Rodzina

Rescatadores Juan Pablo II, el voluntariado provida que no se queda a la puerta de la clínica

Sus voluntarios, en su mayoría jóvenes, hablan con mujeres que han decidido abortar; la entidad cifra en más de 9.000 los embarazos que han seguido adelante

Redakcja Omnes-11 de październik de 2026-Czas czytania: 3 minuty
Rescatadores

Marta Velarde con Miriam, mayo 2026. Manifestación Sí a la Vida

El origen de esta labor se remonta a 1978. El aborto aún no era legal en España –no se despenalizaría hasta 1985–, pero el debate empezaba a llegar a institutos y colegios. Ese año, un grupo de seis estudiantes comenzó a organizarse en defensa del no nacido. Entre ellos estaba la actual presidenta de Rescatadores Juan Pablo II y de la asociación MasFuturo, Marta Velarde. 

Velarde reconoce que los primeros años fueron difíciles y señala como punto de inflexión su encuentro con Bernard Nathanson, el médico estadounidense que practicó miles de abortos antes de convertirse en uno de los referentes del movimiento provida: “Cuando le conocí en persona ya no pude parar”. Desde entonces, asegura, ya no hay vacaciones ni horarios para salvar a un bebé. Años después nació Rescatadores Juan Pablo II.

A pie de calle

Los rescatadores se sitúan de forma discreta en las inmediaciones de la mayoría de los centros donde se practican abortos, en Madrid y en el resto de España. Su labor consiste en entablar conversación con las mujeres que entran o salen. Según Velarde, la mayoría acepta hablar y termina contando su historia: “Cuando esa madre se está planteando no dejar vivir a su hijo, pero es escuchada, la situación cambia”.

El 60% de los voluntarios tiene entre 18 y 28 años. Están repartidos por distintas ciudades del país. Más de 1.500 jóvenes han pasado ya por su escuela de rescates, donde aprenden a afrontar estas conversaciones. A los rescates directos se suman los que la entidad denomina indirectos: mujeres que en su momento parecieron no atender a los voluntarios y que, tras dar a luz, se pusieron en contacto con ellos para darles las gracias.

Acompañamiento sin plazos

La asociación insiste en que su trabajo no termina a la puerta de la clínica. De ahí surgió, en 2013, MasFuturo, que acoge a las mujeres después del rescate y les ofrece un apoyo sin fecha de caducidad. Su presidenta lo justifica así: “La opción de volver o conocer a Dios no es cuestión de un año”. Ese acompañamiento prolongado, admite, encarece la atención, pero en la asociación lo consideran irrenunciable.

Algunas de estas mujeres han contado después su experiencia en público. Miriam, que en el pasado llegó a abortar con ocho meses de gestación, fue atendida por los rescatadores hace un año y dio su testimonio en la manifestación por la Vida de Madrid de 2026; ahora prepara su bautismo y el de su hijo. María Elena, que llegó a plantearse abortar a su quinto hijo, intervino en la edición de 2025.

La labor de MasFuturo se organiza en cuatro proyectos:

  • Proyecto Luz: la fase de rescate, desde la puerta de la clínica hasta la asociación.
  • Proyecto Caminando: acompaña a mujeres que han pasado por uno o varios abortos –algunas, por más de seis– en su regreso a la fe. Muchas acaban implicándose en la defensa del no nacido.
  • Proyecto Juntos: busca la reconciliación con la familia y el entorno.
  • Proyecto Futuro: el más reciente, financia la escolarización en colegios católicos de niños rescatados mayores de seis años.

MasFuturo mantiene además un teléfono de emergencia (693 632 326), operativo las 24 horas, que atiende de forma anónima cientos de casos al mes. La mayor parte de las llamadas llega entre las once de la noche y las cinco de la madrugada, sobre todo los fines de semana, y no solo desde España:  también recibe consultas de Norteamérica, Europa y Sudamérica.

Quiénes la sostienen

La asociación no recibe subvenciones y ninguno de sus miembros cobra por su trabajo. La financiación procede de donaciones, mercadillos y parte del sueldo de los propios voluntarios, entre los que hay médicos, enfermeros, profesores de secundaria y de universidad, estudiantes, trabajadores sociales, psicólogos, periodistas, amas de casa y jubilados. La entidad atiende a cualquier mujer que lo solicite, sin distinción de origen, religión o situación económica o social.

Cuando nació MasFuturo, recuerda Velarde, hubo quien temió que la sociedad diera la espalda a una iniciativa tan clara en sus planteamientos. Ella prefiere poner el foco en los cientos de niños bautizados desde 2013 y en las familias que se han acercado a la Iglesia.

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