El Mundial de Fútbol 2026 ha estado lleno de temas mediáticos: racismo, polémicas arbitrales, leyendas que se retiran y fe, mucha fe. Fe no solo en que la mejor selección se alzara con la copa, sino también fe en Dios, declarada de forma más o menos directa por distintas personas.
Luis de la Fuente, por ejemplo, no ha tenido problema alguno en reafirmar su compromiso con su vida cristiana. Ferrán Torres, nuevo héroe del fútbol español, también quiso declarar ante el mundo entero que sus fuerzas vienen de Dios. Pero en el espectáculo de medio tiempo celebrado en la final (al más puro estilo estadounidense) Justin Bieber salió al escenario para cantar un tema de elección curiosa.
Dar las gracias
El repertorio del artista canadiense es amplio. Cuenta con canciones conocidas en el mundo entero, algunas con mucho ritmo, muy adecuadas para animar el descanso de la final de un evento deportivo. Pero Justin Bieber se decantó por uno de sus temas más íntimos: “Everything Hallelujah”.
La canción no es otra cosa que un agradecimiento a Dios por todo, desde el nuevo día hasta su mujer y su hijo. Alguien que mire por encima la letra podría pensar que es un poco “simplona”, sin embargo, Justin Bieber no es un hombre que dé las gracias por nada. Su vida, desarrollada mayoritariamente bajo los focos, no ha sido fácil. Ha atravesado crisis, rupturas y momentos bajos frente a la mirada del mundo entero, que no es un juez compasivo.
Años después de atravesar esos caminos, Justin Bieber aparece con «Everything Hallelujah», una canción que demuestra un cambio de mentalidad: todo en la vida es motivo de agradecimiento, pues los dones de Dios se reparten en todos los ámbitos. Hasta lavarse los dientes, como nos recuerda la canción, es momento de dar gracias.
Un mundial de fe
Y allí salió Justin Bieber, en medio de Nueva York durante uno de los eventos deportivos más seguidos del año, cantando para dar gracias a Dios. Con una guitarra y en directo, al más puro estilo de sus inicios.
Se cierra así el Mundial de Fútbol 2026. Un mundial con mucha fe demostrada de modos diversos pero sin respetos humanos, dejándonos en el recuerdo mucho más que los goles.





