando su huella en forma de gamberrada para el regocijo de niños y, sobre todo, de los mayores que se divierten a costa de la inocencia de sus hijos. Y he aquí el problema, porque no sé si a usted le ha pasado como a mí en Halloween. En esa víspera de Todos los Santos me topé con grupos de niños acompañados por sus padres visitando el barrio para pedir caramelos. Los niños, disfrazados de muertos y con caras de ídem; y los padres, con una sonrisa de oreja a oreja viendo lo terroríficamente graciosos que iban sus hijos por la calle. El caso es que fueron pocos los vecinos que correspondieron con caramelos a la pregunta de “¿Truco o trato?” que le lanzaba la santa compaña halloweenense, para frustración de los pequeños a quienes los padres les habían asegurado que ese día todos los comercios y vecinos se volverían generosos y les entregarían toneladas de caramelos. ¡Pero es que no es nuestra costumbre! Al menos, todavía. 

Y es que, si hay una cosa crucial en las tradiciones es el consenso que permite poner de acuerdo a toda la comunidad adulta y, como esta es una costumbre relativamente novedosa importada de otros países donde sí que hay consenso esa noche, pues pasa lo que pasa. Si no jugamos todos, se pierde la gracia.

La irrupción del elfo doméstico, derivada de la también importada tradición de Papá Noel, de quien el personaje mágico es colaborador, tiene un claro objetivo ofensivo contra la muy nuestra de los Reyes Magos. Viene a romper “el pacto” que hace posible su magia y a confundir a los pequeños. No se trata de hacer una guerra de tradiciones sino de saber quiénes somos y de ponernos de acuerdo. No se trata de aferrarnos a posiciones inmovilistas ancladas en el pasado, sino de dar a nuestros hijos una base firme sobre la que construir su personalidad. Sin respetar las tradiciones o, peor aún, subiéndose a la tradición del primero que toca a la puerta de nuestro Tiktok, dejamos a los niños desamparados ante los vientos que más soplen y les estaremos privando de un legado milenario cuidado por los padres de generación en generación. Un legado que permite conocernos e identificarnos con nuestro pueblo, con nuestra comunidad más cercana. Al romper las tradiciones que nos unen nos hacemos cada vez más débiles.  

¡Cuánta complicidad, cuánto consenso para organizar las cabalgatas de Reyes y todo lo relacionado con esa noche para que ahora vengan cuatro influencers con ganas de protagonismo a llevarse el scattergories y fastidiarnos la partida!

Así que, a riesgo de ser recriminado por incitar a la violencia en estas fechas tan señaladas, permítanme que le aconseje que, si ven aparecer por su casa un elfo travieso, no lo dejen actuar ni una sola noche en casa. Denle, de mi parte, una patada en el culo que lo haga volar de vuelta hasta el trineo de Papá Noel y que, con él, viaje hasta la muy fría y muy desagradable Laponia para poder seguir allí dando por saco a los suyos.

El autorAntonio Moreno

Periodista. Licenciado en Ciencias de la Comunicación y Bachiller en Ciencias Religiosas. Trabaja en la Delegación diocesana de Medios de Comunicación de Málaga. Sus numerosos "hilos" en Twitter sobre la fe y la vida cotidiana tienen una gran popularidad.

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Vaticano

León XIV reivindica la arqueología como “escuela de encarnación”

Con ocasión del centenario de la fundación del Pontificio Instituto de Arqueología Cristiana, el Papa León XIV ha compartido algunas reflexiones sobre la arqueología cristiana, que considera importantes para el camino de la Iglesia en los tiempos actuales.  

Rafael Sanz Carrera·12 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: 4 minutos

En una profunda reflexión que marca el centenario del Pontificio Instituto de Arqueología Cristiana, el Papa León XIV ha publicado una Carta apostólica que reposiciona la arqueología cristiana como una disciplina esencial para comprender la fe y la misión evangelizadora de la Iglesia en el siglo XXI.

Un centenario que une dos jubileos de esperanza

La carta, fechada el 11 de diciembre de 2025, establece un paralelismo significativo entre el ’Jubileo de la paz’ de 1925 –convocado tras las heridas de la Primera Guerra Mundial– y el Jubileo actual, que busca “ofrecer horizontes de esperanza a la humanidad, atribulada por numerosas guerras”.

León XIV subraya que la arqueología “es un componente imprescindible de la interpretación del cristianismo y, por consiguiente, de la formación catequética y teológica”, alejándose de la percepción de ser “sólo una disciplina especializada, reservada a unos pocos expertos”.

Nueve fragmentos de hueso, que se cree pertenecen a San Pedro, yacen dentro de un relicario venerado por el patriarca ortodoxo Bartolomé de Constantinopla, tras serle regalado por el Papa Francisco. Foto tomada el 30 de junio de 2019 (@CNS/cortesía del Patriarcado Ecuménico de Constantinopla).

La arqueología como “teología de los sentidos”

Uno de los conceptos más innovadores de la carta es la definición de la arqueología cristiana como una “teología de los sentidos”, que “educa en esta sensibilidad” y “enseña que nada de lo que ha sido tocado por la fe es insignificante”.

“No se puede comprender plenamente la teología cristiana sin la inteligencia de los lugares y las huellas materiales que dan testimonio de la fe de los primeros siglos”,  afirma el Pontífice, citando las palabras del evangelista Juan: “Lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado y lo que hemos tocado con nuestras manos acerca de la Palabra de Vida”.

Cambio paradigmático

Me parece que ésta es la idea más revolucionaria y trascendental de la carta apostólica de León XIV: el concepto de la arqueología cristiana como “escuela de encarnación” y “teología de los sentidos”. Se está proponiendo un cambio paradigmático en cómo se entiende el conocimiento teológico. 

Tradicionalmente, la arqueología ha sido vista como una disciplina auxiliar, útil pero no esencial. El Papa, en este documento, la eleva al rango de componente imprescindible de la interpretación del cristianismo, equiparándola en importancia con la Escritura y la Tradición.

Una respuesta a la cultura del descarte

En un mundo donde “el uso y el consumo han prevalecido sobre la conservación y el respeto”, León XIV presenta la arqueología como «una escuela de sostenibilidad cultural y ecología espiritual. El Papa destaca que esta disciplina enseña que “incluso el más pequeño testimonio merece atención”, contrastando con la tendencia contemporánea al descarte.

“El arqueólogo no descarta nada, sino que conserva. No consume, sino que contempla. No destruye, sino que descifra”, explica, definiendo esta mirada como “paciente, precisa, respetuosa”, capaz de captar “en un trozo de cerámica, en una moneda corroída o en un grabado desgastado, el aliento de una época, el sentido de una fe y el silencio de una oración”.

Antiguo sarcófago de mármol que se exhibe en un museo de la reconstruida Basílica de San Silvestre del siglo IV, sobre las Catacumbas de Priscila en Roma, el 20 de noviembre de 2013. (Foto CNS/Paul Haring).

Herramienta para la evangelización

León XIV conecta la arqueología cristiana con la misión evangelizadora hacia las periferias, tanto geográficas como existenciales. La disciplina puede ser “un poderoso instrumento de diálogo”, que contribuye a “tender puentes entre mundos distantes, entre culturas diferentes, entre generaciones”.

El Papa cita las palabras de Francisco sobre las catacumbas, donde “todo habla de esperanza”, recordando que estos lugares antiguos siguen siendo testimonio vivo de que “Dios había entrado realmente en la historia y que la fe no era una filosofía, sino un camino concreto en la carne del mundo”.

Un llamamiento a la formación académica

La carta hace un llamamiento específico a obispos y responsables de cultura y educación para que “animen a los jóvenes, laicos y sacerdotes a estudiar arqueología”, destacando las “muchas perspectivas formativas y profesionales” que ofrece.

León XIV también enfatiza la importancia de la colaboración entre las diferentes instituciones vaticanas dedicadas a la arqueología: “La Pontificia Academia Romana de Arqueología, la Pontificia Comisión de Arqueología Sagrada, la Pontificia Academia Cultorum Martyrum, el Pontificio Instituto de Arqueología Cristiana: cada una con su especificidad, todas comparten una misma misión”.

La arqueología como “memoria viva”

El documento concluye con una reflexión sobre el papel de la memoria en tiempos de cambio acelerado. “La verdadera arqueología cristiana no es conservación estéril, sino memoria viva”, afirma León XIV. “Es la capacidad de hacer que el pasado hable al presente. Es sabiduría para discernir lo que el Espíritu Santo ha suscitado en la historia”.

Para el Pontífice, quien conoce su propia historia «sabe quién es, sabe adónde ir, sabe de quién es hijo y a qué esperanza está llamado”. En este sentido, la arqueología cristiana se convierte en “un ministerio de esperanza” que muestra cómo “el Evangelio siempre ha tenido una fuerza generativa.»

Un legado para el futuro

Con esta carta apostólica, León XIV no solo celebra el centenario de una institución, sino que redefine el papel de la arqueología cristiana en el mundo contemporáneo. La disciplina emerge no como un ejercicio nostálgico, sino como una herramienta viva para la comprensión de la fe, la formación teológica y la misión evangelizadora de la Iglesia en el siglo XXI.

La carta concluye con una bendición que encapsula el espíritu del documento: “Que los inspire la luz del Espíritu Santo, que es memoria viva y creatividad inagotable. Y que los proteja la Virgen María, que supo meditar todo en su corazón, uniendo el pasado y el futuro en la mirada de la fe”.

El autorRafael Sanz Carrera

Doctor en Derecho Canónico

Cultura

Bernarda Brunović, la cantante ciega y pro-vida que ha emocionado en ‘La Voz de Alemania’

Bernarda Brunović, la cantante suiza de origen croata que nació ciega y cuya historia ha conmovido a la audiencia, ha hecho vibrar al público ayer en la final de la temporada 15 de ‘The Voice of Germany’ (‘La Voz de Alemania’), que ganó Anne Mosters. Brunović es conocida por su compromiso con la causa pro-vida, y por su religiosidad.

Javier García-Herrería / Francisco Otamendi·12 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: 3 minutos

La cantante y compositora suizo-croata Bernarda Brunović, que ha inspirado a muchas personas por su trayectoria, talento musical y firme postura ética, ha emocionado ayer noche a la audiencia en la final de ‘La Voz de Alemania’, que ganó Anne Mosters.

Nacida el 11 de noviembre de 1993 en Dietikon, Suiza, y conocida artísticamente también como Bernarda o anteriormente como Bernarda Bruno, la trayectoria de Bernarda Brunovic combina la música con un mensaje de dignidad humana y compromiso con la vida. 

A pesar de las dificultades y la controversia en torno a su activismo pro-vida, Brunović ha logrado avanzar hasta las últimas rondas del concurso musical.

Orígenes familiares y su nacimiento

Bernarda nació ciega de nacimiento a causa de un glaucoma congénito –una condición que afecta la visión y que en su caso impidió que desarrollara la vista–. 

Según diversas fuentes, los médicos que atendieron a sus padres dijeron que lo más prudente –dadas las dificultades previstas para criar un hijo con una discapacidad severa– habría sido interrumpir el embarazo y abortar. Sin embargo, su madre decidió no abortar. Ella ha expresado públicamente su gratitud a sus padres por esa decisión, y eso ha marcado tanto su trayectoria personal como su activismo en defensa de la vida. 

Formación, fe

Su familia es católica practicante, y Bernarda ha dicho que creció en un ambiente de fe que la marcó profundamente desde su infancia. Según entrevistas recogidas por medios suizos, su experiencia con la fe cristiana –especialmente el catolicismo– ha sido fuente de fortaleza espiritual y motivación artística.

Bernarda no solo ha dedicado su vida a la música, sino también a la teología y la filosofía. Según diversas informaciones, estudió estas disciplinas, lo que refleja no solo un compromiso artístico, sino también una búsqueda profunda de sentido que conecta con su fe. 

Trayectoria musical

Desde joven mostró interés por la música. Empezó a participar en concursos y proyectos musicales desde la década de 2010, incluyendo varios intentos por representar a Suiza en el Eurovision Song Contest. En 2011 participó en el proceso nacional suizo para Eurovision, y en años posteriores se presentó varias veces en la “Dora”, la selección croata para Eurovision, con varias canciones. 

Bernarda mezcla géneros como soul, gospel, blues, funk y jazz, estilos que utiliza no solo para entretener, sino para transmitir emoción. Y así narrar historias de fe, esperanza y lucha interior, como está siendo frecuente en conocidos cantantes esta temporada.

Una carrera marcada por ‘The Voice of Germany’

Una de sus historias profesionales más conocidas es su participación en The Voice of Germany (La Voz de Alemania). Bernarda ya compitió en 2018, llegando hasta el semifinal en esa edición del programa, lo cual la dio a conocer más ampliamente.

En 2025 ha vuelto a participar en la temporada 15 del popular concurso musical, esta vez con mayor madurez artística. Su voz y presencia en el escenario impresionaron a los entrenadores y al público por igual. Por ejemplo, en actuaciones recientes interpretó temas como “Rise Up” de Andra Day y su propia versión de otros clásicos, lo que la ayudó a avanzar en las distintas etapas del certamen.

Bernarda ha logrado clasificarse para la gran final de The Voice of Germany 2025, una hazaña que muchos consideran histórica. 

Activismo pro-vida y polémica pública

Como se ha informado, además de su música, Bernarda es conocida por su activismo en defensa del derecho a la vida. Ha participado en eventos como el Marsch fürs Läbe (Marcha por la Vida) en Suiza, manifestación anual que convoca a personas y organizaciones que defienden políticas en favor de la vida desde la concepción. En estas manifestaciones ha cantado y expresado su convicción de que “cada vida humana tiene un valor intrínseco”. 

Su postura pro-vida no ha estado exenta de controversia. En 2025, la cantante fue invitada a participar en el festival M4Music en Zúrich. Pero su concierto fue cancelado por los organizadores, que citaban preocupaciones de seguridad derivadas de protestas y amenazas de grupos contrarios a su activismo. 

Según diversos medios, la participación de Bernarda en el Marcha por la Vida y otras declaraciones públicas sobre el valor de toda vida humana habrían desencadenado las críticas y la presión social que llevaron a ese retiro del programa. 

Respuesta de Bernarda Brunović: respeto  

Respondiendo a algunas críticas, Bernarda publicó mensajes en redes sociales reafirmando que su voz y su música no serían silenciadas, subrayando que respeta a todas las personas independientemente de sus creencias, pero que también tiene derecho a expresar las suyas propias.

Bernarda Brunović dijo textualmente, según ‘Live Action News’: “En los últimos días, la gente ha hablado sobre mí, pero no conmigo. He sido cancelada, excluida, apartada, tratada como un peligro para la sociedad, como una ruina para la reputación de otras personas. Me han cancelado no solo del escenario de M4Music, sino que también me han prohibido subir a otro escenario”.

Y añadió: “Soy una artista, una música que ama la vida. Y amo y respeto a todas las personas, independientemente de su credo, nacionalidad, etnia, raza, orientación sexual o política, cualquier cosa. Todos tienen derecho a su opinión o creencias, y yo también tengo derecho a las mías”. “Ustedes pueden intentar borrarme, pueden negarse a escucharme, pero nunca me quitarán mi voz”.

El autorJavier García-Herrería / Francisco Otamendi

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Vocaciones

Del reggaetón a entregar su vida a Dios: la conversión de Belén Ayuso

Belén Ayuso cantaba letras de reggaetón que iban totalmente en contra de Dios. Tras atravesar una depresión y ansiedad se rindió al Señor y vivió una fuerte conversión. Ahora se dedica al pop cristiano.

Teresa Aguado Peña·12 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: 6 minutos

Belén Ayuso es una cantante de música cristiana que vivió un milagro en su vida gracias a Dios. Antes cantaba reggaetón con letras completamente opuestas a la palabra de Dios, y una enfermedad —que ella considera una bendición— la hizo detenerse y darse cuenta de que, aunque amaba la música, no estaba en sintonía ni con el Señor ni consigo misma. Intentando agradar a todos, se perdió hasta caer en una profunda depresión y ansiedad crónica. Cuando ni psicólogos, ni psiquiatras, ni su familia o amigos pudieron ayudarla, decidió acudir a Dios, rendirse ante Él y pedirle sanación, prometiéndole dedicarle su vida y su voz.

Hoy hablamos con una Belén feliz, agradecida y plenamente entregada a su propósito de cantar para el Señor.

¿Qué milagros concretos dirías que ha hecho en ti? 

–Uno de ellos es la sanación. Me sanó de la depresión y la ansiedad. Algo que en ese momento creía imposible, porque sobrevivía a un estado del que no podía salir.

Otro milagro es la liberación. Dios me limpió, me convirtió en una persona completamente diferente a la que era antes. Ese proceso de liberación es muy doloroso, porque Dios elimina esas partes de ti que tú has construido de ti misma por las heridas, las decepciones.

El milagro es que Dios haga de ti la nueva criatura. La nueva criatura en Cristo que es lo que Él quiere de ti y para ti. La liberación es felicidad.

Y esos son los dos milagros que yo considero que Dios ha hecho conmigo. 

¿Podrías explicar cómo es esa nueva criatura? ¿De qué forma Dios quiere hacer algo nuevo en ti? 

–Yo siempre digo que el sufrimiento hace que avances y Dios lo utiliza para eso precisamente. Porque si todo no fuera siempre como nosotros queremos, nunca miraríamos a Dios.

Esa soledad, ese sufrimiento, ese vacío fue lo que me hizo acudir al Señor. Es muy importante tener claro que los sufrimientos a los cristianos no nos matan, sino que nosotros renacemos en los procesos.

¿Agradeces ese sufrimiento? 

–Totalmente. Por eso yo siempre digo: Dios me bendijo con una enfermedad. Fíjate qué frase. Pero es que es la realidad, porque yo sé que si no hubiera pasado por ese sufrimiento, nunca hubiera mirado hacia Dios.

He visto un vídeo en el que dices, «mi familia pensaba que me había vuelto loca». Tú te conviertes y cambias radicalmente tu vida. ¿Cómo introduces esa conversión en tu círculo?

–Yo pasé de cantar reggaetón a de repente tener ese llamado de Dios. Cuando me sanó le dije: me entrego a ti, te debo todo. Cuando les conté lo que me había pasado, el llamado que había tenido del Señor, mis padres pensaban que me había vuelto loca literalmente.

Mis padres, que siempre han sido cristianos tampoco estaban de acuerdo en que cantara reggaetón y ese tipo de letras, porque mis letras eran apologías a drogas, alcohol, lujuria, infidelidad, todo lo que va en contra de Dios. Aún así para ellos fue una absoluta sorpresa, al igual que lo fue para mí, porque hace cuatro años jamás en la vida me hubiera planteado cantar para Dios.

Fue luz para todos. Ha cambiado también la relación con mis padres, con mis hijos, la manera que tengo de sentir, de amar, de ver a las personas, incluso de verme a mí misma también, porque al final Dios es quien te da esa identidad. Fue algo muy bonito para todos.

Es verdad que costó un poquito, porque no lo entendían al principio, pero ha sido otro milagro más que ha arreglado la situación en casa. 

¿Qué respuesta recibiste al empezar a hacer música cristiana? 

–Fue difícil no solo por la música, sino porque en general Dios me fue quitando cosas y limpiando mi vida de manera radical, tanto amistades como relaciones de pareja muy tóxicas, como la relación que tenía yo conmigo misma también.

Sí que es verdad que para mí fue un cambio brutal para mi entorno, pero muy agradecida. Yo creo que en el mundo en el que vivimos ahora que hay tanto sufrimiento, tanta ansiedad, tanta falta de amor propio que todos queremos decir lo bueno que nos pasa, nuestros éxitos, nuestras victorias, pero realmente el mundo grita autenticidad. Las personas quieren ver gente real, con problemas, con errores.

Por eso yo me muestro tal cual soy, porque estoy cansada de ver siempre gente a la que le va todo fenomenal. Es mentira. Todos tenemos problemas, cruces que cargamos, y es así y está bien.

Hablas de cómo el pecado te dejaba sucia a pesar de que te habías encontrado con Dios y sabías que Él te perdonaba ¿Cómo viviste el descubrimiento de la confesión? 

–Si te soy sincera, a mí desde pequeña me pasa una cosa. Cuando yo entraba al confesionario de pequeña, siempre me mareaba.

Es una cosa mental. Entraba, enseguida me mareaba, incluso me han tenido que sacar y ponerme las piernas para arriba, porque era una cosa con la que no podía desde pequeña.

Y en esa época, mi amiga Aisha, que canta música católica también, me decía, Belén, te tienes que confesar. Y yo le decía, hermana, no puedo. Entonces me dijo, «Belén, voy a orar por ti para que Jesús te acompañe en esa confesión y realmente te puedas confesar». Ese día entré con una tranquilidad que no me esperaba.

Pude sacar de mi todos los pecados que yo llevaba, de suciedad fatal. Y después de esa confesión que fue como quitarme 20 años de encima. Encontré paz.

Hay mucha gente que le llega la fe de una manera muy estrambótica y muy de sentimiento. Qué le dirías a la gente que quiere encontrarse con Dios pero no lo ve tan claramente.

–Yo les diría que el camino con Jesús, el camino con Dios, es el camino de la paz, del amor y de la liberación. Una persona que quiere encontrarse con Dios pero no tiene, como dices tú, ese sentimiento, solo tiene que pedírselo a Dios. Orar y decirle «Señor, yo quiero encontrarme contigo, yo quiero creer en Ti, aumentame la fe».

Yo soy una mujer de mucha fe, pero muchas veces también tengo esa falta de fe. A todos nos pasa, todos tenemos esas crisis. Pero es importante hablarlo con el Señor y pedirle esa fe tan necesaria.

Hay una cosa que los jóvenes llamamos ‘demons’. Son ‘flashbacks’ de algo que no te gusta de ti o un pecado que te acecha y que al final son remordimientos. ¿Cómo haces para superar esos ‘demons’? 

–Hay que tener claro que esas cosas vienen del enemigo. El diablo no puede saber lo que piensas. Eso solo puede Dios. Pero lo que sí puede hacer es meterte esos pensamientos en la cabeza. Y debemos rechazarlos. Tú sabes lo que Dios piensa de ti, lo que Dios te ama y lo que eres para Dios.

¿Sabes lo que a mí me pasaba muchísimo de pequeña? Cuando rezaba el Padre Nuestro, a veces me venía un pensamiento de «¡viva el diablo!» Y yo me preguntaba por qué me pasaba eso. Esos son pensamientos intrusivos y Dios sabe perfectamente que esos pensamientos no vienen de parte tuya. Entonces es importante tener esa tranquilidad de que Dios sabe perfectamente que tú lo amas y que tú eres de la luz.

Hablas de la importancia de la palabra de Dios. ¿De qué forma tu música se inspira en ella? 

–Mi música siempre se inspira en la palabra de Dios. Es verdad que yo soy una persona que me gusta plasmar mucho lo que siento hacia Dios, o incluso a veces cuando no siento a Dios, porque muchas veces tenemos esa sensación de «Dios no me escucha, Dios no está conmigo», que es mentira, porque Dios siempre está. Pero a mí me gusta ser muy real.

Yo no puedo subirme a un escenario y predicar lo que yo creo, lo que yo siento. Para mí la palabra de Dios es ley. Entonces yo actúo en base a la palabra de Dios.

¿Tienes algún ritual para ponerte a escribir tus canciones?

–Hago siempre una oración: «Señor, plasma lo que quieres que yo plasme. Que esto sirva como instrumento para la liberación de mis hermanos».

Porque yo hago música para servir y ayudar a que las personas que están perdidas puedan encontrar la luz como estuve perdida yo y la encontré. Para mí, el propósito que tiene Dios conmigo es ese y lo voy a pelear hasta el final. Siempre oro para eso, para que se pueda plasmar, para que pueda ayudar a otras personas y para alabar a Dios, por supuesto, que lo amo.

¿Qué pilares dirías que te ayudan a llevar tu fe?

–La confesión para mí es fundamental. En cuanto empiezo a pecar y no me confieso, va todo a peor, siempre.

Para mí la confesión es una liberación espiritual. Cuando tú eres perdonada en una confesión por el Señor, esos demonios ya no te pueden atacar porque un demonio no te puede culpar por algo que Dios ya te ha perdonado. La confesión se ha perdido muchísimo porque las personas tienen reparo en confesarse y realmente no saben lo que se están perdiendo.

De igual forma, también me ayudan mucho la Eucaristía, la oración, y el ayuno.

¿De qué forma te ayuda Dios a perdonar? ¿Cómo ves eso en concreto en tu vida? 

–¿Sabes qué pasa? Que yo he sido muy perdonada.

Mi sacerdote Guillermo me lo dice. Yo siempre perdono y perdono todo. Incluso a veces dejo que abusen de mí. Y no entendía por qué me pasaba esto. Entonces él me dijo «Belén, porque tú has sido muy perdonada». Y es que el perdón es algo que Dios me ha integrado muchísimo precisamente porque he experimentado ser tantas veces perdonada.

¿Tienes algún mensaje que quieras transmitir a nuestros lectores?

–Me gustaría dar un mensaje a los jóvenes.

Me encantaría que realmente pudieran mirar hacia Dios. Que supiesen que no les hace falta ninguna validación del mundo, porque el mundo sacrificó al hombre más bueno y más perfecto de este mundo, porque ni siquiera para el mundo fue suficiente.

Que se centren en el Señor, en tener esa relación. Dios le va a revelar el propósito. Todos hemos venido con un propósito a este mundo. Ninguna existencia es casualidad.

Dios tiene un propósito con cada uno de nosotros. Y en el momento en que le mires y tengas esa relación con Dios, Él te lo va a revelar.

Ese es el mensaje que me gustaría transmitir. Que son muy amados. 

Evangelización

México, nacimiento de una nación: Lo sagrado y la civilización

En México hay un dicho muy común: un mexicano puede no ser cristiano, pero es guadalupano.

Gerardo Ferrara·12 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: 5 minutos

Rudolf Otto, gran estudioso del fenómeno religioso —así como otros expertos como Eliade, Durkheim y Voegelin— considera que lo sagrado es el origen mismo de las civilizaciones, porque da forma al espacio (de «káos» a «kósmos»), regula el tiempo, legitima el poder político (pensemos en la figura del soberano sagrado en las civilizaciones antiguas y modernas) y fundamenta la ética y los símbolos.

La civilización, en la práctica, nace cuando el hombre reconoce un espacio, un tiempo y un orden sagrados.

Otto define lo sagrado como «numinoso»: una experiencia emocional primaria que fascina al hombre, que lo atrapa literalmente. Mircea Eliade, desarrollando esta intuición, había demostrado que lo sagrado no solo se manifiesta («ierofanía»), sino que funda un espacio ordenado, un mundo, separándolo precisamente del caos. Y el centro de este espacio ordenado es un «axis mundi», donde lo divino irrumpe abriendo una comunicación entre el cielo, la tierra y el mundo de los muertos.

A menudo pensamos que esto solo se aplica a las sociedades «religiosas», pero en nuestros países occidentales, tan laicos, hay axis mundi completamente separados del concepto «religioso» y, sin embargo, revestidos de un aura de sacralidad, como el Altar de la Patria en Roma, concebido como axis mundi «laico» del nuevo Estado italiano, alternativa civil al eje sagrado representado por San Pedro.

Los mexicas y su mundo

A menudo, los europeos hemos sido víctimas de una mentalidad que muchos definen como «eurocéntrica»: dispuesta a tachar a otras civilizaciones de bárbaras sin querer profundizar y conocer sus historias y culturas. Y, efectivamente, antes del «descubrimiento» de América, el México precolombino era una realidad compleja, un mosaico de pueblos, ciudades-estado, imperios y sistemas religiosos interconectados, unidos por alianzas, rivalidades y redes comerciales.

Los tlaxcaltecas, por ejemplo, eran una confederación enemiga de los aztecas (a pesar de tener un sistema político y religioso similar). Luego estaban los mixtecos y los zapotecos; los purépechas de Michoacán y los mayas, herederos de una civilización milenaria. Aunque carecían de unidad política, estos pueblos compartían una misma matriz simbólica: una visión sagrada, cíclica y profundamente relacional del cosmos.

El más poderoso y avanzado de estos pueblos era, en la época del fenómeno de Guadalupe (1531), el comúnmente conocido como «azteca» (de Aztlán, su mítica ciudad de origen), pero que se definía a sí mismo como mexica (pronunciado «meshica»), de donde deriva el topónimo México.

Los mexicas hablaban la lengua «náhuatl» y habían creado un imperio con capital («axis mundi») en la famosa Tenochtitlán, fundada míticamente en el lugar indicado por un águila y una serpiente («ierofanía»). Tenochtitlán se alzaba sobre una isla del lago Texcoco y estaba estructurada en forma social, jerárquica y religiosa. En su centro, en el Templo Mayor, se alzaban dos santuarios gemelos dedicados a las dos polaridades divinas: Tlaloc, señor del agua y la fertilidad, y Huitzilopochtli, dios solar y guerrero (también había otras «deidades», como Quetzalcóatl, serpiente emplumada relacionada con la sabiduría y la creación).

La relación con lo sagrado estaba rígidamente marcada por calendarios sagrados, astrología, poesía, danza ritual y arquitectura orientada astronómicamente.

Los mexicas practicaban sacrificios humanos para mantener el equilibrio cósmico y alimentar a los dioses, especialmente a Huitzilopochtli, el Sol. En su cultura, de hecho, Huitzilopochtli necesitaba sangre y energía vital para salir cada día. El sacrificio al dios del sol Huitzilopochtli consistía en la extracción del corazón aún latiente en lo alto del Templo Mayor de Tenochtitlán. Las víctimas solían ser prisioneros de guerra, obtenidos mediante campañas específicas (a Tlaloc, dios de la lluvia, se sacrificaban niños en época de sequía).

¿Politeísmo?

Los pueblos mesoamericanos no eran politeístas en sentido estricto, sino, más correctamente, monistas. Su compleja cultura religiosa consideraba a los dioses no como figuras autónomas, sino como emanaciones de una única energía divina («teotl») que estaba en la base de todo. En la práctica, creían en un único Dios que tenía muchas manifestaciones y otras tantas «formas» de referirse a él.

Sin embargo, cuando hablaban de la divinidad en general, los mexicas solo utilizaban términos como Tloque en Nahuaque, «Señor de lo cercano y de lo lejano», Ipalnemohuani, «Aquel por quien se vive», o Teyocoyani, «Aquel que forma y moldea». Este concepto es muy importante y clave para comprender por qué el fenómeno de Guadalupe caló tanto en el imaginario colectivo mexica.

Y en el momento en que la Virgen de Guadalupe se definió como «Nicān nicā, nicān nēcah, ichpoch en Dios, en Ipālnemohuani, en Teyōcoyani, en Tloque Nahuaque, en Ilhuicahua, en Tlalticpaque» —«Madre del Dios verdadero, del Dios por quien se vive (Ipalnemohuani), del Creador de los hombres (Teyocoyani), del Señor de lo que está cerca y de lo que está lejos (Tloque Nahuaque)»—, los indígenas sintieron que alguien hablaba no solo el idioma de su corazón y de su tierra, sino también el de sus mapas conceptuales.

Fue un giro cultural decisivo, una «hierofanía» que refundó un orden cósmico y confirmó lo que ya estaba en germen en las intuiciones del rey filósofo Nezahualcóyotl de Texcoco, pero también en lo más profundo de una cultura compleja como la mesoamericana (los famosos «Semina Verbi de Ad Gentes» 11): entre 9 y 10 millones de conversiones espontáneas, no forzadas, tras las apariciones de 1531. Siglos más tarde, Juan Pablo II resumiría este fenómeno definiendo Guadalupe como «el primer ejemplo de evangelización perfectamente inculturada».

Por eso, en México hay un dicho muy común: un mexicano puede no ser cristiano, pero es guadalupano.

Esta hierofanía crea, de hecho, un nuevo centro (pero utilizando el mismo centro geográfico y cultural, Tenochtitlán) plenamente transcultural: ni solo español ni solo mexica, sino mexicano, haciendo «de los dos un solo pueblo».

Ipalnemohuani y Yahwe: diferentes idiomas, un único concepto

Cuando oí hablar por primera vez de Guadalupe, y sobre todo del nombre Ipalnemohuani, «Aquel por quien se vive», conociendo el hebreo, inmediatamente pensé en un paralelismo: Ipalnemohuani es la traducción exacta del hebreo Yahwe, que deriva del verbo h–y(w)–h y significa ser/vivir en forma causativa: no solo «Yo soy», sino también «Yo hago ser/existir».

Del mismo modo, Ipalnemohuani contiene el verbo nahuatl nemohua, «vivir», con el prefijo ipal, que indica relación vital, causativa: «aquel por medio del cual se vive, que sostiene la vida y el ser».

Las apariciones de Guadalupe son, por tanto, una revelación (y un descubrimiento) de un significado ya contenido, aunque de forma embrionaria, en la mentalidad mesoamericana, cuya lengua, el náhuatl (definida como «copiosa, elegante, de gran artificio» por Fray Alonso de Molina), guarda, al igual que la hebrea, un tesoro de complejidad y significados simbólicos.

El español de México también conserva trazas del «náhuatl» en las formas afectivas (casita, mamita) y de cortesía (ustedes), discreta señal de una lengua que «tiene raíces» en el «náhuatl» y de un fenómeno transcultural, como el de Guadalupe, que ha creado un nuevo pueblo que, a veces sin saberlo, sigue siendo neltiliztli tlacatl

Me gustaría terminar este artículo con las palabras de Nezahualcóyotl (1402-1472):

Nadie puede, aquí abajo,

Nadie puede ser amigo

Del dador de la vida:

Solo se le puede invocar.

Pero junto a él,

Junto con él,

se puede vivir en la tierra.

Quien lo encuentra,

solo puede saber esto: Él es invocado,

junto a él, con él.

Se puede vivir en la tierra.

Nadie es realmente tu amigo,

¡oh dador de la Vida!

Solo como si entre las flores

buscáramos a alguien,

así te buscamos,

nosotros que vivimos en la tierra.

mientras estamos junto a ti,

Es como si Nezahualcóyotl, mucho antes que Guadalupe, hubiera intuido que el verdadero Dios no domina, sino que acompaña: «junto a él, con él, se puede vivir en la tierra».

Mundo

Dr. Saif, Foro Abraham: El Papa “da un mensaje de normalidad frente a discursos que asocian Islam, cristianismo y conflicto”

El Dr. Saif El Islam Benabdennour, presidente del Foro Abraham, ha manifestado, en una entrevista con Omnes, que el reciente viaje del Papa “da un mensaje de normalidad frente a discursos que asocian Islam, cristianismo y conflicto”. A su juicio, “el diálogo interreligioso es hoy más necesario que nunca”.

Francisco Otamendi·12 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: 5 minutos

Una conferencia del Dr. Saif El Islam Benabdennour (Mequinez, Marruecos), presidente del Foro Abraham, en la Fundación para la Cultura Islámica y la Tolerancia Religiosa (FICTR) en Madrid, y la reciente visita del Papa León XIV a Turquía y Líbano, han propiciado esta entrevista.

En la conversación, el Dr. Benabdennour menciona algunos desafíos ante los que se encuentra el mundo, como las guerras y las olas de desplazamientos masivos. Y considera que ante este panorama, “el diálogo intercultural y la cooperación internacional no son opciones voluntarias, sino necesidades urgentes para afrontar los retos del siglo XXI”.

También señala que “el diálogo interreligioso es hoy más necesario que nunca, pero exige realismo, paciencia y una pedagogía de la escucha”.

Al final hablamos del viaje del Papa León XIV a Turquía y Líbano, una visita que el profesor ha seguido como musulmán con interés.

Sobre su conferencia sobre tolerancia y diálogo, ¿cuál ha sido el contexto y el motivo?

– La conferencia ha tenido lugar en un contexto de promoción del entendimiento entre culturas y religiones, organizada por una institución comprometida con el diálogo y el respeto (FCTR de Madrid). Es un esfuerzo de Foro Abraham para tender puentes. El motivo principal de la conferencia ha sido reflexionar sobre la importancia de la educación y la cultura para fortalecer las relaciones entre personas de distintos orígenes.

El Dr. Said El Islam Benabdennour, en la conferencia en FICTR en Madrid (@FICTR).

Se ha referido usted a la crisis y la caída del mito del progreso inevitable. ¿Puede explicar un poco su reflexión?

– Cuando se habla de las “crisis de nuestro tiempo” y de la caída del mito del progreso inevitable, nos referimos a la idea, muy extendida durante los siglos XIX y XX, de que la humanidad avanza siempre hacia un futuro mejor gracias a la ciencia, la tecnología y el crecimiento económico. Según ese mito, cada generación viviría mejor que la anterior y la historia tendría una dirección claramente ascendente.

Sin embargo, señalamos que esa visión optimista ya no funciona. Las crisis actuales —sociales, económicas, ecológicas, culturales y tecnológicas— muestran que el progreso no es automático ni está garantizado. La humanidad avanza en algunos aspectos, pero retrocede en otros: aumenta la desigualdad, crece la polarización social, se debilitan los vínculos humanos y se generan nuevas formas de violencia simbólica y cultural. Además, el desarrollo tecnológico, que tenía que liberarnos, forma parte del problema. Muchos lo utilizan como herramienta de desinformación o control.

En este contexto debemos repensar el progreso, no como algo inevitable, sino como una tarea humana que exige responsabilidad, compromiso y estar en alerta permanente. El progreso no sucede solo: se construye a través del diálogo, la cooperación, la educación y la capacidad de corregir nuestros propios errores. Solo entendiendo esta complejidad podemos hacer frente a las crisis de nuestro tiempo.

¿En qué sentido ha citado a Walter Benjamin, Hannah Arendt y Michel Foucault?

– He citado a Walter Benjamin, Hannah Arendt y Michel Foucault para iluminar distintos aspectos de las crisis contemporáneas y para mostrar que los desafíos actuales no pueden entenderse solo desde la economía o la política, sino que requieren una reflexión profunda sobre la cultura, el poder y la condición humana. 

En resumidas palabras, citamos a estos tres pensadores porque cada uno ofrece una clave para entender nuestro tiempo. 

Benjamin critica el mito del progreso. Arendt subraya los peligros de la deshumanización. Mientras que Foucault critica las  nuevas formas de poder y control en la sociedad contemporánea. 

En el mismo sentido, podemos hablar del pensador español Jovellanos, cuyo análisis sigue vigente cuando afirma que un pueblo ignorante es instrumento ciego de su propia destrucción. En conjunto, permiten comprender por qué el saber y el diálogo no son solo ideales, sino respuestas necesarias a las crisis actuales.

¿Es correcto decir que usted ha repasado el panorama mundial, y que menciona problemas como las migraciones causadas por crisis climáticas y humanas?

– Sí, es completamente correcto. El mundo se encuentra ante desafíos que atraviesan las sociedades de los cinco continentes. Entre los fenómenos más relevantes, podemos destacar las guerras, las olas de desplazamiento, que no solo responden a conflictos políticos o económicos, sino también a las crisis climáticas, cada vez más graves. Estos desplazamientos masivos no son hechos aislados, sino un síntoma global de un mundo interconectado pero profundamente desigual.

Ante tal panorama, el diálogo intercultural y la cooperación internacional no son opciones voluntarias, sino necesidades urgentes para afrontar los retos del siglo XXI.

Dr. Musabeh Saeed Alketbi, director general de la Fundación de la Cultura y Tolerancia Religiosa (dcha.), con el presidente del Foro Abraham (@FICTR).

¿Qué significa pasar de una tolerancia pasiva a una tolerancia activa?

– Aquí proponemos superar la visión tradicional de la tolerancia como una actitud meramente pasiva, entendida como “permitir” o “aguantar” lo que es diferente. Esta forma de tolerancia no genera convivencia real, ni relaciones de respeto auténtico. Es una tolerancia frágil que puede romperse fácilmente en situaciones de tensión.

La sociedad contemporánea necesita avanzar hacia una tolerancia activa, que implica reconocimiento del otro como otro; se trata de reconocer su dignidad, sus derechos, su visión del mundo y su contribución a la comunidad. La diferencia no es un problema, sino un valor. En este sentido, recordamos la afirmación de José Cadalso, el pensador español en el siglo XVIII: “El verdadero patriotismo no consiste en alabar todo lo propio y condenar todo lo ajeno”.

La tolerancia activa exige hablar y escuchar, participar en conversaciones reales. No es silencio ni indiferencia, sino comunicación y apertura. No se trata solo de evitar el conflicto, sino de trabajar por la convivencia, por un espacio compartido donde se pueda convivir con justicia, igualdad y respeto mutuo.

La tolerancia activa supone intervenir cuando se detectan injusticias. Es una postura ética: no basta con no ser injusto; es necesario oponerse a la injusticia.

¿Ha podido seguir el reciente viaje del Papa León XIV?

– Aquí tenemos que subrayar el significado de que un Papa visite países de mayoría musulmana. La visita tiene un valor simbólico claro, porque demuestra que la confianza entre religiones es posible, y da un mensaje de normalidad frente a discursos que asocian Islam, cristianismo y conflicto. Podría interpretarlo como un paso más en la “normalización del Otro”.

El Papa habló precisamente de acogida, dignidad y solidaridad. Esto se podría relacionar con la idea de que las religiones deben ser puentes para construir humanidad compartida, no barreras.

¿Cómo ve el diálogo interreligioso ahora?

En cuanto a la situación del diálogo hoy en día, se puede decir que hay avances. Existen países de mayoría musulmana que fomentan el diálogo. Marruecos, Qatar, Arabia o Emiratos. Podemos citar el encuentro de líderes religiosos de Astána, Kazajstán. Una referencia desde hace años. 

Pero no hay que olvidar los riesgos de polarización política, la instrumentalización de las religiones, los discursos extremistas en ambos lados. Tenemos que llevar el diálogo auténtico al terreno de la práctica.

He seguido como musulmán el viaje del Papa con interés. La visita es un gesto importante hacia la convivencia y el respeto entre religiones. El diálogo interreligioso es hoy más necesario que nunca, pero exige realismo, paciencia y una pedagogía de la escucha.

El autorFrancisco Otamendi

Vaticano

Carta apostólica del Papa sobre la importancia de la arqueología cristiana

León XIV escribe sobre la importancia de la arqueología, con motivo del centenario del Pontificio Instituto de Arqueología Cristiana.

OSV / Omnes·11 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: 4 minutos

Por Carol Glatz, OSV

La arqueología cristiana busca ver, oír y tocar la Palabra hecha carne, afirmó el Papa León XIV, invitando a los obispos del mundo y a otros a alentar a los jóvenes, laicos y sacerdotes a estudiar arqueología.

Reliquias antiguas, catacumbas, artefactos y ruinas de las primeras comunidades cristianas ayudan a los fieles a «redescubrir las raíces de su fe» y hablan «a los que están lejos, a los no creyentes y a los que se preguntan por el sentido de la vida, porque encuentran un eco de eternidad en el silencio de las tumbas y en la belleza de las primeras basílicas cristianas», escribió el Papa en un nuevo documento.

«Además, la arqueología habla a los jóvenes, que a menudo buscan autenticidad y significado; a los académicos, que ven la fe como una realidad históricamente documentada más que una abstracción; a los peregrinos, que encuentran en las catacumbas y los santuarios un sentido de propósito y una invitación a orar por la Iglesia», escribió.

El Vaticano publicó la carta apostólica del Papa León XIII «sobre la importancia de la arqueología» el 11 de diciembre, «con motivo del centenario del Pontificio Instituto de Arqueología Cristiana», fundado por el Papa Pío XI en 1925. El Papa también se reunió con miembros del instituto en una audiencia en el Vaticano ese mismo día.

El instituto es una institución de investigación y enseñanza de posgrado que ofrece títulos en arqueología cristiana y ha capacitado a cientos de arqueólogos que se especializan en el cristianismo antiguo.

En la carta de seis páginas, el Papa León reafirmó «el papel esencial de la arqueología en la comprensión del cristianismo y, en consecuencia, su aplicación en la formación catequética y teológica».

«No se trata de reducir la vida eclesial a un culto al pasado», escribió. La verdadera arqueología cristiana consiste en hacer que «el pasado hable al presente» y reconocer «el papel del Espíritu Santo en la guía de la historia».

«En el mundo acelerado de hoy, existe una tendencia a olvidar y a consumir imágenes y palabras sin reflexionar sobre su significado», escribió el Papa León. «La Iglesia, por otro lado, está llamada a educar a las personas en la memoria, y la arqueología cristiana es una de sus herramientas más nobles para lograrlo».

La arqueología es «un ministerio de esperanza, pues demuestra que la fe ya ha sobrevivido tiempos difíciles y resistido persecuciones, crisis y cambios», escribió. «Quienes estudian los orígenes del cristianismo descubren que el Evangelio siempre ha tenido una fuerza generadora, que la Iglesia siempre renace» y que la fe «se ha renovado y regenerado, arraigando en nuevos pueblos y floreciendo en nuevas formas».

«Vivimos en una época en la que el mal uso y el consumo excesivo han primado sobre la preservación y el respeto», escribió. «La arqueología, en cambio, nos enseña que incluso la evidencia más pequeña merece atención, que cada detalle tiene valor y que nada puede desecharse».

Los arqueólogos, escribió, «no destruyen, sino que descifran», identificando «el espíritu de una época, el sentido de la fe y el silencio de la oración en una pieza de cerámica, una moneda corroída o un grabado descolorido». Esta actitud y este enfoque de respeto «pueden enseñarnos mucho sobre la pastoral y la catequesis hoy».

«Las comunidades cristianas salvaguardaron no solo las palabras de Jesús, sino también los lugares, objetos y signos de su presencia», escribió. «La tumba vacía, la casa de Pedro en Cafarnaúm, las tumbas de los mártires y las catacumbas romanas dan testimonio de que Dios ha entrado verdaderamente en la historia, y de que la fe no es una mera filosofía, sino un camino tangible en la realidad del mundo».

«En una época en la que la cultura a menudo pierde de vista sus raíces, la arqueología se convierte en un valioso instrumento» para la evangelización, afirma en el nuevo documento.

La arqueología cristiana no se limita a mirar el pasado, escribió, sino que también habla a todas las personas del presente: a los fieles, a los que están lejos, a los no creyentes, a los jóvenes e incluso a los eruditos.

«La misión de la arqueología cristiana sigue siendo ayudar a la Iglesia a recordar sus orígenes, preservar la memoria de sus inicios y contar la historia de la salvación no sólo a través de palabras, sino también a través de imágenes, formas y espacios», escribió.

La arqueología cristiana «busca tocar, ver y oír la Palabra encarnada», escribió. «Al centrarse en las huellas físicas de la fe, la arqueología nos educa en una teología de los sentidos: una teología que sabe ver, tocar, oler y escuchar».

«¿Creemos también nosotros en el poder del estudio, la formación y la memoria? ¿Estamos dispuestos a invertir en cultura a pesar de las crisis actuales, a promover el conocimiento a pesar de la indiferencia y a defender la belleza incluso cuando parezca irrelevante?», preguntó el Papa León.

Invitó a “los obispos, así como a los líderes y guías en los ámbitos de la cultura y la educación, a animar a los jóvenes, laicos y sacerdotes a estudiar arqueología”.

«La arqueología cristiana es un servicio, una vocación y una forma de amor a la Iglesia y a la humanidad», escribió, animando al instituto pontificio a «continuar sus excavaciones. Seguir estudiando, enseñando y contando la historia» a los demás, así como a «hacer visible la Palabra de vida, dando testimonio de que Dios se hizo carne, que la salvación ha dejado su huella y que este Misterio se ha convertido en relato histórico».

El Pontificio Instituto de Arqueología Cristiana

El Pontificio Instituto de Arqueología Cristiana fue fundado para complementar el trabajo de la Comisión Pontificia de Arqueología Sagrada, que supervisa la protección, conservación y administración de las catacumbas cristianas y otros sitios arqueológicos sagrados en Italia; la Pontificia Academia Romana de Arqueología, que promueve conferencias académicas y estudios sobre arqueología que abarca desde la antigua Roma hasta la época medieval; y la Pontificia Academia «Cultorum Martyrum», que promueve la veneración, el estudio histórico y la memoria litúrgica de los mártires cristianos.

El Papa León instó a los diferentes organismos a cooperar, comunicarse y apoyarse mutuamente.

La arqueología cristiana es «un recurso para todos», escribió, al promover la cultura e inspirar «el respeto por la diversidad».

El autorOSV / Omnes

España

También en España crece el número de adultos bautizados

La Iglesia rinde cuentas: se mantienen las cifras de asistencia a Misa y cuatro millones de personas recibieron su ayuda asistencial

Jose Maria Navalpotro·11 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: 5 minutos

Crece también en España el número de adultos que se bautizan (13.000). Los centros educativos católicos ahorran al estado 5.067 millones de euros y casi cuatro millones de personas se beneficiaron de la actividad caritativa de la iglesia. Estos son algunos de los datos representativos de la Memoria de actividades 2024 presentada por la Conferencia Episcopal.

La Iglesia es la mayor red social cara a cara de nuestra sociedad, según se desprende de la Memoria de actividades de la Conferencia Episcopal Española (CEE) correspondiente a 2024, presentada en rueda de prensa el 11 de noviembre por el secretario de la Conferencia monseñor César Francisco García Magán y por Ester Martín, directora de la Oficina de Transparencia de la Conferencia.

La Memoria supone un “ejercicio de transparencia y de verdad hacia los fieles católicos, hacia la sociedad y las instituciones”, ha señalado monseñor García Magán. Hay datos cuantitativos, como los más de ocho millones de asistentes habitualmente a la Misa dominical, y otros puramente económicos, como el hecho de que por cada euro de gasto que realiza la Iglesia, en su misión pastoral, social y cultural, se generan 1,65€ en la economía española. 

Monseñor García Magán y Ester Martín en la presentación de la Memoria

Participación en los sacramentos

Entre los datos recogidos en la Memoria 2024 figura la cifra de 8,23 millones de personas (mayores de 10 años) que asisten regularmente a Misa los domingos, lo que supone un leve incremento de un 0,3 % de la cantidad registrada el año pasado.

En estos números destacan los 13.323 bautizos de adultos, es decir, personas mayores de 7 años, con una tendencia al alza en los últimos años. Este fenómeno también se registra, en mayores proporciones, en países europeos como Francia o Bélgica. «Hay que tener en cuenta que en España el número de bautizos de niños es mucho mayor en comparación con el total que en esos otros países», ha puntualizado monseñor García Magán. En cifras totales, la Memoria recoge 146.370 bautizos el año pasado, frente a los 152.426 del año anterior.

En el ámbito de la administración de sacramentos, en 2024 hay un ligero descenso general: se registraron 154.677 primeras Comuniones (162.580 en 2023), 103.535 confirmaciones (107.153 en 2023), 31.462 matrimonios (33.500) y 26.013 unciones de enfermos (26.120).

En este descenso, aparte de otras razones, puede influir la caída de la natalidad en España, según ha explicado Martín: «Esto se refleja en el número de quienes reciben los sacramentos», ha señalado.

En cuanto a los «recursos humanos», según la Memoria, además de los 8,2 millones de fieles de práctica religiosa habitual, hay en España 14.994 sacerdotes; 31.503 religiosos y religiosas (7.449 de ellos, monjes y monjas de clausura), 9.648 misioneros y 1.036 seminaristas, «con un incremento en el número», según el secretario de la CEE. Además, existen 122 obispos, incluyendo los eméritos. Hay 82.106 catequistas y 34.494 profesores de religión que contribuyen a extender el mensaje cristiano. 

Cuestión de dineros

Entre las cifras económicas, la Memoria destaca cómo el gasto de la Iglesia en sus actividades está financiado en su totalidad por los fieles y los contribuyentes. El gasto de la actividad de la Iglesia diocesana en España es de 1.428 millones de euros, lo que supone 4 veces más en relación a lo aportado por la asignación tributaria.

En palabras del secretario de la CEE, esta asignación tributaria supone «un ejercicio de democracia fiscal. Es lo que deciden los contribuyentes a través de la equis en la declaración de la renta. A nadie se le obliga».

Así, en 2024 las diócesis recibieron a través de la asignación tributaria 326,5 millones de euros. Otros 399,7 millones proceden de las aportaciones voluntarias de los fieles (donativos directos, suscripción periódica u otros); 168, ingresos de patrimonio; y otros 424,5 millones por otros ingresos corrientes, como subvenciones de diferente tipo, actividades. A ello se suman 66,6 millones de ingresos extraordinarios, por cuestiones patrimoniales y de capital.

Ester Martín ha subrayado que el apartado de la aportación periódica de los fieles ha crecido un 11 %.

En el gasto diocesano 236 millones (un 19 por ciento del total) se dedicaron a actividades pastorales y asistenciales de las diócesis y parroquias; 197 millones (16 %), en retribución de los sacerdotes; 257 millones (20 %), en personal laico de las diócesis; 35 millones (3 %) a centros de formación, y la mayor partida, 419 millones, (33 %) a gastos de funcionamiento y edificios. A ello se suman 117,6 millones de gastos extraordinarios (nuevos templos y otros). Las diócesis han aumentado en casi 7 millones de euros la cantidad directa destinada a actividades asistenciales.

La actividad que realizan las entidades de la Iglesia tiene una repercusión socioeconómica en sectores clave de la economía.  Así, por cada euro de gasto que realiza la Iglesia, con el fin de cumplir su misión pastoral, social y cultural se generan 1,65 € en la economía española, según recoge la Memoria. 

Ahorro en educación

Según ha destacado Ester Martín, los 2.527 centros educativos católicos suponen un ahorro para el Estado de 5.067 millones de euros anuales, con un aumento de un 30 % en los últimos cuatro años. En estos centros estudian 1.482.503 alumnos. Más de 100.000 ellos han participado en grupos de catequesis, formación en la fe y voluntariado. 

Además, en concreto se registran 336 colegios diocesanos en España, con cerca de 150.000 alumnos.

En cuanto a la actividad caritativa, cuatro millones de personas recibieron ayuda de la Iglesia en más de 9.000 centros sanitarios y asistenciales. En el ámbito de la salud, los 972 centros sanitarios, hospitales, ambulatorios o residencias acogieron a 1.330.128 personas. 

Los centros asistenciales son la mayor parte, 8.088, que ayudaron a 2.482.107 personas. La mayor parte de estos centros está enfocado a la lucha contra la pobreza, con 6.282 centros, que atendieron a casi dos millones de personas. Otros centros asistenciales tienen como objetivo la promoción del trabajo, la asistencia a inmigrantes y refugiados, la defensa de la vida y la familia, la rehabilitación de toxicómanos, la promoción y protección de la mujer, entre otros.

Además, en la Pastoral penitenciaria se cuenta con 159 capellanes y 2.047 voluntarios que prestan una ayuda humana y espiritual esencial en las capellanías de 84 centros penitenciarios y en 87 casas de acogida. Mantienen 1.237 programas de ayuda religiosa, social y jurídica.

En esta actividad asistencial cabe destacar el dato de los 52.000 puestos de trabajo directos creados por las diócesis y la Conferencia Episcopal.

Patrimonio

La huella de la Iglesia católica en la cultura en España es determinante. Prueba de ello son los 3.161 bienes de interés cultural que pertenecen a la Iglesia. Existen además, por ejemplo, 287 museos diocesanos, parroquiales y religiosos. La Iglesia cuida de este rico patrimonio y para ello en 2024 las diócesis destinaron 91,2 millones de euros a 842 proyectos de construcción y conservación de edificios y monumentos.

La Memoria de actividades recoge asimismo el impacto de la Iglesia en las celebraciones y fiestas religiosas. Además del millón de cofrades que existe en España hay 171 fiestas de Semana Santa declaradas de interés turístico, dentro de un total de 426 celebraciones y fiestas religiosas como romerías o procesiones.

Hay 638 santuarios en España, incluyendo no solo los emblemáticos por su número de visitantes, como Montserrat, El Pilar, Caravaca de la cruz o Torreciudad, sino otros pequeños y situados en pueblos humildes. En este sentido cabe también mencionar el Camino de Santiago, que reunió el año pasado a 499.183 peregrinos registrados.

Los datos de la Memoria de actividades 2024 están disponibles en la web de la Conferencia Episcopal y en la del Portal de Transparencia.

Evangelización

Guadalupe: la imagen que crea un pueblo

La imagen de Guadalupe funcionó como un "Código indígena" lleno de símbolos que comunicaron el Evangelio de forma comprensible a los mexicas y produjeron millones de conversiones espontáneas, siendo considerada el ejemplo más perfecto de evangelización inculturada.

Gerardo Ferrara·11 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: 5 minutos

Fueron unos signos los que convencieron al obispo y a los habitantes de la nueva Ciudad de México de la autenticidad de lo que Juan Diego contaba. En concreto, fue el manto (tilma) del vidente.

La tilma

Para creer en la autenticidad de las apariciones, el obispo Juan de Zumárraga pidió a Juan Diego una señal y, durante la cuarta aparición, la Virgen le dijo al vidente que recogiera unas flores que habían florecido milagrosamente en el Tepeyac (rosas de Castilla que florecían en diciembre en un terreno árido) y que se las llevara al obispo después de guardarlas en su tilma de fibra de agave.

Juan Diego obedeció y, ante el obispo y varios testigos, desplegó el manto, en el que, al salir las flores, apareció la imagen de la Virgen.

¿Qué sabemos de esta tilma, con la imagen impresa en ella?

  • Es aceropita (término derivado del griego que significa «no pintada a mano»), como la Sábana Santa de Turín: los colores flotan a 0,3 mm de la fibra, como suspendidos.
  • Los estudiosos la definen como «Códice Guadalupano» o «Códice teofánico-indígena», porque los indígenas no utilizaban el alfabeto, sino pictogramas sagrados realizados por los tlacuilos. La tilma es, por lo tanto, un texto sagrado visual, comprensible en la gramática simbólica nahua y escrito sobre tela (pero también se «escribían» sobre amatl, papel obtenido de la fibra de higuera o agave).
  • Es una prenda sencilla, de campesinos, áspera y frágil, de tejido natural que se deteriora en 15-20 años. Pero la de Juan Diego ha resistido casi cinco siglos, sin deteriorarse significativamente, soportando incluso la explosión de una bomba.
  • Tiene características simbólicas tanto cristianas como indígenas.

Los símbolos del código

Entre los símbolos inmediatamente interpretables por los mexicas se encuentran:

  • El Nahui Ollin, flor de cuatro pétalos en el vientre de la Virgen. Símbolo más sagrado de la cosmología nahua, representa al Dios único (del que emanan las demás divinidades), origen de la vida y del tiempo, centro del universo (axis mundi), punto en el que se encuentran el cielo y la tierra. Para un mexica, esta flor en el vientre de la Virgen significaba que ese Dios único entraba en la historia en el seno de una madre. Hay que decir también que las flores, en el mundo nahua, son un objeto altamente simbólico, símbolo supremo de la verdad y de la vida espiritual. Ofrecérselas significaba ofrecer su propio corazón.
  • Las estrellas. En la tilma aparece el mapa exacto de las estrellas visibles en el cielo sobre la Ciudad de México el 12 de diciembre de 1531. Esto tiene un significado muy fuerte, que se traduce en el concepto de tlalticpac in ilhuicac, «armonía entre el cielo y la tierra»: algo que ocurre en la historia pero que es confirmado por las estrellas, una unión entre lo humano y lo divino, lo celestial y lo terrenal.
  • El cinturón materno. La Virgen lleva una banda negra sobre el vientre, igual que las mujeres mexicas embarazadas, lo que indica que no es una diosa, sino que lleva en su seno al Nahui Ollin, es decir, lo divino: el Dios único. También aquí se aprecia la similitud entre este símbolo y el concepto de Theotokos (madre de Dios) referido a María, criatura pero madre del Creador.
  • La postura. La rodilla flexionada y el pie izquierdo adelantado indican la posición típica de la danza sagrada mexica, netotiliztli: una danza que es oración, el cuerpo que se mueve en armonía con el ritmo cósmico, como persona que se mueve y se relaciona con la creación y las criaturas.
  • Los ojos. Visibles solo a partir del siglo XX, en los ojos de la Virgen de Guadalupe aparecen reflejos microscópicos de trece figuras. El primero en darse cuenta de este detalle fue un fotógrafo, Alfonso Márquez, en 1929. El descubrimiento fue confirmado en 1951 por José Carlos Salinas, quien identificó la silueta de Juan Diego. En 1979, gracias al aumento digital, se lograron identificar otras figuras reflejadas en las pupilas, entre ellas la del obispo Zumárraga, un intérprete y un grupo familiar, con un efecto óptico compatible con el de un ojo humano vivo: un detalle imposible de lograr con las técnicas pictóricas de la época.
  • El sol y la luna. La Virgen aparece vestida con el sol y de pie sobre la luna oscura. En la cultura mexica, el sol y la luna eran divinidades muy poderosas. El hecho de que la Virgen esté revestida con el sol y apoyada sobre la luna indica una superación de estas figuras: criatura, Madre del Creador y de los hombres, no solo ella, sino todos sus hijos «superan» a los ídolos antiguos.

Misión dialógica o impositiva

La caída de Tenochtitlán en 1521 no fue solo un acontecimiento político, sino que para los mexicas supuso el fin del Quinto Sol, es decir, el fin del mundo: se derrumbaba el orden cósmico, no solo el imperio. Fue un desarraigo y un desorientamiento: los sacrificios habían terminado, pero el sol seguía saliendo, ¿por qué? Así pues, además de la aflicción, permanecía una apertura a lo sagrado, a lo divino, a alguien que pudiera acudir en su ayuda.

Consideremos algunos hechos.

Los mexicas estaban muy apegados a su tradición, ligada al concepto de «tener raíces» (solo era auténtico lo que echaba raíces en la historia, en la comunidad y en la identidad — neltiliztli tlacatl, «el hombre que tiene raíces»). Esto suponía que estaban dispuestos a mejorar y purificar sus tradiciones, pero no a erradicarlas o sustituirlas.

Algunos misioneros españoles, como Bernardino de Sahagún, Alonso de Molina y Diego Valadés, lo habían comprendido bien y habían adoptado un modelo «dialógico» de misión: intentaron traducir el Evangelio a los conceptos y al lenguaje nahua.

Otros, en cambio, prefirieron adoptar un modelo «impositivo», convencidos (Plática de 1524) de que los indígenas habían atraído la ira divina con su comportamiento y que, por lo tanto, su pasado debía ser literalmente borrado, erradicándolos de sus tradiciones.

Entre ellos se encontraba Juan de Zumárraga, primer obispo de Nueva España y de la Ciudad de México, quien fue precisamente quien pidió la señal a Juan Diego y luego le creyó después de ver la tilma.

Zumárraga destruyó ídolos, templos y manuscritos, intentando eliminar la memoria espiritual nahua. Sin embargo, precisamente a él, símbolo del modelo impositivo, se le concedió la señal más preciada: ese código teofánico-indígena que es la tilma con la imagen de la Virgen impresa.

Un mensaje no «impuesto desde arriba»

El mensaje de Guadalupe, un mensaje de reconciliación y superación de los conflictos, no es, por tanto, solo para los nuevos creyentes, sino también para los antiguos. Es como si la Virgen, como madre buena y paciente con todos sus hijos, se revelara a unos para purificar su memoria y su pasado, confirmando lo que ya era bueno pero superando lo que era erróneo, y a otros no para corregirlos como una maestra, sino para «educarlos» en el diálogo, anunciando el Evangelio y sin imponer un modelo cultural.

Es significativo el hecho de que la Virgen no prescinda del obispo (al que involucra en todo y que a menudo es el destinatario de sus mensajes y al que dirige sus peticiones), una autoridad de la Iglesia y español, y que no se limite a traducir el mensaje cristiano a otra lengua, sino que lo revele utilizando un lenguaje y categorías afectivas, religiosas y culturales típicamente nahuas. No habla desde fuera: habla desde el interior del alma de México, que, de hecho, estaba dando a luz.

El sociólogo alemán Hartmut Rosa afirma que las personas cambian, se transforman, no simplemente cuando reciben nuevas ideas, sino cuando algo resuena en su interior, como si la realidad les devolviera su propia voz. Y esta experiencia de «resonancia» se produce cuando no hay dominación, sino apertura, implicación emocional, respuesta personal y transformación mutua.

Algo similar afirman también los teóricos de la comunicación Kent y Taylor, que exponen su «teoría de la comunicación dialógica» afirmando que el verdadero diálogo, como «forma más elevada de comunicación», es aquel basado en la empatía, la cercanía, el riesgo de abrirse al otro, el compromiso con una relación duradera.

Y Guadalupe es esto: una experiencia de resonancia, de reconocimiento mutuo, de empatía.

Entre 1531 y 1545 se registraron entre 8 y 10 millones de conversiones espontáneas, sin coacción, pero no a la fe «española», sino a una fe cristiana inculturada (Juan Pablo II definió Guadalupe como «el primer y más perfecto ejemplo de evangelización inculturada en la historia de la Iglesia»).

El antropólogo mexicano Miguel León-Portilla afirmó, de hecho, que «en Guadalupe no nació una nueva religión, sino una nueva identidad: ni española ni indígena, sino mestiza, mexicana».

¿Qué es Navidad para ti?

Entre tradiciones, leyendas y celebraciones que recorren el mundo, la Navidad nos recuerda su sentido más profundo: el nacimiento de Jesús, origen de un espíritu que une, inspira bondad, despierta gratitud y nos invita a amar a Dios sirviendo a nuestros hermanos.

11 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: 3 minutos

Inicia el año litúrgico con el adviento, tiempo de preparación para la celebración de la Navidad.  Hice una breve encuesta entre amigos pidiendo que respondieran una sola pregunta: 

¿Qué es navidad para ti?

Obtuve respuestas variadísimas:

  • Es la fiesta en la que celebramos el nacimiento de Jesucristo
  • Es un tiempo de paz, de convivencia entre amigos y familiares
  • Es un tiempo de alegría, esperanza y fe
  • Es “la corredera”, hay que comprar regalos, organizar cenas, cumplir compromisos
  • Es una convivencia familiar muy bella en donde hay abrazos, cariño, unidad
  • Es una época del año que me pone triste
  • Es la oportunidad de hablar a los niños de su mejor amigo: el niño Dios

Lo cierto es que Navidad es una fiesta que incide en más de 160 países, prácticamente en todo el mundo, por razones religiosas, culturales y, también por razones comerciales. Se celebra el 25 de diciembre y constituye una de las fiestas principales para quienes somos cristianos pues conmemoramos el nacimiento de Jesucristo, acaecido en Belén (Cisjordania, Palestina) y desde el cual contamos el tiempo de nuestra era.

De muchas formas, esta celebración fomenta la unión familiar, el amor, la paz y el intercambio de regalos, con tradiciones como el árbol de Navidad, cenas especiales y la figura de Papá Noel (Santa Claus, San Nicolás). 

La Befana en Italia, es una leyenda que cuenta cómo los reyes magos perdieron la estrella y una anciana a la que llamaban “la bruja befana” les ayudó a encontrarla. Los magos agradecidos la invitaron a ir con ellos y ella se negó. Se arrepintió más tarde y quiso alcanzarlos pero no lo consiguió; quiso entonces reparar por su mala decisión y repartió regalos a los niños en nombre de ellos. Ahora es conocida como la abuela Befana que trae regalos cada navidad. 

En Irlanda se cuenta la historia de un pajarito que mantuvo calientito al niño Jesus, en ausencia de José que había salido por víveres, batía sus alas para que la llama de fuego no se apagara. Las llamas alcanzaban a quemar el pecho de la pequeña ave pero ella no se alejó. La Virgen María lo bendijo diciendo: “pajarito valiente, has ayudado a dar calor al hijo de Dios, por eso te doy mi bendición. De ahora en adelante te llamarás Petirrojo, que significa pecho rojo, siempre será tu orgullo, saber la buena acción que has hecho”. 

En los Países Bajos, se habla de la figura de “Sinterklaas” inspirada en el Obispo San Nicolás, que vivió en Italia en el s. IV y se conocía porque repartía regalos a quienes los necesitaban. Los inmigrantes holandeses llevaron la tradición a Estados Unidos y el nombre de este personaje evolucionó a Santa Claus (en español: Papá Noel por influencia de Francia en donde se llamaba a este personaje: Père Noel). 

En Alemania se cuenta la historia de las arañas de navidad. Ellas veían a una familia adornar un arbolito con luces. Cuando la familia se fue a dormir, ellas suspiraron por vivir en ese árbol y quisieron aportar su creatividad para hacer de él su propia casa. Se acercaron y llenaron aquel arbolito con sus telarañas. Cuentan que Papá Noel vió esto en la madrugada y supuso que a la familia no le gustaría ver así su árbol. Comprendía también el anhelo de las arañitas y para que todos ganaran sopló sobre las telarañas y se convirtieron en esferas. Así los arbolitos hoy se decoran con luces y objetos variados, recordando el gesto bondadoso de Papá Noel. 

En Estados Unidos se comparte la historia de Rodolfo el reno. Su nariz roja y grande le atraía burlas. Pero un día en que a Santa Claus le hacía falta luz, descubrió la singularidad de Rodolfo y le pidió ayuda para poder dirigir el trineo y repartir regalos a los niños. 

Algunas tradiciones basadas en los evangelios que evocan a Dios que se hizo hombre: 

En México las posadas, en Colombia “la novena”; en el mundo entero se cantan villancicos, se colocan belenes (representando el nacimiento del niño Dios); se disfruta del “Cuento de navidad” de Charles Díckens, o la fantástica narración de la historia del cuarto rey mago…

Aunque algunas de estas tradiciones son seculares, todas recogen el espíritu de la Navidad. Espíritu de bondad, generosidad y gratitud. Espíritu de unidad, perdón y paz. ¡Esto es Jesús!

No podemos negar su influencia en el mundo entero, cada Navidad tenemos un llamado para conocerlo más, para amarlo más y servirle mejor.  

Que esta Navidad nazca Jesús en nuestros corazones, que nos transforme de modo que sepamos poner toda nuestra confianza en Él. Que nos mueva a amarlo en nuestros hermanos. Que hagamos el bien sin cesar, sabiendo que todo lo que hagamos por un pequeño hermano nuestro (los pobres, los enfermos, los que se sienten solos, tristes…) , ¡por Jesús lo hacemos!

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Evangelización

San Dámaso I, Papa, promotor de la Biblia en latín con san Jerónimo

San Dámaso I fue figura clave de la Iglesia en el siglo IV. Defendió la ortodoxia, promovió la Biblia en latín (la Vulgata de san Jerónimo), reforzó la primacía de Roma, y dignificó la memoria de los mártires. La liturgia le celebra el 11 de diciembre.

Francisco Otamendi·11 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: < 1 minuto

Papa del año 366 al 384, San Dámaso I era de origen español y nació probablemente en Roma hacia el año 305. Siendo diácono incardinado en Roma, sirvió al Papa Liberio y le acompañó en el destierro. 

Le sucedió en la sede de Pedro el año 366, cuando la Iglesia pasaba por momentos delicados. Sufrió persecuciones, destierro y calumnias, reunió sínodos contra herejes, defendió la fe proclamada en el Concilio de Nicea, y fue gran promotor del culto a los mártires.

Encomendó a San Jerónimo que tradujera al latín la Biblia (la Vulgata), sustituyó el uso del griego por el latín en la liturgia, y consolidó las catacumbas. Murió el 11 de diciembre del año 384.

Aleluya, Gloria Patri….

San Dámaso introdujo en la liturgia cristiana expresiones como “Aleluya” y la doxología “Gloria Patri …” (en honor de la Trinidad), para afirmar la fe católica en tiempos de controversias doctrinales.

Sobre su origen existe debate. Algunas fuentes indican que nació en la antigua provincia romana de Hispania. Otras más recientes sugieren que pudo nacer en Roma. En cualquier caso, la tradición –recogida en diversas fuentes españolas y católicas– le considera a menudo “de origen hispano” o “gallego”. 

El autorFrancisco Otamendi

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Cine

Robo grande, ladrón pequeño 

La serie, compuesta de seis capítulos (y que espera una segunda temporada), se inspira en un suceso real: entre 2011 y 2012, unos ladrones robaron casi 10.000 barriles de sirope durante varios meses.

Pablo Úrbez·11 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: 2 minutos

En un pequeño pueblo del Canadá francófono se concentra casi toda la producción mundial de sirope de arce. Ruth Clarke, que vive de la venta de sirope y cuyo marido está en coma, padece la gestión corrupta y despótica de la Federación de Productores de Sirope. Remy Bouchard, por su parte, es un cuarentón que aún vive en casa de su padre y trabaja como guardia de seguridad en el almacén de la Federación. Por último, Mike Byrne pertenece a una familia de mafiosos, pero nadie le encarga trabajos serios por su ineptitud, así que actúa como chico de los recados. Estos tres personajes decidirán acometer juntos el robo de cientos de barriles de sirope, valorados en millones de dólares.

El término sticky que da título a esta serie vendría a significar pegajoso, en referencia al sirope de arce. Nos encontramos ante una serie de carácter local, de producción canadiense y referencias geográficas y culturales plenamente adscribibles a la región francófona de Canadá, pero que es de alcance universal en su desarrollo del relato, en la caracterización de sus personajes y en su manera de narrar. The Sticky es una tragicomedia, que alterna la comicidad a causa de las situaciones trágicas que padecen sus personajes, con el suspense y el drama en el planteamiento de fondo. Una de sus mayores virtudes es la mesura para saber en cada momento ridiculizar, exponer el absurdo de las situaciones y tirar de ingenio, así como dar credibilidad al drama de los protagonistas y favorecer que el espectador empatice con ellos.

La serie, compuesta de seis capítulos (y que espera una segunda temporada), se inspira en un suceso real: entre 2011 y 2012, unos ladrones robaron casi 10.000 barriles de sirope durante varios meses. Un rótulo informa al inicio de cada capítulo de esta circunstancia, pero para indicar, precisamente que no se pretende reconstruir aquel episodio. No es, por tanto, una serie histórica, sino que se parte de una jugosa anécdota para diseñar a tres personajes entrañables y amoldar esta obra a los patrones de las historias de grandes robos: diseñar el plan, armarse del material y ejecutarlo, con las subtramas correspondientes. Es un relato protagonizado por marginados de la sociedad, cuya valía discurre paralela a la consecución o el fracaso de su ambicioso plan. 

El autorPablo Úrbez

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Evangelio

¿A quién esperamos? Domingo III de Adviento (A)

Vitus Ntube nos comenta las lecturas del domingo III de Adviento (A) correspondiente al día 14 de diciembre de 2025.

Vitus Ntube·11 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: 3 minutos

A medida que avanzamos en este tiempo de Adviento, la liturgia de hoy nos lleva a plantearnos una pregunta importante: ¿A quién esperamos? ¿Cuál es la identidad de este “quién”? ¿Hacia qué tipo de encuentro estamos siendo preparados en este Adviento? El mismo Juan el Bautista da voz a esta pregunta en el Evangelio de hoy: ”¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?”.

Poner el énfasis en el “quién”, en primer lugar, nos recuerda que estamos esperando a alguien y no simplemente algo. No estamos esperando un sentimiento, una cosa, una sensación, una idea, una solución, un paquete de Amazon, sino más bien a alguien, un acontecimiento que nos pone en contacto con una persona. Para esto nos prepara el Adviento. El cristianismo es un encuentro con una persona. Nos vienen a la memoria las palabras del Papa Benedicto XVI: “No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva”.

Ese es el corazón del Adviento: Dios mismo viene. El profeta Isaías lo anuncia: ”Decid a los inquietos: Sed fuertes, no temáis ¡He aquí vuestro Dios! Llega el desquite, la retribución de Dios. Viene en persona y os salvara”.

Hoy, la Iglesia celebra el Domingo Gaudete, el domingo de la alegría. Nos alegramos porque Dios viene, Dios está cerca. La magnitud de esta alegría se manifiesta en la descripción de la profecía de Isaías. Él utiliza muchas metáforas para describir la exultación y la alegría de la creación: el desierto y la tierra seca exultarán y cantarán canciones alegres porque verán la gloria de Dios. Estas metáforas muestran la inmensidad del gozo por la llegada de Dios. Estos elementos de la creación no pueden literalmente alegrarse porque no tienen alma, pero el profeta exagera el lenguaje para ayudarnos a comprender la alegría que debería llenar nuestros corazones ante la llegada de Dios. Si ellos están llamados a expresar tales sentimientos, ¡cuánto más nosotros deberíamos alegrarnos por la cercanía de Cristo!

Lo que Isaías anunció se hizo realidad con la venida de Cristo. La respuesta que Él dio a los discípulos de Juan el Bautista comunica esta alegría: los ciegos ven, los sordos oyen y los cojos caminan. Nos alegramos porque Cristo viene a salvarnos y liberarnos. La Iglesia nos anima a no perder de vista esta verdad. Juan el Bautista, desde la prisión, no podía ver, solo escuchar las obras de Cristo, y necesitaba ser reafirmado.

La duda sobre la identidad de Cristo expresada por el Bautista es más bien una cuestión de discernimiento. Al igual que Juan en prisión, a veces podemos preguntarnos: ¿Es este realmente el Cristo que estamos esperando? ¿O deberíamos buscar a otro? La pregunta de Juan no es solo una duda, es discernimiento. ¿Qué tipo de Salvador estamos esperando? ¿Qué Cristo esperamos? ¿O deberíamos buscar a otro Cristo? ¿Queremos un Cristo hecho a nuestra imagen, que resuelva los problemas a nuestra manera, según nuestro calendario? ¿O le permitimos ser el Salvador que nos sorprende, que nos salva según la sabiduría de Dios y no la nuestra? Necesitamos aprender a escuchar y ver de nuevo.

El Adviento nos invita a acercarnos a Cristo que ya se ha acercado a nosotros. A ver como Él ve. A aprender paciencia y discernimiento. A alegrarnos no por lo que imaginamos que Dios debería hacer, sino por lo que ya está haciendo en medio de nosotros. Así que hoy volvemos a preguntarnos: ¿A quién esperamos en este Adviento?

Mundo

Tres argumentos de un tribunal español para permitir rezar ante centros abortistas

Un Juzgado de lo Penal de Vitoria-Gasteiz ha considerado no delictivo, y por tanto, conforme al marco de libertades de la Constitución española, el hecho de rezar de forma pacífica ante un centro abortista. He aquí los argumentos de la magistrada.

Francisco Otamendi·10 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: 3 minutos

Los 21 acusados de un presunto delito de coacciones por su participación en concentraciones de oración frente a un centro abortista de la capital de Álava, han sido absueltos por un tribunal español. Se trata del Juzgado de lo Penal número 1 de Vitoria-Gasteiz, en el País Vasco. 

Los hechos juzgados tuvieron lugar entre el 28 de septiembre y el 6 de noviembre de 2022, durante la campaña ‘40 Días por la vida’. Las personas ahora absueltas se turnaron para situarse ante la clínica llevando carteles con mensajes como 40 días por la vida, no estás sola, estamos aquí’.

Razones

Sintetizamos aquí tres argumentos que expone la magistrada Beatriz Román, autora del fallo, según Forum Libertas, para dictaminar su absolución.

1.- Libre derecho de reunión. Los acusados “no hicieron otra cosa que ejercer su libre derecho de reunión, escogiendo un lugar próximo a una clínica donde se realizan abortos. Entendieron que expresar sus reivindicaciones en ese lugar y del modo que lo hicieron era la vía más apropiada para que el mensaje que quieren transmitir –rezar por la vida y ofrecer su ayuda– llegara directamente a sus destinatarios principales”. 

2.- De forma “pacífica”.

Todo ello, añade la magistrada, fue comunicado correctamente a la autoridad competente y fue realizado en silencio de forma “exquisitamente pacífica”.

3.- No hubo insultos ni presión a trabajadores o usuarias del centro abortista.

La sentencia, siempre según la citada fuente, supone un hito jurídico al tratarse del primer juicio de estas características celebrado en Europa, y respalda la tesis mantenida por las defensas. Los acusados se limitaron a rezar en silencio y manifestar su apoyo a la vida, sin insultos ni presiones a los trabajadores o usuarias del centro.

La resolución puede ser recurrida ante la Audiencia Provincial de Álava, y supone un precedente sobre la presencia de grupos provida en cercanías de centros abortistas. 

Fiscalía y acusación pedían prisión o trabajos para la comunidad

La Fiscalía y la acusación particular solicitaron cinco meses de prisión o trabajos en beneficio de la comunidad, además de indemnizaciones de hasta 20.000 euros, y orden de alejamiento. Sin embargo, la jueza concluye que no existió delito.

Los abogados defensores argumentaron que no se produjo “acoso” ni “hostigamiento”, sino simplemente oración silenciosa. El número de concentrados “nunca superó el de cinco personas” en un mismo turno.

Fotografia de Isabel Vaughan-Spruce (OSV News photo/Simon Caldwell).

En Birmingham y en Madrid 

El caso tiene precedentes, en España y en otros países. En diciembre de 2022, Isabel Vaughan-Spruce, codirectora de la Marcha por la Vida en el Reino Unido, fue detenida en Birmingham por “rezar en su mente” ante un centro abortista. Dos meses más tarde, la justicia retiró los cargos contra ella, que, en una entrevista con Omnes, calificó de surrealista el momento vivido.

Isabel Vaughan-Spruce, conocida por su trabajo en favor de las mujeres que deciden seguir adelante con su embarazo, había sido detenida bajo “sospecha” cuando se encontraba “rezando mentalmente”.

En España, el doctor Jesús Poveda se presenta una vez al año, el 28 de diciembre, día de los santos inocentes, ante una clínica abortista en Madrid. Suele ser detenido, y luego puesto en libertad. Poveda dice: “Hacemos asistencia 364 días al año y un día, solo un día, hacemos resistencia pasiva”. Pueden ver aquí una reflexión sobre estos hechos, en torno a los límites éticos y legales en la defensa de la vida.

El autorFrancisco Otamendi

Vaticano

León XIV aclara su gesto en la Mezquita Azul: «Prefiero rezar en una iglesia católica en presencia del Santísimo»

Con gran calma, el Papa explicó por qué decidió no rezar cuando visitó la famosa mezquita turca.

Javier García Herrería·10 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: 2 minutos

El Papa León XIV respondió este martes desde Castel Gandolfo a las preguntas de los periodistas sobre uno de los momentos más comentados de su reciente viaje a Turquía: su silencio en la Mezquita Azul de Estambul. El gesto generó muchos titulares, pues el muecín de la mezquita, Askin Musa Tunca, explicó a los medios que cuando preguntó al Papa durante la visita si quería tener un «momento de alabanza», el Papa le dijo que «no, que sólo quería visitarla».

Como Juan Pablo II y Benedicto XVI en sus viajes a ese lugar sí dedicaron un momento a la oración, la decisión de León XIV generó todo tipo de comentarios. La oficina de prensa de la Santa Sede salió al paso explicando que el Papa realizó «una pausa vivida en silencio, en espíritu de recogimiento y escucha, con profundo respeto por el lugar y por la fe de quienes se reúnen allí en oración». Aun así, se generó una discusión pública sobre por qué el Pontífice no había rezado «al menos de forma visible», algo que sus predecesores habían realizado como un gesto interreligioso destacado.

Ante el Santísimo, el mejor sitio para rezar

Preguntado directamente por los periodistas sobre por qué no rezó «al menos visiblemente», como habían hecho sus predecesores, León XIV respondió con claridad: «¿Quién ha dicho que no he rezado? Es decir, han dicho que no he rezado, pero yo ya di una respuesta en el avión, mencioné un libro». Se trataba de La práctica de la presencia de Dios, del carmelita Lorenzo de la Resurrección. Al citar esta obra, el Papa quería subrayar que la oración puede ser interior, constante y no necesariamente acompañada de gestos externos. «Puede que esté rezando incluso en este momento», añadió ante los periodistas.

El Pontífice añadió, no obstante, que su preferencia personal es la oración ante el Santísimo Sacramento:
«Prefiero rezar en una iglesia católica en presencia del Santísimo», afirmó, restando importancia a la polémica y calificando de «curioso» el revuelo que habían provocado algunas interpretaciones sobre su visita a la mezquita.

El gesto de León XIV en Estambul, vivido en silencio y recogimiento, se suma así a una larga tradición de encuentros interreligiosos que cada Pontífice ha expresado con su propio estilo. Con sus declaraciones, el Papa quiso cerrar el debate, reafirmando que la oración no siempre se manifiesta visiblemente, pero sí puede estar profundamente presente.

De qué trata el libro que recomendó el Papa

La práctica de la presencia de Dios es un pequeño clásico de espiritualidad cristiana, escrito a partir de las conversaciones y cartas del hermano Lorenzo de la Resurrección, un carmelita descalzo del siglo XVII. A pesar de su brevedad, el libro enseña un camino muy simple pero exigente: vivir constantemente en la presencia de Dios, en cualquier momento y situación, no solo durante los tiempos formales de oración. Para el hermano Lorenzo, Dios no está solo en la iglesia o en los momentos de recogimiento, sino en todo lo que hacemos: cocinar, limpiar, caminar o tratar con otras personas.

La obra es conocida porque propone una espiritualidad accesible a cualquier persona, no solo a monjes o contemplativos. Su estilo es directo, sin adornos, y muestra que la santidad no exige grandes hazañas, sino un corazón que vive unido a Dios en lo cotidiano.

Vaticano

El Papa: la muerte no es el final, y llamada al perdón y reconciliación

En la Audiencia de esta mañana, al reflexionar sobre la Resurrección de Jesús, el Papa León XIV ha manifestado que la muerte no es el final, sino el paso hacia la plena luz, hacia la dichosa eternidad. Además, ha lanzado un mensaje de reconciliación y perdón entre los pueblos. 

Francisco Otamendi·10 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: 3 minutos

El Papa León XIV ha retomado esta mañana la catequesis del Año Jubilar sobre ‘Jesucristo, nuestra esperanza’, y ha meditado en torno a ‘La Resurrección de Cristo y los desafíos del mundo actual’. 

Al dirigirse en la Audiencia a los peregrinos de lengua francesa, inglesa y portuguesa, ha sintetizado la misma idea: “La muerte no es el final, sino el paso hacia la plena luz, hacia la dichosa eternidad”.

Polacos y alemanes: reconciliación y perdón son posibles

En su saludo a los polacos, se ha dirigido en particular a los organizadores y participantes de la conferencia dedicada al mensaje de reconciliación que los obispos polacos enviaron a los obispos alemanes hace sesenta años, y que cambió la historia de Europa. 

El Santo Padre ha alentado a que las palabras de ese documento —’Perdonamos y pedimos perdón’— “sean un testimonio para los pueblos en conflicto hoy de que la reconciliación y el perdón son posibles cuando surgen de un deseo mutuo de paz y un compromiso común, verdaderamente, por el bien de la humanidad. ¡Los bendigo a todos!”.

Lo mismo ha manifestado a los peregrinos de lengua alemana, al saludar a los participantes en la misma exposición sobre ‘Reconciliación para Europa’. “Les agradezco este importante evento y animo a todas las personas de buena voluntad a trabajar por la reconciliación y la paz entre los pueblos”.

Cultura de la muerte: mirar a Jesús

En la exposición inicial de la catequesis, León XIV ha comentado que la cultura actual tiende a tratar de evitar pensar en la muerte, pero ha invitado a mirar a Jesús, que pasó de la muerte a la vida.

“Como seres humanos, somos conscientes de que nuestra vida aquí en la tierra llegará a su fin. Nuestra cultura actual tiende a temer la muerte y trata de evitar pensar en ella, recurriendo incluso a la medicina y la ciencia en busca de la inmortalidad. Sin embargo, el pasaje evangélico que acabamos de escuchar nos invita a mirar con ilusión el amanecer de la Resurrección”.

Jesús pasó de la muerte a la vida como primicia de una nueva creación. “La luz de su victoria ilumina nuestra propia mortalidad, recordándonos que la muerte no es el final, sino un paso de esta vida a la eternidad”, ha señalado.

No temer a la muerte: una invitación a examinar nuestras vidas

Por lo tanto, “la muerte no es algo que temer, sino un momento para el que prepararse”, ha alentado. “Es una invitación a examinar nuestras vidas y vivir de tal manera que un día podamos participar no solo de la muerte de Cristo, sino también de la alegría de la vida eterna”.

“Para quienes creen en la Resurrección de Cristo, la muerte no es el fin, sino el principio de la eternidad. Como peregrinos de esperanza en esta vida, caminemos hacia su plenitud en la Casa del Padre”, ha dicho el Papa a los peregrinos de lengua portuguesa. 

Y a los de lengua árabe: “Los invito a reflexionar sobre el misterio de la muerte y la vida con esperanza, sabiendo que Cristo resucitado nos precedió en la prueba de la muerte, la venció y nos abrió las puertas de la vida eterna”.

Adviento y la Virgen María de Loreto

En varios momentos, el Papa ha invitado también a que “en este tiempo de Adviento, pidamos al Señor Resucitado que nos haga centinelas que preparen y aceleren el triunfo final de su Reino, el Reino del Amor” (lengua francesa).

Finalmente, a los romanos y peregrinos de lengua italiana, ha recordado que “hoy celebramos la memoria de la Santísima Virgen María de Loreto. Queridos jóvenes, aprendan a amar y a esperar en la escuela de María; queridos enfermos, que la Santísima Virgen sea su compañera y consuelo en su sufrimiento; y ustedes, queridos recién casados, encomienden su camino matrimonial a la Madre de Jesús”.

El autorFrancisco Otamendi

Ecología integral

Matteo Visioli, sobre los abusos de poder y conciencia: “Ahora reconocemos los problemas que antes no veíamos”

El exsubsecretario de la Congregación para la Doctrina de la Fe explica el sentido de la reciente reforma del Código de Derecho Canónico para evitar los abusos de poder y conciencia.

Javier García Herrería·10 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: 5 minutos

El profesor Matteo Visioli, es sacerdote de la diócesis de Parma y profesor de la Universidad Gregoriana. Entre 2017 y 2022 fue Subsecretario de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Es un experto en Derecho Canónico y una voz relevante en el debate sobre la justicia y la reforma penal en la Iglesia. Recientemente, Visioli ha visitado España para participar en el XVII Simposio Internacional del Instituto Martín de Azpilcueta titulado “La libertad como un bien jurídico en la Iglesia. Los dones jerárquicos y carismáticos en la reflexión canónica”.

Entrevistamos al profesor para comprender mejor cómo la reciente reforma del Código de Derecho Canónico busca tutelar la libertad de los fieles y castigar las desviaciones de autoridad. Analizaremos qué constituye el delito de abuso de potestad y cuáles son los mecanismos penales que la Iglesia ha fortalecido para asegurar que el ejercicio de la autoridad sea siempre un servicio, nunca una opresión.

En 2021 la Iglesia modificó algunos cánones del Libro VI del Código de Derecho Canónico, ¿cuál es la razón?

—La Iglesia actualiza sus leyes para castigar cuando alguien ejerce la autoridad, limitando injustamente la libertad de un fiel. Entre estas normas hay una especialmente importante, una especie de “norma general”, que se aplica a todos los casos de abuso de poder no descritos específicamente en otras partes del Código de Derecho Canónico.

¿Cuándo se considera que la autoridad ha traspasado la línea?

—Cuando pasa de un uso prudente y razonable de su poder -lo que llamamos un uso discrecional- a una actuación autoritaria o arbitraria. En ese momento deja de ser simplemente un mal ejercicio y se convierte en un auténtico delito canónico.

¿Sólo se sanciona si la autoridad actúa con mala intención?

Aquí está lo más llamativo: no. Este canon considera culpable no solo a quien abusa del poder deliberadamente, sino también a quien lo hace por negligencia. Es decir, incluso si la persona no quería causar daño, pero su descuido o mala gestión produce un perjuicio real a un fiel o a una comunidad, también comete delito.

¿Eso es habitual en el derecho penal canónico?

—No, es muy excepcional. En general, para que haya delito en el ámbito canónico se exige que la persona haya actuado con intención. Pero este es uno de los pocos casos en los que la culpa, la negligencia, también basta para que la autoridad sea considerada responsable.

¿Y cómo está regulado esto en el Código?

—Con cánones muy generales. Es un tema delicado y el Código lo trata con pocas normas, pero muy amplias, precisamente porque quiere abarcar todos los posibles abusos de poder. Lo que ocurre es que un canon tan general es peligroso, pues la autoridad eclesiástica  puede tener miedo a errar, a equivocarse. Sobre todo cuando, frente a una disposición o un acto de gobierno, se plantea una cuestión de conciencia. Por ejemplo, un superior puede poner como responsable de un monasterio a un religioso bajo su cargo, pero si este alega que va contra su conciencia, se crea esa forma de tensión arriesgada y peligrosa.

Se paralizaría una acción de gobierno de una autoridad legítima que podría acusada de un delito penal. Porque el problema aquí es el paso de un acto administrativo, -yo nomino a una persona o dispongo de la supresión de una parroquia- a un acto penalmente relevante. Este es el riesgo de una norma general con aplicación penal.

¿Cómo se concilia el concepto de la ley penal con el ejercicio de la caridad en la Iglesia?

—Este “iuris puniendi”, en latín, es decir, el derecho de castigar, puede parecer contradictorio respecto a la Iglesia Madre, a la Iglesia Misericordiosa. El derecho penal, en general, debe ser leído a la luz de la naturaleza propia de la Iglesia. 

La finalidad de las penas se explica en el Código de Derecho Canónico: la primera es el restablecimiento de la justicia. Luego está la corrección del culpable y, por último, la reparación del escándalo. Esto también implica la reparación del daño: si daño a una persona o a una comunidad, debo reparar ese daño.

El derecho penal no es vengativo, no busca castigar por castigar, sino proteger a la comunidad de eventuales fracturas, divisiones, y ayudar a tener conciencia del mal que se ha hecho y a corregirse. La ley penal nunca es perfecta, pero permite un horizonte de justicia que el legislador considera necesario para el bien de la iglesia, el bien de los fieles, la salvación de las almas, esta es la finalidad verdadera. 

¿La Iglesia está evolucionando en su sensibilidad para detectar abusos de poder?

—En los últimos años, bajo el pontificado de Papa Francisco, ha habido muchas intervenciones, sobre todo en el ámbito penal, debido a emergencias que se crearon con las acusaciones de abuso. No son hechos nuevos, son hechos antiguos, pero la conciencia de estos abusos es nueva, entre otras porque ha avanzado la sensibilidad en estos asuntos.

Esto es algo positivo, aunque también muy doloroso. Muy positivo porque los tiempos de hoy son mejores que los de entonces, en el sentido de que ahora reconocemos los problemas que antes no veíamos. Eso sí, la ley penal no puede ser la respuesta definitiva y única, es un instrumento más, pero se necesita que la Iglesia trabaje sobre todo con formación, prevención y formación de las conciencias.

¿Qué cosas han cambiado concretamente en el derecho canónico?

—El derecho penal hace su parte, pero no se puede confiar en el derecho penal para resolver todos los problemas de este tipo. Una de las novedades del reciente libro VI de 2021, que es el libro que contiene las normas penales de la Iglesia, es esta, abrir la posibilidad de imputar a algunos sujetos, incluso a algunos laicos que tengan un oficio, una autoridad o un poder en la iglesia. Lo que se quiere es señalar el abuso que constituiría pasar de la discrecionalidad legítima de una elección a la arbitrariedad que crea un daño.

Esto también los laicos pueden hacer, y así también los laicos se convierten en imputables porque detienen un oficio, un poder, una potestad. Y esto creo que es un paso adelante. Pienso, por ejemplo, en los moderadores de muchos movimientos laicales y asociaciones. Pienso en quienes ejercen oficios en la Iglesia, por ejemplo, bajo el pontificado del Papa Francisco muchos laicos han asumido oficios importantes de gobierno, y justamente, junto con los oficios, también la responsabilidad de que sus elecciones no sea arbitrarias, sino respetuosas con la libertad y la conciencia de los fieles.

¿Cómo puede mejorar la Iglesia para evitar los abusos de poder y conciencia?

—Hay tres antídotos al abuso de poder. En primer lugar, la formación de la conciencia. Después, la transparencia. Cuando una autoridad toma una decisión, un antídoto para que esta decisión no sea abusiva es analizar las motivaciones reales con transparencia. ¿Por qué yo he decidido esto? 

Y el tercer antídoto es un gobierno más colegial, más sinodal, es decir, la autoridad tiene la responsabilidad de la decisión, pero, para tomar una decisión, es mejor no tomarla sola y estar más expuesto al riesgo de abuso, compartirla con colaboradores o con la comunidad misma. La responsabilidad es siempre de la autoridad, nunca es colegial, pero el discernimiento, la evaluación de los casos, puede ser colegial, y así se protege más del riesgo de abuso. 

Evangelización

Guadalupe: el corazón de México

Las apariciones de la Virgen en el Tepeyac a Juan Diego en 1531 transformaron la fe y la identidad religiosa de México, dando origen a la Virgen de Guadalupe y su significado para pueblos indígenas y europeos.

Gerardo Ferrara·10 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: 5 minutos

El 12 de diciembre se celebra una fecha muy importante para México y todo el continente americano: las apariciones marianas de Guadalupe (1531).

Incluso hay un dicho: un mexicano puede no ser cristiano, pero sin duda es guadalupano. Intentemos entender por qué.

El contexto

Antes de la llegada de los españoles, los mexicas, también conocidos como aztecas, habían dominado a unas trescientas tribus y pueblos de la región mesoamericana. Los españoles quedaron impresionados por sus grandes ciudades, sus acueductos, sus sistemas de canalización de aguas y su organización política, pero sobre todo por la precisión con la que los mexicas observaban y registraban los movimientos celestes.

Este conocimiento tan preciso de la astronomía estaba relacionado con su concepción religiosa del cosmos. Para ellos, todo era sagrado y el equilibrio del universo se basaba en una serie de rituales fundamentales, entre los que se incluían los sacrificios humanos.

En el variado panteón mexica figuraban deidades como Huitzilopochtli, Quetzalcóatl, Coatlicue y otras.

Huitzilopochtli era la deidad principal: vinculado al sol y a la guerra, se le representaba como un ser feroz. Los mexicas creían que, para que el sol saliera cada mañana, era necesario alimentar a Huitzilopochtli con la sangre y las vísceras de las víctimas de los sacrificios humanos, para que el dios no devorara el sol.

La madre de Huitzilopochtli (y madre «colectiva») era Coatlicue, que en náhuatl significa «vestida de serpientes». En el imaginario nahua (término que define a todos los pueblos que hablan la lengua náhuatl, entre ellos los mexicas), la serpiente es símbolo de fertilidad y Coatlicue era una deidad ambivalente: madre de la tierra y de los seres vivos por un lado, destructora por otro.

Huitzilopochtli tenía su templo Mayor donde ahora se encuentra la catedral de Ciudad de México, en el Zócalo. Su madre Coatlicue, en cambio, probablemente lo tenía en una colina llamada Tepeyac.

Con la caída de Tenochtitlán en 1521, obra no solo de los españoles, sino también de otros pueblos nahuas opuestos a los mexicas y aliados con los europeos para derrotar a sus dominadores, se abrió para los mexicas un período que, en náhuatl, se denomina nepantla: «estar en medio». De hecho, se sentían «suspendidos», sin raíces y sin sus puntos de referencia culturales y religiosos. Con los templos derribados y la imposibilidad de perpetuar los sacrificios humanos, también se detenía, para ellos, la posibilidad de que el mundo siguiera adelante.

La llegada de los españoles fue interpretada como el fin del Quinto Sol. Los mexicas creían, de hecho, que la historia del universo se dividía en cinco Soles (Tonatiuh), cada uno de los cuales estaba destinado a terminar con una catástrofe. Los «hombres de piel clara venidos del este» coincidían con el regreso del dios Quetzalcóatl, y sus armas, sus caballos, las epidemias y la caída de Tenochtitlán marcaban precisamente el fin de la era del Quinto Sol, es decir, de su orden sagrado, político y cósmico.

Sin embargo, el sol seguía saliendo.

Llega la Madre

En aquella época dramática, Juan Diego Cuauhtlatoatzin, un nahua convertido al cristianismo, de origen noble pero pobre, caminaba al amanecer por las laderas del cerro Tepeyac, el mismo donde antaño se veneraba a la diosa madre nahua Coatlicue (o, en cualquier caso, una divinidad femenina llamada Tonantzin, «nuestra querida madre», que podría ser un título atribuido a Coatlicue), oyó una dulce voz de mujer que le llamaba en náhuatl, utilizando un registro poético y ritual (el náhuatl es una lengua extremadamente compleja con diferentes registros coloquiales entre los hablantes, según la clase social o el grado de afectividad o parentesco).

La mujer lo llamó Juandiegotzin (como decir: Juandieguito) y le dirigió apelativos como noicnocahuatzin, noconetzin («mi amado, mi pequeño hijo»), formas lingüísticas delicadas, típicamente mexicas, que hoy encontramos en el español mexicano (hijito, etc.).

Juan Diego no entendió inmediatamente de quién se trataba, porque los rasgos mestizos de esa figura femenina no se correspondían con la imagen de la Virgen que le habían mostrado los misioneros españoles. Lo comprendió cuando la mujer, vestida a la manera de una princesa nahua, se le presentó como la siempre Virgen María, Madre del Dios verdadero.

Las apariciones

Para una reconstrucción detallada de los hechos, invito a leer el Nican Mopohua, la crónica redactada en náhuatl alrededor de 1550 por Antonio Valeriano.

Aquí solo daremos un resumen cronológico de las cinco apariciones:

  • 9 de diciembre de 1531 (primera). La Virgen se aparece a Juan Diego en el cerro del Tepeyac y le pide que le diga al obispo que le construya una iglesia.
  • 9 de diciembre (segunda). Juan Diego vuelve a ver a la Virgen tras la negativa del obispo; ella le anima a insistir.
  • 10 de diciembre (tercera). El obispo pide una señal y la Virgen se la promete al vidente.
  • 12 de diciembre (cuarta). La Virgen hace que Juan Diego recoja unas rosas de Castilla que han florecido milagrosamente y luego imprime su imagen en el manto del vidente (tilma).
  • 12 de diciembre (quinta). La Virgen se aparece por última vez a Juan Diego y le promete protegerlo, anunciándole que su tío Juan Bernardino, que estaba enfermo, se ha curado. También se aparece al tío, presentándose por primera y única vez con el título con el que es famosa («de Guadalupe»).

Las palabras pronunciadas por la Señora del Cielo

La mujer de las apariciones dijo, en náhuatl (Nican Mopohua, n. 26-28), entre otras cosas:

«Nicuicahua in noisotlaxōchīuh, nicān nicān niquīz;
Nehuatl in teteoh īnantzin, in tloque nahuaque,
in īpalnemoāni, in teyocoyani;
nicān nimitstlatlauhca, nimitstlatlauhtiliz:
nicān niquimati in notech monequi in notech nehua;
nicān nimitzmotlaloa,
ca ni in monantzin,
in monantzin nochtehuān,
in monantzin in tlalticpactlacatl,
in monantzin in nochi in intlācah».

Lo que significa

«Yo soy la Madre de Teteoh (el Dios verdadero de los teōtl, es decir, la Divinidad de la que todas las demás son emanación),
de Tloque Nahuaque (Aquel que posee todo lo que existe),
de Ipalnemoani (Aquel por quien viven los hombres),
de Teyocoyani (Aquel que crea a las personas).
Yo soy vuestra Madre,
la Madre de todos vosotros que vivís en esta tierra,
y la Madre de todos los hombres y pueblos que me invocarán, me amarán y confiarán en mí».

Sin embargo, sus palabras más famosas son las siguientes:

«Escucha, hijo mío, el más pequeño, el más pequeño de mis hijos:
no se turbe tu corazón, no temas.
¿Acaso no estoy yo aquí, que soy tu Madre?
¿No estás bajo mi sombra y mi protección?
¿No soy yo la fuente de tu alegría?
¿Qué más necesitas?».

En el Tepeyac se le apareció a un mexica una Madre muy diferente de Coatlicue, que antes era venerada allí. Esta nueva madre era dulce y respetuosa, como la que se le apareció a Bernadette en 1858, y hablaba el idioma de la vidente, de una manera tan amable que Bernadette contó que la Señora le había hablado «como una persona habla a otra persona» (la pobre no estaba acostumbrada a que la trataran así).

La Guadalupana se proclamó no solo madre del Dios verdadero y perfecto, sino también de Juan Diego y de todos los hombres y pueblos que la invocaran y a los que estaría dispuesta a escuchar, consolar, proteger y guiar.

Guadalupe

¿Por qué la Virgen que se le apareció a Juan Diego se conoce como «de Guadalupe»?

Hay que precisar dos cosas: la Señora nunca utilizó esta expresión con él; la Virgen de Guadalupe «original» se encuentra en Extremadura (España) y está vinculada a la Reconquista y a las expediciones hacia el Nuevo Mundo, hasta tal punto que Colón y muchos conquistadores de esa región (Cortés, Pizarro) eran devotos de ella y llevaron su nombre a América.

Si hoy conocemos a la Virgen del Tepeyac con este título es quizás debido a una distorsión fonética, relacionada también con una interpretación europea. El 12 de diciembre de 1531, de hecho, también el tío de Juan Diego, Juan Bernardino, que se encontraba enfermo en casa, tuvo una aparición de la Virgen, que se le presentó diciendo:

«Nican nicā Tepēuh ican nicā Tequantlazopeuh»
«Soy la que nace / aparece en la colina, la que aplasta a la serpiente».

Probablemente, entonces, cuando tanto Juan Diego como su tío relataron el episodio, los españoles que no hablaban náhuatl entendieron Tequantlazopeuh como si fuera De Guadalupe. O los indígenas, conociendo la veneración de los europeos por la Virgen de Guadalupe, asociaron ese título a la que se había definido como Tequantlazopeuh.

Sin embargo, el significado era muy claro tanto para los indígenas como para los europeos: para unos, esa Madre aplastaba a la serpiente, superando y sustituyendo a la divinidad venerada en esa colina; para otros, vencía al mal y cumplía la profecía del Génesis 3,15.

Evangelización

Los silencios de san José: aprender a vivir como él

En un mundo que solo aplaude lo visible, san José nos recuerda la fuerza del silencio, la grandeza de custodiar sin poseer y la santidad de quienes sostienen la vida desde la sombra, sin buscar aplausos ni ocupar el centro.

Diego Blázquez Bernaldo de Quirós·10 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: 7 minutos

Vivimos tiempos difíciles: familias rotas, crisis de paternidad, miedo al futuro, incertidumbre laboral, cansancio espiritual. Y, sin embargo, la liturgia nos propone en el Adviento, casi de puntillas, la figura de un hombre del que no conservamos ni una sola palabra: san José.

La Iglesia no ha dudado en presentarnos a san José como Patrono de la Iglesia universal desde 1870, y recientemente los Papas han vuelto una y otra vez a él, subrayando su paternidad humilde, fuerte y creativa. 

Hay algo muy llamativo en este tiempo de Adviento: ponemos luces en las calles, hacemos planes, pensamos en regalos… pero el Evangelio nos presenta, casi sin hacer ruido, a un hombre que parece pasar desapercibido: san José.

En un mundo donde parece que sólo existen los que hacen ruido, José es el patrón de todos los que sostienen la vida desde segunda fila: padres de familia que no salen en ningún cartel, abuelos que hacen de red de seguridad, trabajadores anónimos, religiosas en comunidades pequeñas, laicos que sirven en parroquias humildes… todos esos que, si ellos fallan, todo se cae, pero casi nunca aparecen en la foto.

Este artículo va de él. Y, sobre todo, de nosotros con él.

San José, un hombre que escucha en la noche

El Evangelio lo define con una sola palabra: “justo” (Mt 1,19). Es decir, un hombre que vive de cara a Dios, que se toma en serio su voluntad, aunque no la entienda del todo.

No conservamos ni una sola palabra suya. Nada. Y sin embargo, Dios le confía a su propio Hijo y a la Virgen María. Y eso ya desmonta muchas de nuestras ideas sobre el “éxito” de hoy, sobre la influencia y el protagonismo.

Además, hay un detalle precioso en la vida de san José: las grandes decisiones de su vida llegan de noche, en sueños. De noche se entera de que debe acoger a María. De noche se le dice que huya a Egipto. De noche sabe cuándo regresar.

No hay discursos, ni grandes razonamientos, ni diálogos dramáticos. Hay silencio, escucha y obediencia. En un tiempo como el nuestro, saturado de ruido, opiniones y tertulias perpetuas, la figura de José es incómoda porque nos devuelve a lo esencial: antes de decidir, hay que escuchar.

Nosotros, cuando la vida se complica, nos llenamos de ruido: mensajes, llamadas, opiniones, redes sociales, “consultas” por todos lados… José, en cambio, entra en silencio. Escucha. Discierne. Y luego actúa.

Los Padres de la Iglesia insistían en que la verdadera grandeza de José no está en la carne, sino en la fe: es padre porque se fía de Dios, porque se coloca totalmente al servicio del plan divino en favor de Jesús y de María. La tradición nos recuerda que su “sí” no es menos radical que el de la Virgen: también él acepta, sin comprender del todo, un camino que desbarata sus planes humanos.

En una cultura que confunde libertad con improvisación constante, José nos enseña una libertad distinta: la libertad de obedecer a Dios cuando sus planes contradicen los nuestros.

Paternidad sin apropiación: custodiar sin poseer

Uno de los rasgos más sorprendentes que la Iglesia ve en José es su modo de ejercer la paternidad: firme, pero no dominante; presente, pero no invasivo; responsable, pero sin apropiarse ni de Jesús ni de María.

José es un espejo incómodo y luminoso a la vez.

Dios le confía a Jesús y a María, pero él no se coloca en el centro. Cuida, protege, decide, trabaja… pero nunca se apropia. Sabe que ese Niño no es “su” proyecto. Podría haberse sentido en segundo plano, pero elige ser custodio, no dueño.

Los Papas han descrito a José como un “padre en la sombra”: la sombra no es oscuridad, es la discreta presencia que permite que otro sea el centro. 

En tiempos de narcisismo desatado, de “yo” agrandados a golpe de selfie y de likes, la figura de San José, un hombre que desaparece para que brille Cristo es profundamente contracultural.

Esto tiene una fuerza enorme hoy:

  • Para los padres de familia: José les recuerda que los hijos no son “proyecto personal”, sino misterio confiado. No son prolongación del propio ego, sino personas llamadas a una vocación que, con frecuencia, desbordará nuestras expectativas.
  • Para quienes ejercen autoridad en la Iglesia: superioras, párrocos, obispos, laicos en misión. La paternidad o maternidad espiritual nunca es dominio sobre las conciencias, sino servicio para que en el otro madure la libertad de los hijos de Dios. Los abusos de poder y de conciencia que tanto hieren hoy a la Iglesia nacen, en el fondo, del olvido de este estilo de José: custodiar sin poseer.
  • Para cualquier forma de liderazgo cristiano: José muestra una autoridad que no se autoafirma, sino que protege, sostiene y, llegado el momento, sabe apartarse.

Porque los abusos de poder, de conciencia, incluso los abusos espirituales que tanto daño han hecho, nacen justo de lo contrario: de personas que se apropian de las almas, de las historias, de las decisiones ajenas. Quieren ser dueños donde sólo se les ha pedido ser custodios.

San José es, en cambio, la imagen del que sostiene sin aplastar, del que orienta sin manipular, del que guía sin encadenar. Hace falta mucha humildad para eso. Y mucha fe.

San Agustín decía que San José es padre “más por la caridad que por la carne”. Es padre porque ama dejando libre, porque su autoridad se parece a la de Dios: una autoridad que no aplasta, sino que levanta.

Valentía creativa: no sólo aguantar, sino mover ficha

A veces imaginamos la santidad como aguantar resignadamente todo lo que venga. Y no. Fíjate en José: cuando el ángel le dice que huya a Egipto porque Herodes busca al Niño, él se levanta de noche, toma al Niño y a su Madre y se va. Sin dramatismos, sin demoras, sin discursos. Actúa.

La tradición reciente de la Iglesia lo ha llamado “valentía creativa”: saber buscar caminos nuevos cuando las cosas se tuercen, sin perder la confianza en Dios.

¿No es justo lo que nos falta muchas veces?

  • Matrimonios que atraviesan crisis, pero no se resignan: buscan ayuda, cambian hábitos, vuelven a empezar.
  • Jóvenes que no se quedan instalados en la queja por la falta de trabajo, sino que intentan formarse, emprender, salir de la zona cómoda.
  • Comunidades cristianas que, en vez de lamentar que ya no va tanta gente a misa, se preguntan cómo salir al encuentro, cómo abrir espacios de escucha, cómo acompañar mejor.

José no se limita a sufrir las circunstancias. Las afronta. Las atraviesa. Confía, sí, pero también usa la cabeza y las manos. Ese equilibrio nos haría mucho bien: rezar más, sí; pero también levantarnos más, hablar más claro, mover más ficha.

El taller de Nazaret y nuestros trabajos de hoy

Hay una escena que el Evangelio no narra, pero que la imaginación cristiana ha meditado durante siglos: Jesús en el taller con José, aprendiendo el oficio. El Hijo de Dios, con una gubia en la mano, levantando serrín, escuchando a su padre terreno explicarle cómo ajustar una viga.

¿No es un escándalo precioso? Dios mismo hecho Hombre aprendiendo a trabajar con otro hombre.

En esa escena silenciosa se dignifica el trabajo de millones de personas: el del que limpia, el de la enfermera de noche, el de la madre que no para en casa, el del profesor que se deja la piel en clase, el del que está al teléfono en un call center, el del sacerdote que se pasa la tarde escuchando a gente en el despacho, el de la religiosa que cuida ancianas.

No todo trabajo será brillante, ni soñado, ni estable. A veces será precario, mal pagado, rutinario. Pero José nos recuerda algo muy liberador: el valor de tu trabajo no depende del aplauso que recibas, sino del amor con el que lo haces y de a quién se lo ofreces.

Quizá este Adviento podríamos mirar nuestro propio trabajo —el que sea— como ese pequeño taller de Nazaret donde se santifica lo cotidiano.

San Juan Pablo II subrayaba que en José se revela la dignidad del trabajo humano como participación en la obra del Creador y como servicio a la vida de la familia.

En un mundo donde tantos se sienten “descartados” profesionalmente —mayores de 50 años, jóvenes sin oportunidades, personas con trabajos invisibles—, José se convierte en patrono, ejemplo y compañero de camino.

Una Iglesia frágil en brazos de un padre

La Iglesia declaró a San José Patrono de la Iglesia universal. No es un título decorativo. Es una forma de decir que la Iglesia de hoy se parece mucho al Niño Jesús en sus brazos: frágil, amenazada, necesitada de protección, y al mismo tiempo portadora de algo inmenso que no es suyo, sino de Dios.

Vivimos tiempos de heridas dolorosas en la Iglesia: escándalos, abusos, desencanto, desconfianza. A veces da ganas de tomar distancia, o de vivir la fe “en privado” para no complicarse.

Pero José no abandona al Niño cuando la situación se complica. No se desentiende cuando aparecen Herodes, los peligros, las noches de huida. Precisamente entonces se juega su misión.

Cuidar hoy de la Iglesia —cada uno desde su lugar— es muy josefino: defender lo esencial, proteger a los más débiles, no entrar en juegos de poder, no relativizar el mal, pero tampoco perder la esperanza. No es cerrar los ojos a las heridas, sino poner el hombro para curarlas.

Y aquí quizá conviene decir algo con claridad: la Iglesia saldrá de esta crisis, sobre todo, por la santidad silenciosa de muchos “José” anónimos. De religiosas que viven con fidelidad su entrega. De laicos que hacen bien su trabajo y educan bien a sus hijos. De sacerdotes que sirven sin hacer ruido. De matrimonios que se perdonan setenta veces siete.

Vivir como José en este Adviento

¿Qué significa, en la práctica, vivir este Adviento “con San José”?

  1. Dejar que Dios entre en mis planes

Como a José, Dios también “interrumpe” nuestros proyectos: una enfermedad, un cambio inesperado, una crisis en el matrimonio, un fracaso profesional. El Adviento es tiempo de preguntarse con sinceridad: ¿estoy dispuesto a que Dios cambie mis planes, o sólo quiero que bendiga los que ya traigo hechos?

  1. Ejercer la autoridad como servicio

Padres, educadores, responsables en la Iglesia, jefes de equipo: todos necesitamos aprender el estilo de José. Más presencia y menos control; más escucha y menos imposición; más ejemplo y menos moralismo.

  1. Reconciliarme con mi propia historia

El nacimiento de Jesús no ocurre en un escenario perfecto: hay censos, desplazamientos, precariedad, un pesebre como cuna. Dios no espera a que la vida esté “ordenada” para hacerse presente. San José nos ayuda a mirar nuestra biografía —con sus heridas, límites y pecados— no como obstáculo, sino como lugar donde Dios quiere nacer. 

  1. Revalorizar el trabajo escondido

Ese informe que nadie agradece, esas horas en la cocina, ese acompañar a un enfermo, ese estudio silencioso, esa guardia en un hospital, esa noche en vela con un hijo… Son el taller de Nazaret hoy. Vividos con Dios, sostienen el mundo.

Un santo para los que no salen en la foto

En una sociedad donde se confunde visibilidad con importancia, la Iglesia nos presenta, en este Adviento, un santo que nos recuerda algo muy simple y muy liberador: no hace falta salir en la foto para estar en el corazón de la historia de la salvación.

Quizá lo más actual de san José es precisamente esto: es el santo de los que sostienen el mundo sin que nadie se dé cuenta.

Los que madrugan para ir al trabajo sin ganas, pero van.

Los que aguantan una enfermedad sin quejarse todo el día.

Los que se dejan la piel por sus hijos, por sus alumnos, por sus ancianos.

Los que han sido heridos en la Iglesia, pero siguen amándola y rezando por ella.

Los que, con sus pecados y fragilidades, dicen cada día: “Señor, aquí estoy; no entiendo todo, pero confío”.

Este Adviento, mientras miramos el portal, podemos fijarnos un poco más en esa figura que casi siempre queda al fondo, con el bastón en la mano, velando en silencio. No hace falta que hable. Su vida entera ya es una palabra.

Y quizá nuestra oración podría ser tan sencilla como esta:

San José, enséñame a estar donde Dios me quiere, aunque nadie me vea, aunque no salga en la foto, sin ruido, sin miedo y sin querer ser el protagonista.

Mundo

Más de 11 millones de personas han visitado Notre Dame desde su reapertura

Notre Dame de París celebró el primer aniversario de su reapertura el 7 de diciembre con un hito importante. Más de 11 millones de personas visitaron la icónica catedral en los últimos 12 meses. Llegan de numerosos lugares del planeta.

OSV / Omnes·10 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: 5 minutos

– Caroline de Sury, París, OSV News

Notre Dame de París fue reabierta el 7 de diciembre de 2024, entre gran expectación, tras más de cinco años de obras. Antes del incendio, se estima que entre 8 y 9 millones de personas visitaban la catedral cada año. Ahora, en un año desde la reapertura, más de 11 millones de personas han visitado la icónica catedral en 12 meses. 

La catedral permaneció cerrada desde el 15 de abril de 2019, cuando un incendio destruyó gran parte de la emblemática estructura. Fue reabierta el 7 de diciembre de 2024, entre gran expectación. 

Para el rector de la catedral, Monseñor Olivier Ribadeu Dumas, este año ha sido “sumamente enriquecedor”, a la vez que “un año de perfeccionamiento organizativo”. “Tuvimos que reaprender a gestionar la catedral”, explicó. “Hemos tenido que reconstruir lo que podríamos llamar la ‘’familia’ de la catedral, que ha crecido desde las obras de restauración”.

“Impresiona el esfuerzo de todos: un rostro sonriente”

Actualmente, la catedral emplea a ocho sacerdotes y un diácono, 45 miembros del personal, 310 voluntarios activos y más de 50 personas responsables de las operaciones de seguridad de la catedral. 

“Todos están motivados por el mismo deseo de recibir a los visitantes”, explicó Monseñor Ribadeau Dumas. “Me impresiona el esfuerzo de todos, incluidos los proveedores de servicios externos, por recibirlos con una sonrisa, dándole así a la catedral un rostro sonriente”.

De media, entre 30.000 y 35.000 visitantes de todo el mundo entran cada día en la catedral. 

Asistentes a la catedral de Notre Dame de París, el 7 de diciembre de 2024, durante la ceremonia para conmemorar su reapertura tras el incendio de 2019. (Foto de OSV News/Ludovic Marin, pool vía Reuters).

“Ante todo, un lugar de oración”

“Esto no impide que la catedral sea un santuario donde se puede encontrar silencio y paz”, dijo el rector. “Todos nuestros esfuerzos están dirigidos a introducir a los visitantes en el misterio de esta catedral, que es ante todo un lugar de oración”. 

A lo largo del año se han celebrado en Notre Dame 1.600 servicios litúrgicos, durante los cuales los visitantes siguieron deambulando por las naves laterales y detrás del coro. 

“Su número se redujo ligeramente durante los servicios para preservar la contemplación de los fieles”, explicó el rector.

Olivier Ribadeau Dumas, rector-arcipreste de la
Catedral de Notre Dame de París, el 10 de abril
de 2024 (Foto OSV News/Charlene Yves).

Año récord en peregrinaciones

Desde su reapertura, Notre Dame ha adquirido una nueva dimensión como destino de peregrinación. “Esto es nuevo y está en crecimiento”, declaró Monseñor Ribadeau Dumas a OSV News. “Muchas diócesis de Francia organizan ahora peregrinaciones a Notre Dame”. 

En total se realizaron más de 650 peregrinaciones, un tercio de ellas procedentes del extranjero, incluidas 60 procedentes de América del Norte. 

Nuestra Señora de toda la humanidad

“Los estadounidenses siempre han mostrado gran interés y generosidad hacia Notre Dame”, señaló Monseñor Ribadeau Dumas. “Es importante que puedan venir aquí”. 

Para el rector, la riqueza de este año ha residido en la diversidad de las personas que entraron en la catedral. “Recibimos a muchos mecenas y jefes de estado con unas 600 visitas protocolarias”, dijo. “Pero hemos acogido con la misma atención a muchas personas mayores o enfermas, asociaciones de personas con discapacidad, en situación precaria o aisladas. Nuestra Señora es Nuestra Señora de la humanidad, de toda la humanidad”, enfatizó.

Lugar de peregrinación con entrada gratuita

Para el rector, es de suma importancia que la entrada a la catedral siga siendo gratuita e insistió en que los visitantes no deben ser categorizados como turistas o peregrinos. 

“Muchos de los que entraron como simples visitantes salieron con una experiencia verdaderamente espiritual”, dijo, refiriéndose a los “frutos espirituales” de las visitas que ha presenciado este año. 

“No esperábamos que llegara a tal extremo. Lo que le sucede a cada persona en Notre Dame es el secreto del Espíritu Santo, pero algo sucede. Algunos quedaron profundamente conmovidos”.

Un caballero de la Orden Ecuestre del Santo Sepulcro sostiene la corona de espinas durante una procesión que conmemora su regreso a la catedral de Notre Dame en París, el 13 de diciembre de 2024 (Foto OSV News/Stephanie Lecocq, Reuters).

El relicario de la corona de espinas

Según testimonios, el paso frente al relicario de la corona de espinas, detrás del coro, ha conmovido profundamente a los visitantes durante todo el año. 

“Es la reliquia más importante del cristianismo y es muy evocadora”, señaló el rector. Monseñor Ribadeau Dumas ha propuesto un cambio importante para 2026, que ha entrado en vigor el 5 de diciembre. La corona de espinas se exhibirá ahora todos los viernes del año, de 15:00 a 18:30 horas, y ya no solo los viernes de Cuaresma y el primer viernes de mes, como hasta ahora.

Coste de la corona de espinas, y su rescate

La corona de espinas, colocada en la cabeza de Jesús por los que le capturaron, con el fin de causarle dolor y burlarse de su pretensión de autoridad, fue adquirida por San Luis, entonces rey Luis IX de Francia, en Constantinopla. El precio en 1239 fue de 135.000 libras, casi la mitad del gasto anual de Francia en aquella época, según la BBC.

Bomberos y policías formaron una cadena humana para rescatar la corona de espinas del infierno de Notre Dame el día del incendio de 2019. El 13 de diciembre de 2024, esta reliquia, la más sagrada de la catedral de París, fue devuelta a su hogar en la Île de la Cité.

El 29 de noviembre de 2025, el rector de la Catedral de Notre Dame de París, Monseñor Olivier Ribadeau Dumas, bendijo este gran belén con 150 figuras provenzales. (Foto de OSV News/cortesía de la Catedral de Notre Dame).

Una temporada navideña especial

A muchos visitantes también les impresionó este año el descubrimiento de las 29 capillas laterales de la catedral, completamente restauradas y remodeladas con una nueva identidad y coherencia.

A lo largo de los años, visitantes chinos descubrieron la capilla de San Pablo Chen, en honor al seminarista chino del siglo XIX, posteriormente canonizado por San Juan Pablo II. Mexicanos y otros latinoamericanos descubrieron la capilla de la Virgen de Guadalupe, renovada tras la Segunda Guerra Mundial. El 28 de mayo se inauguró una nueva capilla para cristianos orientales, que alberga ocho íconos. Y el 8 de noviembre, el ícono restaurado de Nuestra Señora de Czestochowa regresó a su capilla durante una misa para la comunidad polaca.

“Todos deberían poder volver a casa y decir: ‘esta es nuestra Notre Dame’”, dijo el rector. 

Catedral viviente

Un año después de su reapertura, Notre Dame es una «catedral viviente», añadió. «Cuando celebré misa allí por primera vez hace un año, sentí profundamente que estas piedras habían sido testigos de siglos y siglos de oraciones antes que las mías. Desde entonces, al rezar allí todos los días, sé que estoy continuando lo que las generaciones que nos precedieron han logrado».

El 29 de noviembre, el rector bendijo un gran belén con 150 figuras de la Provenza, en el sur de Francia. Ese mismo día, se inauguró el mercado navideño en la plaza de la catedral. Reúne a artesanos y creadores franceses. 

Por la noche, la fachada iluminada de Notre Dame ilumina una plaza llena de alegría de músicos y cantantes, donde degustaciones de la gastronomía típica francesa deleitan a todos.

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Caroline de Sury escribe para OSV News desde París.

Esta información se ha publicado originariamente en OSV News en inglés. Pueden consultarla aquí.

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El autorOSV / Omnes

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Zoom

La Inmaculada Concepción se cubre de flores

Los bomberos colocaron una corona de flores en una estatua de la Virgen María cerca de la Plaza de España en Roma, el día de la Inmaculada Concepción.

Redacción Omnes·9 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: < 1 minuto
Vocaciones

Renee Pomarico: «Nuestra misión es salir al encuentro de las personas allí donde están»

Hablamos con Renee Pomarico, responsable de comunicación global de las Consagradas del Regnum Christi, sobre la identidad de su carisma en la Iglesia.

Javier García Herrería·9 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: 3 minutos

El camino de toda institución eclesial está marcado por la gracia, pero también por la fragilidad humana. Para las Consagradas del Regnum Christi, los últimos años han representado una profunda travesía de purificación, tras la dolorosa herida legada por la figura de su fundador, Marcial Maciel. Esta crisis no solo supuso un golpe a la confianza, sino que también las obligó a un ejercicio radical de discernimiento: separar la gracia fundacional de la debilidad de su promotor.

Lejos de paralizarse ante el dolor, este grupo de mujeres ha optado por la fidelidad creativa y la esperanza, asumiendo un proceso de renovación que ha reenfocado su vida en la esencia de su carisma: la consagración secular para la extensión del Reino de Cristo. ¿Cómo se reconstruye una vocación desde los escombros de una crisis? ¿Y cómo logran estas mujeres llevar la luz de su fe al mundo manteniendo su mirada fija en la misión?

Hablamos con Renee Pomarico, responsable de comunicación global de las Consagradas del Regnum Christi, sobre la identidad de su carisma en la Iglesia.

Cuando alguien oye «consagrada», piensa en clausura. Pero las consagradas de Regnum Christi son mujeres laicas que hacen votos privados. ¿Cómo se explica eso?

—Somos una Sociedad de Vida Apostólica. Hacemos votos privados de pobreza, castidad y obediencia, entregándonos totalmente a Cristo. Pero somos laicas. Esto significa que nuestra misión es estar en el mundo, salir al encuentro de las personas donde están, en sus vidas concretas. No estamos tras un muro, sino en la calle, la oficina, la parroquia… ¡donde haga falta!

El Regnum Christi (RC) es una federación enorme. ¿Cómo se gobiernan ustedes?

—El RC se gobierna de forma colegial. Se sientan en la mesa los directores generales de los Legionarios de Cristo, los Laicos Consagrados, nosotras y dos laicos elegidos por el Colegio Directivo General entre los laicos elegidos en una Convención General para las reuniones plenarias. Es una forma de gobernar federada, laica y consagrada a la vez.

Su misión parece ser precisamente estar en ese cruce de caminos entre lo secular y lo sagrado. ¿Cuál es la clave para ser fieles al carisma?

—La razón de nuestra fidelidad está en la fuente: la oración. Tenemos compromisos diarios fundamentales : una hora de oración personal, Misa, Rosario, rezos comunitarios. Eso nos «abraza» y asegura que toda nuestra acción apostólica –trabajar en catequesis, evangelización, universidades– nazca de esa intimidad con Cristo. Es decir, somos contemplativas para ser evangelizadoras.

¿Y a qué se dedican exactamente? ¿Solo a temas religiosos?

—Vocacionalmente, el carisma de las consagradas nos lleva a trabajar profesionalmente en algo evangelizador. Muchas están en la acción pastoral de entorno del RC (jóvenes, adultos, colegios, retiros, dirección espiritual). Pero otras trabajan en diócesis, en parroquias, o en una universidad, siempre buscando impulsar la vocación de cada persona.

¿Dónde están viendo los frutos más sorprendentes? ¿Hay algún lugar o proyecto que les esté dando unos frutos que las sorprendan?

—Hay varios «puntos calientes». Por un lado, las Misiones cuando están bien organizadas, los frutos son inmediatos: conversiones de corazón, conciencia social. Es un apostolado clave.

Por otro lado, programas como el de Colaboradoras ECYD o RC, donde los adolescentes pueden pasar un verano y los mayores 18 un año ayudando en una misión, o el IFC (International Formators Course) son muy fecundos. Ayudan a los jóvenes a preguntarse: «¿quién soy y cuál es mi misión en la vida?».

También dentro de las obras educativas están las Academias de Idiomas en algunos países (Suiza, Irlanda, EE. UU.) permiten a los estudiantes residir allí un año y facilitan una formación integral 24/7 en fe, cultura y amistad, con frutos muy abundantes.

Hablemos de familia. Sé que es un foco clave.

—Así es. Queremos que la estructura del RC responda mejor a las necesidades del matrimonio y la familia, el núcleo básico. Apostolados como “Sponsus”, un seminario formativo para matrimonios que se desarrolla durante un fin de semana, son muy fructíferos porque el mundo necesita ver la grandeza del amor fiel. Además, buscamos acompañar a la familia en todas las etapas: noviazgo, duelo, e incluso, con dolor, la separación.

Para cerrar, ¿cuál es la contribución específica de las Consagradas a la gran Federación RC?

—Aportamos nuestra identidad femenina y nuestro don de consagración laical. Somos un signo del Reino en medio de las realidades temporales. Nuestros Estatutos del RC lo dicen claro: nuestra misión es promover y custodiar la comunión, salir al encuentro de las personas y emprender las acciones que más contribuyan al Reino de Cristo. Es nuestro sello distintivo para el enriquecimiento de todos.

Evangelización

«De Arte Sacra», o lo qué tienen en común una catedral y Starbucks

De Arte Sacra, la web creada por cuatro amigos que realiza conexiones asombrosas entre fe, arte y cultura contemporánea.

Javier García Herrería·9 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: 2 minutos

En la fachada románica de la Catedral de Lucca, tallada en piedra desde hace casi mil años, aparece una figura sorprendente: una sirena de doble cola. No es un adorno caprichoso. En la tradición bíblica y medieval —inspirada por San Jerónimo y su lectura del profeta Isaías— la sirena simboliza la seducción que conduce al pecado: la voz que aparta de Dios y arrastra hacia una vida superficial, vanidosa, “babilónica”.

Esa misma imagen, la sirena con doble cola, es la que millones de personas ven hoy cada mañana en los vasos de Starbucks. No es casual. Los fundadores eligieron esa figura porque expresa exactamente lo que querían transmitir: la irresistible llamada del café, una seducción amable pero poderosa que invita —o arrastra— a entrar.

Una sirena, dos mensajes opuestos. La de Lucca advierte: “Cuidado, esto te puede apartar del bien”. La de Starbucks susurra: “Ríndete, no puedes resistirte”. La primera libera. La segunda engancha. Y ambas, separadas por siglos, nos cuentan lo mismo: la batalla eterna entre la tentación y la libertad.

Este tipo de conexiones —entre arte, teología y cultura popular— son precisamente las que ilumina De Arte Sacra, una pequeña web hecha, en sus ratos libres, por cuatro amigos: dos laicos y dos sacerdotes que disfrutan mostrando cómo el arte cristiano sigue hablando al mundo de hoy.

Origen, objetivos y financiación

Enrique Sañoso explica que “el proyecto surgió hace unos años de manera totalmente natural, como fruto de una inquietud que compartíamos varios amigos. Cada uno tenemos un modo distinto de percibir el mundo y escribir. David suele dialogar más con el mundo contemporáneo, Ferran tiene un enfoque más directo y pastoral, Marcel es sintético y va al detalle, y quizás en mi caso tengo una cierta debilidad por hacer hablar a los textos aprovechando la actualidad… es definitiva, nos complementamos bastante”. 

Uno de sus objetivos es “ofrecer un espacio de silencio”. En un mundo tan frenético, marcado por la trepidación digital, la web quiere ser “un espacio contemplativo online. Eso sería ya un milagro”, comenta David. “En el silencio se pueden generar cosas muy interesantes. Bueno, en realidad pienso que todas las cosas interesantes se generan en el silencio. Si conseguimos el silencio, hemos conseguido abrir las puertas del alma”. 

Marcel, por su parte, cree que el contenido facilita adentrarse un poco más en la realidad y el Misterio. “A veces está comprensión se me regala a través de un conocimiento más profundo de un artista, de la Sagrada Escritura o de un santo; otras, sencillamente me reconozco capaz de mirar las cosas con una mirada nueva, como la del que busca el ser querido en todas las cosas”, añade.

Respecto a la financiación de la web, de momento el proyecto tiene unos gastos mínimos. “Nos pagamos nosotros los costes del dominio”, explica Ferrán, “ aunque nos gustaría poder invertir algo para sobre todo poder llegar a más idiomas y hacer más internacional la página. Estamos buscando algún donante que comparta esa inquietud”. 

Instagram, la última novedad

Desde hace unas semanas «De arte sacra» ha comenzado a ofrecer sus contenidos en Instagram, en un esfuerzo por dar conocer su contenido en nuevos formatos.

 
 
 
 
 
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Evangelización

San Juan Diego, vidente de la Virgen de Guadalupe e impulsor de su devoción

San Juan Diego Cuauhtlatoatzin fue un indígena mexicano al que se le apareció Nuestra Señora en 1531. Embajador-mensajero de Santa María de Guadalupe, y beatificado (1990) y canonizado (2002) por san Juan Pablo II, la liturgia le celebra el 9 de diciembre. Tres días antes del día 12, festividad de la Virgen de Guadalupe.

Francisco Otamendi·9 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: 2 minutos

Tras el bautizo le llamaron Juan Diego, pero su nombre original era Cuauhtlatoatzin, que en azteca significa “el que habla como un águila”. Era un campesino indígena, que iba desde su pueblo a Ciudad de México en sábado, día que los misioneros españoles dedicaban a la catequesis. 

Juan Diego, de 57 años, caminaba por un pedregal al alba del 9 de diciembre de 1531, según el santoral vaticano. Al llegar al pie del cerro Tepeyac, se sintió atraído por un canto de pájaro que nunca había oído antes. Luego el silencio, y una dulce voz que lo llama: «Juantzin, Juan Diegotzin». 

El hombre sube a la cima de la colina y se encuentra frente a una joven con un vestido que brilla como el sol. Se arrodilla y la escucha presentarse: ‘Soy la perfecta siempre Virgen María, la Madre del verdadero y único Dios’.

El obispo pide una señal 

La Señora confía una tarea a Juan Diego. Informar al obispo sobre lo que le ha sucedido para que se construya un templo mariano al pie de la colina. El arzobispo de México, fray Juan Zumárraga, no le cree. Por la tarde, la Señora invita a Juan Diego a intentarlo de nuevo al día siguiente. 

Esta vez el obispo hace algunas preguntas más sobre la aparición, pero sigue siendo escéptico, y pide una señal. El campesino informa de la petición a la Señora, que se compromete a darle una señal para el día siguiente. 

El campesino se entera de que un tío suyo enfermo se está muriendo, y sale a buscar un sacerdote. La mañana del día 12, Juan Diego, a la altura de Tepeyac cambia de camino para evitar encontrarse con la Señora.

Pero la Virgen María se pone ante él, y le pregunta por qué tanta prisa. El campesino se arroja al suelo y pide perdón. La Señora lo tranquiliza. Su tío ya está curado, dice, e invita a Juan Diego a subir al cerro a recoger flores para llevarlas al obispo, unas “rosas de Castilla”. Algo imposible en pleno diciembre. 

El indio las recoge y envuelve en la tilma, la manta de tela tosca que usa, y marcha a Ciudad de México. Juan Diego cuenta los hechos al obispo, y desenrolla su manta frente a los presentes. 

La imagen de la Virgen se reproduce en la tilma

En el mismo instante, en la tilma se reproduce la imagen de la Virgen, el icono venerado en todas partes. El obispo acude al lugar de las apariciones, hace comenzar la obra y el 26 de diciembre la primera capilla estaba lista junto a la colina.

San Juan Diego, viudo desde hace algunos años, pide habitar en una pequeña casa cerca de la capilla. Durante otros 17 años, hasta 1548, seguirá siendo guardián de la Señora, la Virgen morenita. Pueden encontrar una biografía más completa aquí.

El Santuario del Tepeyac, del que la Sagrada Imagen de la Virgen María de Guadalupe es su corazón, es desde el siglo XVI meta continua de peregrinos no sólo de la naciòn mexicana  sino de todo el continente americano, explica el Santuario.

El autorFrancisco Otamendi

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Vaticano

El Papa reza para que María llene de esperanza a los creyentes y abra oasis de paz

Al celebrar la fiesta de la Inmaculada Concepción mientras termina el Año Jubilar, el Papa León XIV oró hoy en Roma para que la “esperanza jubilar” “florezca en Roma y en cada rincón de la tierra”, trayendo consigo la reconciliación, la no violencia y la paz.

CNS / Omnes·8 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: 5 minutos

– Cindy Wooden, Roma (CNS) 

El Papa León XIV ha rezado hoy ante la estatua de la Virgen Inmaculada en Roma, como sus predecesores, orando para que María dé esperanza a los creyentes. Y para que “después de las puertas santas, se abran ahora otras puertas de hogares y oasis de paz, donde la dignidad pueda florecer de nuevo, se enseñe la educación en la no violencia y se aprenda el arte de la reconciliación”.

De pie cerca de la Plaza de España en el centro de Roma, al pie de una imponente columna coronada por una estatua de María, el Papa dirigió a miles de romanos, peregrinos y turistas una oración el 8 de diciembre.

El bombero Roberto Leo

Al amanecer de esta mañana, un bombero llamado Roberto Leo, jefe del departamento de bomberos con más años de servicio en Roma, subió 100 peldaños de una escalera aérea. Para colocar una corona de flores blancas en los brazos extendidos de la estatua, a unos 90 pies sobre el suelo.

Siguiendo una tradición iniciada en 1958 por San Juan XXIII, el Papa León bendijo una cesta de rosas blancas que los asistentes colocaron al pie de la estatua. Y leyó una oración escrita específicamente para la fiesta de este año, con referencias a lo que está sucediendo en la Iglesia, la ciudad y el mundo.

Que se abran ahora otras puertas

En la oración a María, el Papa León recordó que el año jubilar trajo a Roma millones de peregrinos. Representantes de “una humanidad probada, a veces aplastada, humilde como la tierra de la que Dios la ha plasmado y en la que no cesa de infundir su Espíritu de vida”.

“Mira, oh María, a tantos hijos e hijas en quienes no se ha apagado la esperanza: que brote en ellos lo que ha sembrado tu Hijo, Él, la Palabra viva que en cada persona pide crecer aún más, tomar carne, rostro y voz”, oró el Papa .

Cuando las Puertas Santas de las basílicas mayores de Roma están a punto de cerrarse al final del Jubileo el 6 de enero, dijo que “otras puertas se abran ahora. Puertas de casas y oasis de paz donde pueda florecer de nuevo la dignidad, donde se enseñe la no violencia, donde se aprenda el arte de la reconciliación”.

“Nuevas luces en la Iglesia”

El Papa oró para que María “inspire nuevas luces en la Iglesia que camina en Roma y en las Iglesias particulares que en cada contexto recogen las alegrías y las esperanzas. Y las tristezas y las angustias de nuestros contemporáneos, especialmente de los pobres y de todos los que sufren”.

El Papa León XVI expresó también su esperanza de que el bautismo, que lava a cada persona del pecado original, “genere hombres y mujeres santos e inmaculados. Llamados a ser miembros vivos del Cuerpo de Cristo, cuerpo que actúa, consuela, reconcilia y transforma la ciudad terrena donde se prepara la ciudad de Dios”.

Intercesión de María en un mundo lleno de cambios

En un mundo lleno de “cambios que parecen encontrarnos desprevenidos e impotentes”, pidió a María que intercediera y ayudara.

“Inspira sueños, visiones y coraje, tú que sabes mejor que nadie que nada es imposible para Dios, y al mismo tiempo que Dios no hace nada solo”, oró.

El Papa también pidió a María que ayude a la Iglesia a estar siempre “con y entre el pueblo, levadura en la masa de una humanidad que clama justicia y esperanza”.

El Papa León XIV imparte su bendición a los peregrinos y romanos reunidos en la Plaza de San Pedro del Vaticano para el rezo del Ángelus el 8 de diciembre de 2025. (Foto CNS/Vatican Media).

En el Ángelus

Antes de dirigirse a la Plaza de España, el Papa dirigió el rezo del Ángelus al mediodía con los visitantes en la Plaza de San Pedro.

Al preservar a María de toda mancha de pecado desde el momento de su concepción, dijo, Dios le concedió “la gracia extraordinaria de un corazón completamente puro, en vista de un milagro aún mayor: la venida de Cristo Salvador al mundo como hombre”.

Esa gracia extraordinaria dio frutos extraordinarios, dijo, “porque en su libertad la acogió, abrazando el plan de Dios”.

“El Señor siempre actúa así: nos da grandes dones, pero nos deja la libertad de aceptarlos o no”, dijo el Papa . “Así, esta fiesta, que nos alegra por la belleza inmaculada de la Madre de Dios, también nos invita a creer como ella creyó, dando nuestro generoso asentimiento a la misión a la que el Señor nos llama”.

Silueta de la estatua mariana en la Plaza de España en Roma, después de que un bombero colocara una corona de flores en el brazo de la estatua el 8 de diciembre de 2025, festividad de la Inmaculada Concepción. (CNS photo/Lola Gomez).

Oración del Santo Padre León XIV

¡Dios te salve, María! Alégrate, llena de gracia, en esa gracia que, como una suave luz, ilumina a aquellos sobre quienes brilla la presencia de Dios.

El Misterio te rodeó desde el principio, desde el vientre de tu madre comenzó a obrar en ti grandes cosas, que pronto requirieron tu consentimiento, ese «sí» que inspiró muchos otros «síes».

Inmaculada, Madre de un pueblo fiel, tu transparencia ilumina Roma con luz eterna, tu camino perfuma sus calles más que las flores que hoy te ofrecemos.

Muchos peregrinos de todo el mundo, oh Inmaculada, han recorrido las calles de esta ciudad a lo largo de la historia y en este Año Jubilar.

Una humanidad probada, a veces aplastada, humilde como la tierra que Dios la forjó y en la que su Espíritu de vida nunca deja de respirar.

Mira, oh María, a tantos hijos e hijas en quienes la esperanza no ha muerto: que brote en ellos lo que tu Hijo sembró, Él, la Palabra viva que en cada uno pide crecer más, tomar cuerpo, rostro y voz.

Que la esperanza jubilar florezca en Roma y en cada rincón de la tierra, esperanza en el mundo nuevo que Dios prepara, y del cual tú, oh Virgen, eres como el brote y la aurora.

Después de las puertas santas,  que se abran ahora otras puertas de hogares y oasis de paz donde la dignidad pueda florecer de nuevo, se enseñe la educación en la no violencia y se aprenda el arte de la reconciliación.

Que venga el reino de Dios, esa novedad que tanto anhelaste  y a la que te abriste por completo, de niña, de joven y como madre de la Iglesia naciente. Inspira nuevas perspectivas en la Iglesia que camina en Roma y en las Iglesias particulares que, en cada contexto, acogen las alegrías y las esperanzas, las tristezas y las angustias de nuestros contemporáneos, especialmente de los pobres, y de todos los que sufren.

Que el bautismo siga generando hombres y mujeres santos e inmaculados, llamados a ser miembros vivos del Cuerpo de Cristo, un Cuerpo que actúa, consuela, reconcilia y transforma la ciudad terrena en la que se prepara la Ciudad de Dios.

Intercede por nosotros, que enfrentamos cambios que parecen encontrarnos desprevenidos e impotentes. Inspira sueños, visiones y valentía, tú que sabes mejor que nadie que nada es imposible para Dios, y al mismo tiempo que Dios no hace nada solo.

Guíanos hacia adelante, con la premura que una vez impulsó tus pasos hacia tu prima Isabel y la inquietud con la que te convertiste en exiliada y peregrina, para ser bendecida, sí, pero entre todas las mujeres, la primera discípula de tu Hijo, Madre de Dios con nosotros. Ayúdanos a ser siempre Iglesia con y entre el pueblo, levadura en la masa de una humanidad que clama justicia y esperanza.

Inmaculada, mujer de infinita belleza, cuida esta ciudad, a esta humanidad. Muéstrala a Jesús, tráela a Jesús, preséntala a Jesús. Madre, Reina de la Paz, ruega por nosotros.

El autorCNS / Omnes

Vaticano

El mayor momento de la carrera de Michael Bublé: cantar para el Papa y para los pobres

El cantante canadiense fue la estrella invitada del Concierto con los pobres, realizado este sábado en el Vaticano.

Luísa Laval·8 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: 3 minutos

El Aula Pablo VI del Vaticano ya tiene un evento prácticamente fijo en la agenda navideña: el Concierto con los pobres, que en su 6.ª edición trajo al cantante que está presente en todos nuestros Christmas Hits: Michael Bublé. En las primeras filas se encontraban 3 mil pobres de Roma, mientras otras 5 mil personas llenaron el auditorio.

El cantante canadiense se declaró emocionado por la oportunidad de cantar en Roma en presencia del Papa León XIV: “Es el mayor momento de mi carrera. Dios me está bendiciendo por poder compartir juntos esta noche fraterna”.

Bublé se mostró a gusto en el escenario y buscó interactuar especialmente con el público más desfavorecido. Se dirigió muchas veces al lado izquierdo del escenario, donde se encontraba un grupo de personas en silla de ruedas. Invitó al público a cantar, sin miedo de equivocarse en la letra o el tono.

Entre las canciones elegidas para la ocasión, no podía faltar el clásico navideño It’s Beginning to Look a Lot Like Christmas (imposible leerlo sin tararear), además de su éxito Feeling Good.

Pero el momento cumbre de la noche fue la interpretación del Ave María de Schubert, cuya previa durante la rueda de prensa del día anterior ya había viralizado en las redes. Bublé agradeció, diciendo que es una de las canciones más bonitas de todos los tiempos.

La presencia del Papa

Entre los invitados de la noche, el Papa asistió a todo el concierto y recordó que el ya tradicional concierto en el Vaticano nació en el corazón de su predecesor, el Papa Francisco. “Esta noche, mientras las melodías tocaban nuestras almas, sentimos el valor inestimable de la música: no es un lujo para unos pocos, sino un regalo divino accesible para todos, ricos y pobres”.

Con este gesto, León muestra que está de acuerdo con la máxima de su maestro espiritual, San Agustín: quien canta reza dos veces. Recordó que la música y la belleza son una forma de amor, una via pulchritudinis (camino de belleza) que conduce a Dios.

“La música es como un puente que nos lleva a Dios. Es capaz de transmitir sentimientos, emociones, incluso los movimientos más profundos del alma, elevándolos y transformándolos en una escalera ideal que conecta la tierra y el cielo. ¡Sí, la música puede elevar nuestra alma! No porque nos distraiga de nuestras miserias, porque nos aturda o nos haga olvidar los problemas o las situaciones difíciles de la vida, sino porque nos recuerda que no somos solo eso: somos mucho más que nuestros problemas y nuestras penas, ¡somos hijos amados por Dios!”

En el camino de la belleza

No podemos olvidar la pieza fija del Concierto con los pobres, el maestro y compositor Marco Frisina, director del Coro de la Diócesis de Roma. Como siempre, aprovechó la ocasión para recordar el sentido cristiano de la Navidad y la esperanza que la música trae a la oscuridad del mundo.

En ediciones anteriores del evento navideño, Frisina compartió el escenario con grandes de la música como Hans Zimmer y Ennio Morricone. Cada año es una ocasión para que estos artistas y los cientos que los acompañan tengan un encuentro privado con el Santo Padre y demuestren un gesto de generosidad: compartir su talento con quienes quizá nunca tendrían la oportunidad de verlos.

El sacerdote italiano ya se ha consagrado como portavoz de la música sacra, y cree en su fuerte potencial de evangelización. Iniciativas como este concierto y el espectáculo de piedad dirigido por él durante la vigilia del Jubileo de los Jóvenes en agosto muestran que la via pulchritudinis es realmente un buen camino para hablar de Dios en la actualidad.

Al final del Concierto, todos los pobres recibieron una cena italiana distribuida por el Vaticano: lasaña, albóndigas y brócoli.

Evangelización

«Potuit, decuit, ergo fecit». La Inmaculada, devoción, dogma y misterio

Reynaldo Jesús·8 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: 7 minutos

La solemnidad de la Inmaculada Concepción ocupa un lugar privilegiado dentro de la  fe católica no solo por el contenido doctrinal que transmite, sino por la riqueza espiritual  y pastoral que ha generado a lo largo de los siglos. En ella coinciden la devoción del  pueblo cristiano, la solemnidad definitoria del magisterio y la reflexión teológica. 

María, preservada por gracia de la mancha del pecado en el primer instante de su ser,  aparece como punto de unión entre fe celebrada, fe creída y fe vivida. En este sentido,  la Iglesia descubre en la afirmación del ángel Gabriel en Lc 1,28—“Læaetare, gratia  plena” (κεχαριτωμένη)—el fundamento bíblico privilegiado de su santidad original. Los  Padres griegos, como san Efrén y san Juan Damasceno, vieron en esta plenitud de gracia  una exclusión radical del pecado: “Tú, y sólo Tú, estás totalmente bella, sin mancha  alguna” (Efrén, Carmina Nisibena 27,8). 

Ahora bien, la clásica premisa inmaculista —Potuit, decuit, ergo fecit—, condensa con  simplicidad la lógica del misterio Mariano que se resume en que «Dios pudo preservar  a María del pecado original; convenía a la dignidad de la Madre del Verbo encarnado  que así fuese; por tanto, en su providencia amorosa, lo hizo». Cabe recordar que esta  fórmula está presente en la tradición franciscana y fue asumida progresivamente por la  Iglesia, y con ella no solo expresa un argumento teológico, sino un dinamismo espiritual y pastoral que atraviesa la vida eclesial. 

Duns Scoto formuló magistralmente esta lógica, que recogió la bula Ineffabilis Deus;  sin embargo, ya san Ireneo anticipó el espíritu de esta premisa al contraponer a Eva y  María: “el nudo de la desobediencia de Eva fue desatado por la obediencia de María” (Adv. Haer. III,22,4). Si convenía que la nueva Eva introdujera la vida donde la antigua  introdujo la muerte (cf. Rm 5,12-21), también convenía que fuese íntegramente  renovada desde el origen. 

El dogma de la Inmaculada Concepción no es un privilegio aislado, sino que constituye  la manifestación luminosa de la gratuidad de Dios y la plena disponibilidad de la libertad humana a su obra. Este dogma, definido por el Papa Pío IX en Ineffabilis Deus (1854),  ha sido celebrado por siglos tanto en la liturgia como en la piedad del pueblo cristiano,  incluso mucho antes de su reconocimiento magisterial, el corazón del creyente ya intuía  y veneraba la pureza original de María, comprendiendo que Dios la preparó de modo  singular para ser la Madre de su Hijo. 

Pío IX recoge este “instinto de fe” del pueblo fiel al afirmar que la Iglesia siempre ha  mirado a la Inmaculada Concepción como una doctrina recibida de los Padres, y más  aún, ha procurado pulir la enseñanza para que reciba claridad, luz y precisión (cf.  Ineffabilis Deus, proemio). Benedicto XVI subraya esta continuidad reconociendo que  la expresión de Lc 1,28 recoge el título más bello dado por Dios a María proponiéndola  además como estrella de esperanza y aurora que anuncia el día de la salvación, sin  descuidar la lectura cristológica y eclesial de María, en quien destaca su vocación  singular, su elección anticipada y su papel en la Iglesia, valorando el dogma como una  autentica integración del plan divino (Ángelus, 8 de diciembre 2005-2007). 

No se pueden silenciar las voces de quienes desde una multiplicidad de obras de carácter  devocional expresan con belleza poética y teológica la convicción eclesial que María es  “toda pura”, tota pulchra. La devoción del pueblo, el magisterio eclesial y la reflexión  teológica se orientan en una visión integrada del misterio mariano que ilumina tanto la  historia de la salvación como la vocación del ser humano. La liturgia, aplica a María los  textos del Cantar de los Cantares: “Toda hermosa eres, amiga mía, no hay mancha en  ti” (Ct 4,7), que san Ambrosio interpretaba en clave mariana (Expos. in Luc. II,7). 

El «potuit»: posibilidad teológica en Ineffabilis Deus

Debemos recordar que la convicción popular de la llamada “conveniencia” del misterio  encontró su afirmación doctrinal en Ineffabilis Deus (8 de diciembre de 1854). El Papa  Pío IX en esta bula, articula el dogma de la Inmaculada a partir de la plena omnipotencia  divina: «si Dios podía preservar a María del pecado original en previsión de los  méritos de Cristo, entonces tal acto pertenece legítimamente a su libertad soberana»,  entonces, no se trata solo de una simple afirmación de poder operativo, sino que es la  expresión de una posibilidad inscrita en el designio salvífico. 

Si bien el texto pontificio cita explícitamente a san Efrén, san Agustín y san Andrés de  Creta como testigos antiguos de esta santidad original, curiosamente en los textos de  san Agustín, prudente en su formulación, cuando aborda la cuestión del pecado afirma:  “Tratándose de la Virgen María, no quiero que se mencione el pecado”, resumiendo esto en la expresión latina «excepta itaque sancta virgine», es decir, exceptuando pues a la  Santa Virgen María (De natura et gratia, 36). 

La bula, al ofrecer los fundamentos bíblicos y patrísticos, muestra que este potuit no  surge del voluntarismo, sino de la coherencia interna del plan divino. La nueva Eva  debía ser plenamente asociada a la misión del nuevo Adán; la plenitud de gracia  proclamada por el ángel debía tener un inicio proporcional a su destino. El potuit se  convierte así en fundamento del dogma: si Dios es Padre omnipotente y Salvador,  ciertamente podía realizar en María esta obra singular. 

La Encarnación exigía una cooperación humana libre; y si Dios prepara los caminos  para la venida de su Hijo, nada impide que esa preparación alcance la raíz misma del  ser de María. Lo que la Iglesia proclama es que Dios actuó con anticipación; que su  acción redentora no está limitada por el tiempo; y que la gracia de Cristo puede irrumpir  incluso en el origen de una existencia humana para preservarla del mal. 

El «decuit»: conveniencia de la Inmaculada en la intuición devocional del pueblo. Si la Iglesia ha reconocido en María una pureza originaria es, en gran parte, porque el  pueblo cristiano así la percibió mucho antes de la definición dogmática. 

He de decir que la novena Candor de la luz eterna (escrita en Guatemala hacia 1720 por el franciscano Fr. Rodrigo de Jesús Sacramentado) puede considerarse un auténtico y  notable testimonio de esta sensibilidad; es una obra que, haciendo uso del lenguaje  poético y simbólico, expresa la “conveniencia” profunda —el decuit— de que la Madre  del Salvador fuera desde su origen un espacio sin sombra para la luz de Dios. 

Lejos de tratarse de un sentimiento popular, esta convicción nace del contacto continuo con el Misterio. Identificar a María como candor de la luz eterna, presenta una intuición  teológica importante: si el Hijo es la Luz, convenía que su Madre fuese transparencia  pura, aurora sin ocaso, criatura abierta sin fisuras a la acción de la gracia

El decuit devocional se hace evidente en las imágenes bíblicas que la novena despliega:  María como espejo sin mancha, como jardín cerrado o como estrella de la mañana. En  estas figuras se percibe que el pueblo cristiano ha “reconocido” en María aquello que  convenía a su misión materna. Lo que siglos después será formulado dogmáticamente  ya vivía en la oración y en la contemplación de los fieles. Como tantas veces en la historia, la liturgia y la piedad preceden a la definición teológica, expresando la  sabiduría profunda del sensus fidelium

El «fecit»: realización histórica y su recepción contemporánea en Benedicto XVI Si la teología afirmó la posibilidad (potuit) y el pueblo creyente intuyó la conveniencia  (decuit), el ergo fecit señala la certeza de que Dios lo ha hecho. En María Santísima, la  preservación del pecado original no es solo un pensamiento teológico, sino, en verdad  es un acontecimiento histórico que revela algo esencial sobre la acción de Dios en el  mundo: su deseo de salvar radicalmente, de reconstruir lo humano desde la raíz

Quisiera referirme al pensamiento del Papa Benedicto XVI que ha sabido iluminarnos con una interpretación oportuna. El Papa alemán parece leer el ergo fecit como una  pedagogía de la libertad. Dios no anuló la naturaleza de María, sino que la llevó a su  plenitud. La gracia preservante no la alejó de los demás, sino que la convirtió en icono  de lo que la humanidad está llamada a ser cuando acoge sin reservas el amor divino. En  un mundo que experimenta la fractura interior, la Inmaculada aparece como signo de la  victoria definitiva de la gracia: Dios lo hizo para mostrar lo que hará plenamente en la  humanidad regenerada. María es “transparencia del amor de Dios, muestra de lo que  Dios quería desde el principio para el hombre” (Homilía, 8 de diciembre de 2005). 

Para el Papa Benedicto XVI, la Inmaculada es el “SÍ” puro y originario de la humanidad  a Dios. En ella se cumple el fecit divino de una manera profundamente cristológica: lo  que Dios realiza en María anticipa, ilumina y confirma la obra de Jesucristo en todos  los hombres. María no es excepción aislada, sería un grave error pensarlo así, sino el  fruto más valioso de la redención. Recordemos que la definición del dogma apunta  desde María a Jesucristo: “la bienaventurada Virgen María fue preservada inmune de  toda mancha de pecado original desde el primer instante de su concepción, por singular  gracia y privilegio de Dios omnipotente, en previsión de los méritos de Jesucristo”. María es el ícono de la respuesta totalmente libre del hombre a Dios, porque la libertad  humana, preservada y elevada, se convierte en lugar del despliegue de la Gracia. 

Unidad del misterio en el dinamismo del potuit–decuit–fecit 

La Inmaculada Concepción, contemplada desde la premisa inmaculista clásica, como  he mencionado al inicio, «Potuit, decuit, ergo fecit», revela la coherencia profunda del  actuar divino: Dios puede lo que quiere, quiere lo que conviene a su amor, y realiza  aquello que manifiesta más plenamente su gloria y su misericordia.

El pueblo cristiano captó de modo intuitivo esta conveniencia en obras devocionales  como Candor de la luz eterna, novena compuesta en el contexto de la espiritualidad  barroca y ampliamente difundida en la tradición hispana, testimonio privilegiado de esta  devoción; el magisterio de la Iglesia confirmó la posibilidad y la realidad del misterio  en Ineffabilis Deus; y el pensamiento de Benedicto XVI lo presenta desde una  interpretación cristológica como una verdad profundamente actual para el hombre,  llamado también a dejarse transformar por la gracia. 

María, la Señora que es candor de la luz eterna, es presencia de lo que Dios puede, de  lo que conviene a su amor, y de lo que efectivamente ha llevado a cabo en la historia.  Contemplarla es aprender a confiar en la acción divina que, todavía hoy, sigue recreando  el mundo y guiándolo hacia su plenitud a pesar de las heridas y la evidente pérdida del  sentido del pecado, María sigue siendo signo de esperanza, recordatorio de la belleza  del corazón puro, un modelo de autenticidad interior y garantía del triunfo definitivo de  la gracia. No cabe duda que en María vemos realizada la promesa de Dios en el sentido de que la  gracia es más fuerte que el pecado. Así, el «potuit–decuit–fecit» no es un razonamiento,  sino una espiritualidad: describe cómo la gracia actúa, cómo transforma y cómo culmina  su obra en aquellos que se abren plenamente a ella.

El autorReynaldo Jesús

Ecología integral

Inteligencia Artificial: oportunidad, límite y acompañamiento humano

La Inteligencia Artificial (IA) es un poderoso medio tecnológico que, aunque genera fascinación y temores, requiere de la educación crítica, el equilibrio en su uso y la responsabilidad ética.

JC Montenegro·8 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: 4 minutos

Vivimos un tiempo en el que la tecnología ya no solo está “alrededor” de la vida humana, sino dentro de ella. La Inteligencia Artificial, o IA, dejó de ser una promesa futurista para convertirse en un compañero silencioso que traduce textos, organiza tareas, sugiere videos y hasta corrige nuestros errores. Si somos adultos, esto nos sorprende. Si somos jóvenes, esto ya es normal. Esta diferencia generacional es clave para comprender cómo nos relacionamos con la IA y por qué conocer sus ventajas y sus riesgos es urgente.

La IA no es magia. Se construye a partir de datos, algoritmos y patrones. Aprende de nuestras búsquedas, de nuestras preferencias, del comportamiento colectivo de millones de usuarios. Y lo hace a gran velocidad. Por eso genera fascinación. Por eso también genera miedo.

Resultados de una encuesta

En un estudio realizado a 1.013 jóvenes de la región Salesiana Interamericana, 61.5% afirmó estar «bastante familiarizado» con la IA Salesian Youth and Ai. Esto revela que las nuevas generaciones no solo escuchan hablar del tema: conviven con él. Lo incorporan a su vida diaria, a sus trabajos escolares, a su ocio digital. Y sin embargo, cuando se les pregunta por sus temores, la respuesta es sorprendentemente madura. 47.9% expresa preocupación por el uso irresponsable de la IA, 46.4% teme el impacto en las relaciones humanas y 45.1% cuestiona el riesgo de sustituir el trabajo humano Salesian Youth and Ai. No estamos frente a una juventud ingenua. Está inquieta, consciente y, sobre todo, pidiendo acompañamiento.

Este dato abre un debate que no es solo tecnológico, sino profundamente humano. Durante siglos, el progreso se entendió como la capacidad de automatizar. Primero fueron las máquinas que reemplazaron brazos. Después, las computadoras que aceleraron cálculos. Hoy, la IA aprende, sugiere, crea y decide. Pero la pregunta no es si la IA puede hacerlo, sino si debe hacerlo. Y más aún: qué hacemos nosotros con ese poder.

Los jóvenes que participaron del estudio no quieren la IA como un sustituto de su inteligencia. Imaginan un tutor que explique paso a paso, que enseñe, que inspire. No quieren respuestas que eviten el esfuerzo, sino herramientas que permitan comprender mejor. Esta aspiración revela algo esencial: la IA no es un fin en sí mismo. Es un medio. De cómo se use dependerá su moralidad.

Contraste generacional

Los adultos, en cambio, solemos ver la IA como una novedad distante. O como una amenaza cultural. Nos cuesta reconocer que lo digital no es una extensión de la vida juvenil: es parte del ecosistema en el que han crecido. En una encuesta a 1.375 colaboradores laicos salesianos, 78.8% ve en la IA nuevas herramientas educativas mientras que 55.6% teme la dependencia tecnológica Salesian Lay and Ai v1. La tensión es evidente. Entusiasmo y prudencia conviven, porque la IA promete eficiencia, pero también despierta la sospecha de que puede dejarnos sin criterio propio.

Este contraste entre generaciones no debe llevarnos a posiciones extremas. Ni idolatrar la IA como solución universal, ni demonizarla como enemiga de la humanidad. Ambos caminos esconden el mismo peligro: dejar de pensar por nosotros mismos. La IA es poderosa cuando amplifica nuestra capacidad de aprender, discernir y crear. Pero nos empobrece si nos acostumbra a responder sin preguntar, a consumir sin verificar, a delegar sin reflexionar.

Durante los últimos años he trabajado junto a jóvenes, educadores y agentes sociales que experimentan esta transición. En muchos de ellos noto un fenómeno fascinante. Cuando se enfrentan a tareas complejas, como la resolución de problemas matemáticos, la IA puede mostrarles el procedimiento. Cuando deben entender textos densos, puede sintetizarlos. Cuando necesitan ejemplos, puede generarlos. Esta ayuda es valiosa, siempre y cuando no anule el proceso de aprendizaje. Cuando el joven deja de leer porque “la IA ya le dijo lo importante”, pierde algo más que una nota. Pierde autonomía intelectual.

Cómo funciona la IA

Los adultos corremos el mismo riesgo. ¿Cuántas veces consultamos herramientas digitales para decidir qué comer, a dónde viajar o qué pensar sobre un debate público? La IA funciona como un espejo de nuestras preferencias. Nos da lo que creemos querer, pero no necesariamente lo que necesitamos. Las plataformas que recomiendan contenido, por ejemplo, aprenden nuestros gustos y los intensifican. El resultado es cómodo, pero peligroso: vivimos en burbujas informativas, cada vez más personalizadas y menos diversas.

Para comprender la IA con madurez conviene recordar algo simple. No tiene valores propios. No sabe qué es bueno o malo. Solo sabe correlacionar lo probable. Funcionará según el propósito que nosotros le asignemos y el cuidado ético con el que la usemos. Un martillo puede construir una casa o destruir un cristal. La herramienta no define el sentido. Lo define la intención humana.

Algunas sugerencias

Entonces, ¿cómo avanzar? Hay tres claves para un uso humano de la IA.

Primero, educación crítica. La IA no debe presentarse como sustituto del esfuerzo, sino como aliada del pensamiento. Los jóvenes necesitan saber cómo funciona, no solo cómo se usa. Qué datos recopila, qué sesgos arrastra, cómo verificar su información. Para los adultos es igual. Comprender sus límites evita decepciones y abusos.

Segundo, equilibrio. Si confiamos en la IA para todo, perderemos la capacidad de elegir. Usarla no está mal. Depender de ella, sí. La tecnología es un apoyo, nunca un reemplazo del encuentro humano, del diálogo, de la paciencia que se aprende resolviendo un problema sin atajos.

Tercero, responsabilidad ética. La IA crea imágenes, textos, voces. Puede imitar estilos o fabricar datos. Esto exige prudencia. Verificar fuentes. Citar correctamente. Proteger la privacidad. Respetar el trabajo de otros. Ser transparentes sobre su uso cuando el contexto lo exige.

En el fondo, hablar de IA es hablar de humanidad. Las generaciones más jóvenes nos están enviando un mensaje. No nos piden que les prohibamos la tecnología. Nos piden que los acompañemos a usarla con propósito. No quieren un mundo sin IA. Quieren un mundo en el que la IA no sustituya lo que nos hace humanos.

La tecnología avanza. Nosotros debemos avanzar con ella. Pero si olvidamos que la inteligencia no es solo procesar datos sino amar, dialogar, imaginar y buscar sentido, entonces ninguna máquina será responsable. Seremos nosotros quienes hayamos renunciado a pensar y actuar con libertad.

La IA puede ser una oportunidad inmensa para aprender, crear y crecer. También un riesgo silencioso que limita la autonomía y debilita la convivencia. La decisión no está en los algoritmos. Está en nosotros. Conocer sus ventajas y desventajas, escuchar las voces de quienes ya conviven con ella y elegir conscientemente serán las claves para que la tecnología sirva a la vida, y no al revés.

El autorJC Montenegro

Director ejecutivo del Centro Juvenil de la Familia Salesiana en Los Ángeles.

Evangelización

¿Qué milagro mariano sucedió el día de la Inmaculada?

El 8 de diciembre celebramos la Inmaculada Concepción, una fiesta que une el dogma proclamado por la Iglesia con el milagro que hizo a la Virgen patrona de los Tercios españoles.

Álvaro Gil Ruiz·8 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: 2 minutos

El 8 de diciembre celebramos el dogma de la Inmaculada Concepción. Porque ese mismo día de 1854 el Papa Pío IX (Pío nono) declaró el dogma sobre la Inmaculada Concepción de la Virgen con la bula ‘Ineffabilis Deus’. La Inmaculada Concepción es uno de los cuatro dogmas marianos: la maternidad divina, la virginidad perpetua y la asunción al cielo en cuerpo y alma.

Inmaculada viene de sin mácula, sin mancha de pecado. En España existe el privilegio de las vestiduras azules en este día. 

Pero muy pocos saben que el motivo de que sea el 8 de diciembre y no el 27 de marzo o el 3 de abril es el milagro de Empel.

Este milagro tuvo lugar en la noche del 7 y 8 de diciembre de 1585, en la época de Felipe II. Durante la Guerra de los Ochenta en los Países Bajos (Conocida en España como guerra de Flandes y en los Países Bajos como guerra de independencia de los Países Bajos). Concretamente se encontraba el Tercio Viejo de Zamora de 5000 hombres, comandado por el maestro de campo Francisco Arias de Bobadilla, en la isla de Bommel, situada entre los ríos Mosa y Waal. 

Estaban en inferioridad numérica y con escasez de víveres frente a las tropas del almirante Holak. Encima fueron rodeados en el monte Empel. Allí cavando trincheras, para prepararse para la batalla, encontraron una tabla flamenca de la Inmaculada. Colocaron la imagen en un improvisado altar y el Maestre Bobadilla, que tenía aprecio a la Virgen, pidió a sus soldados que rezaran a la Virgen Inmaculada por la victoria.

Durante la noche ocurrió el siguiente milagro. Llegó un viento gélido que congeló las aguas. De tal manera que los tercios españoles se dieron cuenta de esto, pudieron atravesar los ríos a pie y coger desprevenidos a sus adversarios. Obtuvieron una victoria tan contundente que el almirante Holak llegó a decir: «Tal parece que Dios es español al obrar, para mí, tan grande milagro». Aquel mismo día la Inmaculada Concepción fue proclamada patrona de los Tercios españoles en Flandes e Italia.

Desde entonces es considerada la patrona de España y del ejército de tierra. Se celebró por primera vez en España en el año 1644, pero fue declarado como día festivo y dogma, como hemos dicho, el 8 de diciembre de 1854 por el Papa Pío IX.

Para celebrar la fiesta se celebran 9 misas empezando el día de San Andrés, hasta el día de la fiesta. 

Vaticano

«La paz es posible»: 7 lecciones del Papa tras viajar a Turquía y Líbano

En el Ángelus de este II Domingo de Adviento, el Papa León XIV ha manifestado que lo que ha sucedido estos días en su viaje a Turquía y Libano “nos enseña que la paz es posible, y que los cristianos pueden ayudar a construirla”. Lo ha sintetizado en 7 lecciones.  

Redacción Omnes·7 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: 3 minutos

El viaje apostólico a Turquía y Líbano ha permitido al Papa León XIV asegurar este domingo en el Ángelus en la Plaza de Pedro, ante miles de personas, que estos días “nos enseñan que la paz es posible. Y que los cristianos, en diálogo con hombres y mujeres de otras religiones y culturas, pueden contribuir a construirla. No olvidemos que la paz es posible”, ha reiterado.

Tras la breve reflexión sobre el Evangelio de este segundo domingo de Adviento, centrado en la figura del precursor, san Juan Bautista y su mensaje de conversión, el Papa ha rezado la oración mariana del Ángelus. Y ha comentado enseguida que hace unos días regresó de su primer viaje aposrtólico a Turquía y Líbano, del que ha informado Omnes cada día.

7 conclusiones del viaje

León XIV ha efectuado este breve resumen del viaje, en siete puntos.

1.- “Junto con mi querido hermano Bartolomé, Patriarca Ecuménico de Constantinopla, y los representantes de otras confesiones cristianas, nos reunimos para orar juntos en Íznik, la antigua Nicea, donde hace 1700 años se celebró el primer Concilio ecuménico”.

Hoy se cumple precisamente el 60 aniversario de la Declaración conjunta entre Pablo VI y el Patriarca Atenágoras, que puso fin a las excomuniones recíprocas, ha recordado.

“Demos gracias a Dios y renovemos nuestro compromiso en el camino hacia la plena unidad visible de todos los cristianos”. 

2. “En Turquía he tenido el gozo de encontrar la comunidad católica. A través del diálogo paciente y el servicio a los que sufren, esta comunidad da testimonio del Evangelio del amor y de la lógica de Dios que se manifiesta en la pequeñez”

3.- “El Líbano sigue siendo un mosaico de convivencia y me ha reconfortado escuchar tantos testimonios en este sentido”. 

4.- He encontrado personas que anuncian el Evangelio acogiendo a los desplazados, visitando a los presos, compartiendo el pan con los necesitados. 

5.- “Me ha reconfortado ver a tanta gente en la calle saludándome y me ha conmovido el encuentro con los familiares de las víctimas de la explosión en el puerto de Beirut”. 

6- “Los libaneses esperaban una palabra y una presencia de consuelo, ¡pero fueron ellos quienes me consolaron con su fe y su entusiasmo! ¡Agradezco a todos los que me han acompañado con sus oraciones! 

7.“Lo que ha sucedido en los últimos días en Turquía y Líbano nos enseña que la paz es posible y que los cristianos, en diálogo con hombres y mujeres de otras religiones y culturas, pueden contribuir a construirla”.

Cercano a los pueblos del Sur y Sudeste Asiático

“Estoy cerca de los pueblos del sur y sudeste asiático, duramente golpeados por los recientes desastres naturales, “ha dicho también el Papa.

El Santo Padre reza “por las víctimas, por las familias que lloran a sus seres queridos y por quienes prestan socorro. Exhorto a la comunidad internacional y a todas las personas de buena voluntad a que apoyen con gestos de solidaridad a los hermanos y hermanas de esas regiones”.

El Papa ha saludado con afecto a todos los romanos y peregrinos. “Saludo a todos los que han vendido de otras partes del mundo, en particular a los fieles peruanos de Pisco, Cusco y Lima. A los polacos, recordando también la Jornada de oración y apoyo material a la Iglesia del Este. También al grupo de estudiantes portugueses. Y a los grupos parroquiales italianos.

Antes del Ángelus

Al comentar el Evangelio del domingo, el Papa León ha dicho que “ciertamente, el tono del Bautista es severo, pero el pueblo lo escucha porque en sus palabras resuena la llamada de Dios a no jugar con la vida, a aprovechar el momento presente para prepararse al encuentro con Aquel que no juzga por las apariencias, sino por las obras y las intenciones del corazón”.

Además, ha señalado que el mundo necesita esperanza, y que “nada es imposible para Dios. Preparémonos para su Reino, acojámoslo. El más pequeño, Jesús de Nazaret, nos guiará. Él, que se puso en nuestras manos, desde la noche de su nacimiento hasta la hora oscura de su muerte en la cruz, resplandece en nuestra historia como el sol naciente”.

“Ha comenzado un nuevo día: ¡despertemos y caminemos en su luz! Aprendamos a hacerlo como María, nuestra Madre, mujer que aguarda con confianza y esperanza”, ha concluido.

El autorRedacción Omnes

Evangelización

San Ambrosio, obispo de Milán, clave en la conversión de San Agustín

El 7 de diciembre la Iglesia celebra a san Ambrosio, aunque hoy es el II Domingo de Adviento. El obispo san Ambrosio de Milán (siglo IV), es uno de los cuatro grandes Doctores latinos de la Iglesia. Los otros tres son san Agustín, san Gregorio Magno y san Jerónimo.

Francisco Otamendi·7 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: 2 minutos

San Ambrosio, obispo de Milán (Italia) es una de las figuras más influyentes del cristianismo antiguo y Doctor de la Iglesia. Su vida y obra han sido ampliamente documentadas por fuentes oficiales de la Santa Sede y por la tradición agustiniana. En especial las ‘Confesiones’ de san Agustín, donde éste relata el papel decisivo que san Ambrosio desempeñó en su conversión.

Hijo de una familia romana cristiana y formado en retórica y derecho, Ambrosio llegó a Milán como gobernador de la provincia de Liguria y Emilia. Su elección como obispo en el año 374 fue rápida y casi súbita. Según las fuentes eclesiásticas, aún era catecúmeno cuando la comunidad lo aclamó para ocupar la sede episcopal. Tras recibir el bautismo y las órdenes sagradas en unos días, Ambrosio fue obispo más de dos décadas.

Se mantuvo firme frente a los emperadores Teodosio y Valentiniano II, e insistió siempre en la primacía de la conciencia cristiana, y en la necesidad de que los gobernantes se sometieran a la ley moral.

Impacto en San Agustín 

Las ‘Confesiones’ narran el impacto producido por la elocuencia, la inteligencia y la interpretación espiritual de la Escritura que san Ambrosio ofrecía en sus homilías. San Agustín fue al principio un intelectual escéptico, y encontró en san Ambrosio un testimonio vivo de la fe cristiana. 

Fue san Ambrosio quien finalmente le bautizó en la Vigilia Pascual del año 387. Los agustinos dicen que “si no tuviéramos a san Ambrosio, ‘no tendríamos la Orden de los Agustinos como la conocemos hoy”.

“Ubi Petrus, ibi Ecclesia”

San Ambrosio reconoció siempre el primado del obispo de Roma afirmando: “Ubi Petrus, ibi Ecclesia” (‘Donde está Pedro, allí está la Iglesia’). La teología sacramental, la liturgia, la música sagrada —incluido el célebre ‘Te Deum’, tradicionalmente relacionado con él—, convirtieron a san Ambrosio en una columna de la Iglesia latina. 

El autorFrancisco Otamendi

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Libros

Genealogía de los derechos humanos

La Declaración Universal de Derechos Humanos surgió tras la guerra para fundamentar universalmente la dignidad humana, que Hans Joas sugiere es una "sacralización de la persona" que la hace inviolable.

José Carlos Martín de la Hoz·7 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: 4 minutos

Al término de la segunda guerra mundial y ante la magnitud del holocausto judío, el clamor de la declaración universal de los derechos humanos se impuso como deber ineludible e inaplazable de la humanidad ante la historia y ante el futuro de la raza humana.

Ciertamente, la declaración de los derechos humanos se hizo posible, con un acuerdo total y universal, y esa carta magna ha servido desde entonces para amalgamar a los hombres de toda raza y condición, como si fueran aplicaciones del derecho natural, de una ética global y de un presupuesto de partida para impedir o al menos, condenar los atentados contra la dignidad de la persona humana.

El problema es que, en la mente de los cristianos, judíos y musulmanes que poseen un Dios único y trascendente, estaba muy claro que los derechos humanos se basaban en la dignidad de la persona humana como hijo de Dios o, al menos, como criaturas de Dios. 

La dificultad estaba en los no creyentes, que empezaban a crecer en número y que no lograban encontrar un principio sólido para apoyar los derechos humanos que no fuera en los “propios” derechos humanos.

El fundamento de los DDHH

La idea que desarrolla Hans Joas en el ensayo que ahora comentamos es exactamente esta: fundamentar los derechos humanos en la dignidad de la persona humana equivaldría a sacralizar la persona humana, es decir, darle una dignidad y renombre que realmente aleje la tentación del atentado, la humillación o la degradación de esa dignidad.

De alguna manera el pacto del Leviatán de Hobbes palidecería ante una sacralización de la persona que asume compromisos de verdad y libertad con los demás seres humanos reconociendo que esa relación dignifica y se convierte en fuente de fecundas creatividades. En definitiva, sería interpretar el Concilio Vaticano II, en la Constitución dogmática “Gaudium et spes” cuando afirma que el hombre es la “única criatura terrestre a la que Dios ha amado por sí mismo, no puede encontrar su propia plenitud si no es en la entrega sincera de sí mismo a los demás” (n. 24).

Esto es muy importante, pues para Hans Joas se corría el riesgo, pasados unos años, de que convirtiéramos la declaración universal de derechos humanos de 1948, que ha fundamentado la organización de naciones unidas en un “proceso exitoso de generalización de valores” (p. 21). 

Libertad religiosa

Incluso algunos, pasados los años, la podrían poner como ejemplo de la evolución histórica de las buenas intenciones del siglo XVIII en la actualización de las ideas de la revolución americana o de la declaración de la revolución francesa (p. 24).

Sobre todo, tengamos en cuenta que la revolución francesa estaba por encima del derecho canónico y civil y manipuló al pueblo y a la Iglesia a su antojo para convertirse en perseguidores de Dios por todo el territorio francés dejando sembrado el país de cadáveres guillotinados hasta serlo ellos mismos (p. 31).

La primera consecuencia en Estados Unidos fue el principio de libertad religiosa por el que nadie debía ser molestado por sus creencias o forzado a asumir una religión o un credo (p. 53). Años después, el propio Concilio Vaticano II retomaría esa libertad y la llevaría por el mundo entero: sin libertad no se puede amar a Dios.

Era lógico, puesto que los derechos humanos son para todos los hombres de todas las razas, culturas y naciones y todos también somos iguales ante la ley y tenemos igualdad de oportunidades.

La tortura

También pusieron enseguida coto a la tortura en las constituciones de todas las naciones europeas, de modo que la tortura dejaba de ser parte sistemática del derecho penal o de la investigación de un robo (p. 63).

La desaparición de la tortura no solo es simplemente fruto de la humanización de los castigos y de las penas, es algo mucho más profundo, es devolver el principio de presunción de inocencia y que el hombre debe ser siempre tratado como imagen y semejanza de Dios y que es preferible que mienta a ser torturado.

La tortura indudablemente en un estado de derecho es aberrante y lejos de toda lógica humana (p. 69). Por tanto, los derechos humanos introducen en las relaciones penales una nueva sensibilidad (p. 71).

Así pues, desde 1830 prácticamente estará abolida en toda Europa, en España desde las cortes de Cádiz en 1812, aunque es cierto que la tortura ha sido ocasionalmente aplicada en algunos lugares en el siglo XX, pero ya no es ni oficial, ni sistemática. Desgraciadamente, debemos señalar en contra el caso de China (p. 105).

Es también interesante que, cómo fruto de esas primeras declaraciones de derechos humanos, comenzaron a ejercerse y enseguida se pudo lograr la abolición de la esclavitud en Europa, de modo que, con mayor o menor acuerdo en la ejecución, desaparecieron la esclavitud que era una lacra infamante

Finalmente, nuestro autor volverá a la idea de la espiritualización de los derechos humanos. Precisamente, hablando del Espíritu Santo sugerirá que con su ayuda se podría lograr “la fuerza soberana de la refundición” (188).

Enseguida, afirmará que Dios se “revela en la historia y en la acción humana” (193), por eso sería importante que los cristianos mostráramos una relación personal con Dios de modo que actuáramos contando con Él, pidiéndole ayuda, involucrándole en nuestros proyectos.

Incluso llegará a afirmar que “las instituciones sin espíritu serían poco fiables” (p. 204). Por tanto, los derechos humanos terminarían por ser como “la carta magna de la autonomía de los hombres” (206). Terminará afirmando que el hombre o se sacraliza al unirse a Dios o quedará desencantado de la vida (p. 244).

La sacralidad de la persona. Una nueva genealogía de los derechos humanos

Autor: Hans Joas
Editorial: Sal terrae
Año: 2025
Nº páginas: 311
Dossier

Autoridad y obediencia. Bondad y abuso

Autoridad y obediencia son la relación fundacional de amor de Dios como Creador con su creación (el modelo Cristo-Padre). El abuso es la perversión de esta autoridad, un uso egoísta del poder que rompe la caridad y la comunión.

Raúl Sacristán López·7 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: 5 minutos

«Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad” (Heb 10, 7), con estas palabras se presenta la misión de Cristo, remitiendo a la autoridad del Padre y la obediencia del Hijo. Autoridad y obediencia aparecen aquí de modo muy diferente a como hoy las percibimos al hilo de las demandas por los distintos tipos de abusos, especialmente en la vida consagrada. Cuando menos, ambos términos despiertan cierta sospecha y recelo, sin embargo, ninguna de estas reacciones las hallamos en Cristo respecto del Padre, “al principio no era así” (Mt 19, 8).

La autoridad es la cualidad del autor, el autor tiene autoridad sobre su obra y tiene con ella una relación de autoría. La obra ha salido de sus manos, mejor aún, de su corazón. Conforme aquellas palabras del libro de la Sabiduría: “Amas todo lo que has creado, pues si no, no lo habrías creado” (Sabiduría 11, 24). De la misma manera que el artista plasma lo que lleva en su corazón, así también, el autor divino ha plasmado lo que lleva eternamente en su Corazón. Dios es “el Padre de quien toma nombre toda paternidad en el cielo y en la tierra” (Efesios 3, 15), es el principio de toda autoridad (cfr. Romanos 13, 1), y es un principio sagrado, que en griego se dice “jerarquía”. Y este principio, esta autoridad, quiere nuestra santificación (cfr. 1 Tesalonicenses 4, 3), nuestra salvación, que conozcamos la verdad (cfr. 1 Tesalonicenses 2, 4-5). 

Ante tal designio amoroso, Cristo escucha atentamente, es decir, obedece para llevar a cabo la salvación. Autoridad, jerarquía, salvación, verdad, obediencia… Encuadrar adecuadamente estos términos es esencial para adentrarnos rectamente en el problema de los abusos. 

Solo si los comprendemos a la luz de la verdad de Dios y la relación entre ellos, caeremos en la cuenta de su bondad y, por ende, de la gravedad de los abusos.

En la vida consagrada

La vida consagrada aparece desde el inicio como un intento de vivir un seguimiento de Cristo más radical, lo cual es un bien, sin duda alguna. 

En este deseo de seguimiento e imitación de Cristo, la vida consagrada puede ser un lugar donde crecer en gracia, en servicio a Dios y a los hombres, pero, por desgracia, el mismo ámbito de consagración se presta a ser caldo de cultivo para que puedan ocurrir situaciones de abuso. Situaciones que, por otra parte, pueden darse en cualquier otra relación humana donde hay una autoridad, (familia, escuela, trabajo, política…), pero que en la vida consagrada son más acuciantes por la misión de vivir y mostrar la caridad de modo particular. 

Todo tipo de abuso es, tal cual lo dice el término, una forma de uso que se distancia de lo que debería ser, para buscar el interés propio, y no el bien común, el bien de la comunión. Dios no “usa” su creación, y mucho menos a su Hijo o a los hombres, sino que disfruta de la relación con ellos, disfruta de la comunión, de esa relación en la que todos crecen en la caridad. 

Por eso, todo abuso es un pecado, que deteriora y puede destruir la caridad, la relación con Dios, y siempre primero a quien comete el abuso, aunque no lo piense. Siendo así la condición del hombre, hemos de reconocer que pecado hubo, hay y habrá mientras los hombres, cada uno en particular, no luchen por convertirse a Jesucristo. Dado que el pecado distancia al hombre de Dios, hemos de señalar también que hay un oscurecimiento de la fe y la esperanza junto con la caridad: se oscurece la vida divina en el creyente.  

Buscar a Dios

Es fundamental tener en cuenta tanto el origen divino de la autoridad como la realidad del hombre. Esta perspectiva antropológica que considera al ser humano como creado, caído y redimido, es la clave para poder entender su acción, y también para poder actuar adecuadamente en las situaciones de abusos.

Para poder prevenir, en la medida de lo posible, cualquier tipo de abuso, en particular en el ámbito religioso, es necesario repensar la situación desde la perspectiva de la relación a Dios. Una persona que abusa de otra se está buscando a sí misma, luego es una persona que se halla en una gran debilidad y carencia, aunque externamente no lo parezca. Es alguien que no se sabe, ni se siente, amado por Dios y, por eso, busca otros amores. Estas situaciones no son fáciles de discernir, porque a veces se puede llegar a situaciones de abuso pretendiendo buscar el servicio a Dios, como le hubiera ocurrido a santa Marta de no haber sido advertida por el Señor. Se trata de inquietudes no santas, sino mundanas y hasta pecaminosas. Son casos de manipulación psicológica comunes a otros ámbitos, que tienen el agravante de ocurrir en un ambiente religioso.

Reconocer los abusos

Por otro lado, hay otras personas que ante estas debilidades personales, el modo que tienen de reaccionar es la búsqueda de seguridad y firmeza en otros, por lo cual, la convergencia de un tipo y otro de personas, dominantes y dependientes, facilita la aparición de abusos. A todo esto hay que añadir la dificultad humana, en todos los ámbitos, para reconocer los propios errores, debilidades y pecados. Reconocer un abuso es difícil para ambos, abusador y abusado, más de lo que inicialmente se puede pensar. Con esto no se quiere decir que los abusados sean solo y siempre personas débiles: una persona fuerte puede ser objeto de abusos, pero será más fácil que los detecte o que encuentre forma de defenderse, buscar apoyos, denunciar y salir; si bien hay situaciones de abuso que pueden acabar destruyendo esta fortaleza inicial.

En momentos de confusión cultural como los que vivimos, es normal que se den procesos en los que algunas personas, quizá con buena intención, acaben haciendo mal. Es importante discernir entre liderazgo y autoridad. Hay personas que tienen un carácter fuerte, capaces de atraer a otros y conducirlos hacia una meta. Pero este liderazgo no es identificable con la autoridad, en el sentido que antes la hemos descrito. Nuestra sociedad, por las experiencias dolorosas con la autoridad, ha derivado a un rechazo de la misma, y ha extrapolado esta situación de lo humano a lo divino, acabando por rechazar a Dios. Lo peor es que este recelo mundano hacia la autoridad se ha colado también en la Iglesia, y del mismo modo que en el ámbito mundano se buscan líderes, así también en la Iglesia se puede caer en fomentar el liderazgo frente a la autoridad. Entender lo que es cada cosa y sus diferencias resulta también hoy una tarea urgente.

La dificultad para descubrir y detener estos procesos, como nos muestran los casos que conocemos, es bastante más difícil de lo que pensamos inicialmente. El mal se esconde y se defiende. Así, el deseo de unidad puede acabar en uniformidad, la discreción en secretismo, el apartamiento en aislamiento…. Por eso, también sería importante promover un estudio más detallado y exhaustivo de la acción humana, para poder saber mejor cómo se configura la intención, cómo se mueve la voluntad, cuándo la intención se desvía, cuál es el papel de la afectividad en este proceso, etc. 

La compleja situación actual requiere un replanteamiento teológico del problema, un análisis más detallado de la situación cultural, también intraeclesial, un estudio más detenido de la acción humana, y seguir con el recurso a los medios espirituales y psicológicos para prevenir, detener y sanar los abusos. 

El autorRaúl Sacristán López

profesor de la Universidad de San Dámaso

Vaticano

El Papa a los laicos: “esperar es participar en los problemas del mundo”

Ante más de treinta mil personas que han participado en la Audiencia jubilar, el Papa León XIV se ha dirigido hoy “a los fieles laicos” de manera particular. Y ha lanzado un mensaje de Adviento: “La espera no es pasiva. Esperar es participar en los problemas y en las bellezas del mundo”.

Francisco Otamendi·6 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: 3 minutos

En la fiesta de san Nicolás de Bari, “obispo conocido por su sensibilidad hacia los necesitados”, ha dicho el Papa, el nervio de su breve catequesis de esta mañana en la Plaza de San Pedro ha sido el tiempo litúrgico del Adviento. Pero “una espera que no es pasiva. Esperar es participar en los problemas y en las bellezas del mundo”.

Dios nos involucra en su historia, en sus sueños. “Esperar, entonces, es participar. El lema del Jubileo, ‘Peregrinos de esperanza’, no es un eslogan que desaparecerá dentro de un mes”, ha dicho el Santo Padre. “Es un programa de vida: ‘peregrinos de esperanza’, significa gente que camina y espera, pero no con las manos en los bolsillos, sino participando”.

“El Concilio Vaticano II nos enseñó a leer los signos de los tiempos: nos dice que nadie puede hacerlo solo, sino que juntos, en la Iglesia y con muchos hermanos y hermanas, se leen los signos de los tiempos”.

Dios no está fuera del mundo, fuera de esta vida: “hemos aprendido en la primera venida de Jesús, Dios-con-nosotros, a buscarlo entre las realidades de la vida. ¡Buscarlo con inteligencia, corazón y manos arremangadas!”, ha alentado.

Vaticano II: misión para los fieles laicos, de manera particular

Y el Concilio ha dicho que “esta misión corresponde de manera particular a los fieles laicos, hombres y mujeres, porque el Dios que se encarnó nos sale al encuentro en las situaciones de cada día». 

En los problemas del mundo, “Jesús nos espera y nos involucra, nos pide que trabajemos con Él. ¡Por eso esperar es participar!”, ha reiterado a las decenas de miles de peregrinos y fieles en la Plaza de San Pedro.

Ejemplo del joven político Alberto Marvelli

El Papa León ha puesto el ejemplo deAlberto Marvelli, un joven italiano que vivió en la primera mitad del siglo pasado. Educado en el seno de una familia según el Evangelio, formado en la Acción Católica, se licenció en ingeniería y se incorporó a la vida social en la época de la Segunda Guerra Mundial, que él condenaba firmemente”.

En Rímini y sus alrededores “se comprometió con todas sus fuerzas a socorrer a los heridos, los enfermos y los desplazados”. Muchos lo admiraban por su desinteresada dedicación y, tras la guerra, fue elegido concejal y encargado de la comisión de vivienda y reconstrucción. 

“Así entra en la vida política activa, pero precisamente cuando se dirige en bicicleta a un mitin es atropellado por un camión militar. Tenía 28 años”. 

“Perder un poco de seguridad y tranquilidad para elegir el bien”

La lección de Marvelli que extrae el Papa es ésta: “Alberto nos muestra que esperar es participar, que servir al Reino de Dios da alegría incluso en medio de grandes riesgos. El mundo se vuelve mejor si perdemos un poco de seguridad y tranquilidad para elegir el bien. Esto es participar”.

Preguntémonos, ha alentado el Pontífice: “¿Estoy participando en alguna iniciativa buena, que comprometa mis talentos? ¿Tengo la perspectiva y el aliento del Reino de Dios cuando presto algún servicio? ¿O lo hago refunfuñando, quejándome de que todo va mal? La sonrisa en los labios es el signo de la gracia en nosotros”.

“Nadie salva al mundo por sí solo: juntos es mejor”

Finalmente, ha remachado el Papa: “Esperar es participar: este es un don que Dios nos da. Nadie salva al mundo por sí solo. Y ni siquiera Dios quiere salvarlo por sí solo: podría hacerlo, pero no quiere, porque juntos es mejor. Participar nos hace expresar y hace más nuestro lo que al final contemplaremos para siempre, cuando Jesús regrese definitivamente”

Petición a nuestra Madre Inmaculada

En su saludo a los peregrinos de lengua española, ante la fiesta de la Inmaculada del día 8, el Papa León ha animado: “Pidamos a nuestra Madre Inmaculada que nos enseñe a participar en la construcción de la Ciudad de Dios, ofreciendo nuestros dones con alegría y gratuidad. Que el Señor los bendiga. Muchas gracias”.

A los peregrinos de lengua inglesa, y a todos los fieles presentes, el Papa les ha manifestado: “Al comenzar este tiempo de Adviento, preparemos nuestros corazones no solo para reconocer las maneras en que Dios viene a nuestro encuentro, sino también las maneras en que nos invita a participar en su vida. ¡Que Dios os bendiga a todos!».

El autorFrancisco Otamendi

Evangelización

Sacerdote a Bordo. Dos sacerdotes colombianos lanzan un exitoso canal de evangelización

“Sacerdote a Bordo” es un proyecto de evangelización digital surgido en pandemia que, mediante redes sociales, acerca la fe.

Javier García Herrería·6 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: 2 minutos

Lo que comenzó como una forma de acompañar espiritualmente a los fieles durante el confinamiento de la pandemia, se ha convertido en un proyecto de evangelización digital con miles de seguidores y gran impacto en redes sociales. Sacerdote a Bordo nació en marzo de 2020, impulsado por dos sacerdotes colombianos del Opus Dei, Santiago Villa y Luis Miguel Bravo. Ambos estudiaron periodismo en la Universidad de La Sabana y posteriormente hicieron estudios teológicos en Roma.

Ambos sintieron la necesidad de estar cerca de sus comunidades durante la pandemia, cuando el confinamiento limitó muchas de las tareas pastorales. El padre Luis Miguel explica que “dedicimos comenzar grabando pequeñas pláticas espirituales para los estudiantes de nuestros colegios. Las primeras, dedicadas a san José y a la Anunciación, fueron tan bien recibidas que, animados por muchos padres, abrimos un canal de YouTube y más tarde Instagram, gracias a la ayuda de cuatro colaboradoras voluntarias ubicadas en Colombia, Madrid y Guatemala”.

Variedad de contenidos

Desde entonces, Sacerdote a Bordo ha crecido de forma orgánica y creativa. Con un estilo cercano y flexible -que sus autores comparan con un paseo en bicicleta- han producido una amplia variedad de formatos: vídeos de calle, entrevistas en profundidad, testimonios de conversión, y participaciones en eventos como la Jornada Mundial de la Juventud en Lisboa. Han contado con invitados como la madre de Carlo Acutis, Eduardo Verástegui, o la activista provida Lupe Batallán.

Además, el canal ha desarrollado una importante línea de podcast. Entre los más populares están Meditar con Fútbol, donde se vinculan reflexiones del Evangelio con la actualidad futbolística; Meditar con Cine o Literatura; Preguntas y Respuestas sobre la Fe; y más recientemente Meditar con The Chosen, un espacio con meditaciones espirituales inspiradas en la exitosa serie sobre la vida de Jesús. Este último proyecto incluso cuenta con su propia página web y la colaboración de sacerdotes de diferentes países.

Ayudantes clave

Como explica el padre Luis Miguel, “el canal Sacerdote a Bordo no sería posibles sin la ayuda constante de cuatro colaboradoras que han estado presentes desde sus inicios en Instagram. Son mujeres jóvenes, profesionales de distintos ámbitos, que se ofrecieron voluntariamente para ayudar en tareas como el diseño gráfico, edición de videos, gestión de redes sociales y atención a los seguidores. Una de ellas, madre de cinco hijos, reside en Guatemala; otra vive en Madrid; y las dos restantes están en Colombia”. Aunque no se conocían entre sí al principio, hoy forman un equipo unido que sostiene buena parte del trabajo detrás de cámaras y ha sido fundamental en el crecimiento del canal.

Con casi 84.000 seguidores en Instagram y una comunidad creciente en YouTube y plataformas de audio, Sacerdote a Bordo es hoy un referente de cómo la creatividad, la fe y la amistad pueden dar fruto en medio de la adversidad. Su misión, aseguran, “sigue siendo la misma: ayudar a las personas a rezar con lo cotidiano y acercarse a Dios desde cualquier lugar”.

Recursos

Los esclavos del Señor

Es absolutamente necesario para obrar con libertad amar y sentirse amado. Y no podemos amar sintiéndonos esclavos o siervos, hay que hacerlo libremente desde la nueva perspectiva que ha venido a traernos Jesucristo: ¡Ahora somos hijos de Dios!

Bernardo Hontanilla Calatayud·6 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: 9 minutos

Hablando con amigos psiquiatras y psicólogos me comentan que cada vez es más frecuente encontrar en sus consultas personas, con formación cristiana, que expresan un anhelo de libertad respecto de los compromisos que habían adquirido en un momento dado de su vida. Casados que se arrepienten de haberlo hecho, sacerdotes que quieren casarse, padres que no quieren estar pendientes de sus hijos, esposas hastiadas de sus maridos que desean rehacer su vida de forma independiente, religiosos y religiosas que anhelan disfrutar de los placeres del mundo…

Lo común en todas esas situaciones es un anhelo de libertad o autonomía que pone de manifiesto que la persona no se siente libre, e interpretan esos compromisos adquiridos como una carga intolerable que empieza a esclavizarlos. Esa tensión entre el compromiso adquirido y el anhelo de autonomía desgarra el interior psicológico de la persona hasta el punto de crear verdaderos cuadros de ansiedad, depresiones y conflictos internos muy serios que, como mínimo, producen una sensación continua de insatisfacción e infelicidad, de tal magnitud, que les lleva a un cuadro patológico de permanente queja y agresión contra uno mismo y contra la persona o institución que provoca esa amenaza a su libertad.

Esta situación conduce invariablemente a la tentación, a veces determinación, de mandarlo todo “a la mierda”, siguiendo el estilo de Camilo José Cela. Como este fenómeno parece ser muy frecuente, me he propuesto reflexionar sobre el origen de dicha situación.

El espíritu

El hombre no solo está compuesto de cuerpo y alma racional. Hay un tercer elemento que, además del alma racional, lo distingue del resto de animales y se denomina “espíritu”. Hablar de espíritu no está de moda, y menos en el ámbito psiquiátrico y neurocientífico, donde algunos quieren hacer emanar la mente, la conciencia o la psique, elementos del alma humana, de la mera actividad cerebral. Y yo no quiero hablar del alma, sino del espíritu.

Esa imagen y semejanza a Dios, que existe en el interior de todo hombre, es de nuclear importancia porque nos va a permitir reconocernos a nosotros mismos y reconocer cómo tratar a los demás. Es el origen de nuestra libertad y de nuestra capacidad de amar, y ambas están intrínsecamente unidas.

La dificultad que tenemos de reconocer o negar al espíritu de Dios dentro de nosotros, pienso que surge fundamentalmente por dos motivos:Por un lado, Dios, que con sus leyes podría constituir una amenaza a nuestra libertad, y por otro, la experiencia de percibir en el mundo el sufrimiento o la injusticia que padece el inocente. Casi nadie es un ateo intelectual, pero sí hay mucho ateísmo afectivo por estos motivos. Es precisamente de la amenaza a nuestra libertad de lo que quería seguir reflexionando.

La relación con Dios

En el Génesis aparece un relato interesante de cómo era nuestra relación con Dios. Consistía en una relación familiar, de conversación espontánea y de confianza. Sin embargo, el mal ya existía en el  mundo y se trataba de introducirlo dentro del hombre. Y bien sabía la serpiente cómo tentar a Eva. Primero, presentando a Dios como un tirano: “¿Conque Dios os ha dicho que no comáis de ningún árbol del jardín?” (Gen 3, 2). Primera mentira: “solo de uno”, respondió Eva.

Atacó de nuevo la serpiente, tratando esta vez a Dios como un envidioso: “es que Dios sabe […] que seréis como Dios en el conocimiento del bien y del mal” (Gen 3, 5). Y, ahora, sí consiguió su objetivo. Y el efecto inmediato que tuvo en el interior de Eva y su pareja fue no ver a Dios como realmente era: un Padre que le había dado la creación entera.

La consecuencia inmediata fue que la imagen y semejanza de Dios en el núcleo de su ser, la dimensión espiritual, se distorsionó: ahora habitaba dentro de ella un dios tirano, cruel, caprichoso, envidioso y amo, que tomará distintos nombres a lo largo de la historia y las generaciones como Baal, Moloc, Júpiter o Zeus. De esa nueva imagen que tengamos de Dios dependerá cómo nos tratemos a nosotros mismos y a los demás. Si el dios interior es vengativo, nosotros también lo seremos y si es destructivo también adoptaremos esta actitud, incluso contra nosotros mismos, y, si es un amo, entonces tenderemos nosotros a dominar a los demás y a sentirnos como esclavos respecto de Dios.

Esclavos

Sigamos diseccionando el origen de ese sentirse esclavo. Es muy habitual en el mundo religioso utilizar la palabra esclavo o siervo para referirse a la relación que existe entre el hombre y Dios. Para eso fuimos creados, reza el Catecismo de la Iglesia católica: para servir, dar gloria a Dios y ser felices (cfr. CIC, 356 y 358).

Nos colocó para trabajar y cuidar del Edén. Fue un encargo, pero no nos creó para trabajar en el jardín. Si el hombre hubiese sido creado para trabajar, entonces, la creación sería más importante que el hombre. Dios sería el amo del jardín, y nosotros sus servidores o esclavos que deberíamos cuidárselo. El cuidado de la creación material sería un encargo al hombre para servicio de Dios, en vez de un regalo de Dios para el hombre, que se sentiría feliz cuidándolo y trabajándolo. Si no entendemos esto bien podríamos sentirnos esclavos del trabajo. Y esta fue la primera consecuencia: ver a Dios como un Dios que me hace esclavo y servidor suyo, al que debo temer.

Toda la historia del Antiguo Testamento se resume en la relación de Dios con un pueblo que es torpe y duro de corazón: que ve, pero no entiende, ni sabe amar. Solo unos pocos sabían amar a Dios con libertad, aunque con no poca dificultad, como Abraham, Isaac, Jacob o Moisés.

Redención

Esta relación de Dios con su pueblo era de una operación de rescate. Dios ayudaba a su pueblo para sacarlo de la esclavitud a la libertad, de Egipto a la tierra prometida, y tiene su culmen con la venida de Jesucristo. Con su venida, comienza un punto de inflexión que pretende recuperar la idea primigenia de Dios dentro del hombre, para que no se sienta esclavo sino hijo y heredero. Empezamos a abandonar la relación de temor por una relación de amor.

Dios continúa queriendo rescatarnos de la única esclavitud que en realidad existe, que es la del pecado, pero siempre ha habido y habrá personas que quieran seguir siendo esclavos y volver a Egipto. Dios insiste: “ya no os llamo siervos/esclavos […] A vosotros os llamo amigos” (Juan 15, 15). No nos podemos sentir siervos o esclavos jamás, porque ahora somos amigos de Dios. Más: ¡ahora somos hijos de Dios! Así lo expresa con fuerza Juan en su primera carta: “Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos!” (1 Juan 3, 1).

Lenguaje y miradas

Entonces, ¿de dónde viene esta insistencia en seguir llamándonos esclavos o siervos y no hijos en nuestra relación con Dios? Es verdad que, como dice Campoamor, “En este mundo traidor nada es verdad ni mentira, todo depende del color del cristal con que se mira”. Y ese cristal con que se miran las cosas y los acontecimientos de la vida puede ser transparente, estar sucio o roto.

Esta forma de verse esclavo tiene un doble origen: por un lado, parte de un problema interno, del cristal con que se mira, de una errónea idea de Dios que la serpiente ha ido introduciendo en el interior del hombre, la tentación primigenia de la que hablábamos antes, haciéndonos pensar que Dios es un amo y tirano, y puede hacer caprichosamente lo que quiera con nuestras vidas. Nos sentimos amenazados por Dios, que con sus leyes morales impiden el desarrollo de nuestra libertad en vez de ver que sus normas dan felicidad y vida al hombre (Deuteronomio 4, 40; Juan 6, 63). Esta concepción amenazadora de Dios lleva automáticamente a la destrucción de la fuente del Amor que hay en nosotros mismos y, en consecuencia, de nuestra libertad.

Por otro lado, hay un origen externo: el mal uso del lenguaje al hacernos pensar, con el empleo de las palabras, que la relación con Dios es de esclavos. Abundantes son las oraciones cristianas, muchas de ellas de origen medieval, donde el orante renuncia a su libertad para someterse a Dios. ¡Qué barbaridad! Si se hace efectiva esta renuncia, no es de extrañar oír lamentaciones sobre la vida y los compromisos adquiridos. Y yo haría lo mismo. Si se ve de esta forma a Dios, como un amo y yo un esclavo, vamos directos, de forma habitualmente inconsciente, a un ateísmo afectivo que nos llevará a expulsar a ese dios de nuestra vida. Y con razón. Tendría entonces todo el sentido decir “Dios ha muerto. Nosotros lo hemos matado” (Nietzsche) cuando mato en mí esa especie de dios que no coincide con el verdadero Dios. Y esa muerte la consideraré como un triunfo que me colocará de nuevo en una situación de libertad para volver al verdadero Dios.

Siervos

Sigamos diseccionando el concepto de esclavo. Había muchas maneras de servir en el mundo antiguo. La palabra doulos en masculino significaba frecuentemente esclavo o siervo, pero en femenino también tenía otra acepción. Una de las acepciones de δούλŋ (doula), hace referencia a la labor que hacían ciertas mujeres en el acompañamiento del embarazo, parto y puerperio. No eran matronas. Eran siervas que acompañaban afectivamente a sus amas en esas circunstancias. Siervas que eran consideradas de la propia familia. También estaban las doulas thana, que ofrecían servicios de acompañamiento en enfermedades terminales.

En general, en los Evangelios canónicos, la palabra más comúnmente utilizada en griego es δούλoς, doulos que se traduce al latín como servus, esclavo, las más de las veces, o siervo, menos frecuentemente. La diferencia fundamental entre uno y otro, siendo la misma palabra, es que el esclavo era propiedad de su señor, como si fuera una cosa, y el siervo podía cultivar las tierras del señor y recibía un cierto grado de protección sin desligarse de su amo. Pero lo más desconcertante es que si había una palabra específica en griego para denominar al esclavo (σκλάβος), ¿por qué se utiliza δούλoς, doulos?, ¿por qué en los Evangelios escritos en griego nunca se utiliza la palabra esclavo (σκλάβος), pero en las traducciones sí?

También se emplea otra palabra en los Evangelios: διακονος, diakonos, que es traducida como servidor o sirviente, como por ejemplo cuando Jesús decía: “…no he venido a ser servido sino a servir…” (Mateo 20, 28). La circunstancia de por qué estas palabras son traducidas del griego al latín como esclavo, siervo o servidor va a depender de la intencionalidad de su traductor, san Jerónimo, en el siglo IV después de Cristo. Por ejemplo: en las parábolas del Señor, se utiliza la palabra doulos, y es traducida al latín como servus y al castellano como esclavo o siervo indistintamente.

San Pablo en Filipenses 2, 7, cuando dice “se despojó de sí mismo tomando la condición de esclavo” recurre a doulosservus en latín y siervo o esclavo en castellano. Sin embargo, llama también la atención que en el pasaje de la Anunciación de La Virgen se emplee δούλŋ (doula), y se traduzca como ancilla al latín y esclava al castellano. San Lucas recibiría de la Virgen el testimonio directo de lo que pasó en la Anunciación y, ¿no resulta extraño que la Virgen María se autodenomine esclava del Señor (Lucas 1, 38)? La que precisamente no necesitaba ser redimida del pecado, pues fue concebida sin él y no cometió ninguno. ¿Es correcto, por tanto, en este caso, ese abuso de la palabra esclavo al traducir del griego y del latín?

Si leemos con detenimiento el pasaje de la Anunciación observamos que el Ángel le informa que su pariente Isabel, ya entrada en edad, “está de seis meses la que llamaban estéril” (Lucas 1, 36). Y María contesta a continuación: “He aquí la doula del Señor” (Lucas 1, 38). ¿No pudiera ser que María se ofrecería como doula para acompañar a Isabel en su embarazo, parto y puerperio tras el anuncio del Ángel, como así hizo inmediatamente? ¿Es correcto llamar esclava a la criatura más libre de Dios? ¿Por qué con Jesús, cuando dice que ha venido a servir utiliza la palabra diácono y no esclavo? Y, sobre todo, ¿por qué existiendo una palabra concreta para esclavo en griego, ésta no es utilizada en ningún lugar de los Evangelios?

Formas de pensar

Sentirse esclavo en el cristianismo es muy frecuente y peligroso. Y podría ser que esa forma de pensar resulte heredada de la Edad Media. Formas de pensar de este tipo han ocurrido a lo largo de la historia de la Iglesia. Otro posible ejemplo residiría en que, hasta hace no muchos años, no se concebía que una persona casada pudiera alcanzar la santidad. Como decíamos, existen abundantes textos y contextos donde la palabra esclavo aflora frecuentemente en los Evangelios canónicos, detrás de situaciones donde los protagonistas se sienten esclavos. Uno de los más significativos ocurre en la parábola del hijo pródigo. El hermano menor, al volver arrepentido con el Padre, dice: “No merezco llamarme hijo tuyo: trátame como a uno de tus jornaleros” (Lucas 15, 19). Y el hijo mayor, que nunca había abandonado aparentemente la casa del padre, dice: “Mira: en tantos años como te sirvo, sin desobedecer nunca una orden tuya” (Lucas 15, 29). Los dos se sienten esclavos. Uno quiere comer bellotas y no puede, y el otro puede comer cordero y no quiere. Los dos presentan el mismo trastorno. Tanto el que vuelve como el que se queda. Y esto es muy tóxico en la vida religiosa del que se dice cristiano.

Sentirse amado

Es absolutamente necesario para obrar con libertad amar y sentirse amado. Y no podemos amar sintiéndonos esclavos o siervos, hay que hacerlo libremente desde la nueva perspectiva que ha venido a traernos Jesucristo: ¡Ahora somos hijos de Dios! Y no podemos ser amados por cualquiera y de cualquier forma.

Pongamos un ejemplo: existen 32 millones de mascotas en España y el 85 % de la población argentina tiene una. ¿Por qué muchas personas adoptan tantas mascotas en los hogares, en vez de adoptar o tener hijos? Creo que no es el egoísmo o la comodidad la causa nuclear de este fenómeno. Pienso que, en muchos casos, subyace la necesidad de sentirse amado por alguien de una forma incondicional y automática, no libre. Y eso los animales, especialmente los perros y los gatos, lo saben hacer muy bien. Puede que en el fondo, no sea capaz de asumir que alguien libre me quiera como un hijo. No quiero asumir el riesgo de que alguien libre me quiera o deje de quererme, y prefiero que me quiera un esclavo. Pero Dios sí que ha querido asumir el riesgo de crear al hombre libre, hecho a su imagen y semejanza, que de forma voluntaria le ame.

Dejemos de sentirnos esclavos o siervos en nuestra relación con Dios. Corrijamos el lenguaje. Hemos sido llamados a la filiación divina, no a la servidumbre. Cuando Jesús utilizaba el término esclavo o siervo era antes de su muerte y Resurrección. Ahora, ya estamos rescatados, somos suyos pero con una relación paterno-filial. No hagamos nada sin amor, como una buena madre o un buen padre no se siente ni esclavo ni siervo de su cónyuge o de sus hijos.

Rectifiquemos cuanto antes, o haremos que nuestros compromisos como cristianos se conviertan en normas insoportables, y acabaremos psicológicamente trastornados. Dios quiere hijos felices, que le amen libremente. Convenzámonos de que con la luz de la Resurrección hemos dejado de ser esclavos de nuestras miserias. Cristo ha suplicado a su Padre para que dejemos de llamarnos así. No insistamos en llamarnos así. De la misma forma que había una idea primera del matrimonio al inicio de la creación, también había una idea primigenia de Dios como Padre dentro de nosotros que hemos podido distorsionar.

Abandonemos el lenguaje de esclavos y recuperemos, con mirada limpia y transparente, la verdadera, original y genuina imagen de Dios que vive en nuestro interior. Estoy convencido de que, viendo de esta manera a Dios en nuestro interior, nos trataremos mejor a nosotros mismos y a los demás, nuestros compromisos dejarán de ser cargas para convertirse en fuente de vida y felicidad y, de paso, dejaremos de dar tanto trabajo a psicólogos y psiquiatras.

El autorBernardo Hontanilla Calatayud

Académico de número en la Real Academia Nacional de Medicina de España.

Cultura

Criterios para la selección de cantos en la Misa

La selección de los cantos en la Misa tiene como objetivo enriquecer espiritualmente la celebración eucarística y fomentar la participación de los fieles. Desde el canto de entrada hasta el de comunión, cada pieza musical tiene una finalidad específica que responde al tiempo litúrgico y a las disposiciones de la Iglesia.

Daniel Alberto Escobar·5 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: 4 minutos

La celebración eucarística se abre con la antífona o canto de entrada cuya finalidad es fomentar la unión de quienes se han reunido, introducirles en el misterio del tiempo litúrgico o de la fiesta, y acompañar la procesión de sacerdotes y ministros. Con respecto a la manera de ejecución, lo entona la schola y el pueblo, o un cantor y el pueblo, o todo el pueblo, o solamente la schola. Pueden emplearse para este canto o la antífona con su salmo, como se encuentran en el Gradual romano o en el Gradual simple, u otro canto acomodado a la acción sagrada o a la índole del día o del tiempo litúrgico, con un texto aprobado por la conferencia episcopal.

El Graduale Romanum contiene el repertorio oficial del propio y del ordinario para las distintas ocasiones. Ciertamente, la confrontación con este cantoral es una de entre las varias posibilidades para la elección de la música durante la Eucaristía. Sin embargo, de modo objetivo es el criterio más sólido a la hora de establecer el canto de entrada de la celebración.

No es casualidad que los íncipits de los introitos del Gradual hayan dado nombre tradicionalmente a determinados días. Los ejemplos más significativos se encuentran en los tiempos fuertes del año litúrgico, como es el caso, por poner dos ejemplos, de los domingos III de Adviento, llamado Gaudete, y el IV de Cuaresma, Laetare. Con respecto a la duración, es conveniente que este canto procesional se ajuste a las exigencias de duración de la entrada de la procesión inicial de la Misa.

También es posible el uso del órgano solo o de cualquier otro instrumento o conjunto de instrumentos legítimamente admitidos, antes de la llegada del sacerdote al altar, como también en el ofertorio, durante la comunión y al final de la misma. No hay que tener, pues, reparo alguno en sustituir la música vocal por la instrumental en estas ocasiones, ayudándose de profesionales de la música. Lejos de atentar contra una, a veces, mal entendida participación de los fieles, la celebración litúrgica se ve enriquecida y adquiere mayor colorido cuando existe la posibilidad de integrar distintas formas musicales vocales o instrumentales.

Kyrie, Gloria y Aleluya

Con el Kyrie los fieles aclaman al Señor y piden su misericordia. En él regularmente toman parte el pueblo y la schola o un cantor. Cuando forma parte del tercer modo de realizar el acto penitencial, el Kyrie va precedido de tropos, subrayando habitualmente el carácter de aclamación a través de la figura retórica de la apóstrofe, que consiste en dirigirse a Cristo directamente, a través de la expresión “Tú”. Las expresiones de los tropos son de contenido bíblico y nos muestran aspectos de la vida y de la acción de Cristo. Por lo tanto, el texto nunca está centrado en la condición pecadora del hombre, es decir, en este momento no pedimos misericordia porque nosotros somos pecadores, sino porque Cristo ha venido a otorgarnos el perdón.

Normalmente, los domingos y algunas fiestas se canta el Gloria. Estamos ante un antiquísimo himno con el que la Iglesia glorifica a Dios Padre y al Cordero, y le presenta sus súplicas. Lo entona el sacerdote o, según los casos, el cantor o el coro, y lo cantan o todos juntos o el pueblo alternando con los cantores, o solo la schola. Es necesario recalcar que, al igual que el Credo, el Santo o el Cordero de Dios, no está permitido cambiar la letra de este himno, puesto que no es un canto de acompañamiento, sino que constituye un rito de por sí.

Tras la lectura que precede inmediatamente al Evangelio está previsto el canto del Aleluya, salvo en Cuaresma, cuando se canta el verso antes del Evangelio u otro salmo o tracto del Gradual. El canto tiene carácter de aclamación, constituyendo de por sí un rito. Con él, por una parte, los fieles acogen y saludan al Señor, que les va a hablar en el Evangelio y, por otra parte, profesan su fe en Él mediante el canto. Existen varias posibilidades en la forma de ejecución. Si no se cantan, el Aleluya o el verso antes del Evangelio pueden omitirse. Esta supresión, especialmente en los días feriales, lejos de deslucir la celebración, ayuda a expresar la gradualidad de la solemnidad de los distintos días. Conforme se expresa en el misal, está prevista la intervención de la asamblea y de la schola o de un cantor. Mientras a la asamblea correspondería la repetición de la aclamación, al coro o al solista correspondería el verso.

Ofertorio y Santo

En rito romano se llama Ofertorio el canto que acompaña la procesión de las ofrendas al altar. Las normas sobre el modo de interpretación coinciden con las del canto de introito. Para este momento se prevén también dos alternativas: en primer lugar, la ejecución de polifonía o canto gregoriano a través de música coral; en segundo lugar, la intervención del organista con una obra musical como solista, sin excluir la intervención de otros instrumentos musicales.

El Santo constituye una antiquísima aclamación integrada en la plegaria eucarística. Está previsto que la aclamación sea proclamada por el pueblo junto con el sacerdote. Como el principal de los cantos de la Misa, conviene potenciarlo, debido a que su sentido pleno no cabe en un mero recitado. La veneración del texto impide, en principio, su sustitución por otro. 

Cordero de Dios y comunión

No se contempla la existencia de un canto para la paz. La fracción del pan es uno de los ritos más significativos de la celebración eucarística, debido a que realiza uno de los gestos más relevantes que hizo el Señor: partir el pan. El canto del Cordero de Dios tiene la misión de acompañar de forma litánica este momento. El misal contempla la participación del pueblo, al menos en la respuesta.

El canto de comunión es el último canto comunitario previsto en la Misa. El misal romano prevé, en primer lugar, el canto que acompañará la distribución de la comunión. Su función es la de expresar, por la unión de las voces, la unión espiritual de quienes comulgan, demostrar la alegría del corazón y manifestar claramente la índole comunitaria de la procesión para recibir la Eucaristía.

En cuanto al repertorio previsto, es posible emplear o bien la antífona del Gradual romano, con salmo o sin él, o bien la antífona con el salmo del Gradual simple, o si no algún otro canto adecuado. El canto de comunión puede ser realizado por el coro solo o también por el coro o un cantor con el pueblo. Para este lugar puede ser apropiada también la interpretación de una obra instrumental. Asimismo, el misal presenta como posibilidad el canto de un salmo, un himno o un canto de alabanza tras la distribución de la comunión y del canto que la acompaña.

La Misa no establece un canto de salida. No hay, pues, simetría entre el canto de entrada y el final de la celebración. Sin embargo, el directorio sobre canto y música en las celebraciones de la Conferencia Episcopal Española señala que puede ser oportuno, sin retener a los fieles. También valora positivamente la posible interpretación de una obra de órgano. 

El autorDaniel Alberto Escobar

Profesor de liturgia. Universidad de San Dámaso.

Cultura

La bebida alcohólica que popularizó Dickens y su conexión con san Nicolás

Cedric Dickens, bisnieto del escritor británico Charles Dickens, habla sobre la bebida caliente y alcohólica ‘Smoking Bishop’ (Obispo Humeante’), en su libro ‘Bebiendo con Dickens’. Los holandeses aún elaboran Bisschopswijn o vino del obispo para celebrar la víspera de San Nicolás (6 de diciembre). Vean la receta.  

OSV / Omnes·5 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: 3 minutos

 – Sarah Robsdottir, OSV

¡Feliz Navidad, Bob!, dijo Scrooge con una sinceridad inconfundible, dándole una palmadita en la espalda–. ¡Una Navidad más feliz, Bob, mi querido amigo, de la que te he dado en muchos años! Te subiré el sueldo y me esforzaré por ayudar a tu familia, que está pasando apuros, y hablaremos de tus asuntos esta misma tarde, Bob, con un tazón navideño de ‘Smoking Bishop’ (Obispo Humeante’).

Este intercambio final de ‘Un cuento de Navidad’ de Charles Dickens muestra a un Ebenezer Scrooge arrepentido sirviéndole a su empleado Bob Cratchit, maltratado durante mucho tiempo, una taza humeante de Smoking Bishop. Se trata de un brebaje de vino tinto especiado y cítrico que toma su nombre del color de la bebida, que combina con el sombrero o la “mitra” de un obispo.  

Orígenes medievales

“Su nombre caprichoso recuerda [también] sus orígenes medievales, cuando a veces se servía en los ayuntamientos y banquetes universitarios en cuencos que se parecían a la forma de la mitra de un obispo”, explica Andrea Broomfield en su libro ‘Comida y cocina en la Inglaterra victoriana: una historia».

Cedric Dickens, bisnieto de Charles Dickens, habla sobre el significado de la bebida caliente y alcohólica y su lugar en la escena final de ‘Un cuento de Navidad’, en la introducción de su libro ‘Bebiendo con Dickens’: A la gente le encanta hablar de [Charles Dickens], posiblemente porque era el defensor del hombre común… Tomemos, por ejemplo, ‘Cuento de Navidad’… 

Sí, incluso el pobre Bob Cratchit, que ganaba una miseria, preparaba su ponche en Navidad. Los Bob Cratchit, y de hecho todos los personajes del mundo de Dickens, siguen vivos en nuestra imaginación y, de hecho, siguen existiendo. 

Vinos comunes en la Inglaterra victoriana

Entre los comentarios de Broomfield y Cedric Dickens sobre el ‘’Obispo Humeante’, así como los numerosos videos tutoriales sobre la bebida festiva, es fácil concluir lo siguiente. 

Si bien estos vinos calientes ya eran comunes en la Inglaterra victoriana antes de la publicación de la obra maestra navideña de Dickens de 1843, la bebida caliente, cítrica, con clavo de olor, vino y oporto se convirtió en un alimento básico navideño aún más popular, apareciendo en fiestas y ferias al aire libre en los años siguientes. 

Holanda: vino del obispo en vísperas de san Nicolás

Mucho antes, sin embargo, las tradiciones inglesas de los vinos calientes y las sidras se extendieron a muchos países europeos. 

Los holandeses aún elaboran Bisschopswijn o vino del obispo para celebrar la víspera de San Nicolás, la víspera del día de san Nicolás, que se celebra el 6 de diciembre. 

La festividad conmemora la muerte del histórico “Papá Noel”, el obispo de Myra del siglo IV, que luchó contra la herejía en el Concilio de Nicea y cuyo legado duradero es el de dar generosos regalos a los niños.

De San Nicolás, Sinterklaas, a Santa Claus

Los inmigrantes neerlandeses llevaron la tradición a Estados Unidos, donde san Nicolás, “Sinterklaas”, evolucionó fonéticamente a Santa Claus. No se pierdan mañana, aquí mismo, ‘la leyenda de san Nicolás: el origen de Santa Claus’.

El Centro de San Nicolás existe para promover la devoción a este querido santo y es un recurso valioso y repleto de datos históricos, anécdotas y formas creativas de celebrar la próxima festividad. 

Bisschopswijn, muy similar al Obispo Humeante

Su receta del Bisschopswijn es casi idéntica a los ingredientes de la receta del Obispo Humeante, escrita por Cedric Dickens.

Tengo la sensación de que la receta que se cita a continuación es una bebida que su bisabuelo habría acogido con gusto. ¡Disfrútenla con moderación, con buena salud y con espíritu de agradecimiento! 

Receta del Bisschopswijn (vino de obispo holandés)

(Cortesía del Centro san Nicolás. Bebida tradicional para la víspera del día de san Nicolás, el 6 de diciembre).

1 litro de vino tinto
1 limón
1 naranja
20 clavos de olor (especia).
2 cucharadas de azúcar
1 rama de canela
una pizca de macis y azafrán (opcional)

Lave y seque el limón y la naranja. 

Introduzca 10 clavos de olor en cada uno. 

Ponga el vino, el azúcar, el limón, la naranja y la canela (y la macis y el azafrán atados con una muselina, si los usa) en una cacerola. 

Tape y deje hervir lentamente. 

Baje el fuego y deje que el vino hierva a fuego lento durante aproximadamente 1 hora. 

Retire las especias y la fruta. 

Caliente el vino de nuevo, pero no deje que hierva. 

Sirva en vasos resistentes al calor. 

¡Buen provecho!

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– Sarah Robsdottir es católica conversa y madre de siete hijos que educa en casa. Su última novela, ‘Juana de Arkansas’, fue publicada por Voyage Publishing a principios de este año. Visite a Sarah en www.sarahrobsdottir.com.

– Esta información se ha publicado originariamente en OSV News en inglés. Pueden consultarla aquí.

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El autorOSV / Omnes

Evangelio

La ajorca de oro. Inmaculada Concepción (A)

Vitus Ntube nos comenta las lecturas de la Inmaculada Concepción (A) correspondiente al día 8 de diciembre de 2025.

Vitus Ntube·5 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: 2 minutos

En el camino del Adviento nos encontramos con esta hermosa fiesta de la Madre de Cristo: la solemnidad de la Inmaculada Concepción. Hoy contemplamos a nuestra Señora en su hermosura: la belleza de la santidad y la belleza de la gracia. El ángel en el Evangelio de hoy la llama “llena de gracia”: “Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo” (Lc 1, 28). El Papa Benedicto XVI decía que “llena de gracia” es el nombre más hermoso de María, el nombre que Dios mismo le dio para indicar que siempre ha sido y siempre será la amada.

María no solo tiene un nombre hermoso, sino también una personalidad y una identidad bellas. Ha sido bendecida con todas las bendiciones espirituales de los cielos para ser santa e inmaculada. La fiesta de hoy nos permite contemplar esta belleza sin mancha, la belleza de estar llena de gracia, de estar llena de Cristo.

Esta belleza ha sido plasmada en muchas obras de arte. Recuerdo mi breve experiencia pastoral en Valencia. Por primera vez me encontré con una estatua de la Virgen adornada con pendientes. Me llamó la atención porque era algo ajeno a mi sensibilidad. Pero al visitar más iglesias, descubrí que muchas imágenes de María allí —incluida la patrona de la ciudad— estaban ricamente adornadas con pendientes, pulseras, collares y coronas. Aquellos adornos no eran simples objetos de vanidad, sino intentos artísticos de expresar exteriormente el esplendor de la santidad interior de María. La belleza de María necesitaba una expresión a través de esos objetos. Estaban allí para embellecer a la Virgen y, al mismo tiempo, manifestar su hermosura interior. La antífona de entrada de la liturgia de hoy, del profeta Isaías, se puede atribuir a María, cuya alma se regocija porque ha sido revestida con las vestiduras de la salvación y el manto de la justicia: “como novia que se adorna con sus joyas” (Isaías 61, 10).

Al maravillarnos con la belleza de María, recordamos que también nosotros hemos sido hechos hermosos ante Dios con todas las bendiciones espirituales y estamos llamados a ser santos. Mucho depende de si decimos “sí” al plan de Dios como lo hizo María en el Evangelio, o si decimos “no” como Adán y Eva en la primera lectura. También podemos tratar de descubrir la bendición particular que Dios ha dado a cada uno de nosotros para cumplir la misión que nos ha encomendado.

El escritor español Gustavo Adolfo Bécquer, en su leyenda La ajorca de oro, cuenta la historia de una mujer llamada María, que fue a la catedral de Toledo en la fiesta de la Virgen. Mientras rezaba, su mirada no se fijó en la Virgen, sino en la ajorca de oro que adornaba el brazo que sostenía al Niño Divino. Quedó cautivada, codiciosa, incluso obsesionada, por el brillo de la joya, hasta tal punto de que ya no veía a la Virgen que veneraba, sino a otra mujer que se burlaba de ella por no poseer tal tesoro. Para ella, María había dejado de ser modelo del que aprender y se había convertido en una rival.

La Virgen no presume de sus privilegios, ni su belleza y sus gracias deben presentarse como motivo de comparación. Ella no nos ha sido dada como rival. La fiesta de la Inmaculada Concepción nos recuerda que todos hemos sido bendecidos de manera especial para la misión de Dios, y que estamos llamados a corresponder a ese don con nuestro “sí”, al igual que lo hizo María. Sus joyas son dones de Dios y su agradecida aceptación de los dones y la misión inherente a ellos.

Evangelización

¿Por qué la mujer no puede ser sacerdote?

La Iglesia explica por qué el sacerdocio está reservado a los varones y cuál es el papel esencial de la mujer.

Teresa Aguado Peña·4 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: 3 minutos

En las últimas décadas, el papel de la mujer en la Iglesia ha sido objeto de un debate cada vez más visible. Muchas personas se preguntan si algún día podría abrirse la posibilidad de que las mujeres reciban el sacramento del Orden sacerdotal. Sin embargo, la Iglesia católica sostiene que no se trata de una cuestión de “derechos” o de “discriminación”, sino de la naturaleza misma del ministerio sacerdotal tal como lo instituyó Jesucristo. ¿Por qué la Iglesia mantiene esta enseñanza? ¿Qué razones bíblicas, teológicas y simbólicas hay detrás de que el sacerdocio ministerial esté reservado a los varones y cómo se relaciona con la misión propia de la mujer en la Iglesia?

Ya en los años setenta, cuando algunas comunidades cristianas comenzaron a plantear la posibilidad de ordenar mujeres, Pablo VI recordó públicamente que para la Iglesia católica “no es admisible” conferir el sacerdocio ministerial a las mujeres. Y no lo es, afirmaba, por razones fundamentales:

  • El ejemplo de Cristo, que escogió solo varones como apóstoles.
  • La práctica constante de la Iglesia, que ha imitado fielmente a Cristo en esta elección.
  • El Magisterio vivo, que enseña de modo coherente que esta exclusión está en armonía con el plan de Dios para su Iglesia.

Para aclarar aún más esta cuestión, Pablo VI encargó a la Congregación para la Doctrina de la Fe la declaración «Inter Insigniores», que expuso y profundizó los fundamentos de esta doctrina, concluyendo así: «la razón verdadera es que Cristo, al dar a la Iglesia su constitución fundamental, su antropología teológica, seguida siempre por la Tradición de la Iglesia misma, lo ha establecido así».

San Juan Pablo II, en su carta apostólica «Ordinatio Sacerdotalis», subraya que Cristo eligió a sus Apóstoles de manera totalmente libre y soberana. No se dejó arrastrar por condicionamientos socioculturales. En los Evangelios vemos a Jesús actuar con gran libertad y dignificar la vocación de la mujer, pero aun así reservó a varones la misión apostólica. Después, los propios Apóstoles transmitieron esa misma práctica cuando eligieron a sus sucesores y colaboradores en el ministerio.

El papel de la mujer en la Iglesia

San Juan Pablo II destaca el papel esencial de las mujeres en la Iglesia en su carta apostólica: «El hecho de que María Santísima, Madre de Dios y Madre de la Iglesia, no recibiera la misión propia de los Apóstoles ni el sacerdocio ministerial, muestra claramente que la no admisión de las mujeres a la ordenación sacerdotal no puede significar una menor dignidad ni una discriminación hacia ellas, sino la observancia fiel de una disposición que hay que atribuir a la sabiduría del Señor del universo». Así, añade que el papel de la mujer es capital hoy en día, tanto para la renovación y humanización de la sociedad, como para descubrir de nuevo, por parte de los creyentes, «el verdadero rostro de la Iglesia».

El Papa Francisco reafirmó esta postura subrayando que “es un problema teológico” pero que no se trata de una privación sino de un papel distinto donde hay todavía mucho que profundizar y reconoció que hay que dar más cabida a la mujer en la Iglesia en otros ámbitos.

Además, la Declaración «Inter Insigniores» recuerda que la estructura jerárquica de la Iglesia está ordenada totalmente a la santidad de los fieles: «el único carisma superior que debe ser apetecido es la caridad (cf. 1 Cor 12-13). Los más grandes en el Reino de los cielos no son los ministros, sino los santos».

Cristo Esposo, Iglesia Esposa

Desde la Teología del Cuerpo de san Juan Pablo II se puede dar un argumento más. En un mundo en el que da igual que el cuerpo sea masculino o femenino, la Iglesia reivindica la importancia de su significado. Juan Pablo II hablaba de la Eucaristía como el sacramento de los esposos porque es el sacramento en el cual los esposos por excelencia, es decir, Cristo y la Iglesia, se entregan. Y se entregan, decía él, de la misma manera que los esposos en el matrimonio: en su cuerpo femenino o masculino.

El varón y la mujer no se entregan de la misma forma. Esto se expresa en el acto conyugal: el esposo se entrega saliendo de sí y yendo hacia la esposa y la esposa se entrega acogiendo dentro de sí al esposo. Este mismo lenguaje se encarna en la historia de la salvación. Así, cuando el sacerdote toma la forma para consagrarla y dice «Tomad y comed… esto es mi cuerpo que será entregado por vosotros» es Nuestro Señor diciéndole esas palabras a la Iglesia. Una mujer no podría pronunciarlas porque sencillamente no se entrega así, sino acogiendo en sí el don del esposo: comiendo Su Cuerpo.


Vaticano

El Vaticano cierra la puerta al diaconado femenino pero no con un juicio definitivo

La ausencia de consenso obliga a mantener una postura prudencial y no admitir el diaconado femenino. Recomienda continuar el estudio del diaconado y reforzar la reflexión global sobre el servicio (diaconía) en la Iglesia.

Javier García Herrería·4 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: 3 minutos

El Vaticano ha hecho público un amplio resumen de los trabajos realizados por la Comisión de Estudio sobre el Diaconado Femenino, que desde 2021 —y en continuidad con investigaciones previas iniciadas bajo el pontificado de Francisco— analiza la posible admisión de mujeres al diaconado. 

El informe, firmado por el presidente de la Comisión junto con su secretario, Monseñor Denis Dupont-Fauville, sintetiza cuatro años de investigación histórica, teológica y pastoral, así como las tensiones doctrinales que han impedido alcanzar un consenso, y ha sido presentado recientemente al papa León XIV como material para su discernimiento.

El resumen entregado al papa León XIV recoge que las distintas comisiones vaticanas han constatado la existencia histórica de figuras llamadas diaconisas, presentes en la Iglesia antigua. Sin embargo, los estudios coinciden en que dicho ministerio no fue homogéneo ni equivalente al diaconado masculino. Las funciones, ritos de institución y significado teológico variaron notablemente entre comunidades, sin que pueda hablarse de un sacramento del Orden en sentido pleno.

Falta de evidencia sacramental

La Comisión presidida por Mons. Dupont-Fauville reafirma que, según el estado actual de la investigación, no existe fundamento suficiente para atribuir al diaconado femenino antiguo un carácter sacramental. Aunque algunos textos podrían sugerir lo contrario, la evaluación global de la Tradición apunta a un “ministerio sui generis”, desligado de la sucesión apostólica. Esta tesis fue aprobada ampliamente dentro del organismo.

El documento insiste en que los datos históricos, por sí solos, no permiten resolver la cuestión: la decisión final deberá ser doctrinal y magisterial. La Comisión reconoce la existencia de dos líneas teológicas contrapuestas.

Una enfatiza que la ordenación diaconal es ad ministerium —orientada al servicio, no al sacerdocio—, lo que abriría un posible camino para la ordenación de mujeres, en la medida que sus funciones se ciñan a servicios eclesiales no sacramentales. La otra subraya la unidad del sacramento del Orden y su significado esponsal en los tres grados (diácono, presbítero, obispo), rechazando la posibilidad de un diaconado femenino sacramental.

Votaciones divididas y ausencia de consenso

Las votaciones internas reflejan que hay desafíos doctrinales no resueltos y muestra cómo hay bastantes personas consultadas que están a favor, pero esta falta de convergencia hace recomendable una actitud prudencial.

La Comisión recibió 22 dossiers enviados al proceso sinodal, pero “no puede considerarse la voz del Sínodo, y mucho menos del Pueblo de Dios en su conjunto”. En ellos se expresan posturas muy diversas: desde quienes invocan la igualdad bautismal y el acceso de las mujeres a todos los grados del Orden, hasta quienes alertan contra un cambio considerado contrario a la Tradición o influido por tendencias socioculturales contemporáneas. 

Según el resumen, la propuesta sinodal de estudiar el tema fue una de las más controvertidas, con un número elevado de votos en contra.

Argumentos antropológicos y teológicos en conflicto

Las presentaciones favorables al diaconado femenino se apoyan en la igualdad de dignidad entre hombre y mujer y en una comprensión no vinculada al género de la representación de Cristo. En contraste, otros teólogos afirman que la masculinidad de Cristo tiene relevancia sacramental y que modificar este punto implicaría alterar el significado nupcial de la relación entre Cristo y la Iglesia.

Muchas mujeres aportaron su experiencia pastoral, especialmente en comunidades sin presencia estable de sacerdotes. Varias señalaron sentir una vocación al diaconado como plenitud sacramental de su servicio; otras expresaron la necesidad de visibilidad, autoridad y reconocimiento eclesial. La Comisión advierte, sin embargo, que la dedicación o el deseo personal no constituyen por sí mismos un criterio teológico suficiente para la ordenación.

Hacia nuevos ministerios y mayor corresponsabilidad

Uno de los puntos de mayor consenso fue la necesidad de ampliar los ministerios laicales, especialmente aquellos que pueden ser confiados a mujeres, siguiendo la línea de Spiritus Domini y Antiquum Ministerium. La Comisión afirma que este desarrollo sería un signo profético, especialmente en contextos donde persiste la discriminación de género. La propuesta fue aprobada de manera casi unánime.

El texto final señala que en amplias zonas del mundo el diaconado permanente es poco conocido o prácticamente inexistente, lo que dificulta comprender su sentido propio. Por ello, antes de debatir sobre su eventual apertura a mujeres, la Iglesia debería “aclarar su identidad sacramental y misión eclesial”. Esta tarea se presenta como prioritaria para avanzar en el discernimiento.

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La vida es peor sin Dios

La conversión desencadena, siempre, una serie de reacciones y sentimientos diversos. En quien la vive, la alegría y el fervor se une a la claridad de ver que “ha elegido la mejor parte”, la luz se hace presente después de una vida de oscuridad. Esta actitud de deslumbramiento, contrasta, no pocas veces, con alguna actitud derrotista, ceniza, de muchos católicos empeñados en ver sólo los nubarrones de la Iglesia.

4 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: 2 minutos

La conversión desencadena, siempre, una serie de reacciones y sentimientos diversos. En quien la vive, la alegría y el fervor se une a la claridad de ver que “ha elegido la mejor parte”, la luz se hace presente después de una vida de oscuridad. Esta actitud de deslumbramiento, contrasta, no pocas veces, con alguna actitud derrotista, ceniza, de muchos católicos empeñados en ver sólo los nubarrones de la Iglesia. 

En una ocasión, una joven conversa, se encontraba en una conferencia, rodeada de “cristianos de toda la vida”. Éstos tan sólo se quejaban de los problemas que cercaban a la fe: los sacerdotes tenían poco celo pastoral, la sociedad desterraba la fe de la esfera pública, no existían políticas cristianas… Cuestionada por cómo veía ella  “aquel panorama”, aquella joven respondió “sinceramente, creo que no es tan malo. Porque yo vengo de fuera y no os hacéis una idea del frío que hace ahí”. Su respuesta dió en el clavo: fuera, sin Dios, hace más frío.

Una de las peores mentiras que el diablo ha implantado, con éxito, en la mentalidad de muchos cristianos es esa que considera que, quienes están lejos de Dios, “fuera de la viña”, disfrutan más que nosotros, o incluso, que son más felices aquí en la Tierra. Es la mentalidad necia del que exclama ante una vuelta o descubrimiento tardío de Dios: “¡Con lo bien que se lo ha pasado en la vida, ahora se convierte y va al Cielo, ¿no?”. Y no es así. No. Fuera hace mucho frío. 

La vida es peor sin Dios. Hace más frío fuera de la viña, lejos del Padre. Caemos en la trampa diabólica cuando pensamos que los de fuera “tienen suerte” o “han vivido lo mejor de la vida”, en vez de dar gracias por haber sido llamados “a la hora primera”. Pasaron frío los jornaleros – que no habían conocido la casa del Señor; pasó frío y hambre, el hijo pródigo que había huido de ella, tras aquella falsa promesa del diablo. 

Porque el peso del día y el calor existen, claro que sí, pero es un calor con sentido, un peso con futuro. No es el trabajo obligado de un esclavo sin esperanza. Si no, los católicos seríamos como el hijo mayor, un “querer sin querer”, un “estar dentro” de manera tibia, mediocre. Y así no escucharemos el grito de los de fuera, que piden que salgamos en busca de ellos, que seamos los actores de cambio del mundo.

El autorMaria José Atienza

Directora de Omnes. Licenciada en Comunicación, con más de 15 años de experiencia en comunicación de la Iglesia. Ha colaborado en medios como COPE o RNE.

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Oda a la discapacidad

Tengo dos hermanas con discapacidad. Pero me sigue sorprendiendo cada vez que veo a un Síndrome de Down cantando por la calle. Entonces pienso: ¡Qué bueno es el Señor!

4 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: 2 minutos

Hace poco, yendo al trabajo, cogí un autobús repleto de gente. Llevaba la rutina de todo trabajador en el transporte público: en silencio, con el móvil en la mano, los ojos fijos en una pantalla y esperando que nadie me molestara. De pronto se oyó una voz de un pasajero que, a pleno pulmón y sin ningún tipo de vergüenza, cantaba una balada a una tal Jenny: “eres mi amor” repetía.

Las sardinas enlatadas que estábamos alrededor sólo tratábamos de hacer una cosa: contener la risa. Todos cruzábamos miradas que decían “pobrecito, es discapacitado”. Pero lo cierto es que todos queríamos empezar la mañana tan felices como él. Llegué al trabajo con una sonrisa de oreja a oreja y les dije a mis compañeros: ha pasado algo muy surrealista en el bus, y me ha alegrado el día.

Yo tengo dos hermanas con discapacidad, pero me sigue llamando la atención esta condición.

Ayer fue el día internacional de las personas con discapacidad, y acompañé a mi hermana Paloma a un torneo de baloncesto que organizó la asociación Clubamigos. Allí todos recibían un trofeo y lo primero que hacían era ir a abrazar a sus padres, que no hacían otra cosa que babear ante tan desbordante alegría. Yo sólo podía pensar ¡Qué bueno es el Señor!

Se dice que Dios es un artista y que todas sus obras son perfectas. Pero siempre he pensado que con este tipo de personas se ha lucido. Y es que, viendo la maldad que hay en tantos de nosotros, nuestro Padre quiso regalarnos hermanos en los que veamos una inocencia tan pura que digamos “yo quiero ser como ellos”.

¿Por qué no iba a querer ser alguien que no tiene culpa alguna? Alguien con alegría, cariñoso, sencillo, sensible y amable. Sobre todo, amable. Son personas que nada más verlas provocan ternura y son felices con poco. Personas que dan ganas de cuidarlas.

La sociedad en la que vivimos rechaza a todo aquél que haya que cuidar: niños, abuelos y sí, discapacitados. El que no es autosuficiente, vale menos. Y es una pena que se avance en aborto, eutanasia y demás inventos para librarse de ellos. ¡Si tan sólo nos diésemos cuenta de que precisamente cuidar es lo que nos lleva a Dios, nos hace felices!

De la cantidad de regalos que el Señor me ha hecho, uno de los más preciados es tener hermanas con discapacidad. Porque ellas son para mí ángeles sin culpa que Él ha puesto en mi camino para que yo salga de mí misma. Me regalan momentos liberadores en los que puedo dejar a un lado el infierno de vivir para mí y ponerme a su disposición, viendo en ellas un trocito de Cielo.

Dios está en ellas, como en muchos otros que me rodean. Pero es más evidente en alguien con esta condición. Por ello, cada vez que en el metro o en el bus me encuentro a un Síndrome de Down con sus cascos y cantando lo más alto que puede, pienso ¡Qué bueno es el Señor, que me deja verle!

Rodeémonos, aprendamos y cuidemos de ellos, reconozcamos su valor y amémoslos. Porque son obras maestras del mayor artista de todos.

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Estados Unidos

William Dailey: «existen brotes verdes en la vida de fe en Estados Unidos” 

Fr. William Dailey, sacerdote de la Congregación de la Santa Cruz (CSC), y profesor en la Facultad de Derecho en la Universidad de Notre Dame, observa “brotes verdes en la vida de fe” en Estados Unidos, y ve motivos para “ser optimistas”.

Francisco Otamendi·4 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: 6 minutos

Un macroinforme, elaborado por la consultora estadounidense Pew Research y publicado a comienzos de ese año, apreció una estabilización en el declive del cristianismo en Estados Unidos. Casi en paralelo, la newsletter ‘The Morning’, de The New York Times, abordaba la religión y la espiritualidad, y concluía: “Estados Unidos quiere un Dios”. Y luego llegó la sorpresa de la elección del Papa León XIV, el primer Papa procedente de los Estados Unidos.

En este contexto, entrevistamos a Fr. William Dailey, sacerdote de la Congregación de la Santa Cruz (CSC), y profesor en la Facultad de Derecho en la Universidad de Notre Dame, que acaba de organizar una cumbre sobre libertad religiosa en Dublín.

A su juicio, existen “brotes verdes en la vida de fe” en su país. Y aunque “es demasiado pronto para juzgar si habrá un ‘efecto Leo’ significativo en la práctica del catolicismo en Estados Unidos, los primeros indicios son ciertamente esperanzadores” afirma.

¿Cómo valora el estudio de Pew Research que apunta a una estabilización del declive del cristianismo durante años en Estados Unidos?

—El estudio de Pew Research coincide con mi propia experiencia, anecdótica, en varios aspectos. Me encuentro en una situación poco habitual en la Universidad de Notre Dame, donde más del 80 % del alumnado es católico y, en nuestras residencias universitarias y en muchos edificios académicos, se celebran Misas diarias muy concurridas, por lo que el descenso es menos evidente en mi vida cotidiana.

Pero, sin duda, hay menos gente asistiendo a Misa en 2025, en porcentaje de la población estudiantil, que cuando me gradué en 1990. Sin embargo, al menos entre los que asisten a Misa hoy, el nivel de catequesis es más alto que el de mi generación, y el entusiasmo y la devoción que muestran son, “a menudo” sorprendentes.

Así que se pueden ver tendencias en ambas direcciones, como indica el estudio: tenemos conversiones y reafiliaciones de formas impresionantes y conmovedoras, pero también vemos muchas desvinculaciones. Hablamos mucho de esto en mi comunidad religiosa, la Congregación de la Santa Cruz, que fundó Notre Dame y sigue prestando servicio allí, y más ampliamente en toda la universidad: cómo podemos atraer a la gente de nuevo a la práctica de la fe.

¿Se han recuperado, al menos, los niveles de antes de la pandemia? ¿Y la evangelización en los ambientes universitarios? 

— Sin duda estamos viendo un resurgimiento en Notre Dame tras los mínimos alcanzados durante la pandemia en cuanto a la asistencia a Misa, y un gran fervor en nuestros programas de confirmación de adultos y la Iniciación Cristiana de Adultos, especialmente entre nuestra población estudiantil internacional. Esto no contrarresta necesariamente la tendencia general de desafiliación, que refleja la investigación de Pew Research mencionada anteriormente, pero las cosas no son unidireccionales.

¿Considera que puede estar sucediendo un cierto repunte de la vida espiritual o de la práctica religiosa como informa el New York Times?

—Una vez más, mi trabajo diario con los estudiantes y compañeros del cuerpo docente, así como las numerosas conversaciones aleatorias o fortuitas que uno puede tener en aeropuertos o en bodas, concuerdan plenamente con lo que informa el New York Times: que, incluso en medio del declive de la afiliación a las religiones organizadas, las personas mantienen una sensación de creencia en Dios, de que no estamos solos en el universo, de que hay una dimensión trascendente en la vida a la que quieren prestar atención.

¿Alguna anécdota para ilustrar esta afirmación?

—A menudo pienso en un hombre que conocí hace años, cuando trabajaba como capellán en un hospital. Lo visité a altas horas de la noche porque las enfermeras lo notaban agitado. Me saludó con bastante cortesía, pero me dijo que, aunque le gustaba conversar, no era religioso. Así que charlamos sobre cómo le iban las cosas y, después de unos veinte minutos, pensé que debía dejarlo dormir, así que me despedí. “¿No vas a rezar?”, me preguntó. Le respondí: “Me dijiste que no eras creyente”, a lo que él me contestó “¡Que no sea creyente no significa que no rece!”. Así que rezamos juntos y me pidió que volviera a visitarlo, a la mañana siguiente, para hablar sobre la fe y sobre la gran mejoría que había sentido después de nuestra visita.

La correlación no implica causalidad; tal vez solo fuera el efecto de la medicina. Pero fue una experiencia muy intensa que me permitió comprender la complejidad de la lucha de las personas con la fe y la vida. 

Además del panorama de Estados Unidos, usted conoce la realidad irlandesa, ¿qué recuerda?

—En efecto, pasé los años 2016-2020 en Dublín, Irlanda, como director fundador del Notre Dame-Newman Centre for Faith & Reason y en la iglesia de Our Lady Seat of Wisdom, construida por san John Henry Newman. 

Allí organizamos conferencias, conciertos, diversas formas de catequesis para jóvenes adultos, etc., en un esfuerzo por presentar la fe con sofisticación, esperanza y alegría en un período de declive para la Iglesia en Irlanda.

Encontramos rápidamente entusiasmo por una nueva Misa para los jóvenes, pero el trabajo lleva tiempo y es como en el Evangelio de Marcos: “Así es el reino de Dios: es como si un hombre esparciera semilla en la tierra y durmiera y se levantara noche y día, y la semilla brotara y creciera, sin saber cómo”. ¡Tenemos que dejar la profunda labor de la conversión al Espíritu Santo y hacer todo lo posible por cooperar!

¿Se aprecia algún impacto de la elección del Papa León XIV en la fe de los católicos estadounidenses? ¿Cómo ve que se ha recibido la elección del primer Papa estadounidense?

—Sin duda, es demasiado pronto para juzgar si habrá un “efecto Leo” significativo en la práctica del catolicismo en Estados Unidos, pero los primeros indicios son ciertamente esperanzadores. Los estadounidenses se sorprendieron y fascinaron al ver que uno de los suyos había sido elegido; esto hace que el papado parezca bastante cercano, algo que debe de ser bastante normal para los italianos históricamente, pero que es novedoso en Estados Unidos. “¡Ha estado en nuestras tiendas de perritos calientes! ¡Ha animado a los Chicago White Sox! ¡Ha ido a Villanova!”.

Más allá de estos detalles humanos, el Papa León XIV también ha mostrado calidez y profundidad en sus sermones, una gentileza y un enfoque en Cristo que espero que, junto con la novedad de su elección, atraigan a los católicos estadounidenses que quizá se hayan sentido un poco perdidos para volver a escuchar el Evangelio.

Usted ha hablado de la polarización que vivimos socialmente. ¿Alguna idea en este sentido?

El Papa León XIV ha centrado sus predicaciones en Cristo, no en la Iglesia como tal, y desde luego tampoco en sí mismo. En el mundo católico practicante tendemos a culparnos unos a otros —por nuestras disputas sobre la liturgia, nuestros diferentes enfoques políticos o ciertas cuestiones teológicas controvertidas— del descenso en el número de fieles o en la asistencia a Misa. Siempre he pensado que exagerar en ello aceleraría, en lugar de frenar, cualquier declive.

La gente no quiere participar en discusiones. Ya hay suficiente discordia fuera de la Iglesia. Quieren encontrarse con el Señor, experimentar el amor, la misericordia y la inspiración, conocerse a sí mismos como criaturas y conocer mejor a su Creador. El Papa León XIV da todas las señales de comprender esto y de empujarnos a dejar de obsesionarnos con nuestras disputas internas, que sin duda tienen su lugar, por supuesto, para renovar nuestro enfoque en Cristo.

Acabamos de celebrar la Pascua, Pentecostés y la solemnidad de la Santísima Trinidad, y muchos de nuestros textos bíblicos nos recuerdan la oración de Jesús para que seamos uno como Él y el Padre son uno. Estoy convencido de que esa unidad atraerá a otros a la vida divina.

Estados Unidos ha vivido, estos meses, un movimiento de revitalización eucarística, ¿cómo se ha vivido?

—Los obispos estadounidenses han pedido a los sacerdotes que, en sus predicaciones y actividades parroquiales, así como en sus esfuerzos más amplios de catequesis y culto, renueven su sentido de la Presencia Real y de la importancia del culto reverente, de la adoración eucarística y de la idea de que la Eucaristía es la fuente y la cumbre de nuestra vida como Iglesia. Esto lo vemos en Notre Dame, donde hay un mayor entusiasmo por la adoración, las procesiones eucarísticas y similares que cuando llegué aquí hace décadas, cuando era adolescente.

¿Podemos ver el futuro del catolicismo estadounidense con esperanza?

—Sin duda hay brotes verdes en la vida de la fe. Es posible que las cosas empeoren antes de mejorar en términos numéricos, pero eso no significa que no veamos atisbos de un camino a seguir, ni que no tengamos motivos para ser optimistas. Los primeros cristianos se enfrentaron a dificultades mucho mayores y a una disonancia cultural mucho mayor que la que afronta hoy la Iglesia a la hora de compartir nuestra experiencia de Cristo con nuestros vecinos. 

¡Las comunicaciones y los viajes modernos hacen que la evangelización sea mucho menos desalentadora de lo que era para san Pablo y sus compañeros! Por lo tanto, no debemos sucumbir a la tentación humana siempre presente de pensar en lo mucho mejor que eran las cosas antes y centrarnos solo en nuestras propias luchas: la cruz nos llega a todos, de manera paradójica, no la invitamos, es una lucha, pero cuando tomamos la cruz cada día con Cristo, descubrimos que, efectivamente, estamos en el camino de la vida.

El autorFrancisco Otamendi

Evangelización

San Juan Damasceno, Doctor de la Iglesia, el ‘Santo Tomás de Oriente’

La liturgia celebra el 4 de diciembre a san Juan Damasceno (675–749), conocido tradicionalmente como “el Santo Tomás de Oriente”. Fue monje, sacerdote, y figura brillante de la teología.

Francisco Otamendi·4 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: < 1 minuto

La vida y obra de san Juan Damasceno, Doctor de la Iglesia, muestran a un monje teólogo y defensor incansable de la fe en un tiempo de intensas controversias.

Nacido en Damasco (Siria), en el seno de una familia cristiana acomodada, Juan recibió una formación clásica y teológica excepcional. Esto le permitió dominar la filosofía, las ciencias y las lenguas. Tras servir algunos años en la administración civil del califato omeya, abrazó la vida monástica en el monasterio de San Sabas, cerca de Jerusalén. Fue ordenado sacerdote, y nombrado predicador titular en la Basílica del Santo Sepulcro de Jerusalén.

Se recuerda a San Juan de Damasco por su defensa de las imágenes sagradas durante la crisis iconoclasta del siglo VIII. Frente a los emperadores de Constantinopla, argumentó que, puesto que el Hijo de Dios se hizo carne, es legítimo representar artísticamente a Cristo y a los santos. Sus escritos sostuvieron la tradición de la Iglesia. 

Síntesis de Escritura, liturgia y teología

Su obra ‘Exposición de la fe ortodoxa’ suele compararse con la Suma Teológica de Santo Tomás de Aquino. En su tratado, compendia la enseñanza patrística precedente y ofrece una síntesis armónica de Escritura, liturgia y reflexión teológica. El Directorio franciscano subraya su espíritu contemplativo y su amor por la Virgen María. A Ella dedicó algunos de los textos marianos más bellos. 

El Papa León XIII le proclamó Doctor de la Iglesia en 1890. A San Juan Damasceno se le considera puente entre Oriente y Occidente, testigo de la belleza de la fe y maestro de sabiduría para la Iglesia.

El autorFrancisco Otamendi

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Cultura

‘Los Domingos’, Rosalía,… ¿despertar religioso o moda? 9 ideas

¿Tenemos un “despertar” espiritual entre los jóvenes españoles o es una estrategia de marketing? Fenómenos como ‘Lux’, de Rosalía, la película ‘Los Domingos’ y otros, espolean la reflexión. Juan Manuel de Prada, Alejandro Rodríguez de la Peña, Julio Llorente y Almudena Calvo Domper lo han analizado.

Francisco Otamendi·4 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: 5 minutos

Esto no es la tesis de un juntaletras sobre el posible renacimiento espiritual que se advierte. Tampoco publicidad de un podcast. Se trata de una breve selección, por tanto subjetiva, de algunas ideas de los cuatro invitados en el programa ‘Contrapoder’ del canal ViOne. El episodio dura 1 hora y 43 minutos. 

El presentador, Carlos Padilla, introdujo el tema. ¿Qué está pasando? Esto está pasando: hay artistas que hablan de Dios, películas que tocan la vocación, influencers que se acercan a la fe, y jóvenes ’vacíos’ que vuelven a hacerse preguntas. No es poca cosa, aunque ha salido ya a la palestra la palabra espejismo….

Los analistas del panel han sido unánimes: hablar de “moda católica”, concepto que se pone sobre la mesa, puede resultar engañoso. He aquí algunas de sus reflexiones sobre el fenómeno. 

1. Evitar la trampa de llamar “moda” a lo cristiano

El escritor y articulista Juan Manuel de Prada precisa: “La fe católica siempre ha sido contraria a las modas”. Por eso, si se habla de un repunte de interés por lo religioso, no debería hacerse en clave superficial: “Si hay una moda de lo católico, es una falsificación, una banalización, una conversión en merchandising sentimental o pop”.

Para De Prada, insistir en la palabra “moda” sirve para desactivar cualquier posible despertar real, diluyéndose en lo efímero. “Quienes quieren que esto no prospere lo convierten en una tendencia para matarlo antes de nacer”, advierte.

“Soy absoluta fan de Rosalía”, dice Almudena C. Domper, periodista especializada en comunicación corporativa. “Ante la pregunta de si es una moda, yo creo que si es una moda, acabará pronto como todas las modas. Pero a la vez estoy de acuerdo que no puede ser una moda cualquiera».

2. Existe una inquietud espiritual, sed de trascendencia, en parte de la juventud

Aunque Juan Manuel de Prada rechaza la atribución de “moda” al fenómeno, reconoce que “en sectores despiertos de la juventud sí puede existir un anhelo confuso de recuperar una tradición religiosa”. Son minorías, subraya, porque “la inmensa mayoría está sojuzgada por las consignas sistémicas”. Pero esta inquietud es real. A su juicio, “hay una mayor necesidad de Dios y de una vida espiritual, yo creo que esto no admite ningún género de dudas”.

Alejandro Rodríguez de la Peña, catedrático de historia medieval en el CEU, comparte este análisis, desde su perspectiva. “Hay un vacío, una juventud desahuciada y ese vacío hay que llenarlo. Entonces, se puede llenar de muchas formas”.

3. Hay precedentes: este fenómeno ocurrió antes en países diversos 

El profesor Rodríguez de la Peña recuerda que “en 1820-30 y 1920-30 ya hubo renacimientos católicos en Europa: en Francia, como reacción al laicismo revolucionario, y en Inglaterra con el Catholic Renaissance”. Cada época, explica, vive estos movimientos de un modo distinto: entonces eran círculos literarios; hoy, presencia mediática, redes sociales o artistas mainstream “que indican que hay mercado para lo espiritual”.

Pero el historiador subraya un punto decisivo: todos esos renacimientos pasados terminaron desapareciendo. “Si uno mira qué quedó del Renacimiento católico inglés… nada”.

4. Identificar los riesgos: ¿identitarismo? ¿Fragilidad?

Rodríguez de la Peña advierte que cierta parte de este resurgir puede estar vinculada a fenómenos identitarios influenciados por el “Christian nationalism” estadounidense, donde lo religioso se convierte en una seña cultural, no necesariamente en una búsqueda de verdad.

Almudena C. Domper añade: “Puede que se haya vuelto cool pensar en la faceta humana de la espiritualidad”. Pero una moda espiritual tiene la misma fragilidad que cualquier moda cultural: “¿Cuánto te implica, en el fondo, beberte un matcha?”.

Desde luego no parece frágil lo descrito en este artículo: “La película (‘Los Domingos’) se acerca a la vivencia de la fe, al trato con Dios “como un marido, como un novio”, o sea, real. Y lo hace desde fuera, pero con una delicadeza, dignidad, respeto -y quizás, algo de asombro-, que la dota de completa verosimilitud”.

5. El cambio es real: lo religioso vuelve a la plaza pública

Julio Llorente, periodista y escritor, interpreta como un buen síntoma el hecho de que hoy la religión vuelva a la conversación pública: “En décadas anteriores la religión estaba confinada en los templos. Hoy se habla de ella con naturalidad”.

“Yo sí me detendré en el disco Rosalía y en ‘Los Domingos’, porque creo que son un buen síntoma. Hablábamos de la eficacia mercadotécnica. Efectivamente, que sea hoy considerada como estrategia mercadotécnica la religión católica, es un buen síntoma. Tampoco le daría más importancia de la que tiene al disco de Rosalía ni a la película de ‘Los Domingos’, que por cierto me gustó. Disfruté mucho”.

Fenómenos como Rosalía o ‘Los Domingos’ funcionan más como indicadores culturales que como causas. “No sé si hay conversiones masivas. Intuyo que no. Pero sí creo que hay una tierra fértil”, afirma Llorente.

“Rosalía llevaba hablando de Dios desde siempre”, cuenta Almudena C. Domper. “Pero ha hecho un disco claramente centrado en la idea de Dios o lo espiritual. Dice públicamente que lleva un año y medio estudiando a las santas de la iglesia, cita a pensadoras, etc. Ella lleva hablando del tema desde el 2017”.

6. Distinguir entre conversión auténtica y experiencias epidérmicas

Los ponentes coinciden en que muchas aproximaciones actuales al cristianismo son emocionales o estéticas. Julio Llorente observa “turistas de lo religioso”: personas que acuden a adoraciones o eventos buscando paz interior sin comprender que “el fin de la vida cristiana no es el sosiego, sino la verdad, que puede incomodar”.

En una línea similar, Juan Manuel de Prada insiste: “La fe católica es una persuasión de la razón. No puede reducirse a sentimientos”. Y advierte contra copiar modelos evangélicos de alta emotividad: “Son imitaciones baratas”.

7. Volver al fundamento: la fe se transmite de corazón a corazón

Aquí los ponentes están absolutamente alineados. Julio Llorente reflexiona: “¿debemos depositar nuestras esperanzas evangelizadoras en los grandes medios o que las conversiones sean de corazón a corazón?”.

Juan Manuel Prada dice: “Jesucristo podría haber inventado el teléfono, la televisión o las redes sociales, pero no lo hizo. Dejó claro que la fe se transmite de corazón a corazón”.

Para el columnista, ninguna estrategia digital sustituye el encuentro personal. La Iglesia, dice, siempre ha crecido así. Por otra parte, comenta que cualquier renacimiento espiritual requiere testigos fuertes, incluso heroicos: “La argamasa de la conversión religiosa es el testimonio. Mártir significa testigo”.

8. Reconstruir el tejido comunitario: sin comunidad, la fe se apaga

Rodríguez de la Peña es especialmente claro: “La fe cristiana se vive en comunidad. El francotirador estará unos años y se irá”. 

Así lo expresó: “Está claro que la fe cristiana se vive en comunidad. Entonces, el francotirador, el paracaidista, el turista, estará unos años y se irá. ¿Por qué? Porque o vives la fe católica, que no hay otra manera de vivirla, en una comunidad, la que sea, parroquia, movimiento… lo que cada uno elija, o la fe se muere”.

A su juicio, en España falta tejido eclesial para acoger a jóvenes que se acercan por primera vez a la fe. 

9. Comprender que lo digital ayuda…, pero no basta

Aunque todos coinciden en que la fe no puede reducirse a lo digital, Almudena C. Domper recuerda un dato significativo: “La venta de Biblias en Reino Unido ha subido un 61% en cinco años”. Y añade: “Hay comunidades digitales reales. No son la panacea, pero están acercando a mucha gente”.

Los ponentes reconocen que estas herramientas pueden ser un primer paso, siempre que conduzcan a lo verdaderamente esencial: la vida sacramental y el acompañamiento humano.

El autorFrancisco Otamendi

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Evangelio

La paz, fruto de la conversión. Domingo II de Adviento (A)

Vitus Ntube nos comenta las lecturas del domingo II de Adviento (A) correspondiente al día 7 de diciembre de 2025.

Vitus Ntube·4 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: 2 minutos

El domingo pasado, la liturgia nos invitaba a velar. Hoy nos llama a la conversión. El Adviento es un tiempo de preparación y la Iglesia nos da cuatro figuras que nos acompañan: Isaías, Juan el Bautista, María y José. Hoy encontramos a los dos primeros.

Isaías, con sus visiones poéticas y bellas, nos consuela. Juan el Bautista, por el contrario, es franco, austero e intransigente. La figura del Precursor se nos presenta con su modo austero de vestir y alimentarse: vestido con piel de camello y alimentado de saltamontes y miel silvestre. El profeta Isaías había hablado de Él como la voz de uno que clama en el desierto. Su mensaje era claro: “Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos.” Su misión fue preparar y allanar el camino del Señor, llamando al pueblo de Israel a arrepentirse de sus pecados. Al llevar a cabo esta misión, los fariseos y saduceos se le acercaron, y él se mostró inflexible con ellos. Cuestionó sus motivos para arrepentirse y les exhortó a dar “el fruto que pide la conversión.” Les hablaba a ellos, pero también nos habla a nosotros. Nos pide que estemos atentos a la arrogancia y la hipocresía que nos hacen pensar que nos hemos ganado la salvación, el derecho a encontrarnos con Cristo, el derecho a disfrutar de la Navidad. La auténtica conversión es más que un hábito cultural o una observancia superficial; debe dar fruto.

¿Cuáles son entonces los frutos de la conversión? La justicia y la paz. El salmo habla de que en los días del Mesías florecerá la justicia. San Pablo también lo menciona, “tener entre vosotros los mismos sentimientos, según Cristo Jesús”.

En la bella visión del profeta Isaías, vemos la coexistencia pacífica entre depredadores y presas, leones y corderos, leopardos y cabritos, vacas y osos, niños y serpientes, inocencia y astucia. Ese es el futuro que traería consigo la venida de Cristo. Este es el fruto de la conversión, donde la realidad creada puede vivir en armonía. Donde todas las razas, tribus y religiones pueden vivir en paz. El Papa León XIV nos ha recordado constantemente que recemos por la paz y la unidad. Intentemos ser colaboradores de la paz durante este tiempo de Adviento.

Así como nos preparamos para encontrar a Cristo en las actividades cotidianas, también lo encontramos en quienes nos rodean. Por eso, el arrepentimiento y la conversión se convierten, por así decirlo, en un primer paso necesario y continuo hacia la salvación, en el encuentro con Cristo.

La humildad será necesaria para dar frutos de conversión, para vencer la tentación de creernos suficientes. Juan dice: “Dios es capaz de sacar hijos de Abraham de estas piedras”. Cristo, que puede levantar hijos de las piedras, no quiso convertir esas piedras en pan. Más bien, se humilló y se hizo hombre. Cristo —Dios verdadero de Dios verdadero— para confirmar la validez de las palabras de Juan el Bautista, nació en una cueva, en un pesebre. Como bromeaba Chesterton: “Dios se hizo hombre de las cavernas.” Se hizo, por así decirlo, hombre de piedra, y nos pide que seamos humildes como Él. El Hijo eterno se hizo niño en la gruta, el Príncipe de la Paz. En su nacimiento los ángeles cantaron: “Paz en la tierra.”

Mundo

El Papa pide diálogo en Oriente Medio, Ucrania, Venezuela, e irá a África

Al final de su primer viaje al exterior como Papa, centrado en el diálogo, el Papa León XIV dijo que los ejemplos de amistad y respeto que había visto, podrían ser un ejemplo útil para la gente de América del Norte y Europa también. El Santo Padre espera ir a África, incluida Argelia, donde sirvió San Agustín.

CNS / Omnes·3 de diciembre de 2025·Tiempo de lectura: 5 minutos

– Cindy Wooden, vuelo papal, CNS

Las historias de cristianos y musulmanes que se ayudaron mutuamente en el Líbano cuando sus aldeas fueron destruidas, ofrecen la lección de que “tal vez deberíamos ser un poco menos temerosos y buscar formas de promover un diálogo auténtico y respeto”, dijo el Papa a los periodistas el 2 de diciembre durante su vuelo de regreso a Roma desde el Líbano.

A menudo, el miedo a los musulmanes en Occidente es “generado por personas que se oponen a la inmigración y que intentan excluir a quienes puedan ser de otro país, otra religión, otra raza”, dijo. “En ese sentido, diría que todos debemos trabajar juntos”.

El Papa León partió de Roma hacia Turquía el 27 de noviembre y se dirigió al Líbano el 30 de noviembre. Ayer, de camino a casa desde Beirut, pasó más de 25 minutos en el avión respondiendo a preguntas de los periodistas, que pueden ver íntegramente aquí.

El Papa León XIV escucha la pregunta de una periodista a bordo de su vuelo de regreso a Roma desde el Líbano, el 2 de diciembre de 2025. (Foto CNS/Lola Gomez)(CNS photo/Lola Gomez).

En busca de una paz sostenible en Oriente Medio

Después de sus repetidos llamamientos durante todo el viaje para poner fin a la violencia en Oriente Medio, violencia que incluye ataques contra Israel por parte de militantes de Hezbolá y ataques contra el Líbano por parte de Israel contra los militantes, se le preguntó al Papa León, nacido en Estados Unidos, si “utilizaría sus conexiones” con el presidente estadounidense Donald Trump y el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu para promover la paz en la región.

“Creo que la paz sostenible es alcanzable”, dijo el Papa. “De hecho, ya he iniciado, a pequeña escala, algunas conversaciones con algunos líderes de los lugares que usted mencionó”, le dijo al periodista.

Sin embargo, los esfuerzos diplomáticos del Vaticano se realizan principalmente “entre bastidores”, dijo. Lo importante es que quienes participan en conflictos armados silencien sus armas y se sienten a la misma mesa para negociar la paz.

Ucrania: revisiones al plan inicial

Sobre la cuestión de Ucrania y el plan de paz propuesto por el presidente estadounidense Donald Trump, que fue elaborado sin el aporte de los miembros europeos de la OTAN, el Papa León dijo que estaba feliz de ver que ya se estaban haciendo revisiones al plan para incluir las preocupaciones de Europa.

Venezuela: “calmar la situación”, diálogo

Cuando se le preguntó sobre las tensiones actuales entre Trump y el presidente venezolano Nicolás Maduro, el Papa León dijo que el Vaticano está en contacto con “los obispos y el nuncio” para tratar de encontrar formas “de calmar la situación”, especialmente porque los que más sufren son los simples ciudadanos de Venezuela.

Sin embargo, el Papa León también señaló que “las voces que llegan de Estados Unidos van cambiando”, alternando entre ultimátums a Maduro y ocasionales suavizaciones de la retórica.

“No sé más”, dijo el Papa, pero siempre es mejor buscar el camino del diálogo.

El Papa León XIV fue recibido en el palacio presidencial de Ankara, Turquía, por el presidente turco Recep Tayyip Erdogan, el 27 de noviembre de 2025, en su primer viaje papal al extranjero. (Foto CNS/Lola Gomez).

Promover la comprensión  y el respeto

En respuesta a otra pregunta sobre el diálogo y la amistad, el Papa León dijo que su lema episcopal, “In Illo Uno Unum”, literalmente “En el Uno, somos uno”, es una referencia obvia a la unidad que se encuentra con la fe en Cristo.

Pero también es “una invitación a todos nosotros y a los demás a decir: ‘Cuanto más podamos promover la auténtica unidad y la comprensión, el respeto y las relaciones humanas -es decir, la amistad y el diálogo en el mundo- mayor será la posibilidad de que dejemos de lado las armas de guerra’”, dijo el Papa.

Cuando la gente aprenda a “dejar de lado la desconfianza, el odio, la animosidad que tantas veces se ha creado”, dijo, “encontraremos maneras de unirnos y podremos promover una paz y una justicia auténticas”.

El cónclave: “Señor, Tú estás al mando. Todo está en manos de Dios”

En cuanto al cónclave que lo eligió el 8 de mayo, el Papa dijo que mantiene “muy estrictamente” el secreto del proceso electoral.

El día antes de que comenzara el cónclave, dijo, un periodista lo detuvo en la calle y le preguntó qué pensaba sobre la gente que decía que él era candidato.

“Dije simplemente: ‘Todo está en manos de Dios’, y lo creo profundamente»” afirmó el Papa.

El Papa León XIII dijo que quienes quieran comprenderlo deberían leer el libro “La Práctica de la Presencia de Dios”, de un autor conocido simplemente como el Hermano Lorenzo. Este libro ha influido en su espiritualidad durante años, afirmó. La premisa es: “uno simplemente entrega su vida al Señor y permite que Él guíe”.

“En medio de grandes desafíos, viviendo en Perú durante años de terrorismo, siendo llamado a servir en lugares donde nunca pensé que sería llamado a servir, confío en Dios”, dijo.

“Cuando vi cómo iban las cosas en el cónclave”, dijo, «”respiré hondo. Dije: ‘Aquí vamos, Señor. Tú estás al mando y guía el camino’”.

El Papa León XIV recibe una raqueta de tenis y pelotas nuevas de manos de la familia del presidente libanés Joseph Aoun y su esposa, Nehmat, en el palacio presidencial de Beirut el 30 de noviembre de 2025. (Foto CNS/Lola Gomez).

La gente «quiere ver a Jesucristo” y a “un mensajero de paz”

En cuanto a las multitudes que se reúnen en Roma y participan en el viaje, el Papa León dijo que sabe que vienen a verlo, “pero me digo a mí mismo: ‘Están aquí porque quieren ver a Jesucristo y quieren ver a un mensajero de paz’”.

El entusiasmo, especialmente de los jóvenes, “es impresionante”, dijo, “y sólo espero no cansarme nunca de apreciarlo”.

Su próximo viaje, África, incluida Argelia

Respecto a futuros viajes papales, dijo que aún no hay nada “seguro”, pero espera que su próximo viaje sea a África, incluida Argelia, donde San Agustín sirvió como obispo y donde todavía “es muy respetado como hijo de la nación”.

“Sólo para confirmar”, dijo: “África. África. África”.

Había rumores de que viajaría a Perú, donde había servido como misionero y obispo durante 20 años, y a Argentina y Uruguay, países a los que el Papa Francisco les había prometido una visita. “Pero el plan aún no está finalizado”, dijo.

El autorCNS / Omnes