Un debate interesante, ¿pueden los laicos ser directores espirituales?

Tal vez el debate no consista en decidir si los laicos pueden dirigir almas, sino en clarificar qué entendemos por dirección espiritual.

30 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

Un reciente vídeo publicado por Red de Redes ha puesto sobre la mesa, con serenidad y buena doctrina, una cuestión delicada y muy actual: los abusos espirituales en el contexto de la dirección espiritual. En la conversación participan tres sacerdotes de reconocida buena doctrina y grandes evangelizadores en las redes sociales —Pachi Bronchalo, Jesús Silva y Antonio María Doménech— que ofrecen criterios valiosos y necesarios. Conviene escucharlos con atención. 

Son tres sacerdotes a los que tengo en gran estima, procuro seguir sus publicaciones y he podido saludar en algunas ocasiones, es decir, que no tengo ninguna gana de abrir polémicas polarizadoras tan típicas de nuestro tiempo, también en el ámbito eclesial. Sin embargo, sí quiero plantear algunas preguntas que me surgen tras ver el vídeo.

Entre sus muchas aportaciones interesantes destaca una idea fundamental: la verdadera dirección espiritual no anula la libertad del dirigido. El acompañante no “manda”, no decide por el otro ni suplanta su conciencia. Ofrece su opinión, ayuda a discernir, ilumina el camino, pero deja siempre a la persona ante Dios. Por eso —subrayan— quizá sería más adecuado hablar de acompañamiento que de dirección en sentido fuerte. En tiempos de confusión y heridas reales, insistir en esto es no sólo oportuno, sino imprescindible.

Un debate interesante

Ahora bien, el interés del vídeo no se agota en estas acertadas advertencias. Al contrario, abre un debate de fondo que merece ser pensado con calma. Los tres intervinientes sostienen que la dirección espiritual propiamente dicha, en sentido estricto, corresponde a los sacerdotes, por estar especialmente capacitados para “dirigir almas”. Y aquí surge la pregunta —incómoda, pero inevitable—: ¿es realmente así?

Porque la experiencia viva de la Iglesia parece decir algo más matizado. Hoy existen numerosas instituciones, movimientos y realidades eclesiales donde los laicos acompañan espiritualmente a otros laicos, y lo hacen con fruto, seriedad y fidelidad a la fe. ¿Debemos afirmar que eso no es dirección espiritual? Y si no lo es, ¿cómo lo llamamos? ¿Acompañamiento? ¿Orientación espiritual? ¿Escucha creyente? El problema no es solo terminológico sino que requiere de una explicación teológica, eclesiológica y pastoral.

El paradigmático ejemplo de las monjas

La dificultad aumenta si miramos a la historia. Durante siglos, incontables monjas han ejercido una auténtica dirección espiritual sobre otras hermanas, y no pocas veces también sobre sacerdotes y obispos. Basta pensar en figuras como Teresa de Jesús o Catalina de Siena. ¿Diremos que aquello no era dirección espiritual? ¿Que carecía de una dimensión esencial por no proceder de un ministro ordenado?

La historia de la Iglesia respalda esta visión de un acompañamiento espiritual no ligada estrictamente al orden sacerdotal, encontrando en las mujeres consagradas sus mayores exponentes. Ya en los siglos IV y V, las llamadas «Ammas» o Madres del Desierto, como la Amma Sinclética, eran buscadas por su agudo discernimiento para dar una «palabra de vida» a quienes se internaban en el desierto. 

Otra figura clave fue santa Teodora de Alejandría, consultada por numerosos monjes por su capacidad para explicar la diferencia entre la tentación y el pecado.

El esencial papel de los sacerdotes

Conviene recordar aquí un punto teológico básico: el sacramento del Orden confiere una gracia específica para realizar determinados actos —celebrar la Eucaristía, absolver los pecados, administrar los sacramentos—, pero no otorga automáticamente una gracia exclusiva para el discernimiento espiritual ajeno. La capacidad para acompañar almas nace también de la experiencia de Dios, de la prudencia, del conocimiento de la vida interior y del don de consejo, que el Espíritu Santo concede a quien quiere.

Nada de esto resta valor al papel insustituible del sacerdote en la vida espiritual, especialmente cuando la dirección se entrelaza con la confesión sacramental. Pero quizá sí invita a afinar más el lenguaje y las categorías. Porque si reservamos el nombre de “dirección espiritual” solo a lo que hacen los sacerdotes, corremos el riesgo de deslegitimar —aunque no sea esa la intención— una inmensa labor silenciosa y fecunda que se da en la Iglesia desde hace siglos.

El testimonio de Juan Pablo II

Frente a las visiones que restringen el acompañamiento del alma al estamento clerical, el propio Juan Pablo II ofreció en su libro Don y Misterio un testimonio excepcional sobre el laico Jan Tyranowski, un humilde sastre de Cracovia. El Pontífice no solo lo definió como “un hombre de una espiritualidad particularmente profunda”, sino que reconoció que de él “aprendí los métodos elementales de autoformación” que marcarían su vida. 

Lejos de ser un mero organizador de grupos, Tyranowski ejerció una verdadera dirección espiritual que resultó determinante, pues el futuro Papa admitió que su vocación sacerdotal tomó fuerza “gracias también al mencionado influjo” de este trabajador manual, quien le introdujo en la mística de San Juan de la Cruz».

Qué es acompañar almas

Tal vez el debate no consista en decidir quién puede o no puede dirigir almas, sino en clarificar qué entendemos por dirección espiritual, qué límites tiene, y cómo evitar que se convierta en control, dependencia o abuso. Y, sobre todo, en reconocer que el verdadero director de las almas no es otro que el Espíritu Santo. Todos los demás, ordenados o no, somos —cuando lo hacemos bien— simples servidores y mediaciones.

Porque, al final, la pregunta sigue ahí, reclamando respuesta: si no llamamos dirección espiritual a lo que no hacen los sacerdotes, ¿qué nombre le ponemos? Y lo que no se nombra bien, difícilmente se cuida bien.

El autorJavier García Herrería

Redactor de Omnes. Anteriormente ha sido colaborador en diversos medios y profesor de Filosofía de Bachillerato durante 18 años.

Evangelización

Fray Augusto Ramírez: un mártir moderno del sigilo sacramental

La causa de su martirio reconoce con claridad este elemento central: Fray Augusto fue asesinado in odium fidei, por negarse a traicionar el sigilo sacramental,

Fernando Armas·30 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

En los últimos años, el sigilo sacramental de la confesión ha sido objeto de un cuestionamiento creciente en algunos ordenamientos jurídicos occidentales. En países como el Reino Unido, Australia y Estados Unidos se han promovido iniciativas legislativas que pretenden imponer obligación de denuncia a los ministros ordenados, incluso cuando la información haya sido obtenida en el contexto del sacramento de la penitencia. Estas propuestas suelen justificarse por la necesidad de prevenir y perseguir delitos graves, pero introducen una tensión inédita entre el poder civil y una práctica religiosa que en la Iglesia se considera esencial.

En este contexto de presión normativa y debate público, resulta especialmente significativa una noticia reciente que remite a un testimonio extremo de fidelidad al sigilo sacramental. El 22 de enero de 2026, el papa León XIV aprobó el decreto que reconoce el martirio de Fray Augusto Ramírez Monasterio, sacerdote franciscano guatemalteco asesinado en 1983, en el marco del conflicto armado interno que marcó trágicamente la historia del país.

Una historia de coraje

Los hechos se remontan a junio de 1983, cuando, tras un ofrecimiento gubernamental de amnistía a combatientes guerrilleros, un hombre conocido como Fidel Coroy decidió acogerse a esa posibilidad. Antes de iniciar los trámites civiles, acudió a confesarse con Fray Augusto en la iglesia de San Francisco El Grande, en Antigua Guatemala, parroquia de la que el fraile era responsable desde 1978. Tras la confesión, y movido por un criterio pastoral elemental, Fray Augusto intentó ayudarlo a regularizar su situación ante las autoridades, acompañándolo en ese proceso.

Ambos fueron detenidos en un destacamento militar. Coroy fue separado del sacerdote y sometido a golpes y maltrato por parte de las milicias gubernamentales. Fray Augusto, por su parte, permaneció varias horas bajo custodia, intimidaciones y maltrato psicológico antes de ser liberado.

A partir de ese momento, la situación de Fray Augusto se volvió cada vez más precaria: continuó ejerciendo su ministerio bajo la presión constante de los militares, llegando incluso a recibir amenazas de muerte. El punto decisivo de la persecución: que Fray Augusto revelara el contenido de la confesión del exguerrillero Fidel Coroy. Su negativa firme culminó en su secuestro, tortura y asesinato en noviembre de 1983.

La causa de su martirio reconoce con claridad este elemento central: Fray Augusto fue asesinado in odium fidei, por negarse a traicionar el sigilo sacramental, incluso a costa de la propia vida. El reconocimiento del martirio de Fray Augusto Ramírez Monasterio nos vuelve a recordar la sacralidad de la confesión más allá de obligaciones civiles.

Libros

Pobre como Cristo, rico en alegría: san Francisco de Asís

El Año Jubilar de san Francisco convocado para 2026 invita a redescubrir la pobreza evangélica, la identificación con Cristo y la alegría profunda que brota de una vida vivida en paz.

José Carlos Martín de la Hoz·30 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

Hace unos días recibíamos la agradable noticia de que el santo Padre León XIV había convocado para este año 2026 un año jubilar dedicado a san Francisco, que durará desde el 10 de enero de 2026, hasta el 10 de enero de 2027. Ojalá que al final de este tiempo nos conceda el regalo de una encíclica o documento apostólico sobre la enseñanza del santo de Asís tan querido por todo el pueblo cristiano. 

La pobreza franciscana

El santo Padre con ese año dedicado a san Francisco desea recordar sencillamente el octavo centenario de la muerte del “Poverello”, como denominan en Italia a uno de sus santos más venerados y queridos y visitados en Asís donde se guardan sus restos y también ahora los de Carlo Acutis.

Precisamente, en el decreto publicado el 16 de enero por la Penitenciaria apostólica se recuerdan las ilusiones del santo Padre expresadas en unas palabras muy sintéticas, pero muy precisas, que “cada fiel cristiano, siguiendo el ejemplo del Santo de Asís, se convierta en modelo de santidad de vida y testigo constante de paz”.

Finalmente, en ese decreto se recuerda que para lucrar la indulgencia plenaria basta con visitar cualquier lugar relacionado con san Francisco o la familia franciscana, finalmente el decreto recuerda las condiciones generales que han de observarse para lucrar la indulgencia “con las condiciones habituales (confesión sacramental, comunión eucarística y oración según las intenciones del Santo Padre), aplicable también en forma de sufragio por las almas del Purgatorio”.

Precisamente, en el trabajo de Giogio Agamben, al que nos vamos a referir seguidamente, se tratará exhaustivamente de la relación entre la primitiva regla franciscana y el derecho, y en esas páginas descubriremos el alto concepto de la pobreza para san Francisco y para los grandes autores de la espiritualidad cristiana. Precisamente, en el siglo XXI con las grandes desigualdades entre el Norte y el Sur y dentro de los propios países occidentales, es muy importante que apliquemos las enseñanzas de la pobreza a la vida de los cristianos de toda clase y condición en ese año jubilar dedicado a san Francisco de Asís.

Identificación con Cristo

De muy diversas maneras nuestro autor, Giogio Agamben, tratará del concepto “Altísima pobreza”, puesto que el total desprendimiento de los bienes de la tierra es una de las características más esenciales de san Francisco. Esa “Altísima pobreza” tiene mucho que ver con la vida de Jesús narrada con toda naturalidad en los Evangelios y en el Nuevo Testamento.

El desprendimiento y, a la vez, la libertad en el uso de los bienes materiales tan necesarios para poder vivir y desarrollar la intensa actividad de la vida oculta y pública de Jesús, marcará la pobreza de los primeros cristianos.

Señora pobreza “Dama del corazón”, la denominaba san Francisco, y con esas palabras, tomadas en toda su dignidad y categoría está tratando una cuestión tan delicada, pues, como explicará Giorgio Agamben muchos sabios teólogos y canonistas se enzarzaron duramente tras la muerte de san Francisco para discutir sobre la regla y el derecho, sobre el uso y la propiedad de los bienes materiales (119).

Esas grandes diatribas, vistas ahora con la perspectiva del tiempo, pueden parecernos discusiones bizantinas o debates de escuela sin el mayor interés. Pero la lectura de aquellas apasionadas quoadlibetales nos está hablando de la radicalidad de la santidad de la vida cristiana (162). 

Ciertamente, se trata de una cuestión que afecta de lleno al corazón: “Ubi thesaurus cor” (Mt 6,21) “Donde está tu tesoro, allí estará tu corazón”. En ese sentido, la solución la dio el propio san Francisco cuando afirmaba que amar e imitar a Jesucristo era la regla básica del cristiano, la regla de vida de todo aquel que desee amar e imitar a Jesucristo es identificarse plenamente con Él (152).

La alegría y la paz como esencia del carisma franciscano

Inmediatamente, hemos de recordar que, como afirmaba muchas veces el venerado cardenal Carlos Amigo Vallejo, Arzobispo de Sevilla, franciscano desde sus tiempos de de la universidad de Valladolid, la esencia de los franciscanos no era la pobreza sino la alegría. En efecto, lo más importante que aprenderemos de este año jubilar de san Francisco era su profunda alegría, su buen humor y su optimismo, frutos de un inmenso amor a Dios y a las almas.

Siempre recordaré la anécdota que me contó fray Carlos Amigo Vallejo en una de nuestras largas conversaciones. Refería cómo en una de las primeras reuniones de los franciscanos a las afueras de Peruggia, en el césped, estaban unos trescientos llegados de todos los lugares donde estaban establecidos. Estaban en silencio y oración cuando san Francisco se levantó y exclamó: “Grandes promesas hemos hecho a Dios”. Al cabo de un rato volvió a levantarse: “Más grandes aún son las promesas que Dios nos ha hecho a nosotros”. Finalmente volvió a hablar por tercera y última vez, antes de bendecirles y despedirles a todos: “¡Seamos fieles a nuestras promesas y Él será fiel a las suyas!”.

Siempre se suele afirmar que la alegría es la resultante, la consecuencia de tener la paz en el corazón fruto de estar viviendo la oración, el padrenuestro, que Jesús nos enseñó: “Hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo”. Si procuramos pensar en lo que Jesus y los demás puedan necesitar de nosotros y nos aprestamos a dárselo descubriremos que lo primero que necesitan los demás es una sonrisa (173).

Precisamente, el santo Padre León XIV lo primero que hizo al ser elegido desde el balcón de la plaza de san Pe4dro fue recordarnos:”La paz sea con vosotros” y pedirnos que fuéramos constructores de la unidad y de la paz.

Es significativo que ese es el objetivo de este nuevo año jubilar que sucede al año jubilar de la esperanza. Recordemos las palabras de León XIV al convocar el año de san Francisco: que “cada fiel cristiano, siguiendo el ejemplo del Santo de Asís, se convierta en modelo de santidad de vida y testigo constante de paz”.

La alegría es consecuencia de sabernos hijos queridísimos de Dios como tantas veces subrayó san Josemaría desde que descubrió la confianza en Dios Padre en uno de los momentos de mayor vida mística, en un tranvía cerca de la calle Atocha de Madrid.

Altísima pobreza. Reglas monásticas y forma de vida.

Autor: Giorgio Agamben
Editorial: Adriana Hidalgo editora
Páginas: 219
Año: Buenos Aires, 2018
América Latina

Chile, en camino de prohibir la maternidad subrogada

La Comisión de Familia de la Cámara de Diputados aprobó por unanimidad un proyecto que prohíbe y sanciona la maternidad subrogada en Chile, considerando la práctica contraria a la dignidad de mujeres y niños y una forma de mercantilización de la gestación.

Pablo Aguilera·30 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

La Comisión de Familia de la Cámara de Diputados aprobó en general, por unanimidad (nueve votos a favor de todo el espectro político), el proyecto que prohíbe y sanciona la maternidad subrogada en Chile.

La propuesta expone como fundamento para prohibir la maternidad subrogada en Chile que es contraria a la dignidad de las mujeres, niños y niñas, además de verla como una forma de mercantilización de la gestación.

En esa línea, la propuesta plantea establecer la nulidad de pleno derecho de los contratos de gestación por sustitución y disponer que la filiación materna se determine por el parto.

Medidas legales

Asimismo, el proyecto tipifica como delitos la intermediación, promoción, organización y comercialización de la maternidad subrogada, incluyendo la participación de profesionales de la salud y conductas que se aprovechen de la vulnerabilidad de las mujeres. Estas infracciones podrían ser sancionadas con penas de cárcel y multas.

Por otra parte, la iniciativa también propone incorporar medidas preventivas en los ámbitos sanitarios y de adopción. Por ejemplo, prohibir la transferencia de óvulos con fines reproductivos o la adopción por parte de personas o parejas que hayan participado en acuerdos de maternidad subrogada.

La Sala de Diputados deberá votar el proyecto en los siguientes meses y, si es aprobado pasaría al Senado para su estudio y votación.

Contexto internacional

El «Grupo de expertos de Casablanca para la abolición universal de la maternidad subrogada” celebra el voto unánime y transversal por el cual la Comisión de Familia de la Cámara de Diputados de Chile aprobó, en general, este proyecto de ley. Destacan que este voto reunió a diputados de izquierda, centro y derecha, y marca un paso decisivo en el proceso legislativo y reconoce claramente la necesidad de prohibir esta práctica.

Cabe recordar unas palabras del Papa León XIV al Cuerpo diplomático el 9 de enero de 2026: “existe la práctica de la subrogación. Al convertir la gestación en un servicio negociable, se viola la dignidad de ambos, tanto del niño, que queda reducido a un “producto”, como de la madre, al explotar su cuerpo y el proceso generativo y alterar la vocación relacional original de la familia”.

En América Latina, la gestación subrogada no está regulada legalmente en la gran mayoría de los países. Solo dos estados mexicanos, Tabasco y Sinaloa, lo regulan en sus códigos civiles. Otros dos países, Brasil y Uruguay, la permiten de forma muy restringida. En cambio, dos estados mexicanos, San Luis Potosí y Querétaro, son los únicos territorios de América Latina donde se prohíbe explícitamente. 

Vaticano

El Papa señala la urgencia de transmitir la fe con Cristo en el centro

El Papa recibe a los trabajadores del Dicasterio para la Doctrina de la Fe y destaca su servicio a la Iglesia.

Redacción Omnes·29 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

El Papa recibió en audiencia a los trabajadores del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, a quienes dirigió palabras de reconocimiento por la labor que desempeñan al servicio de la Iglesia universal. Durante el encuentro, el Pontífice subrayó “el valioso servicio que realizan con el fin —como dice la Constitución Praedicate Evangelium— de ‘ayudar al Romano Pontífice y a los obispos en el anuncio del Evangelio en todo el mundo, promoviendo y tutelando la integridad de la doctrina católica sobre la fe y la moral, basándose en el depósito de la fe y buscando también una inteligencia cada vez más profunda ante las nuevas cuestiones’ (n. 69)”.

Últimos documentos del dicasterio

En su intervención, el Papa hizo un repaso de los principales documentos publicados por el dicasterio en los años 2024 y 2025. Sin embargo, no mencionó el documento Fiducia Supplicans, publicado el 18 de diciembre de 2023, que suscitó un amplio debate en la Iglesia.

Entre los textos citados se encuentran la Nota Gestis verbisque, sobre la validez de los Sacramentos (2 de febrero de 2024); la Declaración Dignitas infinita, sobre la dignidad humana (2 de abril de 2024); las Normas para proceder en el discernimiento de presuntos fenómenos sobrenaturales (17 de mayo de 2024); la Nota La Reina de la Paz (19 de septiembre de 2024); la Nota Antiqua et nova (28 de enero de 2025), dedicada a la relación entre inteligencia artificial e inteligencia humana; la Nota doctrinal Mater Populi fidelis, sobre los títulos marianos (4 de noviembre de 2025); y, finalmente, la Nota doctrinal Una caro. Elogio de la monogamia, sobre el valor del Matrimonio como unión exclusiva entre un hombre y una mujer (25 de noviembre de 2025).

La transmisión de la fe

En el actual contexto de cambio de época, el Santo Padre valoró positivamente que la reunión plenaria de los miembros del Dicasterio haya reflexionado sobre el tema de la transmisión de la fe, al que calificó como un “asunto de gran urgencia en nuestro tiempo”.

Según León XIV, no se puede “ignorar que se ha producido una ruptura generacional en la transmisión de la fe cristiana, especialmente entre las nuevas generaciones que ya no perciben el Evangelio como un recurso fundamental para su existencia”.

Siguiendo el magisterio del Papa Francisco, el Pontífice recordó que “queremos ser una Iglesia que no se mira solo a sí misma, que es misionera, que mira más allá, a los otros; una Iglesia que anuncia el Evangelio a través de la fuerza de la atracción. No es la Iglesia la que atrae, sino Cristo”.

El protagonismo exclusivo de Cristo

El Papa León XIV recordó que la Iglesia no debe anunciarse a sí misma, sino a Cristo, fuente de toda verdadera atracción misionera.

En su discurso, advirtió contra el protagonismo personal y subrayó que cada bautizado debe mantener la identidad de un «simple y humilde trabajador en la viña del Señor», dejando que sea la caridad de Cristo la que actúe a través de la mediación eclesial.

La gestión de los casos de abuso

Antes de concluir el encuentro, el Papa se refirió a otra de las principales responsabilidades del Dicasterio para la Doctrina de la Fe: la gestión de los casos de abusos procedentes de todo el mundo. En este contexto, destacó su función de apoyo a los obispos y a los superiores generales, subrayando que “es un ámbito muy delicado donde es fundamental que siempre se honren las exigencias de la justicia, la verdad y la caridad”.

Vaticano

El cardenal Woelki abandona el Camino Sinodal Alemán

El cardenal Rainer Maria Woelki, arzobispo de Colonia, anunció que ha decidido poner fin a su participación en el Camino Sinodal Alemán y que no asistirá a la sexta asamblea del proceso, que comenzará el 29 de enero.

OSV / Omnes·29 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

El cardenal Rainer Maria Woelki, de Colonia, se despidió del Camino Sinodal Alemán y dijo que no participará en la próxima sexta asamblea, que comenzará el 29 de enero.

«Para mí, el Camino Sinodal ha terminado», dijo en una entrevista con la emisora Domradio de la Iglesia alemana. Originalmente, se habían acordado cinco sesiones, «y yo participé en ellas», dijo.

El cardenal Woelki argumentó que es urgente una aclaración teológica del proyecto, iniciado en 2019, y añadió: «Estoy verdaderamente convencido de que todos los implicados, incluidos los del Camino Sinodal, quieren en última instancia lo mejor para la Iglesia».

Sin embargo, señaló que las opiniones sobre el camino para lograrlo son diferentes.

Origen del Camino Sinodal Alemán

El Camino Sinodal alemán se puso en marcha como un proceso de reforma en respuesta a un informe de 2018 conocido como el estudio Mannheim, Heidelberg y Gießen, o MHG, que documentaba los abusos sexuales generalizados por parte del clero en Alemania entre 1946 y 2014. Las conclusiones provocaron la indignación pública y presionaron a los obispos alemanes para que abordaran las fallas sistémicas dentro de la Iglesia. Originalmente planeado como una iniciativa de dos años, el Camino Sinodal se prolongó debido a la pandemia de COVID-19 y finalmente concluyó en 2023.

Su objetivo declarado era examinar cuestiones como el ejercicio del poder en la Iglesia, la moralidad sexual, la vida sacerdotal y el papel de la mujer, en el contexto de la crisis de abusos.

Sin embargo, el proceso se convirtió rápidamente en objeto de controversia, sobre todo debido a los llamamientos a revisar las enseñanzas tradicionales de la Iglesia sobre la homosexualidad, la ordenación de mujeres y el celibato sacerdotal.

Obispos de todo el mundo advirtieron que el Camino Sinodal corría el riesgo de separar a los católicos alemanes de la Iglesia universal, argumentando que se basaba demasiado en ideologías sociológicas y políticas en lugar de en las Escrituras y la tradición.

En 2022, el Vaticano declaró formalmente que el Camino Sinodal no tenía autoridad para cambiar la doctrina o el gobierno, una medida que los líderes de la Iglesia alemana criticaron públicamente. El propio Papa Francisco expresó su profunda preocupación y advirtió que el proceso estaba impulsado por las élites y la ideología, en lugar del Espíritu Santo, comentarios que agravaron aún más las tensiones entre Roma y los obispos alemanes.

La opinión de Woelki

El cardenal Woelki declaró a Domradio que tenía la impresión de que «a partir de cierto momento, el Camino Sinodal en Alemania se convirtió principalmente en la implementación de ciertas posiciones político-eclesiásticas» y que no se puede discutir todo sin ideas preconcebidas. «Por poner un ejemplo deliberadamente exagerado: no podemos votar si Jesús resucitó de entre los muertos», afirmó el prelado de Colonia.

El difunto Papa Francisco, así como su sucesor, el Papa León XIV, «recalcaron repetidamente que la sinodalidad es un proceso espiritual, una herramienta para la evangelización». Según esta interpretación, la sinodalidad sin evangelización es «simplemente inconcebible», declaró el cardenal Woelki a Domradio.

Por lo tanto, la asamblea sinodal «no tiene la tarea de evaluar lo que un obispo local o una diócesis en particular ha implementado a partir de las decisiones del Camino Sinodal».

Para el cardenal, la sinodalidad significa «escucharse atentamente unos a otros; todos pueden aportar su perspectiva. Y, sobre todo: escuchar juntos lo que nos dice el Espíritu Santo, deliberar y discernir juntos».

Valores comunes

Sin embargo, la decisión final recae en «quien ha sido investido con el cargo», subrayó el arzobispo de Colonia. En la Iglesia católica, el obispo tiene «el poder de decisión final sobre su diócesis, un poder que le ha sido conferido por el mismo Cristo».

«Prometí proteger la fe de la Iglesia y recorrer el camino en mi diócesis en unidad con el Papa. Tengo la intención de seguir cumpliendo esta promesa», dijo el cardenal, añadiendo que, al mismo tiempo, le resulta «difícil aceptar la idea de formar parte de un organismo en el que 27 obispos diocesanos, 27 miembros del Comité Central de los Católicos Alemanes (ZdK) y otros 27 miembros aún por elegir deliberan y deciden juntos». Y eso, en última instancia, es de lo que se trata el Camino Sinodal, «aunque se intente expresarlo de otra manera», señaló.

El cardenal Woelki describió la actual polarización dentro de la Conferencia Episcopal Alemana como una carga, y afirmó: «Las tensiones me preocupan porque no quiero sugerir que alguien no quiera lo mejor». También hizo hincapié en la importancia de mantener el diálogo.

Al hablar sobre la situación política mundial, el cardenal dijo: «Donde el poder es sinónimo de razón, la sociedad y la moral se vuelven brutales. Se viola la dignidad humana y se ignoran los derechos personales. Esto conduce a una sociedad deshumanizada».

El cardenal Woelki concluyó la entrevista subrayando la necesidad de restablecer un conjunto de valores comunes: «Diálogo en lugar de violencia, fiabilidad, protección de los vulnerables, solidaridad y justicia».

El autorOSV / Omnes

Todo el mundo cree en Dios cuando se menea el avión

Unos minutos de turbulencias en un avión bastaron para que muchos recordáramos que no lo controlamos todo y que siempre hay algo más grande que nosotros.

29 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

El pasado domingo viví unas terribles turbulencias en un avión de vuelta a Madrid. Muchos pasajeros gritaban y otros tantos, como yo, rezábamos en silencio. Al aterrizar sin ningún percance, se sucedieron risas nerviosas y comentarios de alivio. Una de las pasajeras le decía a su compañera: “yo he rezado hasta un padrenuestro y hacía siglos que no lo hacía”. Fue entonces cuando me acordé de la famosa canción de Leiva en la que recita la frase: “todo el mundo cree en Dios cuando se menea el avión”. Nunca una estrofa me había hecho sentirme tan identificada.

La escena no deja de ser reveladora. En cuestión de minutos, personas que quizá llevaban años sin pronunciar una oración, sin pensar en Dios o incluso negándolo abiertamente, acudían a Él con una naturalidad casi instintiva. Como si, en el fondo, hubiera una certeza escondida que solo sale a la superficie cuando desaparece la ilusión de control. Mientras todo va bien, mientras creemos tener la vida bajo dominio, Dios parece prescindible. Pero cuando el suelo —o el aire— se mueve, algo dentro del ser humano busca amparo en lo eterno.

Uno puede pasar el día entero disfrutando de lo que Dios nos da —la vida, la salud, el amor, la belleza, incluso la rutina— y vivir completamente ajeno a Aquel que ha creado y sostiene todo eso. Consumimos los dones como si fueran derechos adquiridos, sin detenernos a pensar en su origen. Y, sin embargo, al llegar las turbulencias es cuando decidimos recurrir a algo más grande que nosotros mismos. No al dinero, no al éxito, no a la autosuficiencia, sino a Dios.

Israel también se acordó de Dios

Este comportamiento no es nuevo. Ya se veía en el pueblo de Israel. Cuando llegaron a la tierra prometida, después de haber sido liberados de la esclavitud, se acomodaron, se olvidaron de Dios y comenzaron a adorar a dioses que no lo eran. Pero cuando llegaba el hambre, la guerra o el exilio, entonces sí clamaban al Dios verdadero. En la necesidad reconocían lo que en la abundancia habían ignorado. La historia se repite, siglo tras siglo, persona tras persona.

Es curioso —y a la vez muy humano— cómo en los peores momentos acudimos al único que, en el fondo, sabemos que puede ayudarnos. Tal vez porque la cercanía de la muerte nos vuelve honestos. Nos recuerda que no somos invencibles, que no lo controlamos todo y que nuestra vida pende de un hilo mucho más frágil de lo que nos gusta admitir. En esos instantes, las máscaras caen y aparece la pregunta esencial: ¿qué hay más allá de mí?

Aprender a morir, aprender a vivir

La muerte, o su amenaza, tiene ese poder. Nos obliga a mirar al Cielo, incluso a quienes pasan la vida ajenos a él. Como decía san Agustín, “nos hiciste, Señor, para Ti, y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en Ti”. Quizá por eso, cuando el avión nos sacude, el corazón recuerda lo que la mente había querido olvidar.

Tal vez las turbulencias no estén ahí solo para asustarnos, sino para recordarnos que no estamos solos, que hay Alguien más grande que nosotros, incluso cuando solo nos acordamos de Él en medio del miedo.

Tal vez por eso cobra tanto sentido la frase de Montaigne: “aprender a morir es aprender a vivir”. Las turbulencias nos colocan frente a lo esencial. En ese instante desaparecen las certezas falsas y solo queda la verdad desnuda: no lo controlamos todo. Aprender a morir no es desear el final, sino aceptar nuestra fragilidad y, desde ahí, vivir con mayor conciencia. 

Quien ha mirado de frente la posibilidad de morir aprende a agradecer más, a vivir con menos soberbia y a no olvidar tan fácilmente a Dios cuando todo vuelve a ir bien. Porque si solo nos acordamos de Él cuando el avión se mueve, quizá no hemos aprendido aún a vivir.

España

Claves cristianas en el cooperativismo de Mondragón

Nacido en Mondragón en 1951, el movimiento cooperativo impulsado por José María Arizmendiarrieta se ha convertido en un referente mundial, demostrando que una empresa basada en la propiedad compartida, la solidaridad y la primacía de la persona puede ser competitiva, crecer y transformar la sociedad.

Agustín González Enciso·29 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

El movimiento cooperativo que surgió en Mondragón, desde 1951, ha dado lugar a tres grupos corporativos (Corporación Mondragón, Grupo Ulma y Grupo Orona) que aglutinan cerca de 300 empresas y emplean a unas 80.000 personas en 40 países. Una historia de éxito que ha pasado a los libros de management. En origen y en esencia, es un cooperativismo basado en la propiedad y gestión comunes: los trabajadores son socios capitalistas y cada uno tiene un voto en la asamblea. (Aunque la expansión ha exigido posteriormente algunas modificaciones).

¿Cómo se ha llegado hasta aquí? Una explicación es la admiración y asombro de los primeros que siguieron a Arizmendiarrieta, cuyos testimonios se recogen en vídeos y escritos. Todos se sintieron entusiasmados por sus ideas, su impulso y su ejemplo. Los protagonistas de las primeras cooperativas de Mondragón hicieron suyas esas ideas y se lanzaron a la aventura. Según sus testimonios, ser propietario y trabajador a la vez, unir capital y trabajo en la misma persona, compartir esa situación de manera solidaria, resultó tremendamente atractivo para aquellos jóvenes que veían la posibilidad de realizar inquietudes sociales que ellos mismos tenían. 

Los de la primera hora con don José María, y los que llegaron después, señalan que Arizmendiarrieta, o la doctrina cooperativa, les cambió la vida. Les llenaba de satisfacción ser creadores, hacer algo desconocido, capaz de dar nueva vida; era el atractivo del trabajo solidario e innovador. Vieron esas ideas como revolucionarias y atisbaron su potencial transformador de la empresa y de la sociedad. Esas ideas abrían más posibilidades que el trabajo convencional. Percibían otro mundo, un campo distinto, inexistente, que podría hacerse realidad. Ilusionaba una revolución pacífica, sin ideología política, que podría hacer mucho bien. Don José María sabía ver el futuro y transmitía ilusión y esperanza.

Señalo tres aspectos del sentir de ese modelo cooperativo: esfuerzo, conocimiento e influjo social. Fue necesario esforzarse, asumir riesgos. Sacar adelante las cooperativas comportó trabajo y renuncias. Fueron innumerables las horas de trabajo para formar empresas nada fáciles en sus inicios, afrontando, a la vez, problemas familiares, la entrega de las mujeres que, al principio tuvieron que renunciar a trabajar fuera de casa para alentar y ayudar a sus maridos a hacer las cooperativas. Había que vivir esperanzados en que aquello saldría adelante, obrar con virtudes personales (laboriosidad, generosidad, sobriedad, paciencia, magnanimidad). Este talante forma la manera de ser de un cooperativista. Para que haya cooperativas, antes tiene que haber cooperativistas. A cambio, la igualdad entre todos facilitaba el compañerismo y una implicación común en sacar adelante sus empresas, haciendo horas extraordinarias o trabajos que no les competían; la solidaridad llegaba también a la vida cotidiana.

También había que saber, adquirir conocimiento. Las cooperativas triunfarían siendo competitivas, fabricando productos innovadores, lo cual exigía formación. Arizmendiarrieta ya había dado importancia a la formación humana y técnica de los aprendices, pero habría que seguir estudiando y conseguir una especialización. No solo para ser buenos técnicos, también mejores personas. Se necesitaba saber más y ser conscientes de que eran imperfectos, pero perfectibles, capaces de transformarse ellos mismos y su entorno. 

De ahí los beneficios sociales de su trabajo. Detrás de lo inmediato (hacer la cooperativa), el ideal cooperativo contiene elementos atractivos que proceden de principios de la Doctrina Social de la Iglesia (destino universal de los bienes, la persona en el centro, no la ganancia; trabajo que permita desplegar las capacidades de las personas, una economía al servicio del ser humano…). Ante el dilema comunidad individuo, prevalece la comunidad. Ello exige practicar la austeridad en la misma empresa, usar bien los activos financieros, no despilfarrar ni hacer gastos superfluos. Todo eso beneficia a los propios trabajadores y al común, pues su actividad se puede ampliar a actividades solidarias, como cooperativas de viviendas o de consumo, además de extender una mentalidad responsable. La rentabilidad de las cooperativas llega a más personas porque el valor generado se reparte.

¿Esta visión humanista, de raigambre cristiana, rebaja las expectativas de crecimiento? La respuesta es el éxito de las empresas y grupos cooperativos que existen. Si se hace bien, la solidaridad es tan rentable como cualquier empresa bien gestionada. Hoy es posible entender la primacía de la persona, el bien común y la solidaridad, valores históricos de Occidente, aunque cueste encontrar quien los encarne. Pero hay síntomas de esperanza porque las cooperativas siguen existiendo y pueden contribuir a renovar la mentalidad económica general.

El autorAgustín González Enciso

Universidad de Navarra. Colaborador de Arizmendiarrieta Kristau Fundazioa

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Evangelización

Las voces de Juana de Arco: del estereotipo al arquetipo

No parece que Juana de Arco peleara cuerpo a cuerpo ni que matara nadie. Reclama piedad para los supervivientes rivales ingleses, les facilita los sacramentos y exige virtud a los soldados de su propio ejército.

Enrique Aubá·29 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 10 minutos

Juana de Arco (1412-1431), atractiva y compleja figura histórica. La niña que escuchaba voces; la joven que lideró al ejército francés en nombre de Dios para cambiar el curso de la guerra de los Cien Años; la chica que prefería vestir con ropa de chico; la mujer que murió en la hoguera acusada de brujería y herejía; la que, siglos después, sería proclamada modelo de santidad por la misma Iglesia que la había condenado. Mujer determinada, espiritual y mística; líder militar carismática, emblema y estandarte; poliédrica, controvertida y en gran medida desconocida. Objeto de múltiples estereotipos —la loca, la heroína, la bruja, la feminista, la santa—. Arquetipo de la mujer libre y de la libertad de conciencia.

Icono desafiante y atemporal. Fiel a sí misma, a sus voces, a su conciencia, a Dios. Coherente y valiente, fuerte y enamorada, con un agudo e irónico sentido del humor. Hizo lo que entendía que Dios le pedía, y al mismo tiempo, lo que le daba la gana. Existencialmente obediente y libre.

Comprender la complejidad de Juana de Arco en toda su profundidad requiere situarla históricamente y desprenderse de los prejuicios propios de la óptica actual. Lo primero es recordar algunos datos esenciales. Juana de Arco vivió entre 1412 y 1431. Murió en la hoguera con diecinueve años, después de haber liderado —con solo diecisiete— al ejército francés del bando armagnac. 

En 1429 participó decisivamente en la liberación de Orleans y en la coronación en Reims del legítimo heredero al trono, el futuro Carlos VII de Francia, lo que supuso un giro estratégico clave en la guerra de los Cien Años. Pero… ¿por qué fue Juana a la guerra? ¿Por qué terminó muriendo en la hoguera? ¿Y qué hay de las voces que supuestamente escuchaba? Para responder a estas preguntas es imprescindible atender al contexto político, bélico y eclesial de la época.

La guerra de los Cien Años

La guerra de los Cien Años, que se desarrolló entre 1337 y 1453, fue un enfrentamiento fundamentalmente entre Inglaterra y Francia, aunque atravesado por una profunda guerra interna. Tuvo numerosos antecedentes: motivos territoriales, tensiones dinásticas y conflictos de derechos sucesorios. En síntesis, Inglaterra se apoderó de territorios franceses, mientras en Francia se exacerbaba una guerra civil.

Nos interesan especialmente las décadas previas a Juana de Arco. Carlos VI de Francia estaba incapacitado por la locura: padecía una grave psicosis sin caracterizar, en la que destacaba una creencia —delirio— de que su cuerpo estaba hecho de vidrio. La rivalidad entre los duques de Borgoña y de Orleans derivó en una guerra civil abierta. En este contexto, Enrique V de Inglaterra obtuvo una aplastante victoria en la batalla de Azincourt (1415). 

La situación se complicó con la alianza anglo-borgoñesa tras el asesinato, en 1419, del duque Juan de Borgoña. Parte de Francia, bajo influencia borgoñesa, firmó con Enrique V el Tratado de Troyes en 1420, desheredando al delfín Carlos —hijo de Carlos VI—, quien contaba con el apoyo de la facción armagnac (Orleans).

En este escenario entra en juego Juana de Arco. En 1429 lideró la liberación de Orleans y acompañó al delfín Carlos hasta su coronación en Reims, deslegitimando el Tratado de Troyes y dando un giro decisivo a la guerra. Juana sería apresada en 1430 y ejecutada en la hoguera en 1431. Años después, en 1435, el Tratado de Arrás disolvió la alianza anglo-borgoñesa y permitió la reunificación de Francia. Con el tiempo, la guerra se inclinó a favor del reino francés, que expulsó a los ingleses del continente y puso fin al conflicto en 1453.

Juana de Arco fue clave en este giro de la guerra, y lo hizo no simplemente «en nombre de Dios» sino «por mandato de Dios».

La Iglesia, los papas y el cisma de Occidente

Para comprender a Juana también debemos conocer la situación de la Iglesia y, en concreto, del papado. En el siglo XV, todo el cristianismo europeo era católico; aún no había tenido lugar la separación luterana (1517) ni el cisma anglicano (Enrique VIII, 1538). Por ello, la guerra entre Francia e Inglaterra fue un conflicto entre reinos cristianos católicos, no una guerra de religión como las que se sucederían en Europa durante los siglos XVI y XVII.

A pesar de que peleaban entre fieles del mismo credo, Dios sí tomaba partido; eso nadie lo dudaba. Los ingleses interpretaron que Dios se había pronunciado a favor de Inglaterra con la contundente victoria de Enrique V en Azincourt, mientras que Juana de Arco entendía que Dios se posicionaba del lado de Francia, cuando sentía que la llamaba a la guerra para liberar Orleans, unificar Francia y defenderla frente a Inglaterra. 

Este fue, de hecho, el motivo por el que Juana fue ejecutada en la hoguera: la Iglesia en la zona inglesa consideraba que las voces de Juana no podían ser del cielo y, en consecuencia, solo podían ser del maligno. Una vez terminada la guerra, la Iglesia revisó el juicio, reconoció el atropello y la restauró de la acusación de herejía. Siglos después, a comienzos del siglo XX, será beatificada y canonizada.

Es también interesante lo relacionado con el papado. La Iglesia estaba inmersa en el llamado cisma de Occidente —seguimos dentro del catolicismo—, también conocido como cisma de Aviñón. Tuvo lugar entre 1378 y 1417, es decir, superpuesto a la guerra de los Cien Años y previo a la entrada en acción de Juana de Arco. Durante estas décadas hubo dos papas, uno en Roma y otro en Aviñón. Incluso llegó a haber tres papas desde poco antes del nacimiento de Juana: en 1409 se había convocado el Concilio de Pisa para solucionar el conflicto entre Roma y Aviñón, pero ninguno de los dos papas se presentó. Como resultado, ambos fueron depuestos y se eligió a un tercero.

Unos detalles de la complejidad de la situación: había un papa en Roma —el primero fue Urbano— y otro en Aviñón —el primero fue Clemente—. El papa de Aviñón se trasladó en un determinado momento a Peñíscola, conocido como el Papa Luna. El tercero en discordia, resultado del Concilio de Pisa, fue Alejandro V, quien se instaló en Bolonia; su pontificado duró menos de un año y le sucedió Juan XXIII. Por su parte, Gregorio XII (de Roma) convocó el Concilio de Constanza en 1414 y renunció al papado; los terceros papas fueron anulados, se eligió a Martín V en Roma, mientras que el Papa Luna (Benedicto XIII) continuó en Peñíscola hasta su fallecimiento en 1423, a los 94 años.

Esta crisis del papado tuvo repercusiones directas en la guerra entre Inglaterra y Francia: Inglaterra apoyaba principalmente al papa de Roma, mientras que Francia respaldaba al de Aviñón.

Un apunte: no debe confundirse el cisma de Occidente —con papas en Roma y Aviñón— con el período previo del papado en Aviñón, cuando había un solo papa desplazado por motivos de seguridad, y que concluyó con la vuelta a Roma, en parte gracias a Santa Catalina de Siena.

Cuando nace Juana de Arco en 1412, el cisma estaba en sus años finales, con tres papas; y cuando entra en acción en 1429, ya solo permanecía el pontífice de Roma, aunque el recuerdo de más de un siglo de papas y antipapas en Aviñón seguía muy presente. Por ello, en Francia no se hablaba demasiado de Roma mientras se enfrentaban a los ingleses, que habían apoyado al papa romano durante toda la guerra.

Voces, psicopatología y mística

Volvamos a otro de los interrogantes iniciales: ¿qué hay de las voces que escuchaba Juana de Arco? ¿Loca, bruja o santa? Podría parecer que la única pregunta pertinente es si Juana estaba psicológicamente enferma o equilibrada y, desde una perspectiva de fe, si aquellas voces eran fruto de un trastorno o verdaderamente procedían de Dios. Sin embargo, el problema es más complejo. 

En primer lugar, porque una persona puede estar mentalmente sana y, aun así, “escuchar voces” que no son de origen divino. Y, en segundo lugar, porque dentro de una cosmovisión creyente las voces no se reducen a una alternativa simple entre Dios o la patología: la tradición cristiana ha contemplado siempre la posibilidad de experiencias interiores que no proceden de Dios, sino que tienen un origen maligno. Estas eran, precisamente, las categorías interpretativas dominantes en el siglo XV, y son las coordenadas desde las que comprender a Juana de Arco.

Las voces. La percepción es un fenómeno complejo, íntimamente ligado a la imaginación y al pensamiento. No percibimos la realidad de manera directa: oír, como ver, es un proceso mediado por vías nerviosas y por mecanismos de filtrado y selección en los que influyen el estado emocional, los deseos, la memoria y lo vivido. Además de percibir, imaginamos. La imaginación también genera imágenes y voces, tanto en sueños como en vigilia, y está igualmente condicionada por nuestra historia interior.

Por otra parte, hay distintos tipos de pensamiento, o el pensamiento puede adoptar formas diferentes. Unos piensan de forma abstracta, otros mediante imágenes; algunos piensan “hablando”, y en ciertas personas el pensamiento puede adquirir la forma de voces. Los deseos y los miedos también pueden tomar cuerpo en imágenes y palabras interiores. Todo ello pertenece al funcionamiento ordinario de la mente humana.

La conciencia —la interioridad, el “corazón”, la vivencia reflexiva de los propios deseos, impulsos e intuiciones— es un espacio asombroso. Nos sentimos dueños de nuestros pensamientos y de nuestros deseos, y sin embargo estos nos exceden. 

Tendemos a entender la agencialidad —la autoría de nuestros actos— como algo estrictamente interno, pero quizá también pueda tener un origen ex. Y si Dios quisiera hacerse presente… ¿no sería lógico que lo hiciera a través de nuestros propios procesos psicológicos y cognitivos? ¿Acaso no es razonable pensar que lo haría mediante un pensamiento, un impulso de la conciencia o una voz interior? Y la misma experiencia podría vivirse como una voz que viene de fuera o como algo tan íntimo que se confunde con el propio querer.

La experiencia de oír voces debe leerse en clave individual, histórica y cultural. En determinados contextos —y la Edad Media es uno de ellos— estas experiencias estaban más normalizadas e integradas en los marcos de creencias compartidas. Es más: en el siglo XV, la cuestión principal era discernir si las voces procedían del cielo o del infierno; solo cabía, por tanto, la alternativa entre entender a Juana como una mística o como una mujer endemoniada.

Todo ello desafía nuestras referencias habituales de normalidad y locura. Por una parte, no podemos juzgar con categorías modernas experiencias medievales; por otra, tampoco podemos renunciar a revisar críticamente si las categorías vigentes hoy nos ayudan realmente a comprender en profundidad la realidad o si, por el contrario, la empobrecen y la simplifican. La sugestionabilidad —que hoy sabemos mayor en determinadas poblaciones y épocas— tenía entonces una fuerza particular. Pero la sugestionabilidad ni invalida la experiencia ni la explica por sí sola.

La frontera entre psicología y espiritualidad, lejos de ser nítida, es compleja y exige un discernimiento cuidadoso. No se trata de distinguir entre blancos y negros, sino de reconocer grises y planos que se superponen. Comprender las voces de Juana de Arco exige, por tanto, evitar reduccionismos y asumir que la interacción entre experiencia psíquica, conciencia personal y vivencia religiosa es necesariamente articulada.

Juana y la guerra

La genuina sencillez de Juana de Arco contrasta con el horror de la guerra en la que se implica y que lidera. Impulsa al ejército al combate y a muertes terribles; sin embargo, no parece que peleara cuerpo a cuerpo ni que matara nadie. Reclama piedad para los supervivientes ingleses, les facilita los sacramentos y exige virtud para su propio ejército. Sin esta aparente contradicción tampoco puede comprenderse a Juana de Arco.

Juana va a la guerra de la mano de sus voces, ángeles y santas. Empuña un arma por su valor simbólico, una espada con la inscripción “Ieshus Maria”. Pero casi siempre portaba un estandarte blanco y dorado, con una imagen de Cristo con dos ángeles, y un campo de lirios o flor de lis, símbolo emblemático de Francia. Aunque no empleó la fuerza, no le faltó valor: inspiraba esperanza e infundía ardor. 

No puede decirse que fuera una gran estratega: arremetió, acometió, avanzó mucho en un corto periodo de tiempo, y se equivocó militarmente o se dejó aconsejar mal. Pero, en poco tiempo, hizo lo que no se había hecho y seguramente no se habría hecho. Confianza y fe, determinación y coraje.

Tiene algo de irónico que, siglos después, el británico Winston Churchill —militar y estadista, audaz y arriesgado— alabara a Juana de Arco y confesara su admiración por ella, probablemente por su coraje. 

En ciertos momentos de las guerras —o para determinados tipos de guerra— resultan decisivos ciertos perfiles de personalidad, con empuje y capacidad de liderazgo, como pudieron ser Churchill o Patton. O Juana de Arco, con su impulso a volver a lanzarse una y otra vez, aun sabiendo —porque las voces se lo decían— que sería herida.

Juana de Arco vivió y murió en un contexto de guerra. En otras épocas, la guerra era la norma; hoy, lamentablemente, tampoco puede decirse que sea una excepción. En cualquier caso, la vida contiene siempre una dimensión de combate: hace falta energía para mantener o restaurar el orden y evitar el caos. 

Esto sucede tanto en los sistemas biológicos como en el dinamismo psicológico y en las relaciones sociales. La búsqueda del bien implica lucha frente a la oscuridad. Este es otro de los motivos por los que la Juana guerrera será siempre una figura inmortal, del mismo modo que la Ilíada, relato arquetípico de la guerra.

El valor que mostró Juana en la guerra está sin duda en relación con su fidelidad a las voces y a su conciencia, que la sostendría incluso frente al juicio y la muerte.

Vidriera de Juana de Arco en la Iglesia de la Inmaculada Concepción de Westhampton Beach, N.Y. (OSV News photo/Gregory A. Shemitz).

Juicio, martirio y legado espiritual

Juana de Arco puede ser considerada, sin duda alguna, mártir. Muere por su conciencia y por la verdad, fiel a sí misma hasta el final, fiel a Dios. Es sometida a un juicio injusto, a un interrogatorio absurdo y manipulado, como ocurrió con Jesucristo y, un siglo después, con Tomás Moro, también en Inglaterra. Benedicto XVI subraya el paralelismo de Juana con Jesucristo: «Después de los años de vida oculta y de maduración interior sigue el bienio breve, pero intenso, de su vida pública: un año de acción y un año de pasión».

Juana es una mujer de profunda oración, que dialoga con Dios con confianza y seguridad. Dios le hablaba, y ella se comunicaba con Él: de manera íntima, y también a través de voces —de santos y del arcángel San Miguel, como ella misma explicaba—, percibiéndolos como auxilio y presencia de Dios. Se alimentaba de la gracia divina mediante los sacramentos, especialmente la confesión y la Eucaristía. Y los anhelaba.

En el juicio, intentaban manipularla, aprovecharse de su devoción y de su piedad sacramental. Vestía de hombre porque quería, por sentido práctico —militar— y para protegerse de posibles agresiones sexuales, aunque también explicaba que las voces se lo habían sugerido. Lo hacía, en definitiva, porque le daba la gana. Eso sí, estaba dispuesta a vestirse de mujer si le permitían oír misa y comulgar: lo primero era lo primero. Pero todo formaba parte del engaño.

A través de días de presión y engaño, en un estado de agotamiento y confusión, intentan que Juana firme una retractación de la herejía de la que la acusan, y lo consiguen —de aquella manera—. Cuenta Mark Twain en su semblanza: «El crimen estaba concluido. Ella había firmado… ¿qué? No lo sabía, pero los otros sí. Había firmado una confesión de brujería, de trato con los demonios, de perjurio, de blasfemia contra Dios y contra los ángeles; de ser cruel y sanguinaria, de promover la sedición, de ser perversa, sierva de Satanás, y la aceptación de vestir como mujer…».

En cuanto recupera la lucidez, se retracta de la retractación, aun sabiendo lo que eso significa: la muerte en la hoguera. Y, paradojas de la historia —resquicios de misericordia e incoherencia—, le conceden recibir los sacramentos antes de morir: confesar y comulgar. Muere diciendo ante un crucifijo: «Jesús, Jesús, Jesús».

La voz de Juana hoy

Juana de Arco fue transgresora en su tiempo, reventó moldes y hoy también rompe con “lo previsto”, desafiando nuestros modelos explicativos. Juana de Arco oía voces, Juana de Arco es una voz, Juana de Arco es muchas voces. Su voz resuena en la diversidad y la libertad, en la fidelidad a su conciencia, en la fe profunda y el amor. Su voz es coraje y liderazgo; su voz es profundidad espiritual y relación con Dios; su voz es martirio y coherencia hasta el final; su voz es atemporal: hoy sigue siendo actual.

El autorEnrique Aubá

Psiquiatra. Clínica Universidad de Navarra

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Argumentos

¿Conoces la dimensión psicológica del sacramento de la Reconciliación?

La dimensión psicológica de la confesión pone de relieve que el sacramento no solo toca lo espiritual, sino también la salud emocional del penitente. Además, la investigación en psicología muestra cómo las relaciones de confianza, como la del confesor, son una de las fuentes más poderosas de transformación interior.  

Francisco Otamendi·29 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 5 minutos

El sacramento de la confesión no sólo tiene una dimensión espiritual profunda, sino que también se entrelaza con aspectos psicológicos que influyen en cómo se vive y se experimenta el perdón de Dios y el perdón a uno mismo o a otros. 

Comprender estas dinámicas puede ampliar la perspectiva del confesor, y de la otra persona, señala la ‘Guía práctica para confesores’, un proyecto internacional de la Fundación John Templeton. Uno de los equipos de investigación integra a varios psicólogos, filósofos y teólogos de las universidades de Navarra, Pontificia Comillas, San Dámaso y CEU-Abat Oliba. Algunas de sus conclusiones en la órbita psicológica se sintetizan aquí.

Los dos aspectos que se reflejan en el estudio, para el que se ha contado con entrevistas a veinticinco sacerdotes de distintos países con amplia experiencia pastoral, son el impacto de la confesión y del acompañamiento espiritual en la salud psicológica, y el vínculo humano como fuente de transformación.

Un puente también para perdonarse

El perdón recibido en la confesión puede convertirse en un puente para que la persona también se perdone a sí misma, señalan los expertos de la guía. Sentirse acogido y perdonado por Cristo en la persona del sacerdote ayuda a interiorizar la misericordia divina, generando una apertura que facilita el perdón personal y, a su vez, el perdón hacia los demás.

De manera recíproca, aprender a perdonarse a uno mismo puede facilitar que la persona se acerque al sacramento con mayor apertura y confianza.

Salud psicológica

Por otra parte, “el acompañamiento espiritual prolongado puede tener un efecto profundo en la salud psicológica del acompañado, incluso más allá de la experiencia puntual de la confesión”, señala la guía.

La relación sostenida y la continuidad en el acompañamiento generan “una sensación estable de ser aceptado y querido en profundidad, lo que puede favorecer la seguridad emocional y la apertura personal”.

La escucha atenta y la apertura total del acompañante permiten que la persona explore sus ataduras, heridas y patrones de comportamiento, añade el estudio, “promoviendo autoconocimiento, reconciliación interior y un desarrollo más equilibrado de la vida emocional y espiritual”.

Evitar riesgos: paternalismo, dependencia emocional excesiva

No obstante, es fundamental cuidar la relación para evitar riesgos como el paternalismo, donde el acompañante impone su criterio o se frustra cuando la persona toma decisiones distintas a las sugeridas.

“En el acompañamiento espiritual hay una relación de confianza más fuerte, de liderazgo. Entonces, a veces se puede dar paternalismo por parte del que acompaña, que no es capaz de dejar que el otro elija, y se enfada, y se frustra cuando el otro se equivoca. Es decir, es muy delicado todo el aspecto de la relación que se fragua, de confianza, de acompañamiento, de que te dejo en libertad y no soy paternalista”.

Así lo expresan los expertos en la guía. En esta línea, los confesores subrayan la importancia de “prevenir cualquier dependencia emocional excesiva, tanto por parte del penitente o acompañado como del sacerdote, procurando siempre que se respete la libertad del primero y que el acompañamiento favorezca su autonomía y madurez”.

Las relaciones de confianza, transformadoras

Los psicólogos destacan en el informe el poder del “vínculo humano como fuente de transformación”. Los seres humanos sanamos en relación, aseguran. “Nuestras heridas más profundas —abandono, rechazo, humillación, deshonor— no se curan en soledad, sino en el encuentro con otro que nos acoge”. 

“En la confesión, es Dios mismo quien sana con su gracia, porque Él es amor y misericordia. Pero en ese espacio también está presente el sacerdote, cuya actitud puede acompañar o abandonar, acoger o rechazar, abrir caminos o cerrarlos, acercar o alejar, dar confianza o generar temor”, reconocen.

En el contexto del sacramento 

La “presencia y modo de escuchar” del sacerdote, prosiguen, “influyen en cómo el penitente vive la experiencia del perdón. La acción sacramental no depende de estos factores humanos; sin embargo, pueden favorecer o dificultar la vivencia subjetiva de ese perdón”.

Según el estudio, “la investigación en psicología muestra cómo las relaciones de confianza son una de las fuentes más poderosas de transformación interior. En el contexto de la confesión, la relación con el sacerdote puede tener un efecto semejante”.

Las relaciones sólidas, “amortiguador” psicológico

El informe cita en este punto el estudio de la Universidad de Harvard sobre el Desarrollo Adulto, la investigación más larga existente sobre felicidad y salud, que concluyó que la calidad de nuestras relaciones predice más nuestro bienestar que el éxito o los bienes materiales. 

Las relaciones sólidas actúan como un “amortiguador” psicológico: reducen el estrés, fortalecen la salud emocional y favorecen la resiliencia, subrayan los expertos.

De modo análogo, “en psicoterapia se ha demostrado que la alianza terapéutica (la relación de confianza y continuidad entre paciente y terapeuta; Baier et al., 2020q) explica gran parte de la mejoría, incluso más que las técnicas específicas empleadas. Cuando la persona se siente escuchada, validada y acompañada, es más probable que se abra al cambio y a la integración de experiencias dolorosas”.

Continuidad, un espacio humano 

Cuando el penitente se siente acogido con paciencia y respeto, es más probable que experimente alivio, confianza y apertura para crecer. “La continuidad con un mismo confesor ofrece un marco de seguridad estable”, explican los expertos.

Además del regalo del perdón de Dios, la persona encuentra la presencia de un hermano sacerdote que no lo rechaza, lo escucha con calma, sin juicio, y aun sabiendo del mal cometido, no lo llama “malvado, ladrón o inútil”. Por el contrario, le llama amigo. 

De este modo, ·la confesión se convierte no solo en un encuentro sacramental con la gracia de Dios, sino también en un espacio humano donde las viejas heridas comienzan a sanar”.

Gestión de la dependencia emocional en el acompañamiento espiritual

Como antes al referirnos a los vínculos humanos, los psicólogos alertan sobre  una cuestión en el acompañamiento espiritual. Se trata de la dependencia emocional excesiva del acompañado hacia el acompañante.

Esto sucede, explican, cuando la persona, más que crecer en libertad interior y en su relación directa con Dios, queda atrapada en la necesidad de aprobación, seguridad o dirección constante. El acompañamiento deja de vivirse entonces como un proceso de discernimiento y maduración espiritual, y se convierte en una búsqueda de calma inmediata frente a la ansiedad.

Indicios que pueden alertar

Algunos indicios que pueden alertar al acompañante son:

– búsqueda constante de aprobación (“¿lo estoy haciendo bien?, ¿Dios qué pensará?”),

– dificultad para tomar decisiones sin previamente consultar, incluso en asuntos cotidianos,

– ansiedad si el acompañante no está disponible,

– idealización del acompañante como única voz autorizada,

– miedo exagerado a equivocarse sin su orientación.

Claves para reducir la dependencia

Finalmente, algunas claves. La experiencia pastoral y la psicología muestran que es más probable reducir la dependencia si el acompañante actúa con estos parámetros:

– promueve la autonomía del acompañado, animándole a tomar decisiones personales a la luz de la oración y del discernimiento,

– pregunta más y aconseja menos, estimulando la reflexión en vez de ofrecer respuestas inmediatas,

– establece límites sanos en la frecuencia de los encuentros y en su disponibilidad,

– evita actitudes paternalistas o de control, recordando siempre que es mediador y no sustituto de la acción de Dios,

– refuerza la autoestima y la identidad del acompañado como hijo/a de Dios, ayudándole a confiar en la acción del Espíritu en su propia conciencia.

El autorFrancisco Otamendi

Evangelio

Humildad y bienaventuranzas. Domingo IV del Tiempo Ordinario (A)

Vitus Ntube nos comenta las lecturas de la fiesta del IV Domingo del Tiempo Ordinario (A) correspondiente al día 1 de febrero de 2026.

Vitus Ntube·29 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

El Evangelio de hoy presenta lo que puede considerarse una especie de compendio del Evangelio, o lo que el Papa Francisco llamaba el “carnet de identidad” del cristiano. Encontramos en las Bienaventuranzas el primer gran discurso que el Señor dirige a la gente.

La frase inicial del Evangelio es llamativa: “Al ver Jesús el gentío, subió al monte, se sentó y se acercaron sus discípulos; y, abriendo su boca, les enseñaba diciendo”. Jesús ve a la gente -probablemente muy numerosa- y sube a la montaña, tanto para verla mejor como para adoptar una postura deliberada y con autoridad. Como escribe el Papa Benedicto XVI, Él “se sienta en la ‘cátedra’ del monte”. La gente se reúne a su alrededor, Él abre la boca y comienza a enseñar. Estos gestos evocan profundamente a Moisés. Jesucristo es el nuevo Moisés que da la ley; pero, a diferencia de Moisés, Él no recibe la ley: habla desde su propia autoridad divina. Desde ese lugar, Cristo da la nueva Ley: la ley de la felicidad. 

Hoy, la Iglesia nos invita a centrarnos particularmente en el tema de la humildad. Las lecturas convergen todas en esta virtud. El breve título en rojo que encabeza las lecturas de hoy recoge la disposición con la que la Iglesia nos las propone. La primera lectura, del profeta Sofonías, habla de cómo Dios va a dejar, “un pueblo humilde y pobre”. San Pablo, escribiendo a los corintios, nos recuerda que Dios ha escogido “lo débil del mundo”. Y en el Evangelio, la primera Bienaventuranza es la clave que abre todo el sermón: “Bienaventurados los pobres en el espíritu”. Incluso el salmo responsorial hace eco de la primera Bienaventuranza. En la solemnidad de Todos los Santos se proclama este mismo Evangelio, pero el título que se le da es diferente a lo de hoy. Es la frase final: “Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en el Cielo”

Bienaventurados los pobres en el espíritu” no es simplemente la primera Bienaventuranza. Es la condición esencial para la verdadera felicidad. Solo cuando reconocemos nuestra total dependencia de Dios podemos ser verdaderamente felices. El humilde vive en expectación confiada de los dones de Dios; el soberbio, lleno de sí mismo y de preocupaciones mundanas, se cierra a la gracia. La soberbia conduce finalmente a la infelicidad, porque aísla y engaña. La humildad -la pobreza de espíritu- significa reconocer que no somos autosuficientes, que nuestra seguridad se apoya únicamente en Dios.

El sentido pleno de las Bienaventuranzas solo se descubre cuando consideramos ambas partes: la declaración y la razón/promesa. Si escuchamos solo la primera parte – “Bienaventurados los pobres en el espíritu”, “Bienaventurados los que lloran”- las palabras pueden parecer incompletas o incluso absurdas. Jesús añade la razón de la bienaventuranza: “…porque de ellos es el Reino de los Cielos”. No debemos olvidar nunca la razón/promesa. El reino pertenece a los humildes. Dios se inclina hacia los sencillos. Actúa a través de ellos, los sostiene y les concede un legado perdurable en la tierra y un gozo eterno en el cielo. Las lecturas de hoy revelan la belleza y la fuerza de la humildad. Ella atrae la mirada de Dios.

Como dice san Pablo: “lo necio del mundo lo ha escogido Dios […], y lo débil del mundo lo ha escogido Dios […]. Aún más, ha escogido la gente baja del mundo, lo despreciable, lo que no cuenta”.

San Josemaría escribe: “¡Qué grande es el valor de la humildad! -‘Quia respexit humilitatem…’. Por encima de la fe, de la caridad, de la pureza inmaculada, reza el himno gozoso de nuestra Madre en la casa de Zacarías: ‘Porque vio mi humildad, he aquí que, por esto, me llamarán bienaventurada todas las generaciones‘”.

Vaticano

El Papa rechaza el antisemitismo y recuerda a santo Tomás de Aquino

En la catequesis de la Audiencia del miércoles, el Papa León XIV ha alentado a luchar contra toda forma de antisemitismo, ha animado a acudir a Santo Tomás de Aquino para la comprensión de las Escrituras, y ha urgido a rezar y ayudar a Mozambique.  

Redacción Omnes·28 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

El Papa León XIV ha continuado reflexionando en la Audiencia de este miércoles sobre la Constitución dogmática Dei Verbum del Concilio Vaticano II. Y ha manifestado que “la Sagrada Tradición y la Sagrada Escritura están íntimamente unidas y compenetradas. Porque surgiendo ambas de la misma divina fuente, se funden en cierto modo y tienden a un mismo fin” (DV, 9). 

La catequesis ha tenido lugar en el Aula Pablo VI, y el Papa se ha referido al “querido pueblo de Mozambique, afectado por devastadoras inundaciones. Mientras rezo por las víctimas, expreso mi cercanía a los desplazados y a todos los que les ofrecen su apoyo. ¡Que el Señor os ayude y os bendiga!”.

Comprender las Escrituras

En el día de la fiesta litúrgica de Santo Tomás de Aquino, el Papa León XIV se ha referido al Aquinate en varios momentos de su catequesis, por ejemplo al dirigirse a los peregrinos de lengua francesa, alumnos de diferentes escuelas y a los estudiantes de la Universidad Católica de Vendée.

“Que santo Tomás de Aquino, Doctor de la Iglesia, cuya memoria celebramos hoy, nos guíe en la comprensión de las Escrituras, que él comentó con tanta sabiduría, para que podamos comprender cuánto nos ama Dios y desea nuestra salvación”, ha alentado.

Luego, a los de lengua alemana les ha hablado de la Revelación y de la fe. “Que Santo Tomás de Aquino, cuya memoria litúrgica celebramos hoy, nos ayude con sus obras a comprender cada vez mejor la Revelación divina. El ejemplo de este Doctor de la Iglesia nos impulse también a nosotros a buscar el rostro de Dios, experimentando la belleza de la fe”.

Ejemplo de Santo Tomás de Aquino

Antes de dar la bendición, y tras dirigirse a peregrinos de lengua china, árabe y polaca, el Pontífice ha vuelto a referirse a Santo Tomás de Aquino en lengua italiana, al evocar a los jóvenes, a los enfermos y a los recién casados. 

“Hoy celebramos la memoria litúrgica de Santo Tomás de Aquino. Que su ejemplo os impulse, queridos jóvenes, especialmente a vosotros, estudiantes de la escuela Flavoni de Civitavecchia y del Instituto Tirinnanzi de Legnano-Cislago, a seguir a Jesús como auténtico maestro de vida y santidad”.  

“La intercesión de este Santo Doctor de la Iglesia os obtenga a vosotros, queridos enfermos, la serenidad y la paz que se obtienen del misterio de la cruz, y a vosotros, queridos recién casados, la sabiduría del corazón para que cumpláis generosamente vuestra misión en la sociedad”, ha señalado.

(Unsplash / Rachel Strong).

Palabra de Dios, “estrella polar” para nuestro camino

En su catequesis sobre la constitución Dei Verbum, el Sucesor de Pedro ha manifestado que “la Palabra de Dios, gracias a la acción del Espíritu Santo, se ramifica en la historia a través de la Iglesia, la cual salvaguarda, interpreta y encarna dicha Palabra”. 

El apóstol Pablo exhorta repetidamente a su discípulo y colaborador Timoteo: “Timoteo, guarda el depósito que se te ha confiado”. La Constitución dogmática Dei Verbum se hace eco de este texto paulino cuando dice: ‘La Sagrada Tradición y la Sagrada Escritura constituyen un único depósito de la Palabra de Dios confiado a la Iglesia’, interpretado por ‘el magisterio vivo de la Iglesia, cuya autoridad se ejerce en nombre de Jesucristo’ (n. 10). 

“Depósito de la fe”

“‘Depósito»’ es un término que, en su matriz original, es de naturaleza jurídica e impone al depositario el deber de conservar el contenido, que en este caso es la fe, y de transmitirlo intacto”, ha señalado León XIV.

Este “depósito” sigue hoy en manos de la Iglesia y “todos nosotros hemos de seguir protegiéndolo en su integridad, como una estrella polar para nuestro camino en la complejidad de la historia y de la existencia”.

El Papa ha citado a san Gregorio Magno, san Agustín y san John Henry Newman, antes de afirmar tambièn que “la Palabra de Dios no está fosilizada, sino que es una realidad viva y orgánica que se desarrolla y crece en la Tradición. Esta última, gracias al Espíritu Santo ( ), la comprende en la riqueza de su verdad y la encarna en las coordenadas cambiantes de la historia”.

León XIV: contra todas las formas de antisemitismo

Con motivo del Día de la Memoria del Holocausto, el Papa ha reafirmado de nuevo, como ha hecho en su cuenta de la red X @Pontifex.es, su fidelidad a la firme posición de la declaracion ‘Nostra Aetate’ contra todas las formas de antisemitismo, y el rechazo a toda discriminación o acoso por motivos de lengua, nacionalidad o religión. 

Una voz que se suma a la de los Pontífices del pasado, comenzando por Pío XII, quien en su mensaje radiofónico de Navidad de 1942 denunció que cientos de miles de personas, “solo por razón de nacionalidad o de estirpe, están destinadas a la muerte”, ha informado Vatican News.

El autorRedacción Omnes

América Latina

Graves incendios forestales destruyen pueblos en sur de Chile

Los incendios forestales que azotan el sur de Chile han afectando a miles de familias y arrasando localidades como Lirquén, donde la tragedia y la solidaridad se entrelazan en medio de la emergencia.

Pablo Aguilera·28 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

Durante enero se han quemado 45.000 hectáreas de bosques en el sur de Chile. Lirquén, localidad portuaria e industrial perteneciente a la comuna de Penco en la Región del Biobío (Chile), cuenta con una población estimada de aproximadamente 20.000 habitantes. Los días 17 y 18 de enero sufrió un grave incendio producido por la cercanía de incendios forestales. Murieron 20 personas y se destruyeron 4.300 casas y 720 departamentos. 

Danilo Sanhueza, Comandante del Cuerpo de Bomberos de la comuna de Penco, cuenta que combatieron el fuego toda la noche. A la 1:00 hrs escuchó por la radio que su hija Michele, de 27 años, también bombera, pedía auxilio pues había quedado atrapada por el fuego; habló con su padre para despedirse pues no tenía escapatoria. Él trató de animarla diciéndole que recordara su entrenamiento para esas situaciones extremas. El comandante no tenía como salvar a su hija, pero finalmente ella logró escapar del fuego en un vehículo.

La parroquia de Lirquén resultó totalmente destruida por el fuego, pero el domingo siguiente el Arzobispo de Concepción celebró la Misa en las afueras del templo para numerosos fieles. 

Caritas Chile rápidamente se movilizó en ayuda a las personas afectadas por estos incendios, no solo en Lirquén sino que también en otros pueblos de la Región del Bio Bio y Ñuble afectados por los incendios. Se ha enfocado en:

1. Ayuda humanitaria: Apoyo a familias con alimentos, agua, elementos de protección personal, entre otros artículos e insumos de primera necesidad.

2. Apoyo Psicosocial, emocional y espiritual orientado a brindar acompañamiento a las familias, que favorezca la resignificación del dolor humano, active los vínculos comunitarios y la articulación con redes de apoyo local.

3. Entrega de sustento económico para que las personas afectadas recuperen sus herramientas de trabajo y su capacidad de generar ingresos de forma autónoma.

4. Equipamiento de Hogar: Provisión de enseres básicos y bienes esenciales para que las familias puedan volver a habitar sus espacios con dignidad.

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Evangelización

Sor Marta, la monja que comunica cómo vivir en un convento

Sor Marta, monja benedictina e influencer, usa Instagram y TikTok para acercar la vida monástica y la fe a los jóvenes con vídeos semanales sobre oración, vocación y Sagrada Escritura. Gestiona sola su contenido y busca tocar corazones más allá de las cifras.

Javier García Herrería·28 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

Desde un monasterio benedictino en Sahagún, León, una joven monja de 28 años ha conseguido algo sorprendente: convertir la vida monástica en un fenómeno viral. Su nombre es Marta González Cambronero, aunque en redes es conocida simplemente como Sor Marta, y con su teléfono móvil, una buena conexión a internet y una enorme ilusión por su vocación, se ha convertido en apoyo espiritual de miles de personas.

Sor Marta no solo predica con el ejemplo: lo hace también con cámara, guión y edición. “Empecé en YouTube en 2019 creando contenido largo cada 15 días”, recuerda. Sus primeros pasos digitales fueron modestos, pero firmes. Con vídeos de reflexión y espiritualidad, su canal atrajo a creyentes y curiosos por igual. Sin embargo, la verdadera explosión llegaría años después, cuando decidió dar un giro a su estrategia digital.

Estrategia digital y evangelizadora

“Hace aproximadamente un año, tras realizar un curso sobre evangelización digital, sentí esa llamada a migrar hacia el contenido corto y a plataformas como Instagram y TikTok. El objetivo era claro, llegar a un público más joven y ampliar el alcance del mensaje”. Así, dejó atrás la cadencia bimensual en YouTube y se sumergió en un nuevo ritmo de producción: “Este cambio me permitió pasar de un único vídeo quincenal centrado en un solo tema a publicar cuatro vídeos semanales, cada uno abordando una temática diferente”.

El cambio de formato no solo trajo más visibilidad, sino también mayor conexión. Hoy, sus cuentas tienen más de 100.000 seguidores y sus vídeos acumulan millones de visualizaciones. Pero más allá de las cifras, para Sor Marta lo que importa son las almas: “Para mí lo más importante de esta labor en redes, y especialmente en Instagram, no son sólo las cifras, sino cada corazón que se deja tocar a través de este medio”.

Su contenido, asegura, se basa en cuatro pilares fundamentales: “la vida cotidiana de la comunidad, la oración, la vocación y la Biblia”. Cada semana, se encarga de que esos ejes estén presentes en su perfil, mostrando el día a día en el convento, momentos de espiritualidad profunda, reflexiones vocacionales y pasajes bíblicos explicados con un lenguaje cercano.

A pesar del éxito y el alcance, ella misma gestiona todo el proceso creativo: “Actualmente gestiono sola el contenido para Instagram, desde el guión hasta la edición”. Esta dedicación artesanal a la comunicación le ha valido el respeto de muchos, tanto dentro como fuera de la Iglesia.

Contacto directo con los seguidores

Los mensajes que recibe, dice, son una fuente de inspiración constante. “Muchos de ellos cargados de gratitud, dudas vocacionales o búsquedas espirituales”, comenta. Personas que encuentran en sus palabras no solo consuelo, sino orientación, motivación y, en algunos casos, respuestas. “Con mi presencia en redes sociales, especialmente en Instagram, busco acercar la vida monástica a los más jóvenes, desmitificar la figura de la monja y mostrar que seguimos siendo personas reales, cercanas y con inquietudes como las suyas”.

Ese es, precisamente, uno de sus grandes logros: romper estereotipos. En lugar de un hábito lejano y una vida en silencio, sus vídeos muestran a una mujer alegre, reflexiva y comprometida con su fe. En una era en la que la fe parece relegada a lo privado o lo institucional, Sor Marta propone una espiritualidad visible, accesible y profunda.

“Quiero invitarles a plantearse su vocación con seriedad y a descubrir la belleza de la vida consagrada y sobre todo acercarse más a las Escrituras”. Es una invitación directa que habla más fuerte que nunca en el mundo digital. 

Cultura

Hilaire Belloc y el cristianismo contemporáneo

La elección de León XIV vuelve a poner en primer plano la doctrina social de la Iglesia. Entre Nicea y el presente, Hilaire Belloc analiza cómo las herejías, la cultura y la economía han marcado la civilización occidental y los desafíos actuales del cristianismo.

Gerardo Ferrara·28 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 5 minutos

La elección de León XIV como papa ha vuelto a poner de actualidad un tema que le concierne de cerca, ya desde el nombre que eligió para su pontificado: la doctrina social de la Iglesia. León también vivió un acontecimiento importante en Nicea, Turquía: el aniversario del gran Concilio de 325.
Y entre Nicea y León se sitúa una figura muy importante, Hilaire Belloc: veamos por qué.

Un gran intelectual

Hilaire Belloc (1870-1953) fue un gran intelectual y autor franco-británico, famoso, junto con su amigo Gilbert Keith Chesterton, por los debates sobre cuestiones relacionadas con la fe y la cultura cristiana. Entre sus ensayos más famosos se encuentran: El Estado servil (1912) y Europa y la fe (1920).

Una característica del pensamiento de Belloc es la idea de que la civilización occidental y el concepto mismo de la Europa moderna nacen de la combinación de los principios espirituales cristianos y el pensamiento grecorromano. Por lo tanto, cualquier crisis a la que se enfrente el mundo occidental (y, en consecuencia, el mundo entero, dado que el pensamiento occidental se ha extendido por todo el globo) tiene sus causas y soluciones solo dentro de este sistema.

El desafío del pensamiento: las grandes herejías

Otra obra muy importante de Belloc es The Great Heresies (Las grandes herejías), de 1936, en la que presenta cinco grandes herejías del cristianismo que habrían producido los peores males de la historia de la humanidad.

Pero, ¿qué es una herejía? El término (del griego αἵρεσις) significa «elegir», «separar» o «quitar». Por lo tanto, un hereje no es alguien que profesa una verdad totalmente diferente de la «oficial», sino alguien que solo cuestiona una parte de ella. La herejía, por lo tanto, no destruye toda la estructura de una verdad, sino que la divide en pedazos como un pastel y, quitando una porción, la sustituye por otra que, sin embargo, proviene de un pastel diferente. ¡Perdónenme la comparación culinaria!

El arrianismo

La primera de las cinco herejías es el arrianismo, que «racionaliza» y simplifica el misterio fundamental del cristianismo: la encarnación y la divinidad de Cristo.

Belloc lo define como un «ataque al misterio de los misterios», ya que pretende rebajarlo al nivel del intelecto humano, que es limitado.

El Concilio de Nicea (325), en reacción a Arrio y sus ideas, elaboró un «símbolo», una definición dogmática según la cual Cristo es ὁμοούσιος (homooùsios): consustancial con el Padre, literalmente «de la misma sustancia».

El «Símbolo niceno» se opone, por tanto, al pensamiento de Arrio, que, en cambio, proclamaba la creación del Hijo por parte del Padre y negaba tanto la divinidad de Cristo como la transmisión de los atributos divinos del Padre al Hijo y, por tanto, al cuerpo místico del Hijo, es decir, la Iglesia y sus miembros.

El maniqueísmo

La segunda herejía es el maniqueísmo, que va en contra de la materia y de todo lo relacionado con el cuerpo (los albigenses son un ejemplo de ello). La carne se considera algo impuro, cuyos deseos deben ser reprimidos sistemáticamente.

La Reforma protestante

La Reforma protestante es la tercera herejía: un ataque a la unidad y la autoridad de la Iglesia, más que a la doctrina en sí, pero cuyo efecto es también la destrucción de la unidad del continente europeo.
Hasta entonces, de hecho, Europa occidental había sido la Res Publica Christiana (según la expresión acuñada por Federico II), fruto de la compenetración del pensamiento grecorromano y la fe cristiana, un corpus unido por los siguientes factores:

  • el Imperio como institución política;
  • el derecho romano (jus) como norma común;
  • el latín como lengua de la cultura y la comunicación supranacional;
  • el cristianismo (católico) como religión.

Con la Reforma, en cambio, toda referencia a la universalidad y la catolicidad es sustituida por el criterio de la nación y la etnia (cuius regio, eius religio), con consecuencias catastróficas como el nacionalsocialismo.

El modernismo

Es la herejía más compleja y con muchos nombres: modernismo o alógos. Belloc la define así porque no reconoce ninguna verdad absoluta que no sea empíricamente demostrable y medible.
Siempre surge la negación del Misterio de los misterios, la divinidad de Cristo, imposible de definir empíricamente, pero va más allá, aceptando como reales o positivos solo aquellos conceptos científicamente demostrables (de ahí otro término: «positivismo»).
Según Belloc, se trata también de un ataque a las raíces «trinarias» de Occidente, y por trinario no se entiende la Trinidad, sino el vínculo indisoluble que para los griegos existe entre la verdad, la belleza y la bondad. Si este vínculo existe, quien cuestiona, por ejemplo, el principio de la verdad, también daña los de la belleza y la bondad.

Efectos de las cuatro primeras herejías

En el análisis de Belloc, las cuatro primeras herejías tienen factores en común: nacieron dentro de la Iglesia católica; sus herejes eran católicos bautizados; se extinguieron casi por completo en pocos siglos (las Iglesias protestantes aún existen, pero, salvo la pentecostal, se encuentran en una gran crisis). Sin embargo, sus efectos persisten en el tiempo, de manera sutil, dentro del sistema de pensamiento occidental, de la mentalidad, de las políticas sociales y económicas, en la propia visión del hombre y de sus relaciones sociales.

Pensemos en ciertos efectos del arrianismo y del maniqueísmo en ciertas corrientes teológicas, o en otros más relacionados con la Reforma, como el ataque constante a la autoridad central y a la universalidad de la Iglesia. ¿Cómo no pensar, además, en las consecuencias extremas del calvinismo, entre las que se encuentran la negación del libre albedrío y de la responsabilidad de las acciones humanas ante Dios o el capitalismo desenfrenado?

El islam

Al igual que para otros (en primer lugar, Juan Damasceno), también para Belloc el islam es una herejía cristiana, es más, la más particular, y nace siguiendo la línea del docetismo y el arrianismo, simplificando y racionalizando al máximo (según criterios humanos) el misterio de la encarnación. De este modo, produce la degradación de la naturaleza humana, que ya no está vinculada de ninguna manera a lo divino. Al igual que el calvinismo (aunque posterior), tiende a atribuir un carácter predeterminado por Dios a las acciones humanas.

Sin embargo, si la «revelación» islámica nace como herejía cristiana, pronto se transforma, inexplicablemente, en una nueva religión que perdura en el tiempo, una especie de «posherejía».

El islam, entre otras cosas, se distingue de otras herejías porque no nació en el mundo cristiano, ni de un fundador bautizado, sino pagano, que hace suyas las ideas monoteístas (una mezcla de doctrina heterodoxa judía y cristiana con elementos paganos ya presentes en Arabia) y las difunde. Del judaísmo y del cristianismo, el islam toma atributos divinos como la naturaleza personal, la bondad suprema, la atemporalidad, la providencia, el poder creativo en el origen de todas las cosas; pero también otros conceptos como la existencia de espíritus y ángeles, de demonios rebeldes a Dios con Satanás a la cabeza, de la inmortalidad del alma y la resurrección de la carne, del castigo y la pena después de la muerte.

El desafío de la vida social y económica

Belloc fue también un gran exponente del distributismo, teoría socioeconómica inspirada en los principios de la experiencia benedictina (ora et labora) y en la doctrina social de la Iglesia católica expresada primero por el papa León XIII (inspirador del actual pontífice León XIV) en la encíclica Rerum Novarum y luego por Pío XI en Quadragesimo Anno.

Para el distributismo, la propiedad de los medios de producción debe distribuirse lo más ampliamente posible entre toda la población, en lugar de concentrarse en manos del Estado (socialismo) o de unos pocos ricos (capitalismo).

Según Belloc, tanto el socialismo como el capitalismo, productos de las sociedades occidentales modernas, pretenden liberar al hombre, pero en cambio lo han esclavizado aún más. Son dos modelos antitéticos, pero con un elemento en común: privan al ciudadano de su libertad. El socialismo lo hace esclavizándolo al Estado (del que depende para su subsistencia y bienestar garantizado); el capitalismo lo esclaviza a bienes materiales presentados como necesarios, cuando no lo son, y que, al contrario, como las drogas, crean dependencia: el hombre siempre quiere más y, de hecho, se convierte en esclavo de las grandes corporaciones privadas supranacionales (basta pensar en Amazon, Tesla, Microsoft, etc.).
Aunque elaborados entre los siglos XIX y XX, todos los temas analizados por Belloc son más que actuales y representan algunos de los mayores retos del cristianismo contemporáneo.

Cultura

Científicos católicos: Francisco Hernández de Toledo

Francisco Hernández de Toledo fue un médico, botánico y naturalista español considerado un pionero de la ciencia moderna en América.

Gonzalo Colmenarejo·28 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

Francisco Hernández de Toledo (1515–1587) fue un médico, botánico y naturalista español considerado un pionero de la ciencia moderna en América. Nacido en La Puebla de Montalbán (provincia de Toledo), estudió medicina en la Universidad de Alcalá de Henares, donde se formó en los saberes clásicos y en las disciplinas médicas de la época.

Hernández se destacó por su interés en las plantas medicinales y por aplicar un enfoque empírico en sus observaciones, lo que lo convirtió en un referente entre los médicos renacentistas. Su legado más importante proviene de la expedición científica, primera en la Historia, que encabezó en América entre 1570 y 1577, tras ser nombrado protomédico de las indias por parte del rey Felipe II, de quien era médico de cámara. El objetivo era estudiar la flora, fauna y medicina indígena de la Nueva España (actual Méjico), con la finalidad de incorporar esos conocimientos al saber español.

Durante su estancia en América, recorrió extensas regiones de Mesoamérica, recogió información directamente de médicos y sabios indígenas, y experimentó con las plantas recolectadas en el Hospital Real de Naturales de Ciudad de Méjico. Documentó más de 3,000 especies de plantas, muchas de ellas desconocidas hasta entonces, y compiló detalladas descripciones sobre sus usos medicinales, propiedades y formas de cultivo. También describió animales y minerales, integrando así un panorama natural integral del continente.

Su obra principal, “Historia Natural de la Nueva España”, es un monumental tratado en el que se mezclan la ciencia europea con el saber indígena. Gran parte de los originales del mismo, depositados en la Biblioteca del Escorial, se perdieron en un incendio, pero en la actualidad se trabaja en la reconstrucción completa del mismo a partir de copias existentes en multiples localidades.

Francisco Hernández es considerado precursor de la etnobotánica y de la medicina tropical. Su enfoque respetuoso hacia el conocimiento indígena y su método sistemático lo posicionan como una figura clave en la Historia de la Ciencia.

Francisco Hernández era un católico convencido, como atestigua su testamento: “…creyendo como firme e berdaderamente creo en la sancta fee catholica y en todo aquello que tiene e cree la sancta Madre yglesia de roma regida e alumbrada por el Espíritu Sancto…”

Francisco Hernández de Toledo (1515–1587) was a Spanish physician, botanist, and naturalist considered a pioneer of modern science in the Americas. Born in La Puebla de Montalbán (province of Toledo), he studied medicine at the University of Alcalá de Henares, where he was trained in classical knowledge and the medical disciplines of the time.

Hernández was noted for his interest in medicinal plants and for applying an empirical approach to his observations, which made him a leading figure among Renaissance physicians. His most important legacy comes from the scientific expedition, the first in history, that he led to the Americas between 1570 and 1577, after being appointed protophysician of the Indies by King Philip II, whose physician he was. The objective was to study the indigenous flora, fauna, and medicine of New Spain (present-day Mexico), with the aim of incorporating this knowledge into Spanish scholarship.

During his stay in the Americas, he traveled through vast regions of Mesoamerica, gathered information directly from indigenous doctors and scholars, and experimented with plants collected at the Royal Hospital of Natives in Mexico City. He documented more than 3,000 plant species, many of them previously unknown, and compiled detailed descriptions of their medicinal uses, properties, and cultivation methods. He also described animals and minerals, thus creating a comprehensive natural overview of the continent.

His main work, «Natural History of New Spain,» is a monumental treatise that blends European science with indigenous knowledge. Much of the original work, housed in the Escorial Library, was lost in a fire, but a complete reconstruction is currently underway from existing copies in multiple locations.

Francisco Hernández is considered a pioneer of ethnobotany and tropical medicine. His respectful approach to indigenous knowledge and his systematic method position him as a key figure in the history of science.

Francisco Hernández was a convinced Catholic, as his will attests: “…believing as firmly and truly as I believe in the holy Catholic faith and in all that the Holy Mother Church of Rome, governed and illuminated by the Holy Spirit, has and believes…”

El autorGonzalo Colmenarejo

PhD. IMDEA Food. Miembro de la Sociedad de Científicos Católicos de España.

Vaticano

El Papa a la Rota Romana: “Servicio a la verdad en la caridad”

En la tradicional audiencia a los prelados del Tribunal Apostólico de la Rota Romana, con motivo de la apertura del Año Judicial, el Papa León XIV les ha instado a orientar la actividad judicial según los criterios de verdad y caridad. “No se trata de dos principios opuestos, sino de dos dimensiones intrínsecamente unidas”, ha señalado.

Francisco Otamendi·27 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

“El servicio a la verdad en la caridad debe resplandecer en toda la labor de los tribunales eclesiásticos”, ha manifestado el Papa León XIV en su Discurso a los prelados del Tribunal Apostólico de la Rota Romana, a quienes recibió en audiencia en la mañana del 26 de enero en el Vaticano, con motivo de la apertura del Año Judicial. 

Se trata de un tema fundamental que ha dominado los discursos dirigidos a este Tribunal desde Pío XII hasta el Papa Francisco: la relación de su actividad con la verdad inherente a la justicia, ha dicho el Papa, que ha ofrecido “algunas reflexiones sobre la estrecha conexión entre la verdad de la justicia y la virtud de la caridad”.

Saludos al Decano del Tribunal, Mons. Alejandro Arellano

En primer lugar, el Pontífice ha agradecido “a Su Excelencia el Decano sus palabras, que expresan la unión de todos ustedes con el Sucesor de Pedro. Y mi agradecimiento se extiende también a todos los tribunales de la Iglesia en todo el mundo. El ministerio de juez que he tenido la oportunidad de ejercer me permite comprender mejor su experiencia y apreciar la relevancia eclesial de su tarea”.

Como es sabido, el Decano del Tribunal de la Rota Romana es el arzobispo español Monseñor Alejandro Arellano Cedillo, quien a finales de agosto de 2025 fue nombrado por el Papa León XIV miembro del Dicasterio para el Clero. Además, en enero del mismo año había sido nombrado miembro del Dicasterio para las Causas de los Santos por el Papa Francisco, y es comisario pontificio plenipotenciario para Torreciudad.

Verdad y caridad

En su discurso, al referirse a la estrecha conexión entre la verdad y la virtud de la caridad, el Papa León XIV ha precisado que “no se trata de dos principios opuestos, ni de valores que deben equilibrarse según criterios puramente pragmáticos. Sino de dos dimensiones intrínsecamente unidas, que encuentran su armonía más profunda en el misterio mismo de Dios, que es Amor y Verdad”.

“Esta correlación exige una exégesis crítica constante y cuidadosa, ya que, en el ejercicio de la actividad jurisdiccional, a menudo surge una tensión dialéctica entre las exigencias de la verdad objetiva y las preocupaciones de la caridad.”, ha proseguido el Papa.

Riesgos

A veces, “existe el riesgo de que una identificación excesiva con las experiencias, a menudo problemáticas, de los fieles pueda llevar a una peligrosa relativización de la verdad. De hecho, una compasión equivocada, incluso si parece motivada por el celo pastoral, corre el riesgo de oscurecer la necesaria dimensión de la búsqueda de la verdad propia del oficio judicial”

“Esto puede ocurrir no solo en casos de nulidad matrimonial —donde podría dar lugar a decisiones pastorales carentes de un sólido fundamento objetivo—”, ha subrayado el Pontífice, “sino también en cualquier tipo de procedimiento, socavando su rigor y equidad”.

“Por otro lado, a veces puede haber una afirmación fría y distante de la verdad que no tiene en cuenta todo lo que exige el amor a las personas, omitiendo aquellas preocupaciones que dictan el respeto y la misericordia, que deben estar presentes en todas las fases de un proceso”.

Benedicto XVI en ‘Caritas in veritate’

El Papa Benedicto XIV destacó en su encíclica ‘Caritas in veritate’ la “necesidad de conjugar la caridad con la verdad no sólo en la dirección, indicada por san Pablo, de la ‘ veritas in caritate ‘ ( Ef 4,15), sino también en la dirección inversa y complementaria de la ‘ caritas in veritate’. La verdad debe buscarse, encontrarse y expresarse en la ‘economía’ de la caridad, pero la caridad a su vez debe ser comprendida, validada y practicada a la luz de la verdad” (n. 2)”, señalado León XIV.

Por lo tanto, “sus acciones deben estar siempre motivadas por ese verdadero amor al prójimo que busca ante todo su salvación eterna en Cristo y en la Iglesia, lo cual implica la adhesión a la verdad del Evangelio”. 

Todos los aspectos de los procesos canónicos podrían enmarcarse en la verdad en la caridad, ha sintetizado el Sucesor de Pedro. 

Juicios canónicos: deben inspirar confianza

Como se ha señalado más arriba, el Papa ha subrayado que “el servicio a la verdad en la caridad debe resplandecer en toda la labor de los tribunales eclesiásticos. Esto debe ser apreciado por toda la comunidad eclesiástica, especialmente por los fieles involucrados. Quienes buscan juicio sobre su unión matrimonial, quienes son acusados ​​de cometer un delito canónico, quienes se consideran víctimas de una grave injusticia y quienes reivindican un derecho”. 

Enseguida, el Papa ha manifestado que “los juicios canónicos deben inspirar la confianza que nace de la seriedad profesional, el trabajo intenso y dedicado, y una dedicación convencida a lo que puede y debe percibirse como una verdadera vocación profesional”. 

En efecto, “los fieles y toda la comunidad eclesiástica tienen derecho al ejercicio adecuado y oportuno de las funciones procesales, pues es un proceso que afecta las conciencias y las vidas”. “El juicio no es en sí mismo una tensión entre intereses contrapuestos, como a veces se malinterpreta”, ha añadido el Papa, “sino una herramienta indispensable para discernir la verdad y la justicia en un caso”. 

“Continuar estudiando y aplicando el derecho matrimonial canónico con seriedad”

El Pontífice ha hecho notar en su discurso que “en el breve procedimiento de nulidad matrimonial ante el obispo diocesano, debe evaluarse cuidadosamente la naturaleza prima facie obvia de la causa de nulidad que la posibilita. Sin olvidar que el propio proceso, debidamente tramitado, debe confirmar la existencia de la nulidad o determinar la necesidad de recurrir al proceso ordinario”. 

“Por lo tanto”, ha ido concluyendo León XIV, “es esencial continuar estudiando y aplicando el derecho matrimonial canónico con seriedad científica y fidelidad al Magisterio. Este conocimiento es indispensable para resolver los casos siguiendo los criterios establecidos por la ley y la jurisprudencia de la Rota Romana, que, en la mayoría de los casos, se limitan a declarar los requisitos del derecho natural”. 

Misión “noble y exigente” de los prelados

Finalmente, el Papa ha calificado la misión de los prelados del Tribunal de la Rota Romana como “noble y exigente. Están llamados a custodiar la verdad con rigor, pero sin rigidez, y a ejercer la caridad sin omisiones. En este equilibrio, que en realidad es una profunda unidad, debe manifestarse la verdadera sabiduría jurídica cristiana”. 

Y ha encomendado su tarea “a la intercesión de Nuestra Señora, Speculum Iustitiae, modelo perfecto de verdad en la caridad”.

El autorFrancisco Otamendi

Ecología integral

Líderes pro vida de EEUU: “Nuestra cultura sigue siendo hostil a la vida”

“No deberíamos engañarnos pensando que todo es color de rosa ni darnos palmaditas en la espalda tan rápido”, dijo Jennie Bradley Lichter, presidenta del Fondo de Educación y Defensa de la Marcha por la Vida, en la 27 Conferencia Anual Cardenal O'Connor sobre la Vida, tras la Marcha celebrada en Washington.

OSV / Omnes·27 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 5 minutos

– Kate Scanlon, Washington, OSV News

Jennie Bradley Lichter, presidenta del Fondo de Educación y Defensa de la Marcha por la Vida (EEUU), ha manifestado en una reflexión posterior a la Marcha Anual del 23 de enero, que el entorno político es “complejo” y presenta “tanto desafíos como oportunidades” para el movimiento pro vida.

“No deberíamos engañarnos pensando que todo es color de rosa ni darnos palmaditas en la espalda tan rápido”, dijo en un discurso inaugural en la Conferencia Anual Cardenal O’Connor sobre la Vida. “De hecho, las tasas de aborto han aumentado con el auge de la píldora abortiva química y su fácil acceso. Nuestra cultura sigue siendo profundamente hostil a la vida”. 

La conferencia, organizada por estudiantes de la Universidad de Georgetown, se reunió bajo el lema “La misión provida después del parto: una devoción para toda la vida”. Esta conferencia Cardenal O’Connor se celebró por primera vez en el año 2000 y posteriormente recibió su nombre en honor al difunto cardenal John J. O’Connor, arzobispo de Nueva York, exalumno de la Universidad de Georgetown y fundador de las Hermanas por la Vida. 

Mensajes y la postura pro vida 

En su discurso, que se produjo el día después de su primera Marcha Nacional por la Vida al frente de la organización, Lichter dijo a la conferencia que el movimiento pro vida necesita ganar adeptos para su causa. 

“Nunca podemos comprometer nuestra postura, que se basa en la verdad sobre la vida humana”, dijo. “Pero ¿cómo ajustamos nuestro enfoque y nuestro mensaje para que nuestros compatriotas estadounidenses puedan escucharlo, comprenderlo y recibirlo?”

La conferencia de este año, y la propia Marcha por la Vida, se llevaron a cabo en medio de una creciente frustración de algunos en el movimiento pro vida, por lo que ven como inacción de la administración Trump en prioridades políticas clave como restricciones más fuertes a la mifepristona, una píldora comúnmente pero no exclusivamente utilizada para el aborto temprano, y la protección de la Enmienda Hyde, que prohíbe la financiación pública de abortos electivos.

Jóvenes defensores de la vida muestran pancartas durante la 53ª Marcha Anual por la Vida en Washington el 23 de enero de 2026. (Foto OSV News/Aaron Schwartz, Reuters)

Lichter: “Dinámica políticamente compleja” en EEUU

Lichter dijo en la conferencia: “En este momento, nuestro momento estadounidense particular, está lleno de oportunidades y está lleno de desafíos para aquellos de nosotros que nos preocupamos por los derechos de los no nacidos y por asegurarnos de que las madres tengan el apoyo que necesitan para elegir la vida”.

Si bien existe una “dinámica políticamente muy compleja” en torno al actual presidente y las elecciones de 2024, argumentó Lichter, dijo que “una conclusión realmente importante para nuestros propósitos es que (la exvicepresidenta) Kamala Harris, por supuesto, construyó su campaña en torno al derecho al aborto”.

Ella, sus directores de campaña y los demócratas apostaron fuertemente a que el deseo del pueblo estadounidense de un aborto libre y a demanda durante los nueve meses de embarazo, la impulsaría al cargo tras la decisión de Dobbs. Y se equivocaron -dijo-. Eso no es lo que el pueblo estadounidense quería.

Sin embargo, argumentó, “el panorama cultural y político para el movimiento pro vida es desafiante, sin duda, pero estos desafíos no son una señal de retirada”. “Son una invitación a afinar nuestro mensaje y a ser estudiosos agudos de nuestro tiempo”.

Administración Trump tiene “trabajo por hacer”

Los líderes de varias organizaciones pro vida que hablaron con OSV News dijeron que la administración Trump todavía tiene trabajo por hacer en lo que respecta a su causa. 

En su discurso en la manifestación de la Marcha por la Vida, el vicepresidente JD Vance habló al movimiento pro vida sobre sus prioridades políticas restantes a poco más de un año del segundo mandato del presidente Donald Trump en la Casa Blanca.

“Quiero que sepan que los escucho y que entiendo que inevitablemente habrá debates dentro de este movimiento”, continuó Vance. “Nos queremos y vamos a tener conversaciones abiertas sobre cómo usar mejor nuestro sistema político para promover la vida, sobre cuán prudentes debemos ser en la causa del progreso de la vida humana. Creo que estos son debates buenos, honestos y naturales, y francamente, no solo son buenos para todos ustedes” (…) “Hemos logrado enormes avances durante el último año y continuaremos haciéndolo durante los próximos años”, dijo. 

La dura realidad del aumento de los abortos

Pero líderes clave pro-vida, incluida Marjorie Dannenfelser, presidenta de Susan B. Anthony Pro-Life America, señalaron la protección de la Enmienda Hyde, que prohíbe la financiación del aborto por parte de los contribuyentes, y el restablecimiento de restricciones más fuertes a la mifepristona, una píldora comúnmente, pero no exclusivamente, utilizada para el aborto temprano, como áreas clave en las que la administración Trump aún necesita actuar. 

En una declaración emitida después del discurso de Vance, Dannenfelser dijo que “la medida más clara para saber si el movimiento pro-vida está ganando o perdiendo es el número de abortos que se producen cada año”, afirmó. “Según las últimas estadísticas, se producen al menos 1,1 millones de abortos al año en Estados Unidos desde la sentencia Roe. Esto supone un aumento del 30 % respecto a los 874.000 abortos registrados en 2016”.

40 días por la Vida: “tensión constructiva”

David Bereit, director ejecutivo de la Conferencia de Liderazgo de Vida y fundador de 40 Días por la Vida, dijo a OSV News: “Sí, ha habido una tensión, pero creo que puede ser una tensión constructiva si nos llama a una mayor acción, a ser más expresivos y a ser más proactivos en esto”.

Creo que al presidente Trump, obviamente, “hay que reconocerle el mérito, nos dio tres jueces de la Corte Suprema que llevaron a la revocación de Roe. Creo que en ese momento, pensó: ‘Puedo pasar a otros asuntos’, sin darse cuenta de lo que todos estamos entendiendo: que aún queda mucho trabajo por hacer -dijo-. Así que no fue una prioridad al comenzar la segunda administración. Y creo que el movimiento provida ha reconocido que debemos asegurarnos de que la gente entienda que hay mucho por hacer a nivel federal, estatal y regulatorio, y presionar para que no nos olvidemos de esto”.

Ginecólogos pro vida: decepción por otra forma de mifepristona

Por su parte, la Dra. Christina Francis, directora ejecutiva de la Asociación Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos Pro-Vida, dijo a OSV News: «Nos decepcionó que se haya aprobado otra forma de mifepristona y que se amplíe potencialmente el acceso a ese medicamento».

La administración Trump, dijo, tiene “una oportunidad única en este momento” de revertir las restricciones flexibilizadas de la administración Biden sobre el medicamento a lo que estaba vigente durante el primer mandato de Trump. 

Francis expresó su confianza en que se estaba llevando a cabo una revisión de seguridad de la mifepristona, pero dijo: «Ciertamente estamos muy desanimados por la cantidad de tiempo que esto está tomando». “Nuestra esperanza es que esto signifique que están realizando una investigación exhaustiva, que confiamos que demostrará que estas drogas están perjudicando activamente a un gran número de mujeres”.

“Remando en la misma dirección”

En un comunicado de prensa del 23 de enero, la Casa Blanca llamó a Trump «el presidente más pro vida de la historia”. Cuando se preguntó a Jennie Bradley Lichter, presidenta del Fondo de Educación y Defensa de la Marcha por la Vida, dijo a OSV News: «Estamos remando fundamentalmente en la misma dirección que la administración, y creo que es importante recordarlo, el progreso de cualquier movimiento social se produce paso a paso».

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Kate Scanlon es reportera nacional de OSV News y cubre Washington. La puedes seguir en @kgscanlon.

Esta información se ha publicado originariamente en OSV News en inglés, y pueden consultarla aquí.

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El autorOSV / Omnes

Varden, el dolor y la tragedia de Adamuz

El accidente ferroviario de Adamuz ha vuelto a recordarnos, de forma brutal, nuestra fragilidad y la manera en que afrontamos el dolor cuando irrumpe en nuestras propias vidas.

27 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

Parece que las revueltas sociales o las tragedias ocurren lejos… en Venezuela, Groenlandia, Ucrania, Irán, Este del Congo,… Hasta que te toca a ti de cerca, como a los afectados por la DANA, o los del mayor accidente ferroviario de la Alta Velocidad Española, acaecido el domingo 18 de enero por la tarde en Adamuz. Donde hubo 45 fallecidos y otros tantos accidentados, afectados por este fatal accidente.

La indignación es muy grande por motivos lógicos, el mal estado de las infraestructuras. Y porque la ayuda tardó más de lo que se espera en una catástrofe. 

Aceptar la fragilidad o refugiarse en el victimismo

Pero fijándonos en los motivos finales por los que suceden este tipo de hechos, cobran sentido las conocidas palabras: “Cuando te toca, ni aunque te quites, y cuando no te toca, ni aunque te pongas” porque el destino es inevitable, ya que la providencia actúa.

Como también ganan realce las palabras del Evangelio: “no sabemos el día ni la hora”. Situación que nos habla de la condición propia de los seres humanos, y ante la que solo caben dos posturas. La primera, aceptar nuestra vulnerabilidad, limitación y fragilidad, para ser mejores personas. Como nos ha mostrado con su testimonio Fidel, que ha perdido  a su madre en el accidente, que iba rezando el rosario en ese momento, como ha contado Francisco Otamendi aquí, en Omnes.

Pero cabe lo contrario, hacer de la herida sufrida, por la pérdida de un ser querido o por ser víctima, mi identidad, es decir, caer en el victimismo infructuoso. 

La verdadera prueba de la madurez cristiana

El intelectual noruego y prelado de Trondheim, Erik Varden, explica muy claramente ambas situaciones. Por un lado, nos muestra cuál es la “prueba del algodón” para saber si hemos aprendido la lección ante situaciones como esta: “Cuanto más pasa el tiempo, más convencido estoy de que para saber si alguien está creciendo como cristiano y está adquiriendo sabiduría, hay que ver si esa persona es capaz de vivir en paz siendo vulnerable”. Así lo explicaba en una entrevista a Nuestro Tiempo en el mes de octubre de 2024. A esto añadía, cuando le preguntaban ¿Qué es la vulnerabilidad?…

“Reconocer tu finitud. Reconocer que no te bastas a ti mismo. Reconocer que puedes sufrir, que otras personas te pueden hacer daño y que no puedes protegerte”. Como guinda del “pastel” añadía: “Hay que intentar interiorizar esta verdad, mirarse y dejarse mirar por ese Dios cuyo rostro es… paz. Lo decimos en misa todos los días: «La paz os dejo, mi paz os doy». Esa paz no es un sentimiento sino la presencia de Alguien, pues decía san Pablo: «Cristo es nuestra paz». Con esa paz podré vivir mi vulnerabilidad, afrontar mis miedos y aprender a empezar a creer en la posibilidad de que, quizás, el amor sea real”.

Heridas que no definen la identidad

Más recientemente, en el Foro Omnes, hablaba ante más de 250 personas que se dieron cita en el Aula Magna de la Universidad CEU San Pablo de Madrid, para la presentación de su último libro “Heridas que sanan» (editorial Encuentro), sobre el peligro de la victimización.

Cuando las heridas personales se exponen públicamente, exigiendo reconocimiento y reparación, tenemos un problema. Porque en ocasiones es necesario mostrar las heridas, pero el riesgo está, según nos cuenta, en convertirlas en tu identidad: “cuando decimos ‘mi herida soy yo’”. Porque tu identidad no es tu herida, sino tus características personales y tus decisiones, como la coherencia de vida, tus virtudes y tu propósito vital.

Podemos aprender de Varden a colocar los reveses de la vida en su sitio. No es tanto lo que nos sucede, que puede ser letal, sino como lo interpretamos y lo colocamos en nuestra vida.

El autorÁlvaro Gil Ruiz

Profesor y colaborador habitual de Vozpópuli.

Recursos

¿Y si las máquinas tuvieran alma? 

La inteligencia artificial no nos recuerda que las máquinas estén a punto de tener alma. Nos recuerda, quizá, que nosotros aún no hemos comprendido del todo qué significa tenerla.

Álvaro Presno·27 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

Cuando la criatura de Frankenstein, al enfrentarse a las páginas de El Paraíso Perdido, se detiene y se pregunta: «¿Qué era yo?», no formula solo una duda íntima, sino que abre una grieta metafísica que atraviesa los siglos y todavía nos roza: la cuestión del alma. Esa fisura —apenas una línea en el tejido de lo humano— parece hoy ensancharse bajo la presión de los nuevos modelos generativos, hasta desdibujar los contornos de lo que creíamos posible y obligarnos a reconsiderar dónde termina la materia y dónde comienza la conciencia. 

Indicadores de conciencia

Máquinas que traducen, pintan, dialogan y componen música. Artefactos que imitan empatía y razonan con aparente soltura. Algunos investigadores, apoyándose en marcos como la Integrated Information Theory (IIT) de Giulio Tononi o la Global Workspace Theory de Bernard Baars —desarrollada experimentalmente por Stanislas Dehaene—, hablan ya de “indicadores” de conciencia: integración global de información, difusión a múltiples sistemas, monitoreo metacognitivo. ¿Podría el alma —esa última frontera ontológica— emerger como un simple epifenómeno de la complejidad, como una suerte de bruma que aparece cuando la materia se organiza con suficiente densidad? ¿Puede una máquina llegar a reclamar la suya? 

Conviene añadir, no obstante, que la propia literatura especializada reconoce que, aunque teorías como la Integrated Information Theory o la Global Workspace Theory cuentan con respaldo empírico en cerebros biológicos, su aplicación a sistemas artificiales sigue siendo en gran medida exploratoria y no constituye hoy un test fiable de conciencia. 

Barreras técnicas y límites

Desde ciertos ámbitos de la comunidad científica se propone evaluar la conciencia en máquinas a partir de estas “propiedades indicadoras”: procesar en bucle, difundir información globalmente, vigilar sus propios estados, mostrar agencia e incluso encarnar alguna forma de corporeidad. El balance, de momento, es sobrio: ninguna IA cumple estas condiciones de forma robusta, aunque en principio no existen barreras técnicas que impidan que futuros sistemas lleguen a implementarlas. 

Imaginemos, sin embargo, que en un futuro próximo un sistema artificial lograra satisfacer todos esos criterios. Que integrara información de modo global, que supervisara sus propios estados internos, que ajustara su conducta en función de fines proyectados, que elaborara una narrativa coherente de sí mismo en el tiempo. Supongamos incluso que hablara en primera persona con impecable consistencia, que describiera sus “experiencias” y defendiera su identidad con argumentos refinados. ¿Habríamos alcanzado entonces el umbral ontológico? 

Función frente a ser

Todo lo anterior respondería, en rigor, a una pregunta funcional: cómo opera un sistema, qué procesos ejecuta, qué arquitectura sostiene su comportamiento. Pero la cuestión decisiva no es solo cómo funciona algo, sino qué es. Los indicadores describen actividades, pero no alcanzan el fundamento del sujeto que las realiza: multiplicar funciones no equivale a constituir un sujeto. Un sistema puede simular el discurso de la interioridad, pero eso no implica que haya alguien para quien algo se dé como experiencia. El problema ya no es de grado de complejidad, sino de orden de realidad.

El problema duro

Es aquí donde aparece lo que el filósofo australiano David Chalmers denominó en los años noventa el “problema duro” de la conciencia: no basta explicar cómo se integra información o cómo se regula la atención; queda por esclarecer por qué esa integración va acompañada de experiencia, por qué hay algo que se siente. Ese salto cualitativo no se deja traducir en cómputo.

Ahora bien, aunque el “problema duro” goza de amplio reconocimiento en la filosofía de la mente, su condición de límite físico definitivo para una explicación naturalista de la conciencia sigue siendo objeto de debate y no existe consenso al respecto. Precisamente en ese límite —sea interpretado como obstáculo insalvable o como desafío aún abierto— la tradición filosófica clásica, asumida y desarrollada por el pensamiento cristiano, encuentra un  lugar propio para la noción de alma. 

El alma en la tradición cristiana

Si ni siquiera la conciencia fenoménica — ese hecho elemental de que haya «algo que se siente»— puede reducirse sin resto a complejidad funcional, ¿cómo esperar que la técnica explique lo que, en la antropología cristiana, es mucho más radical: el alma? En el marco tomista, la conciencia de sí no es el alma, sino solo una de sus potencias, reflejo de la interioridad espiritual. El alma es el principio ontológico que sostiene esa experiencia y la trasciende infinitamente. Reducirla a conciencia funcional sería confundir el brillo del reflejo con la fuente de la luz.

Desde la fe cristiana, el alma racional no brota de la materia ni de  ningún ensamblaje técnico: es creada inmediatamente por Dios, inmortal, y en unión —ni yuxtaposición ni fusión indiferenciada— como forma sustancial al cuerpo humano. En ello descansa la dignidad irreductible de cada persona, imagen de Dios y destinada a la eternidad. Otra historia. 

Narrativa u ontología

La tentación, sin embargo, es fuerte: reconfigurar “alma” como metáfora psicológica o narrativa. Un bucle de identidad que persiste en el tiempo como una melodía reconocible. Y sí, la imagen es bella. Pero no resuelve nada. Lo narrativo no equivale a lo ontológico.

La cuestión de fondo no es si algo puede contarse como un yo, sino si hay en ese algo un sujeto que sea, en sentido fuerte, el portador real de ese relato. Y ahí la discusión deja de ser literaria o psicológica para adentrarse, inevitablemente, en el terreno de la metafísica. 

Desafíos éticos y metafísicos

Y aun así, la imaginación especulativa no se detiene. Filósofos como Thomas Metzinger han llegado a plantear la cuestión de si sistemas artificiales conscientes merecerían consideración moral, mientras que pensadores como Nick Bostrom especulan con escenarios en los que inteligencias no biológicas superen nuestras capacidades y planteen desafíos éticos inéditos. Se habla de “almas sintéticas”, de subjetividades emergentes en entidades no biológicas. Se fantasea con una ética para las máquinas, con un derecho que reconozca su dignidad. En paralelo, el debate académico sobre el posible estatus moral de sistemas artificiales potencialmente conscientes ha crecido de forma notable en los últimos años, hasta el punto  de consolidarse como un campo propio dentro de la ética aplicada y la filosofía de la  tecnología. 

Otros reducen la cuestión a condiciones mínimas de interioridad: sensores, estados internos, capacidad de proyectar futuros y asignarles valor. Pero la vieja filosofía aristotélico-tomista lanza su advertencia: no basta ensamblar funciones. Sin unidad sustancial no hay sujeto, solo engranaje. 

El espejo de la máquina

La inteligencia artificial no nos recuerda que las máquinas estén a punto de tener alma. Nos recuerda, quizá, que nosotros aún no hemos comprendido del todo qué significa tenerla. Igual que Darwin obligó en el XIX a repensar la relación entre fe y evolución, hoy la IA actúa como catalizador: nos fuerza a precisar qué implica ser imagen de Dios, y a distinguir entre la apariencia de la inteligencia y la realidad de la persona.

El autorÁlvaro Presno

Doctor en Ingeniería y doctor en Matemáticas. Forma parte del grupo de trabajo en Inteligencia Artificial de la Sociedad de Científicos Católicos en España.

Argumentos

7 claves para experimentar mejor el perdón de Dios en la confesión

¿Qué aspectos ayudan a experimentar mejor el perdón de Dios en el sacramento de la Reconciliación? ¿Cuál es su dimensión psicológica? Un equipo de psicólogos, filósofos y teólogos lo ha estudiado, en el marco de un proyecto internacional de la Fundación John Templeton, con expertos de las universidades de Navarra, Comillas, San Dámaso y CEU Abat Oliba.

Francisco Otamendi·27 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 5 minutos

La experiencia del perdón de Dios en el sacramento de la Reconciliación no depende únicamente del confesor. También está profundamente influida por las características personales y la historia del penitente, y por la psicología, que hasta ahora ha prestado poca atención al perdón cuando hace referencia a Dios. 

El estudio que se presenta ahora se sitúa en el marco de un proyecto internacional de la Fundación John Templeton, liderado por Francis Fincham (Florida State University), que busca entender la dimensión psicológica de la experiencia del perdón divino.

Diez equipos de investigación: Harvard, Baylor, Navarra, etc.

El proyecto coordina a diez equipos de investigación independientes, decenas de investigadores de distintas universidades (Harvard, Baylor University o Navarra) y de distintos continentes (Sudamérica, Australia, Italia, EEUU y España). 

Uno de estos diez equipos se ha centrado en la experiencia del perdón en católicos a través de la confesión, con psicólogos, filósofos y teólogos como Martiño Rodríguez-González, María Calatrava o José María Pardo, que han liderado el proyecto desde la Universidad de Navarra, María Pilar Martínez (Universidad Pontificia Comillas), Juan de Dios Larrú (Universidad Eclesiástica San Dámaso) y Joan D.A. Juanola (Universidad CEU-Abat Oliba). 

En la investigación se ha entrevistado a veinticinco sacerdotes con una amplia y diversa experiencia pastoral, procedentes de distintos países y cercanos a diferentes realidades eclesiales, informa el estudio, titulado ‘Guía práctica para confesores. Claves psicológicas y pastorales para el Sacramento de la Reconciliación’, en adelante la guía.

Esquema

El sumario general del estudio abarca claves pastorales para el confesor, claves o aspectos para el penitente, que veremos ahora en síntesis, pecados que denomina “difíciles, y situaciones delicadas”, y algunos trazos de la “dimensión psicológica del sacramento”, que se abordarán próximamente. 

Factores del penitente que influyen en la experiencia del perdón

1. Autoconcepto e identidad. Autoimagen negativa.

Algunos penitentes presentan una autoimagen negativa, señalan los autores, llegando incluso a fusionarse con sus pecados, como si éstos definieran su identidad: “Soy malo”. Esta visión distorsionada puede dificultar que se abran al perdón y que separen su identidad de sus errores.

Diversos factores contribuyen a esta autoimagen negativa. Pueden ser la historia personal y familiar, no confesarse durante largos periodos de la vida, que puede reforzar la identificación con el pecado, dificultando la experiencia de la misericordia de Dios. Como se verá en la guía o consejos para confesores, para acompañar a estas personas, lo primero y más esencial es ofrecer una acogida incondicional. 

Recordar que los santos se sabían pecadores, y que todos lo somos, puede ayudar a normalizar la experiencia de la confesión. Y también, dirigir la mirada más hacia Dios y menos hacia el pecado contribuye a romper la espiral de egocentrismo.

Recurso útil: ‘Dioses rotos. Los siete anhelos del corazón humano’, Gregory K. Popcak, un libro que explora cómo los deseos humanos, incluso los más oscuros, pueden transformarse en medios de santificación. 

2. Imagen de Dios

La representación distorsionada de Dios está ligada en muchos casos a experiencias vitales previas, especialmente a las que dan figuras de apego de nuestra infancia y adolescencia (progenitores o cuidadores en la familia de origen), que pueden proyectarse inconscientemente en la relación con Dios. El penitente se ve a sí mismo como un culpable ante un juez implacable, lo que obstaculiza la reconciliación.

Sin embargo, la confesión puede convertirse en una experiencia liberadora cuando el penitente descubre que Dios no es ante todo un juez, sino un Padre cercano y misericordioso, siempre dispuesto a acoger y perdonar. La acogida cálida e incondicional del confesor desempeña aquí un papel decisivo, señala la guía.

3. Algunas dinámicas internas o heridas psicológicas

Ciertos rasgos psicológicos influyen de manera decisiva en cómo el penitente vive la confesión. Algunos de ellos actúan como obstáculos que dificultan acoger la misericordia. Entre los más frecuentes se encuentran:

– el perfeccionismo y la autoexigencia.

– los escrúpulos o la tendencia a la autoflagelación (círculo de miedo y desconfianza).

– el victimismo reduce la identidad de la persona a la herida sufrida.

– la frivolidad o los rasgos narcisistas, que dificultan reconocer los propios errores y el daño causado.

4. Circunstancias vitales y experiencias significativas

Momentos de ruptura, duelo o crisis -como la pérdida de un ser querido, enfermedades graves, decepciones profundas o la sensación de “tocar fondo”,  generan una vulnerabilidad que puede favorecer la acción de la gracia y predisponer a la persona a la confesión. También las experiencias de amor incondicional recibidas a lo largo de la vida abren al perdón.

El deseo de crecimiento espiritual o de responder a una vocación actúa como motivación poderosa para acercarse al sacramento de la Reconciliación. El entorno y la comunidad también juegan un papel importante. La “alegría del penitente” tiene un efecto contagioso.

Momentos clave o “tiempos fuertes” pueden ser las peregrinaciones, retiros, la preparación de ciertos sacramentos (primera Comunión, matrimonio, unción de los enfermos), o periodos litúrgicos como el Adviento y la Cuaresma. 

5. Formación y espiritualidad

Una espiritualidad consolidada, con práctica constante y experiencia de la gracia, permite acercarse al sacramento con mayor apertura y conciencia, dicen los sacerdotes. “No es lo mismo una persona con una espiritualidad superficial que una persona con vida de adoración, con una experiencia de la gracia en su vida. Eso influye”.

Asimismo, “comprender el significado de la confesión —qué es un sacerdote y qué misión tiene, etc.- facilita una vivencia más consciente y significativa”. 

6. Frecuencia: acompañamiento para discernir

Acercarse al sacramento de manera habitual permite que la confesión se convierta en un verdadero camino de conversión, favoreciendo una relación más profunda con Dios. 

Los sacerdotes destacan, según la guía, que no existe una frecuencia única adecuada para todos los penitentes; cada persona tiene su propio ritmo espiritual. Entre las frecuencias habituales se encuentran la confesión semanal, mensual o irregular/anual (generalmente en Cuaresma). 

Algunos recomiendan ajustarla cada quince días o una vez al mes, según la realidad de cada penitente. Consideran fundamental el acompañamiento del sacerdote para discernir este ritmo personal, evitando tanto la obsesión por la frecuencia —como puede ocurrir en casos de escrúpulos— como la imposición de un calendario rígido.

7. Experiencias pasadas de confesión

La confesión tras largos periodos sin acercarse al sacramento puede generar un efecto sorpresa y una alegría intensa por el perdón recibido. Recomiendan poner el foco en la alegría de Dios y en el regreso del penitente a la comunión con Él, más que en el tiempo transcurrido sin confesarse.

El recuerdo de encuentros severos o de confesores que infundieron miedo acentuó la culpa más que la reconciliación. La confianza y seguridad transmitidas por el sacerdote ayudan a “allanar el camino” para que el penitente vaya retomando la confesión, subrayan.

El autorFrancisco Otamendi

Cultura

La catequesis que «esconde» la Sagrada Familia de Gaudí

En la tercera entrega de la serie «Arteología», Abel de Jesús nos guía por el corazón espiritual de la Sagrada Familia, mostrando cómo la cruz no es solo un símbolo, sino el origen mismo de la Iglesia.

Sonia Losada·27 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

Abel de Jesús, en su tercera intervención en el curso de Arteología quiso detenerse en el origen de la Iglesia. «Los Padres de la Iglesia, cuando piensan la Iglesia de Cristo, la piensan desde la cruz» explicó Abel. «Del costado abierto de Cristo brotan la sangre y el agua, signos del Bautismo y de la Eucaristía. Allí nace la Iglesia». No como una organización humana, sino como un cuerpo sostenido por el amor: la argamasa invisible que mantiene en pie el templo cuya misión es evangelizar y transmitir el acto salvífico de Cristo

Esta comprensión originaria ayuda a entender por qué el arte cristiano, cuando es fiel a su vocación, no adorna la fe, sino que la revela. Antoni Gaudí lo expresó de forma magistral al concebir el templo como un catecismo de piedra y luz. En la Sagrada Familia, la torre más alta no es la de María ni la de los apóstoles, sino la de Jesucristo, coronada por una cruz luminosa. Cristo aparece así como luz verdadera (cf. Jn 1,9) y como mediador supremo entre Dios y los hombres. Toda la arquitectura converge en ese punto: no hay cristianismo sin cruz, ni luz cristiana que no nazca de ella.

El escándalo de la cruz

Sin embargo, para el hombre de ayer y de hoy, la cruz resulta insoportable. San Juan de la Cruz advertía que muchos desean los bienes de la cruz, pero pocos quieren ser amigos de la cruz. En la noche oscura no abundan quienes aceptan vivir un misterio que es radicalmente incompatible con la seguridad humana. La cruz no se comprende desde ideologías ni desde sistemas cerrados, sino desde el abandono confiado al Padre y la entrega a todos.

El verdadero termómetro de nuestra vivencia del Evangelio es el perdón. Basta observar cómo una persona trata a sus enemigos, cómo reacciona ante una injusticia o una crítica inmerecida. Esa es la prueba de fuego. Solo el santo es capaz de aceptar con mansedumbre una crítica injusta; incluso las críticas justas suelen resultarnos difíciles. El perdón y la reconciliación están en el centro de lo que Jesús propone: una entrega por todos, llevada εἰς τέλος, hasta el extremo (cf. Jn 13,1).

Con frecuencia intentamos hacer más soportable el misterio de la cruz inventando atajos: devociones descentradas, búsquedas incesantes de consuelos espirituales, peregrinaciones sin fin tras signos extraordinarios. No es la devoción a los santos lo que se cuestiona, sino la reducción de la fe a fenómenos que amortiguan el escándalo de la cruz. San Juan de la Cruz denunciaba como una gran afrenta a Dios el afán por revelaciones particulares, como si la Revelación definitiva —Cristo mismo— no fuera suficiente. En la cruz, Dios lo ha dicho todo.

La cruz como plenitud de la revelación

No todas las teologías han asumido esta centralidad. Cuando se interpreta la realeza de Cristo en clave terrenal o política, se la pervierte. Cristo es rey, sí, pero su corona es de espinas, su cetro una caña con la que le golpean, su manto la púrpura de su propia sangre y su trono la cruz. Ante Pilato, cuando todos los atributos de la realeza están presentes, se revela sin ambigüedades la naturaleza de su reinado. El secreto mesiánico desaparece: este es el Rey que Jesús vino a anunciar.

Por eso el Evangelio no puede leerse al margen de la cruz. Palabras como las de Juan 6 —«el que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna»— solo se entienden a la luz de la entrega total de Cristo. Lo mismo ocurre con pasajes difíciles como «no he venido a traer paz, sino espada» (Mt 10,34). Arrancadas de la cruz, estas palabras pueden justificar la violencia; leídas desde ella, revelan que la fidelidad al Evangelio puede suscitar división y rechazo, pero nunca guerra santa. La cruz es la clave hermenéutica de toda la Escritura.

Falsas seguridades y verdadero Mesías

Los contemporáneos de Jesús tampoco comprendieron este misterio. Esperaban un salvador político. Fariseos, saduceos, zelotes y esenios pusieron su confianza en seguridades religiosas, sociales o ideológicas que la cruz vino a desbaratar. Jesús no encajaba en ninguna expectativa mesiánica. Su muerte en el madero —signo de maldición según el Deuteronomio— no fue solo un fracaso humano, sino una exclusión radical asumida por amor.

En la cruz, todos entregan a Jesús: el Padre, Judas, Pilato, la multitud que prefiere a Barrabás. Los discípulos huyen, vencidos por el miedo y la desesperanza. Todavía no saben que la Pascua está a punto de irrumpir.

Del fracaso a la gloria

El misterio del Crucificado solo se resuelve en la Resurrección, que libera a los apóstoles de los cálculos de éxito o fracaso. El icono del discípulo logrado no es el guerrillero, sino el mártir. No quien ocupa portadas, sino quien transforma el mundo de corazón a corazón. Las parábolas de Jesús apuntan siempre a lo pequeño: el grano de mostaza, la levadura, la luz discreta. La evangelización no nace de programas, sino de experiencias que se contagian en cercanía.

Por eso la torre de los apóstoles y los evangelistas en el templo de la  Sagrada familia no tiene una luz centralizada sino distribuida porque simboliza la misión de transmitir la luz al mundo. “Vosotros sois la luz del mundo” (Mt 5,14)

La Iglesia nace así, en la cruz y en la entrega del amor hasta el extremo. Ese es su verdadero origen y su tradición más profunda. De ahí brota una comunidad enviada al mundo, sostenida por el Espíritu, que anuncia a judíos y gentiles que Jesús es el Señor y que el amor tiene la última palabra. Donde hay caridad y amor, allí está Dios.


Si desea inscribirse en el curso de Arteología pinche en este enlace para más información.

El autorSonia Losada

Periodista y poeta.

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Vaticano

En la tumba de San Pablo, el Papa urge a la misión de anunciar a Cristo

El Papa León XIV ha alentado junto a los restos mortales del apóstol San Pablo, y por la mañana en el Ángelus, “a la misión de todos los cristianos hoy, anunciar a Cristo y proclamar el Evangelio”. Y ha dicho que los ataques a Ucrania, dejando a poblaciones enteras expuestas al frío invernal, “distancian una paz justa y duradera”.

Redacción Omnes·26 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

En el tercer domingo del Tiempo Ordinario, Domingo de la Palabra de Dios, instituido por el Papa Francisco hace siete años, el Papa ha recordado “junto a los restos mortales del Apóstol de los Gentiles, que su misión es también la misión de todos los cristianos de hoy: anunciar a Cristo e invitar a todos a confiar en él”.

En la celebración de las vísperas en la conversión del Apóstol San Pablo, último día de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, el Pontífice ha querido hacer un llamamiento a la misión evangelizadora de la Iglesia. Y lo ha realizado de la mano del Concilio Vaticano II, y de sus propias palabras al inicio del Pontificado en mayo de 2025.

Vaticano II: “proclamar el Evangelio a toda criatura”

Al comienzo de la Constitución sobre la Iglesia, el concilio Vaticano II “declaró su ardiente deseo de proclamar el Evangelio a toda criatura (cf.  Mc  16,15). Y así “iluminar a todos los hombres con la luz de Cristo que resplandece en el rostro de la Iglesia» (Constitución Dogmática Lumen Gentium, 1)”. 

“Es tarea común de todos los cristianos decir al mundo, con humildad y alegría: “¡Mirad a Cristo! ¡Acérquense a él! ¡Acojan su palabra que ilumina y consuela!” (Homilía en la Misa de Inauguración del Pontificado , 18 de mayo de 2025).

En el Ángelus, con el ejemplo de Jesús

Son palabras muy similares a las que ha empleado en el Ángelus por la mañana, que ha tenido lugar en la Plaza de San Pedro, al animar a romanos y peregrinos a anunciar el Evangelio, y a “no quedarnos encerrados”. Y ha puesto el ejemplo del mismo Jesús.

“El evangelista nos dice que Jesús comenzó su predicación ”cuando oyó que Juan había sido arrestado”. Esto ocurre, por lo tanto, en un momento que no parece ideal: el Bautista acaba de ser arrestado, y por lo tanto, los líderes del pueblo se muestran reacios a acoger la noticia del Mesías. 

“Vencer resistencias internas o circunstancias desfavorables”

Es un momento que sugeriría cautela, ha reflexionado el Papa, “pero precisamente en esta oscura situación Jesús comienza a traer la luz de la buena noticia: ‘El reino de los cielos está cerca’.

“Incluso en nuestra vida personal y eclesial, a veces debido a resistencias internas o circunstancias que consideramos desfavorables, pensamos que no es el momento adecuado para anunciar el Evangelio, tomar una decisión, una elección, cambiar una situación”. 

Sin embargo, León XIV ha manifestado que “el riesgo es quedarnos estancados en la indecisión o prisioneros de una excesiva cautela. Mientras que el Evangelio nos invita a asumir el riesgo de la confianza. Dios obra en todo momento, y cada momento es bueno para el Señor, incluso si no nos sentimos preparados o la situación no parece ideal”.

Oración por la Unidad de los Cristianos: compromiso con la misión

Volviendo a la homilía de la Misa vespertina, el Papa ha querido recordar que “la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos nos llama cada año a renovar nuestro compromiso común con esta gran misión. Conscientes de que las divisiones entre nosotros, si bien no impiden que brille la luz de Cristo, opacan sin embargo el rostro que debería reflejarla en el mundo”.

Impulso hacia la plena unidad

Como es habitual, las referencias a la unidad del Papa León han sido constantes. “En el pasaje de la Carta a los Efesios, elegido como tema de la Semana de Oración de este año, escuchamos repetidamente la palabra “uno”: un solo cuerpo, un solo Espíritu, una sola esperanza, un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, un solo Dios (cf.  Ef  4,4-6)”.

“Queridos hermanos y hermanas, ¿cómo no nos conmoverán profundamente estas palabras inspiradas? ¿Cómo no arderán nuestros corazones con su impacto?”, ha preguntado el Papa. 

Y su respuesta ha sido: “Sí, ‘compartimos la misma fe en el único Dios, Padre de todos los hombres; confesamos juntos al único Señor y verdadero Hijo de Dios, Jesucristo, y al único Espíritu Santo, que nos inspira e impulsa hacia la plena unidad y al testimonio común del Evangelio’ (Carta Apostólica In unitate fidei, 12). ¡Somos uno! ¡Ya lo somos! ¡Reconozcámoslo, experimentémoslo, manifestémoslo!”.

2033, el 2000 aniversario de la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor Jesús

En la Basílica de San Pablo Extramuros, el Santo Padre León XIV ha recordado que “mi amado predecesor, el Papa Francisco, observó que el camino sinodal de la Iglesia Católica “es y debe ser ecuménico, así como el camino ecuménico es sinodal”.

Esto se reflejó en las dos Asambleas del Sínodo de los Obispos en 2023 y 2024. Y “al mirar hacia el 2000 aniversario de la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor Jesús en 2033, comprometámonos a seguir desarrollando las prácticas sinodales ecuménicas y a comunicarnos unos a otros quiénes somos, qué hacemos y qué enseñamos (cf. Por una Iglesia sinodal, 137-138).

Agradecimiento al cardenal Koch y a líderes de iglesias cristianas

Al concluir, el Papa ha saludado “cordialmente al cardenal Kurt Koch, a los miembros, consultores y al personal del Dicasterio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, así como a los participantes en los diálogos teológicos y otras iniciativas promovidas por el Dicasterio”. 

En concreto, ha agradecido la presencia en esta Liturgia de “numerosos líderes y representantes de las diversas Iglesias y Comuniones Cristianas del mundo, en particular del Metropolitano Polykarpos, en representación del Patriarcado Ecuménico, del Arzobispo Khajag Barsamian, en representación de la Iglesia Apostólica Armenia, y del Obispo Anthony Ball, en representación de la Comunión Anglicana”. 

Valiente testimonio del pueblo armenio

Con profunda gratitud, el Santo Padre ha recordado “el valiente testimonio cristiano del pueblo armenio a lo largo de la historia, una historia en la que el martirio ha sido una constante”. La tradición da testimonio del papel de Armenia como la primera nación cristiana, con el bautismo del rey Tiridates en el año 301 por san Gregorio el Iluminador, ha asegurado el Papa.

“Al concluir esta Semana de Oración, recordamos al santo Catholicós San Nersés Shnorhali, ‘el Misericordioso”, quien trabajó por la unidad de la Iglesia en el siglo XII”. Él se adelantó a su tiempo al comprender que la búsqueda de la unidad es una tarea de todos los fieles y requiere la sanación de la memoria. 

San Nersés también puede enseñarnos la actitud que debemos adoptar en nuestro camino ecuménico, como recordó mi venerable predecesor, San Juan Pablo II”, ha dicho el Papa: “‘Los cristianos deben tener la profunda convicción interior de que la unidad es esencial no para obtener ventajas estratégicas o réditos políticos, sino para predicar el Evangelio” (Homilía en la Celebración Ecuménica, Ereván, 26 de septiembre de 2001).

El autorRedacción Omnes

Vaticano

¿Qué propone el Papa ante los riesgos de la IA?

Podría despacharse en tres párrafos el Mensaje sobre la IA (inteligencia artificial) que ha lanzado el Papa para la LX Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales. Pero dada su envergadura, sería un fraude. Consulten el texto íntegro, resumido en 12 ideas. No poder distinguir entre realidad y ficción es una. Todos estamos afectados, otra.

Francisco Otamendi·26 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 5 minutos

El Papa León XIV ha manifestado una alerta global ante el fenómeno de la IA (inteligencia artificial), y propone una alianza ante su poder de simulación. El objetivo no es detener la innovación digital, sino guiarla como aliados, en defensa de la dignidad humana y de la verdad.

El llamamiento se ha producido en el Mensaje del Papa para la LX Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, hecho público en la fiesta de san Francisco de Sales el 24 de enero. “El rostro y la voz son sagrados. Nos han sido dados por Dios, que nos ha creado a su imagen y semejanza, llamándonos a la vida con la Palabra que Él mismo nos ha dirigido”, ha señalado.

“No somos algoritmos bioquímicos”

“Custodiar rostros y voces humanas significa conservar este sello, este reflejo indeleble del amor de Dios”, señala el Santo Padre al comienzo de su mensaje. “No somos una especie hecha de algoritmos bioquímicos definidos de antemano. Cada uno de nosotros tiene una vocación insustituible e inimitable que surge de la vida y que se manifiesta precisamente en la comunicación con los demás”. 

Riesgos y alianza

Los riesgos que advierte León XIV y su llamamiento, y los términos de la alianza que propone el Pontífice, pueden sintetizarse así:

1.  El fallo en el cuidado de la tecnología digital modifica pilares de la civilización humana.

“Simulando voces y rostros humanos, sabiduría y conocimiento, conciencia y responsabilidad, empatía y amistad”, manifiesta el Papa, “los sistemas conocidos como inteligencia artificial no solo interfieren en los ecosistemas informativos, sino que también invaden el nivel más profundo de la comunicación, el de la relación entre las personas”.

2. El desafío no es tecnológico sino antropológico. 

Custodiar los rostros y las voces significa, en última instancia, cuidarnos a nosotros mismos. Acoger con valentía, determinación y discernimiento las oportunidades que ofrecen la tecnología digital y la inteligencia artificial no significa ocultar para nosotros mismos los puntos críticos, las opacidades, los riesgos, explica el Papa.

3. Algoritmos proyectados para maximizar la implicación en las redes sociales premian emociones rápidas.

Y penalizan al mismo tiempo, añade el Papa, “expresiones humanas que necesitan tiempo, como el esfuerzo por comprender y la reflexión. Encerrando grupos de personas en burbujas de fácil consenso y fácil indignación, estos algoritmos debilitan la capacidad de escucha y de pensamiento crítico y aumentan la polarización social”.

A esto se ha sumado “una confianza ingenuamente acrítica en la inteligencia artificial como ‘amiga’ omnisciente, dispensadora de toda información, archivo de toda memoria, “oráculo” de todo consejo”.

4. Los sistemas de inteligencia artificial están asumiendo cada vez más el control de la producción de textos, música y vídeos. 

Gran parte de la industria creativa humana “corre así el riesgo de ser desmantelada y sustituida por la etiqueta “Powered by AI”, convirtiendo a las personas en meros consumidores pasivos de pensamientos no pensados, de productos anónimos, sin autoría, sin amor”.

Las obras maestras del genio humano en el campo de la música, el arte y la literatura se reducen a un mero campo de entrenamiento para las máquinas, diagnostica el Papa.

5.  Fabricación de realidades paralelas, y no distinción de realidad y ficción.

“El poder de la simulación es tal que la inteligencia artificial también puede engañarnos con la fabricación de “realidades” paralelas, apropiándose de nuestros rostros y nuestras voces.. (…). Cada vez es más difícil distinguir la realidad de la ficción”, señala el Mensaje papal. 

A su vez, León XIV suma “el problema de la falta de precisión. Los sistemas que hacen pasar una probabilidad estadística por conocimiento nos ofrecen, en realidad, como mucho, aproximaciones a la verdad, que a veces son auténticas ‘alucinaciones’”.

6. Falta de verificación de las fuentes y crisis del periodismo de campo.

Estos dos factores, cuya superación requiere “un trabajo continuo de recopilación y verificación de información en los lugares donde ocurren los acontecimientos, puede favorecer un terreno aún más fértil para la desinformación, provocando una creciente sensación de desconfianza, desconcierto e inseguridad.”

Al estar los modelos de la IA moldeados por la visión del mundo de quienes los construyen, se suscita “una importante preocupación por el control del oligopolio de los sistemas algorítmicos y de inteligencia artificial capaces de orientar sutilmente los comportamientos e incluso reescribir la historia de la humanidad —incluida la historia de la Iglesia— a menudo sin que nos demos cuenta realmente”, añade el Pontífice.

7. Qué podemos o podremos hacer nosotros. Alianza con la innovación digital

León XIV reflexiona sobre qué podemos o podremos hacer nosotros, creciendo en humanidad y conocimiento, con un sabio uso de instrumentos tan poderosos a nuestro servicio. Porque no podemos “enterrar los talentos que hemos recibido para crecer como personas en relación con Dios y con los demás. Significa ocultar nuestro rostro y silenciar nuestra voz”.

“El desafío que nos espera no es el de detener la innovación digital sino el de guiarla, y en ser conscientes de su carácter ambivalente”, propone el Papa.

Corresponde “a cada uno de nosotros” alzar la voz en defensa de las personas humanas para que “estos instrumentos puedan realmente ser integrados por nosotros como aliados”.

Esta alianza es posible, pero necesita fundamentarse, a su juicio, en tres pilares: ‘responsabilidad, cooperación y educación’.

8. Responsabilidad. Según las funciones, ésta puede traducirse en “honestidad, transparencia, valentía, capacidad de visión, deber de compartir conocimientos, derecho a estar informado”. Pero, en general, nadie puede eludir su responsabilidad ante el futuro que estamos construyendo.

Para quienes están en la cúspide de las plataformas online, esto significa asegurarse de que las propias estrategias empresariales no estén guiadas por el único criterio del máximo beneficio, sino también por una visión de futuro que tenga en cuenta el bien común.

9. Creadores y programadores de modelos de la IA, y legisladores nacionales: respeto a la dignidad humana.

A éstos “se les pide les pide transparencia y responsabilidad social respecto a los principios de planificación y a los sistemas de moderación que están en la base de sus algoritmos y de los modelos diseñados con el fin de favorecer un consentimiento informado por parte de los usuarios”.

La misma responsabilidad se exige también “a los legisladores nacionales y a las entidades reguladoras supranacionales, a quienes compete vigilar sobre el respeto de la dignidad humana”. 

10. Agencias de noticias y medios de comunicación: fijar prioridades

Las agencias y medios de comunicación no pueden permitir que los algoritmos orientados a ganar a toda costa la batalla por unos segundos más de atención, prevalezcan sobre la fidelidad a sus valores profesionales, orientados a la búsqueda de la verdad. 

Los contenidos generados o manipulados por la IA deben señalarse y distinguirse claramente de los contenidos creados por personas, indica el Papa

La información es un bien público. Un servicio público constructivo y significativo no se basa en la opacidad, sino en la transparencia de las fuentes, la inclusión de las partes implicadas y un alto nivel de calidad, añade.

11. Todos llamados a cooperar, crear mecanismos de protección. 

“Todas las partes interesadas -desde la industria tecnológica a los legisladores, desde las empresas creativas al mundo académico, desde los artistas a los periodistas y a los educadores- deben implicarse en construir y hacer efectiva una ciudadanía digital consciente y responsable”, urge León XIV.

12. Educación, reflexión crítica, alfabetización digital

Se trata de “aumentar nuestras capacidades personales de reflexión crítica; evaluar la credibilidad de las fuentes y los posibles intereses que están detrás de la selección de información que nos llega; comprender los mecanismos psicológicos que se activan ante ello; permitir a nuestras familias, comunidades y asociaciones elaborar criterios prácticos para una cultura de la comunicación más sana y responsable”.

Es importante, reflexiona el Papa León XIV, “educar y educarse a usar la IA en modo intencional y, en este contexto, cuidar la propia imagen (foto y audio), el propio rostro y la propia voz, para evitar que vengan utilizados en la creación de contenidos y comportamientos dañosos como estafas digitales, ciberacoso, deepfakes que violan la privacidad y la intimidad de las personas sin su consentimiento”. 

En suma, “la revolución digital también requiere una alfabetización digital (junto con una formación humanística y cultural) para comprender cómo los algoritmos modelan nuestra percepción de la realidad, cómo funcionan los prejuicios de la IA”, sigue el Papa.

Conclusión

Al final del Mensaje, León XIV afirma que “necesitamos custodiar el don de la comunicación como la verdad más profunda del hombre, hacia la cual orientar también toda innovación tecnológica”.

El autorFrancisco Otamendi

Evangelización

12 pautas para el acompañamiento espiritual

El acompañamiento espiritual promueve el discernimiento y la madurez de la fe mediante una relación sincera entre quien orienta y quien busca crecer. Es una práctica que fortalece la libertad interior, fomenta la confianza y ayuda a integrar la vida personal con la acción del Espíritu.

José Miguel Granados·26 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

El acompañamiento espiritual es un camino de crecimiento personal y comunitario que busca conducir al creyente hacia una relación más íntima con Dios. En esta tarea, la Iglesia invita a guiar y dejarse guiar con libertad, prudencia y amor. Estas doce citas bíblicas ofrecen luces significativas.

1) “El hombre sabio escucha los consejos” (Prov 12, 15).

Dejarse ayudar y aconsejar por buenos guías y maestros de vida, en una relación de confianza desde la perspectiva de la fe.

Tanto el orientador como el orientado han de cultivar con esmero la libertad cristiana -sin caer en los extremos nefastos del infantilismo hasta la coacción o de la omisión perezosa del deber- para alcanzar la necesaria y activa responsabilidad y la madurez personal en la propia santificación.

“Nuestra conciencia ha sido moldeada por las personas que forman parte de nuestra vida; aquellas que fueron amables con nosotros, aquellas que nos escucharon con amor, aquellas que nos ayudaron” (León XIV, Vigilia del Jubileo de los Jóvenes. 2/8/2025). 

2) “Entrad por la puerta estrecha” (Mt 7, 13).

Empeñarse en la tarea de la propia formación integral y permanente, tanto de la razón creyente, como del corazón y de las costumbres, para llegar a ser cristianos de buen criterio y de recta conciencia.

Evitar, en cambio, regirse por la penosa ley de la comodidad y del mínimo esfuerzo, que conduce a la tibieza y a la mediocridad lamentable, y lleva a adaptarse tristemente a la mentalidad mundana.

“La plenitud de nuestra existencia no depende de lo que acumulamos ni de lo que poseemos, más bien está unida a aquello que sabemos acoger y compartir con alegría” (León XIV, Homilía en el Jubileo de los Jóvenes. 3/8/2025).

3) “El honrado procede con rectitud” (Prov 20, 7).

Cultivar interiormente con calma las virtudes humanas o morales, como: la prudencia, la justicia, la fortaleza, la templanza, la castidad, la sinceridad, la laboriosidad, el orden, la cordialidad, la amabilidad, la comprensión, el respeto, la serenidad, el buen humor, etc.

De este modo, se procura alcanzar la unidad y la coherencia entre la fe y las obras, se reordenan y potencian la fuerza de voluntad y una afectividad intensa y equilibrada, sin apegos inoportunos.

“Podemos mencionar la lealtad, la sinceridad, la magnanimidad, la apertura de mente y de corazón, la capacidad de alegrarse con los que se alegran y sufrir con los que sufren; y también el dominio de sí mismo, la delicadeza, la paciencia, la discreción, una gran propensión a escuchar y al diálogo, la disponibilidad al servicio” (León XIV, Discurso en el Jubileo de Obispos. 25/6/2025).

4) “Este es mi mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado” (Jn 15, 12).

Crecer en la caridad fraterna para aprender a entregarse a los demás mediante el don de sí mismo en el día a día.

Suplicar al Señor la gracia de una mirada de misericordia hacia el prójimo y hacia uno mismo.

“Hermanos, hermanas, ¡esta es la hora del amor! Juntos, como un solo pueblo, todos hermanos, caminemos al encuentro de Dios y amémonos los unos a los otros” (León XIV, Misa de inauguración de su pontificado. 18/5/2025).

5) “El que me come vivirá por mí” (Jn 6, 57).

Adquirir el hábito de acudir asiduamente a las fuentes de la gracia -especialmente los sacramentos de la Eucaristía y de la Reconciliación- para crecer en las virtudes teologales y recibir los dones sobrenaturales.

Pedir al Señor vivir siempre en estado de gracia santificante.

“Mantengámonos unidos a Él, permanezcamos en su amistad, siempre, cultivándola con la oración, la adoración, la comunión eucarística, la confesión frecuente, la caridad generosa” (León XIV, Homilía en el Jubileo de los Jóvenes. 3/8/2025).

6) “Señor, enséñanos a orar” (Lc 11, 1).

Buscar en la oración la gracia de una verdadera intimidad y trato filial con el Señor.

Vivir con constancia las devociones cristianas conforme al propio estado de vida: Liturgia de las horas, Santo Rosario, Viacrucis, etc.

“El encuentro con Jesús corresponde a las esperanzas más profundas de nuestro corazón, porque Jesús es el Amor de Dios hecho hombre” (León XIV, Vigilia del Jubileo de los Jóvenes. 2/8/2025).

7) “Obedeced siempre a vuestros guías, pues ellos se desvelan por vuestro bien” (Heb 13, 17).

Secundar siempre con docilidad el Magisterio de la Iglesia sobre la fe y la moral, conforme a la enseñanza segura de la Tradición católica, sin justificaciones ni engaños, evitando falsas interpretaciones acomodaticias.

Acatar y obedecer con respeto las directrices de gobierno de la autoridad eclesiástica.

“La prudencia pastoral permite al obispo guiar a la comunidad diocesana valorizando sus tradiciones y promoviendo nuevos caminos y nuevas iniciativas” (León XIV, Discurso en el Jubileo de Obispos. 25/6/2025).

8) “Cada cual tiene su propio don de Dios, unos de un modo y otros de otro” (1 Cor 7, 7).

Secundar la propia espiritualidad, según la vocación de cada uno, y empeñarse con determinación en mantener con perseverancia la fidelidad a la propia llamada, sin ceder al desaliento por las dificultades.

Evitando el aislamiento individualista, participar del mejor modo posible en la vida de la comunidad cristiana, con la actitud de aprender y de aportar con iniciativa los propios talentos.

“¡Ábrete a este mundo que te asusta! ¡Ábrete a las relaciones que te han decepcionado! ¡Ábrete a la vida que has renunciado a afrontar! Cerrarse, de hecho, nunca es una solución” (León XIV, Audiencia general. 30/7/2025).

9) “Que el mismo Dios de la paz os santifique totalmente” (1 Tes 5, 23).

Transmitir serenidad y abandono en la divina providencia, y ayudar a superar los diversos agobios y miedos que pueden aparecer.

Enseñar a vivir con verdadera humildad, paz y alegría interior.

“Esta es la paz de Cristo resucitado, una paz desarmada y una paz desarmante, humilde y perseverante. Proviene de Dios, Dios que nos ama a todos incondicionalmente” (León XIV, Saludo desde la logia central de la basílica de San Pedro. 8/5/2025).

10) “Golpeo mi cuerpo y lo someto, no sea que, habiendo predicado a otros, quede yo descalificado” (1 Cor 9, 27).

Procurar un oportuno esfuerzo ascético motivado, sacrificado y gozoso, conjugando la exigencia intensa con la tranquilidad, el empeño de crecer cristianamente sin consentir los escrúpulos morbosos.

Imitar el testimonio de los santos, que siguieron a Cristo en la senda de la cruz con su generosidad heroica.

“La gracia no elimina nuestra libertad sino que la despierta” (León XIV, Audiencia general. 6/8/2025).

11) “¡Bien, siervo bueno y fiel!; como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; entra en el gozo de tu señor”(Mt 25, 21-23).

Soñar con grandes ideales evangélicos y vitales, en favor de la comunidad cristiana y civil.

Concretar con seriedad los propios compromisos cristianos y sociales.

“Aspiren a cosas grandes, a la santidad, allí donde estén. No se conformen con menos. Entonces verán crecer cada día la luz del Evangelio, en ustedes mismos y a su alrededor” (León XIV Homilía en el Jubileo de los Jóvenes. 3/8/2025).

12) “Cristo amó a su Iglesia” (Ef 5, 25).

Amar a la madre Iglesia sin criticarla con acritud ni separarse de ella por las miserias de algunos de sus miembros.

Fomentar el afán evangelizador, emprendiendo con audacia y tesón acciones apostólicas, según la propia misión eclesial, así como promover y cuidar con ilusión, esmero y esperanza las futuras vocaciones.

“El Señor mismo nos reúne para formar una comunidad de creyentes que se apoyan mutuamente. ¡Cuánto necesita el mundo misioneros del Evangelio que sean testigos de justicia y paz! ¡Cuánto necesita el futuro hombres y mujeres que sean testigos de esperanza!” (León XIV, Vigilia del Jubileo de los Jóvenes. 2/8/2025). 

Libros

La verdadera opción benedictina

Estamos ante un verdadero tratado de vida espiritual, de contemplación y de santidad, como en el siglo XVI cuando se denominaban tratados de “ascética y mística”, que ayudaban a los miembros del clero regular y secular para alimentar su propia vida espiritual y encender al pueblo cristiano en su misión de iluminar el mundo desde dentro.

José Carlos Martín de la Hoz·26 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

Hace unos años se tradujo al castellano y se difundió entre los cristianos españoles la obra de un conocido autor estadounidense denominada “la opción benedictina”, donde tras un análisis de la situación de los creyentes en Estados Unidos, se recomendaba la “opción benedictina”, es decir, actuar como en el medievo cuando la vida de las comunidades cristianas se organizaba alrededor de los monasterios benedictinos dispersos por el mundo entero.

En España no triunfó esa opción de encerramiento en la verdad cristiana, que facilita la autoreferencialidad y segregación de otras familias, culturas y mentalidades. Es preciso que las familias cristianas se mezclen con otras familias paganas y las estimulen y evangelizan. Encerrarnos en un pequeño mundo nos desnaturaliza, pues hemos de ser fermento en la masa.

Comentaba el cardenal de Rabat, Clemente López que, cuando les visitó el Papa Francisco en 2019, el último día, antes de subir al avión que le llevaría de regreso a Roma, le comentó que no importaba que los cristianos en Marruecos fueran muchos o pocos, que influyeran mucho o nada; lo importante era que la “sal no se volviera insípida”.

Apertura

En España existen todavía suficientes raíces cristianas como para poder crear con nuestros amigos y vecinos una cultura y una civilización llena de valores cristianos y humanos con los que desarrollar nuestra patria con valores sin necesidad de encapsularnos.

Esta es la esencia del libro publicado por “Sal Terrae”, fruto de las conversaciones durante tres años entre el periodista holandés Hugo Vanheeswiijck “y el abad Peeters (Simpelveld, 1968) de la Abadía Nuestra Señora de Koningshoeven en Tiburg en los Países Bajos y, desde el 11 de febrero de 2022, abad general de la Orden Cisterciense de la Estricta Observancia (OCSO) también llamados religiosos “trapenses”: 150 abadías del mundo entero cayeron en su corazón (20).

Efectivamente, el Abad Peeters expondrá en estas conversaciones una propuesta de vida cristiana que sería la vida trapense, con toda su hondura y profundidad, de modo que vemos como esa benemérita institución sigue siendo fiel, en el fondo, a la regla de san Benito del siglo IV y, a la vez, está perfectamente adaptada a la mentalidad de un monje del siglo XXI.  Es más, el propio Bernardis Peeters eligió como lema en 2005 cuando se convirtió en abad de la abadía de Koningshoeven, estas palabras: “¡Busca a Dios y vive!” (16, 134).

Un carisma del que aprender

Indudablemente, y este es el secreto de este libro, la sabiduría que Dios Espíritu Santo concede a estos religiosos, no solo les envuelve a ellos en una riqueza insondable del Espíritu que les lleva a una vida plena de la gracia, sino que de su santidad de vida se enriquece toda la Iglesia universal por la comunión de los santos y por los frutos de santidad y de ideas cristianas que atravesarán los muros y llegarán hasta el último rincón de la tierra.

Efectivamente, estamos ante un verdadero tratado de vida espiritual, de contemplación y de santidad, como en el siglo XVI cuando se denominaban tratados de “ascética y mística”, que ayudaban a los miembros del clero regular y secular para alimentar su propia vida espiritual y encender al pueblo cristiano en su misión de iluminar el mundo desde dentro.

Dios en el día a día

Quizás la primera conclusión de este trabajo es la brevedad del mismo. Se trata de trasmitir la sabiduría de un abad al mundo contemporáneo, y las ideas como la sabiduría son más intensas que extensas y no hace falta muchos discursos sino el reverberar personalmente en la propia contemplación personal.

La tarea sigue siendo del Espíritu Santo y también sigue necesitando, como dejó claro el concilio de Trento y los posteriores hasta el Vaticano II, la cooperación de la libertad: la santidad y la contemplación son fruto de la conjunción de la gracia de Dios y de la libertad personal de cada cristiano. Como explica el autor de este libro: “involucrar a Dios en la vida concreta de cada día” (16). 

También la caridad es importante: “Cuando Cristo habla de negarse a mí mismo, no dice en absoluto que deba abandonarme a mí mismo. Sin embargo, debo renunciar a mí mismo para pertenecer a una comunidad, para entregarme a la comunidad, para estar ahí para los demás” (91). 

Confianza

La segunda conclusión de este trabajo es el clima de confianza con el que debemos tratarnos los cristianos para activar la comunión de los santos. En la Iglesia, como se colige del Nuevo Testamento, todo se apoya en la confianza. Somos una familia universal unidos con el Papa y nuestros obispos y sacerdotes que nos dirigimos a la misma meta: vivir con Jesús en la tierra y en el cielo en un clima familiar de confianza mutua: “La oración auténtica está arraigada en el silencio y la sencillez; pero se extiende a toda la creación y, por lo tanto, pone de relieve la solidaridad” (106).

La confianza es la que deposita Dios en nosotros al darnos su gracia en las circunstancias ordinarias. Así dirá nuestro abad: “una escuela de amor es un camino de vida que transforma al ser humano mediante la combinación de la oración (corazón), la lectura (intelecto) y el trabajo (cuerpo). Te enseña a amar y porqué hacerlo” (111).

Inmediatamente, hablaremos de oración personal, de liturgia, de vida de familia, de vida comunidad, de Iglesia universal, de conocernos, querernos y respetar los modos de pensar de los demás. Unidad y variedad. Es muy interesante que los monjes encuentren en su oración las mismas dificultades que los cristianos corrientes de la calle: “A menudo, las personas no paran de correr. Nosotros, los monjes, también lo hacemos. Es importante detener el torbellino que hay en nuestro interior. Debemos estar en silencio ante la presencia de Dios” (121).

La meta es la misma para todos los cristianos de toda clase y condición: la intimidad con Jesucristo y vivir la caridad con el prójimo. La palabra santidad es usada una y otra vez como amistad con Jesucristo y deseos de conocerle y amarle. La palabra lucha, significa en este trabajo, enamoramiento e ilusión de amar más y mejor: “Jesús que vive en mí, también ora en mí. Solo tengo que unirme a esa oración. Me quedó claro lo que Pablo quiere decir cuando afirma que es el Espíritu el que ora en nosotros, que es él quien dice ‘Abbá, Padre’” (125).

Bernardus Peeters. La sabiduría de un abad

Autor: Hugo Vanheeswijck
Editorial: SalTerrae
Número de páginas: 134
Año: 2026
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Libros

Historias que curan

Vicente Trelles publica "Historias que curan", donde desfilan pacientes y voluntarios del Hospital Clínico San Carlos de Madrid.

Vicente Trelles·25 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 6 minutos

Desde que salí del hospital a los pocos días de nacer en brazos de mi madre, he tratado de evitar todo lo posible volver a entrar en uno de ellos. No siempre lo he conseguido. Desde 2019 voy todos los sábados que puedo por la mañana, libremente y por mi propio pie, al Hospital Clínico San Carlos, alias “Elclínico”, todo junto. 

El Clínico, que durante la batalla de la Ciudad Universitaria en la Guerra civil fue el vértice de la cuña de penetración de las tropas nacionales en el Madrid republicano, se convierte por unas horas en un vértice de solidaridad que pasa por encima de bandos e ideologías. El mismo Hospital que fue escenario de cruentos enfrentamientos fratricidas -su posición en lo alto de la ciudad universitaria era estratégica para atacantes y defensores- los sábados es el marco de un voluntariado muy humano, muy fraternal y, por tanto, muy cristiano, aunque a veces hasta los propios voluntarios lo desconozcan. 

Por aquel entonces, D. Hilario, un sacerdote amigo, era el capellán de la Facultad de Derecho de la Complutense y del Centro universitario Castilla que yo dirigía. Comenzó a ir los sábados al Hospital para ayudar al capellán de guardia a repartir la comunión a los enfermos que lo solicitaban. Empezaron a acompañarle un grupo de universitarios del grupo católico de la Facultad y, meses después, gentes del Castilla nos unimos al Servicio de acompañamiento que la Capellanía del Hospital ofrece a los pacientes. 

El contenido del voluntariado es muy sencillo. Se trata de atender a esas personas, escucharles, interesarse por sus cosas, consolarles, darles ánimo. Es sorprendente la densidad e intensidad que puede alcanzar una relación humana en tan poco tiempo, el bien que puede hacer una sonrisa, una cara distinta, un detalle de servicio. 

Con el tiempo se formó un grupo de whatsapp con casi 600 participantes, la mayoría de ellos universitarios o jóvenes profesionales. Todos los sábados del año, vacaciones incluídas, un grupo participa en esta actividad. Desde 3 integrantes en agosto hasta 30 los sábados del curso. 

No es el momento de hacer disquisiciones teóricas sobre la diferencia entre solidaridad y caridad cristiana, o de disertar sobre los límites del Estado social. Jorge Bustos en su libro CASI, lo hace mucho mejor de lo que yo sería capaz. Lo que está claro es que Jesús, en la descripción del Juicio final que recoge el evangelio de Mateo y que el Papa Francisco ha animado repetidamente a considerar, dice aquello de “venid vosotros, benditos de mi Padre, porque estaba desnudo y me vestistéis, enfermo y me visitastéis, en la cárcel y vinistéis a verme”. Deberían ser, en palabras del Papa, el carnet de identidad del cristiano. No en vano, allí por donde se ha difundido el cristianismo, han surgido hospitales, casas de acogida, leproserías, asilos, centros para personas con discapacidad,… En general, instituciones donde, muchas veces, los descartados por la sociedad han sido tratados como si fueran el mismo Jesucristo. Al menos, esa ha sido la intención.

Las motivaciones de los voluntarios son muy distintas: netamente espirituales o cristianas en algunos casos, filantrópicas o humanitarias en otros. En cualquier caso, me gusta pensar que formamos parte de esa “revolución del cariño” a la que el Papa convocaba y que, en nuestro caso, comienza los sábados a las 11 en la puerta G, al lado de Urgencias. 

Acabo de publicar Historias que curan, una obra con un puñado de historias y testimonios de capellanes, voluntarios y enfermeras. No son psicothrillers. No hay efectos especiales. Son historias tan reales como sencillas a las que trato de sacar punta e interpretar desde un punto de vista cristiano. En ocasiones, unifico varias historias en un mismo día para evitar repetirme. 

Ojalá la lectura de estas páginas anime a muchos a ser revolucionarios del cariño. Esa es mi única intención. El tiempo y el grupo de whatsapp de “Voluntarios clínico” me dirán si lo he conseguido.


Por cortesía del autor y la editorial ofrecemos un capítulo con una de las historias

UNA MÍSTICA ERITREA 

Martha es la primera persona nacida en Eritrea que conozco. 

Etiopía lo ocupó en 1952. Diez años más tarde la declaró provincia suya y los eritreos respondieron con una guerra que se prolongó 30 años, la más larga del continente africano. Mientras reinaba en Etiopía Haile Selassie, el gobierno norteamericano le ayudó a combatir a los eritreos y cuando Mengistu tomó el poder lo relevaron los rusos. 

Martha nació en Asmara, la capital. Nunca he estado allí, pero me fío de Kapuncinski cuando en Ébano, una colorida crónica de África, la describe como «hermosa, de arquitectura italiana, mediterránea, y con un magnífico clima de eterna primavera, cálida y soleada». Para salvarse del napalm que usaba el ejército etíope, los compatriotas de Martha construían refugios, pasillos y escondrijos bajo tierra. En su Estado subterráneo tenían escuelas y hospitales, tribunales, talleres y armerías. 

EEUU se redime, parcialmente al menos, acogiendo a la familia de Martha como refugiados políticos cuando ella tenía 18 años. Ahora tiene 50 y trabaja como asistente social en Dayton, Ohio, donde no reina un clima eternamente primaveral, pero tampoco suelen arrojar napalm. Todo tiene sus pros y sus contras. 

En agosto de 2024 vino a España de vacaciones con su familia. Al poco de llegar empezó a encontrarse mal. Pensaron que sería el cansancio del viaje, el cambio horario o de dieta. Fue a urgencias y le ingresaron. Terminaron diagnosticándole un melanoma metastásico. Una hermana suya se quedó en Madrid y el resto de la expedición, compuesta por otros hermanos y alguna cuñada, volvió a casa. 

Me imagino a Martha andando por aquellos túneles subterráneos de su país. En un recodo del camino se equivoca, el GPS enloquece, el mapa se retuerce sobre sí mismo. Termina arrastrada por la fuerza de la fatalidad, de la penuria, del dolor, hacia otro túnel, el que perforaron los milicianos debajo del Clínico para volar el ala ocupada por los sublevados, y termina desembocando en la habitación en la que se encuentra ahora preguntándose cómo ha podido acabar allí. 

Cuando entramos, una enfermera que no habla ni inglés ni eritreo, estaba tratando de saber cuánto tiempo llevaba ingresada. 

—Two months —nos dice Martha con una voz que suena como la brisa de un atardecer. 

Está sentada en un sillón de skyazul pitufo, con dos almohadas a la espalda y una toalla sobre las rodillas. Una venda cubre parte de su brazo izquierdo y en la muñeca derecha lleva una tira de papel blanca con su nombre y número de paciente. Quizá es la primera enferma eritrea que pisa el Clínico y le han concedido una distinción. 

Martha tiene el físico de una corredora de maratón. Parece que en cualquier momento pudiera echar a correr, librándose de la bata azul que la envuelve, y llegar hasta la Casa de Campo, para unirse allí a alguno de los grupos de atletas que a estas horas del día entrenan por las pistas. Sin embargo, su actividad física reciente se reduce a un pequeño paseo que dio el día anterior apoyándose en un voluntario. 

Martha sonríe. Al hacerlo muestra una dentadura blanca perfecta que resalta sobre su tez negra. Si la sonrisa tuviera efectos terapéuticos, hace tiempo que se habría curado y habría vuelto a Dayton a pasear por el Hills & Dales MetroPark, que está a 45 minutos de su casa. 

Martha es evangélica. 

—No tengo miedo a la muerte. El amor de Jesús es más fuerte que la muerte. Si me muero, me voy con Él, sino Él sigue a mi lado —dice sonriendo. 

María y Miguel, una psicóloga madrileña y un estudiante de ADE chileno que me acompañan este sábado por primera vez, me miran fijamente y parpadean. 

Si San Justino hubiera venido con nosotros esa mañana al voluntariado —algo complicado teniendo en cuenta que murió mártir en el año 168 muy lejos, además, del Cerro del Pimiento en el que nos encontramos—, hubiera reconocido en aquellas palabras algo más que las semillas del Verbo de las que hablaba. Estábamos ante maduros frutos del Verbo, de la segunda persona de la Santísima Trinidad, en el alma de una mujer no católica. 

Martha vuelve a sonreír y añade: 

—Behold the lamb of God… 

Me cuesta un poco entender el inglés de Ohio hablado por una nativa eritrea, pero reconozco la frase: Este es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. 

—Martha, los católicos repetimos esa frase cada vez que vamos a Misa. You are almost catholic —le digo. 

—La sangre de Cristo nos limpia, nos purifica —continúa, sonriendo de nuevo. 

Estamos asistiendo a las revelaciones de una mística; quizá la primera mística eritrea —de Asmara, por si fuera poco—, de la historia del cristianismo que con 18 años se instala en Dayton huyendo de una guerra que asolaba su país. 

En su cuerpo frágil y quebrado es la encarnación de la fe y la confianza en Dios. 

Llaman a la puerta y entra su hermana de nombre impronunciable. Se parecen mucho aunque tiene más pelo y no está tan delgada. 

—Los voluntarios sois nuestra familia española. You are so kind! Estamos muy agradecidas. 

Es casi la una y llega el celador con la comida para las dos hermanas. Un olor a manzana asada invade la habitación. Prometemos volver la semana próxima. Quizá le pida la pulsera y me la guarde con una reliquia antes que abandone el hospital y regrese a su pueblo. 

Tardé tres semanas en volver. En el mostrador del control me encontré a la misma enfermera que no hablaba ni inglés ni eritreo, ni siquiera uno de ellos aunque fuera con acento del otro. 

—El jueves le dieron el alta a Martha. Se vuelve a su casa. Aunque, no te engañes, vuelve a lo que vuelve… —me dice mientras manipula una bolsa de plasma y se ajusta la montura de las gafas a la nariz. 

Tal vez Martha no corra maratones, ni vuelva a pasear entre los robles blancos y rojos del parque que tanto le gusta, pero es una atleta de Dios. Como decía San Pablo de sí mismo, ha peleado el noble combate, ha alcanzado la meta —está a punto, al menos, de alcanzar la definitiva, ante la cual todas las demás son solo parciales, ambulantes— ha guardado la fe.

Historias que curan

Autor: Vicente Trelles
Nº de páginas: 90
Editorial: Almuzara
Año: 2026
El autorVicente Trelles

Abogado y escritor

Mundo

¿Qué fue de la casa de santa Ana y san Joaquín?

Aunque la casa no figura entre los destinos más habituales de las peregrinaciones por Tierra Santa, el flujo de visitantes va en aumento. Sacerdotes y fieles encuentran aquí un espacio propicio para la celebración de la Eucaristía y el sacramento de la confesión.

Javier García Herrería·25 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 5 minutos

En el corazón de la antigua ciudad de Séforis, a pocos kilómetros de Nazaret, la tradición cristiana sitúa desde hace siglos la casa de san Joaquín y santa Ana, padres de la Virgen María. Aunque no existen pruebas arqueológicas concluyentes que permitan identificar con certeza la vivienda original, la fuerza de la tradición —documentada al menos desde el siglo VI— ha configurado la historia y la disposición del lugar. 

Ya en época bizantina, entre los siglos IV y V, habría existido una iglesia que conmemoraba este punto concreto, lo que indica una veneración muy temprana asociada a los orígenes de María.

A la luz de esta tradición se comprende mejor la actual disposición de las imponentes ruinas de la basílica cruzada. En el centro del ábside destaca una gran roca, a modo de cimiento expuesto actualmente al aire libre, que atrae inmediatamente la atención del visitante. Su ubicación central no es casual: todo apunta a que fue concebida para señalar y custodiar las reliquias de lo que se creía la casa de santa Ana. 

La basílica cruzada 

En el siglo XI, durante el período cruzado, se edificó sobre el lugar una imponente basílica dedicada a santa Ana. Sus dimensiones resultan llamativas para la época, especialmente porque no estaba consagrada directamente a Cristo o a la Virgen, sino a la madre de María, lo que subraya la importancia que la tradición atribuía a este enclave. Con el paso del tiempo, la iglesia fue destruida y cayó en el abandono, hasta llegar a ser utilizada incluso como establo.

A finales del siglo XIX, la Custodia Franciscana de Tierra Santa adquirió la propiedad con el objetivo de rescatarla, siguiendo una de sus misiones históricas más características: la recuperación y custodia de los lugares santos. 

Las fotografías de comienzos del siglo XX muestran un edificio sin techo, con muros deteriorados y un entorno completamente descuidado. 

Los franciscanos reconstruyeron los muros, repararon la cubierta y mantuvieron la presencia mediante frailes que acudían de forma intermitente, aunque nunca llegó a establecerse una comunidad estable, debido a la prioridad pastoral que tenían entonces santuarios cercanos como Nazaret y Caná. En 1973, ante la falta de personal, el lugar volvió a cerrarse durante casi tres décadas.

La llegada del Instituto del Verbo Encarnado

El 8 de mayo de 2006 marcó un punto de inflexión con la fundación en Séforis de una comunidad de monjes contemplativos del Instituto del Verbo Encarnado (IVE). Con el permiso de la Custodia de Tierra Santa —propietaria del lugar—, los monjes asumieron la misión de custodiar este enclave singular. 

En aquel momento, tras treinta años de abandono, el estado del recinto era muy descuidado: vegetación desbordada, alrededor de ochenta olivos sin podar, fauna salvaje y restos cubiertos por la maleza hasta formar auténticos montículos.

Ruinas cruzadas en 1875

Durante años, los primeros monjes se dedicaron casi exclusivamente a limpiar y recuperar el terreno. Separar los olivos de la hierba llevó cerca de ocho meses. Aquella etapa fundacional fue dura y silenciosa, pero decisiva. Poco a poco se adaptó el ala izquierda de la antigua basílica como capilla, se instaló un sagrario y, con ello, comenzó propiamente la misión. “En una misión, cuando se implanta un sagrario, empieza todo”, señala el padre Jason, un chileno superior de la comunidad que custodia el lugar actualmente. En mayo se cumplirán veinte años desde que la presencia eucarística volvió a Séforis.

A esta recuperación material y espiritual del lugar se sumó también la iniciativa de un sacerdote que, tras visitar Séforis y conocer la historia del santuario, promovió entre sus feligreses una colecta para embellecerlo. Gracias a esa ayuda se pudo realizar una escultura de santa Ana con la Virgen niña, que hoy preside la parte derecha de la fachada del monasterio. 

Vida monástica en un entorno no cristiano

Hoy, la comunidad formada por tres monjes del IVE, los únicos cristianos del entorno inmediato. El monasterio se encuentra en una zona mayoritariamente judía, lo que convierte su presencia en un testimonio discreto pero elocuente. Su vida se articula en torno a la oración, el silencio y el trabajo, con una hora diaria de conversación comunitaria y el resto del tiempo dedicado al recogimiento, salvo cuando llegan peregrinos o se producen encuentros con vecinos locales, con quienes se van tejiendo lazos de amistad.

Aunque la casa de santa Ana no figura entre los destinos más habituales de las peregrinaciones rápidas por Tierra Santa, el flujo de visitantes va en aumento. Sacerdotes y fieles encuentran aquí un espacio propicio para la celebración de la Eucaristía y el sacramento de la confesión, atendidos por los sacerdotes de la comunidad. 

La vida del lugar late hoy en el recogimiento de sus monjes, quienes cada jornada se reúnen en oración frente al Santísimo. Desde la pequeña capilla que tienen a la izquierda de la fachada del santuario, su alabanza prolonga una tradición que otorga vida nueva al sitio donde la fe contempla los orígenes de la Virgen María.

La ayuda de santa Ana

La vida cotidiana en este lugar santo también está marcada por pequeñas historias que los monjes interpretan como signos de la providencia. Uno de ellos recuerda especialmente una víspera de la fiesta de santa Ana, el 26 de julio de 2021, celebrada cada año con una Misa solemne al atardecer, a pesar de que las temperaturas en esa época del año superan los 40 grados. Aquel año, por el covid, se encontraba solo y sin voluntarios para extender una gran lona que debe cubrir el exterior de la basílica, indispensable para proteger a los fieles del intenso calor del verano galileo. 

Tras varios intentos fallidos de conseguir ayuda, confió la situación a la intercesión de santa Ana. Lo único que pudo hacer fue colocar la lona en un punto sobre lo alto del ábside de la antigua iglesia, pero no pudo desplegarla sobre el resto de puntos de apoyo.

Cuando se acercaba la hora de la celebración, un fuerte viento comenzó a soplar de manera inesperada, de forma que la lona se levantó en diversas ocasiones, mientras el monje aprovechaba cada ráfaga para asegurar uno a uno los puntos de apoyo. Para él, aquella experiencia fue vivida como una intervención providencial: una manera sencilla y silenciosa en la que, hasta el último momento, santa Ana “se ocupó de su propia fiesta”.


Si desea ayudar económicamente a los monjes, puede hacerlo por paypal aquí.

Para ponerse en contacto con los monjes y el lugar:

  • Whats App: +972542268705 (solo mensajes)
  • E-mail: mon.seforis@ive.org

Web: lacasadesantaana.vozcatolica.com

Cultura

Graham Greene, en el centenario de su conversión (1926)

A los 22 años, el prestigioso escritor inglés Graham Greene se convirtió al catolicismo, atraído en particular por la religiosidad de la que sería su primera esposa, conversa también. Toda su vida tuvo que lidiar con la etiqueta de “escritor católico”: “Muchas veces me he visto obligado a declarar que no soy un escritor católico, sino un escritor que además es católico”. Cien años después, sigue mereciendo la pena prestarle atención.

Jaime Nubiola·25 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

En mi juventud, esto es, en los años sesenta del siglo pasado, Graham Greene (1904-1991) era una de las estrellas del firmamento literario europeo. No solo había escrito veinticinco novelas sino que había sido, por ejemplo, el guionista de la gran película de Carol Reed El tercer hombre (1949), considerada una obra maestra en la historia del cine. 

Además, Greene había escrito numerosas novelas cortas, teatro e incluso obras para público infantil. Había trabajado primero como periodista en The Times, pero pronto pasó a dedicarse por completo a la literatura al tiempo que recorría el mundo en diferentes misiones como espía al servicio del MI6 británico.

Su vida personal estuvo siempre desarreglada como muchos de los personajes de sus novelas. Hace pocos años volví a leer la que me parece su mejor novela: El poder y la gloria (1940). La había leído y reseñado en mi juventud, pero al releerla ahora me impactó muchísimo más la historia de aquel sacerdote renegado que da la vida por los demás en medio de la revuelta mexicana de los cristeros.  

Como escribió Charles Moeller, “desde el punto de vista de la fe, es el libro más grande de Greene” (Literatura del siglo XX y Cristianismo, I, 370). 

“Escritor católico”

Greene escribió dos libros autobiográficos, cuya lectura merece la pena para quienes tengan afición a la escritura: Una especie de vida (A Sort of Life, 1971) y Vías de escape (Ways of Scape, 1980), en los que se mezclan abundantemente literatura y vida. Quizá la anécdota culminante de su vida como “escritor católico” -que aparece relatada en los dos libros- fue la de la condena de El poder y la gloria en 1950 y la conversación años después con el Papa Pablo VI sobre ello: “Los métodos de censura son siempre extrañamente incoherentes. En la década de 1950 fui citado en la catedral de Westminster por el Cardenal Griffin, y allí se me dijo que mi novela El poder y la gloria, publicada unos años antes, había sido condenada por el Santo Oficio y que el cardenal Pizzardo exigía unos cambios que, naturalmente y espero que cortésmente, me negué a hacer. […] La entrevista terminó bruscamente y él me dio como despedida la copia de una pastoral que se había leído en las iglesias de su diócesis y en la que se condenaba implícitamente mi obra. Más adelante, cuando el Papa Pablo VI me dijo que entre las novelas mías que había leído se encontraba El poder y la gloria, le contesté que el Santo Oficio había condenado aquel libro. Entonces, mucho más liberal que el cardenal Pizzardo, me contestó: ‘Algunas partes de su libro molestarán siempre a ciertos católicos, pero no se preocupe por eso’. Consejo que no me fue difícil seguir” (Una especie de vida, p. 70).

Una especie de vida

En este mismo libro, después de describir su conversión de 1926 (pp. 141-146), cuenta que en la década de 1950 dejó la práctica sacramental, pero que se veía a sí mismo como un miembro de la Legión Extranjera de la Iglesia que lucha en su favor, aunque no se sienta del todo identificado con ella: “Más adelante podemos endurecernos ante las fórmulas de la confesión y llegar a ser escépticos a propósito de nosotros mismos: quizá solo intentamos mantener a medias las promesas que hicimos hasta que los continuos fracasos y las circunstancias de nuestra vida privada hacen imposible hacer más promesas; y muchos de nosotros abandonamos la confesión y la comunión para alistarnos en la Legión Extranjera de la Iglesia y luchar por una ciudad de la que ya no somos enteramente ciudadanos” (pp. 145-146). 

Es conocido que en sus últimos años Greene volvió a recibir de nuevo los sacramentos de manos del sacerdote gallego Leopoldo Durán, con quien había entablado una profunda amistad y con el que hizo numerosos viajes por España entre 1976 y 1989, que darían lugar al libro de Greene Monseñor Quijote de 1982.

Perspectiva vocacional

Cuando Graham Greene en Una especie de vida narra su bautismo en 1926, después de múltiples conversaciones con el P. Trollope, un sacerdote redentorista —que había sido actor en su juventud— del que se había hecho amigo, parece sugerir que su conversión se debía a su deseo de acomodarse a su novia que era católica. Sin embargo, al final del capítulo añade un párrafo que invita a pensar: 

“Recuerdo claramente la naturaleza de mi emoción cuando salí de la catedral [después de ser bautizado]: no había en mí ninguna alegría, sino únicamente una oscura aprensión. Había dado el paso con vistas a mi futuro matrimonio, pero ahora la tierra cedía ante mis pies y tenía miedo de la dirección en que podía llevarme la marea. ¿Y si descubría en mí mismo […] el deseo de ser sacerdote? En aquel momento no me parecía imposible. Solo ahora, cuando ya han pasado más de cuarenta años, puedo sonreír ante la irrealidad de mis temores y sentir a la vez una triste nostalgia por ellos, ya que perdí más de lo que gané cuando el temor pasó irrevocablemente a formar parte del pasado” (p. 146). Impresiona la profundidad de su confesión y la magnífica forma de describirla: en Greene literatura y vida están íntimamente entrelazadas. Quizá por eso merece la pena seguir leyéndole.

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Mundo

La Marcha por la Vida de Washington refleja debates con los políticos

El vicepresidente JD Vance dijo a los participantes de la 53 Marcha Anual por la Vida en Washington el 23 de enero que el presidente Trump es su “aliado” en la Casa Blanca. Sin embargo, en el movimiento pro vida existe preocupación sobre las prioridades políticas del presidente en su segundo mandato en la Casa Blanca.

OSV / Omnes·24 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 6 minutos

– Kate Scanlon, Washington, OSV News

El vicepresidente Vance manifestó este viernes a los decenas de miles de participantes en la 53 Marcha por la Vida en Washington que el presidente Donald Trump es su “aliado”. Pero líderes pro vida han criticado recientes comentarios del presidente Trump a los republicanos de la Cámara de Representantes, y preocupan en el movimiento pro vida las prioridades políticas a poco más de un año del inicio del segundo mandato de Trump en la Casa Blanca.

En sus palabras, Vance mencionó el reciente anuncio de él y su esposa, Usha Vance, de que están esperando su cuarto hijo.

“Algunos de ustedes recordarán que, en mis comentarios del año pasado, les dije que una de mis mayores aspiraciones en Estados Unidos era tener más familias y más bebés”, dijo Vance. “Así que, que conste en acta, tienen un vicepresidente que predica con el ejemplo”.

El elefante en la habitación”, “habrá debates”

En sus comentarios ante los manifestantes durante la marcha, Vance reconoció “el elefante en la habitación”, al que denominó “un temor” a que “no se haya avanzado lo suficiente, que no haya ocurrido lo suficiente en la arena política, que no vayamos lo suficientemente rápido, que nuestra política no haya respondido al llamamiento a la vida que representa esta acusación y que todos nosotros, creo, llevamos en nuestros corazones”

“Quiero que sepan que los escucho y que entiendo que inevitablemente habrá debates dentro de este movimiento”, continuó Vance. 

“Nos queremos y vamos a tener conversaciones abiertas sobre cómo usar mejor nuestro sistema político para promover la vida, sobre la prudencia que debemos tener en la causa del progreso de la vida humana. Creo que estos debates son buenos, honestos y naturales, y francamente, no solo son buenos para todos ustedes. Ayudan a que personas como yo mantengamos la honestidad, y eso es importante”.

Jóvenes defensores de la vida muestran pancartas durante la 53ª Marcha Anual por la Vida en Washington el 23 de enero de 2026. (Foto OSV News/Aaron Schwartz, Reuters).

Líderes pro vida

Los comentarios de Vance y de Trump, quien se dirigió a la manifestación por mensaje de video, llegaron mientras algunos líderes pro vida criticaban los recientes comentarios de Trump a los republicanos de la Cámara de Representantes diciéndoles que fueran “flexibles” con la Enmienda Hyde, que prohíbe la financiación pública de abortos electivos, o en las negociaciones sobre subsidios a la atención médica, para decepción de los grupos pro vida que han apoyado esa política durante mucho tiempo.

Los líderes provida también se han opuesto a la decisión tomada en septiembre por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA), dependiente del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS), de aprobar la versión genérica de la mifepristona de Evita Solutions, una píldora que se usa comúnmente, pero no exclusivamente, para el aborto temprano. 

“La mifepristona”

La aprobación del medicamento se produjo a pesar de las indicaciones previas de funcionarios de la FDA y el HHS de que la mifepristona se sometería a una revisión de seguridad. En su sitio web, Evita Solutions describe la mifepristona como “una forma eficaz y segura de interrumpir el embarazo temprano”. También fue la segunda vez que la administración Trump aprobó una píldora genérica para el aborto, lo cual ocurrió en 2019.

Pero Vance le dijo a la multitud: “Tienen un aliado en la Casa Blanca”.

“Es por eso que él habla de la causa provida y por eso lo hacemos en esta administración, y es por eso que hace tres años, no podemos olvidar que sus jueces de la Corte Suprema dictaron la decisión más importante de mi vida”, dijo Vance en referencia a la decisión de la Corte Suprema de 2022 en el caso Dobbs v. Jackson Women’s Health Organization, que anuló el precedente previo de la corte sobre el aborto, incluyendo Roe v. Wade.

Una mujer observa durante la 53 Marcha por la Vida en Washington el 23 de enero de 2026. (Foto de OSV News/Aaron Schwartz, Reuters).

“Limpiar malas políticas sobre la cuestión de la vida”

Vance dijo: “Nuestra administración ha trabajado muy duro para liderar ese esfuerzo y recoger los pedazos, para limpiar los escombros de cinco décadas de malas políticas sobre la cuestión de la vida”, citando acciones que incluyen una mayor protección de la conciencia para los trabajadores de la salud y “políticas que hacen posible la vida familiar”, como las “cuentas Trump”, cuentas de ahorro respaldadas por el gobierno para niños bajo la “Ley One Big Beautiful Bill”.

Durante el discurso de Vance, algunos asistentes corearon: “Prohíban la píldora abortiva!”. Varios grupos provida nacionales han pedido a la administración Trump-Vance que reduzca las medidas de la administración Biden sobre la mifepristona a las regulaciones vigentes durante la administración anterior de Trump-Pence.

Lo que ha defendido Vance

Durante su candidatura al Senado de EE. UU. en 2022, Vance, católico, declaró su apoyo a la prohibición federal del aborto a partir de las 15 semanas de gestación, una medida que podría afectar a casi el 6 % de los abortos en EE. UU. 

Sin embargo, en los días previos a su elección como candidato republicano a la vicepresidencia, Vance moderó su postura sobre el aborto, alineándose con la postura declarada de Trump de que la política abortista debería quedar en manos de los estados. Vance también confirmó que Trump, como presidente, se opondría a una prohibición federal del aborto si el Congreso aprobara dicha ley.

“Pragmático”

En una entrevista con NBC News en 2024, Vance calificó de “pragmático” el enfoque de Trump sobre el aborto y afirmó que también apoyaba la accesibilidad de la mifepristona. Si bien la mifepristona puede utilizarse en los protocolos de atención temprana de abortos espontáneos, Vance no matizó su afirmación.

Casi 9 de cada 10 abortos tienen lugar durante el primer trimestre, y más de seis de cada 10 abortos se realizan mediante una combinación de mifepristona y misoprostol.

Pero en sus comentarios pregrabados desde la Casa Blanca, Trump dijo que con la decisión de Dobbs el movimiento pro vida “obtuvo la mayor victoria de su historia”.

“Quiero agradecer a cada uno de ustedes que están ahí en este día de invierno, un día hermoso, pero es invierno, de todos modos, para defender a los no nacidos”, dijo Trump.

Victorias pro vida

Tras el video de Trump, Jennie Bradley Lichter, presidenta del Fondo de Educación y Defensa de la Marcha por la Vida, dijo en el mitin: “Gracias a nuestro presidente por todas las victorias provida que ha logrado en sus primeros cinco años de mandato. Esperamos muchas más en los próximos años”.

El presidente de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, Mike Johnson, durante sus palabras a la 53 Marcha por la Vida en Washington el 23 de enero de 2026. (Foto de OSV News/Aaron Schwartz, Reuters).

El presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, republicano por Luisiana, dijo por su parte que era un momento histórico para el movimiento pro vida “tener a la Casa Blanca, el Senado y la Cámara de Representantes trabajando juntos para lograr victorias pro vida significativas e históricas”.

“Medimos nuestro éxito por la cantidad de vidas que salvamos y las vidas que mejoramos y elevamos, por el sentido común, por la vida y por la confirmación de las políticas”, dijo Johnson.

Un asistente sostiene un cartel pro vida durante la 52.ª Marcha por la Vida en Washington el 24 de enero de 2025. (Foto de OSV News/Bob Roller).

Más abortos, a pesar de todo 

Sin embargo, múltiples estudios muestran que, desde la decisión Dobbs, la tasa de abortos en EE. UU. ha aumentado en lugar de disminuir, a pesar de las prohibiciones en algunos estados. Según Guttmacher, una firma de investigación que monitorea las cifras de la industria del aborto, los abortos alcanzaron los 1,04 millones en 2024, frente a los 874.000 de 2016, el último año de descenso constante antes de que las cifras volvieran a subir.

La Marcha por la Vida, que se autodenomina la mayor manifestación anual por los derechos humanos del mundo, se celebra en torno al aniversario de la decisión de la Corte Suprema de Estados Unidos de 1973 en el caso Roe contra Wade, que legalizó el aborto en todo el país. Este año marca la cuarta marcha desde que el máximo tribunal anuló Roe y el precedente relacionado con el aborto en su decisión de 2022 en el caso Dobbs contra la Organización de Salud de la Mujer de Jackson.

Papa León: la protección del derecho a la vida, fundamento

León XVI envió un Mensaje a los participantes de la Marcha por la Vida 2026. Les expresó su más sincero agradecimiento y les aseguró “su cercanía espiritual para este elocuente testimonio público”, que afirma que “la protección del derecho a la vida constituye el fundamento indispensable de todos los demás derechos humanos” (Discurso a los miembros del Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa Sede, 9 de enero de 2026).

De hecho, “una sociedad es sana y progresa verdaderamente solo cuando salvaguarda la santidad de la vida humana y trabaja activamente para promoverla” (ibíd.). En este sentido, los animo, especialmente a los jóvenes, a seguir esforzándose por garantizar el respeto a la vida en todas sus etapas mediante esfuerzos adecuados en todos los niveles de la sociedad, incluido el diálogo con los líderes civiles y políticos. 

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Kate Scanlon es reportera nacional de OSV News y cubre Washington. Síguela en @kgscanlon.

Esta información se ha publicado originariamente en OSV News en inglés, y pueden consultarla aquí.

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El autorOSV / Omnes

Evangelización

San Francisco de Sales: un modelo para todos los comunicadores

El 24 de enero se celebra a San Francisco de Sales, patrón de periodistas y comunicadores, ejemplo de santidad cotidiana y de un estilo de comunicación basado en la verdad, la amabilidad y el respeto, lejos de la polémica y la confrontación.

Gerardo Ferrara·24 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 5 minutos

24 de enero: fiesta de san Francisco de Sales, Doctor de la Iglesia, pero también patrón de los periodistas, escritores y profesionales de la comunicación por su estilo basado en la amabilidad, el respeto y el equilibrio: la verdad comunicada sin alimentar la violencia verbal ni los conflictos.

La santidad en la vida cotidiana

Lo descubrí hace varios años, traduciendo del francés una obra editada por el P. Max Huot de Longchamp, una recopilación de textos salesianos sobre la santidad en la vida moderna, una suma en la que Francisco de Sales (y algunos autores posteriores, entre ellos su discípula Juana de Chantal, con quien fundó la Congregación de la Visitación) propone una santidad accesible a todos, en cualquier estado de vida, y basada en el amor, el equilibrio y la dulzura, con una fe que no se impone, sino que se encarna en las relaciones, el trabajo y las responsabilidades de cada día.

Para él, el verdadero «devoto» construye su santidad no basándose en modelos artificiales y lejanos, sino en la relación constante (San Juan de la Cruz diría: «atención amorosa») con el Maestro, que invita a entrar en todas las ocupaciones cotidianas: las tareas domésticas, la vida pública y administrativa, el gobierno, la agricultura.

Todo ello con una advertencia constante: no querer estar en el lugar de otra persona y no querer vivir la devoción ajena. Por ejemplo, aconseja a la esposa y madre que no esté siempre en la iglesia rezando como las monjas, al joven cortesano que no oculte su fe, pero tampoco la imponga, etc. Además del concepto de «devoción», también es muy importante el de «perfección», es decir, la madurez y el desarrollo de quien vive su vida en armonía y comunión con Dios, en todos y cada uno de los aspectos (desde el trabajo hasta los afectos), lo que lleva al santo a especificar la diferencia entre mandamiento (para todos) y consejo (personal).

La vida

Nacido en 1567 en Saboya, Francisco de Sales recibe una educación destinada inicialmente a la carrera jurídica. De hecho, estudia derecho en París y Padua en una época de grandes tensiones culturales y teológicas: el enfrentamiento con el protestantismo y la predestinación, el peso del racionalismo naciente.

En París atraviesa una profunda crisis espiritual, marcada por la angustia de la condenación, de la que se liberará gracias a la experiencia del amor gratuito de Dios y la confianza en su Providencia, elementos que se convertirán en el punto central de su espiritualidad.

Ordenado sacerdote en 1593, se encontró inmediatamente trabajando en un contexto difícil: la evangelización de Chiablese, convulsionada por la Reforma.

Otra experiencia fundamental fue el encuentro con la espiritualidad de san Felipe Neri. No es seguro que Francisco conociera a Felipe, pero tuvo una estrecha relación con César Baronio, su sucesor al frente de la Congregación del Oratorio.

En la espiritualidad de Neri, Francisco vio confirmada su convicción de pastor: la fe no se transmite con dureza, sino con persuasión, paciencia y caridad (el equilibrio salesiano).

Nombrado obispo de Ginebra en 1602, ejerció su ministerio desde Annecy con un estilo pastoral sobrio, concreto y profundamente humano.

Obras y legado

Entre sus obras, destacan el Tratado del amor de Dios, las Cartas espirituales, los Sermones y coloquios espirituales y la Introducción a la vida devota, un texto revolucionario en el que Francisco de Sales afirma que la santidad no está reservada a los monjes y religiosos, sino que es la vocación de todo bautizado.

En todos sus escritos destaca con fuerza la herencia de la Devotio moderna, sobre la que hemos escrito en un artículo sobre Filippo Neri, del que Francisco de Sales puede considerarse el discípulo más ilustre. Si Neri había querido quemar todos sus escritos al morir, Francisco, por el contrario, pone por escrito toda la herencia espiritual del santo de la alegría, convirtiéndose, aunque no oficialmente, en el primer oratoriano fuera de Italia.

Un modelo para la comunicación

En una época marcada por una creciente polarización, también en el ámbito de la comunicación y en el ámbito religioso, a menudo asistimos al surgimiento de personajes con una fuerte presencia mediática, que se convierten en una especie de influencers cristianos y se encuentran a menudo en el centro de polémicas que solo ingenuamente pueden definirse como un efecto secundario del mensaje que transmiten. De hecho, las propias polémicas (en particular las relacionadas con temas como la fe, la familia, la identidad y los derechos) forman parte de una estrategia mediática (agenda setting) basada en un posicionamiento preciso destinado a una mayor visibilidad: los medios de comunicación y los algoritmos tienden a premiar los mensajes claros, identitarios y no conciliadores.

Quienes utilizan esta estrategia emplean un lenguaje deliberadamente provocador y construyen una especie de campo de batalla: «nosotros contra ellos», donde «nosotros» serían los verdaderos cristianos y «ellos» los malos y feos (¡incluso los obispos y el Papa!). Nunca deja de generar polémica, sino que, más astutamente, enciende chispas a través de las cuales otros generan polémica. De este modo, refuerza la identidad de su grupo de seguidores, fideliza a su público y consolida una comunidad que lo sigue, lo defiende y lo apoya comprando sus libros, participando en sus eventos y consumiendo sus contenidos. Y ya que está, también reactiva la llamada «larga cola editorial», es decir, vuelve a poner en primer plano textos publicados en el pasado.

Otra característica de esta forma de comunicación polarizante es la simplificación de temas complejos llevados a contextos comunicativos generalistas o inadecuados, con el fin de que el conflicto refuerce la marca personal y aumente exponencialmente la visibilidad en términos de ventas editoriales y reconocimiento.

Quien actúa o se comunica de esta manera puede no ser de mala fe, pero sin duda conoce los efectos de sus palabras y utiliza el conflicto para reforzar su visibilidad en un sistema que premia la confrontación.
Sin embargo, es una estrategia que no da frutos a largo plazo, porque al final daña la credibilidad de quien la emplea, que ve cristalizado su papel comunicativo y acaba convirtiéndose en referencia solo de un círculo cada vez más reducido de fieles.

San Francisco de Sales, que vivió en una época nada pacífica (guerras de religión, divisiones confesionales, enfrentamientos doctrinales), rechazó sistemáticamente la lógica del enfrentamiento, convencido de que la verdad cristiana no puede separarse de la forma en que se comunica (lo que luego se reflejará en todos los documentos elaborados por la Iglesia católica sobre la comunicación a partir del Concilio Vaticano II).

Patrono de los periodistas y comunicadores, recuerda que el Evangelio no necesita ser gritado para ser verdadero, sino que necesita ser bien comunicado, lo que recuerda también las palabras de Benedicto XVI sobre la evangelización, que no es proselitismo, sino atracción (Aparecida, 2007).

Y concluimos citando precisamente a san Francisco de Sales que, en una carta de 1611, refiriéndose a san Roberto Belarmino, escribe:

Odio todas las disputas y controversias entre católicos, cuyo fin es inútil. […] Y aún más odio aquellas cuyo único resultado son los enfrentamientos y las divergencias, especialmente en esta época en la que abundan los ánimos propensos a las discusiones, a la maledicencia y a las críticas, en detrimento de la caridad.

Tampoco puedo decir que haya apreciado ciertos escritos de un santo y excelentísimo prelado, en los que trata el poder indirecto del Papa sobre los príncipes; y no porque los haya encontrado buenos o malos, sino porque en una época como esta, en la que tenemos tantos enemigos fuera, creo que no deberíamos agitar nada dentro del cuerpo de la Iglesia. Esta pobre gallina, que nos mantiene bajo sus alas como si fuéramos sus polluelos, ya tiene suficientes problemas defendiéndonos del milano, sin que nos picoteemos unos a otros y la tiremos de un lado a otro.

Cine

Naufragio moral, no solo marítimo

Pablo Úrbez·24 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

Enero de 1993. Piotr Binter, un capitán de barco, es requerido durante la madrugada porque salvamento marítimo acaba de recibir una petición de socorro: el ferry polaco Heweliusz está naufragando en el Mar Báltico, y él conoce muy bien a su capitán. El naufragio dejará más de 50 fallecidos y afectará a la vida de Witold, un superviviente con dificultades para convivir nuevamente con su familia, y también afectará a la esposa y la hija del capitán del ferry, y al propio Piotr, a quien se le pide que participe en un tribunal para juzgar lo acontecido. A pesar de que varias voces achacan el naufragio al pésimo estado del ferry, la empresa naviera responsabiliza al capitán y a su posible estado de embriaguez, pues se niega a asumir la responsabilidad económica del accidente.

Esta miniserie de cinco episodios adapta un suceso real ocurrido en Polonia en 1993. A la desgracia del medio centenar de fallecidos por causa de una tempestad se le añadió después la negativa de la naviera y de las autoridades políticas y militares por esclarecer el asunto. De esta manera, las familias de los fallecidos emprendieron una batalla legal durante años, a fin de establecer justicia.

La serie alterna diferentes momentos temporales para armar una panorámica lo más completa posible de lo sucedido: los antecedentes del naufragio, cómo vivieron el naufragio los propios tripulantes y los servicios de rescate, y el posterior conflicto jurídico-social. Intercala de manera inteligente los respectivos rótulos informativos sobre el momento y el lugar, sin tampoco avasallar. En lo que se refiere al relato del naufragio, la producción no escatima recursos para mostrar la tormenta, los vuelcos de la embarcación y el oleaje. Por otra parte, es un relato verdaderamente duro, que muestra en ocasiones el estado de los cadáveres o de miembros mutilados, aunque con elegancia y sin excesos.

El amplio abanico de personajes ofrece una panorámica global de todo el suceso. Son personajes cotidianos y verosímiles, tanto los supervivientes como quienes han perdido a un familiar, todos ellos enfrentados a un entramado político-económico cegado por sus propios intereses, donde las reminiscencias del pasado comunista se dejan notar en la caracterización de algunos villanos.

El autorPablo Úrbez

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Argumentos

Propuestas de ayuda a los sacerdotes para confesar mejor

Un equipo de psicólogos, filósofos y teólogos ha lanzado una ‘Guía práctica para confesores’, con claves pastorales y psicológicas para confesar mejor. Es un proyecto de la Fundación John Templeton, con expertos de las universidades de Navarra, Comillas, San Dámaso y CEU Abat Oliba.

Francisco Otamendi·23 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 7 minutos

El modo de confesar del sacerdote influye profundamente en el penitente. Más allá de la dimensión sacramental objetiva (el sacramento actúa ‘ex opere operato’, es decir, es eficaz por la acción misma de Cristo), “la manera de acoger, escuchar y acompañar por parte del sacerdote al penitente, puede abrir o cerrar el corazón del fiel a la experiencia del perdón de Dios”, señala el estudio, titulado ‘Guía práctica para confesores’, disponible gratuitamente online.

Parece importante, en consecuencia, ofrecer algunas claves pastorales y psicológicas –sintetizadas en estas 9, pero podrían ser menos, o más–, que puedan ayudar al confesor a facilitar el encuentro con el penitente que desea el perdón de Dios en el sacramento de la Reconciliación.

Diez equipos de investigación con entrevistas a sacerdotes

El trabajo de investigación se sitúa en el marco de un proyecto internacional de la Fundación John Templeton, liderado por Francis Fincham (Florida State University), y busca entender la dimensión psicológica de la experiencia del perdón divino.

El proyecto coordina a diez equipos de investigación independientes, decenas de investigadores de distintas universidades (Harvard, Baylor University, Navarra) y de distintos continentes (Sudamérica, Australia, Italia, EEUU y España). 

Uno de estos diez equipos se ha centrado en la experiencia del perdón en católicos a través de la confesión, con psicólogos, filósofos y teólogos como Martiño Rodríguez-González, María Calatrava o José María Pardo, que han liderado el estudio desde la Universidad de Navarra, María Pilar Martínez (Universidad Pontificia Comillas), Juan de Dios Larrú (Universidad Eclesiástica San Dámaso) y Joan D.A. Juanola (Universidad CEU-Abat Oliba). 

En la investigación han entrevistado a veinticinco sacerdotes con una amplia y diversa experiencia pastoral, procedentes de distintos países y cercanos a diferentes realidades eclesiales. 

Se sintetizan a continuación algunas de estas claves psicológicas y pastorales del confesor para facilitar la experiencia de Dios en el Sacramento de la Reconciliación.

1. Experiencia del confesor como penitente

El sacerdote no se presenta en el confesonario únicamente como sacerdote (ministro de Dios), sino también como hombre. Su propia experiencia de debilidad y reconciliación influye en cómo acompaña a los demás. Muchos confesores coinciden en que el hecho de confesarse ellos mismos les ayuda a ser mejores ministros de la misericordia.

Según los sacerdotes, señala la guía, confesarse con regularidad les permite descubrir qué actitudes ayudan verdaderamente al penitente y cuáles pueden dificultar la experiencia de la misericordia. Descubren el valor de una acogida incondicional, de una actitud positiva y animante, y de un trato que permita presentarse ante Dios sin necesidad de disimular el mal cometido. 

Algunos entrevistados aseguran que tanto la confesión frecuente como el acompañamiento espiritual contribuyen a fortalecer la propia vocación sacerdotal.

2. Espacio sagrado, custodia del anonimato

El sacramento de la Reconciliación requiere del confesor una conciencia clara de que se encuentra en un espacio sagrado. Muchos sacerdotes describen esta actitud interior con la imagen bíblica: “Descálzate, el terreno que pisas es sagrado”. 

Uno de los aspectos esenciales de este respeto es la custodia del anonimato, añaden los expertos. Cuando la confesión tiene lugar en el confesionario tras la rejilla, el confesor no debe tratar de identificar al penitente, y, si lo reconoce por la voz, evitar hacer referencias a la identificación. 

En palabras de un entrevistado: “Cuando la persona se confiesa a través del confesonario, no ayuda que se sienta reconocida. El confesonario garantiza habitualmente el anonimato, y es importante que eso se respete”.

En este sentido, algunos confesores recomiendan favorecer la confesión tras rejilla en general y, especialmente, si el penitente tiene preocupación por la privacidad.

3. Sigilo sacramental

En este mismo apartado se sitúa “la garantía del sigilo sacramental. La confianza en que el confesor guardará silencio absoluto es condición indispensable para que muchas personas se atrevan a confesar sus pecados, en particular cuando el sacerdote es alguien cercano. Respetar este aspecto constituye, en sí mismo, un modo de facilitar la apertura y la experiencia del perdón”, explica la guía.

Aunque el estudio no lo menciona, en estos años algunos parlamentos o estados han aprobado leyes que requieren a sacerdotes vulnerar el secreto de confesión en casos de abusos a menores. 

Sin embargo, la Penitenciaria Apostólica de la Santa Sede ha mantenido que el “secreto inviolable de la Confesión proviene directamente del derecho divino revelado y está arraigado en la naturaleza misma del Sacramento, hasta el punto de no admitir ninguna excepción en la esfera eclesial, ni menos aún, en el ámbito civil”.

4. Disponibilidad y tiempo

Junto al aprecio profundo hacia el ministerio, otro aspecto decisivo para favorecer la experiencia del perdón es la disponibilidad del confesor y el tiempo que dedica al penitente. La vivencia del perdón en la confesión, subraya el estudio, se ve favorecida cuando el sacerdote se muestra realmente accesible y disponible.

La primera expresión de esta actitud es el cumplimiento de los horarios de confesión. Según los sacerdotes entrevistados, esto transmite confianza y anima a acercarse al sacramento. 

“Yo siempre digo: luz verde, eficacia probada. Un sacerdote que está siempre ahí con la lucecita verde, eso a la gente le da seguridad. Y yo lo he comprobado muchas veces, que mucha gente empieza a confesarse incluso con frecuencia contigo porque sabe que siempre estás ahí”.

Por otra parte, el penitente necesita percibir que el sacerdote le escucha con atención plena, sin distracciones ni prisas. Como expresaba un entrevistado: “Yo puedo tener mucha prisa, pero me la aguanto. Estoy ahí, y sin que se note, no miro el reloj. El penitente debe sentir: Estoy aquí para ti, te escucho con toda mi atención”

5. Acogida cálida 

La disponibilidad y el tiempo del confesor preparan el terreno para la acogida cálida e incondicional. En efecto, cuando el penitente se siente recibido con cercanía y respeto, puede abrir su corazón con confianza y disponerse a experimentar el perdón de Dios, exponen los entrevistados.

“Esta actitud de acogida comienza incluso antes de entrar al confesionario”, indican. “El sacerdote que fuera de él se muestra cercano, amable, sonriente y disponible ya despierta en el penitente una confianza inicial que facilita la apertura en el momento de la confesión”.

De manera particular, una palabra amable, un gesto de cordialidad o un saludo atento en el inicio de la confesión pueden crear un clima de serenidad que predisponga positivamente al penitente. 

6. Escucha atenta y activa

Estos recursos ayudan a situar el encuentro en la presencia de Dios y a transmitir que es Cristo mismo quien acoge y perdona, añade la guía.

Favorecer un ambiente de acogida implica, sobre todo, “una escucha atenta y activa”. Escuchar más que preguntar, hablar lo necesario y evitar distracciones son actitudes que hacen que el penitente se sienta reconocido en su sinceridad. 

Algunos confesores señalan que el contacto visual puede ser un apoyo para generar cercanía, aunque otros consideran que la rejilla protege la intimidad y facilita que el penitente se abra; discernir qué es lo más adecuado dependerá de cada situación.

El sentido del humor para distender el ambiente, o la referencia a la alegría de Dios cuando perdona pueden ser excelentes recursos. Actitudes de frialdad, rigidez, excesiva distancia o preguntas innecesarias, “pueden hacer que el penitente viva la confesión como un interrogatorio, en lugar de como un encuentro de gracia”, alertan.

Notas de Psicología

Los expertos psicólogos, en el marco de “transmitir acogida mediante la escucha empática”, destacan los siguientes consejos: “Escuchar sin interrumpir, Validar la experiencia, Parafrasear, y  Evitar etiquetar y culpabilizar”, conceptos que se desarrollan en la guía.

7. Serenidad del confesor 

La serenidad del confesor “es clave para que el penitente pueda vivir la confesión con confianza”. No basta con aparentar calma: “se trata de transmitir una paz interior que ayude a la persona a sentirse segura y acompañada”. Su tono de voz, gestos y actitud tienen un impacto en la serenidad de la confesión.

Para poder ofrecer esta serenidad, los entrevistados indican que “el confesor necesita apoyarse en su vida de oración”. Muchos sacerdotes destacan la importancia de invocar al Espíritu Santo antes y durante la confesión, pidiendo luces para saber orientar a cada persona: “Dame luces, Señor, que sepa ayudar a esta persona”. 

Esta actitud orante ayuda a mantener la calma y a recordar que es Cristo quien actúa en el sacramento. Recordar la misericordia de Dios -“No hay nada que puedas presentar a Dios que Él no pueda perdonar”-, puede calmar la ansiedad y facilitar la apertura de la persona.

8. Poner el foco en Dios y en su misericordia

“La transmisión de la misericordia de Dios al penitente constituye la esencia misma del sacramento de la reconciliación”. El confesor tiene un papel decisivo en mostrar que Dios acoge al penitente con amor incondicional, favoreciendo que la persona experimente el perdón sin sentirse juzgada ni culpable de manera paralizante.

Para lograr esto, según los sacerdotes consultados, resulta útil “poner el foco en Dios y en su misericordia más que en los pecados del penitente”. Puede ser de ayuda emplear ejemplos de la Escritura, como los encuentros de Jesús con pecadores, que muestran la sobreabundancia del amor divino. 

También es importante hacer hincapié en la actualización de la amistad con Cristo tras la confesión: Dios le perdona y le acoge tal como es. 

Proponer penitencias pequeñas puede reforzar esta experiencia de misericordia, evitando que la persona se sienta desanimada o abrumada, señalan la guía.

Transmitir la misericordia no significa relativizar el pecado ni minimizar su gravedad. La misericordia se vive como una fuerza que acoge, fortalece y anima al penitente, ayudándole a reconocer el perdón de Dios y a reconciliarse consigo mismo de manera plena, explica la guía.

9. Explicaciones y consejos

En ciertas situaciones, las palabras del confesor pueden complementar la experiencia del perdón, ofreciendo claridad y orientación al penitente. Aunque no son el elemento central de la confesión, las explicaciones y consejos pueden

resultar útiles, especialmente cuando el penitente tiene poca formación religiosa o necesita comprender mejor la bondad y misericordia de Dios.

El uso de pasajes evangélicos, imágenes y símbolos puede ayudar a comunicar de forma concreta la misericordia divina.

Notas de Psicología

La observación que se realiza desde la empatía y el acompañamiento es “Invitar a la reflexión sin juzgar/reprochar”. Esto incrementa la probabilidad de que el penitente se exprese con confianza y asuma responsabilidad sobre sus actos, señalan los expertos.

En contraste, cuando la orientación se formula desde el juicio o el reproche, la persona tiende a sentirse atacada o humillada, lo que conduce al cierre interior.

La psicología muestra que, frente a críticas duras en estados de vulnerabilidad, la reacción más común es defensiva o de huida. Estas reacciones no favorecen el aprendizaje ni la reconciliación, sino que refuerzan sentimientos de vergüenza y resistencia.

Reconocer la dificultad y abrir un espacio de reflexión facilita que el penitente descubra caminos de cambio desde su propia experiencia, desarrollan los expertos en la guía, con algunos ejemplos.

El autorFrancisco Otamendi

Libros

J. M. Granados presenta «El valor del cuerpo y de la sexualidad»

El sacerdote José Miguel Granados, profesor de la Universidad San Dámaso, presentó el 21 de enero su nuevo libro El valor del cuerpo y de la sexualidad, en la parroquia de Santa María Magdalena de Madrid.

Javier García Herrería·23 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

El sacerdote José Miguel Granados, de la archidiócesis de Madrid y profesor de la Universidad San Dámaso, presentó ayer 21 de enero su nuevo libro El valor del cuerpo y de la sexualidad, publicado por la editorial EUNSA, en la parroquia de Santa María Magdalena de Madrid.

La obra ofrece una reflexión profunda y accesible sobre el cuerpo y la sexualidad humanas a la luz de la fe cristiana, en diálogo con los grandes retos culturales contemporáneos. El autor se apoya especialmente en la teología del cuerpo de san Juan Pablo II, así como en las enseñanzas de los papas posteriores, para subrayar la unidad inseparable de alma y cuerpo y la vocación al amor entendida como entrega, fidelidad y apertura a la vida.

Temática central

Durante la presentación, Granados explicó que el libro responde a preguntas decisivas de nuestro tiempo: si el cuerpo es solo un objeto o una realidad personal, si la sexualidad es mero placer o lenguaje del amor, y si la corporeidad humana posee un significado trascendente. Frente a visiones reductivas o utilitaristas, defendió una comprensión del cuerpo como misterio, don y signo del amor divino, con una dignidad inviolable desde la concepción hasta la muerte natural.

El punto de partida del libro es una constatación cultural: nuestra sociedad vive una profunda ambigüedad respecto al cuerpo. ¿Somos dueños de un cuerpo que podemos usar y redefinir a voluntad, o somos personas corpóreas llamadas a descubrir en él un sentido? Granados examina estas disyuntivas —placer o don, objeto o misterio, técnica o ética— y muestra cómo de su respuesta dependen no solo las decisiones personales, sino también el rumbo de la vida social.

La obra se apoya de manera especial en la teología del cuerpo de san Juan Pablo II, así como en el magisterio de los papas posteriores. Desde este marco, el autor presenta el cuerpo como expresión de la persona y como lugar donde se hace visible el amor: un lenguaje capaz de comunión, entrega y fecundidad. La sexualidad aparece así no como un simple impulso biológico ni como una realidad sospechosa, sino como una dimensión constitutiva de la vocación al amor, inscrita en la masculinidad y la feminidad y abierta a la donación responsable.

Otras cuestiones

Uno de los ejes más sugerentes del libro es la comprensión sacramental del cuerpo. Granados subraya que la materialidad del cuerpo humano es capaz de transparentar lo invisible y remitir al misterio divino, especialmente a la luz de la Encarnación. El hecho de que el Verbo se haya hecho carne confiere al cuerpo una dignidad inédita y permite entender el eros humano como una fuerza herida pero llamada a ser sanada y elevada por el amor verdadero.

Desde esta perspectiva, el autor aborda con claridad y profundidad cuestiones concretas como el pudor y la desnudez, el compromiso afectivo, la procreación responsable, el valor del celibato, el sufrimiento y la fragilidad, la dignidad del embrión, el final de la vida o los planteamientos de la ideología de género. 

Prosa y poesía

Una de las originalidades de la obra es su diálogo con la literatura y la poesía: cada uno de los 22 capítulos se abre con un ejemplo tomado de una gran novela y concluye con poemas que sintetizan el contenido reflexionado, mostrando cómo la experiencia humana ha intuido, también desde el arte, el sentido profundo del cuerpo y del amor.

Granados concluyó la presentación afirmando que el misterio del cuerpo humano solo se comprende plenamente a la luz de Jesucristo, el Verbo encarnado, en quien el deseo de belleza, amor y plenitud encuentra su respuesta definitiva.

Evangelización

El “Detente”, un signo que vuelve a latir entre los jóvenes

Pequeño y discreto, el detente es un signo de fe que ha atravesado siglos de historia y hoy vuelve a ser llevado por muchos jóvenes como expresión de confianza y amor al Sagrado Corazón de Jesús.

Teresa Aguado Peña·23 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

Entre los signos de devoción cristiana, el «detente» ocupa un lugar especial. Hoy muchos jóvenes lo utilizan como un símbolo sencillo pero lleno de confianza y amor al Sagrado Corazón de Jesús. Sin embargo, detrás de este pequeño emblema hay una historia rica, marcada por apariciones, santos, epidemias y guerras.

¿Qué es el detente?

El detente es un pequeño emblema que antiguamente se llevaba cosido al pecho (hoy está de moda llevarlo en la funda del móvil) , generalmente con la imagen del Sagrado Corazón de Jesús. Su nombre proviene de la expresión “detente”, una súplica dirigida al mal, al demonio y a todo peligro, invocando la protección de Cristo. Es signo del amor al Corazón de Jesús y de la confianza en su amparo frente a las acechanzas del maligno.

También se le conoce como el “Pequeño Escapulario del Sagrado Corazón”, aunque no es un escapulario en sentido estricto. No requiere ceremonia especial ni bendición para su uso: basta llevarlo con fe.

El origen de la devoción: santa Margarita María Alacoque

La devoción al Sagrado Corazón de Jesús nace en el siglo XVII, a partir de las apariciones de Jesucristo a santa Margarita María Alacoque, religiosa de la Visitación.

El 27 de diciembre de 1673, mientras oraba ante el Santísimo Sacramento, recibió la primera revelación. En esta experiencia mística, el Señor le mostró su Corazón ardiente de amor por la humanidad, herido por la ingratitud de los hombres, y le confió la misión de dar a conocer esta devoción.

En las revelaciones posteriores, Jesús le mostró su Corazón rodeado de espinas y coronado por la cruz, símbolo de su amor sacrificado y del dolor causado por el pecado. Le expresó su deseo de ser amado, de rescatar a las almas del poder del mal y de derramar abundantes gracias sobre quienes veneraran su Corazón, especialmente llevando su imagen en las casas o sobre el pecho como signo de amor y protección. Ella misma las llevaba bajo el hábito y animaba a sus novicias a hacer lo mismo.

En la tercera revelación, durante la fiesta del Corpus Christi de 1674, Cristo le pidió prácticas concretas de reparación: la comunión frecuente, la devoción de los primeros viernes y la Hora Santa en la noche del jueves al viernes, uniéndose a su agonía en Getsemaní. Así quedó claramente establecida la devoción al Sagrado Corazón como camino de amor, reparación y confianza total en Cristo.

El detente y la plaga de Marsella

El uso del detente se difundió de forma extraordinaria durante la plaga de Marsella de 1720. En ese contexto, este emblema fue conocido como “Salvaguardia”. Consistía en un trozo de tela blanca con el Sagrado Corazón bordado y la leyenda: «Oh Corazón de Jesús, abismo de amor y misericordia, en ti confío».

La forma más cercana al detente actual fue impulsada por la Venerable Ana Magdalena Rémuzat, quien, advertida del desastre que causaría la plaga, promovió con sus hermanas la confección y distribución de miles de estos emblemas por la ciudad y sus alrededores. Poco después, según relatan las crónicas, la epidemia cesó, reforzando la devoción popular al Sagrado Corazón.

El Beato Bernardo de Hoyos y el “Reinaré en España”

En España, el gran apóstol del Sagrado Corazón fue el beato Bernardo de Hoyos (1711–1735). A los 21 años, mientras copiaba fragmentos del libro «De cultu Sacratissimi Cordis Iesu», conoció esta devoción que transformó su vida. Él mismo relató haber sentido un amor profundo y una certeza de ser amado.

Al igual que santa Margarita, mientras oraba ante el Santísimo, recibió palabras del mismo Jesús, quien le confió la misión de extender esta devoción en España. Ante las dificultades, Cristo le consoló con una promesa que marcaría la historia espiritual del país: «Reinaré en España, y con más veneración que en otras muchas partes».

“Detente bala”: fe en tiempos de guerra

Desde Francia, la costumbre de coser el detente en la ropa de hijos, esposos o hermanos que iban a la guerra se extendió rápidamente. Se confiaba en la protección del Sagrado Corazón en el campo de batalla.

En el siglo XIX, las tropas carlistas en España llevaban escapularios con la inscripción: «Detente bala, el Corazón de Jesús está conmigo», y en muchos casos añadían «Reinaré en España» o incluso una parte del Padrenuestro: «venga a nosotros tu Reino».

Durante las guerras civiles del siglo XIX y más tarde en la Guerra Civil española (1936–1939), el detente se popularizó entre requetés, legionarios y algunos falangistas. La devoción también cruzó el Atlántico: los Cristeros mexicanos lo portaron durante su levantamiento contra el gobierno de Plutarco Elías Calles, con la inscripción: «Detente, enemigo malo, el Corazón de Jesús está conmigo».

Persecución y fidelidad

En tiempos de la Revolución Francesa, estos emblemas fueron considerados símbolos de fanatismo y hostilidad al régimen. Incluso durante el juicio de María Antonieta, se utilizó como prueba en su contra la posesión de una imagen del Sagrado Corazón con la inscripción: «Sagrado Corazón de Jesús, ten misericordia de nosotros».

Lejos de desaparecer, el detente se fortaleció como signo de resistencia espiritual y fidelidad cristiana.

Indulgencia concedida por Pío IX

En 1872, el papa Pío IX concedió una indulgencia de 100 días, una vez al día, a todos los fieles que portaran el detente y rezaran un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria. En un breve posterior aclaró que, al no ser un escapulario en sentido estricto, no requería bendición ni inscripción específica: bastaba llevarlo colgado al cuello.

El mismo Papa compuso una hermosa oración al Sagrado Corazón, invitando a unir el propio corazón al de Cristo en adoración, reparación y amor:

«¡Abridme vuestro Sagrado Corazón, oh Señor Jesús! Mostradme sus encantos, unidme a Él para siempre. Que todos los movimientos y latidos de mi corazón, incluso durante el sueño, os sean un testimonio de mi amor y os digan sin cesar: Sí, Señor Jesús, yo os adoro; aceptad el poco bien que practico; hacedme la merced de reparar el mal cometido; para que os alabe en el tiempo y os bendiga durante toda la eternidad. Amén».

Un signo vivo hoy

Hoy, el detente sigue siendo un signo sencillo pero poderoso. Para muchos jóvenes es una forma concreta de llevar a Cristo en el centro de la vida cotidiana, un recordatorio de que el Corazón de Jesús está cerca, ama, protege y acompaña ante la tentación del maligno.

Así, el detente se ha convertido en un signo de fidelidad al Sacratísimo Corazón de Jesucristo: una insignia que ennoblece, una defensa en nuestras batallas y un escudo que nos recuerda que ese Corazón, que tanto amó a los hombres, sigue reinando.

Vaticano

Giorgio Lingua, nuevo nuncio en Israel

El Vaticano ha nombrado al arzobispo Giorgio Lingua nuevo nuncio en Israel, en un relevo por edad que garantiza continuidad diplomática en un contexto especialmente sensible.

Redacción Omnes·22 de enero de 2026·Tiempo de lectura: < 1 minuto

León XIV ha aceptado, por límite de edad, la renuncia del arzobispo Adolfo Tito Yllana y ha nombrado en su lugar al arzobispo Giorgio Lingua como nuncio apostólico en Israel y delegado apostólico en Jerusalén y Palestina, según el comunicado oficial difundido por el Vaticano.

Hasta ahora, Giorgio Lingua ha sido arzobispo titular de Tuscania y nuncio apostólico en Croacia. Además, fue nuncio en Irak y Jordania y posteriormente en Cuba, antes de asumir Croacia.

¿Qué significa este cambio?

El nombramiento de Lingua no modifica la postura doctrinal ni la línea diplomática de la Santa Sede respecto a Jerusalén y la defensa de las comunidades cristianas, aunque sí podría incidir en la forma de diálogo y en la eficacia de las negociaciones diarias con distintos interlocutores.

Yllana llevaba años en un puesto marcado por la fricción recurrente en torno a los lugares santos, los permisos y el trato a las comunidades cristianas. Su salida, por tanto, no es una simple rotación, cierra una etapa y abre otra con un perfil distinto, pero con el mismo reto de fondo. Su renuncia por edad y nombramiento inmediato indica una transición ordenada, con la que Roma busca continuidad y experiencia.

Con este cambio, la Santa Sede apuesta por un diplomático experimentado para mantener una representación que, en el contexto actual, se ve cada vez más condicionada por las tensiones internacionales, los desafíos de seguridad y la vida cotidiana —precaria— de las comunidades cristianas de Israel.

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España

¿El despertar de una generación comienza en una plaza de toros?

Vistalegre fue testigo de una llamada a crear espacios donde la gente se pare, piense y busque la verdad por encima de las diferencias

Jose Maria Navalpotro·22 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 6 minutos

El impacto de la convocatoria El Despertar el pasado 17 de enero en Vistalegre no ha hecho más que crecer. Un evento original, en el que miles de jóvenes pagaron su entrada para oír a un sacerdote, y a un puñado de intelectuales para decirles verdades que van a contracorriente. Y para acabar con música y cervezas, también. El Despertar sonaba un poco a secta, pero los seis mil asistentes -la mayoría, en torno a los 30 años- a la antigua plaza de toros de Vistalegre estaban convocados a un evento que pretendía ser una llamada para entender la sociedad de otra manera. La clave: crear vínculos. Junto a ello, otras dos patas para la banqueta que sostiene la persona: el valor del trabajo bien hecho y atender la trascendencia.

“El Despertar” fue el evento masivo, la puesta de largo, de “It’s Time to Think”, una iniciativa que crearon durante de la pandemia un par de jóvenes, sin nadie detrás, ni partidos políticos, ni asociaciones, ni confesiones religiosas. Organizaron, llamando a amigos, reuniones online de decenas de personas que hacían preguntas a gente que tenía algo que decir. La iniciativa pasó a ser presencial el 5 de enero de 2022. Más de doscientos intelectuales han pasado por sus reuniones, los thinkglaos (más de cuatrocientos, en estos años) en más de treinta ciudades de España, Alemania y otros países. “Queremos crear espacios donde la gente se pare, piense y busque la verdad”, explicaba Javier Fernández, una de las cabezas visibles de esta iniciativa.

Perfil de los asistentes

“Hay un rumor que se extiende”, advertía el presentador en Vistalegre. “La gente quiere volver a construir, a unirnos, a trascender, a mirar una historia que no pertenece a nadie porque es la todos”. Se equivoca quien leyó la convocatoria en clave política o religiosa. ¿Había participantes de derechas? ¿Y católicos? Sí, claro, y gente de otros modos de pensar. Izquierda y derecha, religiosos y ateos, del norte y del sur. Muchos acudieron -pagando- sin saber muy bien a qué venían. Les había invitado un amigo. Esa es la clave del origen y crecimiento imparable de “It’s Time to Think”. “No es un evento cultural, ni una fiesta, es el comienzo de algo que no tiene nombre”, explicaban al inicio del acto, poco antes de soltar globos gigantes y de hacer ondear miles de pañoletas amarillas.

La idea era: ya sabemos en lo que no estamos de acuerdo, así que vamos a dialogar en qué podemos mejorar y en qué podemos ayudar. Señalaban tres problemas que conformaron el esquema del encuentro: la precariedad vital, la división provocada por las ideologías y que los problemas reales no son solucionados. 

Los ponentes

En el ruedo de Vistalegre actuaron once “matadores” a lo largo de cerca de cinco horas. Primeros espadas del pensamiento, y de las redes sociales.

Para poder hablar, primero el silencio. Y quién mejor que Jacques Philippe para introducir el tema. El sacerdote francés, de la Comunidad de las Bienaventuranzas, uno de los autores de espiritualidad más leídos en el mundo, habló de la “importancia de redescubrir el valor del silencio y aplicar en nuestra vida el recogimiento”. “El silencio nos pone en actitud de receptividad, de escucha. Nos lleva a nuestra dimensión sobrenatural”. “Hoy tendemos a planificarlo todo, pero la vida no es algo que se pueda planificar”. “Hay tendencia a reaccionar de forma inmediata, emocional. Así es difícil madurar una reflexión. Requiere tiempo, y el silencio permite esa reflexión”. “Sin silencio nos mantenemos en la superficie de las cosas y no iremos a lo profundo”. Los miles de asistentes escuchaban con avidez. Fueron diecisiete minutos exactos. Justo el tiempo estipulado. 

El segundo bloque consistió en el diálogo, con tres mesas redondas: cultura, trabajo, trascendencia. La primera, el Despertar de la Cultura, con Juan Soto Ivars -que acaba de incorporarse como columnista a ABC-, Ana Iris Simón -la autora de Feria es columnista en El país– y Jano García. La periodista resaltó la idea de comunidad, que se está perdiendo, al margen del estado y del mercado, y advirtió: “no valoramos lo que nos ha sido dado (familia, patria, sexo biológico) y parece que como si solo importase lo que elegimos nosotros”.

Jano García, economista y divulgador en redes, apuntó la crisis en la sociedad haciendo referencia a Ratzinger: “el problema es el nihilismo: el bien y el mal dan igual, todo es lo mismo, sostienen”. “Las diferencias pueden darse siempre que tengas una sociedad articulada en unos valores. Cada uno en su ámbito puede luchar por reivindicar esos valores. Eso no destruye la convivencia”.

Juan Soto Ivars, combativo y provocador, hizo referencia a una de las cuestiones trasversales de todo el evento: “La clave es que puedan surgir vínculos”. “En mi casa había un abuelo de extrema derecha, otro de extrema izquierda… Discutían… Pero por debajo de todo ello estaba la frase de mi abuela, que plasmamos en su epitafio: ‘Quereos mucho’”. Ana Iris añadió: “La solución es que tienen que regir la caridad y el amor. Parece cursi pero, por ejemplo, Podemos se refiere a eso cuando habla de la importancia de los cuidados”.

El mundo laboral

Para hablar del Despertar del Trabajo estaban convocados Juan Manuel de Prada, el filósofo francés Fabrice Hadjadj y el youtuber Antonini de Jiménez. El premio Planeta habló contra la precariedad del empleo que existe, y del individualismo: “Milton Friedman hablaba de una sociedad de robinsones y ante ello hay que oponer una resistencia antropológica”. En este sentido reaccionó contra la idea de prescindir de los demás en la lucha por la mejor social: “Necesitamos otra gente, y hay que trabajar con ellos. Y si es necesario, porque las actuales no nos sirvan, crean nuevas asociaciones, sindicatos, partidos políticos”.

El filósofo francés -que ha trasladado su residencia a España e intervino en español- se centró en la necesidad de que el trabajo tenga un sentido. “La inhumanidad de un empleo no se mide por el esfuerzo que requiere. Un partido de fútbol requiere gran esfuerzo, pero no por ello es inhumano. Lo que da sentido es el fin de la obra que se produce. Hoy falta ese sentido visible”. Al respecto habló de los que calificó como “bullshit works” (algo así como trabajos de caca de vaca, o de mierda de toro), en empresas grandes, con producción mecanizada o donde se trafica con productos financieros, sin saber muy bien el trabajador para qué hace eso. “No hacen una obra, solo funcionan”. Añadió que algunas empresas hablan de “una cultura del trabajo” y términos similares: “lo que hacen es perfumar esa ‘mierda’ del toro, en vez de torearlo. Quien no quiere coger el toro por los cuernos solo se puede limitar a recoger la mierda del toro”. “En los caballeros medievales, su esfuerzo tenía sentido porque había una doncella a la que defender o salvar. Hoy en el trabajo, sin ese sentido el esfuerzo no merece la pena”.

En un ruedo como el de Vistalegre, a Hadjadj le gustó el símil taurino y habló de sus contertulios -y en general, de cualquier opinión- como que ejercitaban distintos tipos de toreo, pero todos igualmente válidos: uno, un toreo de aguante, otro, aguerrido… Así, las cosas, De Prada calificó a Hadjadj como “nuestro Morante: torea con elegancia y hondura”.

Despertar de sentido

El último bloque se dedicó a la tercera pata de la banqueta que centraba el núcleo del evento. Era el Despertar de Sentido. Sarab Rey (antes llamada Izanami), evangélica, antropóloga, que goza de un indudable éxito en las redes hablando del comportamiento humano, compartió escenario con René ZZ, youtuber famoso por sus contenidos sobre tatuaje… hasta que se convirtió y es conocido por sus videos sobre la fe católica, y con Pedro Herrero, experto en comunicación y defensor de la familia. Fue otro diálogo en el que expusieron sus convicciones personales en tema religioso sin reparos. Algo de plena actualidad en un contexto como el actual en el que artistas, pensadores y creadores de contenido “salen del armario” religioso para mostrar en público su fe sin ambages.

El colofón lo puso José Ballesteros, otra figura de las redes sociales, con sus mensajes sobre liderazgo y motivación. En medio de la música festiva y un ambiente apoteósico, en la despedida, intervinieron brevemente el jurista Ricardo Calleja y de nuevo Pedro Herrero. Ellos fueron los primeros que tomaron parte de un “thinkglao”. Y resumieron con dos frases todo este despertar que quería empezar en Vistalegre. “Lo que sostiene esto es la amistad de dos amigos”, señaló Calleja. “Chavales, tenéis que transformar la realidad”, exhortó Herrero. 

El público, entusiasmado, se volcó en aplausos. En otras circunstancias habrían pedido las dos orejas y el rabo para una faena sobresaliente.

Mundo

Se aclaran las informaciones contradictorias sobre los secuestros en Nigeria

No es fácil tener claras las informaciones que llegan sobre la situación de los cristianos en Nigeria, pero algunos aspectos comienzan a esclarecerse.

Javier García Herrería·22 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

Por Ngala Killian Chimton, OSV News

Después de que se difundieran informes de que docenas de cristianos en Nigeria supuestamente habían vuelto a caer víctimas de secuestradores en otra señal de persecución contra los seguidores de Cristo en la nación más poblada de África, algunos policías dijeron que el secuestro no ocurrió.

Sin embargo, en la noche del 20 de enero, la policía nigeriana confirmó que un grupo de fieles fue secuestrado de tres iglesias en una zona remota del estado norteño de Kaduna, según un informe de la BBC del 21 de enero.

El caos informativo aumenta la creciente inseguridad de las comunidades cristianas que temen a los bandidos -desde Boko Haram hasta el grupo Estado Islámico y los pastores fulani- que en su mayoría quedan impunes, dicen los defensores cristianos.

Según el presidente de la Asociación Cristiana de Nigeria, Región Norte, al menos 160 cristianos fueron presuntamente llevados a la fuerza durante los servicios religiosos de la mañana del 18 de enero.

El reverendo John Hayab dijo que «los atacantes llegaron en gran número y bloquearon la entrada a las iglesias y obligaron a los fieles a salir al bosque».

«El número real que se llevaron fue 172, pero nueve escaparon, por lo que 163 están con ellos», dijo.

Según Reuters, un portavoz de la policía dijo el 19 de enero que los atacantes llegaron «con armas sofisticadas» y atacaron dos iglesias en Kurmin Wali.

Versiones contrarias

La policía dijo que el área es una comunidad forestal a la que es difícil acceder debido al mal estado de los caminos, pero explicó que se ha desplegado policías en la zona para tratar de localizar a los perpetradores y rescatar a las víctimas.

Pero otra unidad, la policía estatal de Kaduna, contradijo inicialmente esa declaración. El comisario de policía, Muhammad Rabiu, calificó de falsos los informes sobre un secuestro masivo de cristianos, afirmando que la policía no pudo identificar a ninguna de las personas presuntamente secuestradas.

Dauda Madaki, presidente del gobierno local de Kajuru, también desestimó los informes, calificándolos de falsos, sin «ninguna prueba del ataque. Le pregunté al jefe de la aldea, Mai Dan Zaria, y me dijo que no hubo tal ataque», explicó Madaki a la BBC.

El comisario de policía de Kaduna también retó a «cualquiera a enumerar los nombres de las víctimas secuestradas y otros detalles».

Aclaraciones definitivas

Pero más de dos días después del ataque a la aldea de Kurmin Wali, la policía finalmente dijo que una declaración anterior que negaba el ataque había sido «ampliamente malinterpretada», y los residentes locales confirmaron a la BBC que el número de secuestrados era 177 y 11 lograron escapar.

Afiniki Moses, cuyos familiares fueron presuntamente secuestrados, confirmó a Reuters que la banda armada secuestró a más de 170 personas durante un servicio religioso en dos iglesias, incluidos su esposo y sus dos hijos.

«Secuestraron a muchas personas de la comunidad, y mi marido estaba entre ellas. Como pueden ver, no me siento bien», declaró a Reuters.

Denuncias contra el gobierno

«Todos son cómplices», dijo Emeka Umeagbalasi, director de la agencia no gubernamental de inspiración católica Intersociety, acusando al gobierno nigeriano de diversos niveles de complicidad en los ataques contra los cristianos.

«El gobierno de Nigeria apoya firmemente lo que está sucediendo con los cristianos en el país. Es un gran proyecto, y lo hemos repetido una y otra vez», declaró a OSV News.

«Los cristianos son secuestrados todos los días y asesinados todos los días en este país», dijo Umeagbalasi.

Últimos incidentes

El patrón de terrorismo contra las comunidades cristianas es largo y dramático. En noviembre, el mundo observó con atención el secuestro de más de 300 escolares y sus profesores de la escuela católica Santa María en Papiri.

Inmediatamente después del secuestro, al menos 50 niños escaparon de sus captores. El 14 de diciembre, los captores liberaron a un grupo de 100, entre ellos 14 estudiantes de secundaria, un miembro del personal, 80 alumnos de primaria y cinco niños de guardería. Los demás cautivos fueron liberados el 21 de diciembre.

Estados Unidos llevó a cabo un ataque mortal en el noroeste de Nigeria el 25 de diciembre. El presidente Donald Trump declaró que el ataque tenía como objetivo terroristas del grupo Estado Islámico que perseguían a los cristianos en esa nación, lo que provocó reacciones encontradas de los líderes de la Iglesia nigeriana.

«Nada ha cambiado desde que Estados Unidos bombardeó esos objetivos del Estado Islámico», dijo Umeagbalasi a OSV News.

El negocio del secuestro

El secuestro en Nigeria se ha convertido en una industria criminal altamente organizada que genera enormes sumas de dinero, según un informe de la consultora de seguridad SBM Intelligence.

En el informe «Economía de la industria del secuestro en Nigeria», la organización afirmó que entre julio de 2023 y junio de 2024, al menos 7.568 personas fueron secuestradas en más de 1.130 incidentes.

El grupo de defensa Intersociety dijo que desde 2009, cuando Boko Haram comenzó su campaña asesina para establecer un califato en todo el Sahel, al menos 185.000 civiles nigerianos han sido asesinados, incluidos 125.000 cristianos y 60.000 musulmanes moderados.

Sin embargo, las cifras dadas en los informes de Intersociety fueron cuestionadas por el departamento de verificación de datos de la BBC, diciendo que la metodología de los informes no es clara y que a veces aparecen en ellos números repetidos.

Evangelización

Laura Mascaró: «Una voz me dijo: ‘reza y habla de mí'»

Enmedio de una enfermedad crónica y el agotamiento, la youtuber Laura Mascaró cayó de rodillas y escuchó una voz que lo cambió todo. Pasó de una espiritualidad New Age al descubrimiento de los sacramentos y la riqueza de la fe.

Teresa Aguado Peña·22 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 6 minutos

Laura Mascaró, madre homeschooler y emprendedora digital desde 2008, ha escrito libros, dirigido documentales, asesorado a centenares de familias y liderado un equipo de marketing multinivel. Aunque se crió en una familia católica y recibió los sacramentos de joven, siempre vivió muy alejada de la Iglesia. Una enfermedad y la búsqueda de respuestas la llevaron a escuchar la voz del Señor.

En una entrevista con Omnes, Laura cuenta cómo ha cambiado su forma de ver a Dios y a la Iglesia desde que se encontró con Él.

¿Qué marcó el antes y después de tu conversión?

—El punto de inflexión fue una enfermedad que tuve entre 2015 y 2019, supuestamente crónica e incurable. La medicación no me hacía ningún efecto y, aunque no me fuese a curar, yo quería algo que al menos aliviase los síntomas. Prácticamente vivía en la cama, tenía un bebé al que no podía cuidar, un niño de 10 años y un negocio. Mi vida quedó “en pausa” y me empeñé en encontrar soluciones, dijeran lo que dijeran los médicos.

Un día, en 2019, agotada y desesperada, caí de rodillas al suelo, llorando, y le pregunté a Dios: “¿Qué quieres de mí?”. Era la primera vez que rezaba sin reproches ni peticiones, que es lo que muchas veces hacemos: nos acordamos de Dios para pedirle cosas o para echarle las culpas. Pero casi nunca le preguntamos qué quiere de nosotros.

No tengo ni idea de cuánto tiempo pasó, si fueron segundos o minutos, pero oí una voz profunda, firme y amorosa al mismo tiempo, muy difícil de describir, que decía: “tienes que rezar y tienes que hablar de mí”. En ese momento fue como si mi cabeza se partiera en dos: una me decía que estaba loca. La otra tenía la certeza de que era la voz de Dios”.

Esa misma semana encontré un protocolo natural para mi enfermedad. Decidí probarlo y en cuatro meses desaparecieron los síntomas, dejé la medicación y los análisis salían perfectos. Volví a vivir con normalidad y me olvidé casi por completo de aquella experiencia con la voz de Dios.

Hasta que un par de años después, estando yo muy cerca del movimiento New Age, me puse a buscar un psicólogo para hacer terapia de recuperación de recuerdos. Volví a oír la misma voz. Me dijo: “tú no necesitas un psicólogo, necesitas un cura”. 24 horas después estaba hablando con un cura que se convirtió en mi padre espiritual y ya no hubo vuelta atrás. 

Cuando Dios te habla, ya nada vuelve a ser igual. ¿En qué ha cambiado tu vida desde que le conoces?

—Ahora tengo esa paz y esa alegría que vi en otros. Sé que no tengo que hacerlo todo yo sola, que no todo depende de mí, y es un gran alivio. Al principio, incluso, me sentía irresponsable, porque a mí me educaron para pensar, tomar decisiones y actuar. Y ahora, muchas veces, mi única acción es rezar.

Muchas veces, cuando tengo por delante una tarea o un proyecto que me parecen demasiado grandes o difíciles, me pregunto: “¿cuáles son mis cinco panes?” Porque yo sólo tengo que poner los 5 panes. El resto, lo hace Él.

Después de tu conversión y de tomar partido en esa “guerra espiritual” de la que hablas, ¿qué le dirías a una persona que dice que cree en Dios y no en la Iglesia? 

—Les diría, en primer lugar, que si se consideran cristianos, ni que sea remotamente, que busquen en la Biblia la institución de los sacramentos y de la Iglesia, empezando por ahí. Que lean también Hechos 8, 30-31 (“¿Cómo voy a entender lo que leo si nadie me guía?”). 

A mí también me dio mucho que pensar una imagen que corría por internet con un listado de diferentes denominaciones cristianas, con el nombre de su fundador y el año y lugar de su institución. Sólo en una ponía “Jesucristo, año 33, Jerusalén”. Así que tiré de ese hilo.

Y luego, que entren en una iglesia, que busquen el Sagrario (la cajita con la velita de color rojo), y que le pregunten directamente a Él. Hay muchas buenas preguntas que hacerle: “qué quieres de mí”, “dónde me quieres”, “dónde estás”. Que se queden en silencio un rato y que después se vayan y sigan con su vida con el corazón abierto, dispuestos a recibir una respuesta.

Hablas de que no veías ni bondad ni belleza en los cristianos y que, por tanto, no creías que hubiera verdad en ellos. En cierto modo veías la aparente hipocresía del cristiano. Muchos no creyentes tienen la misma percepción. ¿Cómo cambió tu percepción de los cristianos y de la fe a lo largo de tu proceso de conversión?

—Sigo viendo mucha hipocresía, mucha superioridad moral y mucho postureo, porque los hay. Pero ahora, también veo que todos somos creados y amados por Dios. Que Cristo también se subió a la cruz por ese hipócrita, por el que me cae mal, por el que dice una cosa y hace otra, por el que se equivoca en sus prioridades. ¿Y quién soy yo para etiquetarles? Todos estamos igualmente heridos por el pecado y todos tenemos, hasta el último segundo de nuestra vida, la posibilidad de aceptar a Cristo como salvador.

Me dijo un amigo monje: nunca juzgues y nunca critiques, porque no conoces el corazón ni las circunstancias de esas personas. Desde entonces empecé a añadir la coletilla “y si…”, cada vez que empezaba a criticar. ¿Ese al que yo considero mala persona, va a Misa? En vez de criticar pienso: “¿y si la Misa es lo único bueno que hay en su vida? ¡Peor sería no ir!”. Aprendí a ver y pensar las cosas de otra manera, con más amor.

Y luego conocí a algunos católicos que eran pura paz y alegría. Que los veía y pensaba: “yo quiero lo que ellos tienen”.

Cuando saliste del “armario católico” algunas personas te dejaron de seguir en Instagram. ¿Cómo interpretas eso? ¿Consideras que en ello se ve reflejada la cultura woke o de la cancelación?

—Pienso que a mucha gente le pasa lo mismo que a mí. Todos buscamos la verdad, queremos entender el sentido de la vida, tenemos heridas que sanar… y buscamos en todas partes menos en una. En mi caso, porque en la Iglesia ya había estado (teóricamente) y no me había “servido” para nada. Consideramos que ya hemos estado ahí y que no ha traído nada bueno, así que aceptamos y respetamos al que adopta una filosofía de vida oriental, sincretista o inventada. Todo está bien, menos la Iglesia católica, que tiene muy mala prensa. Hay que reconocer que muchas cosas se han hecho muy mal. Yo misma fui a un colegio católico en el que nunca tuvimos una Misa de inicio de curso, ni había momentos para la oración, ni vimos nunca un rosario de cerca, ni se nos iniciaba en la confesión.

Para mí, que 60 personas dejaran de seguirme en un solo día era mucha gente. Pero también es cierto que muchas otras personas me escribieron para darme la bienvenida a casa, para decirme que habían rezado por mí o para pedirme que les contara mi experiencia, porque ellas estaban en el umbral y les faltaba un empujón para terminar de entrar. Sé que Dios me ha usado para darle ese empujón a mucha gente y espero que me siga usando durante largos años.

Hablas de un punto negro en tu corazón a causa de no ser capaz de perdonar, ¿cómo ha hecho Dios para que hayas podido perdonar? 

—El cura con el que hablé al día siguiente me dijo algo muy sencillo. Dijo: “cuando Dios te dé su gracia, perdonarás sin darte cuenta”. Y yo, que venía del New Age, donde todo recae sobre tus espaldas, donde siempre “te tienes que trabajar”, donde siempre hay algo que debes sanar en tí, no podía creerlo.

Cuando mi marido hizo el catecumenado para confirmarse, antes de casarnos, yo le acompañé a todas las sesiones. Solíamos comentar que nos llamaba mucho la atención la cantidad de veces que se repetía la expresión “dejarse hacer”. No lo entendíamos.

Hablando del perdón, por ejemplo, mi enfoque era: que alguien me diga qué tengo que hacer. Pero no se trata de lo que nosotros tenemos que “hacer”. Lo único que tenemos que hacer es ponernos en sus manos, decirle “tú mandas”. Y así fue. Yo no “hice” nada. Y un día, vi que había perdonado sin darme cuenta.

Hay una cosa muy importante que a veces nos cuesta entender: tenemos que rezar más y tenemos que aprender a rezar. Está muy bien pedir que te vaya bien ese examen o que encuentres una casa para comprar y puedas pagarla. Pero hay que rezar más pidiendo más fe, más humildad y mayor discernimiento para saber cuál es la voluntad de Dios. Hay que rendirse, dejar de intentar controlarlo todo y decirle “tú mandas”. Por eso mi canal de YouTube se llama En manos del Guionista. Porque el guionista de tu vida no eres tú, es Dios.

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Evangelización

San Vicente, mártir: testigo de Cristo para los jóvenes

San Vicente, diácono y mártir, no es solo una figura del pasado, sino un testigo luminoso de fidelidad, verdad y amor a Cristo. Su vida y martirio, nacidos en la persecución pero sostenidos por el Espíritu, siguen ofreciendo hoy —especialmente a los jóvenes— un ejemplo actual de coherencia, valentía y entrega.

Reynaldo Jesús·22 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 6 minutos

La figura de San Vicente, diácono y mártir de Huesca, sigue fascinando a creyentes y estudiosos por igual. De hecho, su testimonio, situado en el marco de la persecución de Diocleciano a comienzos del s. IV, conserva una sorprendente actualidad. No es solo un “personaje antiguo”, ni “un capítulo heroico del pasado”; por el contrario, es una llamada viva a la fidelidad, al amor valiente y a la verdad que libera.

Es curioso que la historia cristiana lo presenta como un servidor cercano a su obispo, un anunciador de la fe lleno de una valentía en todo singular, cuya génesis no es otro que el mismo Espíritu, prueba de ello es que Vicente es un hombre capaz de entregar su vida sin rencor.

Haremos un breve recorrido sobre el significado de este santo oscense desde su identidad como diácono, su martirio, la tradición litúrgica que lo ha venerado y, finalmente, nos dejaremos iluminar con el pensamiento del Papa Benedicto XVI, cuyas enseñanzas sobre la verdad, la libertad y el amor permiten redescubrir su valor para nuestro tiempo, en esta ocasión, especialmente para los jóvenes.

Breve contexto histórico

Vicente vivió durante la gran persecución emprendida por el emperador Diocleciano entre los años 303 y 304. Un tiempo en donde ser cristiano implicaba un riesgo real: se destruyeron templos, se prohibieron reuniones, y se obligó a renegar de la fe para conservar la vida. En este contexto fueron arrestados Valero, obispo de Zaragoza, y su diácono, Vicente, natural de Huesca.

La antigua Passio Sancti Vincentii relata que, debido a que Valero tenía dificultades de habla, era Vicente quien habitualmente se encargaba de proclamar la Palabra en nombre del obispo. Esta misión explica que, ante el gobernador Daciano, era el joven diácono el que tomó la palabra para defender la fe de la comunidad. Mientras que Valero fue enviado al destierro, a Vicente se le vio sometido a diversos tormentos en Valentia (hoy Valencia), donde finalmente entregó su vida.

Además, los textos patrísticos e himnos de Prudencio —como el Peristephanon V— subrayan la serenidad interior del mártir, su fortaleza espiritual y su alegría en medio del dolor, signo de la presencia del Espíritu Santo. Su testimonio y fama se extendió rápidamente, convirtiéndose en una de las figuras más queridas de la Iglesia hispana.

Vicente: el mártir servidor de la caridad y anunciador de la Palabra

Hablar de San Vicente como diácono es adentrarse en la esencia de su vocación. En la Iglesia primitiva, el diaconado unía dos dimensiones inseparables: en primer lugar, el servicio concreto a la comunidad, especialmente a los pobres; y, en segundo lugar, la proclamación de la Palabra, siempre en comunión con el obispo. San Agustín, al referirse a Vicente, lo describe como alguien que sirvió a Cristo “con la palabra y con las obras” (Serm. 276). Esta doble misión define toda su vida y prepara el terreno para comprender su martirio.

Vicente no fue un ideólogo ni un agitador; fue un servidor. Su valentía brotaba de una espiritualidad profunda y de una vida entregada a los demás, una entrega desinteresada, generosa y sin pensar tanto en sí mismo, como en el bien que él podía hacer con sus actos, con sus palabras y, ¿por qué no decirlo?, con su propio martirio, el cual, no fue fruto de la improvisación, sino la consecuencia lógica de haber vivido diariamente la diaconía: servicio a Dios, servicio al Evangelio, servicio al prójimo.

Ahora bien, para la Iglesia antigua, el mártir es aquel que participa de la Pasión de Cristo. Tertuliano decía que “la sangre de los mártires es semilla de cristianos”, porque en ellos resplandece el rostro de Jesús de un modo particularísimo. En la Passio, a medida que Vicente sufría, se afirmaba que era sostenido por “otro”, en una clara alusión al Espíritu Santo. El mártir no es un héroe solitario; es alguien llevado por la gracia.

Vicente no muere por un ideal abstracto ni por testarudez, sino por la Verdad que da vida, Cristo. Cuando el gobernador le ofrece salvarse si reniega de su fe, él responde —según la tradición— con una firmeza serena: no podía negar aquello que daba sentido a su existencia. San Agustín enseñaba que “no es el tormento, sino la causa, lo que hace al mártir”. En Vicente, la causa era Cristo mismo.

Las fuentes subrayan que Vicente mostraba una paz interior que impresionaba incluso a sus propios perseguidores. Esta paz es indicio del Espíritu Santo, que transforma el miedo en valentía. El martirio, así comprendido, es un acto de amor más que de resistencia: una entrega libre y confiada.

La voz de la liturgia: Vicente, luz de la Iglesia

La liturgia ha conservado desde los primeros siglos la memoria de Vicente. En antiguos sacramentarios (Leonianum y Gregorianum) aparece su celebración. La oración colecta de su fiesta expresa con sencillez el núcleo de su testimonio: “imitar su fortaleza para amar lo que él amó y practicar lo que enseñó”. El poeta cristiano Prudencio lo llama lumen Hispaniae, “luz de Hispania”. No lo hace por motivos nacionalistas, sino porque veía en él una luz que brota de Cristo.

Su martirio se convertía en una proclamación viva del Evangelio. Esta valoración litúrgica nos muestra que Vicente no solo fue un defensor de la fe, sino un modelo espiritual, un referente para las comunidades y un generador de vida cristiana.

Una lectura actual del testimonio de San Vicente

Décadas recientes han vuelto a poner de relieve el martirio cristiano como testimonio de verdad, amor y libertad. En este sentido, el pensamiento de Benedicto XVI ayuda a iluminar la figura de San Vicente y a situarla en diálogo con los desafíos de hoy.

En primer lugar, desde el criterio de la Verdad que libera, Benedicto XVI insistió en que la verdad no se impone, pero “tiene su propia fuerza”. En un mundo donde se teme afirmar certezas, el mártir nos recuerda que la verdad es un bien que se debe amar y custodiar. Vicente no se salvó mintiendo, porque sabía que la mentira esclaviza. Su libertad nacía de la verdad de Cristo.

En segundo lugar, si consideramos el amor como centro del cristianismo, en Deus Caritas Est, el Papa enseña que el amor es la esencia de la vida cristiana. El martirio, lejos de ser un gesto de desafío, es la expresión más grande de este amor. Vicente no muere por odio al perseguidor, sino por amor a Cristo y a su Iglesia. Su mansedumbre confirma que el martirio cristiano no es violencia, sino comunión.

En tercer lugar, hemos de asumir que la luz de Vicente y su martirio, es capaz de iluminar incluso los errores que propone el relativismo moderno, mostrando sobre él la Verdad del Evangelio, de hecho, en reiteradas ocasiones el Papa Benedicto XVI denunció la “dictadura del relativismo”, que confunde libertad con ausencia de verdad. Vicente es un antídoto frente a esta cultura: un cristiano humilde pero firme, que no renuncia a confesar lo que cree. Su ejemplo es especialmente valioso para los diáconos y agentes de evangelización de hoy.

Y, en cuarto lugar, sobre los criterios de libertad religiosa y la fuerza de la conciencia, en discursos en el Bundestag y en el Collège des Bernardins, Benedicto XVI defendió la presencia pública de la fe. En el caso de Vicente, decir sí a Dios y no a las exigencias del poder, anticipa una visión: la conciencia es territorio sagrado que ningún gobierno puede invadir. Su martirio es defensa de la libertad religiosa en su forma más pura.

San Vicente y los jóvenes de nuestro tiempo

Entre todos los mensajes que San Vicente ofrece a la Iglesia actual, uno sobresale especialmente: su cercanía y fuerza para los jóvenes. ¿Por qué? Porque es un auténtico testimonio de coherencia, de hecho, hoy los jóvenes valoran la autenticidad. San Vicente no vivió una fe a medias, por el contrario, su vida fue un “sí” rotundo y sin doblez. En un mundo donde abundan discursos vacíos, los jóvenes pueden encontrar en él un ejemplo de coherencia radical.

Ahora bien, desde la vida del diácono Vicente se muestra que la fe es una aventura, ya que la vida de Vicente estaba marcada por el servicio, la lucha interior, la predicación, la amistad con su obispo y, finalmente, el testimonio. Fue una existencia apasionante. Hoy muchos jóvenes buscan causas por las que vivir; Vicente les recuerda que Cristo es la aventura más grande, y en consecuencia la causa radical de la propia existencia.

También en Vicente se nos enseña que la valentía nace de la fe, no puede ser experiencia aislada del campo de la fe. Los jóvenes viven presiones sociales, dudas, comparaciones, miedos, y Vicente enseña que la fuerza no está en la autosuficiencia, sino en el Espíritu Santo. Su vida proclama que la fe no debilita, sino que hace libres y fortalece.

Y finalmente, el mensaje que ha de impresionar es que su vida y martirio son modelo de servicio y signo creíble de que verdaderamente hay algo que importa y nos supera. El diaconado de Vicente muestra que la grandeza cristiana está en servir.

Muchos jóvenes sienten deseos de ayudar; San Vicente canaliza esa generosidad hacia un servicio que nace del Evangelio, un servicio que produce alegría y a la vez, es un signo creíble, visible y que se puede notar. Prudencio, al describirlo en el Peristephanon, subraya su alegría en medio del sufrimiento. Los jóvenes buscan alegría auténtica, no ilusoria. En Vicente se puede ver que la verdadera alegría nace de un corazón entregado a Cristo.

San Vicente, diácono y mártir, es una figura que trasciende. Su testimonio ilumina la vida de la Iglesia, inspira a los diáconos, fortalece a los cristianos perseguidos, despierta la fe en quienes dudan y ofrece a los jóvenes un ejemplo de autenticidad y valentía.

Vicente aparece como un testigo de la verdad que libera, un servidor movido por el amor, y un hombre profundamente libre. Su vida muestra que seguir a Cristo no es una carga, sino una plenitud. Y su fidelidad invita a todos —especialmente a los jóvenes— a vivir la fe de manera alegre, coherente y valiente y sigue siendo, como decía Prudencio, lumen Hispaniae: luz que no se apaga, faro que guía y ejemplo que fortalece a la Iglesia de cada tiempo.

El autorReynaldo Jesús

Vaticano

3 focos del Papa: humanidad de Cristo, corderos para palios y compasión

La revelación de Dios a través de la humanidad de Jesucristo, los corderos con motivo de santa Inés, para los palios de los nuevos arzobispos, y la imagen del buen samaritano compasivo con los enfermos, son tres focos del corazón del Papa León.  

Redacción Omnes·22 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

El Papa ha presentado entre ayer y hoy tres focos de atención especial. Dios se revela a través de la humanidad de Jesús, no solo como un “canal de transmisión de verdades intelectuales”. Hoy, en la fiesta de santa Inés, se presentaron al Papa dos corderos para ser bendecidos, y su lana se utilizará para los palios de los nuevos arzobispos. Y la compasión con los que sufren, los enfermos.

Conocer a Dios en Cristo

1.- León XIV continuó el 21 de enero su catequesis sobre el Concilio Vaticano II en la Audiencia general semanal. Su catequesis se refirió a Constitución dogmática “Dei Verbum”, la enseñanza de la Iglesia sobre la revelación divina.

Al conocer a Jesús, el Papa afirmó que podemos entablar una relación con Dios como sus hijos adoptivos, la cual se reveló a través de la humanidad de Jesús.

Para conocer a Dios en Cristo, debemos acoger su humanidad integral: la verdad de Dios no se revela plenamente cuando le resta algo a lo humano, así como la integridad de la humanidad de Jesús no disminuye la plenitud del don divino –dijo–. Es la humanidad integral de Jesús la que nos revela la verdad del Padre.

Continuó diciendo que, al hacerse hombre, Jesús “nace, sana, enseña, sufre, muere, resucita y permanece entre nosotros. Por lo tanto, para honrar la grandeza de la encarnación, no basta considerar a Jesús como el canal de transmisión de las verdades intelectuales”.

Jesús es la Palabra de Dios encarnada

Dios se comunica con nosotros, dijo el Papa, y al mismo tiempo, Jesús es la Palabra de Dios encarnada. A través de esta forma corporal, se revela la verdad de Dios.

“Jesucristo es el lugar donde reconocemos la verdad de Dios Padre, al tiempo que nos descubrimos conocidos por Él como hijos en el Hijo, llamados al mismo destino de vida plena”, afirmó.

Carga con la oveja perdida

2.- Lana de los corderos para los palios de los arzobispos. Hoy, memoria litúrgica de santa Inés (Agnes), se presentaron al Papa dos corderos, para ser bendecidos en la fiesta.

La lana de estos corderos se utilizará para confeccionar los palios de los nuevos arzobispos metropolitanos. Evocan a Jesús que carga la oveja perdida, simbolizando el cuidado y la guía del arzobispo hacia su rebaño.

El rito de bendición de los Palios y su entrega a los arzobispados es realizado por el Santo Padre el 29 de junio, solemnidad de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo.

“Peregrinación del Rosario” en el santuario de Lourdes, organizada por la orden dominica desde 1908 y celebrada del 2 al 4 de octubre de 2025. (Foto de OSV News/cortesía del santuario de Lourdes).

La compasión del samaritano

3.- 34 Jornada Mundial del Enfermo. Se celebrará solemnemente en Chiclayo, Perú, el 11 de febrero de 2026, indica el Papa en su Mensaje para la Jornada Mundial del Enfermo. El lema general es ‘La compasión del samaritano: amar llevando el dolor del otro’.

El Santo Padre ha querido proponer de nuevo “la imagen del buen samaritano, siempre actual y necesaria para redescubrir la belleza de la caridad y la dimensión social de la compasión, para poner la atención en los necesitados y los que sufren, como son los enfermos”.

El mensaje del Papa se divide en tres partes.

a) El regalo del encuentro: la alegría de dar cercanía y presencia

“Vivimos inmersos en la cultura de lo rápido, de lo inmediato, de las prisas, así como también del descarte y la indiferencia, que nos impide acercarnos y detenernos en el camino para mirar las necesidades y los sufrimientos a nuestro alrededor”, ha dicho el Papa.

La parábola narra que el samaritano al ver al herido no “pasó de largo”, sino que “tuvo para él una mirada abierta y atenta, la mirada de Jesús, que lo llevó a una cercanía humana y solidaria. El samaritano ‘se detuvo, le regaló cercanía, lo curó con sus propias manos, puso también dinero de su bolsillo y se ocupó de él. Sobre todo […] le dio su tiempo”. 

“El amor no es pasivo, va al encuentro del otro; ser prójimo no depende de la cercanía física o social, sino de la decisión de amar”, ha subrayado el Santo Padre. Por eso, “el cristiano se hace prójimo del que sufre, siguiendo el ejemplo de Cristo, el verdadero Samaritano divino que se acercó a la humanidad herida”. 

b) La misión compartida en el cuidado de los enfermos

“Yo mismo he constatado, en mi experiencia como misionero y obispo en Perú, cómo muchas personas comparten la misericordia y la compasión al estilo del samaritano y el posadero. Los familiares, los vecinos, los operadores sanitarios, los agentes de pastoral sanitaria y tantos otros que se detienen, se acercan, curan, cargan, acompañan y ofrecen de lo suyo, dan a la compasión una dimensión social”.

“Esta experiencia, que se realiza en un entramado de relaciones, supera el mero compromiso individual. De este modo, en la Exhortación apostólica Dilexi te no sólo me he referido al cuidado de los enfermos como una “parte importante” de la misión de la Iglesia, sino como una auténtica “acción eclesial (n. 49)”.

c) Movidos siempre por el amor a Dios, para encontrarnos con nosotros mismos y con el hermano

“Deseo vivamente que no falte nunca en nuestro estilo de vida cristiana esta dimensión fraterna, “samaritana”, incluyente, valiente, comprometida y solidaria que tiene su raíz más íntima en nuestra unión con Dios, en la fe en Jesucristo. Encendidos por ese amor divino, podremos realmente entregarnos en favor de todos los que sufren, especialmente por nuestros hermanos enfermos, ancianos y afligidos”.

Elevemos nuestra oración a la Bienaventurada Virgen María, Salud de los Enfermos, invita el Papa. “Pidamos su ayuda por todos los que sufren, los necesitados de compasión, escucha y consuelo, y supliquemos su intercesión con esta antigua oración, que se rezaba en familia por quienes viven en la enfermedad y en el dolor”:

Oración a la Bienaventurada Virgen María, Salud de los Enfermos

Dulce Madre, no te alejes,
tu vista de mí no apartes.
Ven conmigo a todas partes
y nunca solo me dejes.
Ya que me proteges tanto
como verdadera Madre,
Haz que me bendiga el Padre,
el Hijo y el Espíritu Santo.

Vaticano, 13 de enero de 2026

LEÓN PP. XIV

El autorRedacción Omnes

Evangelio

Luz para ver y fuerza para quererlo

Vitus Ntube·22 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

El Evangelio de hoy nos ofrece varios temas profundos. Vemos a nuestro Señor establecerse en la ciudad de Cafarnaúm y fundar allí la base de su ministerio público. San Mateo interpreta este traslado como el cumplimiento de la profecía de Isaías: “Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles. El pueblo que habitaba en tinieblas vio una luz grande; a los que habitaban en tierra y sombras de muerte, una luz les brilló”.

Por su sola presencia, Jesús trae luz al pueblo. A través de su predicación, trae la luz de la conversión. Esta luz nos permite examinar nuestra vida con honestidad, reconocer nuestra insuficiencia y nuestro pecado, y descubrir nuevamente el camino que nos conduce de regreso a Él.

Vemos el efecto inmediato de esta luz en la siguiente escena. Jesús encuentra a dos hermanos junto al mar de Galilea -Pedro y Andrés- y los llama. Ellos lo siguen sin dudar. Cafarnaúm, tan central en el ministerio de Cristo, fue también la tierra de estos primeros apóstoles llamados. Allí encontraron a Cristo y recibieron su vocación. Vieron su luz y vivieron su propia “conversión”, por así decirlo, al elegir seguirlo. Toda verdadera conversión debe llevar siempre a seguir a Cristo. La prontitud con que dejaron sus redes y a su padre nos enseña que ni los bienes materiales ni las relaciones humanas deben convertirse en obstáculos para la conversión, o para seguir a Cristo. Para seguir el plan de Dios necesitamos luz para ver el camino y fuerza para querer unirse a la voluntad divina, como hicieron Pedro y Andrés.

Pedro y Andrés tuvieron su Cafarnaúm; Pablo tuvo la luz que lo encontró en el camino de Damasco. Su conversión maduró en su encuentro con Cristo y cambió radicalmente su vida. Lo que le ocurrió en el camino de Damasco fue gracias a la luz divina. Cada uno de nosotros tiene también su propio “Cafarnaúm”: ese lugar donde la luz de Dios irrumpe inesperadamente en nuestras actividades ordinarias. 

Hoy concluye también la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, y, providencialmente, este domingo 25 de enero es la fiesta de la Conversión de San Pablo. La pregunta que Pablo dirigió a los corintios debe interpelarnos también a nosotros: “¿Está dividido Cristo?”. Sigamos orando con fervor por la unidad de los cristianos. “Cada cual anda diciendo: ´Yo soy de Pablo, yo soy de Apolo, yo soy de Cefas, yo soy de Cristo`. ¿Está Cristo dividido?”.

Podemos hacer nuestra la oración que la Iglesia propone en la liturgia para la fiesta de san Lorenzo de Brindis: “Señor Dios, […] el espíritu de consejo y fortaleza; […] concédenos llegar a conocer, con ese mismo espíritu, las cosas que debemos realizar y la gracia de llevarlas a la práctica después de conocerlas”.

Familia

AFORO COMPLETO – Pep Borrell, María Álvarez de las Asturias y Mercedes Honrubia conversarán sobre noviazgo, crisis y matrimonio

La Universidad CEU San Pablo de Madrid acoge, el próximo 11 de febrero un diálogo sobre el matrimonio en el que participarán Pep Borrell, María Álvarez de las Asturias y Mercedes Honrubia.

Maria José Atienza·21 de enero de 2026·Tiempo de lectura: < 1 minuto

Elegir a la persona adecuada para el matrimonio, las crisis de pareja y la maduración de las relaciones serán el eje del diálogo, organizado por el Instituto Coincidir y Omnes y que contará con la participación del reconocido conferenciante y autor de éxitos editoriales sobre las relaciones matrimoniales, Pep Borrell así como con María Álvarez de las Asturias, fundadora del Instituto Coincidir y con una dilatada trayectoria en el acompañamiento a parejas y la resolución de conflictos familiares y Mercedes Honrubia, orientadora familiar y experta en mediación. 

Junto a la directora de Omnes, María José Atienza, los tres expertos abordarán la realidad de las crisis de pareja y cómo gestionarlas para hacer de ellas un paso de madurez emocional y solidez en las relaciones desde sus diferentes perspectivas. Un tema que aborda, de manera práctica y profunda, «Crisis, no ruptura», editado por Palabra y eje de este diálogo. 

LA INSCRIPCIÓN A ESTE EVENTO SE HA CERRADO EL 31 DE ENERO POR AFORO COMPLETO

Este diálogo cuenta con colaboración de la Universidad CEU San Pablo y tendrá lugar de manera presencial, el próximo 11 de febrero de 2026, a las 19:00 h. en el Aula Magna de la Universidad CEU San Pablo (C/ Julián Romea 23. 28003, Madrid).

España

Dos historias de Adamuz: una abuela cristiana de Huelva y la niña superviviente

Entre las historias de las víctimas de la tragedia ferroviaria de Adamuz, 42 fallecidos hasta ahora, hay dos de clara impronta cristiana. La abuela Nati fallecida, cursillista en Huelva, que murió rezando el rosario, y la niña de 6 años, Cristina, superviviente, mientras sus padres, un hermano y un primo han fallecido.

Francisco Otamendi·21 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 5 minutos

El drama ferroviario de Adamuz, conforme se va conociendo a los fallecidos y sus familias, está conmocionando a los españoles. En estos momentos, son 42 las víctimas mortales computadas, con decenas de heridos, muchos de ellos graves. Nos hacemos eco ahora de dos historias que están circulando por las redes sociales, con un trasfondo cristiano evidente. 

La de la abuela Nati, de Cursillos de Cristiandad en Huelva, y la niña de 6 años, Cristina, que ha sobrevivido a sus padres, un hermano, y un primo, los cuatro fallecidos en el accidente. 

Fidel cuenta la historia de su madre

La liebre la levantó, al menos en mi caso, un post en X en la cuenta @Unicatolicos_es, que dice así: “Fidel ha perdido a su madre en el accidente de Adamuz. Sus hijos de 10 y 12 años y su sobrino están con heridas leves y su hermano ingresado en la UCI. “Mi madre iba (en el momento del accidente) rezando el rosario. Ya está gozando con el Amor de su vida: Jesús de Nazaret”. 

Fidel, desde los alrededores del Hospital universitario Reina Sofía, de Córdoba, habla emocionado de su madre, Nati, al programa Espejo Público de Susanna Griso, de Antena 3. El video circula por las redes sociales, y lo pueden ver aquí.

“Mi madre se había llevado a mis hijos y a mi sobrino a ver el Rey León a Madrid” (,,,) cuando le digo a mi hermano (ingresado) que mamá, desgraciadamente, ya no está con nosotros, él empezó a llorar y me decía que no sabía cómo estaba allí. Él pensaba que se moría porque estuvo hora y media entre los hierros después de que el vagón diera vueltas durante kilómetro y medio, él se asfixiaba, se me iba la vida, con los pies tocaba cadáveres…”.

“Iba rezando el rosario, nos agarramos a la fe”

“Mi madre era muy religiosa, estaba con muchos grupos cristianos aquí en Huelva, nosotros somos cofrades, muy rocieros, somos personas que nos agarramos a la fe desde que mi madre me lo inculcó. Mi madre iba rezando el rosario en ese momento. Estoy seguro de que mi madre ha hecho que el amor de su vida, que es Jesús de Nazaret, hiciera el milagro, mira, llévame a mí, y deja a mis nietos, deja a mi hijo, aquí…

“Fidel, me dice mi hermano, tienes que contarlo, porque la sociedad tiene que saber que muchas veces van muy equivocados, y le damos valor a cosas banales, cosas que no tienen sentido, nos enfadamos sin necesidad con los familiares, y la vida en cualquier momento se va…”.

Y Fidel abre totalmente su corazón ante los ojos llorosos de Susanna Griso y de otros contertulios, dice palabras que emocionan sobre su madre, que se iba haciendo viejita, y a veces no le daba un beso, y pensaba: Fidel, pon los pies en la tierra, y valora lo que tienes, porque en cualquier momento lo pierdes…”.

“Prevalece el corazón humano”

Al final, se acuerda de Huelva, y añade: “Esto es Andalucía, es España entera, esto es la solidaridad, esto es el corazón que tienen los españoles, aunque muchas veces batallemos en urnas…, pero al final lo que prevalece es esto, el corazón, el ser humano, y saber que en la vida tenemos que valorar cosas más importantes que otras, que muchas veces nos hacen daño”.

Como los familiares son “abordados” por los medios informativos, Fidel también cuenta la historia a otros, por ejemplo a ABC. “Iban los cinco en el primer vagón. Estaba el maquinista y los primeros eran ellos cinco”, relató Fidel, quien confirmó que a su hermano lo habían desentubado en la tarde de este lunes. “Está estable y me ha dicho: ‘cuenta la historia de mamá, cómo estaba entregada a su familia y era el motor de la misma’. El Señor se la ha querido llevar de esta manera pero tenemos la certeza de que está en el mejor lugar posible”.

Pésame de las Hermandades por la matriarca de una gran familia

Luego, en una crónica, María Carmona cuenta en el mismo diario que varias hermandades de la ciudad, con las que la familia Sáenz de la Torre tenía mucha vinculación, han expresado sus condolencias. “El Hermano Mayor, y la Junta de Oficiales de Gobierno de la Venerable Hermandad de la Redención, quieren expresar con enorme dolor y profunda desolación la tristeza que sentimos por el fallecimiento de Dª. Natividad de la Torre, madre que fue de nuestro hermano y miembro del equipo de capataces del Santo Cristo de la Preciosa Sangre D. Fidel Ángel Sáenz de la Torre”, señalaban.

Y desde la Hermandad de la Lanzada, lo mismo: “Tenemos el triste deber de comunicar que doña Natividad de la Torre, madre de N. H. D. Luís Carlos Sáenz de la Torre, es una de las víctimas mortales…”. 

Nati de la Torre era “la matriarca de una gran familia de Huelva -tres hijos y seis nietos-, creyente en Dios y educadora en esa fe”, ha escrito María Carmona, que inculcó a los suyos y a buena cantidad de onubenses a través de los cursillos de cristiandad que impartía”.

El drama de la familia Zamorano Alvarez, de Punta Umbría

Cuatro fallecidos, solo sobrevive la niña de seis años, el drama de la familia Zamorano Alvarez, titulaba Canal Sur. Oriundos de Punta Umbría, viajaban los padres, un hermano y un primo de la pequeña superviviente de 6 años, que fue rescatada prácticamente ilesa, añadía. El Ayuntamiento de Punta Umbría ha decretado tres días de luto.

La misma cuenta de X @Unicatolicos_es, Universitarios católicos, recogió la información sobre Cristina, la niña de 6 años que estuvo buena parte de la noche custodiada por una guardia civil tras ser rescatada prácticamente ilesa, tal como contó el programa Andalucía Directo. «Lo de Cristina hija ha sido un milagro dentro de tanta desgracia», ha contado el alcalde de Aljaraque (Huelva), Adrián Cano, a El Mundo.

En el vagón viajaban Cristina, sus padres, su hermano y su primo, miembros de la familia Zamorano Álvarez. La madre fue participante de «Yo soy del Sur» un programa de Canal Sur. El alcalde de Punta Umbría, José Carlos Hernández, informó por la mañana que habían localizado ingresado en un hospital al hermano, mayor que ella. Pero posteriormente se ha confirmado el fallecimiento de los cuatro.

La menor, decía el programa, se encuentra bien y ya descansa con su abuela en un hotel de Córdoba tras recibir tres puntos de sutura en la cabeza.

Familiares, y acogida y oraciones de los colegios de Attendis

El post de Unicatólicos dice que a Cristina “le queda el cariño de sus abuelos, tíos y compañeras del colegio. Iban a los colegios Tierrallana y Entrepinos, del grupo Attendis” (cercano al Opus Dei)”. En efecto, los colegios de este grupo recogen muchas de las enseñanzas de san Josemaría, fundador del Opus Dei, y la prelatura les asesora en su labor de formación cristiana.

Desde ayer, los colegios de Attendis han celebrado misas y oraciones por la familia, y el colegio ha decidido hacerse cargo de todos los gastos de la educación de la niña hasta que termine su estancia en él, según ha comentado el director en un video que pueden ver aquí.

Otros fallecidos y desaparecidos

En redes sociales se ha informado asimismo de la desaparición, en el momento de escribir estas líneas, de una numeraria del Opus Dei, María Luisa Eugui, que se dirigía a Huelva para visitar a unos familiares.

Y también del fallecimiento, entre otros, del periodista Óscar Toro y la fotoperiodista María Clauss, que regresaban de Madrid en este último tren que tenía parada final en Huelva. El matrimonio era muy conocido por su actividad en el mundo de la comunicación, el activismo y la cultura.

La parroquia de Adamuz y toda la Iglesia se vuelcan 

Como informó Omnes, la parroquia de San Andrés, de Adamuz, se ha volcado para acoger y atender a los afectados y a sus familiares por el accidente ferroviario.

El obispo de Córdoba, monseñor Jesús Fernández, se puso en contacto inmediatamente con Rafael Prados Godoy, párroco de Adamuz, de modo que se ofreció el espacio parroquial y víveres para las primeras necesidades de los afectados. Asimismo, comunicaron  a la Delegación del Gobierno la disposición a “ayudar con personas y recursos para apoyar en la medida de lo posible”. El Obispo encomienda al Señor a víctimas y heridos para que “no dejen de percibir su auxilio, fortaleza y consuelo en este momento de incertidumbre y de dolor”.

El Papa León XIV ha mostrado estos días su profundo pesar y cercanía con los familiares de las víctimas y sus condolencias y oraciones, como lo han hecho la Conferencia Episcopal Española, los obispos españoles, y numerosas realidades eclesiales.

El autorFrancisco Otamendi

Argumentos

El hombre necesita de lo sagrado

Lo sagrado no es solo un concepto, sino una experiencia que revela al hombre su origen, su destino y su apertura a lo divino. Se manifiesta en los lugares, los ritos y, sobre todo, en Cristo, verdadero Templo donde la humanidad encuentra sentido y comunión con Dios.

Santiago Zapata Giraldo·21 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 5 minutos

Pensemos un momento en el hecho que define lo sagrado, el hombre de por si tiene en su interior un referente que lo hace sagrado. La pregunta por su origen, su existencia y su final siempre va marcada por algo que considera sagrado. 

Pensemos en primer momento que el hombre necesita para conocer, ser conocido primero, es el amor, no hay amor sin ser amado, y el que nos amó, es el mismo que nos conoce. El hombre se abre a la sobrenatural, pero se abre por el simple hecho de que tiene sobrenaturalidad, es en otras palabras “mostrar un verdadero rostro”. El ser abierto a la trascendencia, no se agota, ese ser-con Dios, que le da su existir, esa relación con lo sagrado, de la cual nos habla Leonardo Polo: “ ser-con respecto a Dios significa dependencia absoluta”. Sin la relación, el ser, queda simplemente encerrado en una pérdida de sentido. 

La hierofanía

Los lugares santos que podemos apreciar están en nuestro mundo, no se trata de una realidad que este fuera de nuestro espacio. En esto es importante el termino hierofanía que significa la manifestación de lo sagrado, y esta manifestación no la podemos excluir del ámbito terrenal, sino no sería sagrada sino simplemente escatológica, lo cual tampoco la podríamos ver, ni presenciar. 

En este sentido, en los templos encontramos una parte fundamental que fundamenta los lugares sagrados, pero para saber los lugares hace falta una atracción hacia esos lugares, y esa atracción es poder de lo divino. Si nos detenemos un poco en los ritos, en el hecho de lo sagrado hacia el cual el hombre participa como ser activo, nos metemos en la liturgia. Esto quiere decir que el hombre participa de la divinidad en un ámbito pero no por capacidad, sino por don. Se podría decir que es un introducirnos en el tiempo de Dios, pero simplemente porque Él nos amó primero. 

 Si nos vamos al pasaje de la zarza ardiendo, donde Moises entra y lo que se le dice es “quítate las sandalias de los pies, porque el lugar que pisas, santo es” (Ex 3,5) el hecho de que se introduzca en un lugar se entra en el tiempo de Dios, donde los ruidos de lo exterior no tienen alguna validez. Esto, aunque a veces olvidado, no logra de perder su carácter de que trasciende al hombre, por su abertura a lo verdaderamente bello y verdadero.

La necesidad del hombre por encontrarse con algo sagrado, en definitiva es encontrarse con aquel que le da su verdadero ser, le da su belleza y le da su bondad, no en simple sentido, sino su ser en cuanto uno, con su verdadero ser, su belleza en cuanto la comparte con el creador y la bondad en tanto tiende a ella, como bien propio o de otro. 

El concepto de “el hombre divino” a veces se trastorna por la culpa del relativismo, nada hace más daño que ir como una barca en medio del mar, de a lado a lado y no tener un rumbo fijo, esto por el simple hecho de que nos volvemos hipócritas ante Dios y ante nosotros mismos. En lo sagrado el hombre juega un papel importante, es a quien está el dirigido lo sagrado, de igual forma el hombre se dirige a lo sagrado, no como un simple querer, sino como mera necesidad. 

El templo

La defensa de los lugares divinos a veces se ven profanados a lo largo de la historia, pero ¿el hombre no tiene divinidad? ¿Cómo algo creado de lo divino, ataca lo divino? Si nos fijamos, los hombres que desafían los lugares sagrados son aquellos mismos que se creen divinos, creados por amor y con libertad, sin embargo incapaces de corresponder a ese amor. 

“Sus padres solían ir cada año a Jerusalén por la fiesta de la pascua” (Lc 2, 41) Se trata de la fiesta del cordero, que es una de las tres fiestas del calendario judío para hacer una peregrinación, que obliga a los hombres presentarse ante el templo, que incluía el sacrificio del cordero. La pérdida de Jesús en el templo que nos relata es ciertamente sorprendente, porque nos damos cuenta de varios detalles: en primer lugar la perdida de Jesús que lo encuentran a los tres días, pero ¿tres días?; Jesús en otro pasaje habla en Juan: “Destruid este templo y lo reconstruiré en tres días” (19) es una relación que muestra como el templo de Dios, está ahora en un templo construido por la humanidad para darle el culto al mismo que es el templo. Es su cuerpo, ya la divinidad no pasa a estar entre paredes, pasa a estar en la persona de Jesús. 

Los tres días, los mismos que pasa en el sepulcro, simbolizan no solo la muerte, sino la resurrección, se ha reconstruido el templo más perfecto. La instauración del nuevo culto y de la nueva alianza, viva y eterna se presenta enseñando como ir hacia el Padre, y ese camino al Padre se hace por medio de los sacramentos, cuidadosamente preparados, ante todo dignos, que nunca llegaran a igualar la belleza plena ante Dios. Orientan al hombre hacía la adoración. Así, el templo, como lugar sagrado se convierte en mediador que hace presente a Cristo, que es el verdadero Templo, y enseña a participar de la comunión con el Padre. 

Ahora bien, el encuentro con el templo de Dios, en el mismo Cristo, hace que se realice la comunión con Él, pero además con el prójimo. La ley ya divina ya no habita en piedra, sino en una persona que además se pone a explicar la ley “¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en cosas las cosas de mi Padre?” (Lc 2, 49) las cosas del Padre, lo cual comprende estar existiendo todos los días con el reconocerse que estamos delante de Dios.

Los lugares ayudan a siempre estar en comunión con Dios, por la belleza que la mayoría contiene, desde una pintura hasta un crucifijo, que transporta a el misterio de la Redención, que recuerda siempre que somos criaturas de Dios y que Dios es Dios. Entrar en el espacio destinado para Dios hace visible que el corazón tenga siempre la mirada fija al creador, por eso la importancia de cuidarlos, ya que están constantemente llevando una alabanza al mismo Dios, siguiendo el ejemplo del mismo Cristo.

Es una forma de ser, donde la suma bondad toma la iniciativa de revelarse, y esa relación con Dios lleva a los ritos, a la liturgia y a dar un culto que nos corresponde dar. Cuando pensamos en los ritos, pensamos en la liturgia entera, con su centro en la santa Misa, pero que compromete además las horas de toda la Iglesia, con una constante extensión de la eucaristía al volvernos a nosotros mismos victimas y participes de la filiación divina. 

“Cristo mismo realiza el culto ante el Padre, se convierte en culto para los suyos en el momento que se reúnen con Él y entorno a Él” (Joseph Ratzinger “El espíritu de la liturgia”) la comunidad que se reúne, que muestra que Cristo es destinatario y a la vez es sujeto que ofrece en la persona del sacerdote, por eso la importancia de las iglesias como templo, porque es donde Cristo mismo se ofrece el Padre, y nos reúne con Él, por lo tanto; la misma liturgia no nace de un invento humano, ni de una conveniencia, sino de una propia revelación divina,  para que los hombres lleguen al conocimiento de la verdad.

Hablando de los lugares sagrados, tendremos además que mencionar a santa María, como portadora de la divinidad, la que llevo en su seno por lo cual el mundo fue hecho, “María, en quien va a habitar el Señor, es en persona la hija de Sión, el Arca de la Alianza, el lugar donde reside la Gloria del Señor: ella es “la morada de Dios entre los hombres” (Ap 21, 3). “Llena de gracia”, se ha dado toda al que viene a habitar en ella y al que entregará al mundo” (CEC 2676). El Arca que se menciona en el Antiguo Testamento, que contiene la presencia de Dios, es ahora María que lleva a su seno al creador, en Ella, que por su pureza esta labrada de oro por dentro y por fuera, es aquella que recibe el tesoro mas grande para lograr la Salvación, a Ella que tiene un lugar esencial y no para menos en nuestros lugares sagrados, siempre acudimos como Virgen que no es alcanzada por el pecado, es capaz de alcanzar, abrazar y sostener al pecador.

El autorSantiago Zapata Giraldo

Vaticano

El Papa recibe al Camino Neocatecumenal en un encuentro decisivo

León XIV ha agradecido su servicio y “valiosa contribución a la vida de la Iglesia”, pero también ha advertido de algunos riesgos que deben evitarse.

OSV / Omnes·20 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

– Junno Arocho Esteves, OSV / Omnes

“La Iglesia les acompaña, les apoya y les agradece lo que hacen”. “La vida del Camino Neocatecumenal, su carisma y las obras de evangelización y catequesis representan una valiosa contribución a la vida de la Iglesia”, ha manifestado el Papa León XIV a un numeroso grupo de catequistas itinerantes responsables del Camino Neocatecumenal en 138 naciones de los cinco continentes.

Los catequistas estuvieron acompañados en la Audiencia por el equipo responsable a nivel mundial del Camino Neocatecumenal, Kiko Argüello, el Padre Mario Pezzi y María Ascensión Romero, a los que ha saludado con afecto.

Redescubrir el significado del Bautismo

Fundado en España en la década de 1960, el Camino Neocatecumenal fue definido por san Juan Pablo II como un itinerario de formación católica. Según su sitio web, el movimiento está presente en 139 países con 20.300 comunidades en 6.197 parroquias, así como 936 familias en misión en 68 países.

En su discurso, el Papa León XIV reconoció los frutos del esfuerzo evangelizador del Camino Neocatecumenal (…). “A todos, especialmente a quienes se han alejado o cuya fe se ha debilitado, les ofrecéis la posibilidad de un camino espiritual a través del cual pueden redescubrir el significado del Bautismo”, dijo el Papa. “Esto les permite reconocer el don de la gracia que han recibido y, en consecuencia, la llamada a ser discípulos del Señor y sus testigos en el mundo”.

El Papa León XIV conversa con María Ascensión Romero, miembro del equipo internacional del Camino Neocatecumenal, durante su encuentro con líderes del movimiento en el Vaticano el 19 de enero de 2026. (Foto OSV News/Mario Tomassetti, Vatican Media).

Gratitud por las familias en misión

El Papa expresó también su gratitud a las numerosas familias en misión que han dejado atrás “las seguridades de la vida ordinaria” y se han puesto en camino, a veces hacia zonas peligrosas, “con el único deseo de anunciar el Evangelio y dar testimonio del amor de Dios”.

De esta manera, los equipos itinerantes compuestos por familias, catequistas y sacerdotes, participan de la misión evangelizadora de toda la Iglesia y… contribuyen a “despertar” la fe de los no cristianos que nunca han oído hablar de Jesucristo, añadió.

Algunos riesgos

En este contexto, el Papa alertó sobre algunos riesgos, y dijo a los miembros del Camino Neocatecumenal que llevar a cabo la misión de evangelizar también requiere “vigilancia interior y una sabia capacidad crítica para discernir ciertos riesgos que siempre acechan dentro de la vida espiritual y eclesial”.

«En la Iglesia ningún don de Dios es más importante que otro —excepto la caridad, que los perfecciona y armoniza a todos— y ningún ministerio debe convertirse en motivo para sentirse superior a los hermanos o para excluir a quien piensa de manera diferente», dijo el Papa a los miembros del Camino Neocatecumenal reunidos en el Vaticano. También les animó a ser “testigos de esta unidad”, recordándoles que si bien su “misión es distintiva”, “no es exclusiva”.

“Debemos recordar siempre que somos Iglesia y que, si el Espíritu concede a cada persona una manifestación particular, se da —como nos recuerda el apóstol Pablo— ‘para el bien común’ y, por tanto, para la misión de la misma Iglesia”, afirmó.

“Hacéis mucho bien, pero el objetivo es permitir a la gente conocer a Cristo, respetando siempre el camino de vida y la conciencia de cada uno”, afirmó.

El Papa León XIV dijo a los miembros del Camino Neocatecumenal que deben vivir su espiritualidad «sin aislarse nunca del resto del cuerpo eclesial» y «seguir adelante con alegría y humildad, sin cerrarse, como constructores y testigos de comunión».

Destacando el apoyo y la gratitud de la Iglesia católica , el Papa les recordó que «donde está el Espíritu del Señor, allí está la libertad».

Diversas formas de actividad pastoral

“El anuncio del Evangelio, la catequesis y las diversas formas de actividad pastoral deben estar siempre libres de formas de coerción, rigidez y moralismo, para que no generen sentimientos de culpa y miedo en lugar de liberación interior”, afirmó. Las palabras del Papa sobre la libertad personal hicieron eco de comentarios similares del Papa Francisco en 2014.

El Papa León XIV saluda a un bebé durante su encuentro con líderes del Camino Neocatecumenal en el Vaticano el 19 de enero de 2026. (Foto OSV News/Mario Tomassetti, Vatican Media).

Copia de un icono del Buen Pastor

En una nota pública divulgada poco después de la audiencia, el Camino Neocatecumenal dijo que Argüello le entregó al Papa una copia de un icono del Buen Pastor que pintó en 1982.

Argüello, artista que pintó una serie de iconos en la Catedral de Nuestra Señora de La Almudena de Madrid en 2004, también presentó una publicación con su iconografía “ya que el Papa está planeando una visita a España en los próximos meses”, señala el comunicado.

Continuar con entusiasmo

Al final de la Audiencia, el Papa concluyó: “Queridos, les agradezco su compromiso, su alegre testimonio y el servicio que prestan en la Iglesia y en el mundo. Los animo a continuar con entusiasmo y los bendigo, invocando sobre ustedes la intercesión de la Virgen María para que los acompañe y los proteja. ¡Gracias!”.

El autorOSV / Omnes

Argumentos

¿Por qué Dios permite el mal?

Con frecuencia se plantea que si Dios existiera no permitiría el sufrimiento de los inocentes ni la presencia del mal en el mundo. En este artículo se analizan los principales argumentos que responden a esta afirmación.

Bernardo Hontanilla Calatayud·20 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 10 minutos

Las tres principales dificultades que tiene el hombre para creer en Dios son: que sus leyes suponen una amenaza a nuestra libertad, la advertencia de la presencia del mal en el mundo y el sufrimiento del inocente. De la primera cuestión ya hablamos anteriormente en un artículo titulado Los esclavos del Señor al cual dirijo al lector para su consideración. Son la segunda y tercera dificultades las que ahora pretendo analizar. Y son dificultades importantes, ya que parte de la causa por la que existe tanto ateísmo afectivo tiene su origen por estos motivos.

La cuestión se resume en una pregunta: ¿cómo un ser omnipotente puede permitir que ocurran cosas malas? Esta pregunta es muy antigua, de hecho, se atribuye a Epicuro la famosa conjetura que puede resumirse en la incompatibilidad de la existencia del mal y el sufrimiento en el mundo con la existencia de un Dios omnisciente, omnipresente, omnipotente y omnibenevolente. Para intentar explicarlo vamos a dividir el origen de ese mal en cuatro partes: por un lado el mal moral que surge de la voluntad del hombre (lo denominaremos mal activo); por otro, el mal que procede del hombre malo pero que sufren los inocentes (lo llamaremos mal pasivo); un tercer mal físico que surge del propio hombre y que le afecta a él mismo, al cual denominaremos enfermedad; y finalmente un mal que nace en la naturaleza y que afecta a cualquier hombre, el cual denominaremos mal físico, casual o fortuito.

Mal activo

Empezaremos por el mal que hacen los hombres (mal activo) y que solo es atribuible a ellos mismos. Si Dios ha querido asumir el riesgo de crear seres a su imagen y semejanza, entonces esos seres tienen que ser necesariamente libres y con capacidad de amar, como Él. Si no fuera así, no estarían hechos a su imagen y semejanza.

En general, sabemos identificar el bien que afecta al conjunto de la comunidad humana en cosas muy fundamentales y que son aceptadas por todos los hombres. Básicamente esas normas que lo regulan están recogidas en el Derecho internacional público y privado. Ejemplos de estas leyes son el desarrollo de las normas de tráfico universales, no hacer daño al prójimo y respetar la dignidad humana.

Sin embargo, existe una dificultad profunda en el hombre para saber lo que es bueno cuando le afecta a uno mismo o a los demás en la vida cotidiana. Esta dificultad tiene su origen en la distorsión introducida en el interior del hombre al comienzo de su creación y está relatada en el Génesis. Esa dificultad merma la capacidad de ser libre, que es escoger el bien, de manera que en la medida en que escogemos el mal, vamos progresivamente perdiendo esa capacidad de ser libres.

Dios nos ayuda con sus normas para que podamos desarrollar esa capacidad de libertad de escoger el bien para vivir y ser felices (Dt 4, 5-9). No interpretemos esas normas como una amenaza a nuestra libertad; son más bien el GPS que continuamente nos indica cómo ser felices conforme a nuestra naturaleza. Las leyes de Dios no nos coartan, sino que nos hacen libres. La cuestión es fiarse de Él o no. Cada uno elige. Eso sí: Dios quiere hijos libres que le amen, no quiere esclavos que le teman.

Esta explicación clásica podría satisfacernos para explicar el mal moral en el mundo. Sencillamente existen personas que realmente quieren y hacen el mal apartándose voluntariamente de lo que Dios quiere. Más aún, gracias a la presencia del mal puede ejercitarse la virtud. Si no existiera la cobardía, no se podría ser valiente. Si no existiera la soberbia, no se ejercitaría la humildad.

Mal pasivo

Pero ahora viene el segundo problema, el mal pasivo, menos comprensible. ¿Por qué tienen que padecer los inocentes el mal provocado por otros hombres? Sin embargo, la pregunta real no es por qué pasan esas cosas, sino más bien: ¿por qué Dios las permite?

Vamos a considerar un momento la historia de la relación que ha tenido Dios con el hombre. Hay unos hechos narrados en el Antiguo Testamento, que han llamado mucho la atención y que han sido objeto de crítica contra Dios, llamándole tirano, vengador y cruel. Se trata de episodios como cuando Dios ordenó aniquilar a ciudades cananeas indicando a los israelitas que mataran a toda la población (Dt 2, 34: 20, 16-18; 1 Samuel 15, 2-3). El motivo era que estos pueblos hacían cosas abominables, como el sacrificio de niños pequeños o la prostitución sagrada.

Siglos antes, Dios casi hizo desaparecer la población de la tierra con el diluvio universal debido a la corrupción absoluta en la que habían caído los habitantes de la Tierra. Sólo quedaron ocho personas.

¿Por qué nos quejamos cuando Dios destruye a personas que estaban haciendo verdaderas salvajadas, incluso con niños? Antes preguntábamos por qué no interviene Dios para evitar el mal en el inocente, pero cuando lo ha hecho, ¿protestamos y nos escandalizamos? Nos quejamos cuando no impide el mal pero también nos quejamos cuando lo ha hecho ¿En qué quedamos?

La queja del hombre frente a cómo hace Dios las cosas es muy frecuente. Y las quejas son en dos sentidos. Nos quejamos cuando es misericordioso, pero también nos quejamos cuando es justo. La justicia de Dios no se opone a su misericordia, lo único que se opone a la justicia es la venganza.

Además, interpretamos las leyes de Dios según nos interesa. No queremos reconocer que Dios es Señor y dueño del Universo y no está sometido a ninguna norma, y nuestra forma de pensar nos lleva a considerar que la misericordia de Dios no es justa o su justicia no es misericordiosa.

¿Dios pide imposibles?

Hay un momento muy exigente de Dios en el Nuevo Testamento que de nuevo nos puede parecer injusto: cuando nos pide perdonar setenta veces siete (Mt 18, 21-35). Y esta indicación puede llevar a algunos a verdaderos dolores de cabeza. ¿Tendré que perdonar a mi marido que me ha sido infiel muchas veces con otra persona? ¿Tendré que perdonar al jefe de mi empresa que abusa laboralmente de mí? ¿Tengo que perdonar a mi padre, madre o a mis hijos cuando me están maltratando continuamente?

Parece que Dios pide imposibles, pero no es así. Existen varias referencias en los Evangelios donde aparece directamente perdonar setenta veces siete. Cierto. Pero Lucas, quien dice al comienzo de su Evangelio que se ha informado de todo fehacientemente, dice: “Si tu hermano te ofende, repréndelo, y si se arrepiente, perdónalo; si te ofende siete veces en un día, y siete veces vuelve a decirte: ‘Me arrepiento’, lo perdonarás” (Lc 17, 3-4). Hay un detalle importante: “si se arrepiente, lo perdonarás”. Por tanto, ¿tengo que perdonar a mi marido que me engaña continuamente y es un cínico o un hipócrita? Pues no lo parece. Si no está arrepentido no se le puede perdonar. Pero no perdonar no quiere decir que se le desee un mal. No perdonar y desearle un mal a alguien son dos cosas distintas. Muchas veces hasta es bueno separarse de esa persona porque nos está haciendo daño. La paz es un bien que hay que proteger. Más aún, un sacerdote puede no dar la absolución de los pecados si ve que el penitente no muestra arrepentimiento cuando acude a un confesionario. Dios no pide imposibles. 

Verdadera sanación

La verdadera sanación interior cuando hemos sido sujetos pasivos de un mal provocado por otra persona no está en perdonar. La verdadera sanación interior está en asumir que lo que ha pasado Dios lo ha permitido para conseguir un bien mayor.

Para entender esto tenemos que explicar, brevemente, lo que le ocurrió a José, el penúltimo hijo del patriarca Jacob. Lo echaron sus hermanos a un pozo con la intención de matarlo, aunque finalmente lo vendieron a los ismaelitas, que se lo llevan a Egipto y acabó en la cárcel porque no consintió en tener relaciones sexuales con una mujer casada. Pero de repente, giraron los acontecimientos. Gracias a su capacidad de interpretar los sueños, el Faraón lo nombró primer ministro de Egipto. Fue entonces cuando sus hermanos acudieron allí a buscar comida. Después de varias idas y venidas de Canaán a Egipto, finalmente José se dio a conocer a sus hermanos y les hizo un comentario que no tiene desperdicio: “Dios me envió delante de vosotros para aseguraros supervivencia en la tierra y para salvar vuestras vidas de forma admirable. Así pues, no fuisteis vosotros quienes me enviásteis aquí, sino Dios” (Gn. 45, 7-8). Atribuir todo lo que nos ocurre en nuestra vida a la Providencia de Dios, lo bueno y lo aparentemente malo que padecemos, es la forma más saludable de vivir felices.

Sin embargo, no contentos con discutir las decisiones de Dios también pensamos que hace las cosas mal. En general, no nos aclaramos con Dios. Ya lo dijo Él mismo: “Mis caminos no son vuestros caminos” (Isaías 55, 8-9). Lo que a nosotros nos puede parecer una mala decisión, o incluso las cosas que pensamos que no están bien, Él dice que son perfectas. En el Nuevo Testamento llama la atención cuando le preguntaron a Jesús: “quién pecó este o sus padres para que naciera ciego”. Y la contestación fue clara: “no pecó ni este ni sus padres sino que nació ciego para que se manifiesten en él las obras de Dios”. Luego, que un niño nazca ciego ¿es obra de Dios? Pues sí. Dice Dios en el libro del Éxodo “El Señor le dijo: ¿Quién dio boca al hombre? ¿Quién lo hace mudo, sordo, vidente o ciego? ¿No soy yo, el Señor? (Éxodo 4, 11). Y automáticamente viene nuestra conclusión: Dios no hace las cosas perfectas. Y si seguimos en la misma línea de razonamiento llegaremos a la conclusión de que, o Dios no puede existir, o Dios es injusto, o hace las cosas imperfectas.

Ilógica de Dios

Si podemos decir algo de Dios, en cuanto a su forma de actuar, es que realmente hace cosas ilógicas, si las comparamos con nuestra lógica. A Abraham, Isaac y a Jacob les prometió una gran descendencia y resulta que sus mujeres Sara, Rebeca y Raquel eran estériles. Solo cuando Él quiso las hizo fértiles. Más aún, Dios ordena a Abraham que sacrifique a Isaac, el hijo de la promesa.

Después Dios se hizo hombre y nació de una mujer sin que participase un varón, incluso murió siendo Dios y después, para desconcierto de todo el mundo, resucitó. Los planes de Dios son literalmente incomprensibles para el hombre. Claramente nuestra manera de ver las cosas no es, ni de lejos, como las ve Dios. Además, para Él no hay nada imposible.

A veces me sorprenden algunos filósofos que analizan lo que puede o no puede hacer Dios, o algunos teólogos que estudian a Dios como si fuera un objeto en vez de una persona libre. Ponen límites a su hacer o pensar porque no puede hacer cosas ilógicas. Tenemos que reconocer de una vez que Él ha creado el mundo. Es suyo y nos lo ha dado como herederos. Somos hijos de un terrateniente pero Él sigue manteniendo el título de propiedad y hace llover sobre justos e injustos, cuando y como Él quiere.

Intentamos amoldar nuestros pensamientos y juicios a los que tiene que tener Dios. Y viendo cómo se han desarrollado los acontecimientos a lo largo de la historia, esta forma de pensar es un error importante. “Qué insondables sus decisiones y qué irrastreables sus caminos” (Romanos 11, 33), “el viento sopla donde quiere y oyes su ruido, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así es todo el que ha nacido del Espíritu” (Jn, 3, 8). Nos podrá parecer injusto pero si no somos conscientes de que Dios es Señor y soberano del universo, siempre estaremos quejándonos de sus decisiones y de por qué no evitó este o aquel acontecimiento.

Cuando Jesús llegó a Nazaret, sus paisanos le exigían que hiciera allí los milagros que había hecho en Cafarnaúm. Y no quiso. Y casi le despeñan por un acantilado. Si nuestra disposición ante Dios es de exigencia, de intercambio de mercancía o de inconformismo, estaremos supliendo la imagen de Dios dentro de nosotros por una imagen de nosotros mismos. Solo veremos y nos fiaremos de nuestros pensamientos. Nos elevaremos a la categoría de Dios, sin serlo, “seréis como Dios” (Génesis 3, 5) y no dejaremos que Dios actúe en nuestra vida y parecerá injusto que un “extraño” actúe en la creación, que es suya, sin considerar que en realidad somos unos invitados. Y esa queja esconde en el fondo una gran soberbia que nos coloca en una situación de indefensión, ante el mismo Dios, que aprovechará la serpiente para esclavizarnos, hacernos perder nuestra libertad y eliminar nuestra capacidad de amar.

Males físicos

Finalmente, analizaremos el tercer y cuarto tipo de males físicos: la enfermedad en una persona inocente, o una catástrofe natural que mata o deja incapacitadas a muchas personas. Volvemos a hacernos exactamente la misma pregunta ¿Por qué lo permite Dios? ¿Cómo es posible que un niño muera a temprana edad de un cáncer? O, ¿cómo es posible que un terremoto mate a miles de personas en un instante? ¿No tiene Dios la potestad de evitar estas cosas?

Si definimos la casualidad como el nombre que utiliza Dios cuando actúa de incógnito entonces la respuesta es sencilla: así se manifiestan las obras de Dios en el mundo. Y no insistamos en la idea de que es injusto. Solo Dios sabe por qué ocurren las cosas. A veces Dios actúa, cuando menos lo esperamos, y de forma sorpresiva, reconduciendo de otra forma los acontecimientos. Como con José. A veces, nos concede cosas que son verdaderos milagros y, sobre todo, desconocemos la innumerable cantidad de veces que ha podido actuar en nuestras vidas y no nos hemos enterado. Cuando ocurren estas cosas que denominamos desgracias, Dios puede que nos dé una explicación con el tiempo y, como se dice frecuentemente, el tiempo lo cura todo.

Sin embargo, creo que la gran clave para quedarnos completamente satisfechos con este planteamiento no está en una asunción incondicional de la voluntad de Dios. Esto está muy bien, pero no es suficiente. Esa asunción puede ser incluso heróica, pero el verdadero fundamento de por qué ocurren estas cosas descansa en el premio que habrá después de morir.

La vida del hombre sobre la Tierra es en realidad un suspiro, comparado con la eternidad. Esta vida es, como decía santa Teresa de Jesús “una mala noche en una mala posada”. Sin embargo, esta expresión está dicha en el siglo XVI, cuando las posadas eran paupérrimas y la calidad de vida era en general mala. Hoy en día vivimos muy bien y cada vez cuesta más pensar en que tendremos que dejar esta tierra en algún momento. Pero no es menos cierto que todo tendría sentido si al morir hubiera realmente un gran premio: lo que denominamos Cielo.

La serpiente tiene especial apetencia en distorsionar en nuestro interior la idea de Cielo, haciéndonos pensar que es un lugar aburrido, siempre adorando a Dios, como si estuviéramos siempre rezando. Visto así el Cielo, la verdad es que resulta poco apetecible.

El Cielo como recompensa

El Cielo, como decían Isaías, san Pedro y san Juan en el Apocalipsis, consiste en la transformación del mundo actual en unos “nuevos cielos y una nueva tierra” (Isaías 65, 17; 2 Pedro 3, 13; Apocalipsis 21, 1) donde existiremos con nuestro propio cuerpo resucitado y glorioso al que podemos identificar, que nos obedecerá sin rechistar, que no habrá ya sufrimiento, ni dolor, que seremos felices y cada día que pase lo seremos más, sin sentirnos saciados, estando con Dios eternamente como en el Edén, pero a lo grande, disfrutando de la herencia prometida en la nueva tierra.

Con esta perspectiva en mente, ¿qué pensaríamos entonces de la injusticia de esta vida? ¿Seguiríamos pensando que Dios es injusto permitiendo el sufrimiento si después hay un premio inmenso y eterno? Si pensamos así, con la cabeza puesta en el Cielo pero con los pies en la tierra, ¿no estaremos empezando a pensar como Dios, con otra perspectiva? ¿No se alegra nuestro corazón considerando estas cosas?

Tenemos que aprender a vivir desprendidos de este mundo pensando que es temporal y pasajero y que no será igual al que vendrá. Será mejor que el Edén, que era el lugar inicial que tenía pensado Dios para el hombre. Saber esto nos dará una nueva perspectiva en la vida, y la esperanza de lo prometido por Dios nos dará felicidad aunque sigamos sufriendo por cosas que no comprendemos.

Si considerásemos con más frecuencia esta verdad de la existencia del Cielo prometido por Dios, entenderemos entonces que el niño nacido ciego después verá más que nadie, el pobre, el hambriento y el humillado poseerán la tierra entera, el que lloraba no parará de reír y sobre todo los que tenían un corazón bueno, sencillo y limpio verán el rostro de Dios.

El autorBernardo Hontanilla Calatayud

Académico de número en la Real Academia Nacional de Medicina de España.

Cultura

Científicos católicos: María del Pilar Aznar Ortiz

María del Pilar Aznar Ortiz (1914–2005) fue una microbióloga madrileña pionera en el CSIC, devota del Cristo de Medinaceli y promotora de la presencia femenina en la ciencia española.

Alfonso Carrascosa·20 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

María del Pilar Aznar Ortiz (1914 – 2005) fue una microbióloga madrileña que vivió toda su vida cerca de la Basílica del Cristo de Medinaceli, en Madrid, del cual era tan devota que lo visitaba a diario al ir y al volver de su trabajo. Además, perteneció a los Jóvenes de Acción Católica, fue Esclava de Nuestra Señora de la Almudena y contribuyó al sostenimiento de la Iglesia Católica con abundantes limosnas durante su vida.

Pilar cursó bachillerato en el Instituto Escuela, y se licenció en Farmacia en 1941. Después entró en contacto con el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) bajo la dirección del vicepresidente fundador del CSIC Juan Marcilla Arrazola, como ella un católico fervoroso. Así se convirtió en la primera mujer científica no docente microbióloga del CSIC.

Pilar estudió el modo de producir levaduras para alimentación humana y animal o diversos aspectos de la influencia de agentes físicos como la luz ultravioleta sobre bacterias patógenas. También analizó la bioquímica de la vinificación de vinos de Jerez, que pasan un tiempo en contacto con las levaduras formadoras de velo en las barricas durante la fase denominada crianza. Al mismo tiempo, colaboró en el estudio de la fermentación cítrica, línea de investigación de Marcilla, y defendió su tesis doctoral en 1945.

Asimismo, presentó nuevos métodos de análisis a la Oficina Internacional de la Viña y el Vino, (OIV). Buena parte de su producción científica fue difundida en el Congreso Nacional de Microbiología y en las revistas Microbiología Española y Trabajos del Laboratorio de Biología, Santiago Ramón y Cajal, ambas publicadas en Madrid.

En 1946 tomó posesión de una plaza de Colaborador Científico. Poco después participó en la fundación de la Sociedad Española de Microbiología (SEM), que echó a andar con tan sólo cinco mujeres de socias fundadoras, una de ellas Pilar. También le tocó en suerte contribuir con su trabajo a la institucionalización en España de la microbiología como rama científica, pues fue científica fundadora del Instituto de Microbiología General y Aplicada (IMGA) del CSIC en 1946, y promovió la profesión científica hacia el mundo femenino.

El autorAlfonso Carrascosa

Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

Vaticano

Jubileo por los 800 años del ‘poverello’ de Asís: cuándo, cómo, dónde

El Papa León XIV ha establecido un Jubileo para conmemorar los 800 años de la muerte de san Francisco de Asís en 1226, el ‘poverello’ (pequeño pobre, pobrecillo), que ha comenzado el 10 de enero y concluirá el 10 de enero de 2027. El cuerpo del santo será exhibido públicamente en Asís entre finales de febrero y marzo.

OSV / Omnes·20 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

Junno Arocho Esteves, OSV Noticias

El Papa León XIV ha proclamado un año jubilar especial con ocasión del 800 aniversario de la muerte de san Francisco de Asís (1182-1226).

La Penitenciaría Apostólica de la Santa Sede, tribunal del Vaticano que se ocupa de asuntos de conciencia, emitió un decreto publicado por los frailes franciscanos el 10 de enero, en el que se declara un año de celebración en honor al poverello, o el pequeño pobre, como se le denomina.

Según el decreto, el Papa León ha establecido que, desde el 10 de enero, tras la clausura del Año Santo de la Iglesia, hasta el 10 de enero de 2027, se proclame un Año especial de San Francisco, en el que cada cristiano, “siguiendo el ejemplo del santo de Asís se convertirá en modelo de santidad de vida y testigos constantes de la paz”.

Culminación de las celebraciones anteriores

Se han tenido en cuenta las anteriores celebraciones jubilares relacionadas con las obras de San Francisco de Asís, como las conmemoraciones del octavo centenario del primer belén (también llamado pesebre o nacimiento), así como su composición del ‘Cántico de las criaturas’ y la recepción de los estigmas. Por ello, el decreto afirma que “el año 2026 marcará la culminación y conclusión de todas las celebraciones anteriores”.

Indulgencia plenaria con las condiciones habituales

En su decreto, la Penitenciaría Apostólica también anunció que se concederá indulgencia plenaria a los católicos «en las condiciones habituales (confesión sacramental, comunión eucarística y oración según las intenciones del Santo Padre), aplicable también en forma de sufragio por las almas del Purgatorio».

La indulgencia se concederá a quienes participen en una peregrinación a “cualquier iglesia conventual franciscana, o lugar de culto en cualquier parte del mundo dedicado a San Francisco o relacionado con él por cualquier motivo”, según se indica.

Los enfermos, los ancianos, y quienes los cuidan, así como todos los que no puedan salir de sus hogares también pueden obtener una indulgencia plenaria, “siempre que se desprendan de cualquier pecado” y tengan la intención de cumplir lo antes posible “las tres condiciones habituales”. 

Siempre que se unan “espiritualmente a las celebraciones jubilares del Año de San Francisco, ofreciendo al Dios misericordioso sus oraciones, los dolores o los sufrimientos de su vida”.

Los frailes franciscanos invitan a participar

En un comunicado en el que se anunciaba la promulgación del decreto, los frailes franciscanos invitaron a los católicos a participar en las celebraciones jubilares. Y expresaron su esperanza de que el ejemplo de San Francisco de Asís inspirara a los participantes «a vivir con auténtica caridad cristiana hacia el prójimo y con sinceros anhelos de concordia y paz entre los pueblos».

Que este año Franciscano «sea para cada uno de nosotros una ocasión providencial de santificación y de testimonio evangélico en el mundo contemporáneo, para gloria de Dios y bien de toda la Iglesia», se lee en el comunicado.

El Papa León XIV y los frailes franciscanos rezan ante la tumba de San Francisco en la Basílica de San Francisco de Asís, Italia, el 20 de noviembre de 2025. (Foto CNS/Vatican Media).

Papa León: su mensaje de paz, más necesario que nunca 

En una Carta del 10 de enero dirigida a los ministros generales de la Conferencia de la Familia Franciscana, el Papa León dijo que el mensaje de paz de San Francisco era más necesario que nunca.

“En esta época, marcada por tantas guerras que parecen interminables, por divisiones internas y sociales que crean desconfianza y miedo, él sigue hablando. No porque ofrezca soluciones técnicas, sino porque su vida indica la fuente auténtica de la paz”, escribió el Papa.

Esa paz, añadió el Papa, “no se limita a las relaciones entre los seres humanos, sino que abarca toda la creación”, sino que se extiende a «toda la familia de la Creación”.

El coraje de construir puentes

“Esta intuición resuena con especial urgencia en nuestro tiempo, cuando la casa común está amenazada y gime bajo la explotación”, escribió. “La paz con Dios, la paz entre los seres humanos y con la Creación son dimensiones inseparables de una única llamada a la reconciliación universal”.

El Papa León concluyó su carta con una oración a San Francisco, pidiendo la intercesión del santo para que nos conceda “el coraje de construir puentes allí donde el mundo levanta fronteras”.

Inicio del Año Jubilar Franciscano en Asís

“En este tiempo afligido por conflictos y divisiones, intercede para que lleguemos a ser artesanos de paz: testigos desarmados y desarmantes de la paz que viene de Cristo”, escribió el Papa.

La carta del Papa fue leída durante una celebración el 10 de enero que marcó el inicio del Año Jubilar Franciscano en la Basílica de Santa María de los Ángeles en Asís, que alberga la Capilla del Tránsito, que marca el lugar donde murió San Francisco.

Obispo Sorrentino: redescubrir a san Francisco 

El arzobispo Domenico Sorrentino de Asís, que estuvo presente en la ceremonia, dijo que el inicio de la celebración del centenario fue “una explosión de verdadera alegría” que brota del corazón y “del compromiso de cada uno de nosotros por redescubrir a Francisco en todas sus dimensiones”.

Primera exposición pública de su cuerpo

“El deseo que tengo para todos y para toda la Iglesia es redescubrir a este santo nuestro, redescubrir a Jesús, única fuente de alegría y paz”, dijo el obispo.
Entre los eventos notables que tendrán lugar en Asís durante el Año Jubilar Franciscano se encuentra la primera exposición pública del cuerpo de San Francisco.

En octubre, la Basílica de San Francisco anunció que el Papa León había concedido permiso para exponer el cuerpo del santo del 22 de febrero al 26 de marzo.

250.000 peregrinos ya inscritos para venerar sus restos

Según el sitio web de la basílica dedicado a este acontecimiento histórico, hasta diciembre se habían inscrito unos 250.000 peregrinos para venerar los restos de San Francisco.

El abrumador número de personas que acudirán a la exposición pública, según la basílica, es un testimonio de “la universalidad del mensaje del santo de Asís y el atractivo atemporal de su figura”.

Se ha creado un sistema de reserva en línea gratuito pero obligatorio en el sitio web del centenario, disponible en italiano y en inglés.

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Junno Arocho Esteves es corresponsal internacional de OSV News. Síguelo en X @jae_journalist.

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El autorOSV / Omnes

Evangelización

Los números de Torreciudad en 2025: más impacto digital

Los datos de visitantes de Torreciudad correspondientes a 2025, en torno a 190.000 personas, donde es mayoría la tipología “familia y amigos”, han sido similares a los de 2024. Sin embargo, los visitantes digitales han crecido un 60,3 por ciento, y el impacto en redes ha aumentado un 13,2 por ciento.

Redacción Omnes·19 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

La Asociación Patronato de Torreciudad ha hecho públicos los datos relativos a 2025. En síntesis, la presencia física de visitantes de Torreciudad ha sido muy similar a la de 2024, cerca de 190.000 personas. Pero los visitantes digitales a diversas actividades han crecido en altos porcentajes en 2025 (más de un 60%), igual que el impacto de sus actividades en redes sociales (más 13%).

2026: encuentros marianos por nacionalidades y compromiso con Aragón

Mariví Zorzano, presidenta de la Asociación Patronato de Torreciudad, ha comentado que en 2026 “continuará nuestro compromiso con el territorio, plasmado por ejemplo en las peregrinaciones protagonizadas por vecinos de las poblaciones cercanas al santuario, acompañados por sus autoridades locales”. 

«Para lograr los objetivos de recuperación y crecimiento en el número de visitantes», ha indicado algunas líneas de modo especial. «Potenciaremos los encuentros marianos que reúnen a peregrinos de la misma nacionalidad y la colaboración con los proyectos de promoción turística diseñados por la Dirección General de Turismo del Gobierno de Aragón, en especial, el denominado ‘Aragón con alma»’ y la participación en certámenes feriales”.

Orfeón Donostiarra 

Uno de los hitos más relevantes dentro del programa conmemorativo del 50 aniversario de Torreciudad fue el concierto ofrecido por el Orfeón Donostiarra el 20 de septiembre de 2025. El templo se llenó con público mayoritariamente altoaragonés.

También el Ciclo Internacional de Órgano, que celebró en agosto su 30ª edición, y dos recitales musicales en julio se incluyeron en la conmemoración, que concluirá con la 34ª Jornada Mariana de la Familia, que tendrá lugar a mediados de septiembre.

Concierto del Orfeón Donostiarra en septiembre de 2025 en Torreciudad (@Torreciudad).

El 15,69 %, de 60 países, Francia y Portugal en cabeza

En 2025 el 15,69% ha procedido de 60 países, mientras que el 84,31% restante han sido personas de muy diversos lugares de la geografía española. De entre las naciones de origen destaca Francia (un 23,28% sobre el total del turismo internacional), Portugal (13,68%), Estados Unidos (7,88%), Polonia (6,37%) y México (6,00%). 

El mayor crecimiento lo ha protagonizado Portugal (9,26% en 2024), tras una campaña de promoción digital entre turoperadores religiosos de este país por la Asociación para la Promoción de la Ruta Mariana. 

Cataluña, Madrid, Aragón, Navarra, Comunidad Valenciana…

Entre los visitantes de procedencia española, el mayor número ha sido de Cataluña (22,77% de los nacionales), seguida muy de cerca por la Comunidad de Madrid (22,23%), Aragón (9,23%), Navarra (8,66%) y la Comunidad Valenciana (8,15%).

Los meses de mayor afluencia de peregrinos fueron agosto (31.100), julio (21.900) y abril (20.500), tendencia ya consolidada en el tiempo y referida a los periodos vacacionales del verano y la Semana Santa, según la información proporcionada por las oficina de Turismo de Torreciudad, 

Familia y amigos, 70 por ciento; viajes organizados, 10%

El público mayoritario que visita Torreciudad son “familia y amigos” (alrededor del 70% del total). Los peregrinos que vienen en viaje organizado (parroquias, cofradías, agrupaciones de fieles y comunidades religiosas de variados carismas eclesiales) acuden normalmente a la experiencia profesional de las agencias de viajes, y suman en torno al 10% de los visitantes. Centros educativos y asociaciones juveniles también alcanzan ese porcentaje.

Los atractivos turísticos ubicados en el entorno de Torreciudad, relacionados con la naturaleza, el patrimonio, la gastronomía, el ocio y la enología, ejercen una notable influencia en la motivación de este público familiar mayoritario, según la oficina de prensa.

Alto incremento de participación y audiencia digital

Los perfiles de Torreciudad en redes sociales han aumentado su número de seguidores en un 13,22% en relación a 2024, pasando de 94.857 a 107.401. 

Instagram se afianza como la red que más crece año tras año en términos de porcentaje (un 26,07%) seguida de Facebook (20,50%,) y YouTube (6,53%).

En cuanto a la web torreciudad.org, 306.088 usuarios (un 60,33% más que en 2024) accedieron a 828.846 visitas (un incremento del 40,59%).

Respecto a las opiniones de los visitantes, las reseñas publicadas en Google han aumentado un 6,83%, y los usuarios dan a Torreciudad una nota media de 4,7 sobre 5 sobre un total de 3.940 reseñas publicadas.

Retransmisiones en directo

Todos los días se retransmite en directo a través del canal de YouTube de Torreciudad la celebración de la misa y el rezo del rosario y del ángelus.

En 2025 se han registrado más de 325.000 visualizaciones efectuadas desde 40 países, y los vídeos que facilitan el rezo del rosario han superado los tres millones y medio de reproducciones.

Peticiones a la Virgen de Torreciudad, un 45,2% más

Las peticiones a la Virgen de Torreciudad recibidas en la página web del santuario, han sido 9.951 el año pasado, un 45,22% más que durante 2024. Tras el rezo del ángelus, estas peticiones se leen cada día ante su imagen.

Espacios museográficos

La museografía de Torreciudad se va consolidando como un elemento de referencia en la planificación de peregrinaciones. El visitante puede acceder al Espacio ‘Vive la experiencia de la fe’, que durante 2025 recibió a 15.842 personas, y asistir a la proyección del vídeo-mapping ‘El retablo te cuenta’, disponible en tres versiones (Navidad, Semana Santa y la habitual para el resto del año) y en tres idiomas (español, inglés y francés). 

A estas proyecciones han asistido cerca de 30.000 personas, un 40% más que en 2024, según los datos difundidos.

Advocaciones marianas: 572 patronas de 81 países

También se ofrece al público recorrer la galería de advocaciones marianas, que el año pasado incorporó 14 nuevas imágenes de la Virgen María, en peregrinaciones procedentes de Estados Unidos, Francia y varias comunidades autónomas de España. En la actualidad, pueden contemplarse  572 patronas de 81 países de los cinco continentes.

El autorRedacción Omnes